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Papeles contra el dominico Francisco de Alvarado: la sátira antiescolástica de Antonio López de Palma, «el Isla sevillano» (1789-1790)

Montoya Rodríguez, María del Carmen

Abstract

Este trabajo presenta un corpus de papeles críticos y satíricos inéditos referentes a la polémica de 1789 entre universitarios y escolásticos. Damos noticia biográfica y literaria de su autor, el sevillano Antonio López de Palma que arremete en ellos contra el dominico Francisco de Alvarado, referente del movimiento antifilosófico.

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Cuadernos Jovellanistas, 13, 2019, 109-132 ISSN: 2386-4443 Papeles contra el dominico Francisco de Alvarado: la sátira antiescolástica de Antonio López de Palma, «el Isla sevillano» (1789-1790) Pamphlets against the Dominican Francisco de Alvarado: Antonio López de Palma´s antischolastic satire, «P. Isla from Seville » (1789-1790) Mª del Carmen Montoya Rodríguez Universidad de Sevilla Resumen: Este trabajo presenta un corpus de papeles críticos y satíricos inéditos referentes a la polémica de 1789 entre universitarios y escolásticos. Damos noticia biográfica y literaria de su autor, el sevillano Antonio López de Palma que arremete en ellos contra el dominico Francisco de Alvarado, referente del movimiento antifilosófico. Palabras clave: Sátira, Ilustración, Sevilla, Universidad, panfletos, libelos, Antonio López de Palma, antiescolástica Abstract: This paper presents a satiric and critical press corpus about the controversy of 1789 between university scholars and scholastics. This article reports on biographical and literary news of its author, the Sevillian Antonio López de Palma, who attack against the Dominican Francisco de Alvarado, leader of the antiphilosophical movement. Key words: Satire, Enlightenment, Seville, University, pamphlets, libels, Antonio López de Palma, antischolastic Mª del Carmen Montoya Rodríguez Cuadernos Jovellanistas, 12, 2018, 109-132 110 El final del reinado de Carlos III se caracteriza por un incremento de la tensión social y la agitación de la opinión pública. Es bastante evidente esta sintomatología en la vida pública sevillana a lo largo de los años ochenta. En esta época se evidencia ya que los sevillanos se han posicionado y apartidado en bandos antagónicos: de un lado el de los defensores de las reformas ilustradas, de otro lado, el de los partidarios del status quo y, por ende, enemigos de la Modernidad. De este modo, en los años previos a la conmoción por la Revolución francesa, se libra ya en nuestro país una lucha cruenta que tendrá su manifestación más clara en la producción de papeles públicos tratando de desacreditar el honor o rebatir los argumentos de los representantes del bando rival aprovechando cualquier oportunidad y, muy particularmente, el clima de relativa permisividad de las autoridades que permiten los ciclos festivos en honor a la Monarquía1. La historiografía, sin embargo, ha desdeñado esa compleja producción crítico-satírica bien por su naturaleza escandalosa o bien por la escasa calidad literaria que se le presupone. Sabemos que muchas de estas composiciones, ya sea en fórmulas epistolares, poéticas o satíricas, alcanzaron una amplia difusión y circularon con más libertad de la que cabría esperar a pesar de su condición clandestina, en un régimen que podríamos calificar de semipúblico, ya que aunque la vía manuscrita fuese la más empleada, también contamos con importantes testimonios que se dieron a la imprenta. Todos estos factores convierten en una empresa muy dificultosa la reconstrucción de la multitud de polémicas del Siglo ilustrado. De cara a la investigación, estas dificultades pueden salvarse asumiendo dos prioridades metodológicas. La primera de ellas es la construcción de un corpus solvente que nos permita valorar cuantitativamente la envergadura de estas polémicas y atisbar algo de su alcance. La segunda de las prioridades sería desvelar la identidad y la actividad literaria y política de los personajes públicos que empuñan sus plumas para ejercer la crítica social y/o promover la transformación del sistema político, económico y cultural. Destacados miembros de la vida cultural y de las instituciones representativas de la ciudad tuvieron parte en estas tareas publicísticas, a pesar de estar consideradas por la historiografía tradicional como una literatura marginal, fruto de autores menores. Algunos de esos papeles salieron de personajes relevantes de la vida pública, profesores, humanistas, miembros de las academias, etc. En definitiva, nuevos grupos de poder que conforman corrientes de opinión a veces con un posicionamiento aperturista, cuando no liberal y transgresor del orden vigente. Este trabajo se adentra en desvelar la identidad y la producción literaria de uno de estos personajes que, con hondas convicciones de ciudadano, comprometieron su pluma al servicio de causas que consideraron vitales para el progreso social. Nos referimos al médico 1 Un acercamiento a estas manifestaciones en el ámbito sevillano: Mª del Carmen Montoya Rodriguez, «Desmontando el Barroco: críticas a las fiestas públicas sevillanas del XVIII», en III Simposio Internacional Jóvenes investigadores del Barroco Iberoamericano, «No hay más que un mundo»: globalización artística y cultural. Universidad Pablo de Olavide Sevilla, 13, 14 y 15 de marzo de 2017 (en prensa). Papeles contra el dominico Francisco de Alvarado: la sátira antiescolástica de Antonio López de Palma, «el Isla sevillano» (1789-1790) Cuadernos Jovellanistas, 13, 2019, 109-132 111 sevillano Antonio López de Palma (1739-1792), que jugó un papel destacadísimo en la creación de corrientes de opinión, en los inicios del reinado de Carlos IV, en torno a un asunto de vital trascendencia para el futuro de la Monarquía: la reforma de la educación superior. Cronológicamente, hay que situar a López Palma en la generación previa a la de 1808, que propició la renovación de las letras y se caracterizó por una honda preocupación por las Humanidades. La historiografía ha concentrado