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Los caminos andaluces en ultramar la emigración contemporánea de andaluces a América

Contreras Pérez, Francisco

Abstract

Invisibles..., se ha dicho en alguna ocasión. Así parecen haber permanecido, desde el siglo XIX, los emigrantes españoles en las nuevas republicas americanas tras las declaraciones de Independencia (de las que se conmemoran el bicentenario en estos momentos).|

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LOS CAMI NO S ANDALU CE S EN ULTRAM AR. LA EMIG RACI ÓN C ONTEM PORÁNE A DE ANDALUCE S A AMÉRI CA. ------ Trabajo de inv estigación presen tado para la obtención del Título de Doctor Por el doctoran do: D. FRANCISCO CONTRERAS PÉREZ Bajo la dir ección del PROF. DR. D. RAFAEL S ÁNCHEZ MAN TERO Departamento de Historia Cont emporánea Universidad d e Sevilla, 2011. TD- Francisco Cont reras P érez 2 A mis padres. TD- Francisco Cont reras P érez 3 “E s m uc h a r es p on s a bi l i da d y mu c ha c on mo ci ón y m uch a hi st ori a est o d e d eja r lo q ue e s d e u no [ .. .] ”. DE LI BE S, M .: Dia ri o d e un emi gr an te . “Claro, mi padre estaba más contento... , mi padre el g iro que recibía era más plata que la que ganab a él en el ferrocarril..., se lo daba a mi madre como si fuera un sueldo grande, y estaba la mar de bien.” Entrevi sta a J.S.P . (emig rante mal agueño, Bu e nos Aires) TD- Francisco Cont reras P érez 4 ÍNDICE INTRO DUCCIÓN. CAPÍTULO 1. ESTADO DE LA C UESTIÓN, FUENTES Y MÉTODOS: DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS CRÍTICO . • Estado de la cuestión sobre la llamada “temprana emigración” contemporánea. • ¿Y sobre la temprana emig ración andalu za? • Otras investigaciones de refe rencia. • Las fuentes y los mé todos. o Los censos españoles del XIX y e l cálculo de la migración neta. o La estadística española de pasap ortes del siglo XIX. o El C enso de Bueno s Aires de 185 5 y e l estudio micro social de la migración andaluza. o Las estadísti cas de pasajeros por mar del Instituto Geográfico de Emigración. TD- Francisco Cont reras P érez 5 CAPÍTULO 2. EL TRAS FONDO: ESTIMACIÓ N DE LOS MOVIM IENTOS MIGRATOR IOS INTERIORES. • Contraste del patrón teórico para el cas o andaluz. • La Migración Neta regional. • Aproximación a la m igración como estrategia en el c iclo vital. • Migración Neta de las provincias. • Resultados de la estimación. • Los saldos migratorios comarcales en Andalucía a mediados del XIX. CAPÍTULO 3. LA EMIGRACIÓN EXTERIOR ANDALUZA EN EL PERIODO ISABELINO • ¿Ruptura o continuidad respecto a la emigración del XVIII? • Aproximación a u na cuantificación de la temprana emigración. • Los focos de emigración en el periodo isabelino. • Participación provin cial en la te mprana e migración a América. TD- Francisco Cont reras P érez 6 • ¿Hay una pauta “ andaluza” en la e lección de país de destino en América? • Cuba: bases de un destino refugio dura nte el siglo XIX. • Destinos minoritarios y coyunturales. CAPÍTULO 4. LA TEMPRANA EMIG RACIÓN ANDALUZA A LA ARGENTINA, 18 30-1870. • Argentina y Buenos Aires e n el segundo tercio del XIX. • ¿Cuándo emigraron? ¿Fue la R. O. de 1 853 tan decisiva? • ¿De qué l ocalidades an daluzas procedían? ¿Se reproduce e l mapa d e la emigración colo nial? • ¿Llegaron directamente o hubo ree migración? • ¿Cuál er a el perfil demográfico del emigrante que llegaba a Buenos Aire s desde Andal ucía ? • ¿A qué edad emigraban? La emigración y el ciclo vital. • El estado civil: solter os, pero también casados. • Cadenas migratorias familiares. • Endogamia-exogamia: pautas matrimoniales de los emigrantes andaluces. • El hogar del emigrante: tamaño y estructura. TD- Francisco Cont reras P érez 7 • Dependientes, com er ciantes y artesano s: el andal uz en la sociedad y el mercado laboral bonaere nses. CAPÍTULO 5. ELEMENTOS PA RA UNA COMPARACIÓN DE MODELOS: DE LA EMIGRACIÓN TEMPRANA A LA EMIG RACIÓN EN MASA. • ¿ Ca mb ia ron los de st in os c on r es pe ct o al p erí od o an teri or ? • U n fa cto r nu ev o: los pas aj es gr at u it os y el ef ect o se le ct iv o en e l p erf i l de l emi gr an t e. • U na em i gr a ci ón co n un el ev ad o c om po n en te r u ral . • E l n uev o ma pa de l a emi gr ac ió n. o A use nt e e n l a em ig rac ió n t emp ra na a Am éri ca , pr ot ag on ist a e n la de l si gl o XX. o ¿ Qu é oc u rri ó co n los pro ta gon i st as d e l a em ig rac i ón t emp ran a en la épo ca d e l a emi gr ac ió n en m asa ? o U n p erf il f am i li ar en l a em ig ra ci ón t emp ra na y e n l a fi ni se cu l ar . o E l re f or zam i ent o d e l a e mi gra ci ón en A nd alu cí a Ori en t al . • H aci a l a i nt eg ra c ió n en l os m er ca do s l ab or al es i nt erna ci ona le s. TD- Francisco Cont reras P érez 8 CO N CLU SI ONES AP ÉND ICE BI BLI OGR AF ÍA TD- Francisco Cont reras P érez 9 INTRODUCCIÓN. “Invisibles”..., se ha dicho en alguna ocasión. Así pare cen haber permanecido, desde e l siglo XIX, los emigrantes españoles en las nuevas repúblicas americanas tras las declaraciones de Independencia (de las que s e co nmemor an el bicentenario en estos momentos). Qu izás las nuevas élite s políticas e in telectuales republicanas veían en e llos algo que les r ecordaba el denostad o pasado c olonial, y se les adjudic aban unos rasgos morales que no encajaban en las ansias de “pro greso” que regían sus proye ctos nacionales. O quizá s er an demasiado ce rcanos a e llos mismos, que pasaron desaper cibidos, más allá de algunos chistes y e stereotipos. Y sin embargo e stos millones de emigrantes españoles, a nteriores a la Guerr a Civil española, participaro n de manera casi siempre TD- Francisco Cont reras P érez 16 El capítu lo 4 se centra en un estudio de caso: los emigrantes andaluce s e n Bue nos Aires hacia la mitad del si glo X IX. Explotamos la riquí sima inf ormación de las cédulas censales originales y nominales del censo bonaerense de 18 55, cuya completa informaci ón q ue permite en prim er lugar ra strear los ritmos de l legada desde prácticamente la independencia de la República Argentina. El trabajo co n las cédulas censales ha requerido de un importante esfuer zo de construcción de u na base de datos in formáti ca, que finalmente ha permit ido expl otar la información desde lo s intereses de un enfoque micro so cial de la emigración. Es de resaltar la esp ecial originalidad de esta información que pe rmite dibujar un p anorama “desde abajo” del conjunto de la emigración andaluza a un espacio urbano en expansión, y llamado a se r uno de los destinos fundamentale s de la emigración en masa poster ior. Para terminar, el capítulo 5 aporta los e lementos para una comparación de la temprana e migración del pe riodo isabelino, analizada en los ca pítulos prece dentes, con e l modelo posterior y clásico de emigración en masa, q ue es e l más co nocido. Qué cambio de una a otra en distintos planos de estudio. En el apéndice doc umental h ay que re saltar que se recoge una muestra de las características de l a base de datos que hemos TD- Francisco Cont reras P érez 17 construido, media nte tratamient o infor mático, para la e xplotación del Censo de la ciudad de Buenos Aires antes mencionado. La bibliografía recoge una selección de la literatura cient ífica del tema a la que he tenido acceso. Salvo error u omisi ón no intencionada, ha sido co nsultada íntegra o parcialmente en algún momento de esta prolongada investigación. S i bien no toda ha tenido cab ida f inalmente en las citas a pie de página, por razó n de la convenienc ia pu ntual r elativa a la elaboración del esc rito final aquí prese ntado, to das o frecen información que me ha sido útil en este tema de estu dio, y otras entre ellas han contrib uido magistralmente a mi formación e n el “oficio de historiador” e investigador. Parafraseando a un argentino inmortal: Bo rges, cabe decir que me e norgullezco más de mis lectur as que de lo que he podido escribir. Durante el desarrollo de esta investigación, varias personas han co ntribuido en distintas etapas del proye cto a las eventuales mejoras que pudier a contener. Me gustaría agradece r la amabi lidad con que fui a cogido durantes las l argas jornadas q ue pasé consultando el mod élico fondo documental del Centro de Historia de l a Familia de Buenos Ai res (Sociedad Genealógica d e Utah), entre otro s archivos, ce ntros de documentación y b ibliotecas TD- Francisco Cont reras P érez 18 consultados, así como por los emigrant es anda luces que compartieron conmigo sus historias v itales. El asesor amiento y atención de las profesor as Hebe Clementi (Universidad d e Buenos Aires) y Nor a Siegrist de Ge ntil e (CONICET) hicieron sin duda más productiva mi esta ncia invest igadora en la capital arge ntina, que pude i niciar gracias a una carta de i nvitación del CEMLA. En la etapa de elaboración final de e ste trabajo, he de agrade cer el apoyo mor al y ay uda de los compañer os del Área de Historia Contemporánea de las Universidades de Hue lva y Sevil la. Sin duda he adqui rido una deuda de gratitud con el profesor Rafael Sánchez Mantero que, como director de e ste proyecto de invest igación, ha mostrado una infi nita pac iencia conmigo y ha estado siempre accesible. Además del ocio, el esfuerz o dedicado a e ste trabajo lo he tenido que resta r de manera no justificable de cuidar la amistad de dos queridas amigas, de sde mis tiempos e n la Un iversidad de Michigan, que esper o me puedan dar la enésima oportunidad. Y e n primera línea del fr ente, la de l día a d ía de mi estado de ánimo y mi de satención, mis padre s, Asun y mis dos niños, en fin, han sido y son la ge nerosa fuente afe ctiva de mi vida , a los que desearía corre sponder como merecen. TD- Francisco Cont reras P érez 19 CAPÍTULO 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN, FUEN TES Y MÉTODOS: DESCRIPCIÓN Y ANÁL ISIS CRÍTICO Estado de la cuestión sobre la llam ada “temprana emigración” contemporá nea. A mediados de la década de 1990, C . Yáñez G allardo, en un análisis crítico d e estos pre supuestos dominantes en la historiografía sobre las migrac iones españolas, no dejaba de expresar su so rpresa ant e las inercias todavía domin ant es y los vacíos historiográficos: “Me sorprendía que historiografía espa ñola dier a la e spalda al período que había seguid o a la pérdida de las colonias amer icanas continentales, como si despreciara todo lo que fuera distinto del colonialismo de Anti guo R égimen […] la ruptura de los lazos coloniales o currida después hacía suponer que había TD- Francisco Cont reras P érez 20 desaparecido cualquier vínculo entre España y e l Nuevo Mundo”. 1 El marco cr onológico situado entre l a ruptura del orden colonial y los inicios del periodo de emigración en masa cinco décadas más tarde (18 30-1870, en cifras redondas), venía siendo un ter ritorio historiográfico relativamente desatendido, a pesar del filón historiográfico explotado en las décadas de 1980 y 1 990 po r los investigadores sobre las migraciones españolas contemporáneas a Amér ica. Los términos “e migración te mprana”/”temprana e migra ción” habían s ido introducidos en la historiografía española añ os atrás, en 1 988 , por el pro pio C. Yáñez Gallardo en un trabajo titulado: “Cataluña: un caso de emigración te mprana” 2 . Formaba par te de las distintas contrib uciones a la obra colectiva dirigida por Sánchez Albornoz que po dría considerarse como el trabajo qu e daba carta de naturaleza a los actuales estudios migratorios en la historiografía contemporaneísta españo la. 3 Aquel primer trabajo ponía en evidencia que la emigración de catalanes a partir de 183 0 retomaba la se nda abierta por este 1 YÁÑEZ GALLAR O, C .: Saltar con red. La t emp rana emi gración catal ana a América ca . 1830- 1870 , Madrid , Ali anza, 19 96, p. 16. 2 YÁÑEZ GALLARDO (198 8), [pp. 123 -142] 3 SÁNCHEZ A LB ORNOZ, N. (comp.) (1 988). TD- Francisco Cont reras P érez 21 colectivo regional e n la época colonial de “libre comercio”, en una tendencia que r eactivaba los flujos mi grator ios tras las disto rsiones introducidas por las guerras “emancipador as” de la metrópoli y las primeras convulsione s po líticas que ja lonaron las relacion es entre España y el fenecido imperio durante el primer tercio del XIX. Dicha p ublicación era un avance de una investigac ión m ás amplia que culminaría el investig ador chileno con la publicación de su tesis doctor al bajo e l t ítulo: Sa ltar con red. L a t emprana emigración catalana a América ca. 183 0-1870 . 4 Saltar con r ed había puesto sobre e l tapete historiográfico español y latinoa mericano el int eré s de e ste primer ciclo contemporáneo. C. Yáñez Gallardo empezó, como hemos indicado, por r evisar algunos " mitos" o lugares comunes todavía e xtendidos en la hist oriografía española, ante todo aquél según el c ual la emigración transoce ánica en la e tapa preestadística era mín ima (una “ilusión cuantitativa”, como de cía R. R obledo). Se parte de un estudio de la normativa generada al respe cto, invitando a la consulta de archivos no tariales en tanto que éstos deben contene r (a priori) los permisos sol icitados por la ley para expatriarse legalmente. 4 YÁÑEZ GA LLAR O, C. (1 996). TD- Francisco Cont reras P érez 22 La primera emigración catalana contemporáne a r eactiv aba una cor riente ya iniciada durante los a ños del libre comer cio en el Imperio español a fines del sig lo XVIII. A este re specto, el autor resuelve en la longitudinal del tiempo la dialéctica de factores push-pull , distinguie ndo dos grandes períodos: ha sta las guerras napoleónicas se emigraba por la a tr acción de las opor tunidades ofrecidas por el Imp erio americano, mientras que despué s de la Restauración se partía sobre todo por el e mpuje produci do por la crisis de las tra dicionales indus triales locales. Así p ues, hasta 18 50, la mayor ía de los e migrantes cata lanes e staría co nst it uida por artesanos y por jó venes que, hac ia los doce años d e edad, terminaban su primer a formación para ir a colab orar co mo aprendices co n par ientes y amigos, ya activos desde ante s, e n e l terreno comercial de las antiguas co lonias y nuevas re públicas. Dadas estas relac iones comer ciales de base primaria, muy alta (12 por 10 0) re sultaba ser, además , la presencia de "profesiones liberales" entre aquellos que partían de la ciudad de Barce lona. Igualmente sugerentes son algunas dif erencias que el aut or señala entre la emigración de Bar celona y la de los p equeños centros de la costa. De la capita l catalana pare ce que se emigraba por motivos d iferentes y más co mplejos, a menudo conectados con la antigua estru ctura gremial de la ciudad. La emigración urbana TD- Francisco Cont reras P érez 23 respondía e n suma a motivos y d inámicas de orden sobre todo individual. De los pueblos costeros se partía en cambio si guiendo los tiempos y los modos de la cadena migratoria. Se trataba esta última, en otras palabras, de una e migración de características más marcadamente "comunitarias" o "colectivas", que llevaban a la formación de ext ensos núcleos de parientes y paisan os concentrados en deter minadas l oca lidades de América. Se sostiene e n este trabajo que la emigración no puede s er explicada como una consecuencia directa de l proceso de industrialización. L a emigración ca talana permaneció en efe cto como un fenómeno circunscrito sola mente a los distritos de la costa. De los ce ntros del interior, que s in embargo exper imentaron una notable desarr ollo i ndustrial, poq uísimos p artieron para las Américas. La difer encia, según el aut or, se de be expl icar según variables culturales más que económica s. Así pues, ofre ce un a interpre tación de l fe nómeno migratorio donde cobra relevancia la transmisión y la difusión de la información entre parientes y paisanos. El autor ha focalizado su interés sobre el proceso de for mación de las redes sociales como instrumentos de las migraciones catalanas de principios del siglo XIX. L a modélica me todología e mpleada permite una maximización de las fuentes micro históricas consulta das (pasaportes, pro tocolos TD- Francisco Cont reras P érez 24 notariales,...), por l o que Saltar con r ed parece conso lidarse co mo una obra clave en la inte gración de nuevos e nfoques en la historiografía e spañ ola, con lo que se contribuye a colmar e l atraso que se había achacado durante varias dé cadas. En su ma, aunque las consultas de archivos locales en España pueden arr o jar beneficios n o siempre a la al tura de las expectativas, Yáñez consiguió d ibujar con maestría los asp ectos cualitativos y mic rosociales de esta corriente r egional en la transición del XVIII al X IX, destacando que se adaptó y sobrevivió a la ruptura del marco migratorio tardocolonial. Desde entonces, la temprana emigración contemporánea ha sido ante todo un te ma abordado por los investigadores del otro lado del Atlántico. En ello podría tener que ver mucho u n cierto atavismo de la historiografía españo la para abordar el per iod o anterior a la emigración en masa (finales del XIX), que de nunciara Yáñez Gallardo, asumiendo supuestos rupturistas tras la c risis del orden colonial. En nuestra o pinión, si n de scartar esta explicación, un factor también determinante según nuestra e xperiencia nos remite a que las fuentes más apropiadas o fácil de consultar para el periodo anterior a 1880 se encuentran en los países re ceptores: los censos y registros de e ntradas. TD- Francisco Cont reras P érez 25 Poco después de publicado Saltar co n red , vio la l uz en forma de li bro y tras un prolongad o periodo de in vestigación doctoral, e l trabajo del pro fesor de Berkeley y o rigen hispanocubano J . C. Moya: Co usins an d Strangers. Span ish Immigrants in Bu enos Aires, 18 50-1930 . 5 Esta abru madora investigación constituye uno d e los princip ales refere ntes ineludibles sobre las migrac iones contemporáne as españolas, e incluso para la propia Historia Argentina . Cousins and Strange rs aporta, en uno de sus capítulos, un a extensa explotación del Censo de B uenos Aires de 1 855, que permite rastrear la situación de la co lonia e spañola a sentada en la ciudad, co mo fru to de la e volución de las décadas anteriores a la realización de dicho r ecuento demográfico. Aunque los casos de estudio de corte comarcal se centran en las corr ientes d el norte peninsular, in troduce algunas consi der aciones sobre la colonia andaluza que no s han sido de gran u tilidad a lo largo d e nuestra investigación. En todo ca so, el ap orte informativo es abrumador y result a extremadamente original y sugerente el enfoque que Moya adopta en su investigación combinando aspecto s marco y mic rosociales. 5 MOYA (19 98). TD- Francisco Cont reras P érez 32 A lo largo de la obra la corr iente de o rigen asturiano queda algo difuminada, lo que sin duda se pu ede explicar en virt ud de las envergaduras tan disí miles de los componentes regionales abordados (los gallegos eran con dif ere ncia la comunidad re gional más importante ya en la Argentina del pe ríodo). ¿Y sobre la temprana emigración andaluza ? Aunque los gallegos fuera la pri ncipal c omunidad regional e n el Buenos Aires de 1855 a mucha dis tancia de los demás grupos ibéricos, hoy estamo s en co ndici ones de conocer que los andaluces constituían la tercera de las comunidade s españoles. Siendo un período e l segundo ter cio del XIX escasamente tratado para el caso español en su conjunto, esto se hace extensible con especial relevanc ia para nuestros conocimie ntos de la temprana corriente andaluza contem poránea. Por ello, sumándo nos a los pro pósitos de los autores anteriores, proponemos contrastar estos presupue stos de continuidad en un e studio de la e migración andaluza, asumiendo e intentado solventar en la medida de nuestras posib ilidades las limitaciones docume ntales que supone el per iodo inm ediatamente posterior a la indepe ndencia de las colonias americanas. TD- Francisco Cont reras P érez 33 Para el caso andaluz “la temprana emigración” ha veni do quedando en ese espacio del vacío histo riográfico definido por: a) En un extre mo, los estudi os de americanistas a partir de las lice ncias de embarque del de l a Casa de Co ntratación: Díaz Trechuelo para el siglo XVIII y Márqu ez Macías 7 para la é poca del “comercio libre”, adentrándose hasta 1824. b) Y e n el otro, los trabajos de los contemporaneístas: B ernal, Mateo Avilés y quien escribe 8 , sobre la emi gración e n masa desde la década de 1880 . "La e migración andalu za" es el tít ulo genér ico del artículo que A. M. B ernal apor taba a la compilación de N. Sánchez Albornoz antes citada. E l autor e mpieza por discutir muchos "lugares comunes" que todavía predominan en la producc ión académica sobre la región: su postrada r iqueza. En e ste e nsayo, por tanto, 7 D ÍAZ-TR ECHUELO LÓPEZ –S P INOLA, L. (d ir.): La emigración and aluza a América. Sigl os X VII y XVIII , S evi ll a, Ju nta de Andal u cía, 1990, y MÁR QUEZ MACÍAS, R.: "La emig raci ón español a a Am érica en la época d el comerci o li bre (1765 -1824) : el caso an dalu z", R evista Complu tense de Historia d e Am érica , n. 19, 1993. 8 D E MAT EO AV ILÉS, E.: La emigración and al uza a Am érica (185 0- 1936) , Mál aga, Edi torial A rguval , 1993, y C ONTRERA S PÉR EZ, F.: Tierra de au sencias. La m oderna config ura ción migratoria de An dalu cía ( 1880-19 30) , Sevi ll a, Uni versidad de Sevill a-Secreta riado de Publi caciones, 2000 . TD- Francisco Cont reras P érez 34 una supuesta teoría de la sup erpobl ación relativa d e la re gión queda dese stimada en Andalucí a c omo factor e xplicati vo. L a potencialidad e conó mica presenta un os valore s superiores a la media nacional. Por últ imo, los “coeficientes de inmigración” vendrían a corr oborar la idea inicial que articula esta la prim era parte del trabajo sobre las causa s de la emigración exterior: Andalucía has ta bien e ntrado el XIX es una tierr a de inmigraci ón, más que de emigración. A co ntinuación, des arrolla su tesis basada en la relac ión de las migraciones and aluzas co n los comp lejos pr oblemas agrarios de la región. De e sta manera, e l auto r identifica las var iables explicativas de l os procesos mig ratori os dentro del marco de su prefere nte línea de investigación sobre las cuestiones a grarias. E n concreto, estima que los proceso s migratorios en las pro vinci as andaluzas van claramente ligados a las estructuras de l a p ropiedad agraria dominantes: minifundismo fren te a latifundi smo . Y, contra lo que podía deriv arse de una apro ximación simplista al tema, emigran allí donde la pequeña pro piedad es lo característico, especialmente la vitivinícola afectada po r la filox era. Este anál isis lo co nfirma el hecho de que, al su bdividir e l territorio andaluz s egún los coe ficientes inmigratorios, las zonas TD- Francisco Cont reras P érez 35 con valores más n egativos (emigrator ios) so n Granada, Málaga y Almería. Al e ntender la emigración como compuesta principalmente de pe queños prod uctores agrarios, e ncaja con e l hecho de que presuntamente sólo é stos podían hacer fre nte a los pasajes para cruzar el Atlántico. Por contra, y paradójicamen te, las masas de jornaleros en las provinci as latifundistas, las que p resentan coeficientes inmigratorios positivos, n o e migran a América, e n la medida que carecían de recursos patrimoni ales suficientes para hacer frente a los costes del transporte trasatlántico. En todo caso, Bernal no aborda el periodo de la temprana emigración, donde como ver emos la pro cedencia de ésta es netamente urbana. Eso sí , adelanta la sugere nte idea, que queda sin cor roborar empíricamente e n su e stu dio, de una re lación entre las actividades exportadoras de vinos gaditanos y el establecimiento de casas co merciales al otro l ado del Atlántico, como canal de em igración de individuos ligados a este trasiego mercantil entre ambas orillas. Aunque no tra ta el pe riodo como tema principal, a pesar de la fecha inicial que aparece el título, la o bra de Mateo de Avilés cuenta entre otros méritos con: TD- Francisco Cont reras P érez 36 a) Junt o co n Be rnal, fue pionero e n esta línea de investig ación sobre los estudios migratorios contemporáneos e n Andal ucía. b) Fue el primero en d ibujar los cic los de la corr iente andalu za a América a partir de las Estadísticas de pasajer os por mar españolas de finales del XIX y principios del XX. c) Intentó encuadrar la emigraci ón a América en los cambios económicos y demográficos de la región En e ste int ersticio de unos 60 año s “ de vacío de conocimiento” sobr e la emigración an daluza a América, entre los estudios de ame ricanistas y los de c ontemporaneístas, hay que destacar una i ncursión sobre los gaditanos a mediados del X IX en Buenos Aires realizada por la investigadora argentin a Sie grist de Gentile 9 y basada en el Ce nso de 1855. 9 SIEGRIS T DE G ENTILE, N. L.: “ Gadi tan os en l a ci ud ad de Buenos A ires haci a la mita d del sigl o XIX. Estudi o de caso s egún el Censo de l a Ci udad d e Buen os Ai res de 1855 ”, Nue stra Histo ria , n.º 35- 36, diciembre de 1990 , pp . 392- 410 (Buenos Ai res). TD- Francisco Cont reras P érez 37 Este breve trabajo de N. Siegrist de Gentine llegó a las siguientes co nclusiones, que s in d uda nos servirán como punt o de partida: a) El elevado nivel de instrucción de los gaditanos, “para la re alidad de instrucción y oficios que existían a mediados del XIX ”. b) Si asenta miento en los b arrios de la ciudad no varía significativamente de las pautas de asentamiento del conjunto de españoles. c) Los gadita nos ejercier on com o dependientes y comerciantes, y entre las m ujeres como costureras. d) Destaca la importante can tidad de “artistas, dentro de sus variant es cómico- dramáticas” llegado s de Cádiz a par tir de 18 52, lo que explica e n func ión de la caída del go bierno del general Rosas. Otras investigaciones de referencia. En la ba se s de la gl oba li zac ió n ac tu al , l as mi gr ac i on es des d e 18 20 so n el ca n al de con fo rm ac ió n d e lo s me rc ad os l ab oral es TD- Francisco Cont reras P érez 38 i nt erna ci ona le s en u na eco n om í a in teg ra da ent re am ba s or i ll as d el At lá nt ic o. 10 El pri m er i nt ent o de cua nti fi ca r l as mi gra cio ne s tr asn tl án t ic as en e st e p erí odo es l a r eco pi la ci ón est ad ís ti ca q ue hi ci er on Fer enc zi y Wi lco x 11 . La s sa li das b ru ta s d esd e Eu rop a sum an un os 4 6 mi ll one s de em ig ran t es , mi ent ras q u e la s ent rad as re gi st rad a s co n est a pr oc ede n cia se el ev an a 5 1, 5 mi ll on es. En t re otr as ra zon es, est o se ex pl ic a por la s di fe r ent es de fi ni ci one s de l mi gr an te seg ú n los p aí se s . La s dif ic ul tad es pa ra un co no ci mi en t o pre ci so d e es tos gra nd es vo l úm en es p re ci si ón au me nt an cu and o sab em o s qu e se p ro d uj o en al gu no s ca s os d ob le c on tab il i zac ió n, deb i do a l as mi gr ac ion es go l on dr in as y la s r ee mi gra ci ones . Den t ro de esas ci fr as mi ll on ari as, me di o mi l ló n de an dal uc es gr os so m od o em ig ra ron a l ext e ri or ant e s de l a Gue rr a Ci vi l, se gú n est i ma ci on es de Ma teo Av il és en s u obr a ci ta da m ás ar ri ba . De sd e u n pu nt o de vi st a ma croa n al ít ic o, la s pa ut as de es te tr as vas e de p obl ac i ón e st án d ete rmi n ada s, en su ba se, p o r la po t en ci a rel ati va de la s d is ti nt as of e rt a s y d em an d as d e tr ab aj o en l os me rc ad os i nte rn ac io na les , c omp ue st o p or m er ca do s re gi ona l es e n 10 O'Rou rke, K. H. y Wi lliamson, J. G.: Gl obaliz ación e hi storia : la ev olu ción de la ec onomía at lánti ca en el sig lo XIX , Z aragoza, P ren sa Uni versita ria de Zaragoga , 2006, caps. 7 y 8. 11 FE RE NCZ I, I. y WI LLC OX , W. F.: In te rna ti on al Mi g ra t io ns , vo l. 7: D emo gra ph ic Mo no gra ph s , Nu eva Y ork , Go r don a nd B re ac h Sc ien ce P ub l is he s, 19 69. TD- Francisco Cont reras P érez 39 co mp et en ci a. Est a rea sig nac ión g eog rá fi ca del fa ct or tra baj o sup oní a un rea ju st e d el n ue vo si st em a ec on ómi co mu nd ia l en pr o de i nc rem en t ar la p ro du ct i vi dad de l os fa ct ore s, in clu id o e l cap it al mi gra nte , a p rov ec h and o la s ven t aj as co mp ara ti vas qu e ofr ecí an la s di fer ent es ec on om í a s re gi on al es . Ten ie nd o en cu ent a es t e enf oqu e, l a rá p id a in du st ri al iz ac i ón de l a Eu rop a occ ide nt al y del no rte , exi gi ó q ue l a nu eva mi gr ac ión a Es tad os Uni d os en l a pr im era dé ca da de l si gl o XX ll ega s e ca d a ve z má s de nu ev as fu en te s, ca mb ian do el ori gen an gl os aj ón y g erm án i c o po r el d e Eur opa o ri ent al y m eri di ona l . Es t e nu ev o ti po de i nm i gr ac ión , ge n e ra l men te m eno s cu ali fi cad a, fu e a oc up ar en gra n pa rte el seg me nt o d el me rca d o de t rab aj o má s in est a bl e, de ntr o d el ac ele rad o p roc eso d e c r ec im ien t o econ ó mi co d e E st ad os Uni do s. P er o no pa re c e qu e hu bi es e oc u rr id o lo mi sm o co n t od as l as c om un id ade s de m ig ra nt es n i e n t odo s lo s de st ino s. De t od os m od os , t ra s la d éca da d e 19 20 , l os p ri nci pa l es pa íse s emi so r es pa rec en ha b er al ca n z ad o el "n iv el d e s at ura ci ón em ig rat ori a" (d eja b an de exp ul sa r p ob la ci ón) , au nqu e en mu ch os ca sos fu er a tra ns i to ri a est a cap ac ida d de ab sor ci ón de los ex c ed en t es la bo ra l es po r l os me rca d os de tr ab ajo na ci on a l es co mo se d emo st ra rí a po s t eri orm en te . P or en ton ces, est ab an av an zan do en tr e l os paí se s re cep t or es l os es tí mu los a la r est ri cc ió n de la TD- Francisco Cont reras P érez 40 i nm i gr ac ión , ref or za do s d ur an te el p a r én tes i s a bi er to po r l a cri si s d e 19 29 y la Se gu nd a Gue rr a Mu nd ia l. En es t e co nt ext o d e mod ern iz ac ión , l os co st es d el t ran sp ort e de pa sa je r os po r el Atl án ti co h ab ían me jo rad o pa ra la s na vi era s. És tas , al gen era li za rse l as máq ui na s de vap or y pe rf ec ci on ars e las hé l ic es y l os ca sc os de ac er o, pu die ron red uc ir el in te rv al o de lo s vi aj es al ti em po qu e se inc rem en ta ba la cl i en te la . De he ch o, ap ar eci er on nu ev as com pa ñí as d ed i ca da s al tra ns po rt e de p asa j er os , se d e sv i ar on a est e s erv i ci o a nti gu os ca rgu er os y , a p ri nc ip io d el si gl o XX, est e fl o re ci en t e ne go ci o cul mi nó en un a "g ue rra co merc ial " en tr e gr an de s com pa ñía s qu e pu ed e qu ed ar si mb ol i zad a por l a ca rre ra pa ra c ons tru ir l os “t ra sa t lá nti co s” m ás po t ent es y ca pa ces. Ig ual men te di sm in uy er on los c o st es p ara l os m ig ran t es pa rti cul ar es . Si a me di ado s d el si gl o XI X un v ia je me di o a t ra vé s de l At lá nt ic o en un bar c o a vel a du ra ba cas i un me s y m ed io , a fi nes de l si gl o el bu que a vap or l o ha bí a re du cid o a dos s ema na s. Au nqu e l os pr ec i os de l os bi ll et es n o s uf ri er on cam bio s si gn if i ca t iv os h ast a pr i nc i pi os del s ig lo XX, se r edu cí a en t od o ca so el p erí od o en que el em ig ran te no pod ía ga n ar di ner o y, po r lo ta nt o, di sm in uí a el co st e de opo rtu ni da d qu e rep res ent ab an l os mo vi mi en to s mi gr at ori os pa ra l as e c on om í as f am il ia res . De sd e una per spe c ti va mi croa nal ít i ca , un o de lo s ma yo r e s TD- Francisco Cont reras P érez 41 ca mbi os rad ic ó en la inf orm ac i ón de qu e di sp oní an lo s e mi gra n te s po t en ci al es. Dad o q ue los b en efi ci os d e l as em pr esa s d e b ar co s y fe r ro ca rri les ll ega ro n a l ig ars e en cr eci en t e m edi da d el es te nue v o ne go ci o, aq u el las ll eva ro n a ca b o un a p ol ít ic a pu bl ici ta ri a ba st ant e ac ti va p ar a p r oc u ra r a c apa rar el m ay or vol um en d e c li ent es po t en ci al es. La s ag en ci as na vi era s, en c ol abo rac i ón en oc asi on es con l os paí se s de ma n da nt es de tra baj ad ore s, hi ci ero n de svi ar la lab or de su s t rad i ci on al es c on si gna to ri os p ort uar i os h ac ia l a re c lu ta d e em ig ran te s, des a rro ll án do s e ext en sa s re d es de cap ta ci ón en el i nt eri or de la s r eg io nes . Ot ro ca n al de i nf orm ac i ón , qu e s e ha cía má s po t en te y fu nc io na l con fo rm e pas aba el ti em po , fu er on l os a mi gos y pa rie nt es qu e h ab í an emi gr ado ya o que ha bí an re gr e sa do. La i nf or ma ci ón sob re l as co n di cio n es ex ist ent es en el ex tr an je r o ci rcu l ab a ha cia l as c om un ida de s d e ori gen , d esd e do nd e pr ob ab l em ent e se prop ag ab a le nt am en te a otr as a tr a v és de la s red es s oci al e s i nt erp ers on al es. Es tas red es s o ci ale s o ca de na s m i gr at ori as, est abl eci da s en t r e am bas or i ll as d el océ an o, un ía n pe q ueñ as c om un ida de s en l a di st an cia . Si bi en es te mod el o d e di fus ió n de la id ea de mi gr ar n o de te rmi na n ec esa ri am en te los cam bi os en el v ol um en d e l a s co r ri en t es ( o l o ha ce en un la rgo pe rí od o de ti em p o, c on un a pr og res i ón c as i ge om ét ri ca) , e xp li ca r c on t od a s eg u rid ad la te nd enc ia TD- Francisco Cont reras P érez 48 en fo qu e in te rd i sc i pl in ar, ... ) 16 , qu e ha qu ed ad o c om o un ar qu et i po d e ob l ig ada ref er en ci a a la ho r a de est ud ia r la s mi gr aci on es hi st óri cas eu r op e as . As í pu es, de sde el p rim er t ra b aj o d e La ch or e en 19 5 1 ( F ro m Eu rop e to Ne w Ze l and ), la exp eri enc ia cie nt íf ic a es ca nd in av a má s, pa ra el co nj un to eu rop eo, la s co ns i d era ci on es de in ve s ti ga d or es co mo F. Thi st le wai t e ("M ig ra ti on f rom Eur op e to Ov er s ea s in th e Ni net e en th an d Tw ent i et h Cent u ry ") y T. Häg erst ra nd ( On t he Def in it ion of Mi gr at io n , 1 97 0) , hi ci er on q ue la co mu n id ad ci en t íf ica pa sar a a co n si de ra r de es pe ci al re le va nc i a el p ap el d e la s ca d ena s d e am ig os y pa rie nt e s. Junto con la pr opaganda de los agentes reclutadores, parecía co nstituirse como el otro gran canal de información, ayuda financiera y apoyo para la emigr ación. Denominando a e ste pro ceso en primera inst ancia “cadena migratoria”, posteriormente tambi én “re d social ” (ambos tan interrelacionados co mo para justi fica r su uso indis tinto en la literatura científica) 17 , fue una pare ja de investigadore s so ciales americanos (J. S. y L . D. MacDonald) qu ien fina lment e llegó a acuñar su ya clásica definición en 196 4: 16 AKERMAN, S .: “T heories and Met hods of Migratio n Research”, en RUNBLOM, H. y NORMAN, H. (eds.): From Swede n t o Ameri ca. A History o f the Migration , Uppsala, Acta Universitatis Upsaliensis, 19 76, pp. 19-75. 