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Los dramas históricos de Lope de Vega

Acedo Castilla, José F.

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LOS DRAMAS HISTORICOS DE LOPE DE VEGA PoR ] os E F. Ac no CASTILLA I Al inal de la Edad Media, nues a escena, pese a aquel gigan- esco es ue zo que ue la Celes ina, se había limi ado a se un eco a enuado del poema i aliano y de la agedia g ecola ina, es ando po o a pa e escla izada po aquellas ba e as, que una absu da in e p e ación de la Poé ica de ARISTOTELES, oponían al lib e desen ol imien o de la c eación d amá ica. Con a es os p incipios, ue el se illano JUAN DE LA CUE- VA, el que da ~l p ime paso -a unque uese en e acilaciones y dudas- en su Comedia La mue e del Rey Don Sancho, en la que el público e po p ime a ez, desa olla se an e sus ojos l os he- chos amosos del «ce co de Zamo a», y enca nizadas hazañas y nomb es que es aban más ce ca de su co azón y de su sen i , que los de Ayax, Vi gilio o Mucio Scé ola. Pe o CUEVA que iene la in uición del eso o poé ico y del he o de ida que se encuen a en los omance os y en los glo- iosos hechos ence ados en las c ónicas medie ales, no sabe alumb a esos ene os y cuando lo in en a los malog a con la pe- sadumb e de su e udicción in e p e a i a. No obs an e nadie po- d á qui a le el mé i o de habe p esen ido la senda po donde «como un a ogan e gas ado » , --en ase de un publicis a con- empo áneo-, ma cha ia luego con la i meza del genio, LOPE DE VEGA. Y es que LOPE , sin se el c eado del d ama his ó ico, ue sin duda su pe soni icación más ele ada. Sin se un his o iado , ni un e udi o, basándose sólo en las c ónicas, en las leyendas y en los omances de adición o al, con su ma a illosa pene ación, con el 16 JOSE F. ACEDO CASTILLA conocimien o de nues a his o ia eal y poé ica, en sus nume osos d amas his ó ico s, 1 abo da odo el pasado español, desde los iem- pos más emo os has a sus p opios días, desde la lucha de los mon añeses cán ab os con a el pode de Roma, has a los explen- <lo es de nues a ci ilización en el siglo XVI. Siguiendo al MARQUES DE PIDAL, 2 podemos enma ca los d amas his ó icos de LOPE en es g andes g upos: el épico, el eudal y el de nues a dominación y apogeo. Den o de las ob as del ciclo épico -cuyas uen es son las le- yendas, las c ónicas y el Romance o d ama izado y ampliado-, podemos señala El Rey Bamba, cuya. leyenda -dice M. Pela - yo 3-segu amen e la omó LOPE del a cip es e de San ibáñez DIEGO RODRIGUEZ DE ALMELA, na u al de Mu cia, ecun- do compilado his ó ico del iempo de los Reyes Ca ólicos, quien en el popula lib o Vale ;o de las His o ias Es colás ic as y de Espa- 1ia, ecopiló al modo de Vale io Máximo, g an núme o de hechos dichos memo ables de la hi s o ia nacional. · La Comedia de Ba mba, - a juicio de M. Pela yo- 4, iene odas las azas de se uno de los p ime os ensayos de LOPE . Al p es igio adicional que en los úl imos siglos de la Reconquis a acompaña al nomb e de es e .Rey, que in e n ó de ene con mano ue e la decadenc ia mili a del pueblo isigodo, al ecue do de su espléndida ic o ia en Nimes y de las de má s hazañas s uya s, úl i- mas de que la mon a quía ole dan a pudo glo ia se, se añaden las singula es ci cuns anc ia s que en su elección in e inie on, su esis- encia a acep a la co ona, que ue p eciso ence con amenazas de mue e, y inalmen e el modo no menos pe eg ino con que de s- ce ndió del solio po la aición de ERVIGIO, cons i uyen el ondo de la le ye nda, que LOPE en ocasiones supe a, haciendo algu nos añadidos como p.e. haciendo que an es de ll ega los nobles i si go- l. Véase a Menénd ez Pelayo qu e ecoge muchos a gmen os de ellos en Es u - dios sob e el T ea o de Lope de V ega Edición n ac ional de las ob as comple as. S an - ande , 1949, omos III al VI. 2. Ma qués de Pida !. La epopeya l' el d ama nacional es Discu so leído en la e- cepción pública de la Real Academia Es pañola, el día 3 de ma zo de 1895. Ap ud . Discu sos de la R.A.E .; Se ie segunda, G á icas ul a. Mad id, 1949, pág. 117. 