Los caminos andaluces en ultramar la emigración contemporánea de andaluces a América
Abstract
Invisibles..., se ha dicho en alguna ocasión. Así parecen haber permanecido, desde el siglo XIX, los emigrantes españoles en las nuevas republicas americanas tras las declaraciones de Independencia (de las que se conmemoran el bicentenario en estos momentos).|
Full text
LOS CAMI NO S ANDALU CE S EN
ULTRAM AR.
LA EMIG RACI ÓN C ONTEM PORÁNE A DE
ANDALUCE S A AMÉRI CA.
------
Trabajo de inv estigación presen tado para la
obtención del Título de Doctor
Por el doctoran do:
D. FRANCISCO CONTRERAS PÉREZ
Bajo la dir ección del
PROF. DR. D. RAFAEL S ÁNCHEZ MAN TERO
Departamento de Historia Cont emporánea
Universidad d e Sevilla, 2011.
TD- Francisco Cont reras P érez
2
A mis padres.
TD- Francisco Cont reras P érez
3
“E s m uc h a r es p on s a bi l i da d y mu c ha c on mo ci ón y m uch a
hi st ori a est o d e d eja r lo q ue e s d e u no [ .. .] ”.
DE LI BE S, M .: Dia ri o d e un emi gr an te .
“Claro, mi padre estaba más contento... , mi padre el g iro que
recibía era más plata que la que ganab a él en el ferrocarril...,
se lo daba a mi madre como si fuera un sueldo grande,
y estaba la mar de bien.”
Entrevi sta a J.S.P . (emig rante mal agueño, Bu e nos Aires)
TD- Francisco Cont reras P érez
4
ÍNDICE
INTRO DUCCIÓN.
CAPÍTULO 1. ESTADO DE LA C UESTIÓN, FUENTES Y MÉTODOS:
DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS CRÍTICO .
• Estado de la cuestión sobre la llamada “temprana
emigración” contemporánea.
• ¿Y sobre la temprana emig ración andalu za?
• Otras investigaciones de refe rencia.
• Las fuentes y los mé todos.
o Los censos españoles del XIX y e l cálculo de la
migración neta.
o La estadística española de pasap ortes del siglo
XIX.
o El C enso de Bueno s Aires de 185 5 y e l estudio
micro social de la migración andaluza.
o Las estadísti cas de pasajeros por mar del
Instituto Geográfico de Emigración.
TD- Francisco Cont reras P érez
5
CAPÍTULO 2. EL TRAS FONDO: ESTIMACIÓ N DE LOS MOVIM IENTOS
MIGRATOR IOS INTERIORES.
• Contraste del patrón teórico para el cas o andaluz.
• La Migración Neta regional.
• Aproximación a la m igración como estrategia en el c iclo
vital.
• Migración Neta de las provincias.
• Resultados de la estimación.
• Los saldos migratorios comarcales en Andalucía a
mediados del XIX.
CAPÍTULO 3. LA EMIGRACIÓN EXTERIOR ANDALUZA EN EL
PERIODO ISABELINO
• ¿Ruptura o continuidad respecto a la emigración del
XVIII?
• Aproximación a u na cuantificación de la temprana
emigración.
• Los focos de emigración en el periodo isabelino.
• Participación provin cial en la te mprana e migración a
América.
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• ¿Hay una pauta “ andaluza” en la e lección de país de
destino en América?
• Cuba: bases de un destino refugio dura nte el siglo XIX.
• Destinos minoritarios y coyunturales.
CAPÍTULO 4. LA TEMPRANA EMIG RACIÓN ANDALUZA A LA
ARGENTINA, 18 30-1870.
• Argentina y Buenos Aires e n el segundo tercio del XIX.
• ¿Cuándo emigraron? ¿Fue la R. O. de 1 853 tan
decisiva?
• ¿De qué l ocalidades an daluzas procedían? ¿Se
reproduce e l mapa d e la emigración colo nial?
• ¿Llegaron directamente o hubo ree migración?
• ¿Cuál er a el perfil demográfico del emigrante que
llegaba a Buenos Aire s desde Andal ucía ?
• ¿A qué edad emigraban? La emigración y el ciclo vital.
• El estado civil: solter os, pero también casados.
• Cadenas migratorias familiares.
• Endogamia-exogamia: pautas matrimoniales de los
emigrantes andaluces.
• El hogar del emigrante: tamaño y estructura.
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7
• Dependientes, com er ciantes y artesano s: el andal uz en
la sociedad y el mercado laboral bonaere nses.
CAPÍTULO 5. ELEMENTOS PA RA UNA COMPARACIÓN DE MODELOS:
DE LA EMIGRACIÓN TEMPRANA A LA EMIG RACIÓN EN MASA.
• ¿ Ca mb ia ron los de st in os c on r es pe ct o al p erí od o
an teri or ?
• U n fa cto r nu ev o: los pas aj es gr at u it os y el ef ect o
se le ct iv o en e l p erf i l de l emi gr an t e.
• U na em i gr a ci ón co n un el ev ad o c om po n en te r u ral .
• E l n uev o ma pa de l a emi gr ac ió n.
o A use nt e e n l a em ig rac ió n t emp ra na a Am éri ca ,
pr ot ag on ist a e n la de l si gl o XX.
o ¿ Qu é oc u rri ó co n los pro ta gon i st as d e l a
em ig rac i ón t emp ran a en la épo ca d e l a emi gr ac ió n
en m asa ?
o U n p erf il f am i li ar en l a em ig ra ci ón t emp ra na y e n
l a fi ni se cu l ar .
o E l re f or zam i ent o d e l a e mi gra ci ón en A nd alu cí a
Ori en t al .
• H aci a l a i nt eg ra c ió n en l os m er ca do s l ab or al es
i nt erna ci ona le s.
TD- Francisco Cont reras P érez
8
CO N CLU SI ONES
AP ÉND ICE
BI BLI OGR AF ÍA
TD- Francisco Cont reras P érez
9
INTRODUCCIÓN.
“Invisibles”..., se ha dicho en alguna ocasión. Así pare cen
haber permanecido, desde e l siglo XIX, los emigrantes españoles
en las nuevas repúblicas americanas tras las declaraciones de
Independencia (de las que s e co nmemor an el bicentenario en estos
momentos). Qu izás las nuevas élite s políticas e in telectuales
republicanas veían en e llos algo que les r ecordaba el denostad o
pasado c olonial, y se les adjudic aban unos rasgos morales que no
encajaban en las ansias de “pro greso” que regían sus proye ctos
nacionales. O quizá s er an demasiado ce rcanos a e llos mismos, que
pasaron desaper cibidos, más allá de algunos chistes y e stereotipos.
Y sin embargo e stos millones de emigrantes españoles, a nteriores
a la Guerr a Civil española, participaro n de manera casi siempre
TD- Francisco Cont reras P érez
16
El capítu lo 4 se centra en un estudio de caso: los
emigrantes andaluce s e n Bue nos Aires hacia la mitad del si glo X IX.
Explotamos la riquí sima inf ormación de las cédulas censales
originales y nominales del censo bonaerense de 18 55, cuya
completa informaci ón q ue permite en prim er lugar ra strear los
ritmos de l legada desde prácticamente la independencia de la
República Argentina. El trabajo co n las cédulas censales ha
requerido de un importante esfuer zo de construcción de u na base
de datos in formáti ca, que finalmente ha permit ido expl otar la
información desde lo s intereses de un enfoque micro so cial de la
emigración. Es de resaltar la esp ecial originalidad de esta
información que pe rmite dibujar un p anorama “desde abajo” del
conjunto de la emigración andaluza a un espacio urbano en
expansión, y llamado a se r uno de los destinos fundamentale s de la
emigración en masa poster ior.
Para terminar, el capítulo 5 aporta los e lementos para una
comparación de la temprana e migración del pe riodo isabelino,
analizada en los ca pítulos prece dentes, con e l modelo posterior y
clásico de emigración en masa, q ue es e l más co nocido. Qué
cambio de una a otra en distintos planos de estudio.
En el apéndice doc umental h ay que re saltar que se recoge
una muestra de las características de l a base de datos que hemos
TD- Francisco Cont reras P érez
17
construido, media nte tratamient o infor mático, para la e xplotación
del Censo de la ciudad de Buenos Aires antes mencionado.
La bibliografía recoge una selección de la literatura cient ífica
del tema a la que he tenido acceso. Salvo error u omisi ón no
intencionada, ha sido co nsultada íntegra o parcialmente en algún
momento de esta prolongada investigación. S i bien no toda ha
tenido cab ida f inalmente en las citas a pie de página, por razó n de
la convenienc ia pu ntual r elativa a la elaboración del esc rito final
aquí prese ntado, to das o frecen información que me ha sido útil en
este tema de estu dio, y otras entre ellas han contrib uido
magistralmente a mi formación e n el “oficio de historiador” e
investigador.
Parafraseando a un argentino inmortal: Bo rges, cabe decir
que me e norgullezco más de mis lectur as que de lo que he podido
escribir.
Durante el desarrollo de esta investigación, varias personas
han co ntribuido en distintas etapas del proye cto a las eventuales
mejoras que pudier a contener. Me gustaría agradece r la amabi lidad
con que fui a cogido durantes las l argas jornadas q ue pasé
consultando el mod élico fondo documental del Centro de Historia
de l a Familia de Buenos Ai res (Sociedad Genealógica d e Utah),
entre otro s archivos, ce ntros de documentación y b ibliotecas
TD- Francisco Cont reras P érez
18
consultados, así como por los emigrant es anda luces que
compartieron conmigo sus historias v itales. El asesor amiento y
atención de las profesor as Hebe Clementi (Universidad d e Buenos
Aires) y Nor a Siegrist de Ge ntil e (CONICET) hicieron sin duda más
productiva mi esta ncia invest igadora en la capital arge ntina, que
pude i niciar gracias a una carta de i nvitación del CEMLA. En la
etapa de elaboración final de e ste trabajo, he de agrade cer el
apoyo mor al y ay uda de los compañer os del Área de Historia
Contemporánea de las Universidades de Hue lva y Sevil la. Sin duda
he adqui rido una deuda de gratitud con el profesor Rafael Sánchez
Mantero que, como director de e ste proyecto de invest igación, ha
mostrado una infi nita pac iencia conmigo y ha estado siempre
accesible. Además del ocio, el esfuerz o dedicado a e ste trabajo lo
he tenido que resta r de manera no justificable de cuidar la amistad
de dos queridas amigas, de sde mis tiempos e n la Un iversidad de
Michigan, que esper o me puedan dar la enésima oportunidad. Y e n
primera línea del fr ente, la de l día a d ía de mi estado de ánimo y
mi de satención, mis padre s, Asun y mis dos niños, en fin, han sido
y son la ge nerosa fuente afe ctiva de mi vida , a los que desearía
corre sponder como merecen.
TD- Francisco Cont reras P érez
19
CAPÍTULO 1.
ESTADO DE LA CUESTIÓN, FUEN TES Y MÉTODOS:
DESCRIPCIÓN Y ANÁL ISIS CRÍTICO
Estado de la cuestión sobre la llam ada “temprana
emigración” contemporá nea.
A mediados de la década de 1990, C . Yáñez G allardo, en un
análisis crítico d e estos pre supuestos dominantes en la
historiografía sobre las migrac iones españolas, no dejaba de
expresar su so rpresa ant e las inercias todavía domin ant es y los
vacíos historiográficos:
“Me sorprendía que historiografía espa ñola dier a
la e spalda al período que había seguid o a la pérdida de
las colonias amer icanas continentales, como si
despreciara todo lo que fuera distinto del colonialismo
de Anti guo R égimen […] la ruptura de los lazos
coloniales o currida después hacía suponer que había
TD- Francisco Cont reras P érez
20
desaparecido cualquier vínculo entre España y e l Nuevo
Mundo”.
1
El marco cr onológico situado entre l a ruptura del orden
colonial y los inicios del periodo de emigración en masa cinco
décadas más tarde (18 30-1870, en cifras redondas), venía siendo
un ter ritorio historiográfico relativamente desatendido, a pesar del
filón historiográfico explotado en las décadas de 1980 y 1 990 po r
los investigadores sobre las migraciones españolas
contemporáneas a Amér ica.
Los términos “e migración te mprana”/”temprana e migra ción”
habían s ido introducidos en la historiografía española añ os atrás,
en 1 988 , por el pro pio C. Yáñez Gallardo en un trabajo titulado:
“Cataluña: un caso de emigración te mprana”
2
. Formaba par te de
las distintas contrib uciones a la obra colectiva dirigida por Sánchez
Albornoz que po dría considerarse como el trabajo qu e daba carta
de naturaleza a los actuales estudios migratorios en la
historiografía contemporaneísta españo la.
3
Aquel primer trabajo ponía en evidencia que la emigración
de catalanes a partir de 183 0 retomaba la se nda abierta por este
1
YÁÑEZ GALLAR O, C .: Saltar con red. La t emp rana emi gración catal ana a
América ca . 1830- 1870 , Madrid , Ali anza, 19 96, p. 16.
2
YÁÑEZ GALLARDO (198 8), [pp. 123 -142]
3
SÁNCHEZ A LB ORNOZ, N. (comp.) (1 988).
TD- Francisco Cont reras P érez
21
colectivo regional e n la época colonial de “libre comercio”, en una
tendencia que r eactivaba los flujos mi grator ios tras las disto rsiones
introducidas por las guerras “emancipador as” de la metrópoli y las
primeras convulsione s po líticas que ja lonaron las relacion es entre
España y el fenecido imperio durante el primer tercio del XIX.
Dicha p ublicación era un avance de una investigac ión m ás
amplia que culminaría el investig ador chileno con la publicación de
su tesis doctor al bajo e l t ítulo: Sa ltar con red. L a t emprana
emigración catalana a América ca. 183 0-1870 .
4
Saltar con r ed había puesto sobre e l tapete historiográfico
español y latinoa mericano el int eré s de e ste primer ciclo
contemporáneo. C. Yáñez Gallardo empezó, como hemos indicado,
por r evisar algunos " mitos" o lugares comunes todavía e xtendidos
en la hist oriografía española, ante todo aquél según el c ual la
emigración transoce ánica en la e tapa preestadística era mín ima
(una “ilusión cuantitativa”, como de cía R. R obledo). Se parte de un
estudio de la normativa generada al respe cto, invitando a la
consulta de archivos no tariales en tanto que éstos deben contene r
(a priori) los permisos sol icitados por la ley para expatriarse
legalmente.
4
YÁÑEZ GA LLAR O, C. (1 996).
TD- Francisco Cont reras P érez
22
La primera emigración catalana contemporáne a r eactiv aba
una cor riente ya iniciada durante los a ños del libre comer cio en el
Imperio español a fines del sig lo XVIII. A este re specto, el autor
resuelve en la longitudinal del tiempo la dialéctica de factores
push-pull , distinguie ndo dos grandes períodos: ha sta las guerras
napoleónicas se emigraba por la a tr acción de las opor tunidades
ofrecidas por el Imp erio americano, mientras que despué s de la
Restauración se partía sobre todo por el e mpuje produci do por la
crisis de las tra dicionales indus triales locales. Así p ues, hasta 18 50,
la mayor ía de los e migrantes cata lanes e staría co nst it uida por
artesanos y por jó venes que, hac ia los doce años d e edad,
terminaban su primer a formación para ir a colab orar co mo
aprendices co n par ientes y amigos, ya activos desde ante s, e n e l
terreno comercial de las antiguas co lonias y nuevas re públicas.
Dadas estas relac iones comer ciales de base primaria, muy alta (12
por 10 0) re sultaba ser, además , la presencia de "profesiones
liberales" entre aquellos que partían de la ciudad de Barce lona.
Igualmente sugerentes son algunas dif erencias que el aut or
señala entre la emigración de Bar celona y la de los p equeños
centros de la costa. De la capita l catalana pare ce que se emigraba
por motivos d iferentes y más co mplejos, a menudo conectados con
la antigua estru ctura gremial de la ciudad. La emigración urbana
TD- Francisco Cont reras P érez
23
respondía e n suma a motivos y d inámicas de orden sobre todo
individual. De los pueblos costeros se partía en cambio si guiendo
los tiempos y los modos de la cadena migratoria. Se trataba esta
última, en otras palabras, de una e migración de características más
marcadamente "comunitarias" o "colectivas", que llevaban a la
formación de ext ensos núcleos de parientes y paisan os
concentrados en deter minadas l oca lidades de América.
Se sostiene e n este trabajo que la emigración no puede s er
explicada como una consecuencia directa de l proceso de
industrialización. L a emigración ca talana permaneció en efe cto
como un fenómeno circunscrito sola mente a los distritos de la
costa. De los ce ntros del interior, que s in embargo exper imentaron
una notable desarr ollo i ndustrial, poq uísimos p artieron para las
Américas. La difer encia, según el aut or, se de be expl icar según
variables culturales más que económica s.
Así pues, ofre ce un a interpre tación de l fe nómeno migratorio
donde cobra relevancia la transmisión y la difusión de la
información entre parientes y paisanos. El autor ha focalizado su
interés sobre el proceso de for mación de las redes sociales como
instrumentos de las migraciones catalanas de principios del siglo
XIX. L a modélica me todología e mpleada permite una maximización
de las fuentes micro históricas consulta das (pasaportes, pro tocolos
TD- Francisco Cont reras P érez
24
notariales,...), por l o que Saltar con r ed parece conso lidarse co mo
una obra clave en la inte gración de nuevos e nfoques en la
historiografía e spañ ola, con lo que se contribuye a colmar e l atraso
que se había achacado durante varias dé cadas.
En su ma, aunque las consultas de archivos locales en
España pueden arr o jar beneficios n o siempre a la al tura de las
expectativas, Yáñez consiguió d ibujar con maestría los asp ectos
cualitativos y mic rosociales de esta corriente r egional en la
transición del XVIII al X IX, destacando que se adaptó y sobrevivió
a la ruptura del marco migratorio tardocolonial.
Desde entonces, la temprana emigración contemporánea ha
sido ante todo un te ma abordado por los investigadores del otro
lado del Atlántico. En ello podría tener que ver mucho u n cierto
atavismo de la historiografía españo la para abordar el per iod o
anterior a la emigración en masa (finales del XIX), que de nunciara
Yáñez Gallardo, asumiendo supuestos rupturistas tras la c risis del
orden colonial. En nuestra o pinión, si n de scartar esta explicación,
un factor también determinante según nuestra e xperiencia nos
remite a que las fuentes más apropiadas o fácil de consultar para el
periodo anterior a 1880 se encuentran en los países re ceptores: los
censos y registros de e ntradas.
TD- Francisco Cont reras P érez
25
Poco después de publicado Saltar co n red , vio la l uz en
forma de li bro y tras un prolongad o periodo de in vestigación
doctoral, e l trabajo del pro fesor de Berkeley y o rigen
hispanocubano J . C. Moya: Co usins an d Strangers. Span ish
Immigrants in Bu enos Aires, 18 50-1930 .
5
Esta abru madora
investigación constituye uno d e los princip ales refere ntes
ineludibles sobre las migrac iones contemporáne as españolas, e
incluso para la propia Historia Argentina .
Cousins and Strange rs aporta, en uno de sus capítulos, un a
extensa explotación del Censo de B uenos Aires de 1 855, que
permite rastrear la situación de la co lonia e spañola a sentada en la
ciudad, co mo fru to de la e volución de las décadas anteriores a la
realización de dicho r ecuento demográfico. Aunque los casos de
estudio de corte comarcal se centran en las corr ientes d el norte
peninsular, in troduce algunas consi der aciones sobre la colonia
andaluza que no s han sido de gran u tilidad a lo largo d e nuestra
investigación.
En todo ca so, el ap orte informativo es abrumador y result a
extremadamente original y sugerente el enfoque que Moya adopta
en su investigación combinando aspecto s marco y mic rosociales.
5
MOYA (19 98).
TD- Francisco Cont reras P érez
32
A lo largo de la obra la corr iente de o rigen asturiano queda
algo difuminada, lo que sin duda se pu ede explicar en virt ud de las
envergaduras tan disí miles de los componentes regionales
abordados (los gallegos eran con dif ere ncia la comunidad re gional
más importante ya en la Argentina del pe ríodo).
¿Y sobre la temprana emigración andaluza ?
Aunque los gallegos fuera la pri ncipal c omunidad regional e n
el Buenos Aires de 1855 a mucha dis tancia de los demás grupos
ibéricos, hoy estamo s en co ndici ones de conocer que los andaluces
constituían la tercera de las comunidade s españoles.
Siendo un período e l segundo ter cio del XIX escasamente
tratado para el caso español en su conjunto, esto se hace
extensible con especial relevanc ia para nuestros conocimie ntos de
la temprana corriente andaluza contem poránea.
Por ello, sumándo nos a los pro pósitos de los autores
anteriores, proponemos contrastar estos presupue stos de
continuidad en un e studio de la e migración andaluza, asumiendo e
intentado solventar en la medida de nuestras posib ilidades las
limitaciones docume ntales que supone el per iodo inm ediatamente
posterior a la indepe ndencia de las colonias americanas.
TD- Francisco Cont reras P érez
33
Para el caso andaluz “la temprana emigración” ha veni do
quedando en ese espacio del vacío histo riográfico definido por:
a) En un extre mo, los estudi os de
americanistas a partir de las lice ncias de
embarque del de l a Casa de Co ntratación: Díaz
Trechuelo para el siglo XVIII y Márqu ez Macías
7
para la é poca del “comercio libre”, adentrándose
hasta 1824.
b) Y e n el otro, los trabajos de los
contemporaneístas: B ernal, Mateo Avilés y quien
escribe
8
, sobre la emi gración e n masa desde la
década de 1880 .
"La e migración andalu za" es el tít ulo genér ico del artículo
que A. M. B ernal apor taba a la compilación de N. Sánchez Albornoz
antes citada. E l autor e mpieza por discutir muchos "lugares
comunes" que todavía predominan en la producc ión académica
sobre la región: su postrada r iqueza. En e ste e nsayo, por tanto,
7
D ÍAZ-TR ECHUELO LÓPEZ –S P INOLA, L. (d ir.): La emigración and aluza a
América. Sigl os X VII y XVIII , S evi ll a, Ju nta de Andal u cía, 1990, y MÁR QUEZ
MACÍAS, R.: "La emig raci ón español a a Am érica en la época d el comerci o li bre
(1765 -1824) : el caso an dalu z", R evista Complu tense de Historia d e Am érica , n.
19, 1993.
8
D E MAT EO AV ILÉS, E.: La emigración and al uza a Am érica (185 0- 1936) ,
Mál aga, Edi torial A rguval , 1993, y C ONTRERA S PÉR EZ, F.: Tierra de au sencias.
La m oderna config ura ción migratoria de An dalu cía ( 1880-19 30) , Sevi ll a,
Uni versidad de Sevill a-Secreta riado de Publi caciones, 2000 .
TD- Francisco Cont reras P érez
34
una supuesta teoría de la sup erpobl ación relativa d e la re gión
queda dese stimada en Andalucí a c omo factor e xplicati vo. L a
potencialidad e conó mica presenta un os valore s superiores a la
media nacional. Por últ imo, los “coeficientes de inmigración”
vendrían a corr oborar la idea inicial que articula esta la prim era
parte del trabajo sobre las causa s de la emigración exterior:
Andalucía has ta bien e ntrado el XIX es una tierr a de inmigraci ón,
más que de emigración.
A co ntinuación, des arrolla su tesis basada en la relac ión de
las migraciones and aluzas co n los comp lejos pr oblemas agrarios de
la región. De e sta manera, e l auto r identifica las var iables
explicativas de l os procesos mig ratori os dentro del marco de su
prefere nte línea de investigación sobre las cuestiones a grarias. E n
concreto, estima que los proceso s migratorios en las pro vinci as
andaluzas van claramente ligados a las estructuras de l a p ropiedad
agraria dominantes: minifundismo fren te a latifundi smo . Y, contra
lo que podía deriv arse de una apro ximación simplista al tema,
emigran allí donde la pequeña pro piedad es lo característico,
especialmente la vitivinícola afectada po r la filox era.
Este anál isis lo co nfirma el hecho de que, al su bdividir e l
territorio andaluz s egún los coe ficientes inmigratorios, las zonas
TD- Francisco Cont reras P érez
35
con valores más n egativos (emigrator ios) so n Granada, Málaga y
Almería.
Al e ntender la emigración como compuesta principalmente
de pe queños prod uctores agrarios, e ncaja con e l hecho de que
presuntamente sólo é stos podían hacer fre nte a los pasajes para
cruzar el Atlántico. Por contra, y paradójicamen te, las masas de
jornaleros en las provinci as latifundistas, las que p resentan
coeficientes inmigratorios positivos, n o e migran a América, e n la
medida que carecían de recursos patrimoni ales suficientes para
hacer frente a los costes del transporte trasatlántico.
En todo caso, Bernal no aborda el periodo de la temprana
emigración, donde como ver emos la pro cedencia de ésta es
netamente urbana. Eso sí , adelanta la sugere nte idea, que queda
sin cor roborar empíricamente e n su e stu dio, de una re lación entre
las actividades exportadoras de vinos gaditanos y el
establecimiento de casas co merciales al otro l ado del Atlántico,
como canal de em igración de individuos ligados a este trasiego
mercantil entre ambas orillas.
Aunque no tra ta el pe riodo como tema principal, a pesar de
la fecha inicial que aparece el título, la o bra de Mateo de Avilés
cuenta entre otros méritos con:
TD- Francisco Cont reras P érez
36
a) Junt o co n Be rnal, fue pionero e n esta
línea de investig ación sobre los estudios
migratorios contemporáneos e n Andal ucía.
b) Fue el primero en d ibujar los cic los de
la corr iente andalu za a América a partir de las
Estadísticas de pasajer os por mar españolas de
finales del XIX y principios del XX.
c) Intentó encuadrar la emigraci ón a
América en los cambios económicos y
demográficos de la región
En e ste int ersticio de unos 60 año s “ de vacío de
conocimiento” sobr e la emigración an daluza a América, entre los
estudios de ame ricanistas y los de c ontemporaneístas, hay que
destacar una i ncursión sobre los gaditanos a mediados del X IX en
Buenos Aires realizada por la investigadora argentin a Sie grist de
Gentile
9
y basada en el Ce nso de 1855.
9
SIEGRIS T DE G ENTILE, N. L.: “ Gadi tan os en l a ci ud ad de Buenos A ires haci a
la mita d del sigl o XIX. Estudi o de caso s egún el Censo de l a Ci udad d e Buen os
Ai res de 1855 ”, Nue stra Histo ria , n.º 35- 36, diciembre de 1990 , pp . 392- 410
(Buenos Ai res).
TD- Francisco Cont reras P érez
37
Este breve trabajo de N. Siegrist de Gentine llegó a las
siguientes co nclusiones, que s in d uda nos servirán como punt o de
partida:
a) El elevado nivel de instrucción de los
gaditanos, “para la re alidad de instrucción y
oficios que existían a mediados del XIX ”.
b) Si asenta miento en los b arrios de la
ciudad no varía significativamente de las pautas
de asentamiento del conjunto de españoles.
c) Los gadita nos ejercier on com o
dependientes y comerciantes, y entre las m ujeres
como costureras.
d) Destaca la importante can tidad de
“artistas, dentro de sus variant es cómico-
dramáticas” llegado s de Cádiz a par tir de 18 52, lo
que explica e n func ión de la caída del go bierno del
general Rosas.
Otras investigaciones de referencia.
En la ba se s de la gl oba li zac ió n ac tu al , l as mi gr ac i on es des d e
18 20 so n el ca n al de con fo rm ac ió n d e lo s me rc ad os l ab oral es
TD- Francisco Cont reras P érez
38
i nt erna ci ona le s en u na eco n om í a in teg ra da ent re am ba s or i ll as d el
At lá nt ic o.
10
El pri m er i nt ent o de cua nti fi ca r l as mi gra cio ne s tr asn tl án t ic as
en e st e p erí odo es l a r eco pi la ci ón est ad ís ti ca q ue hi ci er on Fer enc zi y
Wi lco x
11
. La s sa li das b ru ta s d esd e Eu rop a sum an un os 4 6 mi ll one s
de em ig ran t es , mi ent ras q u e la s ent rad as re gi st rad a s co n est a
pr oc ede n cia se el ev an a 5 1, 5 mi ll on es. En t re otr as ra zon es, est o se
ex pl ic a por la s di fe r ent es de fi ni ci one s de l mi gr an te seg ú n los p aí se s .
La s dif ic ul tad es pa ra un co no ci mi en t o pre ci so d e es tos gra nd es
vo l úm en es p re ci si ón au me nt an cu and o sab em o s qu e se p ro d uj o en
al gu no s ca s os d ob le c on tab il i zac ió n, deb i do a l as mi gr ac ion es
go l on dr in as y la s r ee mi gra ci ones . Den t ro de esas ci fr as mi ll on ari as,
me di o mi l ló n de an dal uc es gr os so m od o em ig ra ron a l ext e ri or ant e s
de l a Gue rr a Ci vi l, se gú n est i ma ci on es de Ma teo Av il és en s u obr a
ci ta da m ás ar ri ba .
De sd e u n pu nt o de vi st a ma croa n al ít ic o, la s pa ut as de es te
tr as vas e de p obl ac i ón e st án d ete rmi n ada s, en su ba se, p o r la
po t en ci a rel ati va de la s d is ti nt as of e rt a s y d em an d as d e tr ab aj o en
l os me rc ad os i nte rn ac io na les , c omp ue st o p or m er ca do s re gi ona l es e n
10
O'Rou rke, K. H. y Wi lliamson, J. G.: Gl obaliz ación e hi storia : la ev olu ción
de la ec onomía at lánti ca en el sig lo XIX , Z aragoza, P ren sa Uni versita ria de
Zaragoga , 2006, caps. 7 y 8.
11
FE RE NCZ I, I. y WI LLC OX , W. F.: In te rna ti on al Mi g ra t io ns , vo l. 7: D emo gra ph ic
Mo no gra ph s , Nu eva Y ork , Go r don a nd B re ac h Sc ien ce P ub l is he s, 19 69.
TD- Francisco Cont reras P érez
39
co mp et en ci a. Est a rea sig nac ión g eog rá fi ca del fa ct or tra baj o sup oní a
un rea ju st e d el n ue vo si st em a ec on ómi co mu nd ia l en pr o de
i nc rem en t ar la p ro du ct i vi dad de l os fa ct ore s, in clu id o e l cap it al
mi gra nte , a p rov ec h and o la s ven t aj as co mp ara ti vas qu e ofr ecí an la s
di fer ent es ec on om í a s re gi on al es .
Ten ie nd o en cu ent a es t e enf oqu e, l a rá p id a in du st ri al iz ac i ón
de l a Eu rop a occ ide nt al y del no rte , exi gi ó q ue l a nu eva mi gr ac ión a
Es tad os Uni d os en l a pr im era dé ca da de l si gl o XX ll ega s e ca d a ve z
má s de nu ev as fu en te s, ca mb ian do el ori gen an gl os aj ón y g erm án i c o
po r el d e Eur opa o ri ent al y m eri di ona l . Es t e nu ev o ti po de
i nm i gr ac ión , ge n e ra l men te m eno s cu ali fi cad a, fu e a oc up ar en gra n
pa rte el seg me nt o d el me rca d o de t rab aj o má s in est a bl e, de ntr o d el
ac ele rad o p roc eso d e c r ec im ien t o econ ó mi co d e E st ad os Uni do s. P er o
no pa re c e qu e hu bi es e oc u rr id o lo mi sm o co n t od as l as c om un id ade s
de m ig ra nt es n i e n t odo s lo s de st ino s.
De t od os m od os , t ra s la d éca da d e 19 20 , l os p ri nci pa l es
pa íse s emi so r es pa rec en ha b er al ca n z ad o el "n iv el d e s at ura ci ón
em ig rat ori a" (d eja b an de exp ul sa r p ob la ci ón) , au nqu e en mu ch os
ca sos fu er a tra ns i to ri a est a cap ac ida d de ab sor ci ón de los
ex c ed en t es la bo ra l es po r l os me rca d os de tr ab ajo na ci on a l es co mo
se d emo st ra rí a po s t eri orm en te . P or en ton ces, est ab an av an zan do
en tr e l os paí se s re cep t or es l os es tí mu los a la r est ri cc ió n de la
TD- Francisco Cont reras P érez
40
i nm i gr ac ión , ref or za do s d ur an te el p a r én tes i s a bi er to po r l a cri si s d e
19 29 y la Se gu nd a Gue rr a Mu nd ia l.
En es t e co nt ext o d e mod ern iz ac ión , l os co st es d el t ran sp ort e
de pa sa je r os po r el Atl án ti co h ab ían me jo rad o pa ra la s na vi era s.
És tas , al gen era li za rse l as máq ui na s de vap or y pe rf ec ci on ars e las
hé l ic es y l os ca sc os de ac er o, pu die ron red uc ir el in te rv al o de lo s
vi aj es al ti em po qu e se inc rem en ta ba la cl i en te la . De he ch o,
ap ar eci er on nu ev as com pa ñí as d ed i ca da s al tra ns po rt e de p asa j er os ,
se d e sv i ar on a est e s erv i ci o a nti gu os ca rgu er os y , a p ri nc ip io d el
si gl o XX, est e fl o re ci en t e ne go ci o cul mi nó en un a "g ue rra co merc ial "
en tr e gr an de s com pa ñía s qu e pu ed e qu ed ar si mb ol i zad a por l a
ca rre ra pa ra c ons tru ir l os “t ra sa t lá nti co s” m ás po t ent es y ca pa ces.
Ig ual men te di sm in uy er on los c o st es p ara l os m ig ran t es
pa rti cul ar es . Si a me di ado s d el si gl o XI X un v ia je me di o a t ra vé s de l
At lá nt ic o en un bar c o a vel a du ra ba cas i un me s y m ed io , a fi nes de l
si gl o el bu que a vap or l o ha bí a re du cid o a dos s ema na s. Au nqu e l os
pr ec i os de l os bi ll et es n o s uf ri er on cam bio s si gn if i ca t iv os h ast a
pr i nc i pi os del s ig lo XX, se r edu cí a en t od o ca so el p erí od o en que el
em ig ran te no pod ía ga n ar di ner o y, po r lo ta nt o, di sm in uí a el co st e
de opo rtu ni da d qu e rep res ent ab an l os mo vi mi en to s mi gr at ori os pa ra
l as e c on om í as f am il ia res .
De sd e una per spe c ti va mi croa nal ít i ca , un o de lo s ma yo r e s
TD- Francisco Cont reras P érez
41
ca mbi os rad ic ó en la inf orm ac i ón de qu e di sp oní an lo s e mi gra n te s
po t en ci al es. Dad o q ue los b en efi ci os d e l as em pr esa s d e b ar co s y
fe r ro ca rri les ll ega ro n a l ig ars e en cr eci en t e m edi da d el es te nue v o
ne go ci o, aq u el las ll eva ro n a ca b o un a p ol ít ic a pu bl ici ta ri a ba st ant e
ac ti va p ar a p r oc u ra r a c apa rar el m ay or vol um en d e c li ent es
po t en ci al es. La s ag en ci as na vi era s, en c ol abo rac i ón en oc asi on es con
l os paí se s de ma n da nt es de tra baj ad ore s, hi ci ero n de svi ar la lab or de
su s t rad i ci on al es c on si gna to ri os p ort uar i os h ac ia l a re c lu ta d e
em ig ran te s, des a rro ll án do s e ext en sa s re d es de cap ta ci ón en el
i nt eri or de la s r eg io nes . Ot ro ca n al de i nf orm ac i ón , qu e s e ha cía má s
po t en te y fu nc io na l con fo rm e pas aba el ti em po , fu er on l os a mi gos y
pa rie nt es qu e h ab í an emi gr ado ya o que ha bí an re gr e sa do. La
i nf or ma ci ón sob re l as co n di cio n es ex ist ent es en el ex tr an je r o
ci rcu l ab a ha cia l as c om un ida de s d e ori gen , d esd e do nd e
pr ob ab l em ent e se prop ag ab a le nt am en te a otr as a tr a v és de la s
red es s oci al e s i nt erp ers on al es.
Es tas red es s o ci ale s o ca de na s m i gr at ori as, est abl eci da s en t r e
am bas or i ll as d el océ an o, un ía n pe q ueñ as c om un ida de s en l a
di st an cia . Si bi en es te mod el o d e di fus ió n de la id ea de mi gr ar n o
de te rmi na n ec esa ri am en te los cam bi os en el v ol um en d e l a s
co r ri en t es ( o l o ha ce en un la rgo pe rí od o de ti em p o, c on un a
pr og res i ón c as i ge om ét ri ca) , e xp li ca r c on t od a s eg u rid ad la te nd enc ia
TD- Francisco Cont reras P érez
48
en fo qu e in te rd i sc i pl in ar, ... )
16
, qu e ha qu ed ad o c om o un ar qu et i po d e
ob l ig ada ref er en ci a a la ho r a de est ud ia r la s mi gr aci on es hi st óri cas
eu r op e as .
As í pu es, de sde el p rim er t ra b aj o d e La ch or e en 19 5 1 ( F ro m
Eu rop e to Ne w Ze l and ), la exp eri enc ia cie nt íf ic a es ca nd in av a má s,
pa ra el co nj un to eu rop eo, la s co ns i d era ci on es de in ve s ti ga d or es
co mo F. Thi st le wai t e ("M ig ra ti on f rom Eur op e to Ov er s ea s in th e
Ni net e en th an d Tw ent i et h Cent u ry ") y T. Häg erst ra nd ( On t he
Def in it ion of Mi gr at io n , 1 97 0) , hi ci er on q ue la co mu n id ad ci en t íf ica
pa sar a a co n si de ra r de es pe ci al re le va nc i a el p ap el d e la s ca d ena s d e
am ig os y pa rie nt e s. Junto con la pr opaganda de los agentes
reclutadores, parecía co nstituirse como el otro gran canal de
información, ayuda financiera y apoyo para la emigr ación.
Denominando a e ste pro ceso en primera inst ancia “cadena
migratoria”, posteriormente tambi én “re d social ” (ambos tan
interrelacionados co mo para justi fica r su uso indis tinto en la
literatura científica)
17
, fue una pare ja de investigadore s so ciales
americanos (J. S. y L . D. MacDonald) qu ien fina lment e llegó a
acuñar su ya clásica definición en 196 4:
16
AKERMAN, S .: “T heories and Met hods of Migratio n Research”, en RUNBLOM, H. y
NORMAN, H. (eds.): From Swede n t o Ameri ca. A History o f the Migration , Uppsala, Acta
Universitatis Upsaliensis, 19 76, pp. 19-75.
17
Véase por e jemplo el estudio d e YÁÑEZ GALLARDO, C.: Sal tar con red. La te mprana
emigración catalana a Améri ca, 1830-1870 , Madrid, Alianza, 1996 .
TD- Francisco Cont reras P érez
49
“Cadena migratoria puede ser definida como ese
movimiento por el que los migrantes potenciales conocen de
las alternat ivas, s on provistos de transporte y obti enen
acomodo y e mpleo a través, principalmente, de su conta cto
con migrantes previos”[ya se an estos parientes, ami gos o
vecinos]
18
.
El an ál isi s de est e ca nal de mi gra ci ón s e su ele ll ev ar a ca bo a
pa rti r de fu en te s n omi nat iv as y ora le s , del im it an do , en muc hos d e
l os cas os , el est ud i o al ca so de pe qu eñ as un id ade s ad mi ni st rat iv as,
co mo com ar ca s, b ar rio s d e g ran de s c en tro s u rb an os o co m uni da de s
es pe cí fi cas
19
. Po r con si gui ent e, la s va lo r ac ion es al ca n zad as ti ene n
un a al ta vi rt ual id ad exp li ca t iv a, p er o é st a de be se r c on tr as ta da en su
ap li ca ci ón em pí ri ca par a cad a una d e lo s peq u eño s á mb it os de
es tu di o, c on e l ri es g o d e n o enc ont ra r dat os hom ogé ne os.
Los hi st or ia d ore s e n l os Es tad os Un i dos y , en c on te xt o
eu r op e o, lo s pa í s es esca nd in av os fu er o n los pi on ero s en re sa lt ar l a
ri que za de es t e ti po de los re gi st ro s no mi nat iv os pa ra lo s est udi os
18
MACDONALD, J. S. Y MACDONALD, L. D.: “ Chain Migration, Ethnic Ne ighborhoo d
Formation and Soci al Net works”, The Milbank Memorial Fund Quartel y , n.º. 1, 1964 , pp.
82-97 (t raducción propia)
19
Véanse lo s estudio s de S. Baily, a veces con e nfoques co mparativos e ntre do s
comunidades étnicas en espacio s de ase ntamiento diferentes (italianos e n Buen os Ai res y
en Nueva York), y de F. Devoto, sob re los italianos en Buenos Aires. En todo caso , un
estudio prototipo es el realizado para la ciudad de Tampa en Fl orida por G. R. MORMINO y
G. E. POZZETTA: T he Immig rant World of Ybo r City. I talians and t heir Lati n Neighbo rs in
Tampa, 1885 -1985 , Chicago, Universi ty of Ill inois, 1990. Se analiza la formación d e l a
colectivid ad italiana local y su posterior interacción sociocultural con las nuevas
generacio nes migratorias procedentes de países latinoamericanos.
