Parcial autobiografía literaria
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PARCIAL AUTOBIOGRAFÍA LITERARIA Por FRANCISCO MORALES PADRÓN Pasó el ayer, no guardes el recuerdo. Por el mañana que no ha llegado no estés inquieto. No te apoyes en lo no sucedido ni en lo que fue: sé alegre, que no se lleve tu vida el viento. Omar Fayyam. En un lugar de la Man cha, de cuyo nombre no quiero acordarme .... Ha y quienes comienzan y terminan la lectura de este libro uni ve rsal. Hay quienes no la emprenden jamás, y hay quienes saborean sólo trozos. Pudiéramos afirmar sin equivocarnos que el preámbulo de El Quijot e con el que iniciamos nuestro escrito lo conocen la casi totalidad de la ge nt e, que por una u otra razón no repiten su lectura. Algo parecido ocurre con otros renglones; los leemos y difícilmente retenemos la totalidad de su contenido, los aprendimos por una impo sición académica o por personal iniciativa, ya que por diversos motivos nos afectó, como es el caso de los ejemplos que vamos a ofrecer salidos de la pluma de Ju an Ramón Jiménez, Rabindranaz Tagore, el Rabí Dom Sentob y Gustavo Adolfo Bécquer. Tenemos la sensación de estar ju gando y acariciando al borriquillo al leer: Platero es peque11o, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que izo lleva huesos. Sólo los espejos de azab ache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cris tal negro .
204 FRANCISCO MORALES PADR ÓN Tagore, traducido. precisa ment e por la esposa del poeta de Moguer, nos sirvió para conocer una lírica sin rimas que hacía fácil el aprendizaje y que nos dejó honda huella al identificarnos con lo que leíamos. Tengo indebidamente subrayados libros s uyos en donde leo y releo ¿Valdrá la pena partirse el corazón por quien se lleva el suyo? No, no , arnigos míos. Decid lo queráis, pero yo nunca seré Santo. Al menos que ella profese conmigo . Lo tengo resuelto; si no encuentro un nido a la som bra con una compañera de penitencia, no seré nunca Santo; ¡Cuántos días ociosos he sentido la pena por el tiempo perdido! ¿ Pero ha sido perdido alguna ve¡:, Señor? ¿No has tenido Tú mi vida cada ins - tante en tus manos?. Todavía hoy repito los versos medievales del Rabí Dom Sentob en lo s que este se lamenta que el amor lo visite cuando la decrepitud ya le domina: Cerrada estaba mi puerta. ¿A qué vienes? ¿P or do entraste? ¿ Di , ladrón, por qué saltaste las paredes de mi huerta? Si la edad y la razón ya de ti me han liberado, deja al pobre corazó n. retirado en su rincón, contemplar cual le has parado. Versos grabados en la memoria de un niño de colegio, a los que el profesor comparaba con La Balada del niño arquero del autor grancanario Tomás Morales recitando aquello de El rapaz de los ojos vendados golpea mi puerta 11 y su gol pe atraviesa temblando la casa desierta ... 11 ¡Algo cruza en un rápido vuelo rozando mi oído! // Un si lbido atraviesa la noche ¡Gran Dios, me han herido! .... ¿Qué me llamó la atención en aquel pa - ralelismo? ¿La composición y sus supuestas influencias? No lo sé, como tampoco sé el esfuerzo que me costó no olvidar al judío autor de aquellos doloridos metros po éticos. En cuanto a Bécquer, pocos serán los que no se han regalado el oído y el corazón con Volverán las oscuras golondrinas de tu balcón sus nidos a colgar y otra vez .... Nuestras vidas están hechas, entre otros elementos, de un amasijo de prosa y lirismo que entraron a formar parte de nuestro "yo" desde la infancia. Fue en la escuela donde aprendí de memoria párrafos que ya nunca olvidé. Leíamos un libro, Le cciones de cosas, siendo la primera la que me proporcionó el más remoto testimo nio de este aprendizaje memorístico y que se refería a la Patria: La Patria es la tierra donde nacimos, donde vimos la luz primera, donde