17 Véase por e jemplo el estudio d e YÁÑEZ GALLARDO, C.: Sal tar con red. La te mprana emigración catalana a Améri ca, 1830-1870 , Madrid, Alianza, 1996 . TD- Francisco Cont reras P érez 49 “Cadena migratoria puede ser definida como ese movimiento por el que los migrantes potenciales conocen de las alternat ivas, s on provistos de transporte y obti enen acomodo y e mpleo a través, principalmente, de su conta cto con migrantes previos”[ya se an estos parientes, ami gos o vecinos] 18 . El an ál isi s de est e ca nal de mi gra ci ón s e su ele ll ev ar a ca bo a pa rti r de fu en te s n omi nat iv as y ora le s , del im it an do , en muc hos d e l os cas os , el est ud i o al ca so de pe qu eñ as un id ade s ad mi ni st rat iv as, co mo com ar ca s, b ar rio s d e g ran de s c en tro s u rb an os o co m uni da de s es pe cí fi cas 19 . Po r con si gui ent e, la s va lo r ac ion es al ca n zad as ti ene n un a al ta vi rt ual id ad exp li ca t iv a, p er o é st a de be se r c on tr as ta da en su ap li ca ci ón em pí ri ca par a cad a una d e lo s peq u eño s á mb it os de es tu di o, c on e l ri es g o d e n o enc ont ra r dat os hom ogé ne os. Los hi st or ia d ore s e n l os Es tad os Un i dos y , en c on te xt o eu r op e o, lo s pa í s es esca nd in av os fu er o n los pi on ero s en re sa lt ar l a ri que za de es t e ti po de los re gi st ro s no mi nat iv os pa ra lo s est udi os 18 MACDONALD, J. S. Y MACDONALD, L. D.: “ Chain Migration, Ethnic Ne ighborhoo d Formation and Soci al Net works”, The Milbank Memorial Fund Quartel y , n.º. 1, 1964 , pp. 82-97 (t raducción propia) 19 Véanse lo s estudio s de S. Baily, a veces con e nfoques co mparativos e ntre do s comunidades étnicas en espacio s de ase ntamiento diferentes (italianos e n Buen os Ai res y en Nueva York), y de F. Devoto, sob re los italianos en Buenos Aires. En todo caso , un estudio prototipo es el realizado para la ciudad de Tampa en Fl orida por G. R. MORMINO y G. E. POZZETTA: T he Immig rant World of Ybo r City. I talians and t heir Lati n Neighbo rs in Tampa, 1885 -1985 , Chicago, Universi ty of Ill inois, 1990. Se analiza la formación d e l a colectivid ad italiana local y su posterior interacción sociocultural con las nuevas generacio nes migratorias procedentes de países latinoamericanos. TD- Francisco Cont reras P érez 50 mi gra tori os . Com o con se cue nc ia d e ell o, co nt am os en la act ual id ad co n un nad a d esp r ec iab le co rpu s bi bl io g ráf ic o com o se r ec og e en el ap énd i ce B d el tra ba jo de M. Tep pe r: Am eri can P a sse ng er A rri va l Re co rd s (1 988 ) 20 , co ns ti tu yen do el cu erp o cen tra l de l a est a ob ra u n es tu di o d e lo s di st in tos mod elos d e re gi st ro po r p uer t o no rt eam eri can o. E n t re l os est u di os os eu r op e os , apa r t e l a ci ta da es cu el a su ec a, es de des t ac ar l a t esi s de doc t orad o del dan és K. Hv id t, un ex ce le n te ej em p l o de i nv est ig aci ón bas ada en la ex pl ota ci ón exh au st i va de di ch os reg is t ros ( F li gh t to Am eri ca . Th e So ci al Bac kgr oun d of 300 , 00 0 Dan is h E mi gra nt s , 19 75 ) 21 . Re sul ta de es pe ci al in te rés , de sd e nu es t ra p re o cu pac ión po r en t e nd er la s di fer enc i as ent re u na An da luc ía ori en t al f ra nc am ent e em ig rat or ia ha cia el ext e ri or y una An da lu cí a oc ci de nt al d on d e lo s m ov i mi ent os era n in te ri o re s en s u ma yo rí a, señ al ar qu e es t e hi s t ori ado r, pa rti end o d e l a di s ti nc i ón en t r e l ug ar d e n ac imi ent o y l ug ar d e res id enc i a, c on st ató par a el c as o da né s q ue: “L as á rea s co n m ayo re s y cr eci ent es ci ud ad es t end í an a te ne r rel at iv am en te men os i nt ens id ad d e em ig rac ió n [ ex te rio r] , mi en t ras 20 TEPPER, M.: American Passenger Arrival Records. A Guide to the Records of Immig rants Arriving at American Ports by Sail and Steam , Baltimore, Geneal ogical Publiching, 1988. Apéndice B, pp. 127-13 4. 21 HVIDT, K.: Flight to America. The Soci al Background of 3 00,000 Danish Emigrants , Nueva York, Academic Press, 1975. TD- Francisco Cont reras P érez 51 l os con dad os c on id í li cos pu bl eci tos si n nu ev a s fa cto rí as o ta ll er es so lí an pro du cir u n g ra n nú mer o d e emi gr an tes ” 22 . Es la res pu es ta a u na cu est i ón in ic ia lm en te pl ant ea da po r el ya cit ad o B. Th om a s en su s est ud i os s ob re Gra n Br et añ a 23 ac e rca de l a rel aci ón en t re mi gr ac i on es ext eri ore s y pr oc es os de u rb a ni zac ió n . As í p ue s, la ap li cac ió n de est a te si s a l a com pr ens i ón de l os sal do s mi gra tori os cal cul ad os ha ce m ás de tr ei nta añ os po r A. G. Ba rb an ch o 24 , p od em os con si d era r qu e l a cu art a c iu dad es p añ ol a ha cia 19 0 0, Sev il l a, fu n ci onó ef ec ti va men te c om o al t erna ti va mi gra tori a a l a mi gra ci ón ext eri or en la pa rte oc ci d en ta l d e An da lu cía , a pes ar de l os li mi tad ore s o bs tá cu l os enc on tr ad os en su pr oc es o de mo d erni za ci ón econ óm i ca y ur ba na 25 . No ob st ant e, co m o el pr op i o K. H vi dt prec isa , es ta s con si dera ci on es es pa ci al es d eb e n ta mb ié n at en d e r de ig ua l ma n er a a co ord en ad as t em po ra l es, est o 22 Ibídem, p. 62 (traducción perso nal). 23 Además d el l ibro citado más arri ba, B. THOMAS ha seguido su en foque macroanalítico que pone en relación los ciclos económicos y l as migraciones en ambas orillas del Atlántico en: Migration and Urban Development. A Reapp raisal of B riti sh and American Long Cycles , Londre s, Methuen & C olt d, 1972. 24 GARCÍA BARBANCHO, A.: Las migr aciones i nteriores. Estudio cuantit ativo desde 1900 , Madrid, In stit uto de Desarrollo Económico, 1967, p. 39 y ss. 25 AREN AS POSADAS, C.: Sev il la y e l Est a do ( 1 89 2- 19 2 3) . U na p er s pe ct iv a lo ca l d e la fo rm ac ió n d e l ca pi tal ism o en E sp añ a , S ev il la , Un iv er si da d de Se v ill a- Fu n da c ión Fo n do de Cu ltu ra d e S evi lla , 1 9 95. En o tr o l ug a r, e l a ut or c al if ic a s in pal ia ti v os e l e sq u em a d e cr ec im ien t o sev il la n o de “p ro v in cia no” . BERNAL, A.-M. y ARENAS, C.: “Sevill a: el di fícil despeg ue de una ciudad provinciana”, en GARC ÍA D ELGADO, J. L . (e d.): Las c iudades e n la mo dernización de España (VII Coloquio de Historia Contemp oránea de España, d irigido por M. Tuñón de Lara) , Madri d, Siglo XXI , 199 2, pp. 265-296. TD- Francisco Cont reras P érez 52 es , a la pe cu li ar ev ol uc ión d e la ca p ac i dad de ab so rc ió n d el ámb it o ur ba no en cu est i ón f re nt e a la tam bi én c am bi an t e ma sa de man o d e ob ra d e pr oc ed en ci a rur al ; en el ca so de la ci ud ad an d al uz a, el de ce ni o de 1 96 0 m os tr a rí a fi nal men te a las cla ras l as men ci ona d as l im it ac i on es al res pe ct o no pu di end o c om pe ns ar la s pé rd i das ne ta s de l a pob lac i ón pr ov i nc ial . Por ot ra pa rt e y com o ha d emo str ad o D. Gr ego ry 26 pa ra el ca s o de la com ar ca s ev il la na de Es te pa , la dec isi ó n de de j a r el lu gar de ori g en c on t ab a co n un ter ce r el em en t o a ten e r en cu en t a: el com p on en t e so ci ol ógi co, en la med id a qu e l as c la ses i nf eri or es p as ab an a nu tri r p eo na j e in du st ri al y u rb an o d e A l ema ni a y ot r os p aís es de E ur o pa o cc id en ta l, m i en tr as lo s de mej or p os ic ió n y/o ma yor in st ruc ci ón en co nt rab an d e pr ef er en ci a u n m ás fá ci l aco mo d o en lo s esc as os ofi cio s pr op io s de l c ent ro ad min is tr ati vo y de ser vi ci os en qu e se est aba c on vi rti end o la m en ci on ad a c api tal an dal u za. Est o di bu ja ba un nu evo e in ter esa nt e es cen ar io mi gra to ri o en e l qu e l as cl ase s s oc ia l es in f eri ore s s on l as qu e al ca nza ba n u n may or ra dio de de sp laz am ie nt o c on ti nen t al en l a b ús qu eda d e t ra ba jo . S it uac ión i nv ers a a l o q u e h ab ía oc ur rid o en l os pr i mer os d ec eni os d e e st e si gl o se gú n al gu na d e l as hi pó t es is má s c on si st en t es emp l ea da s pa ra ex pl ic ar l a emi g ra ci ón i nt erc ont i ne nt al , en la q ue el ac ces o al p as aj e 26 GREGORY, D. D.: La odisea andal uza. Una emi gración hacia E uropa , Madrid, Tecnos, 1978. TD- Francisco Cont reras P érez 53 (a l al can ce n orm al men t e só l o de l os q ue p os eí an a lg ún bi en q ue po de r hi po t ec ar o v en de r) hab ía sup ues to un obs t ác u l o (u na es pe ci e de sel ec ci ón pr evi a, si s e qu ie re) par a l os qu e p od í an fi na lm en te sa lt ar a A mé ri ca hu ye nd o d e l a c ri si s fi ni sec ul ar. F in alm ent e, la hi st ori og raf í a so b re el us o d e las l is tas de pa saj ero s h a in ci di do en lo s paí se s la t i noa me ric an os qu e s e vie ro n fa vor eci d os po r la s m ig ra ci on es mas iva s i gu alm ent e, co m o A rg en t in a y baj o la den omi n a c i ón de “pa rte s con su la res ” (p or con st a r en el la s el vi sto bu en o de l os cón su l es arg en t in os en ca da p u er t o d e em ba rqu e) 27 . A est e re sp e ct o, d eb em os ci ta r los t ra ba j os qu e s obr e es ta s se rie s s e ll ev an a ca b o en el se no del pio n er o Ce nt ro d e Es tu di os Mi gra t ori os Lat ino am e ri ca n os (C. E. M. L.A .) de Bu en os Ai res 28 , cuy os pr im er os res ul ta do s ci ent í fi co s pa ra el ca so de la s mi gra cio n es es p añ o l as fue r on pr es ent ad os po r su co d i rec to r (F . De vo t o) en el V Con g re so d e Am eri ca ni st as q ue or ga n izó la 27 Antes de que el C.E.M.L.A. hiciera uso de l as lista de pasajeros, la historiografía argentina co ntaba ya con u na ciert a trad ición en estudio s mig ratorios, que hay q ue entender e n e l conte xto de una se nsibili zación po r el orige n mi gratorio pró ximo de un parte considerable de la población del país. Para un rep aso a los años anteriroes a la aparició n d e la re vista de dicho ce ntro, D. ARMUS ofrece una a valuación en “Di ez años de historiografía sob re la inmigración masiva a l a Argenti na”, Estudi os migratorios latinoamericanos , n .º 4, Buenos Ai res, 1986, pp. 431-460. Entre las conclusiones obtenidas, de stacan: a) la temática migrato ria o cupa un pri orit ario e n los estudios so br e la p oblación argentina; b) relacio nado con ello, l a temáti ca migratoria está subordinada a un interés demográfico principal; c) la colecti v idad más estudiada ha sido la italiana. 28 S. BAILY hace una reflexión sobre la labor llevada a cabo por este dinámico centro de investigación a través de su p ublicación, creada en 1985: “‘Esudios m igratorio s latinoamericanos’: una revista pi onera en los estudios latinoamericanos sobre migracio nes”, Estudios migrat orios latinoame ricanos , n.º 25, Buenos Aires, 1 993, pp . 461-467. TD- Francisco Cont reras P érez 54 fu nd ac ió n Sá n ch e z Al bor no z en la Uni ver si dad de Ov i ed o (n ovi emb re de 199 4), y r eci ent e me nt e pu b li cad os p or la rev ist a fr anc es a Exi ls et mi gra t io ns ib éri que s (19 98) 29 . El au to r, a pa rt ir d e los pa rt es de l os ba rco s ll eg ad os d es de el no rte de Esp añ a en 19 1 0 y b aj o un enf oqu e co mp ar at ivo , p ro p on e u n ti po l ogí a reg i ona l en ra zón de la s ca mbi ant es y esp ecí fi cas form as d e i nt er ac ci ón e nt re r ed es s oc ia les y me ca n is mo s in t erp er so na le s, y en tr e f am il ia , ocu pa ci ón y mod el o mi gra tori o (t om a c om o c as o de est ud io tr es áre as ge og ráf ic as y cu lt ur al es di st in ta s, rep res ent ant es má s o me n os de otr os ta nto s ám bi to s so ci ohi stó ri cos : Pon t ev edr a, S al ama n ca y Vi zca ya ). En co nc lu si ón, F . D ev oto i nt rod uce en la Es pa ña de l os ‘9 0 lo s es que ma s co nc ept u al es y l os in st ru m en t os met od ol ógi co s qu e vi en en ut il i zán dos e, de sd e ha ce má s d e t r es d éca da s, po r h is to ri ad or es eu r op e os y n o rt ea meri ca n os en la ex pl ot ac ión d e l os re gi st ros no mi na le s de p as aj ero s d e l a ép oc a con t em po rán ea. Si end o est e el ma rc o ge n era l, don de sin d ud a no he m os pr et end id o s e r ex ha us t iv o: ¿ qu é no s ap ort a l a hi st or i ogr a fí a e sp año l a so br e l as mi gr ac ion es a con tem p orá nea s a A mé ri ca ? P a rt i en do de la dé ca da de lo s 6 0 co n lo s ya cl ás i c os es t ud ios de Gón zal ez- Ro t hv oss , 29 DEVOTO, F.: “Las mig raci ones español as a la Argentina desde l a perspectiv de l os partes consulares (191 0). Un e jercicio de ti pología regional”, Exils et mi grations ibé riques au XX ème si ècle , n.º 5 (monográfico : Exils et migrations i bériques vers l ’Amerique Lat ine ), París, 1998. TD- Francisco Cont reras P érez 55 Ga rc ía B ar ba n ch o, Gar cí a Fe rná n de z y Vi l ar 30 , qu e e st abl eci er on l os pr i nc i pa les pr ece d en t es en la h is to ri og ra fí a es pa ñ ol a sob re mi gra cio n es con t em por án eas , se rí a en l os año s d e 19 80 cua ndo as ist im os a un ren ova do y ha st a re la ti vam ent e b ul li ci os o int eré s so br e est o s ar gu me nt os hi st óri cos (c on evi den te d es fas e c r on oló gi co res pe ct o a ot ras hi st ori og ra fí as occ id ent al es) . A med ia do s de di ch a déc ad a, R. Rob l ed o ab o rd ab a un o de l os as pec to s, h as ta en t on c es n o mu y at en d id o, de l a “c r is is ag rop ecu a ri a” de fi n al es d el si gl o XI X es pañ ol: l a em igr ac ió n mas iv a a Ul tra ma r 31 . A est e resp ect o, ent i en de qu e “l a emi gra ci ón ext e ri o r es pa ñol a de l úl ti mo te rc i o d el si gl o re su l ta ría en gr a n me di d a i ne xp l ic abl e sin ref eri rla a la de p res i ón fi ni se cu l ar , qu e di o nu ev os i mp uls os a l éx odo t ra di ci on al o lo i ni ci ó en o tr os l ug ar es ” 32 . E st a 30 Véa ns e los a r tí cu los pub lic ado s p or M. GON ZÁ LEZ -R O TH VOS S Y G IL en la Re vi sta de In v es tig ac io ne s So ci o ló g ic a s , q ue d eno tan s u in te ré s p or u n h ec h o que t oda ví a le er a co nt em po rán eo y es ta b a alc an za nd o nu eva s d ime n si one s : "La em ig ra c i ón esp añ ol a a I ber oam ér ica " (n .º 25 , Ma dri d, 19 4 9, pp. 9 7- 11 6) , " L a emi gr ac ió n esp añ o la a Ib ero am ér ic a (c onc lus ión )" (n .º 26 - 27, Mad r id, 194 9, pp. 17 9-2 1 1 ) , “ In flu enc ia de la e mi gr ac ión en el cr ec im ien t o de la pob lac ión esp añ ol a en los úl ti m os c ie n año s (1 8 50- 19 50) ” (n .º 41 , Ma dr id , 19 57, pp. 62- 84 ) y " Fa mi li a y em ig ra ci ón" (n .º 66, Ma dr id, 19 59, pp. 23 3- 2 5 8) . Des de la per sp ect iva d e la G eo gr af ía ec on ó mic a, J. GA RCÍ A FE RN ÁND E Z d es tac a ba las fu er tes pau ta s re g io n al es de la nu eva Em ig ra ci ón ex ter i or de Es pa ñ a , Ba rc e l on a, A r ie l, 19 65. R es cat an do l a pr es enc ia es p añ ola en Ar g el ia , den tr o de la l ín ea de l In st i tu t o de Est u dio s Af ric ano s, J. B . VI LAR es cr ib ió un li br o fu nd am en ta l sob r e so br e la E mi gr ac ión e sp añ ol a a A rg eli a ( 183 0- 19 00) , Ma dr id, I nst itu to d e E st ud io s Af ri ca n os, 1 97 5, qu e mar có en c ie rt a med ida l a s in v es tig ac io ne s po st er ior es sob re es ta c orr ien te me di te rr áne a. 31 ROBLEDO, R.: “Crisis ag raria y éxodo rural: emig ración española a U ltramar, 18 80- 1920”, e n GARRABOU, R . (ed.): L a crisis agraria de fines d el siglo XIX (I Seminari Internacional d’Histori a de Girona) , Barcelona, Crítica, 198 8, pp. 212-244. 32 Ibídem, p ags. 229 . S itu a ci ón qu e co inc ide po r en ton ces c on el es pec ta cu lar in cr eme n to d e las sa l id as re g is tra das po r las es tad ís tic as de em igr aci ón e in mi gr ac i ón rec ié n ap ar ec idas en 18 85 (ad v ier t e de la po s ib ili da d de u na “ ilu sió n cu an t it a tiv a” a la ho ra d e pon de r ar pos it iv ame n te es te in cr em ent o, ten ien do en cue n ta se car ec e de se r ie s de da t os fi ab le s pa ra e ta pa pr ees tad ís tic a) . TD- Francisco Cont reras P érez 56 di st in ci ón en tr e zo n as mi gra t ori as con c ron olo gí a d if er enc ia da pas a a oc up ar s u at enc ión , p ara co n clu ir q ue l as más prec oc es c on t a ba n co n un a “di ná mi ca pr opi a qu e p erm it í a su ret roa li me nt ac i ón” a la al tu ra de l ca mbi o d e si gl o (e st o es, con un g r a do d e aut on omí a re sp ect o a l a ext in ci ón de l os d et e rm i na nt es or ig in ari os: la rui na de l v i ñed o en Má lag a, por ej emp lo , po r s ob r ep ro d uc c ión y de spu és p or fi lox er a), mi ent ras en la s nu ev as reg ion es mi gr at ori as in te r vi ni ero n un a se ri e de fac t or e s qu e se p ar a a di l uc i da r. En tr e ést as , t om an do co mo ca s o de e st udi o Ca st il la -L e ón (y qu e, en pa rte, p od rí am os ext ra p ol ar al se gm ent o d e pe qu eñ os ar r en da ta rios d e An da lu cía occ id en ta l, zon a ta mb ié n má s tar d ía q ue la or i ent al en em ig r ar) , id ent i fi ca se is de te rmi na nt es: la úl ti ma des am ort i za ci ón (l a exp rop ia ci ón de lo s bi ene s co mu na les ) , lo s rea ju st es en el sis tem a pro d uc ti vo de sp ués de l a cri si s fi ni se c u la r (l a ex p ul si ón de col on os p or l a op ci ón ga nad era ), el tr i un fo de los p rop i et ar i o s (l a pr es i ón al ci sta en l os ar r en da mi en tos ), la as pi rac ió n al se r p rop i et ar io po t enc ia da por el si nd ic ali sm o ca tó li co (c on el con sig ui ent e en d eud am i en to de l ca mpe si nad o pa rce l ari o) y la c ris i s d el viñ edo po r la fi l ox e r a (c om o de to n an t e f i na l ) 33 . El au to r es ta b le cí a, en def i ni ti va , un a pri me ra y co n sis ten te ba se t eó ric a pa ra en ten d er la s cau sas de di ch o éxo d o t ra ns o ceá ni co , 33 Ibídem, p. 240. TD- Francisco Cont reras P érez 57 pr es up on i en d o que ten ía un p ri nc ip a l com pon en te ru ra l. Est as co ns id er ac ion es g en eral es si n emb ar go deb en se r ma t i zad as a es ca l as g eog ráf ic as in feri or es en t a n to qu e, com o s e ha bí a pu nt ua li zad o, el es t ud io de lo s d ete rmi na n te s co n cr et os “r esu l ta en ex tr emo di fí ci l, p or n o de ci r i nú ti l, si n d ist in gu ir la s v a ri ac io n es en el es pa cio o en el t iem po o s i l os p la nt eam os d e fo rm a excl uy e nt e” 34 . As í pue s, se p ro pu gn aba un en fo qu e a esc al a reg i ona l en l os es tu di os mi g ra to ri os , qu e c oi n ci dió con un am b ie nt e hi st ori og ráf ic o es pa ñol p ro p ic io: pr of us i ón de e st udi os l oc al es y so br e la s nu eva s co mu ni da d es aut ón oma s, a lo qu e s e su m ó la s di sp on i bi li dad es fi nan ci era s pú bl ic as y pr i va d as ab ie rt as par a di st in tos pr oy ect os d e i nv es ti ga ci ón y re u n io ne s ci ent íf ic as e n la s pr ox i m id ade s de la s co nm em or aci on es d e 19 92. En est e nu ev o es cen a rio, s e pu bli có a la al tu ra de 19 8 9 la pr i mer a co mp il ac i ón de un a se ri e d e t rab a j os de lo qu e, por aq u el los añ os, s e pr es en t ab a co m o un "n uev o fi ló n " 35 de la i nv es ti ga ci ón hi st ór ic a en nue st ro pa í s: E sp año le s ha ci a Am éric a. La em i gra ci ón en m as a, 188 0- 193 0 . N. S án ch ez- Al bo rn oz reu ní a en es te v ol um en cat orc e en sa y os de ot ros ta nt os in ves ti ga do res , de los cu ale s och o es t ud ia ban l a em ig ra ció n de sd e el pu n t o de vi st a de la s reg i on es esp añ ol as de or ig en y si et e d esd e el de l o s pa íse s 34 Ibídem, p. 241. 35 GAN DOLF O, R. : "A cer ca de la em i gr ac ión es pañ ola en un a co m pi lac ión rec ie nte " , E stu di os mi gra tor io s la ti n oa mer ica n os , n .º 10 , Bu en os Air e s, 19 8 8. TD- Francisco Cont reras P érez 64 fa mil ia res o cri ad os ) . Lo ca rac te rí st ic o, f ren t e a ot ra s col on iz aci one s, de l a em i g ra ci ón es p año la l o c ons ti tu ye s u ca r ác t er ur b an o, t ant o p or su or ig en c om o p or su as en ta mi ent o en des ti no, n o si en d o ext ra ñ os l os ca s os en que el “s al to de l ch ar co ” en cu b rí a de he ch o un éx od o ru ra l. En l a se gu nd a pa rte de es te p ri me r v olu men , y d esp u és de un br ev e an áli si s cu ant it at iv o d el “A luv ión , 188 0-1 93 0 ” a c ar g o de C. Na ra nj o ( cal cul ad o e n 3, 3 m il lon es ), A. V ázq ue z y B. Est ra d a en fo c an l os fa ct or es de ex pul si ón (p or re gi on es ) y at r ac ci ón (p or des t in o) , di st in ci ón q ue res ul ta re al me nt e m ás c om ple j a po r l a ac ci ón de “m ec an ism os po si bi l it ado re s”, es to es , los ag ent es rec lut ad ore s y es pe ci al men t e la s cad ena s mig ra to ri a s qu e r et r oa li me nt ar on el pr oc es o mi gra t ori o pr op orc i oná ndo l e ci ert a co n ti nu i da d . E n el c as o de An da lu cí a, se as um e la te si s de A.- M. Bern al pa ra el si g lo XI X, pa ra a con ti nu aci ón res olv er br ev em en te qu e el in cr e me nt o del pe rí od o 1 9 00- 19 2 0 ( ex te ns iv o a las prov in ci as la ti fu n di sta s) fu e l a co ns ecu enc i a ma lt us ia na d el “ cr eci mi ent o a c el era d o d e la p o bl aci ón y un a mo di fi ca ci ón e n el me rca d o de tr ab aj o” 47 . Com o ap u n ta P . Ca gi ao en su an ál isi s de la in corp o ra ció n al mer ca d o la bo ra l, lo s an dal uce s d e Ar g ent i na t uv ier on, en m ay or med id a q u e g al leg os y 47 VÁZQUEZ, A . y E STRADA, B.: “Causas de la emi gración y tipol ogía de los emigrante s”, en VV.AA .: Hist oria g eneral de la emigración española a I beroamérica , vol. 1, op. cit., p. 218. TD- Francisco Cont reras P érez 65 ot ra s com uni da d es re gi ona l es, un d es ta ca d o de st in o ru ra l en fa en a s qu e dif erí an esc asa men te de las rea li za das en la pr opi a An da lu cía , si bi en tam bi én se l o ca li zar on en el s ect or se rvi ci os y, en tr e és t os , ha bí a al gun os ag en te s c om isi ona d os po r l as “ca sa s ex po rt ad ora s d e vi nos , ac eit es o c or cho d e J ere z, C ádi z, Má la ga o A lm erí a, qu ien es fo rm ab an par t e d e l as él it es ec on ómi cas m ás im po rt a nt es ” 48 (a spe ct o co nf ir ma do d os añ os a nt es p or N. Si egr is t d e Gen ti l e 49 ). A l o la rg o de l s eg u n do vol um en d e l a Hi st ori a g en era l , s e su ced en l os resp ec ti vo s es t ud ios sob r e la s c or ri ent es mi gr at ori as pr oc ede nt es d e la s 17 c omu ni da de s au t ón om as act ual es , q ued an do i mp lí ci ta la rel aci ón e nt re el é xi to d e lo s es tu di os reg i on al es en Es pañ a y el co nt ex to pol ít ico g en era d o p or la n u eva o rg ani zac ió n te r ri t ori al del Es ta do . Vol vi énd on os co ncr et am en t e sob re el cas o an dal uz, de n ue v o R. M árq u ez 50 s e enc ar g a d e la pa rt e co r r esp ond ie nt e al perí od o col on i al , d e la que en tr es ac am os un a de su s con cl us i on es: “d eb e i nf eri rs e qu e se rí a u n er ro r h ab lar de An da lu cía com o de un tod o en re la ci ón con Am éri ca ”, r ef i ri én dos e a l a pa rt ici pa ci ón de l as pro vi nci as or i ent al es en es t a c or rie nt e, 48 CAGIAO, P. y BERNAL, A.: “Incorporación al merca do labo ral e i nserción social”, en VV.AA.: Hist oria general de la e migración esp añola a Ibero américa , vo l. 1, op. ci t., pp. 294-295. 49 SIEGRIST DE GENTILE, N .: “Gaditanos en l a Ciudad de Buenos Aire s hacia la mi tad del siglo XIX . Estudio de caso según el Censo de la Ciudad de Buenos Aire s de 1855”, Nuestra Historia , n.º 35-36, Buenos Aires, 199 0, pp. 392-41 0. 50 MÁRQUEZ, R. y GONZÁL EZ, E. E.: “A ndalucía y Améri ca: l as alte rnativas de una comunidad migrante”, en VV.AA.: Hi storia ge neral de la emigración español a a Ibero américa , vol. 1, op. cit., pp. 3-24. TD- Francisco Cont reras P érez 66 si tu ac i ón q ue p reci sa men t e se in ve rt i rí a a fi na le s d el si gl o XI X. Par a es ta s f ec ha s, E. E. Gon zál ez pr opo rci on a un fr esc o de la c ol oni a d e jo rn al ero s an dal uc es del es t ad o d e Sa o Pa ul o, cu yo s c om p on ent es se ca lcu la en 24 0. 000 de un tot al d e 400 . 000 esp año l es hac ia 19 3 2; es te ll am at iv o est ud io d e cas o, no s re v e la p or ot ra pa rt e la ca r en ci a ha sta ent onc es d e u na pro d uc ci ón ac ad é mi ca am pl ia q ue abo rd a ra el co nj un to d e la em ig ra ci ón de And al uc í a a Am ér i ca en l os si g lo s XI X y XX. B. Sá nc h ez A lo ns o pub li có en 19 95: La s ca us as de la em i gra ci ón esp añ ol a, 188 0- 193 0 51 . Se tr at a de un a tra baj o su ger ent e y n ec es a r io , en la me di da q u e ofr ec e una vi si ón gl ob al de l os det erm ina nt es de la emi g ra ció n ex te ri or es pañ ol a, per o no l im it án d os e a est a ca teg o rí a i nt ent a un a a pr oxi mac ió n pr ov i nc ial . Es pr ec is am ent e est a ú l ti ma pa rt e de l a obr a la qu e tr ae mo s a col aci ón, po r se r u n in ten to d e exp l ic aci ón de la s d iv ers i da des reg ion al es qu e rev ist en lo s f l uj os m ig rat o ri os. S i gu ien d o el in str um ent al ec on om étri co de l os cap ít ul os p rec ed en t es, ej ecu ta un m a cr oan áli si s de l a ev olu ci ón c ron oló gi ca de l a e mi gra ci ón es pa ño la. U na v ez es ta bl eci da s la s hi pó te si s a p on d era r, l a au to ra ha c e un ex ha us ti vo 51 SÁ NC HE Z ALO NSO , B. : La s cau sas d e la e mi gra c i ón espa ño l a, 18 8 0- 1 9 30 , Ma dr id, Al i an za, 19 9 5. U n os añ os a nt es , A rc h iv o d e I n d ian os e di tó otr o t ra baj o d e e st a a u tor a baj o e l tí tu lo: La i nmi grac ión esp añola en Argen tina. Sigl os XIX y XX , Colomb res, Arch ivo de Indian os, 199 2. Debemo s destacar el es tudio del pe rf il de la famil ia migrant e españ ola y el uso de los libros censal es argentin o s (med iant e muestre o alea torio), que permi te precis ar algun o s asp ecto s dif íci lment e deduc ibles d e los a gregad os es tadís ticos . TD- Francisco Cont reras P érez 67 ej e rc ic io d e c o rr ela ci ón mú lt ip l e qu e int ent a ai sl ar la s va ria bl es ex pl ic at iva s d e l a s d ife r en te s in ten sid ad es emi gra t ori as p rov in ci al es. Si n d es es ti ma r ot ra s rel aci on es y ate n die nd o a l os di ve rs os va lor es de R 2 obt e ni dos , l a au to ra co nc lu ye qu e la em ig ra ci ón h a pu est o de ma n if ies t o có mo l a al fa bet i za ci ón es un o de l os fa ct ore s pr i nc i pa les a l a h o r a d e a na l iz a r l os c om po rt am i en t o s m i gr at ori os reg i on al es ( va ri ab le es ti mad a a pa rti r de la va ri ac ió n en t re 18 87 y 19 10 de lo s po rc en ta j es de a lf abe t os en la co ho rte de 16- 25 añ os d e l as po bl aci on es pr ov in ci al es, est o e s, en el gru po de ed ad po t en ci alm en te em ig ran te) . Con ell o, se pu ede con fi r ma r la i mp orta nci a de la di fu si ón de la id ea en lo s pr oc es os de t om a de l a de ci si ón d e mi gra r, en tan to qu e s e es ti ma q ue l os a lf ab eto s co mp on en el gru po c on ma yo r a cc eso a l a in fo rm ac i ón pr o em ig rat ori a o se p resu po n e en el lo s un ma yo r p r e di spo si ci ó n ps ico so ci al a hac erl o. Aq uí es do nd e si n em ba rgo su rgen l os prob lem as , pl an tea do s pr i nc i pa lme nt e en el ca so de An d al uc í a. Com o la pr op i a aut or a ma ti za, la prov in ci as d e may or emi gra ci ón, au nq ue s ea pr ed omi na nt em en te t em po r al com o a A rg eli a per o n o ex cl usi vam en t e, son la s q ue den tro del con ju nt o an d al uz pr ese nt an , ju nt o a Jaé n, l as t asa s de al fab eti zac ió n má s b aj as . Det rá s de est as hi pót esi s, su by ac e el su pu est o d e qu e l a id ea de em ig rar s e TD- Francisco Cont reras P érez 68 tr an smi tí a sob r e to do de man era es c ri ta . Com o ya se i nd ic ó en el ep í gr af e an te ri or , los mo de l os de reg res i ón s e en fr en ta n a i mp orta nt es pr ob l em as de c on c ep t u al iza ci ón y de ex c esi vo de te rmi ni sm o, de tal man era q ue l os re su lt ad os no l leg an a res po nd er ex ac tam en te a la s e xp ect at i va s ab ie rta s e n hi pót esi s co ns ist ent es e in te re san tes . En to do c as o, el tr ab aj o d e B. S ánc he z A lon s o se i ns cr i be de nt ro de un nu ev o ho ri zo n te te óri co más ab ie rt o al con tr as te d e nu evos m od el os exp li cat iv os ap li ca dos en ot ros ám bi tos hi st ori og rá fi co s. Po st eri orm en te a la pu b li cac ión de su te si s, l a au tor a, en u na de s us con fer enc ias en A rg en ti na y d iv ers ifi can do lo s ob j et iv os de su s pr im er os est ud ios cu an ti ta ti vos , pa rec e inv it ar a en fo c ar la s in v est ig aci one s s obr e la vi da as oci at iv a de la s col on i a s es pa ñol a s a s ent ad as e n el ext er i or . La may orí a de est os tr ab aj os ha bí a h ech o us o d e lo s res úm en es de l mo vi mi ent os de pa sa j ero s por lo s pu er to s es pa ñ ol es de l ant ig uo Ins ti tu to G eog ráf ic o Est adí st ic os, con di st in to g rad o de pr of un di da d y di st in to pe so en el c on j un to de ca da ob ra. Co mo ven ía a c on fi rma r Sá nc he z Al on so, es t as s eri es ag re ga das p rop o rci ona ban el su fi cie nt e ni ve l de ce rt id um br e c om o par a obt ene r co n rel at iv a ex ac t it ud la s ten de n cia s pr in cip al es d e l a cor ri ent e ext e ri o r esp añ ol a. Ah ora bi en, en la bús que da de do cu me nt aci ón al te rna ti va qu e no s TD- Francisco Cont reras P érez 69 of r ez ca in for m ac ión sob re ot ro s as pe c to s de la s mi gr ac io n es, el ci ta do li bro Sa lt ar con red d e Yá ñ ez Ga ll ar do ( 199 6) in t r od uc i rí a la s po si bi l id ade s con t en id as en la d ocu me nt aci ón no mi na t iv a pa ra es tu di ar l as r ed es so ci al es qu e se rv ían de su st ent o a los que cr uz ab an e l A tl án t ic o. La pr od u c ci ón ac ad ém ica esp añ ola se ha car ac te ri za do po r su de sf as e a l a hor a de in te r es a rs e p or los mo vi mi en to s m ig rat o ri os co nt emp orá n eos a nt erio re s a 19 50 y, en se gu nd o l ug ar , por pr ed omi na r l os vi ej os esq ue m as exp li ca t iv os c om o l os d efi ni d os po r l os fac to r es p ush an d pul l . En cu an to al pri mer pu nt o, est i mo q ue h a ope rad o, h as t a ha ce un os 2 0 añ os , la as unc ión d e la ide a, m ás o me n os e xt end ida , má s o m en o s ra zo na da, de qu e l as mi gra cio n es h ac i a Am éri ca en Es pañ a se co rt aro n ex ab rup t o con l a In dep en d enc ia de la s an ti gu as co lo n ia s, d e ah í qu e los es c aso s es tu di o s exi st ent es c on an te ri ori da d a 19 80 se deb i era n fun dam en ta lm ent e a am eri ca ni st as qu e rea li za ron sus i nv es ti ga cio ne s en el Ar ch i vo Gen era l d e I nd ia s d e Se vi ll a (an ti gu a cas a de la Con tra t ac i ón ) . No es ha sta me di ad os de di ch a déc ada cu an do s e est ab le ce un c on si st en t e in t er és en lo qu e N. Sá nch ez- Al bo rn oz vi n o a ll am ar “l a emi gra ci ón en ma sa” en t re Es pañ a y la s n u ev a s r ep úb li ca s ib ero a me ri can as , ad em ás de Cub a, de nt ro d el m a rc o at lá nt ic o de cr eci ent e m ov il id ad de lo s fac tor es TD- Francisco Cont reras P érez 70 pr od u ct ivo s. Ah ora bi en, l os e st udi os r eal iz ad os se ha n des env ue lt o ha st a mu y re ci ent eme nt e en co ord ena da s m etod ol ógi cas c i er t am ent e ru di men tar i a s, si se co mp ar an con la pr od u cc i ón aca d ém ic a de otr os pa íse s occ ide nt al es e n t orn o a e st a tem áti ca. L a r aí ces d e est e de sf as e hab ría qu e bu sc arl a, ad emá s d e po r ot ro s ri nco n es, en la s de fi ci en ci as d e lo qu e F. De vo to ha de fi ni do com o “i nt erc omu ni ca b il id ad su pr an aci on al ” 5 2 , es t o es , y ex cu se l a ex pr esi ón, ci ert o a is la mie nt o ra ya nd o el “on an is mo ” aca dé mi co . El lo su pon e, com o di ch o au t or ha exp r es ado en ot ro lu g ar , qu e la pr od u cc i ón ac ad émi c a esp añ ol a de las do s úl ti mas dé cad as no ha sa bid o ap r ov ec har s u ven t aj a com o la te com e r en est e esp ac io poc o tr an si ta do pa ra ado pt ar , li br e su pu est a me nt e de in e rc i as , las nu ev a s pr op u est as t emá ti ca s, con c ep t ua l es, d oc um ent ale s y me to dol ógi cas su rgi das de l a exp e ri en ci a y l os de ba te s ci ent íf ic os t eni d os l ug ar en l os paí ses p i on ero s al me no s de sd e l as d éca das d e 19 50- 60. No o bs t an te, est i mam os q ue e st a s i tu aci ón e mp ie z a a co r r eg ir s e, n o en to do s los ca s os, d esd e m ed i ad os d e l a d éca da d e 19 90, fe ch a en la qu e ap ar ec en tr ab a jo s co m o los de B. Sá nc he z Al ons o p ar a el co nj u nt o d el pa ís y C. Yá ñ ez Gal la rd o pa r a el cas o 52 DEVOTO, F. J.: “En to rno a l a historiografía reciente sob re l as migraciones españolas e it alianas a Latin oaméri ca”, op. cit., p. 443. TD- Francisco Cont reras P érez 71 ca tal án, p or cit ar do s mo de l os di fe r en t es d e apl ic a ci ón d e nu ev os en fo qu es e in t er es es (c om o ta mb ién p od rí am os ci ta r ot r os tr ab aj os so br e As tu ria s y las di st in ta s pro vi nc ia s vas cas ) . Nu ev os ap ort es qu e pr oc ede n ig ual men te d e otr os pa í se s, co mo l os es tu di os s ob r e mi gra cio n es esp añ ola s re al iz ad os de sd e di st in to s ce nt ros d e i nv es ti ga ci ón ar g en t in os (el ci ta do C. E. M .L .A ., el M us eo Ro ca ,. .. ), y po r h ist or ia d or es c o mo C. Mo ya d e l a U.C . L. A. , q u e reci en te men te h a pu bl ic ado Co u sin s an d St ra ng ers . Sp an ish I mm ig ran ts i n Bu enos Ai res , 18 50- 193 0 ( 19 98) , fr ut o de u na pr ol ong ad a in ve st ig aci ón so br e lo s di st in t os asp ec to s d el as en ta mi ent o urb an o, la s red es so ci al es y la vi da a s oc ia ti va de la s c olo n ias es pa ñol as a par t ir de un di ver s o y ab rum ad or co rp us d oc u m en ta l 53 . Co nv i en e, vi st o lo di cho ha st a aqu í, int rod uc ir mat i za ci on e s reg i on al es, y en es te ca s o la pr odu cc ión and alu za p a rec e ac us ar un a ma yor l ent i tu d en l a su pe ra ci ón de es te d obl e d esf a s e: en el vo l um en d e la mi sm a y en la ad opc ión d e nu ev os en fo qu es di st in tos a la eleg ant e ab st rac ci ón pu sh and pu ll . No ob st ant e, s e cu en ta n ya al gu na s mon og r af ía s, má s nu me ros as en el cas o d e la pr o vi nci a de Al mer ía , y a l gú n ot ro e st ud io q ue ab re l a pu ert a a l us o d e u n t ip o d e 53 MOYA, C.: Cousins and St rangers. Spanish Immigrants in Buenos Aires, 1850-1930 , Berkeley, University of California Press, 1998. Anteriormente, había publicado un breve ensayo sobre las fuentes bo naerenses para el estudio de la colectividad e spañola migrante, co ncretamente l as publicaciones pe riódica s: “Notas so bre las fuente s para el estudio de l a inmigración española en Buenos Aire s”, Estudios mi gratorios lantinoameri canos , n.