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La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia

Ruiz Ruiz, Juan Carlos; García Ferrer, Sonia; Fuentes Durá, Inmaculada

Abstract

La investigación realizada en los últimos años ha mostrado la existencia de una correlación entre los déficits cognitivos y el funcionamiento social en esquizofrenia. Mientras que los déficits en la atención, la memoria y el funcionamiento ejecutivo han sido ampliamente estudiados, se ha puesto menos atención a la investigación en cognición social. Sin embargo, la cognición social se está convirtiendo en el foco de interés porque la evidencia empírica está mostrando su relevancia funcional como variable mediadora entre neurocognición y el nivel de funcionamiento social del paciente con esquizofrenia. En consecuencia, se han desarrollado nuevas intervenciones centradas en los componentes clave de la cognición social que están deteriorados en la esquizofrenia (procesamiento emocional, percepción social, teoría de la mente, esquemas sociales/conocimiento social y estilo atribucional), con el objetivo de mejorar el funcionamiento cognitivo social. Los objetivos de este trabajo son: sintetizar cuál es la concepto actual de cognición social, indicar cuáles son los componentes que incluye, presentar algunos de los instrumentos disponibles para evaluar la cognición social y revisar los programas de intervención más destacados que están dirigidos a mejorar la cognición social en las personas con esquizofrenia.

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Apuntes de Psicología, 2006, Vol. 24, número 1-3, págs. 137-155. 137 J. C. Ruiz, S. García e I. Fuentes La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia Dirección de los autores: Facultad de Psicología, Blasco Ibáñez, 21. 46010 Valencia. Correo electrónico: [email protected]. Agradecimientos: Este trabajo ha sido subvencionado por la Universidad de Valencia, Proyecto: UV-AE20060248, y por el Ministerio de Educación y Ciencia, número de referencia: SEJ2006-07055. Recibido: enero 2006. Aceptado: junio 2006. Apuntes de Psicología Colegio Oficial de Psicología 2006, Vol. 24, número 1-3, págs. 137-155. de Andalucía Occidental y ISSN 0213-3334 Universidad de Sevilla La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia Juan Carlos RUIZ-RUIZ Sonia GARCÍA-FERRER Inmaculada FUENTES-DURÁ Universidad de Valencia Resumen La investigación realizada en los últimos años ha mostrado la existencia de una correlación entre los déficits cognitivos y el funcionamiento social en esquizofrenia. Mientras que los déficits en la atención, la memoria y el funcionamiento ejecutivo han sido ampliamente estudiados, se ha puesto menos atención a la investigación en cognición social. Sin embargo, la cognición social se está convirtiendo en el foco de interés porque la evidencia empírica está mostrando su relevancia funcional como variable mediadora entre neurocognición y el nivel de funcionamiento social del paciente con esquizofrenia. En consecuencia, se han desarrollado nuevas intervenciones centradas en los componentes clave de la cognición social que están deteriorados en la esquizofrenia (procesamiento emocional, percepción social, teoría de la mente, esquemas sociales/conocimiento social y estilo atribucional), con el objetivo de mejorar el funcionamiento cognitivo social. Los objetivos de este trabajo son: sintetizar cuál es la concepto actual de cognición social, indicar cuáles son los componentes que incluye, presentar algunos de los instrumentos disponibles para evaluar la cognición social y revisar los programas de intervención más destacados que están dirigidos a mejorar la cognición social en las personas con esquizofrenia. Palabras clave: cognición social, esquizofrenia, percepción social. Abstract Research conducted in recent years has shown correlations between neurocognitive deficits and functional outcome in schizophrenia. Whereas deficits such as attention, memory and executive functioning have been widely studied, less attention has been paid to social cognition. However social cognition is moving into the focus of interest because empirical evidence is showing the functional significance of social cognition 138 Apuntes de Psicología, 2006, Vol. 24, número 1-3, págs. 137-155. J. C. Ruiz, S. García e I. Fuentes La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia as a mediating variable between neurocognition and the social level of functioning in schizophrenic patients. Consequently, new interventions have been developed focusing on