Exigencias del trabajo universitario desde la perspectiva de los alumnos
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385 Exigencias del trabajo universitario desde la perspectiva de los alumnos Revista de Investigación Educativa, 1999, Vol. 17, n.º 2, págs. 385-392 EXIGENCIAS DEL TRABAJO UNIVERSITARIO DESDE LA PERSPECTIVA DE LOS ALUMNOS Víctor Álvarez Rojo, Eduardo García Jiménez, Javier Gil Flores y Soledad Romero Rodríguez Durante la última década, las universidades españolas han experimentado una serie de cambios estructurales y curriculares que han venido a configurar nuevos contextos para los procesos de enseñanza-aprendizaje en la educación universitaria. De una parte, se ha producido a lo largo de estos años un constante crecimiento en cuanto al número de alumnos matriculados, que no ha ido acompañado de un aumento paralelo de profesorado, medios, infraestructuras, etc. Este fenómeno ha dado lugar o ha acentuando un problema de masificación en buena parte de los centros, que se traduce a nivel práctico en importantes condicionantes sobre el tipo de estrategias docentes desarrolladas por los profesores en las aulas. Por otro lado, la progresiva implantación de nuevos planes de estudios en la práctica totalidad de universidades y titulaciones ha significado en general un incremento de la dedicación y de la cuota de trabajo personal de los alumnos. En este marco de referencia, el éxito del alumno dependerá aún en mayor medida de su capacidad para adaptarse a las exigencias académicas universitarias y de los métodos de trabajo con los que aborda el estudio de las diferentes materias. En relación con esta idea, desarrollamos actualmente un proyecto de investigación1 cuyos objetivos son identificar las principales exigencias académicas que se plantean a los alumnos universitarios y, a partir de éstas, diseñar, aplicar y evaluar un programa informatizado de autoanálisis y orientación sobre el método personal de trabajo. El trabajo que aquí presentamos corresponde a una de las fases iniciales del estudio, en la 1Sistema informatizado de autoanálisis de los métodos de trabajo para alumnos universitarios. Proyecto financiado por el CIDE a través del Concurso Nacional de Proyectos de Investigación (convocatoria de 1997).
Víctor Álvarez Rojo, Eduardo García Jiménez, Javier Gil Flores y Soledad Romero Rodríguez 386 que hemos recogido información de profesores y alumnos que nos proporcionen una visión realista de las exigencias que la vida académica y la actividad estudiantil plantean al estudiante, entendiendo que el cumplimiento de las mismas se traducirá en el éxito del individuo a su paso por la institución universitaria. Concretamente, en estas páginas nos centraremos en el análisis de las cualidades, actitudes o habilidades que, desde la perspectiva de los alumnos universitarios, son necesarias de cara al éxito académico. Metodológicamente, esta fase del proyecto se ha basado en la técnica de los grupos de discusión, una técnica no directiva cuya finalidad es la producción controlada de un discurso por parte de un grupo de sujetos que son reunidos, durante un espacio de tiempo limitado, a fin de debatir sobre determinado tópico propuesto por el investigador. En este caso, se ha tratado de reunir a cuatro grupos de alumnos de la Universidad de Sevilla, cada uno de los cuales constaba de siete individuos. En cuanto a la composición de los grupos, esta técnica exige la homogeneidad de los participantes, asumiendo que los sujetos ante individuos con características similares estarán dispuestos a revelar sus opiniones por extrañas que éstas pudieran resultar en el seno de grupos de sujetos con otras características. Sin embargo, un grupo totalmente homogéneo produciría un discurso redundante, por lo que es conveniente introducir cierta heterogeneidad que amplíe el abanico de experiencias u opiniones. En nuestro caso, la homogeneidad del grupo se establecía por el hecho de tratarse de individuos universitarios que destacaban todos ellos por sus buenos resultados académicos, aunque configuraban grupos heterogéneos al proceder de distintos centros y por tanto de diferentes culturas universitarias y diferentes contextos de aprendizaje. A partir de las opiniones y experiencias personales reveladas por los alumnos al discutir acerca de las cualidades, actitudes o