PARCIAL AUTOBIOGRAFÍA LITERARIA 205 nacieron nuestros padres, la que guarda las cenizas de nuestros abuelos. España es nuestra querida patria. Seguía el pan: El pan, que buen alimento es el pan; el pan se elabora con harina de trigo. para hacer la harina, se lleva el trigo al molino. La musicalidad, la belleza y su intención docente me atraían, y sería Rafael Alberti quien, siendo yo un niño me proporcionó una composición que a veces empleo para interpelar a jóvenes familiares, y que dice ¿Por qué me miras tan serio carretero? // Tienes cuatro mulas tordas, 11 un caballo delantero, 11 un carro de ruedas verdes, y la carretera toda para ti, 11 carretero. //¿Qué más quieres?. Igual recuerdo, ya mayorcito, c ómo se me quedaron las palabras de un personaje novelesco, propias de un joven seguro de sí mismo. Decía él y sigo diciendo yo: Me basta con los que me encuentran de su gusto, tal co mo soy, lo s demás que me dejen. Estudiábamos en los años 40 y lo que leí creo que en Somerset Maughan permaneció ya siempre impreso y deterrrúnante en mi comportamiento al igual que la frase y lema: quien pierd e la mañana, pierde La tarde; quien pierde la juventud, pi er de La vida. Siempre he procurado ignorar la palabra "mañana". Por eso ser joven es estar insatisfecho en mi estimación y en la de Rilke. Hay libros bíblicos de los cuales retenemos renglones, caso de Los Salmos, que por su brevedad y cuyo significado religioso conservamos en la memoria. Contenidos o integrados en el más hermoso de los libros, La Biblia, se hacen difíciles de memorizar en su amplitud, como acontece con el Cantar de los cantares. A nosotros nos impactó en esos años 40 la historia de Absalón, y aprendimos sin querer queriendo el fragmento dramático en que el narrador escribe: Entonces el rey, lleno de tristeza, subiose a la torre o cuarto que estaba sobre la puerta y echó a llorar diciendo mientras subía: «Absalón, Absalón, hijo mío, quien me diera que yo pudiera morir por ti, ¡oh hijo mío.' Absalón». La manera de expresar el amor de padre, me hirió fuertemente e hice mío aquel deseo de un padre privado de un hijo amado. Lo mismo me ocurrió con la frase de Rut: No me digas que te dej e y me aparte de ti; donde tú vay as ir é yo, donde tú vivas viviré yo. Tu pu eblo será mi pu eblo y tu Dios se rá mi Dio s, y donde tú muera s, allí moriré yo y allí tendré yo mi sepultura. Tal epitafio
FRANCISCO MORALES PAD RÓN inscrito en Ja tumba de Stevenson, el navegante de los mares del Sur, resulta tan patético como el que luce la tumba de Keats: Aquf yace uno cu. va nombre fue escrito en el agua. Y que no cabe duda nos conmueve. El pueblo, siempre sabio, supo recoger en sus romances las tensiones con el enemigo morisco, que ya preludia el romance ¡Abemímar, Abe11ámar, 11 moro de la morerfa 11 el día que tú naciste // grandes sdiales había! 11 Estaba la mar en calma, 11 la luna estaba crecida, 11 el moro que en tal signo nace 11 no debe decir me nt ira.: o el también conocido del cordobés Góngora Amarrado al duro banco // de una galera turquesa, 11 ambas manos en el remo 11 y ambos ojos en la tierra 11 un forzado ... 11 se quejaba al ronco son / / del remo y de la cadena. Este mismo galeote, pudiera ser el qu e en otra ocasión cantase: Ande yo caliente ríase la gent e. // Traten otros del gobierno 11 del mundo y de sus monarquías, 11 mientras gobiernan mis días, 11 mantequilla y pan tierno, 11 y las mañanas de invierno, 11 naranjada y aguardiente, 11 y ríase la gente. El ríase la gente es una adaptación que hizo Góngora de un adagio antiguo. Siempre nos resultó más fácil re co rdar aquello de Hélo, hélo por do viene, el moro por la calzada. Hasta la llegada de cierta meta, el desarrollo y progreso de Ja formación cultural literari a, quedan atrás los años del bachillerato, el progreso depende ya de muchas circunstancias o de algo personal. La inquietud o el interés por lo literario nace en uno mismo. Durante los años universitarios se amplía la atracción, aunque continúe la influencia ejercida durante los años de bachiller. En este tiempo, las orientaciones de com pañeros que practicaban la llamada Universidad de pasillo, ejercían gran influencia sobre aquellos que demostraban un menor bagaje literario. Quienes poseemos este tesoro lírico lo traemos a colación, a veces muy mutilado, en cualquier in stancia. El piropo por ejemplo, siempre vigente por los amadores lo guardan estos para, ll egado el momento, no dudar en confesar o declamar: Ojos claros, serenos 11 si de un dulce mirar sois alabados, 11 ¿ por qué si me miráis, miráis airados? (Gutien-e de Cetina). De Rubén Daría, echamos mano para consolar a una jovenc it a, con el archirepeti do: La Princesa está triste, Qué tendrcí la Princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa , que ha perdido el col or .
