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CONSECUENCIAS SOBRE LA SALUD DE MUJERES EN EDAD FÉRTIL TRAS LA EXPOSICIÓN LABORAL A PLAGUICIDAS Universidad de Sevilla BOUCHRA DAHIRI KHATTABI ǀ Facultad de Farmacia
Universidad de Sevilla Trabajo Fin de Grado Facultad de Farmacia Grado Grado en Farmacia Título Consecuencias sobre la salud de mujeres en edad fértil tras la exposición laboral a plaguicidas Nombre Bouchra Dahiri Khattabi Fecha Julio de 2018 Departamento Nutrición y Bromatología, Toxicología y Medicina Legal Nombre del tutor Isabel María Moreno Navarro Tipología del proyecto Experimental
Agradecimientos En primer lugar, quiero agradecer a mi tutora, Dña. Isabel Moreno Navarro, la dedicación y el trabajo, por dejarme formar parte de este proyecto y ayudarme a descubrir la Toxicología. Por confiar en mí desde el principio, hace ya casi dos años, cuando empecé como alumna interna y apoyarme para continuar con mi formación. Al profesor D. Juan Bautista, por permitirme trabajar en su laboratorio de forma desinteresada. A mis compañeros en este proyecto, José Martin-Reina y María Elena Velasco por las horas pasadas juntos y su apoyo continuo. Al personal del Servicio de Laboratorios del Hospital de Osuna y del Centro de Salud de Marinaleda, en especial a D. Isaías Fernández. A la Profesora Dña. Ana Fernández por trasladarme los conocimientos en estadística necesarios para la interpretación de los resultados obtenidos. Al personal del Servicio de Radiosiótopos y de Espectrometría de Masas del CITIUS. A las mujeres que han participado en el proyecto, sin ellas esto no hubiera sido posible. A todas las personas que comenzaron y han estado hasta el final de esta etapa conmigo. Por último, quiero agradecer a mi madre por animarme todos los días a cumplir mis sueños, a mi padre y a mis hermanos, por el apoyo y por ayudarme a llegar hasta este momento. A Esther, por escucharme y apoyarme como una hermana más siempre. Y gracias a mi hermana, Ilhem, por confiar en mí desde el primer segundo, recorrer junto a mí este camino y sobre todo, no dejarme desistir nunca.
Índice Agradecimientos 3 Resumen 5 Palabras clave 5 Introducción 6 1. Concepto de plaguicida 6 2. Clasificación de plaguicidas 6 3. Consumo de plaguicidas 7 4. Reglamentación actual 8 5. Exposición a plaguicidas 10 6. Mecanismos de acción y efectos tóxicos de los principales plaguicidas 11 7. Efectos tóxicos de los plaguicidas en población femenina 15 Objetivos 16 Metodología 17 1. Selección de la población de estudio 17 2. Bioquímica sérica 19 3. Actividad enzimática de las colinesterasas eritrocitaria y plasmática 19 4. Peroxidación lipídica (LPO) 20 5. Grado de exposición a los metales seleccionados en sangre 20 Resultados y discusión 22 1. Encuestas epidemiológicas 22 2. Bioquímica sérica 25 3. Actividad enzimáticas de las colinesterasas eritrocitaria y plasmática 28 4. Peroxidación lipídica (LPO) 29 5. Grado de exposición a los metales seleccionados en sangre 30 Conclusiones 31 Bibliografía 32
Resumen Los plaguicidas son sustancias que previenen, destruyen o controlan plagas. A estos compuestos están expuestos muchos trabajadores del sector agrícola, principalmente aquellos encargados de aplicarlos. El objetivo principal de este estudio fue determinar el grado de exposición a plaguicidas y metales en una muestra poblacional de mujeres trabajadoras en la recolección de frutas y verduras frente a trabajadoras de una fábrica de elaboración de conservas. Se han llevado a cabo estudios a distintos tiempos de exposición, identificando posibles factores asociados a dicha exposición y las posibles consecuencias sobre su salud. Para ello, y tras firma del consentimiento informado, se les recogió información mediante encuestas epidemiológicas para realizar una valoración del estado general de salud. Además se tomaron muestras de sangre destinadas al estudio de la bioquímica sérica, estudio de los niveles de peroxidación lipídica como marcador de estrés oxidativo, análisis de la actividad de la acetilcolinesterasa eritrocitaria y la colinesterasa plasmática como marcadores de exposición a organofosforados y análisis de niveles de metales en sangre. Se observó una diferencia significativa en los niveles de peroxidación lipídica en suero entre las mujeres trabajadoras del campo y las de la fábrica, en los dos períodos de muestreo. Sin embargo, la actividad de la acetilcolinesterasa eritrocitaria no presentó diferencias significativas entre ambos grupos de mujeres. Finalmente, de los metales estudiados sólo se detectaron Al, Mn, Cu, Zn y Pb. Estos resultados forman parte de un estudio a largo plazo, por lo que las conclusiones serán preliminares hasta la finalización del estudio. De momento se confirma la relación entre la exposición laboral a plaguicidas y la alteración de algunos parámetros como son la peroxidación lipídica o valores de glucosa, urea o creatinina. Palabras clave: plaguicidas, lipoperoxidación, metales, acetilcolinesterasa, mujeres
