Musealización y Exposición permanente de la Prehistoria de las Tierras de Antequera: Antequera Milenaria
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EXPOSICIÓN PERMANENTE424 La exposición permanente, asociada al plan de usos solicitado por la Consejería, musealizará, por un lado, la Prehistoria de Andalucía -ubicada en la planta sótanocon un hilo conductor que se ha denominado Paisajes Milenarios y por otro, los bienes objeto de la tutela de esta institución, así como el territorio en el que se ubican, en la planta baja del edificio. Esta última exposición denominada Antequera Milenaria se ha dividido en dos grandes áreas temáticas: 1. Sala de la Peña. Esta sala se dedicará a explicar la evolución del poblamiento humano en las Tierras de Antequera. 2. Sala de Menga. Esta segunda sala de la exposición estará dedicada a dar apoyo museológico a la visita de los dólmenes de Viera, Menga y El Romeral. MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN PERMANENTE DE LA PREHISTORIA DE LAS TIERRAS DE ANTEQUERA: ANTEQUERA MILENARIA Se presenta aquí el programa museológico de la exposición permanente Antequera Milenaria con el propósito de: Definir el carácter de la exposición permanente que musealiza los contenidos del propio yacimiento. Integrarla dentro del programa de usos del Museo y sus recorridos. Dar las claves patrimoniales para el planteamiento de una propuesta museográfica a partir de la definición de unas áreas y módulos temáticos. Aportar los materiales y bibliografía de referencia para su desarrollo. 256 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN Ubicación de la antigua cementera entre la vía férrea y el recinto de El Romeral. Autor: MRW. 424 Hemos mantenido en este tomo todas las propuestas para la exposición permanente que se han planteado asociadas al proyecto arquitectónico del apartado anterior, si bien algunas de éstas no llegarán a ejecutarse. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:24 Página 256
Sugerir los recursos museográficos de interés de acuerdo a unas recomendaciones de diseño. Así como garantizar la adecuación entre los espacios, contenidos y sistemas expositivos. Consideraciones generales Contexto institucional La exposición se encuadra en un marco de gestión que es este Plan Director que, en sus diferentes programas, detecta las necesidades de la institución y propone las líneas de trabajo para hacer efectiva la tutela de los bienes culturales. La tutela se entiende como un proceso integrado por diferentes acciones tendentes a la administración, investigación, protección, conservación, restauración y difusión del bien de manera que sea posible mantener y acrecentar dicho patrimonio. En concreto, el proyecto de una exposición permanente sobre la Antequera milenaria no se basa sólo en los referentes obtenidos en el análisis y evaluación del Programa de Musealización y Exposición Permanente, sino que está íntimamente relacionado con el programa patrimonial en la línea de investigación y requiere estar integrado en el programa arquitectónico. Por lo tanto, comprende una tarea interdisciplinar, a diversas escalas y enfocada a la difusión. Desde este punto de vista la exposición contribuye a: Fomentar el conocimiento sobre el propio yacimiento como la mejor medida para que la sociedad se implique en su tutela. Poner a disposición de los investigadores los materiales generados en la fase de análisis para que en los foros oportunos se desarrollen o sugieran líneas de investigación que enriquezcan el debate científico. Dar a conocer los procesos de gestión que está llevando a cabo la institución para valorizar el patrimonio arqueológico del que es responsable. Vincular la tutela con las políticas urbanística, medioambiental y turística desde su doble condición de paisaje natural y cultural. Insertar los recursos patrimoniales en las estrategias y programas de desarrollo sostenible. Carácter y finalidad de la exposición permanente Parece evidente plantear una exposición referida al yacimiento en su propia ubicación, sin embargo entendemos que el término “Antequera” no sólo hace mención a sus dólmenes sino al territorio en que se inserta, respondiendo a una doble escala que va a estar presente a lo largo de toda la visita. El objeto musealizado (monumento megalítico) no puede ser entendido sin su correspondiente contexto territorial-paisajístico. Desde el punto de vista geográfico, cronológico y temático la definición del ámbito temático de la exposición es claro. Es más, los dólmenes de Antequera son el núcleo de una serie de sitios arqueológicos que se relacionan espacial, territorial y socialmente en un paisaje megalítico reconocido en la Red Andaluza de Espacios Culturales (RECA) y en la Red Virtual de Paisajes Megalíticos Europeos. Esto convierte el paisaje de Antequera en un espacio cultural más que una simple realidad geográfica. Por lo tanto, la exposición se propone como objetivos inmediatos: Difundir las diferentes miradas creadoras que han legado una visión del patrimonio que ha influido en cómo se nos presenta hoy en día. Explicitar los valores culturales del yacimiento en la contemporaneidad no sólo en su aspecto arqueológico sino también arquitectónico, artístico, documental, constructivo, urbano, ambiental, simbólico y social. Contextualizar la visita a los dólmenes de Antequera poniendo en evidencia las diferentes escalas de lo patrimonial, desde la más cercana de los dólmenes a la inter257 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:24 Página 257
media del recinto en que se insertan (Campo de los Túmulos y cerro de Marimacho) y la lejana que también forma parte de su entorno (la Peña de los Enamorados y la vega de Antequera). Complementar la musealización in situ en el Campo de los túmulos de Menga y Viera y el túmulo de El Romeral con las salas de la exposición permanente. Reconocer la unidad patrimonial de las tierras de Antequera como un paisaje cultural. Destinatarios La escultura del Caminante que nos recibe de espaldas en el ingreso al recinto es porque quiere dirigir nuestra mirada hacia algo. No sabemos verdaderamente si se trata de un antiguo poblador o un personaje contemporáneo. Esta exposición ofrece, como tal equipamiento cultural, una diversidad de servicios que atraen a diferentes tipos de público. Pero el "público" no es un mero "visitante" pasivo sino que se convierte en un "usuario" activo que, tras la contemplación de los bienes culturales, puede profundizar en ellos a través de las actividades de difusión ofrecidas por el Centro de Arqueología Experimental –donde los niños asimilan a través de la experiencia unos conocimientos básicos sobre la Prehistoria– y el Centro de Documentación y Biblioteca Virtual de la Prehistoria de Andalucía –donde los investigadores pueden acceder a la documentación científica existente–. Queda un usuario denominado adulto que acude sobre todo por tratarse de la exposición temática del propio yacimiento y ser la primera que se puede visitar en el recorrido por el edificio. Nos estaríamos refiriendo en concreto a: Turistas extranjeros, que durante la semana vienen de manera individual o en grupos. Turista nacional, sobre todo familias en fin de semana. Ciudadanos de la comarca de Antequera, que por su cercanía y potencial es interesante implicar en los procesos referentes a su patrimonio. Y también, por qué no, un posible usuario virtual. Metodología del programa museológico La metodología que aquí se expone brevemente no es la desarrollada en la fase de investigación que genera la documentación científica (ya sea durante el trabajo de campo o de gabinete) ni durante el planteamiento del programa de usos que define cómo se incorpora el uso expositivo al Museo. Sin embargo, sí que nos aporta los elementos que 258 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN El Caminante dirige sus pasos hacia el espacio abierto de la Vega. Autor: Moreno Estudio Antequera. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:24 Página 258
tenemos que relacionar en la museología desde un nuevo enfoque interdisciplinar. Partimos de unas consideraciones generales asumidas en un edificio ya existente. De acuerdo con los criterios para la elaboración del Plan Museológico nos proponemos acometer: Planteamiento conceptual del mensaje a transmitir. Principales valores y contenidos. Organización de los contenidos según criterio a definir. Disposición espacial y circulaciones. Articulación en áreas o secciones. Requerimientos generales de conservación. Requerimientos generales de los contenedores. Selección de piezas y sistematización de la información textual y gráfica. Definición de elementos museográficos de apoyo. Ubicación espacial y recorridos425 Condiciones espaciales En este caso, no se trata de elaborar un programa museológico previo a la construcción del museo sino que el edificio ya está dado y nunca ha estado en uso. Sin embargo, es cierto que el programa funcional se ha consensuado primando en superficie y prestaciones las zonas expositivas sobre las demás ya que, además de ser las que tiene un mayor nivel de exigencia desde el punto de vista técnico, son las que, tras los dólmenes, acaparan un mayor interés cultural. Es por ello que no puede decirse que el contenido haya tenido que ajustarse al continente pero sí que, en este caso, es muy importante garantizar la viabilidad de la exposición en el espacio adjudicado y para ello deben conocerse previamente las condiciones espaciales del espacio elegido. La exposición permanente Antequera Milenaria se ubica en planta baja en lo que actualmente es un único espacio continuo, si bien sus diferencias espaciales nos hacen distinguir dos salas que denominamos “Sala de la Peña” y “Sala de Menga”. Como vemos, el nombre de las salas no hace sólo referencia a los elementos patrimoniales hacia los que ofrecen vistas sino también a la diferencia de escala que existe entre ambas, ya que de la primera podríamos decir que posee una “escala de gigante” (como el hecho natural) que duplica la “escala humana” de la segunda (en correspondencia con el hecho constructivo); mientras que una mira al contexto-territorio la otra mira al sitio. Resulta interesante identificar cómo cambia la percepción entre dos espacios iguales en superficie útil y geometría pero con distinta proporción y altura. Estos aspectos perceptivos ofrecen una serie de matices que pueden servir como recursos compositivos de la exposición. Precisamente se tomó la decisión de alojarla en la planta que mantiene la misma cota que el yacimiento y el territorio para, de manera intuitiva, potenciar la relación de lo contenido con lo contado; lo que equivale a decir que los propios bienes culturales puedan entrar en la sala expositiva para contarse a sí mismos. Es por eso que se le concede tanta 259 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... Aspectos de interés Sala de la Peña Sala de Menga Ubicación de la sala Planta baja Planta baja Posición en el recorrido del edificio Al comienzo Al comienzo Superficie útil 300 m2300 m2 Ocupación prevista 75 p. 75 p. Altura libre 10,70 m 5,40 m Anchura 19,5 m (radio) 15 m (radio) Metros lineales de exposición mín. 50 ml 37 ml Forma del espacio Curvo Curvo Esquema de flujos Libre Libre Acceso Con posibilidad de control Sin posibilidad de control Tiempo de permanencia Libre pero sujeto a un ciclo Libre Visuales de interés Peña de los Enamorados Dolmen de Menga Instalaciones Comunes pero específicas Comunes pero específicas Servidumbre en el edificio Puede ser independiente Espacio de paso a planta sótano 425 La ubicación espacial y el recorrido de la exposición Antequera Milenaria se ha visto modificada por la propuesta de adaptación del edificio que la alberga. Vease T. II de este Plan Director. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:24 Página 259
importancia a mantener la relación visual con estos hitos patrimoniales, lo que no implica necesariamente que deban verse desde todas las posiciones y de manera continuada. Podemos decir que ambas salas se encuentran al comienzo del recorrido del edificio. Nada más pasar el vestíbulo, suponiendo en el peor de los casos que no hemos preguntado antes en el mostrador de información ni hemos visto el directorio, sólo cabe la opción de girar a la derecha para dirigirse a la cafetería que veíamos desde el aparcamiento o bien hacia la izquierda. Es entonces cuando entramos en la Sala de Menga. El hecho de que pasemos a ella casi sin darnos cuenta le confiere un doble carácter como espacio de estancia y tránsito. De hecho, sin la presencia de elementos museográficos tenderíamos a bajar a la planta sótano o salir por la puerta de emergencia. Sin embargo, la presencia del dolmen nos ayuda a ubicarnos en un espacio con una geometría tan compleja. En cambio, la Sala de la Peña por su posición tangencial respecto al recorrido podría cerrarse para organizar los flujos, aunque sólo fuera con un elemento móvil que permitiera en ciertos momentos poner en evidencia ese salto de escala. Esto nos permite plantear que la Sala de la Peña sea la primera que se visite a modo de presentación general, ya que pueden controlarse las condiciones de visita. Así, si se presenta un grupo muy numeroso, se puede retirar a esta sala por un tiempo determinado para que, cuando terminen, continúen el recorrido dejando cierto margen al resto para que no se vean incomodados cuando coincidan. Esto es compatible con el uso de la Sala de Menga como un espacio que sirva también de presentación en el caso de que la otra sala esté muy llena y se prefiera hacer tiempo para entrar, antes de bajar. Tiene la virtud de ser muy flexible y servir tanto a la entrada como a la salida de la Sala de la Peña porque hay algo que siempre nos va a acompañar que es la relación directa entre los dólmenes que vienen a visitar, esperando desde una sala dedicada a ellos y con vistas hacia ellos. Esto se podría evidenciar de alguna manera en el pavimento. Por mucha prisa que se tuviera se mostrarían estos contenidos que son lo más específico para disfrutar la visita. De todas formas, el espacio de ambas salas tiende a favorecer un recorrido libre por ellas (se diría más bien, varios posibles) que, sin entrar en cuestiones de contenidos, podría iniciarse en cualquier punto. Viabilidad Dado que el proyecto del edificio se inicia en 1989, cabría preguntarse si se dan las condiciones mínimas de seguridad de utilización y en caso de incendio tras los últimos cambios normativos. Si no fueran subsanables el espacio hubiera quedado invalidado no sólo para este uso sino, seguramente para cualquier otro de carácter público. Sin embargo, lo cierto es que al estar inacabado hay cuestiones que todavía se pueden ajustar como la definición constructiva de los alzados, los acabados de los paramentos interiores, el control de las condiciones lumínicas... Resuelto todo lo anterior, cabe comprobar la capacidad de acogida de las salas. De acuerdo con el horario de apertura vigente, la exposición será visitable, en unas condiciones de visita comunes, de martes a sábado de 09.00 a 18.00 horas y los domingos de 09.30 a 14.30 horas. La media de visitantes al mes se sitúa aproximadamente en 8.000, siendo en primavera cuando más acuden, llegando a alcanzar los 14.000. A falta de un estudio pormenorizado que indique además el tipo de visita que se quiera realizar o el tiempo medio de permanencia estimado, resulta evidente que las salas van a tener una densidad de uso en torno a: N.º N.º horas N.º m2exposición m2/persona usuarios/mes abierto/mes usuarios/hora 8.000 200 40 600 15 Los espacios tienen suficiente capacidad de acogida ya que el valor obtenido es muy próximo a la previsión estimada en el programa de usos, que se refiere a 40 usuarios con un área de influencia de 15 m2. Por supuesto, esto es suponiendo que todos se encuentran simultáneamente –en el margen de una hora– en la misma exposición y no que están repartidos por las otras exposiciones, el vestíbu260 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:24 Página 260