TD- Francisco Cont reras P érez
50
mi gra tori os . Com o con se cue nc ia d e ell o, co nt am os en la act ual id ad
co n un nad a d esp r ec iab le co rpu s bi bl io g ráf ic o com o se r ec og e en el
ap énd i ce B d el tra ba jo de M. Tep pe r: Am eri can P a sse ng er A rri va l
Re co rd s (1 988 )
20
, co ns ti tu yen do el cu erp o cen tra l de l a est a ob ra u n
es tu di o d e lo s di st in tos mod elos d e re gi st ro po r p uer t o
no rt eam eri can o. E n t re l os est u di os os eu r op e os , apa r t e l a ci ta da
es cu el a su ec a, es de des t ac ar l a t esi s de doc t orad o del dan és K.
Hv id t, un ex ce le n te ej em p l o de i nv est ig aci ón bas ada en la
ex pl ota ci ón exh au st i va de di ch os reg is t ros ( F li gh t to Am eri ca . Th e
So ci al Bac kgr oun d of 300 , 00 0 Dan is h E mi gra nt s , 19 75 )
21
. Re sul ta de
es pe ci al in te rés , de sd e nu es t ra p re o cu pac ión po r en t e nd er la s
di fer enc i as ent re u na An da luc ía ori en t al f ra nc am ent e em ig rat or ia
ha cia el ext e ri or y una An da lu cí a oc ci de nt al d on d e lo s m ov i mi ent os
era n in te ri o re s en s u ma yo rí a, señ al ar qu e es t e hi s t ori ado r,
pa rti end o d e l a di s ti nc i ón en t r e l ug ar d e n ac imi ent o y l ug ar d e
res id enc i a, c on st ató par a el c as o da né s q ue:
“L as á rea s co n m ayo re s y cr eci ent es
ci ud ad es t end í an a te ne r rel at iv am en te men os
i nt ens id ad d e em ig rac ió n [ ex te rio r] , mi en t ras
20
TEPPER, M.: American Passenger Arrival Records. A Guide to the Records of
Immig rants Arriving at American Ports by Sail and Steam , Baltimore, Geneal ogical
Publiching, 1988. Apéndice B, pp. 127-13 4.
21
HVIDT, K.: Flight to America. The Soci al Background of 3 00,000 Danish Emigrants ,
Nueva York, Academic Press, 1975.
TD- Francisco Cont reras P érez
51
l os con dad os c on id í li cos pu bl eci tos si n nu ev a s
fa cto rí as o ta ll er es so lí an pro du cir u n g ra n
nú mer o d e emi gr an tes ”
22
.
Es la res pu es ta a u na cu est i ón in ic ia lm en te pl ant ea da po r el
ya cit ad o B. Th om a s en su s est ud i os s ob re Gra n Br et añ a
23
ac e rca de
l a rel aci ón en t re mi gr ac i on es ext eri ore s y pr oc es os de u rb a ni zac ió n .
As í p ue s, la ap li cac ió n de est a te si s a l a com pr ens i ón de l os sal do s
mi gra tori os cal cul ad os ha ce m ás de tr ei nta añ os po r A. G.
Ba rb an ch o
24
, p od em os con si d era r qu e l a cu art a c iu dad es p añ ol a
ha cia 19 0 0, Sev il l a, fu n ci onó ef ec ti va men te c om o al t erna ti va
mi gra tori a a l a mi gra ci ón ext eri or en la pa rte oc ci d en ta l d e
An da lu cía , a pes ar de l os li mi tad ore s o bs tá cu l os enc on tr ad os en su
pr oc es o de mo d erni za ci ón econ óm i ca y ur ba na
25
. No ob st ant e, co m o
el pr op i o K. H vi dt prec isa , es ta s con si dera ci on es es pa ci al es d eb e n
ta mb ié n at en d e r de ig ua l ma n er a a co ord en ad as t em po ra l es, est o
22
Ibídem, p. 62 (traducción perso nal).
23
Además d el l ibro citado más arri ba, B. THOMAS ha seguido su en foque
macroanalítico que pone en relación los ciclos económicos y l as migraciones en ambas
orillas del Atlántico en: Migration and Urban Development. A Reapp raisal of B riti sh and
American Long Cycles , Londre s, Methuen & C olt d, 1972.
24
GARCÍA BARBANCHO, A.: Las migr aciones i nteriores. Estudio cuantit ativo desde
1900 , Madrid, In stit uto de Desarrollo Económico, 1967, p. 39 y ss.
25
AREN AS POSADAS, C.: Sev il la y e l Est a do ( 1 89 2- 19 2 3) . U na p er s pe ct iv a lo ca l d e la
fo rm ac ió n d e l ca pi tal ism o en E sp añ a , S ev il la , Un iv er si da d de Se v ill a- Fu n da c ión Fo n do de
Cu ltu ra d e S evi lla , 1 9 95. En o tr o l ug a r, e l a ut or c al if ic a s in pal ia ti v os e l e sq u em a d e
cr ec im ien t o sev il la n o de “p ro v in cia no” . BERNAL, A.-M. y ARENAS, C.: “Sevill a: el di fícil
despeg ue de una ciudad provinciana”, en GARC ÍA D ELGADO, J. L . (e d.): Las c iudades e n
la mo dernización de España (VII Coloquio de Historia Contemp oránea de España, d irigido
por M. Tuñón de Lara) , Madri d, Siglo XXI , 199 2, pp. 265-296.
TD- Francisco Cont reras P érez
52
es , a la pe cu li ar ev ol uc ión d e la ca p ac i dad de ab so rc ió n d el ámb it o
ur ba no en cu est i ón f re nt e a la tam bi én c am bi an t e ma sa de man o d e
ob ra d e pr oc ed en ci a rur al ; en el ca so de la ci ud ad an d al uz a, el
de ce ni o de 1 96 0 m os tr a rí a fi nal men te a las cla ras l as men ci ona d as
l im it ac i on es al res pe ct o no pu di end o c om pe ns ar la s pé rd i das ne ta s
de l a pob lac i ón pr ov i nc ial . Por ot ra pa rt e y com o ha d emo str ad o D.
Gr ego ry
26
pa ra el ca s o de la com ar ca s ev il la na de Es te pa , la dec isi ó n
de de j a r el lu gar de ori g en c on t ab a co n un ter ce r el em en t o a ten e r
en cu en t a: el com p on en t e so ci ol ógi co, en la med id a qu e l as c la ses
i nf eri or es p as ab an a nu tri r p eo na j e in du st ri al y u rb an o d e A l ema ni a y
ot r os p aís es de E ur o pa o cc id en ta l, m i en tr as lo s de mej or p os ic ió n y/o
ma yor in st ruc ci ón en co nt rab an d e pr ef er en ci a u n m ás fá ci l aco mo d o
en lo s esc as os ofi cio s pr op io s de l c ent ro ad min is tr ati vo y de ser vi ci os
en qu e se est aba c on vi rti end o la m en ci on ad a c api tal an dal u za. Est o
di bu ja ba un nu evo e in ter esa nt e es cen ar io mi gra to ri o en e l qu e l as
cl ase s s oc ia l es in f eri ore s s on l as qu e al ca nza ba n u n may or ra dio de
de sp laz am ie nt o c on ti nen t al en l a b ús qu eda d e t ra ba jo . S it uac ión
i nv ers a a l o q u e h ab ía oc ur rid o en l os pr i mer os d ec eni os d e e st e si gl o
se gú n al gu na d e l as hi pó t es is má s c on si st en t es emp l ea da s pa ra
ex pl ic ar l a emi g ra ci ón i nt erc ont i ne nt al , en la q ue el ac ces o al p as aj e
26
GREGORY, D. D.: La odisea andal uza. Una emi gración hacia E uropa , Madrid, Tecnos,
1978.
TD- Francisco Cont reras P érez
53
(a l al can ce n orm al men t e só l o de l os q ue p os eí an a lg ún bi en q ue
po de r hi po t ec ar o v en de r) hab ía sup ues to un obs t ác u l o (u na es pe ci e
de sel ec ci ón pr evi a, si s e qu ie re) par a l os qu e p od í an fi na lm en te
sa lt ar a A mé ri ca hu ye nd o d e l a c ri si s fi ni sec ul ar.
F in alm ent e, la hi st ori og raf í a so b re el us o d e las l is tas de
pa saj ero s h a in ci di do en lo s paí se s la t i noa me ric an os qu e s e vie ro n
fa vor eci d os po r la s m ig ra ci on es mas iva s i gu alm ent e, co m o A rg en t in a
y baj o la den omi n a c i ón de “pa rte s con su la res ” (p or con st a r en el la s
el vi sto bu en o de l os cón su l es arg en t in os en ca da p u er t o d e
em ba rqu e)
27
. A est e re sp e ct o, d eb em os ci ta r los t ra ba j os qu e s obr e
es ta s se rie s s e ll ev an a ca b o en el se no del pio n er o Ce nt ro d e
Es tu di os Mi gra t ori os Lat ino am e ri ca n os (C. E. M. L.A .) de Bu en os
Ai res
28
, cuy os pr im er os res ul ta do s ci ent í fi co s pa ra el ca so de la s
mi gra cio n es es p añ o l as fue r on pr es ent ad os po r su co d i rec to r (F .
De vo t o) en el V Con g re so d e Am eri ca ni st as q ue or ga n izó la
27
Antes de que el C.E.M.L.A. hiciera uso de l as lista de pasajeros, la historiografía
argentina co ntaba ya con u na ciert a trad ición en estudio s mig ratorios, que hay q ue
entender e n e l conte xto de una se nsibili zación po r el orige n mi gratorio pró ximo de un
parte considerable de la población del país. Para un rep aso a los años anteriroes a la
aparició n d e la re vista de dicho ce ntro, D. ARMUS ofrece una a valuación en “Di ez años de
historiografía sob re la inmigración masiva a l a Argenti na”, Estudi os migratorios
latinoamericanos , n .º 4, Buenos Ai res, 1986, pp. 431-460. Entre las conclusiones
obtenidas, de stacan: a) la temática migrato ria o cupa un pri orit ario e n los estudios so br e
la p oblación argentina; b) relacio nado con ello, l a temáti ca migratoria está subordinada a
un interés demográfico principal; c) la colecti v idad más estudiada ha sido la italiana.
28
S. BAILY hace una reflexión sobre la labor llevada a cabo por este dinámico centro
de investigación a través de su p ublicación, creada en 1985: “‘Esudios m igratorio s
latinoamericanos’: una revista pi onera en los estudios latinoamericanos sobre
migracio nes”, Estudios migrat orios latinoame ricanos , n.º 25, Buenos Aires, 1 993, pp .
461-467.
TD- Francisco Cont reras P érez
54
fu nd ac ió n Sá n ch e z Al bor no z en la Uni ver si dad de Ov i ed o (n ovi emb re
de 199 4), y r eci ent e me nt e pu b li cad os p or la rev ist a fr anc es a Exi ls et
mi gra t io ns ib éri que s (19 98)
29
. El au to r, a pa rt ir d e los pa rt es de l os
ba rco s ll eg ad os d es de el no rte de Esp añ a en 19 1 0 y b aj o un enf oqu e
co mp ar at ivo , p ro p on e u n ti po l ogí a reg i ona l en ra zón de la s
ca mbi ant es y esp ecí fi cas form as d e i nt er ac ci ón e nt re r ed es s oc ia les y
me ca n is mo s in t erp er so na le s, y en tr e f am il ia , ocu pa ci ón y mod el o
mi gra tori o (t om a c om o c as o de est ud io tr es áre as ge og ráf ic as y
cu lt ur al es di st in ta s, rep res ent ant es má s o me n os de otr os ta nto s
ám bi to s so ci ohi stó ri cos : Pon t ev edr a, S al ama n ca y Vi zca ya ). En
co nc lu si ón, F . D ev oto i nt rod uce en la Es pa ña de l os ‘9 0 lo s es que ma s
co nc ept u al es y l os in st ru m en t os met od ol ógi co s qu e vi en en
ut il i zán dos e, de sd e ha ce má s d e t r es d éca da s, po r h is to ri ad or es
eu r op e os y n o rt ea meri ca n os en la ex pl ot ac ión d e l os re gi st ros
no mi na le s de p as aj ero s d e l a ép oc a con t em po rán ea.
Si end o est e el ma rc o ge n era l, don de sin d ud a no he m os
pr et end id o s e r ex ha us t iv o: ¿ qu é no s ap ort a l a hi st or i ogr a fí a e sp año l a
so br e l as mi gr ac ion es a con tem p orá nea s a A mé ri ca ? P a rt i en do de la
dé ca da de lo s 6 0 co n lo s ya cl ás i c os es t ud ios de Gón zal ez- Ro t hv oss ,
29
DEVOTO, F.: “Las mig raci ones español as a la Argentina desde l a perspectiv de l os
partes consulares (191 0). Un e jercicio de ti pología regional”, Exils et mi grations ibé riques
au XX
ème
si ècle , n.º 5 (monográfico : Exils et migrations i bériques vers l ’Amerique Lat ine ),
París, 1998.
TD- Francisco Cont reras P érez
55
Ga rc ía B ar ba n ch o, Gar cí a Fe rná n de z y Vi l ar
30
, qu e e st abl eci er on l os
pr i nc i pa les pr ece d en t es en la h is to ri og ra fí a es pa ñ ol a sob re
mi gra cio n es con t em por án eas , se rí a en l os año s d e 19 80 cua ndo
as ist im os a un ren ova do y ha st a re la ti vam ent e b ul li ci os o int eré s
so br e est o s ar gu me nt os hi st óri cos (c on evi den te d es fas e c r on oló gi co
res pe ct o a ot ras hi st ori og ra fí as occ id ent al es) .
A med ia do s de di ch a déc ad a, R. Rob l ed o ab o rd ab a un o de l os
as pec to s, h as ta en t on c es n o mu y at en d id o, de l a “c r is is
ag rop ecu a ri a” de fi n al es d el si gl o XI X es pañ ol: l a em igr ac ió n mas iv a
a Ul tra ma r
31
. A est e resp ect o, ent i en de qu e “l a emi gra ci ón ext e ri o r
es pa ñol a de l úl ti mo te rc i o d el si gl o re su l ta ría en gr a n me di d a
i ne xp l ic abl e sin ref eri rla a la de p res i ón fi ni se cu l ar , qu e di o nu ev os
i mp uls os a l éx odo t ra di ci on al o lo i ni ci ó en o tr os l ug ar es ”
32
. E st a
30
Véa ns e los a r tí cu los pub lic ado s p or M. GON ZÁ LEZ -R O TH VOS S Y G IL en la Re vi sta de
In v es tig ac io ne s So ci o ló g ic a s , q ue d eno tan s u in te ré s p or u n h ec h o que t oda ví a le er a
co nt em po rán eo y es ta b a alc an za nd o nu eva s d ime n si one s : "La em ig ra c i ón esp añ ol a a
I ber oam ér ica " (n .º 25 , Ma dri d, 19 4 9, pp. 9 7- 11 6) , " L a emi gr ac ió n esp añ o la a Ib ero am ér ic a
(c onc lus ión )" (n .º 26 - 27, Mad r id, 194 9, pp. 17 9-2 1 1 ) , “ In flu enc ia de la e mi gr ac ión en el
cr ec im ien t o de la pob lac ión esp añ ol a en los úl ti m os c ie n año s (1 8 50- 19 50) ” (n .º 41 , Ma dr id ,
19 57, pp. 62- 84 ) y " Fa mi li a y em ig ra ci ón" (n .º 66, Ma dr id, 19 59, pp. 23 3- 2 5 8) . Des de la
per sp ect iva d e la G eo gr af ía ec on ó mic a, J. GA RCÍ A FE RN ÁND E Z d es tac a ba las fu er tes pau ta s
re g io n al es de la nu eva Em ig ra ci ón ex ter i or de Es pa ñ a , Ba rc e l on a, A r ie l, 19 65. R es cat an do l a
pr es enc ia es p añ ola en Ar g el ia , den tr o de la l ín ea de l In st i tu t o de Est u dio s Af ric ano s, J. B .
VI LAR es cr ib ió un li br o fu nd am en ta l sob r e so br e la E mi gr ac ión e sp añ ol a a A rg eli a ( 183 0-
19 00) , Ma dr id, I nst itu to d e E st ud io s Af ri ca n os, 1 97 5, qu e mar có en c ie rt a med ida l a s
in v es tig ac io ne s po st er ior es sob re es ta c orr ien te me di te rr áne a.
31
ROBLEDO, R.: “Crisis ag raria y éxodo rural: emig ración española a U ltramar, 18 80-
1920”, e n GARRABOU, R . (ed.): L a crisis agraria de fines d el siglo XIX (I Seminari
Internacional d’Histori a de Girona) , Barcelona, Crítica, 198 8, pp. 212-244.
32
Ibídem, p ags. 229 . S itu a ci ón qu e co inc ide po r en ton ces c on el es pec ta cu lar
in cr eme n to d e las sa l id as re g is tra das po r las es tad ís tic as de em igr aci ón e in mi gr ac i ón rec ié n
ap ar ec idas en 18 85 (ad v ier t e de la po s ib ili da d de u na “ ilu sió n cu an t it a tiv a” a la ho ra d e
pon de r ar pos it iv ame n te es te in cr em ent o, ten ien do en cue n ta se car ec e de se r ie s de da t os
fi ab le s pa ra e ta pa pr ees tad ís tic a) .
TD- Francisco Cont reras P érez
56
di st in ci ón en tr e zo n as mi gra t ori as con c ron olo gí a d if er enc ia da pas a a
oc up ar s u at enc ión , p ara co n clu ir q ue l as más prec oc es c on t a ba n co n
un a “di ná mi ca pr opi a qu e p erm it í a su ret roa li me nt ac i ón” a la al tu ra
de l ca mbi o d e si gl o (e st o es, con un g r a do d e aut on omí a re sp ect o a
l a ext in ci ón de l os d et e rm i na nt es or ig in ari os: la rui na de l v i ñed o en
Má lag a, por ej emp lo , po r s ob r ep ro d uc c ión y de spu és p or fi lox er a),
mi ent ras en la s nu ev as reg ion es mi gr at ori as in te r vi ni ero n un a se ri e
de fac t or e s qu e se p ar a a di l uc i da r. En tr e ést as , t om an do co mo ca s o
de e st udi o Ca st il la -L e ón (y qu e, en pa rte, p od rí am os ext ra p ol ar al
se gm ent o d e pe qu eñ os ar r en da ta rios d e An da lu cía occ id en ta l, zon a
ta mb ié n má s tar d ía q ue la or i ent al en em ig r ar) , id ent i fi ca se is
de te rmi na nt es: la úl ti ma des am ort i za ci ón (l a exp rop ia ci ón de lo s
bi ene s co mu na les ) , lo s rea ju st es en el sis tem a pro d uc ti vo de sp ués
de l a cri si s fi ni se c u la r (l a ex p ul si ón de col on os p or l a op ci ón
ga nad era ), el tr i un fo de los p rop i et ar i o s (l a pr es i ón al ci sta en l os
ar r en da mi en tos ), la as pi rac ió n al se r p rop i et ar io po t enc ia da por el
si nd ic ali sm o ca tó li co (c on el con sig ui ent e en d eud am i en to de l
ca mpe si nad o pa rce l ari o) y la c ris i s d el viñ edo po r la fi l ox e r a (c om o
de to n an t e f i na l )
33
.
El au to r es ta b le cí a, en def i ni ti va , un a pri me ra y co n sis ten te
ba se t eó ric a pa ra en ten d er la s cau sas de di ch o éxo d o t ra ns o ceá ni co ,
33
Ibídem, p. 240.
TD- Francisco Cont reras P érez
57
pr es up on i en d o que ten ía un p ri nc ip a l com pon en te ru ra l. Est as
co ns id er ac ion es g en eral es si n emb ar go deb en se r ma t i zad as a
es ca l as g eog ráf ic as in feri or es en t a n to qu e, com o s e ha bí a
pu nt ua li zad o, el es t ud io de lo s d ete rmi na n te s co n cr et os “r esu l ta en
ex tr emo di fí ci l, p or n o de ci r i nú ti l, si n d ist in gu ir la s v a ri ac io n es en el
es pa cio o en el t iem po o s i l os p la nt eam os d e fo rm a excl uy e nt e”
34
.
As í pue s, se p ro pu gn aba un en fo qu e a esc al a reg i ona l en l os
es tu di os mi g ra to ri os , qu e c oi n ci dió con un am b ie nt e hi st ori og ráf ic o
es pa ñol p ro p ic io: pr of us i ón de e st udi os l oc al es y so br e la s nu eva s
co mu ni da d es aut ón oma s, a lo qu e s e su m ó la s di sp on i bi li dad es
fi nan ci era s pú bl ic as y pr i va d as ab ie rt as par a di st in tos pr oy ect os d e
i nv es ti ga ci ón y re u n io ne s ci ent íf ic as e n la s pr ox i m id ade s de la s
co nm em or aci on es d e 19 92. En est e nu ev o es cen a rio, s e pu bli có a la
al tu ra de 19 8 9 la pr i mer a co mp il ac i ón de un a se ri e d e t rab a j os de lo
qu e, por aq u el los añ os, s e pr es en t ab a co m o un "n uev o fi ló n "
35
de la
i nv es ti ga ci ón hi st ór ic a en nue st ro pa í s: E sp año le s ha ci a Am éric a. La
em i gra ci ón en m as a, 188 0- 193 0 . N. S án ch ez- Al bo rn oz reu ní a en
es te v ol um en cat orc e en sa y os de ot ros ta nt os in ves ti ga do res , de los
cu ale s och o es t ud ia ban l a em ig ra ció n de sd e el pu n t o de vi st a de la s
reg i on es esp añ ol as de or ig en y si et e d esd e el de l o s pa íse s
34
Ibídem, p. 241.
35
GAN DOLF O, R. : "A cer ca de la em i gr ac ión es pañ ola en un a co m pi lac ión rec ie nte " ,
E stu di os mi gra tor io s la ti n oa mer ica n os , n .º 10 , Bu en os Air e s, 19 8 8.
TD- Francisco Cont reras P érez
64
fa mil ia res o cri ad os ) . Lo ca rac te rí st ic o, f ren t e a ot ra s col on iz aci one s,
de l a em i g ra ci ón es p año la l o c ons ti tu ye s u ca r ác t er ur b an o, t ant o p or
su or ig en c om o p or su as en ta mi ent o en des ti no, n o si en d o ext ra ñ os
l os ca s os en que el “s al to de l ch ar co ” en cu b rí a de he ch o un éx od o
ru ra l.
En l a se gu nd a pa rte de es te p ri me r v olu men , y d esp u és de un
br ev e an áli si s cu ant it at iv o d el “A luv ión , 188 0-1 93 0 ” a c ar g o de C.
Na ra nj o ( cal cul ad o e n 3, 3 m il lon es ), A. V ázq ue z y B. Est ra d a en fo c an
l os fa ct or es de ex pul si ón (p or re gi on es ) y at r ac ci ón (p or des t in o) ,
di st in ci ón q ue res ul ta re al me nt e m ás c om ple j a po r l a ac ci ón de
“m ec an ism os po si bi l it ado re s”, es to es , los ag ent es rec lut ad ore s y
es pe ci al men t e la s cad ena s mig ra to ri a s qu e r et r oa li me nt ar on el
pr oc es o mi gra t ori o pr op orc i oná ndo l e ci ert a co n ti nu i da d . E n el c as o
de An da lu cí a, se as um e la te si s de A.- M. Bern al pa ra el si g lo XI X,
pa ra a con ti nu aci ón res olv er br ev em en te qu e el in cr e me nt o del
pe rí od o 1 9 00- 19 2 0 ( ex te ns iv o a las prov in ci as la ti fu n di sta s) fu e l a
co ns ecu enc i a ma lt us ia na d el “ cr eci mi ent o a c el era d o d e la p o bl aci ón y
un a mo di fi ca ci ón e n el me rca d o de tr ab aj o”
47
. Com o ap u n ta P .
Ca gi ao en su an ál isi s de la in corp o ra ció n al mer ca d o la bo ra l, lo s
an dal uce s d e Ar g ent i na t uv ier on, en m ay or med id a q u e g al leg os y
47
VÁZQUEZ, A . y E STRADA, B.: “Causas de la emi gración y tipol ogía de los
emigrante s”, en VV.AA .: Hist oria g eneral de la emigración española a I beroamérica , vol.
1, op. cit., p. 218.
TD- Francisco Cont reras P érez
65
ot ra s com uni da d es re gi ona l es, un d es ta ca d o de st in o ru ra l en fa en a s
qu e dif erí an esc asa men te de las rea li za das en la pr opi a An da lu cía , si
bi en tam bi én se l o ca li zar on en el s ect or se rvi ci os y, en tr e és t os ,
ha bí a al gun os ag en te s c om isi ona d os po r l as “ca sa s ex po rt ad ora s d e
vi nos , ac eit es o c or cho d e J ere z, C ádi z, Má la ga o A lm erí a, qu ien es
fo rm ab an par t e d e l as él it es ec on ómi cas m ás im po rt a nt es ”
48
(a spe ct o co nf ir ma do d os añ os a nt es p or N. Si egr is t d e Gen ti l e
49
).
A l o la rg o de l s eg u n do vol um en d e l a Hi st ori a g en era l , s e
su ced en l os resp ec ti vo s es t ud ios sob r e la s c or ri ent es mi gr at ori as
pr oc ede nt es d e la s 17 c omu ni da de s au t ón om as act ual es , q ued an do
i mp lí ci ta la rel aci ón e nt re el é xi to d e lo s es tu di os reg i on al es en
Es pañ a y el co nt ex to pol ít ico g en era d o p or la n u eva o rg ani zac ió n
te r ri t ori al del Es ta do . Vol vi énd on os co ncr et am en t e sob re el cas o
an dal uz, de n ue v o R. M árq u ez
50
s e enc ar g a d e la pa rt e
co r r esp ond ie nt e al perí od o col on i al , d e la que en tr es ac am os un a de
su s con cl us i on es: “d eb e i nf eri rs e qu e se rí a u n er ro r h ab lar de
An da lu cía com o de un tod o en re la ci ón con Am éri ca ”, r ef i ri én dos e a
l a pa rt ici pa ci ón de l as pro vi nci as or i ent al es en es t a c or rie nt e,
48
CAGIAO, P. y BERNAL, A.: “Incorporación al merca do labo ral e i nserción social”, en
VV.AA.: Hist oria general de la e migración esp añola a Ibero américa , vo l. 1, op. ci t., pp.
294-295.
49
SIEGRIST DE GENTILE, N .: “Gaditanos en l a Ciudad de Buenos Aire s hacia la mi tad
del siglo XIX . Estudio de caso según el Censo de la Ciudad de Buenos Aire s de 1855”,
Nuestra Historia , n.º 35-36, Buenos Aires, 199 0, pp. 392-41 0.
50
MÁRQUEZ, R. y GONZÁL EZ, E. E.: “A ndalucía y Améri ca: l as alte rnativas de una
comunidad migrante”, en VV.AA.: Hi storia ge neral de la emigración español a a
Ibero américa , vol. 1, op. cit., pp. 3-24.
TD- Francisco Cont reras P érez
66
si tu ac i ón q ue p reci sa men t e se in ve rt i rí a a fi na le s d el si gl o XI X. Par a
es ta s f ec ha s, E. E. Gon zál ez pr opo rci on a un fr esc o de la c ol oni a d e
jo rn al ero s an dal uc es del es t ad o d e Sa o Pa ul o, cu yo s c om p on ent es se
ca lcu la en 24 0. 000 de un tot al d e 400 . 000 esp año l es hac ia 19 3 2;
es te ll am at iv o est ud io d e cas o, no s re v e la p or ot ra pa rt e la ca r en ci a
ha sta ent onc es d e u na pro d uc ci ón ac ad é mi ca am pl ia q ue abo rd a ra el
co nj un to d e la em ig ra ci ón de And al uc í a a Am ér i ca en l os si g lo s XI X y
XX.
B. Sá nc h ez A lo ns o pub li có en 19 95: La s ca us as de la
em i gra ci ón esp añ ol a, 188 0- 193 0
51
. Se tr at a de un a tra baj o
su ger ent e y n ec es a r io , en la me di da q u e ofr ec e una vi si ón gl ob al de
l os det erm ina nt es de la emi g ra ció n ex te ri or es pañ ol a, per o no
l im it án d os e a est a ca teg o rí a i nt ent a un a a pr oxi mac ió n pr ov i nc ial . Es
pr ec is am ent e est a ú l ti ma pa rt e de l a obr a la qu e tr ae mo s a col aci ón,
po r se r u n in ten to d e exp l ic aci ón de la s d iv ers i da des reg ion al es qu e
rev ist en lo s f l uj os m ig rat o ri os. S i gu ien d o el in str um ent al
ec on om étri co de l os cap ít ul os p rec ed en t es, ej ecu ta un m a cr oan áli si s
de l a ev olu ci ón c ron oló gi ca de l a e mi gra ci ón es pa ño la. U na v ez
es ta bl eci da s la s hi pó te si s a p on d era r, l a au to ra ha c e un ex ha us ti vo
51
SÁ NC HE Z ALO NSO , B. : La s cau sas d e la e mi gra c i ón espa ño l a, 18 8 0- 1 9 30 , Ma dr id,
Al i an za, 19 9 5. U n os añ os a nt es , A rc h iv o d e I n d ian os e di tó otr o t ra baj o d e e st a a u tor a baj o e l
tí tu lo: La i nmi grac ión esp añola en Argen tina. Sigl os XIX y XX , Colomb res, Arch ivo de
Indian os, 199 2. Debemo s destacar el es tudio del pe rf il de la famil ia migrant e españ ola y el
uso de los libros censal es argentin o s (med iant e muestre o alea torio), que permi te precis ar
algun o s asp ecto s dif íci lment e deduc ibles d e los a gregad os es tadís ticos .
TD- Francisco Cont reras P érez
67
ej e rc ic io d e c o rr ela ci ón mú lt ip l e qu e int ent a ai sl ar la s va ria bl es
ex pl ic at iva s d e l a s d ife r en te s in ten sid ad es emi gra t ori as p rov in ci al es.
Si n d es es ti ma r ot ra s rel aci on es y ate n die nd o a l os di ve rs os
va lor es de R
2
obt e ni dos , l a au to ra co nc lu ye qu e la em ig ra ci ón h a
pu est o de ma n if ies t o có mo l a al fa bet i za ci ón es un o de l os fa ct ore s
pr i nc i pa les a l a h o r a d e a na l iz a r l os c om po rt am i en t o s m i gr at ori os
reg i on al es ( va ri ab le es ti mad a a pa rti r de la va ri ac ió n en t re 18 87 y
19 10 de lo s po rc en ta j es de a lf abe t os en la co ho rte de 16- 25 añ os d e
l as po bl aci on es pr ov in ci al es, est o e s, en el gru po de ed ad
po t en ci alm en te em ig ran te) . Con ell o, se pu ede con fi r ma r la
i mp orta nci a de la di fu si ón de la id ea en lo s pr oc es os de t om a de l a
de ci si ón d e mi gra r, en tan to qu e s e es ti ma q ue l os a lf ab eto s
co mp on en el gru po c on ma yo r a cc eso a l a in fo rm ac i ón
pr o em ig rat ori a o se p resu po n e en el lo s un ma yo r p r e di spo si ci ó n
ps ico so ci al a hac erl o.
Aq uí es do nd e si n em ba rgo su rgen l os prob lem as , pl an tea do s
pr i nc i pa lme nt e en el ca so de An d al uc í a. Com o la pr op i a aut or a
ma ti za, la prov in ci as d e may or emi gra ci ón, au nq ue s ea
pr ed omi na nt em en te t em po r al com o a A rg eli a per o n o
ex cl usi vam en t e, son la s q ue den tro del con ju nt o an d al uz pr ese nt an ,
ju nt o a Jaé n, l as t asa s de al fab eti zac ió n má s b aj as . Det rá s de est as
hi pót esi s, su by ac e el su pu est o d e qu e l a id ea de em ig rar s e
TD- Francisco Cont reras P érez
68
tr an smi tí a sob r e to do de man era es c ri ta . Com o ya se i nd ic ó en el
ep í gr af e an te ri or , los mo de l os de reg res i ón s e en fr en ta n a
i mp orta nt es pr ob l em as de c on c ep t u al iza ci ón y de ex c esi vo
de te rmi ni sm o, de tal man era q ue l os re su lt ad os no l leg an a
res po nd er ex ac tam en te a la s e xp ect at i va s ab ie rta s e n hi pót esi s
co ns ist ent es e in te re san tes .
En to do c as o, el tr ab aj o d e B. S ánc he z A lon s o se i ns cr i be
de nt ro de un nu ev o ho ri zo n te te óri co más ab ie rt o al con tr as te d e
nu evos m od el os exp li cat iv os ap li ca dos en ot ros ám bi tos
hi st ori og rá fi co s. Po st eri orm en te a la pu b li cac ión de su te si s, l a
au tor a, en u na de s us con fer enc ias en A rg en ti na y d iv ers ifi can do lo s
ob j et iv os de su s pr im er os est ud ios cu an ti ta ti vos , pa rec e inv it ar a
en fo c ar la s in v est ig aci one s s obr e la vi da as oci at iv a de la s col on i a s
es pa ñol a s a s ent ad as e n el ext er i or .
La may orí a de est os tr ab aj os ha bí a h ech o us o d e lo s
res úm en es de l mo vi mi ent os de pa sa j ero s por lo s pu er to s es pa ñ ol es
de l ant ig uo Ins ti tu to G eog ráf ic o Est adí st ic os, con di st in to g rad o de
pr of un di da d y di st in to pe so en el c on j un to de ca da ob ra. Co mo ven ía
a c on fi rma r Sá nc he z Al on so, es t as s eri es ag re ga das p rop o rci ona ban
el su fi cie nt e ni ve l de ce rt id um br e c om o par a obt ene r co n rel at iv a
ex ac t it ud la s ten de n cia s pr in cip al es d e l a cor ri ent e ext e ri o r esp añ ol a.
Ah ora bi en, en la bús que da de do cu me nt aci ón al te rna ti va qu e no s
TD- Francisco Cont reras P érez
69
of r ez ca in for m ac ión sob re ot ro s as pe c to s de la s mi gr ac io n es, el
ci ta do li bro Sa lt ar con red d e Yá ñ ez Ga ll ar do ( 199 6) in t r od uc i rí a la s
po si bi l id ade s con t en id as en la d ocu me nt aci ón no mi na t iv a pa ra
es tu di ar l as r ed es so ci al es qu e se rv ían de su st ent o a los que
cr uz ab an e l A tl án t ic o.
La pr od u c ci ón ac ad ém ica esp añ ola se ha car ac te ri za do po r su
de sf as e a l a hor a de in te r es a rs e p or los mo vi mi en to s m ig rat o ri os
co nt emp orá n eos a nt erio re s a 19 50 y, en se gu nd o l ug ar , por
pr ed omi na r l os vi ej os esq ue m as exp li ca t iv os c om o l os d efi ni d os po r
l os fac to r es p ush an d pul l .
En cu an to al pri mer pu nt o, est i mo q ue h a ope rad o, h as t a
ha ce un os 2 0 añ os , la as unc ión d e la ide a, m ás o me n os e xt end ida ,
má s o m en o s ra zo na da, de qu e l as mi gra cio n es h ac i a Am éri ca en
Es pañ a se co rt aro n ex ab rup t o con l a In dep en d enc ia de la s an ti gu as
co lo n ia s, d e ah í qu e los es c aso s es tu di o s exi st ent es c on an te ri ori da d
a 19 80 se deb i era n fun dam en ta lm ent e a am eri ca ni st as qu e
rea li za ron sus i nv es ti ga cio ne s en el Ar ch i vo Gen era l d e I nd ia s d e
Se vi ll a (an ti gu a cas a de la Con tra t ac i ón ) . No es ha sta me di ad os de
di ch a déc ada cu an do s e est ab le ce un c on si st en t e in t er és en lo qu e
N. Sá nch ez- Al bo rn oz vi n o a ll am ar “l a emi gra ci ón en ma sa” en t re
Es pañ a y la s n u ev a s r ep úb li ca s ib ero a me ri can as , ad em ás de Cub a,
de nt ro d el m a rc o at lá nt ic o de cr eci ent e m ov il id ad de lo s fac tor es
TD- Francisco Cont reras P érez
70
pr od u ct ivo s.
Ah ora bi en, l os e st udi os r eal iz ad os se ha n des env ue lt o ha st a
mu y re ci ent eme nt e en co ord ena da s m etod ol ógi cas c i er t am ent e
ru di men tar i a s, si se co mp ar an con la pr od u cc i ón aca d ém ic a de otr os
pa íse s occ ide nt al es e n t orn o a e st a tem áti ca. L a r aí ces d e est e
de sf as e hab ría qu e bu sc arl a, ad emá s d e po r ot ro s ri nco n es, en la s
de fi ci en ci as d e lo qu e F. De vo to ha de fi ni do com o
“i nt erc omu ni ca b il id ad su pr an aci on al ”
5 2
, es t o es , y ex cu se l a
ex pr esi ón, ci ert o a is la mie nt o ra ya nd o el “on an is mo ” aca dé mi co . El lo
su pon e, com o di ch o au t or ha exp r es ado en ot ro lu g ar , qu e la
pr od u cc i ón ac ad émi c a esp añ ol a de las do s úl ti mas dé cad as no ha
sa bid o ap r ov ec har s u ven t aj a com o la te com e r en est e esp ac io poc o
tr an si ta do pa ra ado pt ar , li br e su pu est a me nt e de in e rc i as , las nu ev a s
pr op u est as t emá ti ca s, con c ep t ua l es, d oc um ent ale s y me to dol ógi cas
su rgi das de l a exp e ri en ci a y l os de ba te s ci ent íf ic os t eni d os l ug ar en
l os paí ses p i on ero s al me no s de sd e l as d éca das d e 19 50- 60.
No o bs t an te, est i mam os q ue e st a s i tu aci ón e mp ie z a a
co r r eg ir s e, n o en to do s los ca s os, d esd e m ed i ad os d e l a d éca da d e
19 90, fe ch a en la qu e ap ar ec en tr ab a jo s co m o los de B. Sá nc he z
Al ons o p ar a el co nj u nt o d el pa ís y C. Yá ñ ez Gal la rd o pa r a el cas o
52
DEVOTO, F. J.: “En to rno a l a historiografía reciente sob re l as migraciones
españolas e it alianas a Latin oaméri ca”, op. cit., p. 443.
TD- Francisco Cont reras P érez
71
ca tal án, p or cit ar do s mo de l os di fe r en t es d e apl ic a ci ón d e nu ev os
en fo qu es e in t er es es (c om o ta mb ién p od rí am os ci ta r ot r os tr ab aj os
so br e As tu ria s y las di st in ta s pro vi nc ia s vas cas ) . Nu ev os ap ort es qu e
pr oc ede n ig ual men te d e otr os pa í se s, co mo l os es tu di os s ob r e
mi gra cio n es esp añ ola s re al iz ad os de sd e di st in to s ce nt ros d e
i nv es ti ga ci ón ar g en t in os (el ci ta do C. E. M .L .A ., el M us eo Ro ca ,. .. ), y
po r h ist or ia d or es c o mo C. Mo ya d e l a U.C . L. A. , q u e reci en te men te h a
pu bl ic ado Co u sin s an d St ra ng ers . Sp an ish I mm ig ran ts i n Bu enos
Ai res , 18 50- 193 0 ( 19 98) , fr ut o de u na pr ol ong ad a in ve st ig aci ón
so br e lo s di st in t os asp ec to s d el as en ta mi ent o urb an o, la s red es
so ci al es y la vi da a s oc ia ti va de la s c olo n ias es pa ñol as a par t ir de un
di ver s o y ab rum ad or co rp us d oc u m en ta l
53
.
Co nv i en e, vi st o lo di cho ha st a aqu í, int rod uc ir mat i za ci on e s
reg i on al es, y en es te ca s o la pr odu cc ión and alu za p a rec e ac us ar un a
ma yor l ent i tu d en l a su pe ra ci ón de es te d obl e d esf a s e: en el
vo l um en d e la mi sm a y en la ad opc ión d e nu ev os en fo qu es di st in tos
a la eleg ant e ab st rac ci ón pu sh and pu ll . No ob st ant e, s e cu en ta n ya
al gu na s mon og r af ía s, má s nu me ros as en el cas o d e la pr o vi nci a de
Al mer ía , y a l gú n ot ro e st ud io q ue ab re l a pu ert a a l us o d e u n t ip o d e
53
MOYA, C.: Cousins and St rangers. Spanish Immigrants in Buenos Aires, 1850-1930 ,
Berkeley, University of California Press, 1998. Anteriormente, había publicado un breve
ensayo sobre las fuentes bo naerenses para el estudio de la colectividad e spañola
migrante, co ncretamente l as publicaciones pe riódica s: “Notas so bre las fuente s para el
estudio de l a inmigración española en Buenos Aire s”, Estudios mi gratorios
lantinoameri canos , n.º 4, Buenos Aires, 1986 , pp. 497-503.
TD- Francisco Cont reras P érez
72
fu ent es loc al es esc as am ent e con oc id as h as ta ah ora ( lo s pa sap ort es
de i nt e ri or)
54
.
Las fuentes y los método s.
Abordar un periodo con dificultades de documentación tan
notables, u na docume ntación d ispersa a ambos lados del Atl ántico ,
diversa en su tipo logía y por lo tanto re quiere de una variedad de
tratamiento y metodología, y muy fragmentaria,..., las t areas de
consultas previas m ultiplican las exigencias, entre otras, e n tiempo
y recurso s metodológicos por parte del historiador que se propone
hilvanar el conocimiento las migraciones tempranas del se gundo
tercio del XIX.
