“El andaluz como entorno para el contacto lingüístico de las distintas variedades del español peninsular”
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GRADO FILOLOGÍA HISPÁNICA FACULTAD DE FILOLOGÍA DEPARTAMENTO DE LENGUA UNIVERSIDAD DE SEVILLA TRABAJO FIN DE GRADO Julio 2019 “El andaluz como entorno para el contacto lingüístico de las distintas variedades del español peninsular” Alumno: Marcos Martín Lobato Tutora: Auxiliadora Castillo
2 Índice 1. Introducción 3 2. Justificación de este estudio 5 3. Situación geográfica y dialectal 6 4. Definiciones y rasgos generales del andaluz 8 5. Estudios previos 11 6. Secuencias 13 7. Léxico común en la zona 18 8. Conclusiones 20 9. Bibliografía utilizada 22
3 1. Introducción Andalucía, al sur de la península Ibérica, ha sido desde los inicios de la civilización un territorio en el que se han asentado multitud de pueblos y razas, sucediéndose unos tras otros. La civilización tartésica1 se asentó en el bajo valle del Guadalquivir y tuvo un peso importante en las corrientes culturales mediterráneas. Las regiones occidentales se convirtieron en un enclave estratégico debido a su riqueza minera y a su situación geográfica como puerta de entrada al mediterráneo, debido a ello fueron acudiendo los distintos pueblos del mediterráneo, algunos con intenciones comerciales y otros para tratar de controlar la región. 2 3 Antes de la llegada de los romanos, la península se encontraba dividida en multitud de pueblos con distintos niveles de desarrollo cultural, siendo los pueblos del norte los más atrasados y los del sur y este de la península los más avanzados debido a las relaciones comerciales con las civilizaciones del mediterráneo. Aunque fueron muchas las culturas que precedieron a los romanos, ninguna de sus lenguas sobrevivió a la latinización de la península tras su llegada, por tanto no podemos tener en cuenta ninguna de ellas como sustrato prerromano para explicar el origen del andaluz. Tras la invasión árabe se establece la lengua homónima como oficial, y de la mayor parte de la península, ocupada por los musulmanes, se denominó entonces Al-Ándalus, “el paraíso” en la lengua de los nuevos habitantes. Junto al árabe coexistió la lengua romance mozárabe4 aunque conforme fue avanzando el proceso de islamización, su uso fue también menguando. Debemos descartar que esta lengua haya tenido alguna influencia fonética en los rasgos del andaluz actual, pues los rasgos de procedencia mozárabe fueron asimilados por el castellano antes de extenderse por Andalucía. La reconquista tiene lugar en dos etapas. En primer lugar, a partir del siglo XIII, se reconquistan los territorios del Valle del Guadalquivir, y los primeros repobladores, procedentes del 1 Tartessos o Tartéside (en griego antiguo, Τάρτησσος Tártēssos, en latín, Tartessus) es el nombre por el que los griegos conocían a la que creyeron primera civilización de Occidente. Posible heredera del Bronce final atlántico, se desarrolló en el triángulo formado por las actuales provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, en la costa suroeste de la península ibérica, así como en la de Badajoz durante el Bronce tardío y la primera Edad del Hierro. 2 Distribución de pueblos prerromanos y grupos lingüísticos. 3 Extensión de la civilización tartésica. 4 El mozárabe era la forma del romance hispano hablado por los cristianos que permanecieron en las tierras ocupadas por los musulmanes, tras el 711. Podemos deducir algunas de sus características a través de los topónimos, de algunos poemas de estructura y léxico romance pero escritos con grafía árabe y a través de algunas palabras que el árabe había asimilado del romance meridional. El mozárabe desaparece según avanza la reconquista y es sustituido por el portugués, el castellano y el catalán.
