Periodismo y periodistas en crisis: condiciones laborales y calidad informativa
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Del deterioro del periodismo tradicional al horizonte de las nuevas tecnologías Antonio López Hidalgo (Dir.) María José Ufarte Ruiz e Isaac López Redondo (Coords.) GRUPO DE INVESTIGACIÓN INFLUENCIAS DE LOS GÉNEROS PERIODÍSTICOS Y DE LAS TECNOLOGÍAS EN LA COMUNICACIÓN SOCIAL
Reservados todos los derechos. Esta obra, tanto en su forma como en su contenido, está protegida por la Ley, que establece penas de prisión y multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la preceptiva autorización por escrito del titular de los derechos de explotación de la misma. © 2013. Grupo de Investigación Influencias de los Géneros Periodísticos y de las Tecnologías en la Comunicación Social Antonio López Hidalgo (Dir.) María José Ufarte Ruiz e Isaac López Redondo (Coords.) Diseño de Colección: Juan Pablo Bellido Muñoz, 2013 Diseño de Cubierta: Juan Pablo Bellido Muñoz, 2013 ISBN: 978-84-695-7911-4 Impresión: GAVE comunicación gráfica. Pol. Llanos de Jarata, parcela 57. C/ Isaac Peral esq. Marconi. 14550 Montilla(Córdoba). Tel. 957 650 569 1ª edición: 2013, Sevilla (España) Cuadernos de Periodismo y Comunicación, nº.1
PERIODISMO Y PERIODISTAS EN CRISIS: CONDICIONES LABORALES Y CALIDAD INFORMATIVA MARÍA JOSÉ UFARTE RUIZ II. II. II. II. II. PERIODISTAS SIN REDACCIÓN, SOCIEDAD DESINFORMADA Y NUEVAS ALTERNATIVAS
La crisis que atañe al país desde al menos el año 2008 no ha hecho sino ensombrecer el panorama profesional periodístico, a menudo marcado por la precariedad. La baja remuneración, el desempleo, los horarios prolongados, la falta de prestigio, las contrataciones temporales, el bajo índice de sindicación y la escasez de independencia son algunos de los factores que han llevado a la profesión a rodar por la pendiente y, al periodismo, como información, a inclinarse al sensacionalismo, el espectáculo, el pensamiento efímero y la cantidad en detrimento de la calidad de los contenidos. Este contexto, lógicamente, pone en peligro el rigor informativo, puesto que se ofrece un producto que obvia los adecuados procedimientos profesionales. Como advierte Antonio López Hidalgo, la precariedad laboral ha creado nuevas rutinas de trabajo en detrimento de la calidad informativa que se sustentan en un mínimo manejo de fuentes en la elaboración de los textos, en informaciones no contrastadas ni verificadas, en un léxico cada vez más pobre y en un uso limitado de géneros periodísticos. Como consecuencia, los profesionales de la información quedan atrapados en una espiral que da como resultado unos textos periodísticos pobres y epidérmicos que olvidan la in-
94 Periodismo y periodistas en crisis: condiciones laborales y calidad informativa vestigación, el contraste y, como consecuencia, la veracidad. Los periodistas hemos olvidado el derecho que tienen los ciudadanos a recibir una información veraz, convirtiéndonos así en meros transmisores y en máquinas grabadoras y reproductoras. A esta situación no ayuda, por otra parte, los intentos por mediatizar los contenidos, que crecen cada año. La crisis en el seno de la profesión periodística La crisis del mercado laboral periodístico está cada vez más presente en las redacciones informativas. La recesión y la precariedad laboral se han instalado con fuerza en el seno de la profesión periodística donde el desempleo ha alcanzado cifras hasta ahora desconocidas: en septiembre de 2012, había 13.383 personas que demandaban un empleo como periodista en primera opción, frente a los 11.079 del mismo mes del año anterior, y 10.549 parados registrados como tales, frente a los 8.520 de septiembre de 2011. En este contexto, la precarización se hace cada vez más patente mediante la sustitución de contratos de periodistas experimentados por otros de carácter temporal y baratos suscritos por jóvenes. En palabras de Rodríguez Suanzes, “los viejos con contrato indefinido, están siendo despedidos y reemplazados por trabajadores más jóvenes, con contratos temporales. Se está produciendo una sustitución de profesionales veteranos, bien pagados, con más de 35.000 euros anuales, por jóvenes menores de 30 años, con vinculación temporal a los medios y salarios inferiores a los 15.000 euros”. Las redacciones han adelgazado considerablemente, no sólo en número, también en edad y en salarios y como consecuencia en calidad, especialización y experiencia profesional. Como