lo, la cafetería o el mismo yacimiento –que es la hipótesis más probable–. Por último, nos gustaría insistir en las condiciones de accesibilidad a ambos espacios que, no estando ahora condicionados, no queremos que se vean afectadas. Deberán seguirse las recomendaciones de diseño del espacio expositivo en materia de accesibilidad, entendida en un sentido amplio no sólo como eliminación de barreras arquitectónicas –que se refieren sólo a una discapacidad motriz– sino también de las limitaciones sensoriales y cognitivas, lo que afecta en materia de señalización, iluminación, mobiliario... En definitiva, se tratará de conjugar la propuesta museográfica con la forma arquitectónica. Contenidos La necesidad de contextualizar el elemento a musealizar –es decir, la necrópolis megalítica de Antequera– dentro del marco más general de las formas de vida de las comunidades que construyeron y utilizaron estos monumentos, implica una lectura de las dinámicas de ocupación del territorio en que se insertan las comunidades prehistóricas entre el Paleolítico Inferior y la Edad del Hierro. Es por ello que la redacción del programa de contenidos se ha basado en parte en los resultados del proyecto de investigación “Sociedades, territorios y paisajes en la Prehistoria de Antequera”, pero sobre todo en la larga y fructífera trayectoria de investigaciones de la Prehistoria malagueña. La idea clave de la exposición permanente Antequera Milenaria es percibir la continuidad espacial y temporal que existe entre nosotros, los dólmenes y el territorio. Es decir, que los dólmenes son así porque forman parte de un paisaje antropizado que se ha ido transformando desde la Prehistoria y porque ahora son lo que de ellos hemos conocido. De este modo, podemos identificar cada una de las salas con un área temática: Espacio expositivo Área temática Sala de la Peña Prehistorias de una tierra Sala de Menga La vida secreta de los dólmenes 261 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... La Peña desde el interior del edificio destinado a museo. Autora: Aurora Villalobos Gómez. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:24 Página 261
262 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN Área temática 1: Prehistorias de una tierra Será la primera parte de la exposición y estará dedicada a explicar la evolución del poblamiento humano en las Tierras de Antequera, reconocibles por la existencia inequívoca del binomio megalitismo-arte rupestre. Aunque los contenidos versarán sobre las Tierras de Antequera, se incluirán como respaldo algunos otros referentes de la Prehistoria de la provincia de Málaga. Área temática 2: La vida secreta de los dólmenes La segunda parte de la exposición estará dedicada a dar apoyo museológico a la visita de los dólmenes de Viera, Menga y El Romeral. Los contenidos de esta parte de la exposición tienen como objetivo general dar a conocer a los visitantes aquellos aspectos de los dólmenes que no se pueden apreciar en la visita in situ de los mismos, incluyendo aspectos arquitectónicos, constructivos e historia de las investigaciones. Básicamente, dado que los monumentos megalíticos en sí carecerán por completo de cartelería informativa, esta exposición debe servir para preparar al visitante, mostrándole todo aquello que no resulta visible, perceptible o inteligible en la visita a los monumentos. Estas áreas temáticas se desarrollan en diversos módulos temáticos que, a su vez, estructuran distintas unidades temáticas, que deberán tener correspondencia con las expositivas. Prehistoria de una tierra Área temática AT1: Prehistorias de una tierra. Módulos temáticos AT1-ME1: Naturaleza y tiempo de la tierra. AT1-ME2: Pioneros de la tierra. AT1-ME3: Los tesoros de la tierra. AT1-ME4: Lejanas tierras. AT1-ME5: La tierra pintada. MÓDULO 1. Naturaleza y tiempo en la tierra Introducción: ¿Por qué “la tierra”? La Sala “Prehistorias de una tierra”, uno de los dos espacios de la exposición Antequera Milenaria, tiene como objetivo principal explicar al visitante el contexto espacial de los viejos megalitos antequeranos y su dimensión temporal. En otras palabras, esta sala, a través de cuyos ventanales se contempla la Peña, invitará al visitante a considerar su visita más allá de las construcciones prehistóricas en sí, proponiéndole una reflexión sobre la importante dimensión espacial (territorial, paisajística) que, siendo importante en cualquier sitio arqueológico, tiene, en el caso de los dólmenes antequeranos, una relevancia muy singular. En El Torcal de Antequera. Autor: Moreno Estudio Antequera. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:24 Página 262
realidad, al menos dos de los tres grandes megalitos antequeranos nos “fuerzan”, con su propio diseño, es decir mediante su orientación, a contemplar la naturaleza y el medio físico en el que se insertan. En primer lugar hacia la vecina Peña de los Enamorados, hacia donde se orienta claramente el gran dolmen de Menga; en segundo lugar hacia la gran mole del Torcal, oculta tras el horizonte meridional de la necrópolis megalítica, pero a cuya cima, el Camorro de Siete Mesas, se dirige la orientación del tholos de El Romeral. Se trata de hitos naturales que dominan un amplio campo visual y que tienen una significación paisajística importante. Para empezar, no es posible dejar de señalar que, según han demostrado las investigaciones arqueológicas ya realizadas, la primera ocupación de las sociedades agrarias de la región tuvo lugar en la cueva del Toro, situada precisamente en El Torcal, un medio físico donde la geología parece proponer al inquisitivo y observador ser humano un pequeño gran desafío intelectual acerca de los orígenes (y “significados”) de las formas naturales y los procesos que las acompañan y de los que derivan. Si el ser humano siempre nace y se desenvuelve en “una tierra”, parece que a los pobladores neolíticos de la región antequerana, primeros “monumentalizadores” de la naturaleza, les cupo la oportunidad de pertenecer a una tierra singularmente organizada en sus formas y texturas. Para la organización espacial y de contenidos recomendamos que este módulo no exceda del 10% del total de la exposición. Marco geográfico de ¿qué “tierra”? El marco geográfico al que se refiere la exposición de las “Prehistorias de una tierra” es doble. Por una parte, está el entorno inmediato de las construcciones megalíticas antequeranas y que es básicamente el territorio que abarca la vista desde la elevación del túmulo de Menga. El segundo marco geográfico, más amplio, en el que se desarrolla el marco geográfico de referencia de “la tierra” de los dólmenes de Antequera viene definido por un amplio territorio del tercio norte de la provincia de Málaga. Se trata por tanto de un marco geográfico amplio, con diversidad de características físicas, que combina terrenos fluviales abiertos con gran potencialidad agraria y terrenos montañosos con significativas limitaciones agrológicas, lo cual abre la posibilidad de contrastar la evolución del poblamiento prehistórico en marcos físicos distintos. 263 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... Vista de La Peña y cerro Marimacho. Autor: Javier Pérez González. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:24 Página 263
Además de la ya señalada diversidad de configuraciones físicas y potenciales agronómicos que las distintas unidades físicas ofrecen (lo que invita a la comparación de la diversidad de las relaciones dialécticas entre grupos humanos y medios físicos en cuanto a estrategias de explotación de recursos, demografía, complejidad social, etc.). Ideas-fuerza La primera idea-fuerza a desarrollar en este Módulo 1 es la diversidad y complejidad de las formaciones geológicas de la región. Desde un punto de vista geológico, la necrópolis megalítica antequerana pivota entre la depresión cuaternaria de Antequera, los altos de edad triásica localizados en la falda norte del Karst del Torcal, y los materiales terciarios donde se ubica la actual ciudad de Antequera. Por el norte se sitúan las unidades del complejo del Guadalquivir y el dominio subbético más externo, y por el sur las altas cadenas penibéticas y la depresión de Colmenar con materiales del complejo de los Flyschs. Esta zona, podemos enmarcarla desde el punto de vista geológico, dentro de la zona subbética de las cordilleras béticas, que representan el extremo más occidental del conjunto de cadenas alpinas europeas, formadas durante el plegamiento alpino, en el Mioceno. Dentro del amplio marco geográfico general de “Tierras de Antequera” es posible diferenciar tres zonas bien marcadas: las zonas internas de la cordillera bética, las zonas externas y el complejo de los Flyschs. Las zonas internas están representadas por tres grandes grupos de unidades agrupadas en complejos tectónicos, que actualmente forman una gran pila antiforme: el complejo Maláguide, Alpujárride y NevadoFilábride. Desde hace unas décadas el último de estos complejos se subdividió, a su vez, en los complejos del Veleta y del Mulhacén. Corresponderían a la parte con más deformación profunda (afectando al zócalo), y con un metamorfismo de mayor o menor grado. Constituyen un fragmento de una microplaca (subplaca mesomediterránea o microplaca de Alborán), con desplazamiento hacia el oeste hasta colisionar con el antiguo margen continental, situado al sur y sureste de la placa ibérica. Constituyen por tanto, las unidades más alóctonas que forman parte de la cordillera. Las zonas externas están representadas por dos grandes dominios tectonoestratigráficos: la zona subbética (materiales más alejados del Macizo Ibérico), y la zona prebética (constituidos por los depósitos más cercanos al Macizo Ibérico). Forman la parte más septentrional de la cordillera bética, con una dirección OSO-ENE. Corresponderían a una cobertera plegada y con cabalgamientos de materiales mesozoicos y terciarios, especialmente durante el Mioceno, entre el Burdigaliense y el Mioceno Superior. Estos materiales fueron depositados en el margen sur y sureste del Macizo Hercínico, antiguo margen continental (paleomargen sudibérico: margen continental del sur de Iberia), aunque poco afectados por metamorfismo alpino. Su ubicación correspondería a los bordes de los cratones o placas africana y europea. En el contacto entre las zonas internas con las zonas externas, estarían el complejo del Campo de Gibraltar (materiales del Flysch) y las unidades frontales de las zonas internas (Rondaide o Dorsal). Todas ellas están constituidas por complejos de unidades tectónicas alóctonas. Su ubicación corresponde a la zona de separación entre las placas africana y europea. El complejo del Campo de Gibraltar está localizado entre las zonas internas y las zonas externas. Son los depósitos correspondientes a los surcos profundos localizados entre el margen sudibérico y la subplaca mesomediterránea o microplaca de Alborán. También localizados, entre ésta y el margen continental norteafricano en el denominado surco de los Flyschs norteafricanos. Son margas con intercalaciones de turbiditas (calcáreas y terrígenas), de edad Cretácica, Paleógena y, especialmente, del Mioceno Inferior. Con la colisión continental, estos materiales fueron desplazados siguiendo la misma trayectoria. Sin embargo, en este complejo el sustrato estuvo probablemente constituido por corteza oceánica (o por corteza continental muy adelgazada), generada durante el Mesozoico entre las zonas internas y las zonas externas, y que desapareció por subducción. Desde el Jurásico Medio-Superior al Mioceno Inferior (Burdigaliense), sobre ese sustrato se depositaron sedimentos de facies marinas muy profundas: arcillas, margas y sobre todo turbiditas (facies Flysch). La cuenca terciaria de carbonatos templados en la actual depresión de 264 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:24 Página 264
anzuelos. También se cazan mamíferos marinos, como la foca monje. Tecnología lítica solutrense (20000-16500 BP): mejoras en la calidad de las tallas y un perfeccionamiento de los útiles, predominio del sílex como materia prima, diversificación de herramientas (raspadores, buriles, perforadores, trincaduras, láminas retocadas, así como útiles de madera y hueso), y aparición de proyectiles (arpones). Tecnología lítica magdaleniense (13000/14000?-10500 BP): la industria lítica experimenta importantes modificaciones (aparecen utillajes enmangados, importante presencia de geométricos, buriles, geométricos tales como triángulos escalenos y algún segmento), se incorporan los arpones de una hilera de dientes y se da un predominio del asta sobre el hueso. Tecnología lítica epipaleolítica (c. 8500-6000 a.C.). Reducción de la diversidad de utensilios, mayor presencia de raspadores que de buriles, muescas y denticulados, perforadores, cantos trabajados para el marisqueo, triángulos escalenos y puntas de dorso curvo, incremento de las lascas frente a las laminitas, cantos tallados en rocas metamórficas impregnados en rojo y negro, desaparecen los arpones, se mantienen los biapuntados realizados en hueso. Desde al menos el periodo Gravetiense se desarrolla el arte rupestre. La montaña jugará un papel principal en el arte paleolítico, albergando los grandes santuarios rupestres. El arte rupestre (sus técnicas, colores, motivos, etc.) es tratado de forma específica y monográfica en el Módulo 5 de la exposición. Yacimientos de referencia Tierras de Antequera: Cueva de Ardales (Ardales). Provincia de Málaga: Cueva de Nerja (Nerja); Cueva Bajondillo (Torremolinos); Boquete de Zafarraya (Zafarraya); Tajo de Doña Ana, Cuevas del Cantal (Rincón de la Victoria); Cueva del Higuerón (Málaga); Cueva del Tajo del Jorox (Alozaina). Materiales de referencia Artefactos óseos de la cueva de Nerja para la explotación de los recursos costeros: micropuntas y anzuelos rectos. Arpones decorados de la cueva de la Victoria. Periodo Magdaleniense Superior. De una hilera y decorados. Arpones de Hoyo de la Mina. Materiales microlaminares de Hoyo de la Mina. Azagaya monobiselada de la cueva Tapada. Cueva del Montijano: raspadores, buriles y algunos elementos de dorso de niveles magdalenienses. Plaqueta solútreo-gravetiense de Bajondillo. Plaquetas solutrenses de Nerja. Cantos grabados con decoración ideomorfa y ornitomorfa magdaleniense de Nerja. Ornamentos de Nerja y Hoyo de la Mina. Recursos museográficos especiales Reconstrucción a tamaño real, en forma de diorama, de alguno de los enterramientos de cronología solutrense o mesolítica de la cueva de Nerja. Este recurso sería de gran valor para mostrar al visitante las características de las primeras prácticas funerarias documentadas en Málaga (por extensión, son de las más antiguas de la Península Ibérica) y para explicar cómo de ahí se evoluciona a las cámaras megalíticas en el Neolítico. Réplicas u originales del arte mueble (plaquetas y cantos grabados) de la cueva Bajondillo (Torremolinos) y cueva de Nerja, ya que son piezas de carácter excepcional en toda Andalucía e ilustran una de las principales novedades culturales del Paleolítico Superior: la aparición de objetos de carácter sagrado-religioso. 271 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... La entrada de la cueva de Ardales en el cerro de La Calinoria (Ardales, Málaga). Autor: Pedro Cantalejo Duarte. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:24 Página 271
Reconstrucción del enmangue y forma de uso de los arpones decorados de la cueva de la Victoria. MÓDULO 3. Los tesoros de la tierra Introducción Este bloque temático trata de un amplio periodo temporal de la Prehistoria, de gran trascendencia económica y social, generalmente conocido como Prehistoria Reciente. En este bloque temático se explican las primeras sociedades agrarias antequeranas, y se tratan procesos que les son asociados, tales como la aparición de la agricultura y la ganadería, el tránsito de los hábitats a asentamientos al aire libre cada vez mayores y de más entidad arquitectónica, la complejización de las relaciones sociales, resultado del gradual crecimiento demográfico, la cada más compleja gestión económica (excedentes, producción metalúrgica) y la competición faccional, así como la aparición de los primeros sitios monumentales en piedra (megalitos) y con ellos los primeros paisajes, que ejercen una excepcional influencia en sociedades posteriores. En el caso de las Tierras de Antequera se trata de un periodo mucho mejor conocido que el cubierto por el bloque temático 2, por lo que en este caso el principal problema será el de seleccionar qué temas, datos y ejemplos se utilizan en la exposición, y cuáles se excluyen. Desde la óptica del conjunto de la primera de las áreas temáticas de la exposición Antequera Milenaria, titulada Prehistoria de las Tierras de Antequera, es en todo caso un factor considerablemente favorable, ya que este periodo es el que conoce la génesis del periodo megalítico del que tratan el Conjunto Arqueológico en sí y la segunda área temática de dicha exposición permanente, La vida secreta de los dólmenes. Para una mejor organización de los contenidos, este bloque debe estructurarse en dos partes, donde la primera incluye los periodos Neolítico (c. 6000-3200 a.C.) y Edad del Cobre (c. 3200-2100 a.C.), y el segundo la Edad del Bronce Inicial (c. 2100-1600/1500 a.C.). Neolítico (c. 6000-3200 a.C.) y Edad del Cobre (c. 32002100 a.C.). Este arco temporal conoce el desarrollo de las comunidades constructoras de megalitos en el sur de la Península Ibérica, y es por tanto el periodo más directamente relevante para entender la sociedad que produjo los monumentos de Menga, Viera y El Romeral. Edad del Bronce Inicial (c. 2100-1600/1500 a.C.). Representa una etapa de cambio social y cultural importante donde se intensifican las dinámicas de complejización social (cultura del Argar en el sureste de España), dentro de un proceso social como parte del cual declina o desaparece la construcción de los megalitos (aunque no su uso o reconocimiento). Para la organización espacial y de contenidos, y en base a la calidad y cantidad de información disponible, recomendamos que este bloque represente en torno al 25% del total de la exposición. Palabras clave para el bloque Neolítico, Edad del Cobre, Edad del Bronce Antiguo, neolitización, economía agraria, agricultura, ganadería, metalurgia, sedentarización, asentamientos en cueva, asentamientos al aire libre, excedentes productivos, crecimiento demográfico, agregaciones poblacionales, primeras aldeas, competición faccional, jerarquización social, desigualdad, tribus, jefaturas, paisajes monumentales, invención del paisaje, monumentalización de la naturaleza, megalitos, megalitismo, cuevas artificiales, colectivismo funerario, culto a los antepasados, culto a la fertilidad, arte megalítico, arte rupestre post-paleolítico, santuarios rupestres. Neolítico (c. 6000-3200 a.C.) y Edad del Cobre (c. 3200-2100 a.C.) Ideas-fuerza Economía agropecuaria: mayor seguridad productiva y estabilidad económica que producen una aceleración del crecimiento demográfico, así como gradual incremento 272 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN Explanada ante la entrada de la cueva del Toro en El Torcal de Antequera. Autores: Dimas Martín Socas y Maria Dolores Cámalich Massieu. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:24 Página 272
