Prólogo Galeato
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PRÓLOGO GALEATO Por EDUARDO YBARRA HIDALGO Acudir al "Diccionario de la lengua" de la Real Academia Española es un ejercicio conveniente que rara es la vez que no nos descubre las maravillas que puede tener nuestro hablar para salir de dudas en orden al empleo de palabras apropiadas en nuestro di sc urso. Esto que es tiempo que no tiene que gastar, un mediano escritor, es fundamental -modestia apartepara el que como yo con dificultad pudiera llegar a esa honrosa medianía. Mi amigo de hace ya muchos años el Excmo. Sr. Don Joaquín Carlos López Lozano, me lo puso difícil cuando me pidió que le escribiera este prólogo. Sólo el pedírmelo constituiría para mi un honor, y al aceptar de entrada la petición, la verdad es que desconocía donde me metía como podrá comprobar el que me siga leyendo. Y de sde luego acudí al diccionario para conocer exactamente lo que debería escribir. Dice el Diccionario que prólogo "es el discurso antepuesto al cuerpo de la obra en un libro de cualquier clase, para dar noticias al lector del fin de la misma obra o par hacerle alguna advertencia". Pero es el caso que el prologuista no ha leído la obra que el autor tenía auténtica ilusión en publicar, pero que creo no llegó a ver la luz. Por ello lo que diga será más bien presentación de López Lozano, presentación que por otra parte en absoluto es necesaria. Y escudriñando en el diccionario compruebo la existencia
70 EDUARDO YB A RRA HIDALGO de un creo extraño vocablo que resuelve l as licencias que yo pueda invocar. Es la palabra galeoto adjetivo que '·se puede apl icar al prólogo o proemio de una obra en que se defienden los reparos y objecciones que se le han puesto o se pueden oponer", en este caso: -Las circunstancias del prolog ui s ta , cuyos conocimientos se circunscriben a los temas hi stóricos de nuestra ciudad, y que de consiguiente tendría dificultades de enjuiciar la obra polifacética del autor. -El hecho que el prologuista no haya leído el libro, lo que indudablemente demanda una ex plicación muy acorde con la definición dada de prólogo galeato. Cr eo que Joaquín Carlos López Lozano quiere dar la sorpresa de una vida pletórica de ac ti vidades, quizás desconoc ida para l as actuales generaciones, pero que recordaran con nos tálgico interés las del autor, que ávidamente leían las crónicas de nue stra Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial publicadas con el seudónimo de "Roberto de Arenzaga". Después de escribir el prólogo soy el primero en de sear leer el libro de que no puedo hacer comentarios, limitá ndome a presentar al Joaquín Carlos López Lozano que conozco, y lo haré no con una monótona relación de cargos, sino encuadrando su vida que ocupa buena parte del siglo que termina en si tuaciones realmente transcendentales para Sevilla, Andalucía y España. La recia personalidad andaluza de Joaquín Carlos López Lozano tiene dos orígenes plenos de contrastes. El primero es el de su Granada natal en el famoso baln ea rio de Lanjarón, propiedad de su abuela materna. allí de niño se admiraría de aqu ellos sesudos y orondos caballeros y rutilantes da ma s que cuidaban sus maltratadas fisiologías gástricas con aquellas casi milagrosas agu as ¡qué gustosos platos se servirían allí, quizás o ri gen de un incipiente "gourmet"! ¡qué historias conocería de los ilustres personajes que por allí pasaban! Pero muy joven todavía abandona aquel paraíso, cuyos ingredientes co nservaría toda su vida para arribar a la Sevilla de los años veinte, de vida desbordante en una de las épocas más brillantes de su historia. En la ciudad se remataban las obras que poco a poco se habían construido ,- sob er bios edificios- , con la