the key domains of social cognition that are impaired in schizophrenia (emotion perception, social perception, theory of main, social schemata, and attributional style), with the goal of improving social cognitive functioning. The purpose of this present work is: to summarize the current conceptualisation of social cognition and the domains included under this concept; to present some of the instruments available to evaluate social cognition; and to review the main intervention programs devoted to improving social cognition in schizophrenia. Key words: Social Cognition, Schizophrenia, Social Perception. La esquizofrenia es un trastorno mental grave caracterizado, entre otros aspectos, por presentar una serie de déficits cognitivos a los que se ha prestado una gran atención en las últimas décadas. Durante este tiempo la mayoría de los estudios neuropsiquiátricos sobre la esquizofrenia se han centrado en desórdenes en procesos cognitivos no sociales: funcionamiento ejecutivo, atención o memoria. Sin embargo, desde mediados de los 90 la investigación ha cambiado en buena medida su foco de atención redirigiéndolo hacia la cognición social (Brüne, 2005). Los problemas comportamentales de tipo social o de funcionamiento social son característicos en la esquizofrenia, frecuentemente preceden también al desencadenamiento de la psicosis, suelen empeoran en el transcurso de la enfermedad y contribuyen a aumentar el número de recaídas (Pinkham, Penn, Perkins y Lieberman, 2003). Este cambio de atención se ha sustentado en la hipótesis de que la cognición social podría explicar en buena medida el deterioro en el funcionamiento social que se da en la esquizofrenia. El proyecto MATRICS (Investigación en la medición y tratamiento para mejorar la cognición en esquizofrenia –ver actualizaciones en www.matrics.ucla.edu–, Green y Nuechterlein, 2004) identificó en su reunión de Abril de 2003 siete ámbitos cognitivos críticos en los que los pacientes con esquizofrenia presentan déficits: velocidad de procesamiento, atención/vigilancia, memoria de trabajo, aprendizaje y memoria verbal, aprendizaje y memoria visual, razonamiento y solución de problemas, y cognición social. La inclusión de la cognición social entre ese conjunto de dominios supuso probablemente, el reconocimiento explícito de la importancia que la cognición social tiene como dimensión diferenciada entre el conjunto de aspectos en los que los pacientes con esquizofrenia presentan problemas. Además, esa inclusión es el resultado de la fuerte expansión que ha tenido la investigación en ese campo en la década de los 90 y que continúa aumentando hoy en día. Véase por ejemplo los últimos números de diciembre de 2005 de revistas tan prestigiosas como el Schizophrenia Bulletin, Schizophrenia Research, e incluso en publicaciones algo más alejadas del contexto de la esquizofrenia como NeuroImage o Trends in Cognitive Sciences. La relevancia que ha alcanzado la cognición social está originada, entre otras, por las siguientes razones: la evidencia empírica que relaciona la cognición social con el funcionamiento social (Brüne, 2005; Green y Nuechterlein, 1999; Green, Kern, Braff, y Mintz, 2000), su papel como variable mediadora entre la cognición social básica o neurocognición y el funcionamiento social (Brekke, Kay, Lee y Green, 2005; Apuntes de Psicología, 2006, Vol. 24, número 1-3, págs. 137-155. 139 J. C. Ruiz, S. García e I. Fuentes La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia Vauth, Rüsch, Wirtz y Corrigan, 2004), la aparición de trabajos que muestran un sustrato neuronal de la cognición social (Adolphs, 2001; Pinkham, Penn, Perkins y Lieberman, 2003; Insel y Fernald, 2004), y la atención que se ha dado y se está dando al desarrollo de programas de intervención en esquizofrenia centrados en la cognición social (Andres, Brenner, Pfammatter y Roder, 2001; Penn, Jones y Munt, 2005). Lo anterior posiblemente es reflejo del estado en que se encuentra la investigación sobre los déficits en cognición social en esquizofrenia, y la necesidad de avanzar en ese campo utilizando un enfoque interdisciplinar como señalan Green, Nuechterlein, Gold, Barch, Cohen, Essock, Fenton, Frese, Goldberg, Heaton, Keefe, Kern, Kraemer, Stover, Weinberger, Zalcman y Marder (2004), y Geyer y Heinssen (2005). En este sentido, tal vez habría que incorporar el cúmulo de conocimientos que sobre cognición social ha alcanzado la psicología social durante décadas (Lieberman, 2005). Sin embargo, los términos, definiciones y subáreas que conforman la cognición social en el