de la capacidad de acumulación de excedentes que conduce a procedimientos cada vez más complejos de organización social y política. En la exposición, utilizar medios de producción agrícolas (por ejemplo hachas pulimentadas, microlitos, molinos) e imágenes de estructuras de almacenamiento (silos) de sitios antequeranos para explicar e ilustrar esta idea-fuerza. Aparición y consolidación del uso de metales y la metalurgia, una tecnología de profundo y perdurable impacto económico y social, por su especialización técnica, por la gradual manipulación social que presenta por parte de las élites y por las posibilidades de ampliación de las redes de intercambio. Utilizar ejemplos de objetos metálicos de cobre procedentes de sitios antequeranos, por ejemplo necrópolis de cuevas artificiales de Alcaide. Gradual expansión de la ocupación del territorio, con paulatino aumento del número de asentamientos y de su tamaño y consiguiente desarrollo de relaciones de vecindad más problemáticas (competencia por los recursos, demarcación de territorios). Utilizar ejemplos de asentamientos de la Edad del Cobre de gran tamaño (por ejemplo El Perezón) o fortificados. Invención del “Paisaje” como monumentalización/ humanización de la naturaleza. Los primeros monumentos megalíticos constituyen depósitos de la identidad cultural y faccional (familiar, clánica) y sirven para fijar la presencia de los grupos humanos en el medio, así como para establecer la legitimidad de los derechos de apropiación de las tierras. Para explicar esta idea fuerza, conectar con los monumentos megalíticos de Antequera y del resto de la provincia de Málaga. Aparición de los enterramientos colectivos (en cuevas naturales, en cámaras megalíticas, en cuevas artificiales). El culto a los antepasados es uno de los más importantes principios vertebradores de las primeras sociedades agrarias. Los mausoleos y panteones con los restos de generaciones de antepasados adquieren una importancia singular en la estructura ideológica y como expresión material de los principios que rigen la organización social. Para ilustrar esta idea-fuerza, emplear imágenes de enterramientos colectivos que enfaticen el complicado y pautado tratamiento de los restos humanos. Dos grandes fases en la arquitectura monumental megalítica: la neolítica (dólmenes de galería, énfasis en el movimiento y colocación de enormes bloques de piedra) y la calcolítica (invención de la falsa cúpula, menos énfasis en los inmensos monolitos y mayor uso de la mampostería). Utilizar los abundantes ejemplos existentes de sitios antequeranos y malagueños para ilustrar esta idea-fuerza. Yacimientos de referencia. Neolíticos Tierras de Antequera: Cueva del Toro (Antequera); Sima Hoyo del Tambor (Antequera); Peña de los Enamorados (Antequera); Cueva de la Higuera (Mollina, Málaga); Cueva de las Palomas (Teba). Provincia de Málaga: Cueva de Nerja (Nerja); El Charcón (Alozaina); Cueva Bajondillo (Torremolinos); Complejo El Humo (La Araña, Málaga), Cueva del Gran Duque (Casares). Yacimientos de referencia. Edad del Cobre Tierras de Antequera: Cueva del Toro (Antequera); Cueva de la Pulsera (Antequera); Sima Hoyo del Tambor (Antequera); Cerro de Marimacho (Antequera); Alcaide (Antequera); Cortijo Quemado (Antequera); El Silillo 273 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... Materiales de prospección superficial recogidos en El Perezón en Antequera. Autor: Leonardo García Sanjuán y otros. Cueva de Las Palomas (Teba, Málaga). Las cuevas fueron ocupadas muy frecuentemente por las primeras sociedades neolíticas. Autor: Pedro Cantalejo Duarte. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:24 Página 273
(Antequera); El Perezón (Antequera); Peña de los Enamorados (Antequera); Aratispi (Antequera); Almargen (Almargen); Cueva de la Higuera (Mollina); Abrigo de los Porqueros (Mollina); Alameda (Alameda); Cueva de las Palomas (Teba); Cortijo de San Miguel (Ardales); Ardales (Ardales); Galeota (Ardales); Las Aguilillas (Ardales); Tajillo de Jesús (Ríogordo); Tajillo del Moro (Casabermeja); Chaperas 1 y 2 (Casabermeja); Cerro García (Casabermeja); Peñón del Oso (Villanueva del Rosario); Tajo de Doña Ana (Alfarnatejo); Eras de Peñarrubia (Campillos). Provincia de Málaga: Cueva de Nerja (Nerja); Llano de la Virgen (Coín); Cueva Bajondillo (Torremolinos); La Araña (Málaga); San Telmo (Málaga); Sima de la Curra (Carratraca); El Sendajo del Quemao; El Moral de Montecorto (Ronda); Las Mezquitas (Periana). Materiales de referencia. Neolíticos Tierras de Antequera: brazaletes y collares de la cueva del Toro (Antequera); colección de industria lítica superficial del Perezón (Antequera); colección de hachas pulimentadas varias procedencias de Antequera (CADA); falanges decoradas de la cueva de Ardales (Ardales). Provincia de Málaga: brazaletes de mármol liso y malacofauna de la cueva de Nerja y cerámica cardial-cardialoide, cerámica a la almagra y cerámica de cordones de la cueva de Nerja (Nerja). Materiales de referencia. Edad del Cobre Tierras de Antequera: brazaletes y collares de la cueva del Toro (Antequera); colección de industria lítica superficial del Perezón (Antequera); colección de hachas pulimentadas de varias procedencias de Antequera (CADA); falanges decoradas de la cueva de Ardales. Provincia de Málaga: brazaletes de mármol liso y malacofauna, cerámica cardial-cardialoide, cerámica a la almagra y cerámica de cordones de la cueva de Nerja (Nerja). Recursos museográficos especiales Recurso explicativo especial dedicado a la Peña de los Enamorados, como elemento prominente del paisaje antequerano para las primeras sociedades agrarias de la 274 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN Abrigo de Matacabras en la ladera sur de La Peña. Autor: Leonardo García Sanjuán y otros. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:24 Página 274
región, incluyendo maqueta o plano, o reconstrucción virtual de detalle o audiovisual. Explicación detallada de todos los sitios identificados en este gran complejo arqueológico, tanto de habitación (Edad del Cobre y Edad del Bronce), como rituales (Abrigo de Matacabras y Piedras Blancas I), como funerarios (Piedras Blancas II y enterramientos de la Edad del Bronce). Recurso explicativo especial dedicado a la cestería e industria textil de la cueva del Toro (Antequera), conectándolo con los hallazgos de la cueva de los Murciélagos de Albuñol, con el objetivo de mostrar al visitante la parte de la cultura material prehistórica que menos habitualmente se conserva. Recurso explicativo especial dedicado a las cuevas artificiales, que constituyen un tipo de contenedor funerario de importancia análoga a los megalitos durante el tercer milenio, pero que el visitante no llega a conocer en la visita a los dólmenes de Antequera. Lo más recomendable sería hacer una reproducción a escala 1:1. En su defecto, una maqueta. Recurso audiovisual de vida diaria en una aldea de la Edad del Cobre, grabado con actores en La Algaba (Ronda), mostrando especialmente forma y arquitectura del poblado, de las viviendas, de la tecnología (con especial énfasis en la hecha con materiales perecibles, que está menos representada en el registro arqueológico) y de la alimentación. Edad del Bronce inicial (c. 2100-1600/1500 a.C.) Ideas-fuerza En este periodo se producen una serie de cambios culturales, sociales e ideológicos importantes. Se consolida un nuevo tipo de sociedad, más jerarquizada (que en el caso del sureste sería, según algunos autores, incluso estratificada, de clases o estatal) y por tanto basada en relaciones de poder más fuertes. Existe una mayor tensión y competencia entre comunidades para la obtención de recursos agrarios y metalúrgicos, por lo cual se producen importantes cambios en las estrategias de asentamientos. Los poblados de este periodo suelen estar ubicados en cerros muy escarpados e inaccesibles, que son así fácilmente defendibles de ataques exteriores. El conflicto y la guerra se convierten en un fenómeno cultural extendido. Como resultado más visible de estos procesos se constata el surgimiento de una élite social de carácter militarista o guerrero, que en sus tumbas se hace acompañar de una serie bastante característica de objetos, tales como armas y adornos personales de metal (oro, plata). Yacimientos de referencia Tierras de Antequera: Peña de los Enamorados (Antequera); El Tardón (Antequera); Cortijo de Rodahuevos (Antequera); Morenito 1 (Ardales). Provincia de Málaga: Acinipo (Ronda); El Moral de Montecorto (Ronda); Llano de la Virgen (Coín); Lagar de las Ánimas (Málaga); La Negreta (Alcaucín); Sierra del Hacho (Pizarra); Cerro de la Peluca (Málaga); Los Poyos del Molinillo (Frigiliana). Materiales de referencia Tierras de Antequera: materiales de superficie de la Peña de los Enamorados (Antequera); placa de arquero del Tardón (Antequera); hacha trapezoidal del Tardón (Antequera); puntas de palmela y puñal de lengüeta del Tardón (Antequera); punzones y espirales del Tardón (Antequera); cerámica campaniforme del Tardón (Antequera). Provincia de Málaga: puñal-espada de cobre arsenicado del Lagar de las Ánimas (Málaga); vasos cerámicos del Lagar de las Ánimas (Málaga); hacha pulimentada con 275 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... Detalle de tejido de esparto. Fase IV. Las investigaciones llevadas a cabo por la Universidad de la Laguna en la Cueva del Toro arrojaron una rica secuencia de ocupación con materiales excepcionales. Autores: Dimas Martín Socas y Maria Dolores Camalich Massieu. Materiales de prospección superficial en el yacimiento Piedras Blancas I, en La Peña. Autor: Leonardo García Sanjuán y otros. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 275
pintura roja de la Sima de la Curra (Carratraca); puñal triangular de cobre con tres remaches de La Negreta (Alcaucín); placa de arquero de pizarra de La Negreta (Alcaucín); puñal triangular de Sierra del Hacho (Pizarra); placa de arquero en pizarra de Sierra del Hacho (Pizarra); punta de palmela de Sierra del Hacho (Pizarra). Recursos museográficos especiales Recurso especial dedicado a los enterramientos en cista, que constituyen un tipo de contenedor funerario que reflejan los importantes cambios que se producen en la esfera de la ideología funeraria como reflejo de la mayor desigualdad social. Lo más recomendable sería hacer una reproducción a escala 1:1. En su defecto, una maqueta. Este recurso debe ser conectado con los propuestos previamente para las prácticas funerarias del Paleolítico Superior (enterramiento en cueva natural) y de la Edad del Cobre (cuevas artificiales). Representación a escala 1:1 de un guerrero de la Edad del Bronce. Como se ha expuesto anteriormente, una de las ideas-fuerza a destacar en esta parte de la exposición es el incremento de la complejidad social, con relaciones más acusadas de desigualdad dentro de las comunidades y entre ellas. La aparición de una élite militarista o “guerrera” es una de las expresiones mejor constatadas de este fenómeno en el registro arqueológico. Tomar como referencia para indumentaria y aspecto la “momia” de Galera (Granada). Reconstrucción virtual de un asentamiento de la Edad del Bronce. Inspirar en los datos del poblado reconstruido del cerro del Castellón Alto (Galera, Granada). MÓDULO 4. Lejanas tierras Introducción Este módulo temático abarca un arco temporal de unos 1.500 años, el más breve de todos los considerados hasta ahora, incluyendo los periodos finales de la Prehistoria Reciente y la Protohistoria (designación a menudo aplicada a la Edad del Hierro en las regiones del sur de la Península Ibérica). En este módulo el aspecto temático clave es la dinámica de creciente contacto e interacción que las sociedades de las Tierras de Antequera experimentan con sociedades extrapeninsulares (una dinámica, por supuesto, extrapolable de una forma general a las sociedades de toda la provincia de Málaga y al conjunto del sur penínsular). El título de “Lejanas tierras” hace precisamente referencia al papel cada vez más importante que sociedades ubicadas a gran distancia geográfica van a ir teniendo en las sociedades locales ibéricas. Esta influencia se irá transformando e irá aumentando en intensidad con el tiempo (primero asumiendo forma de contactos comerciales, luego de colonización, y más tarde de imperialismo) hasta que, con la entrada en escena de los superpoderes mediterráneos, Cartago y Roma, en el siglo III a.C., la totalidad de la Península Ibérica quede englobada en una confrontación imperialista que conocerá el final de la etapa convencionalmente conocida como Prehistoria y el comienzo de la Historia. Para una mejor organización de los contenidos, este módulo debe estructurarse en dos partes: Segunda etapa de la Edad del Bronce (Reciente/Final) (c. 1600/1500-850 a.C.), un periodo donde se intensifican significativamente los contactos comerciales tanto con las sociedades atlánticas (Bronce Atlántico) como con las sociedades mediterráneas (Precolonización), con los metales de cobre, estaño y plata como motores principales de ese comercio. Edad del Hierro (c. 850-200 a.C.), un periodo que conoce el asentamiento colonial de comunidades del Mediterráneo oriental (fenicios y griegos) en todas las costas del levante y sur peninsular. La cercana influencia de comunidades de mayor complejidad social, económica y tecnológica producirá una dinámica de aculturación (a menudo referida en la literatura como orientalización) dentro de las sociedades locales, que “reciben” aportaciones tecnológicas cruciales tales como la escritura, la metalurgia del hierro, el torno alfarero, etc. A partir del siglo V a.C., en la Segunda Edad del Hierro, se constata esta fuerte aculturación en todas las esferas de la vida de las sociedades locales peninsulares. 276 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 276
