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— 163 — CAPÍTULO IX ESTILOS DE FAMILIAS EN LAS SERIES DE ANIMACIÓN. ANÁLISIS DE CONTENIDO DE LAS SERIES DEL CANAL TEMÁTICO INFANTIL NEOXKIDZ Dra. Inmaculada Sánchez-Labella Martín Universidad de Sevilla, España Resumen Los múltiples cambios sociales, producidos en las últimas décadas, han modificado la estructura familiar tradicional dando paso a nuevos estilos de familias adaptados al nuevo contexto. Tomando como base la socialización de los medios y el valor de la diversidad como factor educativo, en el presente artículo se presta atención al público infantil, por ser particularmente vulnerable a las influencias externas, y a los dibujos animados por considerarse un género consumido de manera mayoritaria por este público. Así, el objetivo es comprobar si los niños y niñas consumen dibujos animados en los que se representen los distintos estilos de familias existentes en la sociedad actual. Para ello, mediante la técnica del cuestionario, se preguntó a un total de 1.275 estudiantes de primaria, pertenecientes a la Comunidad Autónoma de Andalucía, cuáles eran los dibujos animados que más visionan a través del canal temático NeoxKidz. Mediante una ficha de análisis, y tomando como referente los estilos de familias propuestos por el Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral, los resultados muestran que el estilo de familia nuclear es el más representado. Se concluye exponiendo que los dibujos animados proyectados en la televisión en España, a través de este canal, no muestran compromiso por manifestar los distintos estilos de familias que actualmente existen en la sociedad, y por ende, la proyección de la diversidad familiar como reflejo de la convivencia, el respeto y la evolución social, como así sucede con la literatura o la ficción. Palabras claves Estilos de familias, diversidad, dibujos animados, infancia, televisión
— 164 — Abstract The multiple social changes, produced in recent decades, have modified the traditional structure giving way to new styles of families adapted to the new context. Taking as a basis the socialization of the media and the value of diversity as an educational factor, in this chapter attention is paid to children, as they are particularly vulnerable to external influences, and to cartoons because they are considered a genre consumed in a majority way for this audience. Thus, the aim is to check if children consume cartoons that represent the different styles of families existing in today’s society. To do this, by means of the questionnaire technique, a total of 1275 primary school students belonging to the Autonomous Community of Andalusia were asked about the most watched cartoons through the children’s thematic channel of television in Spain Neox-Kidz. Through an analysis sheet, and taking as reference the family styles proposed by the Television Observatory of the Austral University, the results show that the nuclear family style is the most represented. It concludes by stating that the cartoons projected on television in Spain show no commitment to manifest the different styles of families that currently exist in the society in which children live, and therefore, the projection of family diversity as a reflection of coexistence, respect and social evolution, as in the case of literature of fiction. Keywords family styles, diversity, cartoons, childhood, television
— 165 — 1. Introducción Los estudios históricos muestran que el núcleo familiar ha sido y es la unidad básica de organización social en la mayor parte de las sociedades industrializadas modernas. Sin embargo, la familia se ha ido transformando a un ritmo acelerado con respecto a su forma más tradicional en cuanto a funciones y composición a partir de los diversos cambios legislativos. Según la UNESCO, aunque en ningún otro momento de la historia se han experimentado tantos cambios en tan corto periodo de tiempo, los seres humanos no suelen adaptarse a éstos al mismo ritmo en que se producen. La unidad familiar no es solo receptora de los cambios, sino que es también uno de los principales agentes de cambio. El reconocimiento de la reciprocidad de interacción entre la sociedad y las familias es uno de los fundamentos esenciales para comprenderla en toda su magnitud como una forma social dinámica y fluida (Informe UNESCO, 1994). El concepto legal de familia se basa en un patrón cultural, constitucional, abierto y plural adaptable a las necesidades sociales de cada momento. Se consideran familias aquellas conformadas por el conjunto de las relaciones derivadas del parentesco así como las provenientes de las formas de constitución y organización del grupo familiar a las que la ley reconoce ciertos efectos, deberes, derechos y obligaciones. Durante las últimas décadas, los patrones clásicos del modelo familiar se han visto modificados a partir de los múltiples cambios a los que estamos asistiendo: el importante desarrollo de las tecnologías, la globalización mundial y la incorporación de la mujer al mundo laboral sin olvidar el efecto asolador de la crisis, entre otros factores, han hecho que la familia se considere como una institución que se adapta al contexto social. Las estructuras familiares, las trayectorias de vida familiar y las relaciones intra-familiares se encuentran pues, inmersas en un profundo proceso de cambio (Alberdi, 1999; Meil Landwerlin, 1999; Pérez Díaz, Chulia y Valiente, 2000; Jurado, 2005; Esping-Andersen, 2013; Araque Bardoza, 2013). El cambio familiar en sí no constituye algo excepcional, ya que la familia siempre ha sido una institución dinámica que ha ido evolucionando y adaptándose a los tiempos. No obstante, desde una perspectiva histórica, las transformaciones acaecidas han sido particularmente rápidas. Algunos indicadores socio-demográficos nos pueden ayudar a apreciar la verdadera dimensión de los cambios recientes. Así, el arquetipo básico por excelencia en las sociedades tradicionales compuesto por los padres/madres y los hijos/as y/o la familia extensa (formada por parientes de distintas generaciones), deja paso, en las sociedades industrializadas, a un aumento de familias monoparentales y homoparentales, si la legislación de la sociedad pertinente lo reconoce.