3. Ma celino Menénd ez y Pelayo. Ob. ci ., Tomo III, pág. 20. 4. T hídem. pág. 28. LOS DRAMAS HISTORJCOS DE LOPE DE VEGA 17 dos, Wamba enga una isión en la que se le o ece la co ona y él la echaza; el hace que el mo o cau i o MUJARABO -que ha anunciado a ERVIGIO la p óxima des ucción del eino godo po la in asión de los á abes- pin e en un lienzo las igu as de los u- u os conquis ado es de España que lo deposi a en la cue a encan- ada de Toledo y po úl imo, hace mo i a Wamba en enenado po ERVIGIO y no e i ado en el Monas e io de Pampliega don- de sob e i ió sie e años a su caída. El pos e Godo de España es una especie de ilogía que en la p ime a jo nada ep esen a los amo es de Don Rod igo y la CA VA; en la segunda la enganza del Conde Don JULIAN y en la e ce a los comienzos de la es au ación de la mona quía me - ced al iun o de Don PELA YO en Co adonga. Es a pieza -según ALBORG ~ - desdice la impo ancia del asun o. El sis ema de d ama iza la hi s o ia (e n iéndase· lo mismo le enda o no ela) en o ma lineal, alla de nue o os ensiblemen e, p~es o que -a su en ende - se acumulan demasiados hechos y se quieb a la in ensidad de la acción. Mucho mejo que la an e io , es la comedia en lenguaje an- iguo Las amosas as u ianas, sob e el ibu o de las cien doncellas, del que no se encuen a as o en nues a epopeya p imi i a, pe o cuyo ecue dó apa ece en odas pa es en e las adiciones poé- icas de es e iempo. Siguiendo Lope su cos umb e de in e cala la his o ia con la épica, si úa el d ama en las mon añas de As u ias, donde en los iempos del Rey Don Rami o I, i ía con su pad e Doña SAN- CHA DE LEON hija única del anciano Don GARCIA, uno de los an iguos adalides de la Reconquis a que había acompañado en sus gue as a los p ime os Reyes de As u ias. Un mal día se p esen ó en aquellos apa ados luga es Don NUÑO OSORIO, enca gado po manda o ineludible del mona ca de ll e a al Mo o la s donce- llas -en e ellas Doña Sancha- que habían enido la desg acia de se designadas. T as la despedida de su anciano pad e, en escenas del más al o in e és d amá ico, pa e Doña SANCHA con Don NUÑO y su gen e, y con las o as íc imas compañe as de sus desg a ci as. En la s la gas jo nadas odos - y Don NUÑO el p ime o- c een 5. Juan Luis Albo g. H s o a de la Li e a u a Española . Edi o ial G edos, omo II. Mad id, 1970, pág. 323. 18 JOSE F. ACEDO CASTILLA que el exceso de dolo ha hecho pe de el juicio a las doncellas, al obse a con ex añeza, que no cuidan pa a nada de su eca o y que cabalgan medio desnudas. Pe o su asomb o es mayo oda- ía cuando, al ap oxima se al campamen o mo o, en que Doña SANCHA y sus compañe as uel en a cub i cuidadosamen e odas las pa es de su cue po. Don NUÑO le p egun a en onces la causa de es e ex año cambio a lo que sosegadamen e esponde Doña SANCHA: Las muge es no enemos e güenza de las muge es quien camina en e oso os, muy bien desnuda se puede, po que sois como nqso as coba de s, lacos, endeb les, Pe o cuando í a los mo os es íme .............................. . Tales azones ponen ue a de sí el ánimo a onil de Don NUÑO quien , ol idando el manda o del Rey, la in e io idad de sus ue zas y las consecuencias de su esolución, a aca con las gen- es que aía el campo mo o , lo desba a a ayudado po las donce- llas capi aneadas po Doña SANCHA, y se p esen a al Rey, quien después de que e hace paga a Don NUÑO su desobediencia con la ida, se ena dece asimismo al oi de sus labios la elac ión <le lo acon ecido, le p e dona y esuel e no cumpli más, cues e lo que cues e, el ominoso ibu o. Al ema de BERNARDO DEL CARPIO, el hé oe c eado po la adición épica cas ellana, en oposición al h é oe Ca lo ingi o, dedicó LOPE dos ob as consecu i as: Las mocedades de Be na do y El casamien o en la mue e. La p ime a, o sea, Las Mo cedades que a juicio de Menéndez Pelayo <, es un bosquejo de lo más in- o me y udo que puede encon a se en su epe