º 4, Buenos Aires, 1986 , pp. 497-503. TD- Francisco Cont reras P érez 72 fu ent es loc al es esc as am ent e con oc id as h as ta ah ora ( lo s pa sap ort es de i nt e ri or) 54 . Las fuentes y los método s. Abordar un periodo con dificultades de documentación tan notables, u na docume ntación d ispersa a ambos lados del Atl ántico , diversa en su tipo logía y por lo tanto re quiere de una variedad de tratamiento y metodología, y muy fragmentaria,..., las t areas de consultas previas m ultiplican las exigencias, entre otras, e n tiempo y recurso s metodológicos por parte del historiador que se propone hilvanar el conocimiento las migraciones tempranas del se gundo tercio del XIX. Para el s iglo X VIII, los e studios mi gratorios se han basado en las licencias de e mbarque hacia las co lonias emitidas por la Casa de la Co ntratación. Los americanistas e hispanistas han hecho un extenso uso de ellas, lo que se e xplica por const ituir un ampli o , rico y ce ntralizado r egistro seriado d e datos de los qu e sal ieron 54 E n e l “ voluble” campo de las mi graciones inte riores, hem os de dest acar la presentación a la co munidad cientí fica de los “pasaportes de i nterior”por parte de la pareja de historiadores se villanos A. FLORENCIO PUNTAS y A . L. LÓPEZ MARTÍNEZ: “Migraciones estacionales y mercado de trabajo agra ri o e n la Baja Andalucía en la primera mitad del siglo XIX” , en EIRAS ROEL, A. y REY C ASTELAO, O. (e ds.): I Conferencia Europea de la Comisión Inte rnacional d e Demografía Hist órica , vol. II: Migracio nes internas y medium-dist ance en l a Península I bérica, 15 00-1900 , Santiago de Co mpostela, Xunta de Galicia, 1994, pp. 789 -809. TD- Francisco Cont reras P érez 73 hacia el Nuevo Mu ndo, r eunidos en u n único archivo: e l sevillano Archivo de Indias. Este registro dejó s e e star operativo en 1 824 al desaparecer gran parte de l viejo Imperio español. Ciertamente sus características de co ntenido, localizació n y continuidad h acen de estas licencias u na documentación e xcepcional, un a serie documental s in parangón co n otra e n España para nuestro marco cronológico de investigación. Así pue s, el periodo posterior a las declaraci ones de independencia se aproxima, desde el punto de vista de la información sobre las migraciones e xteriores, a la imagen de secano documental que acu ñara N adal para las e stadísticas demográficas; en cuanto a la exis tencia de re cuentos g ener ales susceptibles de sernos útiles t odavía este de sierto se ext endería dos décadas m ás hasta la aparición de las series de pa sajer os por mar del Insti tuto G e ográfico y Estadísti co de finales de 1880. Antes de e sta fecha, el esfuerzo se multipli ca, las fuen tes so n más esquivas, e l trabajo más incómodo. .., los resultado quizás no tan agradecidos. Un trabajo en el que debemos renunci ar, tras un primer contacto, a un conocimiento globalizador de esas corr ientes migratorias, aunqu e sea en un pri mera acotamiento temporal (segundo tercio del X IX) y espacial (andaluces hacia A rgenti na). TD- Francisco Cont reras P érez 80 En cuanto a nuestro objeto de e studio, el valor añadido d el Censo de Floridablanca como fue nte para el conocimiento de las migraciones en el tránsito del siglo XVIII al X IX tomó car ta de naturaleza a r aíz del trabajo de A. Eiras R oel. En su “Informe sobre el Censo de 17 87 como fuente para e l e studio comarcalizado de la emigración galle ga” 60 , e l autor pro poní a una metodolo gía que sirviera para e laborar inducciones a partir de u na bater ía de indicadores indirecto s 61 , construidos exp resamente para r eleer en clave migratoria una fuente de concepción estrictamente residencialista co mo es un censo, siempre que cumpla unas condiciones básicas co mo así hacía el Censo de Floridablanca. Tramos del Ce nso Redefinició n de Ro w la nd Núm er o de A ños 0-7 0-6 7 7-16 7-15 9 16 - 25 16 - 24 9 25 - 40 25 - 39 15 40 - 50 40 - 49 10 > 50 50 y más 50 Fuent es: R o w la n d (198 8), p . 13 4 y Censo de F lo rida b lanca , 17 87 . 60 EIRAS R OEL (1989) , p. 157- 175. 61 El índi ce “inverso” d e envejecimi ento [I(i)E = (P <40 / P)], l os ín dice d e masculi nid ad (16- 39 años) y l os val ores de l a nupcialidad (expresad os en solterí a definiti va P >39 y edad matri moni al, por sexos). Eiras Roel em pl ea los grupos de edad tal como a pa recen en el censo, aun que éstos ti enen solapam i entos, qu e nosotros hemos optado p or clari f i car si gui endo l a propuesta de Rowl and (véase más adelan te). TD- Francisco Cont reras P érez 81 “Una fuen te que ofre ce e l estado de la pob lación clasificada por edad , se xo y e stado civil y con el detalle de su distribución local y co marcal es suscept ible de análisis q ue permite [sic] de tectar las zonas de Galicia con mayor y menor intensidad de fluj o migrato rio y los tipos de emigración” 62 A finales de la déc ada de 19 80, R. Rowland e xpuso, en su trabajo “Mortalidad, movimientos migr atorios y e dad de acceso al matrimonio en la Pe nínsul a I bérica”, la ne cesidad de un mé todo de “estimación de la magnitud y dirección de las distorsiones” 63 introducidas por el diferencial de géner o de las migraciones (y la mortalidad) e n los indicadore s nupcial e s or igin almente pro puestos por Hajnal. “ [...] Una vez que l a emigración parece haber sido un fenómeno casi exclusivamente masculino hasta finales del siglo XIX , la e stimación de la nupcialid ad femenina ser á po co afectada; per o e n el caso de los varones h abrá que e legir 62 EIRAS R OEL (1989) , p. 158. 63 ROWLAND (1 987), p. 4 5. TD- Francisco Cont reras P érez 82 entre abandonar el análisis por medio de SMAM o recurrir a métodos indirectos y aproximativos de estimación [...].” 64 Aunque para Rowland este método de descontaminación migratoria tendría un carácter subsidiario e n el marco de su estudio sobre los sistemas matrimoniales i bér icos, no cabe d uda que terminó proponiendo un sugere nte instrumento para ap rox imarnos a las migraciones desde perspe ctivas más globales que los puntuales estudios locales. Por otra parte, adquiere una utilidad añadida para etapa s históricas sobre las que carecemos de fuentes adecuadas y las existentes no permi ten otros métodos indirectos más empleados 65 . La fórmula pro puesta por R owland la de nominó cálculo de l a Migración Neta (M) 66 . Consiste en incluir la Ratio de Mascul inidad 64 ROWLAND (1 987), p. 5 4. 65 El método del sal do migrato rio es tam bi én un método in directo d e co noce r la s migraci ones netas d e u na regi ón, si empre qu e se dispong a de d at os cens os para dos años y l as seri es del movimi ento natural de la pobl ación entre amb as fechas. Ci ertament e, l a segund a condi ción no se cumpl irá en España, y sól o parcial men te, hasta el segu ndo te rcio d el si glo XIX. En nu estr o paí s, el método del saldo mi gratorio fue propue sto en Españ a e n l a década de 19 60 por A . García Barbancho para el estud i o provinci al y comarcal de las mi graci ones in teri ores. 66 R OWLAND (198 7), p. 55 . La f órmul a del cálcul o de M se expr esa com o sigu e: M x = [ PV x / (PF x ) • (R MT x ) ] ― 1 Donde: M x = Mig ración N eta en l a cohorte de edad x PV x = Pobl aci ón Masculin a en la coho rte de edad x [Cont.] TD- Francisco Cont reras P érez 83 Teór ica (RMT) correspondiente a una población modelo de Princeton 67 como factor d e aju ste en l a ecuación de la Ratio de Masculinidad r eal ( RM) obtenida del Ce nso, de lo que se obtiene una estimación numé rica de la dirección y la dimensión de la migración masculina en términos netos. No o bstant e, e stimamos que la dificult ad, o me jor dicho: el riesgo que d ebe asumi r el i nvestigado r, no e striba en el cálcu lo sensu stricto , sino en la e lección del m odelo teór ico más a nálogo a la pob lación re gional en estudio, es decir, aq uel que comparta con ésta última u nos niveles demo gráficos básicos equ ivalentes (mortalidad, fecundidad, crecimiento, es peranza de vida...) 68 . En cua lquier caso, el método de la Migración Neta descansa sobre la pre misa del efecto selectivo qu e las migraciones ti enen en la estructura por sexo (y también ed ad) de las poblaciones. Su virtualidad explicat iva, en consecuencia, debe re sult ar mayor para aquellos caso s y p eríodos en que la mi gración femenina-familiar constituye todavía raro s e slabones en las mecánicas migratorias, PF x = Pobl aci ón Femenina en la coho rte de eda d x RMT x = R el ación de Mascul ini dad Teórica en la cohorte de edad x (de las tab l as-ti po de Princeton). 67 COALE, D EMENY , VAUGHAN ( 1983) ( tabl a ti po corresp ondi ente).. 68 Pues s e trat a, en el estu dio de su cread or, de poder cua nti ficar y ai slar el efecto sel ectivo d e l as m i graciones sob re la rel ación de sexos d e l a poblaci ón y la s proporciones d e sol teros TD- Francisco Cont reras P érez 84 esto e s, antes de lo s movim ientos en masa que van a pro tagonizar la España de finales del siglo XIX. A su vez, de ntro de la más amplia estrategia de nuestra investigación dirigida a la comarcalización de la movilidad e n Andalucía a prin cipios de la Edad C ontemporánea, el presente ejercicio busca el e stablecer las hipóte sis de trabajo preli minares a las escalas regional y provincial; hip ó tesis que se fundan, como consecuencia del mé todo elegido, en una primera defi nició n amplia de los movi mientos migratorios, es dec ir, la movilid ad en t érminos netos con o rigen / destino en la región, provincia o com arca. Por último, ca be señalar que nuestra mecá nica de trabajo se sirve de l recurso a la comparación, por lo que hemos seleccionado Galicia e n tanto que parad igma regional con temporáneo de tierra de emigración. A pesar de las a veces marcadas diferencias de distinta índole entre ambos espacios regionales, no obstante el caso gallego nos ofrece la o portunidad de situar un re ferente de máximos migratorios en el marco contemporáneo de la Penínsu la Ib érica. Con todo, nuestro objetivo puede con siderarse ele mental , pues co nsiste en aproximarnos a los movimientos migratorios mediante la estimación de su signo (negati vo o positivo, in- o emigración) e intensidad en las unidades territoriales que componen las diferentes escalas de estu dio de Andalucía. TD- Francisco Cont reras P érez 85 La estadística española de pasaportes del siglo XIX. La R. O. de 1853 que ponía fin a la prohibición de embarcarse p ara los nuevos “Estados de la Amér ica del Sur y Méjico” pues, asumida la pérdida de l imperio y deseando reforzar la ascendencia española en las a ntiguas colonias, ya por entonces se venían nor malizando las relaciones diplomáticas con las nuevas repúblicas, habiéndose establecid o en much as de ell as representantes del Go bierno español. 69 Aquel decreto reguló la expedición de pasapor tes “a los que pretendan emigrar” quedando a cargo de los delegados pro vinciales de la autoridad civil, esto es, los “subgobernadore s”, más tarde denominados gobernadores. En e sa década, coincidiendo con l a entrada de la Unión Liberal en e l gobierno , la largamente a plazada modernización de la estadística oficial española comenzó con los trabajos para la realización del Ce nso de 1857, primero de la serie dece nal del X IX (junto a ello se llevaría a cabo la publicación de la pr imera Memor ia del Movimiento [na tural] de la Poblaci ón de 1858-1861 ). Era una vieja as piración de l liberalismo desde su o rigen en España, que con 69 R.O. de 16 Sept iemb re de 1853. R egul arizando l a emigraci ón para la s coloni as español as y para l os Estad os de Am érica: pasap ort es, garantí as, etc. TD- Francisco Cont reras P érez 86 ello tamb ién retomaba los prece dentes incoados por e l despotismo ilustrado de finales del XVIII (los Censos de 1 787 y 1 797). Dentro de e stos esfuerzos modernizadores, debemo s situar la pu blicación del Anuario Estadístico de España , igualmente obra de la Junta Ge neral de Estadística del Reino (al principio denominada Co misión de Estadística G eneral), in tegrada en el Ministerio de la Go bernación. La ter cer a entrega del Anuario , relativa a los años 1 860-1861 70 , incluía, e n e l apartado población, dos tablas bajo el e pígrafe: “Número d e individuos q ue sal ieron del reino con pasaporte”. Recogida p ara cada uno de los años, l a información que ap arece desagregada por las provincias las q ue salieron y los p aíses de destin os . Desgraciadamente esta publicación de l regi stro de pasaportes para todo e l pa ís no tuvo continuidad en las futuras rese ñas geogr áfico-estad ísticas españolas del XIX. Dichos documentos debían ser mostrad os a los capitanes de los buques, que estaban a su vez formalmente obliga dos a requerirlos cuando e mbarcaban pasajero s en puertos españoles. Con ello la admin istración quería evitar la sa lida del país de prófugos de la jus ticia, si bien como en el propio Congreso se 70 JUNTA GENERAL DE ESTAD ÍSTICA DEL REIN O: Censo de la poblaci ón de España segú n el re cuento veri ficado el 25 de dicie mbre de 1860 , Madrid , Imprenta Naci onal , 1863 (Fond o docum ental del INE, Microfi chas). TD- Francisco Cont reras P érez 87 reconocería dicha medida no impedía e sto, a la vez que entorpecía la libertad de movimiento de la gente co mún. Otro p roblema todavía más acuciante era que lo mo zos pe ndientes del s ervicio de armas y el pro pio capitán en connivencia podría n eludir este requisito e mbarcán dose una ve z el buque h abía abandonado las aguas del puerto (la territorialidad del mar –las 200 millas- es una figura jurídica consagrada en el der echo internacional m ucho más tarde, a finales del siglo XX como es sabido). También se recurría a e mbarques por Portugal, habiendo reiteradas referencias en la pr opia no rmativa sobre este país. El puerto luso de Leixoes (Oporto) será usado co n frecuen cia por emigrantes mayoritariamente gallegos. 71 Por e l contrario, no hay constancia en la fronter a sur, Algarbe-And a lucía, más que de intensos movimientos entre las pro pias comarcas a una y otra orilla del Guadiana. 72 Tampoco, hasta la década de 188 0, se me nci ona ni 71 “L os pu ertos d e Li sboa, Leixoes ( Opo rto), Bu rdeos y Gi bral tar fuer on im portantes pa ra la emi graci ón de gall egos, vas cos, an dal uces y ca stell anos”. VÁZQUEZ , A .: “L a salida”, en Hi storia genera l de la emigración española a Iberoam érica , Mad rid, H i storia 16, 199 2, [241- 258] p. 250 72 En esta z ona, la pri nci pal preocupa ción de l as auto ridad es españ olas, y suponem os que ta mbi én portug uesas en función de los acuerd os alcan zados a fin ales d el XIX, era el trasi ego en un senti do y otro d e p rófugos del servici o de quin tas, preocu paci ón de l a qu e ya hay constancia documental desde l a época d e formaci ón de l as mi li cias pat rióti cas en l a gu erra de l a Independenci a. Los l azos famili ares que ampara ban estas prá cti cas elusi vas estaban asenta dos en l as comarca s fr onteri zas de Andalu cía, el Algarbe y el Alentejo, regi ones h istóri cas que const it uían un espaci o mi gratorio ba stante i ntegrado más que u n lu gar de tránsi to (haci a pu ertos atl ánticos). U n estu di o re ciente abo rda esta cu esti ón de los prófugos en l a zona a pri nci pios del siglo XIX: SA LDAÑA FER NÁNDEZ , J .: [Cont.] TD- Francisco Cont reras P érez 88 en la no rmativa n i e n los numero sos informes administrativos consultados que par a pasar a América lo s españoles se sirvieran de manera notoria de Gibraltar, uno de los puertos naturales para los andaluces. Así y to do, estas precauciones nos lleva a considerar que dichas estadísti cas pudier an conte ner cierta subestimación de la emigración real, considerando que p udo ser muy abultada para el caso de la emigración de andaluces a América En suma el cumplimiento de estas y otras formalidad es en materia de emigración debieron no se r o bservadas con bastante frecuencia, de tal manera que e l propio Ministerio de la Gober nación reconocería que: “La práctica ha venido, sin embargo, á demostrar la deficiencia de e stas disposiciones debidas, no tanto á la falta de celo en los delegados de la autoridad, como á las repro badas arte s á que acu den los que desean emigrar para eludir las fo rmalidades prevenidas.” 73 “Isla Cristi n a en la Gue rra de l a Independ enci a: notas para u na conmemo ración”, en I Jornadas de Hist oria d e Isla C ristina. A socia ció n Cultu ral “El Laúd ” , Isl a Cristin a, ELD, 2008, pp . 9 ‐ 35. 73 R. O. Ci r. de 8 d e mayo de 1888, p reámbu lo. TD- Francisco Cont reras P érez 89 A pesar del recono cimient o de este incumplimien to, las formalidades lejos de desaparece r fuer on sustituidas por otr as. U na nueva R.O. de 1888 reemplazó el requisito del pasaporte por un “permiso de e mbarqu e” expedido el gobernador de la provincia, previa presentación de una cédula personal y otros cert ificados visados por e l alcalde del pueblo de procedencia del e migrante. Finalmente, poco después, las au toridades españolas de nuevo reconocerían que se trata se garantías que nada garantizaban. Sin despre ciar estas y otras incertidumbres asociadas a los pasaportes como fuente histórica, de staca Yánez G allardo que se trata de la “la pr imer a estadística q ue puede se r utili zada para el estudio de la emigr ación española a A mérica” (pero no sólo para estos destinos), además de ser la única del siglo XIX en incluir tanto las salidas marítimas como las ter restres. 74 Dado que el cruce de f rontera p or tierra resulta siempre me nos depend iente de medios de transportes púb licos e, incl uso en las com arcas fronterizas, debía ser algo menos extraor dinario, la información de este or igen parece sin duda más fiable de cara a aquellos destinos que requerían pasar los co ntroles de e mbarque en las aduanas 74 YÁÑEZ GALLAR DO, C.: La emig ración española a América ( siglos XIX y XX). Dimensión y cara cterí sticas cuant itati vas , C olu mbres, Fun daci ón Archivo de Indian os, 1993, p. 23 y 24, nota 15. Est e aut or apunt a qu e l a suspensi ón d e la publi cación d e l a estadísti cas de pas aporte s en el A nuario se d ebe a l a supr esión de este r equi sit o de embarque en 1862. TD- Francisco Cont reras P érez 96 márgenes por la adh esión de nuevos barrios (S. Cristóbal, Sta. Lucía, S. Juan), en parte desgajados de aquéllos un a vez consolidado su poblamiento. Entre estos apartados preliminares, lo primero que se demandaba al ce nsor e ra que anotara a grandes rasgos las características de la casa (se pre tendía hacer un censo de vivienda y probablemente co n fines f iscales): “si so n de az otea, teja , paja y de 1 , 2 o 3 p isos”. Se trata de un com entario que podremos utilizar para valorar las condiciones de vida y la estratificación social, completando otros datos sociométricos, pero desgraciada mente en numerosas ocasiones el censor lo pasaba por alto. Después de haber consig nado el nombre, otro dato defini do r y que e nriquece la información censa l de sde un punto de vista sociohistórico nos remite a la relación e ntre el individuo y e l dueño del inmueble que habita: “¿Qué e s del dueño o de la due ña de la casa?”. Se descubre e ntonces aquellos que son propietarios del inmueble y de la vivienda, los que viven de alquiler, los empleados, los sirvientes,... Tener una vivienda e n pro piedad ya nos denota un estatus e conómico, que podemo s compl etar cruzando los datos con los de la localización y e l tipo. Igualmente, la aparición de sirvientes y el n úme ro de ellos no s ay uda en la c lasificación social. Una información de car ácter socioeconómico que nor mal me nte só lo TD- Francisco Cont reras P érez 97 es accesible por la consult a interminable de archiv os de protocolos o de los catastros. A continuación, ap arecen un gr upo de cuatro preguntas relativas al pe rfil d el habitante e n cuanto a su estado civil, sexo, edad, y grado de i nstrucción. L as dos preguntas siguiente s son de especial importancia para nosotros, pu es a través de ellas podemos localizar a los andaluces: natura leza y tiempo de residencia en caso de se r extranjero. No siempre se cumplimentaba la primera, pe ro no hay razón para pensar que esta negligencia pre sente un sesgo significativo a favor o en contra de los andaluces. Por o tra parte, otro gran valor añadi do del ce nso de 18 55 reside en consignar el “tiem po que hace que e stá en el p aís”. Lo s censos son recuentos transversales, nos ofre cen la fotografía de un momento, por lo que result a difícil determinar cuál ha sido la evolución anterior que concluye en e se punto. El tiempo de residencia nos per mite jugar para sacar más infor maci ón de l censo, calculando la fecha y la edad de llegada a la ciudad. C on ello, pretendemos hace r una r etrospectiva de la evolució n de la emigración andaluz a hacia Buen os Aires, aunque somos conscientes de la ine xactitud gene ralizada en las edades (se tiend e a r edondeos) y las posibles re emigraciones anteriores y poster iores a la llegada a Bueno s Aires. En cualq uier caso, se trata del único TD- Francisco Cont reras P érez 98 censo argentino que ofrece e sta última información, de especial importancia sin e mbargo para los estudios migratorios en un país que se e staba for mando por entonces gracias fundamentalmente a este factor. Por último, comp letando la i nformación que se ofrecía e n e l epígrafe sobre la relación con el dueñ o, se pregunta acerca de la ocupación o profesión del encuestad o . Se trata n aturalmente de una información común a la generalidad de los ce nsos, máxi me cuando conocer la mano de obra nacional s uponía un eleme nto imprescindible para los nuevos objetivos censales que ya no eran meramente impositivos. Este dato es e l que, con trastado con otros, nos p ermitirá enfocar la teoría ac erca de si la emi gración trasatlántica encubría de hecho un éxodo rural-urba no. Las estadísticas de pasajeros por mar d el Instituto Geogr áfico de Emig ración En l a me mo ri a qu e a co mp aña ba al pr i me r v ol um en de l a s es ta dí st ica s, el I. G. E . d ejó c on st anc i a d e la s l im i ta cio n es qu e te ní an es to s da t os , al es ca pa rs e d e su c ont rol l a e mi gra ci ón cla nd es ti na y l as q ue s e e fe ct uab a n por p u ert os ext ran je ro s, t ra s c ru za r la s fr on t era s t err est res . E nt re est o s pu ert os , o lv id aro n ci ta r, TD- Francisco Cont reras P érez 99 de se st im ar on o s imp l em en t e de s con ocí an la im por ta nc ia d el de Gi br al ta r, com o m ás t ard e r eco n oc erí an el p rop io I. G.E . y el C on s ej o Su per io r d e Em ig rac ió n . Por ot r o l ad o, el I. G. E. hi zo ob s erv ar q u e, a l a ho ra d e in di ca r " la pr ov in ci a d e ú l ti ma ve ci nda d" , hab ía ci ert a te nd enc i a ent re l os em ig ran t es a señ al a r l a úl ti ma p rov inc ia de res id enc i a, c on l o q ue e ste a pa rt ad o ad ol ece d e u n s es g o f av ora bl e a l as p rovi nc ia s m ar ít im as (l os em i gr an t es s olí an esp er ar va ri o s dí as en e l pu ert o l a l leg ad a del bu qu e) . TD- Francisco Cont reras P érez 100 As í p ue s, s ab i da s est as l im it ac i on e s , qu ed an pl an t ea d as du das ob vi as y seri as sob re la fia bi li da d de es to s rec ue nt os . Al gu nos es tu di os cr ít ic os ya ha n abo rd ad o d e m an era rig ur os a la v al ora ci ón de la fia bi li dad e in teg rid ad de la s est ad í st ica s del I. G.E ., qu e, si n em ba rg o, son l as más fr ec u ent e me nt e emp l ead as en l a s i nv es ti ga ci on es so b re emi gra ci ón ext e ri or esp añ ol a a fi n es d el si gl o XI X y p rin cip io s d el XX 75 . En tre aqu el l os tr ab aj os, me rec e d es ta ca rs e el rea li za do p or B . Sá nch ez A lo ns o 76 . El ob je ti vo d e s u en sa yo era ela bo r ar una nue v a se ri e an ua l d e emi gr ac ión esp añ ol a s ob re l a b as e d e las es t ad íst ic as de su s pri nc ip al es pa í ses d e d est in o. Di vi de el en s ay o en c in c o se cc i on es don de , s uce si vam en te , ll eva a cab o un an á li si s de l os ra sg os de fi ni tor io s de la s est adí st ic as es p añ ola s, un ex am en po rm eno ri zad o d e sus li mi t ac i on es, un an ál isi s d e l os mo ti vos de di scr ep an ci a en tr e las se ri es esp año l a s y la t in oam e ri ca na s, una 75 Ot ra s fu en te s es tad ís ti ca s son el An u ar i o Es ta dís t ic o de Es pañ a de 18 60- 61 (p u bl ic ó el n úm er o de pas ap or tes e x ped id os dic h os añ os ), la Es ta dí st ica de C om erc io E xt e ri or y Na veg ac ión de Es pañ a ( bas ad o en l os re gi st r os de la Di re cci ón de Ad u an a s, mu y i nc omp l et os por l a fin al ida d f isca l de lo s mi sm os) , las es ta dís t ica s de l C ons ej o Su per io r de Emi g ra c ión (e l ab ora das d es de 19 07, a do le ce de im p or tan tes dif i cu lta d es d e def ini ci ón ) y de l In st itu to E spa ño l d e E mig rac ión (d esd e 1 960 , cu ent a s ól o l a e mig ra ci ón as ist ida ). A sí p u e s, l a es t ad ís ti ca d el I. G. E. , ad em ás de s er la m ás com p le ta, ofr e ce u na m ay or r iqu ez a in f orm a tiv a. Pa ra u na c rí tic a de es ta s di ve rs as fu en te s, vé a se Y ÁÑ E Z G AL LA R DO, C. : La em igr ac ió n es pa ñ ola a Am ér ic a (s ig los XIX y XX ). Di me ns ió n y c ar ac ter ís tic as cu an ti tat iv as , Co lom br es , Ar chi vo de I nd ian os, 1 994 . 76 S ÁN C HE Z A LO NS O, B. : "U na nu eva s er ie an ua l d e la em igr ac i ón es pañ ola : 18 82- 19 30" , Re v is ta de Hi s t or ia Ec on óm ic a , n. º 1, M adr i d, 199 0, p p. 133 -1 70 . Ta mbi én se pu ed e en con tra r es te e ns ayo f orm and o par te d e su ya ci ta da en cap ítu loa s an te ri ore s t es is doc to ra l: La s cau sas de la emi gr aci ón es pañ ola , 18 80 -19 30 , Al ia nz a Ed ., Ma dr id, 19 95 , p p. 94- 13 3. TD- Francisco Cont reras P érez 101 co mp ar ac i ón d e se ri es de s al id a h om og é ne as y , p or ú lt im o, el cá lcu lo de u n coe fi ci ent e co r re ct or de l a se ri e es pa ño la , q ue le p erm it e of r ec er u na n ue va ser i e anu al de la em ig rac ió n esp a ño la . Co m o co nc lu si ón, ob s erv a que és ta pr es ent a val or es má s el ev ad os y ve r os ím il es qu e l os d e la se ri e of i ci al. Ah ora bi en , es ti ma al mi smo ti emp o qu e la s eri e of i ci al p r es ent a en su co mp ar ac ió n con la s es ta dí st ica s d e l os p aí ses rec ept or es s el ec ci ona d os ( A rg en ti na , Cub a y Es tad os Uni dos ) un a gr an si mi li t ud en sus t en de nc ias y fl uc tu aci ones , qu e perm it e, p es e a su in fra va l or ac i ón , ser u ti li za da s po r l os hi st o ri ad or es co n un ma yo r gr ad o d e con fi an za qu e ha st a ah ora. D e he cho , es la qu e la au to ra ll e ga a emp lea r en su s cá lc ulo s po st eri or es. Di cho est o, h ay un pu nt o q ue d eb em os des ta ca r d es d e la pe rs p ect iv a de l aná li si s de la emi g rac ión . A la ho ra d e fab ric ar se rie s l at i no am eri can as ho m og én eas y d eb id o pos i bl emen t e a raz one s d e di sp on ib il i da d y fi ab il id ad d e l as fu en t es , Sá nc h ez A l ons o d es e st ima el ca so d e Bra si l , a pes ar de ser u n o de lo s pri n ci pa l es de st in os d e es pa ñol es y an dal uc es. Los da t os b ras il eñ os en ci e rr a n ot ras di fi cu lt ad es qu e de r iv an de la s r eem i g rac ion es in t erf ron t eri zas c on Ar g en ti na y p o r s er un de st in o f rec uen te d e los em ba rca d os cl and est ina men t e p or Lei xo es , Lis bo a y, he aq uí lo qu e no s in t ere sa TD- Francisco Cont reras P érez 102 en est e cas o, Gi br al ta r 77 . Po r co ns ig ui ent e, e s ra zon abl e pen sa r qu e el pes o p rop orc i ona l de la em ig rac i ón cl an de st ina ví a Gi br al ta r en l a em ig rac i ón an da lu za se a ma y or qu e en el co nj un to d e la es p añ ol a y, te ni end o est o en cu ent a, pod em os ad mit ir qu e res ul t a ría no sól o es ta dí st ica , sin o hi stó ri cam en te a esc al a reg i on al ba st ant e s esg ado y po co rep re se nt at iv o el c oef ici en t e co r re ct or pr opu es t o por B. Sá nch ez Al on s o. En t od o ca s o, s egú n la s e st adí st ic as ofi ci al es s ob r e em ig rac ió n po r m ar , l a emi gr ac ió n ex t eri or ac umu l ad a d e A nd alu cí a su per ó l os 46 0. 00 0 i nd ivi du os ent re 188 5 y 19 30 . Si n emb ar go , no se rec og e n en est a ci f ra los da t os de 18 99- 1 91 0, al su p ri mi rse la de sa gr eg a ci ón po r ori ge n pr ovi n ci al en d i ch as est ad íst i ca s. Tam p oco s e co nt ab il iz a ob vi am en t e l a e mi gra ció n cl an de st in a v ía Gi br al ta r. Hac ie nd o u n cá lcu lo pu ra m ent e te ó ri co , aq u el tot al rep res ent a un a mi gra ci ón br ut a med ia an ua l de 14 .0 00 and alu ce s. Pe ro est o no es má s qu e es o, un cál cul o t e óri co , pue s r eal m en te el fl uj o em ig r at ori o b ru to d e l a se ri e ofi cia l (d ese st im am os la in m ig ra ci ón, po r poc o fi abl e y pl an te ar p rob le ma s i n sol ub l es d es de un i n te ré s re gi on al) mue st ra la s 77 A tí tul o ind ica tiv o, las est a dís t ic as ar g en tin as d e inm igr ac ió n nos pe rm it en es tim ar qu e la em ig ra c ión vía G ib ra lt a r re p re s en tab a en 18 8 8- 89 y 191 3-1 4 en tre e l 20 ,5 5 y 16, 7 9 por 10 0 res pe ct iv am ent e d e la s emb a rc ad a por pu er to s an da lu c es. C on s id era mo s que ex ist en da t os raz on ab le s pa ra sup one r qu e est os va lor es fu e ron su per i or es r es pec to a la co rr ien te br as il eñ a. D e he ch o, Gi br a l ta r e ra co n si der ada la pu er ta de la em ig r ac i ón es pa ñ ola a Br as il : CO NTR ERA S P É RE Z, F. : " E l n eg oci o d e l a em igr ac ión a Am éri ca : l os ga n ch os de G ibr a lta r, ss. XI X y XX ”, en AL CÁ NTA RA, M. (ed .) : Am ér ica Lat ina . Re a lid ad es y pe rs p ec tiva s. I Con gr es o eu rop e o de la tin oam er ic ani sta s , S al a ma n ca , Un iv er si d ad d e Sa lam an ca ,1 99 7, ta lle r 17 , p p. 19 6-2 27. TD- Francisco Cont reras P érez 103 l óg ic as f lu ctu aci on e s. De b emos tra ta r de ev al ua r lo s di fer ent es ni vel es d e é st a a l o l arg o d el ti emp o, a t ra vé s d e in di ca do res q ue n o s pe rm i ta n l a c om pa r a ci ón con ot ros ám bit os g eog rá fi co s. TD- Francisco Cont reras P érez 104 CAPÍTULO 2. EL TRASFONDO: ESTIM ACIÓN DE LOS MOVIMIENTOS MIGRATORIOS I NTERIORES Los ce nsos de la últ ima década de l X VIII co nstituyen, como es bien sabido a estas alturas, un p unto de partid a do blemente imprescindible para i ntroducirnos en l a sociedad de las primeras décadas del s iglo XI X. Durante un acto conmemorativo del segundo centenario del Censo de Floridablanca de 1 787, M. Livi- Bacci concluía, tras un análisis comparativo de los r ecuentos europeos coetáneos, que est e censo “e s, sin duda, el producto más refinado de los gobe rnantes ilustrados del Antiguo R égimen” 78 ; sintetizó co n estas palabras el ac uerdo científico derivado de las ya por e ntonces numerosas investigaciones deudoras de e ste r ecurrida fuente cuantitativa. Se ha dicho que “l as huellas de la mi gración en el mundo urbano y en el mundo rural son ubicuas en el Ce nso de Floridablanca” 79 . Prop onemos partir del C enso de Floridabla nca en un ejercicio que pr etende exponer y plantear nuevas cuestiones 78 LIVI-BACC I (19 92), p. 54. 