— 166 — Describiendo el panorama en España, la mencionada evolución se constata a partir de los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE)82. El Informe de 2015 revela los porcentajes relativos a los distintos tipos de hogares. Los formados por parejas son un total de 10,1 millones de los cuales: 3,87 millones están formados por parejas sin hijos; 2,91 millones de parejas con un hijo y 2,78 millones de parejas con dos hijos. En torno a esta categoría el INE especifica que las parejas heterosexuales representaron el 99,2% del total y las homosexuales el 0,8% (56,6% estaban formadas por hombres y un 43,4% por mujeres). En cuanto a la categoría denominada hogares unipersonales: el 40,6% corresponde a personas de 65 años en adelante. Por último, la tercera categoría: hogares monoparentales, mayoritariamente, están integrados por madres con hijos (1.541.700), el 81,3% del total, frente a 355.700 de padres con hijos (INE 2015). Con estos datos, la naturaleza actual considera que el núcleo tradicional perdió fuerza dando paso a las nuevas familias, y aunque replanteadas en la sociedad aún están a expensas de la aceptación a nivel mundial y su futura legalización en algunos países. Tomando como base la propuesta de la profesora Vera (2011) en la que se defiende el uso de los medios para acercar las realidades a los espectadores, en el presente artículo se presta atención, por un lado, al público infantil por ser particularmente vulnerable a las influencias externas, incluida la televisión. Los niños y niñas aprenden y aprehenden actitudes y situaciones incorrectas o estereotipos negativos si carecen de una formación en materia audiovisual. Por otro lado, interesan los dibujos animados por considerarse un género consumido de manera mayoritaria por este público. Más allá de constituirse como una variante de programación, la animación se ha configurado como un género cuya identidad se fundamenta en la singularidad de su audiencia. La delimitación de su público objetivo es un rasgo común y su especificidad estaría edificada sobre la base de la edad de sus integrantes. Con todo ello, y en aras de la diversidad como valor educativo, el objetivo de este trabajo es comprobar si los niños y niñas consumen dibujos animados en los que se representen los distintos estilos de familias existentes en la sociedad actual. 82 El INE es un organismo autónomo español de carácter administrativo, con personalidad jurídica y patrimonio propio, adscrito al Ministerio de Economía, Industria y Competitividad a través de la Secretaría de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa.