Introducción 1. Concepto de plaguicida El Código Internacional de Conducta para la Distribución y Utilización de Plaguicidas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura o Food and Agriculture Organization (FAO, 2002) define los plaguicidas como “cualquier sustancia o mezcla de sustancias destinadas a prevenir, destruir o controlar cualquier plaga, incluyendo los vectores de enfermedades humanas o de los animales, las especies no deseadas de plantas o animales que causan perjuicio o que interfieren de cualquier otra forma en la producción, elaboración, almacenamiento, transporte o comercialización de alimentos, productos agrícolas, madera y productos de madera o alimentos para animales, o que pueden administrarse a los animales para combatir insectos, arácnidos u otras plagas en o sobre sus cuerpos. El término incluye las sustancias destinadas a utilizarse como reguladoras del crecimiento de las plantas, defoliantes, desecantes, agentes para reducir la densidad de fruta o agentes para evitar la caída prematura de la fruta, y las sustancias aplicadas a los cultivos antes o después de la cosecha para proteger el producto contra la deterioración durante el almacenamiento y transporte”. 2. Clasificación de plaguicidas Los plaguicidas se pueden clasificar de diferentes maneras atendiendo a diferentes características. Normalmente, los plaguicidas se clasifican según el tipo de plaga al que estén destinados, siendo los más importantes de esta clasificación los fungicidas, herbicidas, rodenticidas e insecticidas (Martin-Reina et al., 2017). Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) realiza una clasificación atendiendo a la capacidad de producir daño tras una exposición aguda a uno de ellos, que también podríamos definir como el daño en la salud de una persona tras una o varias exposiciones en 24 horas. Esta clasificación se realiza basándose siempre en el concepto de dosis letal media (DL50), siendo ésta la estimación estadística de la cantidad de una sustancia tóxica por peso corporal (mg/kg), necesaria para matar al 50% de animales de experimentación (usualmente ratas de laboratorio) en los que se ensaya el efecto letal
(tabla 1), o concentración letal media (CL50) usada cuando la exposición es a través del agua y el aire (Ramírez y Lacasaña, 2001; Pineda, 2007; Del Puerto et al., 2014). Ambos valores dependen de conceptos como el estado en el que se encuentre el plaguicida, la vía por la que entre en el organismo y otros conceptos endógenos del afectado como son el sexo, la edad, la dieta… (López, 1993). Clase Toxicidad Ejemplo Clase IA Extremadamente peligrosos Paratión Clase IB Altamente peligrosos Carbofurano Clase II Moderadamente peligrosos Paraquat Clase III Ligeramente peligrosos Glifosato Otra clasificación que se realiza de los plaguicidas es según su estructura química, dando lugar a diversas familias como pueden ser los organoclorados o los organofosforados, siendo estos algunos de los más conocidos por ser los más utilizados a lo largo de la historia, aunque cada vez están más en desuso por sus propiedades tóxicas. También se pueden hacer otras clasificaciones de los plaguicidas atendiendo a otras características como puede ser su vida media de efectividad, clasificándose así en permanentes, persistentes, moderadamente persistentes y no persistentes (Briggs, 1992). 3. Consumo de plaguicidas España es el país europeo que más plaguicidas consume en la agricultura en términos absolutos: 77.216 toneladas en 2015; por delante de Francia, Italia y Alemania, con 67 mil, 63 mil y 48 mil toneladas, respectivamente. El Real Decreto 1311/2012 regula la utilización de plaguicidas para reducir su uso, sin embargo, el consumo en España ha aumentado: en 2012, año de la norma, se vendieron 63.490 toneladas, un 20% menos que en 2015. Los herbicidas son los plaguicidas más ampliamente utilizados, representando más del 60% de todos los plaguicidas usados en agricultura (VidalDorsch, 2012). Tabla 1. Clasificación de los plaguicidas según la OMS, basada en la DL50