contexto de la esquizofrenia continúan siendo objeto de debate (en 1994, Wyer y Srull señalaban que existían más de cien definiciones distintas de cognición social). Además, el número de medidas estandarizadas de cognición social es escaso y también es limitado, y hasta cierto punto desconocido, el número de programas de intervención, para la esquizofrenia, centrados o que presten atención a la cognición social. El objetivo de este artículo es clarificar este panorama prestando atención a tres cuestiones clave en relación con la cognición social: qué se entiende por cognición social, cómo se evalúa la cognición social, y cuáles son los programas más destacados de intervención en cognición social. La definición de cognición social ¿Qué es la cognición social? Pese a la multiplicidad de definiciones que pueden encontrarse en la literatura en relación a la cognición social, lo cierto es que, en el contexto de la esquizofrenia, vienen a coincidir en que la cognición social se refiere al conjunto de operaciones mentales que subyacen en las interacciones sociales, y que incluyen los procesos implicados en la percepción, interpretación, y generación de respuestas ante las intenciones, disposiciones y conductas de otros (Ostrom, 1984; Brothers, 1990). En otros términos, cognición social, es el conjunto de procesos cognitivos implicados en cómo la gente piensa sobre ella misma, otras personas, situaciones sociales e interacciones (Penn, Corrigan, Bental, Racenstein, y Newman, 1997). También se considera que son los procesos y funciones que permiten a la persona entender, actuar y beneficiarse del mundo interpersonal (Corrigan y Penn, 2001). Estos procesos cognitivos sociales son los implicados en cómo elaboramos inferencias sobre las intenciones y creencias de otras personas y cómo sopesamos factores situacionales sociales al hacer dichas inferencias (Green, Olivier, Crawley, Penn, y Silverstein, 2005). Esta concepción hace de la cognición social el elemento clave para entender la interdependencia entre cognición no social y conducta social. Y ha otorgado a la cognición social un papel mediador o de puente entre la neurocognición y el funcionamiento social o comunitario del individuo. Si bien la cognición social se diferencia de la cognición no social y del funcionamiento social como constructo delimitado, lo cierto es que no es algo unitario, abarcando 140 Apuntes de Psicología, 2006, Vol. 24, número 1-3, págs. 137-155. J. C. Ruiz, S. García e I. Fuentes La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia distintos componentes sobre cuyo número tampoco hay un acuerdo pleno. Extrayendo el común denominador a las diferentes propuestas que pueden encontrarse en la literatura, los componentes que se incluyen como partes de lo que es cognición social son: procesamiento emocional, teoría de la mente, percepción social, conocimiento social, y estilo o sesgo atribucional (Brekke y cols., 2005; Green y cols., 2005; Green y Nuechterlein, 1999; Penn y cols., 2005). A continuación se presenta una breve descripción de cada una de estas áreas. El procesamiento emocional hace referencia a todos aquellos aspectos que están relacionados con percibir y utilizar emociones. El conocimiento empírico en este aspecto de la cognición social se ha nutrido fundamentalmente de estudios sobre la percepción del afecto facial. Estos estudios utilizan tareas en las que básicamente se presentan fotografías de caras de personas (Ekman, 1976) para identificar en ellas seis emociones básicas (alegría, tristeza, enfado, miedo, sorpresa y disgusto o vergüenza) (por ejemplo, Kohler, Bilker, Hagendoorn, Gur, y Gur, 2000; Penn y Combs, 2000; Hall, Harris, Sprengelmeyer, Sprengelmeyer, Young, Santos, Johnstone, y Lawrie, 2004; Sachs, Steger-Wuchse, Kryspin-Exner, Gur, y Katschnig, 2004). Los pacientes con esquizofrenia muestran un deterioro en comparación con sujetos control en este tipo de tareas. Es un déficit estable en los distintos estados de la enfermedad pero es más acusado en los períodos de crisis. Lo que lo convierte en un factor que determina de manera clave el funcionamiento psicosocial del paciente (Mueser, Donan, Penn, Blandchard, Belack, y Nishith, 1996; Mandal, Pandey, y Prasad, 1998; Morrison, Bellack y Mueser, 1988; Edwards, Jackson, y Pattison, 2002). Las personas con esquizofrenia tienen más dificultades que las personas sin enfermedad, en reconocer y entender las expresiones faciales de emociones de otros (Ekman, 1976), especialmente de emociones negativas. Kohler, Turner, Bilker, Brensinger, Siegel, Kanes, y