PARCIAL AUTOBIOGRAFÍA LITERARIA 207 La mayor parte de esta cultura literaria, la aprendimos atraídos por su contenido a tono con nuestro estado de ánimo, y no por obligación, y de la cual muchas a veces desconocemos la fuente o el autor. Es el caso que nos acontece co n el halago Si no os hubiera mirado, no penara, pero tampoco os mirara. Veros, harto mal ha sido, más no veros peor fuera. No quedara tan perdido, pero mucho más perdieran. ¿Qué viera aquel que no os viera? ¿Cuál quedara, sefiora, si no os mirara?. ¿Dón de leí estos versos? ¿Cuándo? ¿Quién es el autor? Lo mismo me pregunto cuando me viene al recuerdo la romántica li sonja Es tan dul ce esperarte y s01iar tu llegada, que no quiero que llegues. quiero oírte llegar. No falta el verso burlón. el de suspense, similar al de Baltasar del Alcázar que aprendimos porque nos hacía gracia. Aquí nos imaginamos una sensacional cena: En Ja én donde resido, vive don Lope de Sosa, y direte Inés la cosa más rara que de él has oído. Tenía este caballero un criado portugués ... pero cenemos Inés, si te parece primero. Mientras que en una distinta composición burlesca, otro portugués se admira ba al ver que en su tierna infancia, todos los niños en Francia, supiesen hablar francés ... pues para hablar el gabacho un hidalgo en Portugal, llega viejo y lo habla mal, y aquí lo parla un muchacho. El varón presumido. burlador de mujeres, encuentra su crítica en el mundo anónimo de la mística o la fémina valiente que no se detiene al denostar al machista calificándolo de: hombres necios que acusáis 11 a la mujer sin razón 11 sin ver que sois la ocasión de lo mucho que culpái s. En la mí stica del XVI es donde más hallamos las personales confesiones con las que el poeta o religioso a veces desconocido, da riendas sueltas a un juego de versos y de rezos singulares, por ejemplo: no te tardes, que me muero, 11 Carcelero, ¡no te tardes que me muero¡ 11 apresura tu venida 11 porque no pierda la vida 11 que la fe no está perdida, Carcelero, 11 ¡no te tardes que me muer o¡ (Juan del Encina); Ven, muerte, tan escondida, 11 que no te sienta conmigo, 11 porque el gozo de ir contigo, no me tome a dar la vida. (Comendador Escriva). ¿Quién no ha oído a Santa Teresa y repetido con ella Vivo sin vivir en mí, 11 y tan alta vida espero, 11 que muero porque no muero ... O al San Juan de la Cruz de Éntreme donde no supe// y quédeme no sabiendo, 11 toda ciencia transcendiendo.