95María José Ufarte Ruiz resultado, tenemos el periodismo más pobre de la historia con un porcentaje altísimo de profesionales sin trabajo, especialmente en España. Más que a una lógica del relevo generacional, asistimos a un empobrecimiento del capital humano. A tenor de estas cifras, es posible afirmar que, desde que comenzara la crisis económica en 2008, las modalidades de contratación se han ido haciendo más complejas y, junto a los despidos, las jubilaciones o las prejubilaciones, hay contratos temporales o por obra que no se renuevan, trabajadores que son recontratados como autónomos y no figuran como pérdida de empleo o, sencillamente, porque la prestación del trabajo se hacía por un mero contrato verbal, que se rescinde. No obstante, y si bien influyen diferentes factores, en el conjunto de condiciones labores (contratos, horarios, retribuciones), la retribución es la que refleja con mayor claridad la situación precaria de los periodistas. En este caso, y en términos generales, puede afirmarse que los periodistas perciben entre 1.000 y 2.000 euros mensuales, si bien entre los primeros se encuentra un 46 por ciento. Son unas cifras que revelan la existencia de una preocupante e intolerable consideración social, laboral y salarial de los periodistas como mano de obra barata. En este sentido, la Asociación de la Prensa de Madrid ha avisado de que unos periodistas mal pagados, y más si no perciben salario alguno, difícilmente pueden resistir las presiones de los poderes para mantener su independencia. Los continuos cierres de cabeceras y los expedientes de regulación se suman a esta larga lista de desavenencias. Un breve repaso por el último año nos muestra otro año negro más en el periodismo. Y ya son muchos. El pasado 2012 empezó con el cierre de dos diarios, ADN y Público, y terminó con expedientes de regulación de empleo en El País y Unidad
96 Periodismo y periodistas en crisis: condiciones laborales y calidad informativa Editorial. Eso sin olvidarnos de procesos similares por los que atraviesan las televisiones autonómicas, como Canal 9 y Telemadrid como principales ejemplos, o la reducción de plantilla que se ha vivido en la agencia EFE. Para González Urbaneja, el denominador común a toda esta situación es un estado de irritación, de hartazgo por lo que ocurre y por cómo se percibe el futuro. Muchos periodistas, la mayoría, quieren hacer periodismo, pero no el periodismo que les proponen y al que le empujan sus medios. Son tiempos de desasosiego y de decepción. Con precariedad no hay calidad Esta precariedad laboral ha dado lugar a una parcialidad y superficialidad periodística que ha sustituido la calidad por la cantidad. El acontecimiento periodístico es cada vez más previsible, programado y rutinario debido a que muchas de las cosas que acaecen están planificadas para que los medios de comunicación las den a conocer a sus respectivas audiencias. En esta línea, los expertos no han titubeado a la hora de señalar que la difícil situación por la que atraviesan estos profesionales desemboca en un periodismo pobre, trivial y sensacionalista donde se olvida la investigación a favor de las informaciones procedentes de las agencias de noticias, de las oficinas de prensa, de las instituciones públicas o bien de las literales declaraciones de los diferentes personajes. Miguel Ángel Vázquez describe muy bien esta situación señalando que la conjunción de diversos factores como las rutinas productivas de las empresas periodísticas, la proliferación de gabinetes de comunicación en instituciones públicas y privadas y el crecimiento exponencial de emisoras de radio y televisión, favorece una dinámica de trabajo en la que los me-