En el caso de las Tierras de Antequera se trata de un periodo peor conocido que el cubierto por el módulo temático 3, por lo que en este caso, de nuevo, el principal problema será el de encontrar ejemplos, datos y materiales que utilizar para la exposición Antequera Milenaria: Prehistorias de una tierra. No obstante, porque supone un periodo en su conjunto bien documentado para el resto de la provincia de Málaga, donde, por ejemplo, se han excavado algunas de las más importantes colonias fenicias, para la organización espacial y de contenidos, y en base a la calidad y cantidad de información disponible, recomendamos que este módulo represente en torno al 25% del total de la exposición. Palabras clave Contacto, interacción, comercio de larga distancia, dinámicas centro-periferia, colonialismo, imperialismo, asentamientos fortificados, control del territorio, complejización social, jerarquización social, prestigio guerrero, jefaturas, estados, estelas, ritos funerarios de cremación. Segunda etapa de la Edad del Bronce (c. 1600/ 1500-850 a.C.) Ideas-fuerza Se producen cambios culturales y sociales importantes con respecto a la primera fase o etapa de la Edad del Bronce, que se pueden resumir en las siguientes ideas-fuerza: Intensificación de las dinámicas de contacto y comercio con sociedades situadas a gran distancia. Esta dinámica se refleja a partir del siglo XIV a.C. con la aparición de cerámicas micénicas (griegas) en el asentamiento del Llanete de los Moros (Montoro, Córdoba). La Península Ibérica comienza a entrar de forma efectiva en un sistema mundial de interacción económica y cultural. Por el oeste se produce igualmente un incremento de las dinámicas de intercambio comercial, especialmente de objetos metálicos, con regiones de Francia y las islas británicas (una red de contactos conocida en la literatura arqueológica como Bronce Final Atlántico). Debido a esta nueva dinámica comercial, el control de las rutas de comercio y de los puntos estratégicos de paso (vados, puertos, etc.) se vuelve muy importante, por lo que aparecen importantes asentamientos fortificados que actúan como lugares de control de territorios económicos y comerciales. Utilizar los sitios de la Peña de los Enamorados y Aratispi para ejemplificar esta idea-fuerza. Ello está relacionado con la fuerte expansión de la economía metalúrgica, tanto por el avance tecnológico que supone la aparición del verdadero bronce (aleación de cobre y estaño), como por el aumento del volumen de producción e intercambio (el ejemplo a utilizar sería el del depósito de la ría de Huelva, con más de trescientos objetos), y por la especialización funcional de dicha producción hacia los objetos militaristas (armas) y de prestigio (adornos personales). Utilizar la espada de Almargen para ejemplificar esta idea-fuerza. La consolidación de una fuerte economía metalúrgica cada vez más interregional (e incluso internacional) se relaciona muy posiblemente con una mayor jerarquización social, aunque este extremo es difícil de confirmar por la escasez de sitios funerarios de este periodo (las prácticas funerarias predominantes no parecen dejar vestigios arqueológicos muy claros). Una posible expresión de esa mayor jerarquización social son, en todo caso, las estelas de guerrero (a menudo citadas en la bibliografía, de forma más bien confusa, como “estelas tartésicas”), que son representaciones gráficas de personajes poderosos, héroes míticos o divinidades caracterizadas como poderosos guerreros que exhiben su panoplia de armas. Utilizar la estela de Almargen para ejemplificar esta idea-fuerza. Yacimiento de referencia Tierras de Antequera: Peña de los Enamorados (Antequera); Aratispi (Antequera); Huertas de Peñarrubia (Campillos); Almargen (Almargen); Ardales (Ardales). Provincia de Málaga: Acinipo (Ronda); Cerro de la Capellanía (Periana). Materiales de referencia Tierras de Antequera: estela decorada y espada de lengua de carpa (Almargen). Cazuelas bruñidas de la Peña de los Enamorados (Antequera); martillo minero de Cerro Sabora (Cañete la Real). 277 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 277
Provincia de Málaga: cerámica esgrafiada de cazuelas de hombros marcados del Castillón. Recursos museográficos especiales Audiovisual con animación que parte de las representaciones de guerreros en estelas para generar una reconstrucción virtual realista de un guerrero de este periodo y compararlo con la reconstrucción realizada en el módulo 2 de un guerrero del Bronce Antiguo, pormenorizando todos los objetos de la panoplia que han cambiado en la imagen del guerrero (por ejemplo, presencia de cascos, carros de guerra, lanzas, espadas, espejos y otros). Edad del Hierro (c. 850-200 a.C.) Ideas-fuerza En la Edad del Hierro se producen cambios culturales y sociales muy importantes que abren una nueva etapa en la evolución de las sociedades peninsulares ibéricas. Estos cambios tienen su origen en la intensificación de los contactos culturales (económicos, comerciales, demográficos, ideológicos) con formaciones sociales orientales, y se pueden resumir en las siguientes ideas-fuerza: Aculturación por influencia de las colonias fenicias establecidas en la costa malagueña. Las sociedades antequeranas y malagueñas se encuentran, a partir aproximadamente de mediados del siglo IX, con la presencia de unos enclaves coloniales ocupados por comerciantes y colonos procedentes del levante mediterráneo, que hablan lenguas distintas, utilizan una tecnología más sofisticada (navegación, arquitectura, metalurgia, escritura), forman parte de sistemas de organización política muy complejos (estados) y practican una religión distinta. Como resultado del “diálogo” cultural que establecen con los colonizadores, las poblaciones locales experimentan un acelerado proceso de transformación social, de forma que en apenas trescientos años, hacia mediados del siglo VI, aparecen las conocidas como “etnias prerromanas”, o grupos sociales ibéricos (de los que a partir de ciertos testimonios de escritores y viajeros de la Antigüedad se conocen ciertos nombres), cuya cultura combina elementos ancestrales locales con elementos novedosos adaptados y asimilados a partir de la interacción con los colonos fenicios y griegos. Los grupos étnicos con los que se puede relacionar a las poblaciones de las Tierras de Antequera y toda la provincia malagueña por extensión son los turdetanos (que habría ocupado fundamentalmente el valle medio y bajo del Guadalquivir y los pies de sierra adyacentes), bastetanos (que habría ocupado la actual provincia de Almería y la parte más oriental de la de Málaga) y oretano (en el alto valle del Guadalquivir y sectores adyacentes de Jaén y Granada). De acuerdo con algunas interpretaciones, la costa malagueña habría estado ocupada por comunidades de origen oriental (o muy fuertemente orientalizadas como resultados de la colonización fenicia), denominadas bástulos o libio-fenicios, que habrían utilizado la lengua fenicia. Durante la colonización fenicia se consolidan y expanden las redes comerciales que se habían formado en la etapa final de la Edad del Bronce, produciéndose una mayor integración interregional. A partir de este proceso, Antequera asume un importante papel comercial y económico como de cruce de caminos y lugar de paso de rutas entre el sur y el norte y entre el oeste y el este; un papel que definirá su configuración económica en los próximos siglos y que contribuirá a su pujanza económica en periodos históricos venideros. De la dinámica de interacción entre nativos y extranjeros que se produce a partir del siglo IX a.C. un aspecto a destacar es el trasvase de tecnología hacia las poblaciones locales, incluyendo principalmente la escritura, técnicas arquitectónicas, así como técnicas artesanales metalúrgicas (siderurgia, orfebrería) y alfareras (torno). Ilustrar con inscripciones fenicias del cerro del Villar. Igualmente las poblaciones coloniales y las élites locales se convierten en consumidoras de productos de lujo exóticos que proceden del Mediterráneo central u oriental (alabastros, cerámicas de lujo griegas y fenicias, textiles, gemas y piedras raras. Estos productos pasarán posteriormente, a partir del siglo V, a definir social y políticamente el estatus de las élites ibéricas. Ilustrar con alabastros o cerámica importada de lujo. 278 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 278
Yacimientos de referencia Tierras de Antequera: Aratispi (Antequera); Cerro de las Capacheras (Archidona); Los Castillejos (Teba); Teba (Teba); Huertas de Peñarrubia (Campillos). Provincia de Málaga: Cerro del Villar; Toscanos; MainakeMálaga; Cerro del Castillo (Fuengirola); Campos Elíseos (Gibralfaro); Acinipo (Ronda); Cerro del Aljibe (Coín); Cerro de la Tortuga (Málaga); Arroyo Hondo (Álora). Materiales de referencia Inscripción fenicia del cerro del Villar. Broches “tartésicos” del cerro del Aljibe (Coín). Fíbula de doble resorte de Villalba. Cerámica griega del castillo de Fuengirola (Málaga). Vasos de alabastro. Exvoto ibérico del valle de Abdalajís. Ajuar funerario guerrero del cerro del Aljibe de Coín. Recursos museográficos especiales Recurso explicativo consistentes en mapas interactivos mostrando la posición de las Tierras de Antequera con respecto a: 1) las colonias fenicias y griegas en Málaga, la Península Ibérica y el Mediterráneo oriental; 2) las esferas de influencia púnica y romana a la altura de los siglos IV-III a.C. Estos mapas tienen como objeto mostrar cómo en este periodo las Tierras de Antequera entran en la órbita de un sistema mundial que tiene su génesis y centro en el Mediterráneo oriental, en lo que de hecho constituye en la época un proceso muy análogo al que actualmente se conoce como “globalización”. Recurso explicativo especial consistente en reconstrucción a escala 1:1 (o, en su defecto, maqueta) de una cámara funeraria fenicia con ajuares compuestos por objetos exóticos. Este dispositivo tiene como propósito mostrar la evolución de las prácticas funerarias y se debe poner en relación con los propuestos en el módulo 2 (enterramiento Paleolítico Superior), módulo 3 (enterramiento colectivo en cueva artificial y enterramiento en cista). Reconstrucción virtual de una casa o barriada (o enclave) fenicio a partir de los datos de Toscanos, cerro del Villar u otros. Ese recurso se pone en relación con el vídeo de la vida cotidiana en el poblado de la Edad del Cobre de La Algaba (Ronda) y con la reconstrucción virtual de un poblado de la Edad del Bronce a partir de los datos de Castellón Alto (Galera), ambos recursos propuestos para el módulo 3. MÓDULO 5. La tierra pintada Introducción Este módulo tiene un carácter temático y no cronológico, por lo que abarca todo el arco temporal de la Prehistoria y la Protohistoria, adentrándose, incluso, en la Antigüedad y el Medievo, como se expone más adelante. La gran cantidad, diversidad y calidad del arte rupestre presente en las Tierras de Antequera y en el conjunto de Málaga, con diferencia la provincia andaluza donde mejor queda reflejado este magno fenómeno, justifica que se reserve y personalice una parte importante de la exposición para dar a conocer y explicar este tema. Para una mejor organización de los contenidos, este módulo debería ser dividido en dos apartados, uno dedicado al arte en las cuevas del Paleolítico Superior (correspondiente por tanto a las primeras sociedades humanas de cazadores y recolectores) y otro dedicado al arte postpaleolítico (cronológicamente ubicado en el Neolítico, la Edad del Cobre y la Edad del Bronce, y correspondiente por tanto a las sociedades agrarias y metalúrgicas de la Prehistoria Reciente). No obstante, la exposición debería precisamente poner el énfasis en resaltar las principales semejanzas y diferencias entre unas y otras manifestaciones del arte rupestre, correspondientes a dos tipos de sociedades muy distintas, pero que, sin embargo, presentan unas concomitancias importantes. La cantidad, diversidad y calidad de los testimonios de arte rupestre presentes en las Tierras de Antequera y en la provincia de Málaga justifican que este módulo 5 sea el de mayor importancia relativa dentro de toda el área temática Antequera Milenaria: Prehistoria de las Tierras de Antequera, por lo que recomendamos que no represente menos del 30% del total de la exposición. 279 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 279
Palabras clave Arte rupestre, arte parietal, arte mobiliar, arte megalítico, cuevas, abrigos, santuarios rupestres, grabados, pigmentos, antropomorfos, zoomorfos, geometrismo, naturalismo, esquematismo, chamanismo, agregaciones, superposiciones, magia simpática. Ideas-fuerza El arte rupestre constituye el primer sistema gráfico humano, empleado como soporte y vehículo de transmisión de información parcialmente codificada (conectar con los sistemas de escritura ideográfica, con los que el arte rupestre de las sociedades prehistóricas guarda bastantes analogías). Conexión del arte rupestre con la mayor complejidad cognitiva de Homo sapiens, especialmente mayor capacidad de abstracción. El arte rupestre de las cuevas paleolíticas se mantuvo durante cerca de 20.000 años como soporte de información para la educación, la cultura, la identidad y la memoria, lo cual convierte a dichas cuevas en espacios consagrados a la transmisión de información y a la culturación de las nuevas generaciones (en la provincia de Málaga las cuevas de la Pileta y Ardales corroboran el uso continuado durante milenios y el enorme respeto que los sucesivos artistas mostraron por el trabajo de quienes les habían precedido). Los principales contextos o escenarios en los que se verifica el arte rupestre del Paleolítico Superior son las cuevas, lugares profundos, oscuros y a menudo inaccesibles, por lo que tiene muy poca o nula visibilidad e impacto exterior. La accesibilidad a estos lugares estaba delimitada por una serie de condicionantes físicos, ya que se requería iluminación artificial (y grasa para combustible), además de cuerdas para los desplazamientos. Se ha constatado la presencia de niños y adolescentes en el interior de las cuevas (huellas de niños fósiles en Ardales). Los principales temas del arte rupestre en el Paleolítico Superior son los signos (los más numerosos y complejos de interpretar), los zoomorfos (animales mostrados en figuras bastante realistas, casi siempre herbívoros, y que son las mejor estudiadas) y los antropomorfos, incluyendo tanto las manos (de dos tipos, pintadas en negativo, es decir, situando la mano sobre el soporte y soplando el pigmento, o en positivo, es decir, embadurnándose la mano de pintura y manchando el soporte) como las figuras humanas completas, que son mucho más raras, y que en todo caso incluyen casi exclusivamente mujeres. Los autores del estudio de la cueva de Ardales (Ardales) han señalado que algunos de los motivos abstractos o signos están relacionados con la exploración y configuración de las propias cuevas y, por extensión, del mundo, que los animales vinculan a los seres humanos al ecosistema en el que viven y del que dependen, que las manos constituyen expresiones de conceptos de apropiación de los lugares y que las figuras humanas muestran el importante papel de la mujer en la sociedad cazadora-recolectora. Las principales técnicas empleadas en el arte rupestre del Paleolítico Superior son la pintura, el grabado y la escultura. La pintura es la más frecuente, y aparece en numerosas cuevas y abrigos, empleando fundamentalmente el rojo, el negro y en menor grado el amarillo, los ocres y los marrones. Los pigmentos son elaborados a partir de óxidos minerales, arcillas y carbones, y, como medio, se emplean tanto los dedos como pinceles, carboncillos y primitivos pulverizadores. El grabado es menos frecuente, utilizándose los dedos en superficies blandas, instrumentos de hueso, sílex para las 280 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN El Enclave Arqueológico de Peñas de Cabrera cuenta con numerosos abrigos con abundante presencia de pintura rupestre. Autora: Victoria Eugenia Pérez Nebreda. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 280
Los primeros investigadores extranjeros La primera aproximación de la investigación extranjera al dolmen de Menga se produce sólo cinco años después de la publicación de Rafael Mitjana Memoria sobre el templo druida hallado en las cercanías de la ciudad de Antequera. En este caso viene de la mano de la escritora inglesa lady Louisa Tenison, quien hace una interesante referencia en su libro de viajes Castile and Andalucia. Posteriormente, el conocido investigador francés Émile Cartailhac hará lo propio en su obra de 1886 Les ages préhistoriques de l’Espagne et du Portugal, una visión de síntesis sobre el fenómeno megalítico que por primera vez alcanza a la totalidad de la Península Ibérica. Con el arqueólogo belga Luis Siret se cierra el capítulo de la investigación científica relacionada con el dolmen de Menga en el siglo XIX. Este autor lo cita en su obra L’Espagne préhistorique, relevante estudio finalizado en 1893 que constituye una de sus obras más exhaustivas y ambiciosas. Una vez descubiertos los dólmenes de Viera y El Romeral en 1903, el primer extranjero que se ocupará de la necrópolis de Antequera será el paleontólogo alemán Hugo Obermaier, en su obra de 1919 El dolmen de Matarrubilla, donde afirma que constituye: “El punto culminante de la arquitectura dolménica de Andalucía”. La primera visión de conjunto Tras el descubrimiento de los dólmenes de Viera y El Romeral en 1903, el grupo dolménico antequerano se constituyó en una verdadera necrópolis megalítica y, a partir de entonces, los dólmenes de Antequera comenzaron a valorarse en su conjunto. La primera aproximación general se debe a Manuel Gómez-Moreno, quien en su estudio monográfico de 1905 Arquitectura tartesia: la necrópolis de Antequera, es el primero en recoger los materiales arqueológicos procedentes de los tres dólmenes, en describir el eje visual Menga-El Romeral-Peña, en relacionar arqueológicamente la necrópolis con el cerro de Marimacho, en presentar un primer corpus planimétrico integral de la necrópolis y en publicar fotografías de los dólmenes. La obra de Gómez-Moreno, que será ampliada años más tarde por su discípulo Cayetano de Mergelina, constituye un hito en el estudio del núcleo megalítico de Antequera comparable a lo que fue la publicación de Rafael Mitjana para el dolmen de Menga. Leyendas de Menga Fue el poeta e historiador antequerano Trinidad de Rojas quien se ocupó de recoger las leyendas que generó el imaginario popular sobre un lugar tan enigmático como es el dolmen de Menga. Sobre el origen de su construcción, Rojas describe el relato de la princesa Kelma, seducida por el diablo y salvada de una muerte segura por un mago que hizo descender los bloques de piedra de las montañas para protegerla. En cuanto al nombre de este dolmen se hace eco de la historia de Margarita la leprosa, casada y luego viuda de un rico hombre de negocios que al contraer esta enfermedad se retiró a vivir sus últimos días como una mendiga, refugiándose en Menga, recordando que se la veía siempre “sentada al lado de la cueva y cubierta siempre con su velo negro”. Los buscadores de tesoros Los tres dólmenes que componen la necrópolis de Antequera fueron expoliados desde antiguo. En la Edad Media, en busca de supuestos tesoros, se llevaron a cabo excavaciones de galerías en los túmulos que recorrían perimetralmente las estructuras de piedra. Estas galerías se conocieron primeramente en el dolmen de Viera, donde recorrían el lateral derecho hasta la parte posterior de la cámara. Las de El Romeral fueron descritas en 1920 por Pierre París. Aunque se cerraron durante los trabajos de restauración de este dolmen en los años cuarenta del pasado siglo, recientes estudios geofísicos han revelado su forma, que rodea la cámara y que se extiende verticalmente en profundidad. Por último, a finales del siglo XX, con motivo de las excavaciones de la Universidad de Málaga, se puso también de manifiesto la existencia de una galería perimetral en Menga análoga a la de Viera, de la que hasta entonces no se tenían noticias. La Antigüedad y la Edad Media Las investigaciones de 2004 en el dolmen de Viera, realizadas por Luis Efrén Fernández y Manuel Romero, dieron pie a una interesante aproximación al monumento en épocas históricas. Partiendo de las primeras intervenciones “destructivas” de las poblaciones indígenas del Bronce Final, en torno al siglo VII a.C., a quienes se responsabiliza del vaciado de los ajuares y restos óseos humanos que encontraron en el interior, estos autores detectan la utiliza287 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... Corredor del dolmen de Viera y puerta de acceso a la cámara. Fuente: Archivo Histórico Municipal de Antequera. Fondo Fotográfico Velasco. El agujero de expoliadores de la pared del fondo de la cámara del dolmen de Viera estaba abierto de nuevo hacia 1965. Fuente: Archivo Histórico Municipal de Antequera. Fondo Fotográfico Velasco. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 287