Con respecto a Andalucía, junto con ambas Castillas, es la comunidad que más terreno de cultivo tiene, con 3.543.456 hectáreas. El consumo de plaguicidas en nuestra región supone un 33% del total del territorio nacional y, al igual que en el resto de España, los herbicidas son los más usados con una media de 6.980 toneladas en 2012 según el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA, 2013). 4. Reglamentación actual En la actualidad, el reglamento europeo por el que se regula la normativa de existencia y uso de plaguicidas es la Nº 528/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo del 22 de mayo del 2012 relativo a la comercialización y el uso de plaguicidas. Esta norma establece que los plaguicidas son necesarios para controlar organismos que puedan ser dañinos para animales, humanos y recursos naturales. También expone que estos plaguicidas suponen un riesgo para humanos, animales y medio ambiente debido a sus propiedades y el uso que se hace de ellos. Como es evidente, todos ellos deben ser usados según la normativa y asegurando un alto nivel de protección para la salud de humanos, animales y medio ambiente. En España, el uso de plaguicidas y la exposición y los riesgos que estos suponen está controlado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, actual Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, que es el encargado de publicar las distintas normativas relacionadas con estos. La reglamentación española además de acogerse a la autorización según la normativa europea, también incluye un registro de plaguicidas según un Registro Nacional (Real Decreto 3349/83) y un listado de productos insecticidas y repelentes comercializados para enfermedades como son el Dengue, Chikunguya y Zika. Existe también un listado de sustancias activas que siguen autorizaciones excepcionales por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), que cada año se autorizan durante un periodo no superior a 120 días, para algunos cultivos en concreto en determinadas comunidades autónomas. Por ejemplo, en Andalucía en el presente año se ha autorizado de forma excepcional el uso de
Los metales pesados presentan la característica de permanecer en el cuerpo durante largos periodos de tiempo, induciendo efectos tóxicos tanto mutagénicos, como carcinogénicos y teratogénicos (Florea y Büsselberg, 2006). 7. Efectos tóxicos de los plaguicidas en población femenina Cabe destacar, la relación observada entre la exposición a plaguicidas y efectos adversos en la fertilidad y la reproducción de mujeres jóvenes, así como la aparición de una menopausia temprana o abortos espontáneos (Mendola et al., 2008). Además, numerosos estudios confirman también relaciones derivadas de la exposición a plaguicidas y la incidencia de cáncer de mama en aquellas personas en zonas rurales, todo esto explicado con el mecanismo que tienen las hormonas como el estrógeno, que son mimetizadas por plaguicidas y juegan un papel importante en la inducción de este tipo de cáncer (Santamaría-Ulloa, 2009). Mayhoub et al. (2014) también encontraron relaciones entre la exposición ocupacional de mujeres a plaguicidas durante el embarazo y diferentes factores como nacimientos prematuros o niños nacidos con bajo peso.
Objetivos El objetivo principal de este proyecto era determinar el grado de exposición a plaguicidas y metales en una muestra poblacional de mujeres rurales en edad fértil, comparando las trabajadoras del campo (recolección de frutas y verduras) frente a las trabajadoras de una fábrica de conservas (procesado posterior de frutas y verduras). Para ello se ha hecho un seguimiento trimestral, identificando posibles factores asociados a dicha exposición y las posibles consecuencias sobre su salud. Los objetivos secundarios a llevar a cabo fueron: 1. Selección y realización de una encuesta epidemiológica en la población de estudio. 2. Hacer estudio de bioquímica sérica, marcadores de función hepática (GPT/ALT y GOT/AST), marcadores de función renal (urea y creatinina), y hormonas tiroideas: hormona estimulante del tiroides (TSH) y tiroxina libre (T4L) y hormonas gonadotrópicas: folículo estimulante (FSH) y leutinizante (LH). 4. Estudiar la actividad enzimática de las colinesterasas plasmática y eritrocitaria. 3. Estudiar los niveles de peróxidos lipídicos en sangre como indicativo del estado oxidativo. 5. Cuantificar en muestras de sangre el grado de exposición a los metales seleccionados (Na, P, Mn, Cu, Zn, Al, Pb), mediante Espectrometría de Masas con Plasma acoplado Inductivamente (ICP-MS) previa digestión de la muestra.