los esfuerzos en perfilar el grupo de los ilustrados sevillanos en torno a la década de los setenta. Sin embargo, hay un vacío en torno a los que sobrevivieron a la caída de Olavide, asumieron los presupuestos de la Ilustración y esquivaron los dardos afilados del movimiento antifilosófico que tuvo en Sevilla y entre las órdenes religiosas a sus más destacados defensores. Por el contrario, se ha sobredimensionado la implicación de los jóvenes entusiastas y comprometidos que protagonizarán el cambio de sistema, la llamada generación de 1808, obviando que su proyección de futuro y su capacidad tienen el origen en un fermento previo, el que sembraron algunos entusiastas en mitad de las tensiones evidentes en la sociedad sevillana de los ochenta. Creemos necesario, aunque sean experiencias minoritarias y obliguen a un ejercicio de microhistoria, recuperar el testimonio vital y subrayar la contribución de estos personajes de la generación bisagra que, como López de Palma, se comprometieron con el cambio y, con un discurso crítico, apostaron decididamente por las reformas y denunciaron las injusticias. 1. PerfIl bIográfIco de lóPez de Palma Para construir su noticia biográfica y su obra nos ceñimos, como más fiables, a los datos que ofrece de López de Palma el historiador Justino Matute, que debió conocerlo bien y con quien compartía además de la afición por las letras, la profesión médica. Nació nuestro personaje en Sevilla el 5 de enero de 1739 y lo bautizaron en la iglesia parroquial de San Isidoro. Carecemos de datos para justificar el vínculo con el famoso grabador sevillano Manuel López de Palma, con quien comparte apellidos2. Sabemos que Antonio realizó estudios de latín y filosofía, para especializarse más tarde en Medicina, «cuya facultad ejerció en algunos partidos, y últimamente en Sevilla»3. Debió recibir formación 2 Fue grabador oficial de la Real Academia de Buenas Letras desde junio de 1773. Son suyos, también, entre otros trabajos, los incluidos en la Relación por las exequias por Luis XV de Francia celebradas en el convento de San Francisco. Relacion de las solemnes exequias que por el señor rey Luis XV de Francia, consagro a su inmortal memoria en el real conuento de san Francisco de la ciudad de Seuilla, la nacion francesa residente en dicha ciudad en los dias 22 y 23 de junio de 1774 ..., Sevilla, Imprenta de Manuel Nicolás Vázquez. 3 Justino Matute y Gaviria, Hijos de Sevilla, señalados en santidad, letras, armas, artes o dignidad, Sevilla, Archivo Hispalense, Tomo I, 1886, p. 71. Mª del Carmen Montoya Rodríguez Cuadernos Jovellanistas, 12, 2018, 109-132 112 universitaria, pero no se le conoce, en cambio, vínculo con la prestigiosa Regia Sociedad de Medicina, aunque sin duda sí que se codeó con los socios. Un destacado miembro de ella, el ya anciano Bonifacio Ximénez de Lorite, figura como cabecilla del bando universitario en la polémica de 1789 en la que tomó parte, como tendremos ocasión de demostrar, Antonio López de Palma. Tampoco se le conoce relación como socio, y a pesar de su interés por las Humanidades y por las letras en general, con las Academias oficiales de la ciudad: la de Buenas Letras y la Sociedad Patriótica. Y esto parece algo anómalo, dado que su compromiso con el reformismo parece evidente siguiendo su producción literaria. Lo cierto es que en las últimas décadas la atonía de la vida académica, e incluso cierto conservadurismo, fueron la tónica dominante de estas instituciones. Por el contrario, López de Palma representa el vigor de grupos independientes, al margen de toda oficialidad, que asumen el riesgo de pensar por sí mismos4. Murió en 1792 y fue enterrado el 20 de abril donde mismo fue bautizado, «con sentimiento de los muchos que conocieron sus buenas prendas y esperaban de ellas más sobrados frutos»5. Destacados miembros de la Escuela Sevillana reconocieron el ingenio y la importancia de la producción poética de López de Palma. Matute, basándose en su particular genio para la sátira, no duda en considerarlo como «el Isla sevillano»6. Otro médico contemporáneo de ambos, Gallardo, del círculo salmantino, se refiere en su autobiografía a López de Palma en los mismos términos que Matute: «sin exageración puede afirmarse que fue el Isla sevillano»7. Por su parte, Alberto Lista, que se iniciaba en la edad adulta cuando López de Palma alcanzaba el cénit de su éxito, en los comienzos del reinado de Carlos IV, no se refiere directamente a él. Sin embargo, al pronunciarse sobre los copleros, es decir, los que se dedican profesionalmente a la poesía, ya sea con ocasión de las fiestas públicas o con la intención de darlas a la imprenta nombra expresamente a dos poetas a los que dice haber conocido y tratado personalmente: Antonio González de León, muy implicado también en las fiestas 4 Otro personaje sevillano, con una importante aportación en el campo de la educación superior y que sigue esta línea independiente es José Isidoro Morales. También para él, la primavera-verano de 1789 sería una etapa decisiva en la que se atrevió a un cambio de rumbo, abandonando el vínculo con el Oratorio de San Felipe Neri. Posiblemente la polémica que se libra en la ciudad tenga algo que ver en su viraje. Manuel José de Lara Rodenas, José Isidoro Morales. De Andalucía a París. La vida del padre de la libertad de imprenta. Centro de Estudios Andaluces, Sevilla, 2016. Igualmente, narra José Mª Blanco White que se decidió por aquellas fechas a abandonar el Colegio Mayor de Santo Tomás, por su discrepancia con el método educativo que allí se seguía, e ingresar en la Universidad. José M. Blanco White, Cartas de España, Madrid, Alianza, 1986. 5 Matute y Gaviria, Hijos de Sevilla…, p. 72. 6 Matute y Gaviria, Hijos de Sevilla…, p. 72. 