o io, siguiendo sus ancialmen e a las c ónicas de Don LUCAS DE TUY, la del a - zobispo Don RODRIGO (aunque en es e pun o no coinciden mu- cho), la Ge ne al de OCAMPO y sob e odo los nume osos o- mances incluidos en el Romance o Gene al de 1604, a más de su imaginación, LOP E nos p esen a a BERNARDO como el u o de 6. Ma celino Menéndez Pelayo. Ob. ci , omo III, pág. 183. LOS DRAMAS HISTORICOS DE LOPE DE VEGA 19 los ílíci os amo es del Conde de Saldaña, Don SANCHO, con la he mana del Rey Cas o, Doña XIMENA. Es e ayun amien o es cas igado con el encie o de Doña XIMENA en un Monas e io y al Conde de Sal<laña lo en ía el Rey al cas illo de Luna, con una ca a pa a el alcaide o denándole le saque los ojos y lo encie e pa a siemp e. El niño es en egado pa a su educación y c ianza al Conde Don RUBIO -pe sonaje c eado po LOPE- i al del Conde de Sa ldaña en los amo es de la In an a y po ello enemigo mo al suyo y causan e de odas sus desg acias. En la jo nada segunda, Don RUBIO, de quien BERNARDO pasaba po hijo, iñe con él un día, le inc epa, le llama bas a do y ad enedizo, y en onces se e ela en oda su na u al a ogancia, el ca ác e del hé oe: Po se dela n e de gen e Las a en as que me dais, Mi hono , conde, no consien e Que sin la espues a os ais Po que ninguno me a en e. Y así <ligo que me ha dado Hon a e que no habeis sido El pad e que me ha engend ado; · Que sé que soy bien nacido De o o pad e más hon ado. De g an sang e mues a doy: Y pues, ni pad e ni mad e No puedo conoce hoy, Y o he de se mi p opio pad e: Hijo <le mis ob as soy. Mien as BERNARDO p o umpe en es os desga os, apa e- ce el Rey , quien encan ado de su biza ía, le econoce po sob ino suyo, aunque sin decla a le quiénes son sus pad es, y le lle a a su co e y le a ma caballe o. El Casamien o de la Mue e con iene al ísimas be ll ezas y cons- i uye -como die.e MENENDEZ PELA YO- 7 una p ueba del pode d amá ico de LOPE. Cuando BERNARDO, después de ha- be li be ado a España de una supue.s a cesión del Reino a CAR- LOMAGNO, log a que en pago de sus-se icios, el Rey le o o gue 7. lhídem. pág. 316. 20 JOSE F. ACEDO CASTILLA la libe ad de su pad e, co e al cas illo de Luna, donde su pad e el p isione o, ecos ado en una silla acaba de mo i de mue e na - u al. El alcaide no se a e e a deci le la e dad de lo ocu ido y BERNARDO ampoco lo hecha de e al p in cipio, has a que al besa la mano de su pad e ad ie e que es á ye a y ía y que pe - manece mudo a sus expansiones de ca iño. Re élanle po in la e dad de lo ocu ido y, as nega se a los mayo es ex emos de dolo , le án ase esuel o y decidido; a e igua que su mad e es á ecluida en un con en o que se halla en en e del Cas illo, pe- ne a allí decidido y uel e a sali a escena a yendo de la mano a la In an a en hábi o eligioso; la lle a an~e el cadá e calien e aún de su pad e; le baja la cabeza con la mano pa a que pa ezca así que la acep a po muje , y jun ando la -mano de és e con la de su mad e los casa en la mue e -de ahí el í ulo de la ob a- pa a legi ima se a sí mismo. Y el que no dije e aquí Que soy legí imo así Mil eces digo que mien e No hay más le y: y yo me undo En que los dos se han casado, Y que me han legi imado Cuan o , al cielo y cuan o al mundo. O o d ama de LOPE inspi ado en la C ónica Gene al con la maes ía y idelidad con que in e p e a odos sus asgos poé icos -como dice ALBORG- 8 es El mejo Alcalde, el Rey. T a a del con lic o en que se e un campesino gallego (de noble linaje pe o enido a menos) cuando su seño , el In anzón Don TELLO, en quien se enca nan la iolencia y la a bi a iedad, se apode a de su p ome ida en el cu so de la ce emonia de la boda y a la que acaba po o za . SANCHO, el campesino pide ayuda al p opio Rey de León en pe sona. El mona ca manda al ba ón una ca a o denán- dole que ponga en libe ad a la muchacha, pe o Don TELLO , no le hace ningún caso. SANCHO eclama po segunda ez a AL- FONSO VII, quien acude en onces pe sonalmen e, p esen ándose como «El Alcalde