Retratos de la infancia escolarizada
Full text
55 3 Retratos de la infancia escolarizada Rosario Cubero Pérez Facultad de Psicología VIÑETA 1 Aparece mi cara asombrada, de la que sale un globo de cómic en el que se lee la siguiente frase: «¡Anda, un hombre que sabe que es dos personas… por lo menos!». La verdad es que eso resultaba congruente con mucho de lo que estudiaba en aquel momento en mi licenciatura de Psicología, pero era la primera vez que lo veía en una figura internacionalmente reconocida por la Psicología, la Pedagogía, y aún más allá de las Ciencias de la Educación. Alguien que sabe reconocerse públicamente en dos personajes. Francesco Tonucci (Fano, 1940) es un psicopedagogo italiano, un maestro, que ha dedicado su vida al estudio y la protección de los niños y las niñas en la esfera de la familia, la escuela y la ciudad. Ha Tonucci, F. (2007). 40 años con ojos de niño. Barcelona: Graó Universidad de Sevilla
RETRATOS DE LA INFANCIA ESCOLARIZADA 56 sido investigador del Instituto de Psicología del Consejo Nacional de Investigación (CNR) de Roma y director del Departamento de Psicopedagogía. Ha investigado el desarrollo de los niños y las niñas, y su relación con los modelos y metodologías educativas que implantamos en las escuelas, entre otros aspectos de la infancia. Es fácil encontrar información sobre Francesco Tonucci y sus muchas contribuciones a la defensa, valoración e independencia de los niños (Tonucci, 1987, 2003, 2013). Quizás, para esta breve recensión de sólo uno de sus libros, me gustaría incorporar otro de sus trabajos en el que los niños son los grandes olvidados de las ciudades (Tonucci, 1996). Francesco Tonucci ha trabajado, además de por y para la transformación de la escuela, por el diseño de ciudades para los niños y las niñas, por la recuperación de la calle como espacio de juego y desarrollo; ciudades en las que la propia concepción de los espacios (como el camino a la escuela) sea un aliento y un respeto a su independencia, así como un entorno seguro y amable. Un trabajo revolucionario en el que propone devolver la seguridad a las calles gracias a la presencia de los niños. Si miramos las ciudades en función de la diversidad y las necesidades de los niños, eso nos amparará también a todos los demás. Pero ése es otro libro. El libro sobre el que reflexionamos aquí no es de Francesco, sino de Frato (dos primeras sílabas del nombre del autor), un dibujante compartiendo su mismo cuerpo, y un activista defensor de los derechos de los niños y las niñas. Bueno, en eso coinciden ambos, aunque con una narrativa distinta. Frato es un personaje en el que Tonucci se convierte (¿o será justo al contrario?), para, en vez de enarbolar banderas, poner palos a dibujos, y convertirlos en un instante que concentra páginas y páginas de reflexión con palabras. Sus viñetas son como los buenos libros:
RECORRIENDO LOS CAMINOS DE LA MENTE: NARRATIVA Y PSICOLOGÍA 57 puedes leerlos muchas veces y en esa interacción construir cada vez sentimientos e ideas nuevas. Con ojos de niño (Con gli occhi del bambino, 1981) no es, en realidad, el mundo visto con ojos de niño. Es el de la visión de un adulto nada corriente, que opta por ver a los niños y a veces hasta adivinarlos —en su sentido etimológico de aproximación e inspiración—. Un libro construido viñeta a viñeta, con historias distribuidas en un limitado espacio, muchas historias seguidas, regalado con el lenguaje del cómic, breve y rico en cada página, veloz, con palabras cargadas de afectos e intenciones que se plasman en la propia forma de los bocadillos. Desde el momento en que abres el libro, caes en sus manos y da igual lo que tuvieras pensado hacer ese día. La curiosidad y la emoción no te dejan hacer otra cosa. El libro comienza con percepciones sobre la familia y el nacimiento de un nuevo bebé, y casi precipitadamente nos encontramos ya inmersos en la guardería y la escuela infantil como primeros escenarios de escolarización. A la escuela antes de la propia escuela sigue crecer en la familia, la violencia sobre los niños, el misterio del sexo, el juego, la seguridad física, la televisión y el ordenador, los difíciles oficios de alumnado, profesorado y padres y madres, y el libro se cierra con los niños como ciudadanos y la paz. Pero nosotros no lo hemos abierto todavía. VIÑETA 2 Toda la luz que entra por la ventana alcanza la cara de un niño que contempla sonriente el vuelo de una mariposa en la calle. Por un instante no sabemos si está soñando o mirando, o si ambas cosas son lo mismo para él. Dentro, un aula casi a oscuras en la que nos asalta el único sonido de la voz estridente de un profesor. Puedo oírla. Un profesor