Para el s iglo X VIII, los e studios mi gratorios se han basado
en las licencias de e mbarque hacia las co lonias emitidas por la
Casa de la Co ntratación. Los americanistas e hispanistas han hecho
un extenso uso de ellas, lo que se e xplica por const ituir un ampli o ,
rico y ce ntralizado r egistro seriado d e datos de los qu e sal ieron
54
E n e l “ voluble” campo de las mi graciones inte riores, hem os de dest acar la
presentación a la co munidad cientí fica de los “pasaportes de i nterior”por parte de la
pareja de historiadores se villanos A. FLORENCIO PUNTAS y A . L. LÓPEZ MARTÍNEZ:
“Migraciones estacionales y mercado de trabajo agra ri o e n la Baja Andalucía en la primera
mitad del siglo XIX” , en EIRAS ROEL, A. y REY C ASTELAO, O. (e ds.): I Conferencia
Europea de la Comisión Inte rnacional d e Demografía Hist órica , vol. II: Migracio nes
internas y medium-dist ance en l a Península I bérica, 15 00-1900 , Santiago de Co mpostela,
Xunta de Galicia, 1994, pp. 789 -809.
TD- Francisco Cont reras P érez
73
hacia el Nuevo Mu ndo, r eunidos en u n único archivo: e l sevillano
Archivo de Indias.
Este registro dejó s e e star operativo en 1 824 al desaparecer
gran parte de l viejo Imperio español. Ciertamente sus
características de co ntenido, localizació n y continuidad h acen de
estas licencias u na documentación e xcepcional, un a serie
documental s in parangón co n otra e n España para nuestro marco
cronológico de investigación.
Así pue s, el periodo posterior a las declaraci ones de
independencia se aproxima, desde el punto de vista de la
información sobre las migraciones e xteriores, a la imagen de
secano documental que acu ñara N adal para las e stadísticas
demográficas; en cuanto a la exis tencia de re cuentos g ener ales
susceptibles de sernos útiles t odavía este de sierto se ext endería
dos décadas m ás hasta la aparición de las series de pa sajer os por
mar del Insti tuto G e ográfico y Estadísti co de finales de 1880. Antes
de e sta fecha, el esfuerzo se multipli ca, las fuen tes so n más
esquivas, e l trabajo más incómodo. .., los resultado quizás no tan
agradecidos. Un trabajo en el que debemos renunci ar, tras un
primer contacto, a un conocimiento globalizador de esas corr ientes
migratorias, aunqu e sea en un pri mera acotamiento temporal
(segundo tercio del X IX) y espacial (andaluces hacia A rgenti na).
TD- Francisco Cont reras P érez
80
En cuanto a nuestro objeto de e studio, el valor añadido d el
Censo de Floridablanca como fue nte para el conocimiento de las
migraciones en el tránsito del siglo XVIII al X IX tomó car ta de
naturaleza a r aíz del trabajo de A. Eiras R oel. En su “Informe sobre
el Censo de 17 87 como fuente para e l e studio comarcalizado de la
emigración galle ga”
60
, e l autor pro poní a una metodolo gía que
sirviera para e laborar inducciones a partir de u na bater ía de
indicadores indirecto s
61
, construidos exp resamente para r eleer en
clave migratoria una fuente de concepción estrictamente
residencialista co mo es un censo, siempre que cumpla unas
condiciones básicas co mo así hacía el Censo de Floridablanca.
Tramos del Ce nso Redefinició n de Ro w la nd Núm er o de A ños
0-7 0-6 7
7-16 7-15 9
16 - 25 16 - 24 9
25 - 40 25 - 39 15
40 - 50 40 - 49 10
> 50 50 y más 50
Fuent es: R o w la n d (198 8), p . 13 4 y Censo de F lo rida b lanca , 17 87 .
60
EIRAS R OEL (1989) , p. 157- 175.
61
El índi ce “inverso” d e envejecimi ento [I(i)E = (P
<40
/ P)], l os ín dice d e
masculi nid ad (16- 39 años) y l os val ores de l a nupcialidad (expresad os en
solterí a definiti va P
>39
y edad matri moni al, por sexos). Eiras Roel em pl ea los
grupos de edad tal como a pa recen en el censo, aun que éstos ti enen
solapam i entos, qu e nosotros hemos optado p or clari f i car si gui endo l a propuesta
de Rowl and (véase más adelan te).
TD- Francisco Cont reras P érez
81
“Una fuen te que ofre ce e l estado de la pob lación
clasificada por edad , se xo y e stado civil y con el detalle de su
distribución local y co marcal es suscept ible de análisis q ue
permite [sic] de tectar las zonas de Galicia con mayor y
menor intensidad de fluj o migrato rio y los tipos de
emigración”
62
A finales de la déc ada de 19 80, R. Rowland e xpuso, en su
trabajo “Mortalidad, movimientos migr atorios y e dad de acceso al
matrimonio en la Pe nínsul a I bérica”, la ne cesidad de un mé todo de
“estimación de la magnitud y dirección de las distorsiones”
63
introducidas por el diferencial de géner o de las migraciones (y la
mortalidad) e n los indicadore s nupcial e s or igin almente pro puestos
por Hajnal.
“ [...] Una vez que l a emigración parece haber sido un
fenómeno casi exclusivamente masculino hasta finales del
siglo XIX , la e stimación de la nupcialid ad femenina ser á po co
afectada; per o e n el caso de los varones h abrá que e legir
62
EIRAS R OEL (1989) , p. 158.
63
ROWLAND (1 987), p. 4 5.
TD- Francisco Cont reras P érez
82
entre abandonar el análisis por medio de SMAM o recurrir a
métodos indirectos y aproximativos de estimación [...].”
64
Aunque para Rowland este método de descontaminación
migratoria tendría un carácter subsidiario e n el marco de su estudio
sobre los sistemas matrimoniales i bér icos, no cabe d uda que
terminó proponiendo un sugere nte instrumento para ap rox imarnos
a las migraciones desde perspe ctivas más globales que los
puntuales estudios locales. Por otra parte, adquiere una utilidad
añadida para etapa s históricas sobre las que carecemos de fuentes
adecuadas y las existentes no permi ten otros métodos indirectos
más empleados
65
.
La fórmula pro puesta por R owland la de nominó cálculo de l a
Migración Neta (M)
66
. Consiste en incluir la Ratio de Mascul inidad
64
ROWLAND (1 987), p. 5 4.
65
El método del sal do migrato rio es tam bi én un método in directo d e co noce r
la s migraci ones netas d e u na regi ón, si empre qu e se dispong a de d at os cens os
para dos años y l as seri es del movimi ento natural de la pobl ación entre amb as
fechas. Ci ertament e, l a segund a condi ción no se cumpl irá en España, y sól o
parcial men te, hasta el segu ndo te rcio d el si glo XIX. En nu estr o paí s, el método
del saldo mi gratorio fue propue sto en Españ a e n l a década de 19 60 por A . García
Barbancho para el estud i o provinci al y comarcal de las mi graci ones in teri ores.
66
R OWLAND (198 7), p. 55 . La f órmul a del cálcul o de M se expr esa com o
sigu e:
M
x
= [ PV
x
/ (PF
x
) • (R MT
x
) ] ― 1
Donde:
M
x
= Mig ración N eta en l a cohorte de edad x
PV
x
= Pobl aci ón Masculin a en la coho rte de edad x
[Cont.]
TD- Francisco Cont reras P érez
83
Teór ica (RMT) correspondiente a una población modelo de
Princeton
67
como factor d e aju ste en l a ecuación de la Ratio de
Masculinidad r eal ( RM) obtenida del Ce nso, de lo que se obtiene
una estimación numé rica de la dirección y la dimensión de la
migración masculina en términos netos.
No o bstant e, e stimamos que la dificult ad, o me jor dicho: el
riesgo que d ebe asumi r el i nvestigado r, no e striba en el cálcu lo
sensu stricto , sino en la e lección del m odelo teór ico más a nálogo a
la pob lación re gional en estudio, es decir, aq uel que comparta con
ésta última u nos niveles demo gráficos básicos equ ivalentes
(mortalidad, fecundidad, crecimiento, es peranza de vida...)
68
.
En cua lquier caso, el método de la Migración Neta descansa
sobre la pre misa del efecto selectivo qu e las migraciones ti enen en
la estructura por sexo (y también ed ad) de las poblaciones. Su
virtualidad explicat iva, en consecuencia, debe re sult ar mayor para
aquellos caso s y p eríodos en que la mi gración femenina-familiar
constituye todavía raro s e slabones en las mecánicas migratorias,
PF
x
= Pobl aci ón Femenina en la coho rte de eda d x
RMT
x
= R el ación de Mascul ini dad Teórica en la cohorte de edad
x (de las tab l as-ti po de Princeton).
67
COALE, D EMENY , VAUGHAN ( 1983) ( tabl a ti po corresp ondi ente)..
68
Pues s e trat a, en el estu dio de su cread or, de poder cua nti ficar y ai slar el
efecto sel ectivo d e l as m i graciones sob re la rel ación de sexos d e l a poblaci ón y
la s proporciones d e sol teros
TD- Francisco Cont reras P érez
84
esto e s, antes de lo s movim ientos en masa que van a pro tagonizar
la España de finales del siglo XIX.
A su vez, de ntro de la más amplia estrategia de nuestra
investigación dirigida a la comarcalización de la movilidad e n
Andalucía a prin cipios de la Edad C ontemporánea, el presente
ejercicio busca el e stablecer las hipóte sis de trabajo preli minares a
las escalas regional y provincial; hip ó tesis que se fundan, como
consecuencia del mé todo elegido, en una primera defi nició n amplia
de los movi mientos migratorios, es dec ir, la movilid ad en t érminos
netos con o rigen / destino en la región, provincia o com arca. Por
último, ca be señalar que nuestra mecá nica de trabajo se sirve de l
recurso a la comparación, por lo que hemos seleccionado Galicia e n
tanto que parad igma regional con temporáneo de tierra de
emigración. A pesar de las a veces marcadas diferencias de distinta
índole entre ambos espacios regionales, no obstante el caso gallego
nos ofrece la o portunidad de situar un re ferente de máximos
migratorios en el marco contemporáneo de la Penínsu la Ib érica.
Con todo, nuestro objetivo puede con siderarse ele mental ,
pues co nsiste en aproximarnos a los movimientos migratorios
mediante la estimación de su signo (negati vo o positivo, in- o
emigración) e intensidad en las unidades territoriales que
componen las diferentes escalas de estu dio de Andalucía.
TD- Francisco Cont reras P érez
85
La estadística española de pasaportes del siglo XIX.
La R. O. de 1853 que ponía fin a la prohibición de
embarcarse p ara los nuevos “Estados de la Amér ica del Sur y
Méjico” pues, asumida la pérdida de l imperio y deseando reforzar
la ascendencia española en las a ntiguas colonias, ya por entonces
se venían nor malizando las relaciones diplomáticas con las nuevas
repúblicas, habiéndose establecid o en much as de ell as
representantes del Go bierno español.
69
Aquel decreto reguló la
expedición de pasapor tes “a los que pretendan emigrar” quedando
a cargo de los delegados pro vinciales de la autoridad civil, esto es,
los “subgobernadore s”, más tarde denominados gobernadores.
En e sa década, coincidiendo con l a entrada de la Unión
Liberal en e l gobierno , la largamente a plazada modernización de la
estadística oficial española comenzó con los trabajos para la
realización del Ce nso de 1857, primero de la serie dece nal del X IX
(junto a ello se llevaría a cabo la publicación de la pr imera Memor ia
del Movimiento [na tural] de la Poblaci ón de 1858-1861 ). Era una
vieja as piración de l liberalismo desde su o rigen en España, que con
69
R.O. de 16 Sept iemb re de 1853. R egul arizando l a emigraci ón para la s
coloni as español as y para l os Estad os de Am érica: pasap ort es, garantí as, etc.
TD- Francisco Cont reras P érez
86
ello tamb ién retomaba los prece dentes incoados por e l despotismo
ilustrado de finales del XVIII (los Censos de 1 787 y 1 797).
Dentro de e stos esfuerzos modernizadores, debemo s situar
la pu blicación del Anuario Estadístico de España , igualmente obra
de la Junta Ge neral de Estadística del Reino (al principio
denominada Co misión de Estadística G eneral), in tegrada en el
Ministerio de la Go bernación. La ter cer a entrega del Anuario ,
relativa a los años 1 860-1861
70
, incluía, e n e l apartado población,
dos tablas bajo el e pígrafe: “Número d e individuos q ue sal ieron del
reino con pasaporte”. Recogida p ara cada uno de los años, l a
información que ap arece desagregada por las provincias las q ue
salieron y los p aíses de destin os . Desgraciadamente esta
publicación de l regi stro de pasaportes para todo e l pa ís no tuvo
continuidad en las futuras rese ñas geogr áfico-estad ísticas
españolas del XIX.
Dichos documentos debían ser mostrad os a los capitanes de
los buques, que estaban a su vez formalmente obliga dos a
requerirlos cuando e mbarcaban pasajero s en puertos españoles.
Con ello la admin istración quería evitar la sa lida del país de
prófugos de la jus ticia, si bien como en el propio Congreso se
70
JUNTA GENERAL DE ESTAD ÍSTICA DEL REIN O: Censo de la poblaci ón de
España segú n el re cuento veri ficado el 25 de dicie mbre de 1860 , Madrid ,
Imprenta Naci onal , 1863 (Fond o docum ental del INE, Microfi chas).
TD- Francisco Cont reras P érez
87
reconocería dicha medida no impedía e sto, a la vez que entorpecía
la libertad de movimiento de la gente co mún. Otro p roblema
todavía más acuciante era que lo mo zos pe ndientes del s ervicio de
armas y el pro pio capitán en connivencia podría n eludir este
requisito e mbarcán dose una ve z el buque h abía abandonado las
aguas del puerto (la territorialidad del mar –las 200 millas- es una
figura jurídica consagrada en el der echo internacional m ucho más
tarde, a finales del siglo XX como es sabido).
También se recurría a e mbarques por Portugal, habiendo
reiteradas referencias en la pr opia no rmativa sobre este país. El
puerto luso de Leixoes (Oporto) será usado co n frecuen cia por
emigrantes mayoritariamente gallegos.
71
Por e l contrario, no hay
constancia en la fronter a sur, Algarbe-And a lucía, más que de
intensos movimientos entre las pro pias comarcas a una y otra orilla
del Guadiana.
72
Tampoco, hasta la década de 188 0, se me nci ona ni
71
“L os pu ertos d e Li sboa, Leixoes ( Opo rto), Bu rdeos y Gi bral tar fuer on
im portantes pa ra la emi graci ón de gall egos, vas cos, an dal uces y ca stell anos”.
VÁZQUEZ , A .: “L a salida”, en Hi storia genera l de la emigración española a
Iberoam érica , Mad rid, H i storia 16, 199 2, [241- 258] p. 250
72
En esta z ona, la pri nci pal preocupa ción de l as auto ridad es españ olas, y
suponem os que ta mbi én portug uesas en función de los acuerd os alcan zados a
fin ales d el XIX, era el trasi ego en un senti do y otro d e p rófugos del servici o de
quin tas, preocu paci ón de l a qu e ya hay constancia documental desde l a época d e
formaci ón de l as mi li cias pat rióti cas en l a gu erra de l a Independenci a. Los l azos
famili ares que ampara ban estas prá cti cas elusi vas estaban asenta dos en l as
comarca s fr onteri zas de Andalu cía, el Algarbe y el Alentejo, regi ones h istóri cas
que const it uían un espaci o mi gratorio ba stante i ntegrado más que u n lu gar de
tránsi to (haci a pu ertos atl ánticos). U n estu di o re ciente abo rda esta cu esti ón de
los prófugos en l a zona a pri nci pios del siglo XIX: SA LDAÑA FER NÁNDEZ , J .:
[Cont.]
TD- Francisco Cont reras P érez
88
en la no rmativa n i e n los numero sos informes administrativos
consultados que par a pasar a América lo s españoles se sirvieran de
manera notoria de Gibraltar, uno de los puertos naturales para los
andaluces. Así y to do, estas precauciones nos lleva a considerar
que dichas estadísti cas pudier an conte ner cierta subestimación de
la emigración real, considerando que p udo ser muy abultada para
el caso de la emigración de andaluces a América
En suma el cumplimiento de estas y otras formalidad es en
materia de emigración debieron no se r o bservadas con bastante
frecuencia, de tal manera que e l propio Ministerio de la
Gober nación reconocería que:
“La práctica ha venido, sin embargo, á
demostrar la deficiencia de e stas disposiciones debidas,
no tanto á la falta de celo en los delegados de la
autoridad, como á las repro badas arte s á que acu den
los que desean emigrar para eludir las fo rmalidades
prevenidas.”
73
“Isla Cristi n a en la Gue rra de l a Independ enci a: notas para u na
conmemo ración”, en I Jornadas de Hist oria d e Isla C ristina. A socia ció n Cultu ral
“El Laúd ” , Isl a Cristin a, ELD, 2008, pp . 9 ‐ 35.
73
R. O. Ci r. de 8 d e mayo de 1888, p reámbu lo.
TD- Francisco Cont reras P érez
89
A pesar del recono cimient o de este incumplimien to, las
formalidades lejos de desaparece r fuer on sustituidas por otr as. U na
nueva R.O. de 1888 reemplazó el requisito del pasaporte por un
“permiso de e mbarqu e” expedido el gobernador de la provincia,
previa presentación de una cédula personal y otros cert ificados
visados por e l alcalde del pueblo de procedencia del e migrante.
Finalmente, poco después, las au toridades españolas de nuevo
reconocerían que se trata se garantías que nada garantizaban.
Sin despre ciar estas y otras incertidumbres asociadas a los
pasaportes como fuente histórica, de staca Yánez G allardo que se
trata de la “la pr imer a estadística q ue puede se r utili zada para el
estudio de la emigr ación española a A mérica” (pero no sólo para
estos destinos), además de ser la única del siglo XIX en incluir
tanto las salidas marítimas como las ter restres.
74
Dado que el
cruce de f rontera p or tierra resulta siempre me nos depend iente de
medios de transportes púb licos e, incl uso en las com arcas
fronterizas, debía ser algo menos extraor dinario, la información de
este or igen parece sin duda más fiable de cara a aquellos destinos
que requerían pasar los co ntroles de e mbarque en las aduanas
74
YÁÑEZ GALLAR DO, C.: La emig ración española a América ( siglos XIX y XX).
Dimensión y cara cterí sticas cuant itati vas , C olu mbres, Fun daci ón Archivo de
Indian os, 1993, p. 23 y 24, nota 15. Est e aut or apunt a qu e l a suspensi ón d e la
publi cación d e l a estadísti cas de pas aporte s en el A nuario se d ebe a l a supr esión
de este r equi sit o de embarque en 1862.
TD- Francisco Cont reras P érez
96
márgenes por la adh esión de nuevos barrios (S. Cristóbal, Sta.
Lucía, S. Juan), en parte desgajados de aquéllos un a vez
consolidado su poblamiento.
Entre estos apartados preliminares, lo primero que se
demandaba al ce nsor e ra que anotara a grandes rasgos las
características de la casa (se pre tendía hacer un censo de vivienda
y probablemente co n fines f iscales): “si so n de az otea, teja , paja y
de 1 , 2 o 3 p isos”. Se trata de un com entario que podremos utilizar
para valorar las condiciones de vida y la estratificación social,
completando otros datos sociométricos, pero desgraciada mente en
numerosas ocasiones el censor lo pasaba por alto.
Después de haber consig nado el nombre, otro dato defini do r
y que e nriquece la información censa l de sde un punto de vista
sociohistórico nos remite a la relación e ntre el individuo y e l dueño
del inmueble que habita: “¿Qué e s del dueño o de la due ña de la
casa?”. Se descubre e ntonces aquellos que son propietarios del
inmueble y de la vivienda, los que viven de alquiler, los empleados,
los sirvientes,... Tener una vivienda e n pro piedad ya nos denota un
estatus e conómico, que podemo s compl etar cruzando los datos con
los de la localización y e l tipo. Igualmente, la aparición de
sirvientes y el n úme ro de ellos no s ay uda en la c lasificación social.
Una información de car ácter socioeconómico que nor mal me nte só lo
TD- Francisco Cont reras P érez
97
es accesible por la consult a interminable de archiv os de protocolos
o de los catastros.
A continuación, ap arecen un gr upo de cuatro preguntas
relativas al pe rfil d el habitante e n cuanto a su estado civil, sexo,
edad, y grado de i nstrucción. L as dos preguntas siguiente s son de
especial importancia para nosotros, pu es a través de ellas podemos
localizar a los andaluces: natura leza y tiempo de residencia en caso
de se r extranjero. No siempre se cumplimentaba la primera, pe ro
no hay razón para pensar que esta negligencia pre sente un sesgo
significativo a favor o en contra de los andaluces.
Por o tra parte, otro gran valor añadi do del ce nso de 18 55
reside en consignar el “tiem po que hace que e stá en el p aís”. Lo s
censos son recuentos transversales, nos ofre cen la fotografía de un
momento, por lo que result a difícil determinar cuál ha sido la
evolución anterior que concluye en e se punto. El tiempo de
residencia nos per mite jugar para sacar más infor maci ón de l censo,
calculando la fecha y la edad de llegada a la ciudad. C on ello,
pretendemos hace r una r etrospectiva de la evolució n de la
emigración andaluz a hacia Buen os Aires, aunque somos
conscientes de la ine xactitud gene ralizada en las edades (se tiend e
a r edondeos) y las posibles re emigraciones anteriores y poster iores
a la llegada a Bueno s Aires. En cualq uier caso, se trata del único
TD- Francisco Cont reras P érez
98
censo argentino que ofrece e sta última información, de especial
importancia sin e mbargo para los estudios migratorios en un país
que se e staba for mando por entonces gracias fundamentalmente a
este factor.
Por último, comp letando la i nformación que se ofrecía e n e l
epígrafe sobre la relación con el dueñ o, se pregunta acerca de la
ocupación o profesión del encuestad o . Se trata n aturalmente de
una información común a la generalidad de los ce nsos, máxi me
cuando conocer la mano de obra nacional s uponía un eleme nto
imprescindible para los nuevos objetivos censales que ya no eran
meramente impositivos. Este dato es e l que, con trastado con otros,
nos p ermitirá enfocar la teoría ac erca de si la emi gración
trasatlántica encubría de hecho un éxodo rural-urba no.
Las estadísticas de pasajeros por mar d el Instituto
Geogr áfico de Emig ración
En l a me mo ri a qu e a co mp aña ba al pr i me r v ol um en de l a s
es ta dí st ica s, el I. G. E . d ejó c on st anc i a d e la s l im i ta cio n es qu e te ní an
es to s da t os , al es ca pa rs e d e su c ont rol l a e mi gra ci ón cla nd es ti na y
l as q ue s e e fe ct uab a n por p u ert os ext ran je ro s, t ra s c ru za r la s
fr on t era s t err est res . E nt re est o s pu ert os , o lv id aro n ci ta r,
TD- Francisco Cont reras P érez
99
de se st im ar on o s imp l em en t e de s con ocí an la im por ta nc ia d el de
Gi br al ta r, com o m ás t ard e r eco n oc erí an el p rop io I. G.E . y el C on s ej o
Su per io r d e Em ig rac ió n . Por ot r o l ad o, el I. G. E. hi zo ob s erv ar q u e, a
l a ho ra d e in di ca r " la pr ov in ci a d e ú l ti ma ve ci nda d" , hab ía ci ert a
te nd enc i a ent re l os em ig ran t es a señ al a r l a úl ti ma p rov inc ia de
res id enc i a, c on l o q ue e ste a pa rt ad o ad ol ece d e u n s es g o f av ora bl e a
l as p rovi nc ia s m ar ít im as (l os em i gr an t es s olí an esp er ar va ri o s dí as
en e l pu ert o l a l leg ad a del bu qu e) .
TD- Francisco Cont reras P érez
100
As í p ue s, s ab i da s est as l im it ac i on e s , qu ed an pl an t ea d as
du das ob vi as y seri as sob re la fia bi li da d de es to s rec ue nt os . Al gu nos
es tu di os cr ít ic os ya ha n abo rd ad o d e m an era rig ur os a la v al ora ci ón
de la fia bi li dad e in teg rid ad de la s est ad í st ica s del I. G.E ., qu e, si n
em ba rg o, son l as más fr ec u ent e me nt e emp l ead as en l a s
i nv es ti ga ci on es so b re emi gra ci ón ext e ri or esp añ ol a a fi n es d el si gl o
XI X y p rin cip io s d el XX
75
.
En tre aqu el l os tr ab aj os, me rec e d es ta ca rs e el rea li za do p or B .
Sá nch ez A lo ns o
76
. El ob je ti vo d e s u en sa yo era ela bo r ar una nue v a
se ri e an ua l d e emi gr ac ión esp añ ol a s ob re l a b as e d e las es t ad íst ic as
de su s pri nc ip al es pa í ses d e d est in o. Di vi de el en s ay o en c in c o
se cc i on es don de , s uce si vam en te , ll eva a cab o un an á li si s de l os
ra sg os de fi ni tor io s de la s est adí st ic as es p añ ola s, un ex am en
po rm eno ri zad o d e sus li mi t ac i on es, un an ál isi s d e l os mo ti vos de
di scr ep an ci a en tr e las se ri es esp año l a s y la t in oam e ri ca na s, una
75
Ot ra s fu en te s es tad ís ti ca s son el An u ar i o Es ta dís t ic o de Es pañ a de 18 60- 61 (p u bl ic ó el
n úm er o de pas ap or tes e x ped id os dic h os añ os ), la Es ta dí st ica de C om erc io E xt e ri or y
Na veg ac ión de Es pañ a ( bas ad o en l os re gi st r os de la Di re cci ón de Ad u an a s, mu y i nc omp l et os
por l a fin al ida d f isca l de lo s mi sm os) , las es ta dís t ica s de l C ons ej o Su per io r de Emi g ra c ión
(e l ab ora das d es de 19 07, a do le ce de im p or tan tes dif i cu lta d es d e def ini ci ón ) y de l In st itu to
E spa ño l d e E mig rac ión (d esd e 1 960 , cu ent a s ól o l a e mig ra ci ón as ist ida ). A sí p u e s, l a
es t ad ís ti ca d el I. G. E. , ad em ás de s er la m ás com p le ta, ofr e ce u na m ay or r iqu ez a in f orm a tiv a.
Pa ra u na c rí tic a de es ta s di ve rs as fu en te s, vé a se Y ÁÑ E Z G AL LA R DO, C. : La em igr ac ió n
es pa ñ ola a Am ér ic a (s ig los XIX y XX ). Di me ns ió n y c ar ac ter ís tic as cu an ti tat iv as , Co lom br es ,
Ar chi vo de I nd ian os, 1 994 .
76
S ÁN C HE Z A LO NS O, B. : "U na nu eva s er ie an ua l d e la em igr ac i ón es pañ ola : 18 82-
19 30" , Re v is ta de Hi s t or ia Ec on óm ic a , n. º 1, M adr i d, 199 0, p p. 133 -1 70 . Ta mbi én se pu ed e
en con tra r es te e ns ayo f orm and o par te d e su ya ci ta da en cap ítu loa s an te ri ore s t es is
doc to ra l: La s cau sas de la emi gr aci ón es pañ ola , 18 80 -19 30 , Al ia nz a Ed ., Ma dr id, 19 95 , p p.
94- 13 3.
TD- Francisco Cont reras P érez
101
co mp ar ac i ón d e se ri es de s al id a h om og é ne as y , p or ú lt im o, el cá lcu lo
de u n coe fi ci ent e co r re ct or de l a se ri e es pa ño la , q ue le p erm it e
of r ec er u na n ue va ser i e anu al de la em ig rac ió n esp a ño la . Co m o
co nc lu si ón, ob s erv a que és ta pr es ent a val or es má s el ev ad os y
ve r os ím il es qu e l os d e la se ri e of i ci al. Ah ora bi en , es ti ma al mi smo
ti emp o qu e la s eri e of i ci al p r es ent a en su co mp ar ac ió n con la s
es ta dí st ica s d e l os p aí ses rec ept or es s el ec ci ona d os ( A rg en ti na , Cub a
y Es tad os Uni dos ) un a gr an si mi li t ud en sus t en de nc ias y
fl uc tu aci ones , qu e perm it e, p es e a su in fra va l or ac i ón , ser u ti li za da s
po r l os hi st o ri ad or es co n un ma yo r gr ad o d e con fi an za qu e ha st a
ah ora. D e he cho , es la qu e la au to ra ll e ga a emp lea r en su s cá lc ulo s
po st eri or es.
Di cho est o, h ay un pu nt o q ue d eb em os des ta ca r d es d e la
pe rs p ect iv a de l aná li si s de la emi g rac ión . A la ho ra d e fab ric ar se rie s
l at i no am eri can as ho m og én eas y d eb id o pos i bl emen t e a raz one s d e
di sp on ib il i da d y fi ab il id ad d e l as fu en t es , Sá nc h ez A l ons o d es e st ima
el ca so d e Bra si l , a pes ar de ser u n o de lo s pri n ci pa l es de st in os d e
es pa ñol es y an dal uc es. Los da t os b ras il eñ os en ci e rr a n ot ras
di fi cu lt ad es qu e de r iv an de la s r eem i g rac ion es in t erf ron t eri zas c on
Ar g en ti na y p o r s er un de st in o f rec uen te d e los em ba rca d os
cl and est ina men t e p or Lei xo es , Lis bo a y, he aq uí lo qu e no s in t ere sa
TD- Francisco Cont reras P érez
102
en est e cas o, Gi br al ta r
77
. Po r co ns ig ui ent e, e s ra zon abl e pen sa r qu e
el pes o p rop orc i ona l de la em ig rac i ón cl an de st ina ví a Gi br al ta r en l a
em ig rac i ón an da lu za se a ma y or qu e en el co nj un to d e la es p añ ol a y,
te ni end o est o en cu ent a, pod em os ad mit ir qu e res ul t a ría no sól o
es ta dí st ica , sin o hi stó ri cam en te a esc al a reg i on al ba st ant e s esg ado y
po co rep re se nt at iv o el c oef ici en t e co r re ct or pr opu es t o por B.
Sá nch ez Al on s o.
En t od o ca s o, s egú n la s e st adí st ic as ofi ci al es s ob r e em ig rac ió n
po r m ar , l a emi gr ac ió n ex t eri or ac umu l ad a d e A nd alu cí a su per ó l os
46 0. 00 0 i nd ivi du os ent re 188 5 y 19 30 . Si n emb ar go , no se rec og e n
en est a ci f ra los da t os de 18 99- 1 91 0, al su p ri mi rse la de sa gr eg a ci ón
po r ori ge n pr ovi n ci al en d i ch as est ad íst i ca s. Tam p oco s e co nt ab il iz a
ob vi am en t e l a e mi gra ció n cl an de st in a v ía Gi br al ta r. Hac ie nd o u n
cá lcu lo pu ra m ent e te ó ri co , aq u el tot al rep res ent a un a mi gra ci ón
br ut a med ia an ua l de 14 .0 00 and alu ce s. Pe ro est o no es má s qu e
es o, un cál cul o t e óri co , pue s r eal m en te el fl uj o em ig r at ori o b ru to d e
l a se ri e ofi cia l (d ese st im am os la in m ig ra ci ón, po r poc o fi abl e y
pl an te ar p rob le ma s i n sol ub l es d es de un i n te ré s re gi on al) mue st ra la s
77
A tí tul o ind ica tiv o, las est a dís t ic as ar g en tin as d e inm igr ac ió n nos pe rm it en es tim ar qu e
la em ig ra c ión vía G ib ra lt a r re p re s en tab a en 18 8 8- 89 y 191 3-1 4 en tre e l 20 ,5 5 y 16, 7 9 por
10 0 res pe ct iv am ent e d e la s emb a rc ad a por pu er to s an da lu c es. C on s id era mo s que ex ist en
da t os raz on ab le s pa ra sup one r qu e est os va lor es fu e ron su per i or es r es pec to a la co rr ien te
br as il eñ a. D e he ch o, Gi br a l ta r e ra co n si der ada la pu er ta de la em ig r ac i ón es pa ñ ola a Br as il :
CO NTR ERA S P É RE Z, F. : " E l n eg oci o d e l a em igr ac ión a Am éri ca : l os ga n ch os de G ibr a lta r, ss.
XI X y XX ”, en AL CÁ NTA RA, M. (ed .) : Am ér ica Lat ina . Re a lid ad es y pe rs p ec tiva s. I Con gr es o
eu rop e o de la tin oam er ic ani sta s , S al a ma n ca , Un iv er si d ad d e Sa lam an ca ,1 99 7, ta lle r 17 , p p.
19 6-2 27.
TD- Francisco Cont reras P érez
103
l óg ic as f lu ctu aci on e s. De b emos tra ta r de ev al ua r lo s di fer ent es
ni vel es d e é st a a l o l arg o d el ti emp o, a t ra vé s d e in di ca do res q ue n o s
pe rm i ta n l a c om pa r a ci ón con ot ros ám bit os g eog rá fi co s.
TD- Francisco Cont reras P érez
104
CAPÍTULO 2.
EL TRASFONDO: ESTIM ACIÓN DE LOS MOVIMIENTOS
MIGRATORIOS I NTERIORES
Los ce nsos de la últ ima década de l X VIII co nstituyen, como
es bien sabido a estas alturas, un p unto de partid a do blemente
imprescindible para i ntroducirnos en l a sociedad de las primeras
décadas del s iglo XI X. Durante un acto conmemorativo del segundo
centenario del Censo de Floridablanca de 1 787, M. Livi- Bacci
concluía, tras un análisis comparativo de los r ecuentos europeos
coetáneos, que est e censo “e s, sin duda, el producto más refinado
de los gobe rnantes ilustrados del Antiguo R égimen”
78
; sintetizó co n
estas palabras el ac uerdo científico derivado de las ya por e ntonces
numerosas investigaciones deudoras de e ste r ecurrida fuente
cuantitativa.
Se ha dicho que “l as huellas de la mi gración en el mundo
urbano y en el mundo rural son ubicuas en el Ce nso de
Floridablanca”
79
. Prop onemos partir del C enso de Floridabla nca en
un ejercicio que pr etende exponer y plantear nuevas cuestiones
78
LIVI-BACC I (19 92), p. 54.
79
PÉREZ MOR EDA y REH ER (2003), p. 123.
TD- Francisco Cont reras P érez
105
sobre las migraci o nes andaluzas con temporáneas. Las fuentes
censales facilitan, e n el marco general de nuestra investigación,
una información ho mogénea para un amplio territorio y, e n todo
caso, “uniformab le” para estudiar modelos de cambio histórico a
largo plazo, elaborar comparaciones a distint as e scalas de estudio
y abor dar con más seguridad las cuestio nes de la r epresen tatividad
de las hipótesis asentadas. En suma, e l ce nso de Floridablanca nos
ofrece un punto de partida “preciso y co ncreto”
80
sobre e l que
replantear los cambios de etapas po sterior es, con l a opción de
agrupar los 7 9 8 núcleos de población de e ntonces,
corre spondientes a la actual An dalucía, se gún los más convenientes
criterios de comarcalización.
A la hor a de en carar el estudi o de las migrac iones
contemporáneas debemos salvar, de alguna ma nera, la “penuria
informativa” q ue de nunciara con insistencia Nadal re firiéndose al
primer tercio del XIX español.
81
Para e ste período, las migraciones
en Andalucía parecen haber co ntin uado en claroscuro por la
parcialidad del conocimiento; esto no quita que se obtuvier an en
las décadas 197 0 y 1 980 alentadores resultados locales,
subsidiarios en comparación con e l estudio del movimiento natural,
80
SANZ SAMP ELAYO (1992 ), p. 377.
81
NADAL (1996 ), p. 12 8.
TD- Francisco Cont reras P érez
112
Presentando un e scaso margen de d ifere ncia, la tasa de
natalidad de la tabla-tipo del Modelo Sur, nivel 5 de mor talidad, de
Princeton viene a ser ligeramente superior a la mayoría de los
valores reales de la s provincias andalu zas, a excepción de Jaén, y
tanto la me dia como la mediana del coeficiente de variación lo
confirman con valores muy cercanos pero inferiore s a 1.
No despre ciando esta circunstancia e n su justo valor, hay
que tene r presente que la mortalidad constituye la var iable
demográfica con más d irectas i mplicaciones de cara al cá lculo
indirecto de la mi gración ne ta. A este respecto, observamos que,
comparado con la natalidad, las difere ncias de los da tos reale s
respecto al patrón de Princeton elegido son aún menores,
arrojando un co eficiente de variación cercano a 1 (0,99 tanto en su
media como e n su mediana.) S in lugar a dudas, se trata de un
argumento a favor del re alismo de l supuesto teórico adoptado (el
Modelo Sur, nivel 5 de mortalidad), que en virtud de ello garantiza
la acuidad de los r e sultad os del cálcu lo de la ta sa de migración
neta. Ahora bien, ello no obsta para que de scuidemos e l hecho de
que la desviación estándar, s in se r abultada, nos muestra una
mayor disparidad provincial en el compor tamiento de la mo rtalidad
y, por ello, una m enor significación p untual para casos concretos
del valor teórico. Respecto a esto úl timo, es tambi é n c ier to que
TD- Francisco Cont reras P érez
113
sólo en el caso de la provinci a de Huelva parece ha ber una
considerable d iferencia, en función de que la mor talidad teó rica
está bastante sobre stimada respe cto a los valor es reales. El
coeficiente de var iación más favorab le es el de Cádiz, al que le
siguen los de Córdoba y Sevilla.
Por último, e l tercer parámetro es el q ue r evela las mayores
discrepancias entre valore s re ales y el teórico. Éste último e stima
que el cre cimiento era mayor al que en efecto se e stab a dando en
Andalucía, incluso con respe cto a la situación de mográfica posterior
y prototransicional
87
, la de finales del sigl o XIX.
La tabla-tip o Modelo Sur, nivel de mortalid ad 5, parece de
nuevo más idónea para r etratar la situación de la provincia de
Córdoba, a tenor d e la proximidad e ntre ésta y el valor real que
refleja su co eficiente. De nuevo , la poblaci ón onu bense es la que
menos similitudes presenta con re specto al modelo seleccionado,
arrojando un coeficiente de variación que duplica largamente la
media provincial andaluza.
En resumid as cue ntas, cabria decir qu e, a tenor de lo
observado en los e jercicios de verificación efectuados, el patrón
87
La teoría de l a t ransición demográfica establec e que el primer camb io se
produjo po r un a redu cci ón d e la mortalida d general , mi entras se man tení an las
pauta s de fecun di dad, de lo que r esul taría el fuerte crecim ient o de la pobl aci ón.
TD- Francisco Cont reras P érez
114
seleccionado parece ofr ecer ciertas garantías a la hora de
interpretar los valore s de M
16-49
de Sevilla, Córdoba y Cádiz.
Por contra, la mort alidad está especialmente so brestimada
en e l caso de Huelva, por lo que su tasa de migraci ó n n eta ha d e
tomarse con cierta pre caución manteniendo su balance positivo.
En cuanto a Andal ucía Oriental, se advierte que el patrón
teórico infravalora de maner a sistemática la mortalidad de Almería,
Granada y Jaén, p or lo que las magnitudes de M
16-49
seguirán
siendo de signo negativo aunque de menor dimensión a la admitida
en nuestros cálculos.
Ahora bien, en cuanto a la pro vincia de Málaga tendría que
corre girse un e ventual resultado negativo de M, dado que e l patrón
teórico podría estar sobrestimando la mor talid ad real.
La Migrac ión Neta regional
Como últi mo pro cedimiento me todológico previo al análisis,
hemos tenido que calcular, como es o bvio, la Ratio de
TD- Francisco Cont reras P érez
115
Masculinidad Te órica en cada tabla sel eccionada
88
, co nfigu r ando la
fórmula original de Princeton de cara a nuestros objetivos.
Migra ción neta regio nal. 17 87
Andal ucía M
16-4 9
- 3,20
M
50
- 6,76
Gali c i a M
16-4 9
- 12,85
M
50
- 15,28
España* M
16-4 9
- 4,79
M
50
- 3,92
Es paña : media aritm é t ica de 13 v a lores
reg i ona les (%) en RO W LAND, R. (1 9 88 ), p. 95 .
Fuen te: COALE , A. J . et al. (198 3), [ tab l as
indicadas ]; Cen so de Flori da bla n ca 178 7 .
Cá l culos y e l abo ración pro p i os ..
88
Para hall ar l a R atio de Ma scul ini dad Teórica, deb emos c onocer en pri mer
lu gar l a poblaci ón por cada sexo y edad, a parti r del ejempl o desarrollado p or el
equi po de Pri nceton, y q ue pod emos expresar como si gue :
P
x
= P
0
• (1― l
x
)
Fórmul a qu e hemos adap tado pa ra conoc er la pobl ación en grup os de
edad i ntermedi os:
P
x,x+1
= P
0
• (l
x, x+1
―l
x
)
Donde:
P
x
: Pobla ción a l a edad x
P
0
: Pobl aci ón al na cimi ento
l
x
: supervivi ente a l a edad x
P
x,x+1
: Pobl aci ón en el g rupo de edad x,x+1
l
x, x+1
: Supervi vient e en el g rupo x, x+1
TD- Francisco Cont reras P érez
116
Tomando la población masculina como la más móvil, la
elección del grupo de 16 -49 años coinci de con las edades más
migratorias, a la vez que se añade el cálculo a los 50 años. De
ambas se ries del indicad or M se pueden obtener conclusiones que
nos pueden apuntar no sólo diferencias r egionales, sino también de
ciertas mod ificacione s intergene racionales en la movilidad , de sde
una perspect iva longitudinal, durante los 3 4 años
89
anteriore s al
Censo de 1787 .