de Cas illa». Después de habe e elado su e - dade a iden idad, el Empe ado de las ESPAÑAS, o dena a Don TELLO, que ome la mano de EL VIRA y se casen allí mismo, 8. Juan L uis Albo g, Ob ci , omo II, pá g. 324. LOS DRAMAS HI STORICOS DE LOPE DE VEGA 21 después de do a la con la mi ad de su o un a. A con inuación el sobe ano o dena a sus acompañan es que ejecu en a Don TELLO, pa a que EL VIRA, ica y hon ada, pueda casa se con su p ome- ido. De es a sue e, en pocos segundos, una moza campesin a, de- sespe ada, pob e y deshon ada, se con ie e en iuda ica y hono- able de un g an noble. Es a pieza -que según MENENDEZ PELAY0 9 -, ha sido an as eces y an unánimemen e juzgada y an ue a de con o e - sia es á su excelsa belleza d amá ica, exp esa i idamen e -como dicen EDWAR WILSON y DUNCAN MOIR 10 - es g upos de ideas impo an e s: l." El ideal de la mona quía como úl ima uen- e de hono y jus icia en el Es ado, y de la esponsabilidad pe so- nal del mona ca en lo que se e ie e a hace jus icia a odos sus súbdi o s. 2." La necesidad den o de la Sociedad de da hono , los e es a sus súbdi os y los seño es a sus asallos. 3." El de echo de oda pe sona a la dignidad y al espe o de odos. En Las paces de los Reyes y judía de Toledo -s iguiendo paso a paso la C ónica Gene al, a eces con las mismas palab as-, a a LOPE de los desas osos e imp uden es amo es de ALFONSO VIII de Cas illa, con una judía, RAQUEL que le abso be de al modo como que descuida el adecuado gobie no de su eino. La eina, DOÑA LEONOR, exaspe ada po la in idelidad de AL- FONSO y po el desgobie no, inci a a los nobles leales a asesina a Raquel pa a e i a su in lujo. Una noche, es ando el Rey solo en su cáma a pensando en es e hecho, se le apa eció un angel de Dios a él en iado, quien as ec imina le su conduc a po el mal que hizo, le mani es ó que «po es e peccado que ecis e no queda á de í ijo a ón, que en u luga eyne, más queda á del linaje de u ija y de aquí en adelan e apá a e de Jace mal y az bien». Dicho es o desapa eció y quedó la cáma a complida. de ma a illoso olo · y g an cla idad. Después de la apa ición del ángel, en ILLESCAS, se e i ica la econciliación de Doña LEONOR y Don ALFONSO, lo que jus i ica el í ulo de Las paces de los Reyes. Es e ema an emo i o e imp esionan e es aba en una a ai- gada adición y el poe a no hizo más que ecoge l a. Según ME- 9. Ma celino Menéndez Pelayo. Ob . ci ., omo IV, pág. 9. l O. Edwa d M. Wilson y Ducan Moi . His o ia de la Li e a u a Española Edi- o ial A í el. Esplugues de Llob ega (Ba celona), 1 974, pág. 117 . L.L. .JOSE F. ACEDO CASTILLA NENDEZ PELA YO 11 , an a aigada es aba en CAST ILLA la idea de que los pos e io es desas es del einado de Al o nso VIII, especialmen e el de ALARCOS, habían sido p o idencial cas igo de aquel pecado, así como la ic o ia de las NA VAS ecompensa y co ona magní i ca del a epen imien o y pe ni enc ia del Rey, que al amones a D on SANC HO el BRAVO a su hijo, en el Lib o de los cas igos e documen os, pa a que se gua de de pecados de o ni - cio, ci a en e o os ejemplos hi s ó icos, y como un o de los más so- le mnes, el caso de la judía. El a gumen o de Las paces de los Reyes, ue u ilizado en a- ias ocasiones po o os d ama u gos. En el siglo XVII, MIRA DE AMESCUA Y DIAMANTE lle a on a cabo impo an es e siones d amá icas de es a misma his o ia. En el. siglo XVIII ol emos a encon a el ema en la mejo ob a polí ica de la época, la Raquel de GARCIA DE LA HUERTA. Y su in luencia asp asa incluso las on e as, ya que la ob a de LOPE ue adap ada p o GRILL- PARTER en su am oso d ama Die Jüdin an Toledo. II En el ciclo que pudié amos llama e udal, LOPE nos dejó una he mosa se ie de d amas, e e en es p incipalmen e a los e i- nad os de Don PEDRO DE CASTILL A, EN RIQUE III y los RE- YES CATOLICOS. LOP E e en Don PEDRO al mona ca popula , ágico unas eces --en e alucinaciones y ag üe os-amenazado po una sue - e a al; del lado del pueblo con a los magna es pode osos y al