RETRATOS DE LA INFANCIA ESCOLARIZADA 58 que ásperamente grita: «¡No te distraigas!». Lo que quiere decirle es no te distraigas de mi lección sobre las mariposas, representadas en la pizarra, como categoría natural, por dos pequeñas alas-triángulos que se encuentran en apenas un palo recto. Ésa fue la primera vez que, como adulta, leyendo una viñeta de Frato, recordé las mariposas que se dibujaban en las pizarras verdes de mis aulas, y en las cartillas para aprender a realizar trazos y escribir letras. Me comprometí a buscar mariposas a los 5 años. Sí. Mariposas reales que pintasen las niñas y los niños de 5 años en educación infantil. Quizás ya todas fueran geométricas. Quizás tendría que bajar a 4 años, o a 3… Pero no. Allí estaban aún desplegándose a los 5 años. Escandalosamente diferentes en apenas 18 metros cuadrados. Cuerpos minúsculos a merced de cualquier soplo de viento que arrastrase sus gigantescas alas de colores asimétricos. Seres voluminosos con pequeñas caras y diminutas alas, diseñados para un océano. Lo más maravilloso es que todas estaban construidas con una lógica física imposible y asombrosamente desproporcionada, como en el propio mundo de la fantasía en las aspiraciones de la mejor pintura. Lo más asombroso es que todas mostraban personalidad y la mayoría sonreía. Aquella única viñeta de Frato y la experiencia que generó fueron un shock para mí. Qué tristeza. ¿De verdad que esto pasaba en las escuelas con tan solo una mariposa? Pero entonces, ¿y con todo lo demás? Una especie de destrucción de la biodiversidad en términos de creatividad, aportación al desarrollo personal y a la cultura. Una diversidad que Frato persigue y señala, para exponerla en cada uno de los rincones de la institución educativa. Esto tendría que estudiarlo yo mucho más despacio. La crítica feroz que realiza Frato viene, sin embargo, de la
RECORRIENDO LOS CAMINOS DE LA MENTE: NARRATIVA Y PSICOLOGÍA 59 mano de un personaje positivo, sensible, que nos introduce en el mundo infantil, de la escuela y la familia, con humor y cariño. Con empatía hacia el profesorado (Tonucci, 1995), restringido por sus muchas limitaciones institucionales, pero en una búsqueda decidida de propuestas educativas. De hecho, sus dibujos se han convertido en una herramienta de reflexión y de aliento para el profesorado transformador, que en algunos espacios de discusión e innovación educativa hasta descansa en ellos. ¿Qué denuncia Frato? La pérdida de la complejidad representada en un dibujo por la afirmación de un maestro, «¡Todos tienen diez años!», frente a un grupo de niños y niñas altos, o con pelo largo, o en una silla de ruedas, con el pelo rizado, de piel sonrosada. La pérdida de la concepción integral de lo que es una persona, en otra de sus viñetas, definida por la comparación entre una larga presentación que realiza un niño de sí mismo, su familia, sus gustos, sus expectativas, su identidad, frente a una escueta frase de su profesora que le responde «Bien. Yo soy tu maestra». La pérdida de la diversidad del discurso, que acaba restringido en el alumnado a respuestas silábicas que físicamente se encajan en los silencios del profesorado; o la inabarcable diversidad de actividades cotidianas, ricas, interminables, que quedan apartadas cuando el alumno sube exactamente el primer peldaño de la entrada al cole, y que se retoman sin demora en cuanto se baja ese mismo escalón. La homogeneización del ser humano a una escala de más de una década de institucionalización. Así hace Frato con la escuela en sus dibujos. Mostrarnos un hecho pequeño, un detalle de la vida cotidiana del aula, quizás una anécdota, un trozo de una conversación, que en un contexto reflexivo adquiere una dimensión de análisis crítico de la intervención educativa desde todos los ángulos posibles. Lo cotidiano y la temática compleja en un mismo
RETRATOS DE LA INFANCIA ESCOLARIZADA 60 espacio para pensar. No se escapa nada, ni nadie. En sus viñetas se recoge la crítica a las prácticas escolares en las que finalmente se convierten algunas innovaciones curriculares, la presión del contexto instruccional sobre el ritmo de desarrollo evolutivo e integral, la compartimentación de los horarios escolares, los siempre «nuevos» planes educativos, las relaciones familia-escuela, el mundo tan cerca pero tan lejos, las barreras de comprensión infranqueables para los niños, las evaluaciones estandarizadas, las incoherencias constantes. VIÑETA 3 Quizás cada lector o lectora pueda inventarse qué incluir en esta viñeta. Cómo iluminar la idea de que cualquier psicóloga, todo psicólogo, debería enfrentarse a la experiencia y la sabiduría de este libro al menos una vez en su vida, como estudiante o como profesional que profundiza en el comportamiento humano. En la formación de psicólogos y psicólogas la labor de la Psicología de la Educación es la del estudio de los procesos de cambio comportamental que son posibles gracias a la participación de las personas en entornos cuya finalidad es promover unos determinados aprendizajes, ya sean éstos los entornos de la familia, la escuela, las actividades de ocio o el campo profesional. Un ámbito específico y especialmente relevante en la historia de la Psicología de la Educación es el de la escuela o, más ampliamente, el de los denominados contextos educativos formales. Qué se aprende, cómo son esos procesos de construcción y aprendizaje, qué motivos tienen, cuáles son las características de los participantes en esas actividades, qué relaciones se establecen entre ellos, cuál es su organización social, qué fines cumplen esas actividades y cómo sabemos si esos fines se han cumplido:
