Recuerdo de Alberto Díaz Tejera
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RECUERDO DE ALBERTO DÍAZ TEJERA Por FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS Excmo. Sr. Director de esta Academia, Excmos. Sres. Rectores, Excmos. Sres. miembros de la Academia, querida Goya, amigos: Esta mañana venía yo en el A VE repasando una necrología mía de Alberto Díaz Tejera en "Estudios Clásicos" y otra de Mercedes Vílchez que aparecerá en la "Revista Española de Lingüística". Revistas ambas estrechamente unidas a él, que fue Presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos y Vicepresidente de la Española de Lingüística. Pero, sobre todo, venía recordando tantos viajes míos a Sevilla con motivos que nos unía n: Congresos como el de Lingüística de 1977 o el de Estudios Clásicos de 1981 , conferencias, lecturas de tesis doctorales. Y este viaje de hoy se me hacía especialmente penoso aunque, al tiempo, agradeciera a la Academia la atención de haberme invitado a tomar parte en este acto. Alberto Díaz Tejera había venido a Madrid de Tenerife, Goya, la que había de ser su mujer, de un pueblo de Se govia próximo al mío. Los conocí a finales de los años cincuenta en mis cursos de la Facultad de Filosofía y Letras de la que entonces era la única Universidad de Madrid. Solo allí, en Salamanca y en Barcelona podía cursarse Filología Clásica. Cuando terminó nuestra
194 FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS guerra no había quedado un solo catedrático de Griego en las Universidades españolas. Estábamos, prácticamente, creándolo todo. Alberto -creo que puedo llamarlo asífue pronto encargado de curso conmigo y comenzó a trabajar en su tesis ~octoral (cuyos resultados más notables fechando los diálogos de Platón con ayuda del léxico, se publicaron en "Emérita" en 1961 ). Pero nos dejó para hacer una cátedra de Instituto, que le llevó a Bilbao. Me decía que iba a pedir la excedencia y a seguir conmigo, pero un día entró inesperadamente en mi clase y me dijo que había cambiado de opinión, que se iba a Bilbao. Alguien debió de convencerle, supongo. Era comprensible: las cátedras de Instituto eran lo seguro, las de Universidad pájaros en el aire. De otra parte , en Institutos podía hacerse una buena labor, muchos pasamos de uno a otro grado en enseñanza y nos enriquecimos con ello en experiencias. Pero volvió cuando, a raíz del III Congreso Español de Estudios Clásicos, en 1966, logré que se crearan las Secciones de Filología Clásica de Sevilla y Granada. Un sevillano, Hernández Díaz. era Director General de Universidades. Y o intentaba expandir nuestros estudios más allá de los tres centros ya citados, donde había ya hasta cinco catedráticos de Griego (más otro en La Laguna). Lo primeros tres catedráticos que hubo en esta nueva hornada eran los tres discípulos míos: Javier de Hoz vino a Sevilla, a poco a Salamanca, Jesús Leos a Granada, Alberto vino inmediatamente después a Sevilla. Teníamos mucho entusiasmo, queríamos extender nuestros estudios por toda nuestra geografía: crear discípulos, mejorar nuestras bibliotecas, contribuir al progreso de nuestras Ciencias y de Jos libros y revistas a ella dedicados. A todo esto se dedicó con afán Alberto: fueron numerosos sus discípulos, de sus publicaciones hablaré luego. Y fue importante su paso por la Universidad de Sevilla en tantos aspectos, como Director del Departamento de Clásicas, como Decano de la Facultad de Filosofía y Letras, como Jefe de Publicaciones de la Universidad. Pero fue trágico lo sucedido con las lenguas clásicas: cuando comenzábamos a despegar, cuando había ya verdadero progreso, llegó la época de la inquietud y de las reformas, que nos discutían el papel central que ocupábamos en las Facultades de Filosofía y
