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TRABAJO DE FIN DE ESTUDIOS LAS EMOCIONES ESTOICAS: MEDEA BELÉN ALCARAZ GARCÍA 1
Resumen En el presente trabajo vamos a tratar el estoicismo, sobre todo lo referente a la ética y más concretamente a las emociones. Haremos primero un barrido general por el estoicismo, cogiendo de referencia a tres grandes figuras que son Crisipo, Séneca y Epicteto. Llegaremos entonces al punto central del trabajo que es el Medea de Séneca. Haremos un pequeño recorrido por los argonautas para ponernos en contexto. Es a través de esta historia como Jasón conoce a Medea, cuando va por el vellocino de oro y esta se enamora perdidamente de él, es esta pasión desmedida la que la lleva a cometer un serie de acciones que culminan en la tragedia que Séneca nos muestra. Analizaremos la tragedia y veremos porque ésta tiene tanta importancia para el estoicismo y su propuesta de la necesidad de extirpar las emociones. Luego llevaremos Medea a la actualidad, viendo como se ha ido adaptando y la vigencia que tiene, a pesar de que parezca una exageración y algo que no podría ocurrir. En la realidad vemos como se suceden, más habitualmente de lo que pensamos, una serie de crímenes perpetrados por el “amor”, desde violencia de género a asesinatos de los propios hijos. Finalmente llegaremos a las conclusiones del trabajo. El objetivo es demostrar que las pasiones efectivamente son impulsos excesivos que nos llevan más allá de lo racional. Palabras clave: Medea, Estoicismo, Pasiones, Séneca Abstract In this essay we are going to talk about Stoicism, especially about Ethic and about emotions specially. We will learn what “Stoicism” means, according to the authors Chrysippus, Seneca and Epictetus. Then, we are going to see the main point of this essay: “Medea” by Seneca. Firstly, we will talk a little about “The argonauts”, so we can put ourselves in context, because this story tells us how Jason meets Medea. He was traveling to find the Golden Fleece and in the very moment she fell in love with him, we realize that this passion is making her do things that will end up being the tragedy that Seneca shows to us. Secondly, we are going to analyse the tragedy and then we will see why it’s so important to Stoicism and its necessity of remove emotions. Then we will extrapolate Medea to our days, trying to see how this character has evolved and the validity that it has nowadays, in spite of it seems like an exaggeration and something that could never happen. However, we can see that in the real life this kind of things frequently happen, like crimes committed for “love”, gender-based violence or even parricides. Finally, we will arrive to the conclusions. The aim of this essay is to demonstrate that passions are impulses that overwhelm us and take us beyond rationality. Key Words: Medea, Stoicism, Séneca, Passions 2
Índice 1.Estoicismo.........................................................................................................................................3 1.1.Ética estoica................................................................................................................................4 1.2. Las pasiones...............................................................................................................................5 1.3. Argumentos para la extirpación de las pasiones........................................................................7 2. Medea.............................................................................................................................................10 2.1. Resumen de los acontecimientos.............................................................................................10 2.2.Análisis de la Medea de Séneca...............................................................................................11 3. Diferencias con la Medea de Eurípides..........................................................................................22 4. Medea en la actualidad...................................................................................................................24 5. Conclusiones...................................................................................................................................25 6. Anexo de textos..............................................................................................................................26 7. Bibliografía.....................................................................................................................................27 3
1.Estoicismo El estoicismo es una escuela helenística. Helenística es el periodo que va desde la muerte de Alejandro Magno hasta el año 31 de nuestra era. Esta época marcó un antes y un después en la cultura griega, supuso una caída de fronteras y una apertura del pensamiento. Debido a que Alejandro Magno había conquistado diversidad de terrenos, la cultura griega, se mezcló con la cultura oriental, enriqueciéndose ambas. El concepto de polis se queda pequeño, ya no eran pequeñas ciudades estado, sino que había un gran imperio. Al surgir esta nueva organización política, la filosofía de la polis que habían hecho Platón o Aristóteles, pierde fuerza por haber quedado desfasada, ya no mostraba la estructura social que se empezaba a desarrollar. Y es en este contexto, en el que se desarrollan tres nuevas escuelas de pensamiento: escepticismo, epicureísmo y estoicismo. Estas nuevas corrientes tienen como objeto de estudio principal la consecución de la felicidad. El fundador del estoicismo fue Zenón de Citio, fue discípulo de un cínico, y aproximadamente en el año 300 a.C abre su propia escuela. Desde sus inicios tuvo una gran recepción tanto en Grecia como en Roma. Es una escuela que ha ido evolucionando a lo largo de los años, los autores no se limitaban a repetir lo que se había dicho anteriormente, sino que hay originalidad en cada autor. Un buen ejemplo de esto es Crisipo que reformuló tesis claves del estoicismo. En Roma siguió evolucionando para adaptarse a las nuevas tendencias. Para los estoicos, la ética tiene un papel central, y la física y la lógica quedan subordinadas a esta. La lógica es importante en tanto que nos ayuda a evitar la confusión, a ser claros y precisos, pero no vale ser un experto en lógica sino apunta siempre a un fin ético. Este trabajo gira en torno a Medea y las emociones, por lo que nos centraremos en la ética, no obstante, haremos algunos apuntes para conocer el marco en el que se desarrolla. Empezaremos con la “teoría estoica del conocimiento según la cual todas las sensaciones llegan al ser humano en forma de representaciones(...). De ellas, unas son simples representaciones, otras representaciones aprehensibles. Solo estas últimas son relevantes para la adquisición del conocimiento”1. Ante nosotros aparecen una serie de representaciones y las apariciones ya están marcadas por algunas connotaciones de manera involuntaria que dependen de las creencias que tengamos. Tiene un carácter de acto reflejo, no podemos no tenerlas, se nos presentan. Si las representaciones son aprehensibles, llega entonces el asentimiento, es aceptar esa apariencia con la carga emotiva que se nos presenta, y este es el momento de la creencia, del juicio, es un acto de la razón. Y es esto lo que los estoicos intentan modificar, hay apariencias con las que no debemos comprometernos, hablaremos de ello más adelante. “Por tanto la teoría del conocimiento se concibe como un proceso que se inicia con las representaciones (phantasíai), las cuales, en tanto que aprehensibles (katáleptikai), solo necesitan el asentimiento de la razón para convertirse en aprehensiones o conceptos (katalepsis)”2. 