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La casa como máxima labor del arquitecto

Ascaso Alcubierre, Jesús

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La casa como mixima labor del arquitecto JesGs Ascaso Alcubierre Pretendemos abordar el tema del congreso desde el punta de vista de las diferentes dturas existentes en la sociedad actual, tocar al-as de las consecuencias con las que el sanies ;onclusiones y milisis que se efe&aron en el marco de este mismo congreso el a80 pasado, han acercada a nuestras formas de vivir una plCyade de datos e informaciones acerca de las diversas dturas, razas y momentos par 10s que pass nuestra contemporaneidad. El estudio superficial de estos datos nos puede parecer un avance en la ciencia y en la tCcnica del hombre -que ciertamente lo espero hemos de estudiar cua es su enfoque, o la visibn e interpretacib que se le da desde las distintas ciencias del espiritu: la historia, las mes, etc y todo ello comprendido bajo un determinado prisma filosbfico. Nos parece que nuestro papel debe ser el de la cantemplacibn y posterior profundiI.~rj.,n 4 I,>r hcho, quc vcnlor. SI rc nor permltr, hem,>\ dr dopur 11 prinurd quc l'a~gur~r propaR(a riglor ha L IIJJ R con10 I~J (onlprll;tdu ~ilA:lli~; nlgtcnor son luch~r/o. r'r, ~roj z,.,,l/~dorrr rn,h~l.znor, pero lor vlqurn ry.<r,.rol ronm crpen~do,~o,.ei. :\I conrrm- ~lar toda esa oluralidad. como kstudiantes de ar4uitectura nos iremntamos quC hay esk hechos y m6s concretamente en cbmo el hombre habita, cbmo se desarrolla como habitante. Por tmto cabe la pasibilidad de que estemos percibiCndolo en un marco de relativism0 cultural que influye en nuestras formas de vida; en algo que no quiere reconacer canstante alguna que nos permita encontrar la misma naturaleza en medio de todos 10s cambios de lor fenbmenos externos y que considere a1 hombre coma alguien -mas bien algoimposible de analizar y comprender. Nos dirigiios a preguntarnos quk hay de comhn en el hombre -en la naturaleza humanaque se manifieste en su forma de vivir, y por tanto CUB ees el papel del arquitecto, si es que tiene algunoa la hora de proyectar 10s espacios para el hombre, el ubi, la materialidad en la que el espiritu humano desarrollara su actividad. Seria un planteamiento bartanre pobre pensar que el medio exterior no iniluye en el desarrollo de la naturaleza humana. Aunque no tenga un caricter determinante, la situacibn material con la que el hombre canvive le afecta y lleva a una visibn determinada. Aunque existen casos en la historia que pueden poner esta en duda, podemos romarlo como generalidad. Creemos, par tanto, que la casa debe ser y significar algo radicalmente importante para el hombre, cualquiera que sea la dtura a la que pertenezca, par ser el lugar donde desarrolla su labor existencial mas importante: la convivencia en familia. El hombre es un ser social por naturaleza y es evidente la importancia extrema que tiene su relacibn con 10s dem6s: con la sociedad, el trabajo, etc. Creemos que temas que se consideran en este congreso como la competencia y la cooperaci6n, el desarrallo de la sociedad, etc dependen radicalmente del hombre, de la cancepcibn antropolbgica que haya forjado una sociedad y, por tanto, de dbde y cbmo vive. Pero existe un hbito en el que el hombre realiza y enriquece su vida m& intima, que es el de la familia. Del hecho de que la familia reside y vive en una casa se deriva la importancia de nuestro planteamiento. . . . nos iquk es la casa? Desde un punto de vista mb conceptual que material, diremos como primera idea que la casa es el lugar al que se vuelve. El hombre va y viene de continuo, per0 el imico sitio al que vuelve es a casa. Valver no es un mero acto fisico, contrario al ir. Se puede decir he vuelto a ir, a visitar ... peo no be vuelto, puesto que &lo se vuelve a casa. Podemos considerar el viejo todofluye, todo cambia de Hericlito y, por tanto, al volver ya no encontrariamos las cosas imal. En ese sentido nuestra vida es un oura ir. es decir. un tura. de novedad se v; satisfecho Dues hemos encontrado aleo auLtrasciende nuestros , A deseos no queremos continuai elkiaje, queremos quedarnas. Cuando empecemos un nuevo viaie tendrd otro aire: va no desearemos seeuir. auerremos volver ... tenemos casa. Si ?o\eemos algo de lo q& no queremos desprendernos, algo que me extasia, que me saca fuera de mi, y por ello me quita