El valor del parámetro M
16-49
está próximo a la media
también negativa del co njunto de re giones e spañolas, a la vez que,
de forma incont estable, queda relativizado en comparación con las
tasas de emigració n neta que arr oja Galicia. Por otra parte, como
quiera que el parámetro M
50
nos sirve para e stimar lo suce dido en
las tres décadas ant eriore s y aunque en él no debemos des cartar e l
efecto de una mayor tasa de mo rtalidad e specífica ent re los
hombres andaluce s que la admitida en las tablas-tipo de Princeton,
su va lor más elevado que e l del grupo 16 -49 años nos hac e pensar
que la re gión ha ido reduciendo la dimensión de su emi gración e n
el pe riclitar de la época colonial (y e llo a pesar de la supuesta
89
La d iferenci a entre la edad mi g ratoria máxi ma considerada po r conv enci ón
(50) y l a míni ma (16 ).
TD- Francisco Cont reras P érez
117
mayor frecuencia del re torno a edades altas.) De todas formas, se
trata d e un reajust e generacional d e mayor im portancia relativa
que e n e l caso gal lego y de sentido inverso a la tendencia pro
emigratoria mostra da por el co njunto r egional español e n las
edades más jóvenes.
Aproxim ación a la migr ación como estrategia en el
ciclo vital
Como se ha dicho más arriba, el efecto selectivo de la
emigración no sólo opera por gé nero, sino también por edades. As í
pues, se ha conside rado conveniente d esglosar el amplio grupo de
16-49 años con objeto de calcular la tasa de M igraci ón Ne ta de la
población a dis tintas edades, a part ir d e los tramos recogi dos en el
Censo de Floridablanca. De el lo se obti ene un nuevo eleme nto de l
perfil sociodemográ fico del flujo migrato rio re gional : la e dad y, por
ello, una es timación si quiera al papel de la movilidad de ntro del
ciclo vital.
A la luz de las tasas de Migración Neta por tramos de edad,
la movilidad de la poblac ión ma sculina anda luza se co ncentra
mayoritariamente en e l grupo 1 6-24 años. El em igran te an daluz se
configura, pues, como un individuo jov en.
TD- Francisco Cont reras P érez
118
Migración neta por grupos de edad. 1787
M 1 6- 24 M 2 5- 39 M 4 0- 49 M 5 0
A ND A L UC ÍA
-6,36 -1,29 -2,53 - 6,76
G A LICIA -13,58 -12,39 - 12 ,60 - 15,28
M
x
: Mi gra ci ón Neta Mas culi na en el grup o de ed ad x (%) T ab l a- tipo de
Princeton ap licada al cá l cu l o de l a RMT : Modelo Sur, nive l 5 de
m or t alida d, 0 , 5% de crec imi en t o.
Fuen te: COALE, A . J. et al. (1983 ), y Censo de Floridabl an ca de 1 787 .
Elabora ción pro p i a.
Este último aspecto in teresa cotejarlo con las pautas
nupciales más ar riba comentadas. En este sentido, la ed ad me dia
de acceso al mat rimonio de los andaluces (SMAM-V), como
veremos, se situaba en los 24,6 año s, y justo a partir de e sta edad
decae la tasa de emigración, de tal m anera que esta parece muy
específica de una parte del c iclo vital: e l a nterior a las primeras
nupcias. Por el co ntrario, la e migración sigue siendo alta a e dades
elevadas en e l caso de la población m asculina gallega. Asi stimos a
su utilización como recurso a lo largo de la vida adulta, más allá de
la edad media al m atrimonio. En r esumidas cuentas , la migración
pasa a constituir para la población gal lega, en mayor me dida que
para la andaluza, una estrategia socia l compartida por difer entes
TD- Francisco Cont reras P érez
119
generaciones y a l a que se recurre en difere ntes mo mentos del
ciclo vital.
Así pue s, la e migración extrarre gional prese nta un amplio
panorama en Galicia: si bien también puede cumplir la fu nción de
mecanismo favore cedor de la constitución de nuevos a gregados
domésticos, como adelantara Eiras Ro el, dicho pa pel e n e l c iclo
vital de los migrante s gallegos no es puntual sino que constituye un
recurso al que acudir en otros momentos o circunstancias vitales.
Por su parte, la emigración andaluza extrarre gional se muestra con
un más acentua do carácter se lectivo por edad: los andaluces
emigraban a edad joven, a la vez que frecuentemente e ran
solteros.
Migración Neta de las provincias
Si pasamos a ap licar el método prop uesto por R owland al
mapa provincial andaluz, obse rvamos un casi absoluto pr edominio
de los valore s negativos e n las tasas de mig ración neta masculina:
seis de las ocho provinc ias han pe rdido o pierden población tanto
en el grupo de e dad 1 6-49 como a los 5 0 años. Esto viene a
confirmar el perfil e migratorio observado, con anterioridad, para
los valores re gionales de las dos series de edad de M (recordemos:
TD- Francisco Cont reras P érez
120
M
16-49
= - 3,20, y M
50
= de - 6 ,76 a - 6,41.) Dicho esto en tér minos
globales, el análisis detallado de las tasas provinciales M revelará
otros signos, nuevas magnitudes y algunas dinámicas int ernas de
la movilidad en And alucía que suscitan el planteamiento de nuevas
cuestiones an tes qu e el asentam iento de conclusiones
aseverativas.
Mi gra ción n eta provi ncial y coefici e nte de vari a ción. 178 7
AL CA CO GR H J M A SE
M 1 6- 49
-2,12 8 ,25 -8,26 -5,85 2,28 -5,58 -7,16 -5,83
v 16-49
0,70 -2 ,72 2,73 1,93 -0,75 1 ,84 2,36 1,92
M 5 0
-5,54 3 ,73 -12 ,07 -9,31 -1,51 -8 , 99 -10,34 -8,7 3
v 50
0,84 -0 ,57 1,83 1,41 0,23 1,36 1,57 1,32
M x : M igración Ne ta M ascu lina a la e d ad x (%) v x : Coef ici e nte d e
Va riació n sobr e la m ed i a a ritm é tica de la r eg i ó n :
An dalucí a: M 16-49 = -3,0 3; M 50 = -6,6 0 (G alicia: M 16-49 = -12 , 78 y
M 5 0 = -15,13.) .
Fuente: Censo de Floridablanca. 1787 . Cálc ulos y e la bo ra ción
prop i o s.
Las provincias que tienen tasas ne gativas en ambos grupos
de e dad para los que hemos calcul ad o M son: Alme ría, Cór doba,
Granada, Jaén, Má laga y Sevilla. De e llas, A lmería pre senta valore s
levemente más cercanos al e quilibrio (M
16-49
= -2,12 y M
50
= -
5,54) que las re specti vas tasas generales de Andalucí a, e sto es, se
TD- Francisco Cont reras P érez
121
trata de una provincia por e ntonces algo menos emigrato ria, como
se co mprueba en sendos co eficientes de variación (0,70 y 0,84.)
Las otras cinco de este grupo pre sentan tasas bastante más
emigratorias, encon trándose los valores individuales dentr o de los
siguientes intervalos: M
16-49
= - 8,26 (de Córdoba) a -5,58 (de
Jaén), y M
50
= -1 2,07 (de Có rdoba, también) a -8,73 (de Sevilla.)
En virtud de ello, sus coeficientes de variación se mueve n en
niveles elevados con re specto a la media regional.
En virtud de ambas series del indicador M, parec e
demostrado que la provincia de Córdoba se asienta como la de
emigración neta masculina de mayor dimensión en la Andalucía de
finales del siglo XVIII, prese ntando alto s coeficientes de variación
(2,73 y 1 ,83.) Per o lo destacable de esta provincia del in terior y
tradicionalmente considerada como co mponente de la e migración a
la América colonial española
90
, es que desde un punto de vista
generacional el apor te se re duce e n los últimos años si
90
Desde otr os objeti vos cientí fi cos p ero ocasi onal mente coli ndantes, n o
podemos d ejar d e mencionar l os re sul tados obteni dos en los estud ios
american ista s in teresados esp ecífi cament e en e l poblami ento del Nuevo Mund o a
parti r de la e xpl otación del fondo d ocument al d e l Archi vo d e In di as, qu e
estuvier on i nspirados i ni cialmente p or p ion eros como B oyd-Bowm an, Morn er. En
concreto para A ndal ucía, el equi po diri gido por Dí az Trechuel o confecci onó un a
extensa rel aci ón de “vi ajeros” and al uces a Am éri ca entre l os si gl os XV II y XV III,
corpus en el qu e basa su análi si s dirigido a cono cer esta ap ortaci ón regi onal
(Dí az-Trechuel o López- Sp ín ola, L., 199 0). En estas coo rdenad as, l os perfil es de
la p oblaci ón y su movi lidad en A ndalu cía (y España) no e ran objeti vos
priori tari os, contán dose eso sí con otros estud ios pu ntua les sobre det ermin adas
coloni as de come rciant es forán eos asen tadas en Sevil la y Cádiz .
TD- Francisco Cont reras P érez
128
entre las más al tas de Andalucía
100
, donde por el contrario
sobresalían los valore s de Almería, Granada y Jaén.
Podemos entender que tanto los gallegos como lo s
procedentes de otras provinci as cercanas a Sevilla o C órdoba
constituían movimientos de salida y retor no, en tanto qu e
estrategias de complementariedad de las economías familiares. La
integración del espa cio urbano en las e strategias de subsiste ncia de
familias rur ales
101
debe ampliarse a la integración de espacios
rurales entre sí a corta y media distancia.
Esto último nos lle va a plantearnos una po sibilidad d e
carácter técnico o documental, que p odría igualment e a yudar a
despejar dudas. Para empez ar, hay que precisar que las provincias
de Córdoba y Sevi lla no se habrían beneficiad o en términos
residenciales de e ste detectado aporte e stacional, toda ve z que sus
efectivos solían regresar a sus lugar es de or igen al finalizar la
época de la co secha del trigo, de la re colección de la aceituna... Por
ello, e stos desplazamientos de ida y vuelta no solían deja r huellas
estadísticas vis ibles, ni e n la región de or igen ni en la de destino.
Quizá e ntre los censos hist óricos deberíamos, no obstante , hacer
una excepción al re specto: el Ce nso de G odoy, en tan to que
100
SÁNCHEZ AGUIL ERA ( 1996 ), p. 152-1 71.
101
CAMPS I CURA (19 93), p. 31.
TD- Francisco Cont reras P érez
129
consecuencia sobrevenida de las con diciones de realización de l
mismo; distorsión que puede resultar paradójicament e útil de cara
a los estudios migratorios.
“Si la recogida de lo s datos del C enso de Floridablanca
se hizo, co mo en o tras zo nas, en los últimos mese s de 178 6
y en los primeros de 1787, y la del Censo de Go doy a partir
del verano de 1797, e s muy po sible q ue en Galicia mi les de
emigrantes tempor ales, que e n los me ses centrales del año
se desplazaban a las dos Castillas, Andalucía y Portugal,
quedasen sin in scribir en 179 7, y sin e mbargo se ha llasen
presentes en sus lugare s y fue ran inscritos por ello e n el
censo anterior”
102
.
Por otra parte, e l trabajo de Sanz Sampelayo so bre la
Málaga de l siglo XVIII, a partir también de las actas de matrimonio
parroquiales
103
, tiene un doble interés al revelar una s er ie de
movimientos interno s entre las provincias andaluzas. Se insiste en
el escalonamiento de los movimientos migratorios, que no sólo
tienen una dirección rural-urbana o interprovinci a l, sino entre
102
PÉREZ MOR EDA (19 83) , p. 298.
103
SANZ SAMP ELAYO (1998 ), pp. 82-1 28.
TD- Francisco Cont reras P érez
130
espacios comarcales integrados. A gra ndes rasgos, el auto r parte
por dibujar lo que vendría a ser un espacio migrato rio andaluz de
doble direccionalidad .
“Parece como si aquella población actuara
escalonando sus as entamientos a l a espera de e ncont rar o
poder acceder al idóneo y definitivo. E sta es la dirección que
adopta Andalucía, u n modelo en el que a la línea de actuación
Norte/Sur se le une la q ue conect a con sus comarcas
orientales con las occidentales y vicever sa”.
104
La posición geográficamente inter media de Málaga la
convertiría e n un exponente de estos cruces entre la Baja y la Alta
Andalucía. Aunque naturalmente la ciu dad se nutre i gualmente de
su entorno inmediato, destacan dos provinci as (o mejor dicho,
algunas co marcas d e éstas) por su contribución al flujo migratorio,
en sintonía con los respectivos valores o btenidos por el cálculo de
M: G ranada (10%) y Cór doba (5%.) Esta última podría ser ejemplo
de provincia a la vez destino estacional y origen de menor
temporalidad de movimientos migrator ios de distinto perfil. Otra
104
SANZ SAMP ELAYO (1998 ), p. 98.
TD- Francisco Cont reras P érez
131
constante obtenida por e l autor vendría a apuntar una r elación
positiva entre distancia y masculinidad del componente migratorio.
Sanz Sampelayo a punta que la inmigración almeriense en
Málaga re fleja “las grandes diferencias que podían l legar a darse
entre las distintas comarcas” ve cinas
105
, lo que dich o sea de paso
podría se r extrapolab le a otras áreas de la re gión. En su conjunto,
la pr ovincia de Almería, que será la llamada a encabezar las
migraciones masiva s contemporáneas e n la región y dentro de un
espacio natural levantino, e xtraña por prese ntar valores
migratorios negativos, aunque de escasa dimensión en
comparación con el promedio regional. En este sentido, c omo se
dijo, e s d ifícil observar en e l censo de Floridablanca los efe ctos del
trasiego estacional que, a f inales del X VIII, lle vaba a temporeros
almerienses a “marchar a las Anda lucías” para la si ega en G ranada,
Jaén, Córdoba y Sevilla, o las fae nas pesqueras de la co sta
malagueña, movimie ntos que alcanzar ían su apogeo e n la primera
mitad del XIX .
106
No obstante, en cuan to a los r esultados de l a
fuente censal, la relación de masculi nidad e n e l conjunto de la
provincia, pró xima en 1787 al equilibrio (1 ‰), re sulta incluso
ligeramente super ior a esta cifra en la mayoría de las comarcas, lo
105
SANZ SAMP ELAYO (1998 ), p. 103.
106
SÁNCHEZ PICÓN (1992 ), p. 482.
TD- Francisco Cont reras P érez
132
que indicaría un c ierto aporte externo de hombres
107
. Ciertame nte,
confirmar que la provincia de Almería como conjunt o es un foco de
inmigración a f inales del XVIII (quizás procedente de Murcia o el
Levante) lleva a Donato Gómez a hablar de una situaci ón c on cierto
carácter coyuntural (en torno al año de re alización del Censo ):
“De for ma general se de duce que, mientras en e l
Censo de Aranda los sexo s están igual ados, aunque por
debajo de la media nacional, en e l de 1787 se per cib e cierta
inmigración o un se x ratio superior para los varo nes, lo que
en resumen muestra co mportamientos migratorios arraigados
aunque probablemente te mporales y pendientes de la
coyuntura económica”.
108
Fuera o no una inmigración circunscrita a un momento, tod o
indica que la tende ncia de los va lores del índice de masculinidad
parece invertirse conforme nos adentramos en el XIX. En todo
107
En u n estudi o por edades, el au tor atri buye a l a “lógi ca d e l a mortalid ad” ,
el hecho de que l a relaci ón se descomp ense a favor d e l as mu jeres a p artir de
los 21 -30 a ños. El q ue sea esta edad n o par ece encaja r en un supuesto d e
in migración, pero en t odo caso, c omo el propi o autor reconoce, l as dudas
legíti mas sob re el Censo d e A randa (utili za do para est e estu di o de edades)
suponen ar riesgar c onclu siones defin itivas. De hecho, re sul ta extraño qu e la
relaci ón se vuelva d e nuevo favorabl e a l os hombr es en l as edades más
avanzad as, que c ontra vi ene una pauta na tural occi dental li gada a la mayor
esperanza d e vi da de las mu jeres.
108
GÓMEZ D ÍAZ (1995) , p . 42.
TD- Francisco Cont reras P érez
133
caso, la integración de los mov imiento s migratorios en e l marco
explicativo del desarr ollo almeriense p arece quedar fuera de toda
duda para f inales d e dich o siglo por los e fectos de la emigración
exterior, que vendría, a modo de válvula malthusiana de purga, a
corrobo rar la hipóte sis de mundo lleno mantenida por el autor .
109
En todo caso, los datos almer ienses nos llevan de nuevo, pero
ahora sistemáticame nte, a cotejar los resultados del método de
migración neta co n otro más comúnm ente admiti do: el índice de
masculinidad.
109
GÓMEZ D ÍAZ (1992) , p . 150.
TD- Francisco Cont reras P érez
134
Í ndices de mascu linidad provin c iales .
1787
AL CA CO GR H J M A SE
RM g 100,50
104,19
93, 30
96,55
102,14
97,05
96, 56
96 , 44
vg 1 ,02 1,06 0 ,95 0 ,98 1,04 0 ,99 0, 98 0 ,9 8
RM
1 6-39
97 , 68 10 8, 92
91, 45
92,71
102,34
94,38
92, 18
93 , 63
v
16-39
1,01 1,13 0 ,95 0,96 1,06 0 ,98 0 ,95 0 ,97
RM
4 0-49
97 , 15 10 4, 28
91, 38
97,33
100,61
93,16
93, 61
94 , 54
v
40-49
1,01 1,08 0 ,95 1,01 1,04 0 ,97 0 ,97 0 ,98
RM
5 0
94 , 77 10 0, 27
87, 77
93,58
97 , 31 90,44
90, 92
92 , 88
v
50
1,01 1,07 0 ,94 1,00 1,04 0 ,97 0 ,97 0 ,99
RMg: Ra t i o de Mas culini da d Gen eral de l a Pob l ac i ón. RM
X
: Ratio de Mas culinidad a la
ed ad x (s e ha cal culado RM
50
s egún l a ada pta ción técnica de l os grupos de edad del
Cen so de Fl or i dab lanca pro pues ta po r Ro w l an d para los i ndica d ores nu pcial es .) v
x
:
Coe f i c i en t e de Var i ac i ón s obre l a m ed i a ar i tm é tica de l a reg i ón:
An dalucía: RMg = 98,34 ;R M
16-39
= 96,6 6; R M
40-49
= 96, 51; RM
50
= 93,49
(Gal i c i a: RMg = 91,9 5; RM
16-39
= 87,03 ; RM
40-49
= 86,62 ; M
50
= 86,41 )
Fuen te: C enso de F lori dab lan ca. 178 7. El abo ración pr op i a.
En un a primera lectura de la tabla, salta a la vista que se
puede efe ctuar un primer agrupamiento de tres pro vin cias
andaluzas (en orde n decre ciente: Cádiz, Huelva y Almería) que
cuentan con más hombres que mujeres, situación anómal a
respecto a lo esperado dada la má s alta mor talid ad de los varone s
en casi todos los tramos de edad, tal como hemos come ntado. Se
confirma u n grupo pro vincial de sign o migratorio positi vo e n e l
mapa m igratorio andal uz, como también sus r espectivos
coeficientes nos rat ifican en subrayarlo. Es decir, e s muy p robable
que estemos hablando de las más claras zo nas importadoras netas
de hombres. A su v ez, esta distintiva p osición parece r eproducirse
TD- Francisco Cont reras P érez
135
de manera sist emática en los suces ivos parámetros específi cos por
edad, au nque cierta mente destacan para Cádiz y Huelva, más q ue
para Almería, los elevados valores del tramo 1 6-39 años,
significando la co incidencia con e l seg mento más móvil; por ello,
parece asentarse co n más f irmeza la lectura q ue detrás de esta
singular asi metría de género actúa como factor e xpl icativo la
inmigración, en est e caso, y como cabía esperar, de hombres en
plena edad activa.
Por otro lado, encontramos otro grupo esta vez de cuat r o
provincias (Jaén, Málaga, Granada y Sevilla, por este o rden) y
ciertamente más homogéne o, pues lo s valores de sus re spectivos
índices de mascu linidad se encuent ran e n un más estrecho
intervalo (97,05-9 6,44.) Su s ignificación es tan e scasa que no
permite lecturas distintas a la de s ituaciones próximas al e quilibrio
migratorio entre emigración e inmigración.
En cualquier caso, los co eficientes de variación con re specto
a la med ia region al defi nen a este grupo provincial por bajos
índices de masculinidad, que, desde una forz ada lectura, denotaría
una pu lsión inmigratoria de menor impacto que la existente en las
provincias de l grupo anterior. En una distribución por grupos de
edad de esta d inámica, la ma yor irre gularidad es la detecta da en el
caso de Granada, q ue, aún sumándose a la tendencia natur al que
TD- Francisco Cont reras P érez
136
explica la reducción de los valores de la ratio conforme se sube en
la pirámide poblacional, pre sentan, si n e mbargo, coeficie ntes de
variación cr ecientes, lo cual desvela u na tendenc ia relati vamente
diferente con r especto a la media andaluza y más acusada que en
la otras tres provincias de este segundo grupo provincial.
Compartiendo con e stas últimas c uatro provincias el
meridiano ce ntral d e Andalucía y su mayoritario carácter interior,
Córdoba cabría desde luego en este grupo si bien me rece una
mención apar te po r po seer el más desfavor able coeficiente de
variación general d e las ocho (0,95.); ello se e xpl ica por presentar
la i nferior simetría de género respecto de la rat io regional (93,3 0.)
Este valor sitúa a la provincia del Guadalquivir incluso en niveles
por debajo a los de la Galicia interior, siendo só lo a minorado po r
los de Pontevedra y La C oruña e n tanto que provinci as c osteras y
con notabl e protagonismo en la historia contemporánea de la
emigración e xterior peninsular. Córdoba parece postularse como la
provincia que más po blación pierde de toda Andalucía.
En todo caso, la ratio de mas culinidad nos o frece más
seguridad para lo calizar las zonas que se conf iguran como
receptoras d e inmigrantes que aquellas otras que pudier an ser
expulsoras, e n tanto que los va lores adjudicados a estas últimas,
esto es, los que son muy in feriore s al promedio regional, no
TD- Francisco Cont reras P érez
137
permiten discernir c on acuidad el efecto selectivo que comparten la
mortalidad y la emigración sobre la estr uctura por sexos.
A modo de recapitu lación y tras e ste contraste que no ha
pretendido se r exhaustivo, no podemos ocultar que pe rsisten
disensiones con al gunos de los presupuestos v igentes en la
historiografía regional y provincial andaluzas. Ahora bien, las
hipótesis derivadas del cálculo de la migración neta se con firman a
la luz de un indica dor que, sin depurar eventuales e fecto s de la
mortalidad en la int erpre tación de los valores resultantes, conviene
en ser más comúnmente aceptado a estos efectos: los índices de
masculinidad.
El método parece ofrecer más garant ías para definir las
zonas de inmigración que las de em igración, en tanto qu e los
valores e ncajan con lo hasta ahora co nocido o esperable. En virtud
de ello, a finales del X VIII, las pr ovin cias de Huelva y Cádiz e ran
las únicas que presentan valore s positivos de manera clara;
Almería podr ía e ncontrarse pró xima al e quilibrio. Respecto a Sevilla
y Córdoba, como también Granada y Jaén, los resul tad o s no nos
merece n igual nive l de certidumbre más allá de situaci ones
próximas a l equilibrio migrator io. Lo s valores negativos de Málaga,
en todo caso, par ece n r evestirse de mayor es incerti dumbres,
debido a la sobrestimación de la mortalidad re al implí cit a en el
TD- Francisco Cont reras P érez
144
Siguiendo e l método de saldo migrator io que B arbancho pr opusiera
para el siglo XX, hemos elaborado el m apa de las tasas an uales de
migración (neta se entiende) a nivel de los parti dos judiciales
andaluces d el período baj o estudi o , entendid os como co marcas
naturales y en tanto e scala de e studio idónea propuesta por dicho
autor.
Los saldos migratorios comarcales para e l pe riodo 1860-
1887 reflejan un trasfondo migratorio complejo. C on foco s de
emisión en la Andal ucía interior y oriental, y focos de atracción en
la Andalucía urbana, co stera y minera corr espondient e al cinturón
de Sierr a More na y del N orte de Almería. La emigración exte rior del
periodo demostrar á que una misma co marca puede se r a la vez
destino del é xodo rural interior, y orige n del éxodo exter ior. L os
entornos urbanos de la Bahía de C ádiz y Málaga pudieron actuar en
este se ntido como pasos intermedio s e n una emigrac ión por
etapas, como se ha detectado e n otras urbano-portuarias euro peas
y españolas.
-over
TD- Francisco Cont reras P érez
145
CAPÍTULO 3
LA EMI GRACIÓN EXTERIOR ANDA LUZA EN EL
PERIODO ISABELINO
Finalizando 1 811 , la guerra y los distu rbios civiles se
extendían a am bas orillas del viejo imperio de los Bo rbones
españoles. Cuando las armas hablaban , un peninsular asentado e n
el Río de la P lata es cribía por entonces una car ta de llamada a sus
hermanas de España, en nombre de los otros hermanos varones ya
emigrados y con instrucciones para su embarque. Cifraba sus
expectativas en que los “sobresaltos” v ividos en las colonia s, donde
se sucedían las primeras de claraciones de independencia por parte
de sus él ites cr iollas, serían pasajeros o, en todo caso, valoraban
que estos e ventos suponían un menor quebr anto que el q ue debían
estar sufriendo sus her manas en el Cádiz asediado por los e jércitos
TD- Francisco Cont reras P érez
146
de N apoleón, e n función de las noticias re cibidas en cartas
anteriores:
“Mis queridas e rmanas: celebrar é que al re cibdo
de e sta que gocen de per fecta salud c omo yo par a mi
deseo, la mia queda bueno en compañí a de mis
ermanos. N oticioso yo y mis ermanos de las miserias
que se estan pasando en estos tiempos po r causa d e
esta guerr a, pues hemos determinado ya llamaros a
esta, aunque en e sta también nos hallamos algo
sobresaltados pero con todo esperam os qu e por aquí
pronto se compondrá la cosa me diant e la misericordia
de Dios […] “
116
En la década s igui ente e l grueso cont inental del imperio
español habría de certificar s u defu nción, para dar paso a un
escenario compuesto por repúblicas independientes y rivalidades
políticas de distinta escala, como las v ividas por la nueva
Confederación Argentina en las siguiente s décadas.
116
Carta de Joseph Ag ustí n de Aristegui a sus hermanas , fechada e n
Montevid eo el 20 de septi embre de 1811 . Compil aci ón de co rrespond encia
privad a en MÁRQUEZ M ACÍAS, R.: Historias d e A mérica: La emi gración española
en tinta y papel , [ Huel va] : Ertoi l Lubrican tes, D.L. 1994, p. 118.
TD- Francisco Cont reras P érez
147
Acalladas las ar mas, o más bien puesta s en so rdina interna,
y confirmándose h acia 183 0, por elegir una fecha redonda, lo
irrever sible de esta pérdida, la España isabelina pasa de ser
metrópoli a una potencia menor, involucr ada a regañadientes en e l
decisivo reto interno de construcción d el proyecto liberal de estado.
Este paso de impe rio a naciones no estuvo exento de
guerras civiles e ntre facciones intestinas a ambos l ados de l
Atlántico, a lo que hay que añadir el r osario de conflictos
fronterizos que vivirían e n Amér ica las nuevas r epúbl icas durantes
las décadas siguien tes. Este cambio de escenario, no pudo menos
que reflejarse en todos los ór denes de la vida m ilitar, política,
económica, comercial y financier a de España y Andalucía.
117
¿En qué me dida afectó la escisión del viejo imp erio al
ámbito de la socied ad española y a ndaluza, de los emigrados o con
perspectiva de saltar al otro lado del “charco” ?
Desde luego, muy sensible desde finales del XVIII a los
conflictos b élicos, las comun icaciones marít imas vi enen
interrumpiéndose con asiduidad, cuando francese s e ingleses
117
Junto a l os aspectos polí ticos, tambi én se ha hecho una sín tesis del
im pacto d e esta si tu ación en l as clases m ercantil es an daluz as lig adas al comercio
american o p or: SÁN CHEZ MANTERO , R.: “Consecuen ci a políticas de la
Emanci paci ón en Andal ucí a”, en Andalu cía y Am éri ca en el siglo XIX : A ctas de las
V Jornada s d e Anda lucía y América, Huelva, U n iversi dad d e Santa Marí a de la
Rábi da, 198 5, pp. 19-27 .
TD- Francisco Cont reras P érez
148
competía por el do minio del Atlán tico. L a é poca de los convoyes
regulares quedaba muy atrás en dicho siglo.
La o cupación de la península y la guerra de la independenci a
agravaron las comunicaciones. De hecho, hacia la décad a de 1810
se había co mplicado e ste trasiego trasatlántico, afectando al día de
los puertos y las poblaciones a ambos lad os del océano; esos
retrasos y dificul ta des e staban contribuyendo a po stergar el viaje
de las “hermanas” del au tor de la c arta anterior , queja que se
dejaba sentir en otras misivas particulares y co merciales de la
época.
De todos es sabido que e ste dislocami ento e n las viejas
rutas marí timas no sólo impedía las flujos migratorios, s ino incluso
incidió en las re voluciones políticas de múltiples maner as
(acostumbró a los criollos a no depender de la protección del R ey
ante los asedios de la armada ingl es a en el Cono sur, e incluso
complicó la llegada de diputados americanos a las Cortes
convocadas en Cá diz e n 18 10, gene rando una casuís tica que
reforzó e l factor d e los imponderables históricos en la deriva de
esta trascendental institución).
118
118
Los di pu tados que p or l as di ficultad es de tran sporte trasatl ánti co ll egaron a
ti empo a l as sesiones consti tuyentes de 181 0- 1812 eran “supl id os” por ot ros
ciu dadan os d e Cádi z, ent re l os q ue s e hal l aban “alg unos de l os n o mbres má s
representati vos del li berali smo”, en pal ab ras de Artola. AR TOLA, M.: Los
[Cont.]
TD- Francisco Cont reras P érez
149
A la l uz de lo que vam os conociendo en otros espaci o s
migratorios r egionales, parece co brar fuerza la hipótesis d e que la
ruptura institucional que co nllevó ob viamente la proclamación de
las nuevas repúb licas americanas re specto a España no tuvo
necesariamente que implicar un desmantelamiento igualmente
tajante en e l entramado de pequeños intereses parti culares
heredados y que comprometían a los “ españoles en ambos
hemisferios”.
119
¿Ruptura o contin uidad respecto a la emigración del
XVIII?
Los trabajos de Moya, Yáñe z Gallardo y De Crist óforis
coinciden en un aspe cto interesante a este respecto:
“Las guerras de independencia y civil es que se
desataron como consecuencia de la crisis del or den
colonial no produjer on la total i nterrupción de los flujos
de gallegos y asturianos hacia el Río de la Plata […]
orígenes d e la Españ a contemp oránea , Mad rid, Cent ro de Estud ios P olíti cos y
Consti tuci onales, 2000, I, p. 405.
119
Así s e expresab a en a quell a coyun tura l a Con sti tución de Cá di z en su art.
1, d onde adqui rí a carta de n atural eza l a fuente del n uevo pod e r pol í tico
contemp oráneo: la Nación .
TD- Francisco Cont reras P érez
150
[…] Se siguieron de splazando a Buenos Aires,
aunque a un r itmo más modesto que en los últimos
años de la etapa colonial”.
120
M. Carmagnani d efendió la existen cia de un modelo
mediterráneo de emig ración co ntempo ránea a la nueva América de
estados independientes media nte un e studio co mparativo de tres
corrientes nacionales: italianos, portugueses y españoles. Un
proceso de inflexi ó n migratoria dentr o del marco hisp ánico que
terminaría adquirie ndo un pat rón propio de las migraciones
masivas a finales del XIX .
121
Siguiendo al investigador italiano,
dicho nuevo ciclo empez aría a dejarse sentir a parti r d e 1860,
aunque todo parece indicar que elem entos indiciar ios de l periodo
anterior se re suelven pruebas ya significativas de e stas nuevas
pautas generalizada s a partir de 1 880, al me nos en nuestra re gión.
122
Con este nuevo modelo de e migrar, la Europa del Sur se
sumaba a corrientes migratorias trasatlánticas ya en marc ha e n la
120
DE CR ISTÓFOR IS, N. A . (2010 ), pp. 52 y 53.
121
Ello supondrá un sal to cuantit ativo sin precedent es p ero tambi én signi fica
la p arti cipación más in tensa d e la pobl aci ón españ ola y andal uza en pa rticul ar a
los procesos d e i n tegraci ón de los m ercados l aborales trasatl án ticos, a la vez qu e
en esas n ueva s pobl aciones d e españoles al otro l ado d el Atlántico permi tía para
al gunos l a oportuni dad de abrir nu evos m ercad os étnicos y p ara otros de soña r
con un reno vado panh ispani smo a pri nci pios del XX.
122
C ARMAGNA NI, M. Emigración mediter ránea y Am éri ca. F orm as y
transforma ciones, 1860- 1930 , Oviedo , Archi vo d e Indi anos, 1994.
TD- Francisco Cont reras P érez
151
Europa noroccidental en el seg undo tercio del XIX. En el caso
español, durante este per íodo de 183 0 a 187 0 podemos observar el
impacto proveniente de la d e saparición del orden colonial y la
posterior normalización de los flujos, a la vez que van
introduciéndose nuevas pautas m igratorias regionales.
Lo que hace pensar que desde la década de 1830 se tuvo
que dar una coexi stencia entre la pe rsistencia de viejos lazos
migratorios heredadas de finales del X VIII y los nuevos el ementos
que apuntaban caracter ísti cas de la etapa pos terior. En e ste
espacio de ti empo se liquidaron viejas formas –la institucional y
eclesiástica- pero pervivieron en alguno s de stinos – Cuba- a la vez
que van r eforz ándose las de or igen comercial e irán surgiendo
otras nuevas r elativas a los perfiles regionales y socia les de las
migraciones a gran escala.
Tuvo que producirse la readaptaci ón de las pautas
migratorias previas al nuevo escenario de r elaciones
internacionales y eco nómicas e n función de cómo cada paí s y, en
nuestro caso, ca da r egión dentro de éstos afrontó l as
transformaciones ligadas al asen tamiento de la so ciedad liberal, el
emergente capit alismo industrial y l a desaparición de la vieja
estanqueidad de lo s me rcados agra rios. Conforme ava nza la
segunda mitad del XIX, a ello se iría añadiendo la s ustitución de la
TD- Francisco Cont reras P érez
152
navegación a ve la po r la nav egación con automoción, c ascos de
hierro y dotada de hélice, que vinier on a incidir en una mayor la
integración de la s economías at lánticas. Son los factores
destacados de aquellos grandes cambios que e ntonces
denominaron los periódicos andaluces denominaban una
“economía-mundo”, base de l a globalización actual. E l aspecto a
veces más olvidado co rrespondió a la integración de los mercados
laborales entre la región y las econo mías atlánt icas del C ono Sur:
Argentina y Brasil concretamente.
El sig lo XVIII tambi én en lo relativo a los r itmos migratorio s
había mostrado perfiles expansivos, aunque siempre de ntro de
números muy mod estos en comparación con lo que ocurrirá en
época contemporánea.
Martínez Shaw en su repaso las cifras conocidas sobre el
trasvase e migratorio a América de 1492 a 1 824 cal cul a un
montante acu mulado de medio mill ó n de indi viduos, incluyendo
todos orígenes y a lo largo esos casi tres siglos (por hacer nos una
idea de las distancias e n los volúmenes: se calcul a que sólo entre
los andaluces se alcanzaría esta cifra en los cincuenta años de
1880-1930)
Dicho autor define el últi mo per iodo de e xistencia de las
Indias e spañolas (1 700-1824) como e l del “r establecimiento del
TD- Francisco Cont reras P érez
153
flujo e migratorio”, tr as la crisis de la segunda mitad del XV II. Y ello
a pesar de que las guerras de alianzas e ntre Inglat erra y Francia,
con España como partner , por el control del centro de l sistema
atlántico no de jaran de introducir un ele mento de incertidumbre en
esta tendencia en a finales del s iglo XVIII. Se ría como el canto de
cisne de toda una tradición migratoria, que llevaría bruscame nte a
una “s ima” en las c ifras. Las siguientes de l cita do historia dor bien
podrían resumir e sa tesis tradicional de corte rupt urista e n los
flujos migr atorios que supuso la emancipación de las colonias, más
arriba comentada y que, hasta a l menos las cele braci ones de 1992,
ha e stado vigente en la his toriografía americanista y mo dernista
española, en virtu d de la re presentatividad de tan significada
autoría.
“En el ú ltimo te rcio, la curva, s in alcanzar nunca
los valores de l siglo XVI, se muestra en un nivel q ue
hace olvidar la crisis de las décadas centrales del
seiscientos y además animada de un movimiento
ascendente que se qui ebra a penas rebasado el umbral
del sig lo XIX, cuando l a crisis bélica y e l
desencadenamiento del proceso de emancipaci ón
frenan su tendencia al alza a ntes de hundirse en la
TD- Francisco Cont reras P érez
256
conjunto de la población re gional, que se situaba por entonces en
el 6,3 %
186
.
En co nsecuencia, se confirma un perfil neta mente urbano
de la emigración andaluza de la pri mera mitad de l XI X, y se
identifican concre tamente el ár ea de la Bahía de Cádi z más la
colindante Jerez de la Frontera como una cuenca em ig ra toria de
especial re levancia, terr itorialmente acotada y económic amente
integrada en torno a un vi ejo entramado de acti vidades
comerciales con e l Nuevo Mundo. Hay que señalar que esta perfil
territorial constituye un eleme nto ta mbién de conti nua d en e l
patrón del o rigen de la emigración del siglo X VIII, ta l y como
también se re fleja e n el mapa que r ecoge los munici pios de origen
de los emigrantes a Buenos Aires en dicha centuria.
186
Censo de la poblaci ón de España según el recuent o verificado el 2 5 d e
diciembre de 186 0 p or l a Ju nta General d e Estadística d el Reino , Madri d,
Imprenta Naci onal , 1863 (Fond o docum ental del INE, Microfi chas)
TD - F r a n c i s c o Co n t r e r a s P é r e z
257
TD- F r a n c i s c o Co n t r e r a s P é r e z
258
TD- Francisco Cont reras P érez
259
Comparando amb o s m apas, se puede d emostrar que un
grupo de al me nos diez municipios, de los 21 a ndaluces
consignados como lugar de naturaleza en el ce nso bonaerense de
1855, cuentan c on antecedentes emigratorios, de diversa
envergadura, a la luz de las licencias emitidas en el siglo XVIII para
el antiguo virr einato del R ío de la Plata. De nuevo, se trata de
cuatro grandes poblaciones de l a pro vincia de Cádiz: la propia
Cádiz ju nto a l Puer to de San ta María, Jere z de la Frontera, San
Fernando y Al geciras, más las capitales d e Sevilla, Málaga,
Granada y Có rdoba; como única exce pción netamente rural, hay
que contar con San Bar tolomé de la Torre (Huelva)
187
.
En total, de esta decena de l ocalidades había p rocedido
también un a mayoría absoluta de los andaluces: e l 73 % , que
habían obtenido li cencia para Buenos Aires a lo larg o de los año s
1700-1790
188
. Ello nos habla de una r elevancia emigratoria d e es t e
187
Esta l ocali dad onubense contaba s egún el Censo de F lori dablan ca con poc o
más de 600 ha bi tantes, mi entras el resto de pobl aciones de este grupo
presentaba di mensi ones bastant e c onsi derables en un rango q ue iba de l os alg o
más de 6.0 00 de A lg eciras y l os 76.00 0 de S evi ll a Censo de F loridab la nca 178 7 ,
vol. 1: Comun idad es reg ionales , Mad rid, INE, 1 987.
188
Datos de li cencia según el cit ado trabajo de d e Dí az Trechuelo para 1700-
1790. Entre e stas f echa y l a declaraci ón de i nd ependencia, a est os di ez
muni cipi os con n aturales c on relaci ón mig ratoria con Buenos Ai res, m ás otros
cin co que tambi én están present es en el Censo bona erense d e 1 855, fuer on el
origen na da más y nada m enos del 80 % en la emi gración a toda A mérica en
1765- 1824, según l as cit adas investi gaci ones de Má rquez Ma cías. Se rei teran l os
nombr es Cá di z, Má la ga, Sevil la, Puerto de San ta María, Je rez de l a Fronte ra,
Granada, C órdoba y San F ernando, a l os qu e se sumaron en esta ocas i ón Nerva,
Puerto R eal, Pu ebla d el Rí o, Vill anueva del A riscal, Ag uilar, Al geci ras y Jaén.
TD- Francisco Cont reras P érez
260
grupo a lo l argo de di chos años que resul taba estar muy por
encima de s u peso demográfico, que rondaba el 2 0 % a finales del
XVIII ( Censo de Floridab lanca)
189
; denota de nuevo una f uerte
concentración ter ritorial de las fuen tes emisora que se acentuaría
según lo estudiado para los andaluces r esidentes en B uenos Aires
durante la primera mitad del XIX.