habilidades que exige el trabajo universitario, podemos estructurar éstas en torno a una serie de dimensiones o categorías que presentaremos seguidamente. Cabría considerar tales dimensiones como los elementos que facilitan, desde la perspectiva de los alumnos, el éxito académico en la universidad. A) AUTOCONCEPTO Un primer tipo de aspectos considerados tiene que ver con la percepción que el alumno posee de sus características como estudiante. En este sentido, el conocimiento de sí mismo, en tanto que supone ser consciente de las propias posibilidades y limitaciones, o del estilo y ritmo de trabajo personales, es considerado por los alumnos un elemento básico de cara a un buen trabajo en la Universidad. Ese conocimiento no tiene por qué ser necesariamente un requisito de partida, sino que llegar a él puede ser resultado de un proceso de interacción con el medio académico, a través del cual se va construyendo la imagen que el estudiante tiene de sí mismo. «... parte del trabajo, del mismo trabajo en la Universidad te va a ir enseñando cómo eres tú mismo, cuál es tu ritmo y qué te puedes autoexigir y qué es lo que puedes hacer o no hacer ¿no? Entonces, eso es lo principal, el irte conociendo a ti mismo...»
387 Exigencias del trabajo universitario desde la perspectiva de los alumnos Otro factor importante para el éxito académico es la autoestima, que implica no sólo un conocimiento de sí mismo sino una confianza en la propia capacidad para superar las materias. Para los alumnos, una autoestima baja puede estar en la base del fracaso. B) ACTITUDES FRENTE A LOS ESTUDIOS Entre los aspectos actitudinales reflejados en el discurso de los alumnos, hemos identificado los referidos a la vocación, la motivación y el interés por el trabajo. Todos ellos suponen un modo de enfrentarse al trabajo universitario que implica la predisposición a dedicar tiempo y esfuerzo al estudio de las materias que integran la carrera cursada, y en consecuencia representan factores que contribuirían al éxito académico de los alumnos. La vocación alude a la inclinación natural de los sujetos ante una profesión o campo profesional, que podría traducirse en un gusto por el estudio de los contenidos formativos propios de esa profesión y, por tanto, en un incremento de las posibilidades de conseguir buenas calificaciones. Unido a la vocación se encontraría la motivación ante los estudios. Aunque la vocación podría ser una variable presagio que habría de tenerse en cuenta al pronosticar el éxito académico, junto a ésta debe darse una cierta motivación del alumno que le llevaría a desarrollar y conservar una constante actitud positiva ante el trabajo. Las posibilidades de trabajo futuras, el valor o la utilidad de la formación recibida o la propia naturaleza de las actividades académicas contribuirían a mantener la motivación del alumno. «Es que una cosa base, también, es la motivación del alumno. Eso es principal, porque si no te sientes motivado ahí vas mal, aún entrando en algo que te guste (...) la motivación es principal, si no se acaba todo, se te va la ilusión y entonces no continúas estudiando, ni aprendes porque no te sirve para nada». Vocación y motivación serían piezas importantes de cara a que el alumno demuestre interés por el trabajo, es decir, preocupación y voluntad de desarrollar las tareas de estudio que exige el aprendizaje de una materia, cumpliendo con los requerimientos que plantea el programa y las actividades sugeridas por el profesor. C) DEDICACIÓN AL ESTUDIO Bajo la dimensión de dedicación al estudio podrían recogerse diferentes categorías relacionadas con el esfuerzo y el tiempo invertidos por el alumno en el estudio de las disciplinas universitarias. En el sentido en que aquí se ha utilizado, la dedicación del alumno habría de ser elevada para conseguir resultados óptimos, y por tanto exigiría una implicación y un compromiso importante con la actividad discente. En el nivel más básico, la dedicación al estudio se plantearía simplemente como asistencia a clase. Para los alumnos, la asistencia supone una parte importante del