p opio iempo magnánimo, símbolo de la democ ac ia y la equ i- dad. LO PE -como dice Va lbuena -, 12 quie e hace de él un p o o i po y cuando ecoge una leyenda des a o able de Don PEDRO, no iene incon enien e en a ibui la a o o mona ca, como en La Co ona me ecida. Sólo en los Ramí ez de A ellano -a ñade Valbuena- no es a o able al jus icie o. Los demás casos, desde la in iga de capa y espada de la Niña de Pla a -en que la í ola libe ad de ama enca nada en Don ENRIQUE se es ella con a la dama hono able cuya ca usa de iende el Rey, su 1 1. Ma celino M :néndez Pelayo. Ob . c . omo IV, pág. 90. 12. Angel Valbu :na P a . His o ia de la Li e a u a Española. omo Il , sex a edi- ción. Edi . Gus a o Gili. Ba c elona , 1 969. Pá g. 354 . LOS DRAMAS HISTORICOS DE LOPE DE VEGA 23 he mano, has a la gale ía de anécdo as de Las audiencias del Rey Don Ped o, o man un conjun o de simpa ía y nobleza en cuyo cen o se halla el es upendo d ama El In an zón de Illescas o el ey Don Ped o en Mad id. Las audiencias del Rey Don Ped o, y l as sabias sen encias que en ellas dic a su se e a jus icia, aunque no ca ecen de alo poé - i co, ienen sob e odo -según MENENDEZ PELAY0- 13 , cu- iosidad his ó ica o legenda ia, sob e odo en Se illa en que p in- cipalmen e a aigó, al pun o de que -c omo dice ORTIZ DE ZU- ÑI GA 14 -«ce ca de la que aho a es pue a p incipal del Alcáza , es ab2 un ono de ado so b e g adas, en el que el Rey Don PEDRO daba públicas audiencias a su pueblo. E a odo -dice el Doc o RODRIGO CARO- ab icado de cau e ía, a imado a la mu alla sob e g adas al as de buena p opo ción, y encima es aba una silla lab ada de pied a, con su cubie a sob e cua o col um - nas, y es e ibunal pe maneció así mucho s años». Una de aquellas audiencias que ha gozado de espec ial popu- la idad es la del Zapa e o y el p ebendado, que apa ece ecogida en el ac o e ce o de es a comedia al siguien e eno : Un p ebendado sacó De mi casa a mi muje : Mandó el A zobispo aye Que del caso se in o mó, Que en seis meses no dije e Misa, ni a la iglesia uese, Que cie a limosna diese Y que a su casa uese. Mis a en as p osiguió, Y ie nd o el emedio incie o, Jun o a su casa le he mue o, con que mi ag a io pagó. Pude escapa me, y después Vengo, seño pode oso, A ligido y eme oso, Al sag ado de us pies. 13. Ma celino Menéndez Pelayo. Ob. ci .. om o IV, pág. 323. 14. Di ego O iz de Zúñiga. Anales eclesiás icos y secula es de la muy noble y muy leal c1Udad de Se illa, omo II. Im p en a Real, Mad id , 1796, pág. 122. 30 JOSE F. ACEDO CASTILLA La supe io idad de su in eligencia, la nobleza de sus sen imien os , la i eza de la imaginación i aliana, su p esencia de ánimo, su san- g e ía, su alo , su as ucia y humanidad, odo es á admi able- men e comp endido y no menos admi ablemen e exp esado. Sin emba go, es de lam en a que LOPE no ha ya hecho exp esa a COLON desde el p incipio, los mo i os cien í icos en que se un- da pa a anuncia un nue o mundo. «Los ca ac e es de FERNANDO e ISABEL, el uno enaz, ci cunspec o y cau eloso, la o a in eligen e, piadosa, p uden e, son expues os -según DAMAS--, con o me a la his o ia. «La plebe de los españoles que acompañan a COLON, son homb es b a os y de o os, sensuales y á idos, que buscaban lo s place es y el o o, al mismo iem po que abajaban pa a es ablece su eligión en el nue o mundo: «Las cos umb es de los indios, sus pasiones, sus c eencias, su igno ancia, es án pin adas con mucho a e y sob e odo la mane a como exp esa LOPE la imp esión p oducida po la llegada de los es pañoles en el espí i u de los indios. Sin sabe p ecisamen e qué pelig o les amenaza, sien en una ex aña inquie ud; sus amo es, sus odios y i alidades, odo queda en suspenso: pa ecen p esen i que un g an acon ecimien o se cumple». F en e a cuan o acabamos de expone , FERNANDEZ DE MORA TIN 26 , hace una du a c í ica de es a ob a a la que ca li ica como «Comedia de las más dispá a adas de LOPE . La escena es en Lisboa, en San a Fe, en G