Surge a r aíz de este estudio u na cue stión más: ¿ El orige n
puede e star asociado a la antigüedad en la residencia? En el
momento del censo, los tiempos de r esidencia de todos los
individuos ar rojan una media de algo más de una docena de años
de residencia en Buenos Aires (12,2 años) . Ahora bi en, la
dispersión media de los valores prese ntes llega ser superior a este
promedio. Ciertame nte esto es lógico teniendo en cuenta que
estamos ante un universo poblacional pequeño per o que se ha ido
formando en una marco cr onológico dilatado, que cubre toda la
primera mitad del XIX y hunde sus raíces en los últimos años del
XVIII, en función de di fere ntes apor tes periódicos que hemos
sintetizado con ant erioridad (de hecho, los tiempos de residencia
van de los 75 años a otro s inferiores al año). Aquellos q ue dicen
haber nacido e n “ Andal ucía”, sin defini r la localid ad o la pr ovincia,
189
Censo de F loridab lanca 1787 , vol . 1 : Comu nida des region ales , Mad rid , INE ,
1987.
TD- Francisco Cont reras P érez
261
son los que m uestran un mayor tiempo de re sidencia por entonces,
junto con los dos individuos que dicen proceder de algún p ueblo de
Jaén.
Por otra parte, la mediana de los tiempos de residencia si
sitúa en 6,5 años; e sto e s, la mitad de los va lores re ales de los
andaluces censados e n 1855 se concentra en un lapso d e tiempo
de residencia bastante más acotado con respecto a la me dia
estadística que se obtiene de ellos.
En consecuencia, de este análi sis se i nfiere que, siendo e l
aporte andaluz un componente no nue vo en la ciudad de B uenos
Aires, como ca bía suponer por su vieja relación colonial, este
aporte r egional se ha multiplica do por 2 en los años
inmediatamente a nteriore s a la re ali zación de este censo de
mediados del XIX.
TD- Francisco Cont reras P érez
262
Or ige n y t iempo d e residencia
de los an d aluces en Buen os A i res (1855) .
Pr ovi nc i a H o mbr e s Muj e r es T o t al
Media M ediana
D e s v .
e s t . Media
Median a
Des v .
e s t . M edia
Median a
D e s v .
e s t .
Cádi z 13, 3 10,0 15,4 11, 2
8,0 12,9
12 , 6
8,0 1 4,7
M á l aga 8 ,7 6,0 9,5 11 , 0
2,0 14,3
9,5 5,0 11 ,1
“Andalucí a”
18, 9 13, 5 14, 9 11, 8
8,0 12,4
16 , 4
10 , 5 14 ,3
Córdoba 11,9 5,0 16,9 --- --- --- 1 0,7
5,0 1 4,9
Granada 7 ,6 3 ,0 11 , 0 -- - --- --- 6,2 3, 00 1 0,0
Huelva 5,5 5,5 6,4 --- --- - -- 8, 3 10 ,0 6,7
Jaén 1 5,0 1 5,0 12 ,7 --- --- -- - 12 ,3
7,0 1 0,1
Se villa 12 , 8 6 ,0 17,0 8,0
8,0 6,3 1 1,8
6,0 1 5,4
A ndalucía
12 , 6 6 ,0 14,4 10 , 9
8,0 12,5
12 , 2
6,5 1 4,0
Fuen t e: Cens o de Bue nos Ai res de 18 55 . El abora ción pro pi a
Aunque hemos reflejado en la tabla los datos a nive l
provincial, hemos c eñido los come ntarios a las dos provin cias, en
virtud de los escas os valore s de otros orígenes. En este se ntido,
sólo de las provincias de C ádiz, co n 20 7 emigrantes, y Málaga, con
65, provienen algo más de l 85 por 100 de los andaluces co n o rigen
provincial definido.
De e stos datos, p odemos observar que los e migrante s
malagueños son d e estos dos e l componente provincial más
reciente en tér minos relativos, situándose la mitad de los ce nsados
TD- Francisco Cont reras P érez
263
en un tiempo de re sidencia inferior a los 5 años. A su vez, la mayor
heterogene idad entre los valores de los g aditanos también nos
habla de su más antig ua pre sen cia, conviviendo diferentes
generaciones migratorias de este origen en el Buenos Aires de
mediados del XIX.
Expresadas estas acotaciones, nos llama la atención e n la
tabla de tiempos de re sidencia el caso de las m ujeres mal agueñas:
su media e s superior a la de los hombres de igual origen, pero la
mediana (y éste es el indicador relevante en nuestra o pinión) se
sitúa por debajo de los 2 años de re sidencia.
Los hombres malague ños pre sentan un tiempo de r esidencia
inferior que los gaditanos por término me dio, pero superior al de
las mujere s de l mismo origen. La mitad de e llos habría llegado en
los ocho años anteriore s al Censo, frente a los 2 de las muj eres
Resumiendo las principales conclusione s obtenidas en e ste
apartado, al menos para estas poblaciones disponemos de
constancia docume ntal que certifican l a e xistencia de esa condición
teórica necesaria p ara que co nsideremos la posibilidad de cierta
tradición migratori a anterior al sig lo XIX ; lazos que, por
numéricamente reducidos que pudie ran ser según el caso,
sobrevivieron como “cadenas durmientes” durante la vorágine
política del pri mer tercio del X IX. Relaciones de tipo familiar,
TD- Francisco Cont reras P érez
264
vecinal y/o come rcial que, superada es a fase, se reactivarían e ntre
esta re gión y aq uel puer to del Cono Sur. Como v imos con
anterioridad, el decr eto del G obierno español de 1853 que terminó
revocando la prohibición de e migrar a América se sumará, al
menos de manera pasiva, a un proce so previo que venía
mostrando nuevas constantes vitales. Además, h ay otros indicios
de cierto grado re lat ivamente dinámico de renovación de l a colonia
andaluza como r eflejan los datos malagueños, con un menor peso
relativo de individuo s co n e xtensos años de r esidencia frente al
más ant iguo co mponente gaditano (sin duda, en este último
también se detectan aportes igualment e re cientes).
¿Llegaron direct amente o hubo reemigración?
Las reemigraciones de e migrantes europeos una ve z en
América es un tema del que se viene h ablando e n la his toriografía,
aunque las fuen tes siempre son esquivas a documentarl o . El ár ea
del Río de la P lata constituye un esp acio integrado por múltiples
relaciones comerciales y e conómicas, entre la que se desenvolvían
los hombres e inte rese s españoles en la zona, que llegarían a
englobar en de termin adas épocas territorios brasileñ os más o
TD- Francisco Cont reras P érez
265
menos lejanos co mo R ío de Janeiro desde principios del X IX.
190
Cuando las convulsas décadas de 181 0-20, alg unos españ oles
pudieron encontra r un r efugio temporal en la cercanía de
Montevideo y e n los viejos lazos con deter minados puntos de la
costa brasileña, a la e spera de que la hispanofo bia a mainara e n
Buenos Aires.
191
Las co municaci ones fluviales y las mar ítimas de cabotaje
hacían totalmente permeables e sas fro nteras, así como difíciles el
control y la cua ntificación de los pasajero s. Las primeras
estimaciones de este trasvase de e spañoles entre paí ses vecinos
sólo están disponibles para fechas muy posteriore s, cuando la
emigración en masa. Los cálculos d e Yáñez Gallardo cifran l as
entradas provenientes de Brasil en un 3% de la llegada de
españoles a Argentina para las décadas de 192 0-1930.
192
En cualquier caso, estas e stadísticas recogen la nacionalidad
de los pasa portes pr esentados, no e l origen r egional de sus
titulares. A su vez, las estadísticas de pasaportes de la época son
deficientes, pues era un trámite que no siempre se cumplía,
190
YÁÑEZ GALLARD O, C. (1 996), p. 15 6.
191
DE CR ISTÓFOR IS, N. A . (2010 ), p. 53 .
192
Estas e stadí sti cas como toda s no son nu nca e xactas, y pa ra p eri odos
hi stóricos lo qu e deb emos e sperar a lo má s es qu e sean orient ati vas. A su v ez, el
autor ti ene qu e asumi r presupu estos n o fácticos a l a h ora d e el aborar e stos
cálcul os d e l a reemi graci ón brasil eña a Argenti na. YÁÑEZ GALLARD O, C.(19 93),
p. 84.
TD- Francisco Cont reras P érez
272
algunos ma nufacture ros. Y a el propio Ravenst ein estableció en una
de sus Leyes de las migraciones esta rel ación migración fem enina y
corta distancia (1 889 ), obtenida de la obser vación de las
migraciones inter nas británicas durant e la industrialización y
urbanización del XIX.
Frente a un fenóm eno que se de sarrolla en una secuencia
temporal, un censo parece una fuente poco adecuada, en la
medida que nos dibuja el estado de una pob lación en un solo
momento, esto es, una instantánea so ciodemográfica cong elada de
ese corte temporal, del “instan te” censal (medido en pocos días o
semanas).
195
No obsta nte estas primeras l imitaciones del censo , es
cierto que el estado la población no deja ser e l fruto d e fuerzas
dinámicas, histórica s, que de jan s u hue lla en esa fotografía censal,
y por l o tanto contiene explícita o implícitamente información
195
Ahora b ien, el uso d e un censo a estos efe ctos se encuent ra si n du da
condi cionad o p or d os el ement os qu e n o pe rmi ten detrae r l ecturas concl uyentes
de los dato s:
a) Por l a mayor rati o d e m ascul inida d presente en l os fl uj os
mi gratorios, l o que hace qu e en u n uni verso ya d e por sí pequeñ o la
di mensi ón de l o femenino t odavía qu ede reduci da a números ab solut os
testim oni ales, con u n valor anecdótico de ca ra al e studi o h istóri co de
pauta s social es;
b) por l as espe ranzas d e v i da di ferenciadas en tre hombres y mu jer es
(más alta en el caso de éstas últi mas), l o que gen era u n factor de
in certidu mbre al no esta r ai sl ado en l os datos r eales este efecto
demográfi co respecto de l as pauta s estrictamente migratori as qu e
pretendem os estud iar.
Esta ú l tima constante demográfi ca propia d e l as poblaciones occidental es
tendrí a el efecto d e dismi n uir l a ratio de mascul ini dad en las promoci ones d e
emig rantes con má s ti empo de resi denci a.
TD- Francisco Cont reras P érez
273
susceptible de ser leída en una pe rspectiva te mporal má s ampli a.
Se trata de plantear las preguntas a decuadas y cruzar la pro pia
información ofreci da en una plantilla inicialmente dirigida a
responder a dar otras re spuestas.
Por ello, una ve z dibujado e l m apa de las fuen tes de la
emigración en Andalucía hacia Argent ina e n la primera mitad del
XIX, el análisis del perfil de este trasvase no sólo lo de bemos
entender en una dimensión estática, esto es, la composición
hombres-mujeres de la colonia an daluza en un moment o d ado
(1855 ).
Las fuentes documentales que co nstituyen se ries temporale s
(por ejemplo, los pasaportes de un periodo amp lio de tiempo)
parecen más pr opicios para seguir los cambios en el tiempo de los
perfiles mig ratorios. Ahora bien, si filtra mos los datos censales con
criterios temporales, toda vez que se pueda co ntar con información
de los tiempos de llegada , e ste método subsidiario de acercarse a
las variaciones en la participación r elativa de ambos sexo s en
función de e sos tiempos de llegada nos puede poner sobre la pista
de la implementación de unas u o tras estrategias migratorias. Por
ejemplo, el hecho de que los hombres de una población e migrante
dada pre senten un tiempo de residencia e n destino mayor que las
TD- Francisco Cont reras P érez
274
mujeres de igual o r igen nos pudiera estar hablando del e fecto de
estas cadenas familiare s.
Dicho de manera más concreta, a partir de la inform ación
procedente del Censo de 185 5 sobre la que hemos ela borado
nuestra base de datos, hemos po dido operar cruzando los datos de
tiempo de re sidencia y sexo, para o btener índices de masc ulinidad
específica según la antigüedad de esa re sidencia en la ciud ad.
TD- Francisco Cont reras P érez
275
Ratio de mascu linidad y tie mpo d e residencia
de los emigran tes andal uce s en Bu enos A i res ( 185 5 )
Ra ti o s egú n el ti e m po de res i denc i a
Pro v i nc i a
Ho m bres
(nú m.) Mujere s
(nú m. ) L a s eri e
comp l eta In f erior a
10 añ os In f eri or a
5 añ os In f eri or a
2,5 año s
Cádi z
146 61 239,3 2 1 5 ,6 2 43,5 264,7
M á laga
47 1 8 261,1 2 5 4,5 1 81,8 180,0
"Andalucí a"
27 1 4 192,9
Cór doba
4 1 4 00,0
Gr anada
4 2 2 00,0
H ue lva
2 1 2 00,0
Jaén
2 1 2 00,0
Sevilla
23 6 3 83,3
A ndal ucía
255 1 0 5** 2 42,9 22 2, 8 218,6 245,2
* Ratio de m as culinidad es u n índice que expres a el nú m . de ho m bres po r cad a
10 0 m ujeres en un a pob l ación dad a. Des plazan do l a com a a la i zquierd a dos
dígitos , se expres aría com o el núm. de ho m bres p or cada m uj er, l o que quizás
f ac ilite l a l ectura t en iendo e n cuen ta l a pequeñ a dimens i ón de l a pob l aci ón
es tudiad a.
** Se ha s umado 1 a l as “m u j eres ” por una “n i ña ” que , de una f a mili a de
an da l u ces , en el cen s o l e con s i gn an l a bonita e x pre sión de habe r na cido “en e l
m ar” (e s to es , prob ab l e m en te en es e t raye cto hacia Buen os Ai res ).
Fuen te: Cen s o de Bue no s Ai re s de 18 55 . El ab ora ci ó n p rop i a.
Nos centramos en las dos orígenes provinciales más
numerosos (Cádiz y Málaga), so bre las que hemos r ealizado tres
cortes e n función d e los siguientes tie mpos de r esidencia: inferior a
10, a 5 y a 2,5 años sucesivamente. Mediante e sta extrapolación
TD- Francisco Cont reras P érez
276
podemos acer carnos a esos cambios a través d e los datos
censales
196
.
Como cabía e sperar de toda po blación emigrante en sus
fases iniciales y e n especial las de larga distanc ia, los í ndices de
masculinidad de la co lonia andaluza residente e n B uenos Aire s a
mediados de siglo muestran que los var ones duplican largamente a
las mujeres co n independencia del origen provincial o regional
(242,9 hombres por cada 100 mujeres) . Igual ocurr e e n ca si todos
los índices de masculinidad específicos po r tiempo de residencia.
Salvo aquel los índice s que no pasan del rango de anecdótico
por la e scasa di mensión del subgrupo pro vincial al q ue se refiere n,
de e xisti r alguna singularidad e n esta pauta general cabría destacar
la que pre sentan lo s emigrantes ma lagueños con un tiempo de
residencia infe rior a 5 y 2,5 años r espectivamente. Aun sin poner
en cuestión el pre dominio claro de l el emento mascul ino tampoco
en estos subgrupos, los da tos (18 1 y 180 hombre s por cada 10 0
mujeres) significan una v isible matizació n en términos com parados
con los niveles habituales observados.
En consecuencia, a sumiendo las te sis más aceptadas a es te
respecto, un componente femenino relativamente más importante
196
Bajo el su puesto de qu e no h a ha bido tran sformaci ones su stanti vas en el
comportami ento d e l as varia bl es estu di adas en los últim os 10 añ os anteri ores al
censo.
TD- Francisco Cont reras P érez
277
entre los malague ños de más reciente llegada a B uenos Aires
apunta a un mayor peso del componente familiar en esta cor riente
provincial. Otra c uestión es si estamos ante un tipo de e migración
del núcleo familiar al completo e n una única fase emigratoria, e s el
resultado de un pro ceso de arrastre de familiares en los cinco años
previos al Ce nso por parte de varones ya emigrados en una fase
temporal anterior.
Respecto a este último tema que atañe a los mecanis mos
migratorios implementados para emigrar por la joven c o rriente
malagueña, y sin perjuicio de que más adelante volvam o s sobre
ello, llamamos la atención a propósito d e dos consideraciones:
a) el hecho de que en el conjunto de la ser ie de
residentes malagu eños, sin d istinció n de tiempos de
residencia, no s encontramos paradójic amente con una ratio
de masculinidad equivalente o incluso superior a la de
andaluces y gaditano s.
b) Esto último hay que sumarlo al hecho ya
resaltado de q ue la corriente malagueñ a tiene u na media de
tiempo de residencia menor r especto a otros or ígenes, pero
con una claro comp onente por sexo: e s una e migración má s
joven e n su co njunto, dicho lo cual la me diana de los
tiempos reales de residencia se situaba para los varones
TD- Francisco Cont reras P érez
278
malagueños en 6 años, y en 2 años para las mujeres, como
vimos en la tabla anterior.
Por consiguiente, estos dos rasgos pueden estar reflejand o
la acción del arrastre de mujeres y familias en los cinco s año s
inmediatos anter iores, precedida por u na primer a fa se liderada por
un componente m ás mascu linizado en la primera mitad de la
década anterior al censo.
En todo caso , fu era e sta emigración e l resultado d el
reagrupamiento co n e l padre ya emigrado, o el viaje de todo el
grupo en un único viaj e, pare ce que la eliminación de tr abas a la
emigración en España a partir del decr eto de 1853 pu do haber
favorecido sin gular mente l a emig rac ión de las espos as e hi jos,
dadas las dificulta des de movilizarlos con anterioridad en un
entorno institucional más hostil.
En contras te, donde no cabe d uda es en que la reactiv ació n
de la emigración proveniente de C ádiz, y también la de Se villa, en
esos mismos dos año s anteriores al Censo prese ntó un compone nte
masculino que reforzaba los valores tra dicionales generales.
Para la temprana emigración española a América, las
investigaciones de Yáñez Gallardo han puesto de relieve el elevado
perfil masculino de los e migrantes y más concretamente en e ste
TD- Francisco Cont reras P érez
279
periodo que estamos estudiando.
197
En el caso catalán, se tra ta de
una emigración am parada e n las r edes familiares y de paisanaje
tejidas a partir de los interese s mercantiles q ue unían
determinadas localidades ca talanas de las proximidades de
Barcelona con las Antillas y las nuevas r epúblicas.
Ahora bien, se gún los trabajos de dicho autor, las
proporciones de ho mbres e ntre los emigrantes cata lanes que
emigraron en las décadas anterior es a 1850 oscilan en una
horquilla que va del 81 ,4 al 98,1 por 100.
“[...] hay que destacar, por encima de cualquier otra
característica, s u j uventud y su car ácter fundamentalmente
masculino.”
198
Los por centajes manejados por Y áñez Gallardo equivalen a
ratios de masculinidad de 437 hombre s por cada 100 mujeres
como mínimo. E s o bvio q ue estamos ante unos índices
considerablemente más e levados que los que pre sentan los
197
Para e sta ép oca te mprana d e emi graci ón a Amé rica (183 0-70), el
emig rante como hombr e j oven va as ociad o a u n componente soci oprofesi onal de
destin o urbano. YÁÑE Z, C.: “Los mercados de trabajo american os para la
emig ración español a ultramarin a” (si glos XIX-XX)”, en FERNÁND EZ, A. E. y
MOYA, J. C.: La in migración española e n la Argenti na , Bu enos Ai res, Bi blos,
1999, p. 45 y sig tes. [p p. 43-7 0]
198
YÁÑEZ GALLARD O, C. (1 996), p. 57 .
TD- Francisco Cont reras P érez
280
emigrantes an daluce s como conjunto y cada uno de sus perfiles
provinciales.
199
En suma , e l co mponente masculino era el mayor itario en la
corriente emigratoria de Andalucía a Argentina en las décadas del
segundo ter cio del X IX, encajando en lo previsto por los modelos
generales y los estudi os sobre españoles para unas fechas
coetáneas; dicho lo cual, tam bién d ebemos puntualizar que el
componente femenino en dicho trasvase poblacional muestra una
impronta más v isible que en o tros casos, siempre sin salir de su
carácter minoritario.
Así pues, el emigrante andalu z del Buenos Aires de
mediados del XIX coincide con ese perfil del emigrante típico como
hombre, junto a lo cual los datos del Ce nso de 1 855 parecen se r
sensibles e n mayor medida a reflejar la existencia entre los
andaluces de esos perfiles migratorios asociados a la mecánica de
arrastre del núcleo familiar de origen. Todo lo cual nos lleva a ir
completando ese pe rfil sociodemográfico con la edad del
emigrante.
¿A qué edad emigrab an? La emigración y el ciclo vital.
199
YÁÑEZ GALLARD O, C. (1 996), p. 61
TD- Francisco Cont reras P érez
281
Al igual que Yáñez G allardo para la te mprana emigración
catalana, Sánchez Albornoz había sido igualmente de tajante al
dibujar el perfil q ue tendrá el emigrante entre las principales
corrientes regionale s españolas a Amér ica, incl uso du rante la
emigración en masa de finales del XIX y principios del X X:
“este fue un hombre joven [...], tan j oven que
apenas era un adolescente”
200
Y ter mina añadien do que, siendo una constante fuera de
toda du da, e ste perfil tipo podría arrojar mati ces por de stinos, po r
origen o temporales:
“los rasgos varían de tanto en tanto. L as
proporciones por edad, sexo, alfabetismo, etc.,
cambian”.
201
En la riqueza de información individual que aportan los
libros de cédulas d el Censo de Buenos Aires de 18 55 también no
podía faltar e se dato que nos permite aproximar nos al
conocimiento del pe rfil por e dad del e migrante. Dato q ue en primer
lugar, a e stos efe ctos, cruzaremos con el de tiempo de re sidencia
para obtener el per fil de ese emigr ante en el momento de su
llegada a la ciuda d. Así pues, fre nte al eje cr onológico e n que
200
SÁNCH EZ-ALB ORNOZ, N.: “M edi o sigl o de em igración masi va de Españ a a
América”, en íd em (com p.) (19 88), [pp . 13-29] , p. 22.
201
SÁNCHEZ-A LBORN OZ, N. (1988 ), p. 23 .
TD- Francisco Cont reras P érez
288
Como pode mos observar, el tramo de e dad de 10 -19 años
es e l mayoritario con un 32,2% entre los emigrantes procedentes
de Cádiz; y de esa s 64 personas, 49 son varo nes. Por t anto, se
confirman los i ndicios anteriore s que apunt aban a una mayor
incidencia en e ste flujo provincial d e hombres jóvenes o muy
jóvenes, encajando en el pe rfil clásico del que hablara Sánchez
Albornoz y el de la temprana emigración catalana d e Y áñez
Gallardo, asociada a los flujos de activos propios de redes
Em igració n y po b lación de A ndalu cía po r t r amos d e edad
(1780 -1860 )
Emigrantes ( p o r o ri gen y edad a la emigr aci ón )
Ed ad Cá diz
M álaga
An dal ucía
Po bl ación
de
An dalucía
Núm. %
Núm. %
Núm. % %
0 a 9 2 0 10,1
8 12 , 5
40 11, 5 24, 9
10 a 19 6 4 32,2
13 20 ,3
97 28, 0 19, 8
20 a 29 6 2 31,2
30 46 ,9
12 3 35, 4 17, 4
30 y m ás 53 26 ,6
13 20 ,3
87 25, 1 37, 9
Tota l 1 99 1 0 0,0
64 100,0
347 1 00,0
100,0
A es t o s ef ecto s , se ha n pu rgado de la base de da t o s aqu ell os i nd iv i duo s para l os qu e
n o cons t an la eda d y/ o el t i e m po de res i den ci a . De ah í que pu d i eran exi st i r
d i s crep ancias pu ntuales c on l o s números de em i gran tes de otras tabla s do n de e sta
in f or m ac i ón n o s e dem an dab a. Los tra m os de ed ad d e la i n f ormac ión ce ns al para l a
p oblación de And aluc í a (18 60) pres entan una l ev e i rreg ul ar i dad e n l a f uente
co ns ul tada, re s pon diend o con es t a dis tri bución: 0-1 0, 1 1-20, 21 -30 y m ás de 30.
Fue ntes : Cen so de Buen os Aires de 185 5 y Cen so de Esp añ a de 18 60. El abora ción
p ropia.
TD- Francisco Cont reras P érez
289
comerciales y gremiales. En todo caso, siempre en valores
porcentuales inferio res a ésta última corriente, en la que este
tramo de edad r epr esentaba un ho rquilla del 4 4,4 al 5 3,9 % del
total de emigrantes.
205
Frente a la mayor heter ogeneidad del perfil de la corriente
gaditana, se pued e afirmar qu e es el tramo de pobl ación de
jóvenes maduros de 20 -29 años el que nutre en mayor número la
emigración ma lague ña con un 46 ,9%. Entendemos que e sto a su
vez casa con el va lo r también de stacado en el caso mala gueño de
emigrantes 0-9 años de edad (12,5%). La presencia de valore s
relativamente altos en los dos tramos señalarían la e xistencia de
una nota ble e migración de grupos fam iliares compuesta por padres
(adultos jóvenes de 20-29 años) e hi jos me nores de edad (0-9
años).
Para e l conjunto regional, al compar ar la distribución p or
edad de los emigrantes de Andalucía con la distrib ución que
presenta en su población de origen según un censo español
cercano (1860), r esult a e vidente la mayor pro pensión a emigrar
que se concentra e n las edades de 10-19 y 20 -29, que a parecen
205
Val ores agregad os d e l os t ramos de 1 1-1 5 y 16- 20 años para tre s
muni cipi os catalan es: Sant Feliu de Gui xols, Arenys de Ma r y Bl anes, según los
pasapo rtes estudi ados para el l apso temporal q ue va de 1828 a 1857. YÁÑEZ
GALLARDO, C. (1 996), p. 58 y 60 , Cuadr os 3.3 y 3.5.
TD- Francisco Cont reras P érez
290
sobrerrepre sentadas. L o que nos v uelven a hablar de ese e fecto
selectivo que tienen los proce sos migratorios.
En resumidas cuentas, se conf irman los indicios qu e
habíamos detectad o a partir del estudio de la e dad media a la
emigración, que sin embargo no eran concluyentes. Así p ues, los
valores agregados de este segmento de edad de 20-2 9 años de las
dos corrientes provinc iales principales contribuyen a expli car que
sea también e l gru po más propenso a emigrar e n e l conj unto de
Andalucía con un 35,4% de los emigrantes.
En términos compa rados, e ste adulto joven de la pr im era
mitad del XIX partió desde Andalucía con algo más de edad que el
emigrante catalán c oetáneo. Per tenece al siguiente tramo de edad,
y en este caso se situaría tamb ién en u n momento distinto de l ciclo
vital de l hom bre de la época, previo o en torno a la edad de
formación de nuevo s agregados familiar es según los cálculos de la
edad media al pri mer matrimonio par a la época (indicador de
primonupcialidad).
206
En función de e sta pauta, la emigr ación
206
En Andal ucía l a edad medi a al primer mat rimoni o se sit uaba en los 26,8
años para l os h ombr es y los 23,2 años ent re l as mu jeres. A h ora b ien , A ndalu cía
presenta “bastan te co mpl ejidad ” ta mbién en su s si stemas mat ri moni ales, con
edades elevadas al matrimon io en el t rián gulo C ádi z-Sevilla- Huelva, y un a zon a
oriental de n upciali dad “precoz” . Si aten demos a l os casos p rovin cial es que en
estos mom entos más n os i nteresan, l os edade s a l casarse son en Cádi z de 28,25
y 2 4,19 años para hom bres y mu jeres r espe ctivamente, mi entras qu e en Mál aga
bajan a l os 26,65 y 22,7 8. RE HER, D.S. et al.: España a la luz del Cens o de
1887, Madrid , INE , 199 3, pp. 37, 72 y 22 7. S on pues dato s obt eni dos a parti r
[Cont.]
TD- Francisco Cont reras P érez
291
estaba ligad a de una u otra manera a este act o vital, ya como
mecanismo de obtención marginal de re ntas por parte del varón
núbil de cara a un inmediato matrimonio, ya como estrategia
adaptativa del varó n y la nueva fa milia a los nuevos co stes
asociados a la llegada de la primera descendencia.
La me nor edad del emigrante catalán queda asociada al
perfil del hombre , jove n y soltero, que estaba e n pr oceso de
formación profesional co mo aprendiz en tareas comer ciales y
gremiales habi tualmente, por lo que la e migración constituiría una
nueva fase de este aprendizaje que pasaría a com pletar al otro
lado del Atlántico. Por contra, e l emig rante andalu z es un joven
adulto, que ha alc anzado ya plena capacidad pro ductiva. Pues
dados los tiempos de formación e integración e n los mercados
laborales del siglo X IX (cuando la adol escencia er a corta y suponía
la i ntegración en el mund o laboral como aprendiz de un ofici o),
del Censo de 1887 , n o sólo por s er l a serie de cálculos disponi bl e m ás cercana
en el ti empo, si no tambi én porque no cabe es perar c ambi os su stanti vos en l os
sistema m atrim oni ales de l a regi ón en este pe riodo previ o a los pr ocesos
moderni zad ores del sigl o XX. Por otra part e, entendem os qu e en el caso
gadi tano l a edad media está d etermi nado por la m ayor tasa de solt eros d e 16 a
50 años, a l a que es m uy sensib le este m étodo de J. Hajn al (denomi nado SMAN,
de “Sin gul ate Mean Age at Ma rriag e”), lo qu e podrí a expli carse en estos cas os
por un sobr edim ensionami ento de l a pobl ación religi osa y/o mi lit ar (de h echo, en
la capital y S an F ern ando, p or ejempl o, estas edad es i nclu so son algo
superiores) . En tod o caso, y es aquí l o que nos i nteresa en esta oca si ón, esas
edades m edi as s e sitú an si stemáti cam ente en el tramo 20-29 año s, q ue tamb ién
resul ta ser tambi én el más emi grat orio en nue stra región.
TD- Francisco Cont reras P érez
292
resulta al tamente probable que un ho mbre de entonces al emigrar
a los 23 años ya hacía t iempo q ue habí a completado e l per iodo de
formación en origen y poseía ya capacidades y destrez as para
desenvolverse e n el mercado laboral.
Esto es, el emigrante andaluz solía zarpar apor tand o consig o
un bagaje de co mpetencias profesionale s u ocupacion ales maduras,
que desde su l legada pasaría a ofrecer e n el mercado laboral de
acogida. Esto no tiene por qué e xcluir, una vez e n destino, e ventos
de movilidad o cupacional de carácter adaptativo, e n función de las
oportunidades econ ómicas y nichos la borales e ncontrados por los
recién llegados al Buenos Aires de la é poca (sobre e l perfil
socioprofesional volvere mos más ade lante para cotejar e stos
indicios con nuevos datos).
En función de los per files por edad y sexo presente en la
emigración andaluz a a B uenos Aires se asiste a un trasvase de
capital humano sin lugar a dud as: ho mbres jóve nes pero adultos.
El impacto de esta “pérdida” laboral y demográfica para la r egión y
país de o rigen no pasó desapercibido par a las é lites cultas del siglo
XIX. Se hizo muy popular entre los ensayistas y pub licista de
Madrid y Andalucía alguna estimación adjudicada al e conomista
clásico J. B. Say, que hacía equiparar esta “pé rdid a” de población
joven al traspaso de ejér citos co mpletos a otro país. La primera
TD- Francisco Cont reras P érez
293
Comisión cre ada en España para el estudio de la emigración
reflexionó desde esta perspectiva (18 82):
“por re gla general son los e migrantes d e nuestro
suelo la flor de la población viril y ro busta, de edad de
veintiuno a cuare nta años […] Y al par con esos
varones adult os suelen ir esposas jóvenes, y la
generación próxima a ellos […] Con que viene a resultar
que […] l lévale [al Estado extranjer o] tanta prosperidad
cuanto es el enflaquecimiento que le origina a la patria
española, y más en e special a la región nativa de l os
emigrantes”.
207
Así también lo vería e l editorialista de un periódico andaluz
a raíz del aluvión migratorio de poco más tarde ; como sabemos
hoy, la e migración constituía parte inte grante de ese proceso de
movilidad de factores y productos que de maner a irreversible iba
precipitando la integración de las economías atlánticas
finiseculares:
“[...] los españoles que se vay an a llá y sepan
cultivar viñas producirán v inos como ha rán los de Jerez ,
207
COMISIÓN ESPEC IAL PARA ESTUDIAR LOS MEDI OS DE C ONTENER EN L O
POSIBLE LA EMIGRAC IÓN POR MED IO DEL DESAR ROLL O DEL TRA BAJO:
Memoria prresenta da p or la C omisión al Ex cmo. Sr. Minist ro de Fom ento , Madri d,
1882, p. 53.
TD- Francisco Cont reras P érez
294
que ya se han ido á la Jerez Argentina, los que sepan
producir hierro, producirán h ierro, los que sepan hilar
algodon ó tejer el hilo, e so harán, y se rán otros ta ntos
competidores que te ndrán l os de por acá para p oder
entrar en el mercado del mundo [...]".
208
Por otra parte, ta mbién es de desta car que las corrientes
migratorias a ndaluzas presentan una mayor diversidad y
complejidad que o bliga a hu ir de cóm odas gener alizaciones y a un
ejercicio constante de co tejo de los datos; lo que por otra parte es
comprensible, en tanto que hab lamos de un co njunto geo gráfico
más amplio y comar calmente diversificado que la muestra de siete
localidades del entorno municipal de Barcelona estudi ada como
fuente de la emigración catalana de la época.
Dicho lo cual, y a modo de re capitul ación, e stamos e n
condiciones de ase ntar alg unas afirma ciones con un may or grado
de certidumbre, toda ve z que hemos ido co ntrastand o y r e finando
los primeros indicios sobr e e l perfil por edad del e migrante andaluz
a Buenos Aires:
a) la importanc ia del segmento clásico
de 1 0-19 años entre los nac idos en Cá diz nos remite
208
"Cuestion es E conómi cas II", en LA ANDAL UCÍA política, económi ca y
literaria , S evil la , 23 de mayo de 1889 , p. 3 .
TD- Francisco Cont reras P érez
295
a la existencia de un perfil del emigrante como un
varón muy joven, equivalente al modelo de Yáñez
Gallardo para la temprana emigración catalana.
b) Ahora bien, su pre emin encia no e s ta n
abrumadora, en la medida que también detectamos
un valor significativ o próximo de emigr antes de 20-
29 años, y cierta pr e sencia de menor es de edad; en
ambos casos con valore s porce ntuales superiores a
los presentes en el modelo catalán.
c) Así pues, e l escen ario migratorio de
Cádiz podría de finirse como algo más complejo y
diversificado, en razón de la co existencia de un perfil
clásico de l emigrante, propio de re des me rcantiles,
junto a una emigración familiar en segu ndo plano.
d) Esta última tipología resulta sin duda
más fr ecuente para los nacidos en Málaga, entre los
que la pro pensión a emigrar con 20-29 años resulta
ser la más e levada de todas, a la vez que se detecta
una participación algo mayor de los meno res de
edad (0-9 años).
En resumidas cuen tas, el pe rfil del emigrante an daluz del
Buenos Aires de la pr imera mitad del XIX e ra efectivamente el de
TD- Francisco Cont reras P érez
296
un hombre, pero no casi un adolesce nte, sino joven adulto (20 -29
años) y, por tanto , en un punto de su ciclo vi tal plenamente
productivo y en el que se for maban los nuevos agr egados
familiares; algunos de estos emigrantes, en una proporción
comparativamente alta a la luz de estos perfiles, implementarían
mecanismos de arrastre de la unidad famil iar e n o rigen (esto
último explicaría es a cier ta pr esencia de la mujer en esta migración
regional y a la ve z su menor tie mpo de re sidencia en destino
respecto al hombre, como vimos en el apartado anterior).
El estado civil: solt eros, pero también casados.
El tercer r asgo del emigrante tipo de l XIX era el de ser
soltero, e sto es, un varó n, joven y soltero . Vamos a contras tar este
prototipo con la estructura según el estado c ivil de la colonia
andaluza en el Ce nso de 1855, que a su vez la anali zaremos a la
luz de las conoc idas para la pob lación re gional de or igen y otros
casos regionales.
Como es común a los ce nsos, la información sobre e l estado
civil del e migrante se r efiere a su situaci ón a fecha de realización
del re cuento poblacional, e sto es, no c orr esponde necesariamente
con el que portaba el emigrante en el momento de su llegada.
TD- Francisco Cont reras P érez
297
En el conjunto de la colonia andaluza d e B uenos Aires, entre
los hombre s sobresale el porcentaje de los so lteros (50 ,8%),
mientras que e ntre las mujeres de stacan las casadas (49 ,5%). Y
en sendos casos los valore s po rcentuales son superiores siempre al
de los re spectivos segmentos de la población re gional de origen, lo
que justifica subrayar e stos datos como singulares de la población
más móvil.
La explicación a est e mayor peso de solteros entre hombres
y de las casadas e ntre mujeres podríamos encontrarla en ese pauta
de los proce sos migratorios po r la cual las mujeres no emigran
solas, sino asoci adas al trasvase de unidades f amiliares,
protagonizando ya como hijas ya co mo esposas procesos de
reagrupamiento co n un hombre (el ca beza de familia o un e l hijo
mayor) que habría e migrado con anterior idad. Esto implica también
que hay casados ju nto a los solteros entre los varones emigrantes,
pero en términos re lativ os sus valore s por centuales son siempre
menores. También cabe suponer que conforme se va asent ando
una colonia de emigrantes el porce ntaje de mujeres (y casadas )
tiende a incrementarse , como re cuerda Y áñez Gallardo para el caso
de la temprana emigración catalana.
TD- Francisco Cont reras P érez
304
nuevos aportes no compensan los retornos y la extinción biológica
de sus componentes)
211
.
En este epígrafe abor daremos la e struc tura demográfica q ue
presenta la pob lación de origen anda luz residente en Buenos Aires
a fecha de 1 855. Estas característi cas surgen de los ci clos
migratorios, de lo s perfiles del e migrante y de mecanismos
implementados por e llos durante las d écadas anteriores, aspectos
éstos que han si do objeto de estudio e n las páginas pre cedentes
mediante el e mple o en n uestra b ase del f iltro “tie mpo de
residencia”. S iguiendo con e l símil ar riba usado, una vez visionado
los procesos migratorios en perspectiva diacrónica, co mo una
sucesión de se cuencias, nos paramos en el último fotograma, e l
estado demográfico de e sa poblaci ón .
La pirámide de edades de la colonia andal uza en B uenos
Aires refleja gráfica mente su estructura demográfica, que hemos
regional , aparte de la s relaci ones surgi das de redes socia les i nformales de
famili ares y de pai sanaje..
211
Respect o a esto, u n censo refleja siempre el sal do neto, más l a
in formación soci odemográfi ca q ue p ermi te estudi ar l a estructu ra d e esa
pobl ación i dentificad a por su l ugar de n acim ien to. En todo ca so, i ncl uso l as
series temp orales qu e contabili zan l as entrad as y sali das de un p aís tambi én
sufrirán i mportantes defici encia s a efectos de contab ili zar l os reto rnos; l os
recuento s de éstos cuando existan seguirán me reciendo tanto o más
desconfi anza qu e l as prim eras se ries de registros de m o rtali dad de l a etapa
protoesta dí stica, qu e se ini cia ba p recisamente en esta dé cada de 1850 en
España.
TD- Francisco Cont reras P érez
305
superpuesto a la d e la población de Andalucía en e l censo más
cercano (1860).
Empezando por e l perfil de la pirámide de la región, éste
refleja una distribución de la población por sexo y tramos de e dad
que de un antiguo régimen demográfico, con algunos rasgos
novedosos. Es el perfil que da nom bre a esta r epres entación
gráfica: ancha por la base y estrecham iento conforme subimos en
los tramos de edad; el estrechamiento se hace algo más visi ble a
partir de los cuare nta a ños, per o si n ll egar al salto notable que
presentaba la pirá mide de edad del Censo de Floridablanc a en
1787, dado que las esper anza de vida ha ido increment án dose po r
la reducción de la mortalidad catastrófica.
La distribución por sexo en cada tramo de e dad e s simétri ca
grosso modo, si bien es ligeramente más ancha en la base de los
hombres para en la medid a que subimos que dar an ula da esta
ventaja inicial, que a edades avanzadas finalmente favor e ce algo
más a las mujeres por su mayor esperanza de vida específica.
Como nota a esta de scripción, cier tamente no hay más que
indicios pr imarios de la futura de transición demográf ica, que
supondría el mant enimiento de esos valores porce ntu ales de la
base de 0-9 años junto con un es tiramiento de los tramos
TD- Francisco Cont reras P érez
306
superiores por incremento de la esperanza de vida; rasgos que se
harán notorios en la pirámide de 193 0.
Por último, e l estrechamiento por la base asociado a la fase
final de la transición demográfica se diferirá e n Andal ucía y España
a la pirámide del Censo de 1970 , con u n falso antecedente
coyuntural en la de 1940 a resu ltas de las con cepciones
suspendidas durante la guerra civil y la primera aut arquía.
En cuanto a las va riables no demográ ficas, a la al tura d e
1860 la población de la región como gran agregado no refleja de
manera visible, a n uestro entender, efectos de saldos migrator ios,
de uno u otro signo. A lo más, a f uerza de ser exhaus tivo en e l
detalle, se detecta que e l sal to entre los tramos de 20 -29 y 30-39
resulta sólo levemente menos pronunciad o, e n algunas décimas
porcentuales de difere ncia, en el lado de hombres q ue en el de las
mujeres. Por pequeño que sea es e n cual quier caso contradi ctorio
con la mayor esper anza de vida de las mujeres en estas edades,
una ve z superado el tramo anter ior de 20 -29, donde puede
esperarse en las sociedades tradicionales u n i ncremento de la
mortalidad e specífica fe menina ligado a los r iesgos e n torno al
parto.
