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La gitanilla de Madrid : romance que declara la peregrina historia de esta niña, y de la suerte que la robó una gitana en la ciudad de Zaragoza...

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Lk GITANILLA DE MADIUD? '•í?'v ^2Í5S ROMANCE QUE DECLARA de esta niña, de la suerte que la robó una Guana en la Ciudad de Zaragoza, Jos varios sucesos que te sucedieron, ,% como se verá en esta PRIMERA PARTE/ ublique ávoces la fama ?ór los Reinos mas remotos las peregrina Historia, aso mas prodigiosoj* - mas estráño prodigio, ^suceso mas heroico, :jamas suceder pudo de Adan hasta nosotros. Jygau los que amantes finos jon prisioneros dichosos, ^sujetando su alvedrio álos lances peligrosos, que resultan muchas veces de les hechos amorosos. No quiero gastar el tiempo en frases, ni en episodios, sino pasar al asuato, que es digno de' set notorio. yas! voy ádar principio, atención, noble anditorio. En la mas célebre patria de cuantas él claro Apolo por todo cuanto penetra circundan sus hebras de oro, que es Zaragoza la bella, cuyos timbres nojrém^uo, porque por mucho'^ae siempre quedaré muy ^ío* En este jardín, óparque residía un poderoso Conde de esfera, yde grande patrirponio, casado <^n una Didfó /' igual ^su' ser éo tojror vivían con muchoTgusto eu quietud, paz yreposo. ^lapüeote deseabas |>or.hallarse póputos^^ de l^íeoes^ütt.sucei'or, para.qúe C9.fr-€ste logro se coróiTá<«en las dicísas de Cite fwUz macrtcno&L; con este des«>¿pues* hicierpo los do esposos áia Soberana Madre de O|o< Toddppdéroso, Virgéa 8aata déi 003 po.oesa diciendo, que di lograbaa suceden pira su abono, le harJaj un Novenario de fiestas muy suntuoso. Hecha, pues, esta pixxnesa 'j'asaroa dias muy pocos, cuaatk) la hermosa Condesa amaneció en cinta, ytodos fueron, gustosos placeres, de gtaode alegria asomos. Pasados los nueve meses, sacó álux un prodigioso extremo -áe la belleza, en una nífía; que solo se esmeró el Cielo en dotarla de perfefeciones ’al colmo. No refiero los fesiiaes, que céíebró el Conde heroyco* que será gastar el tiempo, ycansar al Auditorio. Digo,' púes, que recibió delos'nóblés muy gustoso los parabienes, yfué todo placer, gustp^ ygozo. Criaron^ ía faerniósa. niña, siendo el fespem de tg0^ hasta dos a^^cumptidos: cuando et Cb'ndé muy gustoro deteimioó celebrar ál Simulacro precioso de la Virgen Pei Pilar «1 Novenario, yansiosos tMbearon Predicadores ioteligetites ydoctos, : y. lo^-ftrósicos mas diestros^ rg< ande prevención de todó. Llegó el; dia señalado, . criando de todo el don^roó ñZiragó^M acudió -V un cbncarso numeroso. ;• t-.legada que fué la hora ' ctín 'muy costosos adornos el Conde, ysu esposa partea . para el Templo milagroso; iba la Didatambién, llevando en sus brazos propios la niña, por quien hacían estos obsequios honiosoi; era tan grande él tumulto, que les era muy costoso el poder cruzar las calles por el geniio copioso. Iba el Conde, yja Condesa, mano amano, yhombro dhombro, la Oída también con ellos, ylos pages, pero todos con tal gusto, qué en sus pechos no cabía ^alborozo^ ipero hay Dios, yque fingidas son de este mundo engiñoso las glorias, ylos contentos! }qué poco duran, que poco! ¡qué bieó dijo aquel que dijo, que cuando es mayor el gozoi, suele ser mayor la pena, que sobrevienen álos ojosi ¿Quien había de decir, que un diá tan puntuosa se había de reducir ápeaa, llanto, yasombfol s pues, ovences míos, lucedió, yfué de este^ddOt yendo lai dos consortes ra el Templo misterioso een toda sii conoitiya - muy alegres, y-gozWos, entre el confuí butiicio, resaber cuando, ni tomo Gítána il^^t J le sin duda fué éí demonk^ Já la Dída de ^Brazos rtó el .precioso 'tesoro lá niña, ymuy veloz yó por medio de todos, que alguna persona, rara eo este robo, siempre en lances como este en ser ciegos, ysordos, ida muy afligida, |Spiros,y sollozos parte ála Condesa. ^ere aqui el curioso puedárian los paires, oeste lastimoso ao lamentable; onse muy absortos, eba en el suelo os dos redondos acal accidente, ' grande alboroto, que^acompañabao ridos esposos, %, acribuiadc»s, ca|p lastimoso, le^ondujeron cío, y^cuidadosos atoa médicos sabios, diligentes, yansiosos |cafon ios remedios, juzgaron por muy .propios; estas dÜigeocias, andqne con grandes sollozos, volvieron em^i Iqí dos; mas Con llanto tan copiosd^., qde el qorazon pareci i destilaban por los ojo^ la Condesa .suspiraba, ;y.con d^eé dol^óscs déciit iquéridá prenda, : 4qiriiaccbél alma adoró, ^pedazo de mis, eniíapas, i de mi casiasp^ íhermoso, donde eslatSs bija ma? iQuien te dará algún socorrí £i Conde también lloraba como padre, ycongfjoso bacía dos mil extremos, ycon cuidado zelO'O hizo varias diligencias: despacharon muchos propios por difereotes caminos; pero fué dificultg^o hallar consuelo, pues nadie tra.^ el indicio mas corto, como si hubieran c«ido én ei mas profundo pozo, i^umeniose la congpja, creció el llanto doforoto, doplictrónse las penas; yt-^aquj. Lector, €s forzoso dejarlos en este estado, porque tan grandes ahogos ios padres que tienen hijos pueden contemplarlo solo, mientras vuelvo ála Gitana, que COI) paso presuroso asi que ai alto ¡legó, - en dónde estaban los oíros, despojóla tierna niña de los vestidos <»stosos, ydentro de ua cofreciHo con grao cuidado guardo!^. yshti^ de jGitanilIa^ á(iueV áD|jel prpdl^oso: aüaque Afligida lloraba, cóo ai agos cariñosos ia ouisolaro^, feo fio, partieron jde alli muy proibtb, atíduvieron por Proviacias, * ypaíses muy remotos, • triándola: ásus^costumbres, ^> yesmerándose en un it^g eo enseñarla ádanzar, ycantar versos sonoros: , Dieronle áentender, que aquella era su madre» ysu esposo era su querido padre, yla inocente creyólo; creció en la edad, yera tal 4a belleza de su rostro, que pudo rendir ácuantos • miraban su Cielo hermoso. Salió en el danzar tan dkstra; que «a admiración de todos^ ycon un salterio en las macbs tocaba tao primoroso, que si la voz entonaba, elevaba al auditorio, dudaban si era algún Angel por lo agradable ygracioso? en fin tan privilegiada era del Cielp ea un todo, c\c;^ por su fami lograban hospedagea muy honrosos; su habilidad eelebrában jdonde quiera, los mas doctos. pues^por varias tierras, llegaron ádpodé eiSoIioi .tieae nuestro granMonai^, .yentre aquelioi poderosos Duques, Condes yídárqueses, 5^ ^ en los saraos Íaiiíósós ' ^sé introdujerpn;. ytuvp su habilidad tanto pbd^p, que ámás de^ adquirir la famaj ^ logró regalos preciosos. Tanto su fama voló, yse estableció de modo, '.que llégó al Rey la noticia el^xual viendo los apoyos con tanto encarecimiento, fué de verla deseoso, yádos grandes les dió c que de la noche 4las .ochi ante su Real preseocia la tí^an sin quehaya esk Facemos en este punto; noble, ydkcreto auditorio,\ que Vicente Benavenie ^ promete darle al curioso,* en otra segunda parte largas noticiasítde todo* , DE LA, PRIMERA PARTE. ‘ f>" I LA GITANILLA DE MADRID. ROMANCE EN QUE SE REFIERE, COMO ANDANDO POR ia Esp^Sa, vinieroo áparar 4Zaragrza. yen manos de la Justicia por .UD falso testimonio, yeoia do sentenciada ála horca, se descubító ser hija del Viréy, coa otíps particularidades. SEGUNDA adije como mandó el Reyr, <jue ante su presencia aquella próxima noc^e Trajesen la hermosa Estela, Fque este fué el nombre que tuvo ^aquella beldad suprema: ;útnplíoseel Real mandato con muy grande diligencia, feniró por el Real