1 CRISIPO: Fragmentos morales, Ediciones clásicas, S.A., p. 25. La introducción general corre a cargo de Francisco Maldonado Villena. En lo sucesivo, cuando cite a Crisipo, en realidad lo que estaré citando son a otros autores que citaron sus textos, ya que de Crisipo no se conserva nada escrito. Este es un volumen recopilatorio de los fragmentos recogidos por otros autores que citando a Crisipo es como nos han llegado hasta nuestros días. Las más importantes fuentes griegas son: Plutarco, Galeno y Diógenes Laercio. Las citas de Plutarco están sacadas principalmente de los tratados De stoicorum repugnantiis y De communibus notitiis adversus stoicos. Las de Galeno están sacadas del tratado De hippocratis et Platonis placitis. La obra de Diógenes Laercio Vitae philosophorum es importante para conocer la doctrina estoica general. Son muchos más los autores de los que se nutre este libro para rescatar los textos de Crisipo, Estobeo (Eclogae, Florilegium) y Andrónico (De passionum), entre otros autores griegos. Y de fuentes latinas los más importantes son Cicerón que lo cita en De finibus bonorum et malorum y en Tusculanae disputationes, y Séneca con diversas obras como Epistulae ad Lucilium o De clementia. Otros autores latinos que citaron a Crisipo y que aparecen en este libro son Lactancio (Divinae Institutiones, De ira) y Porfirio (Ad Horatii carmina) entre otros. 2 Ibídem 4
“Los estoicos ven la tarea de enseñar como un despertar el alma y obligarla a hacerse cargo de su propia actividad”3. Por tanto la relación que establecen con su discípulo es entre iguales. Como discípulo, no debes quedarte solo en los libros y las opiniones de los demás, sino que debes formarte las tuyas propias, interiorizar las enseñanzas, aprender a pensar mejor y ser más crítico y reflexivo. En referencia a esto dice Epicteto: “-Tu, ven aquí! ¡Muéstrame tus progresos! Como si habláramos de un atleta y al decirle muéstrame tus hombros, me contestara: ¡Mira mis pesas! -¡Allá os la compongáis las pesas y tu! Yo quiero ver los resultados de las pesas. -Coge el tratado sobre el impulso y como me lo he leído. -¡Esclavo! No busco eso, sino cuales son tus impulsos y repulsiones, como te aplicas a los asuntos y como te los propones y como te preparas(...). No busquéis nunca en un sitio vuestra tarea y en otros vuestro progreso”4 1.1.Ética estoica Vamos a hablar de los puntos claves en la ética estoica “según el orden que establece Diógenes Laercio, habría que hablar primero del impulso (hormé), y en conexión con él, del último fin de la vida (telos) y de la virtud (areté); a continuación de los bienes y los males (agathá kaí kaká), y en relación con ellos del valor (axia) y de su contrario (apaxia), y, coordinado con el valor, del deber (kathekon). Por último habría que hacer referencia a las pasiones (pathe) y al comportamiento del sabio”5. El impulso: Es un movimiento que nace del alma hacia un objeto, un alma unitaria para los estoicos, en contraposición a lo que anteriormente habían dicho Aristóteles o Platón, que dividía el alma en partes donde una era racional y otra irracional. De esta alma unitaria nacen tanto los actos racionales como los irracionales. Lo que inicia ese movimiento es una representación. Para Crisipo el primer movimiento del alma es hacia la autoconservación, hacia su supervivencia. Telos: el fin último de la vida es la felicidad, tanto para los estoicos como para las demás escuelas, la diferencia está en el modo de alcanzar esa meta. Para el estoicismo, la felicidad reside en llevar una vida virtuosa. Esto es vivir de acuerdo a la naturaleza, vivir conforme a su naturaleza racional, bajo la guía del logos. La virtud: La virtud se puede adquirir, pero requiere de un proceso de autoeducación y de instrucción filosófica. “Los estoicos definían la virtud como una disposición constante del principio rector del alma, o como la razón acorde consigo misma”6. La virtud no admite grados, o eres virtuoso o no lo eres, es algo estable. Los bienes, males e indiferentes: bien es aquello que nos ayuda a alcanzar la felicidad, siendo necesaria la razón. “El bien es definido por el estoicismo como aquello que es moralmente útil, el mal, como lo que es contrario al bien y lo que no es ni lo uno ni lo otro, como aquello que no es ni 3 NUSSBAUM, Martha C.: La terapia del deseo, p. 428. Este libro de Nussbaum aparecerá mucho a lo largo del trabajo, a parte de los tres autores principales que nombro en el resumen, esta autora será una referencia clave. He tenido muy en cuenta este libro por el tratamiento que hace de Medea, tiene dos lecturas una muy formal y clásica, y otra más actualizada y reivindicativa. Es un poco rescatar esta tragedia acercándola a nuestro tiempo, no solo esta obra sino las corrientes helenísticas. No se queda en un simple análisis formal, sino que lo trae al debate actual, lo baja al mundo permitiendo conectar con el tema. Sus conocimientos sobre Aristóteles y la helenística en general me han hecho tenerla en cuenta para actuar un poco como guía. 4 EPICTETO: Manual de vida, pasajes escogidos, p. 146 5 CRISIPO: Fragmentos morales, p. 37. 6 Ibídem, p. 51 5
bueno ni malo”7. Lo indiferente no contribuye ni a la felicidad ni a la desgracia. Dentro de lo indiferente hay tres grupos, lo preferible (salud, riqueza), lo no preferible (muerte, enfermedad, pobreza) y lo totalmente indiferente (que sea par o impar el numero de astros). Los deberes: Hay tres tipos de acciones, las virtuosas, las viciosas y las que no son ni lo uno ni lo otro. 1.2. Las pasiones. El término pathos hace referencia a un desorden de la psique sufrida a causa de una acción externa. La pasión es una reacción que perturba el alma desmesuradamente. Las pasiones son excesivas y sobrepasan los límites de la razón (de ahí que se refieran a ellas como irracionales), implican un asentimiento del alma. Para Crisipo, las pasiones son juicios, elimina así la creencia de que las pasiones nacen de una parte irracional. Combatió contra las doctrinas que decían que las pasiones eran connaturales al hombre y que en su justa medida son buenas. Para Crisipo no existe ese “en su justa medida” ya que la esencia de la pasión es precisamente el no tener límites. Las pasiones no son naturales, son una enfermedad del logos. Por eso la extirpación de las pasiones es el punto central del estoicismo, porque las pasiones nos privan de usar rectamente la razón, y por tanto nos impiden llevar una vida virtuosa y con ello nos privan de la felicidad. En palabras de Crisipo citado por Galeno: “Con propiedad también se dice que la pasión es un impulso excesivo, como alguien podría decir de los movimientos que llevan fuera de sí, que son un movimiento excesivo, originándose