Los índices e specíficos de mascul inidad, que hemos
calculado a ra íz de este indicio visual del singular a ncho d el tramo
TD- Francisco Cont reras P érez
307
masculino de 30-3 9, co rrobor an en efecto un incremento de casi
siete puntos por centuales respecto tanto al tramo anterior (20-29)
como respecto al de l conjunto de la po blación.
212
Ant e esto último,
¿nos p odría e star i ndicando a l a a ltura de 1860 el rastro de un
saldo migra torio positivo masc ulino obtenido desde una década
atrás?
En función de esta hipótesis, Andalucía
213
habría r egistrad o
un saldo migratorio ligeramente po sitivo e n década de 1840 -49 o
incluso pr incipios d e la siguiente, si asumimos como r azonable una
inmigración compuesta de varones en l a ve intena; un mar gen neto
de ganancias de efectivos que por mínimo que fuera e xplicaría e ste
menor e strechamiento del tramo mas culino de 30-39 años de la
212
L os í ndi ces d e m asc ulini dad por t ramos d e edad de la pobl aci ón de
Andal ucí a en 1860 corr esponden a esto s val ores:
Rati o mascu linid ad a l os20-29
años 103
Rati o mascul inida d a l os 30-3 9
años: 110
Rati o mascul inida d del total de
la pobla ción: 103
Fuente: Cens o de po bl ación de España,
1860, s egún el IEA, 20 04 (cál culos ela borado
sobre l os tramos d e edad e informa ción de l
archivo de datos d e acceso pú bli co en la p ágina
web IEA. es, po r consu l ta en línea d el 12 de
mayo de 200 4)
213
Más bi en, algunas de sus comarcas y ciud ades, en es p ecial d e l a par t e
Occidenta l y an te todo Sevill a.
TD- Francisco Cont reras P érez
308
pirámide re gional de 1860. R ecordemos que A.M. B ernal adelantó
algo en este sentido cuando afirmó:
“Pese a la i nsuficiencia de e studi os
poblacionales que abarquen la totalidad de Andalucía
en la época contemporánea, los r asgos generales en
aproximación apresurada nos muestran que, en su
conjunto, e sta re gión fue ter ritorio de inmigrantes a l
menos hasta al gunos años pasada la mitad del siglo
XIX”.
214
Esta afirmación se de ser correcta debe e ntenderse en
términos netos; y más allá de mat ices como el analizado, en
términos globales tuvo efectos a e fectos poco contundentes en la
pirámide de edades. Ciertamente, como el pr opio autor advertiría
entonces, una per spectiva de e studio globalizadora e n el caso de
Andalucía cor re el riesgo de pasar por alto diver sifi cados pro cesos
ejecutados a nivel local y comarcal, co mo los identifi cados e n
nuestra investigación al estudiar el map a de las fuentes de la
emigración andaluza.
214
BERNAL, A. M .: “La emi graci ón de An dalucía”, en SÁNCH EZ ALB OR NOZ,
N. (1988), [p p. 14 3-16 5], p. 143 .
TD- Francisco Cont reras P érez
309
TD- Francisco Cont reras P érez
310
En e ste sentido, una situación de saldo regional equilibrado
e incluso positivo re sulta en la práctic a compatible con eve ntos de
emigración bruta, si quiera geográficamente puntua les y en
dimensiones r educidas co mo e stamos estudiando. Hac ia 1 860 y
quizás todavía en 1870, puede local izar se un punto de inflexión
migratoria e n la región, e ntre su papel histórico de importadora y
su futuro como exportadora neta de fa ctor trabajo, que te nderá a
asumir en el me rcado laboral cont emporáneo conforme van
incidiendo los multifacéticos, asimétricos y dilatados procesos
modernizadores e n l a población y la eco nomía español as.
Por su parte, la pirámide de edades de la colonia andaluza
en B uenos Aires en 1 855 refleja con claridad en s u per fil que
estamos ante un segmento de población fundamentalmente
determinado por el car ácter selectivo de los pro cesos migratorios.
El contraste con la población de o rigen hace francamente visible la
estrechez el tramo infantil y la asimetría e ntre sexos (un 71% de
hombres, frente al 29 % de mujeres).
En canto a la distribución de esta población por edades, s e
trata una población madura más que envejecida para el contexto
demográfico gene ral de la época (hoy en día podríamos encontrar
casos próximos, mutatis m utandis). Por un lado, de staca e l
TD- Francisco Cont reras P érez
311
sobredimensionamie nto de los tramo s 20 -29, que reproduce lo
dicho sobre el perfil de joven pero adulto del emigrante an daluz y
que e s la gener ación más reciente del segmento por el que suele
crecer esta colonia. En e se sentido, un aspecto nuevo que la
pirámide r evela e s que el siguiente t ramo de 30-39, igualment e
sobresaliente, refue rza ese per fil d e adulto del emigrante, que
corre spondería a una gener ación anterior de ingresos e n la colonia
producidos e ntre 10 y 20 años atrás (véase la gráfica de años de
llegada). De hecho, al pasar al sigu iente de 4 0-49 años de e dad se
produce un recorte acusado.
Dicho e sto, estas e dades mayores, en los 40 y más años,
muestran no o bstante una anchura mayor que en la poblaci ón
masculina e n Andalucía; difere ncia que se refuer za conforme
avanzamos hacia la cúspide de la pir ámide, por los más viejos
aportes a la colonia de Buenos Aires. Este patrón se reproduce,
aunque no de manera no tan sistemática y visible, en el lado de las
mujeres. Estas evidencias p ueden se r indicio de q ue hay una
persistencia r esidencial en la e migrac ión, y por lo tanto que l os
retornos de existir no solían constituir una pauta si gnificativa como
para normalizar el per fil d e esos tramos superior es.
El resultado es que la e dad media de los habi tantes de
origen andaluz es de 35 ,4 años, y tanto hombres como mujeres
TD- Francisco Cont reras P érez
312
superan la treinten a (edades me dias de 36,3 para los hombres y
33,7 para las mujer es). Esto es e xtensible a los segmentos
provinciales de esta colonia. En este s entido, los gadi tanos tienen
una e dad media superior a la del co njunto regional (35,6 años,
siendo la masculina de 36,1 y la femenina de 34,5), mientras que
los naturales de Málaga son algo más jóve nes que los gaditanos
por término me dio aunque, entre e llos, hombres pr esenta n en una
media de algunos m eses menos debido a la presencia de más niños
varones de corta edad y un destacado pe so del nú mero de
mujeres en la cuar entena (de el los resulta una media de edad de
32,5 en total, 32,3 p ara el sexo mascu lino y 33,0 p ar a el se xo
femenino). Fre nte a ello, el mayor núme ro de mujeres gaditan as se
concentran en la tr eintena, pe ro la pre sencia de mujere s de más
edad eleva la me dia e n mayor me dida que e n el caso malagueño
(la desviación típica por tanto entre las gadi tanas es mucho mayor,
fruto de una tradición migratoria en este destino más dil atada
hacia el pasado).
Como consecuencia del otro rasgo del fun cionamien to
selectivo de las migraciones, la estructura de e sta población se
evidencia una acusada asi metría entre sexos: la pirámide pare ce
escorada par a el lado masculino. Esto implica f inalmente las
importantes ratio de masculinidad que antes hemo s estudiado.
TD- Francisco Cont reras P érez
313
Como e lemento no obstante más r eseñable, dentro del esquema
general normal de una co lonia de e migrantes, he mos de tectado
una e levada ratio de masculinidad en el tramo de edad de 20-29
entre los nat urales de Málaga (533,3). Un nivel t an a lto resulta
aparentemente co ntradict orio con los resultados de la ratio de
masculinidad cuand o analizamos el perfil del emigrante en función
de los tramos más cortos de ti empo de residencia, como vimos
más ar riba, donde de tectamos un a singularmente ratio de
masculinidad en la más reciente corr iente malagueña.
Hemos abundado e n el detalle de este grupo compuesto por
16 hombres y 3 mujere s que naturales de Málaga con t aban entre
20 y 29 años a la altura de 18 55. Por una parte, el estad o civil de
estos 1 6 varones se distribuye de esta manera: 1 0 soltero s (62,5
%) y 6 casados (37 ,5 %). Este porce ntaje de casados, en las
edades en torno a la edad de e migració n, re sulta algo má s elevado
que entre todos los e migrantes andaluces de ese tram o de edad
(24,64 % de casados) y que e ntre los gadit anos Cádiz (21 ,95 % en
dichas cohor tes). D e hecho, en e l conjunto de tramos de edades,
los varones malag ue ños muestran estar casados co n mucha mayor
frecuencia que los gaditanos, aun no habiendo emigrado co n sus
esposas e hijos. Est o parece se r un indicio razonable de un pe rfil de
origen familiar más acusado que e l mostrado por los so lteros
TD- Francisco Cont reras P érez
320
25,3, en e l Puerto de Santa María de 29,2 y 25,8 respectivamente,
etc.
Ahora bien, como hemos vi sto, la edad me dia a la
emigración se sitú a e ntre los andalu ces de Buenos Ai res en los
23,4 años entre los hombres y los 22,6 para las mujeres.
¿Implicaría el lo que no só lo los ho mbres sino tambi én las mujeres
solían emigrar antes de casarse?
No parece lo lógico en el caso de estas últimas, en virtud de
su dependencia legal al hombre en aquella época y en fu nción de
las pautas migratorias habituales de cualquier momento.
Para resolver e sta paradoja, por una parte, hay que tener
en cuenta que el cel ibato de finitivo fem enino so lía ser mayo r que el
masculino en las p oblaciones de la ép oca, al contrario de lo que
ocurre entre los segmentos po blacionales emigrantes. La
persistencia de tasas de soltería elevadas en los tramos de e dad
madura distorsiona al a lza el r esultado del método de cálculo de la
edad media al matrimonio, sobre todo al lí donde se daba una
mayor concentració n de pobla ción religiosa, como solían se r los
espacios urbanos.
Por o tra parte, una mirada más de detalle sobre los datos
de los andaluces según el censo de Bue nos Aires sin duda nos
ayuda a despejar algunas incertidumbres. Podemos cruzar los
TD- Francisco Cont reras P érez
321
datos de estado civ il, con los de edad a la llegada. El e stado civil
puede haber cambiado respecto a ese mome nto de arr ib o, pero es
muy pro bable que los cambi os hayan sido menore s si
contabilizamos aqu ellos/as emigrante s que llevan menos t iempo de
residencia. Seleccio namos los que presentan un tiempo de
residencia inferior a 5 años, pues según vimos en las r atio de
masculinidad en e stos úl timos años la participación fe menina
parece haberse hecho más v isible, al tie mpo que seguían lle gando
hombres como antes.
Entre los solter os, l os hombres con 20 años encajarían en el
perfil clásico ant es ya analizado. L as mujeres solt eras prese ntan
una e dad inferior a la llegada, lo que implica una f uerte pre sencia
Em ig ración y c iclo f amiliar de los and a luce s d e Bu enos A ires en 1855
Ed ad a la lleg ada s egún el esta do civil d e 18 55
So lt e ros/as Casado s/as V iudos/ a s SM A M
Añ o s
en tr e e l m at rim on i o
y la e mi gración
(A) (B) (C) (D) (B-D )
Hombres
20,1 33 ,3 5 9,5 26,9 6,4
M u jeres 18,4 32 ,6 3 2,3 23,3 9,3
E m i g rantes con u n ti em po de res i de ncia i nfer i or a l os 5 años . SMAM (Si ngulate Mea n Age at Marriage):
eda d m edia al pr im er m a t rimo ni o. F uen tes : Cen s o d e Bue nos Ai res de 1855; SMAM de l a pob laci ón
and a luza en 18 87 s egú n REHE R, D.S. e t a l. (19 93), p. 2 51. El abo rac ión prop i a.
TD- Francisco Cont reras P érez
322
de niñas en grupos famili ares. Por su parte, el dato sobre el que
llamamos l a at ención es el correspond iente a los casados. Los
hombres llegaron en torno a los 33,3 y las mujere s a los 32,6 años
de edad. Es to significaría que e migraron e n sendos casos después
del matr imonio, según las edades medi as al matrimoni o de ambos
sexos en Andalucía.
Considerando la ho rquilla en q ue se mueven las d iferentes
edades medias al primer matrimonio se gún los se xos y según lo
rural-urbano, la em igración parece se r que so lía producirse entre
los 4 y 10 años siguientes a l ma trimonio. Estos lapsos de tiempos
entre el matrimoni o y la emigración tuvieron que estar
determinados por factores coyuntural es, pero parecen most rar una
pauta ligada a las cre cientes necesidades de la primera parte del
ciclo familiar marcada por la llegada de la descendencia.
Por sexos se registra una pauta distinti va re specto al tiem po
transcurrido despué s del matrimonio. E n e fecto, los hombr es solían
hacerlo primero, e n torno a los 6 años después de la edad me dia al
matrimonio, mientras que las mujeres lo harían 3 años más tarde
que los hombres: 9 años después de las nupcias.
220
220
Viu dos: dos homb res de 49 y 7 0 añ os; Vi udas: tres mu jeres d e 17, 33 y
47 añ os. A pa rte de ser un núm ero t esti moni al entre los ll egados en l os úl ti mos 5
años, es u n s egment o q ue no r esul ta relevan tes a efectos d e la hipótesi s que
estamos contrastan do e n esta oca sión .
TD- Francisco Cont reras P érez
323
Así pues, los emigrantes casados y ar r ibados en los cinco
años anterior es al censo muestran que e l matrimonio a ntece día a
la e migración en ambos sexos. En virtud de los laps os de tiempos
estimados, la emigr ación se confirmaría as í, seg ún el lo, como un
recurso adaptativo propio de los primeros años de vida de la nueva
unidad familiar. Y esa emigración a su vez se e jecutaría,
confirmando lo ya v isto, mediante un mecanismo por fase s, por e l
que el hombre arrastraría a su esposa, y eventualme nte algún
primer hijo o hija de l matrim onio.
No o bstant e la e migración de casados y e l eventual arrast re
de sus fam ilias, el componente de hombres solteros en e dad núbil
no deja de ser ma yoritario, aun en pro porciones más co ntenidas
que en otros perfiles r egionales. La emigración tiene una
motivación laboral de distinta índole, pero e n destino el emigrante
se encontrará con una sociedad dota da de un mer cado laboral,
cuya inserción es el principal objetivo de todo emigrante, y también
de otros espacios de relaciones so ciales, entre ellos e l mercado
matrimonial. El efecto selectivo de las migraciones por el trasvase
de varones jóvenes soltero s tiende a descompensar los me rcados
matrimoniales de o rigen y des tino en medida propor cional a sus
dimensiones y naturalmente en sen tido opuesto en u no y otro
caso.
TD- Francisco Cont reras P érez
324
Endogamia-exogamia: pautas matrimoniales de lo s
emigrantes andaluces
La importancia del e studi o de mográfico de la n upcialidad
asume que el matrimonio juega un importante papel en tanto que
marco institucional y culturalmente sa ncionado de la repro ducción
en las comunidad es tradicional es . En tanto que el acceso al
matrimonio for ma parte del ciclo vital de los individuos e n e stas
sociedades, las dist intas pautas nupcia les e n combinación co n las
prácticas sucesor ias y las es tructuras de la propiedad gene ran
peculiaridades e n los sistemas demográficos entre países e incluso
regiones euro peos.
En la literatura c ientífica so bre esta te mática, existen
diversos indicadores de las pautas nup ciales construidos a partir de
la explotación de l os datos de sexo, edad y e stado c ivil de los
censos de población históricos. En esta información se basa el ya
citado método de c álculo de la Eda d Me dia al Matr imoni o (SMAM),
introducido a mediados del siglo XX por J. Hajnal para el estudio de
la evolución de los sistemas matri moniales e uropeos, al igu al que
también los emplea el índice de nupcial idad ( I
m
), d iseñado por A. J.
TD- Francisco Cont reras P érez
325
Coale en el seno del Proyecto Europeo de Fecundidad de la
Universidad Princeto n.
Estos métodos son empleados para abordar
transformaciones relacionadas con las premisas de la transición
demográfica. Su e fectividad está en función de que no hubiera
cambios e n e sas p autas demogr áficas e ntre las gene raciones o
grupos de edad re co gidos en un cens o. También requiere n como
condición la ause ncia de procesos migratorios que afecten
selectivamente a po blación e n razón de su sexo, e dad o estado
civil. En tanto que, como ve nimos v iendo, este sesgo cons tituye un
factor inelud ible de las migracione s y por tanto resulta
consustancial a la colonia de emigrante s que venimos estudiando,
nos plan tea de sde un principio dudas so bre su re alis mo y p or tanto
su e xactitud, aunque sólo aproximada; la u tilidad d e uso q ueda en
entredicho a efectos de nuestra investig ación.
Dicho e sto, par a obtener unas pr imeras pau tas
comparables, hemos realizado los cálc ulos corre spondi ente s sobre
nuestra base de datos, la de la colo nia andaluza censada en
Buenos Aires en 1 855 . Dic ho esto, l o s resultados de SMAM que
hemos obtenido ha n confirmado la lo a cer tado de las pre cauciones,
pues no siempre han sido raz onables en función de lo que
conocemos para la época y lo que vamos observando en nuestro
TD- Francisco Cont reras P érez
326
tema de estudio sobre el perfil de la colonia. En todo caso, los
valores devueltos p or raros o inesperado que se an son e xplicables
en virtud del d iseño de e ste método, que en última instancia nos
remite a lo poco realistas que re sultan sus pre supuestos d e cara al
estudio poblaciones migrantes.
221
El indicador I
m
mide la int ensidad ge neral de la nupcialidad
femenina. C onsiste en e l cálculo de las pro porciones de mujeres
casadas para los tramos de de 15 y 4 9 años, que so n
estandarizadas con respe cto a un patrón natural.
222
Si e l res ultado
es 1 significa que el 100% está casado a esas edades, si bien lo
corriente en las so ciedades previas a la revo lución cul tural de l a
221
El conjun to de la p oblación andal uza en B uenos Ai res pres enta una edad
medi a al mat rimoni o de 34,6 añ os ent re l os homb res y 28 ,8 añ os entr e la s
mujeres. Estos ni vel es son l i geramente su peri ores a l os d e l a p obla ción de
origen; l a diferencia en todo cas o es má s acusad a entre los varon es. A ún así
podrían sin embargo no resulta r d el t odo desc abell ados es tos v al ores: este
método es sen si ble a l as el evaciones d e las tasas de solterí a q ue i mpli ca en el
paí s de desti no l a ll egada de más homb res sol teros, como ocu rría segú n h emos
visto. Ah ora b i en, el resul tad o más inci erto se ría el q ue presentan l as muj eres
mal agueña s, p ara l as devuel ve una edad medi a al matrim onio de p oco más d e
17 años. Est e úl timo val or n o p arece real ista a la l uz de l as paut as nupci ales
presentes en l a p rovincia de ori gen, c om o tamp oc o en funci ón del perfi l d e eda d
y estad o ci vil que h emos ana li zado para el seg mento f emenin o de est a col onia
andal uza; l a expli cación qu e encontram os es que , dada l a menci onada
sensibi li dad de este métod o a los sesgos en el e stado ci vil e n poblaciones
mi grantes, el val or t an bajo pone en evidenci a o subraya l o que venimos
comentad o sob re l a exce pci onal i mportanci a d e l a ll egada de mujeres casadas y
en consecu encia l os baj os coci entes d e solt ería femeni na.
222
Este patrón “natu ral” co rrespond e con las pau tas de fecundi dad
matri moni al más altas de las conocidas, q ue el equipo de C olae en Pri nceton
id entificó con la s adopt ad as po r l as mujeres hut eritas en l a década de 19 20.
Como es c onven ción y dado qu e l a fu ente lo p ermite, h emos opera do con l os
tramos d e edad ent re 1 5-19 y 45-49 años, du rante l os cua les tran scurre el cicl o
fértil de la m ujer.
TD- Francisco Cont reras P érez
327
segunda mitad del X X e s que las casadas se mueva n en la
horquilla del 40 al 70% de la poblaci ón femenina en edad fértil.
223
El estudio de las mujeres de la colonia andaluza de Buenos
Aires a mediados de l X IX muestra que sus prácticas n upciales no
son muy d iferentes a la población de o rigen: una intensidad nupcial
del 62,0 % para las emigrantes de nu estro e studio, y del 61,8 %
para re gión (según los cálculos de Re her y o tros). Por pro vincia de
origen, las mujere s de la corr iente gaditana presentan un
nupcialidad a lgo m enos intensa, pero dentro de la horquilla an tes
señalada. Lo sobresaliente en cualquie r caso e s la muy elevada
frecuencia de las casadas e ntre las malagueñas, con un po rce ntaje
del 90,3% , a bastante distancia incluso del valor que registra el
indicador Im para el conjunto de la p oblación en la provincia de
origen (63 ,8%)
224
y de los parámetro s habituales. Por
consiguiente, s i la s migrac iones tienen un e fecto selectivo por
estado civil, ha ciendo que emigren más los solteros entre los
hombres y las e sposas entre las mu jeres, esto último r esulta aún
más notable en la e migración de las malagueñas según el Ce nso de
Buenos Aires de 1 855. Es otro indicador que confirma el
223
REHER, D.S. et al . (1993), p. 123 . Otro in di cador t écnicamen te meno s
la borioso serí a la Tasa Bruta de Nupci ali dad , pero l os cen sos n o suel en ofrecer
(pues no su cometi do) el n úmero de m uje res que contrajeron matri monio
durant e ese año .
224
REHER, D.S . et al . (19 93), pp. 227 y 251 .
TD- Francisco Cont reras P érez
328
componente familiar de los que emigraron de sde M álag a, en
especial entre las aportes más recientes de e sta corriente
provincial que definen su reactivación po r esas fechas.
En nues tro caso, el estudio de las pau tas matrimoniales v a
más all á de un fin demográfico stricto sensu (esto e s, e l
matrimonio en tanto marco institucional tradicional para la
reproducción), e implica dentro d e los objetivos de esta
investigación el po der abordar uno de los planos del pro ceso de
inserción de l e migrante en la so ciedad de destino mediante el uso
de las fuentes censales que no están sirviendo de base informativa.
En este sentido, el cálculo de la frecuencia de los
matrimonios entre per sonas de un mismo origen geográfico (o tasa
de endogamia) pue de ser e mpleado como un indicador de los
procesos de inserción social de u na co munidad de inmigrantes e n
el país de dest ino. Este estudio del m atrimonio por origen de los
cónyuges se suma a otros indicadores de los procesos de inserción,
entre los que veremo s también la e structura del hogar y
socioprofesional. Hay e studios h istóricos pre cedentes, algunos de
los cuales r eferidos a grupos para la m isma época y destino.
225
Por
lo tanto, encontramos en la lit eratur a científ ica un mar co de
225
DE CR ISTÓFOR IS, N. A. [2 010], cap. 6, que ll eva por tí tulo: « Los
procesos de i nserción en l a sociedad porteña”.
TD- Francisco Cont reras P érez
329
referencia para e l análisis comparado de las prácticas
matrimoniales com o un indicio más de las pautas sociales de e sta
colonia de andaluces de mediados del XIX .
Entre estos últi mos, nos re ferimos al estudio que N. A. de
Cristóforis ha realizado sobre las pautas ma trimoniales de los
emigrantes gallegos a partir del Ce nso de Buenos Aires de 1855 ,
dentro de su libro Bajo la Cruz del Sur: gal legos y asturianos en
Buenos Aires (1820-18 70) .
226
Según e ste e studio, el 39 % de los
gallegos casados q ue residían en dicha ciudad forman matrimonio
con un cónyuge de igual o rigen, y e l 43% lo formaban con
bonaerenses. Por contra para las mujere s l a frecu encia de
matrimonios étnico-endogámicos er a m ucho más eleva, situándose
en el 81%.Este patrón de comportamiento e ra común entre
gallegos como entre asturianos, según muestra la investigación.
Estos patrones de compor tamiento d ife renciado por sexo,
esto es, exogámico entre los varones y la endogámico entre las
mujeres de una col onia de emigrantes están r elacionad os con los
papeles por se xo que, co mo hemos dich o, muestran habitualmente
los proce sos migratorios tradicionales: co n un pre dominio de
varones solt eros, que pasaban a conc urrir por las oportuni dades
del mercado matrimonial de destino, que a su vez solía estar
226
DE CR ISTÓFOR IS, N. A . (2010 ), cap. 6.
TD- Francisco Cont reras P érez
336
naturales de pa íses europe os. Lo curioso es que en ambos casos
registran una relevancia cuantitativa que justifica por sí sola ser
destacados en la ta bla (“Otros euro peos”). En ocasiones indican la
ciudad otras el de partamento o el país, co mo Atenas, Córce ga y
otras partes de Francia continental, Cerdeña, Gé nova y o tras
partes de Italia, Oporto, Lisboa y Gibraltar... Gibralt ar debe
entenderse como parte de la región mi grator ia entre Cádiz y
Málaga, y de hecho so n numerosos los gibraltareños censados en
Buenos Aires. Pero son en la mayor parte de los casos ital ianos y
franceses los cónyuges de e stas mujeres andaluzas.
En u n 75% de los casos ambos cón yuges tienen el mismo
tiempo de residencia, y la e dad suficiente, para suponer que habían
llegado como familia ya constituida a Buenos Aires. En u n caso de
estos matrimonios “mixtos” tenemos co nstancia de que la única
hija, de 16 años, había naci do en Montevideo, pero no po demos
afirmar que la reemigración fuera má s habitual o por contra so lían
llega directamente de Málaga o Cádiz.
Según e l censo e spañol de la época, en las pro vincias de
Cádiz y M álaga se c oncentraba el 67,7% de la población e xtranjera
TD- Francisco Cont reras P érez
337
de Andaluc ía,
229
con la peculiaridad de que, al contrar io de lo que
ocurría e n Sevilla o Huelva, e l índice de transeúntes fre nte a los
establecidos era más elevado, e n lo que sin duda i ntervenía la
condición de Cádi z y Málaga como puertos internacionales,
favoreciendo ser etapa emigratoria y de t rasbordo e ntre l íneas
navieras.
Por lo que e staría justi ficado ave nturar alguna re laci ón entr e
este he cho y la re levancia, entre l a c olonia anda lu za de Buenos
Aires, de matr imonios de gaditanas y malagueñas co n ho mbres de
dichas nacionalidad es, que co mo jóvenes solteros habrí an pasado
por Andalucía como etapa de una escal a migratoria entre ciudad es
portuarias mediterráneas que finalmente les conduciría a la otra y
próspera or illa del Atlántico.
Además de un “mé dico dentista” y un come rciante, el resto
de e stos cónyuges europeo s de la andaluzas de B uenos Aires son
menestrales de distintos o ficios, algunos mu y cuali fi cados y
demandados e n las ciudades de una y o tra or illa: botero, c igar rero,
229
JU NTA G ENERAL DE ES TAD ÍSTICA: C enso de la población d e Españ a s eg ún
el r ecuent o v erificad o en 25 de diciemb re de 1 860 , Madri d, Impr enta Naci onal ,
1868
TD- Francisco Cont reras P érez
338
zapatero, herrero, carpintero, “bosquetero ”
230
...; no hay ningún
“peón” o “jornalero ”.
Recapitulando lo dichos e n este apartado, y toda vez que
hemos considerado que los hombre s antecedían a la s mujeres
como en las migraciones familiares en toda é poca, hemos estimado
que para e l caso andaluz a mediados del XIX lo hacían unos tre s
años antes que aquellas. En conse cuencia, r esulta razonable
admitir que e ste trie nio era e l periodo empleado por tér mino medio
por el cabeza de fami lia (o e l “first comer”) para el ase nt amiento
en destino y el ahor ro del capital necesario de cara a llamar y
financiar el v iaje d e la e sposa y e l resto de la unidad familiar
dejada en origen, si la hu biere y de activar dicho mecanismo de
arrastre.
Por otra parte, e l estudio de la frecuencia de l os
matrimonios de los e migrantes andaluces por lugar de origen de
los cónyuges nos lleva a concluir que entre los andaluces d e ambos
sexos presentes en Buenos Aires en 185 5 prevalece un patrón
nupcial exogámico más que endogámico. Co nstitu yen una re lativ a
230
“Bosquetero” pu ede hacer referen cia a un jardi nero esp eciali zado. E l
términ o carece de ent rada en el Dicci onario de la Real Academi a de la Lengu a
Española ., donde la pal abra más cercana es bosqu ete: “bosqu e artifi cial y de
recreo, en los j ardi nes o en l as casas de cam p o” (DRAE, 1 992). Las bú squedas
en el Corpus d e Refe renci a del Español Actual (CREA) y en el Corpus Diacróni co
del Español (CORDE) d e l a págin a ofi cial www.rae. es ( fecha de la consul ta:
28.08.11) han si do i gualm ente in fructuosas.
TD- Francisco Cont reras P érez
339
excepción a e sto la tipología ma trimonial que a tal efe cto muestran
las malagueñas, pero incluso en e ste caso su tasa de e ndogamia
reviste una intensidad clarame nte in fe rior a los elevados valore s
que se conoce n par a las mujere s ga llegas r esidentes tam bién en la
capital argentina por esas fechas.
En co nsecuencia, unas pau tas más exogámicas e ntre los
andaluces de Buenos Aires, junt o al menor tamaño de la colonia
con respecto a otros grup os regionales, no co adyuvaron a la
recre ación colectiva en destino de señas d e identid ad étnica o
regional, lo que se r elaciona con una inhibición en la visibilidad
institucional y formal de las mismas (aso ciaciones, periód icos...).
El hogar del emigrante: tam año y estructura.
¿Qué tip o de hogar es el del e migrante? Esto es un aspecto
menos tratado e n los estudios migrator ios españoles pero sobre
todo en la his toria de la familia, a pe sar de la importancia de los
procesos migratorios contemporáneos. Estudiar el hogar del
emigrante e s saltar de l plano del análisis de l perfil indi vidual al
estudio de l entorno social en el que se desenvuelve, e n este caso
en destino.
TD- Francisco Cont reras P érez
340
Aunque desatendido durante largo tiempo en España por los
historiadores,
231
e l e studio del hogar es un cam po privilegiado para
observar la interrelación de d istintas variables: demográficas,
económicas, socia les, jurídico-culturale s... Su tamaño y estructura
están determinados por la natalidad y mortalidad (en espe cial la
mortalidad infantil), las es tructuras productivas y las prác ticas de
herencia que propician modelos corr esidenci ale s de dos o más
generaciones o, por e l contrario, los simples y. .., naturalme nte, las
migraciones. Éstas últimas inciden e n las poblaciones emisoras
reduciendo el número de varones adultos, que, como s abemos,
suelen protagon izar e n solitario o , e n todo caso, enca bezar los
procesos de movilid ad e n el seno de las familias (salvo el caso de
migraciones de mujeres jóvenes que acuden pre star s ervicios
domésticos urbanos desde las áreas rurales).
El tamaño del hog ar se suele re lacio nar con e l tipo de
familia dominante e n una región, en la medida que el dominio de
familias extensas se r elaciona con un tamaño medio superior,
frente al tipo de familia simple o nucle ar.
Pese a nuestras falsas cr eencias so bre el pasado que Laslett
denunciara, en Es paña domi naba desd e e l siglo XVIII a pr incipios
del XX un hogar p equeño (4 a 5 miembros) y un tipo simple de
231
REHER, D.S . et al . (19 93), p. 48.
TD- Francisco Cont reras P érez
341
familia (poca cor residencia); se trata de un hogar más peq ueño y
de estructura menos compleja que e n la Europa campesi na (donde
los eran más frecuentes los hogares de 6 a 8 miembros).
Andalucía esta dentr o de este panor ama español de hogar
pequeño y fam ilia simple, s i bien el tam año medio del hogar tiende
a ser superior en la parte oriental de la región frente al dominante
en la cuenca del G uadalquivir según el ce nso de 1 887. Un mayor
tamaño del hogar se ha r elacionado con e l predominio de
estructuras agraria s minifundista, mientras que la comarcas
latifundistas se asocian a tamaños men ore s en este caso. A su ve z,
en el espacio urbano el tamaño de l h ogar suele ser may or, en lo
que interviene l a mayor presencia de personal del servicio
doméstico (sobre todo más mujere s en el caso español).
El tamaño medio d el hogar es u n indicador muy limitado
como un instrumento analítico, s i bien constituye una a proximación
casi obl igada a tenor de su uso en la literatura c ientí fica.
Pretendemos llegar a un mayor g rado de con o cimiento
aprovechando la r iqueza de datos de las cé dulas censales y su
tratamiento informático, por lo que recurrimos e n primer lug ar a la
observación de cómo se distribuye la p oblación por tipos de hogar
según su tamaño, para más tarde abordar su composic ión y
estructura.
TD- Francisco Cont reras P érez
342
Como hemos dicho en más de una oca sión, trabajar con las
cédulas ce nsales n ominales nos permi te estudiar a los individuos
pero también sus ho gares. L a or ganización de la i nformación ce nsal
es por domicilio, esto e s, por hogar y de ntro de ellos con expresión
de lazos de parentesco.
Cuando consultamos las cé dulas censales de B uenos Aires
tomamos nota no sólo de los em igrantes que declararon haber
nacido en Andalucía , sino también de r esto de miemb ros del hogar
en que fue censado. Cada hogar le dimos un código propio igual a
todos sus componentes, y a éstos un n úmero de orden inte rno que
seguía e l expuesto en la cédula censa l. Estos dos códi gos permiten
identificar los hogar es y a su vez estudi ar la composición interna,
junto a datos tan i mportantes que apare cen e n el censo como el
que respondía a la pregunta qué es del propietario. Esto último que
puede suponer u n d ato a estos e fectos irrelevante, sin embar go e n
la práctica las cédulas censales sólo lo cumplimentan para e l primer
miembro del hogar (se dice si es propietario o inqu ilino); siendo
este primer miembro como el cabeza de familia, para el resto de
miembros el ce nso consigna en e ste apartado de la cédula las
relaciones de pare ntesco con é ste, esto es, si e s esposa, hijo/a,
cuñado/a...
TD- Francisco Cont reras P érez
343
Por todo e llo, siendo 360 los nacidos en An dalucía, sin
embargo nuestra b ase de datos se enriquece hasta alcanzar los
casi 800 individuos que componen e l es pacio de re laci ones so ciales
inmediato y docume ntado de los e migrantes andaluces, es to es, e l
paisaje huma no q ue conforman su hogares y sus fa milias en
destino. Esta población se distribuían en 3 30 hogares con al menos
un componente nac ido en Andalucía, d e los cuales casi 2 60 tenían
a un individuo de esta procedencia al frente del mismo.
232
232
Hay qu e anota r que esta contabi li dad general de 803 se encu entran 79
in dividuos naci dos en Gi bralta r. Toda vez que al gunos que obs ervam os durante
nuestra consul t a que algunos mantení an relaci ones famili ares con a n dal uces o
conviví an en en torno p r óximos en de stin o, t omam os tamb ién nota s d e ell os. De
éstos, 41 en cabezab an hogares, de los cua les 2 7 eran hogar es sol itari os.
TD- Francisco Cont reras P érez
344
Tip os presente s de ho gar se gún el t amaño
Tipo por
n.º de
miembros
N .º de
hogares % de los
hogare s
N .º total de
miembros
% de los
miembr os
1 186
56 , 4
186
23,2
2 37
11 , 2
74
9,2
3 24
7,3
72
9,0
4 28
8,5
112
13,9
5 19
5,8
95
11,8
6 11
3,3
66
8,2
7 12
3,6
84
10,5
8 8
2,4
64
8,0
9 2
0,6
18
2,2
10 1
0,3
10
1,2
11 2
0,6
22
2,7
330
100,0
803
100,0
Fuen tes ; Cens o de Buen os Aires , 185 5.
Elabora ci ón prop i a.
TD- Francisco Cont reras P érez
345
La mayoría de los hogare s, hasta el 56% del total de los hogares
del andaluz, estab a compuesta por un sólo miembro, lo que
ciertamente determinará e l tam año re ducido del hogar medio
resultante. Son 1 86 los que viven en este tipo de h ogar, v arones y
solteros en su mayoría, pero también lo s hay casados que viven e n
Buenos Aires sin sus familias (especialmen te entre los
malagueños). Hay que tener e n cuenta que los jefes de hogar (el
primero e n la cédula ce nsal) andaluces se distrib uyen casi por igual
entre solteros (45 ,1%) y cas ados (48 ,2%).
233
Se trata pues de v arones (solteros y casados) natural es de
origen andaluz, en tre los que, según las cédulas censa les, no
consta ninguna re lación familiar si bien son corresidentes, pues
aparecen como “inqui linos” en e l mismo edifici o o próximos; en
estos casos po dríamos estar ante e migrantes unidos por relaciones
de paisanaje o de conocimiento. O tros estarían inic iando un
proceso migratorio que p osteriorme nte arrastraría al r esto del
núcleo familiar que quedó en origen. D e ser así, la categoría “hogar
solitario” tendría un significado más nominal o temporal que re al y
definitivo, aunque en última instancia la fuente no permite
discriminar en esta cuestión.
233
Más l os viud os, que su man el 6,8% rest ante.
TD- Francisco Cont reras P érez
352
Las relaci o nes fa miliares y c orresiden ciale s en
el hogar.
Tipo de r e lació n Núm.
%
Hijo/a 284
50 , 6
Esposas 109
19 , 4
Empleado/a 59
10 , 5
(No consta) 31
5,5
Nieto/a 15
2,7
Cuñado/a 14
2,5
Hermano/a 11
2,0
Su egro/ a 9
1,6
Nuera / yerno 8
1,4
So bri n o/a 6
1,1
Sirviente/a 4
0,7
Ah ija d o / a 3
0,5
Doméstic o/ a 2
0,4
Ag re gado/a 2
0,4
Recogida 1
0,2
Primo/a 1
0,2
Pa dr e 1
0,2
Famili ar/o tro 1
0,2
561
100,0
Fuen te: Ce ns o de Buen os Ai res , 1855 .
Elabora ci ón pro p i a.
TD- Francisco Cont reras P érez
353
Para analizar este abanico de situacione s corresidenciales y lazos
familiares que estructuran l os má s de 250 hogares en cabezados
por un an daluz, ho mbre o mujer (25 9 hogare s de los 33 0, aunque
algunos con más de un individuo natural de la re gión), hemo s
partido de l sis tema de clasificación pro puesto por P. L aslet t para el
estudio del hogar y la familia e n el pasado. Hemos se guido el
trabajo p ublicado por L aslett bajo el título: “Fam ily and household
as w ork group and kin group: ar e as o f traditional Europe
compared”.
235
La tesis de Laslett es que la familia y e l hogar no son sól o
espacios de parentescos, sino que su estructura y composici ón
obedecen a los sistemas productivos y sociales imperantes en las
distintas regiones europeas.
Por otra parte, en nuestro estudio del hogar del emigrante
hacemos extensión de esta tesis, en la medida que queremos
comprobar si el hog ar también se adapta en el cor to plazo marcado
por las migraciones, no sólo como re sultado de un poso de cambios
de longue d urée (una visión estática y territorializada de los
sistemas domésticos que subyace e n el trabajo d e Laslett).
235
LASLETT, P.: ““Fam il y and househol d a s work group and kin group: area s
of t radi tional Europe compar ed”, en WALL , R . (ed.): Fa mily fo rms i n Historic
Europe , Cam bri dge, Ca mbri dge Uni versity Pr ess, 1983, [pp. 513-5 60]
TD- Francisco Cont reras P érez
354
Pretendemos abordar e n qué medida la familia y el hogar
acometieron cambios, al menos te mporales, coadyuvando al
proceso de adaptaci ón que es tod a migración, me diante la
transformación de su e structura y las formas de cohabit ación.
Partimos de dos presupuestos:
a) Como queda asentado en la literatura ci entífica, la
decisión de emigrar se toma en el núcle o del hogar, incluso
cuando sea inicialm ente sólo uno de sus componentes e l q ue
cruce el Atlántico,
b) La composición y es tructura del hogar e n origen y
en destino tuvo que verse, en co nsecuencia, afe ctad a por los
mecanismos migrat orios implementad o s, quedando ligada al
perfil del andaluz en Buenos Aires que hemos anali zado más
arriba.
Los domicilios del censo los hemos tratado como “cluster ”
domésticos, ho gares que suelen estar formado por un a familia,
pero que en ocasiones tambié n revelan composición y estructura
más diversificada que pasa por e l hog ar de un único individuo a
formas más e xtensas que las fam ilia nuclear. Las di fer encias o
similitudes e n comparación con el tipo de hogar dominante de la
región de origen permitirán co nocer la s pe culiaridad es del hogar
TD- Francisco Cont reras P érez
355
del e migrante como el resultado de l os mecanismos y pro cesos
migratorios.
Sobre este modelo clásico de L aslett, he mos o perado con
dos adaptaciones e n función co n los objetivos propios de una
investigación sobre hogares para una po blación de emigrantes, y a
fin de abo rdar de l os suger entes per o singulares in dicios de e ste
segmento móvil, qu e e n parte nuestra investigación sólo ha po dido
esbozar o hacerno s intuir ha sta este punto. En fin, e stas liger as
variantes pretenden facilitarnos e l e studi o de determinadas
características de la co mposición familiar en un cont exto de
movilidad espacial.