ción del monumento como cantera en época romana, indicando también que tanto el túmulo como el inicio del corredor se utilizaron para instalar enterramientos bajo ladrillos y “tégulas”. Muy interesante es la atribución a época nazarí del corredor perimetral de Viera, fijada por la presencia de materiales hispanomusulmanes a caballo entre los siglos XIV y XV. La utilización de estos espacios en época árabe queda asimismo atestiguada por el hallazgo en la entrada del dolmen de Menga, también en 2004 y por parte del equipo dirigido por Verónica Navarrete, de dos enterramientos de individuos adultos de sexo masculino orientados hacia el suroeste. Menga, el topónimo Aunque desde las primeras referencias escritas el dolmen de Menga es conocido por este nombre, tal cual, no ha faltado quien cuestionara este vocablo apelando a diferentes orígenes etimológicos. El primero sería Rafael Mitjana, a mediados del siglo XIX, quien hace derivar el término de la palabra celta Men-gal o Men-Lac’h, que quiere decir ‘piedras sagradas’. Esta denominación sería más tarde duramente cuestionada por Ildefonso Marzo y Trinidad de Rojas, y a finales del siglo Emile de Cartailhac llega a considerar este debate como un tanto inútil. A principios del siglo XX, Gómez-Moreno recupera la vieja polémica sobre el topónimo “Menga” añadiendo una nueva variable, ya que asegura que “el nombre dicen proviene de cierta leprosa llamada Dominga”, noticia que entra en contradicción con la leyenda recogida por Trinidad de Rojas, donde se la llamaba Margarita. Finalmente, en los años sesenta, Simeón Giménez Reyna aportará una última variable en la vieja problemática de la toponimia del dolmen de Menga, cuando afirma que en el pasado fue “refugio de ganado y gitanerías y se le conocía con el nombre de Mengue o de Menga”. Las peripecias de lady Tenison Recorrió España entre 1850 y 1853, viaje que recogió en su libro Castile and Andalucia, donde hace mención expresa al dolmen de Menga, constituyendo sus aportaciones uno de los hitos historiográficos que más se destacan en el transcurso de la investigación decimonónica sobre este dolmen. Las acuarelas perdidas Las ilustraciones que complementan el texto de Emile Cartailhac de finales del siglo XIX relativo a Menga, un total de tres, tienen su pequeña odisea. Cartailhac confirma en el pie de la primera imagen que se trata de una copia realizada a partir de una acuarela de M. Henri Nodet, sin precisar más ni repetir el dato en las siguientes láminas. Sin embargo, las dos primeras vienen suscritas, a su vez, por dos firmas cada una, en las que puede leerse A. de Mortillet por un lado, y Michelet, S C, por otro. La última imagen, por el contrario, solo viene firmada por Michelet. Por otro lado, en el Archivo de la Catedral de Sevilla se conservan unos planos y dibujos, obra del arquitecto Joaquín Fernández de Ayarragaray y fechados entre 1898 y 1899, algunos prácticamente idénticos a los publicados por Cartailhac. Veinte años después, Adrien de Mortillet reconocerá haber sido él quien copiara los originales de Henri Nodet, lo que explica la aparición de su firma en las ilustraciones de la publicación de Cartailhac. Pero sobre todo nos informará de la conservación de los originales en los fondos del Museo Arqueológico Nacional, hecho que quizás podría explicar las grandes similitudes entre las láminas de Ayarragaray y el propio Mortillet como resultado de la duplicación de una misma fuente, en este caso la de Nodet. Esto no explica, en cualquier caso, la presencia de la firma Michelet S C en los dibujos de Mortillet publicados por Cartailhac. Sólo a modo de hipótesis podría argumentarse que tal vez se tratara del grabador. Un hacha y un matemático En 1919 Hugo Obermaier hace referencia a un hallazgo efectuado en 1904 en el dolmen de Menga por Mariano de Mazas, doctor en Ciencias físicas y exactas, quien realizó “por puro pasatiempo, una pequeña excavación en el rincón de la derecha del fondo, y allí encontró, a una profundidad de unos 50 centímetros, el hacha que presentamos en la figura 8 –reproducida a tamaño natural–. Es de piedra negruzca, serpentina y tiene 36 mm de grosor, 89 mm de largo y 29 y 47 mm de ancho en sus extremos superior e inferior respectivamente. Su peso es de 256 gramos. El filo está bastante gastado, lo que permite afirmar que el ejemplar ha sido muy usado”. Esta hacha pulimentada típica del Neolítico es el primer hallazgo de cierta entidad entre los realizados en el dolmen de Menga y no deja de ser sorprendente que fuera un matemático quien lo realizara. 288 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN Grabado de la ciudad de Antequera publicado por Lady Tenison en 1852. Hacha publicada por Cayetano de Mergelina en su obra de 1922. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 288
El “redescubrimiento” de Viera Desde las primeras crónicas que describen el dolmen de Menga se hace referencia también a otro dolmen conocido en las proximidades y que parece relacionarse con el de Viera. Sin embargo, en la primera monografía de Menga, realizada por Rafael Mitjana en 1847, éste no concede valor alguno a las descripciones precedentes, y al convertirse su obra en foco de referencia único y obligado esta información se perdió hasta que los hermanos Viera lo redescubrieran en 1903. Este redescubrimiento es relatado por Narciso Díaz Escovar: ¿Por qué se llaman Viera y El Romeral? Cuando a comienzos del siglo XX los hermanos Viera descubrieron los dólmenes de Viera y El Romeral, no se les dio el nombre que ahora tienen. El primero era conocido por “Cueva Chica” y el segundo como “Cerrillo Blanco”, dado el aspecto que entonces tenía. Manuel Gómez-Moreno, en su obra monográfica sobre la necrópolis de Antequera de 1905, es quien rebautiza a la “Cueva Chica”: “Su exploración, alguna vez intentada, fue sin éxito, hasta que en el año penúltimo, por febrero, la realizaron los hermanos Viera: bien merece ser designado por su nombre, y así, cueva de Viera le llamaremos”. También de 1905 es la nueva denominación del dolmen del “Cerrillo Blanco”. Es Ricardo Velázquez Bosco quien se la da cuando se refiere al dolmen “que llamaremos del Romeral, por hallarse en finca de este nombre”. El olivo centenario En la puerta del dolmen de Menga había un olivo. No sabemos desde cuándo estuvo allí, aunque sí que es centenario, 289 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... Grabado del dolmen de Menga publicado por Cartahilac en 1886 en que aparece el olivo a la entrada de Menga. Los hermanos Viera en el interior de la cámara de El Romeral en una fotografía publicada por Manuel Gómez Moreno en 1905 en Arquitectura tartesia. La necrópoli de Antequera. El olivo centenario aparece en numerosas fotografías del siglo XX. Fuente: Archivo Histórico Municipal de Antequera. Fondo Fotográfico Velasco. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 289
porque aparece en una de las ilustraciones de la publicación de Emile Cartailhac de 1886. Con motivo de los trabajos de ordenamiento del campo de los túmulos, en 2003 se realizaron excavaciones en la entrada del dolmen y se decidió realizar un corte con metodología arqueológica para la extracción del olivo. Con motivo de estos trabajos se descubrió entre sus raíces un enterramiento de época musulmana. Dado el simbolismo tan particular que este olivo tenía para la propia necrópolis y para los ciudadanos de Antequera fue trasplantado a la zona del Centro Solar, donde sigue actualmente vinculado al espacio que alberga el Memorial de los Dólmenes. Este árbol tiene un mínimo de ciento veinte años. MÓDULO 2. La arquitectura invisible Recoge información puntual sobre diferentes aspectos del proyecto arquitectónico de los Dólmenes de Antequera y de los resultados de su investigación. Se propone el siguiente índice temático: Las líneas maestras. Los modelos arquitectónicos. Las canteras de los dólmenes. Los procesos de construcción. Pesos y medidas. Los pilares de Menga. Los túmulos. La losa de El Romeral. Los grabados de Menga. Los grabados de Viera. El pozo de Menga. El cerro de Marimacho. Las interpretaciones. Las cronologías. Propuesta expositiva Paneles gráficos (textos, gráficos e imágenes). Las líneas maestras Los arquitectos encargados de la construcción de los dólmenes de Antequera quisieron expresar su vinculación simbólica con el cosmos a través de los diferentes alineamientos que establecieron a partir de los ejes de sus corredores. Así, el proyecto arquitectónico se basó en dos líneas maestras. La primera queda definida con la orientación del corredor de Menga hacia un hito geográfico de peculiares connotaciones como es la Peña de los Enamorados. La segunda se establece mediante el alineamiento del eje del corredor de Viera hacia el orto solar en los equinoccios. Más tarde, el dolmen de El Romeral se situará en la trayectoria del eje Menga-La Peña y su corredor se orientará hacia otro señalado accidente geográfico, la sierra del Torcal. La investigación contemporánea comienza a reconocer estas líneas maestras a partir de lady Louisa Tenison, a mediados del siglo XIX, quien se per290 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN Túmulo del dolmen de Viera. La construcción del túmulo oculta en su interior al megalítio. Autor: Miguel Ángel Checa Torres. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 290
cibe de la relación entre Menga y la Peña. Más tarde, en 1905, Manuel Gómez-Moreno describe con claridad el eje visual Menga-El Romeral-Peña y Wilfrid James Hemp publica en 1934 la primera fotografía de la Peña desde la entrada de Menga, señalando también la presencia en el llano del túmulo de El Romeral. Por su parte, Juan Antonio Belmonte y Michael Hoskin serán los primeros en constatar, ya en 2002, la orientación equinoccial de Viera. Los modelos arquitectónicos La necrópolis de Antequera se reconoce como paradigmática en el contexto del fenómeno megalítico europeo, no sólo por la grandiosidad y perfección de sus tres edificaciones, sino también por la diversidad de sus modelos constructivos. El dolmen de Menga es, prácticamente, una simple galería cubierta, ya que la cámara y el corredor apenas quedan diferenciados, teniendo éste, además, escaso desarrollo. El dolmen de Viera, por el contrario, presenta un corredor muy alargado que desemboca en una pequeña cámara de forma cúbica. La entrada al sepulcro y a la cámara se hace a través de puertas perforadas. Para conformar las estructuras de estos dos dólmenes se emplean exclusivamente grandes bloques de piedra, dando lugar a construcciones adinteladas de carácter estático. Por último, el dolmen de El Romeral es de corredor largo y dos cámaras de falsa cúpula y planta circular. Los materiales empleados para la techumbre fueron también grandes bloques pétreos, pero las paredes están realizadas mediante mampostería, lo que permite una arquitectura abovedada de cualidades dinámicas. Las canteras de los dólmenes Una de las cuestiones más reiteradas en la investigación de los Dólmenes de Antequera ha sido la problemática sobre la localización de la cantera calcarenítica de donde proceden los materiales empleados para su fábrica. El primero en planteárselo fue Rafael Mitjana, quien en su obra de 1847 Memoria sobre el templo druida hallado en las cercanías de la ciudad de Antequera, apunta al cerro del Calvario, que debe entenderse como el cerro de la Cruz, en la propia 291 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... Esquema comparativo de la planta del dolmen de Menga aparecidas en varias publicaciones. Autor: Rafael Maura Mijares. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 291
ciudad de Antequera, nombre con el que aparece en el resto de la bibliografía. Más adelante, Manuel GómezMoreno, en su monografía de 1905 Arquitectura tartesia: la necrópolis de Antequera, insiste en el cerro de la Cruz como la cantera originaria también de los materiales del dolmen de Viera. No faltó, sin embargo, quien opinara que los bloques que conforman sus estructuras no eran más que simples compuestos de argamasa, dada la imposibilidad de que en los tiempos más remotos se tuviera la capacidad técnica de manejar piedras con estos pesos y volúmenes. Recientemente, en 2009, se han publicado los resultados de los análisis geoarqueológicos realizados por la Universidad de Granada, que han determinado una nueva localización entre el barrio de los Remedios y las inmediaciones del cerro de la Cruz y para el dolmen de El Romeral una cantera distinta próxima a su ubicación. Los procesos de construcción Trinidad de Rojas, hacia finales del siglo XIX, es el primero en prestar atención a la problemática sobre el proceso de construcción del dolmen de Menga, proponiendo el empleo de dos procedimientos combinados: la palanca y el plano inclinado. Más adelante, en la primera mitad del siglo XX, Cayetano de Mergelina plantearía proyectos de edificación semejantes para los tres dólmenes a partir de una elevación progresiva, reafirmándose en el uso de palancas, planos inclinados y rodillos. Años después, Georg y Vera Leisner, en la línea de Manuel Gómez-Moreno y Hugo Obermaier, contemplan un mismo modelo de construcción para Menga y Viera, es decir, la excavación en el terreno natural de una zanja conformando la planta del monumento, en la que serían encajados los bloques que conforman los muros (ortostatos) con objeto de servir de soporte a las cobijas, para ser luego toda la estructura cubierta por el túmulo y por fin desalojada la tierra del interior. A finales del siglo XX José Enrique Ferrer e Ignacio Marqués publicarán nuevas propuestas para los modos de edificación empleados en Menga y Viera, que contemplan los siguientes pasos: nivelación del terreno, excavación de la zanja para la cimentación, disposición de la primera capa de tierra al exterior de la zanja para el desplazamiento de los ortostatos, encaje de los ortostatos, nuevo aporte de tierras para la nivelación del terreno y la formación de rampas para el desplazamiento de las cobijas, colocación de las cobijas y última aportación de tierras para la cubierta del túmulo. El proceso de construcción del dolmen de Menga ha sido recreado en un audiovisual de animación. 292 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN Imágenes extraídas del audiovisual Menga. Proceso de construcción que describe la construcción de este dolmen. Autor: Producciones Bosco, S.L. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 292