su exceso en el rechazo de la razón, y lo que es sin exceso es capaz de preservar la razón. Pues el impulso que sobrepasa la razón y es llevado al margen de esta, apropiadamente podría decirse que es excesivo y, según esto, que sobreviene contra la naturaleza y es irracional, como hemos suscrito”8. Los apegos externos imponen al agente condiciones emocionales que por su propia naturaleza no pueden adaptarse a la razón y nos privan de una vida feliz y autosuficiente. Como hemos visto las pasiones son un impulso excesivo que sobrepasa las exigencias de la razón y que pueden arrastrar al agente a cometer excesos que no cometería y condenaría en una situación normal. Las pasiones son juicios falsos, dice Epicteto “Cuando alguien asiente a lo falso, sábete que no quería asentir a lo falso -pues toda alma se ve privada de la verdad contra su voluntadsino que la mentira le pareció verdad”9. Epicteto pone el ejemplo de Medea, la “exculpa” en cierto sentido de sus crímenes, ella se vio arrastrada por unas pasiones que la sobrepasaron, porque por naturaleza son excesivas, a consecuencia de una creencia errónea y actuó conforme a eso. “Muéstrale claramente que está engañada y no lo hará; pero mientras no se lo muestres, ¿qué otra cosa ha de seguir sino la apariencia? Nada. Entonces ¿por qué enfadarse con ella porque la desdichada anda equivocada sobre lo más importante y se ha vuelto una víbora en vez de un ser humano?”10. La filosofía debe ayudarnos a ser más críticos para no aceptar sin más las apariencias y las tradiciones, nos exige ser autocríticos y cuestionar lo que nos llega para poder valorar las opciones. Los estoicos no creen que haya un mal innato, el mal es producto de unas falsas creencias que nos impiden ver con claridad. Por tanto a través de la recta razón, la filosofía puede ayudar a cambiar esos errores. Los estoicos practican el desapego para evitar caer en las pasiones y poder vivir una vida feliz, tranquila y autosuficiente. Para ellos la intención es igual de importante que los actos externos. Pues para ellos “un acto virtuoso o vicioso es, recordémoslo, completo en cualquier 7 Ibídem, p. 56 8 Ibidem, p. 459 9 EPICTETO: Manual de vida, p. 61. 10 Ibídem p. 62 6
momento, desde el momento mismo que surge en el corazón(...)El costo de una flaqueza pasional es más alto aquí que en cualquier otra escuela”11. Como hemos dicho anteriormente, la tesis principal de Crisipo es que las pasiones son en realidad creencias falsas. Debemos por tanto quitarnos de la cabeza la pasividad con la que se suelen juzgar las pasiones. Las pasiones derivan de un mal uso de la razón. Este planteamiento también lo sigue Séneca. Las emociones tienen valor cognitivo, son modos de interpretar el mundo. Las emociones surgen por una creencia X, que puede ser falsa, creer es algo que hace la razón, por tanto si modificamos racionalmente esa creencia X, el sentimiento desaparecerá con el juicio erróneo. Por ejemplo, andamos por una calle solitaria de noche, y empezamos a pensar que alguien nos está persiguiendo con ánimo de robarnos, sentimos miedo. Si nos damos la vuelta y constatamos que no hay nadie, ese miedo desaparecerá al desaparecer la creencia que lo provocaba. Vemos que las emociones se basan en creencias que tienen muy en cuenta nuestras creencias valorativas sobre lo que es bueno y malo. Además esas convicciones suelen concederle un gran valor a objetos externos que escapan del control del agente. Los bienes externos al no depender de uno mismo, son vulnerables, no podemos controlar lo que les pasa. Esto hace reposar el bien del agente y su felicidad en objetos inestables, o lo que es lo mismo, en las manos de la fortuna. Un juicio es un asentimiento a una apariencia. Primero vemos algo, o se nos ocurre algo, parece que es así, pero aún no lo hemos aceptado. Podemos comprometernos con eso, entonces esa representación se convierte en un juicio, o rechazarlo. Asentir una apariencia es adherirse a ella como verdadera y para hacerlo necesitamos de las facultades cognitivas, es por tanto la propia razón quién acepta12. Cuando damos un alto valor a los objetos externos surgen las emociones, la clave está en el elemento valorativo. Si por ejemplo perdemos un bolígrafo, como no le hemos dado gran valor, compraremos otro y no surgirán problemas, el problema vendría si es un bolígrafo que consideramos único, o irremplazable. El error está en atribuir a X un valor excesivo, en darle más valor de lo que en realidad tiene. La razón estoica es dinámica, no existen partes en el alma, hay unidad, toda ella es racional. En coalición a esto dice Cicerón: “Pero ellos piensan que todas las pasiones sobrevienen en virtud del juicio y de la opinión; y es por ello que las definen con tanta precisión, para que se comprenda no solo en que grado son viciosas, sino también en que medida dependen de nosotros”13. En este fragmento Cicerón, nos dice que para los estoicos las pasiones no vienen de otra parte irracional del alma, sino que surgen de la razón misma, hay unidad en el alma. Y en tanto que surgen de la razón está en nuestra mano evitarlas. También es muy ilustrativo el siguiente fragmento de Plutarco: “Todos estos (Los estoicos Aristón, Zenón y Crisipo) coinciden en considerar a la virtud como una cierta disposición y facultad de la parte directiva del alma, fruto de la razón o más bien, que ella misma es la razón acorde, firme y constante; piensan también que la parte desiderativa e irracional del alma no es distinta de la racional a causa de una diferencia o de su naturaleza, sino que es la misma parte, a la que dan el nombre de inteligencia y parte directiva, que se transforma plenamente y cambia en las pasiones y alteraciones ocurridas de acuerdo con una actitud o disposición, que llega a ser vicio y virtud, y no tiene nada de irracional en sí misma; 11 NUSSBAUM, Martha: La terapia del deseo, p. 454 12 Ibídem, pp. 464 - 465 13 CRISIPO: Fragmentos morales, p. 372 7
pero es llamada irracional, cuando por el exceso de impulso, que ha llegado a ser poderoso y dominante, es arrastrada en contra de la razón que decide hacia alguna cosa extraña; y por tanto, la pasión es una razón perversa y desenfrenada, que se genera a partir de un juicio vil y erróneo que ha adquirido violencia y vigor”14. Como veníamos comentando, hay unidad en el alma, no hay una parte en la que resida la virtud y otra donde están las pasiones, sino una sola alma que oscila. Y como hemos venido diciendo, las pasiones vienen de objetos externos a nosotros, y por tanto no tenemos control sobre ellas. Esto le pasa a Medea, que atribuye un alto valor a Jasón, en concreto al amor que siente hacia él, cuando no se cumplen las expectativas que ella tenía, lo siente como el peor acto posible hacia su persona. “El reconocimiento de ese terrible acontecimiento (la ruptura de Jasón con ella y el compromiso con Creúsa) es la conmoción misma. Es como apoyar la mano directamente sobre la punta de un clavo. El propio acto de asentimiento es de por sí una desquiciante y desgarradora ruptura de su autosuficiencia y su estado de imperturbabilidad. La pasión es un movimiento violentísimo que nos arrastra empujándonos violentamente a la acción.15” “Para estar prevenido, el