anada , en Ba celona, en Guanahani, y en medio del ma y en el ai e. En e los pe sonajes de ella, ha- blan el Demonio, la P o idencia, la Religión C is iana, la idola ía y la imaginación de CRISTOBAL COLON. En la e ce a jo nada ha una con usa mezcla <le o nicación doc ina c is iana, eolo- gí~ y luju ia, que no hay más que pedi .. . » Pa a MENENDEZ PELA YO, «El Nue o Mundo dis a mu- cho de se una mon uosidad d amá ica, ni una ob a dispa a adí- sima, admi ido el géne o his ó ico que LOPE cul i aba, y que nada i ene que e con la Comedia al como la en endía MORA- T IN . Es una especie de poema épica dialogado, mucho más iel a la his o ia que la mayo pa e de l as ob as que se han compues o so b e el mismo ema. Exigi en al a gumen o las es amosas uní- 26. Ob as pós umas de Don Leand o Fe nández <le Mo a ín. Tomo Ill. Ma- d id. 1868, págs. 133-134 . LOS DRAMAS HISTOR!COS DE LOPE DE VEGA 31 dades, como oda ía lo hace algún c í ico ancés (BAR.RY), a gu- ye un clamo ex emo o una p eocupación in e e ada. Un d ama de COLON iene que desa olla se en España, en el ma y en Amé ica y no puede menos de ab aza odo el iempo ma cado po los acon ecimien os his ó icos desde el p incipio al ín de la emp esa, desde las p oposiciones de COLON a los Sobe anos, has a su llegada iun al a Ba celona. La unidad de acción exis e en su concep o más amplio, pues aunque hay a ias acciones se- cunda ias, odas concu en a la p incipal: unas como la conquis a de G anada, po que es án enlazadas con el des ino de COLON y e a imposible deja de lle a al hé oe al eal de San a Fe, donde se i ma on las capi ulaciones, o as, como los amo íos y i alida- des de los indios, po que, bi en o mal p esen adas, si en pa a el con as e en e la ida sal aje y la de los a en u e os de Eu opa. Pe o sob e es a pa e episódica se cie ne la unidad de la G ande Emp esa, in e p e ada con un sen ido eligioso y pa ió ico innegable». Más pe se a ello, MENENDEZ PELA YO 27 conside a a «El Nue o Mundo», como «ob a de calidad muy in e io » a o as de LOPE. A su en ende lo que le daña no son siquie a los de ec os écnicos, ni las incong uencias que se dan en ella, sino «el con as- e en e la ejecución, débil, a opellada, supe icial, in an il mu - chas eces y la g andeza ab umado a del asun o. Y, sin emba go, el poe a e a de lo s más g andes del mundo: en co nd iciones na i- as, quizá supe io a odos». AZORIN en sus Lec u as Españolas, ijándose sólo en un as- pec o de la comedia, conc e amen e en unos e sos que dicen: Con alsa elación y alsos dioses nos enís a oba o o y muje es. llega a la conclusión de que en es a ob a es á co nd ensado cuan o se ha es ado pensando du an e mucho iempo de nues a conduc- a en Amé ica. «Un consenso un i e sal -p osigue AZORIN- ha condenado nues a conquis a ame icana. LOPE ma cha en com- pañía en e o os de VOLTAIRE, MONTAIGNE, HERDER, ANDRES CHEN I ER .. » lo que le lle a a coloca al FENIX, en e sus Re a os de algunos malos españoles. Pe o en e LOPE y aquéllos a qu ienes AZORIN les da po compañe os de iaje, exis e una g an di e encia. 27. Ma celino Mcnéndez Pelayo. Oh ci , cimo V, pág. 310. 32 ]OSE . ACEDO CASTILLA Como a i ma RODRIGUEZ CASADO 28 «los de ac o es de nues a his o ia sólo en en el descub imien o y conquis a de AMERICA la ob a de la osadía pues a al se icio de una desme- dida codicia de dine o. Los panegi is as esc iben en cambio de muy di e en e modo. LOPE esuel e la si uación conjugan do las dos endencias en admi able alego ía. No son é min os co n a - pues os la noble ambición de ex ende a o as la i udes el alma es- pañola y p ocu a al mismo iempo consegui un bienes a ma e- ial, acomodado al pelig o y a la exposición». Los sucesos de iempos de Ca los V inspi a on a LOPE, en- e o as comedias, su Ca los V en F ancia, La mayo desg acia de Ca los V y Hechice ías de A gel y El alien e Céspedes. Ca los V en F ancia es un poema d amá ico con es di e sas acciones his ó icas, que no ienen más el) lace en e sí que el e