Víctor Álvarez Rojo, Eduardo García Jiménez, Javier Gil Flores y Soledad Romero Rodríguez 388 estudio, en tanto que representa la principal fuente de información acerca de los contenidos. La dedicación al estudio comenzaría por asistir a las clases que imparten los profesores. «... te das cuenta de que parte del trabajo está en ir allí, y enterarte allí de las cosas...» Los alumnos, sin embargo, matizan este aspecto subrayando las características idiosincrásicas de cada materia, que llevarían en algunos casos a hacer preferible la no asistencia a clase. El tiempo invertido en esta actividad podría destinarse a otras alternativas de estudio basadas en el trabajo personal, la consulta a fondos bibliográficos, etc., cuando el estilo docente adoptado resulta poco atractivo y no responde al objetivo de mostrar la estructura de la materia de aprendizaje y orientar su estudio por parte de los alumnos. «... te metes en una biblioteca y te empapas, y te pones a estudiar por ti mismo e incluso puedes sacar más provecho que asistiendo a clase». La constancia en el trabajo es otro de los factores apuntados por los alumnos como claves del éxito académico en los estudios universitarios. Implica la firmeza, perseverancia y continuidad en el estudio de las materias, que se manifiesta en el trabajo diario y la dedicación permanente del alumno. Ser constante en el trabajo, en opinión de los alumnos, implica un grado de dedicación superior a la mera asistencia, pues representa disponer de un tiempo de estudio diario, al margen del horario académico, para realizar las actividades propuestas por los profesores o tratar de asimilar los contenidos de las distintas materias. D) ESTILO DE TRABAJO El perfil del alumno con éxito en la universidad, en el que se integrarían rasgos tales como un autoconcepto elevado, una actitud positiva hacia el estudio o una elevada dedicación, se verían completado con una forma de trabajo adecuada. Aunque más adelante consideraremos dimensiones relacionadas con aspectos específicos del trabajo que desarrollan los alumnos, nos centraremos ahora en características que definirían el estilo de trabajo del alumno exitoso, entre las que se encuentran la responsabilidad, la autonomía y la adaptabilidad. La responsabilidad en el trabajo supone una toma de conciencia sobre las consecuencias de las propias actuaciones, y un compromiso con las tareas y objetivos asumidos. La responsabilidad del alumno implicaría la aceptación de una obligación moral con el trabajo y con las metas, que le llevaría a evitar la no acción o los modos de actuar incorrectos. Otro rasgo presente en el estilo de trabajo del alumno que alcanza buenos resultados en la Universidad es la autonomía, entendida como no dependencia de otras personas a la hora de adoptar decisiones acerca de cómo desarrollar sus tareas de
389 Exigencias del trabajo universitario desde la perspectiva de los alumnos estudio. Presupone iniciativa del alumno y capacidad de poner en práctica las estrategias adecuadas para la búsqueda de información, la asimilación y tratamiento de la misma. Por último, nos referimos a adaptabilidad en el sentido de capacidad para modificar el estilo de trabajo en función de la experiencia acumulada. Implica la continua retroalimentación a partir de los resultados logrados como consecuencia de las actuaciones y los procedimientos puestos en práctica en el estudio de las disciplinas académicas. En este sentido, sería una cualidad que conduce al alumno hacia formas de trabajo cada vez más adecuadas y eficaces. Cabe la posibilidad incluso de que esta adaptación del estilo de trabajo sea específica para cada asignatura en particular. «... a medida que vas avanzando vas entendiendo cómo puedes guiarte, qué hacer, qué no hacer,...» «... a medida que vas entendiendo la asignatura, el nivel y el cómo va, pues tú misma te formulas tu modo de estudio...» E) HABILIDADES PARA LA ASIMILACIÓN DE CONTENIDOS En tanto que los procesos de aprendizaje universitario se apoyan en buena medida sobre la transmisión de conocimientos, las habilidades de los alumnos para asimilar y retener la información resultarán decisivas de cara al éxito académico. Junto a los conocimientos, es preciso considerar los procedimientos. La carga procedimental de los contenidos universitarios es especialmente patente en carreras en las que se exige la adquisición de destrezas para la futura práctica profesional. Nos referiremos aquí a las habilidades que facilitarían la asimilación de contenidos tanto cognoscitivos como procedimentales, y que en opinión de los alumnos constituyen factores importantes