Metodología 1. Selección de la población de estudio Marinaleda es un pueblo situado en la provincia de Sevilla, en la cuenca del Genil en la comarca de Sierra Sur. Tiene una extensión de 24,8 km2 y una población total de 2665 habitantes. De la población total, un 65’2% se encuentran en edades comprendidas entre los 20 y los 65 años, de los cuales 1299 son mujeres, representando un 49% de la población. La elección del pueblo se basa en su organización política y social, que la hacen única e idónea para la consecución de los objetivos de esta memoria. Algunas de sus características principales son: - Se trata de un municipio eminentemente agrícola, cuya economía se basa en la producción agropecuaria. o El sector primario se basa en el trabajo en la finca “El Humoso”. o El sector secundario está basado en la elaboración de productos agrícolas en la cooperativa “Marinaleda SCA”. - Toda la población tiene un puesto de trabajo. - Existe igualdad de salario para todos, sin importar el puesto que ocupe. La cooperativa “Marinaleda SCA” supone uno de los ejes centrales de actividad en el pueblo. Se trata de una cooperativa existente desde finales de los años 70, controlada por los propios trabajadores. La finca o cortijo “el Humoso” tiene una extensión de 1200 hectáreas, situado en la comarca de Sierra Sur a 11’5 km de Marinaleda donde se desarrolla la agricultura. Según datos de 2015, la agricultura supone una de las principales actividades económicas. Hay tanto cultivos herbáceos, que suponen una superficie de 812 hectáreas, como cultivos leñosos, que tiene una superficie de 1207 hectáreas. En el caso de los cultivos leñosos, el principal es la aceituna. También hay cultivos herbáceos como el pimiento o la alcachofa.
En este estudio, concretamente, contamos con la participación de una muestra de mujeres de esta población, comprendidas en un rango de edad entre 18 y 45 años, que trabajan en la recolección de futas y verduras en la finca “El Humoso” y en la cooperativa “Marinaleda SCA”. Los criterios de inclusión que se utilizaron fueron: mujeres cuya edad esté comprendida entre 18 y 45 años; residentes en Marinaleda durante al menos los últimos 10 años, y que hayan firmado el informe de consentimiento y completado el cuestionario epidemiológico. Se excluyeron del estudio aquellas mujeres con hepatopatías o en tratamiento con anticoagulantes orales, ya que pueden interaccionar con los plaguicidas. Además de aquellas que usen anticonceptivos hormonales y las que no tengan un ciclo menstrual regular. El objetivo de limitar la edad es centrarnos en el periodo fértil de estas trabajadoras expuestas de forma crónica a cantidades traza de plaguicidas. Las participantes (n=40) se dividieron en dos grupos, aquellas que durante el estudio trabajan en la cooperativa (n=20) y las que trabajan en la finca (n=20), encargadas de la recolección. Durante los seis meses en los que se desarrolla el estudio, dividido en dos tomas de muestras, una inicial y otra tres meses después, algunas de ellas pasan de trabajar en la Finca a hacerlo en la cooperativa o al revés. Inicialmente, se realizó una entrevista con las mujeres en la que se les informa sobre los objetivos del proyecto y se procede a la firma del consentimiento informado. Posteriormente, se realizaron dos extracciones de sangre y toma de muestra de orina. La primera de las extracciones se realizó en octubre del 2017 y la segunda de ellas se realizó en febrero de 2018. En cada una de las tomas de muestras y en la entrevista inicial se llevaron a cabo encuestas epidemiológicas sobre la salud general de las mujeres. Estas encuestas han sido desarrolladas por el equipo de investigación para este proyecto en concreto, con el asesoramiento de la Dra. Horno, médico del trabajo y colaboradora del mismo.