e- i se odas a la pe sona del Empe ado . La mayo desg acia de Ca los V es una comedia i gu osame n e his ó ica en la que LOPE sigue con oda idelidad la His o ia de la ida y hechos del empe ado Ca los V de SANDOVAL, y la To - pog a/ía e his o ia gene al de A gel del Maes o F . DIEGO DE HAEDO, lib o amoso en nues a li e a u a -según M. PELA- yow _ po las no icias que con iene del cau i e io de MIGUEL DE CERVANTES. Lo sob ena u al, o a c is iano, o a diabólico oma g an pa e en es a Comedia, como lo indica su segundo í ulo, Hechice ías de A gel. La imaginación popula -dice M. PELAY0 29-no co n- cebía que an o midable apa a o de gue a como aquél, conduci- do po el g an Empe ado en pe sona, hubiese podido acasa po causas me amen e na u ales, sin in e ención di ec a y e icaz del P íncipe de las inieblas. Y an a aigada es aba en el ulgo la idea de habe in e enido magia en es e desas e, como que oda- ía la encon amos -añade D. MARCELINO- en el ingenioso sa í ico de ines del siglo XVII, FRANCISCO SANTOS, cuando esc ibe: «Y ol ie ndo los ojos a Ca los V con su A mada sob e A gel, que la gana a, a no se po aquel di un o mágico hechice o, que o denó unos pol os que, echados al ma , ie a y agua, la in - 28. Vicen e Rod íguez Casado. Lope de Vega en Indias. Esco ial, omo X II . Ma<l ic.I, 1943, págs. 249-64. 29. Ma cclino Menéndez Pelayo. Oh. a ., omo VI, pág. 33. LOS DRAMAS HISTORICOS DE LOPE DE VEGA 33 iciona on y albo o a on los elemen os pa a que se pe diese con oda su gen e; eso u e lo qu e quiso Dios, que así debía de con- eni >>. Pa a esal a la igu a de HERNA N CORTES, -que es u o allí con sus do s hij os-, LOPE se sepa a de la Hi s o ia mos a ndo cómo el Empe ado lo colma de alabanzas y lo llama a su Consejo <le Gue a cuando se le o ece oma a A gel con los soldados es- pañoles que había y con los medios udescos e i alianos. De es a idea disien e el D UQUE DE ALBA con lo que se en abla una aca- lo ada discusión, lle ando uno y o o la discusión a al ex emo como que de gene ó en de sa ío , .con lo que Ca los V quedó ag a- hdo con CORTES desde en onces. Pa a busca un apacible desenlace en el que los espec ado es no queda an bajo la is e imp esión de la de o a de A gel, el FE- NIX come e o a al e ación his ó ic a, e minando la ob a con la conquis a de Túnez que es un suceso que había acaecido seis años an es (1535 ). El lailóz e Céspedes es la his o ia del capi án ALONSO de CESPEDES, uno de los más b a os soldados españo le s del siglo XVI, llamado po an onomas ia el ue e o el de las g andes ue zas, a quien se le a i bu ye una in e ención e dade amen e he oica en la ba alla de Mühlbe g que decidió el iun o de Ca los V con a la Liga de S ñacalda y los p o es an es alemanes (1546-1547), así como el paso del Albis, que ejecu a a nado y con la espada en la boca, seguido de nue e compañe os, haciendo p isione o al duque JUAN FE DERICO, po lo que Ca los V lo hon ó con el hábi o .<le San iago. T as las comedias que an e ceden ll egamos a los iun os de FELIPE II -con empo áneo de LOP E- co n la San a Liga, as o d ama en que apa ecen ep esen ados los sucesos que p ecedie on y acompaña on a la ba alla na a l <l e Lepan o. Los españoles en Flandes, cu yo asun o es la g ob e na ció n de Don JUAN DE AUS- TRIA en los País es Bajos, el odio in encible de los lamenco s, la uel a de las opas españolas que habían sa lido <le aquellos es a- dos en i ud de con enio hecho po Don JUAN que se ió <le ellos, a p osegui es as la gas gue a s; y El asal o de Mas ique, po el PRINCIPE DE PARMA, que aunque -segú n MENENDEZ PELA YO w_ dis a mucho de se el mejo d ama de su géne o en- 30. Ihídem . páµ. 36. 