Pesos y medidas La cuestión de las dimensiones, volúmenes y masas de los bloques empleados en la construcción de los monumentos megalíticos de Antequera ha sido objeto de debate y ajuste desde las primeras descripciones de Menga. Como ejemplo valgan las estimaciones que se han hecho a lo largo del tiempo respecto al peso de la enorme losa que cubre el fondo de su cámara: Rafael Mitjana, a mediados del siglo XIX, 130 toneladas; Manuel Gómez-Moreno, a comienzos del XX, 170; Pierre París, en los años veinte, 170; Simeón Giménez Reyna, en los años sesenta, 180; José Enrique Ferrer e Ignacio Marqués, en los noventa, 140; y, por fin, Isabel Mellado y María del Pilar Rivillas, en 2005, 149,85 toneladas. Además, el equipo dirigido por estas últimas calcula por primera vez los pesos, medidas y volúmenes de todos y cada uno de los bloques que conforman los tres sepulcros antequeranos. También las dimensiones de los propios dólmenes han estado sujetas a continuas precisiones, modificándose a medida que los sistemas de medición fueron perfeccionándose o que las excavaciones iban poniendo al descubierto nuevos indicios. Hoy por hoy se cuenta con la cartografía fotogramétrica en 3D realizada por la empresa TDTEC, una tecnología que recrea espacios virtuales con gran detalle y fidelidad. Los volúmenes, pesos y medidas más relevantes obtenidos a partir de estas nuevas evaluaciones, como las proporciones de bloques, cámaras y corredores podrán exponerse a partir de comparativas con otros elementos actuales de carácter cotidiano de dimensiones conocidas. Por ejemplo, 150 toneladas es lo que pesa un avión Airbus A310. Los pilares de Menga Los tres pilares que se alinean en el centro de la cámara del dolmen de Menga y en el sentido de su corredor, no tienen parangón en la arquitectura megalítica. Esta exclusividad ha dado origen a numerosas discusiones sobre el papel que desempeñaron en la obra constructiva. Hacia mediados del siglo XIX, lady Louisa Tenison es la primera en ocuparse de la cuestión, observando su falta de perpendicularidad y proponiendo que pudieron haberse introducido con posterioridad como soporte adicional de la techumbre, teoría que seguirán posteriormente Manuel Gómez-Moreno, Pierre Paris y Cayetano de 293 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... Parte superior del pilar situado al fondo de la cámara de Menga. Autor: Técnicas Documentales Tecnológicas, S.L. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 293
Mergelina. Éste asegura que dos de los pilares, el primero y el segundo, no tocaron nunca las cubiertas, mientras que para Wilfrid James Hemp, en los años treinta del siglo XX, sólo el pilar central lo hacía. En la actualidad se tiende a pensar que los pilares formaron parte integrante del proyecto arquitectónico desde el principio y que su función como soporte de las cobijas ha sido y es necesaria y efectiva. Finalmente, el hallazgo en 2004, por parte del equipo dirigido por Verónica Navarrete, de una estructura en el umbral cuya forma coincide en su morfología con las de las bases de los otros pilares del dolmen, ha planteado la hipótesis de que pudiera corresponder a la cimentación de un cuarto pilar. Debe hacerse mención a las medidas de los pilares. Los túmulos Aunque el tema ya había sido tratado con anterioridad por Trinidad de Rojas, Cayetano de Mergelina, Georg y Vera Leisner y Simeón Giménez Reyna, el estudio arqueológico de los túmulos que cubren los monumentos megalíticos de Antequera no se abordó de forma sistemática hasta finales del siglo XX, por parte de José Enrique Ferrer e Ignacio Marqués. En base al análisis de los numerosos cortes estratigráficos que plantearon, estos investigadores observan en la estructura del túmulo de Menga una alternancia entre capas compuestas por lajas de piedra y otras integradas básicamente por tierras, estimando que tendría una forma oblonga, con el eje mayor, de 67 m, siguiendo el eje longitudinal del corredor, y el menor, de 57 cm, en sentido transversal. Respecto al dolmen de Viera, se confirma que no está acorazado como el de Menga, ya que, tras una primera “capa-cofre” el resto estaría compuesto únicamente por aportaciones de tierra. También se ajustó el tamaño de este túmulo, que los Leisner habían estimado en 35 m de diámetro con una altura de 4 m sobre las losas de la cámara y que se estableció en algo más de 40 m de diámetro y una altura siempre inferior a 4 m, es decir, más en consonancia con las estimaciones de Mergelina. En relación con esta propuesta se encuentra el hallazgo de un cinturón de piedras localizado por Ferrer y Marqués, “rodeando las proximidades del sepulcro, en los niveles inferiores del túmulo”. El dolmen de El Romeral aún no ha sido objeto de estudios determinantes en este sentido, aunque hoy por hoy se estiman para todos ellos plantas de tendencia circular. 294 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN El dolmen de Menga cuenta con tres pilares. Autor: Técnicas Documentales Tecnológicas, S.L. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 294
Debe hacerse mención a los diámetros y alturas estimadas para los tres túmulos. También cabría destacar la similitud en sus alturas que presentan los túmulos de Menga, Viera y el cerro de Marimacho. La losa de El Romeral En el suelo de la segunda cámara del dolmen de El Romeral hay una gran losa de caliza embutida hacia el fondo en el muro de mampostería. Acerca de su función se han vertido diferentes opiniones. Para Manuel Gómez-Moreno, a comienzos del siglo XX, sobre esta losa “se depositaría el cadáver del personaje que este sepulcro mereciera; mas no sé si efecto de la descomposición orgánica o de otro fenómeno, será la pátina rojiza que la embadurna”. De esta forma, se plantea también la problemática respecto a sus vestigios de coloración que será retomada a partir de entonces por varios autores. Posteriormente, Hugo Obermaier, que trae a colación la losa del suelo de la cámara secundaria de El Romeral al buscar paralelismos para la pila del dolmen de Matarrubilla, opina que no podía “haber servido para el empedrado del suelo, pues descansa en nivel elevado sobre este último”, haciendo constar que “la losa es muy plana, siendo pues de interpretar como ‘mesa’ muy baja, que serviría probablemente para depositar los cadáveres o el mobiliario funerario”. En la actualidad se baraja la hipótesis de que formara parte del suelo de esta cámara, que seguiría hasta la altura del escalón de mampostería que da acceso a la misma y que se situaría en un nivel superior al de la cámara principal. Los grabados de Menga La existencia de grabados en la entrada del dolmen de Menga fue observada por primera vez por Rodrigo Amador de los Ríos en 1907, quien no los considera prehistóricos. Más adelante, en la década de los veinte, Cayetano de Mergelina y Juan Cabré hacen un primer estudio de los mismos, describiendo y reproduciendo en un dibujo cuatro figuras cruciformes y un motivo en forma de estrella, sin poner en duda su autenticidad. Hugo Obermaier se referirá posteriormente a estos trabajos al ocuparse de las grafías megalíticas del dolmen de Soto, y Wilfrid Hemp y Georg Leisner, a mediados del siglo XX, también los incluirán como vestigios prehistóricos en sus obras. Idéntica filiación será propuesta en 1968 por Simeón Giménez Reyna, aunque descarta la autenticidad del motivo esteliforme, que ni siquiera refleja en un dibujo alusivo. En la actualidad, a partir de los trabajos de Primitiva Bueno y Rodrigo de Balbín en 2006, parece 295 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... Imagen lateral del túmulo de Menga en noviembre de 2004. Autora: Aurora Villalobos Gómez. Losa en el suelo de la camarita del tholos de El Romeral. Autor: Miguel Ángel Blanco de la Rubia. Cortes en el túmulo de Menga con las catas de la intervención de 2005. Autor: Ikarum. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 295
confirmarse que existe un único antropomorfo original, el más externo de todos los grabados, y que el resto forma parte de un calvario realizado en fechas históricas, a la vez que proponen que el interior de Menga pudiera contener un programa iconográfico más extenso realizado mediante pintura y grabado, entendiendo la gran cobija del fondo de la cámara como un menhir decorado previamente y reutilizado después como elemento constructivo del dolmen. Los grabados de Viera En 1934 Wilfrid Hemp pone de relieve la existencia de cazoletas (concavidades circulares) en varios ortostatos del corredor del dolmen de Viera, que ya habían sido referidas por Manuel Gómez-Moreno en 1905, aunque éste las considerara meras marcas de desbastado. Tras una breve alusión de Edwin James en 1973, estos motivos no volverán a incluirse en la bibliografía hasta 2005, cuando un equipo dirigido por Rafael Maura los describe y reproduce gráficamente. Finalmente, en la línea de sus investigaciones en el dolmen de Menga, Primitiva Bueno y Rodrigo de Balbín proponen actualmente que una de las losas de cubierta de Viera, tallada en forma triangular, fuera también una estela reutilizada, dando pie a la hipótesis de que anteriormente a la erección de los grandes monumentos antequeranos existió una fase de estelas y menhires que posteriormente fueron incorporados a su construcción. El pozo de Menga Hacia mediados del siglo XIX Rafael Mitjana hace la primera excavación en el dolmen de Menga, bajo la gran cobija del fondo de la cámara, profundizando hasta unos siete metros. Pocos años después tanto lady Louisa Tenison como Trinidad de Rojas emplearán el término “pozo” para referirse a esta excavación. La primera afirma que Mitjana abre también un hueco cuadrado en la piedra cabecera para iluminar a los obreros que trabajaban en el interior. El segundo apunta que en dicha excavación se obtuvieron hallazgos como monedas árabes y romanas, además de “toscas herramientas de picapedrero”. Posteriormente, el pozo acabará siendo cegado, aunque no puede precisarse el momento exacto en que esto ocurrió, diluyéndose a partir de entonces el conocimiento de su existencia. El pozo de Menga fue “redescubierto” en 2004 por Verónica Navarrete y su equipo y excavado íntegramente, hasta sus 19,40 m de profundidad, por Francisco Carrión y David García, sin que ofreciera materiales prehistóricos. En la actualidad no se sabe a ciencia cierta el momento en que se perforó este pozo, aunque parece que no debió ser coetáneo a la construcción del dolmen. 296 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN Cazoletas en los ortostatos del corredor de Viera. Autor: Moreno Estudio Antequera. Dibujo de los grabados del dolmen de Menga publicado por Hemp en 1934. El corredor de Viera en una fotografía publicada por Hemp en 1934. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 296
procidad y cooperación. Se tiene constancia de una utilización sucesiva a través de los siglos de las tumbas megalíticas, debido probablemente a su condición de sepulcros colectivos destinados a recibir los restos mortales de sucesivas generaciones de miembros de un clan o de un linaje. El conjunto megalítico de Antequera participó, sin duda, de estas características. Por su condición de referentes espaciales, estos dólmenes sirvieron para legitimar la propiedad territorial y su aprovechamiento económico por parte de los grupos humanos que los construyeron y dieron uso. Pero además formaron parte de un nuevo ordenamiento simbólico del espacio, en el que estaban relacionados otros referentes naturales de carácter geográfico. Dichas vinculaciones se desprenden de las orientaciones de los ejes de los corredores de Menga y El Romeral, cuyos campos de visión se centran en los dos accidentes geográficos más significativos del entorno, la Peña y El Torcal, respectivamente. El dolmen de El Romeral, más reciente que los de Menga y Viera, se inserta también de manera consciente en la línea visual que forman Menga y la Peña, demostrando un interés por entroncar este nuevo proyecto con las líneas maestras del proyecto anterior. Mediante estas relaciones de visibilidad, que se completan con la inclusión del arte rupestre marcando los diferentes hitos geográficos que jalonan la depresión de Antequera, se articula un ordenamiento simbólico que se traduce, al cabo, en un ordenamiento físico del territorio. Así, la propiedad de un espacio económico se justifica mediante la presencia de las tumbas de los antepasados del grupo y se delimita a través del marcado iconográfico tanto de los hitos geográficos centrales como de los periféricos. Orden social, orden económico, orden territorial. Dólmenes en el tiempo El tiempo astronómico El orden del espacio está estrechamente ligado al control del tiempo. No en vano, el carácter de las actividades económicas primarias características de estos grupos prehistóricos viene condicionado por los ciclos naturales. En este sentido, el sol es un valor infalible que representa como ningún otro cuerpo celeste el orden del universo. Sus ciclos son estables e inmutables (prácticamente son iguales ahora que hace cinco mil años), marcándonos nítidamente periodos naturales como el día y la noche, las estaciones o los años. Describamos dichos ciclos de forma pormenorizada. Lo primero que observarían estos grupos humanos es que, situados en un lugar fijo de observación, el sol no sale todos los días por el mismo punto del horizonte. Mirando hacia el este, el sol saldrá justo frente nosotros en los equinoccios, es decir, los momentos en que el día y la noche tienen la misma duración. Esto ocurre dos veces al año, al comienzo de la primavera y del otoño. Pongámonos en el equinoccio de primavera. A lo largo de la misma, el sol saldrá cada día más hacia el norte hasta llegar a un punto extremo. Es el solsticio de verano, en el que los días son más largos y las noches más cortas. A partir de entonces, el sol irá retroce303 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... Relación visual del dolmen de Menga, el túmulo de El Romeral y La Peña en una fotografía publicada por Hemp en 1934. En el Centro Solar Michael Hoskin se reproduce el perfil del horizonte con indicación de los solsticios y equinoccios. Autor: Javier Pérez González. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 303
diendo cada mañana hasta volver al centro, es decir, al este. Es el equinoccio de otoño. Luego, a medida que transcurre esta estación, el sol saldrá cada vez más hacia el sur, alcanzando su punto extremo en el solsticio de invierno, momento en que los días son más cortos y las noches más largas. Después, durante el invierno, los ortos solares irán retrocediendo cada día hasta alcanzar el punto de partida, de nuevo el este, de nuevo el equinoccio de primavera. Así habrá transcurrido un año y habremos establecido de forma exacta el principio y el fin de las cuatro estaciones. Cómo se ha visto, el este y el oeste son puntos intermedios en el recorrido anual de los ortos y ocasos solares respectivamente. No hay referentes naturales que los marquen y, por lo tanto, se trata de demarcaciones artificiales; es el ser humano quien determina que existe un centro entre ambos extremos. Pero sobre todo en lo que concierne al este podemos asegurar que se trata de un punto conocido por las comunidades de la Prehistoria Reciente, en función de los numerosos alineamientos hacia ese lugar del horizonte que encontramos en la mayoría de los dólmenes, en especial los adintelados de corredor, lo que contribuye a identificar este punto cardinal, de un modo amplio, con lo funerario. Determinar estos puntos sólo es posible tras largas series de observaciones realizadas siempre desde una misma posición. Es por eso que se atribuye este conocimiento a sociedades con un alto grado de sedentarismo. No obstante, aparte de su relación visual con la Peña, el dolmen de Menga no parece poder vincularse de un modo claro con eventos astronómicos de carácter solar. A pesar de esto, la incidencia directa de los rayos del sol en la cámara se produce únicamente en torno al solsticio de verano, ya que el resto del año sólo alcanzan a iluminar el lateral norte del corredor a diferentes alturas según la época. En estos pocos días el sol matutino penetra en el dolmen iluminando los cinco primeros ortostatos, el borde saliente del sexto (que es el inicio de la cámara), cuya cara interna queda en penumbra, el séptimo y parte del octavo. El reflejo contra el suelo empedrado y los pulidos bloques se proyectaría hacia el fondo originando líneas de sombras al interponerse los pilares, que alcanzarían la piedra cabecera hacia su centro dividiéndola verticalmente en tres partes iguales, dos iluminadas a los extremos y una oscura en la zona central. Es durante estos ortos solsticiales cuando el dolmen recibe más luz natural, siendo por lo tanto también más nítido el contraste entre luces y sombras. En cualquier caso, se trata de un efecto lumínico bastante inconcreto, por lo que, en principio, se descartan las relaciones con eventos solares que pudieran atribuirse a este dolmen. El dolmen de Viera, por el contrario, es paradigmático en este sentido. En los amaneceres equinocciales, el sol se alinea con el corredor y su luz penetra directamente en el interior durante unos minutos. Dado que desconocemos la longitud real del pasillo, sólo podemos seguir su recorrido a partir de la primera puerta perforada y aún así la altura de su vano es hipotética. Teniendo en cuenta estos condicionantes, un fuerte haz de luz se introduciría por el orificio de esta puerta e incidiría directamente sobre el segundo tramo del suelo del corredor, produciendo un destello que se proyectaría en sentido contrario hacia el fondo iluminando la puerta perforada que da acceso a la cámara. La luz penetraría en ella como un haz horizontal reproduciendo sobre la piedra cabecera la silueta 304 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN Entrada del sol en la cámara del dolmen de Viera durante el equinoccio de otoño de 2006. Autor: Javier Pérez González. El sol penetra en la cámara de Menga durante el solsticio de verano de 2007. Autor: Javier Pérez González. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 304