FRANCISCO MORALES PADRÓN O al Fray Luis de León de Aquí la envidia y mentira 11 me tuvieron encerrado. 11 ¡Dichoso el humilde estado 11 del sabio que se retira 11 de aqueste mundo malvado¡. Muchos de estos místicos vivieron intensamente una soledad, que debieron contar con sus modelos, pues el fondo de sus expresiones es el mismo. No falta quien contraste tipos de vida elogiando la paz del campo como el Lope de Vega de A mis soledades voy 11 de mis soledades vengo, 11 porque para andar conmigo 11 me bastan mis pensamientos. Este ser es el mismo que en Machado asevera Converso con el hombre que siempre va conmigo quien habla solo espera hablar a Dios un día. Vestigios de esta mística, hallamos en autores contemp orá - neos, tal y como acontece con Miguel Hernández en sus Autos Sacramentales, en los que el poeta, a semejanza de un asceta del siglo XVII exclama: ¿Morir? . .. ¿Podré resistir 11 tamaño acontecimiento. 11 o moriré en el momento 11 en que me vaya a morir 11 de pena y de sentimiento? 11 ¡Morir!, ¡morir ... no quisiera// morir para siempre, no ... 11 ¡Espérate, muerte!, ¡espera!, 11 ¡y déjame qu e me muera// cuando te lo pida yo!. Esta evocación de Hernández nos recuerda la posible relación con el Auto Sacramental Hu ésped de la primavera y vencedor de la muerte que escribió el canario Diego Navarro (1940), represe ntado só lo en Lugo. Según su amigo el burgalés Rafael Romero Moliner, este auto sacramental tenía influencias de los de Hernández y él había intervenido en su redacción. La afirmación o denuncia originó un escándalo pronto apagado. Al pensar en aquella vieja polémica me vienen a la memoria mu chas de las espléndidas décimas y sonetos que Navarro incluye en sus libros. Una de aquellas décimas la citaban precisamente los acusadores y los defensores para asignarle la autoría de Amenaza de estío al canario o al burgalé s. Repito que no deja de ser curiosa una polémica no aclarada del todo todavía y en la que alguno de lo s polemistas citaba el conteni do de una espinela que indistintamente servía para inclinarse h ac ia Navan-o o hacia Romero. Escuchen: Arlanzón, amigo viejo // que humilde sabiduría 11 trae tu vena de agua fría 11 que fue de torres espejo 11 Que sosegado consejo 11 tu seguro caminar 11 Qu e delicia navegar 11 entre lo s cielos y el trigo.// Arlanzón me vo y co ntigo, 11 que llevo en mi sangre el mar. ¿No nos recuerda
PARCIAL AUTOBIOGRAFÍA LITERARIA 209 esta décima a estos otros versos de Romero publicados en la revista Garcilaso?: Corre, Arlanzón, corre, corre, 11 que quiero ver en tu espejo 11 como se va haciendo viejo// el talle gris de una torre. / / Corre, Arlanzón, ven aquí; 11 al pie de la torre aquella 11 de mi sueño que perdí. Para unos era inadmisible que un joven canario calificase de viejo ami go al río de Burgos; para otros denotaba insularismo, , la presencia del mar. La cuestión sigue pendiente de solucionarse, y a ella consagré una monografía. Pero esto es una larga historia que desborda nuestras intenciones actuales. Sigamos. Los medios para el aprendizaje de una poesía se han multiplicado, pese a que paradójicamente la difusión de las Humanidades o de la poesía no parecen contar con buena salud en los programas docentes, hay excepciones como siguen habiendo grandes constructores de versos, pero dudamos que existan en correspondencia abundantes lectores. Hoy, en nuestros días, el misticismo no pierde su sentido. Autores como Amado Nervo, el de siempre que haya un hueco en tu vida llénalo de amor, nos ha legado los inolvidables ver sos Oh Kempis, Kempi s, asceta yermo, pálido asceta 11 que mal me hiciste 11 ha muchos años que es to y enfermo 11 y es por el libro que tú escribiste , en el que se hace un reconocimiento a la mística del XVII. Una y otra vez el religioso aconseja Pon los ojos en ti mismo y guárdate de juzgar las obras ajenas. En ju zgar a otros trabaja el hombre que en vano y yerra ... Busca tiempo convenible para estar contigo y piensa ... Deja las cosas curiosas, y lee tales tratados que te den más compunción que ocupación . De entre las coplas y los versos en general má s citados resaltan los del inigualable Jorge Manrique, que sigue una tradición en cuanto a temas (Dios, el amor y la guerra), magistral y con una distinta interpretación al referirse a la brevedad de la vida pues: Partimos cuando nacemos, 11 andamos mientras vivimos, 11 e llegamos 11 el tiempo que fenecemos; 11 así que cuando morimos, descansamos . El poeta había comenzado advirtiéndonos que no procedía dar por no venido lo pasado. Insuperable la acertada imagen: Pues si vemos lo presente, 11 cómo en un punto s 'es ido 11 e acabado, 11 si juzgamos sabiamente, 11 daremos lo non venido 11 por pasado .. Por algo Antonio Machado no vaciló en confesamos que a Manrique lo tenía en un altar.