— 167 — 1.1. La educación en valores a través de los medios Cuando se habla de medios de comunicación e infancia, la educación en valores se sitúa en el epicentro de los debates y la animación, como género audiovisual consumido por el público infantil, copa el interés de las investigaciones (Maeso Rubio, 2008; Bonilla Borrego et al., 2012; Jiménez Marín et al., 2014; Fabbro y Sánchez-Labella Martín, 2016). Los dibujos animados televisivos se representan como un recurso fácil y accesible, prácticamente para toda la población infantil, por ello, se cuestiona y evalúa la transmisión o no de valores culturales y educativos que, paralelamente, se representan también a través de otros medios de comunicación (Rajadell et al., 2005: 359-36o). Tal y como publicó El Comité Federal de Radiodifusión de la República Argentina (COMFER, 2000), las producciones animadas continúan ejerciendo una cierta hegemonía sobre los espacios audiovisuales que suelen elegir los niños y niñas. En este punto, se advierte de qué manera los dibujos animados proponen distintas miradas sobre la lógica que gobierna el desarrollo de tipos específicos de sociedad, y de los actores sociales que en ellas intervienen, como asimismo sobre su dinámica interna; circunstancia que conlleva el problema de identificar, por la vía de la observación y del análisis puntual de las alternativas que actualmente conforman la oferta de programas no solo las diversas propuestas, modelos socioculturales y concepciones del mundo que aquellos viabilizan, sino adicionalmente, la función que cumplen sus distintos códigos de representación, ya sea que éstos permanezcan anclados en el terreno de la ficción, de la fantasía o del realismo. Cuando se trata de analizar el universo de los valores es complicado definir cuáles representan mayor o menor calidad pero sí está claramente definido que la presencia de éstos y por ende, la ausencia de sus contrarios no solo es preferida por el público y las empresas e instituciones vinculadas al medio televisivo sino también por la propia industria. El Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral (en adelante OTV) ha establecido una codificación para evaluar cuáles son los valores y los contravalores que transmiten los géneros televisivos. Basada en el marco regulatorio vigente y su publicación sobre tendencias y valores en la programación televisiva del año 2005, esta codificación permite describir qué se entiende por valores en el contexto televisivo. Teniendo como referente dicha catalogación, en el presente trabajo se presta especial atención al valor de la diversidad aplicada a la representación de estilos de familias, como reflejo de la convivencia, el respeto y la evolución social. Siendo palpable en nuestra realidad la proliferación de nuevas estructuras familiares, Gallego Acosta (2015) plantea que los medios de comunicación social, en aras de la educación en valores, tienen la obligación de contribuir a su difusión y una buena forma de hacerlo sería proporcionando una nueva
— 168 — mirada a la realidad socio-familiar, orientándolo desde una visión positiva y normalizadora en el contexto de la vida diaria. A pesar de esta fuerte convicción, es preciso tener en cuenta que las ideologías suelen obstaculizar el tratamiento y la visualización de la diversidad familiar de forma colectiva. Ante esto, lo importante es la defensa del respeto hacia el niño, su situación familiar y la comprensión hacia los distintos tipos de familia (Gallego Acosta, 2015: 40). Cuando hablamos de la diversidad como valor surge la necesidad de plantear este concepto en todos los ámbitos de la vida de los ciudadanos y no tan solo en la parcela de su adscripción a un grupo cultural (Cai, 2000: 7), por lo que resulta imposible hablar de diversidad sin tener en cuenta las implicaciones que los modelos familiares suponen. Como indica Oltra Albiach (2011): un aspecto esencial para un nuevo enfoque educativo radica en la necesidad de pensar en educar en la diversidad a partir de una nueva concepción de la ciudadanía, sobre la base de la igualdad, la democracia, el pluralismo, la participación y el diálogo. A partir de estos presupuestos, se trata de educar a ciudadanas y ciudadanos para que asuman la diversidad, la pertenencia múltiple y la singularidad como riqueza individual y colectiva; se debe ir más allá de la tolerancia para llegar al respeto y a la aceptación positiva de la diferencia como elemento enriquecedor. Finalmente, hay que llegar a la afirmación simultánea del derecho personal a la singularidad, del derecho a los otros a singularizarse, del derecho a la diferencia y de la apertura a la universalidad como elementos complementarios y asumibles (2011: 1768). 