79 PÉREZ MOR EDA y REH ER (2003), p. 123. TD- Francisco Cont reras P érez 105 sobre las migraci o nes andaluzas con temporáneas. Las fuentes censales facilitan, e n el marco general de nuestra investigación, una información ho mogénea para un amplio territorio y, e n todo caso, “uniformab le” para estudiar modelos de cambio histórico a largo plazo, elaborar comparaciones a distint as e scalas de estudio y abor dar con más seguridad las cuestio nes de la r epresen tatividad de las hipótesis asentadas. En suma, e l ce nso de Floridablanca nos ofrece un punto de partida “preciso y co ncreto” 80 sobre e l que replantear los cambios de etapas po sterior es, con l a opción de agrupar los 7 9 8 núcleos de población de e ntonces, corre spondientes a la actual An dalucía, se gún los más convenientes criterios de comarcalización. A la hor a de en carar el estudi o de las migrac iones contemporáneas debemos salvar, de alguna ma nera, la “penuria informativa” q ue de nunciara con insistencia Nadal re firiéndose al primer tercio del XIX español. 81 Para e ste período, las migraciones en Andalucía parecen haber co ntin uado en claroscuro por la parcialidad del conocimiento; esto no quita que se obtuvier an en las décadas 197 0 y 1 980 alentadores resultados locales, subsidiarios en comparación con e l estudio del movimiento natural, 80 SANZ SAMP ELAYO (1992 ), p. 377. 81 NADAL (1996 ), p. 12 8. TD- Francisco Cont reras P érez 112 Presentando un e scaso margen de d ifere ncia, la tasa de natalidad de la tabla-tipo del Modelo Sur, nivel 5 de mor talidad, de Princeton viene a ser ligeramente superior a la mayoría de los valores reales de la s provincias andalu zas, a excepción de Jaén, y tanto la me dia como la mediana del coeficiente de variación lo confirman con valores muy cercanos pero inferiore s a 1. No despre ciando esta circunstancia e n su justo valor, hay que tene r presente que la mortalidad constituye la var iable demográfica con más d irectas i mplicaciones de cara al cá lculo indirecto de la mi gración ne ta. A este respecto, observamos que, comparado con la natalidad, las difere ncias de los da tos reale s respecto al patrón de Princeton elegido son aún menores, arrojando un co eficiente de variación cercano a 1 (0,99 tanto en su media como e n su mediana.) S in lugar a dudas, se trata de un argumento a favor del re alismo de l supuesto teórico adoptado (el Modelo Sur, nivel 5 de mortalidad), que en virtud de ello garantiza la acuidad de los r e sultad os del cálcu lo de la ta sa de migración neta. Ahora bien, ello no obsta para que de scuidemos e l hecho de que la desviación estándar, s in se r abultada, nos muestra una mayor disparidad provincial en el compor tamiento de la mo rtalidad y, por ello, una m enor significación p untual para casos concretos del valor teórico. Respecto a esto úl timo, es tambi é n c ier to que TD- Francisco Cont reras P érez 113 sólo en el caso de la provinci a de Huelva parece ha ber una considerable d iferencia, en función de que la mor talidad teó rica está bastante sobre stimada respe cto a los valor es reales. El coeficiente de var iación más favorab le es el de Cádiz, al que le siguen los de Córdoba y Sevilla. Por último, e l tercer parámetro es el q ue r evela las mayores discrepancias entre valore s re ales y el teórico. Éste último e stima que el cre cimiento era mayor al que en efecto se e stab a dando en Andalucía, incluso con respe cto a la situación de mográfica posterior y prototransicional 87 , la de finales del sigl o XIX. La tabla-tip o Modelo Sur, nivel de mortalid ad 5, parece de nuevo más idónea para r etratar la situación de la provincia de Córdoba, a tenor d e la proximidad e ntre ésta y el valor real que refleja su co eficiente. De nuevo , la poblaci ón onu bense es la que menos similitudes presenta con re specto al modelo seleccionado, arrojando un coeficiente de variación que duplica largamente la media provincial andaluza. En resumid as cue ntas, cabria decir qu e, a tenor de lo observado en los e jercicios de verificación efectuados, el patrón 87 La teoría de l a t ransición demográfica establec e que el primer camb io se produjo po r un a redu cci ón d e la mortalida d general , mi entras se man tení an las pauta s de fecun di dad, de lo que r esul taría el fuerte crecim ient o de la pobl aci ón. TD- Francisco Cont reras P érez 114 seleccionado parece ofr ecer ciertas garantías a la hora de interpretar los valore s de M 16-49 de Sevilla, Córdoba y Cádiz. Por contra, la mort alidad está especialmente so brestimada en e l caso de Huelva, por lo que su tasa de migraci ó n n eta ha d e tomarse con cierta pre caución manteniendo su balance positivo. En cuanto a Andal ucía Oriental, se advierte que el patrón teórico infravalora de maner a sistemática la mortalidad de Almería, Granada y Jaén, p or lo que las magnitudes de M 16-49 seguirán siendo de signo negativo aunque de menor dimensión a la admitida en nuestros cálculos. Ahora bien, en cuanto a la pro vincia de Málaga tendría que corre girse un e ventual resultado negativo de M, dado que e l patrón teórico podría estar sobrestimando la mor talid ad real. La Migrac ión Neta regional Como últi mo pro cedimiento me todológico previo al análisis, hemos tenido que calcular, como es o bvio, la Ratio de TD- Francisco Cont reras P érez 115 Masculinidad Te órica en cada tabla sel eccionada 88 , co nfigu r ando la fórmula original de Princeton de cara a nuestros objetivos. Migra ción neta regio nal. 17 87 Andal ucía M 16-4 9 - 3,20 M 50 - 6,76 Gali c i a M 16-4 9 - 12,85 M 50 - 15,28 España* M 16-4 9 - 4,79 M 50 - 3,92 Es paña : media aritm é t ica de 13 v a lores reg i ona les (%) en RO W LAND, R. (1 9 88 ), p. 95 . Fuen te: COALE , A. J . et al. (198 3), [ tab l as indicadas ]; Cen so de Flori da bla n ca 178 7 . Cá l culos y e l abo ración pro p i os .. 88 Para hall ar l a R atio de Ma scul ini dad Teórica, deb emos c onocer en pri mer lu gar l a poblaci ón por cada sexo y edad, a parti r del ejempl o desarrollado p or el equi po de Pri nceton, y q ue pod emos expresar como si gue : P x = P 0 • (1― l x ) Fórmul a qu e hemos adap tado pa ra conoc er la pobl ación en grup os de edad i ntermedi os: P x,x+1 = P 0 • (l x, x+1 ―l x ) Donde: P x : Pobla ción a l a edad x P 0 : Pobl aci ón al na cimi ento l x : supervivi ente a l a edad x P x,x+1 : Pobl aci ón en el g rupo de edad x,x+1 l x, x+1 : Supervi vient e en el g rupo x, x+1 TD- Francisco Cont reras P érez 116 Tomando la población masculina como la más móvil, la elección del grupo de 16 -49 años coinci de con las edades más migratorias, a la vez que se añade el cálculo a los 50 años. De ambas se ries del indicad or M se pueden obtener conclusiones que nos pueden apuntar no sólo diferencias r egionales, sino también de ciertas mod ificacione s intergene racionales en la movilidad , de sde una perspect iva longitudinal, durante los 3 4 años 89 anteriore s al Censo de 1787 . El valor del parámetro M 16-49 está próximo a la media también negativa del co njunto de re giones e spañolas, a la vez que, de forma incont estable, queda relativizado en comparación con las tasas de emigració n neta que arr oja Galicia. Por otra parte, como quiera que el parámetro M 50 nos sirve para e stimar lo suce dido en las tres décadas ant eriore s y aunque en él no debemos des cartar e l efecto de una mayor tasa de mo rtalidad e specífica ent re los hombres andaluce s que la admitida en las tablas-tipo de Princeton, su va lor más elevado que e l del grupo 16 -49 años nos hac e pensar que la re gión ha ido reduciendo la dimensión de su emi gración e n el pe riclitar de la época colonial (y e llo a pesar de la supuesta 89 La d iferenci a entre la edad mi g ratoria máxi ma considerada po r conv enci ón (50) y l a míni ma (16 ). TD- Francisco Cont reras P érez 117 mayor frecuencia del re torno a edades altas.) De todas formas, se trata d e un reajust e generacional d e mayor im portancia relativa que e n e l caso gal lego y de sentido inverso a la tendencia pro emigratoria mostra da por el co njunto r egional español e n las edades más jóvenes. Aproxim ación a la migr ación como estrategia en el ciclo vital Como se ha dicho más arriba, el efecto selectivo de la emigración no sólo opera por gé nero, sino también por edades. As í pues, se ha conside rado conveniente d esglosar el amplio grupo de 16-49 años con objeto de calcular la tasa de M igraci ón Ne ta de la población a dis tintas edades, a part ir d e los tramos recogi dos en el Censo de Floridablanca. De el lo se obti ene un nuevo eleme nto de l perfil sociodemográ fico del flujo migrato rio re gional : la e dad y, por ello, una es timación si quiera al papel de la movilidad de ntro del ciclo vital. A la luz de las tasas de Migración Neta por tramos de edad, la movilidad de la poblac ión ma sculina anda luza se co ncentra mayoritariamente en e l grupo 1 6-24 años. El em igran te an daluz se configura, pues, como un individuo jov en. TD- Francisco Cont reras P érez 118 Migración neta por grupos de edad. 1787 M 1 6- 24 M 2 5- 39 M 4 0- 49 M 5 0 A ND A L UC ÍA -6,36 -1,29 -2,53 - 6,76 G A LICIA -13,58 -12,39 - 12 ,60 - 15,28 M x : Mi gra ci ón Neta Mas culi na en el grup o de ed ad x (%) T ab l a- tipo de Princeton ap licada al cá l cu l o de l a RMT : Modelo Sur, nive l 5 de m or t alida d, 0 , 5% de crec imi en t o. Fuen te: COALE, A . J. et al. (1983 ), y Censo de Floridabl an ca de 1 787 . Elabora ción pro p i a. Este último aspecto in teresa cotejarlo con las pautas nupciales más ar riba comentadas. En este sentido, la ed ad me dia de acceso al mat rimonio de los andaluces (SMAM-V), como veremos, se situaba en los 24,6 año s, y justo a partir de e sta edad decae la tasa de emigración, de tal m anera que esta parece muy específica de una parte del c iclo vital: e l a nterior a las primeras nupcias. Por el co ntrario, la e migración sigue siendo alta a e dades elevadas en e l caso de la población m asculina gallega. Asi stimos a su utilización como recurso a lo largo de la vida adulta, más allá de la edad media al m atrimonio. En r esumidas cuentas , la migración pasa a constituir para la población gal lega, en mayor me dida que para la andaluza, una estrategia socia l compartida por difer entes TD- Francisco Cont reras P érez 119 generaciones y a l a que se recurre en difere ntes mo mentos del ciclo vital. Así pue s, la e migración extrarre gional prese nta un amplio panorama en Galicia: si bien también puede cumplir la fu nción de mecanismo favore cedor de la constitución de nuevos a gregados domésticos, como adelantara Eiras Ro el, dicho pa pel e n e l c iclo vital de los migrante s gallegos no es puntual sino que constituye un recurso al que acudir en otros momentos o circunstancias vitales. Por su parte, la emigración andaluza extrarre gional se muestra con un más acentua do carácter se lectivo por edad: los andaluces emigraban a edad joven, a la vez que frecuentemente e ran solteros. Migración Neta de las provincias Si pasamos a ap licar el método prop uesto por R owland al mapa provincial andaluz, obse rvamos un casi absoluto pr edominio de los valore s negativos e n las tasas de mig ración neta masculina: seis de las ocho provinc ias han pe rdido o pierden población tanto en el grupo de e dad 1 6-49 como a los 5 0 años. Esto viene a confirmar el perfil e migratorio observado, con anterioridad, para los valores re gionales de las dos series de edad de M (recordemos: TD- Francisco Cont reras P érez 120 M 16-49 = - 3,20, y M 50 = de - 6 ,76 a - 6,41.) Dicho esto en tér minos globales, el análisis detallado de las tasas provinciales M revelará otros signos, nuevas magnitudes y algunas dinámicas int ernas de la movilidad en And alucía que suscitan el planteamiento de nuevas cuestiones an tes qu e el asentam iento de conclusiones aseverativas. Mi gra ción n eta provi ncial y coefici e nte de vari a ción. 178 7 AL CA CO GR H J M A SE M 1 6- 49 -2,12 8 ,25 -8,26 -5,85 2,28 -5,58 -7,16 -5,83 v 16-49 0,70 -2 ,72 2,73 1,93 -0,75 1 ,84 2,36 1,92 M 5 0 -5,54 3 ,73 -12 ,07 -9,31 -1,51 -8 , 99 -10,34 -8,7 3 v 50 0,84 -0 ,57 1,83 1,41 0,23 1,36 1,57 1,32 M x : M igración Ne ta M ascu lina a la e d ad x (%) v x : Coef ici e nte d e Va riació n sobr e la m ed i a a ritm é tica de la r eg i ó n : An dalucí a: M 16-49 = -3,0 3; M 50 = -6,6 0 (G alicia: M 16-49 = -12 , 78 y M 5 0 = -15,13.) . Fuente: Censo de Floridablanca. 1787 . Cálc ulos y e la bo ra ción prop i o s. Las provincias que tienen tasas ne gativas en ambos grupos de e dad para los que hemos calcul ad o M son: Alme ría, Cór doba, Granada, Jaén, Má laga y Sevilla. De e llas, A lmería pre senta valore s levemente más cercanos al e quilibrio (M 16-49 = -2,12 y M 50 = - 5,54) que las re specti vas tasas generales de Andalucí a, e sto es, se TD- Francisco Cont reras P érez 121 trata de una provincia por e ntonces algo menos emigrato ria, como se co mprueba en sendos co eficientes de variación (0,70 y 0,84.) Las otras cinco de este grupo pre sentan tasas bastante más emigratorias, encon trándose los valores individuales dentr o de los siguientes intervalos: M 16-49 = - 8,26 (de Córdoba) a -5,58 (de Jaén), y M 50 = -1 2,07 (de Có rdoba, también) a -8,73 (de Sevilla.) En virtud de ello, sus coeficientes de variación se mueve n en niveles elevados con re specto a la media regional. En virtud de ambas series del indicador M, parec e demostrado que la provincia de Córdoba se asienta como la de emigración neta masculina de mayor dimensión en la Andalucía de finales del siglo XVIII, prese ntando alto s coeficientes de variación (2,73 y 1 ,83.) Per o lo destacable de esta provincia del in terior y tradicionalmente considerada como co mponente de la e migración a la América colonial española 90 , es que desde un punto de vista generacional el apor te se re duce e n los últimos años si 90 Desde otr os objeti vos cientí fi cos p ero ocasi onal mente coli ndantes, n o podemos d ejar d e mencionar l os re sul tados obteni dos en los estud ios american ista s in teresados esp ecífi cament e en e l poblami ento del Nuevo Mund o a parti r de la e xpl otación del fondo d ocument al d e l Archi vo d e In di as, qu e estuvier on i nspirados i ni cialmente p or p ion eros como B oyd-Bowm an, Morn er. En concreto para A ndal ucía, el equi po diri gido por Dí az Trechuel o confecci onó un a extensa rel aci ón de “vi ajeros” and al uces a Am éri ca entre l os si gl os XV II y XV III, corpus en el qu e basa su análi si s dirigido a cono cer esta ap ortaci ón regi onal (Dí az-Trechuel o López- Sp ín ola, L., 199 0). En estas coo rdenad as, l os perfil es de la p oblaci ón y su movi lidad en A ndalu cía (y España) no e ran objeti vos priori tari os, contán dose eso sí con otros estud ios pu ntua les sobre det ermin adas coloni as de come rciant es forán eos asen tadas en Sevil la y Cádiz . TD- Francisco Cont reras P érez 128 entre las más al tas de Andalucía 100 , donde por el contrario sobresalían los valore s de Almería, Granada y Jaén. Podemos entender que tanto los gallegos como lo s procedentes de otras provinci as cercanas a Sevilla o C órdoba constituían movimientos de salida y retor no, en tanto qu e estrategias de complementariedad de las economías familiares. La integración del espa cio urbano en las e strategias de subsiste ncia de familias rur ales 101 debe ampliarse a la integración de espacios rurales entre sí a corta y media distancia. Esto último nos lle va a plantearnos una po sibilidad d e carácter técnico o documental, que p odría igualment e a yudar a despejar dudas. Para empez ar, hay que precisar que las provincias de Córdoba y Sevi lla no se habrían beneficiad o en términos residenciales de e ste detectado aporte e stacional, toda ve z que sus efectivos solían regresar a sus lugar es de or igen al finalizar la época de la co secha del trigo, de la re colección de la aceituna... Por ello, e stos desplazamientos de ida y vuelta no solían deja r huellas estadísticas vis ibles, ni e n la región de or igen ni en la de destino. Quizá e ntre los censos hist óricos deberíamos, no obstante , hacer una excepción al re specto: el Ce nso de G odoy, en tan to que 100 SÁNCHEZ AGUIL ERA ( 1996 ), p. 152-1 71. 101 CAMPS I CURA (19 93), p. 31. TD- Francisco Cont reras P érez 129 consecuencia sobrevenida de las con diciones de realización de l mismo; distorsión que puede resultar paradójicament e útil de cara a los estudios migratorios. “Si la recogida de lo s datos del C enso de Floridablanca se hizo, co mo en o tras zo nas, en los últimos mese s de 178 6 y en los primeros de 1787, y la del Censo de Go doy a partir del verano de 1797, e s muy po sible q ue en Galicia mi les de emigrantes tempor ales, que e n los me ses centrales del año se desplazaban a las dos Castillas, Andalucía y Portugal, quedasen sin in scribir en 179 7, y sin e mbargo se ha llasen presentes en sus lugare s y fue ran inscritos por ello e n el censo anterior” 102 . Por otra parte, e l trabajo de Sanz Sampelayo so bre la Málaga de l siglo XVIII, a partir también de las actas de matrimonio parroquiales 103 , tiene un doble interés al revelar una s er ie de movimientos interno s entre las provincias andaluzas. Se insiste en el escalonamiento de los movimientos migratorios, que no sólo tienen una dirección rural-urbana o interprovinci a l, sino entre 102 PÉREZ MOR EDA (19 83) , p. 298. 103 SANZ SAMP ELAYO (1998 ), pp. 82-1 28. TD- Francisco Cont reras P érez 130 espacios comarcales integrados. A gra ndes rasgos, el auto r parte por dibujar lo que vendría a ser un espacio migrato rio andaluz de doble direccionalidad . “Parece como si aquella población actuara escalonando sus as entamientos a l a espera de e ncont rar o poder acceder al idóneo y definitivo. E sta es la dirección que adopta Andalucía, u n modelo en el que a la línea de actuación Norte/Sur se le une la q ue conect a con sus comarcas orientales con las occidentales y vicever sa”. 104 La posición geográficamente inter media de Málaga la convertiría e n un exponente de estos cruces entre la Baja y la Alta Andalucía. Aunque naturalmente la ciu dad se nutre i gualmente de su entorno inmediato, destacan dos provinci as (o mejor dicho, algunas co marcas d e éstas) por su contribución al flujo migratorio, en sintonía con los respectivos valores o btenidos por el cálculo de M: G ranada (10%) y Cór doba (5%.) Esta última podría ser ejemplo de provincia a la vez destino estacional y origen de menor temporalidad de movimientos migrator ios de distinto perfil. Otra 104 SANZ SAMP ELAYO (1998 ), p. 98. TD- Francisco Cont reras P érez 131 constante obtenida por e l autor vendría a apuntar una r elación positiva entre distancia y masculinidad del componente migratorio. Sanz Sampelayo a punta que la inmigración almeriense en Málaga re fleja “las grandes diferencias que podían l legar a darse entre las distintas comarcas” ve cinas 105 , lo que dich o sea de paso podría se r extrapolab le a otras áreas de la re gión. En su conjunto, la pr ovincia de Almería, que será la llamada a encabezar las migraciones masiva s contemporáneas e n la región y dentro de un espacio natural levantino, e xtraña por prese ntar valores migratorios negativos, aunque de escasa dimensión en comparación con el promedio regional. En este sentido, c omo se dijo, e s d ifícil observar en e l censo de Floridablanca los efe ctos del trasiego estacional que, a f inales del X VIII, lle vaba a temporeros almerienses a “marchar a las Anda lucías” para la si ega en G ranada, Jaén, Córdoba y Sevilla, o las fae nas pesqueras de la co sta malagueña, movimie ntos que alcanzar ían su apogeo e n la primera mitad del XIX . 106 No obstante, en cuan to a los r esultados de l a fuente censal, la relación de masculi nidad e n e l conjunto de la provincia, pró xima en 1787 al equilibrio (1 ‰), re sulta incluso ligeramente super ior a esta cifra en la mayoría de las comarcas, lo 105 SANZ SAMP ELAYO (1998 ), p. 103. 106 SÁNCHEZ PICÓN (1992 ), p. 482. TD- Francisco Cont reras P érez 132 que indicaría un c ierto aporte externo de hombres 107 . Ciertame nte, confirmar que la provincia de Almería como conjunt o es un foco de inmigración a f inales del XVIII (quizás procedente de Murcia o el Levante) lleva a Donato Gómez a hablar de una situaci ón c on cierto carácter coyuntural (en torno al año de re alización del Censo ): “De for ma general se de duce que, mientras en e l Censo de Aranda los sexo s están igual ados, aunque por debajo de la media nacional, en e l de 1787 se per cib e cierta inmigración o un se x ratio superior para los varo nes, lo que en resumen muestra co mportamientos migratorios arraigados aunque probablemente te mporales y pendientes de la coyuntura económica”. 108 Fuera o no una inmigración circunscrita a un momento, tod o indica que la tende ncia de los va lores del índice de masculinidad parece invertirse conforme nos adentramos en el XIX. En todo 107 En u n estudi o por edades, el au tor atri buye a l a “lógi ca d e l a mortalid ad” , el hecho de que l a relaci ón se descomp ense a favor d e l as mu jeres a p artir de los 21 -30 a ños. El q ue sea esta edad n o par ece encaja r en un supuesto d e in migración, pero en t odo caso, c omo el propi o autor reconoce, l as dudas legíti mas sob re el Censo d e A randa (utili za do para est e estu di o de edades) suponen ar riesgar c onclu siones defin itivas. De hecho, re sul ta extraño qu e la relaci ón se vuelva d e nuevo favorabl e a l os hombr es en l as edades más avanzad as, que c ontra vi ene una pauta na tural occi dental li gada a la mayor esperanza d e vi da de las mu jeres. 108 GÓMEZ D ÍAZ (1995) , p . 42. TD- Francisco Cont reras P érez 133 caso, la integración de los mov imiento s migratorios en e l marco explicativo del desarr ollo almeriense p arece quedar fuera de toda duda para f inales d e dich o siglo por los e fectos de la emigración exterior, que vendría, a modo de válvula malthusiana de purga, a corrobo rar la hipóte sis de mundo lleno mantenida por el autor . 109 En todo caso, los datos almer ienses nos llevan de nuevo, pero ahora sistemáticame nte, a cotejar los resultados del método de migración neta co n otro más comúnm ente admiti do: el índice de masculinidad. 109 GÓMEZ D ÍAZ (1992) , p . 150. TD- Francisco Cont reras P érez 134 Í ndices de mascu linidad provin c iales . 1787 AL CA CO GR H J M A SE RM g 100,50 104,19 93, 30 96,55 102,14 97,05 96, 56 96 , 44 vg 1 ,02 1,06 0 ,95 0 ,98 1,04 0 ,99 0, 98 0 ,9 8 RM 1 6-39 97 , 68 10 8, 92 91, 45 92,71 102,34 94,38 92, 18 93 , 63 v 16-39 1,01 1,13 0 ,95 0,96 1,06 0 ,98 0 ,95 0 ,97 RM 4 0-49 97 , 15 10 4, 28 91, 38 97,33 100,61 93,16 93, 61 94 , 54 v 40-49 1,01 1,08 0 ,95 1,01 1,04 0 ,97 0 ,97 0 ,98 RM 5 0 94 , 77 10 0, 27 87, 77 93,58 97 , 31 90,44 90, 92 92 , 88 v 50 1,01 1,07 0 ,94 1,00 1,04 0 ,97 0 ,97 0 ,99 RMg: Ra t i o de Mas culini da d Gen eral de l a Pob l ac i ón. RM X : Ratio de Mas culinidad a la ed ad x (s e ha cal culado RM 50 s egún l a ada pta ción técnica de l os grupos de edad del Cen so de Fl or i dab lanca pro pues ta po r Ro w l an d para los i ndica d ores nu pcial es .) v x : Coe f i c i en t e de Var i ac i ón s obre l a m ed i a ar i tm é tica de l a reg i ón: An dalucía: RMg = 98,34 ;R M 16-39 = 96,6 6; R M 40-49 = 96, 51; RM 50 = 93,49 (Gal i c i a: RMg = 91,9 5; RM 16-39 = 87,03 ; RM 40-49 = 86,62 ; M 50 = 86,41 ) Fuen te: C enso de F lori dab lan ca. 178 7. El abo ración pr op i a. En un a primera lectura de la tabla, salta a la vista que se puede efe ctuar un primer agrupamiento de tres pro vin cias andaluzas (en orde n decre ciente: Cádiz, Huelva y Almería) que cuentan con más hombres que mujeres, situación anómal a respecto a lo esperado dada la má s alta mor talid ad de los varone s en casi todos los tramos de edad, tal como hemos come ntado. Se confirma u n grupo pro vincial de sign o migratorio positi vo e n e l mapa m igratorio andal uz, como también sus r espectivos coeficientes nos rat ifican en subrayarlo. Es decir, e s muy p robable que estemos hablando de las más claras zo nas importadoras netas de hombres. A su v ez, esta distintiva p osición parece r eproducirse TD- Francisco Cont reras P érez 135 de manera sist emática en los suces ivos parámetros específi cos por edad, au nque cierta mente destacan para Cádiz y Huelva, más q ue para Almería, los elevados valores del tramo 1 6-39 años, significando la co incidencia con e l seg mento más móvil; por ello, parece asentarse co n más f irmeza la lectura q ue detrás de esta singular asi metría de género actúa como factor e xpl icativo la inmigración, en est e caso, y como cabía esperar, de hombres en plena edad activa. Por otro lado, encontramos otro grupo esta vez de cuat r o provincias (Jaén, Málaga, Granada y Sevilla, por este o rden) y ciertamente más homogéne o, pues lo s valores de sus re spectivos índices de mascu linidad se encuent ran e n un más estrecho intervalo (97,05-9 6,44.) Su s ignificación es tan e scasa que no permite lecturas distintas a la de s ituaciones próximas al e quilibrio migratorio entre emigración e inmigración. En cualquier caso, los co eficientes de variación con re specto a la med ia region al defi nen a este grupo provincial por bajos índices de masculinidad, que, desde una forz ada lectura, denotaría una pu lsión inmigratoria de menor impacto que la existente en las provincias de l grupo anterior. En una distribución por grupos de edad de esta d inámica, la ma yor irre gularidad es la detecta da en el caso de Granada, q ue, aún sumándose a la tendencia natur al que TD- Francisco Cont reras P érez 136 explica la reducción de los valores de la ratio conforme se sube en la pirámide poblacional, pre sentan, si n e mbargo, coeficie ntes de variación cr ecientes, lo cual desvela u na tendenc ia relati vamente diferente con r especto a la media andaluza y más acusada que en la otras tres provincias de este segundo grupo provincial. Compartiendo con e stas últimas c uatro provincias el meridiano ce ntral d e Andalucía y su mayoritario carácter interior, Córdoba cabría desde luego en este grupo si bien me rece una mención apar te po r po seer el más desfavor able coeficiente de variación general d e las ocho (0,95.); ello se e xpl ica por presentar la i nferior simetría de género respecto de la rat io regional (93,3 0.) Este valor sitúa a la provincia del Guadalquivir incluso en niveles por debajo a los de la Galicia interior, siendo só lo a minorado po r los de Pontevedra y La C oruña e n tanto que provinci as c osteras y con notabl e protagonismo en la historia contemporánea de la emigración e xterior peninsular. Córdoba parece postularse como la provincia que más po blación pierde de toda Andalucía. En todo caso, la ratio de mas culinidad nos o frece más seguridad para lo calizar las zonas que se conf iguran como receptoras d e inmigrantes que aquellas otras que pudier an ser expulsoras, e n tanto que los va lores adjudicados a estas últimas, esto es, los que son muy in feriore s al promedio regional, no TD- Francisco Cont reras P érez 137 permiten discernir c on acuidad el efecto selectivo que comparten la mortalidad y la emigración sobre la estr uctura por sexos. A modo de recapitu lación y tras e ste contraste que no ha pretendido se r exhaustivo, no podemos ocultar que pe rsisten disensiones con al gunos de los presupuestos v igentes en la historiografía regional y provincial andaluzas. Ahora bien, las hipótesis derivadas del cálculo de la migración neta se con firman a la luz de un indica dor que, sin depurar eventuales e fecto s de la mortalidad en la int erpre tación de los valores resultantes, conviene en ser más comúnmente aceptado a estos efectos: los índices de masculinidad. El método parece ofrecer más garant ías para definir las zonas de inmigración que las de em igración, en tanto qu e los valores e ncajan con lo hasta ahora co nocido o esperable. En virtud de ello, a finales del X VIII, las pr ovin cias de Huelva y Cádiz e ran las únicas que presentan valore s positivos de manera clara; Almería podr ía e ncontrarse pró xima al e quilibrio. Respecto a Sevilla y Córdoba, como también Granada y Jaén, los resul tad o s no nos merece n igual nive l de certidumbre más allá de situaci ones próximas a l equilibrio migrator io. Lo s valores negativos de Málaga, en todo caso, par ece n r evestirse de mayor es incerti dumbres, debido a la sobrestimación de la mortalidad re al implí cit a en el TD- Francisco Cont reras P érez 144 Siguiendo e l método de saldo migrator io que B arbancho pr opusiera para el siglo XX, hemos elaborado el m apa de las tasas an uales de migración (neta se entiende) a nivel de los parti dos judiciales andaluces d el período baj o estudi o , entendid os como co marcas naturales y en tanto e scala de e studio idónea propuesta por dicho autor. Los saldos migratorios comarcales para e l pe riodo 1860- 1887 reflejan un trasfondo migratorio complejo. C on foco s de emisión en la Andal ucía interior y oriental, y focos de atracción en la Andalucía urbana, co stera y minera corr espondient e al cinturón de Sierr a More na y del N orte de Almería. La emigración exte rior del periodo demostrar á que una misma co marca puede se r a la vez destino del é xodo rural interior, y orige n del éxodo exter ior. L os entornos urbanos de la Bahía de C ádiz y Málaga pudieron actuar en este se ntido como pasos intermedio s e n una emigrac ión por etapas, como se ha detectado e n otras urbano-portuarias euro peas y españolas. -over TD- Francisco Cont reras P érez 145 CAPÍTULO 3 LA EMI GRACIÓN EXTERIOR ANDA LUZA EN EL PERIODO ISABELINO Finalizando 1 811 , la guerra y los distu rbios civiles se extendían a am bas orillas del viejo imperio de los Bo rbones españoles. Cuando las armas hablaban , un peninsular asentado e n el Río de la P lata es cribía por entonces una car ta de llamada a sus hermanas de España, en nombre de los otros hermanos varones ya emigrados y con instrucciones para su embarque. Cifraba sus expectativas en que los “sobresaltos” v ividos en las colonia s, donde se sucedían las primeras de claraciones de independencia por parte de sus él ites cr iollas, serían pasajeros o, en todo caso, valoraban que estos e ventos suponían un menor quebr anto que el q ue debían estar sufriendo sus her manas en el Cádiz asediado por los e jércitos TD- Francisco Cont reras P érez 146 de N apoleón, e n función de las noticias re cibidas en cartas anteriores: “Mis queridas e rmanas: celebrar é que al re cibdo de e sta que gocen de per fecta salud c omo yo par a mi deseo, la mia queda bueno en compañí a de mis ermanos. N oticioso yo y mis ermanos de las miserias que se estan pasando en estos tiempos po r causa d e esta guerr a, pues hemos determinado ya llamaros a esta, aunque en e sta también nos hallamos algo sobresaltados pero con todo esperam os qu e por aquí pronto se compondrá la cosa me diant e la misericordia de Dios […] “ 116 En la década s igui ente e l grueso cont inental del imperio español habría de certificar s u defu nción, para dar paso a un escenario compuesto por repúblicas independientes y rivalidades políticas de distinta escala, como las v ividas por la nueva Confederación Argentina en las siguiente s décadas. 116 Carta de Joseph Ag ustí n de Aristegui a sus hermanas , fechada e n Montevid eo el 20 de septi embre de 1811 . Compil aci ón de co rrespond encia privad a en MÁRQUEZ M ACÍAS, R.: Historias d e A mérica: La emi gración española en tinta y papel , [ Huel va] : Ertoi l Lubrican tes, D.L. 1994, p. 118. TD- Francisco Cont reras P érez 147 Acalladas las ar mas, o más bien puesta s en so rdina interna, y confirmándose h acia 183 0, por elegir una fecha redonda, lo irrever sible de esta pérdida, la España isabelina pasa de ser metrópoli a una potencia menor, involucr ada a regañadientes en e l decisivo reto interno de construcción d el proyecto liberal de estado. Este paso de impe rio a naciones no estuvo exento de guerras civiles e ntre facciones intestinas a ambos l ados de l Atlántico, a lo que hay que añadir el r osario de conflictos fronterizos que vivirían e n Amér ica las nuevas r epúbl icas durantes las décadas siguien tes. Este cambio de escenario, no pudo menos que reflejarse en todos los ór denes de la vida m ilitar, política, económica, comercial y financier a de España y Andalucía. 