7 Citado por Leopoldo Augusto de Cueto, Poetas líricos del XVIII, Tomo 1, Madrid, M. Rivadeneyra, 1869, p. 183. Afirma Cueto que Gallardo se excede en su afirmación, pues «Palma, aunque zumbón y agudo, no tiene ni la abundancia, ni el alcance, ni el rico lenguaje, ni la intensa ironía del jesuita leonés». Papeles contra el dominico Francisco de Alvarado: la sátira antiescolástica de Antonio López de Palma, «el Isla sevillano» (1789-1790) Cuadernos Jovellanistas, 13, 2019, 109-132 113 de 1789 y en la posterior polémica de la que nos ocuparemos, y el médico Antonio López Girón. Curiosamente a este segundo le asigna los mismos rasgos que Matute atribuye a López de Palma y dice de él que estaba «dotado de un genio singular para la sátira»8. Es sintomático que otros historiadores de la literatura sevillana de fin de siglo, el marqués de Valmar —Leopoldo A. de Cueto—, y Angel Lasso de la Vega, que sigue casi al pie de la letra al primero, atribuyen a López de Palma las cualidades que Alberto Lista reconoce a este Antonio López Girón. Puede que fuese un error tipográfico o que se trate de un seudónimo por el médico sevillano o que Lista, que escribe el artículo sobre la Escuela sevillana casi 50 años después de aquellos acontecimientos, 1840, confundiera el segundo apellido del autor9. En cualquier caso, nos sirve el testimonio de Lista para valorar la función social que cumplen estos copleros y el papel que le conceden los jóvenes de la generación de 1808: Ni uno ni otro (Antonio González de León y Antonio López) salieron nunca de la clase de copleros, aunque siempre se conocía su superioridad sobre los demás coplistas. Fueron dos grandes talentos perdidos para la literatura. Subraya Lista que el movimiento literario de aquellas décadas nunca abandonó «el carril del mal gusto». Y recuerda con especial incidencia la polémica de 1789, objeto central de este estudio. Aquel primer gran momento literario debió conmocionar a un Lista adolescente como a otros representantes de su generación. Otros historiadores se han referido a Antonio López de Palma pero son deudores de las palabras de aquellos a quienes siguen en argumentación, cuando no reproducen su testimonio sin ningún atisbo de crítica literaria ni rigor histórico. Entre ellos, Méndez Bejarano en la noticia que da sobre Palma en su Diccionario. Cueto, por su parte, valora el gran instinto satírico de nuestro autor, así como su «desenfado y la intención de sus chistes», considera que hay algo «anómalo y singular» en su poética10. Por su edad, López de Palma pertenece a la generación de Antonio González de León y Manuel Gil, de los Clérigos Menores, todos ellos con un destacado protagonismo en las fiestas públicas por la proclamación de Carlos IV que nos ocupan. Vivió, como estos, los tiempos del reformismo de Olavide y participaría del apasionamiento de los sevillanos y su 8 Alberto Lista, «De la moderna escuela…», p. 253. 9 El único López Girón del que tenemos noticias es muy anterior a esta época. Oracion funebre, en las exequias de... Fr. Francisco Saenz de Santa Maria... de Religiosos Descalços de N.P.S. Francisco de Granada, falleciò en la quema de la Capitana Real de Flota, el dia onze de septiembre de el año de 1725: celebradas el dia catorze de mayor de 1726 en el Real Convento de N.P.S. Francisco de la ciudad de Velez / dixola ... fray Joseph Lopez ... de la misma Provincia ; sale a luz a expensas de D. Antonio Lopez Giron. Granada, imprenta de la Santísima Trinidad por Alfonso Fernández (s.a). 10 Leopoldo Augusto de Cueto, Historia crítica…, p. 95. Mª del Carmen Montoya Rodríguez Cuadernos Jovellanistas, 12, 2018, 109-132 114 división en dos partidos antagónicos: los seguidores del peruano y su línea ilustrada y sus detractores. Estuvo más cercano al posicionamiento de González de León, del lado de los ilustrados, que entre los detractores y delatores de Olavide, grupo en el que hay que situar a Manuel Gil. También fue delatado a la Inquisición González de León, miembro de la afamada tertulia del Asistente, a quien dedicó una zarzuela El Hijo de Ulises (1768), en la que incluyó el sainete El poeta cómico donde ridiculiza los vicios del teatro, los autores y los cómicos. En 1789, escribe el Anuncio de la Fama en la máscara con que los universitarios homenajearon al Rey y recibe el encargo de preparar para la imprenta la memoria de las fiestas. Todos estos encargos le valieron las críticas ante el Tribunal de la Vox populi en aquella polémica, de las que se resarció con habilidad respondiendo en papeles satíricos11. López de Palma se sitúa, como González de León, del lado de los que exigen una reforma en profundidad de la educación superior. No por eso debemos leer entrelíneas un vínculo fraterno entre los partidarios del reformismo ni la solidaridad entre correligionarios. Entre ellos mismos hubo desavenencias y se hicieron blanco de sus sátiras. Matute recuerda que ambos tuvieron también su encontronazo literario. Junto con otro coplero local, Juan Cerero y otros tantos anónimos, la emprendieron satíricamente contra «el bueno del señor León», por entonces contador de las Reales Fábricas del Tabaco, para ridiculizarlo por su enlace ya a edad avanzada con una joven sevillana12. Este incidente dice mucho del talante humorístico de López de Palma y su espíritu chocarrero que trasladaría a todas las esferas de su vida. Entendemos que nuestro personaje se iniciaría en el terreno literario a través de estas chuflas y entretenimientos hasta que, a finales de la década de los ochenta, cobre protagonismo entre los copleros y ocupe un lugar destacadísimo en las grandes polémicas y disputas teológico-doctrinales. Se sitúa entonces en la primera línea de batalla y empuña su pluma contra destacados representantes de la vida cultural de la ciudad. Tal debió ser su fortuna y acierto, que sale del anonimato y algunas de sus obras ven la luz impresas. Ronda la cincuentena por aquel entonces. Es una persona asentada, con una trayectoria profesional, al parecer alejada de las instituciones educativas y religiosas que se ven envueltas en las polémicas. No podemos justificar su participación por el deseo de resarcir 11 Se le atribuye con el anagrama «Noel» el papel Censura por no decir Excomunion del Pregon indecente y de la Mascara indecorosa del Colegio Mayor vulgarm. te de Sº Thomas de Aquino = Nota q la voz Colegio se toma aquí por las clases o estudiantes, para contra ponderarlo a la voz Atenas por la…. Universidad en Libro de Papeles Varios… pp. 21-32. 