estoico utiliza la técnica de la praemeditatio, habrá aceptado los males antes de que sobrevengan y así ajustará sus esperanzas y expectativas al conocimiento de la tremenda incertidumbre de la vida16”. Consiste en un pequeño ejercicio que nos haga tomar conciencia de las posibilidades de sufrir un agravio, la muerte de un familiar, la pérdida del hogar, etc. Para llegado el momento no verse turbado. Así Galeno en un fragmento sobre Posidonio dice: “Y el pregunta por qué todo lo no preparado y extraño, que sobreviene en masa, le perturba y aparta de sus primitivos juicios, mientras que lo ejercitado, acostumbrado e inveterado o no le aparta totalmente, como moverse según la pasión, o poco ciertamente.17” Según los estoicos todas las pasiones están muy próximas, esto lo veremos claramente en la tragedia de Medea. Las pasiones se pueden clasificar en 4 grupos, placer, dolor, miedo y deseo, de estas salen las demás, por ejemplo la ira sería una subespecie del deseo, es el deseo de vengar una ofensa, los celos surgen del miedo, etc. Estobeo hablando de los estoicos dice: “Afirman que la pasión es un impulso excesivo y que no obedece a la razón que elige; o un movimiento irracional del alma contrario a la naturaleza (todas las pasiones son propias de la parte directiva del alma); por lo que también toda excitación es una pasión y a su vez toda pasión es una excitación. Si la pasión es de tal índole, se ha de sostener que unas son primarias y principales, mientras que otras tienen su referencia en éstas. Son primarias en cuanto a la especie estas cuatro: deseo, miedo, dolor y placer”18. En torno a estos cuatro grupos, se ordenan el resto de sentimientos. Cuando tenemos una emoción, nos podemos dejar llevar por muchas otras, al estar tan próximas, una vez que abrimos la puerta a una, podemos sentir varias de ellas. Esto lo podemos apreciar en la Medea de Séneca, donde de una emoción se pasa a otra en la línea siguiente como si fueran sinónimos. 1.3. Argumentos para la extirpación de las pasiones. Medea es el ejemplo perfecto de que las pasiones son excesivas y no cabe moderación con ellas. Esto estaba muy presente en el estoicismo, “¿Qué decir si denominamos sano al que tiene fiebre ligera? No es buena salud una leve enfermedad”19. La pasión por muy moderada o pequeña que sea, es un peligro para la autosuficiencia del alma y para la propia razón. La pasión arrastra con violencia, no sigue consejos, no escucha a la razón. “Si otorgamos algún derecho a la tristeza, al 14 Ibídem página 422 15 NUSSBAUM, Martha: La terapia del deseo, p. 472 16 Ibídem, p. 474 17 CRISIPO: Fragmentos morales, p. 461 18 CRISIPO: Fragmentos morales, p. 371 19 SENECA: Epístolas morales a Lucilio, libros XI-XIII, p. 382. 8
temor, a la ambición, a los restantes afectos desordenados, no ejerceremos dominio sobre ellos. ¿Por qué motivo? Porque se hallan fuera de nosotros los objetos que los excitan.20” Lo bueno es que al ser juicios y no parte constitutiva de nuestro yo, se pueden eliminar. El sabio estoico es la persona libre de pasiones, autosuficiente. En ningún caso para el estoicismo las pasiones son buenas o deseables, no es así en el caso de otras escuelas o autores, como por ejemplo Aristóteles, que cree que son necesarias en su justa medida. La teoría aristotélica, piensa que las pasiones pueden ser necesarias para motivar la acción virtuosa, por ejemplo en la guerra. Cree que la cólera es necesaria para defender la patria, para los estoicos, sin embargo, bastaría con el sentido del deber y la virtud para moverse a la acción correcta, basta con la razón. Las pasiones son demasiado volubles para confiarles algo tan importante. Séneca en “Sobre la ira” trata de mostrar a Novato que la ira es innecesaria, que de hecho, no es natural, ni si quiera es útil, y suele llevar a la persona a la violencia y la crueldad. La razón es suficiente para defender lo propio y castigar los males. La motivación no debe salir del propio sufrimiento. En palabras de Séneca: “este sentimiento en particular el más abominable y violento de todos,(...) despreocupado de sí mismo mientras haga daño a otro, arrojándose incluso sobre las propias lanzas y ávido de una venganza que va arrastrar consigo al vengador”21. Es más probable que la ira te lleve a la derrota que a la victoria. Otro argumento para la extirpación de las pasiones, es el alto precio que se debe pagar por tenerlas. Las emociones son experiencias dolorosas, violentas, tanto las positivas como las negativas, ambas nos causan trastorno. Si atribuimos un gran valor a una persona, al amor, aún cuando nos vaya bien, esa alegría nos traerá también el miedo de perderlo, lo que escapa de nuestro control es demasiado vulnerable, frágil. Y si nos va mal y nos asaltan pensamientos iracundos, caeremos en el riesgo de perder nuestra propia humanidad, tal y como le pasó a Medea, que indignada por el tratamiento poco humano de su esposo hacia su persona, acaba por cometer los peores crímenes despojándola de la humanidad que antes le reclamaba a él. A estos argumentos se le suman otros dos, el de la integridad y el del exceso. El de la integridad nos dice que al conferir a los bienes externos un gran valor, nos puede llevar a una situación de esclavitud, al ser algo que no depende del control del agente, nos puede llevar a perder nuestra integridad personal. Exponemos a nuestro yo, a acontecimientos externos que no dependen de nosotros, y que nos perturban. Medea valora el dominio de sí, y por tanto es violento para ella verse dominada por fuerzas ajenas. Pero Medea ama a Jasón, y cuando se abre ese hueco las pasiones nos arrebatan el control de nuestra vida, perdiendo nuestra integridad. Este argumento conecta con el siguiente, si alguien, como Medea, que valora su integridad personal, su autosuficiencia sufriera este ataque, respondería con violencia, con ira para intentar restablecer el estado anterior. Pero las pasiones no admiten control y es aquí donde llega el argumento del exceso. Por último el argumento del exceso. A estas alturas ya deberíamos saber que para los estoicos las pasiones no se pueden moderar, por eso apuestan por su total extirpación. Medea es la muestra del exceso, de no poder poner freno, su ira y su venganza la llevan a asesinar a sus propios hijos, esta es la consecuencia de dejarse arrastrar por las pasiones, en concreto por el amor y la ira. Las pasiones son por naturaleza excesivas, Crisipo pone el ejemplo del andar y el correr, cuando andamos podemos decidir en qué punto pararnos, controlamos nuestros músculos, sin embargo cuando corremos, no tenemos el mismo control, rara vez frenamos en el punto que queríamos. Galeno cita este ejemplo de Crisipo sacado de su libro Sobre las pasiones: “Cuando se marcha de acuerdo con el impulso, el movimiento de las piernas no es excesivo, sino que 20 Ibídem p. 383 21 SENECA: Sobre la ira, libro I, p. 131. 9