Gur (2003), identifican dificultades en el reconocimiento de miedo y asco, así como en el reconocimiento de caras neutras o sin emoción, ante las cuales los pacientes suelen identificar la presencia de emociones negativas. Esto sin embargo, no ocurre con otras emociones como alegría, tristeza o enfado. El miedo es la emoción que con menos precisión se percibe, y existe una alta sensibilidad a ciertas emociones negativas como el miedo o el enfado (Mandal, Pandey y Prasad, 1998). Por otro lado, las personas con esquizofrenia también muestran un deterioro en la capacidad para expresar emociones faciales. Teoría de la mente (ToM) es un término propuesto por Premack y Woodruff (1978) para el componente de la cognición social que hace referencia a la capacidad para hacer inferencias sobre los estados mentales de otros, como por ejemplo, intenciones, disposiciones y creencias (Brune, 2005; Mazza, De Risio, Surian, Roncote, y Casacchia., 2001; Schenkel, Spaulding, y Silverstein, 2005). Numerosos estudios han puesto de manifiesto que los pacientes con esquizofrenia tienen comprometida su capacidad para inferir cuáles son los estados mentales de otras personas, y para atribuirse ellos mismos estados mentales o atribuirlos a otros (Brune, 2003, 2005). Esta carencia según el modelo teórico de Frith (1992), sería responsable de: desórdenes para monitorizar los pensamientos e intenciones de otros, y desórdenes para explicarse y predecir su propia conducta. Apuntes de Psicología, 2006, Vol. 24, número 1-3, págs. 137-155. 141 J. C. Ruiz, S. García e I. Fuentes La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia Sin embargo, la literatura aporta datos no concluyentes respecto a la presencia o no de déficit en ToM (por ejemplo, Brüne, 2003). Algunos autores indican, por ejemplo, que es necesaria una teoría de la mente sin deterioro alguno para desarrollar ideas delirantes de persecución (Watson, Blennerhassett, y Charlton, 2000; Drury, Robinson, y Birchwood, 1998). De acuerdo con los modelos que hablan de tres dimensiones en la sintomatología de la esquizofrenia, positiva, negativa, y desorganizada, los estudios en ToM muestran que los déficits en esa capacidad están asociados a la tipología sintomática. Los pacientes con sintomatología negativa nunca llegaron a desarrollar una teoría de la mente y los pacientes con síntomas negativos y desorganización, muestran peores resultados en la ejecución de tareas que requieren una teoría de la mente que los pacientes con sintomatología positiva (Garety y Freeman, 1999; Greig, Bryson y Bell, 2004). Además, se ha observado que el deterioro en ToM está asociado a una baja ejecución en tareas que requieren un procesamiento contextual, esto es, un procesamiento del contexto lingüístico o del contexto visualperceptivo (Schenkel, Spaulding y Silverstein, 2005). Este tipo de procesamiento está directamente asociado con otro elemento que conforma la cognición social: la percepción social. La percepción social es un término vagamente definido al hablar de cognición social, posiblemente por hacer referencia a aspectos muy próximos a lo que sería cognición no social y también a aspectos de teoría de la mente. La percepción social se asocia a las capacidades para valorar reglas y roles sociales, así como para valorar el contexto social. Valoraciones que en ambos casos se basan fundamentalmente en procesos perceptivos que deben dirigir la atención de la persona hacia aquellas señales sociales clave, que le ayudarán a situar e interpretar adecuadamente las situaciones en las que pueda verse envuelto. En todo ese proceso el contexto es crítico, Es el tipo de percepción que requiere leer entre líneas (Penn y cols., 1997). Para estudiar la percepción social en los pacientes con esquizofrenia se han utilizado fundamentalmente estudios centrados en el procesamiento del contexto y de las señales verbales, físicas, e interpersonales (Mah, Arnold y Grafman, 2004; Penn, Ritchie, Francis, Combs y Martin, 2002). La percepción social implicaría dos fases, la primera encargada de la identificación o categorización inmediata de la conducta, y la segunda, ocupada en decidir si la conducta observada se debe a estados estables o a factores situacionales (Bellack, Blanchard, y Mueser, 1996; Newman y Uleman, 1993). Esta última fase es más costosa y requiere un análisis inferencial o atribucional. Y en ella es donde los pacientes con esquizofrenia muestran mayores déficits por su dificultad para modificar primeras impresiones. Existe evidencia empírica que muestra que en la esquizofrenia está dañada la capacidad para utilizar información social contextual. En palabras de Penn y cols. (2002) las personas con esquizofrenia o trastorno esquizoafectivo no utilizan el contexto cuando procesan estímulos sociales. Además de tener dificultades para utilizar la información procedente del contexto durante el procesamiento de la información, invierten más tiempo en las características menos relevantes (Phillips y David, 1998), tienen dificultades para captar la información de tipo abstracto (Nuechterlein y Dawson, 1984) y la que no les resulta familiar. Todo esto contribuye a crear una deficiente percepción de estímulos socialmente relevantes. 