cuadrangular del vano de dicha puerta. El efecto se vería aumentado con el enlosado del suelo. Debido al carácter restrictivo al paso de la luz que implican las puertas perforadas, el interior del dolmen permanecería prácticamente en la oscuridad el resto del año. No obstante, dada su condición de tumba prácticamente inequívoca, debe suponerse que permanecería cerrada la mayor parte del tiempo, lo que sugiere el interrogante de si se abriría cada vez que se produjera una muerte o si sólo se haría en determinados momentos impuestos por el ritual. En este último caso, parecería lógico pensar que dichos momentos coincidieran con los equinoccios, ya que es sólo entonces cuando la luz del astro rey inunda su reino, el de los muertos. Pero entonces, qué ocurría con los cadáveres de aquellos que murieran en otras fechas? ¿Dónde reposarían hasta el momento de ser inhumados? ¿Es posible que las grandes salas de Menga y El Romeral sirvieran a ese propósito? Son preguntas aún sin respuesta, pero que también se cuestionen los prehistoriadores. No en vano, su misión última es la de hacernos comprender, en la mayor medida posible, el significado de estas obras grandiosas. Más complejos son los efectos lumínicos que se originan en el interior del dolmen de El Romeral. Su eje apunta a la mayor elevación de la sierra del Torcal, conocida como Camorro de las Siete Mesas y situada a 1.342 m sobre el nivel del mar. Entendemos que la singularidad de este paraje sería apreciada en la Prehistoria igual que lo es ahora. Asimismo, la elección de este punto en concreto no debió ser aleatoria, ya que el monumento, si se quiso alinear con El Torcal, pudo haber sido orientado en cualquier otra dirección (desde El Romeral, la línea del horizonte que comprende la sierra del Torcal abarca unos 30º). Aproximadamente al mediodía en el solsticio de invierno, cuando el sol se alinea en su altura más baja con el corredor del dolmen de El Romeral, sus rayos se proyectan directamente en el suelo de la entrada hasta su máxima profundidad, reflejando la luz en sentido contrario. Esta luminosidad, focalizada gracias a la longitud del corredor, penetra hasta la cámara principal, conformando la silueta de su puerta adintelada sobre la pared contraria y quedando cortada hacia la izquierda por el vano que da acceso a la segunda cámara. Siguiendo su recorrido, la sección del haz lumínico que no ha sido detenida por la pared de la cámara principal continúa a través del pasillo de acceso a la cámara secundaria para alcanzar finalmente el fondo del dolmen, adoptando la forma de un rectángulo vertical sobre la losa del suelo. Este efecto es tanto menor cuanto más nos alejamos del solsticio de invierno, ya que la pérdida de oblicuidad de los rayos del sol se traduce en una menor intensidad del haz lumínico reflejado en el suelo. La visibilidad que se obtiene en el interior a través de este resplandor, que permite un buen desenvolvimiento en penumbra, quedaría también entonces muy reducida. Finalmente, el suelo empedrado del dolmen contribuiría a aumentar dicho efecto lumínico, que tampoco se vería alterado por la longitud real del corredor. 305 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... En el solsticio de invierno el sol penetra por el corredor hasta el fondo de la camarita de El Romeral. Imagen de diciembre de 2008. Autor: Javier Pérez González. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 305
En definitiva, se reconocen hasta cuatro alineamientos en esta necrópolis, dos de carácter geográfico (Menga-La Peña y El Romeral-El Torcal) y otros dos de carácter astronómico (Viera-Equinoccios y El Romeral-Solsticio de invierno). Estos hechos suponen que el binomio Menga-Viera contó con un alineamiento geográfico y otro astronómico, mientras que en El Romeral se dan ambos tipos de alineamiento en un solo edificio. El dolmen de El Romeral se presenta, pues, como un verdadero prodigio de ajuste a los patrones de visualización, ya que además de ubicarse en la línea preestablecida por el eje Menga-La Peña, se orienta hacia el único punto del horizonte donde coinciden un eje visual de relación con un hito geográfico singular y un evento astronómico vinculado con el ciclo solar. Estas apreciaciones son coincidentes con las singularidades espaciales que se vieron más arriba y que consideraban a Menga y Viera como integrantes necesarios de un primer proyecto constructivo, frente a la unificación conceptual que supone la presencia de las dos cámaras en el proyecto posterior de El Romeral. El tiempo eterno El sol es la luz frente a la oscuridad, el calor frente al frío, la vida frente a la muerte. Sus ciclos no tienen fin. Sale y se pone cada día en un constante morir y renacer. Nada simboliza como el sol la paradoja del eterno retorno. La vida que conduce a la muerte y la muerte que conduce a la vida. El tránsito por el que todos hemos de pasar. El control del tiempo integra al ser humano en el cosmos: la vida (breve) y la muerte (eterna) como hechos inseparables de los ciclos periódicos e inexorables de la naturaleza. En consecuencia, se adecuan los espacios para la vida (la choza efímera) y para la muerte (la sepultura imperecedera). Los rituales para la muerte emulan los rituales para la vida. El difunto penetra en el útero de la madre Tierra, preñada como un túmulo, para fecundarla en espera de su renacimiento en la otra vida. Conocer los ciclos solares y establecer posiciones intermedias que marcan los puntos cardinales supone un notable avance en cuanto al control del tiempo, algo que no podemos intuir con tanta nitidez en periodos anteriores. Los 306 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN Esquema que reproduce los distintos alineamientos visuales observados en la necrópolis de Antequera y su entorno. Autor: Rafael Maura Mijares. El Centro Solar Michael Hoskin nos permite conocer los instrumentos de medición del tiempo usados en la antigüedad. Autor: Javier Pérez González. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 306
monumentos megalíticos nos ofrecen argumentos bastante consistentes en este sentido, ya que su dimensión temporal se refleja tanto en su interés por perpetuar el pasado (culto a los muertos) como en un afán de perduración en el futuro (solidez constructiva). En efecto, mientras que las sociedades que construyeron y usaron los dólmenes se diluyeron entre los marasmos del tiempo, sus obras perduraron a través de los siglos, tan sólidas que han llegado hasta nosotros. Y no sólo han trascendido como meros elementos estructurales. Pueblo tras pueblo, civilización tras civilización, el sitio de los Dólmenes de Antequera siguió siendo un lugar funerario. De ahí los enterramientos romanos localizados en Viera, o las exhumaciones árabes en la entrada de Menga, e incluso la ubicación inmediata del cementerio cristiano. Los Dólmenes de Antequera ya no son la casa de los muertos. Hace mucho tiempo que fueron saqueados y que los restos humanos de aquellos que merecieron o a los que correspondió ser enterrados con tan sofisticado ritual, se han convertido en polvo. No, los arquitectos megalíticos de Antequera y sus contemporáneos no consiguieron su principal propósito: que sus construcciones sirvieran como lugar inviolado para el discurrir eterno se sus antepasados, y probablemente de ellos mismos, por la otra vida. Pero tras milenios de abandono, otros seres humanos, sin ninguna duda sus herederos, comienzan a reconocerse en estos ancestros remotos. Se valoran sus portentosos logros, su capacidad de organización, su habilidad para ordenar el espacio y controlar el tiempo. Organización, orden, control. Producción, propiedad, redes de intercambio. He ahí el origen de nuestros actuales modos de vida. Hoy, el presente de los dólmenes les augura un largo futuro. Se entiende que forman parte indiscutible del patrimonio cultural del ser humano y que como tales deben ser reconocidos para el disfrute y la admiración de todos. Nuestra es la virtud de saber valorarlos y conservarlos, pero el mérito es de aquellos que con sus inmortales monumentos imprimieron en Antequera los sellos indelebles que posibilitan, a través de un insólito viaje en el espaciotiempo, que seres separados por más de cinco mil años puedan darse la mano. MÓDULO 4. Memorial dólmenes de Antequera Recoge la lista de todas aquellas personalidades que han contribuido al conocimiento de los dólmenes de Antequera. En ella se citan nombres de investigadores, arquitectos, escritores, políticos, etc., haciéndose una breve semblanza biográfica de cada uno de ellos y señalándose sus aportaciones respectivas. He aquí la lista: César Riario, Florián de Ocampo, Agustín de Tejada y Páez, Francisco de Tejada y Nava, Alonso García de Yegros, Francisco de Cabrera, Rodrigo Méndez Silba, Manuel Solana, Diego Carrasco y Luque, Cristóbal Fernández, Rafael Mitjana y Ardison, Eduardo Chao, Ildefonso Marzo y Sánchez, Louisa Tenison, Manuel de Assas y Ereño, Trinidad de Rojas y Rojas, Manuel de Góngora y Martínez, Manuel Gómez-Moreno González, Francisco María Tubino y Rada, Rafael González Anleo, Éduard Philippe Émile Cartailhac, Francisco Romero Robledo, Joaquín Fernández de Ayarragaray, Luis Siret y Cels, José y Antonio Viera Fuentes, Ricardo Velázquez Bosco, Narciso Díaz Escovar, Manuel Gómez-Moreno Martínez, José Ramón Mélida y Alinari, Rodrigo Amador de los Ríos y Fernández de Villalta, Hugo Obermaier y Grad, Adrien de Mortillet, Pierre Paris, Edward Turlow Leeds, Cayetano de Mergelina y Luna, Juan Cabré Aguiló, Wilfrid James Hemp, Le Corbusier, Georg Klaus Leisner y Vera Leisner, Juan Temboury Álvarez, Antonio de Burgos Oms, Francisco Prieto-Moreno Pardo, Simeón Giménez Reyna, José Antonio Muñoz Rojas. Propuesta expositiva Se propone una presentación al público a partir de un diseño interactivo (textos e imágenes) que permita seleccionar, a partir del listado general, el personaje que se desee conocer. César Riario (siglo XVI) Obispo de Málaga entre 1519 y 1540. Durante su obispa307 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... Visitantes junto al Memorial de los Dólmenes en el camino de acceso al Campo de los Túmulos. Autor: Rafael Gallardo Montiel. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 307
do se llevaron a cabo, entre otras empresas, la transformación de la antigua mezquita mayor musulmana en catedral y la elaboración del primer inventario documental del Archivo Catedralicio. En una licencia firmada de su puño y letra en 1530 aparecen escritas por primera vez las palabras “cueva de Menga”. Florián de Ocampo (1513-1590) Historiador y escritor zamorano, licenciado en Gramática, Física y Metafísica y doctor en Teología. Fue nombrado cronista de Castilla y luego de Carlos V en 1539 a petición de las Cortes. En calidad de tal, publicó los cinco primeros libros de su Crónica general de España, que comprende desde el origen del mundo hasta la muerte de los Escipiones. Esta obra es citada por algún cronista antequerano en relación con los orígenes míticos de Antequera para reivindicar la supuesta implicación de Hércules en su fundación y en la construcción del dolmen de Menga. Agustín de Tejada y Páez (1567-1635) Renombrado poeta manierista y doctor antequerano, racionero de la catedral de Granada entre 1587 y 1608. Cursó Teología en la Universidad de Osuna y se doctoró en la de Granada. Su estancia en esta ciudad le supuso la entrada en el mundo culto y literario de las reuniones y academias. Finalmente, pasaría los últimos veinte años de su vida en Antequera, donde fue apreciado como poeta –Cervantes y Lope de Vega lo celebraron– y considerado una autoridad en el conocimiento histórico de la ciudad. A este autor debemos la primera reseña escrita sobre el dolmen de Menga, recogida en sus Discursos históricos de Antequera, de 1587, en la que ya se hace alusión a la existencia de otra estructura próxima similar a la de Menga, posiblemente el dolmen de Viera. Francisco de Tejada y Nava (1593-1645) Licenciado antequerano, sobrino y pupilo de Francisco de Tejada y Páez. En su Historia de la ciudad de Antequera, escrita a principios del siglo XVII hace la primera descripción propiamente dicha del dolmen de Menga, aportando mediciones y afirmando que tenía únicamente tres losas de cubierta, cuando son cinco. También lo relaciona con otras cuevas, naturales o artificiales, entre las que incluye las de la sierra de la Camorra. Este texto será seguido, hasta en sus errores, por los autores posteriores hasta la mitad del siglo XIX, y en todos casos se hará casi al pie de la letra. Alonso García de Yegros (siglo XVII) Escritor e historiador antequerano, canónigo de la colegiata de Baza. En su obra la Historia de la antigüedad, y nobleza de Antequera señala la proximidad (diez pasos de distancia) de Menga con el otro posible dolmen al que se referían los Tejada. Fray Francisco de Cabrera (siglos XVI-XVII) Cronista antequerano. En su obra Descripción de la fundación, antigüedad ilustre y grandezas de la muy noble ciudad de Antequera, escrita en la primera mitad del siglo XVII, contribuye en gran medida a generalizar la idea de que el dolmen de Menga debía ser una construcción romana. Rodrigo Méndez Silba (1607-1675) Autor de la obra Población general de España: sus trofeos, blasones y conquistas heroicas: reales genealogías y catálogos de dignidades eclesiásticas y seglares, escrita en 1645, en la que sigue las descripciones anteriores del dolmen de Menga, añadiendo la presencia de materiales romanos relacionados con las cuevas de la sierra de la Camorra. Manuel Solana (siglos XVIII-XIX) Cronista antequerano. En su obra Historia de Antequera, de 1814, copia el texto de fray Francisco de Cabrera al pie de la letra al referirse al dolmen de Menga. Diego Carrasco y Luque (siglo XIX) Cronista antequerano. En su obra titulada Memorias de Antequera, escrita en 1840, describe el dolmen de Menga copiando íntegramente el texto de fray Francisco de Cabrera. Presbítero Cristóbal Fernández (siglo XIX) Cronista antequerano. En 1842 publica su obra titulada Historia de Antequera desde su fundación hasta el año 1800, en la que se recoge una nueva descripción del dolmen de Menga aportándose mejores mediciones. Sitúa 308 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN Retrato de Rodrigo Méndez Silba incluido en su otra Población General de España… de 1645. Portada de la obra de Manuel Solana de 1814. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 308