aquí un símil con la autosuficiencia estoica, los estoicos hablan de que la felicidad no debemos buscarla fuera, sino en nuestro interior, en nuestra autosuficiencia, y de esa “dejadez” de lo propio, o de la ambición de lo externo es de lo que se queja el coro aquí, podemos verlo en el siguiente fragmento: “¡Oh tiempos felices de nuestros mayores, que no conocieron malignos engaños! Vivía contento cada uno en su tierra, y a viejo llegaba en los campos paternos. Con poco era rico; no ansiaba más bienes que aquellos que brindan las tierras natales.38” Medea deja atrás su hogar, por el amor de un hombre, pierde su propia autosuficiencia al hacer depender su felicidad de un objeto externo, y al hacer esto sufre las consecuencias, ella y todo aquel que se cruza en su camino. El abandonar la tierra y ansiar siempre más de lo que tenemos en casa, es un símil de como Medea al ir tras esa pasión desbocada, al permitir que eso surgiera, es al final damnificada, castigada con males y con peligros como lo es el capitán del navío que abandona la seguridad de su hogar. Como le ocurrió a los argonautas que por ir en pos de una hazaña inigualable sufrieron en el camino, buscando el premio de el vellocino y de Medea. Después de esta gesta, de ese gran camino recorrido con tanta fatiga, se han roto los límites. “Ahora los mares se sienten vencidos y aceptan las leyes que dictan los hombres. Ni es ya necesaria la célebre nave de remos potentes movidos por reyes. Cualquier barquilla recorre el abismo.39” Acto tercero En esta primera escena vuelven a aparecer la Nodriza y Medea, después de haber hablado con Creonte, aquí se aprecia a la perfección la descripción que hemos visto en el punto anterior de las emociones según los estoicos. Como no se dan de manera separada, sino que se van dando todas juntas. “así corre Medea de un lado a otro, con feroces pasos, llevando en el semblante las señales de su furor rabioso; y su rostro encendido arranca hondos suspiros a su pecho. Grita. Riega sus ojos con abundante llanto. Sonríe. Expresa juntas mil contrarias pasiones. Detiénese de pronto. Prorrumpe en amenazas, arde en odio. Se queja, da gemidos.40” 38 Ibídem p. 67 39 Ibídem p. 69 40 Ibídem p. 71 16
De la ira pasa a la pena, a la alegría, al odio de nuevo. No puede moderar el tsunami de emociones que se le presentan. La Nodriza dice “su furia se desborda” o “se excederá a sí misma”. Exponiendo claramente que una pasión es ingobernable por la razón. Y ahora de la boca de Medea: “Si buscas, desgraciada, poner coto al odio en que me abraso, mide mi amor primero.41” Amor y odio como caras de una misma moneda, mucho amor conlleva, o puede conllevar, mucho odio. Llegado al punto de desborde, amor y odio son como sinónimos, una fina línea separa un sentimiento del otro. Una vez alcanzado el exceso, las pasiones no menguan, sino que irán a más cada vez, hasta que culmine su venganza. No le importa el precio que tendrá que pagar. Ella tiene la creencia (errónea) de que Jasón es lo más importante de su vida, y al ver que lo pierde actúa en consecuencia. Llega a decir incluso: “¡Soy capaz de asaltar el mismo cielo, y reducir a escombros todo el orbe!42”. Medea sabe que tiene motivos para indignarse, y si como decían los Aristotélicos se pudiera moderar esa ira, podría serle provechosa, pero al ser algo tan voluble y tan explosivo no puede usarse en favor de nadie más que de la destrucción. En la escena segunda, aparece Jasón, va camino a hablar con Medea. Se nos presenta un Jasón derrotado, muy lejos de aquel héroe firme y seguro. Pero a su vez, el presentarnos a un Jasón que también sangra y sufre, nos trae un personaje más humano y con el cual es más fácil empatizar. Todos somos Jasón. Parece que simplemente se va adaptando a lo que pasa, no tiene iniciativa alguna, achaca sus males a la suerte y el destino en lugar de actuar por lo que realmente quiere. Trata de justificarse diciendo que traiciona a Medea por el amor a sus hijos, por el bien de estos, pues si se negara al designio del rey, morirían también. Medea al verlo aparecer vuelve a estallar en una mezcla de emociones. Lamenta los lugares que le han sido vetados por ayudarle y comienza a recordarle todo lo que ha hecho por él, todos los excesos cometidos por seguirlo, por su amor. Ambos se enzarzan en una calurosa discusión, Jasón dice que él no cometió ningún crimen, no se hace responsable de lo ocurrido. Se intenta escudar en un temor al rey, no parece el mismo Jasón que tantas gestas sin miedo llevo a cabo. Le dice que si puede hacer algo por ella se lo pida, y aquí está uno de los momentos clave de la tragedia: “M.- Tan solo quiero que mis hijos vengan al destierro conmigo, para poder llorar sobre su pecho. Tu tienes la esperanza de otros hijos. J.- Quisiera obedecer a tu demanda; pero el amor paterno me lo impide. Ni el mismo rey, mi suegro, conseguirá de mi que tal consienta. Ellos son el motivo de mi vida, ellos son el alivio de mi pecho abrasado en congojas. 41 Ibídem p. 72 42 Ibídem p. 74 17
Antes aguantaría ser privado del aire, de la luz y de mis miembros. M.- ¿Ama tanto a sus hijos? ¡Está bien! ¡Ya cayó! Ya sé por dónde debo herirle…43”. A partir de aquí Medea finge sosiego y le pide poder despedirse de sus hijos y Jasón la cree y se marcha. Y empieza a urdir el plan de su venganza. El plan que acabará con la humanidad que le quedaba. Cierra el acto hablando el coro, nuevamente es un coro que Séneca aprovecha para plasmar las ideas estoicas sobre los sentimientos, hablan de lo peligrosa que es Medea, comparan su ira con las tempestades, con el desbordamiento de los ríos, con el mar, dicen: “Ciega es la llama que el furor aviva; ni admite leyes ni tolera frenos. Morir no teme; de la espada anhela ir al encuentro44.” Hacen un recorrido por los diferentes héroes que acompañaron a Jasón en su aventura, y relatan como han ido muriendo por su hibris. Importante la etimología de la palabra que traducido significa desmesura. Nuevamente aparece esa ley natural que no debe ser rota que ya apareció en la última intervención. Piden clemencia para Jasón que solo fue por imposición de Pelias, muerto también por haber osado proponer aquella gesta. Acto cuarto. Comienza con un monólogo de la Nodriza, está agitada, está viendo como Medea prepara su malvado plan, la escucha invocar a serpientes para coger su veneno, llama así a las más célebres: “Suelte ya el serpentario sus apretadas manos y vierta su veneno. Acuda a mis conjuros Pitón, que osó atacar a los dioses gemelos. Resucite la hidra, para vengar su muerte, y todas las serpientes segadas por Alcides. Acude desde Cólquida, tú, dragón vigilante, cuyo sueño primero se debió a mis ensalmos.” Pág 97 Al invocar a todas las serpientes va reuniendo el veneno de cada una de ellas, venenos de todo tipo, “unos tienen la fuerza de las llamas voraces; otros del frío hielo” dice la Nodriza. En este caso Séneca habla de un dragón que custodiaba el vellocino, hay otros que en su lugar ponen a una gran serpiente, aún con este dragón, podemos apreciar como las serpientes tienen un papel central en su venganza y en la tragedia. Marta Nussbaum en su libro La terapia del deseo, ya citado aquí, hilando muy fino le dedica un punto del capítulo doce a las serpientes y la importancia de estas. Las serpientes “representan su amor, su cólera, la cólera de su amor: su ciclo de pasión, crimen y retribución, su triunfo final. (...) Las serpientes son sinuosas e indirectas en su movimiento; surgen de su escondrijo y atacan a su víctima de golpe, proyectando su lengua hacia delante. Son un símbolo muy apropiado de la pasión erótica, tal como el drama de Séneca la describe45.” 43 Ibídem pp 85-86 44 Ibídem p. 89 45 NUSSBAUM, Martha: La terapia del deseo, p. 562 18