142 Apuntes de Psicología, 2006, Vol. 24, número 1-3, págs. 137-155. J. C. Ruiz, S. García e I. Fuentes La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia Muy ligada a la percepción social se sitúa la capacidad para identificar los componentes que pueden caracterizar una determinada situación social. La identificación de señales sociales requiere un cierto conocimiento de lo que es típico en una determinada situación social. A este componente de la cognición social se le suele llamar conocimiento social o esquema social (Corrigan y Green, 1993; Green y cols., 2005). Los esquemas sociales varían en función de los componentes o características que permiten su comprensión, pero básicamente se consideran cuatro componentes básicos: acciones, roles, reglas y fines o metas. Éstos actúan como guía en las situaciones sociales (por ejemplo, entrar en un restaurante y pedir la comida). El conocimiento social es el marco de referencia que permite al sujeto saber cómo debe actuar, cuál es su papel y el de otros actores en la situación, cuáles son las reglas que por convención se utilizan en esa situación y cuáles son las razones por las que se ve implicado en esa situación social. El último de los componentes de la cognición social es el estilo atribucional. Las atribuciones son las explicaciones o razones que uno da a las causas de resultados positivos o negativos. El significado de un acontecimiento se basa en la atribución que el individuo hace sobre su causa (Green y cols., 2005). En un trabajo de Kinderman y Bentall (1996) con esquizofrénicos se observó que los malos resultados en una tarea de teoría de la mente estaban asociados a una tendencia a hacer atribuciones externas personales (las causas se atribuyen a otras personas) en mayor medida que a hacer atribuciones externas situacionales (las causas se atribuyen a factores situacionales). Los sujetos con delirios persecutorios suelen mostrar una tendencia atribuir sus malos resultados a otros individuos más que a la situación (Bentall, Corcoran, Howard, Blackwood y Kinderman, 2001). El estilo atribucional es peculiar cuando hay sintomatología paranoide (Combs y Penn, 2004; Peer, Rothmann, Penrod, Penn y Spaulding, 2004). Este estilo se caracteriza en parte, por una tendencia a exagerar, distorsionar o centrarse de forma selectiva en los aspectos hostiles o amenazantes de los demás (Fenigstein, 1997). Las emociones asociadas a la hostilidad son el enfado, el asco y el desprecio (Barefoot, 1992; Izard, 1994; Brummett, Maynar, Babyak, Haney, Siegler, Helms y Barefoot, 1998). Es decir, aquellas emociones en las que las personas con esquizofrenia presentan especialmente dificultades. En suma, la percepción inexacta de emociones (Davis y Gibson, 2000; Larusso, 1978; Lewis y Garver, 1995), y un estilo atribucional característico (Kohler y cols., 2003; Mandal y cols.,1998), contribuyen a la exacerbación de los síntomas paranoides en la esquizofrenia. Finalmente, otro de los sesgos atribucionales que aparece en las personas con esquizofrenia es su tendencia a saltar a conclusiones de forma precipitada, sin permitir que sus juicios se basen exclusivamente en la evidencia (Penn, Jones y Munt, 2005). Cognición social vs. cognición no social Si bien la definición de cognición social puede plantearse desde la descripción de sus componentes como se ha hecho en el punto anterior. También puede ayudar a la comprensión de este constructo su caracterización por contraposición a lo que es cognición no social. La cognición no-social se refiere a la cognición básica, es decir, al conjunto de procesos cognitivos básicos libres de contenido social. Los estímulos empleados Apuntes de Psicología, 2006, Vol. 24, número 1-3, págs. 137-155. 