12 Junto a una pieza atribuida a Juan Cerero, el editor de la obra de Matute cita otros dos papeles: Doctrina del Dr. Cornelio en su Cornucopia matrimonial, impresa en Toro, sin fecha de año; Al parto anticipado de nuestra contadora; Letrilla dirigida a su bendito marido. Alguna de ellas debe ser obra de López de Palma. Ambas piezas están desaparecidas. Justino Matute y Gaviria, Hijos de Sevilla…, pp. 68-69. Papeles contra el dominico Francisco de Alvarado: la sátira antiescolástica de Antonio López de Palma, «el Isla sevillano» (1789-1790) Cuadernos Jovellanistas, 13, 2019, 109-132 115 su propio honor malherido en la confrontación, ni tampoco el interés de prosperar dentro de las instituciones o la promoción social, como pueda ser el caso de los profesores o estudiantes. No podemos descartar tampoco el hecho de que hubiese sido contratado para cumplir estas tareas literarias. La búsqueda de prestigio o el deseo de reconocimiento en círculos intelectuales se nos antojan motivos insuficientes para una implicación tan honda en las polémicas. 2. las obras ImPresas de Palma y los círculos Ilustrados López de Palma alcanza el punto más alto de su trayectoria literaria coincidiendo con los inicios del reinado de Carlos IV, un momento especial para el desarrollo de la ardiente sátira y para elevar al nuevo monarca súplicas y demandas que permitan alcanzar el anhelado progreso13. Sus papeles abordan una temática muy concreta: el futuro de la educación superior. Es un período, además, de efervescencia en la difusión de la propaganda revolucionaria y contrarrevolucionaria, de modo que su producción circula en paralelo con las primeras noticias de los progresos de la Revolución Francesa y la difusión de sus ideas. Sevilla es uno de los vértices del triángulo que, junto con Málaga y Cádiz, se convierte en escenario privilegiado para la creación, difusión y circulación de esa literatura de combate, cuando no abiertamente subversiva. En este sentido, hay que subrayar que la producción impresa que conocemos de López de Palma salió de imprentas malagueñas y gaditanas con una reconocida trayectoria en este tipo de producciones. En 1790 ve la luz impresa Pantomimaquia patética o títeres fantásticos, que en un rapto mental vio D. Mazo de Ocurrencias, por haver leído dos libros con el título de Carta Refractaria. Lo dá a luz el bachiller D. Antonio Chacota, como testigo de mayor excepción. Se trata de una sátira publicada bajo seudónimo donde impugna una Carta Refractaria, en materia educativa, que escribió Francisco Baquero, cura de la Parroquia del Sagrario y que generó multitud de papeles14. Salió de la imprenta malagueña de los herederos de Francisco Martínez 13 Francisco Sanchez Blanco, La Ilustración goyesca. La cultura en España durante el reinado de Carlos IV (1788-1808), CSIC y Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2007. 14 Francisco de Paula Baquero, Carta Apologetica del Doctor D. Francisco de Paula Baquero, cura mas antiguo del sagrario de la Santa Metropolitana Iglesia de Sevilla. Respuesta a el Sr. D. Joseph Lopez Herreros ... con el motibo de volver à dicho señor la tercera parte de la Coleccion de Ideas Elementales de Educacion vindicando la injusta censura que se ha dado à la segunda parte de dicha Coleccion. En Sevilla: en la imprenta de D. Manuel Nicolas Vazquez, D. Francisco Antonio Hidalgo y compañia, 1784. Era una defensa de un papel previo sobre cuestiones educativas que se defendió en la Sociedad Patriótica en 1777 y cuya tercera parte fue injustamente tratada por la crítica: Coleccion de ideas elementales de educacion: para el uso de una academia de maestros de primeras letras y padres de familia en la ciudad de Sevilla / asistida de Don Joseph Lopez Herreros..., de Don Manuel Guillen... y de otros individuos de numero de esta Real Sociedad Patriotica. Mª del Carmen Montoya Rodríguez Cuadernos Jovellanistas, 12, 2018, 109-132 116 Aguilar15. De esa misma imprenta malagueña saldrá el segundo de los papeles que Matute le atribuye, Conversación familiar en forma de sainete que han representado los célebres personajes D. Pelmazo, Dª Currencias y Clarito, sobre el mismo asunto que el anterior y, desafortunadamente, desaparecido16. En Pantomimaquia patética… Palma expresa su opinión sobre el panorama de la educación superior en Sevilla. Se trata de una pieza compleja y extensa donde un personaje quijotesco enloquecido por la lectura de un papel incendiario (Carta refractaria) asiste a los enfrentamientos entre escuelas. Palma justifica el recurso a la sátira porque «todo el mundo está persuadido, que á veces produce mejores efectos la burla, el chiste y el cuento, que los discursos más sólidos… Lo acredita Cervantes […] y […] Fray Gerundio»17. El protagonista enferma después de haber leído la citada Carta refractaria. La enfermedad es fruto de la lectura pertinaz «a toitas horas», dice un personaje que personifica la voz popular, un recurso habitual en estas sátiras. «¿En qué havia de venir a parar tanto leer, sino es en trabucarse los sesos»18. El saber popular ha sentenciado que el conocimiento perjudica la salud. Los efectos del quijotismo son el «espasmo cínico» y la «risa sardónica»19. En esta sátira, en concreto, el enfermo sana a carcajadas aunque el personaje popular conoce cuál es la verdadera solución para erradicar el problema: «pegar fuego á ellos [los libros], à la librería y á uste si los defendiera»20. En un ejercicio de ensoñación, Palma recrea la confrontación entre escuelas en Sevilla como si se tratase de una verdadera «revolución». Nótese que la salida del texto impreso, en 1790, coincide con los primeros momentos de la Revolución en el país vecino. El lenguaje es particularmente violento, con expresiones bélicas y continuas referencias a las armas: 15 Pantomimaquia patética o títeres fantásticos, que en un rapto mental vio D. Mazo de Ocurrencias, por haver leído dos libros con el título de Carta Refractaria. Lo dá a luz el bachiller D. Antonio Chacota, como testigo de mayor excepción, Málaga, Herederos de Francisco Martínez de Aguilar, 1790. Biblioteca Rector Machado, Universidad de Sevilla, pp. 111-3. 