210 FRANCISCO MORALES PADRÓN Una buena parte de la poesía de la llamada Generación del 27 ha sido incluida en sus canciones por cantautores contemporáneos que popularizaron poniendo de moda las obras de dicha ge neración aunque mas de una vez variando lamentablemente el ritmo y la rima original. Muy conocido es lo que acontece con Antonio Machado: Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace cam ino al andar. Imposible silenciar del mismo poeta ¡Oh, la saeta al cantar 11 al Cristo de los gitanos 11 siempre con sangre en la s manos, 11 siempre por desenclavar! 11 ¡Cantar del pueblo andaluz 11 que todas las primaveras 11 anda pidiendo escaleras 11 para subir a la Cruz! . Injusto sería silenciar las estrofas del otro Machado, Manuel, cuyos versos han sido cantados por el pueblo andaluz que se sentía inmerso en la fe de sus mayores. Original resultó el conocimiento que tuve del famoso canto a Andalucía de Manuel Machado. Estudiaba las postrimerías del bachillerato y me había convertido en un barojiano. Quería leer la obra de don Pío Vidas sombrías y ni corto ni perezoso le escribí al famoso escritor rogándole que me enviase un ejemplar de dicha obra. El novelista me conte stó con una tarjeta ma - nifestándome que estaba agotada, pero que en cuanto tuviese un ejemplar, me lo enviaría. A los pocos días recibí, con do s distintas dedicatorias sendos ejemplares de El laberinto de las sirenas y César o nada. Dentro de una de ellas venía un recorte de periódico donde se reproducía el canto a Andalucía, y en el que con algo mas de siete adjetivos nos ofrecía la mejor síntesis que se ha hecho del alma y de las tierras del Guadalquivir. Hoy, por desgracia, he perdido una de las novelas y el citado recorte periodístico. Fue la primera vez que leí el canto: Cádiz salada claridad . Granada, agua oculta que llora. Romana y mora. Córdoba ca llada . Málaga , cantaora. Almería, dorada. Plateado , Jaén Huelva , la orilla de las tres carabelas. Y Sevilla.
PARCIAL AUTOBIOGRAFÍA LITERARIA 211 Populares se han hecho también, lo s versos de Miguel He rnández, como Las nanas de la cebolla o el conocido Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma quien, ¿quién levantó los olivos? ... . Del gaditano Alberti miles de jóv enes han en tonado Se equivocó la paloma. 11 Se equivocaba. 11 Por ir al norte, se fue al sur. 11 Creyó que el trigo era agua ... . No olvidemos de este el versillo gracioso Haz un milagro Señor 11 déjame bajar al río 11 volver a ser pescador 11 que es lo mío. No engañemos y aclaremos que no son palabras y petición personal en boca del poeta sino de Ja estatua en bronce ex puesta en la basílica de Sa n Pedro. En otra ocasión Alberti querrá ser salinero y rimará ya estarán los esteros 11 rezumando azul de mar 11 Dejadme ser saliner o// granitos del salinar. Y del granadino García Lorca su manera de entrar en la muerte y Ja gitanería de sus cantos, lo han hecho más que popular. El mismo Lorca, se encargó de recop ilar y ponerle música a lo que luego el gran público ha co n oci do como el Romancero Gitano, Poeta en Nueva York, Sonetos de l Amor Oscuro ... de donde n os llegan Voces de muerte sonar on 11 cerca del Guadalquivir. 11 Voces antiguas que cercan 11 voz de clavel varonil //. .. Antonio Torres Heredia, 11 Camborio de dura crin, 11 moreno de verde luna, 11 voz de clavel varonil: 11 ¿Quién te ha quitado la vida 11 cerca del Guadalquivir?//. .. Tres golpes de sangre tuvo 11 y se murió de perfil. 11 Vi va moneda que nunca 11 se volve rá a repetir . El poeta fijó en el penta gra ma lo que corría entre el pueblo de acuerdo con lo que se ha llamado (Nicolás Guillén) neopopularismo, descendiente de un popularismo dado ya en los siglos medi eva les. A ca bemos. El caudal poético españo l es tan amplio que supe ra las limitaciones que determin ados imponderables imponen. Anotemos la melancolía ante las ruinas de Itálica de R od rigo Caro (Estos ¡oh! Fabio ... ); recordemos el ardor patrióti co del Oigo patria tu aflicción y escucho el triste concierto que forman t ocando a muerto, la campana y el cañón ... ; nos crece el entusiasmo con los cien cañones por banda , viento en popa a toda vela, no corta el mar sino vuela un velero bergantín , y creemos que nuestro bar co es un tesoro, que nuestra ley la libertad, nuestra fuerza el viento y nuestra única patria la mar .... Riamos con el