4 reino de Castilla y León, comienzan la implantación del castellano. Durante la segunda etapa, tras la expulsión definitiva de los musulmanes, se produce la segunda oleada con repobladores de tierras aragonesas, murcianas y catalanas. Este hecho es la razón de que encontremos abundantes voces del occidente peninsular (leonesismos y portuguesismos) en la mitad occidental de Andalucía, y de aragonesismos y catalanismos en la mitad oriental. Como consecuencia de las transformaciones que tuvieron lugar en el castellano medieval desde principios de la edad Moderna, el romance hablado en el reino de Sevilla, que se extendió posteriormente hacia el reino de Granada, acentuó sus primeras tendencias evolutivas, lo que irá distanciándolo del castellano toledano. Así comienza la consolidación de los fenómenos evolutivos iniciados durante los períodos de la conquista. Posteriormente, con la expansión hacia las Américas, Andalucía fue fuente de los nuevos colonos que marchaban a Nuevo Mundo, lo que supuso un hecho decisivo para la propagación de los cambios lingüísticos que estaban produciéndose en la región. En definitiva, la variedad lingüística andaluza, caracterizada por su dinamismo innovador en su aspecto fonético, queda configurada ya en el siglo XVI. Sin embargo, no podemos hablar de modalidad andaluza o dialecto andaluz hasta los siglos XVII y XVIII, fechas en que se documentan sus principales rasgos fonéticos. Desde entonces hasta nuestros días apenas se ha visto alterada. Actualmente el andaluz se constituye como una de las variedades lingüísticas que ha arraigado con mayor fuerza dentro de ese suprasistema común que hablamos millones de individuos y denominamos español. Además, presenta unas peculiaridades muy marcadas, fundamentalmente en el plano fonético-fonológico, que le confieren sin duda gran capacidad identificadora frente a las restantes variedades del dominio hispánico. (Jiménez Fernández, 1999: 15) Cuando hablamos del andaluz, lo hacemos desde el conocimiento de que los rasgos que lo caracterizan se distribuyen de manera desigual por el territorio que comprende la comunidad autónoma, supera incluso sus fronteras, y alcanza ciudades como Ceuta, Melilla o Gibraltar (territorio de ultramar del Reino Unido), comparte asimismo rasgos que se dan en las variedades lingüísticas de otras regiones como Castilla la Mancha, Extremadura, la Región de Murcia, Canarias y gran parte de la América hispanohablante. Si analizamos sus rasgos desde un punto de vista diacrónico podemos apreciar diferencias evidentes con el español peninsular de la mitad septentrional. La evolución que ha tenido tras el reajuste de sibilantes5 que tuvo lugar en el castellano desde finales de la edad media hasta el siglo XVII constituye la variación más destacable que podemos enumeras, aunque no la única. Podemos definir al andaluz como una variedad del español, tomándolo como un sistema lingüístico normativo y culto, que fue conformándose intelectualmente a lo largo de los siglos mediante la síntesis de elementos procedentes de las distintas variedades dialectales existentes en la península y los influjos de otras lenguas, tanto extranjeras como nacionales. Si tenemos en cuenta sus rasgos desde un punto de vista sincrónico, podemos decir que existe una diferencia sustancial con la lengua española académica. Teniendo en cuenta esta misma perspectiva, podemos apreciar más afinidad con los dialectos atlánticos y de América Latina que con los del resto de variedades de la península. La mayoría de los estos rasgos son fonéticos y se producen en algunas zonas mientras que en otras no. Por ejemplo en la provincia de Sevilla, el ceceo está ampliamente extendido, pero en la capital la norma es el seseo. Lo mismo ocurre con la aspiración de la fricativa velar sorda /x/ en [h], se da exclusivamente en Andalucía Occidental. 5 El reajuste de las consonantes sibilantes fue un proceso de evolución fonética característico del castellano, que tuvo lugar durante los siglos XVI y XVII, dando el origen del sistema consonántico actual del español.
5 El andaluz engloba otros rasgos como los morfosintácticos, aunque en este caso solo encontramos algunas particularidades como la sustitución del pronombre “vosotros” a favor de “ustedes”, en tal caso se pierde el valor de tratamiento de respeto, convirtiéndose la conjugación verbal en la marca de distinción para el uso de “ustedes”. En este caso un hablante andaluz conjugará el verbo en la 2ª persona del plural o en la 3ª para diferenciar el registro, resultando “ustedes queréis” al sustituir a “vosotros” y “ustedes quieren” cuando se pretende mantener su valor morfosintáctico. Otra particularidad que podemos catalogar sería el género común de algunos sustantivos como (el mar/la mar, el calor/la calor) que en el español peninsular solo tienen un género. En cuanto a los rasgos léxico-semánticos no podemos decir que posea un léxico propio, ya que su uso y su significado varían según su localización geográfica. Podemos destacar la presencia de voces de otras regiones de la península como leonesismos6 o aragonismos7, producto de la colonización que vivió la región, y una mayor pervivencia de arabismos. 2. Justificación de este estudio Los rasgos fonéticos del andaluz, así como los de otras tantas variedades del español peninsular, han sido ampliamente estudiados, pero cuando se produce el contacto de dichas variedades en una zona concreta, desde muy temprana edad, y sobre unos hablantes con ascendentes de distintos puntos de la geografía española, se produce una suerte de híbrido que iremos analizando a lo largo de este estudio. A través de transcripciones fonéticas, procedentes de grabaciones realizadas sin el conocimiento previo de los intervinientes, comprobaremos las asimilaciones que se han producido tanto en los hablantes de la región como los que se han dado en los hablantes procedentes de otras regiones de la península, con una mezcla de rasgos que el colectivo ha desarrollado, dándose la asimilación de muchos de los rasgos del andaluz que posteriormente enumeraremos y manteniendo otros propios que los descendientes de andaluces asimilarán de igual manera. Los fenómenos que observaremos van a provocar inequívocamente cambios lingüísticos en varios contextos, lo que supone la perdida de ciertas características autóctonas, sin embargo el mantenimiento de la mayor parte de los rasgos locales permanecerán intactos y se producen de forma generalizada. Tomaremos como precaución el desconocimiento de los informantes sobre el estudio que llevaremos a cabo, para prevenir que le lleve a intentar mejorar su habla corriente. En cuanto a la metodología descriptiva necesaria para el análisis de dichos rasgos nos basaremos en la descripción de los sonidos mediante sus correspondientes alófonos sin necesidad de hacer uso de instrumentación física, debido a la falta de los mismos y sustituyéndolos por el oído. Haremos referencia a las Unidades de la segunda articulación o fonemas8 y nos centraremos la sustancia de la expresión9. 6 Voz o construcción característica procedente del dialecto leonés que se usa en otra lengua. 7 Expresiones propias del dialecto aragonés, usada en otra lengua. 8 Representan la unidad lingüística mínima en que se puede dividir un signo lingüístico; su número es finito pero se combinan para generar una cantidad ilimitada de monemas. Estas unidades no tienen significado, solo significante. 9 Elementos fónicos considerados desde el punto de vista de su producción, de su constitución acústica y de su percepción.