de cara al éxito. Cabría hablar, en primer lugar, de una habilidad natural de los sujetos para el aprendizaje de determinado tipo de contenidos, especialmente de tipo procedimental. Las prácticas desarrolladas en algunas carreras exigirían en ocasiones ciertas habilidades manuales; el aprendizaje de determinadas técnicas se vería favorecido por cualidades innatas de los alumnos, como puede ocurrir en el caso de los estudios de Bellas Artes. «... de eso depende que te vaya mejor o peor, depende mucho de la habilidad natural que uno tenga (...), depende demasiado de la habilidad que uno tenga con el carboncillo, con lo que sea, con el pincel. Depende demasiado de eso». La habilidad para captar la información ofrecida por el profesor es posiblemente la de mayor generalidad en el contexto de las diferentes áreas de enseñanza y carreras universitarias. Dado que la actividad del alumno en las clases suele ser la de tomar apuntes, la habilidad aludida se concretaría en la capacidad del alumno para reflejar con fidelidad en sus notas los aspectos básicos sobre hechos, conceptos o acontecimientos presentados por el profesor y las estructuras relacionales existentes entre ellos.
Víctor Álvarez Rojo, Eduardo García Jiménez, Javier Gil Flores y Soledad Romero Rodríguez 390 Una habilidad complementaria a la anterior es la habilidad para identificar los aspectos fundamentales en la información obtenida, tanto a través de las explicaciones del profesor como de otras fuentes. Conocer lo esencial y fundamental en los contenidos resulta conveniente no sólo para la asimilación sino también para la retención de los mismos en la posterior tarea de estudio. Las claves que aporta el profesor en su explicación, la estructuración que se hace de los contenidos en manuales y obras de referencia, o el propio conocimiento que el alumno ya posee sobre el tema son puntos de apoyo importantes para la identificación de lo fundamental frente a lo accesorio. La habilidad para ampliar información implica poner en práctica con éxito procedimientos para que los contenidos presentados por el profesor constituyan el punto de partida en una elaboración personal y con mayor profundidad de la materia de estudio. «...esquematizar todo lo que se habla en clase, junto con lo que añado del libro de biblioteca o manuales que me han recomendado» La habilidad para la resolución de dudas constituye igualmente un factor importante de cara al aprendizaje eficaz de los contenidos. Implicaría el conocimiento de las vías posibles para encontrar respuesta a los interrogantes, las incertidumbres y lagunas que se presentan en el alumno en relación a la materia de estudio. Estas vías se concretan en la utilización de fuentes bibliográficas de consulta y en la asistencia a las tutorías del profesor, y su utilización no debería ofrecer dificultades al alumno. La habilidad para buscar experiencias prácticas complementarias alude a la facilidad del alumno para aprovechar las oportunidades que dentro o fuera de la Universidad se le ofrecen de cara a completar la formación recibida o encontrar significado a los contenidos teóricos aprendidos. Los alumnos demostrarían poseer esta habilidad cuando se implican en seminarios prácticos o trabajos de investigación que se desarrollan en los Departamentos universitarios. También cuando por su propia iniciativa acuden a los centros de trabajo para tomar contacto con los profesionales y con las actividades que realizan cotidianamente, como una forma de experiencia formativa al margen de la Universidad. « Sí, el venir a la Universidad implica, en parte, el moverte más, el conocer más cosas, el ver todo lo posible, el escuchar todo lo que puedas porque es de ahí de lo que vas a aprender de verdad». «... lo que yo he estado haciendo este mes de septiembre en Bioquímica, pues me ha valido mucho porque eran cosas que se explican en clases, pero no las ves». No obstante, sobre este tema podría hacerse una matización. Para algunos alumnos, la búsqueda de experiencias complementarias, fundamentalmente de carácter práctico, puede ser un factor que contribuya en mayor medida a la mejora de la formación, que a la obtención de buenas calificaciones académicas. En este sentido se asume una disociación entre el saber académico y el saber práctico que resulta útil para el ejercicio de una profesión.