16 Aguilar Piñal, siguiendo a Cejador, atribuye una última obra a López de Palma que el sevillano Luque y Leyva había estampado en su taller de El Puerto de Santa María: Desengaños racionales, reconvenciones cristianas que presenta a los apasionados protectores de la Carta Refractaria Juan Mateos del Ángel, bedel zelador de la Real Universidad Literaria de Sevilla. No existe tal atribución en la noticia que sobre López de Palma da Julio Cejador y Fracua, Historia de la lengua y literatura castellana, Volumen 6, (Madrid, Tip. de la Rev. de Arch., Bibl. y Museos) p. 263. Juan Mateos del Ángel fue testigo en la graduación de José Mª Blanco White como Bachiller en Filosofía, el 9 de mayo de 1791. 17 Pantomimaquia…, p. 2. 18 Pantomimaquia…, p. 4. 19 Pantomimaquia…, p. 5. 20 Pantomimaquia…, p. 5. Papeles contra el dominico Francisco de Alvarado: la sátira antiescolástica de Antonio López de Palma, «el Isla sevillano» (1789-1790) Cuadernos Jovellanistas, 13, 2019, 109-132 117 Entremos a fuego y sangre, y siga la guerra fuerte hasta la muerte21. La pugna por el control de la educación es una auténtica revolución. Y esta es y no otra, intencionadamente la palabra que emplea para explicar el galimatías y las discrepancias. Desde luego, los rivales ya no se miden por el prestigio, como en la primera mitad del siglo, sino por la supervivencia y el control de la educación de las nuevas generaciones. La revolución, en esta ficción de Palma, no cesa hasta que un monstruo los aplasta a todos y se hunden en lo más profundo del Leteo. Es solo entonces cuando el narrador-protagonista que ha asistido al enfrentamiento fascinado, pero ausente, sale del rapto mental en el que se encontraba y abre «los ojos de la razón»22 para terminar clamando contra los que han hecho «odioso al mundo el título de fraile»23. En el texto se impone una manera laica y moderna de ver el mundo y comprenderlo. Los culpables del fracaso de la educación son los frailes. La salida: expulsarlos de las aulas y secularizar el mundo académico. Es fácil encontrar el vínculo con las propuestas que defenderá más tarde la generación de 1808. Junto a Pantomimaquia patética y Conversación familiar, la obra más destacada de López de Palma es Longevidad mímica que con alusión a las edades del hombre representaron (sin querer) en un pregón burlesco y mascara seria los efectos vecinos, y convidados del colegio Mayor de Santo Tomás de Sevilla, en la proclamación de nuestros Augustos Soberanos Carlos y Luisa de Borbón en los días 18 y 22 de abril de 178924. Salió también en 1790 de la imprenta de Luis de Luque y Leyva en el Puerto de Santa María y se inscribe en la polémica literario-filosófica que libraron universitarios contra tomistas en el marco de las fiestas sevillanas en homenaje al nuevo monarca. Por su condición impresa (todos los demás papeles de la polémica han llegado hasta nosotros por copia manuscrita, aunque sabemos que algunos se dieron a la imprenta), por la extensión, 109 páginas, así como por lo arriesgado de su planteamiento, bien le vale el calificativo de colofón a la polémica de 1789. Los enfrentamientos doctrinales y filosóficos y la lucha de poderes están en el trasfondo de la cuestión. Pese a su importancia, también en el marco político, la polémica necesita aún de un estudio global de más amplio recorrido del que aquí somos capaces de abordar. En los últimos años del reinado de Carlos III las relaciones institucionales entre la Universidad, reformada según el Plan de estudios de Olavide, y el Colegio de Santo Tomás, con una situación deca21 Pantomimaquia…, p. 15. 22 Pantomimaquia…, p. 36. 23 Pantomimaquia…, p. 36. 24 Se conserva un ejemplar en Biblioteca Colombina, 28-8-33. Figura el nombre del autor manuscrito en la hoja de guarda de este volumen. Mª del Carmen Montoya Rodríguez Cuadernos Jovellanistas, 12, 2018, 109-132 124 Se enfrenta también a un alumno del Colegio de Santo Tomás en Corrección paterna que el Colegio de Sto. Thomas brinda a un su alumno escritor de la Conversión de la Athenas45. A este le llama «idiota», «pasmarote», «mamasopas», «zampatortas» y «mascabollos». Le acusa de no saber escribir. De hecho, confirma que de los 190 versos de Corrección fraterna… que escribió, con la apariencia de «poesía heroyca», cuarenta contienen faltas. Quizás lo peor para quienes se entretienen en estas actividades satíricas sea que se desvele su identidad y salgan a la luz asuntos personales, de ahí la amenaza con la que finaliza López este papel: Meter la tijera en tales historias no es para el que tiene cerdas en la cola. Mire que el Colegio así se deshonra conózcase, y calle que es lo que importa. Tome mi Concejo mas si no lo toma haré que la Escuela le quite la Borla. Publicaré entonces por que lo conozcan su nombre su gracia y otras muchas cosas. Admita el concejo sus versos recoja y esta corrección baste por ahora46. Queda claro por las palabras de López que para los papelistas su participación en la polémica es algo más que un juego literario y que, desde luego, tiene su repercusión en la vida social. Se desmiente la versión clásica de estas polémicas que han sido interpretadas como guerrillas literarias, sin mayor trascendencia, ni relación con la vida pública. Participar es una forma de reorganizar el mundo, de participación política, por tanto. 45 Libro de Papeles Varios…, pp. 266-269. Firmado al final del documento: Lopes. López dice que es respuesta a la obra de un alumno del Colegio de Santo Tomás: Corrección fraterna, y absolución general a la Athenas en Libro de Papeles Varios…, pp. 258-264. 