“Las serpientes adquieren un poder mítico y cuasi divino; poseen asimismo una belleza que no podemos en absoluto despreciar46.” Las serpientes son como el amor, algo bello pero mortífero, si nos dejamos embelesar por su belleza y dejamos penetrar a las pasiones, (al amor en este caso concreto), en nuestra vida, como la serpiente nos atacará de manera mortal. La serpiente nos quitará nuestra vida física, nos matará al igual que el amor matará nuestra autosuficiencia y sobrepasará los límites de la razón haciéndonos cometer crímenes horribles, acciones que de haber sido virtuosos nunca habríamos cometido. En la escena segunda asistimos a un monólogo de Medea, donde invoca a los dioses fúnebres, nombra castigos que han recibido otros personajes que se encuentran en lo más profundo del tártaro, para que la ayuden en su venganza. Nombra a Ixión al que Zeus castigó atado a una rueda ardiente con serpientes que daba vueltas sin cesar, a Tántalo que inmoló a su hijo para servirlo en un banquete a los dioses, y al que se condenó al hambre y la sed eternas. Llama también a las Danaides castigadas en el inframundo por dar muerte a sus maridos en la noche de bodas. Pide que al rey Creonte se le de peor castigo que a todos estos. Nombra a todos los que han cometido pecados similares a los que está apunto de cometer ella, continúa hablando sobre sus hazañas, sobre cómo la poderosa Medea con sus artes mágicas ha sido capaz de alterar el orden natural: “Yo cambié el rumbo de las estaciones: la tierra estiva floreció a mi ensalmo, y obligada por mí, contempló Ceres la siega de las mies en el invierno47” pág 102. Y comienza entonces el ritual para envenenar los regalos que le va a hacer a Creúsa. Comienza diciendo que ha reunido el veneno de unas serpientes, se suceden las referencias a otras leyendas, nombra la sangre de Neso, que actuó como veneno mortal para Heracles. Nombra el fuego también, haciendo referencia a Altea, que dio muerte a su hijo al matar este a sus tíos. El ritual la lleva a hacer una ofrenda de su propia sangre y dice: “acostúmbrate, mano, a empuñar el acero y a poder derramar sangre querida…48”. Aquí empieza a entreverse que matará a sus hijos, con esta frase y las referencias anteriores que ha ido haciendo. Aparte de los venenos, invoca y esconde en los objetos un fuego que abrase a la nueva novia y al palacio, nombra a Prometeo y a Vulcano de los que dice guarda un fuego especial. Siguen las constantes referencias al nombrar a la Quimera, que aúna las serpientes y el fuego en sus características. Una vez ha terminado el ritual llama a sus hijos para que entreguen a Creusa los presentes. Y les pide que vuelvan para despedirse de ella. Ya en la escena tercera vuelve a cerrar el acto el coro, reflejando ideas estoicas nuevamente. “¿Que crimen medita su furia indomable?49” 46 Ibídem p. 564 47 SÉNECA: Medea, p. 102 48 Ibídem p. 105 49 Ibídem p. 109 19
No es algo irracional, sino que la ira “medita” el plan. Dejando claro que las pasiones forman parte de la razón, una razón confundida, basada en falsas creencias, pero una razón. “Tan pronto se enciende su rostro de púrpura, como lo recubre mortal palidez.50” Se ve envuelta en un conflicto de pasiones, un vaivén que oscila entre una pasión y otra quitándole su propia identidad. “Medea no sabe poner freno al odio, ponerlo al amor.51” No se puede poner freno a una pasión una vez ha sido desatada. “El amor y el odio se han puesto de acuerdo. ¿Qué va a suceder?52” No son pasiones contrapuestas que o tienes una o tienes otra, sino que pueden darse la una e inmediatamente o simultáneamente la otra, por eso son las pasiones tan peligrosas, porque desembocan la una en la otra. El coro le tiene miedo a Medea, teme por su rey, por su reino y por sus habitantes, implora al cielo que acelere el tiempo, que llegue ya la hora en que Medea abandone esas tierras, antes de que cometa algún crimen contra ellos. Acto quinto Un mensajero cuenta lo ocurrido, como han muerto Creonte y Creusa, que cayeron en el vil engaño oculto en los regalos de Medea. Incluso el palacio está envuelto en unas llamas que el agua no puede apagar. La nodriza le dice a Medea que huya rápidamente, pero ella se niega, pues aún no ha culminado su venganza y se dice así misma: “Tus crímenes pasados ténganse por clemencia. Con éste haré que sepan cuán livianos han sido y cuán puestos en uso mis crímenes prestados. Preludios, no más, fueron de mi dolor aquellos. Eran torpes mis manos para grandes hazañas, y mi furor de entonces era el de una doncella. ¡Ahora soy Medea!53” Los anteriores crímenes “prestados” los cometió en favor de Jasón, ya le ha dejado atrás y actúa por ella misma. Ahora al fin, después de esta venganza se recupera a sí misma, recupera la autosuficiencia perdida por el amor a Jasón, se restablece así como una nueva Medea que ya no depende más que de sí misma. O al menos la recuperará cuando culmine, porque aún las pasiones 50 Ibídem 51 Ibídem p. 110 52 Ibídem 53 Ibídem p. 114 20
cogen las riendas “no sé qué planes urde dentro mi ánimo fiero”, ella está puesta al servicio de su ira, y entonces se revela cual será el castigo final para Jasón: “¡Hijos que fuisteis míos, los crímenes paternos castigaré en vosotros!54” Entonces comienza el momento de más duda de Medea, donde se aprecia a la perfección la oscilación de su alma: “Mi alma se horroriza. Yertos están mis miembros. Mi pecho se estremece. Se han calmado mis iras. Ha vencido la madre las furias de la esposa. ¿He de verter yo misma la sangre de mis hijos, fruto de mis entrañas? ¡Calma, furor demente! ¡No mancille mis manos este ignoto delito, esta maldad horrenda! ¿Qué crimen cometieron? ¡El crimen es su padre, Jasón y mayor crimen es su madre Medea! ¡Perezcan! ¡No son míos!... ¿Qué perezcan? ¡Son míos! ¡Y de nada culpables!... ¡Lo sé: son inocentes! ¡También lo fue mi hermano!... Corazón, ¿porque tiemblas? ¿Por qué corren mis lágrimas, y alternando, me arrastran al amor y la ira? Una pasión sin rumbo me arrebata en mil dudas.55” Es una descripción precisa del ánimo de una persona, que se ha dejado llevar por las pasiones. Es un sentirse arrastrado, zarandeado, es una duda constante, un no saber que hacer, cambia entre dos modos de ver a Jasón y a sus hijos. Por un lado ve a sus hijos como eso, sus hijos, inocentes y que nada tienen que pagar, pero es empujada a la otra visión de verlos como meros instrumentos de su venganza. Parece que puede ganar el amor al odio hasta que vuelve a estallar: “Mueran para los besos de su padre, pues mueren para los de su madre!.. Nuevamente se encona la herida de mi pecho. Hierve el odio en mi sangre. Mueve la antigua Erinia mis manos renuentes…¡Ira, estoy a tus órdenes!...56” Ya ha sucumbido por completo a las pasiones, ha sido arrastrada irremediablemente y se pone al servicio de estas, pues la razón no puede domar estos sentimientos, invoca a las furias, fuerzas primitivas con serpientes por cabelleras cuya misión principal es la venganza. Quiere vengar con la muerte de sus hijos la muerte de su padre y de su hermano. Mata a uno de sus hijos y sube con el otro a la azotea pues escucha que el pueblo viene a por ella por sus crímenes. Y entonces se da la última escena, donde se pone el broche a la tragedia. 54 Ibídem p. 115 55 Ibídem pp 115-116 56 Ibídem p. 117 21