RECORRIENDO LOS CAMINOS DE LA MENTE: NARRATIVA Y PSICOLOGÍA 61 todos ellos son contenidos de la Psicología de la Educación y todos ellos son, también, contenidos del libro sobre el que reflexionamos. En el libro de Frato tenemos otro tipo de manual sobre la educación y el desarrollo en la infancia. En su sátira de la escuela y de la familia, el autor pone de manifiesto las muchas contradicciones o sinsentidos de la cultura occidental actual, presentando situaciones ridículas o exageradas, con una fuerte carga de desaprobación y rechazo, pero siempre con el resultado de una crítica inteligente. Así, dibuja una escuela muy pobre en concepción y recursos, comparada con la riqueza del mundo de los niños, fundamentalmente representada por su imaginación, sus deseos, su abanico de posibilidades fuera del aula y su capacidad de disfrute. Una escuela menos motivadora que esa otra realidad fuera del aula, en la que no se investiga, en la que las formas físicas de los objetos, el lenguaje, la interacción, la sorpresa y la diversidad son una fuente de curiosidad y alegría mayor que los pupitres de madera a los que siguen sin nacerles flores. Unas aulas (y también unas familias) que en las viñetas de Frato se llenan con más preguntas de los niños que respuestas de la institución, pero que siempre presentan una doble vertiente. De una parte, la de las demandas exageradas sobre el ritmo de desarrollo y sobre los contenidos de aprendizaje, sobre las formas de comunicación, el lenguaje de la explicación y el formato de la representación. Todo ello ante unos niños y niñas que se resisten, sin prisas por crecer frente al empuje (o empujón) continuo de la escuela. De otra parte, la de la subvaloración de todas las capacidades de autonomía y autogestión del alumnado, infantilizado, si se me permite aquí el uso de la palabra como un insulto, en vez de comprendido como infancia.
RETRATOS DE LA INFANCIA ESCOLARIZADA 62 Frato marca, de esa forma, la distancia que la escuela, en vez de conectar, impone entre el mundo adulto y el mundo de los niños. Un mundo alternativo diseñado por los adultos para los niños, que, en vez de llenarse de arena, agua y piedras, se va atestando de toboganes y columpios delineados por la última generación de ingenieros de la educación. Aquí la denuncia de una promoción del desarrollo extremadamente encauzada y restringida se dibuja en paralelo con la sanción de las instituciones educativas a los gestos de creatividad, valorados como errores o desviaciones. Un niño que dibuja y al que se corrige hacia la convención. Un alumno que propone palabras y al que se reorienta hacia la interpretación que la maestra hace del tema que toca ese día en clase. Un mundo que, frente a la creatividad, plantea rutinas convertidas no en orden y previsión, sino en repeticiones mecánicas. El abismo aparece en la propia concepción del mundo, en la definición de las categorías. Propiamente no en el hecho de que las categorías sean diferentes, sino en el de que unas categorías sean siempre las adecuadas. El autor desafía continuamente con su mirada al ajuste que el mundo adulto impone a los niños, ya sea en la familia o en la escuela. Con sus viñetas elabora una sofisticada contestación al sistema educativo tradicional y una aguda crítica social. Desafía, así, a ciertas opciones de la cultura en su desempeño como contexto de educación positiva y saludable para los niños. Un psicólogo o una psicóloga de la educación, o de cualquier otra especialización en nuestra disciplina, no debería perderse este desafío, porque probablemente en el futuro sea también el suyo, deba aprender a identificarlo y a apostar por una respuesta. En ese momento será útil poder ver el sistema de relaciones y
RECORRIENDO LOS CAMINOS DE LA MENTE: NARRATIVA Y PSICOLOGÍA 63 la situación de intervención con ojos de niño, o con los ojos de todos los otros significativos. REFERENCIAS Tonucci, F. (1987). Con ojos de niño. Barcelona: Barcanova. Tonucci, F. (1995). Con ojos de maestro. Buenos Aires: Troquel. Tonucci, F. (1996). La ciudad de los niños. Barcelona: Graó. Tonucci, F. (2003). Cuando los niños dicen ¡Basta! Barcelona: Graó. Tonucci, F. (2007). 40 años con ojos de niño. Barcelona: Graó. Tonucci, F. (2013). Con ojos de niña. Barcelona: Graó.