Palacio, Isubió, yrmn mucha destreza hizo los acatamientos ante Ig Magestad Regia, ypostrándose ásus plantas sus Reales manos besa, diciéudole: gran Señor, iquieo Oios por su clemencia prospere felicidades yaumente la Real Diadema, PARTE. &vuestras plantas me rindo, sujeta ávuestra obediencia. El Rey mandó que al instante un sarao se dispusiera, ordenóse ycon tal arte se portó la bella Estela, que quedó admirado el Rey, añciocada la Revna; apasionados los Grandes, ytodos ácompetencia le rendían los aplausos, Víctores; yenhorabuenas. Dijo el Rey que este sarao ála noche venidera \ se habían de proseguir, que era gusto de sú Alteza, yle dió 4e jegaüa diez mil escudos á a^bose la fuQcioa, ct^o^o fagáz, ydhcreta; h^Ciéadóii^jBl cortejo. lístela; ysu compañía sin que en un punto sé; deténgan, 'i© pena de su desgracia. ;, pidióle ai Réy la liceacia ;.^^^con : para partir, yde todos /"•. "^^". .,^deDárbn su pariiiW . .; se despidió con prudenci^..>.. /.ico? aqtable diligépctá; ;- ' quedaron muy admiradctói ;fUe|6-ál_ Conde dé Valsr^de de sU docta iátellgenciav fe yotii^ade esta aus^Cia» pero el Conde de Valveiáé^ .- él cual.instantaneapicnfe .que con asaybr adverter^iá' ; i .. .pibió.que se detuvter^; , atendia ásus acdiones, yhabilidades diversas, diciendole, que era fueiza quedó tgn apasionado, salir luego de la-corte, que si bien se considera que su Magesíad lo ordena, se ie trasformó el festín .Quedóse pasmado el Conde, en un piélago de ideas, pero Como considera, en un Vesubio amoroso, que dentro su corazón principio de sus tragedias. se quedaba Estela impresa. Hallábase tan prendado, decía consigo mismo, que sentidos, ypotencias si esté lucero se ausenta, . voluntariamente ofrece, ¿quién dará alivio ámis ansia sin que atienda áso nobleza. 1^pensamientos ^treguas? Vino la siguiente noche. ¿Quién ha de poder vivir ysi bien en la primera gozar de su presencia? Conde soy, yella Gitana, mas que importa que lo sea se portó Estela, parece ; que en la segunda se empeña. áque con admiraciones ¿acaso seré el primero, cplfhrpn «11 gentileza. que desluce su nobleza? yse trocó tu aíicioo en zelos, que le atormetuén; Padre de aquella belleza, yle dijo: Señor mío, ypáfa salir dédudas,* ydar fin ásus quimeras, bió órden secretamente, que de la corte salieran ya que la fortuna adversa de esta suerte lo ha ordenado^ es preciso que usted sepa, como estoy determinado (sin lisonja en la materia) V ser dichosp maridó ^de ia bellísima ^stela: iáque respondió el Gitano: ^ |$eñor; mire saMExqeleocia, \que de tina áotra parte =es mucha la \difeienc.ia, yaquesta desigualdad uq>uede sucedCTv^e'séa motivo de arrep^tirse, cuando remédioc;^ tenga; no faltan eñ'esta corte damas ásu igual esfera: dijo el Conde: es imposible, porque si posible fuera, no llegara átanto estretno, I x>nfusion me viera* iGitano, ydijo: amor que profesa tcia es verdadero xamioar la prueba, lar satisfechos, :r de esta manera: teude lograr aficción desea, enir con nosotros nuestra librea orriendo mundo, • jr esperiencia ido de vivir, ose contenta, íe disponer mgusto sea. Conde ei patbldo; mucho atropella, stantaneameme astados deja le un tío suyo, que se ausenta en gran secreto una promesa, fin de gitano, :1 amor le cuestal) trocó su palacio rico regalo, ysu asistencia , -* •^-ox ei tra^ de Gitano, que es la ultima miseria; :qmen blandas camas tenia, -que al cuerpo; descanso díéran, •ahora divé^s noches ; .ep el .canrpo:á la inclemencia !dél tfeñipO.