PRÓLOGO GALEATO 71 colaboración de cientos de artesanos. Pero también llegaron espíritus selectos y emprendedores entre los que se encontraba el joven Joaquín Carlos, que pronto queda prendado y prendido por la ciudad, en palabras del que sería su gran amigo Joaquín Romero, "la menos localista de España". "Una ciudad abierta, confiada y aparentemente alegre ... Todos los pueblos, todas las razas pasaron por aquí, y a todas sedujo el sortilegio de la ciudad . .. Nadie es forastero en Sevilla, porque apenas quedan vencidas las indudables resistencias primeras, ya la ciudad ha tendido sobre el alma peregrinante la sutilísima trama de sus seducciones". Si a esa base granadina, pudiéramos decir "mora", unimos el encanto que le ofrece Sevilla, y a esos singulares ingredientes le añadimos la voluntad de trabajo del joven recién llegado, tendremos la espléndida base del que más tarde estaría llamado a las más significativas y tradicionales instituciones sevillanas. Y todo ello nadie se lo regaló sino que fue adquirido a pulso. Joaquín Carlos López Lozano en su luminoso discurso de ingreso corno académico de número de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras en junio de 1968 siete años antes de la transición política que titula "Del siglo de los hombres al siglo de las masas'', nos dice: "hoy todo es conflicto; la ciencia, el arte, la política y la religión. A esta hora, no es bueno, no es cristiano, ser fatalista y hasta me atrevería a decir que es necesario desfataIizar el ambiente. Después de haber manejado obj etivamente nuestra historia, hay que evitar nos aplaste sobre todo en su fase entristecida. Hemos de insistir en sus aspectos más nobles ofreciéndole objetivos no menos nobles ... No estamos en trance de maldecir, sino de creer y de trabajar armoniosamente, unidos en la libertad y en la pluralidad de las singularidades; en el Estado de Derecho, sin separatistas ni separadores". Con esta clarividencia de lo que se debía de hacer desde recién llegado a Sevilla se puso en el tajo, desarrollando una vida profesional muy diversa y rica en experiencias desde sus comienzos en la "Azucarera Bética", con su contacto en el bastantísimo mundo del agro andaluz y del comercio de sus productos. Sus primeros escarceos en la prensa los inicia en la Radio como reportero y crítico de cine.
72 EDUARDO YBARRA HIDALGO - - ---- - ------- ·------- - Pronto se inscribe como socio del Ateneo, en época tran scendente que le da ocasión de conocer a los más significativ os personajes de la vida cultural de la Sevilla de ]a República, en la que tan frecuente era conocer a los hombres de la generación del 27. Interesado por todo lo que tenía en su rededor ¡cómo iba a ser ajeno a una corriente que con el tiempo sería arrolladora: el fútbol del que sería uno de sus críticos pioneros con el seudónimo de "Elido". En la primera década del siglo se puede señalar el nacimiento del espíritu regional andaluz. Y ahora que tantas opciones políticas reivindican el inicio o estímulo del movimiento regionalista, bueno es recordar como una de las primeras llamadas del andalucismo, vino de la mano de uno de Jos regionalistas ca talanes de más prestigio, Don Francisco Cambó en formidable discurso en acto organizado por el Ateneo digno de leerse en la actualidad. "Sufre España actualmente -decíalas consecuencias de la separación de dos conceptos que debieron de estar unidos: los de Nación y Estado. Y esto es una desgracia porque ha dado lugar a la coexistencia de dos Españas, una la que Dios creó y desenvolvieron la naturaleza y la Historia, y otra la España artificial que no ha podido ni podrá compenetrarse con la vida española. Hoy se ve renacer por todos los rincones a la verdadera España, mientras la otra presenta todas las señales de la decrepitud". Ese regionalismo estaba en el ambiente y posteriormente se concretó en el "Centro de Estudios Andaluces", que regía un gran amante de Sevilla, D. Alfonso Lasso de la Vega, director fundador de la primera revista andalucista, "Amanecer" en cuyas actividades participó López Lozano, que consecuente con la relación que había tenido con el mismo y conocedor de su sevillanía, es uno de los que suscribe la petición de dar su nombre a una calle de la ciudad. Iniciada la Guerra Civil el 18 de julio de 1936, Joaquín Carlos López Lozano es militarizado tanto en Radio Sevilla como en el "Correo de Andalucía" al que ya pertenecía. La prensa y la radio fueron auténticos baluartes del general Queipo de Llano. Las crónicas de Guerra firmadas por "Roberto de Arenzaga" se hicieron famosas no solo en España más también en el ámbito internacional, cuando las noticias de la guerra en España ocupa-