1.2. De la literatura a la ficción: la diversidad familiar como valor educativo. Con la intención de tomar el pulso al tratamiento que se le concede a la diversidad familiar, en primer lugar tomamos como marco de referencia las publicaciones que abordan el tema desde el punto de vista de la literatura infantil. Si bien existen autores actuales que demuestran la ausencia de la diversidad familiar en los textos dirigidos a los niños y niñas, siendo la familia completa y tradicional la que prevalece en las historias (Mínguez López y Olmos Fontestad, 2013; Ramírez Gómez, 2015), Gallego Acosta (2015) presenta un amplio listado de cuentos infantiles los cuales muestran los diferentes estilos de familias. En su trabajo, esta autora expone que durante mucho tiempo en la literatura infantil los tipos de familias que han protagonizado las historias han estado constituidas por un padre, una madre e hijos o la ausencia de los progenitores con la presencia de una madrasta, pero existen excepciones. En la literatura contemporánea se manifiestan las transformaciones que se han producido en el concepto de familia y cada vez
— 169 — con mayor frecuencia. “Se presenta gran variedad de formas familiares y una perspectiva crítica de sus funciones y relaciones, sembrando en niños/as y jóvenes valores de respeto y tolerancia acabando así con actitudes discriminatorias que definen qué es normal y qué no en una familia” (Gallego Acosta, 2015: 19). Así, se han de mencionar diferentes títulos cada uno de ellos relacionados con los diversos estados familiares. Entre los que tratan el tema de la diversidad familiar de forma general: Está bien ser diferente (2005), a través de este se introduce a los más pequeños el concepto de respeto a la diversidad y se explica mediante optimistas y comprensivas afirmaciones. Por su parte, ¡En familia! (2011) es una divertida guía para comprender los diferentes modelos familiares. Esta obra es la ganadora del Premio Nacional de Literatura Infantil de Alemania del 2011 en la categoría de no ficción. En cuanto al tema del divorcio: Papá ya no vive con nosotros (1993), con la que el autor intenta ayudar a los niños/as para que puedan aceptar la separación de sus padres mediante la desdramatización del hecho. Por favor, vuelve a casa (1994), en la que se retoma el tema con gran emotividad a través de las vivencias de una adolescente de 14 años; Todo doble o cómo divorciarse con buen humor (1997), el libro puede usarse con niños/as de infantil y de los primeros años de primaria. Vivo en dos casas, ¿y qué? (2003), para niños/as de entre 9 y 11 años. El mar a rayas (2007), un cuento que habla sobre la separación de una forma muy agradable y desde un punto de vista fantasioso. Cuando papá y mamá se separan: consejos prácticos para niños (2007) destinada a niños/as a partir de 5 años, y Carlota es feliz (2013), entre otros. Entre la literatura basada en familias homoparentales o literatura LGBT: Rey y rey (2000), es un cuento de príncipes pero no de los que se casan con princesas; Paula tiene dos mamás (2003), para niños/as de 0 a 4 años; King & King & Family (2004), recomendado para niños entre 4 y 8 años y Tres con Tango (2006). En cuanto a familias reconstruidas: Vaya lío de familia (2008) y ¿Cuándo se irán estos? (2011), para niños/as a partir de 5 años. Y en relación a las familias que han adoptado algún niño/a: Cuéntame otra vez la noche en que nací (2000), especialmente recomendado para niños/as a partir de 3 años de edad que son adoptados. ¡Adiós pequeño! (2006), para niños de 6 a 8 años y Un huevo con sorpresa (2012), para niños/as más pequeños, concretamente a partir de 2 años. El objetivo de todos ellos es normalizar las distintas situaciones familiares: “es importante para los niños y niñas la existencia de esta literatura ya que verse reflejado en otros personajes e historias fomenta la aceptación de lo que le sucede como algo normal, seguramente sintiendo las mismas inseguridades o miedos, y saliendo de ellas con modos de ver o tratar esa situa-
— 170 — ción” (Gallego Acosta, 2015: 29-30). A pesar de la necesidad de este compromiso, la autora señala que la existencia de estos títulos es posible “siempre y cuando existan editoriales carentes de prejuicios y con una actitud comprometida, dispuestas a sacar adelante propuestas de esta naturaleza. Por suerte, cada vez son más las editoriales que trabajan este tema de la diversidad familiar de la forma más eficaz y con las historias cercanas a la realidad” (Gallego Acosta, 2015: 19). Se trata de hacer posible la erradicación total de la homofobia, de la falta de respeto a la diversidad y del pensamiento único. Se trata de educar en valores (Editorial A Fortiori). El compromiso existente por parte de algunas editoriales literarias es evidente pero qué sucede en el ámbito del audiovisual, ¿las productoras afrontan el tema del mismo modo? En segundo lugar nos centraremos en la ficción televisiva. Ésta se convierte en foco de interés por ser un género que conecta en mayor o menor medida con la realidad de la sociedad representando otras modalidades de convivencia y porque en muchas ocasiones se trata de series familiares en razón de su contenido y de su público. Según Fogel (2012), la familia ha sido uno