La primera adaptación consiste en discriminar, dentro del
grupo de hogare s unipersonales (“sol itarios”), aq uellos f ormados
por un varó n que, encontrándose e n esta situación, e stán sin
embargo casados. Otro s solitarios s on en su mayoría varones
solteros, que como sabemos es el perfil más frecuente de l
emigrante. Pretende mos o btener a través de esta discrim inación un
indicador aparente de cierto grado de migración e n ca dena dentro
de los núcleos famil iares (migración de arr astre, también llamada),
y caracterizada por distint as fases migratorias abiertas por la
migración del cabeza de familia.
TD- Francisco Cont reras P érez
356
Por o tra parte, en nuestra segunda adaptación se trata de
distinguir dentro d e la categoría de las familias simple s de P.
Laslett dos subgrup os: familias s imples nucleares (completas) y las
familias simples co n padre ausente. É stas últimas suelen ser en la
práctica falsas monoparentales, esto e s, casos temporales de
casadas con o sin hijos suponiéndo se que e l esposo está ausente
en el momento del censo; estos cas os son de familias simples
eventualmente incompletas, pero también recogemos aquí los
casos de madre s solteras, las monoparentales e n el sentido actual
del término, cuyos casos son anecdóticos.
Con esta segunda adaptación del modelo de L aslett
pretendemos contar con un instrumento que nos permita abordar
en nuestro trabajo la propuesta de M. C. Cacopar do y J. L. Mor eno
en su e studio de la familia del interior de la Argentina de l XIX . L a
movilidad i nterior de los varones era d estacable, ya por mor de las
distintas guerr as que se sucedí an por entonces, ya por los
requisitos de l mer cado de trabajo nac ional ar gentino. El hecho es
que llegó a ser frecuente que las mujere s hicieran frente a las
responsabilidades d el hogar con el cónyuge ausente. Pr etendemos
pues o bservar este aspecto en el caso de las jefas de hogar
andaluzas y si, en el ámbito urbano de esta colonia de emi grantes,
TD- Francisco Cont reras P érez
357
estas situaciones solían ser tan frecuentes como se han ob servado
en el rural del país de destino.
De todo ello, obten emos las s iguientes categorías a nalíticas,
con un ejemplo práctico de situación que se suele darse e n e l
Censo para cada una de ellas:
1. “Solitarios” (hog ares unipersonales):
soltero/a, viudo/a y varó n casado pero sin cónyuge ni
hijos.
2. “Familias simples nucleares”: núcleo
conyugal con o sin descendencia; hombre casado y
viudo/a con hijo(s).
3. “Familias simples con padre ause nte”:
mujer casada con o sin descendencia e stando e l marido
ausente (temporalmente incompleto); mujer so ltera
con hijo(s) (monopare ntal) .
4. “Familias extensas”: núcl eo conyugal con
ascendente viudo/a y colateral(e s) soltero(s)
(hermanos, cuñados, sobrinos,...).
5. “Hogares Múltipl e s”: núcleo conyugal
principal más otro s núcleos conyugales adicionales de
ascendientes, desc endientes y/o co later ales (suegros,
yernos, nueras, hermanos casados).
TD- Francisco Cont reras P érez
358
6. “Otros”: lazos apare ntes de paisanaje y/o
contractuales e xpresos o pro bables en una misma
cédula censal, esto es, entre cor residentes.
236
236
Tambi én pueden regi strarse en vari as cédu la s censales p ero cons ecut ivas,
esto es, n o son fo rmalm ente co rresid entes p ero sí vecinos qu e ocup an un mismo
in mueble, por ejempl o el de cua rtos in di viduales en r égimen de al qu il er. Eran
situ aciones bastan te comun es a l os espa cios u rban os del X IX y p rin cipios d el X X,
cuando l os censos de vivi enda s crecían má s l entam ente que el censo
pobl acional , y existía una cu ltura del alquil er de l a vi vienda como u na prácti ca
habit ual. En ocasiones se ha precisado docum entar con informaci ón
complement aria presen te en otros epí grafes de l a( s) cédula (s) impl icad as:
natu raleza, edad, ti empo de resid encia, pr ofesi ón...
TD- Francisco Cont reras P érez
359
Estru ctur a d el hoga r del emigrante and alu z
So litario s
Familias sim p les
Casados
(v) Otros
Nuclea r
Con pa dre
au s e nte
Familias
extensas
H og ares
m últiple s
Otros
Total
Cádiz
19
(12,42) 79
(51,63)
36
(23,53) 6
(3,9 2) 9
(5,88) 3
(1,96) 1
(0,66) 153
(100)
Córdoba 1
(20,00) 4
(80,00)
--- - -- --- --- -- - 5
(100)
Granada --- 4
(80,00)
--- 1
(20, 00 ) -- - --- --- 5
(100)
Huelva --- 2
(66,67)
--- 1
(33, 33 ) -- - --- --- 3
(100)
Jaén -- - --- 1
(50,00) - -- --- 1
(50,00) --- 2
(100)
M á laga 7
(17,07) 14
(34,15)
14
(34,15) 1
(2,4 4) 4
(9,75) 1
(2,44) --- 4 1
(100)
Se villa 2
(9,09) 12
(54,55)
6
(27,27) - -- --- 2
(9,09) --- 2 2
(100)
S/p 4
(14,28) 11
(39,29)
11
(39,29) 1
(3,5 7) --- --- 1
(3,57) 28
(100)
An dalucí a* 33
(12,74) 1 26
(48,65)
68
(26,25) 10
(3,8 6) 13
(5,02) 7
(2,70) 2
(0,78) 259
(100)
* La ta bla r e coge sólo l os hoga re s a cuyo f re nte está un i ndividuo natu r a l de
algu na de l as prov i nc i as
e spañolas d e Anda lucí a. No se co ntab il i z an l os 27 i nd ividu os na t ura l e s de Gib ra ltar que e stab
an e n l o s
186 hoga re s sol i t a r ios de la t ab l a sob re e l ta maño de l ho gar segú n e l nú m e r o de su s mi e m bro s.
Por otra
parte, s
e ex presa e nt re parént e sis, de bajo de l nú m e r o de casos de cad a ca t e goría , e l porce ntaj e que
re pre se nt an e n e l t ota l prov i nc i al. De fi n ición de l a s
cate gorías: “So l ita ri o s” ( hoga r e s u nipersona le s):
solte r o/a , vi u do/a y va rón casa do sin cón yuge ni hijos . “ F a mili a s simple s nucl e are s
”: núcle o conyuga l con
o sin de sce nde nci a; ho m bre casa do y v i ud o/a con h ijo(s) . “Fa milia s s imples m onopa ren tal e s
”: m u j e r
casada c on o sin des ce nde nci a es t ando e l m ar ido a use nte ; muje r solte r a con h i jo(s) . “ F ami l ias e xte nsa s”:
núcle o cony ugal con a scend e nt e viudo/a y co l a t e ral(e s) sol te ro(s) (he rmano s, cuñ ados , so brinos , . ..).
“Hogare s M últ ipl e s” : núc l e o conyug al pri
nc i pal m á s núc l e os conyuga les asce nde nt e , de sce nd en te y/ o
cola teral (su e gr os , yernos, nue r as ). “Otros ”: l az os apare n tes de pai sanaje y/o con t ract ual e s reco noc idos
e n una ún i ca céd ul a cen sa l.
Fue nte: Cen so de Buenos Ai r es (1 855 ).
Elabo r ac i ón pro pia.
TD- Francisco Cont reras P érez
360
En función de los resultados de aplicar las propuestas de categorías
de Laslett, el hábitat domést ico del los emigrantes a ndal uces en
Buenos Aires a me diados del XIX lo conforman en un 4 8,7 %
hogares de individuos solitarios, mayor itariamente soltero s. Esta
afirmación se hace e xtensible a los dis tintos or ígenes pro vinciales
presentes en el c enso, a e xcepción de los malagueños. Ent re estos
últimos el porce ntaje de esta categor ía se r educe si ngularmente
hasta el 34 ,2 %, por debajo de la media r egional citada. Por e l
contrario, entre los de e sta última provincia, el peso r elativo de los
hogares solitarios compuestos por un hombre casado destaca
comparativamente en e ste contexto andaluz, a unque siempre con
cifras absolutas menores que la de los so lteros.
El hogar solitario co nstituye un rasgo disti ntivo de esta
comunidad de emigrantes que adquiere relevancia si tenemo s en
cuenta que el hogar tip o de la población regional de origen er a e l
hogar simple. Es ta categoría mayoritaria en origen, comp ue sta por
el núcleo familiar, pasa a ocupar el s egundo lugar de pre valencia
en el hogar del emigrante a bastante distancia de l hogar solitario.
Estos hogares si mples se presentan en su mayoría com pletos (26 ,3
%). Sólo un 3,7 % son hogares simples incompl etos , ya fuera por
una circunstancia temporal (el p adre estaba ausente e n e l
momento de realizarse e l censo) o por tratarse de una madre
TD- Francisco Cont reras P érez
361
soltera con su des cendiente. La escasa re levancia porcentual del
hogar con un padre ausente, por ejemplo por realizar act ividades
estacionales en otro punto del ter ritorio, no avala la existencia de
mecanismos migrat orios que condujeran a e stos emigrantes fuera
del mercado laboral bonaere nse.
Cádi z Cór do ba Gr a na da Hue l v a Ja é n Mál a ga S e vi l l a S /p Núm %
Bal v a ne r
a
- --
- --
-- -
-- -
- --
2
2
- --
4
1,1
Bar r a cas
N.
5
- --
-- -
-- -
- --
- --
- --
--
5
1,4
Bo c a
2
- --
-- -
-- -
- --
1
- --
1
4
1,1
Cat e dr a l
N.
16
1
1
-- -
- --
2
2
- --
22
6
Cat e dr a l
S .
68
2
3
2
2
27
14
10
12 8
35 ,2
C o ncepci
ón
13
- --
1
-- -
- --
12
- --
1
27
7,4
M o nt s e r r
a t
22
- --
-- -
-- -
- --
8
5
8
43
11 ,8
P i e da d
8
- --
-- -
-- -
- --
4
1
6
19
5,2
S .
M i gue l
25
- --
1
-- -
- --
1
2
6
35
9,6
S .
Ni col á s
12
- --
-- -
-- -
1
2
1
3
19
5,2
S . T e l m o
6
- --
-- -
-- -
- --
4
1
1
12
3,3
S o cor r o
12
1
-- -
1
- --
2
- --
3
19
5,2
P i l a r
14
- --
-- -
-- -
- --
- --
- --
- --
14
3,9
O t r os
(1)
7
1
-- -
-- -
- --
2
1
2
13
3,6
10 0
(1)
El e pí gr a f e “ o t r o s ” i nc l uy e l o s c e ns o s mar í t i m o y mil i t a r , a s í com o l o s de d e t e r m i na da s i ns t i t uc i o ne s
( Ho s pi t a l de m uj e r e s , Com i s a r í a de P ue r t o , s e r e nos ,. .. ).
Fu e nt e :
C e ns o de Bue nos A i r e s
(185 5) . El a bo r a ci ón pr o pi a .
P a u t a s de a s e n tam i e n to de l os a ndal u c e s e n Bu e no s Ai res ( 1 85 5)
P a r r oq ui
a s
P r o v i nc i a de o r i ge n
To t a l
TD- Francisco Cont reras P érez
368
"Fuera de los olivares de Gr anada y de los viñedos de
Jerez y de Málaga; en el resto de Andal ucía no se ve nada
que atestigüe la laboriosidad de sus po bladores".
241
Los testimonios de la é poca, en forma de chistes, historietas
y o tros escritos de distinta índole, sobre supuestas “singu laridades
idiosincráticas” de lo s distintos p ueblos ibéricos, en el caso de los
andaluces reproducen ester eotipos poco apreciativos o e n mejor de
los casos jocosos que sustancia una im agen de folclórica, d e escasa
cualificación profesional y de laxos hábitos tanto laborales co mo
morales. L o prototi po social de l an daluz quedaban en e stos
testimonios asocia dos a los e stratos inferiores de la población
obrera.
241
Extra cto reprodu cid o en el Di ario de Cád iz , Cád iz , 1 de ag osto d e 188 9, p.
1, que dice haberse to mado del “Diario de B uenos Aires”. N o era nec esari o q ue
el periodista que escrib ía desde Buen os Ai res hubi era pi sado territ orio an dal uz.
Aunq ue al gunos estereot ip os sobre l os españ ole s y sus di stinci ones regi onal es no
fueran nece sariamen te de nu evo cuño, no c abe d uda que l a i magen de una
España y una Andal u cía como ti erras p otenci al mente ricas pero post ergada por
la ind olencia de sus poblad ores consti tu ye u na constante en l a i mag en acuñada
por es critores románti cos. El pa pel que en ello t uvieron l os vi ajeros e uropeos y
american os desd e pri nci pios del XIX se pl asma en los escri tos que se di fudieron
entre am ba s ori ll as d el Al tántico. El estudi o de esa i mag en exterior a lo l argo del
XIX h a sid o en cabeza do a trav és de nu merosas pu bli caciones p or R. S ánchez
Mantero: S ÁNCH EZ MA NTERO, R., Á LVAR EZ R EY, L. y MA CARRO V ER A, J. M.: La
imagen de España en A mérica , 1898 -1931 , Sevill a, Escuela de Estud ios Hi spano-
American os, 1994.
TD- Francisco Cont reras P érez
369
Estos rasgos contra staban aún más con la perce pción que se
tenían de o tros grupos regionales ibéricos; muy especialmente con
respecto a la e xcelente consideración e n que se tenía a los
vascos.
242
De tal manera que mientras el vasco simbolizaba e l éxito
profesional y comer cial, suponiéndose una especie de sup erioridad
racial, el e migrante anda luz solía considerarse una mano de obra
poco cualificada y, e n suma, na da recomendable de cara al
proyecto nacional impulsado por las élites arge ntin as de
construcción de u na país prósper o y moderno a imagen de los
Estados Unidos.
En e ste contexto d e estereotipos dominantes e n la opin ión
pública o al menos publ icada, J. C. Moya e n su e stud io destaca
haberse quedado so rprendido por un hecho inesperado que re sultó
de su i nvestigación: la discrepancia ex istente e ntre la realidad de
las per cepciones sobre e l andaluz dominant es en la Argen tina del
XIX y la realidad de los da tos cuanti tativos que se despre nde de las
estadísticas socioprofesionales de la épo ca.
Los prejuici os de los contemporán eos sorpresivamente
quedaban en entredicho cuando se s ometen como hace Moya al
método de investigación de la actual historia social, med iante e l
cual se contrasta lo cualitativo co n lo cuantitativo. El autor advertía
242
MOYA, J. C. (1998) , pp. 23 2-239.
TD- Francisco Cont reras P érez
370
en este sentido ant e los riesgos de li mitar u na investigación a la
visión co ntemporánea de la época a través de sus escritos y
publicaciones.
“This gross discre pancy be tween my findings and the
qualitative evidence once again confirms what we
encountered in pre vious cha pters; the potential for dece ption
inherent in qu alitative so urces and the peril o f relying sol ely
on this type of mater ial. It validates the nee d for quantitative
methods i n so cial hist ory if its ai m i s to r emain t he
uncovering of past social realities and not simply –as its
literary cr iticism- the analysis of texts. Qualitative sourc es,
particularly before th e advent of mass co mmunication,
usually expre ss the point of view of elites – those who can
both write and pu blish- and there were seve ral re asons why
the Argentin e one should e xalt Basques and ber ate
Andalusians”.
243
En efecto, en términos comparados con otros grupos
regionales de emigrantes e spañoles, los datos cuantitativos nos
llevan a poner en cuarentena la image n que repro ducí a la prensa y
ensayistas de la Argentina del XIX muestran un a mayor
243
MOYA, J.C . (1998) , p. 233.
TD- Francisco Cont reras P érez
371
cualificación socioprofesional de éstos de la inicial men te admitida
en dichos estereotipos.
Los datos cuantitativos a que h ace mos m ención son l os
derivados del C enso de 1 855, donde se o frece información socio
profesional co mo la alfabetización y la s ocupaciones ejercidas por
los habitantes.
Según nuestro s cálculos sobre el Censo de 1855, entre los
andaluces en Buenos Aires la población activa ocupada asciende al
81,4% del conjunto de la población de este origen residente en la
ciudad (hemos detraído de e ste cálculo aquellos individuos que no
declaran una pro fes ión en el ce nso ya por edad o por defecto del
registro, y la población femenina adulta que declara “su casa” o ser
“madre de familia”).
Tas a d e actividad de los andaluces .
Buen o s Aires, 1855 .
Tota l de andaluc es Gad it anos
M alague ños
Po bl ació n ocupada 293 1 73 4 8
Tasa de Act ivi d ad 81 , 4% 8 3,6% 73 , 8%
Fuen te: Cen s o de Bueno s Aires , 185 5.
Elabor ación pro p i a.
Esta intensa tasa de actividad está dete rminada por el factor
selectivo que la e migración ejerce sobre la población a l mo vilizar
TD- Francisco Cont reras P érez
372
fundamentalmente se gmentos de edad act iva, en tanto que
fenómeno articulado como un pro ceso de trasvase de mano de
obra entre dos mercados de trabajo. Hemos co nfirmad o para el
caso andaluz este se sgo en páginas an teriores, cuando a bordamos
sobre la estructura por edades de la c olonia andaluza prese nte en
la capital rioplatense .
Como cabía e sperar de estos patrones migratorios, no
exclusivos de los andaluces por o tra par te, resulta obvia mente una
tasa d e actividad mucho más e levada con respecto a la que
presenta la población activa en la re gión de origen.
Ahora bien, la tasa de actividad por se gmento provincial
varía ligeramente. La menor tasa de actividad entre malagueños
debemos ponerla en r elación con cierto mayor peso que tiene el
componente femenino e infanti l en este grupo, propio de una sesgo
algo más fa miliar en esta corr iente frente al dom ini o de varones
solteros en el cas o gaditano. Aspecto q ue vimos a l a hora de
analizar
Sobre la distribució n ocupacional, J. C. Moya hizo un estudio
para los grupos regionales españoles más numeroso s en e l B uenos
Aires de me diados del X IX. Los andal uces se encontrab an en l a
tercera posición, detrás de los vascos, e n un ranking encabez ado a
bastante distancia del resto por gallegos.
TD- Francisco Cont reras P érez
373
La distribución oc up acio nal de l os tres prin cipales grupos
regio nales es pañoles en Buen os A i res, 1855 ( % )
Tipo de t rab aj o Gall egos
Vascos Andal uc es
No cuali f i c ado 39,6 37,6 12,2
Se m i cu ali ficado 17,1 12,0 11,0
Cualifica d o 16,3 21,2 38,2
Tr abaj o no m anua l b a j o 21,7 21,7 22,1
Tr abaj o no m anua l i n t erm e di o y a l to
3,9 6,3 1 1,0
Profesional 1,4 1,2 5 ,5
100 100 1 00
Valore s porce ntua l es .
Fuen t e: MOYA, J.C. : C ousi ns an d strang ers.
Spa nish Immig rants in Bue nos Aires,
18 50 -19 30 , Berke l y,Un ivers i ty o f Ca lif orn i a , 199 8, p . 22 9.
En func ión de e stos datos, la cua lificación pro fesional de los
andaluces es marca damente distinta a la podríamos deducir de los
estereo tipos mencionados. Un 38 ,2 % de e stos andaluces se ocupa
en los trabajos cu alificados, corr espondientes a los viejos of icios de
artesanos y de propietarios de pequeños comercios. El se gundo
TD- Francisco Cont reras P érez
374
grupo de andaluce s es aún un escalón socioprofe sional más
elevado, esto es, propietarios de pequeños negocios o empleados
no manuales hasta alcanzar el 22,1% .
Así pues, e stas do s categorías interme dias y cualificadas
suman casi dos tercios de la po blación ocupada de origen andaluz
residente en B uenos Aires hacia 1855. Por el co ntrario, las
ocupaciones más fr ecuentes entre gallegos y vascos si sitúan e n la
base de la estructura so cioprofesional de la ciudad : trabajos no
cualificados, e n un rango porcentual del 39 ,6 al 37,6 % , frente a
sólo el 12,2% que representaban para los andaluces.
¿Qué trabajos co ncretos so n los eje rcidos por los andalu ces?
Dentro de esas categor ías inter medias compuestas por oficios y
empleados, las principales ocupaciones concre tas que declararon
los andaluces son por este orden de relevancia: “dependientes”,
“comerciantes” (al detalle), “carpinteros” y “cigarreros” .
244
Entre las mujere s emigrantes se mantiene e l patrón social
de la época con u na menor prese ncia en el mercado laboral. No
obstante, e ntre las que declaran un trabajo fuer a del papel de
“madre de familia” o similar, el colect ivo más numeroso lo forman
las costureras (sobre todo gadit anas), aunque también hay casos
de “mucamas”/“sirvientas”. En esta última ocupación participan
244
Censo d e Buenos Aires , 18 55.
TD- Francisco Cont reras P érez
375
tanto hombres como muj eres, como adelantamos para el caso
español.
Por provincia de origen, entre los dos centenares de
gaditanos la diversidad de o ficios y ocupaciones es la más elevada
en tanto que grup o más numero so. Las princ ipales ocupaciones
son: dependientes, come rciantes, car pinteros, Zapatero, ar tista y
cigarrero.
Entre las actividade s mercantiles y e mpresar iales, de may or
envergadura que e l comerciante al det alle, cabría mencionar casos
siempre individuale s de “consignatario ”, “co rredor ”, “empresar io”,
“fabricante”, “hacendado”
Dentro de los oficios mercantiles, la denominación
comerciante se r efiere propietario de un negocio de v enta al
detalle, siguiendo l os estudios ya c itados de J. C. Moya. H ay otras
actividades mer cantiles o empresariales de más e nvergadura entre
los anda luces, para las que el Censo usa denomi naciones como
“consignatario” (comer cio internacional), “cor redor”, fabricantes,
“hacendado”... Estos sin e mbargo son casos indi vidu ales,
testimoniales.
El segundo grupo provincial andaluz lo constituyen com o
sabemos e l de malagueños. Las dos ocupaciones principales son,
por este orden: co merciantes y dependientes. Algunos oficios están
TD- Francisco Cont reras P érez
376
también represe ntados per o de maner a más testimo nial. En todo
caso siempre en c ifras que nunca super an la de cena de in dividuos
por denominación laboral, lo q ue se expli ca no sólo por el menor
número de malagueños en co mparación con gaditanos, si no
también por que pre sentan una menor tasa de activida d. El pe so de
las mu jeres si n ocupación fu era d e su casa y de menores si n
ocupación in terviene e n ello. Esto debe mos poner en relación con
lo comentado sob re e l per fil visible mente más fa miliar de la
emigración malagueña.
N. Siegrist de Gent ile ha desta cado en sus conclusiones la
singular impor tancia de “artistas” y “cómicos” de origen gaditano,
con estas consideraciones:
“La im portante cantidad de arti stas, dentro d e sus
variedades cómico-dramáticas, que e xpresa el
empadronamiento analizado y el cua dro de pro fesiones y
oficios, es r evelado r e n cuanto a que esta actividad fue
mayormente exhibida por los gaditanos con posterioridad a la
caída del ge neral Rosas. En e fecto, la mayor can tidad de
cómicos arribaron al país después de febrer o de 1852”.
245
Quizás radique aquí parte de la popularización del
estereo tipo de l an daluz que más ar riba hemos co mentad o; el
245
SIEGR IST DE GEN TILE (1990 ), [pp. 392- 410], p. 410.
TD- Francisco Cont reras P érez
377
prototipo del andaluz es el del ar tista, o más bien el per sonaje que
el artista ha ce de s í mismo. Esta a firmación t iene más de co njetura
que de e mpirismo por supuesto; no disponemos de más
información qu e la a quí expuesta, que s in embargo puede ser
indiciaria, a falta de más información disponible al día de ho y.
No obstante, el número de ar tistas gadit anos en el Buenos
Aires de 1 855 era de 12 ind ividuos. Esto equivalía a u n 3% de los
andaluces de e ntonces en la ciudad, y al 4 % de la población activa
de este origen. Pero quizás era el emigrante andaluz más visible.
La visibilidad en razón de la proyección pública q ue se le presupone
al artista, actuaría e ntre los andaluces e n la me dida que el número
dominante de los gallegos en oficios p oco cualificados gen eró otros
estereo tipos en el Bu enos Aires de entonces.
Por lo tanto, después de e ste análisis co mparativo, podemos
afirmar que la emig ración andaluza de estas épocas tempranas de
la e migración contemporánea proce día de oficios tradi cionalmente
ligados a los espacios urbanos y merca ntiles.
Debemos poner e sto en relación con el origen local de la
mayoría de los emigrantes: Bahía de Cádiz y Málaga. Z onas
urbanas y portuarias, con contactos comunicaciones con Buenos
Aires, tradiciones mer cantil es y punto de salid a de comarcas
exportadoras.
TD- Francisco Cont reras P érez
384
pe rí od os co ns id era dos : 18 85- 1 89 5 y 1 91 1- 1 9 30. La em ig rac ió n
an dal uza pr es ent a en amb os p erí od os u na te nd en ci a d es cen de nt e, s i
bi en res ul ta má s ac us ada en 191 1-3 0. Es to in di ca qu e no hu bo en
l os añ os in med iat os un fl uj o mi gr at ori o sos te ni do d e ent id ad tr as el
"a l uv ión " de 18 89. Por el con tr ar i o, l a seri e ga ll eg a pr es en t a un a
l ín ea as ce nd en te en el pri mer pe rí od o, res ul tad o de un f ue rt e y
co no ci do pr oce so de ret roa li me nt ac ión d e la co r ri en te mi gr at ori a. A
su ve z, en 19 11- 30 l a pe nd ien t e de la emi gra ci ón ga ll eg a, sie mp r e
pr es ent and o ni v el es m ig rat ori os sup eri ore s, es li ge ra m ent e men os
ac usa d a q ue el d ec li ve t ra zad o po r l a emi gr ac ión an da l uza . El
res ul ta d o gl ob al d el perí odo 1 88 5- 19 3 0 es una lí nea d e t en den ci a
as cen d en t e en l a em i gr ac i ón g all eg a y d es ce nd en te e n l a an da lu za.
Ha sta aho r a hem os est udi ad o mov im i en to s mi gr at or i os de
di men sio ne s mu y di fe re nt es , p or l o qu e p ar a un a mej or c om pre ns ió n
se req ui er e in tr od uc i r cri t eri os rel at iv os. Uno de es to s pa r ám etr os e s
el d e l a in te ns id ad mi gra t ori a, es d ec ir , el gr ad o de e mi gra ció n
rel at iv o a la pob lac ió n de ca da uni da d geog rá fi ca con si d e ra da . S e
co mp ar an as í l as t as as de em ig rac i ón bru t a por mi l h ab it an tes d e
An da lu cía , E sp añ a y Ga li ci a en la l ong it ud ina l de l ti em p o.
En l í ne as g en er a l es, s e ob s erv an l as fl uc tu ac i one s
co in ci de nt es en lo s añ os de as ce ns o ( 1 88 5- 90 y 19 1 1- 13) y ca í da
(1 8 95 - 98 , 191 3-2 0 y 19 25- 30) . De sde fi nal es de l si g lo XI X la s ta sa s
TD- Francisco Cont reras P érez
385
de Ga li ci a s on la s ma yo re s, si bi en l a gu err a co l on ial c on Cub a
pr ov ocó un d esc en so rel ati vam ent e má s acu sa do en co m par ac ión
co n la s otr as d os se ries . Des ce ns o qu e se ex pl ic a p or el m a yo r pe s o
rel at iv o de es t e d es ti no am eri can o en l a em ig ra ci ón gal l eg a. N o
ob st ant e, las tas as ga ll ega s sig ui e ron sie nd o co n d i f er enc ia las má s
al ta s en el si gl o XX. Ga li ci a c onf i rm a t en er y a u na p ot ent e vo ca ci ón
em ig rat ori a, com o ca us a y ef e ct o d e l o que po dr í am os d en om in ar
co mo un c om ú n a ce rv o mi gra t ori o cr is tal iza d o en vi rt ud de l as
ex pe rie n cia s de su ces iv as ge ne rac i on es des de p rin ci pi os del si g lo
XI X.
En 188 5- 98, An da lu cí a pr es ent a ta sa s de em ig ra ci ón
l ig eram en te m ay ore s qu e la s es pa ñ ola s, d est ac and o
ex c ep ci ona lm ent e e n 1 88 9 y, en me no r m edi da , en 1 89 6. E st os a ño s
l as pr ovi nc ia s d e Cá d iz y, s ob r e t odo , M ál ag a fu er on rec ep to ra s
ex c ep ci ona le s de lo s pas aj es su bs idi ad o s de lo s gob ie rno s ar g en ti no
y bra sil eño . En el p ri me r ter ci o del si gl o X X, An da lu cía mu est ra en
ca si tod os l os añ o s un a in te ns i da d emi g rat or ia i nf er io r a l a esp añ ola
y, p or sup ue st o, a la g all ega .
Un seg un do cr i t eri o rel at i v o mi de l o q ue po d emo s l l am ar el
es fu er zo em i g rat o ri o, es to es , si la pa rt ic ip ac ió n de u na re gi ón en la
em ig rac i ón esp año l a es p rop orc ion al a su p es o de mo g ráf ic o en el
co nj un to del paí s. Gal ici a par t ic ipa en ma yo r pr op o rci ón en l a
TD- Francisco Cont reras P érez
386
em ig rac i ón es pa ñol a q ue p es o t ie n e e n la po bl ac ió n del p aí s. Es te
es fu er zo em ig ra to ri o se ma nt i en e a l o l arg o del pe rí od o 1885 - 193 0.
Su pa rt e en la emi gr ac ión esp añ ol a d es ci en de en 1 88 9 a c au sa del
ma yor in cr em ent o de la em ig rac i ón en otr as r eg io n es es pa ñ ol as ,
es pe ci al men t e la an dal uza . E l f enó m eno in ve rs o se p ro duc e e n
18 95. Es t e esf u er zo m ig rat ori o s ost en i do s e ma nt ien e en b u ena
pa rte du ra nt e lo s añ os de caí da de la emi g rac ión es pa ñol a (l a
Pr i me ra Gu e r ra M un di al ), mo st ran d o un a fu ert e p red i sp osi ci ón
mi gra tori a qu e cu en ta co n m eca ni s mo s de ret roa li m ent aci ón
au tón om os ( a su ve z, es t e esf u erz o m ig rat ori o "s ob r ed i me n si ona do"
ay uda a ex p li car la pér di da de p eso de la po bl aci ón ga l leg a, del
ord en d e 1, 3 p unt os , en el c on ju nt o esp añ ol en el p erí od o i nt erc ens al
18 87- 19 30) .
Mi ent ras la em ig r ac i ón gal leg a ti en d e a t om ar ma yo r
i mp orta nci a en l a em i gr ac i ón es pa ño l a, la an dal uza l o fu e p erd ie nd o
a la rg o pl azo . E n An da l uc ía se p res en ta n de nu ev o cl ar as
di scr ep an ci as ent re la em ig rac i ón de fi ne s del si gl o XI X y la de
pr i nc i pi os d el XX. En lí ne as ge ne ral es , la pa rt ici pa ci ón and al uza en la
em ig rac i ón es pa ño l a del pe rí odo 18 85- 18 98 es su pe ri o r al pes o
de mo g ráf ic o d e A n dal uc ía , de st ac and o t amb ién l os añ os 18 89 y
18 96. L os n iv el es de par t ic ip ac ió n m ig rat o ri a en al gu no s a ñ os no
es tá n mu y lej os d e lo s má xi m os de Ga li ci a. P or el co nt rari o, el
TD- Francisco Cont reras P érez
387
pe rí od o 19 11- 30 mu es tr a qu e la pa rti ci pac ión mi gr at or ia an dal uza
de sc en di ó has t a si tu ars e po r deb aj o de l pe so de mo g r áfi co d e
An da lu cía en la p obl ac ió n esp añ ola (p eso q ue, hab ie nd o de sce nd id o
en 18 87- 97, se in cr eme nt ó en t re 1 91 0 y 193 0), en pa rt e d eb id o al
i nc rem en t o rel at iv o de la dif usi ón de la id ea d e m i g ra r en nue va s
reg i on es de l p aí s.
En res um en , s egú n est os do s p ar ám et ros (p or cen ta je s d e
pa rti cip aci ón en l a emi gra ci ón ex t er i or esp añ ol a y t as as de
em ig rac i ón b rut a po r 10 00 ha bi tan tes ), se pu ed en es t ab le ce r la s
ca ract erís ti ca s esp ec í fi cas d e l a emi gr a ci ón an da lu za y lo s ca mb ios
qu e se pr od uj ero n a lo l ar go de l t ie m po. Des d e el p unt o de vi st a
em ig rat ori o, An da l uc í a pr esen ta car act er ís ti ca s vi si bl em en t e di st in ta s
en lo s si gl os XI X y XX. En el s ig lo XI X, l a par t ic ip ac ión and alu za en la
em ig rac i ón esp añ ol a an ual es su p eri or , exc ep to en un año , al pes o
de mo g ráf ic o re gi ona l en la pob l ac i ón de l pa ís. La s ta sa s an ua le s de
em ig rac i ón po r 10 00 ha bi ta nt es ta mb ié n so n si m il are s o li g era m ent e
ma yor es q u e la s esp añ ol as . An dal uc ía ap are ce pu es c om o un a r egi ón
co n ni ve l es i nt erm ed ios , in clu so in te rm edi os al to s en 188 9 y 18 96,
de emi gra ci ón ex te ri or. Po r el con tr ar i o, es tas c a rac te rí st ic a s
ca mbi an en el pri me r t erci o d el si gl o XX . En est os añ os , el p orc en ta je
de and al uc es en el con jun to emi gra to ri o esp año l es in fe rio r a la
po bl ac ió n esp añ ola qu e rep res en ta n, y en ca si tod os lo s añ os
TD- Francisco Cont reras P érez
388
An da lu cía regi st ra i nte ns id ad es emi gra to ri as in fe ri or es a la me di a
es pa ñol a. S i b ie n pu ede au me nt ar su s ap ort es e n té rm in os
ab sol u to s, An dal uc í a se co nv ie rt e a pr in ci pi os del si gl o XX en un a
reg i ón co n ni vel es emi gra t o ri os rel at i va me nt e m od est os. Po r el
co nt ra ri o, Ga li ci a se man ti en e t an to en el si gl o XI X c om o en el XX
de nt ro a l to s n iv el es em i gr at ori os .
Re co rd em os, sin em bar go , qu e esc ap a a est as est adí st ic as l a
em ig rac i ón vía Gib ra lt ar . Las ag enc ias de em ig rac i ón co n a g en te s en
ca si t od as la s p r ov in ci as an dal uza s des vi ab an ha ci a la co l on ia
br i tá nic a los emb arq ue s, en ma yo r me di da d es d e qu e l a Le y de 1 90 7
en du rec ie ra la s co n d ic ion es pa ra el t ra ns por t e d e em ig ra nt es po r
pu ert os es pañ ol es . E sto s e mi gra nt es an da lu ce s re cl ut ad os po r l os
ag ent es g ib ral tar eñ os a p ri nc ip io s d el s i gl o XX fu er on tr an sp or ta do s
ha cia Am éri c a, y en nú me r o si gn if ica ti vo a Sao P au l o y Ha wa i
247
.
¿C am bia n lo s des t in os re s pe ct o de l per ío do ant e ri or ?
La s fu en t es ut il iza da s no s im pon en ot r a li m it aci ón a la hora
de est udi ar el de st in o de la s m ig ra ci on es po r o ri g en regi o na l. Sól o
pa ra l os añ os 1 88 5 -1 89 5 el I. G. E. of re ce el est adi l lo c on l os dat os
247
RUE DA, G. : "V i da y d es v e n tu ra s d e och o mi l es p añ ol es en Ha w a i d ur ant e la s p ri mer a s
déc ad as del s si g lo X X" , R ev is ta d e His tor ia Con te mp orá ne a , n .º 3, S ev i lla , 198 4, p. 12 5- 1 42.
TD- Francisco Cont reras P érez
389
cr uz ad os "pr ovi nci a de úl ti ma vec i nd ad " y "pa í s de d est i no" . As í
pu es, a p ar ti r d e est os añ os emp eza r em os nu est ro an ál i si s de los
de st in os d e la emi gr ac ión and alu za y, a con ti nu ac ión , en s ay ar emo s
un a es ti ma ció n pa ra e l pe rí od o pos t eri or a p ar ti r d el c onj un to d e
pa saj ero s em ba rca do s p or l os d is ti nt os p ue rt os and al u c es .
Co mp ara da co n es ce na ri o mi gr at or io má s pró xi mo, l a
co r ri en t e mi gr at ori a esp año la en 18 82- 193 0 s e co nc en tr a de ma nera
ab rum ad ora en paí se s de Am ér i ca Lat i na , y es t o es a sí e n m uc ha
ma yor m ed id a q u e la I ta li an a ( do n de es t a opc i ón t en í a un ra n g o
me no r re sp ect o a la de Es ta dos Un i do s y Eu rop a)
248
. Ah ora bi en, al
co nt ra ri o d e l a por tu gue sa , qu e s e di ri gí a c as i ex cl us iv am ent e a
Bra si l, cu at ro paí se s lat in oa me ric ano s aca par a r on el g ru eso de la
em ig rac i ón hi sp ana : Ar ge nt in a, Bra si l, Uru gu ay y Cu ba. S ól o es to s
cu atr o pa ís es ac ap ar ar on pr ogr esi vam en te el 69 , 1 po r 1 00 de los
es pa ñol es sal id os en 1 88 8-9 0, el 70, 68 po r 1 00 de l os d e 190 4-
19 06, el 80, 04 po r 100 en 19 11 - 13 y el 57, 08 po r 10 0 en 1 91 9-
19 21. Po r su pa rte , el nort e de Áf ric a de j ó de se r un d es ti no reg ul ar
al cam b ia r el sig lo ( 21 po r 10 0 d e lo s emi gra n te s d e 1 88 8- 90 ) y
F ran ci a, com o la p ri me ra al t ern ati va eur op ea, no em pe za ría a
248
CARMAGNANI, M.: Emigraci ón medite rránea y América. Forma s y
transformaciones, 1860-1930 , Colombres, Archivo de Indianos, 1994, pp . 148-167. Un
estudio comparativo d e t res corrie ntes migratorias nacionales del sur de Europa: Ital ia,
España y Portugal.
TD- Francisco Cont reras P érez
390
de st aca r pu nt ua lm en te has ta la d écad a d e 19 20 (2 8,8 7 p or 100 d e
l os emi gr an tes es pa ño le s en 18 19- 21)
249
.
A es ca la r eg i on al y co mo v ere m os m á s aba jo, el éx od o d e
An da lu cía p re se nt a u na s pa ut as si g ni fi ca ti vam ent e e sp ecí fic as
res pe ct o al co n ju nto es pañ ol , sob re tod o en lo ref e rent e a la form a
de al t ern ars e en lo s de st in os. En rel a ci ón con lo s de st in os de l a
em ig rac i ón a nda lu za en el si gl o XI X, em pe za mos c al cu lan do l a m edi a
de tre s añ os en do s mom en to s, q ue rep res en ta n ot ras ta nt as y
di fer ent es si tu aci on es mi gra t ori as : 188 9 (añ o d el ma yo r áp i ce de l
si gl o XI X) y 18 9 4 (r etr oce so fin is ecu l ar de l a c or rie nt e t ra s a tl án t ic a).
En el s i gl o XI X, cua t ro so n l os des t in os may ori ta ri os de la
em ig rac i ón an da lu za : Arg el i a, Arg ent in a, Bra sil y Cu b a. Est os cua tro
pa íse s c onc en t ran el 86, 98 p o r 10 0 de la emi gra ci ón en 1 88 8 -9 0 y e l
85, 8 5 por 1 00 en 189 3- 95. Si n em ba rg o, es la co lo ni a fr anc esa el
de st in o pr in cip al en la gen era l id ad d e l os año s en a mb os pe rí odo s:
es te é xo d o r esu l ta pu es m ás r egu la r q ue el ex is ten t e ha ci a A rge nt in a
y Bras i l, a un que , al con tra ri o de és t as , el ca mbi o d e si gl o le su po ne
249
Pa ra lo s c omen tar io s s ob r e e l con ju n to de la em igr ac ión ex t er ior esp añ o la, no s h em os
bá s ic am en te ap oya d o en est a bi bl iog r af ía : VI LAR R A MÍ RE Z , J. B. : Em igr ac ió n es pañ o la a
Ar gel ia (1 83 0- 190 0) , Ma dr id , In st i tu t o de Es tu di os Af r i ca no s, 19 7 5, ob ra c i ta d a e n cap í tu l os
an ter ior es; V I LA R R AM ÍR EZ , J . B. : L os es pañ ol es en la A rge l ia f r an ces a ( 18 30- 19 1 4) , M ur cia ,
Un ive r si da d de Mu rc ia- C. S. I. C. , 19 9 0, es un a ac tua li za c ión de la ob ra an te ri or , ha ci en d o
ma y or hin ca p ié en la lab or des emp eña da por l os es p a ño le s es p ec íf ica men te en la an tig u a
co lon ia fr anc es a; BO NM AT Í AN TÓ N, J. F.: Los es pañ ole s en e l Ma gr eb (s igl os XI X y XX ) ,
Ma dr id, Ma pf re , 19 92, in tr odu ce en el estu dio a Mar rue co s y Tú nez ;. SÁ NC HE Z ALO NS O, B. ,
Los c au sas de l a emi gra c ión esp añ ol a, 18 8 0- 19 30 , op . c it. , pp. 14 2- 1 5 8, of re ce u na
per sp ect iva gen e ra l d e lo s dif er en te s des tin os d e l a emi g ra c ión ex ter io r in clu yen do A mé r ic a.