117 ¿En qué me dida afectó la escisión del viejo imp erio al ámbito de la socied ad española y a ndaluza, de los emigrados o con perspectiva de saltar al otro lado del “charco” ? Desde luego, muy sensible desde finales del XVIII a los conflictos b élicos, las comun icaciones marít imas vi enen interrumpiéndose con asiduidad, cuando francese s e ingleses 117 Junto a l os aspectos polí ticos, tambi én se ha hecho una sín tesis del im pacto d e esta si tu ación en l as clases m ercantil es an daluz as lig adas al comercio american o p or: SÁN CHEZ MANTERO , R.: “Consecuen ci a políticas de la Emanci paci ón en Andal ucí a”, en Andalu cía y Am éri ca en el siglo XIX : A ctas de las V Jornada s d e Anda lucía y América, Huelva, U n iversi dad d e Santa Marí a de la Rábi da, 198 5, pp. 19-27 . TD- Francisco Cont reras P érez 148 competía por el do minio del Atlán tico. L a é poca de los convoyes regulares quedaba muy atrás en dicho siglo. La o cupación de la península y la guerra de la independenci a agravaron las comunicaciones. De hecho, hacia la décad a de 1810 se había co mplicado e ste trasiego trasatlántico, afectando al día de los puertos y las poblaciones a ambos lad os del océano; esos retrasos y dificul ta des e staban contribuyendo a po stergar el viaje de las “hermanas” del au tor de la c arta anterior , queja que se dejaba sentir en otras misivas particulares y co merciales de la época. De todos es sabido que e ste dislocami ento e n las viejas rutas marí timas no sólo impedía las flujos migratorios, s ino incluso incidió en las re voluciones políticas de múltiples maner as (acostumbró a los criollos a no depender de la protección del R ey ante los asedios de la armada ingl es a en el Cono sur, e incluso complicó la llegada de diputados americanos a las Cortes convocadas en Cá diz e n 18 10, gene rando una casuís tica que reforzó e l factor d e los imponderables históricos en la deriva de esta trascendental institución). 118 118 Los di pu tados que p or l as di ficultad es de tran sporte trasatl ánti co ll egaron a ti empo a l as sesiones consti tuyentes de 181 0- 1812 eran “supl id os” por ot ros ciu dadan os d e Cádi z, ent re l os q ue s e hal l aban “alg unos de l os n o mbres má s representati vos del li berali smo”, en pal ab ras de Artola. AR TOLA, M.: Los [Cont.] TD- Francisco Cont reras P érez 149 A la l uz de lo que vam os conociendo en otros espaci o s migratorios r egionales, parece co brar fuerza la hipótesis d e que la ruptura institucional que co nllevó ob viamente la proclamación de las nuevas repúb licas americanas re specto a España no tuvo necesariamente que implicar un desmantelamiento igualmente tajante en e l entramado de pequeños intereses parti culares heredados y que comprometían a los “ españoles en ambos hemisferios”. 119 ¿Ruptura o contin uidad respecto a la emigración del XVIII? Los trabajos de Moya, Yáñe z Gallardo y De Crist óforis coinciden en un aspe cto interesante a este respecto: “Las guerras de independencia y civil es que se desataron como consecuencia de la crisis del or den colonial no produjer on la total i nterrupción de los flujos de gallegos y asturianos hacia el Río de la Plata […] orígenes d e la Españ a contemp oránea , Mad rid, Cent ro de Estud ios P olíti cos y Consti tuci onales, 2000, I, p. 405. 119 Así s e expresab a en a quell a coyun tura l a Con sti tución de Cá di z en su art. 1, d onde adqui rí a carta de n atural eza l a fuente del n uevo pod e r pol í tico contemp oráneo: la Nación . TD- Francisco Cont reras P érez 150 […] Se siguieron de splazando a Buenos Aires, aunque a un r itmo más modesto que en los últimos años de la etapa colonial”. 120 M. Carmagnani d efendió la existen cia de un modelo mediterráneo de emig ración co ntempo ránea a la nueva América de estados independientes media nte un e studio co mparativo de tres corrientes nacionales: italianos, portugueses y españoles. Un proceso de inflexi ó n migratoria dentr o del marco hisp ánico que terminaría adquirie ndo un pat rón propio de las migraciones masivas a finales del XIX . 121 Siguiendo al investigador italiano, dicho nuevo ciclo empez aría a dejarse sentir a parti r d e 1860, aunque todo parece indicar que elem entos indiciar ios de l periodo anterior se re suelven pruebas ya significativas de e stas nuevas pautas generalizada s a partir de 1 880, al me nos en nuestra re gión. 122 Con este nuevo modelo de e migrar, la Europa del Sur se sumaba a corrientes migratorias trasatlánticas ya en marc ha e n la 120 DE CR ISTÓFOR IS, N. A . (2010 ), pp. 52 y 53. 121 Ello supondrá un sal to cuantit ativo sin precedent es p ero tambi én signi fica la p arti cipación más in tensa d e la pobl aci ón españ ola y andal uza en pa rticul ar a los procesos d e i n tegraci ón de los m ercados l aborales trasatl án ticos, a la vez qu e en esas n ueva s pobl aciones d e españoles al otro l ado d el Atlántico permi tía para al gunos l a oportuni dad de abrir nu evos m ercad os étnicos y p ara otros de soña r con un reno vado panh ispani smo a pri nci pios del XX. 122 C ARMAGNA NI, M. Emigración mediter ránea y Am éri ca. F orm as y transforma ciones, 1860- 1930 , Oviedo , Archi vo d e Indi anos, 1994. TD- Francisco Cont reras P érez 151 Europa noroccidental en el seg undo tercio del XIX. En el caso español, durante este per íodo de 183 0 a 187 0 podemos observar el impacto proveniente de la d e saparición del orden colonial y la posterior normalización de los flujos, a la vez que van introduciéndose nuevas pautas m igratorias regionales. Lo que hace pensar que desde la década de 1830 se tuvo que dar una coexi stencia entre la pe rsistencia de viejos lazos migratorios heredadas de finales del X VIII y los nuevos el ementos que apuntaban caracter ísti cas de la etapa pos terior. En e ste espacio de ti empo se liquidaron viejas formas –la institucional y eclesiástica- pero pervivieron en alguno s de stinos – Cuba- a la vez que van r eforz ándose las de or igen comercial e irán surgiendo otras nuevas r elativas a los perfiles regionales y socia les de las migraciones a gran escala. Tuvo que producirse la readaptaci ón de las pautas migratorias previas al nuevo escenario de r elaciones internacionales y eco nómicas e n función de cómo cada paí s y, en nuestro caso, ca da r egión dentro de éstos afrontó l as transformaciones ligadas al asen tamiento de la so ciedad liberal, el emergente capit alismo industrial y l a desaparición de la vieja estanqueidad de lo s me rcados agra rios. Conforme ava nza la segunda mitad del XIX, a ello se iría añadiendo la s ustitución de la TD- Francisco Cont reras P érez 152 navegación a ve la po r la nav egación con automoción, c ascos de hierro y dotada de hélice, que vinier on a incidir en una mayor la integración de la s economías at lánticas. Son los factores destacados de aquellos grandes cambios que e ntonces denominaron los periódicos andaluces denominaban una “economía-mundo”, base de l a globalización actual. E l aspecto a veces más olvidado co rrespondió a la integración de los mercados laborales entre la región y las econo mías atlánt icas del C ono Sur: Argentina y Brasil concretamente. El sig lo XVIII tambi én en lo relativo a los r itmos migratorio s había mostrado perfiles expansivos, aunque siempre de ntro de números muy mod estos en comparación con lo que ocurrirá en época contemporánea. Martínez Shaw en su repaso las cifras conocidas sobre el trasvase e migratorio a América de 1492 a 1 824 cal cul a un montante acu mulado de medio mill ó n de indi viduos, incluyendo todos orígenes y a lo largo esos casi tres siglos (por hacer nos una idea de las distancias e n los volúmenes: se calcul a que sólo entre los andaluces se alcanzaría esta cifra en los cincuenta años de 1880-1930) Dicho autor define el últi mo per iodo de e xistencia de las Indias e spañolas (1 700-1824) como e l del “r establecimiento del TD- Francisco Cont reras P érez 153 flujo e migratorio”, tr as la crisis de la segunda mitad del XV II. Y ello a pesar de que las guerras de alianzas e ntre Inglat erra y Francia, con España como partner , por el control del centro de l sistema atlántico no de jaran de introducir un ele mento de incertidumbre en esta tendencia en a finales del s iglo XVIII. Se ría como el canto de cisne de toda una tradición migratoria, que llevaría bruscame nte a una “s ima” en las c ifras. Las siguientes de l cita do historia dor bien podrían resumir e sa tesis tradicional de corte rupt urista e n los flujos migr atorios que supuso la emancipación de las colonias, más arriba comentada y que, hasta a l menos las cele braci ones de 1992, ha e stado vigente en la his toriografía americanista y mo dernista española, en virtu d de la re presentatividad de tan significada autoría. “En el ú ltimo te rcio, la curva, s in alcanzar nunca los valores de l siglo XVI, se muestra en un nivel q ue hace olvidar la crisis de las décadas centrales del seiscientos y además animada de un movimiento ascendente que se qui ebra a penas rebasado el umbral del sig lo XIX, cuando l a crisis bélica y e l desencadenamiento del proceso de emancipaci ón frenan su tendencia al alza a ntes de hundirse en la TD- Francisco Cont reras P érez 256 conjunto de la población re gional, que se situaba por entonces en el 6,3 % 186 . En co nsecuencia, se confirma un perfil neta mente urbano de la emigración andaluza de la pri mera mitad de l XI X, y se identifican concre tamente el ár ea de la Bahía de Cádi z más la colindante Jerez de la Frontera como una cuenca em ig ra toria de especial re levancia, terr itorialmente acotada y económic amente integrada en torno a un vi ejo entramado de acti vidades comerciales con e l Nuevo Mundo. Hay que señalar que esta perfil territorial constituye un eleme nto ta mbién de conti nua d en e l patrón del o rigen de la emigración del siglo X VIII, ta l y como también se re fleja e n el mapa que r ecoge los munici pios de origen de los emigrantes a Buenos Aires en dicha centuria. 186 Censo de la poblaci ón de España según el recuent o verificado el 2 5 d e diciembre de 186 0 p or l a Ju nta General d e Estadística d el Reino , Madri d, Imprenta Naci onal , 1863 (Fond o docum ental del INE, Microfi chas) TD - F r a n c i s c o Co n t r e r a s P é r e z 257 TD- F r a n c i s c o Co n t r e r a s P é r e z 258 TD- Francisco Cont reras P érez 259 Comparando amb o s m apas, se puede d emostrar que un grupo de al me nos diez municipios, de los 21 a ndaluces consignados como lugar de naturaleza en el ce nso bonaerense de 1855, cuentan c on antecedentes emigratorios, de diversa envergadura, a la luz de las licencias emitidas en el siglo XVIII para el antiguo virr einato del R ío de la Plata. De nuevo, se trata de cuatro grandes poblaciones de l a pro vincia de Cádiz: la propia Cádiz ju nto a l Puer to de San ta María, Jere z de la Frontera, San Fernando y Al geciras, más las capitales d e Sevilla, Málaga, Granada y Có rdoba; como única exce pción netamente rural, hay que contar con San Bar tolomé de la Torre (Huelva) 187 . En total, de esta decena de l ocalidades había p rocedido también un a mayoría absoluta de los andaluces: e l 73 % , que habían obtenido li cencia para Buenos Aires a lo larg o de los año s 1700-1790 188 . Ello nos habla de una r elevancia emigratoria d e es t e 187 Esta l ocali dad onubense contaba s egún el Censo de F lori dablan ca con poc o más de 600 ha bi tantes, mi entras el resto de pobl aciones de este grupo presentaba di mensi ones bastant e c onsi derables en un rango q ue iba de l os alg o más de 6.0 00 de A lg eciras y l os 76.00 0 de S evi ll a Censo de F loridab la nca 178 7 , vol. 1: Comun idad es reg ionales , Mad rid, INE, 1 987. 188 Datos de li cencia según el cit ado trabajo de d e Dí az Trechuelo para 1700- 1790. Entre e stas f echa y l a declaraci ón de i nd ependencia, a est os di ez muni cipi os con n aturales c on relaci ón mig ratoria con Buenos Ai res, m ás otros cin co que tambi én están present es en el Censo bona erense d e 1 855, fuer on el origen na da más y nada m enos del 80 % en la emi gración a toda A mérica en 1765- 1824, según l as cit adas investi gaci ones de Má rquez Ma cías. Se rei teran l os nombr es Cá di z, Má la ga, Sevil la, Puerto de San ta María, Je rez de l a Fronte ra, Granada, C órdoba y San F ernando, a l os qu e se sumaron en esta ocas i ón Nerva, Puerto R eal, Pu ebla d el Rí o, Vill anueva del A riscal, Ag uilar, Al geci ras y Jaén. TD- Francisco Cont reras P érez 260 grupo a lo l argo de di chos años que resul taba estar muy por encima de s u peso demográfico, que rondaba el 2 0 % a finales del XVIII ( Censo de Floridab lanca) 189 ; denota de nuevo una f uerte concentración ter ritorial de las fuen tes emisora que se acentuaría según lo estudiado para los andaluces r esidentes en B uenos Aires durante la primera mitad del XIX. Surge a r aíz de este estudio u na cue stión más: ¿ El orige n puede e star asociado a la antigüedad en la residencia? En el momento del censo, los tiempos de r esidencia de todos los individuos ar rojan una media de algo más de una docena de años de residencia en Buenos Aires (12,2 años) . Ahora bi en, la dispersión media de los valores prese ntes llega ser superior a este promedio. Ciertame nte esto es lógico teniendo en cuenta que estamos ante un universo poblacional pequeño per o que se ha ido formando en una marco cr onológico dilatado, que cubre toda la primera mitad del XIX y hunde sus raíces en los últimos años del XVIII, en función de di fere ntes apor tes periódicos que hemos sintetizado con ant erioridad (de hecho, los tiempos de residencia van de los 75 años a otro s inferiores al año). Aquellos q ue dicen haber nacido e n “ Andal ucía”, sin defini r la localid ad o la pr ovincia, 189 Censo de F loridab lanca 1787 , vol . 1 : Comu nida des region ales , Mad rid , INE , 1987. TD- Francisco Cont reras P érez 261 son los que m uestran un mayor tiempo de re sidencia por entonces, junto con los dos individuos que dicen proceder de algún p ueblo de Jaén. Por otra parte, la mediana de los tiempos de residencia si sitúa en 6,5 años; e sto e s, la mitad de los va lores re ales de los andaluces censados e n 1855 se concentra en un lapso d e tiempo de residencia bastante más acotado con respecto a la me dia estadística que se obtiene de ellos. En consecuencia, de este análi sis se i nfiere que, siendo e l aporte andaluz un componente no nue vo en la ciudad de B uenos Aires, como ca bía suponer por su vieja relación colonial, este aporte r egional se ha multiplica do por 2 en los años inmediatamente a nteriore s a la re ali zación de este censo de mediados del XIX. TD- Francisco Cont reras P érez 262 Or ige n y t iempo d e residencia de los an d aluces en Buen os A i res (1855) . Pr ovi nc i a H o mbr e s Muj e r es T o t al Media M ediana D e s v . e s t . Media Median a Des v . e s t . M edia Median a D e s v . e s t . Cádi z 13, 3 10,0 15,4 11, 2 8,0 12,9 12 , 6 8,0 1 4,7 M á l aga 8 ,7 6,0 9,5 11 , 0 2,0 14,3 9,5 5,0 11 ,1 “Andalucí a” 18, 9 13, 5 14, 9 11, 8 8,0 12,4 16 , 4 10 , 5 14 ,3 Córdoba 11,9 5,0 16,9 --- --- --- 1 0,7 5,0 1 4,9 Granada 7 ,6 3 ,0 11 , 0 -- - --- --- 6,2 3, 00 1 0,0 Huelva 5,5 5,5 6,4 --- --- - -- 8, 3 10 ,0 6,7 Jaén 1 5,0 1 5,0 12 ,7 --- --- -- - 12 ,3 7,0 1 0,1 Se villa 12 , 8 6 ,0 17,0 8,0 8,0 6,3 1 1,8 6,0 1 5,4 A ndalucía 12 , 6 6 ,0 14,4 10 , 9 8,0 12,5 12 , 2 6,5 1 4,0 Fuen t e: Cens o de Bue nos Ai res de 18 55 . El abora ción pro pi a Aunque hemos reflejado en la tabla los datos a nive l provincial, hemos c eñido los come ntarios a las dos provin cias, en virtud de los escas os valore s de otros orígenes. En este se ntido, sólo de las provincias de C ádiz, co n 20 7 emigrantes, y Málaga, con 65, provienen algo más de l 85 por 100 de los andaluces co n o rigen provincial definido. De e stos datos, p odemos observar que los e migrante s malagueños son d e estos dos e l componente provincial más reciente en tér minos relativos, situándose la mitad de los ce nsados TD- Francisco Cont reras P érez 263 en un tiempo de re sidencia inferior a los 5 años. A su vez, la mayor heterogene idad entre los valores de los g aditanos también nos habla de su más antig ua pre sen cia, conviviendo diferentes generaciones migratorias de este origen en el Buenos Aires de mediados del XIX. Expresadas estas acotaciones, nos llama la atención e n la tabla de tiempos de re sidencia el caso de las m ujeres mal agueñas: su media e s superior a la de los hombres de igual origen, pero la mediana (y éste es el indicador relevante en nuestra o pinión) se sitúa por debajo de los 2 años de re sidencia. Los hombres malague ños pre sentan un tiempo de r esidencia inferior que los gaditanos por término me dio, pero superior al de las mujere s de l mismo origen. La mitad de e llos habría llegado en los ocho años anteriore s al Censo, frente a los 2 de las muj eres Resumiendo las principales conclusione s obtenidas en e ste apartado, al menos para estas poblaciones disponemos de constancia docume ntal que certifican l a e xistencia de esa condición teórica necesaria p ara que co nsideremos la posibilidad de cierta tradición migratori a anterior al sig lo XIX ; lazos que, por numéricamente reducidos que pudie ran ser según el caso, sobrevivieron como “cadenas durmientes” durante la vorágine política del pri mer tercio del X IX. Relaciones de tipo familiar, TD- Francisco Cont reras P érez 264 vecinal y/o come rcial que, superada es a fase, se reactivarían e ntre esta re gión y aq uel puer to del Cono Sur. Como v imos con anterioridad, el decr eto del G obierno español de 1853 que terminó revocando la prohibición de e migrar a América se sumará, al menos de manera pasiva, a un proce so previo que venía mostrando nuevas constantes vitales. Además, h ay otros indicios de cierto grado re lat ivamente dinámico de renovación de l a colonia andaluza como r eflejan los datos malagueños, con un menor peso relativo de individuo s co n e xtensos años de r esidencia frente al más ant iguo co mponente gaditano (sin duda, en este último también se detectan aportes igualment e re cientes). ¿Llegaron direct amente o hubo reemigración? Las reemigraciones de e migrantes europeos una ve z en América es un tema del que se viene h ablando e n la his toriografía, aunque las fuen tes siempre son esquivas a documentarl o . El ár ea del Río de la P lata constituye un esp acio integrado por múltiples relaciones comerciales y e conómicas, entre la que se desenvolvían los hombres e inte rese s españoles en la zona, que llegarían a englobar en de termin adas épocas territorios brasileñ os más o TD- Francisco Cont reras P érez 265 menos lejanos co mo R ío de Janeiro desde principios del X IX. 190 Cuando las convulsas décadas de 181 0-20, alg unos españ oles pudieron encontra r un r efugio temporal en la cercanía de Montevideo y e n los viejos lazos con deter minados puntos de la costa brasileña, a la e spera de que la hispanofo bia a mainara e n Buenos Aires. 191 Las co municaci ones fluviales y las mar ítimas de cabotaje hacían totalmente permeables e sas fro nteras, así como difíciles el control y la cua ntificación de los pasajero s. Las primeras estimaciones de este trasvase de e spañoles entre paí ses vecinos sólo están disponibles para fechas muy posteriore s, cuando la emigración en masa. Los cálculos d e Yáñez Gallardo cifran l as entradas provenientes de Brasil en un 3% de la llegada de españoles a Argentina para las décadas de 192 0-1930. 192 En cualquier caso, estas e stadísticas recogen la nacionalidad de los pasa portes pr esentados, no e l origen r egional de sus titulares. A su vez, las estadísticas de pasaportes de la época son deficientes, pues era un trámite que no siempre se cumplía, 190 YÁÑEZ GALLARD O, C. (1 996), p. 15 6. 191 DE CR ISTÓFOR IS, N. A . (2010 ), p. 53 . 192 Estas e stadí sti cas como toda s no son nu nca e xactas, y pa ra p eri odos hi stóricos lo qu e deb emos e sperar a lo má s es qu e sean orient ati vas. A su v ez, el autor ti ene qu e asumi r presupu estos n o fácticos a l a h ora d e el aborar e stos cálcul os d e l a reemi graci ón brasil eña a Argenti na. YÁÑEZ GALLARD O, C.(19 93), p. 84. TD- Francisco Cont reras P érez 272 algunos ma nufacture ros. Y a el propio Ravenst ein estableció en una de sus Leyes de las migraciones esta rel ación migración fem enina y corta distancia (1 889 ), obtenida de la obser vación de las migraciones inter nas británicas durant e la industrialización y urbanización del XIX. Frente a un fenóm eno que se de sarrolla en una secuencia temporal, un censo parece una fuente poco adecuada, en la medida que nos dibuja el estado de una pob lación en un solo momento, esto es, una instantánea so ciodemográfica cong elada de ese corte temporal, del “instan te” censal (medido en pocos días o semanas). 195 No obsta nte estas primeras l imitaciones del censo , es cierto que el estado la población no deja ser e l fruto d e fuerzas dinámicas, histórica s, que de jan s u hue lla en esa fotografía censal, y por l o tanto contiene explícita o implícitamente información 195 Ahora b ien, el uso d e un censo a estos efe ctos se encuent ra si n du da condi cionad o p or d os el ement os qu e n o pe rmi ten detrae r l ecturas concl uyentes de los dato s: a) Por l a mayor rati o d e m ascul inida d presente en l os fl uj os mi gratorios, l o que hace qu e en u n uni verso ya d e por sí pequeñ o la di mensi ón de l o femenino t odavía qu ede reduci da a números ab solut os testim oni ales, con u n valor anecdótico de ca ra al e studi o h istóri co de pauta s social es; b) por l as espe ranzas d e v i da di ferenciadas en tre hombres y mu jer es (más alta en el caso de éstas últi mas), l o que gen era u n factor de in certidu mbre al no esta r ai sl ado en l os datos r eales este efecto demográfi co respecto de l as pauta s estrictamente migratori as qu e pretendem os estud iar. Esta ú l tima constante demográfi ca propia d e l as poblaciones occidental es tendrí a el efecto d e dismi n uir l a ratio de mascul ini dad en las promoci ones d e emig rantes con má s ti empo de resi denci a. TD- Francisco Cont reras P érez 273 susceptible de ser leída en una pe rspectiva te mporal má s ampli a. Se trata de plantear las preguntas a decuadas y cruzar la pro pia información ofreci da en una plantilla inicialmente dirigida a responder a dar otras re spuestas. Por ello, una ve z dibujado e l m apa de las fuen tes de la emigración en Andalucía hacia Argent ina e n la primera mitad del XIX, el análisis del perfil de este trasvase no sólo lo de bemos entender en una dimensión estática, esto es, la composición hombres-mujeres de la colonia an daluza en un moment o d ado (1855 ). Las fuentes documentales que co nstituyen se ries temporale s (por ejemplo, los pasaportes de un periodo amp lio de tiempo) parecen más pr opicios para seguir los cambios en el tiempo de los perfiles mig ratorios. Ahora bien, si filtra mos los datos censales con criterios temporales, toda vez que se pueda co ntar con información de los tiempos de llegada , e ste método subsidiario de acercarse a las variaciones en la participación r elativa de ambos sexo s en función de e sos tiempos de llegada nos puede poner sobre la pista de la implementación de unas u o tras estrategias migratorias. Por ejemplo, el hecho de que los hombres de una población e migrante dada pre senten un tiempo de residencia e n destino mayor que las TD- Francisco Cont reras P érez 274 mujeres de igual o r igen nos pudiera estar hablando del e fecto de estas cadenas familiare s. Dicho de manera más concreta, a partir de la inform ación procedente del Censo de 185 5 sobre la que hemos ela borado nuestra base de datos, hemos po dido operar cruzando los datos de tiempo de re sidencia y sexo, para o btener índices de masc ulinidad específica según la antigüedad de esa re sidencia en la ciud ad. TD- Francisco Cont reras P érez 275 Ratio de mascu linidad y tie mpo d e residencia de los emigran tes andal uce s en Bu enos A i res ( 185 5 ) Ra ti o s egú n el ti e m po de res i denc i a Pro v i nc i a Ho m bres (nú m.) Mujere s (nú m. ) L a s eri e comp l eta In f erior a 10 añ os In f eri or a 5 añ os In f eri or a 2,5 año s Cádi z 146 61 239,3 2 1 5 ,6 2 43,5 264,7 M á laga 47 1 8 261,1 2 5 4,5 1 81,8 180,0 "Andalucí a" 27 1 4 192,9 Cór doba 4 1 4 00,0 Gr anada 4 2 2 00,0 H ue lva 2 1 2 00,0 Jaén 2 1 2 00,0 Sevilla 23 6 3 83,3 A ndal ucía 255 1 0 5** 2 42,9 22 2, 8 218,6 245,2 * Ratio de m as culinidad es u n índice que expres a el nú m . de ho m bres po r cad a 10 0 m ujeres en un a pob l ación dad a. Des plazan do l a com a a la i zquierd a dos dígitos , se expres aría com o el núm. de ho m bres p or cada m uj er, l o que quizás f ac ilite l a l ectura t en iendo e n cuen ta l a pequeñ a dimens i ón de l a pob l aci ón es tudiad a. ** Se ha s umado 1 a l as “m u j eres ” por una “n i ña ” que , de una f a mili a de an da l u ces , en el cen s o l e con s i gn an l a bonita e x pre sión de habe r na cido “en e l m ar” (e s to es , prob ab l e m en te en es e t raye cto hacia Buen os Ai res ). Fuen te: Cen s o de Bue no s Ai re s de 18 55 . El ab ora ci ó n p rop i a. Nos centramos en las dos orígenes provinciales más numerosos (Cádiz y Málaga), so bre las que hemos r ealizado tres cortes e n función d e los siguientes tie mpos de r esidencia: inferior a 10, a 5 y a 2,5 años sucesivamente. Mediante e sta extrapolación TD- Francisco Cont reras P érez 276 podemos acer carnos a esos cambios a través d e los datos censales 196 . Como cabía e sperar de toda po blación emigrante en sus fases iniciales y e n especial las de larga distanc ia, los í ndices de masculinidad de la co lonia andaluza residente e n B uenos Aire s a mediados de siglo muestran que los var ones duplican largamente a las mujeres co n independencia del origen provincial o regional (242,9 hombres por cada 100 mujeres) . Igual ocurr e e n ca si todos los índices de masculinidad específicos po r tiempo de residencia. Salvo aquel los índice s que no pasan del rango de anecdótico por la e scasa di mensión del subgrupo pro vincial al q ue se refiere n, de e xisti r alguna singularidad e n esta pauta general cabría destacar la que pre sentan lo s emigrantes ma lagueños con un tiempo de residencia infe rior a 5 y 2,5 años r espectivamente. Aun sin poner en cuestión el pre dominio claro de l el emento mascul ino tampoco en estos subgrupos, los da tos (18 1 y 180 hombre s por cada 10 0 mujeres) significan una v isible matizació n en términos com parados con los niveles habituales observados. En consecuencia, a sumiendo las te sis más aceptadas a es te respecto, un componente femenino relativamente más importante 196 Bajo el su puesto de qu e no h a ha bido tran sformaci ones su stanti vas en el comportami ento d e l as varia bl es estu di adas en los últim os 10 añ os anteri ores al censo. TD- Francisco Cont reras P érez 277 entre los malague ños de más reciente llegada a B uenos Aires apunta a un mayor peso del componente familiar en esta cor riente provincial. Otra c uestión es si estamos ante un tipo de e migración del núcleo familiar al completo e n una única fase emigratoria, e s el resultado de un pro ceso de arrastre de familiares en los cinco años previos al Ce nso por parte de varones ya emigrados en una fase temporal anterior. Respecto a este último tema que atañe a los mecanis mos migratorios implementados para emigrar por la joven c o rriente malagueña, y sin perjuicio de que más adelante volvam o s sobre ello, llamamos la atención a propósito d e dos consideraciones: a) el hecho de que en el conjunto de la ser ie de residentes malagu eños, sin d istinció n de tiempos de residencia, no s encontramos paradójic amente con una ratio de masculinidad equivalente o incluso superior a la de andaluces y gaditano s. b) Esto último hay que sumarlo al hecho ya resaltado de q ue la corriente malagueñ a tiene u na media de tiempo de residencia menor r especto a otros or ígenes, pero con una claro comp onente por sexo: e s una e migración má s joven e n su co njunto, dicho lo cual la me diana de los tiempos reales de residencia se situaba para los varones TD- Francisco Cont reras P érez 278 malagueños en 6 años, y en 2 años para las mujeres, como vimos en la tabla anterior. Por consiguiente, estos dos rasgos pueden estar reflejand o la acción del arrastre de mujeres y familias en los cinco s año s inmediatos anter iores, precedida por u na primer a fa se liderada por un componente m ás mascu linizado en la primera mitad de la década anterior al censo. En todo caso , fu era e sta emigración e l resultado d el reagrupamiento co n e l padre ya emigrado, o el viaje de todo el grupo en un único viaj e, pare ce que la eliminación de tr abas a la emigración en España a partir del decr eto de 1853 pu do haber favorecido sin gular mente l a emig rac ión de las espos as e hi jos, dadas las dificulta des de movilizarlos con anterioridad en un entorno institucional más hostil. En contras te, donde no cabe d uda es en que la reactiv ació n de la emigración proveniente de C ádiz, y también la de Se villa, en esos mismos dos año s anteriores al Censo prese ntó un compone nte masculino que reforzaba los valores tra dicionales generales. Para la temprana emigración española a América, las investigaciones de Yáñez Gallardo han puesto de relieve el elevado perfil masculino de los e migrantes y más concretamente en e ste TD- Francisco Cont reras P érez 279 periodo que estamos estudiando. 197 En el caso catalán, se tra ta de una emigración am parada e n las r edes familiares y de paisanaje tejidas a partir de los interese s mercantiles q ue unían determinadas localidades ca talanas de las proximidades de Barcelona con las Antillas y las nuevas r epúblicas. Ahora bien, se gún los trabajos de dicho autor, las proporciones de ho mbres e ntre los emigrantes cata lanes que emigraron en las décadas anterior es a 1850 oscilan en una horquilla que va del 81 ,4 al 98,1 por 100. “[...] hay que destacar, por encima de cualquier otra característica, s u j uventud y su car ácter fundamentalmente masculino.” 198 Los por centajes manejados por Y áñez Gallardo equivalen a ratios de masculinidad de 437 hombre s por cada 100 mujeres como mínimo. E s o bvio q ue estamos ante unos índices considerablemente más e levados que los que pre sentan los 197 Para e sta ép oca te mprana d e emi graci ón a Amé rica (183 0-70), el emig rante como hombr e j oven va as ociad o a u n componente soci oprofesi onal de destin o urbano. YÁÑE Z, C.: “Los mercados de trabajo american os para la emig ración español a ultramarin a” (si glos XIX-XX)”, en FERNÁND EZ, A. E. y MOYA, J. C.: La in migración española e n la Argenti na , Bu enos Ai res, Bi blos, 1999, p. 45 y sig tes. [p p. 43-7 0] 198 YÁÑEZ GALLARD O, C. (1 996), p. 57 . TD- Francisco Cont reras P érez 280 emigrantes an daluce s como conjunto y cada uno de sus perfiles provinciales. 199 En suma , e l co mponente masculino era el mayor itario en la corriente emigratoria de Andalucía a Argentina en las décadas del segundo ter cio del X IX, encajando en lo previsto por los modelos generales y los estudi os sobre españoles para unas fechas coetáneas; dicho lo cual, tam bién d ebemos puntualizar que el componente femenino en dicho trasvase poblacional muestra una impronta más v isible que en o tros casos, siempre sin salir de su carácter minoritario. Así pues, el emigrante andalu z del Buenos Aires de mediados del XIX coincide con ese perfil del emigrante típico como hombre, junto a lo cual los datos del Ce nso de 1 855 parecen se r sensibles e n mayor medida a reflejar la existencia entre los andaluces de esos perfiles migratorios asociados a la mecánica de arrastre del núcleo familiar de origen. Todo lo cual nos lleva a ir completando ese pe rfil sociodemográfico con la edad del emigrante. ¿A qué edad emigrab an? La emigración y el ciclo vital. 199 YÁÑEZ GALLARD O, C. (1 996), p. 61 TD- Francisco Cont reras P érez 281 Al igual que Yáñez G allardo para la te mprana emigración catalana, Sánchez Albornoz había sido igualmente de tajante al dibujar el perfil q ue tendrá el emigrante entre las principales corrientes regionale s españolas a Amér ica, incl uso du rante la emigración en masa de finales del XIX y principios del X X: “este fue un hombre joven [...], tan j oven que apenas era un adolescente” 200 Y ter mina añadien do que, siendo una constante fuera de toda du da, e ste perfil tipo podría arrojar mati ces por de stinos, po r origen o temporales: “los rasgos varían de tanto en tanto. L as proporciones por edad, sexo, alfabetismo, etc., cambian”. 201 En la riqueza de información individual que aportan los libros de cédulas d el Censo de Buenos Aires de 18 55 también no podía faltar e se dato que nos permite aproximar nos al conocimiento del pe rfil por e dad del e migrante. Dato q ue en primer lugar, a e stos efe ctos, cruzaremos con el de tiempo de re sidencia para obtener el per fil de ese emigr ante en el momento de su llegada a la ciuda d. Así pues, fre nte al eje cr onológico e n que 200 SÁNCH EZ-ALB ORNOZ, N.: “M edi o sigl o de em igración masi va de Españ a a América”, en íd em (com p.) (19 88), [pp . 13-29] , p. 22. 201 SÁNCHEZ-A LBORN OZ, N. (1988 ), p. 23 . TD- Francisco Cont reras P érez 288 Como pode mos observar, el tramo de e dad de 10 -19 años es e l mayoritario con un 32,2% entre los emigrantes procedentes de Cádiz; y de esa s 64 personas, 49 son varo nes. Por t anto, se confirman los i ndicios anteriore s que apunt aban a una mayor incidencia en e ste flujo provincial d e hombres jóvenes o muy jóvenes, encajando en el pe rfil clásico del que hablara Sánchez Albornoz y el de la temprana emigración catalana d e Y áñez Gallardo, asociada a los flujos de activos propios de redes Em igració n y po b lación de A ndalu cía po r t r amos d e edad (1780 -1860 ) Emigrantes ( p o r o ri gen y edad a la emigr aci ón ) Ed ad Cá diz M álaga An dal ucía Po bl ación de An dalucía Núm. % Núm. % Núm. % % 0 a 9 2 0 10,1 8 12 , 5 40 11, 5 24, 9 10 a 19 6 4 32,2 13 20 ,3 97 28, 0 19, 8 20 a 29 6 2 31,2 30 46 ,9 12 3 35, 4 17, 4 30 y m ás 53 26 ,6 13 20 ,3 87 25, 1 37, 9 Tota l 1 99 1 0 0,0 64 100,0 347 1 00,0 100,0 A es t o s ef ecto s , se ha n pu rgado de la base de da t o s aqu ell os i nd iv i duo s para l os qu e n o cons t an la eda d y/ o el t i e m po de res i den ci a . De ah í que pu d i eran exi st i r d i s crep ancias pu ntuales c on l o s números de em i gran tes de otras tabla s do n de e sta in f or m ac i ón n o s e dem an dab a. Los tra m os de ed ad d e la i n f ormac ión ce ns al para l a p oblación de And aluc í a (18 60) pres entan una l ev e i rreg ul ar i dad e n l a f uente co ns ul tada, re s pon diend o con es t a dis tri bución: 0-1 0, 1 1-20, 21 -30 y m ás de 30. Fue ntes : Cen so de Buen os Aires de 185 5 y Cen so de Esp añ a de 18 60. El abora ción p ropia. TD- Francisco Cont reras P érez 289 comerciales y gremiales. En todo caso, siempre en valores porcentuales inferio res a ésta última corriente, en la que este tramo de edad r epr esentaba un ho rquilla del 4 4,4 al 5 3,9 % del total de emigrantes. 