de los ejes argumentales de las narraciones televisivas desde los orígenes del medio, y “durante muchos años, se consensuó como el único núcleo narrativo alrededor del cual se construían una buena parte de las historias narradas” (Fogel, 2012: 37). En esta línea, Mazzioti (2006) declara que el medio televisivo se ha hecho eco de las transformaciones de la institución familiar, aproximándose a los dramas actuales de las familias reales y revelando su recíproca influencia. Sin embargo, y aunque “no se puede obviar que la ficción televisiva puede servir para sacar a la luz temas ante los que la opinión pública puede mantenerse indiferente, ambivalente o contraria” (Medina et al., 2010: 12), existe disparidad de opiniones en cuanto a la representación o no de la diversidad familiar a través de este género. Chacón y Sánchez-Ruiz (2011) plantean que la representación de los roles tradicionales asignados a los personajes femeninos y masculinos sigue vigente, por lo que consideran que además de seguir representándose la estructura familiar tradicional, la televisión olvida nuevas realidades surgidas alrededor de la organización familiar: “en ningún caso la estructura familiar menciona las realidades familiares emergentes, como las familias monoparentales, homoparentales, con diversidad de razas o adopciones (Chacón y Sánchez-Ruiz, 2011: 24). En el caso de la ficción norteamericana, Fabbro (2016) establece que las familias ficcionales estadounidenses de los años cincuenta y sesenta estaban enmarcadas en la familia tradicional: blanca y estructurada. A finales de la década de los sesenta y mediados de los setenta la serie The Brady Bunch (CBS, 1969-1974) supuso el primer reflejo en televisión de la actual familia ensamblada, en una época que imperaba el tradicionalismo. Posteriormente, en los años ochenta se empezó a percibir un cierto aire de renovación alrededor de las familias de la ficción televisiva. Progresivamente se
— 171 — van introduciendo nuevas estructuras familiares. Se trata de un periodo en el que las historias sobre familias nucleares y estructuradas conviven con nuevas narraciones disfuncionales alrededor de la familia. Ejemplo de ello fueron las series Casados con hijos (Fox, 1987-1997) o Padres Forzosos (ABC, 1987-1995). Otros modelos más arriesgados de la década de los noventa, como The nanny (CBS, 1993-1999) incorporaban la presencia de una niñera en una familia monoparental. En esta época, además, se produce un cambio en la representación del hogar en cuanto escenario familiar y se incrementa el número de ficciones cuyos personajes asumen roles familiares, aunque estos se desarrollen al margen del núcleo familiar y el entorno del hogar, como por ejemplo, Cheers (NBC, 1982-1993), Seinfeld (NBC, 19891998), Friends (NBC, 1994-2004) o Dawson Creek (NBC, 1998-2003). En el siglo XXI, la disfuncionalidad en la familia de la ficción estadounidense es una evidencia indiscutible, como se pone de relieve tanto en la comedia (Modern Family, ABC, 2009-; Two and half men, CBS 2003-2015) como el drama (Los Soprano, HBO, 1999-2007; The Wire, HBO, 20022008 o Breaking Bad, AMC, 2008-2013). Se empieza a hablar así de la familia posmoderna; de la familia contemporánea. Pero esta familia no tiene un significado preciso ya que es tan variada y dispar que no es posible definirla mediante estándares comunes (Furstenberg, 2003: 2), tanto en la realidad social como en el seno de la ficción televisiva. Centrados en el caso de la ficción española, Lacalle e Hidalgo-Marí (2016) exponen que aunque en ocasiones se reflejan los cambios que se están produciendo, a veces mezclando tópicos y estereotipos, en otras se crean producciones que ignoran dicha realidad (2016: 471). Por ello, para Gutiérrez Delgado (2008), las series familiares presentan, en mayor o menor medida, falacias dramáticas debido a la presión de la industria y a la respuesta de la audiencia. A pesar de lo expuesto, Puebla Martínez, Carrillo Pascual e Íñigo Jurado (2012) recopilan títulos de series de ficción española en los que se muestran diversos tipos de familias. Familias con progenitores del mismo sexo: Aquí no hay quien viva (Antena3, 2003-2006). Familias monoparentales: ¡Ala… Dina! (TVE1, 2000-2002), Ana y los siete (TVE1, 2002-2005). Familias reconstruidas: A las once en casa (TVE1, 1998-2000), Los Serrano (Tele5, 2003-2008), Vida loca (Tele5, 2011). Familias extensas vertical y horizontalmente: Aída (Tele5, 2005-2014), La familia Mata (Antena3, 20072009), Herederos (TVE1, 2007-2009), Gran reserva (TVE1, 2010-2013). Familias funcionales, sin ninguna relación de parentesco entre sus miembros pero que comparten hogar y llevan a cabo las funciones de esta institución: El internado (Antena3, 2007-2010), Los protegidos (Antena3, 2010-2012), El barco (Antena3, 20112013) y cohabitación de parejas que viven juntas sin vínculos matrimoniales: 7 vidas (Tele5, 19992006), y Crematorio (Canal+, 2011).
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