46 Corrección paterna que el Colegio de Santo Thomás brinda a un su alumno escritor de la Conversión de la Athenas, …, op. cit., p. 269. Papeles contra el dominico Francisco de Alvarado: la sátira antiescolástica de Antonio López de Palma, «el Isla sevillano» (1789-1790) Cuadernos Jovellanistas, 13, 2019, 109-132 125 Por último, arremete López contra el mercedario Gallego, el fiel escudero de Alvarado en la polémica, con un estilo literario farragoso y pesado y, sin embargo, pertinaz e insistente. Lo hace en tres papeles: Dialogo en que los dos amigos Blictiri y Sindapros examinan varios papeles y especialmente la representación del carro de la Mascara de Sto Thomas47; Lavativa con que un Quidam Doctor engesto ayuda al Lic.do Caparrota sin hacer caso de Remendos postizos48; y Lavatiba segunda con q el Doc engesto ayuda al Licenciado Pedro Caparrotas achacoso con nombre de Pelgar embarazado49. Abordamos a continuación la parte más notable de la participación de López de Palma en la polémica de 1789, en la que asume como objetivo la descalificación de Alvarado como autor y como referente intelectual y doctrinal para su bando. 4. lóPez de Palma y alvarado cara a cara En Confesion que el orchatero López llama a Alvarado «fiera indómita»50 y le acusa de haberse excedido por haber salido a la palestra con coraje y «un furor monstruo». Por eso le recomienda al público que mire sus palabras con cautela y tenga sus escritos «por borrones, no por letras». En Ratificación del orchatero, dice del responsable de Agua de Limón… que «es un andaluz ingesto entre galloreta y pato»51. A López le llama la atención que caiga en «señalar partes» como había criticado en sus adversarios, advirtiéndole que puede pagar caro el atrevimiento de arremeter contra Lorite: ¡Quien te ha metido en los cascos que el Poeta a quien tu llamas Alquilon, Juez y Abogado. Quien te ha dicho que este bicho (que bien sabes tu q es brabo) havia de entremeterse con Ranas y Gusarapos? Con una sola Censura una amenaza, un amago 47 Libro de Papeles Varios… pp. 270-287. Atribuido en la portada: «Selopet». 48 Libro de Papeles Varios… pp. 394-397. Sin firmar. Atribuido en portada: «Sepol. M. co.». 49 Poesías anónimas escritas por estudiantes… pp. 225v-227r. Sin firmar y sin atribución. Debe ser continuación de Lavativa con que un Quidam Doctor engesto ayuda al Lic.do Caparrota sin hacer caso de Remendos postizos, firmado en portada: «Sepol. M. co.». 50 Confesion que el orchatero…, p. 93. 51 Ratificacion del orchatero…, p. 147. Mª del Carmen Montoya Rodríguez Cuadernos Jovellanistas, 12, 2018, 109-132 126 que el fulmine, hace temblar hasta el cavallo Pegaso52. En respuesta a Caldo de pollo de Alvarado, López lo nombra como «necio autor»53. La idea de la máscara, según confiesa Alvarado en Agua de Limón, no fue sino sacar los retratos reales en un Paseo galano. López se burla ingeniosamente de esta idea preguntándose si eso de sacar a pasear a los retratos reales era porque estaban malos, estaban tristes, «opilados u obstruidos». La idea se le quedó grande: Esta idea fue a manera del q quiere hacer un sayo, q le cubra hasta los pies y se le queda al sobaco. Estrecha con sus ideas el espacio imaginario (digamos) las q ha parido intelectus apretatus54. López justifica las carencias de la máscara por los escasos fondos económicos de los que disponían. Y al final resultó que sacaron lo que les resultó «más barato»55. El resultado fue mediocre porque los de Santo Tomás hicieron excesos «con pocas fuerzas», movidos por «simple vanidad»56. Por eso considera que fue una pérdida de tiempo la máscara. En su ser racional no caben argumentos como el deseo de agradar. De tal manera que el Colegio dio pase a cualquier cosa con tal de salir: A todo el q costease su vestido bueno o malo, se le dio salvo conducto para salir a su salvo. Siempre q hiciese algun fuego o fuera por algun lado alusivo, no anduvimos mirando puntas ni cabos57. 52 Ratificacion del orchatero…, p. 147. 53 Reconvención del orchatero…, p. 98. 54 Reconvención del orchatero…, p. 99. 55 Reconvención del orchatero…, p. 104. 56 Reconvención del orchatero…, p. 100. 57 Reconvención del orchatero…, p. 100. Papeles contra el dominico Francisco de Alvarado: la sátira antiescolástica de Antonio López de Palma, «el Isla sevillano» (1789-1790) Cuadernos Jovellanistas, 13, 2019, 109-132 127 Igualmente impropia parece la danza que se ejecutó, pues no se estilan las danzas en tales actos. López tacha de «desacato»58 el baile que él denomina «de los baldados»59 para burlarse de la falta de habilidad de los bailarines, a quienes ni tan siquiera se dieron medias y tuvieron que pedirlas prestadas «a un amigo en calle francos»60. Pero las críticas despiadadas que se ejercen con respecto a las celebraciones y las funciones presentadas por las instituciones tienen no sólo que ver con criterios estéticos, morales (a favor del decoro), ni siquiera ideológicos, sino que tienen un sentido político mucho más profundo: el Colegio no supo estar a la altura de lo que se celebraba. No alcanzó a construir un carro en condiciones para portar los retratos: El trono de los retratos parecía una tinaja, o una mágica linterna, un circurrucho o campana61. El carro triunfal, ciertamente, era de idea confusa: «hermafrodito en sustancia místico de Barco y Carro, monstruo de tienda y de jancia», o «anfibio de Carro y Barca», de modo que «en junta de Inteligentes no hubo quien lo descifrara»62. La estrechez del carro hizo que algunos de los personajes que sobre ella ejecutaban sus acciones estuviesen a punto de caer de él. Parece ser que la concurrencia que en él se juntó fue muy numerosa. No respetar el espacio dedicado a la realeza puede ser interpretado como sinónimo de deslealtad. Si se critican todos esos elementos que no gustan es porque, en el fondo, se considera que había sido mala idea escoger al Colegio para representar a la ciudad en unos festejos tan destacados. La mojiganga es el paradigma de la fiesta burlesca y de lo grotesco que impera en las celebraciones carnavalescas barrocas, lo que les vale el descrédito de quienes consideraron que la idea era poco oportuna de acuerdo con el objeto que se celebraba. Vamos a encontrar en la mojiganga personajes disfrazados representando profesiones populares: silleros, aguadores y traperos. El barroco confería un sentido sagrado a todo lo visible. En cambio, a fines del XVIII, la mascarada ha perdido su sentido, para los críticos sólo son ropajes y gente disfrazada. La mentalidad utilitaria no permite ir más allá, alcanzar el sentido último de lo que quiere representarse. Así se detiene López en la impropiedad con que fueron representados el Maestre de Santiago y el de Montesa, vestidos como para «salir 58 Reconvención del orchatero…, p. 102. 