TD- Francisco Cont reras P érez
391
un des c en so de en verg adu ra ; ta mb ié n es t e fl uj o es tá mu cho má s
l oca li za d o en la pr o vi nci a d e A lm erí a. En su ma , es t os ú lt i mo s tr e s
pa íse s par ti ci pa n a lo la rg o d el ti em p o m uy de si gua lm en te com o
de st in os d e la emi gra ci ón an da lu za, si e nd o el c a so má s l la mat iv o e l
de Ar g en ti na. Cub a, aun qu e m en os im po rt an te pa ra l a e mi gra ci ón
an dal uza qu e p ar a l a e sp añ ol a en su c on ju nt o, ta mbi én p res en t a
gr an r eg ul ari dad c o mo d est in o d e l os a n da l uc es .
Co mo he m os di ch o, la imp ort an ci a de Ar ge l ia co m o d e st in o
de l con jun to de la em i gr ac i ón esp añ ola dec ay ó en lo s pri m er os añ os
de l sig lo XX. E n rea li da d, est a co rri en t e m ig rat o ri a hab ía al can zad o
su má xim o des ar rol lo des de las dé c ad as cen tra le s de l si g lo XI X, en
co nc ret o en la dé ca da de 18 40, co n un seg un do mo me n to d e au ge
en los añ os 1 86 0- 70. No obs tan t e est a s fl uc tu ac i on es , est e éx odo s e
ca ract eri zó p or su reg ul ari da d a la rgo pl azo y, es p eci alm ent e, po r s u
es ta cio na li da d a nu al q ue o sc i la ba seg ún l os c ic los d el e sp art o y
po st eri or me nt e l a v id . A l ser una emi gra ci ón t em po ra l,
"g olo nd ri na "
250
, es pr es um ib le qu e, si tu vi éram os da tos fi ab les d e
ret or n os , la po si ci ón de A rg el i a c am bi arí a. Est ab le cid os so b re t od o en
el D ep ar ta me nt o d e O rán , lo s esp año l es (p roc ed ent es d el Su des te y
250
Com o ad ela n ta mos, J. F. Bon ma t í cr iti ca es te “m it o” se ña lan do qu e, en al g un os
per í od os , el c o mp one n te d e em igr aci ón def in it iva l le ga a sup era r a e st e ot r o de ca rá ct er
es t ac i on a l. BO NM ATÍ AN TÓ N, J . F. : Los esp añ ol e s en el Ma g re b (s ig los XI X y XX ) , op . c it. , p.
91.
TD- Francisco Cont reras P érez
392
el Lev an te) suf ri e ro n la co mp ete nc ia d e l os tr ab aja d or es ma gr eb í es
(m arr oqu íes y a rg el ino s) a p ar ti r de 19 00. En co ns ec u en ci a, los
sa lar io s b aja ron y la cor ri en te em ig rat ori a a A rg el ia di sm i nu yó en
l ín eas ge n eral es au n qu e se pr od uj er on alg un os reb rot es en año s
po st eri or es.
Los an dal uc es f orm ab an el 46 ,5 9 p or 10 0 d e l a em i g r ac ió n
es pa ñol a ha cia Arg el ia en 188 5-9 5. L a in men sa may orí a de est os
an dal uce s p ro ced ía de Al m erí a (8 9,9 8 p or 1 00) . Su e vo lu ció n
pr es ent a u na ma y o r reg ul a ri dad de la c orr ie nt e an d a lu za r e sp ect o a
l a esp añ ol a, no obs ta nt e la t en d en ci a de sc end ent e d e am ba s. Po r
ot ra pa rt e, el añ o 18 89, má xi mo en el t ot al de emi gr ac i ón d e
An da lu cía , no se de st aca en ig ua l man era sob re la co rri ent e qu e s e
di rig ía a A rg el ia . El má xi mo de 18 89 se ñal a el in ic io de la e mi gra ció n
am pl ia men te ma si va d e an dal uc es a A mé ri ca . L a t ab la qu e s ig ue
mu est ra los p orc en ta jes de pa rti ci pa ci ón de la s di ez p rin cip ale s
co r ri en t es r eg io na le s en l a emi gr ac ió n esp añ ola a A mé ri ca en 18 8 5-
95 y l as t asa s d e c r ec im ie nt o m ed io a nu al de 1 88 5- 8 9.
TD- Francisco Cont reras P érez
393
La emigr ación a A mérica, 1885 -18 95.
Comparación regional.
Regiones % de la emigraci ó n
españ ola,
1885-9 5
Tasa de crecimie nt o m edio
anual,
1885-89
An dalucí a 12,52 133,53
Astu rias 11,27 58 , 50
Ba le ares 1,80 77 , 83
Cana ri a s 10,41 51 , 15
Cantabria 2, 88 25,19
Castilla-L e ón 4 ,15 96,37
Cata l u ña 10,15 42,74
Galicia 36,31 31 , 86
P. V asco 2,04 56 , 45
Va le ncia 1,34 88 , 85
Fuente: I . G.E.: Est a d ís tica de emigr ación ... (vario s a ños).
Elaboració n pro pia .
A c on si de rab l e di st an ci a de Gal ic ia y en pr opo rci ón si mil ar a
ot ra s reg ion es más peq ue ña s, An da l uc ía se sit úa com o la se gu nd a
reg i ón esp añ ol a qu e más emi gr an tes ap ort ó a Am éri ca , pa rt i ci pac ión
qu e si n em ba rg o es in fe rio r al p es o d e la pob la ci ón an da lu za en el
to t al de la esp año l a ( 19 ,5 y 19, 0 p or 100 en los ce ns os d e 18 8 7 y
18 97 re sp ec ti vam e nt e). En l os pr i me ros añ os, An da lu cía tam bi én
reg is t ra la má xi ma t as a d e c rec i mi ent o med io anu al , p or en ci ma d e
reg i on es emi g rat or i as por ex ce l en ci a. A ho ra b ie n, u na c on s i de ra ci ón
má s pr ec is a de la em ig ra ci ón an d alu za a Amé ric a req ui er e at en de r a
su ev ol uc i ón t emp or al y por pa íse s de d es ti no .
TD- Francisco Cont reras P érez
400
úl ti m os añ os d e la co lo ni a, po r l o q u e lo s es pa ño l es s egu í an s ien d o l a
ma yorí a d e lo s in mi gra nte s bl an c os. Est e pr edo mi ni o num ér ico , per o
ta mb ié n ec onóm ic o y soc ia l, se ret om ó tr as el pa rén t es is ab ier to en
l os año s in med ia to s a la gu err a de l a In dep en d enc ia de 18 98, pa ra
l le ga r a al can zar c if ra s cie rta men t e esp ec ta cul ar es en 192 0.
Co mo en el ca so de la in mi gr ac i ón en Br as i l, en Cu ba l a s
ci fra s c onoc id as co n fir m an la vin cu la ci ón en tr e in m ig rac ió n pr i va da
es pa ñol a y ab ol i ci ón de l pa tr on at o, úl ti ma co be rtu ra d e la es cl av i tu d,
en 18 86, a la v e z qu e rel aci on an am bas rea li dad es c on la p r od uc ció n
de a zúc ar. Al re cru d ece rs e e l et e rn o pr ob lem a de l a e sc ase z de ma n o
de obr a y co n el ob jet ivo po lí ti co de a um ent ar l as fi la s “l ea le s ”, el
go bi ern o me tr op ol it an o di spu so, en la ley pr esu pu es t ari a d e 1 8 86-
18 87, el pa g o to t al d el p as aj e des d e l os pu ert os es p añ ol es ha st a l a
Is la a aq u el los in mi gra nt es ap to s pa ra el t ra baj o a g rí col a qu e
qu is ie ra n ar ra ig ar se con su s fam i li as. E st a p ol ít ic a d e est í mu lo a l a
en tr ad a d e f am il i as ob rer as s erí a r eto mad a p ost e ri o rm en t e p or e l
go bi ern o d e la R ep ú b li ca de sd e 19 10, fe ch a de la ap li ca ci ón efe cti va
de l a n uev a L ey de I nm ig rac ión y Col oni z ac i ón
255
.
Po r es to s y ot ros m ot ivo s rel ac i ona do s con la pol ém ic a "c ri si s
ag rari a d e fi n de sig lo" en la m is ma m et róp ol i, la sa l id a de
255
MA LU QU ER DE MO TES , J. : Na ció n e inm ig ra c i ón : lo s espa ño les en Cu ba (ss . XI X y
XX ) , C olo m br es , Ar ch iv o d e I nd ia no s, 1 9 9 2, p p. 43- 59 y 95- 10 4.
TD- Francisco Cont reras P érez
401
i nm i gr an tes de Esp añ a com ien za a aum ent ar ju st o en 188 6 y si gu e
ha cié nd ol o, ya m ás de ci di da men t e, de sde 18 89 en p ar al elo a la s
co s ec ha s az uc ar er as . Los n iv ele s má xi mos se alc an za ro n en 189 2 y
18 94, a l a v ez qu e l a za fr a se si tu ó e n su s má s al t as c ot as. En t r e
18 82 y 18 94 ent ra ro n ce rca d e 300 . 000 esp añ ole s en C ub a (s i n
co nt ar fu nc ion ari os ni mi li ta res, al gu nos de est os úl ti mo s ta mb ié n se
ra di car on c om o ci vi l es en la is la tr as li ce nc ia rs e)
256
. En el qu in qu en i o
18 95- 18 99 lo s ret or nos a E spa ña su pe ra n a l as s ali da s.
Los da to s ana li za d os por Ma luq ue r d e Mot es ac erc a d el
co mp on en te r eg io n al y oc up aci ona l d e lo s esp añ ol es e n Cu ba ,
rev el an qu e, aun a ri es go de sim pl if ic ar, los c an ar i os , co mo bra cer os
ag ríc ol as est aci on ale s, y los cat al an es y más rec i en te men te lo s
ca ntá bri cos (g al le go s, ast uri an os y sa n ta n de rin os ), com o
i nt erm edi ar i os co m erc ia l es u rb an os, c om po ní an el gr ue s o d e est a
i nm i gr ac ión . L os an da l uc es (3. 06 0 in di v id uos ) oc up an el qu i nt o lu gar
en tr e l as com un id ad es r egi ona l es, a unq ue e l aut or no s eñ al a su pe rf i l
oc up aci ona l y ta mp oco se di sp on e d e in for ma ci ón que c on f i rm e es t a
256
Mor en o Fra g in al s y M ore n o Ma s ó ha n def en di d o, rec ien te men te, la tes is de qu e
tr a dic io n a lme n te el e j ér c i to esp añ ol en C ub a fu e u n a ví a mig ra to ri a pa r a muc h os r ecl u tas . N o
h ay dat os con cl u ye n tes al r esp ec to per o s í in dic ios de la im po r ta nc ia de es ta v ía mig ra to ria ,
en par tic ula r en tr e los tra baj ad or es ga l le gos de in ge n ios az uc are ros de la p ro vi nc ia de
Ma tan za s. MOR ENO FRA GI NAL S, M. R. y M OR E NO MA SÓ. J. J. : Gu er ra, mi gr ac i ón y mu ert e.
(E l ejé rc it o es pañ ol en Cu b a co mo ví a m ig rat ori a) , Co lom bre s, Ar ch ivo d e In dia n os , 1 99 3, p.
62.
TD- Francisco Cont reras P érez
402
po si ci ón rel at iv a par a año s pos t eri ore s
257
. Así p ues , los a nda lu ce s
ha bí an pe rdi do a m ed ia dos del sig lo XI X el pr ed omi ni o qu e hab ía n
te ni do en el si gl o XV II I, cu an d o rep res ent aba n e n p rim er
co mp on en te reg ion al esp añ ol en l a c ol on ia
258
.
Cu b a ocu p ó el te rc er lu gar ent re l os d est in os am eri ca n os d e
l os an da luc es en 18 85- 95. Pe ro , al co nt rari o de l ca s o es pa ño l , est a
po si ci ón r el ati va n o f ue si st em át ic a, en ta nt o qu e est u vo
co nd ic io na da en g ran med id a p o r l os f l uc t ua nt es po r cen ta je s
mi gra tori os h ac ia B ra si l y , so br e t od o, Ar ge nt in a ( vé an se l as fi gs . 3. 8
y 3.9) , y tam bi én p or l as ne ce si dad es m i li t ar es en l a c olon ia .
La s s e ri es d e las em ig rac io n es esp añ ol a y an dal u za a Cub a
mu est ra n un a t en de nc ia as ce nd en te y, no obs tan te , ci er ta s
pa rti cul ari dad es en su s fl uc tu aci one s. Co mo se ha me nc io n ado más
ar ri b a, lo s ni ve l es má xim os de la i nm ig rac i ón es pa ñ ol a se al ca nza n
en 18 92 y 18 94, co i nci di en do c on la s má s al ta s c ot a s de l a za f ra (a
su ve z, el ca l en da ri o de la zaf ra im pon ía una mar c a da est aci on al id ad
a est a emi g rac ió n de br ac er os ). Po r su p ar te , en l a cor ri en t e
an dal uza los m áx im os se lo ca li za n al pri nci pi o y, d e m ane ra más
so st eni da, al fi na l del perí od o con si de ra d o. E l a ño 18 87 es el
257
MA LU QU ER DE MO TES , J. : Na ció n e inm ig ra c i ón : lo s espa ño les en Cu ba (ss . XI X y
XX ) , o p. c it. , pp. 63- 9 4.
258
MO RE NO F RA GIN ALS , M. R. y MOR ENO MA S Ó. J. J. : Gu err a, m igr ac ión y mu e rt e. (E l
ej érc ito espa ño l e n C uba c omo v ía m i gr at or ia) , op. ci t., p . 64.
TD- Francisco Cont reras P érez
403
mo me nt o en qu e se hac en ef ect i vo s l os nu evo s ga st os est at ale s
pr es up ue st ad os pa ra su bve nc io na r la em ig ra ci ón d e br ace ro s ha cia
Cu b a. Ah ora bi en, y de sd e al me n os 18 85, la em ig ra ci ón d e
an dal uce s est uvo fu nd am en t al men t e ma rca da p or l as n ec es id ad es
mi li t ar es, s ob r es al ie nd o l os qu e de cl ar a ron t en e r su últ im a v ec in dad
en Cád i z
259
. En tre 18 95 y 18 98 Es pañ a rea l i zó el ma y or es fue r z o
mi li t ar j am ás ll eva do a ca bo po r un a po ten ci a col on ia l an t es d e la II
Gu e rr a Mu nd ia l. La Gue rra d e In de pe nd en ci a de Cub a se in i ci ó el 24
de f eb rer o d e 189 5 y en es e mis mo añ o ar ri ba ron a la is l a 103 .7 61
so ld ad os ( el a ño a nt eri or n o ha bía n s up era do l os 5. 4 00)
260
.
El con sid era bl e c on ti ng en te c ast ren se ( de st aca d o o de pa s o)
co n b as e en la pr ov in ci a ga di ta na j ug ó un p ap el ca d a vez m ás
i mp orta nt e co n fo rm e se r ec rud ecí a el co nf li ct o col on i al y, dad o su
ma yor pe so rel ati v o en el c on ju nt o and al uz, exp li ca q ue est a
"e mi gra ci ón " se in crem en ta ra en par al el o a la di sm in uci ón d e la
co r ri en t e esp añ ola en gen er al y, p or e ll o, te nd ie ra a c om pe ns ar la
ca ída d e la de ot ra s pr ovi nci as and alu za s en el t ot al reg io na l. En
18 95, de lo s emi g ra nt es an da lu ce s a Cu ba el 95 ,8 0 p or 100 est aba n
259
Par a ev i ta r eve n tua les er ror es en la in te rpr eta ci ón po s t er ior de la s es tad íst ic as , el
I .G .E. re com en d ó qu e a pa rt ir d e 18 96 se de sa g re gue n las cif ras de lo s f un ci on ar io s ci v ile s y
mi lit ar es de l có m pu t o p ro v in cia l de "v er d ad er os em ig ra nt e s" (a g ri cu l to re s y c o mer ci an tes ).
E l "de sa st re d e l 98" des v eló , en tre otr as c osa s, lo pa rc ia lm ent e ta r d ío de es ta dec is ión .
I .G .E. : Es tad ís t ic a d e la emi gra c ión é inm igr ac i ón [ .. .] 18 91- 1 89 5 , Ma dr id , 18 9 8.
260
MO RE NO F RA GIN ALS , M. R. y MOR ENO MA S Ó. J. J. : Gu err a, m igr ac ión y mu e rt e. (E l
ej érc ito espa ño l e n C uba c omo v ía m i gr at or ia) , op. ci t., p . 12 7.
TD- Francisco Cont reras P érez
404
av eci nd ado s en Cá diz ( so br a dec i r q ue en su i nm ens a m ay orí a era n
ho mb res jó v en es) , gu ari smo al g o má s alt o al de su p a rt ic ip ac ió n
me di a en es ta cor rien t e an da lu za (8 1, 18 po r 100 ) y
ab rum ad ora me nt e sup eri or al de su p ar ti ci pa ci ón en la s ot ras
am eric an as. N o ob st an t e e st e ap ort e emi gr at ori o "o f ic ial ", lo s
av eci nd ado s en A n d al u cí a sól o r epr ese nt ar on e l 6 , 4 6 p or 100 d el
to t al de es pa ño le s q ue s e d ir i gi er on a Cu ba a l o l a rg o d el p erí odo qu e
es ta mo s an al iz an d o.
Es tas fu ero n l as f or mas de em ig rac i ón d ir ec ta a Cub a. Pe r o
ta mb ié n se dio un a re em i g ra ci ón d es de ot ros paí ses am eri can os .
Se gú n lo s inf orm es gen era do s p or e l c o ns ul ad o ge n era l d e E spa ña en
Ar g en ti na, u n "nú mer o in ge nt e" de l os emp obr eci do s es pa ñol es
l le ga d os en 18 89, al di fun di rs e l os pr oy ect os d e i n mi g rac ión y
co lo n i za ci ón pr esu p u est ad os pa ra Cu b a en 18 8 7, so li ci tar on l a
"r epa t ri ac i ón" ofi ci al ha ci a la is la . Como se ha di ch o, en A rg en ti na se
pa sab a en la dé ca da de 18 90 po r un p erí odo d e re c es ión eco nó mi ca,
qu e ha cí a má s di fí cil la in teg raci ón s oc io l ab ora l d e est os re cié n
l le ga d os , ent re el l os g ra n pro p orc ión de and alu ces . Co mo re sp u es ta,
y en coo rdi nac ión c on los co ns ul ad os es p añ ol es a cu yas pu erta s s e
ag olp aba n es pa ño le s sol ici ta nd o se r r ep at ri ado s, el go bi ern o col oni al
de Cu ba y el Cí rc ul o d e Ha ce nd ad os ll ev ar on a ca bo al gu nos
pr oy ect os d e t ra sv as e d e es pa ño l es de sd e Ar ge nt in a y B ra si l p ara s er
TD- Francisco Cont reras P érez
405
as ent ad os co m o col on os . Es to s pr oy ec t os de rep at ria ci ón i mpo n ía n
ci ert as c on di ci on es a los be n ef i ci ado s, des ta can do l a d e q ue t od os
de bí an pe rm an ec er co mo m an o d e obr a ag rí co l a en la s exp lo ta ci on es
cu ban as a l as q u e s e d es ti na ran
261
.
En el si gl o XX, la s e gm ent ac ión d el fl uj o emi g rat ori o an da lu z
po r d est in o p ar ec e pr es ent ar otr o s ra sg os sig ni fi ca t iv os. Ah ora b ie n,
l a di fi cu lt ad de su aná l is is ra di ca en qu e el I. G.E . no of rec e ya , com o
ad ela nt am os, l os es tad il l os co n l os d at os c ru zad o s: ori g en
pr ov i nc i al /p aí s d e des t in o. Au nqu e só l o se a a mo d o in di ca t iv o,
em pl ea r em os la p r op o rci ón de ca da d es ti no en tr e el c on ju nt o de
em ba rqu es ef ect ua dos p or l os pu ert os an dal uc es par a ap li car la ,
co mo co efi ci ent e di s t ri bu id or, al c ómp ut o to t al de tod os aq u ell os qu e
de cl ar ar on te n er su vec in da d en An da lu cí a. Con est e cál cul o,
es ti mam os la s eg m en t ac ió n d e la co rr i ent e and alu za p or d est in o. a
pa rti r de la me di a d e lo s año s en t o rn o a los d os ú lt im os má xim os
em ig rat ori os d e es t e p ri me r ci cl o ma si vo co nt emp orá ne o ( 191 2-3 y
19 20- 1).
261
Arc h iv o G ene ra l de la Ad min i st rac ión (A .G. A.) , Se c c ión de As un to s Ex te rio r es (A . E. ),
ca ja 9 0 07.
TD- Francisco Cont reras P érez
406
Estimación de la partic ipa c ión de l os prin c ipa les país es de de s tino en
la emigración andaluza, 1 912- 3 y 1920-1
Destino 1912-13 1920-21
Coef icie nte
emigrator io Emigració n
estimada Coef icient e
emigrator io Emigración
estimada
Argentin a 0 ,6 4
2129 1
0,23
7049
Brasil 0,03
998
0,00
0
Cuba 0,0 3
998
0,25
7662
Pto . Ri co 0,00
0
0,01
306
EE. UU. 0,01
333
0,09
2758
Arge lia 0 ,09
2994
0,36
1103 3
M a rruecos 0,1 4
4658
0,28
8581
Otros 0,07
2329
0,03
9119
El coe fi c iente s e ha hall ado s ob re la base d el númer o de em bar cados por des ti no en l os
pu ertos andaluces para, un a v ez cal cu l ado , s er ap l i ca do a l a m ed i a anua l de l a e m i gra c i ón
ext er i or an daluza en cada pe ríodo cons i dera do .
Fuen te: I. G .E.: Estadí stica d e emig raci ón .. . (var i os año s ).
Elabora ción pro p i a.
De be m os s eña la r q ue la s ci fra s de lo s pu ert os d e Má lag a y
Al mer ía d eb en se r má s ap rox im ad a s al des ti no re al d e su res pe ct iv a
em ig rac i ón p rov in ci al qu e la s d el pu ert o d e Cá di z, en ta nt o qu e es t e
úl ti m o pu ed e p re se nt ar un se sg o d eb i do a qu e, con r es pec t o a
aq uel l os ot r os d os, p res en t a un a m ay or h et e rog en eid ad r eg i ona l
en tr e lo s pa s aj ero s em ba rc ad os
262
. La pr op orc ió n de an da luc e s ent r e
el pa sa je emb ar ca d o en l os pu ert os de la reg ió n pr es en ta , en 1 91 2,
262
Po r o tr a pa r t e, ha y qu e ten er en cu en ta qu e, so br e t od o tra s la 1. ª Gu err a M un dia l,
au men t a el nú mer o de an d al uc es qu e d ec id en em bar c ar por ot ro s pu e rt os es pañ ol es , c om o
lo s de P on te v ed ra , a l hab er se re du c id o el nú mer o de bu qu es qu e t oca ba n Cá d iz y uti li z ar se
el fe rro car r i l en los tra sa l a dos ter res tr es . En con cr eto , 103 3 an da luc es emb arc ar on en otr o s
pu ert os ga ll ego s en 192 0, de ell os alg o má s de la mi ta d era n de Al m er ía , pr ovi n ci a tod av í a
ma l c omu ni ca da co n el r es to de su re gi ón.
TD- Francisco Cont reras P érez
407
es to s va l or es: Má la ga ( 8 4, 27 p or 10 0; si en do el 61, 6 0 p or 10 0
ma lag ueñ os ) , Al me rí a (7 7, 15; 61, 03 alm eri ens es) y Cá di z (59 , 55;
20, 7 8 g ad it ano s) .
Co ns i de ran d o est as prec au ci on es, en l os m áx i mo s
em ig rat ori os co ns id era d os d el si gl o XX , obs erv am os qu e l o s des ti no s
tr ad ic io na le s (A rg e nt in a, Bra si l, Cu ba y Arg el i a) pi erd en , en su
co nj un to , pes o en la em i gr ac i ón por pu ert os an dal uc es. Si en 18 8 8-
90 atr aí an el 87 p or 10 0 d e l a em ig ra c ión an dal uz a, a pr i nc ipi o de l
es te si gl o b aj an h as t a r epr es en ta r m eno s de l 78 po r 1 00.
Ma rru ec os su rge e n el n or t e de Áf ri ca com o al te rn at i v a
ge og ráf ica a la co rri en te ar g eli na. La s n uev as p ers p ect iv as sur gi da s
de l est abl ec im ien t o del d obl e p ro t ect orad o f ran c o -e spa ñol
fa vor eci er on e l f lu jo em ig rat ori o, con l o q ue, por un a p art e, se
co nf irm ada l a te nd en ci a i ni ci ad a du ra nt e coy unt u ra b él ic a de 19 14-
19 (a par ec e c om o al ter na t iv a ce rca n a al di sl oca rs e el tr an sp ort e
tr as atl án ti co) y, po r ot ra, se r es p on d ía a l a d em an da de tr ab aj ado r es
su sci tad a po r el in cr eme nt o de las i nv er si one s fr an c esa s en su pa rt e
de l t err it ori o.
En Amé ri ca , E st ad os Un id os vi en e a re em p la zar a Bra sil co mo
de st in o en 1 92 0- 21, c on fi rma nd o la t en den cia de p ri nc i pi os d el s ig lo
cu and o lo s pa saj es de l a Boa rd of Im mi gra ti on of H aw ai i co mp etí a
co n los br asi leñ os . Cu ba en 19 20 ad qu ie r e un r en ac i do i nt e rés pa ra
TD- Francisco Cont reras P érez
408
l os ma la gue ño s e n con cr eto , tra s hab er si do pr á ct ic am ent e
de se ch ad o co m o des ti no en 19 1 2 en fav or de Arg en ti n a. La
em ig rac i ón a A rg en t in a exp li ca de nu evo en gr an pa rt e el má xi mo d e
19 12- 3, si en d o en est a oca si ón Al me rí a (p or de l an t e d e Cád iz y
Má lag a) l a p rovi nc ia q u e m ás em ba rqu es r eg i st ra co n e st e d est in o.
So n nu me ros as la s d ud as q ue ex is te n sob re l o s
de te rmi na nt es de e st e re br ote emi gra to ri o. Be rn al n o lo int ent a,
Ma teo Avi l és no lo acl ara y Sá nch ez Al ons o n o c on c r et i za. Lo ci ert o
es qu e l a em i gr ac i ón a Am é ri ca d e 19 12- 3 afe ct a, en g en er al , má s
i nt ens am en t e a nu eva s pr ov in ci as an da l uz as qu e en 1 8 89. Un a
ex pl ic ac i ón pu ed e d ed uc irs e de l ca mb io de l ti po de ara n c el es tu di ado
po r Sá nc he z Al ons o, que ar rui nar ía a lo s p equ eñ os p r op ie t a ri o s
ce r eal íc ola s, co n l o qu e a l a cri sis de la ag ri cul tu ra ex po rta dor a s e
un ía l a c ri sis de l as m ayo ri ta ri as z on a s de s eca n o.
Ah ora bi en, en l as n uev as p ro vi nc ia s el ce ns o ag rar i o m ue st r a
un a men or imp ort an ci a de l os p eq ue ño s p rop i eta ri os , los m á s
vu ln era b l es a la s cr i sis y co n rec ur so s par a p ag ar se el pa sa je . Un a
se gu nda p os ib il i da d exp li cat iv a se d i rig irí a a bu sc ar en tre lo s
de te rmi na nt es de es te se gu ndo al uv ió n el ef ect o ac um ul ado d e la
i nf or ma ci ón y l as c ade na s m igr at or ia s qu e s e ge n era ba n de sd e 1 88 9.
No exi st e, a la esp e ra de la s in ve st iga ci on es qu e est amo s re al iza n d o
so br e lo s par t es c o ns u la res, d at os qu e co nf i rm en es t a su po si ci ón ,
TD- Francisco Cont reras P érez
409
má xim e cu an do Al me rí a no ha bí a pa rt i ci pa do d e ma n era im po rt an te
en e l alu vi ón am eric an o d e 18 89.
A l a lu z de l os da t os d el P ri me r C en s o Ag ra rio d e E spa ña
(1 9 62 )
263
y de sd e un a per sp ect iv a ma c ro an al ít i ca , res ul ta ra zon ab l e
ad ela nt ar qu e est e re b ro t e p od ría es ta r r el ac ion ad o co n la cr is is d e
ot r os t ip os d e t en enc ia d e ti er ra : n o s erí a t ant o l a cri si s de l a
pe qu eña p rop i eda d com o la d e la p eq ue ña exp lot ac ió n en su
co nj un to , est o es, la de l arr end at ari o ta mb ién (y en men or m edi da e l
ap arc ero ) . Es t as do s últ im as son fo rm a s de te n en ci a má s ex te nd id as
en las com arc a s occ id ent ale s de An da l uc ía qu e l a pe qu eña
pr op i ed ad , co mp at i bl e c on la exi ste n cia de una gr an pr op i ed ad y c on
un tra di ci ona l ap rov ech ami ent o c e re al íc ol a. La ex ten si ón de l
ar r en da mi ent o ha b í a sid o el f ru t o del p roc es o de " c am pe si ni zac i ón "
qu e ac omp añ ó a l a s r ef o rm as li be r al es d e la p rim era mi ta d d el si g lo
XI X en A nd alu cí a
264
.
En co nc ret o, si t om am os c om o va ri ab le ex pl ic at i va l a
pr op orc i ón d e ar re nd at ar i os e n l as pro vi nc ia s an dal u zas y c om o
va ria bl e de p end i en t e su s ta s as de em ig ra ci ón p or 1 00 0 ha b. en
263
I ns titu to Nac io n al de Es ta d ís tic a (I .N. E. ): Pr i me r Ce ns o Ag ra ri o de E sp aña (oc tu b re de
19 62). R esú men es nac i on al es , Ma dr id , 1 96 6.
264
V éan se lo s es tu di os re al iz ados po r l os m iem br os de l Gr up o de Es tu di os Agr ar io s ,
don de e l "pr oc es o d e cam pes ini z a ci ón" es def inid o c om o " e l acc e so a la p rop i eda d o a la
ex p lo tac ión de la tie rr a de l ca mp es ina d o" . Gru po Es tu di os A gr ar io s (G .E .A .) :
" Tr an sfo rm ac io n es a gra ria s y ca mb ios en la fu n c ion a li dad de l os p ode re s loc a les en la Al ta
An dal uc ía, 1 750 - 19 50" , Not ic ia r io de h is tor ia a gr a ri a , n .º 10, Za r ag oza , 1 99 5, p p. 35 - 66.
TD- Francisco Cont reras Pérez
501
(D el ega ci o ne s en H ue lv a y Se vi ll a) . F on do : In st i tu to Nac i on al de
Es ta dí si t ca ( Del eg ac io nes en Hu e lv a y S ev il la ).
-- - : Res ul ta do s pr o vi si on al es d el ce ns o de la pob la ci ó n d e Es pa ña
se gú n el emp ad ro n am ien t o h ec ho en la Pe ní ns ul a e is l as
ad ya cen t es el 31 de di ci emb r e d e 18 9 7 (D i rec ci ón Ge n er a l d el
In st i tu to Ge og rá fi c o y Es ta dí st i co) , Ma dr id , Im pr ent a d e la
D. G. I. G.E . , 1 899 . F ond o: Ins t it ut o Na ci on al d e Es t ad ís i tc a
(D el ega ci o ne s en H ue lv a y Se vi ll a) .
-- - : Cen s o d e la p ob l aci ón d e E s pañ a s eg ún el e mp ad ro n am ie nt o
he ch o en la Pe ní ns u la e is la s ad ya c ent e s el 31 de d ic i em b re d e
19 00 ( Dir ec ci ón G en era l del I ns ti tu to Ge og rá fi co y E s ta dí st i co) ,
Ma dr id , I mp re nt a d e l a D. G. I. G .E ., 190 2. F on do: In s ti t ut o
Na ci on al d e Es ta dí si t ca ( Del e ga ci on es e n Hu el va y S e vi ll a) .
-- - : Cen s o d e la p ob l aci ón d e E s pañ a s eg ún el e mp ad ro n am ie nt o
he ch o en la P ení ns ul a e i sl as a dy ace nt es en 31 de d ic ie mb re d e
19 10 ( Dir ec ci ón G en era l del I ns ti tu to Ge og rá fi co y E s ta dí st i co) ,
Ma dr id , I mp re nt a d e l a D. G. I. G .E ., 191 3. F on do: In s ti t ut o
Na ci on al d e Es ta dí si t ca ( Del e ga ci on es e n Hu el va y S e vi ll a) .
-- - : Cen s o d e la p ob l aci ón d e E s pañ a s eg ún el e mp ad ro n am ie nt o
he ch o en la Pe ní ns u la e is la s ad ya c ent e s el 31 de d ic i em b re d e
19 20 (D ir ec ci ón Gen e ral de Es ta dí st i ca) , Mad ri d, Tal le re s d e la DG
de l In st i tu to G eog r áf ic o, 1 922 . Fo nd o : I ns ti tu to Na ci on a l de
Es ta dí si t ca ( Del eg ac io nes en Hu e lv a y S ev il la ).
-- - : Cen s o d e la p ob l aci ón d e E s pañ a s eg ún el e mp ad ro n am ie nt o
he ch o en l a Pen ín su la e i sl as ad ya cen te s del no rt e y co st a
oc ci den t al d e Áf r ic a el 31 de d i ci em br e de 19 30 (Di r ec ci ón
Gen e ra l d el Ins ti t ut o Ge og rá fi co , C at as t ral y E st ad ís ti c o) , M ad rid ,
Ta ll er es de l In st it u t o Ge og rá fi co y Ca ta st ral , 19 32 . F on do:
In st i tu to Nac io nal de Es ta dí si t ca (De l ega ci on es en Hu el va y
Se vi ll a) .
-- - : Es ta dí st i ca d e l a em ig ra ci ón e i nm i gra ci ón de Es pa ña en los añ o s
de 1 88 2 a 18 90 ( Di rec ci ón Ge ne ra l d el In st i tu to G eo gr áf i co y
Es ta dí st i co) , Ma dr id , Im pr ent a d e la D. G. I. G.E . , 189 1. Fo nd o:
Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S.
-- - : Es ta dí st i ca d e la em ig rac i ón e in mi g rac ió n de E sp añ a en el
qu i nq uen io 1 891 - 18 95 (D ir ec ci ón Gen e ra l del Ins ti t ut o Geo g ráf ic o
y Est ad í st ic o) , Ma dr id , Imp ren t a de la D. G.I .G .E ., 18 98. F ond o:
Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S.
-- - : Es ta dí st i ca d e la em ig rac i ón e in mi g rac ió n de E sp añ a en el
qu i nq uen io d e 18 96- 1 90 0 (D ir ec ci ón G en era l d el In s t it ut o
TD- Francisco Cont reras Pérez
502
Ge og rá fi co y Es ta d ís ti co ) , Mad ri d, I mp ren ta d e la D. G .I . G.E .,
19 03 . Fo nd o: Mi n is t eri o de Tra ba jo y AA .S S.
-- - : Es ta dí st i ca d e l a em ig ra ci ón e i n mi g rac ió n d e E sp añ a en los añ o s
19 01 y 19 02 ( Dir ec ci ón Gen er al d e In st it ut o Geo gr áf i co y
Es ta dí st i co) , Ma dr id , Im pr ent a d e la D. G. I. G.E . , 190 3. Fo nd o:
Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S.
-- - : Es ta dí st i ca d e l a em ig ra ci ón e i n mi g rac ió n d e E sp añ a en los añ o s
19 03 a 1 906 ( Di rec ci ón G en era l de l In st it ut o Ge og rá fi c o y
Es ta dí st i co) , Ma dr id , Im pr ent a d e la D. G. I. G.E . , 190 7. Fo nd o:
Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S.
-- - : Es ta dí st i ca d e l a em ig ra ci ón e i n mi g rac ió n d e E sp añ a en los añ o s
19 07 y 190 8 (D i rec ci ón Gen e ral de l In st it ut o Ge ogr á fi co y
Es ta dí st i co) , Ma dr id , Im pr ent a d e la D. G. I. G.E . , 191 0. Fo nd o:
Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S.
-- - : Es ta dí st i ca d e l a em ig ra ci ón e i n mi g rac ió n d e E sp añ a en los añ o s
19 09 , 1 9 10 y 19 11 (Di r ecc ió n G ene ra l del Ins ti t ut o Ge og rá fi co y
Es ta dí st i co) , Ma dr id , Im pr ent a d e la D. G. I. G.E . , 191 2. Fo nd o:
Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S.
-- - : Es ta dí st i ca de pa saj e ros po r ma r . Añ os 19 12 y 1 913 (Di re cc i ón
Gen e ra l de l In st i tu to Ge og rá fi co y Es t adí s ti co) , Mad ri d, Ta ll er es
de l I. G. E. , 19 1 4. Fo n do: Mi ni st eri o d e Tr ab aj o y A A .S S.
-- - : Est ad í st ic a de pa sa je ros po r ma r. A ño 19 14 (Di re c ci ón Gen e ra l del
In st i tu to G eog rá fi c o y Es ta dí st i co) , Ma d ri d, Tal le r es de l I .G .E .,
19 16 . Fo nd o: Mi n is t eri o de Tra ba jo y AA .S S.
-- - : Es ta dí st ic a de pa sa je ro s p or ma r. Año s 191 5 ( Dir ec c ión de l
In st i tu to G eog rá fi c o y Es ta dí st i co) , Ma d ri d, Tal le r es de l I .G .E .,
19 17 . Fo nd o: Mi n is t eri o de Tra ba jo y AA .S S.
-- - : Est ad í st ic a de pa sa je ros po r ma r. A ño 19 16 (Di re c ci ón Gen e ra l del
In st i tu to G eog rá fi c o y Es ta dí st i co) , Ma d ri d, Tal le r es de l I .G .E .,
19 17 . Fo nd o: Mi n is t eri o de Tra ba jo y AA .S S.
-- - : Es ta dí st i ca de pa saj e ros po r ma r . Añ os 19 17 y 1 918 (Di re cc i ón
Gen e ra l de l In st i tu to Ge og rá fi co y Es t adí s ti co) , Mad ri d, Ta ll er es
de l I. G. E. , 19 2 2. Fo n do: Mi ni st eri o d e Tr ab aj o y A A .S S.
-- - : Es t adí s ti ca de pasa je ro s po r m ar. A ño 19 1 9 (Di r ecc i ón Gen e ral de
Es ta dí st i ca ) , Ma dr id , Im pr ent a d e Mi nu es a, 19 23 . Fo nd o:
Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S.
-- - : E st ad ís ti ca de pa sa je ro s p or mar . A ño s 19 20 - 192 1- 1 92 2
(M i ni st eri o de Tra b aj o, Co me rci o e In du st ri a) , Mad ri d, Hi j os de
He rná nd e z, 1 92 4. F on do : Mi ni st e rio d e Tr ab a jo y AA . SS .
TD- Francisco Cont reras Pérez
503
-- - : Est ad ís ti ca d el m ov im ie nt o de bu q ues y pa sa je ro s po r ma r co n el
ex te ri or . Añ os 1 92 3, 1 92 4 y 19 2 5 ( Se rv ic io G en er al de
Es ta dí st i ca ) , Ma dri d, Hi j os de Her ná nd ez , 192 9. Fo nd o: Mi ni st er i o
de T ra baj o y A A. SS .
-- - : Est ad ís ti ca del mo vi mi en to de buq u es y pa sa je ros po r ma r con el
ex te ri or . Añ os 192 6 , 19 27, 19 28 y 19 29 (C om is i ón Gen e r al de l
In st i tu to Geo g ráf ic o, Cat as tr al y de Es ta d ís ti ca ) , Ma dri d , Hi jo s de
He rná nd e z, 1 93 2. F on do : Mi ni st e rio d e Tr ab a jo y AA . SS .
-- - : Est ad ís ti ca del mo vi mi en to de buq u es y pa sa je ros po r ma r con el
ex te ri or . Añ o 19 30 (Co mi si ón Ge n era l d el I ns ti tu to G eog r áf ic o,
Ca ta st ral y d e Es ta d ís ti ca ) , M ad rid , Hi jos de He rn án de z, 19 3 3.
F ond o: M in is te ri o d e Tra b aj o y A A. S S.
IN STI T UT O NAC I ON AL DE ES TA DÍ S TIC A: Pr im er C en s o A gra ri o d e
Es pa ña (oc tu b re de 196 2) , M ad ri d, 19 66 . F on do: In st i tu to
Na ci on al d e Es ta dí st i ca ( Del e ga ci on es e n Hu el va y S e vi ll a) .
INSTI TUTO NACIO NAL DE E STADÍS TICA Y PO BLACI ÓN: 2º Cen so
Nacional de la Repú blica Arg entina. May o de 189 5 , Buenos A ires,
1898. Fondo: Instit uto Nacional de Est adísti ca y Cens os (Bu enos
Air e s).
VICUÑA M ACKENNA, B.: L a Ar gentina e n el año 185 5, Buenos Aires,
Revista Americana de Buenos Aires, 193 6.
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