205 Frente a la mayor heter ogeneidad del perfil de la corriente gaditana, se pued e afirmar qu e es el tramo de pobl ación de jóvenes maduros de 20 -29 años el que nutre en mayor número la emigración ma lague ña con un 46 ,9%. Entendemos que e sto a su vez casa con el va lo r también de stacado en el caso mala gueño de emigrantes 0-9 años de edad (12,5%). La presencia de valore s relativamente altos en los dos tramos señalarían la e xistencia de una nota ble e migración de grupos fam iliares compuesta por padres (adultos jóvenes de 20-29 años) e hi jos me nores de edad (0-9 años). Para e l conjunto regional, al compar ar la distribución p or edad de los emigrantes de Andalucía con la distrib ución que presenta en su población de origen según un censo español cercano (1860), r esult a e vidente la mayor pro pensión a emigrar que se concentra e n las edades de 10-19 y 20 -29, que a parecen 205 Val ores agregad os d e l os t ramos de 1 1-1 5 y 16- 20 años para tre s muni cipi os catalan es: Sant Feliu de Gui xols, Arenys de Ma r y Bl anes, según los pasapo rtes estudi ados para el l apso temporal q ue va de 1828 a 1857. YÁÑEZ GALLARDO, C. (1 996), p. 58 y 60 , Cuadr os 3.3 y 3.5. TD- Francisco Cont reras P érez 290 sobrerrepre sentadas. L o que nos v uelven a hablar de ese e fecto selectivo que tienen los proce sos migratorios. En resumidas cuentas, se conf irman los indicios qu e habíamos detectad o a partir del estudio de la e dad media a la emigración, que sin embargo no eran concluyentes. Así p ues, los valores agregados de este segmento de edad de 20-2 9 años de las dos corrientes provinc iales principales contribuyen a expli car que sea también e l gru po más propenso a emigrar e n e l conj unto de Andalucía con un 35,4% de los emigrantes. En términos compa rados, e ste adulto joven de la pr im era mitad del XIX partió desde Andalucía con algo más de edad que el emigrante catalán c oetáneo. Per tenece al siguiente tramo de edad, y en este caso se situaría tamb ién en u n momento distinto de l ciclo vital de l hom bre de la época, previo o en torno a la edad de formación de nuevo s agregados familiar es según los cálculos de la edad media al pri mer matrimonio par a la época (indicador de primonupcialidad). 206 En función de e sta pauta, la emigr ación 206 En Andal ucía l a edad medi a al primer mat rimoni o se sit uaba en los 26,8 años para l os h ombr es y los 23,2 años ent re l as mu jeres. A h ora b ien , A ndalu cía presenta “bastan te co mpl ejidad ” ta mbién en su s si stemas mat ri moni ales, con edades elevadas al matrimon io en el t rián gulo C ádi z-Sevilla- Huelva, y un a zon a oriental de n upciali dad “precoz” . Si aten demos a l os casos p rovin cial es que en estos mom entos más n os i nteresan, l os edade s a l casarse son en Cádi z de 28,25 y 2 4,19 años para hom bres y mu jeres r espe ctivamente, mi entras qu e en Mál aga bajan a l os 26,65 y 22,7 8. RE HER, D.S. et al.: España a la luz del Cens o de 1887, Madrid , INE , 199 3, pp. 37, 72 y 22 7. S on pues dato s obt eni dos a parti r [Cont.] TD- Francisco Cont reras P érez 291 estaba ligad a de una u otra manera a este act o vital, ya como mecanismo de obtención marginal de re ntas por parte del varón núbil de cara a un inmediato matrimonio, ya como estrategia adaptativa del varó n y la nueva fa milia a los nuevos co stes asociados a la llegada de la primera descendencia. La me nor edad del emigrante catalán queda asociada al perfil del hombre , jove n y soltero, que estaba e n pr oceso de formación profesional co mo aprendiz en tareas comer ciales y gremiales habi tualmente, por lo que la e migración constituiría una nueva fase de este aprendizaje que pasaría a com pletar al otro lado del Atlántico. Por contra, e l emig rante andalu z es un joven adulto, que ha alc anzado ya plena capacidad pro ductiva. Pues dados los tiempos de formación e integración e n los mercados laborales del siglo X IX (cuando la adol escencia er a corta y suponía la i ntegración en el mund o laboral como aprendiz de un ofici o), del Censo de 1887 , n o sólo por s er l a serie de cálculos disponi bl e m ás cercana en el ti empo, si no tambi én porque no cabe es perar c ambi os su stanti vos en l os sistema m atrim oni ales de l a regi ón en este pe riodo previ o a los pr ocesos moderni zad ores del sigl o XX. Por otra part e, entendem os qu e en el caso gadi tano l a edad media está d etermi nado por la m ayor tasa de solt eros d e 16 a 50 años, a l a que es m uy sensib le este m étodo de J. Hajn al (denomi nado SMAN, de “Sin gul ate Mean Age at Ma rriag e”), lo qu e podrí a expli carse en estos cas os por un sobr edim ensionami ento de l a pobl ación religi osa y/o mi lit ar (de h echo, en la capital y S an F ern ando, p or ejempl o, estas edad es i nclu so son algo superiores) . En tod o caso, y es aquí l o que nos i nteresa en esta oca si ón, esas edades m edi as s e sitú an si stemáti cam ente en el tramo 20-29 año s, q ue tamb ién resul ta ser tambi én el más emi grat orio en nue stra región. TD- Francisco Cont reras P érez 292 resulta al tamente probable que un ho mbre de entonces al emigrar a los 23 años ya hacía t iempo q ue habí a completado e l per iodo de formación en origen y poseía ya capacidades y destrez as para desenvolverse e n el mercado laboral. Esto es, el emigrante andaluz solía zarpar apor tand o consig o un bagaje de co mpetencias profesionale s u ocupacion ales maduras, que desde su l legada pasaría a ofrecer e n el mercado laboral de acogida. Esto no tiene por qué e xcluir, una vez e n destino, e ventos de movilidad o cupacional de carácter adaptativo, e n función de las oportunidades econ ómicas y nichos la borales e ncontrados por los recién llegados al Buenos Aires de la é poca (sobre e l perfil socioprofesional volvere mos más ade lante para cotejar e stos indicios con nuevos datos). En función de los per files por edad y sexo presente en la emigración andaluz a a B uenos Aires se asiste a un trasvase de capital humano sin lugar a dud as: ho mbres jóve nes pero adultos. El impacto de esta “pérdida” laboral y demográfica para la r egión y país de o rigen no pasó desapercibido par a las é lites cultas del siglo XIX. Se hizo muy popular entre los ensayistas y pub licista de Madrid y Andalucía alguna estimación adjudicada al e conomista clásico J. B. Say, que hacía equiparar esta “pé rdid a” de población joven al traspaso de ejér citos co mpletos a otro país. La primera TD- Francisco Cont reras P érez 293 Comisión cre ada en España para el estudio de la emigración reflexionó desde esta perspectiva (18 82): “por re gla general son los e migrantes d e nuestro suelo la flor de la población viril y ro busta, de edad de veintiuno a cuare nta años […] Y al par con esos varones adult os suelen ir esposas jóvenes, y la generación próxima a ellos […] Con que viene a resultar que […] l lévale [al Estado extranjer o] tanta prosperidad cuanto es el enflaquecimiento que le origina a la patria española, y más en e special a la región nativa de l os emigrantes”. 207 Así también lo vería e l editorialista de un periódico andaluz a raíz del aluvión migratorio de poco más tarde ; como sabemos hoy, la e migración constituía parte inte grante de ese proceso de movilidad de factores y productos que de maner a irreversible iba precipitando la integración de las economías atlánticas finiseculares: “[...] los españoles que se vay an a llá y sepan cultivar viñas producirán v inos como ha rán los de Jerez , 207 COMISIÓN ESPEC IAL PARA ESTUDIAR LOS MEDI OS DE C ONTENER EN L O POSIBLE LA EMIGRAC IÓN POR MED IO DEL DESAR ROLL O DEL TRA BAJO: Memoria prresenta da p or la C omisión al Ex cmo. Sr. Minist ro de Fom ento , Madri d, 1882, p. 53. TD- Francisco Cont reras P érez 294 que ya se han ido á la Jerez Argentina, los que sepan producir hierro, producirán h ierro, los que sepan hilar algodon ó tejer el hilo, e so harán, y se rán otros ta ntos competidores que te ndrán l os de por acá para p oder entrar en el mercado del mundo [...]". 208 Por otra parte, ta mbién es de desta car que las corrientes migratorias a ndaluzas presentan una mayor diversidad y complejidad que o bliga a hu ir de cóm odas gener alizaciones y a un ejercicio constante de co tejo de los datos; lo que por otra parte es comprensible, en tanto que hab lamos de un co njunto geo gráfico más amplio y comar calmente diversificado que la muestra de siete localidades del entorno municipal de Barcelona estudi ada como fuente de la emigración catalana de la época. Dicho lo cual, y a modo de re capitul ación, e stamos e n condiciones de ase ntar alg unas afirma ciones con un may or grado de certidumbre, toda ve z que hemos ido co ntrastand o y r e finando los primeros indicios sobr e e l perfil por edad del e migrante andaluz a Buenos Aires: a) la importanc ia del segmento clásico de 1 0-19 años entre los nac idos en Cá diz nos remite 208 "Cuestion es E conómi cas II", en LA ANDAL UCÍA política, económi ca y literaria , S evil la , 23 de mayo de 1889 , p. 3 . TD- Francisco Cont reras P érez 295 a la existencia de un perfil del emigrante como un varón muy joven, equivalente al modelo de Yáñez Gallardo para la temprana emigración catalana. b) Ahora bien, su pre emin encia no e s ta n abrumadora, en la medida que también detectamos un valor significativ o próximo de emigr antes de 20- 29 años, y cierta pr e sencia de menor es de edad; en ambos casos con valore s porce ntuales superiores a los presentes en el modelo catalán. c) Así pues, e l escen ario migratorio de Cádiz podría de finirse como algo más complejo y diversificado, en razón de la co existencia de un perfil clásico de l emigrante, propio de re des me rcantiles, junto a una emigración familiar en segu ndo plano. d) Esta última tipología resulta sin duda más fr ecuente para los nacidos en Málaga, entre los que la pro pensión a emigrar con 20-29 años resulta ser la más e levada de todas, a la vez que se detecta una participación algo mayor de los meno res de edad (0-9 años). En resumidas cuen tas, el pe rfil del emigrante an daluz del Buenos Aires de la pr imera mitad del XIX e ra efectivamente el de TD- Francisco Cont reras P érez 296 un hombre, pero no casi un adolesce nte, sino joven adulto (20 -29 años) y, por tanto , en un punto de su ciclo vi tal plenamente productivo y en el que se for maban los nuevos agr egados familiares; algunos de estos emigrantes, en una proporción comparativamente alta a la luz de estos perfiles, implementarían mecanismos de arrastre de la unidad famil iar e n o rigen (esto último explicaría es a cier ta pr esencia de la mujer en esta migración regional y a la ve z su menor tie mpo de re sidencia en destino respecto al hombre, como vimos en el apartado anterior). El estado civil: solt eros, pero también casados. El tercer r asgo del emigrante tipo de l XIX era el de ser soltero, e sto es, un varó n, joven y soltero . Vamos a contras tar este prototipo con la estructura según el estado c ivil de la colonia andaluza en el Ce nso de 1855, que a su vez la anali zaremos a la luz de las conoc idas para la pob lación re gional de or igen y otros casos regionales. Como es común a los ce nsos, la información sobre e l estado civil del e migrante se r efiere a su situaci ón a fecha de realización del re cuento poblacional, e sto es, no c orr esponde necesariamente con el que portaba el emigrante en el momento de su llegada. TD- Francisco Cont reras P érez 297 En el conjunto de la colonia andaluza d e B uenos Aires, entre los hombre s sobresale el porcentaje de los so lteros (50 ,8%), mientras que e ntre las mujeres de stacan las casadas (49 ,5%). Y en sendos casos los valore s po rcentuales son superiores siempre al de los re spectivos segmentos de la población re gional de origen, lo que justifica subrayar e stos datos como singulares de la población más móvil. La explicación a est e mayor peso de solteros entre hombres y de las casadas e ntre mujeres podríamos encontrarla en ese pauta de los proce sos migratorios po r la cual las mujeres no emigran solas, sino asoci adas al trasvase de unidades f amiliares, protagonizando ya como hijas ya co mo esposas procesos de reagrupamiento co n un hombre (el ca beza de familia o un e l hijo mayor) que habría e migrado con anterior idad. Esto implica también que hay casados ju nto a los solteros entre los varones emigrantes, pero en términos re lativ os sus valore s por centuales son siempre menores. También cabe suponer que conforme se va asent ando una colonia de emigrantes el porce ntaje de mujeres (y casadas ) tiende a incrementarse , como re cuerda Y áñez Gallardo para el caso de la temprana emigración catalana. TD- Francisco Cont reras P érez 304 nuevos aportes no compensan los retornos y la extinción biológica de sus componentes) 211 . En este epígrafe abor daremos la e struc tura demográfica q ue presenta la pob lación de origen anda luz residente en Buenos Aires a fecha de 1 855. Estas característi cas surgen de los ci clos migratorios, de lo s perfiles del e migrante y de mecanismos implementados por e llos durante las d écadas anteriores, aspectos éstos que han si do objeto de estudio e n las páginas pre cedentes mediante el e mple o en n uestra b ase del f iltro “tie mpo de residencia”. S iguiendo con e l símil ar riba usado, una vez visionado los procesos migratorios en perspectiva diacrónica, co mo una sucesión de se cuencias, nos paramos en el último fotograma, e l estado demográfico de e sa poblaci ón . La pirámide de edades de la colonia andal uza en B uenos Aires refleja gráfica mente su estructura demográfica, que hemos regional , aparte de la s relaci ones surgi das de redes socia les i nformales de famili ares y de pai sanaje.. 211 Respect o a esto, u n censo refleja siempre el sal do neto, más l a in formación soci odemográfi ca q ue p ermi te estudi ar l a estructu ra d e esa pobl ación i dentificad a por su l ugar de n acim ien to. En todo ca so, i ncl uso l as series temp orales qu e contabili zan l as entrad as y sali das de un p aís tambi én sufrirán i mportantes defici encia s a efectos de contab ili zar l os reto rnos; l os recuento s de éstos cuando existan seguirán me reciendo tanto o más desconfi anza qu e l as prim eras se ries de registros de m o rtali dad de l a etapa protoesta dí stica, qu e se ini cia ba p recisamente en esta dé cada de 1850 en España. TD- Francisco Cont reras P érez 305 superpuesto a la d e la población de Andalucía en e l censo más cercano (1860). Empezando por e l perfil de la pirámide de la región, éste refleja una distribución de la población por sexo y tramos de e dad que de un antiguo régimen demográfico, con algunos rasgos novedosos. Es el perfil que da nom bre a esta r epres entación gráfica: ancha por la base y estrecham iento conforme subimos en los tramos de edad; el estrechamiento se hace algo más visi ble a partir de los cuare nta a ños, per o si n ll egar al salto notable que presentaba la pirá mide de edad del Censo de Floridablanc a en 1787, dado que las esper anza de vida ha ido increment án dose po r la reducción de la mortalidad catastrófica. La distribución por sexo en cada tramo de e dad e s simétri ca grosso modo, si bien es ligeramente más ancha en la base de los hombres para en la medid a que subimos que dar an ula da esta ventaja inicial, que a edades avanzadas finalmente favor e ce algo más a las mujeres por su mayor esperanza de vida específica. Como nota a esta de scripción, cier tamente no hay más que indicios pr imarios de la futura de transición demográf ica, que supondría el mant enimiento de esos valores porce ntu ales de la base de 0-9 años junto con un es tiramiento de los tramos TD- Francisco Cont reras P érez 306 superiores por incremento de la esperanza de vida; rasgos que se harán notorios en la pirámide de 193 0. Por último, e l estrechamiento por la base asociado a la fase final de la transición demográfica se diferirá e n Andal ucía y España a la pirámide del Censo de 1970 , con u n falso antecedente coyuntural en la de 1940 a resu ltas de las con cepciones suspendidas durante la guerra civil y la primera aut arquía. En cuanto a las va riables no demográ ficas, a la al tura d e 1860 la población de la región como gran agregado no refleja de manera visible, a n uestro entender, efectos de saldos migrator ios, de uno u otro signo. A lo más, a f uerza de ser exhaus tivo en e l detalle, se detecta que e l sal to entre los tramos de 20 -29 y 30-39 resulta sólo levemente menos pronunciad o, e n algunas décimas porcentuales de difere ncia, en el lado de hombres q ue en el de las mujeres. Por pequeño que sea es e n cual quier caso contradi ctorio con la mayor esper anza de vida de las mujeres en estas edades, una ve z superado el tramo anter ior de 20 -29, donde puede esperarse en las sociedades tradicionales u n i ncremento de la mortalidad e specífica fe menina ligado a los r iesgos e n torno al parto. Los índices e specíficos de mascul inidad, que hemos calculado a ra íz de este indicio visual del singular a ncho d el tramo TD- Francisco Cont reras P érez 307 masculino de 30-3 9, co rrobor an en efecto un incremento de casi siete puntos por centuales respecto tanto al tramo anterior (20-29) como respecto al de l conjunto de la po blación. 212 Ant e esto último, ¿nos p odría e star i ndicando a l a a ltura de 1860 el rastro de un saldo migra torio positivo masc ulino obtenido desde una década atrás? En función de esta hipótesis, Andalucía 213 habría r egistrad o un saldo migratorio ligeramente po sitivo e n década de 1840 -49 o incluso pr incipios d e la siguiente, si asumimos como r azonable una inmigración compuesta de varones en l a ve intena; un mar gen neto de ganancias de efectivos que por mínimo que fuera e xplicaría e ste menor e strechamiento del tramo mas culino de 30-39 años de la 212 L os í ndi ces d e m asc ulini dad por t ramos d e edad de la pobl aci ón de Andal ucí a en 1860 corr esponden a esto s val ores: Rati o mascu linid ad a l os20-29 años 103 Rati o mascul inida d a l os 30-3 9 años: 110 Rati o mascul inida d del total de la pobla ción: 103 Fuente: Cens o de po bl ación de España, 1860, s egún el IEA, 20 04 (cál culos ela borado sobre l os tramos d e edad e informa ción de l archivo de datos d e acceso pú bli co en la p ágina web IEA. es, po r consu l ta en línea d el 12 de mayo de 200 4) 213 Más bi en, algunas de sus comarcas y ciud ades, en es p ecial d e l a par t e Occidenta l y an te todo Sevill a. TD- Francisco Cont reras P érez 308 pirámide re gional de 1860. R ecordemos que A.M. B ernal adelantó algo en este sentido cuando afirmó: “Pese a la i nsuficiencia de e studi os poblacionales que abarquen la totalidad de Andalucía en la época contemporánea, los r asgos generales en aproximación apresurada nos muestran que, en su conjunto, e sta re gión fue ter ritorio de inmigrantes a l menos hasta al gunos años pasada la mitad del siglo XIX”. 214 Esta afirmación se de ser correcta debe e ntenderse en términos netos; y más allá de mat ices como el analizado, en términos globales tuvo efectos a e fectos poco contundentes en la pirámide de edades. Ciertamente, como el pr opio autor advertiría entonces, una per spectiva de e studio globalizadora e n el caso de Andalucía cor re el riesgo de pasar por alto diver sifi cados pro cesos ejecutados a nivel local y comarcal, co mo los identifi cados e n nuestra investigación al estudiar el map a de las fuentes de la emigración andaluza. 214 BERNAL, A. M .: “La emi graci ón de An dalucía”, en SÁNCH EZ ALB OR NOZ, N. (1988), [p p. 14 3-16 5], p. 143 . TD- Francisco Cont reras P érez 309 TD- Francisco Cont reras P érez 310 En e ste sentido, una situación de saldo regional equilibrado e incluso positivo re sulta en la práctic a compatible con eve ntos de emigración bruta, si quiera geográficamente puntua les y en dimensiones r educidas co mo e stamos estudiando. Hac ia 1 860 y quizás todavía en 1870, puede local izar se un punto de inflexión migratoria e n la región, e ntre su papel histórico de importadora y su futuro como exportadora neta de fa ctor trabajo, que te nderá a asumir en el me rcado laboral cont emporáneo conforme van incidiendo los multifacéticos, asimétricos y dilatados procesos modernizadores e n l a población y la eco nomía español as. Por su parte, la pirámide de edades de la colonia andaluza en B uenos Aires en 1 855 refleja con claridad en s u per fil que estamos ante un segmento de población fundamentalmente determinado por el car ácter selectivo de los pro cesos migratorios. El contraste con la población de o rigen hace francamente visible la estrechez el tramo infantil y la asimetría e ntre sexos (un 71% de hombres, frente al 29 % de mujeres). En canto a la distribución de esta población por edades, s e trata una población madura más que envejecida para el contexto demográfico gene ral de la época (hoy en día podríamos encontrar casos próximos, mutatis m utandis). Por un lado, de staca e l TD- Francisco Cont reras P érez 311 sobredimensionamie nto de los tramo s 20 -29, que reproduce lo dicho sobre el perfil de joven pero adulto del emigrante an daluz y que e s la gener ación más reciente del segmento por el que suele crecer esta colonia. En e se sentido, un aspecto nuevo que la pirámide r evela e s que el siguiente t ramo de 30-39, igualment e sobresaliente, refue rza ese per fil d e adulto del emigrante, que corre spondería a una gener ación anterior de ingresos e n la colonia producidos e ntre 10 y 20 años atrás (véase la gráfica de años de llegada). De hecho, al pasar al sigu iente de 4 0-49 años de e dad se produce un recorte acusado. Dicho e sto, estas e dades mayores, en los 40 y más años, muestran no o bstante una anchura mayor que en la poblaci ón masculina e n Andalucía; difere ncia que se refuer za conforme avanzamos hacia la cúspide de la pir ámide, por los más viejos aportes a la colonia de Buenos Aires. Este patrón se reproduce, aunque no de manera no tan sistemática y visible, en el lado de las mujeres. Estas evidencias p ueden se r indicio de q ue hay una persistencia r esidencial en la e migrac ión, y por lo tanto que l os retornos de existir no solían constituir una pauta si gnificativa como para normalizar el per fil d e esos tramos superior es. El resultado es que la e dad media de los habi tantes de origen andaluz es de 35 ,4 años, y tanto hombres como mujeres TD- Francisco Cont reras P érez 312 superan la treinten a (edades me dias de 36,3 para los hombres y 33,7 para las mujer es). Esto es e xtensible a los segmentos provinciales de esta colonia. En este s entido, los gadi tanos tienen una e dad media superior a la del co njunto regional (35,6 años, siendo la masculina de 36,1 y la femenina de 34,5), mientras que los naturales de Málaga son algo más jóve nes que los gaditanos por término me dio aunque, entre e llos, hombres pr esenta n en una media de algunos m eses menos debido a la presencia de más niños varones de corta edad y un destacado pe so del nú mero de mujeres en la cuar entena (de el los resulta una media de edad de 32,5 en total, 32,3 p ara el sexo mascu lino y 33,0 p ar a el se xo femenino). Fre nte a ello, el mayor núme ro de mujeres gaditan as se concentran en la tr eintena, pe ro la pre sencia de mujere s de más edad eleva la me dia e n mayor me dida que e n el caso malagueño (la desviación típica por tanto entre las gadi tanas es mucho mayor, fruto de una tradición migratoria en este destino más dil atada hacia el pasado). Como consecuencia del otro rasgo del fun cionamien to selectivo de las migraciones, la estructura de e sta población se evidencia una acusada asi metría entre sexos: la pirámide pare ce escorada par a el lado masculino. Esto implica f inalmente las importantes ratio de masculinidad que antes hemo s estudiado. TD- Francisco Cont reras P érez 313 Como e lemento no obstante más r eseñable, dentro del esquema general normal de una co lonia de e migrantes, he mos de tectado una e levada ratio de masculinidad en el tramo de edad de 20-29 entre los nat urales de Málaga (533,3). Un nivel t an a lto resulta aparentemente co ntradict orio con los resultados de la ratio de masculinidad cuand o analizamos el perfil del emigrante en función de los tramos más cortos de ti empo de residencia, como vimos más ar riba, donde de tectamos un a singularmente ratio de masculinidad en la más reciente corr iente malagueña. Hemos abundado e n el detalle de este grupo compuesto por 16 hombres y 3 mujere s que naturales de Málaga con t aban entre 20 y 29 años a la altura de 18 55. Por una parte, el estad o civil de estos 1 6 varones se distribuye de esta manera: 1 0 soltero s (62,5 %) y 6 casados (37 ,5 %). Este porce ntaje de casados, en las edades en torno a la edad de e migració n, re sulta algo má s elevado que entre todos los e migrantes andaluces de ese tram o de edad (24,64 % de casados) y que e ntre los gadit anos Cádiz (21 ,95 % en dichas cohor tes). D e hecho, en e l conjunto de tramos de edades, los varones malag ue ños muestran estar casados co n mucha mayor frecuencia que los gaditanos, aun no habiendo emigrado co n sus esposas e hijos. Est o parece se r un indicio razonable de un pe rfil de origen familiar más acusado que e l mostrado por los so lteros TD- Francisco Cont reras P érez 320 25,3, en e l Puerto de Santa María de 29,2 y 25,8 respectivamente, etc. Ahora bien, como hemos vi sto, la edad me dia a la emigración se sitú a e ntre los andalu ces de Buenos Ai res en los 23,4 años entre los hombres y los 22,6 para las mujeres. ¿Implicaría el lo que no só lo los ho mbres sino tambi én las mujeres solían emigrar antes de casarse? No parece lo lógico en el caso de estas últimas, en virtud de su dependencia legal al hombre en aquella época y en fu nción de las pautas migratorias habituales de cualquier momento. Para resolver e sta paradoja, por una parte, hay que tener en cuenta que el cel ibato de finitivo fem enino so lía ser mayo r que el masculino en las p oblaciones de la ép oca, al contrario de lo que ocurre entre los segmentos po blacionales emigrantes. La persistencia de tasas de soltería elevadas en los tramos de e dad madura distorsiona al a lza el r esultado del método de cálculo de la edad media al matrimonio, sobre todo al lí donde se daba una mayor concentració n de pobla ción religiosa, como solían se r los espacios urbanos. Por o tra parte, una mirada más de detalle sobre los datos de los andaluces según el censo de Bue nos Aires sin duda nos ayuda a despejar algunas incertidumbres. Podemos cruzar los TD- Francisco Cont reras P érez 321 datos de estado civ il, con los de edad a la llegada. El e stado civil puede haber cambiado respecto a ese mome nto de arr ib o, pero es muy pro bable que los cambi os hayan sido menore s si contabilizamos aqu ellos/as emigrante s que llevan menos t iempo de residencia. Seleccio namos los que presentan un tiempo de residencia inferior a 5 años, pues según vimos en las r atio de masculinidad en e stos úl timos años la participación fe menina parece haberse hecho más v isible, al tie mpo que seguían lle gando hombres como antes. Entre los solter os, l os hombres con 20 años encajarían en el perfil clásico ant es ya analizado. L as mujeres solt eras prese ntan una e dad inferior a la llegada, lo que implica una f uerte pre sencia Em ig ración y c iclo f amiliar de los and a luce s d e Bu enos A ires en 1855 Ed ad a la lleg ada s egún el esta do civil d e 18 55 So lt e ros/as Casado s/as V iudos/ a s SM A M Añ o s en tr e e l m at rim on i o y la e mi gración (A) (B) (C) (D) (B-D ) Hombres 20,1 33 ,3 5 9,5 26,9 6,4 M u jeres 18,4 32 ,6 3 2,3 23,3 9,3 E m i g rantes con u n ti em po de res i de ncia i nfer i or a l os 5 años . SMAM (Si ngulate Mea n Age at Marriage): eda d m edia al pr im er m a t rimo ni o. F uen tes : Cen s o d e Bue nos Ai res de 1855; SMAM de l a pob laci ón and a luza en 18 87 s egú n REHE R, D.S. e t a l. (19 93), p. 2 51. El abo rac ión prop i a. TD- Francisco Cont reras P érez 322 de niñas en grupos famili ares. Por su parte, el dato sobre el que llamamos l a at ención es el correspond iente a los casados. Los hombres llegaron en torno a los 33,3 y las mujere s a los 32,6 años de edad. Es to significaría que e migraron e n sendos casos después del matr imonio, según las edades medi as al matrimoni o de ambos sexos en Andalucía. Considerando la ho rquilla en q ue se mueven las d iferentes edades medias al primer matrimonio se gún los se xos y según lo rural-urbano, la em igración parece se r que so lía producirse entre los 4 y 10 años siguientes a l ma trimonio. Estos lapsos de tiempos entre el matrimoni o y la emigración tuvieron que estar determinados por factores coyuntural es, pero parecen most rar una pauta ligada a las cre cientes necesidades de la primera parte del ciclo familiar marcada por la llegada de la descendencia. Por sexos se registra una pauta distinti va re specto al tiem po transcurrido despué s del matrimonio. E n e fecto, los hombr es solían hacerlo primero, e n torno a los 6 años después de la edad me dia al matrimonio, mientras que las mujeres lo harían 3 años más tarde que los hombres: 9 años después de las nupcias. 220 220 Viu dos: dos homb res de 49 y 7 0 añ os; Vi udas: tres mu jeres d e 17, 33 y 47 añ os. A pa rte de ser un núm ero t esti moni al entre los ll egados en l os úl ti mos 5 años, es u n s egment o q ue no r esul ta relevan tes a efectos d e la hipótesi s que estamos contrastan do e n esta oca sión . TD- Francisco Cont reras P érez 323 Así pues, los emigrantes casados y ar r ibados en los cinco años anterior es al censo muestran que e l matrimonio a ntece día a la e migración en ambos sexos. En virtud de los laps os de tiempos estimados, la emigr ación se confirmaría as í, seg ún el lo, como un recurso adaptativo propio de los primeros años de vida de la nueva unidad familiar. Y esa emigración a su vez se e jecutaría, confirmando lo ya v isto, mediante un mecanismo por fase s, por e l que el hombre arrastraría a su esposa, y eventualme nte algún primer hijo o hija de l matrim onio. No o bstant e la e migración de casados y e l eventual arrast re de sus fam ilias, el componente de hombres solteros en e dad núbil no deja de ser ma yoritario, aun en pro porciones más co ntenidas que en otros perfiles r egionales. La emigración tiene una motivación laboral de distinta índole, pero e n destino el emigrante se encontrará con una sociedad dota da de un mer cado laboral, cuya inserción es el principal objetivo de todo emigrante, y también de otros espacios de relaciones so ciales, entre ellos e l mercado matrimonial. El efecto selectivo de las migraciones por el trasvase de varones jóvenes soltero s tiende a descompensar los me rcados matrimoniales de o rigen y des tino en medida propor cional a sus dimensiones y naturalmente en sen tido opuesto en u no y otro caso. TD- Francisco Cont reras P érez 324 Endogamia-exogamia: pautas matrimoniales de lo s emigrantes andaluces La importancia del e studi o de mográfico de la n upcialidad asume que el matrimonio juega un importante papel en tanto que marco institucional y culturalmente sa ncionado de la repro ducción en las comunidad es tradicional es . En tanto que el acceso al matrimonio for ma parte del ciclo vital de los individuos e n e stas sociedades, las dist intas pautas nupcia les e n combinación co n las prácticas sucesor ias y las es tructuras de la propiedad gene ran peculiaridades e n los sistemas demográficos entre países e incluso regiones euro peos. En la literatura c ientífica so bre esta te mática, existen diversos indicadores de las pautas nup ciales construidos a partir de la explotación de l os datos de sexo, edad y e stado c ivil de los censos de población históricos. En esta información se basa el ya citado método de c álculo de la Eda d Me dia al Matr imoni o (SMAM), introducido a mediados del siglo XX por J. Hajnal para el estudio de la evolución de los sistemas matri moniales e uropeos, al igu al que también los emplea el índice de nupcial idad ( I m ), d iseñado por A. J. TD- Francisco Cont reras P érez 325 Coale en el seno del Proyecto Europeo de Fecundidad de la Universidad Princeto n. Estos métodos son empleados para abordar transformaciones relacionadas con las premisas de la transición demográfica. Su e fectividad está en función de que no hubiera cambios e n e sas p autas demogr áficas e ntre las gene raciones o grupos de edad re co gidos en un cens o. También requiere n como condición la ause ncia de procesos migratorios que afecten selectivamente a po blación e n razón de su sexo, e dad o estado civil. En tanto que, como ve nimos v iendo, este sesgo cons tituye un factor inelud ible de las migracione s y por tanto resulta consustancial a la colonia de emigrante s que venimos estudiando, nos plan tea de sde un principio dudas so bre su re alis mo y p or tanto su e xactitud, aunque sólo aproximada; la u tilidad d e uso q ueda en entredicho a efectos de nuestra investig ación. Dicho e sto, par a obtener unas pr imeras pau tas comparables, hemos realizado los cálc ulos corre spondi ente s sobre nuestra base de datos, la de la colo nia andaluza censada en Buenos Aires en 1 855 . Dic ho esto, l o s resultados de SMAM que hemos obtenido ha n confirmado la lo a cer tado de las pre cauciones, pues no siempre han sido raz onables en función de lo que conocemos para la época y lo que vamos observando en nuestro TD- Francisco Cont reras P érez 326 tema de estudio sobre el perfil de la colonia. En todo caso, los valores devueltos p or raros o inesperado que se an son e xplicables en virtud del d iseño de e ste método, que en última instancia nos remite a lo poco realistas que re sultan sus pre supuestos d e cara al estudio poblaciones migrantes. 