En la primera de las encuestas se buscaba establecer un conocimiento base sobre cada una de ellas, desde lugar de procedencia y residencia, hasta problemas de salud, pasando por hábitos alimenticios y datos laborales que pudieran tener relevancia en el estudio. Los otros dos cuestionarios, realizados durante la toma de muestras, estaban más enfocados a problemas de salud tanto de carácter reciente como pasados o antecedentes familiares de algún tipo, así como posibles cambios observados entre ambas tomas, que se pudieran relacionar con la exposición a los plaguicidas. 2. Bioquímica sérica La extracción de sangre se realizó en tubos de extracción por sistema de vacío BD Vacutainer®, con un tubo que contenía ácido etilendiaminotetraacético (EDTA), el anticoagulante de elección para las pruebas de hematología, por lo que se destinó uno para el análisis bioquímico general. Esta prueba fue realizada en el laboratorio del Hospital de Osuna. En ella se analizaron parámetros bioquímicos generales como marcadores de función hepática (GPT/ALT y GOT/AST), marcadores de función renal (urea y creatinina), marcador de daño muscular (creatina quinasa), hormonas tiroideas (TSH y T4L) y hormonas gonadotrópicas (FSH y LH). 3. Actividad enzimática de las colinesterasas eritrocitaria y plasmática La medición de la acetilcolinesterasa se realiza en muestras de sangre entera con anticoagulante (EDTA), extraídas tal y como se describe en el apartado 2 de esta metodología. La determinación se realizó siguiendo el método de Ellman et al. (1961) adaptado a microplacas por Clemente et al. (2010). Para la obtención de eritrocitos, lavamos las muestras de sangre entera con una disolución de NaCl al 0.9% por 3 veces, previa centrifugación y rompemos las células con agua fría destilada y por último se resuspende el extracto del lisado de eritrocitos en una disolución de NaCl al 0.9%.
La actividad de la AChE se llevó a cabo utilizando como sustrato acetiltiocolina 9 mM y 5,5’-ditiobis (2-ácido nitrobenzoico) (DTNB 0,75 mM) como reactivo colorimétrico. La medición de la actividad enzimática se realizó en lector de microplacas a 410 nm, llevando a cabo una cinética durante 5 minutos haciendo medidas cada 30 segundos. La lectura se realizó en el CITIUS II (SGI Celestino Mutis), en un sistema de placa microtituladora o placa de microtitulación con el software Gen5. Los resultados obtenidos se expresan en UI (mmol/h). 4. Peroxidación lipídica (LPO) La extracción de sangre destinada a este estudio se realizó en tubos BD Vacutainer® que contenían un gel coagulante separador, que se destinó a la separación de la sangre con la finalidad de obtener suero. Para ello las muestras se centrifugaron hasta su completa separación, obteniendo una fase de suero y otra de paquete globular y una interfase, en la que se encontraban el gel. De las muestras de suero obtenidas, se hicieron dos alícuota de 2ml, en tubos eppendorf. Todas las muestras fueron conservadas en un congelador a -78ºC hasta su utilización. Para llevar a cabo la determinación de la oxidación lipídica, se sigue el protocolo de Esterbauer y Cheeseman (1990), el cual mide los niveles de malondialdehido (MDA) mediante el método del ácido tiobarbitúrico. Los reactivos utilizados en esta prueba son: ácido acético al 20%, una disolución acuosa 40 µM de TEP (1,1,3,3-tetraetoxy-propano, 97%), SDS (dodecilsultafo sódico) al 8%, butilhidroxitolueno (BHT) al 1% y ácido tiobarbitúrico (ATB), preparado al 0,8% (extemporáneo). Los resultados obtenidos se expresan en nmol/mg proteínas. 5. Grado de exposición a los metales seleccionados en sangre La medición de metales en sangre es realizada también en muestras de sangre entera con anticoagulante (EDTA) y el procedimiento llevado a cabo se realiza mediante digestión de la muestra en horno microondas y posterior determinación por espectrometría de masas con plasma acoplado inductivamente (ICP-MS).