143 J. C. Ruiz, S. García e I. Fuentes La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia frecuentemente constituyen un material sin contenido social, como por ejemplo: números, letras, figuras geométricas, etc. Por lo tanto, las diferencias entre cognición social y no social vienen marcadas en parte, por el hecho de que los estímulos cognitivos sociales y no-sociales son muy diferentes entre sí, y porque son percibidos de manera diferente por personas con esquizofrenia. Leonhard y Corrigan (2001) señalan las siguientes dificultades como características en las personas con esquizofrenia cuando se enfrentan al procesamiento de estímulos con contenido social: a) La percepción de estímulos sociales está afectada por la familiaridad de la situación, las personas con esquizofrenia pueden tener menos familiaridad. b) Los estímulos sociales son más abstractos y por tanto a las personas con esquizofrenia les resulta más complicado percibirlos. c) La percepción de estímulos sociales requieren un procesamiento semántico que puede estar dañado en la esquizofrenia. d) La percepción de estímulos sociales requiere la comprensión de parámetros emocionales, una función difícil para personas con esquizofrenia. La relación entre cognición social y funcionamiento social Además de la evidente relación que guarda la cognición social con el funcionamiento cognitivo, existe un buen número de trabajos que han puesto de manifiesto la implicación directa que la cognición social tiene sobre el funcionamiento social o comunitario de las personas con diagnóstico de esquizofrenia. Por ejemplo, los déficits en la percepción del afecto y la solución de problemas cognitivo-sociales están relacionados con la competencia social (Spaulding, Weiler y Penn, 1990) y el desempeño en el funcionamiento social (Sullivan, Marder, Liberman, Donahoe, y Mintz, 1990). Además, hay resultados empíricos que indican que la cognición social podría funcionar como un mediador o vínculo entre el funcionamiento cognitivo y el funcionamiento social (Brekke y cols., 2005). Estos resultados sugieren que mejoras en cognición social deben suponer mejoras en el funcionamiento social diario. Si la esquizofrenia puede verse en esencia como un desorden de la neurocognición es razonable pensar que haya surgido un creciente interés por conocer cuál es el papel de los déficits cognitivos en relación con el tratamiento y los logros que puedan alcanzarse. En otras palabras, la cuestión que se plantea es que, asumida la relación entre neurocognición y funcionamiento social, ¿no deberían ser los propios déficits neurocognitivos objetivos del tratamiento? (Green y Nuechterlein, 1999). En este contexto han aparecido diversos modelos que tratan de servir de marco en el que organizar la investigación sobre intervenciones neurocognitivas y el conocimiento que se genere. Estos modelos básicamente proponen dos extremos: neurocognición y funcionamiento social, y una serie de factores complementarios entre los que la cognición social juega un papel relevante, puesto que se ha propuesto como variable intermediaria entre los extremos. Las figuras 1, 2 y 3 presentan como ejemplo varios modelos recientes que tratan de explicar la interrelación entre neurocognición, cognición social y funcionamiento social. En todos ellos es de destacar la presencia e importancia que se asigna a la cognición social. 144 Apuntes de Psicología, 2006, Vol. 24, número 1-3, págs. 137-155. J. C. Ruiz, S. García e I. Fuentes La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia Figura 1. El modelo de Vauth, Rüsch, Wirtz, y Corrigan (2004). Muestra resultados a favor de la hipótesis de que la cognición social puede ser un mediador entre neurocognición básica y funcionamiento social. (Los valores reflejan la influencia de unos factores sobre otros). Figura 2. El modelo de Brekke, Kay, Lee y Green (2005). Es un modelo biosocial causal del funcionamiento social en la esquizofrenia. Utiliza como predictores tanto del funcionamiento social global como de alguno de sus aspectos específicos, la neurocognición, la cognición social, la competencia social y el soporte social. El grosor de las líneas es proporcional a la influencia de unos factores sobre otros. Figura 3. El modelo de Green y Nuechterlein (1999). Es un modelo complejo que presenta por separado los subcomponentes de la neurocognición básica, la cognición social y el funcionamiento social. En este modelo la asociación de cognición social con neurocognición por un lado y por otro con funcionamiento social se presentaba como potencial. En la adaptación del modelo que se presenta se ha obviado el papel de la farmacología, las intervenciones y la sintomatología. FUNCIONAMIENTO SOCIAL COGNICIÓN NO-SOCIAL COGNICIÓN SOCIAL Funcionamiento ejecutivo Atención Memoria 0.1 0.3 0.9 NEUROCOGNICIÓN COGNICIÓN SOCIAL FUNCIONAMIENTO SOCIAL GLOBAL Competencia social Apoyo social NEUROCOGNICIÓN: Vigilancia Memoria de trabajo Memoria verbal secundaria Funcionamiento ejecutivo FUNCIONAMIENTO: Social Ocupacional Satisfacción del paciente Carga para el cuidador COGNICIÓN SOCIAL: Percepción de emociones Esquema social Insight Estrategias de afrontamiento Apuntes de Psicología, 2006, Vol. 24, número 1-3, págs. 137-155. 