RECUERDO DE ALBERTO DÍAZ TEJERA 195 Letras y todo nuestro lugar en la enseñanza. Un profesor universitario de Clásicas tiene, por desgracia, a más de las demás cargas que a todos son cumunes, esta otra carga del tener que estar perpetuamente a la defensiva. Caía en buena medida sobre mis hombros, en la Sociedad Española de Estudios Clásicos, y Alberto estuvo siempre a mi lado en Sevilla. Dimos batallas que no lograron sino aplazar lo ineluctable. Conseguimos al menos en Madrid y Sevilla una Facultad de cinco años y no cuatro. Pero las Facultades de Letras se desintegraron y el Griego y el Latín perdieron su lugar central. Los griegos llegaron a Andalucía desde la edad micénica, luego estuvieron en íntimo contacto con Tartesos. Enseñaron a los andaluces a escribir y a hacer obras de arte y llenaron Andalucía (y Levante y Cataluña) de nombres griegos. Lo griego y lo romano estuvieron luego estrechamente unidos: en un Séneca, en un Trajano, y lo que los árabes trajeron fue fundamentalmente de origen griego. Y no se puede leer a los poetas andaluces, de Góngora a Lorca, sin conocer a griegos y a romanos. De ahí el afán de Alberto y de tantos otros por ayudar a la helenidad y romanidad en Andalucía. ¡Y ahora la Junta de Andalucía se dedica a amortizar cátedras de Griego y de Latín, a devolvernos al período pretartésico ! Ha sido duro esto para nosotros, lo fue para Alberto. Y quizás más duro para mí haya sido contemplar esa siega de la muerte tras nuestra siembra en Andalucía: la muerte de Alberto Díaz Tejera el 99, antes la de Jesús Lens, en Granada, el 98. Algo así como el mundo al revés. Y o soy como un náufrago de este y otros naufragios, a veces he citado los virgilianos rari nantes in gurgite vasto. En fin. Alberto trabajaba incansable en frentes varios, sin perder la sonrisa y el talante conciliador: por la Universidad, por la Facultad, por las Clásicas; al nivel de Sevilla y al nivel de España. Aquí se ha hablado ya de esto. Y o voy a insistir más en su labor científica, que le absorbía en vigilias interminables y, sin duda, le ayudaba a evadirse de tantas realidades ingratas. Cité ya de su tesis, tesis notable, importante tanto para la cronología de las obras de Platón como para la historia del vocabulario griego. La Lingüística, en la que se había iniciado conmigo con un enfoque estructuralista que luego suavizamos, nunca le aban-
196 FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRA DOS - -- -- -- -- donó. Se ocupó de géneros y tiempos, de voces, aspectos y modos, del campo mostrativo, del adjetivo, los conectores, la subo rdinación, la semántica. Un vasto panorama, desarrollado en nue stras revistas (más "Habis ", que fundó) y en las Actas de nuestr0s Congresos. Partía del griego, pero siempre co n un enfoque genera l: pu es son temas comunes, en realidad, a nu est ras lenguas. Él enfocaba los temas de Lin güí stica relacionando lengua y pensamiento y estableciendo conexiones entre aspectos del lenguaje aparen tem ente lejanos. Su Lingüística era una Lingüística humana . Reflexi onaba sobre Jos datos de nuestras lenguas y nuestras literatura s. No comulgaba con teorías que má s bien apuntan a lenguaje s artificiales, lógicos o mat emá ticos, pero se quieren aplicar al mundo, tan distinto, de la s lenguas del hombre. Aunque era t olera nte con los que se extraviaban por es os otros se nde ros. Siempre hemos sido liberales en España respecto a ideas en la Ciencia . Pero es un poco triste lo difícil que es cr ear escuelas en España ante la competencia de la s modas, digamos que del globalismo. Él es taba al lado de quien estaba; y sabía, también, quedarse solo. Y crear un Universo en que al lado de esa Lingü ística humana estaban la literatura y el pensamiento. Todo en conexión, todo ayudándose. Dicho en otros té rm in os, y no tengo más remedio que repetir cosas oídas ya aquí: Alberto era un humanista, distinto tofo cae/o del especialista al uso. Siempre he pensado que desde un rincón poco se ve. Sabrá más, en un sentido, sobre el dialecto arcadio o el poeta Draconcio alg ui en que l es dedique su vida. Pero el humanista gana en comprensión. Aunque el especial is ta pueda criticar detalles o quejarse de que invaden su territorio, que defienden con empeño casi zoológico. Eran muchas cosas las que le atraían. Una la historia, a la que dedicó su primer libro de 19 72: Encrucijada de lo políti co y lo humano. Era el mundo helenísttico, anuncio de una nueva humanidad que unía, curiosamente, el estatismo, el apoliticismo y un nuevo concepto tanto de la vida privada como del Esta do . Es una pre-forma tanto del Estado romano como del hombre de hoy.