6 Encuadraremos en primer lugar la ubicación donde se produce el fenómeno, tratándose concretamente en un conjunto de barrios situados en la localidad de Utrera. El municipio se encuentra situado en la provincia de Sevilla, al sudeste de la capital homónima. En cuanto a los rasgos dialectales que se producen entre sus hablantes podemos identificar como rasgo predominante el ceceo, mediante la reducción de los fonemas /θ/ y /s/ a [θ], aunque en los hablantes más jóvenes es común el jejeo10, del que hablaremos posteriormente, la aspiración de –s implosiva o convertida en interior por la cadena hablada, la aspiración de /x/11, se dan también de forma generalizada la neutralización de /r/ y /l/ en posición implosiva y la fricatización del fonema /ʧ +/. En cuanto a la zona en la que se producen los fenómenos que trataremos a lo largo del estudio comprende tres barrios de la localidad, que por su localización urbana tuvieron cierto aislamiento del casco urbano desde su creación. Se trata de la barriada de Los Militares, Campoverde y la urbanización El Junquillo, contiguas unas con otras y separadas del casco urbano mediante una carretera autonómica. Durante años conformó el extremo este de la localidad, aunque en la actualidad se han integrado al casco urbano mediante diversas actuaciones de urbanísticas por parte del ayuntamiento como la creación de acerado y nuevos viarios, nuevas conexiones y la construcción de nuevas urbanizaciones aledañas. Todo ello ha contribuido a que, con la llegada de un mayor número de habitantes de la localidad, se hayan ido diluyendo en las siguientes generaciones los fenómenos fonéticos que analizaremos en el estudio. Cabe mencionar que los habitantes de uno de los barrios (Los Militares) formaban parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, tratándose de militares y guardias civiles procedentes de distintos puntos de la geografía nacional, acompañados por sus familias. Serán los hijos de estos quienes se relacionen con los hablantes locales. El contacto de las distintas variedades del español peninsular se produce en un colegio (CEIP Alfonso de Orleans y Borbón) situado en dicho barrio, que fue construido para los hijos de los funcionarios y que con la posterior construcción de los barrios colindantes abrió sus puertas al resto de vecinos. Ya que tanto la mayor parte del profesorado como un gran número de estudiantes procedía de otras regiones se produjo una asimilación en los rasgos dialectales de ambas partes, locales y foráneos. 3. Situación geográfica, histórica y dialectal La ciudad de Utrera, actualmente con una población en torno a los cincuenta mil habitantes, se encuentra en la comarca de la Campiña12 o tierras bajas del valle de Guadalquivir, situada a unos treinta kilómetros al sureste de la ciudad de Sevilla. Según los archivos de la localidad, la población de Utrera tiene sus orígenes en las repoblaciones llevadas a cabo durante el siglo XIII, con las que llega una importante colonia morisca y judía. Después de la conquista de dichas tierras por parte de San Fernando, a muchos moriscos se les permitió permanecer en la zona como mudéjares en los lugares donde habían vivido, continuaron habitando en la localidad durante los siglos posteriores dedicándose a la agricultura y a la artesanía, sobre todo a la carpintería, obra de ello son los techos de edificios históricos de la ciudad como el convento de Consolación. Existían además asentamientos gitanos, al menos desde el siglo XV, permaneciendo desde entonces en la zona. Después de las epidemias de peste bubónica del siglo XII se sucedieron distintas repoblaciones, ya que esta produjo 10 Entendiendo por «jejeo» la sustitución esporádica y condicionada léxicamente de [s] por [h] a principio de sílaba o de palabra. 11 Para el profesor J. Mondéjar, sin embargo, es inexacto considerar que los andaluces aspiran la jota castellana porque desde el punto de vista histórico en Andalucía nunca hubo <<jota>>,salvo en áreas donde no existe aspiración. 12 Es una comarca, situada en la provincia de Sevilla, formada por los municipios de Lebrija, El Cuervo, las cabezas de San Juan, Los Palacios y Villafranca, Utrera, El Coronil y Los Molares.