221 El indicador I m mide la int ensidad ge neral de la nupcialidad femenina. C onsiste en e l cálculo de las pro porciones de mujeres casadas para los tramos de de 15 y 4 9 años, que so n estandarizadas con respe cto a un patrón natural. 222 Si e l res ultado es 1 significa que el 100% está casado a esas edades, si bien lo corriente en las so ciedades previas a la revo lución cul tural de l a 221 El conjun to de la p oblación andal uza en B uenos Ai res pres enta una edad medi a al mat rimoni o de 34,6 añ os ent re l os homb res y 28 ,8 añ os entr e la s mujeres. Estos ni vel es son l i geramente su peri ores a l os d e l a p obla ción de origen; l a diferencia en todo cas o es má s acusad a entre los varon es. A ún así podrían sin embargo no resulta r d el t odo desc abell ados es tos v al ores: este método es sen si ble a l as el evaciones d e las tasas de solterí a q ue i mpli ca en el paí s de desti no l a ll egada de más homb res sol teros, como ocu rría segú n h emos visto. Ah ora b i en, el resul tad o más inci erto se ría el q ue presentan l as muj eres mal agueña s, p ara l as devuel ve una edad medi a al matrim onio de p oco más d e 17 años. Est e úl timo val or n o p arece real ista a la l uz de l as paut as nupci ales presentes en l a p rovincia de ori gen, c om o tamp oc o en funci ón del perfi l d e eda d y estad o ci vil que h emos ana li zado para el seg mento f emenin o de est a col onia andal uza; l a expli cación qu e encontram os es que , dada l a menci onada sensibi li dad de este métod o a los sesgos en el e stado ci vil e n poblaciones mi grantes, el val or t an bajo pone en evidenci a o subraya l o que venimos comentad o sob re l a exce pci onal i mportanci a d e l a ll egada de mujeres casadas y en consecu encia l os baj os coci entes d e solt ería femeni na. 222 Este patrón “natu ral” co rrespond e con las pau tas de fecundi dad matri moni al más altas de las conocidas, q ue el equipo de C olae en Pri nceton id entificó con la s adopt ad as po r l as mujeres hut eritas en l a década de 19 20. Como es c onven ción y dado qu e l a fu ente lo p ermite, h emos opera do con l os tramos d e edad ent re 1 5-19 y 45-49 años, du rante l os cua les tran scurre el cicl o fértil de la m ujer. TD- Francisco Cont reras P érez 327 segunda mitad del X X e s que las casadas se mueva n en la horquilla del 40 al 70% de la poblaci ón femenina en edad fértil. 223 El estudio de las mujeres de la colonia andaluza de Buenos Aires a mediados de l X IX muestra que sus prácticas n upciales no son muy d iferentes a la población de o rigen: una intensidad nupcial del 62,0 % para las emigrantes de nu estro e studio, y del 61,8 % para re gión (según los cálculos de Re her y o tros). Por pro vincia de origen, las mujere s de la corr iente gaditana presentan un nupcialidad a lgo m enos intensa, pero dentro de la horquilla an tes señalada. Lo sobresaliente en cualquie r caso e s la muy elevada frecuencia de las casadas e ntre las malagueñas, con un po rce ntaje del 90,3% , a bastante distancia incluso del valor que registra el indicador Im para el conjunto de la p oblación en la provincia de origen (63 ,8%) 224 y de los parámetro s habituales. Por consiguiente, s i la s migrac iones tienen un e fecto selectivo por estado civil, ha ciendo que emigren más los solteros entre los hombres y las e sposas entre las mu jeres, esto último r esulta aún más notable en la e migración de las malagueñas según el Ce nso de Buenos Aires de 1 855. Es otro indicador que confirma el 223 REHER, D.S. et al . (1993), p. 123 . Otro in di cador t écnicamen te meno s la borioso serí a la Tasa Bruta de Nupci ali dad , pero l os cen sos n o suel en ofrecer (pues no su cometi do) el n úmero de m uje res que contrajeron matri monio durant e ese año . 224 REHER, D.S . et al . (19 93), pp. 227 y 251 . TD- Francisco Cont reras P érez 328 componente familiar de los que emigraron de sde M álag a, en especial entre las aportes más recientes de e sta corriente provincial que definen su reactivación po r esas fechas. En nues tro caso, el estudio de las pau tas matrimoniales v a más all á de un fin demográfico stricto sensu (esto e s, e l matrimonio en tanto marco institucional tradicional para la reproducción), e implica dentro d e los objetivos de esta investigación el po der abordar uno de los planos del pro ceso de inserción de l e migrante en la so ciedad de destino mediante el uso de las fuentes censales que no están sirviendo de base informativa. En este sentido, el cálculo de la frecuencia de los matrimonios entre per sonas de un mismo origen geográfico (o tasa de endogamia) pue de ser e mpleado como un indicador de los procesos de inserción social de u na co munidad de inmigrantes e n el país de dest ino. Este estudio del m atrimonio por origen de los cónyuges se suma a otros indicadores de los procesos de inserción, entre los que veremo s también la e structura del hogar y socioprofesional. Hay e studios h istóricos pre cedentes, algunos de los cuales r eferidos a grupos para la m isma época y destino. 225 Por lo tanto, encontramos en la lit eratur a científ ica un mar co de 225 DE CR ISTÓFOR IS, N. A. [2 010], cap. 6, que ll eva por tí tulo: « Los procesos de i nserción en l a sociedad porteña”. TD- Francisco Cont reras P érez 329 referencia para e l análisis comparado de las prácticas matrimoniales com o un indicio más de las pautas sociales de e sta colonia de andaluces de mediados del XIX . Entre estos últi mos, nos re ferimos al estudio que N. A. de Cristóforis ha realizado sobre las pautas ma trimoniales de los emigrantes gallegos a partir del Ce nso de Buenos Aires de 1855 , dentro de su libro Bajo la Cruz del Sur: gal legos y asturianos en Buenos Aires (1820-18 70) . 226 Según e ste e studio, el 39 % de los gallegos casados q ue residían en dicha ciudad forman matrimonio con un cónyuge de igual o rigen, y e l 43% lo formaban con bonaerenses. Por contra para las mujere s l a frecu encia de matrimonios étnico-endogámicos er a m ucho más eleva, situándose en el 81%.Este patrón de comportamiento e ra común entre gallegos como entre asturianos, según muestra la investigación. Estos patrones de compor tamiento d ife renciado por sexo, esto es, exogámico entre los varones y la endogámico entre las mujeres de una col onia de emigrantes están r elacionad os con los papeles por se xo que, co mo hemos dich o, muestran habitualmente los proce sos migratorios tradicionales: co n un pre dominio de varones solt eros, que pasaban a conc urrir por las oportuni dades del mercado matrimonial de destino, que a su vez solía estar 226 DE CR ISTÓFOR IS, N. A . (2010 ), cap. 6. TD- Francisco Cont reras P érez 336 naturales de pa íses europe os. Lo curioso es que en ambos casos registran una relevancia cuantitativa que justifica por sí sola ser destacados en la ta bla (“Otros euro peos”). En ocasiones indican la ciudad otras el de partamento o el país, co mo Atenas, Córce ga y otras partes de Francia continental, Cerdeña, Gé nova y o tras partes de Italia, Oporto, Lisboa y Gibraltar... Gibralt ar debe entenderse como parte de la región mi grator ia entre Cádiz y Málaga, y de hecho so n numerosos los gibraltareños censados en Buenos Aires. Pero son en la mayor parte de los casos ital ianos y franceses los cónyuges de e stas mujeres andaluzas. En u n 75% de los casos ambos cón yuges tienen el mismo tiempo de residencia, y la e dad suficiente, para suponer que habían llegado como familia ya constituida a Buenos Aires. En u n caso de estos matrimonios “mixtos” tenemos co nstancia de que la única hija, de 16 años, había naci do en Montevideo, pero no po demos afirmar que la reemigración fuera má s habitual o por contra so lían llega directamente de Málaga o Cádiz. Según e l censo e spañol de la época, en las pro vincias de Cádiz y M álaga se c oncentraba el 67,7% de la población e xtranjera TD- Francisco Cont reras P érez 337 de Andaluc ía, 229 con la peculiaridad de que, al contrar io de lo que ocurría e n Sevilla o Huelva, e l índice de transeúntes fre nte a los establecidos era más elevado, e n lo que sin duda i ntervenía la condición de Cádi z y Málaga como puertos internacionales, favoreciendo ser etapa emigratoria y de t rasbordo e ntre l íneas navieras. Por lo que e staría justi ficado ave nturar alguna re laci ón entr e este he cho y la re levancia, entre l a c olonia anda lu za de Buenos Aires, de matr imonios de gaditanas y malagueñas co n ho mbres de dichas nacionalidad es, que co mo jóvenes solteros habrí an pasado por Andalucía como etapa de una escal a migratoria entre ciudad es portuarias mediterráneas que finalmente les conduciría a la otra y próspera or illa del Atlántico. Además de un “mé dico dentista” y un come rciante, el resto de e stos cónyuges europeo s de la andaluzas de B uenos Aires son menestrales de distintos o ficios, algunos mu y cuali fi cados y demandados e n las ciudades de una y o tra or illa: botero, c igar rero, 229 JU NTA G ENERAL DE ES TAD ÍSTICA: C enso de la población d e Españ a s eg ún el r ecuent o v erificad o en 25 de diciemb re de 1 860 , Madri d, Impr enta Naci onal , 1868 TD- Francisco Cont reras P érez 338 zapatero, herrero, carpintero, “bosquetero ” 230 ...; no hay ningún “peón” o “jornalero ”. Recapitulando lo dichos e n este apartado, y toda vez que hemos considerado que los hombre s antecedían a la s mujeres como en las migraciones familiares en toda é poca, hemos estimado que para e l caso andaluz a mediados del XIX lo hacían unos tre s años antes que aquellas. En conse cuencia, r esulta razonable admitir que e ste trie nio era e l periodo empleado por tér mino medio por el cabeza de fami lia (o e l “first comer”) para el ase nt amiento en destino y el ahor ro del capital necesario de cara a llamar y financiar el v iaje d e la e sposa y e l resto de la unidad familiar dejada en origen, si la hu biere y de activar dicho mecanismo de arrastre. Por otra parte, e l estudio de la frecuencia de l os matrimonios de los e migrantes andaluces por lugar de origen de los cónyuges nos lleva a concluir que entre los andaluces d e ambos sexos presentes en Buenos Aires en 185 5 prevalece un patrón nupcial exogámico más que endogámico. Co nstitu yen una re lativ a 230 “Bosquetero” pu ede hacer referen cia a un jardi nero esp eciali zado. E l términ o carece de ent rada en el Dicci onario de la Real Academi a de la Lengu a Española ., donde la pal abra más cercana es bosqu ete: “bosqu e artifi cial y de recreo, en los j ardi nes o en l as casas de cam p o” (DRAE, 1 992). Las bú squedas en el Corpus d e Refe renci a del Español Actual (CREA) y en el Corpus Diacróni co del Español (CORDE) d e l a págin a ofi cial www.rae. es ( fecha de la consul ta: 28.08.11) han si do i gualm ente in fructuosas. TD- Francisco Cont reras P érez 339 excepción a e sto la tipología ma trimonial que a tal efe cto muestran las malagueñas, pero incluso en e ste caso su tasa de e ndogamia reviste una intensidad clarame nte in fe rior a los elevados valore s que se conoce n par a las mujere s ga llegas r esidentes tam bién en la capital argentina por esas fechas. En co nsecuencia, unas pau tas más exogámicas e ntre los andaluces de Buenos Aires, junt o al menor tamaño de la colonia con respecto a otros grup os regionales, no co adyuvaron a la recre ación colectiva en destino de señas d e identid ad étnica o regional, lo que se r elaciona con una inhibición en la visibilidad institucional y formal de las mismas (aso ciaciones, periód icos...). El hogar del emigrante: tam año y estructura. ¿Qué tip o de hogar es el del e migrante? Esto es un aspecto menos tratado e n los estudios migrator ios españoles pero sobre todo en la his toria de la familia, a pe sar de la importancia de los procesos migratorios contemporáneos. Estudiar el hogar del emigrante e s saltar de l plano del análisis de l perfil indi vidual al estudio de l entorno social en el que se desenvuelve, e n este caso en destino. TD- Francisco Cont reras P érez 340 Aunque desatendido durante largo tiempo en España por los historiadores, 231 e l e studio del hogar es un cam po privilegiado para observar la interrelación de d istintas variables: demográficas, económicas, socia les, jurídico-culturale s... Su tamaño y estructura están determinados por la natalidad y mortalidad (en espe cial la mortalidad infantil), las es tructuras productivas y las prác ticas de herencia que propician modelos corr esidenci ale s de dos o más generaciones o, por e l contrario, los simples y. .., naturalme nte, las migraciones. Éstas últimas inciden e n las poblaciones emisoras reduciendo el número de varones adultos, que, como s abemos, suelen protagon izar e n solitario o , e n todo caso, enca bezar los procesos de movilid ad e n el seno de las familias (salvo el caso de migraciones de mujeres jóvenes que acuden pre star s ervicios domésticos urbanos desde las áreas rurales). El tamaño del hog ar se suele re lacio nar con e l tipo de familia dominante e n una región, en la medida que el dominio de familias extensas se r elaciona con un tamaño medio superior, frente al tipo de familia simple o nucle ar. Pese a nuestras falsas cr eencias so bre el pasado que Laslett denunciara, en Es paña domi naba desd e e l siglo XVIII a pr incipios del XX un hogar p equeño (4 a 5 miembros) y un tipo simple de 231 REHER, D.S . et al . (19 93), p. 48. TD- Francisco Cont reras P érez 341 familia (poca cor residencia); se trata de un hogar más peq ueño y de estructura menos compleja que e n la Europa campesi na (donde los eran más frecuentes los hogares de 6 a 8 miembros). Andalucía esta dentr o de este panor ama español de hogar pequeño y fam ilia simple, s i bien el tam año medio del hogar tiende a ser superior en la parte oriental de la región frente al dominante en la cuenca del G uadalquivir según el ce nso de 1 887. Un mayor tamaño del hogar se ha r elacionado con e l predominio de estructuras agraria s minifundista, mientras que la comarcas latifundistas se asocian a tamaños men ore s en este caso. A su ve z, en el espacio urbano el tamaño de l h ogar suele ser may or, en lo que interviene l a mayor presencia de personal del servicio doméstico (sobre todo más mujere s en el caso español). El tamaño medio d el hogar es u n indicador muy limitado como un instrumento analítico, s i bien constituye una a proximación casi obl igada a tenor de su uso en la literatura c ientí fica. Pretendemos llegar a un mayor g rado de con o cimiento aprovechando la r iqueza de datos de las cé dulas censales y su tratamiento informático, por lo que recurrimos e n primer lug ar a la observación de cómo se distribuye la p oblación por tipos de hogar según su tamaño, para más tarde abordar su composic ión y estructura. TD- Francisco Cont reras P érez 342 Como hemos dicho en más de una oca sión, trabajar con las cédulas ce nsales n ominales nos permi te estudiar a los individuos pero también sus ho gares. L a or ganización de la i nformación ce nsal es por domicilio, esto e s, por hogar y de ntro de ellos con expresión de lazos de parentesco. Cuando consultamos las cé dulas censales de B uenos Aires tomamos nota no sólo de los em igrantes que declararon haber nacido en Andalucía , sino también de r esto de miemb ros del hogar en que fue censado. Cada hogar le dimos un código propio igual a todos sus componentes, y a éstos un n úmero de orden inte rno que seguía e l expuesto en la cédula censa l. Estos dos códi gos permiten identificar los hogar es y a su vez estudi ar la composición interna, junto a datos tan i mportantes que apare cen e n el censo como el que respondía a la pregunta qué es del propietario. Esto último que puede suponer u n d ato a estos e fectos irrelevante, sin embar go e n la práctica las cédulas censales sólo lo cumplimentan para e l primer miembro del hogar (se dice si es propietario o inqu ilino); siendo este primer miembro como el cabeza de familia, para el resto de miembros el ce nso consigna en e ste apartado de la cédula las relaciones de pare ntesco con é ste, esto es, si e s esposa, hijo/a, cuñado/a... TD- Francisco Cont reras P érez 343 Por todo e llo, siendo 360 los nacidos en An dalucía, sin embargo nuestra b ase de datos se enriquece hasta alcanzar los casi 800 individuos que componen e l es pacio de re laci ones so ciales inmediato y docume ntado de los e migrantes andaluces, es to es, e l paisaje huma no q ue conforman su hogares y sus fa milias en destino. Esta población se distribuían en 3 30 hogares con al menos un componente nac ido en Andalucía, d e los cuales casi 2 60 tenían a un individuo de esta procedencia al frente del mismo. 232 232 Hay qu e anota r que esta contabi li dad general de 803 se encu entran 79 in dividuos naci dos en Gi bralta r. Toda vez que al gunos que obs ervam os durante nuestra consul t a que algunos mantení an relaci ones famili ares con a n dal uces o conviví an en en torno p r óximos en de stin o, t omam os tamb ién nota s d e ell os. De éstos, 41 en cabezab an hogares, de los cua les 2 7 eran hogar es sol itari os. TD- Francisco Cont reras P érez 344 Tip os presente s de ho gar se gún el t amaño Tipo por n.º de miembros N .º de hogares % de los hogare s N .º total de miembros % de los miembr os 1 186 56 , 4 186 23,2 2 37 11 , 2 74 9,2 3 24 7,3 72 9,0 4 28 8,5 112 13,9 5 19 5,8 95 11,8 6 11 3,3 66 8,2 7 12 3,6 84 10,5 8 8 2,4 64 8,0 9 2 0,6 18 2,2 10 1 0,3 10 1,2 11 2 0,6 22 2,7 330 100,0 803 100,0 Fuen tes ; Cens o de Buen os Aires , 185 5. Elabora ci ón prop i a. TD- Francisco Cont reras P érez 345 La mayoría de los hogare s, hasta el 56% del total de los hogares del andaluz, estab a compuesta por un sólo miembro, lo que ciertamente determinará e l tam año re ducido del hogar medio resultante. Son 1 86 los que viven en este tipo de h ogar, v arones y solteros en su mayoría, pero también lo s hay casados que viven e n Buenos Aires sin sus familias (especialmen te entre los malagueños). Hay que tener e n cuenta que los jefes de hogar (el primero e n la cédula ce nsal) andaluces se distrib uyen casi por igual entre solteros (45 ,1%) y cas ados (48 ,2%). 233 Se trata pues de v arones (solteros y casados) natural es de origen andaluz, en tre los que, según las cédulas censa les, no consta ninguna re lación familiar si bien son corresidentes, pues aparecen como “inqui linos” en e l mismo edifici o o próximos; en estos casos po dríamos estar ante e migrantes unidos por relaciones de paisanaje o de conocimiento. O tros estarían inic iando un proceso migratorio que p osteriorme nte arrastraría al r esto del núcleo familiar que quedó en origen. D e ser así, la categoría “hogar solitario” tendría un significado más nominal o temporal que re al y definitivo, aunque en última instancia la fuente no permite discriminar en esta cuestión. 233 Más l os viud os, que su man el 6,8% rest ante. TD- Francisco Cont reras P érez 352 Las relaci o nes fa miliares y c orresiden ciale s en el hogar. Tipo de r e lació n Núm. % Hijo/a 284 50 , 6 Esposas 109 19 , 4 Empleado/a 59 10 , 5 (No consta) 31 5,5 Nieto/a 15 2,7 Cuñado/a 14 2,5 Hermano/a 11 2,0 Su egro/ a 9 1,6 Nuera / yerno 8 1,4 So bri n o/a 6 1,1 Sirviente/a 4 0,7 Ah ija d o / a 3 0,5 Doméstic o/ a 2 0,4 Ag re gado/a 2 0,4 Recogida 1 0,2 Primo/a 1 0,2 Pa dr e 1 0,2 Famili ar/o tro 1 0,2 561 100,0 Fuen te: Ce ns o de Buen os Ai res , 1855 . Elabora ci ón pro p i a. TD- Francisco Cont reras P érez 353 Para analizar este abanico de situacione s corresidenciales y lazos familiares que estructuran l os má s de 250 hogares en cabezados por un an daluz, ho mbre o mujer (25 9 hogare s de los 33 0, aunque algunos con más de un individuo natural de la re gión), hemo s partido de l sis tema de clasificación pro puesto por P. L aslet t para el estudio del hogar y la familia e n el pasado. Hemos se guido el trabajo p ublicado por L aslett bajo el título: “Fam ily and household as w ork group and kin group: ar e as o f traditional Europe compared”. 235 La tesis de Laslett es que la familia y e l hogar no son sól o espacios de parentescos, sino que su estructura y composici ón obedecen a los sistemas productivos y sociales imperantes en las distintas regiones europeas. Por otra parte, en nuestro estudio del hogar del emigrante hacemos extensión de esta tesis, en la medida que queremos comprobar si el hog ar también se adapta en el cor to plazo marcado por las migraciones, no sólo como re sultado de un poso de cambios de longue d urée (una visión estática y territorializada de los sistemas domésticos que subyace e n el trabajo d e Laslett). 235 LASLETT, P.: ““Fam il y and househol d a s work group and kin group: area s of t radi tional Europe compar ed”, en WALL , R . (ed.): Fa mily fo rms i n Historic Europe , Cam bri dge, Ca mbri dge Uni versity Pr ess, 1983, [pp. 513-5 60] TD- Francisco Cont reras P érez 354 Pretendemos abordar e n qué medida la familia y el hogar acometieron cambios, al menos te mporales, coadyuvando al proceso de adaptaci ón que es tod a migración, me diante la transformación de su e structura y las formas de cohabit ación. Partimos de dos presupuestos: a) Como queda asentado en la literatura ci entífica, la decisión de emigrar se toma en el núcle o del hogar, incluso cuando sea inicialm ente sólo uno de sus componentes e l q ue cruce el Atlántico, b) La composición y es tructura del hogar e n origen y en destino tuvo que verse, en co nsecuencia, afe ctad a por los mecanismos migrat orios implementad o s, quedando ligada al perfil del andaluz en Buenos Aires que hemos anali zado más arriba. Los domicilios del censo los hemos tratado como “cluster ” domésticos, ho gares que suelen estar formado por un a familia, pero que en ocasiones tambié n revelan composición y estructura más diversificada que pasa por e l hog ar de un único individuo a formas más e xtensas que las fam ilia nuclear. Las di fer encias o similitudes e n comparación con el tipo de hogar dominante de la región de origen permitirán co nocer la s pe culiaridad es del hogar TD- Francisco Cont reras P érez 355 del e migrante como el resultado de l os mecanismos y pro cesos migratorios. Sobre este modelo clásico de L aslett, he mos o perado con dos adaptaciones e n función co n los objetivos propios de una investigación sobre hogares para una po blación de emigrantes, y a fin de abo rdar de l os suger entes per o singulares in dicios de e ste segmento móvil, qu e e n parte nuestra investigación sólo ha po dido esbozar o hacerno s intuir ha sta este punto. En fin, e stas liger as variantes pretenden facilitarnos e l e studi o de determinadas características de la co mposición familiar en un cont exto de movilidad espacial. La primera adaptación consiste en discriminar, dentro del grupo de hogare s unipersonales (“sol itarios”), aq uellos f ormados por un varó n que, encontrándose e n esta situación, e stán sin embargo casados. Otro s solitarios s on en su mayoría varones solteros, que como sabemos es el perfil más frecuente de l emigrante. Pretende mos o btener a través de esta discrim inación un indicador aparente de cierto grado de migración e n ca dena dentro de los núcleos famil iares (migración de arr astre, también llamada), y caracterizada por distint as fases migratorias abiertas por la migración del cabeza de familia. TD- Francisco Cont reras P érez 356 Por o tra parte, en nuestra segunda adaptación se trata de distinguir dentro d e la categoría de las familias simple s de P. Laslett dos subgrup os: familias s imples nucleares (completas) y las familias simples co n padre ausente. É stas últimas suelen ser en la práctica falsas monoparentales, esto e s, casos temporales de casadas con o sin hijos suponiéndo se que e l esposo está ausente en el momento del censo; estos cas os son de familias simples eventualmente incompletas, pero también recogemos aquí los casos de madre s solteras, las monoparentales e n el sentido actual del término, cuyos casos son anecdóticos. Con esta segunda adaptación del modelo de L aslett pretendemos contar con un instrumento que nos permita abordar en nuestro trabajo la propuesta de M. C. Cacopar do y J. L. Mor eno en su e studio de la familia del interior de la Argentina de l XIX . L a movilidad i nterior de los varones era d estacable, ya por mor de las distintas guerr as que se sucedí an por entonces, ya por los requisitos de l mer cado de trabajo nac ional ar gentino. El hecho es que llegó a ser frecuente que las mujere s hicieran frente a las responsabilidades d el hogar con el cónyuge ausente. Pr etendemos pues o bservar este aspecto en el caso de las jefas de hogar andaluzas y si, en el ámbito urbano de esta colonia de emi grantes, TD- Francisco Cont reras P érez 357 estas situaciones solían ser tan frecuentes como se han ob servado en el rural del país de destino. De todo ello, obten emos las s iguientes categorías a nalíticas, con un ejemplo práctico de situación que se suele darse e n e l Censo para cada una de ellas: 1. “Solitarios” (hog ares unipersonales): soltero/a, viudo/a y varó n casado pero sin cónyuge ni hijos. 2. “Familias simples nucleares”: núcleo conyugal con o sin descendencia; hombre casado y viudo/a con hijo(s). 3. “Familias simples con padre ause nte”: mujer casada con o sin descendencia e stando e l marido ausente (temporalmente incompleto); mujer so ltera con hijo(s) (monopare ntal) . 4. “Familias extensas”: núcl eo conyugal con ascendente viudo/a y colateral(e s) soltero(s) (hermanos, cuñados, sobrinos,...). 5. “Hogares Múltipl e s”: núcleo conyugal principal más otro s núcleos conyugales adicionales de ascendientes, desc endientes y/o co later ales (suegros, yernos, nueras, hermanos casados). TD- Francisco Cont reras P érez 358 6. “Otros”: lazos apare ntes de paisanaje y/o contractuales e xpresos o pro bables en una misma cédula censal, esto es, entre cor residentes. 236 236 Tambi én pueden regi strarse en vari as cédu la s censales p ero cons ecut ivas, esto es, n o son fo rmalm ente co rresid entes p ero sí vecinos qu e ocup an un mismo in mueble, por ejempl o el de cua rtos in di viduales en r égimen de al qu il er. Eran situ aciones bastan te comun es a l os espa cios u rban os del X IX y p rin cipios d el X X, cuando l os censos de vivi enda s crecían má s l entam ente que el censo pobl acional , y existía una cu ltura del alquil er de l a vi vienda como u na prácti ca habit ual. En ocasiones se ha precisado docum entar con informaci ón complement aria presen te en otros epí grafes de l a( s) cédula (s) impl icad as: natu raleza, edad, ti empo de resid encia, pr ofesi ón... TD- Francisco Cont reras P érez 359 Estru ctur a d el hoga r del emigrante and alu z So litario s Familias sim p les Casados (v) Otros Nuclea r Con pa dre au s e nte Familias extensas H og ares m últiple s Otros Total Cádiz 19 (12,42) 79 (51,63) 36 (23,53) 6 (3,9 2) 9 (5,88) 3 (1,96) 1 (0,66) 153 (100) Córdoba 1 (20,00) 4 (80,00) --- - -- --- --- -- - 5 (100) Granada --- 4 (80,00) --- 1 (20, 00 ) -- - --- --- 5 (100) Huelva --- 2 (66,67) --- 1 (33, 33 ) -- - --- --- 3 (100) Jaén -- - --- 1 (50,00) - -- --- 1 (50,00) --- 2 (100) M á laga 7 (17,07) 14 (34,15) 14 (34,15) 1 (2,4 4) 4 (9,75) 1 (2,44) --- 4 1 (100) Se villa 2 (9,09) 12 (54,55) 6 (27,27) - -- --- 2 (9,09) --- 2 2 (100) S/p 4 (14,28) 11 (39,29) 11 (39,29) 1 (3,5 7) --- --- 1 (3,57) 28 (100) An dalucí a* 33 (12,74) 1 26 (48,65) 68 (26,25) 10 (3,8 6) 13 (5,02) 7 (2,70) 2 (0,78) 259 (100) * La ta bla r e coge sólo l os hoga re s a cuyo f re nte está un i ndividuo natu r a l de algu na de l as prov i nc i as e spañolas d e Anda lucí a. No se co ntab il i z an l os 27 i nd ividu os na t ura l e s de Gib ra ltar que e stab an e n l o s 186 hoga re s sol i t a r ios de la t ab l a sob re e l ta maño de l ho gar segú n e l nú m e r o de su s mi e m bro s. Por otra parte, s e ex presa e nt re parént e sis, de bajo de l nú m e r o de casos de cad a ca t e goría , e l porce ntaj e que re pre se nt an e n e l t ota l prov i nc i al. De fi n ición de l a s cate gorías: “So l ita ri o s” ( hoga r e s u nipersona le s): solte r o/a , vi u do/a y va rón casa do sin cón yuge ni hijos . “ F a mili a s simple s nucl e are s ”: núcle o conyuga l con o sin de sce nde nci a; ho m bre casa do y v i ud o/a con h ijo(s) . “Fa milia s s imples m onopa ren tal e s ”: m u j e r casada c on o sin des ce nde nci a es t ando e l m ar ido a use nte ; muje r solte r a con h i jo(s) . “ F ami l ias e xte nsa s”: núcle o cony ugal con a scend e nt e viudo/a y co l a t e ral(e s) sol te ro(s) (he rmano s, cuñ ados , so brinos , . ..). “Hogare s M últ ipl e s” : núc l e o conyug al pri nc i pal m á s núc l e os conyuga les asce nde nt e , de sce nd en te y/ o cola teral (su e gr os , yernos, nue r as ). “Otros ”: l az os apare n tes de pai sanaje y/o con t ract ual e s reco noc idos e n una ún i ca céd ul a cen sa l. Fue nte: Cen so de Buenos Ai r es (1 855 ). Elabo r ac i ón pro pia. TD- Francisco Cont reras P érez 360 En función de los resultados de aplicar las propuestas de categorías de Laslett, el hábitat domést ico del los emigrantes a ndal uces en Buenos Aires a me diados del XIX lo conforman en un 4 8,7 % hogares de individuos solitarios, mayor itariamente soltero s. Esta afirmación se hace e xtensible a los dis tintos or ígenes pro vinciales presentes en el c enso, a e xcepción de los malagueños. Ent re estos últimos el porce ntaje de esta categor ía se r educe si ngularmente hasta el 34 ,2 %, por debajo de la media r egional citada. Por e l contrario, entre los de e sta última provincia, el peso r elativo de los hogares solitarios compuestos por un hombre casado destaca comparativamente en e ste contexto andaluz, a unque siempre con cifras absolutas menores que la de los so lteros. El hogar solitario co nstituye un rasgo disti ntivo de esta comunidad de emigrantes que adquiere relevancia si tenemo s en cuenta que el hogar tip o de la población regional de origen er a e l hogar simple. Es ta categoría mayoritaria en origen, comp ue sta por el núcleo familiar, pasa a ocupar el s egundo lugar de pre valencia en el hogar del emigrante a bastante distancia de l hogar solitario. Estos hogares si mples se presentan en su mayoría com pletos (26 ,3 %). Sólo un 3,7 % son hogares simples incompl etos , ya fuera por una circunstancia temporal (el p adre estaba ausente e n e l momento de realizarse e l censo) o por tratarse de una madre TD- Francisco Cont reras P érez 361 soltera con su des cendiente. La escasa re levancia porcentual del hogar con un padre ausente, por ejemplo por realizar act ividades estacionales en otro punto del ter ritorio, no avala la existencia de mecanismos migrat orios que condujeran a e stos emigrantes fuera del mercado laboral bonaere nse. Cádi z Cór do ba Gr a na da Hue l v a Ja é n Mál a ga S e vi l l a S /p Núm % Bal v a ne r a - -- - -- -- - -- - - -- 2 2 - -- 4 1,1 Bar r a cas N. 5 - -- -- - -- - - -- - -- - -- -- 5 1,4 Bo c a 2 - -- -- - -- - - -- 1 - -- 1 4 1,1 Cat e dr a l N. 16 1 1 -- - - -- 2 2 - -- 22 6 Cat e dr a l S . 68 2 3 2 2 27 14 10 12 8 35 ,2 C o ncepci ón 13 - -- 1 -- - - -- 12 - -- 1 27 7,4 M o nt s e r r a t 22 - -- -- - -- - - -- 8 5 8 43 11 ,8 P i e da d 8 - -- -- - -- - - -- 4 1 6 19 5,2 S . M i gue l 25 - -- 1 -- - - -- 1 2 6 35 9,6 S . Ni col á s 12 - -- -- - -- - 1 2 1 3 19 5,2 S . T e l m o 6 - -- -- - -- - - -- 4 1 1 12 3,3 S o cor r o 12 1 -- - 1 - -- 2 - -- 3 19 5,2 P i l a r 14 - -- -- - -- - - -- - -- - -- - -- 14 3,9 O t r os (1) 7 1 -- - -- - - -- 2 1 2 13 3,6 10 0 (1) El e pí gr a f e “ o t r o s ” i nc l uy e l o s c e ns o s mar í t i m o y mil i t a r , a s í com o l o s de d e t e r m i na da s i ns t i t uc i o ne s ( Ho s pi t a l de m uj e r e s , Com i s a r í a de P ue r t o , s e r e nos ,. .. ). Fu e nt e : C e ns o de Bue nos A i r e s (185 5) . El a bo r a ci ón pr o pi a . P a u t a s de a s e n tam i e n to de l os a ndal u c e s e n Bu e no s Ai res ( 1 85 5) P a r r oq ui a s P r o v i nc i a de o r i ge n To t a l TD- Francisco Cont reras P érez 368 "Fuera de los olivares de Gr anada y de los viñedos de Jerez y de Málaga; en el resto de Andal ucía no se ve nada que atestigüe la laboriosidad de sus po bladores". 241 Los testimonios de la é poca, en forma de chistes, historietas y o tros escritos de distinta índole, sobre supuestas “singu laridades idiosincráticas” de lo s distintos p ueblos ibéricos, en el caso de los andaluces reproducen ester eotipos poco apreciativos o e n mejor de los casos jocosos que sustancia una im agen de folclórica, d e escasa cualificación profesional y de laxos hábitos tanto laborales co mo morales. L o prototi po social de l an daluz quedaban en e stos testimonios asocia dos a los e stratos inferiores de la población obrera. 