El método que se usa es el método EPA 200.8 para la determinación de elementos traza. La mineralización de las muestras se llevó a cabo en dos pasos, predigestión y posterior digestión las muestras. La predigestión se realizó durante un periodo de 24h, para lo que se tomó 1mL de sangre más 8 mL de HNO3 al 65%. Posteriormente se llevó a cabo la digestión aplicando una segunda dilución con HNO3 al 65%, resultando en una dilución 1:10. La medida de los metales se llevó a cabo en el Servicio de Radioisótopos del CITIUS, el equipo usado fue un ICP-MS/MS de triple cuadrupolo/octopolo. Los resultados obtenidos se expresan en ng/gramos de muestra.
Resultados y discusión 1. Encuestas epidemiológicas De la encuesta inicial realizada obtuvimos algunos resultados epidemiológicos relevantes en cuanto a las características del grupo de mujeres participantes. Todas ellas nacidas en España, la gran mayoría residentes en Marinaleda (70%) y solo un 30% en Matarredonda (población a 1,6km de Marinaleda), ya que ambas constituyen el municipio de Marinaleda. Todas ellas han sido residentes durante más de 5 años. Uno de los criterios de inclusión que hemos usado en el estudio es la edad, en el rango de los 18 (por corresponderse con la mayoría de edad) a los 45, que hemos considerado la edad límite para la mujer fértil. Un 15% de las mujeres se encuentran entre 18 años y 28, el doble (30%) está entre 28 y 38 años y un 55% tiene de 38 a 45 años. El hábito tabáquico supone un dato importante a tener en cuenta ya que es fuente de la presencia de algunos metales pesados como son el Cadmio (Cd), Cobre (Cu) o Aluminio (Al). Por ello habría que tenerlo en cuenta en la detección de los metales. Las no fumadoras suponen el 40% del total de las participantes, igual porcentaje que para el caso de las fumadoras, siendo el 20% restante el porcentaje de mujeres exfumadoras (figura 1). La mitad de ellas son no consumidoras de alcohol (50%), mientras que el resto se dividen en consumidoras esporádicas (20%) o habituales los fines de semana (30%) (figura 2). 40% 40% 20% Consumo de tabaco Fumadoras No fumadoras Ex-fumadoras 50% 20% 30% Consumo de alcohol No consumidoras Consumidoras esporádicas Consumidoras habituales (fines de semana) Figura 1. Porcentajes correspondientes al consumo de tabaco. Figura 2. Porcentajes correspondientes al consumo de alcohol.
Otro dato de especial relevancia es la exposición a plaguicidas en el hogar, donde se concluye que casi el total (90%) de las mujeres hacen uso de insecticidas en espray, suponiendo esta una fuente de exposición a plaguicidas también. Un porcentaje menor, 50%, aseguran hacer empleo de repelentes sobre la piel, además de usar insecticidas. Finalmente, un 30% hace uso tanto de repelentes, como de insecticidas en espray, además de usar insecticidas en líquido o pastillas en enchufe. En el momento del comienzo del estudio, un 45% de la muestra de mujeres desarrollaba su trabajo en la fábrica (cooperativa “Marinaleda SCA”), y el resto (55%) lo hacía en el campo (finca el Humoso). Al cabo de los tres meses (segunda toma de muestra), algunas de ellas pasaron de la fábrica al campo. El 80% de las mujeres llevaba más de 10 años trabajando en el campo y tan solo un 5% llevaba menos de 5 años. La mayoría de ellas realizan jornadas continuas de mañana (65%) y tan solo el 10% realizan una jornada partida, tanto en la fábrica como en el campo. El único uso de medidas de prevención que se realiza es el uso de guantes en el caso de casi todas las participantes (95%), en ambos grupos de estudio. En relación a los datos obtenidos sobre el estado de salud, un 25% de las mujeres padecen o han padecido alguna enfermedad neurológica, como cefaleas o mareos. Numerosos estudios asocian la exposición a trazas de plaguicidas al desarrollo de síntomas como cefaleas, mareos o fatiga, por lo que esta exposición podría ser la desencadenante de estos síntomas (Jamal et al., 2002; Kamel et al., 2005). El 35% de las participantes han padecido síntomas respiratorios y digestivos. Sólo el 5% de las participantes presentaron tanto enfermedades neurológicas, digestivas como respiratorias. Los síntomas respiratorios son comunes entre los trabajadores expuestos a plaguicidas, comprobándose una relación entre la exposición a plaguicidas como los clorofenoles con el cáncer de pulmón (Zendehdel et al., 2014). Además se ha observado una posible relación entre esta exposición y enfermedades respiratorias crónicas como pueden ser el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) (Ye et al., 2013). Con respecto a otras sintomatologías, el 10% de las participantes respondieron haber notado cambios en el ritmo intestinal. Tan solo un 5% notaron cambios en el peso en los tres meses entre la primera toma de muestra y la segunda. En la bibliografía