Llega Jasón a la casa con el pueblo con el ánimo de apresar a Medea. Ahora que su venganza está finalizando, siente que está recuperando lo perdido por culpa de Jasón. Duda si matar al hijo que le queda, pero al ver que puede hacerlo en presencia de Jasón su ira la vuelve a invadir. Ya vimos lo que decía Epícteto: “Satisfacer la pasión y castigar a su marido, lo consideraba más conveniente que salvar a sus hijos. (...)Muéstrale claramente que está engañada y no lo hará57”. “Por qué cejas ahora? ¿Por qué dudas? ¡Sí puedes!... Ya se apagó mi furia. Me arrepiento. Mi crimen me llena de vergüenza. ¡Pobre de mí! ¿Qué hice?...58” Se arrepiente por momentos, es lo que tienen las pasiones y entre ellas la ira, que siempre nos lleva un paso más allá de donde pretendíamos, no le podemos poner freno a tiempo. Ya una vez cometidos los crímenes dudamos y nos damos cuenta de lo excesivo de estos. Aunque al ver a Jasón destruido, y sufriendo la invade el gusto por la venganza dice: “Un placer grande me invade, sin quererlo, y crece ahora, de pronto…59” Sabe que Jasón ha sufrido un gran daño, pero puede ser aún mayor si da muerte al hijo que les queda en su presencia. Como decía Epicteto pone la venganza por encima del bienestar de sus propios hijos. Ahora Jasón al ver lo que su esposa está apunto de llevar a cabo, le suplica, le pide que lo mate a él en lugar de a su hijo que nada ha tenido que ver con la traición que le atribuye. Pero Medea está dispuesta a llegar hasta el final, se ha sentido fuertemente golpeada, y necesita una afrenta que golpee igual a su enemigo: “¡He de clavar el hierro en donde más te duela!60” Ya una vez culmina su venganza, ha aplacado a su ira le dice: “¡Furor, nada me queda que poder consagrarte!...61” Todo lo que tenía lo ha puesto al servicio de su ira. Y así con todo terminado se monta en un carro alado tirado por serpientes, nuevamente vuelve el simbolismo de estos reptiles a la tragedia. Y un Jasón ya, absolutamente derrotado, le dice a Medea: “¡Vete por las alturas del éter soberano, probando que no hay dioses en la región que cruzas!62” Esta afirmación tiene mucho peso para poner el fin de la tragedia por la concepción teológica que tenían los estoicos, donde era un especie de panteísmo. Por tanto fuera donde fuera Medea, siempre estaría al “amparo de los dioses”, esta afirmación es como una ruptura en una época de descreimiento, donde ya la religiosidad estaba en un segundo plano. 57 EPICTETO: Manual de vida, p. 62 58 SÉNECA: Medea p. 120 59 Ibídem 60 Ibídem p. 121 61 Ibídem p. 122 62 Ibídem p. 123 22
3. Diferencias con la Medea de Eurípides. Tanto Eurípides como Séneca nos cuentan la misma historia, en ambas queda patente que las emociones pueden llevarnos a un punto indeseable en nuestra vida y nuestras relaciones. El problema que está en ambas tragedias es el depositar su vida, su felicidad en manos de otro, en un objeto externo que escapa de su control dice Medea hablando con el coro: “¡Oh amigas! Mi esposo, el peor de los hombres me ha abandonado, cuando en él tenía cifrada mi mayor dicha63”. No obstante, son varias las diferencias que podemos apreciar en ambas tragedias. En este punto, vamos a analizar las principales diferencias que se centran sobre todo en los personajes, donde tienen un tratamiento muy distinto aún siendo los mismos. Para que no se haga repetitivo, no haremos ningún resumen ni análisis de Eurípides punto por punto. Nombraremos a los personajes que aparecen y el tratamiento que se le da en la tragedia uno por uno, haciendo algunas comparaciones con el enfoque de Séneca. - La Nodriza: en Eurípides es un personaje totalmente irrelevante, aparece en la primera escena pero no tienen ningún peso en la narración, al contrario que en la obra de Séneca, donde es la confidente absoluta de su ama, ocupando un papel central. Sabe los planes de Medea y siempre le guarda el secreto, es su fiel servidora. - Medea: en ambas tragedias es un personaje fuerte que es herido por centrar su vida en algo externo que escapa a su control y reacciona de una forma violenta. Sin embargo en Séneca parece más humana, al hacer un análisis de las pasiones más fino empatizamos mucho más con ella. En la de Eurípides no se ve a alguien dubitativo en su venganza, o al menos no en el grado que lo hemos visto anteriormente. Medea tiene clara su venganza, y que la realizará con veneno. Parece que aunque la domina la ira, guarda una pequeña parcela al sosiego, no se siente al leer la agitación interna que sufre. Está más preocupada por ver a dónde irá después de cometer sus crímenes, que airada por la afrenta sufrida. En la tragedia de Séneca no le importa dónde irá, solo quiere aplacar ese furor que la consume a cualquier precio. Las mujeres corintias a las que representa el coro son a las que le cuenta que planea hacer, tiene claro desde el primer momento que matará a sus hijos para dañar a Jasón, no apreciamos los vaivenes de su alma. No se ve el momento de locura y belleza al invocar a todas las serpientes y conjurar todos lo venenos en los regalos que ofrece a la nueva novia, no se hace hincapié en sus cualidades de hechicera y de sierva de Hécate, lo que le resta un punto de poder. En el último momento tiene un pequeño debate interno en el que no quiere matar a sus hijos pero finalmente decide hacerlo: “La ira es mi más poderosa consejera, causa entre los hombres de las mayores desventuras64”. La ira en ambas obras es racional, en tanto que pertenece a la razón pero irracional porque no se deja dominar y solo quiere llegar hasta el final. -El coro: Juega un papel completamente diferente, aquí el coro es esa amiga que la escucha, que la comprende y comparte sus emociones. Entienden que Medea esté dolida, es Jasón el “malvado” y el traidor, es un poco como la nodriza en la Medea de Séneca, alientan su venganza. Medea habla con el coro que encarna a las mujeres corintias buscando su apoyo y consuelo. Ella es la víctima, es quien abandonó su hogar por seguirle. La apoyan al escuchar sus planes, pero el mayor horror que ven es que asesine a sus hijos, aunque no la culpabilizan a ella de lo que acontece, sino a Jasón. Séneca sin embargo nos presenta un coro que nada tiene que ver, como ya dijimos en el punto anterior, el coro nunca tiene el mismo papel, y nunca está del lado de Medea, ella es la malvada a la 63 Euripides: Tragedias, p. 4 64 Ibídem p.15 23