al monumento en un momento anterior a los romanos, asociándolo al entonces muy desconocido mundo tartesio. Rafael Mitjana y Ardison (1795-1849) Arquitecto titular del Ayuntamiento de Málaga, autor entre otras obras del obelisco dedicado a Torrijos que preside la plaza de la Merced y de la plaza de toros de Antequera. A él se debe la primera publicación monográfica sobre el dolmen de Menga, titulada Memoria sobre el templo druida hallado en las cercanías de la ciudad de Antequera, provincia de Málaga. Con este trabajo se abren nuevos frentes de discusión, como el que se refiere a la propia denominación del dolmen –propone que el término “Menga” deriva del celta “Mengal”– o el relativo a la primera excavación de que se tiene constancia –en el mismo lugar que el pozo que se descubriría ya en el siglo XIX– y al hueco abierto en la piedra cabecera. También se presentan las primeras imágenes de Menga (grabados) y se propone al cerro de la Cruz como cantera de extracción de los materiales constructivos. Eduardo Chao (1821-1887) Prestigioso historiador originario de Rivadavia que posteriormente sería ministro de Fomento en el gobierno republicano presidido por Salmerón (1873). En su ampliación de la obra Historia general de España del padre Mariana se limita a resumir las tesis de Mitjana, aunque incorpora un curioso dibujo pleno de idealismo romántico que consiste en una perspectiva del lateral norte desprovisto del túmulo. Ildefonso Marzo y Sánchez (1794-1856) Escritor, historiador y militar nacido en Alhaurín el Grande, autor del primer libro sobre la Historia de Málaga y su provincia, publicado en 1850. En esta obra, Marzo se opone radicalmente al topónimo “Mengal” propuesto por Rafael Mitjana, recalcando que dicho monumento era conocido por los antequeranos desde la antigüedad más remota, bajo el nombre de “Cueva de Menga”. También se distingue en la historiografía por ser el primero en proponer un uso del dolmen de carácter sepulcral y colectivo. Lady Louisa Tenison (1819-1882) Dama de la aristocracia victoriana inglesa, incansable viajera (sobre todo por Oriente Medio, donde visitó Egipto, Siria, Petra, Beirut, Jerusalén y Nazaret) que recorrió España entre 1850 y 1853. Fruto de este viaje fue su libro Castile and Andalucia, en el que dedica al dolmen de Menga buena parte de su capítulo sobre Antequera. Entre sus aportaciones destaca la interpretación de los pilares como una inclusión posterior, cuestión que más tarde será objeto de debate, o sus observaciones respecto a la relación visual entre el dolmen de Menga y la Peña de los Enamorados. También se refiere con claridad a la excavación de Mitjana, considerándola, como luego hará Trinidad de Rojas, un pozo. Una de las ilustraciones representa el interior del dolmen, de dentro a fuera, con un personaje en el centro vestido a la manera española, que cabe atribuir al artista sueco Egron Lundgren, por entonces afincado en Sevilla y acompañante de Tenison en diversos tramos de su viaje. Manuel de Assas y Ereño (1813-1880) Sabio polifacético de innumerables méritos, entre los que cabe destacar su cátedra de sánscrito en la Universidad Central, primera que se creó en España en esta especialidad, o sus nombramientos como académico de la Real Academia de la Historia y de la Academia Arqueológica de Bélgica. Fue un defensor acérrimo del origen celta del fenómeno megalítico, interpretando estos edificios como altares de sacrificios y descartando la idea de que se tratara de tumbas. En su obra titulada Nociones fisonómico-históricas de la arquitectura de España, compuesta por trece artículos publicados en el Seminario Pintoresco Español en 1857, dedica unas páginas de la primera entrega al dolmen de Menga. Trinidad de Rojas y Rojas (1831-1902) Poeta e historiador antequerano. Se aproxima al dolmen de Menga en varios artículos y en el capítulo I de su Historia de Antequera, obra que escribe en 1879 y que permanece inédita hasta que por fin es publicada en 1910 bajo el título Descripción de la cueva de Menga. En estos escritos Trinidad de Rojas critica a Rafael Mitjana por atribuirse su descubrimiento y por la adscripción etimológica que hace del nombre “Menga”. También describe hallazgos realizados por Mitjana en su excavación que éste había omitido. A este autor se debe la transmisión de las leyendas de la princesa 309 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... Cubierta y portada de la obra de Trinidad de Rojas publicada en 1910. Alzado y planta del dolmen de Menga en un grabado publicado por Mitjana en 1842. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 309
Kelma y de Margarita “la Leprosa”, la primera en relación con la edificación del dolmen y la segunda con el origen de su nombre. Manuel de Góngora y Martínez (1822-1884) Catedrático de Historia Universal de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Granada, Decano de esta institución y miembro de la Real Academia de la Historia. En su importante obra titulada Antigüedades prehistóricas de Andalucía. Monumentos, inscripciones, armas, utensilios y otros importantes objetos, publicada en 1868, hace una breve alusión al dolmen de Menga, relacionándolo con las grandes construcciones micénicas y adelantándose, por tanto, a las corrientes difusionistas y orientalista que tiempo después acabarían por generalizarse. Manuel Gómez-Moreno González († 1918) Pintor, historiador del arte y arqueólogo granadino, miembro de la Real Academia de Bellas Artes, y padre de Manuel Gómez-Moreno Martínez, quien a su vez habría de ser autor con posterioridad de una de las obras más influyentes de entre todas las relacionadas con la necrópolis de Antequera. Se conoce un interesante croquis a mano alzada, en tinta sobre papel, de la planta del dolmen de Menga dibujado por este autor. Francisco María Tubino y Rada (1833-1888) Político, periodista, escritor, arqueólogo e historiador, natural de San Roque (Cádiz), está considerado como una de las más importantes figuras del protoandalucismo. Fue diputado provincial, miembro de la Real Academia de Ciencias de Lisboa, de la Real Sociedad de Anticuarios de Dinamarca, de los Museos de Arte y Etnografía de Viena y Leipzig y de las Sociedades Antropológicas de París y Berlín. Dirigió la revista El Porvenir y el importante periódico La Academia y fue redactor de La Andalucía. En 1886 fundó la Revista de Bellas Artes, de la que también fue director. En su obra Los monumentos megalíticos de Andalucía, Extremadura y Portugal, de 1876, realiza una breve alusión al dolmen de Menga. Rafael González Anleo († 1899) Escritor y abogado antequerano. En 1886 publica un artículo en La Ilustración Española y Americana titulado “El dolmen. La cueva de Menga”, donde se hace eco de la visita de Alfonso XII y recuerda los grabados presentados con anterioridad en esta misma revista, en que se representaban dos perspectivas del dolmen de Menga. Éduard Philippe Émile Cartailhac (1845-1921) Afamado y prestigioso investigador francés, responsable de algunas teorías, muy vanguardistas en su tiempo, que fueron tan aplaudidas como combatidas, caso de la estimación de una Edad de Piedra a escala global, de la inclusión de la Edad del Cobre en la secuencia de las etapas prehistóricas, de la asunción de una civilización mediterránea común a todas las sociedades de su entorno o de la interpretación del arte paleolítico como fenómeno asociado a la magia simpática relacionada con las actividades cinegéticas. En su obra Les ages préhistoriques de l’Espagne et du Portugal, de 1886, hace una breve referencia al dolmen de Menga. Francisco Romero Robledo (1838-1906) Abogado y político antequerano, fue ministro de Fomento durante el reinado de Amadeo I, ministro de Gobernación durante el reinado de Alfonso XII y ministro de Ultramar y de Gracia y Justicia durante la regencia de María Cristina de Absburgo-Lorena. Desde su posición de diputado en las Cortes inspiró la creación de lo se podría denominar un centro de recepción de visitantes para el dolmen de Menga, proyecto que fue encargado al arquitecto Joaquín Fernández de Ayarragaray en torno a 1898. Joaquín Fernández de Ayarragaray Arquitecto guipuzcoano que fue director de las obras de restauración de la catedral de Sevilla. En los archivos de esta catedral se conserva una serie de dibujos que se ejecutan para el primer proyecto conocido orientado a ordenar el espacio que circunda al dolmen de Menga con vistas a su conservación y musealización. En ellos aparecen numerosos levantamientos topográficos y croquis del dolmen de Menga. Luis Siret y Cels (1860-1934) Ingeniero de minas y arqueólogo belga. Sus trabajos en el 310 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN Retrato de Manuel de Góngora. Oleo lienzo obra de 1890 de José Garrocha González. Autor: Javier Pérez González. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 310
sureste de España sirvieron de base para la definición de la secuencia prehistórica comprendida desde el Paleolítico hasta la Edad del Hierro. El dolmen de Menga es citado por este autor en L’Espagne préhistorique, relevante estudio finalizado en 1893 que constituye una de sus obras más exhaustivas y ambiciosas. José y Antonio Viera Fuentes Jardineros municipales de Antequera que descubrieron los dólmenes de Viera y El Romeral en 1903. El dolmen de Viera recibió este nombre en su honor. Ricardo Velázquez Bosco (1843-1923) Arquitecto burgalés, autor, entre otras obras, de los palacios de Velázquez y de Cristal del parque madrileño del Retiro, y director de las obras de restauración de la Mezquita de Córdoba. En 1904 presenta un detallado informe ante la Academia de Bellas Artes en el que da cumplida cuenta de los dólmenes localizados en Antequera el año anterior, realizando las primeras planimetrías y dibujos de Viera y El Romeral. Narciso Díaz Escovar (1860-1935) Abogado, escritor y periodista malagueño. Fue presidente de la Diputación de Málaga a los veinticinco años, aunque pronto abandonaría la política para dedicarse a las artes literarias, llegando a fundar en Málaga la Escuela de Declamación. De Díaz Escovar se conservan diferentes cartas y notas manuscritas realizadas a raíz de su nombramiento como delegado regio de Bellas Artes de Málaga, en las que se ocupa de los Dólmenes de Antequera tanto desde el punto de vista de la investigación como desde el de la conservación, y que forman parte de los fondos bibliográficos del archivo público de la Fundación Unicaja que lleva su nombre, una importante colección de documentos originales, periódicos de los siglos XIX y XX y revistas literarias, todos ellos referidos a la historia de Málaga y su provincia. Manuel Gómez-Moreno Martínez (1870-1970) Hijo de Manuel Gómez-Moreno González. En 1913 obtuvo la cátedra de Arqueología Árabe en la Universidad Central; en 1930 fue nombrado director general de Bellas Artes e ingresó en la Real Academia Española en 1942; fue nombrado doctor honoris causa por las universidades de Montevideo y Oxford en 1941, de Glasgow en 1951 y de Granada en 1970. En 1905 publica una obra importantísima que por primera vez recoge el estudio completo del conjunto dolménico: Arquitectura tartesia: la necrópolis de Antequera, donde Gómez-Moreno da a conocer los primeros materiales arqueológicos procedentes de los tres dólmenes, describe el eje visual Menga-El Romeral-Peña, relacionando arqueológicamente por vez primera la necrópolis con el cerro de Marimacho, y presenta un primer corpus planimétrico integral de la necrópolis. José Ramón Mélida y Alinari (1856-1933) Arqueólogo madrileño, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En su discurso de recepción en la Real Academia de la Historia, leído en 1906 y titulado Iberia arqueológica anterromana, recoge fundamentalmente los descubrimientos de Viera y El Romeral a partir de la información aportada por Velázquez Bosco y Gómez-Moreno. 311 ANÁLISIS Y EVALUACIÓN | MUSEALIZACIÓN Y EXPOSICIÓN ... Retrato de Francisco Romero Robledo, obra de Francisco Palma a principios del siglo XIX y fundido en bronce en 2008. Retrato de Francisco María Tubino y Rada. Medallón en bronce obra de Francisco Javier Pérez Galán. Autor: Javier Pérez González. Retratos de los hermanos Viera en sendos medallones en bronce obra de Francisco Javier Pérez Galán. Autor: Javier Pérez González. 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 311
Rodrigo Amador de los Ríos y Fernández de Villalta (1849-1917) Arqueólogo madrileño que fue director del Museo Arqueológico Nacional desde 1911 a 1916. En su Catálogo de los monumentos históricos y artísticos de la provincia de Málaga, de 1907, se centra de una forma detenida en la necrópolis antequerana. Su principal aportación es el descubrimiento y descripción de los grabados de la entrada del dolmen de Menga, aunque no los considera prehistóricos. Hugo Obermaier y Grad (1877-1946) Paleontólogo, geólogo y arqueólogo alemán. Después de un primer viaje de campo a España en 1909, este investigador se asentó en Madrid en 1914, e ingresó en la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas del Museo de Ciencias Naturales, desde donde realizó importantísimas aportaciones a la arqueología de la Península Ibérica. En su obra El dolmen de Matarrubilla, de 1919, hace un estudio comparativo sobre “pilas y otros recipientes dolménicos” y trae a colación la losa del suelo de la cámara secundaria de El Romeral, de la que opina habría servido para depositar los cadáveres o el mobiliario funerario. También documenta un hacha que había sido desenterrada en el dolmen de Menga en 1904. Adrien de Mortillet (1853-1931) Hijo del también arqueólogo Gabriel de Mortillet, publicó en 1920 la obra Le dolmen d’Antequera (Andalousie), en la que se recoge el trabajo realizado por este investigador a raíz de una visita que, según sus propias palabras, efectuó a la ciudad de Antequera en 1913. Pasa por alto el descubrimiento de los dólmenes de Viera y El Romeral y se centra en el de Menga, proponiendo un sistema para la denominación de sus bloques de piedra. Mortillet copió unos dibujos a partir de unas acuarelas realizadas por el pintor Henri Nodet que se publicaron en la obra de Émile Cartailhac Les ages préhistoriques de l’Espagne et du Portugal, gracias a la cual estas imágenes fueron las más difundidas de Menga en aquella época. Pierre Paris (1859-1931) Arqueólogo y prehistoriador francés, miembro de la Escuela Francesa de Atenas y fundador en 1910 de la Escuela Francesa de Estudios Hispánicos, de la que fue primer director. En 1920 publica Promenades Archéologiques en Espagne, donde relata sus “paseos arqueológicos” por España, visitando diferentes lugares de interés entre 1910 y 1921. En esta obra concede especial relevancia a los Dólmenes de Antequera, a los que dedica íntegramente el primer capítulo. A este investigador se debe la primera descripción de la galería perimetral del dolmen de El Romeral. Edward Turlow Leeds (1877-1955) Arqueólogo británico del que conocemos su referencia a la necrópolis de Antequera en un comunicado a la Society of Antiquaries of London, en 1920, titulado The dolmens and megalithie. Tombs of Spain and Portugal, así como una nota manuscrita conservada en el Departamento de Antigüedades del Ashmolean Museum de Oxford y fechada entre 1919 y 1921, en la que se incluyen bosquejos realizados a partir de los dibujos de Gómez-Moreno hijo, incluyendo El Romeral, Menga, con una fotografía, y Viera. Asimismo, Leeds presenta medidas longitudinales de El Romeral y lista de los materiales hallados en él. Cayetano de Mergelina y Luna (1890-1962) Arqueólogo sanluqueño, discípulo de Manuel GómezMoreno, fue catedrático de Arqueología en la Universidad de Valladolid –de la que fue también rector– y de Historia del Arte en la de Murcia, además ser miembro del Centro de Estudios Históricos y de ocupar los cargos de comisario provincial de Excavaciones en Valladolid y Murcia. En su monografía La necrópolis tartesia de Antequera, de 1922, continúa y amplía la obra de su maestro Gómez-Moreno en esta necrópolis, ofreciendo las primeras hipótesis firmes sobre los respectivos procesos constructivos –incluyendo la controvertida marca del techo de Menga que reproduciría un primer esquema de la planta–, así como la primera interpretación razonada de estos edificios como sepulcros colectivos que ya habían apuntado de forma un tanto intuitiva Ildefonso Marzo y Trinidad de Rojas. También hace un estudio de los materiales arqueológicos descritos por Gómez-Moreno. Juan Cabré Aguiló (1882-1947) Arqueólogo y fotógrafo turolense, uno de los investigadores españoles más inquietos de la época. En colaboración con Cayetano de Mergelina, fotografía y realiza los primeros dibujos de los grabados de la entrada de Menga, considerándolos prehistóricos. Wilfrid James Hemp (1882-1962) Prehistoriador galés, que fue presidente de la Welsh Society of Antiquaries. Gran conocedor del fenómeno megalítico europeo, en su obra titulada The Pasaje Graves of Antequera, and Maes Howe, Orkney y publicada en 1934, este autor centra su atención en la necrópolis megalítica de Antequera buscando establecer relaciones formales entre El Romeral y el dolmen de Maes Howe en Orkney, Escocia, ambos de falsa cúpula. En su descripción del dolmen de Viera realiza dos aportaciones de gran interés: la primera alusión a la puerta perforada de la entrada –cuyo hallazgo se disputa con Georg Leisner– y los grupos de cazoletas –pequeñas concavidades inscritas en los ortostatos del corredor–. También recoge la primera fotografía de la Peña de los Enamorados desde la entrada de Menga, señalando la presencia clara en el llano del túmulo de El Romeral. Le Corbusier (1887-1956) Arquitecto francés de origen suizo que fue, junto a Walter Gropius, el principal protagonista del renacimiento arquitectónico internacional del siglo XX. Además de ser uno de los más grandes renovadores de la arquitectura moderna, fue un incansable agitador cultural, labor que ejerció con pasión a lo largo de toda su vida. Con sus escritos se ganó una merecida fama de polemista y aportó un verdadero caudal de ideas innovadoras que han hecho que su obra influya decisivamente en la arquitectura posterior. En 1950 visitó los dólmenes de Antequera, dejando escrito en el libro de registro del guarda las palabras “A mis ancestros”. 312 DOCUMENTO DE AVANCE DEL PLAN DIRECTOR | I. DEFINICIÓN 2ok_IMPR_DEFINICION_1.qxd 26/1/12 09:25 Página 312