391 Exigencias del trabajo universitario desde la perspectiva de los alumnos Otras habilidades mencionadas por los alumnos tienen que ver con técnicas concretas de estudio, tales como habilidad para sintetizar, habilidad para esquematizar. E) HABILIDADES DE ORGANIZACIÓN Las habilidades del alumno en cuanto al modo de disponer su tiempo de trabajo o plantear las estrategias para llevarlo a cabo representan un capítulo importante de cara al éxito en la Universidad. En este sentido, nos referiremos a dos habilidades que los alumnos han destacado al analizar las claves del trabajo universitario: la identificación de las exigencias que se plantean en el marco de la organización del trabajo en cada asignatura y la planificación del trabajo. La identificación de las exigencias de cada materia supone determinar qué tratamiento requiere el estudio de una materia, teniendo en cuenta la propia naturaleza de la disciplina en cuestión y el modo en que se enfoca la clase por parte del profesor. «Y hay algunos que tienes que ir a clase, que tienes que ver cuál es su estilo, qué es lo que quieren, qué es lo que te piden...» La planificación del trabajo implica fundamentalmente la capacidad de organizar el estudio teniendo en cuenta el volumen de contenidos a estudiar y los límites temporales a los que ha de circunscribirse. La necesidad de planificar el trabajo surgiría generalmente en los períodos en que se concentran exámenes u otras actividades de evaluación. Supone una actividad reflexiva del alumno para valorar la dificultad de las diferentes materias de estudio y estructurar el tiempo convenientemente para garantizar su aprendizaje en los plazos previstos. «Siéntate, piénsatelo, qué es lo que tienes que hacer ahora, qué es lo que no, (...) empieza tranquilo que no hay prisa, que todo se puede hacer, que hay tiempo para todo si te lo organizas». G) HABILIDADES SOCIALES Salvo en el caso de los educación a distancia, la educación superior implica la existencia de grupos de alumnos que comparten espacios, horarios, profesorado y experiencias formativas. Profesores y alumnos constituyen un microcosmos social en el que los individuos poseen su estatus, adoptan determinados roles y protagonizan una diversidad de interacciones personales. En este sentido, las habilidades del sujeto para desenvolverse en el medio social universitario constituyen otro de los apartados importantes de cara al éxito en los estudios. La capacidad de relación con los compañeros puede ser uno de los factores que contribuyan a la obtención de buenos resultados académicos. El trabajo universitario exige a veces la realización de actividades en grupo, para cuya adecuada ejecución conviene el establecimiento de un buen clima de trabajo basado en el respeto mutuo. Con independencia de que se desarrollen o no este tipo de actividades, contar con
Víctor Álvarez Rojo, Eduardo García Jiménez, Javier Gil Flores y Soledad Romero Rodríguez 392 buenas relaciones en el seno del grupo clase parece muy conveniente de cara al intercambio de apuntes u otros materiales, la resolución de dudas, la preparación de exámenes, etc. Incluimos también como factor para el éxito la competitividad, entendida como el intento de superarse a sí mismo y tratar de lograr el mejor rendimiento posible, tomando como referencia las realizaciones de otros. Quedan excluidas de este concepto las actuaciones que suponen el intento de alcanzar los resultados más altos al tiempo que se trata de perjudicar a otros compañeros de estudios. «Bueno, normalmente uno trata de hacerlo lo mejor posible y quizás eso haga que haya competencia. Es decir, que la competencia hasta cierto punto es buena, porque te pones al nivel de otras personas y eso hace que tú mismo trates de mejorarte...». «Lo que quiero decir es que hay que competir hasta cierto punto, que tu bien personal no tiene que suponer nunca aplastar a otro».