RECUERDO DE ALBERTO DÍAZ TEJERA 197 Quizá fuera esto lo que le llevó a interesarse por Polibio, un griego que. desde fuera. conocía la república romana mejor que los romanos. Un filósofo de la historia, continuador de Tucídides. A él dedicó los cuanto tomos de su edición y traducción en "Alma Mater .. : magnífica obra filológica que no pudo acabar. Y no es solo la historia Se sentía atraído por dos mundos distantes contradictorios en realidad: el de la tragedia y el del pensamiento abstracto de Aristóteles y los neoplatónico s. A la tragedia dedicó. entre otros trabajos, su Ayer y hoy de la traRedia, de 1989, a que puse prólogo. El título es explícito, la tragedia es atemporal. es una categoría. Una concepción de lo humano como expuesto. en sus momentos más sobresalientes, al dolor y Ja muerte. ¿Por castigo de la injusticia o de la lzybris? ¿Porque todo lo grande está sometido a un retroceso? ¿Por un absurdo connatural a nuestras vidas'? En todo caso, aplastadas la tragedia por filosofías y religiones hostiles. renace bajo unas u otras formas. Es bien cierto que a Alberto le atraía como problema intelectual y como problema vital. Pero. extrañamente al menos para mí, le atraía al tiempo el pensamiento abstracto de quien con lógica implacable luchaba contra el hombre trágico. quería hacer racional la vida del hombre: Aristóteles. Y los que eran a su vez antítesis de él. los creadores de un monismo panteísta con tendencias místicas: los neoplatónicos. A todos estos filósofos dirigía a sus discípulos, cuando no a la Lingüística o la historia. Es claro que se sentía a gusto en el mundo de la abstracción de estos pensadores, que le llevaban a análisis y síntesis lejos no ya del mundo tnígico, sino del mundo real de cada día. Una felicidad. sin duda, aunque no siempre aceptada co mo la última seguridad. En fin, termino. Entre el mundo intelectual en muy varias perspectivas, el mundo real y conflictivo de la enseñanza y la Universidad, el mundo familiar que le acogía, vivió años fructíferos. Cultivaba, al tiempo, la sencillez sin engolamiento, los pequeños placeres del diálogo y Ja vida social, de la contemplación del mar y el pai sa je andaluz, quizá en quietud, quizá acelerando su coche. Y de la lectura de la poesía. Siempre con calma y comprensión. Cuando entraba en nuestra lucha defensiva
198 FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS ·- ------------ - - de los chísicos lo hacía con elegancia y casi con melanco lía, como el que cumple un deber que le aparta un momento del curso querido de su vida. La gente le quería. Y ahora ha muerto, dejando libros, discípulos y amigos. No puedo decir otra cosa sino que le tenemos presente y que es consolador que su línea no se extingue, aunque Jos tiempos sean difíciles. Otros continuarán su tarea, la dura tarea de un filólogo clásico, un pensador al tiempo, un profesor universitario, un hu - manista, un hombre de bien.