-'sé've Obátido,' :sín qhe remediarlo pueda; pero nada siente el Conde, todo con gusto lo lleva, porque ávista de quien ama ,todo es gloria, nada es pena. Cumplidos veinte ydos meses cabales, por buena cuenta, llegaron áun lugatillo, de Zaragoza dos leguas, yen el mesón se hospedaron, que asi lo quiso su Estrella. Tenia este Mesonero una hija, que en belleza pudo competirle SVeous, yenamorada yresuelta del Conde, nuevo Gitano, le hacia dos mil fineza^; jpero viendo que oo hsliaba, alguna correspondencia, determinó declarar la pasión que le atormenta, él se defendió diciendo; que ásu amor freno pusiera, porque no le convenía, yella porfiaba necia; diciendo con el se iría; yviéndola tan resuelta el Conde la desengaña^ mas viendo que la desprecia, quiso tomar de el venganza, yen su maleta le encierra una brilla de plata, ycuai,do estuvieron fuera, - éjjo isu paire, que falta Í3ufotá* qne dicha quesla; fuese el padre ála JiisLicÍa,. y sa ieroo aras de cuareota .. hónabres. ylos alcayaaibo, tegistráróBlos. yeodueikrap las pícaclas coa que;ñ Álcálíc ;falto tüif» dpacieaéíi, los ultrajó de palabras^; 1 yalzó la maao vióiedfa para darle ua baíeroñ' •'•r ai Cnde, mas con fiereza; de una cr jel estoc-da serta cadáver lo deja. Por. fia fueron ála cárcel, ycon grillos, ycadenas - al otro síguiíDte dia áZiragoza los llevan; $esre tiempo el qne era Padré legítiiiio de esta Estela .jSe,.l|a|JÍti>a siendo Virey, yfué quieo, di6 lá sd»teocia de que ahorquen ios Citaoos, yen este tropel de penas iban las pobres Gítaaas soplicando ala Vifeyna intercediese piadosa hub ese alguna clemencia: tnas no pudo conseguirlo. ' yvkoío que el plazo liega de entrarlos en la capilla, yque remediooo eocuentran, la que hasea entonces fué madre^ fingida de ouesnei Estela, de la Vireyna álas plantas se foitíó, Vsu mano besa, diciéudolé: grao Señora, como el perdón me-^cooceda^ os declararé un eoigthd, ;que puede ser de qü'é sea ;delgran gusto, yeljia entoaces d^eosa de sabérl¿¿ 1. 1 ;Id perdonó, ylaCitáña ; .ledió por é-stensQ cuenta de todo lo refkylo;' . ' diciéodole, cí) no eirá yso hija la que munsba^ i —'-para mas prueba le enseña . los vestidos, que guardaba en el cofre, yviendo cierta la novedad, del contento quedó desoiay aia en tierra# Éa esto acudió el Virey, yvuelta casi la Vireyna, le dio, cuenta del suceso, ytambién declaró Estela, como el que e>taba en la € deínuerte con la sentencia, era el Conde de Valverde, que ha de casarse coá'ella; ^ todo ;ué gustó, yplacer, fueren, yio echaron fuera. ^ El Cqrrdejdió su descargo^ó yquedó como qutfen eraj yéios Gitanos les diero bienes con que macti^^ei deceotemente su vid», *, 1nególas bodas celebrian. Súpose eñ la'corte el casi cual muchos se alá yáía Virgen del Pilar khicteson solemnes flest en bacimiento de gracias de esta dicha placentera. FIN. '%í. Se^a: Imprenta de la Viuda de Garo.^ 9 NBo,TO YDISCRETO ROMANCE, QUE DECLARALA psregrmi Historia, do la Gitanilla de MadS, ydoU suerte aue la robó aaa Gitaaa en Ja Ciudad de Zara¿ola, yJoAaS ^sucesos, .que le sucedieron, como se verá en esta PRIMERA PARTE. pUb^queá voces^la fama per los Reynos mas remotos la mas pereg-lna bisaría, el caso m-is prodig!G#% el mas estraño prodigio^ Cr iuceso mas heroyco, 9ds jsuceder pudo •desde Adán hasta nosotros. ^*/gan k)s que arnantes, fiaos SCO prisioneros dichosos," 'sojetasdo su alvédfio -álos íanees peligrosos, qiíe re íu itan muchas veces de los hechos amorosos. No quiSfovgi^tÁr el tiempo ea frases, ai episodios. sino pasar al asunto, Rue es digno de ser notorio, yasi voi ádár principio, atención, noble Auditorio. En la mas celebre Patria de quantas el claro 'Apolo por todo quanto penetra circubdari sus hebras de oro, que es Zaragoza la bella, cuyos tymbres no remonto, porqtH? por mucho qu? diga, siempre quedh< ámuy corto. En este jardifi, óParque residía un poaércs& Conde de muy ,aiia esfera, yde graade Patrimonio, ca-