7 un verdadero descenso de la población, que continuaría hasta el siglo XVIII. El monarca Carlos III, durante dichos procesos de repoblación, procuró la eliminación de las etnias más conflictivas, especialmente a la gitana y tratando de sustituirla por otros grupos de diversa procedencia. Debido a su situación geográfica se encuentra dentro de la zona de la variante occidental del andaluz, cuyas características iremos desgranando posteriormente, y podemos destacar en el habla de sus habitantes los rasgos generales de dicha variedad. 13 14 En lo que se refiere a la articulación de las sibilantes podemos concluir que se trata de una zona plenamente ceceante, pues su realización se produce en todos los estratos sociales y ámbitos. Su realización está plenamente extendida desde los primeros niveles educativos hasta las instituciones oficiales, pudiéndose constatar su uso en la televisión de la localidad, además de ser empleado por los integrantes del gobierno de la ciudad. En cuanto a la realización de la –s implosiva resulta mayoritaria la solución de la aspiración más o menos relajada y según el contexto se produce la reaparición para distinguirse de otro sonido aspirado. Así mismo resulta mayoritaria la realización fricativa de /tʃ +/, dando como resultado [ʃ]. Se encuentra fuera de la zona de apertura vocálica y dentro de la zona donde se produce la aspiración de /x/ en /h/. También podemos encontrar testimonios, aunque se trata de un rasgo minoritario y restringido según el contexto comunicativo, de la aspiración de H- (procedente de la Finicial latina), contrario a la evolución fonética del andaluz por resultar un fenómeno arcaizante y conservador. 13 Mapa de contexto geográfico. 14 Plano de distribución local.
8 4. Definiciones y rasgos del andaluz En lo que respecta al vocalismo15, en Andalucía, debido a la pérdida de varias consonantes en posición implosiva se ha alterado la oposición de los cinco fonemas del español basada en la abertura y la localización. Ello ha derivado en dos tipos de soluciones, en la Andalucía oriental se abren las vocales finales en el plural y se tiende a cerrarlas en el singular. Por otro lado tenemos la solución occidental que determina el número por la aspiración de /s/ y en los casos en los que se produce la desaparición, está determinado por los pronombres, determinantes o el contexto lingüístico. Podemos apreciar su extensión en los siguientes cuadros. Cuadro 1 (Jiménez Fernández, 1999: 21) Una de las principales características del andaluz consiste en la realización particular de las sibilantes, de tal modo se producen tres realizaciones a saber: -Ceceo: consiste en la reducción de los fonemas /θ/ y /s/, como resultante una única realización en [θ] (variedad de la zona en análisis) -Seseo: consiste en la reducción de los fonemas /θ/ y /s/, como resultante una única realización en [s] -Distinción: consiste en distinguir ambas realizaciones fonéticas de sus respectivos fonemas. “Ahora bien. Lo que actualmente conocemos en Andalucía como seseo y ceceo, en realidad, son dos variedades del antiguo çeçeo16 de pronunciación siseante, hoy denominamos seseo, que a su vez puede ser predorsal o coronal, en tanto para el antiguo çeçeo de pronunciación ciceante, hoy empleamos el término ceceo. Seseo: pronunciación de tipo siseante (con «s» coronal o bien con «s» predorsal) Ceceo: pronunciación de tipo ciceante (con [θ] dentointerdental)” (Jiménez Fernández, 1999: 31) 15 Véase Martínez Melgar (1994); Alarcos Llorach (1958) 16 “Çeçeo y çeçear: designaba la igualación de /ŝ/ y /s/ alveolar en /ș/. Este fonema podía tener distintas articulaciones: ese coronal [s]: seseo coronal, dentointerdental[θ.]: ceceo dentointerdental y predorsal convexa[s.]: seseo predorsal”
9 Además de esto, en Andalucía, existen tres realizaciones de /s/: -Ápico-alveolar cóncava, que se da en las zonas distinguidoras aunque no totalmente. -Coronal plana, mayoritaria en zonas de seseo. -Predorsal convexa, mayoritaria en zonas de ceceo pero en expansión. Cuadro 2 (Jiménez Fernández, 1999: 34, 35) En lo que respecta a la aspiración de /s/ implosiva o en posición final podemos observar varias realizaciones, desde una aspiración de mayor o menor intensidad hasta producirse incluso su desaparición total. En el oeste se realiza como aspiración sonora, sobre todo aquellas que se encuentran en posición final en contacto con otra palabra, lo que las convierte en intervocálicas, y tienden a desaparecer aquellas que se encuentran en posición final absoluta. Jiménez Fernández (1999: 35-38 y 54-55) ha señalado la siguiente relación de realizaciones y soluciones: En primer lugar la aspiración de –s implosiva + vocal cuando esa aspiración va seguida de una palabra que comienza por vocal se presentan varios resultados: 1) Aspiración más o menos relajada: los álamos [lohálamo] las armas [lahárma] 2) Desaparición completa: los hombres [lo ómbre] 3) Conservación con realización variante según el hablante sea ceceante o seseante: dos hermanos [dosermáno] Se produce en ciertos casos reaparición para distinguirse de otro sonido aspirado. Los ojos [losójo] 4) Aspiraciones en interior de palabra y convertidas en interior sintácticas: a. Ante oclusivas sordas “p-t-k” se realiza una aspiración sorda: casta [káhta] b. Reduplicación como consecuencia de la asimilación de la aspirada: cúspide [kúppide] c. La fusión de ambas consonantes es muy rara: los toros [lotóro] 5) Ante consonantes fricativas sordas “f-s-x” a. Mantenimiento de la aspiración: los zancos [lohθánko] los faros [lohfáro] b. Aspiración absorbida por la consonante siguiente: los zancos [lo0ánko] los faros [lofáro] más joven [máhoben]