PRÓLOGO GALEATO 73 bao el interés europeo, crónicas que seguiría con el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Pero como antes decíamos su formación le llevaba a seguir en primera línea de trabajo siempre en corporaciones autenticamente sevillanas. Por sus cualidades humanas y profesionales fue nombrado Presidente de la Diputación Provincial de Sevilla en época crítica en que las claves del anterior régimen comenzaron a fallar. Recuerdo sus palabras en el acto de toma de posesión del que era Presidente de una Diputación en que todos los Diputados tenían méritos y facultades para ser presidentes. Fue realmente un equipo que funcionó a la perfección y que pronto se dejó notar en los resultados óptimos de la economía provincial que permitió mejorar los servicios de todo orden relacionados con la agricultura en la que destaca la de formación de los jóvenes campesinos. De su actuación como Presidente del Ateneo queda constancia auténtica en su discurso en el acto de entrega de la medalla de oro de Sevilla. Después de hacer una brillante descripción de su historia, compendia la vi da al servicio de la ciudad del Ateneo y su futuro: "al reajuste científico del porvenir, el destino en marcha, a cuantas necesidades ha Sevilla y su digna corporación municipal el Ateneo procurará servirles como hasta ahora sirvió: con amor, con gozo, con libertad, y con comprensión, para poder ostentar con orgullo la medalla" que se le ofrecía. Ya por esa época participó activamente como Presidente de la "Junta de Obras del Puerto de Sevilla", en época en que el tráfico fluvial tomaba gran incremento. Tiempos de esperanzas con la vista puesta en el después fallido famoso "Canal Sevilla Bo - nanza". Presidente de la Asociación de la Prensa, como en todos los demás pues to s de primer orden en la vida ciudadana, puestos privilegiados, no ciertamente por una sinecura apetecible, si no como auténtico trabajador incansable. La vida y sus circunstancias van pasando y España va saliendo de su aislamiento, y ya como Director Redactor Jefe de ABC de Sevilla tiene una proyección internacional. En 1953 es el primer periodista español que visita los Estados Unidos de América y ciudadano de honor de Nueva Orleans.
74 EDUARDO YBARRA HIDALGO Y España entra en lo s prolegómenos de la transición política, ejemplo de evolución que si bien es verdad contó con indudables "motores del cambio", tuvo su apoyo en personas que conscientes del momento histórico, desde sus puestos y sin necesidad de alharacas, como Joaquín Carlos López Lozano que de sde la sombra de sus influyentes puestos colaboró con el advenimiento de la monarquía del Rey Don Juan Car los reconciliadora de todos los españoles y que él ya preconizó en le lejano 1968 cuando en pleno franquismo, en su citado discurso de ingreso en la Academia nos habla de pluralidad y singularidades, del Estado de Derecho, bajo un sistema monárquico sin monopolios ni co rtesanos, "donde la Corona -el día de mañanasea la primera aliada del pueblo". Compañero de la Academi a, conozco de Joaquín Carlos López Lozano entre otras virtudes la de ser amenísimo conversador que a raudales ofrece nombres de personas por él conocidas o tratadas, sucesos de los más variados temas, anécdotas de todo género. Estoy seguro que en este libro se entremezclarán personajes que influyeron en la historia de España sin distinción de ideologías y circunstancias. Sin lugar a dudas creo será un ca nto a Sevilla en el que habrá exaltaciones y advertencias, cantos elegíacos y críticas, pero desde luego con gran confianza en su futuro.