que temen. Para este coro Jasón es una víctima que por fin podrá tener un matrimonio de verdad con el que todos están conformes y no uno furtivo y lleno de crímenes, por fin podrá liberarse de su feroz esposa. -Creonte: en las dos obras es un personaje muy similar, está encantado de casar a Jasón con su hija, teme a Medea porque sabe de lo que es capaz y por eso la condena al destierro aunque le concede un día de plazo para abandonar sus tierras. Para Medea es igual de malvado que Jasón por darle la mano de su hija, aunque en la Medea de Séneca es un enemigo mayor pues impone a Jasón el casamiento no solo consiente el crimen sino que es el artífice. -Jasón: en la tragedia de Eurípides, el casamiento con Creúsa no es impuesto por el rey, sino que él es quién pide la mano de la princesa. Es un Jasón menos humano que en Séneca, no muestra ningún signo de debilidad, no le pide que sus hijos se queden en esa tierra con él, lo más que hace por ellos es ofrecerle a Medea algún favor para facilitarle las cosas en el exilio, es ella la que le pide que revoque el exilio para sus hijos. Se muestra soberbio lo que dificulta la empatía con él y facilita que el lector se posicione a favor de Medea. Séneca al mostrar a un héroe ya venido a menos, al que le ha sido impuesto ese matrimonio en contra de su voluntad, que ama a sus hijos por encima de todas las cosas, que sufre, nos hace entrar en ese vaivén de emociones en que están inmersos todos los personajes, sobre todo nuestra protagonista. -Egeo: es un personaje que no aparece en la Medea de Séneca. Ha ido hasta Corintio para que un hombre que allí reside le haga una interpretación del oráculo de Delfos al que ha visitado. Al escuchar la historia de Medea y los crímenes que contra ella se han cometido y en vista de que ella le suplica ayuda, decide darle cobijo en sus tierras. -Mensajero: En ambas tragedias tiene el mismo papel, es el encargado de anunciar lo acontecido en el palacio. Eurípides le da más texto, cuenta palabra por palabra lo ocurrido y los sentimientos de los allí presentes. Dice que todos estaban contentos de que Medea hubiera entrado en razón y mandara presentes a la nueva novia. Se puso el vestido y la corona y se paseó por el palacio hasta que de pronto el veneno surtió efecto y la corona llameó. Entonces llegó Creonte que se abrazó al cadáver de su hija y el veneno se le pegó a él impidiendo que se alejara. El mensajero se recrea en todos los detalles ofreciendo una narración completa de lo ocurrido. En Séneca sin embargo el mensajero está tan aterrado por lo ocurrido que no da más que unas frases y va contestando de manera escueta a lo que le preguntan. Cabe decir que aquí al haber presenciado la invocación de Medea a las serpientes y todo ese rito, tenemos ya una idea en la cabeza de lo que ocurrirá, sin necesitar tantos detalles. Anuncia que el palacio está en llamas y que se teme por la ciudad. -Hijos de Medea: en Séneca los hijos no hablan, no tienen diálogo alguno, son meros instrumentos de la venganza de su madre. Esto provoca menos empatía por ellos, pues nunca parecen ser del todo reales no les escuchamos padecer. Son el modo para atormentar a Jasón. En el caso de Eurípides también son la manera de castigar al marido pero se les da otra magnitud. La empatía con los hijos es mayor pues en esta ocasión hablan y suplican a los dioses por sus vidas, los mete en el relato como seres reales que sufren la angustia de su destino. A diferencia de la otra tragedia, Medea no asesina a un hijo delante de Jasón, sino que aparece en un carro tirado por dragones con los dos cadáveres de sus hijos, no se los deja al padre sino que se los lleva ella para enterrarlos y maldice a Jasón, le vaticina una muerte por su nave argos. -Creusa: en ninguna de las tragedias aparece, no habla. No podemos crear un retrato fiel de este personaje, no sabemos si se ve arrastrada por los designios de su padre, de Jasón o de los suyos 24
propios. 4. Medea en la actualidad. Hemos ido a lo largo de este trabajo haciendo un análisis de la Medea de Séneca y luego lo hemos comparado con la de Eurípides. Son obras con siglos de antigüedad pero la realidad es que siguen aún muy vigentes. Si echamos un vistazo a internet con Medea como palabra clave de la búsqueda descubrimos una cantidad de referencias actuales. Por poner algunos ejemplos del séptimo arte, está la película de Medea de Pasolini en 1969 y la de Lars Von Trier en 1988. En cuanto a literatura tenemos la versión de Elena Soriano publicada en 1955, “fue descrita por la propia Soriano como una “parodia novelesca del mito clásico”. Se atrevió a señalar, bajo la máscara del argumento narrativo, que hacía una revisión del mito transponiéndolo en otro lugar, otro tiempo y otros personajes65”. Por otro lado tenemos la versión de Christa Wolf, publicada en 1996, es una ucronía del mito conocido basándose en una versión anterior a la de Eurípides donde son los corintios los que asesinan a los hijos de Medea, por esta dar muerte al rey y a su hija. “Ambas autoras coinciden en enfocar su necesidad de impartir justicia a la figura femenina a través de la deconstrucción del mito. Para ello, una hace oír sus voces y la otra, sus diálogos. Todo ello sirve para acometer una reconstrucción dignificada de esta figura universal de la Mitología.66” En los últimos años se ha representado innumerables veces en teatros con diferentes adaptaciones. Muchos son los ejemplos de novelas que llevan Medea como título, innumerables artículos que van desde Medea en las novelas de caballería hasta Medea como figura del feminismo, sin embargo no es solo esa la actualidad a la que debemos atender. Como ya comentamos con anterioridad, Medea puede ser la historia de cada persona que ama, eso es lo que quiere hacernos ver Séneca, nos diría algo como “ten cuidado si amas, porque al abrir las puertas al amor se las abres a otras pasiones que por definición son incontrolables”. Puede parecernos que exagera, pero recordemos que incluso el mero hecho de pensar en cometer una acción inmoral es para el estoico inmoral, en menor grado que la acción misma, pero inmoral. “Por mucho que distingamos entre el deseo interno y el acto externo, no aprobamos a aquellos que desean la muerte de inocentes, como tampoco aprobamos los deseos violentos en nosotros mismos67”. Normalmente cuando tenemos este tipo de pensamientos somos nosotros mismos los que nos juzgamos. Es un tanto extremo el que un progenitor de muerte a sus propios hijos, pero por desgracia ocurre más de lo que parece. Detrás de este tipo de asesinatos suelen encontrarse padres con enfermedades mentales o problemas psiquiátricos de algún tipo, pero también hay un gran número de hijos muertos a manos de sus padres por la venganza conyugal. “El «síndrome de Medea» presenta un cuadro de síntomas que caracteriza a la madre (y también al padre) que, en respuesta a los conflictos y al estrés que se derivan de la relación con su pareja, descarga todas sus frustraciones con agresividad hacia su descendencia, llegando incluso a utilizar a su hijo o hija como un instrumento de poder y de venganza hacia su pareja, hasta arrebatarle la vida.68” Y si queremos ser menos extremos solo tenemos que acudir a los ejemplos que pone Martha Nussbaum del daño que se quiere hacer y se hace a una pareja durante una separación, ya no solo hablamos de daño físico sino mental y/o económico y eso es algo que ocurre a diario. Nadie puede 65 ROMÁN PRIETO, Marcos: Las Medeas de Christa Wolf y Elena Soriano. Juntas y en contraste, Revista Internacional de Culturas & Literaturas, 2016, p.2 66 Ibídem 67 NUSSBAUM, Martha: La terapia del deseo, p. 583 68 https://confilegal.com/20170713-se-repite-una-vez-mas-sindrome-medea-hombre-condenado-matar-uno-hijoscastigar-mujer/ 1/09/2019 a las 10:10 25