59 Reconvención del orchatero…, p. 106. 60 Reconvención del orchatero…, p. 106. 61 Censura por no decir Excomunión…, pp. 20-33. 62 Censura por no decir Excomunión…, pp. 20-33. Mª del Carmen Montoya Rodríguez Cuadernos Jovellanistas, 12, 2018, 109-132 128 del paso»63. Aunque mucho más impropio le parece la caracterización femenina de los muchachos que representaron la obrita teatral, donde no se miró si iban acordes «a lo culto o a lo charro», de donde resultó la impropiedad de que fueran vestidos de Damas, lo que permitió a López ingeniar el siguiente verso: Solo si fue un poco estraño el verlas todas de batas con su abanico y peinado como petrimetas damas. Y se pudieron llamar a la francesa con gracia Madama la Poesía y Madama la Gramática. Esto si que es propiedad. Son ellas, qual ellas vayan, y la Santa Teología en traje de Doña Juana. Si esto no es cosa indecente, no le falta medio dramma; tomando aquí la indecencia en rigor de la palabra. Lo más raro es que la vistan en el carro a nuestra usanza y allá dentro esté en su jerga y con su polvo y su lana64. El crítico arremete contra la falta de idea de la Máscara, incapaz de divertir a una ciudad tan sensata, pero, lo que es más importante, incoherente con el objeto que se celebraba: la Monarquía misma. López de Palma señala el mal gusto e ingenio, pero, sobre todo, la ausencia de decoro e inmoralidad de los participantes en la mojiganga que lo acompañaba: Cuando no el mundo al revés y los muñecos de marras la embarazada y criando ocupando iban sus plazas. Y los cuernos y sus motes cuya ocurrencia gallarda 63 Censura por no decir Excomunión…, p. 101. 64 Censura por no decir Excomunión…, pp. 20-33. Papeles contra el dominico Francisco de Alvarado: la sátira antiescolástica de Antonio López de Palma, «el Isla sevillano» (1789-1790) Cuadernos Jovellanistas, 13, 2019, 109-132 129 en cualquier Lupanar pudiera tener entrada65. Del discurso de Palma se desprende que a estas alturas de siglo se han eclipsado para siempre las formas pautadas para la fiesta oficial, de modo que podemos dar por finiquitado el pacto barroco. Sus figurantes representaron papeles que rayaban en lo jocoso, erótico, escatológico y grosero, actitudes demasiado chocantes para un cuerpo literario y mal toleradas por los que creían en el erudito teatro de escuela. No menos acusaciones lloverían sobre el colegio por haber tratado de encubrir en los papeles festivos que describían las fiestas tanto despropósito. Los hombres de la República de las Letras, acostumbrados a cuestionar la calidad literaria de cuantos papeles ven la luz, no podrían dejar pasar las imprecisiones y la falta de rigor en el discurso impreso por los dominicos de Santo Tomás. Si había habido manipulación de la verdad informativa o si se había cometido un error de bulto en cuanto a cuestiones de estilo, había que denunciarlo. La crítica, la opinión pública, se impone al orden barroco del mundo. Precisamente Longevidad mímica está concebida como una burla del género relacionero, pone de manifiesto el agotamiento y neutralización estética y política del género. Es la constatación definitiva de la decadencia de estos discursos. La obra de López de Palma se imprimió con la apariencia externa de un libro de fiestas al uso, sin ninguna nota distintiva de su carácter jocoso-satírico-burlesco. Está construida como si de una Relación se tratara en la que el hilo conductor la ofrece un narrador que describe, piensa y censura. Para quien asistió a los festejos, la realidad se torna ahora pura ficción, podemos decir que se ha literaturizado la fiesta a través de esta descripción fantaseada. El autor se vale de la técnica de la parodia y trata de inventar una realidad paralela, de fingir lo que no fue, para dejar en ridículo lo que ocurrió en realidad. Es decir, se construye un discurso similar al de la relación oficial que patrocinó el propio Colegio, Descripción de las funciones del Colegio de Santo Tomás…, que Palma acusa de ser «arrogante y soberbia»66. Con sorna, se introducen elementos para burlarse de sus incorrecciones o los elementos que el autor considera denunciables, siempre con el tono humorístico y las ocurrencias ingeniosas en la retaguardia. El argumento principal de Longevidad Mímica es asociar la situación decadente manifestada en las fiestas con la senectud del Colegio de Santo Tomás en el plano educativo. Así explica el autor la decadencia, que, según él, es lo que queda de manifiesto en la representación festiva. De tal modo que el colegio no es que se acerque estrepitosamente a la muerte, sino que está muerto, haciendo un guiño al famoso texto de Lorite, Testamento del Colegio: «En todas sus edades y tiempos ha celebrado la Augusta Casa de Borbon, de quien espera ahora nuevo aliento, para volver a renacer desde el sepulcro67». 65 Censura por no decir Excomunión…, p. 33. 66 Longevidad mímica…, p. 106. 67 Longevidad mímica…, p. 7. Mª del Carmen Montoya Rodríguez Cuadernos Jovellanistas, 12, 2018, 109-132 130 López de Palma denuncia el ánimo belicoso de los organizadores de los festejos de Santo Tomás, a pesar de la decrepitud de la institución. El problema no radica solamente en que los organizadores habían puesto en entredicho el honor y la decencia de una institución histórica, sino en el hecho de que logró avergonzar «las debiles esperanzas que justamente habían concebido los sugetos mas sensatos y cultos de la populosa Hispalis»68. Es una deshonra para toda la ciudad. Según López, la representación de Santo Tomás no estuvo a la altura de la situación, resultó zafia e hiriente, por lo que la conclusión es clara: la institución, en el juego de poderes, se posiciona en contra de la fiesta y, lo que es más grave, en contra de lo que se celebra y de quienes lo defienden. López da a entender que la intención de los discursos