34 ]OSE F ACEDO CASTILLA e los de LOPE , hay que econoce que es á lleno de ida, no hay en él episodio alguno ex año a la acción, ni se pin a o a cosa -como dice PIDAL '1 - , que el alo y el su imien o del so ldado español y la pe icia y cons ancia de sus ale osos capi anes, así como la o ísina de ensa hecha po los lamencos de es a plaza , lo que aumen a el alo del suceso. ALEJANDRO FARNESIO, el hé oe del d am a, que ido y ene ado po sus al ísimas do es mili a es y ci ile s, iendo s in pa - ga a los soldados español es que lle ó a Flandes, sin ecibi nada de España, pe dido el c édi o en Alemania, esuel e a aca a la de- sespe ada a Maes ich, a pesa de los ecu sos y medios de de ensa con qu e cuen a es a plaza, pa a encon a allí con qué a ende a las necesidades de sus soldado s, o pa a pe ece odo s, y él el p i- me o, bajo sus mu os. Rechazado una y dos eces, pe diendo en el asal o muchos de sus mejo es capi ane s, aconsejándole o os de los más pe i os que no siga acome iendo una emp esa que ienen po imposible, no po eso desis e de su empeño, y discu iendo nue as azas, siendo el p ime o en expone su ida y oma pa e pa a da ejemplo, en los abajos m ás manuales, log a a ue za de alo , de ena ci dad y de pe ic ia , con a es a y ence la he oica esis encia que los si iados le oponían, y en a, con alecie n e aún de g a e en e medad, en la ciudad si iada, echazando humi lde el palio que pa a más hon a le en su iun o habían aído sus capi- anes. Jun amen e con ALEJANDRO FARNES IO descuellan am- bién en es e d ama -como obse a PIDAL -32 los Capi anes es- pañoles como LOP EZ DE FIGU EROA, el Gene al popula y a- o i o de nu es o ea o, que es el p ime o en acompaña en odos los pelig os y a en as al PRINCIPE DE PARMA; y al ejé ci o odo, qu e sin cob a , de scon en o y le an isco, acude, no sólo a pelea he óicamen e, si no has a en ega en p és amo lo que le qu eda a su Gene a l. As í, cuando el Gobe n ado de Maes ich con ía pa a p o longa la esis enc ia de la plaza, en los apu os y mu mu acio- nes del ejé ci o con a su je e, un soldado lamenco, conocedo de los soldados es pañoles y del a ec o que le p o esan a FARNESIO, le desengaña dicie nd o: 3 l. lhídem, pág. 1~ 8 . 32 . Ma qués de Pida!. Oh . ci ., págs. l 33- l 3~. LOS DRAMAS HISTORICOS DE LOPE DE VEGA Eso de queja se de él no engañe us pensamien os, que a Ca los V decía en Túnez un capi án: los españoles es án mu mu ando odo el día; y él espondióle: pues id, y pa a enga me en ellos, mu mu a delan e Je ellos; mal de mis cosas decid . Fue el alemán no había del Empe ado -hablado, cuando cayó po un lado de una puñalada ía. Expe iencia de ellos hice; no c eas que se le i án dicen mal del capi án y ma an a quien lo dice. 35 Poco an es de su mue e LOPE esc ibió la agedia El cas igo sin enganza, basada -según WILSON y MOIR H_ en una no- ela de BANDELLO, que a a de un suceso his ó ico. En el d ama de LOPE, el li idinoso duque de FERRARA, que se ha casado po azones de es ado con una noble dama llamada CASANDRA, descuida a su jo en esposa pa a ecuen a el a o de ame as. Al eg esa de una gue a san a a la que le ha en iado el Papa, el duque iene con el p opósi o de cambia y se iel a su esposa. Pe o una ca a anónima le in o ma de que CASAN- DRA se ha engado de sus an iguos desdenes, come iendo adul- e io con FEDERICO, hijo bas a do del duque. T as asegu a se sec e amen e de la e acidad de la denuncia y ob ando como él c ee que ha de hace lo en sup emo magis ado de Fe a a, planea «el cas igo sin enganza». Valiéndose de un en- gaño, obliga a FEDERICO a da mue e a CASANDRA sin que el jo en sepa a quien da mue e y a con inuación FEDERICO es ejecu ado públicamen e po habe asesinado a la duquesa. El du- que queda como condenado a i i , sabiendo que ha ma ado al se que más amaba, su. p opio hijo. H . Edwa d M. Xl'ilson · Duncan Moi . Ob ci ., pág. 120. 36 JOSE F. ACEDO CASTILLA Y con es o concluyo el enca go con e ido, en el que so me a- men e y sin apo a ninguna no edad, he a ado de eco da al- gunas de la s p oducciones p in cipales del ea o his ó ico de LOPE DE VEGA. No me es dad o p o seg ui el ema con más ex - ensión, de una pa e po qu e no engo más espacio, y de o a, po - qu e no me quedan más pe las ajenas pa a segui engalana ndo es os a pun es que no llama é abajo.