consultada, no se han encontrado efectos de los plaguicidas en el aumento del peso o en cambios en el ritmo intestinal, pero algunos autores (Bhaskar y Monhaty, 2014) han determinado que el mecanismo que desarrollan algunos plaguicidas como disruptor endocrino y concretamente, el hipotiroidismo y la hiperprolactinemia que inducen contribuye a un aumento de peso en estudios llevados a cabo en ratas. Teniendo en cuenta que nuestro estudio está enfocado en una población femenina en edad fértil, se les incluyó en el cuestionario de salud la posible aparición de bultos en el pecho tratando de relacionarlo con el cáncer de mama. De todas las participantes, un 15% asegura haberlos notado en estos últimos 3 meses. Numerosos estudios muestran una posible relación entre la posibilidad de desarrollar cáncer de mama y la exposición a plaguicidas como el dicloro difenil tricloroetano (DDT), siendo mayor la posibilidad mientras más temprana sea la exposición (Strumylaitė et al., 2010). Para ver la posible influencia de la exposición laboral a plaguicidas y la fertilidad se les preguntó por si habían tenido dificultad para poder quedar embarazada, siendo afirmativa la respuesta en un 15% de los casos, de un total en el que tan solo un 10% son solteras, y el resto son casadas (60%), parejas de hecho (20%) o viudas (10%). Los estudios sobre la relación entre la exposición a plaguicidas y la fertilidad realizados en humanos hasta el momento se centran en hombres, ya que estos suponen mayoría en el personal encargado de la aplicación, y no tanto en las mujeres trabajadoras en la recolección. Sengupta y Banerjee (2014) concluyeron que, a pesar de no existir estudios a gran escala, la exposición a plaguicidas está muy relacionada con la infertilidad en general y con la diminución de los niveles de espermatozoides por debajo de los límites en los hombres expuestos. También se habla de una relación con abortos, partos prematuros o malformaciones, aunque sería necesaria una monitorización y más estudios con el fin de demostrarlos, ya que existen estudios de toxicidad demostrada en el sistema reproductor de numerosos animales (Sengupta y Banerjee, 2014).
Conclusiones De todos los parámetros estudiado bioquímicos estudiados sólo hemos obtenido diferencias significativas entre ambos grupos de estudio en valores como la glucosa, la urea o la creatinina, estos dos últimos marcadores de daño renal. Sin embargo, a pesar de esas diferencias, en ambos grupos los valores medios se encontraban en los rangos normales. Por lo tanto, no podemos decir que realmente haya diferencias significativas relacionadas con la exposición a plaguicidas o con el ambiente laboral. Sí se han encontrado diferencias significativas reales en los niveles de peróxidos lipídicos, siendo más elevados en las trabajadoras de campo que en las de la fábrica. Este hecho podría ser explicado por la exposición de estas mujeres durante su jornada laboral a plaguicidas, no sólo a los restos residuales que quedan en las verduras y frutas que recolectan, sino por los que se están aplicando en los cultivos aledaños. Por ello, creemos que se trata de un biomarcador no específico de ningún plaguicida en concreto y que se podría considerar el incluirlo en los protocolos de vigilancia de la salud como indicador de una exposición laboral a diferentes plaguicidas. El hecho de no detectar una disminución en la actividad de las colinesterasas se puede concluir que la población objeto de estudio no está expuesta a niveles tóxicos de plaguicidas organofosforados y/o carbamatos. Tampoco se ha detectado daño hepático, ni renal, ni alteración en las hormonas tiroideas y gonadotrópicas. Los niveles de metales detectados en sangre entran dentro de los rangos habituales, procedentes en la mayoría de los casos de la dieta y por contaminación ambiental. Todos estos resultados son resultados preliminares dentro de un proyecto que abarca un seguimiento de esta población durante un año y el estudio de los niveles de otros plaguicidas en orina, por ejemplo el glifosato, que darán una visión más completa de la exposición y la posible relación con el estado de salud de las participantes.
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