festivos que habían preparado los tomistas era mucho más alta de la que somos capaces de ver a primera vista, intentar ofender al mismo rey: Y como no puede el diente morder al q manda, es fuerza, q caigan las dentalladas sobre aquel, q lo obedesca69. Desasistido por las autoridades, no le queda más salida al colegio que buscar la forma de hacerse oír para explicar su malestar con las disposiciones legales. Un argumento muy usado por quienes intervienen en la guerrilla es acusar públicamente a los dominicos de haber «contravenido las ordenes del César»70, en lo tocante a los métodos de enseñanza. Así López, hablando como si de alguien de Santo Tomás se tratase, justifica la postura de los defensores del Colegio: Si enseñamos como antes no es por malicia, ni tema, ninguno debe enseñar mas, q aquello q le enseñan. En la xerga nos criamos, y conservamos la xerga. Allá la Universidad cumpla, o no, lo q le ordenan. Lo que el Consejo le manda, hagalo mui norabuena, 68 Longevidad mímica…, p. 5. 69 Confesion que el orchatero…, p. 93. 70 Confesion que el orchatero…, p. 87. Papeles contra el dominico Francisco de Alvarado: la sátira antiescolástica de Antonio López de Palma, «el Isla sevillano» (1789-1790) Cuadernos Jovellanistas, 13, 2019, 109-132 131 y cada qual en su casa enseñará, lo q sepa71. Pero se trata de una pose satírica, obviamente, de este autor que reconoce que solo en las aulas universitarias está «la pública Escuela», es decir, la enseñanza oficial, mientras que al colegio solo acuden «quatro pobretes a la Luna de Valencia». En Longevidad mímica pone Palma toda la carne en el asador para vituperar el sistema de enseñanza propio del escolasticismo, basado en una «algaravia sancochada con ideas abstractas que son las papillas o puchas con que este Colegio suele despachar a sus hijos y nietos»72. De donde resultan como frutos «grandes calaveras»73, que no pueden medirse con los alumnos que salen de las modernas escuelas: Con los estudios eclécticos pueden ya los Escolásticos ir poco a poco metièndose al cuartel de los Imbàlidos.74 Esto sí coloca al Colegio de Santo Tomás en una situación complicada en el juego de poderes. Los críticos dicen que el Colegio está en contra del rey y de sus disposiciones legales, por tanto, está fuera de la ley. Los ataques han llegado a un punto en el que es posible demostrar que estamos ante un delito y, posiblemente, ante un sacrilegio, por atentar contra un poder que emana de Dios. 5. conclusIón Las críticas a las fiestas públicas de 1789 están condicionadas por el abismo que separa a los defensores de ambos bandos a nivel ideológico. Alvarado y López de Palma representan dos visiones del mundo que sólo podían generar dos formas de ver la fiesta enfrentadas. Debe leerse entre líneas que los ataques estéticos y doctrinales no son más que una argucia para derrocar al adversario y extinguir su voz en el microcosmos corporativo de la ciudad. En cuestión de poderes, quien tiene la palabra tiene el poder. Llegados a este punto podemos concluir que todos los esfuerzos de la obra de López de Palma referente a esta polémica de 1789 no tenían más finalidad que institucionalizar la de71 Confesion que el orchatero…, p. 88. 72 Longevidad mímica, p. 20. 73 Longevidad mímica, p. 20. 74 Longevidad mímica, p. 20. Mª del Carmen Montoya Rodríguez Cuadernos Jovellanistas, 12, 2018, 109-132 132 rrota del Colegio Mayor de Santo Tomás en la lucha entre los defensores de la Modernidad y las fuerzas tradicionalistas. El hecho quedará consumado cuando se recojan los argumentos más vergonzantes que denigran al Colegio y al mismo Alvarado y se recompongan en un último material subversivo que sería Longevidad mímica. La versión impresa nos permite reconocer un orden nuevo del discurso, opuesto al barroco y transgresor. Un orden que mira hacia el progreso y el futuro. Desconocemos los motivos del vigor con que López de Palma podría haber empeñado sus fuerzas y su propio honor por defender al bando universitario sin tener un vínculo preciso con la Universidad. Lo cierto es que su compromiso nos devuelve una imagen nueva del escritor clandestino, y también de los métodos y maneras de abordar este tipo de literatura de combate. Ya se deba este compromiso a su carácter profesional o a su implicación como parte activa de un grupo de oposición, en este caso de los partidarios de la reforma en profundidad de la educación superior, lo cierto es que nos habla de un vigor nuevo, diferente al de autores de otros tiempos. Detrás de cada papel crítico hay una corriente de opinión y una propuesta de ruptura con el orden vigente y esto es lo verdaderamente novedoso en tiempos de la Ilustración goyesca. Recordemos que en Pantomimaquia, que sale a la luz en el mismo año que Longevidad mímica, López de Palma se muestra partidario de librar una revolución para acabar definitivamente con la presencia de los frailes en la educación, o lo que es lo mismo, emprender la revolución para alcanzar el derecho a una educación laica. Es un primer esbozo de pensamiento ciudadano, libre de ataduras. Recibido el 7 de mayo de 2019. Versión revisada aceptada el 19 de setiembre de 2019. María del Carmen Montoya Rodríguez es Licenciada en Ciencias de la Información (Periodismo) en 1997 e Historia, en 1999, por la Universidad de Sevilla. Doctora en Comunicación en 2009 por la misma Universidad. Miembro del grupo de investigación Historia del Periodismo y las lecturas populares en Andalucía. Investigadora del Proyecto I+D+i FEDERUS-1253132, Historia Crítica del Periodismo Andaluz. Ha desempeñado tareas en el área de comunicación institucional en la Junta de Andalucía y tareas docentes en el Centro Andaluz de Estudios Empresariales (dependiente de la Universidad de Gales) y en la Universidad de Sevilla. Actualmente es Profesora del Departamento de Periodismo I de la Universidad de Sevilla: Cibercultura, Periodismo de viajes, Periodismo Social y Educativo y Periodismo cultural. Dirección: Facultad de Comunicación Despacho D-5 c/ Américo Vespucio 27, 41092 Sevilla. Teléfono: 655382983 / Correo electrónico: [email protected]