16 [éθoaθjoelnĩɲokeloakohíoeɾmoβ3iːteloapwets,oaialɣ 3o] «Yo las compré y nunca las he usado, ¿sabes que allí normalmente pasa el quitanieves y va echando sal» +[ɟʝólakkompɾéi6nũnˠkalahéu 6θao|θaβ3ekeaʝínoɾmalmẽn 4tepaθaeɾkitanjeβ3ei6β3áeʃan 4doθal] «Yo el que me llevé fue el mío, pero el que había puesto, era algo que había puesto en lo alto de la chimenea» +[ɟʝóeɾkemeʝeβ3éfweːɾmio|peɾoeɾkeaβ3íapwets,oeɾaáɾɣ 3okeaβ3 japwets,oenloaɾtoð 3elaʃimẽn ea] Secuencias 19-21. Informante: Alicia G. «Illo(dim. chiquillo) ya estoy para allá, dejadme vivir, no pasa nada, si no nos vamos para tu casa y estamos allí un rato» [iʝoʝáets,oi6paʝá|ð 3eháɾmeβ3iβ3í|nopasaná|sinõnoβ3β3ámoppatukasajets,amohaʝjunrato] «Tú sabes el ritmo de vida que yo llevo, y es que todavía no he descansado» [túsaβ3ehelridmoð 3eβ3ið 3akeʝoʝéβ3o|jesketoð 3aβ3janoéð 3ekkansao] «Tengo que pasar por mi casa porque se me ha ido la pinza y no me he traído el pen» [ténˠgokepasapoɾmikásapoɾkesemeaíolapin 4=θaĩnõméːtɾaioelpen] Secuencias 22-24. Informante: Eliecer C. «Acampada en el parque del Junquillo, veinticuatro horas abierto, es hora de meterse en el sobre, hasta mañana» [akampað 3aenelpáɾkeð 3elxunˠkiʝo|β3ei6n 4tikwatɾoɾahaβ3jeɾto|éhoɾað 3emeteɾsenelsóβ3ɾe|ats,amãɲãn a] «Vamos a hacer el salto mortal» [bamohaθéɾelsal4tomoɾtal] «Jaime espérate, enséñanos tu chaquetón, enseña esto por aquí, eso es un notición, ¡hostia, eso es plástico! Eso te va a dejar marca» [xai6mespéɾate|enseɲãnots,u +ʧaketón|ensẽɲaets,opoɾakí|esoehúnːotiθjón|óstja|esoespláts, iko|esoteβ3að 3ehámaɾka]
17 Secuencias 25-27. Informante: Jeromine S. «Subo ahora de comer, y hemos estado un rato así que ahora tengo que apretar un poquito, si no me va a reñir Macarena» [suβ3oaoɾað 3ekomé|jémohets,aounrato|asikeaóɾatenˠgokeapɾetaɾumpokito|sinõmeβ3aːreɲ ímakaɾena] «Eso le pega súper bien, ¡qué chulo!» [ésolepeɣ 3asupeɾβ3ién|ke +ʧulo] «Y coge otra bolsita pequeña de las de plástico fino para meter los peluches dentro de esa bolsa» [ikóxeotɾaβ3olsitapekeɲað 3elas >ð 3epláts,ikofinopametelːoppelu +ʧehð 3en 4tɾoð 3eːsaβ3olsa] En lo que respecta a las secuencias anteriores podemos destacar el contraste que se aprecian entre los dos informantes ajenos a la confluencia citada en el centro educativo en el que centramos el estudio con los informantes que se relacionaron en dicho lugar. En estas secuencias podemos distinguir como rasgo diferenciador con respecto a la variante local la distinción de /s/ y /θ/, como podemos apreciar en la oposición de [ðiθjén 4do] con [aβíso] en la secuencia 1, [mãɲãnãmeaθéɾko] con [kesinˠgáfas >nosoi6nað 3a] en la secuencia 7, o [bamosaθéɾelsal4tomoɾtal] en la secuencia 23 entre otras. Presentan un fuerte contraste con los dos informantes que estudiaron en otro centro como podemos apreciar en [éθoaθjoelnĩɲo] en la secuencia 16, [áθjoalkaéð 3eunθal4to] en la secuencia 3 o [paθaeɾkitanjeβ3ei6β3áeʃan 4doθal], donde la realización ceceísta es completa. Si analizamos el mantenimiento del fonema africado /ʧ +/ podemos apreciar también cómo mantiene sus rasgos distintivos en todos los informantes del centro en el que centramos el estudio como podemos extraer de las siguientes secuencias: 1[koʧ +e], 11 [kehkú +ʧame] o 24 [ʧ +aketón]. En este punto cabe señalar como excepción la que encontramos en la realización fricativa de dicho fonema en uno de los informantes pertenecientes al grupo 1 (Celia M.) como podemos apreciar en la secuencia 7 [muʃahɣ 3ánah] y 10 [eskúʃame]. Dicho informante tiene la particularidad de ser hermana de uno de los informantes del grupo 2 (Mario M.) por lo que aunque mantiene algunos rasgos distintivos de los que se producen en el grupo 1, como una articulación más tensa, no se mantiene en la realización del sonido referido. La aspiración de la fricativa alveolar sorda /s/ es uno de los rasgos distintivos compartido por todos los hablantes del estudio, ya sean distinguidores o ceceantes, en esta secuencia podemos apreciar una desaparición total entre “dónde estás y me acerco” [ðon 4detsái6meaθeɾko]. Sin embargo en este mismo fragmento podemos apreciar la realización de otro sonido donde cabría esperar una aspiración. En [ðon 4dets, á] se produce otro sonido, un sonido que es producto del grupo –st-. Como detalla Moya Corral «La serie que verdaderamente favorece la aspiración es la correspondiente a los fonemas oclusivos sordos (p, t, c, k); las otras series o bien favorecen la pérdida fricativas sordas (f, q, s, x), líquidas (r, l) y sonantes (b, d, j, g), o bien la asimilación, nasales (m, n, ñ) . Los resultados de asimilación son más frecuentes ante k, mientras que ante t es casi general la aspiración» (Moya, 1979: 113).