145 J. C. Ruiz, S. García e I. Fuentes La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia acciones. El MSCEIT es un test de 141 ítems que evalúan cómo la gente actúa y resuelve problemas emocionales en ocho tareas divididas en cuatro clases de habilidades: a) percepción de emociones, b) integración de las emociones para facilitar el pensamiento, c) comprensión de las emociones, y d) manejo de las emociones para promover el crecimiento personal. Entre los segundos, instrumentos de evaluación de aspectos más específicos dentro del conglomerado de dimensiones que incluye la cognición social, se incluyen los centrados en la evaluación de la percepción, reconocimiento o discriminación del afecto facial, la percepción social y la teoría de la mente (ToM). Algunos de los instrumentos más empleados en investigación para evaluar percepción y reconocimiento de emociones o afecto facial se detallan a continuación. En primer lugar el llamado Pictures of Facial Affect (Ekman, 1976), compuesto por un conjunto de 110 fotografías donde aparecen personas expresando diferentes emociones. Las personas evaluadas con esta prueba deben identificar cuál de las siguientes emociones: Tristeza, Alegría, Miedo, Enfado, Asco, Sorpresa y Neutra, está siendo expresada. En segundo lugar, el Face Emotion Identification Test (FEDT; Kerr y Neale, 1993) que está formado por 19 fotografías en blanco y negro de caras que expresan 6 emociones básicas (alegría, tristeza, enfado, miedo, sorpresa y vergüenza). Los ítems son presentados mediante un ordenador durante 15 segundos. El participante debe elegir cuál de las 6 emociones está siendo expresada. Y, por último destaca el Face Emotion Identification Test (FEIT; Kerr y Neale, 1993). Este incluye 30 pares de fotografías de personas del mismo sexo. Cada par de fotografías es presentado por ordenador durante 15 segunEvaluación de la cognición social Son pocos los instrumentos elaborados para evaluar globalmente la Cognición Social, probablemente debido a la gran cantidad de aspectos que comprende. En cambio existe una gran diversidad de instrumentos focalizados en aspectos concretos de dicho constructo. Entre los primeros hay que incluir el Interpersonal Perception Task (IPT; Archer y Costanzo; 1998). Esta prueba comprende 30 escenas de video sobre diferentes interacciones sociales. A los sujetos se les pide que realicen juicios sobre las diferentes interacciones que se establecen entre las personas representadas. Concretamente se evalúan 5 dominios de la cognición social: estatus social, grado de intimidad, parentesco, competencia y engaño. Cada uno de estos aspectos es representado en 6 escenarios diferentes. A cada escenario le precede una pregunta sobre la relación entre las personas representadas, seguida de 2 o 3 opciones de respuesta. Este instrumento evalúa diferentes dimensiones de la cognición social como la percepción de aspectos no-verbales de la interacción social, incluyendo la expresión facial y el lenguaje corporal, o el significado social de las afirmaciones. Otro instrumento que evalúa de forma global cognición social, seleccionado por el proyecto MATRICS para medir ese déficit en esquizofrenia, es el Mayer-Salovey-Caruso Emocional Intelligence Test (MSCEIT; Mayer, Salovey y Caruso, 2002). Este instrumento fue diseñado básicamente para medir Inteligencia Emocional. La inteligencia emocional puede definirse como la habilidad para percibir las emociones y sentimientos tanto propios como de los demás, para discriminar entre éstos, y para usar esta información como guía de los propios pensamientos y 152 Apuntes de Psicología, 2006, Vol. 24, número 1-3, págs. 137-155. J. C. Ruiz, S. García e I. Fuentes La relevancia de la cognición social en la esquizofrenia Corrigan, P.W., Buicam, B. y Toomey, R. (1996). Construct validity of two tests of social cognition in schizophrenia. Psychiatry Research, 63, 77-82. Cramer, P., Weegmann, M. y O´Neil, M. (1989). Schizophrenia and the perception of emotions. 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