el intexks por seguir viajando, entonces hemos superado el tiemuo. Por eso Plat6n dice aue el amor es eterno, uuesto aue el amor anula el vo . para sei el d lo que salga a relucir. fensamos que no es alga desmisurado mezclar tkrminos de lo puimente material en la disciplina arquitect6nica, la persona, el amor, etc puesto que el inter& de las ciencias del espiritu --did Diltheyse centra siempre en lo irrepetible. La civilizaci6n occidental construye, mds que nunca, gran cantidad de ediiicios. Pero no tiene casa. no time hoeares. Dues carece del amor necesario uara realizarlos. Por eso & aunque indudablemente tambikn tenga su no poca importancia. Esto nos lleva a que la casa la componen, fudamentalmente, ms habitantes, es decir, 10s que en ellla habitan. El verbo habitar piocede del verbo latino habere, tener. Habitar significa, por tanto, tener, poseer con cantinuidad. S61o cuando me consume el afecto estoy totalmente extasiado, fuera de mi. Pero tambikn solo entonces es cuando. al estar fuera. me dov cuenta de aue hav un dentro. El A, amor es el que suscita la interioridad: estar fuera de si en si. La interioridad de un edficio -como antes deciarnosno la forman las paredes, siao un espiritu. Fue ese espiritu el aue invent6 la construcci6n material v no 2 revks. La casa es interior a la consirucci6n del edificia. Si se trabaja de esa manera, el trabajo tiene siempre un sentido, y es una pralongaci6n de la interioridad, de la intimidad que estaba ya dada en el habitar. Un edificio se construye, una casa se pone. S6l0 se puede poner lo que estaba ya; la casa se pane m6s en las personas que la componen que en Ins muebles que la llenan. Durante sielos, en aleunos idiamas como, DOI eiemplo, el alemh, Ins tCrminos casa Y familia, ". .. , & era sin6nLos. 0 mejor dicho, no existia mb que el tkrmino casa para deGgnar a la familia. Porque la familia se define iustamente como el lugar de la intimidad, de la interioridad. En-este ounto creo aue ei cuando hemos de conduir v Dreeuntarnos si es la " arquitectura o es la antrapolagia la que debe resolver la importante carencia que se encuentra hoy en &a en nuestra sociedad multicultural. Evidentemente existe un paderoso desnivel enme la escala de valares que enmarcan ambas ramas del saber, pero qu;zi sea de ahi de donde tenemos que aprender y poder conduit que es necesaria por pane de todo arquiteno la profundizacidn en estos tkrminos antropol6gicos; nuestra critica se hace notar enseguida: se quiere que el hombre desaparezca de todo nuestro horizonte: ahora va no nos ocuoaremos de las obras, v el sentido aue saauemos de ellas siemore sera nues- . , tro sentido, no el del autor. Esto acarrea consecuencias en ambos sentidos trigicas: asistiremos a viviendas proyectadas que 10s que alli vivan se rentirh en derecho de cambiarlas . a su gusto puesto que les parece impoiible vivir all; -y quiz& no les falte raz6n-, mientras el arquitecto considera que no se ha comprendido esa forma de vivir. Esto se da tambikn en otros muchos campos anisticos. Aristimos entonces a una situacibn insostenible; per0 como &ria Gombrich, podemos entender la obra de ane -y disfrutar de ellatal coma estaba pensada, independienternente de que la cultura que la crea se diferencie en tantas cosas de la forma de vida actual. El relativismo cultural ha llevado a prescindir de la herencia mas valiosa en cualquier actividad cientifica, del empeea por buscar la verdad. Sencillamente nos parece que se deben intensificar 10s estudios de antropologia en la disciplina arquitectbnica para asi eniiquecer lar posibilidades del arquitecto como constNCtor de espacias para el hombre. Aunque parezca una labor dificil -nos preguntamos si sera posible debemos ser conscientes de que ni en las ciencias naturales ni en las del espiritu conseguiremos siempre encontrar soluciones totales, pero a pesar de ello-- tenemos derecho a seguir pregunthdonos y a seguir imestigando, porque tambikn de nuestros errores podemos aprender. Nos sobran ejemplos y, no hay mas que mirar atrh para ver momentos de la historia de la arquitectura en 10s que, por la degradacibn de un sistema filasbfico se han transformado las circunstancias sociales; ahora por apostar por otro cuerpo tebrico que pensamos necesario en la arquitectura procuraremos trabajar, a travhs de la competencia y la cooperacibn en la transformacibn de nuestra sociedad multicultural.