18 Este sonido producto de la citada evolución se produce en todos los informantes, como podemos extraer de las secuencias 1 [ðón 4dets,á], 2 [lots,íɾaːlswelo], 6 [loskɾits,áles], 8 [ð 3ón 4deːts,as], 11 [β3amosaets,aɾ], 15 [ets,áβ3a], 16 [pwets,o], 19 [ets,oi6], 24 [enseɲãnots,u +ʧaketón] y 25 [émohets,ao]. En lo referente a la neutralización de /r/ y /l/ encontramos distintos grados, en los que según el contexto mantienen su oposición y en otros casos llegan a neutralizarse. En los momentos en que la oposición se mantiene podemos apreciarlos en las secuencias 1 [konelkoʧ +e], 8 [eβ3eɾelmẽnsáhe], 9 [semeáolβ3ið 3ao],11[mas >ð 3elmóβ3iltehkɾíβ3o], 21 [túsaβ3ehelridmo], 22 [akampað 3aenelpáɾkeð 3elxunˠkiʝo] o 27 [ikóxeotɾaβ3olsita]. Podemos concluir que se trata más de una realización aleatoria que de un rasgo bien definido, como podemos extraer de la secuencia 2 donde el informante realiza ambas soluciones en una misma frase [lohúl4timo] y [elːoáɾto], si bien en los informantes del grupo 2 se mantiene la neutralización generalmente, por ejemplo en la secuencia 16 [kohíoeɾmoβ3i] o la 18 +[ɟʝóeɾkemeʝeβ3éfweːɾmio]. Aunque la aspiración de la velar /x/ se produce de forma generalizada, asistimos a su mantenimiento en las secuencias 22 [elxunˠkíʝo], 23 [xai6mespéɾate] y 27 [ikóxeotɾa], aparentemente producto de un modo de articulación aproximante. En su realización aspirada podemos apreciarla en las secuencias 2 [lomehóɾ], 9 [mẽːnahenáo], 14 [aβ3iahen 4te], 16 [kohío], 19 [ð 3eháɾme] y 24 ð 3ehámaɾka]. En cuanto a la realización de –s implosiva nos encontramos con la solución aspirada en la gran mayoría de situaciones comunicativas como se aprecia en las secuencias 6 [kɾits,áleh], 8 [ð 3ón 4deːts,ah], 11 [β3amohaets,aɾ], 23 [bamohaθéɾ] o 25 [jémohets,ao]; perdiéndose por completo según el contexto fonético como en las secuencias 2 [úl4timoβ3β3aθo], 5 [laβ3β3éɾð 3e], 6 [kɾits,álehneɣ 3ɾo], 10 [tjénekkeβ3ení], 11 [tenẽmokkepaɾáɾnoppoɾel] o 19 [noβ3β3ámoppatu] e incluso manteniéndose cuando se trata de una exclamación como en la secuencia 24 [óstja]. Por último podemos concluir que la pérdida de –dintervocálica de final de palabra y participios se produce de forma generalizada en la totalidad de los informantes como podemos apreciar en las secuencias 9 pɾepaɾao, 14 apaɾkao, 23 tɾaio, 25 ets,ao. Aunque encontramos casos en los que el contexto llevaría a la pérdida pero se mantienen como en las secuencias 2 [kéð 3an] y 22 [akampað 3a]. 7. Léxico común en la zona En cuanto al léxico común en la localidad encontraremos diversas voces más propias de la variante oriental, aunque minoritarias, y como cabría esperar, una gran cantidad de voces comunes de la variante occidental. Encontraremos igualmente un gran número de arcaísmos léxicos y voces occidentales u orientales del resto de la península. Cabe mencionar que algunas de estas voces están restringidas en su uso a rangos de edad más avanzadas, por lo que su uso estaría en retroceso. Dentro de las voces comunes más usuales de la variante oriental podemos encontrar: -compadre (del lat. compater, padrino) -gajo (del lat. galleus gajo de naranja) -jarro (de jarra, del ár. clás garrah, vasija de barro) -escardar (por prefijación esy cardo, podar).
19 En lo que respecta a las voces características de la variante occidental encontramos términos como: - avellanita (de avellana, del lat. abellana, cacahuete) -búcaro (del mozár. Búcaro, y este del lat. poculum, botijo) -buche (del lat. tardío bucula, trago) -boquete (del lat. bucca, abertura, agujero) -chícharo (del mozár cícar[o], y este del lat. cicer, judía) -cerillo (dim. de cera del lat. cera, cerilla) -cerilla (del lat. cera, cera de los oídos) -candela (del lat. candēla, fuego) -copa (del lat. cuppa, brasero con forma de copa con asas, hecho de latón u otros metales) -fatiga (de fatigar, ansia de vomitar) -palomilla (del dim. de paloma, mariposa nocturna) -refregar (del lat. refricāre, frotar algo con otra cosa) En el grupo de los llamados arcaísmos podemos encontrar voces como: -a tientas (del lat. tentare, loc. adv, valerse del tacto en la oscuridad) -alacena (del ár. hisp. alhazána, armario empotrado) -antier (del lat. ante heri, anteayer) -candil (del ár. hisp. qandil, utensilio para alumbrar) -casapuerta (de casa y puerta, portal) -cazo (de or. inc. recipiente de cocina) -capar (de capón, extirpar los órganos genitales) -cobertor (del lat. coopertorium, manta o colcha para la cama) -chocho (del mozár. šóš, y este del lat. salsus, altramuz (|| fruto)) -orear (del lat. aura, hacer que el aire dé en algo para secarlo) -puñetero (de puñeta, molesto) -tunda (del lat. tundĕre, castigar con golpes) En cuanto a los arabismos léxicos que permanecen en el español actual hay que tener en cuenta que en el andaluz no existen voces de uso exclusivo en la región, ya que fue el castellano traído por los colonos cristianos que repoblaron estas tierras a partir del siglo XIII quienes extendieron la gran mayoría de los arabismos existentes hoy en día. De la influencia del árabe sobre los dialectos románicos durante la invasión musulmana han pervivido un gran número de arabismos léxicos. Por último cabe mencionar la presencia de voces de las regiones nororientales y noroccidentales de la península, así como la presencia de gitanismos como son: -Almeja (del port. ameijoa, concha) -chamuscar (del port. chamuscar, quemar algo externamente) -mejillón (del port. mexilhão, molusco de concha negra) -pingar (del lat. vulg. pendicāre, dicho de lo que está empapado en algún líquido, gotear) -perol (del cat. perol, vasija de metal de media esfera) -chaval (del caló chavale, muchacho) -mangar (del caló mangar, hurtar, robar)
20 8. Conclusiones Según hemos podido comprobar a través de las transcripciones de las grabaciones analizadas, es posible establecer una relación directa entre las distintas características fonéticas que marcan a los hablantes que han convivido en la zona de análisis, donde tanto nativos de la región como los procedentes de otras localizaciones desarrollaban su vida diaria, produciéndose así una mezcla que si bien no representa una variación en todos los fonemas, sí que influye en varios rasgos característicos del variante dialectal de la región como son el ceceo o la fricatización de la linguopalatal sorda. En lo referente al ceceo podemos llegar a la conclusión de que el mantenimiento de la distinción se produce porque gran cantidad de los hablantes de la zona son de regiones distinguidoras; y puesto que el ceceo que se produce en la localidad no es realmente una articulación interdental sino dentoalveolar, no es extraño que los hablantes nativos de la zona hayan retrasado su articulación hacia la articulación picoalveolar y adelantado la dentoalveolar habitual de la región a la interdental. Se aprecia por tanto un contraste marcado con el resto de hablantes de la ciudad, incluso con familiares directos con los que no se ha producido dicho contacto como el caso de los dos informantes que resultan ser hermanos y realizan soluciones muy contrastadas; tanto en los que pertenecen al grupo de nativos con sus respectivas familias como a los provenientes de otras partes del país, pues sus familiares directos conservan los rasgos dialectales de sus ciudades de origen, manteniendo una total distinción de /s/ y /θ/, no realizando aspiraciones de –s en ninguna de sus posiciones, conservación de la velar /x/ sin relajación en /h/, mantenimiento de la oposición entre /r/ y /l/ y el resto de los rasgos más comunes del andaluz. Sí se produce la adquisición de dichos rasgos en las personas que han mantenido el contacto lingüístico mencionado, y aunque se han impuesto la distinción de /s/ y /θ/, la articulación de la linguopalatal sorda /tʃ +/ y no se da la articulación de /h/ inicial procedente de la /f/ inicial latina, ello no ha impedido que adquieran los rasgos dialectales característicos de la zona como la aspiración de –s implosiva, desaparición de –dintervocálica en posición final, pérdida de oposición fonológica entre /r/ y /l/ o la relajación de la velar /x/ en /h/. Cuando nos centramos en los hablantes nativos que han mantenido dicho contacto apreciamos que realizan el mismo tipo de articulaciones fonéticas que el grupo foráneo, aunque en su círculo familiar directo se mantienen todos los rasgos dialectales de la zona. Realizan por tanto la misma distinción de /s/ y /θ/, la articulación de la linguopalatal sorda /tʃ +/ y no se da la articulación de /h/ inicial procedente de la /f/ inicial latina, y de igual modo mantienen el resto de rasgos dialectales característicos de la zona como son la aspiración de –s implosiva, desaparición de –dintervocálica en posición final, pérdida de oposición fonológica entre /r/ y /l/ o la relajación de la velar /x/ en /h/ en la mayor parte de las situaciones comunicativas. Otra característica, no menos importante, es el mantenimiento de la distinción entre las vocales palatales en palabras como: hiedra, hierba, hierro, hielo realizándose como [jéð 3ɾa] [jéɾβ3a] [jéro] y [jélo] y no como suele ocurrir de forma generalizada con su articulación como consonante palatal [+ɟʝeð 3ɾa], [+ɟʝéɾβ3a], [+ɟʝéro] y [+ɟʝélo]. Al analizar tanto a los grupos en contacto como a sus familiares directos que no han tenido dicha confluencia o la han tenido a edades más avanzadas, es posible concluir que dicha adquisición de rasgos dialectales ha de darse a edades tempranas, siendo más complejo desplazar un sistema fonético afianzado en un hablante más maduro.
21 Como hemos comprobado en las secuencias anteriores, los hablantes que han estado en contacto con otras variedades dialectales conservan una tendencia a la diferenciación, no ya solo en /s/ y / θ/ sino en el mantenimiento, aunque no de forma generalizada como ocurre con la oposición de la vibrante y la lateral /r/ y /l/, o en según qué contextos, como hemos apuntado en la secuencia 22, el mantenimiento de la articulación de la velar sorda /x/ cuando se encuentra por ejemplo en contacto con la vocal velar /u/. Podemos concluir, por tanto, que tal contacto lingüístico en sus respectivos hogares, ya que los progenitores mantienen los rasgos dialectales de sus regiones de origen, con el posterior contacto con los niños y docentes de otras zonas del país, ha contribuido a la generalización de unos rasgos comunes a todos esos niños. Ha resultado por tanto en la relajación de algunos fonemas por parte de los hablantes de zonas septentrionales como las aspiraciones de –s implosiva, /x/ o la pérdida de la –dintervocálica en posición final de palabra, y la desfonologización parcial de /r/ y /l/. Por último en lo que respecta a los hablantes nativos de la ciudad, los rasgos adquiridos más característicos son la distinción de /s/ y /θ/, el mantenimiento de la africada linguopalatal sorda /tʃ +/ y al igual que sus interlocutores foráneos la desfonologización parcial del grupo /r/ y /l/ y el mantenimiento de /x/ según el contexto.
22 Bibliografía Alarcos Llorach E. (1958) “Fonología y fonética (a propósito de las vocales andaluzas)”. Archivum: Revista de la Facultad de Filología, 8, pp. 193-205. Alvar M. (1988) “¿Existe el dialecto andaluz?”, Nueva revista de filología hispánica, 36, 1, pp. 922. Alvar M. (1991) Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía. Madrid. Arco Libros. Ariza M. (2008) Manual de Fonología Histórica del Español. Madrid. Síntesis. Ariza M. (2012) Fonología y fonética históricas del español. Madrid. Arco Libros. Jiménez Fernández R. (1999) El andaluz. Madrid. Arco Libros. Llorente Maldonado de Guevara A. (1962) “Fonética y Fonología Andaluza”, RFE, XLV, 227-235. Martínez Melgar (1994) “El vocalismo del andaluz oriental”. Estudios de fonética experimental, 6, pp. 11-64. Moreno Alonso M. (2004) Historia de Andalucía. Sevilla. Moya Corral J. A. (2007) “Noticia de un sonido emergente: La africada dental procedente del grupo-STen Andalucía”, Revista de Filología de la Universidad de La Laguna, 25, pp. 457466. Navarro A. H. ; Quilis M. (2012) La voz del lenguaje: fonética y fonología del español. Valencia. Tirant Humanidades. Quilis A. (1997) Principios de fonología y fonética españolas. Madrid. Arco Libros. Rodríguez Prieto J. P. (2002) “Distribución geográfica del “jejeo” en español y propuesta de reformulación y extensión del término”, Universidad de Florida, RSEL 38/2, pp. 129-132. Solé Sabater M. J. (1984) “La experimentación en fonética y fonología”, Universidad Autónoma de Barcelona, 1, pp. 1-70. Zamora A. (1943) El habla de Mérida y sus cercanías. Mérida. Editora Regional de Extremadura. Consultas en línea: http://grupo.us.es/ehandalucia/que_es_el_andaluz/03_la_pronunciacion_andaluza_ext.html (10-052019) https://evabravogarcia.com/aspiracion-de-s/ (10-05-2019). https://web.archive.org/web/20100123023357/http://historico.utrera.org/utrera/opencms/site/web/in formacionmuicipal/poblacion/(08-05-2019).