241 Extra cto reprodu cid o en el Di ario de Cád iz , Cád iz , 1 de ag osto d e 188 9, p. 1, que dice haberse to mado del “Diario de B uenos Aires”. N o era nec esari o q ue el periodista que escrib ía desde Buen os Ai res hubi era pi sado territ orio an dal uz. Aunq ue al gunos estereot ip os sobre l os españ ole s y sus di stinci ones regi onal es no fueran nece sariamen te de nu evo cuño, no c abe d uda que l a i magen de una España y una Andal u cía como ti erras p otenci al mente ricas pero post ergada por la ind olencia de sus poblad ores consti tu ye u na constante en l a i mag en acuñada por es critores románti cos. El pa pel que en ello t uvieron l os vi ajeros e uropeos y american os desd e pri nci pios del XIX se pl asma en los escri tos que se di fudieron entre am ba s ori ll as d el Al tántico. El estudi o de esa i mag en exterior a lo l argo del XIX h a sid o en cabeza do a trav és de nu merosas pu bli caciones p or R. S ánchez Mantero: S ÁNCH EZ MA NTERO, R., Á LVAR EZ R EY, L. y MA CARRO V ER A, J. M.: La imagen de España en A mérica , 1898 -1931 , Sevill a, Escuela de Estud ios Hi spano- American os, 1994. TD- Francisco Cont reras P érez 369 Estos rasgos contra staban aún más con la perce pción que se tenían de o tros grupos regionales ibéricos; muy especialmente con respecto a la e xcelente consideración e n que se tenía a los vascos. 242 De tal manera que mientras el vasco simbolizaba e l éxito profesional y comer cial, suponiéndose una especie de sup erioridad racial, el e migrante anda luz solía considerarse una mano de obra poco cualificada y, e n suma, na da recomendable de cara al proyecto nacional impulsado por las élites arge ntin as de construcción de u na país prósper o y moderno a imagen de los Estados Unidos. En e ste contexto d e estereotipos dominantes e n la opin ión pública o al menos publ icada, J. C. Moya e n su e stud io destaca haberse quedado so rprendido por un hecho inesperado que re sultó de su i nvestigación: la discrepancia ex istente e ntre la realidad de las per cepciones sobre e l andaluz dominant es en la Argen tina del XIX y la realidad de los da tos cuanti tativos que se despre nde de las estadísticas socioprofesionales de la épo ca. Los prejuici os de los contemporán eos sorpresivamente quedaban en entredicho cuando se s ometen como hace Moya al método de investigación de la actual historia social, med iante e l cual se contrasta lo cualitativo co n lo cuantitativo. El autor advertía 242 MOYA, J. C. (1998) , pp. 23 2-239. TD- Francisco Cont reras P érez 370 en este sentido ant e los riesgos de li mitar u na investigación a la visión co ntemporánea de la época a través de sus escritos y publicaciones. “This gross discre pancy be tween my findings and the qualitative evidence once again confirms what we encountered in pre vious cha pters; the potential for dece ption inherent in qu alitative so urces and the peril o f relying sol ely on this type of mater ial. It validates the nee d for quantitative methods i n so cial hist ory if its ai m i s to r emain t he uncovering of past social realities and not simply –as its literary cr iticism- the analysis of texts. Qualitative sourc es, particularly before th e advent of mass co mmunication, usually expre ss the point of view of elites – those who can both write and pu blish- and there were seve ral re asons why the Argentin e one should e xalt Basques and ber ate Andalusians”. 243 En efecto, en términos comparados con otros grupos regionales de emigrantes e spañoles, los datos cuantitativos nos llevan a poner en cuarentena la image n que repro ducí a la prensa y ensayistas de la Argentina del XIX muestran un a mayor 243 MOYA, J.C . (1998) , p. 233. TD- Francisco Cont reras P érez 371 cualificación socioprofesional de éstos de la inicial men te admitida en dichos estereotipos. Los datos cuantitativos a que h ace mos m ención son l os derivados del C enso de 1 855, donde se o frece información socio profesional co mo la alfabetización y la s ocupaciones ejercidas por los habitantes. Según nuestro s cálculos sobre el Censo de 1855, entre los andaluces en Buenos Aires la población activa ocupada asciende al 81,4% del conjunto de la población de este origen residente en la ciudad (hemos detraído de e ste cálculo aquellos individuos que no declaran una pro fes ión en el ce nso ya por edad o por defecto del registro, y la población femenina adulta que declara “su casa” o ser “madre de familia”). Tas a d e actividad de los andaluces . Buen o s Aires, 1855 . Tota l de andaluc es Gad it anos M alague ños Po bl ació n ocupada 293 1 73 4 8 Tasa de Act ivi d ad 81 , 4% 8 3,6% 73 , 8% Fuen te: Cen s o de Bueno s Aires , 185 5. Elabor ación pro p i a. Esta intensa tasa de actividad está dete rminada por el factor selectivo que la e migración ejerce sobre la población a l mo vilizar TD- Francisco Cont reras P érez 372 fundamentalmente se gmentos de edad act iva, en tanto que fenómeno articulado como un pro ceso de trasvase de mano de obra entre dos mercados de trabajo. Hemos co nfirmad o para el caso andaluz este se sgo en páginas an teriores, cuando a bordamos sobre la estructura por edades de la c olonia andaluza prese nte en la capital rioplatense . Como cabía e sperar de estos patrones migratorios, no exclusivos de los andaluces por o tra par te, resulta obvia mente una tasa d e actividad mucho más e levada con respecto a la que presenta la población activa en la re gión de origen. Ahora bien, la tasa de actividad por se gmento provincial varía ligeramente. La menor tasa de actividad entre malagueños debemos ponerla en r elación con cierto mayor peso que tiene el componente femenino e infanti l en este grupo, propio de una sesgo algo más fa miliar en esta corr iente frente al dom ini o de varones solteros en el cas o gaditano. Aspecto q ue vimos a l a hora de analizar Sobre la distribució n ocupacional, J. C. Moya hizo un estudio para los grupos regionales españoles más numeroso s en e l B uenos Aires de me diados del X IX. Los andal uces se encontrab an en l a tercera posición, detrás de los vascos, e n un ranking encabez ado a bastante distancia del resto por gallegos. TD- Francisco Cont reras P érez 373 La distribución oc up acio nal de l os tres prin cipales grupos regio nales es pañoles en Buen os A i res, 1855 ( % ) Tipo de t rab aj o Gall egos Vascos Andal uc es No cuali f i c ado 39,6 37,6 12,2 Se m i cu ali ficado 17,1 12,0 11,0 Cualifica d o 16,3 21,2 38,2 Tr abaj o no m anua l b a j o 21,7 21,7 22,1 Tr abaj o no m anua l i n t erm e di o y a l to 3,9 6,3 1 1,0 Profesional 1,4 1,2 5 ,5 100 100 1 00 Valore s porce ntua l es . Fuen t e: MOYA, J.C. : C ousi ns an d strang ers. Spa nish Immig rants in Bue nos Aires, 18 50 -19 30 , Berke l y,Un ivers i ty o f Ca lif orn i a , 199 8, p . 22 9. En func ión de e stos datos, la cua lificación pro fesional de los andaluces es marca damente distinta a la podríamos deducir de los estereo tipos mencionados. Un 38 ,2 % de e stos andaluces se ocupa en los trabajos cu alificados, corr espondientes a los viejos of icios de artesanos y de propietarios de pequeños comercios. El se gundo TD- Francisco Cont reras P érez 374 grupo de andaluce s es aún un escalón socioprofe sional más elevado, esto es, propietarios de pequeños negocios o empleados no manuales hasta alcanzar el 22,1% . Así pues, e stas do s categorías interme dias y cualificadas suman casi dos tercios de la po blación ocupada de origen andaluz residente en B uenos Aires hacia 1855. Por el co ntrario, las ocupaciones más fr ecuentes entre gallegos y vascos si sitúan e n la base de la estructura so cioprofesional de la ciudad : trabajos no cualificados, e n un rango porcentual del 39 ,6 al 37,6 % , frente a sólo el 12,2% que representaban para los andaluces. ¿Qué trabajos co ncretos so n los eje rcidos por los andalu ces? Dentro de esas categor ías inter medias compuestas por oficios y empleados, las principales ocupaciones concre tas que declararon los andaluces son por este orden de relevancia: “dependientes”, “comerciantes” (al detalle), “carpinteros” y “cigarreros” . 244 Entre las mujere s emigrantes se mantiene e l patrón social de la época con u na menor prese ncia en el mercado laboral. No obstante, e ntre las que declaran un trabajo fuer a del papel de “madre de familia” o similar, el colect ivo más numeroso lo forman las costureras (sobre todo gadit anas), aunque también hay casos de “mucamas”/“sirvientas”. En esta última ocupación participan 244 Censo d e Buenos Aires , 18 55. TD- Francisco Cont reras P érez 375 tanto hombres como muj eres, como adelantamos para el caso español. Por provincia de origen, entre los dos centenares de gaditanos la diversidad de o ficios y ocupaciones es la más elevada en tanto que grup o más numero so. Las princ ipales ocupaciones son: dependientes, come rciantes, car pinteros, Zapatero, ar tista y cigarrero. Entre las actividade s mercantiles y e mpresar iales, de may or envergadura que e l comerciante al det alle, cabría mencionar casos siempre individuale s de “consignatario ”, “co rredor ”, “empresar io”, “fabricante”, “hacendado” Dentro de los oficios mercantiles, la denominación comerciante se r efiere propietario de un negocio de v enta al detalle, siguiendo l os estudios ya c itados de J. C. Moya. H ay otras actividades mer cantiles o empresariales de más e nvergadura entre los anda luces, para las que el Censo usa denomi naciones como “consignatario” (comer cio internacional), “cor redor”, fabricantes, “hacendado”... Estos sin e mbargo son casos indi vidu ales, testimoniales. El segundo grupo provincial andaluz lo constituyen com o sabemos e l de malagueños. Las dos ocupaciones principales son, por este orden: co merciantes y dependientes. Algunos oficios están TD- Francisco Cont reras P érez 376 también represe ntados per o de maner a más testimo nial. En todo caso siempre en c ifras que nunca super an la de cena de in dividuos por denominación laboral, lo q ue se expli ca no sólo por el menor número de malagueños en co mparación con gaditanos, si no también por que pre sentan una menor tasa de activida d. El pe so de las mu jeres si n ocupación fu era d e su casa y de menores si n ocupación in terviene e n ello. Esto debe mos poner en relación con lo comentado sob re e l per fil visible mente más fa miliar de la emigración malagueña. N. Siegrist de Gent ile ha desta cado en sus conclusiones la singular impor tancia de “artistas” y “cómicos” de origen gaditano, con estas consideraciones: “La im portante cantidad de arti stas, dentro d e sus variedades cómico-dramáticas, que e xpresa el empadronamiento analizado y el cua dro de pro fesiones y oficios, es r evelado r e n cuanto a que esta actividad fue mayormente exhibida por los gaditanos con posterioridad a la caída del ge neral Rosas. En e fecto, la mayor can tidad de cómicos arribaron al país después de febrer o de 1852”. 245 Quizás radique aquí parte de la popularización del estereo tipo de l an daluz que más ar riba hemos co mentad o; el 245 SIEGR IST DE GEN TILE (1990 ), [pp. 392- 410], p. 410. TD- Francisco Cont reras P érez 377 prototipo del andaluz es el del ar tista, o más bien el per sonaje que el artista ha ce de s í mismo. Esta a firmación t iene más de co njetura que de e mpirismo por supuesto; no disponemos de más información qu e la a quí expuesta, que s in embargo puede ser indiciaria, a falta de más información disponible al día de ho y. No obstante, el número de ar tistas gadit anos en el Buenos Aires de 1 855 era de 12 ind ividuos. Esto equivalía a u n 3% de los andaluces de e ntonces en la ciudad, y al 4 % de la población activa de este origen. Pero quizás era el emigrante andaluz más visible. La visibilidad en razón de la proyección pública q ue se le presupone al artista, actuaría e ntre los andaluces e n la me dida que el número dominante de los gallegos en oficios p oco cualificados gen eró otros estereo tipos en el Bu enos Aires de entonces. Por lo tanto, después de e ste análisis co mparativo, podemos afirmar que la emig ración andaluza de estas épocas tempranas de la e migración contemporánea proce día de oficios tradi cionalmente ligados a los espacios urbanos y merca ntiles. Debemos poner e sto en relación con el origen local de la mayoría de los emigrantes: Bahía de Cádiz y Málaga. Z onas urbanas y portuarias, con contactos comunicaciones con Buenos Aires, tradiciones mer cantil es y punto de salid a de comarcas exportadoras. TD- Francisco Cont reras P érez 384 pe rí od os co ns id era dos : 18 85- 1 89 5 y 1 91 1- 1 9 30. La em ig rac ió n an dal uza pr es ent a en amb os p erí od os u na te nd en ci a d es cen de nt e, s i bi en res ul ta má s ac us ada en 191 1-3 0. Es to in di ca qu e no hu bo en l os añ os in med iat os un fl uj o mi gr at ori o sos te ni do d e ent id ad tr as el "a l uv ión " de 18 89. Por el con tr ar i o, l a seri e ga ll eg a pr es en t a un a l ín ea as ce nd en te en el pri mer pe rí od o, res ul tad o de un f ue rt e y co no ci do pr oce so de ret roa li me nt ac ión d e la co r ri en te mi gr at ori a. A su ve z, en 19 11- 30 l a pe nd ien t e de la emi gra ci ón ga ll eg a, sie mp r e pr es ent and o ni v el es m ig rat ori os sup eri ore s, es li ge ra m ent e men os ac usa d a q ue el d ec li ve t ra zad o po r l a emi gr ac ión an da l uza . El res ul ta d o gl ob al d el perí odo 1 88 5- 19 3 0 es una lí nea d e t en den ci a as cen d en t e en l a em i gr ac i ón g all eg a y d es ce nd en te e n l a an da lu za. Ha sta aho r a hem os est udi ad o mov im i en to s mi gr at or i os de di men sio ne s mu y di fe re nt es , p or l o qu e p ar a un a mej or c om pre ns ió n se req ui er e in tr od uc i r cri t eri os rel at iv os. Uno de es to s pa r ám etr os e s el d e l a in te ns id ad mi gra t ori a, es d ec ir , el gr ad o de e mi gra ció n rel at iv o a la pob lac ió n de ca da uni da d geog rá fi ca con si d e ra da . S e co mp ar an as í l as t as as de em ig rac i ón bru t a por mi l h ab it an tes d e An da lu cía , E sp añ a y Ga li ci a en la l ong it ud ina l de l ti em p o. En l í ne as g en er a l es, s e ob s erv an l as fl uc tu ac i one s co in ci de nt es en lo s añ os de as ce ns o ( 1 88 5- 90 y 19 1 1- 13) y ca í da (1 8 95 - 98 , 191 3-2 0 y 19 25- 30) . De sde fi nal es de l si g lo XI X la s ta sa s TD- Francisco Cont reras P érez 385 de Ga li ci a s on la s ma yo re s, si bi en l a gu err a co l on ial c on Cub a pr ov ocó un d esc en so rel ati vam ent e má s acu sa do en co m par ac ión co n la s otr as d os se ries . Des ce ns o qu e se ex pl ic a p or el m a yo r pe s o rel at iv o de es t e d es ti no am eri can o en l a em ig ra ci ón gal l eg a. N o ob st ant e, las tas as ga ll ega s sig ui e ron sie nd o co n d i f er enc ia las má s al ta s en el si gl o XX. Ga li ci a c onf i rm a t en er y a u na p ot ent e vo ca ci ón em ig rat ori a, com o ca us a y ef e ct o d e l o que po dr í am os d en om in ar co mo un c om ú n a ce rv o mi gra t ori o cr is tal iza d o en vi rt ud de l as ex pe rie n cia s de su ces iv as ge ne rac i on es des de p rin ci pi os del si g lo XI X. En 188 5- 98, An da lu cí a pr es ent a ta sa s de em ig ra ci ón l ig eram en te m ay ore s qu e la s es pa ñ ola s, d est ac and o ex c ep ci ona lm ent e e n 1 88 9 y, en me no r m edi da , en 1 89 6. E st os a ño s l as pr ovi nc ia s d e Cá d iz y, s ob r e t odo , M ál ag a fu er on rec ep to ra s ex c ep ci ona le s de lo s pas aj es su bs idi ad o s de lo s gob ie rno s ar g en ti no y bra sil eño . En el p ri me r ter ci o del si gl o X X, An da lu cía mu est ra en ca si tod os l os añ o s un a in te ns i da d emi g rat or ia i nf er io r a l a esp añ ola y, p or sup ue st o, a la g all ega . Un seg un do cr i t eri o rel at i v o mi de l o q ue po d emo s l l am ar el es fu er zo em i g rat o ri o, es to es , si la pa rt ic ip ac ió n de u na re gi ón en la em ig rac i ón esp año l a es p rop orc ion al a su p es o de mo g ráf ic o en el co nj un to del paí s. Gal ici a par t ic ipa en ma yo r pr op o rci ón en l a TD- Francisco Cont reras P érez 386 em ig rac i ón es pa ñol a q ue p es o t ie n e e n la po bl ac ió n del p aí s. Es te es fu er zo em ig ra to ri o se ma nt i en e a l o l arg o del pe rí od o 1885 - 193 0. Su pa rt e en la emi gr ac ión esp añ ol a d es ci en de en 1 88 9 a c au sa del ma yor in cr em ent o de la em ig rac i ón en otr as r eg io n es es pa ñ ol as , es pe ci al men t e la an dal uza . E l f enó m eno in ve rs o se p ro duc e e n 18 95. Es t e esf u er zo m ig rat ori o s ost en i do s e ma nt ien e en b u ena pa rte du ra nt e lo s añ os de caí da de la emi g rac ión es pa ñol a (l a Pr i me ra Gu e r ra M un di al ), mo st ran d o un a fu ert e p red i sp osi ci ón mi gra tori a qu e cu en ta co n m eca ni s mo s de ret roa li m ent aci ón au tón om os ( a su ve z, es t e esf u erz o m ig rat ori o "s ob r ed i me n si ona do" ay uda a ex p li car la pér di da de p eso de la po bl aci ón ga l leg a, del ord en d e 1, 3 p unt os , en el c on ju nt o esp añ ol en el p erí od o i nt erc ens al 18 87- 19 30) . Mi ent ras la em ig r ac i ón gal leg a ti en d e a t om ar ma yo r i mp orta nci a en l a em i gr ac i ón es pa ño l a, la an dal uza l o fu e p erd ie nd o a la rg o pl azo . E n An da l uc ía se p res en ta n de nu ev o cl ar as di scr ep an ci as ent re la em ig rac i ón de fi ne s del si gl o XI X y la de pr i nc i pi os d el XX. En lí ne as ge ne ral es , la pa rt ici pa ci ón and al uza en la em ig rac i ón es pa ño l a del pe rí odo 18 85- 18 98 es su pe ri o r al pes o de mo g ráf ic o d e A n dal uc ía , de st ac and o t amb ién l os añ os 18 89 y 18 96. L os n iv el es de par t ic ip ac ió n m ig rat o ri a en al gu no s a ñ os no es tá n mu y lej os d e lo s má xi m os de Ga li ci a. P or el co nt rari o, el TD- Francisco Cont reras P érez 387 pe rí od o 19 11- 30 mu es tr a qu e la pa rti ci pac ión mi gr at or ia an dal uza de sc en di ó has t a si tu ars e po r deb aj o de l pe so de mo g r áfi co d e An da lu cía en la p obl ac ió n esp añ ola (p eso q ue, hab ie nd o de sce nd id o en 18 87- 97, se in cr eme nt ó en t re 1 91 0 y 193 0), en pa rt e d eb id o al i nc rem en t o rel at iv o de la dif usi ón de la id ea d e m i g ra r en nue va s reg i on es de l p aí s. En res um en , s egú n est os do s p ar ám et ros (p or cen ta je s d e pa rti cip aci ón en l a emi gra ci ón ex t er i or esp añ ol a y t as as de em ig rac i ón b rut a po r 10 00 ha bi tan tes ), se pu ed en es t ab le ce r la s ca ract erís ti ca s esp ec í fi cas d e l a emi gr a ci ón an da lu za y lo s ca mb ios qu e se pr od uj ero n a lo l ar go de l t ie m po. Des d e el p unt o de vi st a em ig rat ori o, An da l uc í a pr esen ta car act er ís ti ca s vi si bl em en t e di st in ta s en lo s si gl os XI X y XX. En el s ig lo XI X, l a par t ic ip ac ión and alu za en la em ig rac i ón esp añ ol a an ual es su p eri or , exc ep to en un año , al pes o de mo g ráf ic o re gi ona l en la pob l ac i ón de l pa ís. La s ta sa s an ua le s de em ig rac i ón po r 10 00 ha bi ta nt es ta mb ié n so n si m il are s o li g era m ent e ma yor es q u e la s esp añ ol as . An dal uc ía ap are ce pu es c om o un a r egi ón co n ni ve l es i nt erm ed ios , in clu so in te rm edi os al to s en 188 9 y 18 96, de emi gra ci ón ex te ri or. Po r el con tr ar i o, es tas c a rac te rí st ic a s ca mbi an en el pri me r t erci o d el si gl o XX . En est os añ os , el p orc en ta je de and al uc es en el con jun to emi gra to ri o esp año l es in fe rio r a la po bl ac ió n esp añ ola qu e rep res en ta n, y en ca si tod os lo s añ os TD- Francisco Cont reras P érez 388 An da lu cía regi st ra i nte ns id ad es emi gra to ri as in fe ri or es a la me di a es pa ñol a. S i b ie n pu ede au me nt ar su s ap ort es e n té rm in os ab sol u to s, An dal uc í a se co nv ie rt e a pr in ci pi os del si gl o XX en un a reg i ón co n ni vel es emi gra t o ri os rel at i va me nt e m od est os. Po r el co nt ra ri o, Ga li ci a se man ti en e t an to en el si gl o XI X c om o en el XX de nt ro a l to s n iv el es em i gr at ori os . Re co rd em os, sin em bar go , qu e esc ap a a est as est adí st ic as l a em ig rac i ón vía Gib ra lt ar . Las ag enc ias de em ig rac i ón co n a g en te s en ca si t od as la s p r ov in ci as an dal uza s des vi ab an ha ci a la co l on ia br i tá nic a los emb arq ue s, en ma yo r me di da d es d e qu e l a Le y de 1 90 7 en du rec ie ra la s co n d ic ion es pa ra el t ra ns por t e d e em ig ra nt es po r pu ert os es pañ ol es . E sto s e mi gra nt es an da lu ce s re cl ut ad os po r l os ag ent es g ib ral tar eñ os a p ri nc ip io s d el s i gl o XX fu er on tr an sp or ta do s ha cia Am éri c a, y en nú me r o si gn if ica ti vo a Sao P au l o y Ha wa i 247 . ¿C am bia n lo s des t in os re s pe ct o de l per ío do ant e ri or ? La s fu en t es ut il iza da s no s im pon en ot r a li m it aci ón a la hora de est udi ar el de st in o de la s m ig ra ci on es po r o ri g en regi o na l. Sól o pa ra l os añ os 1 88 5 -1 89 5 el I. G. E. of re ce el est adi l lo c on l os dat os 247 RUE DA, G. : "V i da y d es v e n tu ra s d e och o mi l es p añ ol es en Ha w a i d ur ant e la s p ri mer a s déc ad as del s si g lo X X" , R ev is ta d e His tor ia Con te mp orá ne a , n .º 3, S ev i lla , 198 4, p. 12 5- 1 42. TD- Francisco Cont reras P érez 389 cr uz ad os "pr ovi nci a de úl ti ma vec i nd ad " y "pa í s de d est i no" . As í pu es, a p ar ti r d e est os añ os emp eza r em os nu est ro an ál i si s de los de st in os d e la emi gr ac ión and alu za y, a con ti nu ac ión , en s ay ar emo s un a es ti ma ció n pa ra e l pe rí od o pos t eri or a p ar ti r d el c onj un to d e pa saj ero s em ba rca do s p or l os d is ti nt os p ue rt os and al u c es . Co mp ara da co n es ce na ri o mi gr at or io má s pró xi mo, l a co r ri en t e mi gr at ori a esp año la en 18 82- 193 0 s e co nc en tr a de ma nera ab rum ad ora en paí se s de Am ér i ca Lat i na , y es t o es a sí e n m uc ha ma yor m ed id a q u e la I ta li an a ( do n de es t a opc i ón t en í a un ra n g o me no r re sp ect o a la de Es ta dos Un i do s y Eu rop a) 248 . Ah ora bi en, al co nt ra ri o d e l a por tu gue sa , qu e s e di ri gí a c as i ex cl us iv am ent e a Bra si l, cu at ro paí se s lat in oa me ric ano s aca par a r on el g ru eso de la em ig rac i ón hi sp ana : Ar ge nt in a, Bra si l, Uru gu ay y Cu ba. S ól o es to s cu atr o pa ís es ac ap ar ar on pr ogr esi vam en te el 69 , 1 po r 1 00 de los es pa ñol es sal id os en 1 88 8-9 0, el 70, 68 po r 1 00 de l os d e 190 4- 19 06, el 80, 04 po r 100 en 19 11 - 13 y el 57, 08 po r 10 0 en 1 91 9- 19 21. Po r su pa rte , el nort e de Áf ric a de j ó de se r un d es ti no reg ul ar al cam b ia r el sig lo ( 21 po r 10 0 d e lo s emi gra n te s d e 1 88 8- 90 ) y F ran ci a, com o la p ri me ra al t ern ati va eur op ea, no em pe za ría a 248 CARMAGNANI, M.: Emigraci ón medite rránea y América. Forma s y transformaciones, 1860-1930 , Colombres, Archivo de Indianos, 1994, pp . 148-167. Un estudio comparativo d e t res corrie ntes migratorias nacionales del sur de Europa: Ital ia, España y Portugal. TD- Francisco Cont reras P érez 390 de st aca r pu nt ua lm en te has ta la d écad a d e 19 20 (2 8,8 7 p or 100 d e l os emi gr an tes es pa ño le s en 18 19- 21) 249 . A es ca la r eg i on al y co mo v ere m os m á s aba jo, el éx od o d e An da lu cía p re se nt a u na s pa ut as si g ni fi ca ti vam ent e e sp ecí fic as res pe ct o al co n ju nto es pañ ol , sob re tod o en lo ref e rent e a la form a de al t ern ars e en lo s de st in os. En rel a ci ón con lo s de st in os de l a em ig rac i ón a nda lu za en el si gl o XI X, em pe za mos c al cu lan do l a m edi a de tre s añ os en do s mom en to s, q ue rep res en ta n ot ras ta nt as y di fer ent es si tu aci on es mi gra t ori as : 188 9 (añ o d el ma yo r áp i ce de l si gl o XI X) y 18 9 4 (r etr oce so fin is ecu l ar de l a c or rie nt e t ra s a tl án t ic a). En el s i gl o XI X, cua t ro so n l os des t in os may ori ta ri os de la em ig rac i ón an da lu za : Arg el i a, Arg ent in a, Bra sil y Cu b a. Est os cua tro pa íse s c onc en t ran el 86, 98 p o r 10 0 de la emi gra ci ón en 1 88 8 -9 0 y e l 85, 8 5 por 1 00 en 189 3- 95. Si n em ba rg o, es la co lo ni a fr anc esa el de st in o pr in cip al en la gen era l id ad d e l os año s en a mb os pe rí odo s: es te é xo d o r esu l ta pu es m ás r egu la r q ue el ex is ten t e ha ci a A rge nt in a y Bras i l, a un que , al con tra ri o de és t as , el ca mbi o d e si gl o le su po ne 249 Pa ra lo s c omen tar io s s ob r e e l con ju n to de la em igr ac ión ex t er ior esp añ o la, no s h em os bá s ic am en te ap oya d o en est a bi bl iog r af ía : VI LAR R A MÍ RE Z , J. B. : Em igr ac ió n es pañ o la a Ar gel ia (1 83 0- 190 0) , Ma dr id , In st i tu t o de Es tu di os Af r i ca no s, 19 7 5, ob ra c i ta d a e n cap í tu l os an ter ior es; V I LA R R AM ÍR EZ , J . B. : L os es pañ ol es en la A rge l ia f r an ces a ( 18 30- 19 1 4) , M ur cia , Un ive r si da d de Mu rc ia- C. S. I. C. , 19 9 0, es un a ac tua li za c ión de la ob ra an te ri or , ha ci en d o ma y or hin ca p ié en la lab or des emp eña da por l os es p a ño le s es p ec íf ica men te en la an tig u a co lon ia fr anc es a; BO NM AT Í AN TÓ N, J. F.: Los es pañ ole s en e l Ma gr eb (s igl os XI X y XX ) , Ma dr id, Ma pf re , 19 92, in tr odu ce en el estu dio a Mar rue co s y Tú nez ;. SÁ NC HE Z ALO NS O, B. , Los c au sas de l a emi gra c ión esp añ ol a, 18 8 0- 19 30 , op . c it. , pp. 14 2- 1 5 8, of re ce u na per sp ect iva gen e ra l d e lo s dif er en te s des tin os d e l a emi g ra c ión ex ter io r in clu yen do A mé r ic a. TD- Francisco Cont reras P érez 391 un des c en so de en verg adu ra ; ta mb ié n es t e fl uj o es tá mu cho má s l oca li za d o en la pr o vi nci a d e A lm erí a. En su ma , es t os ú lt i mo s tr e s pa íse s par ti ci pa n a lo la rg o d el ti em p o m uy de si gua lm en te com o de st in os d e la emi gra ci ón an da lu za, si e nd o el c a so má s l la mat iv o e l de Ar g en ti na. Cub a, aun qu e m en os im po rt an te pa ra l a e mi gra ci ón an dal uza qu e p ar a l a e sp añ ol a en su c on ju nt o, ta mbi én p res en t a gr an r eg ul ari dad c o mo d est in o d e l os a n da l uc es . Co mo he m os di ch o, la imp ort an ci a de Ar ge l ia co m o d e st in o de l con jun to de la em i gr ac i ón esp añ ola dec ay ó en lo s pri m er os añ os de l sig lo XX. E n rea li da d, est a co rri en t e m ig rat o ri a hab ía al can zad o su má xim o des ar rol lo des de las dé c ad as cen tra le s de l si g lo XI X, en co nc ret o en la dé ca da de 18 40, co n un seg un do mo me n to d e au ge en los añ os 1 86 0- 70. No obs tan t e est a s fl uc tu ac i on es , est e éx odo s e ca ract eri zó p or su reg ul ari da d a la rgo pl azo y, es p eci alm ent e, po r s u es ta cio na li da d a nu al q ue o sc i la ba seg ún l os c ic los d el e sp art o y po st eri or me nt e l a v id . A l ser una emi gra ci ón t em po ra l, "g olo nd ri na " 250 , es pr es um ib le qu e, si tu vi éram os da tos fi ab les d e ret or n os , la po si ci ón de A rg el i a c am bi arí a. Est ab le cid os so b re t od o en el D ep ar ta me nt o d e O rán , lo s esp año l es (p roc ed ent es d el Su des te y 250 Com o ad ela n ta mos, J. F. Bon ma t í cr iti ca es te “m it o” se ña lan do qu e, en al g un os per í od os , el c o mp one n te d e em igr aci ón def in it iva l le ga a sup era r a e st e ot r o de ca rá ct er es t ac i on a l. BO NM ATÍ AN TÓ N, J . F. : Los esp añ ol e s en el Ma g re b (s ig los XI X y XX ) , op . c it. , p. 91. TD- Francisco Cont reras P érez 392 el Lev an te) suf ri e ro n la co mp ete nc ia d e l os tr ab aja d or es ma gr eb í es (m arr oqu íes y a rg el ino s) a p ar ti r de 19 00. En co ns ec u en ci a, los sa lar io s b aja ron y la cor ri en te em ig rat ori a a A rg el ia di sm i nu yó en l ín eas ge n eral es au n qu e se pr od uj er on alg un os reb rot es en año s po st eri or es. Los an dal uc es f orm ab an el 46 ,5 9 p or 10 0 d e l a em i g r ac ió n es pa ñol a ha cia Arg el ia en 188 5-9 5. L a in men sa may orí a de est os an dal uce s p ro ced ía de Al m erí a (8 9,9 8 p or 1 00) . Su e vo lu ció n pr es ent a u na ma y o r reg ul a ri dad de la c orr ie nt e an d a lu za r e sp ect o a l a esp añ ol a, no obs ta nt e la t en d en ci a de sc end ent e d e am ba s. Po r ot ra pa rt e, el añ o 18 89, má xi mo en el t ot al de emi gr ac i ón d e An da lu cía , no se de st aca en ig ua l man era sob re la co rri ent e qu e s e di rig ía a A rg el ia . El má xi mo de 18 89 se ñal a el in ic io de la e mi gra ció n am pl ia men te ma si va d e an dal uc es a A mé ri ca . L a t ab la qu e s ig ue mu est ra los p orc en ta jes de pa rti ci pa ci ón de la s di ez p rin cip ale s co r ri en t es r eg io na le s en l a emi gr ac ió n esp añ ola a A mé ri ca en 18 8 5- 95 y l as t asa s d e c r ec im ie nt o m ed io a nu al de 1 88 5- 8 9. TD- Francisco Cont reras P érez 393 La emigr ación a A mérica, 1885 -18 95. Comparación regional. Regiones % de la emigraci ó n españ ola, 1885-9 5 Tasa de crecimie nt o m edio anual, 1885-89 An dalucí a 12,52 133,53 Astu rias 11,27 58 , 50 Ba le ares 1,80 77 , 83 Cana ri a s 10,41 51 , 15 Cantabria 2, 88 25,19 Castilla-L e ón 4 ,15 96,37 Cata l u ña 10,15 42,74 Galicia 36,31 31 , 86 P. V asco 2,04 56 , 45 Va le ncia 1,34 88 , 85 Fuente: I . G.E.: Est a d ís tica de emigr ación ... (vario s a ños). Elaboració n pro pia . A c on si de rab l e di st an ci a de Gal ic ia y en pr opo rci ón si mil ar a ot ra s reg ion es más peq ue ña s, An da l uc ía se sit úa com o la se gu nd a reg i ón esp añ ol a qu e más emi gr an tes ap ort ó a Am éri ca , pa rt i ci pac ión qu e si n em ba rg o es in fe rio r al p es o d e la pob la ci ón an da lu za en el to t al de la esp año l a ( 19 ,5 y 19, 0 p or 100 en los ce ns os d e 18 8 7 y 18 97 re sp ec ti vam e nt e). En l os pr i me ros añ os, An da lu cía tam bi én reg is t ra la má xi ma t as a d e c rec i mi ent o med io anu al , p or en ci ma d e reg i on es emi g rat or i as por ex ce l en ci a. A ho ra b ie n, u na c on s i de ra ci ón má s pr ec is a de la em ig ra ci ón an d alu za a Amé ric a req ui er e at en de r a su ev ol uc i ón t emp or al y por pa íse s de d es ti no . TD- Francisco Cont reras P érez 400 úl ti m os añ os d e la co lo ni a, po r l o q u e lo s es pa ño l es s egu í an s ien d o l a ma yorí a d e lo s in mi gra nte s bl an c os. Est e pr edo mi ni o num ér ico , per o ta mb ié n ec onóm ic o y soc ia l, se ret om ó tr as el pa rén t es is ab ier to en l os año s in med ia to s a la gu err a de l a In dep en d enc ia de 18 98, pa ra l le ga r a al can zar c if ra s cie rta men t e esp ec ta cul ar es en 192 0. Co mo en el ca so de la in mi gr ac i ón en Br as i l, en Cu ba l a s ci fra s c onoc id as co n fir m an la vin cu la ci ón en tr e in m ig rac ió n pr i va da es pa ñol a y ab ol i ci ón de l pa tr on at o, úl ti ma co be rtu ra d e la es cl av i tu d, en 18 86, a la v e z qu e rel aci on an am bas rea li dad es c on la p r od uc ció n de a zúc ar. Al re cru d ece rs e e l et e rn o pr ob lem a de l a e sc ase z de ma n o de obr a y co n el ob jet ivo po lí ti co de a um ent ar l as fi la s “l ea le s ”, el go bi ern o me tr op ol it an o di spu so, en la ley pr esu pu es t ari a d e 1 8 86- 18 87, el pa g o to t al d el p as aj e des d e l os pu ert os es p añ ol es ha st a l a Is la a aq u el los in mi gra nt es ap to s pa ra el t ra baj o a g rí col a qu e qu is ie ra n ar ra ig ar se con su s fam i li as. E st a p ol ít ic a d e est í mu lo a l a en tr ad a d e f am il i as ob rer as s erí a r eto mad a p ost e ri o rm en t e p or e l go bi ern o d e la R ep ú b li ca de sd e 19 10, fe ch a de la ap li ca ci ón efe cti va de l a n uev a L ey de I nm ig rac ión y Col oni z ac i ón 255 . Po r es to s y ot ros m ot ivo s rel ac i ona do s con la pol ém ic a "c ri si s ag rari a d e fi n de sig lo" en la m is ma m et róp ol i, la sa l id a de 255 MA LU QU ER DE MO TES , J. : Na ció n e inm ig ra c i ón : lo s espa ño les en Cu ba (ss . XI X y XX ) , C olo m br es , Ar ch iv o d e I nd ia no s, 1 9 9 2, p p. 43- 59 y 95- 10 4. TD- Francisco Cont reras P érez 401 i nm i gr an tes de Esp añ a com ien za a aum ent ar ju st o en 188 6 y si gu e ha cié nd ol o, ya m ás de ci di da men t e, de sde 18 89 en p ar al elo a la s co s ec ha s az uc ar er as . Los n iv ele s má xi mos se alc an za ro n en 189 2 y 18 94, a l a v ez qu e l a za fr a se si tu ó e n su s má s al t as c ot as. En t r e 18 82 y 18 94 ent ra ro n ce rca d e 300 . 000 esp añ ole s en C ub a (s i n co nt ar fu nc ion ari os ni mi li ta res, al gu nos de est os úl ti mo s ta mb ié n se ra di car on c om o ci vi l es en la is la tr as li ce nc ia rs e) 256 . En el qu in qu en i o 18 95- 18 99 lo s ret or nos a E spa ña su pe ra n a l as s ali da s. Los da to s ana li za d os por Ma luq ue r d e Mot es ac erc a d el co mp on en te r eg io n al y oc up aci ona l d e lo s esp añ ol es e n Cu ba , rev el an qu e, aun a ri es go de sim pl if ic ar, los c an ar i os , co mo bra cer os ag ríc ol as est aci on ale s, y los cat al an es y más rec i en te men te lo s ca ntá bri cos (g al le go s, ast uri an os y sa n ta n de rin os ), com o i nt erm edi ar i os co m erc ia l es u rb an os, c om po ní an el gr ue s o d e est a i nm i gr ac ión . L os an da l uc es (3. 06 0 in di v id uos ) oc up an el qu i nt o lu gar en tr e l as com un id ad es r egi ona l es, a unq ue e l aut or no s eñ al a su pe rf i l oc up aci ona l y ta mp oco se di sp on e d e in for ma ci ón que c on f i rm e es t a 256 Mor en o Fra g in al s y M ore n o Ma s ó ha n def en di d o, rec ien te men te, la tes is de qu e tr a dic io n a lme n te el e j ér c i to esp añ ol en C ub a fu e u n a ví a mig ra to ri a pa r a muc h os r ecl u tas . N o h ay dat os con cl u ye n tes al r esp ec to per o s í in dic ios de la im po r ta nc ia de es ta v ía mig ra to ria , en par tic ula r en tr e los tra baj ad or es ga l le gos de in ge n ios az uc are ros de la p ro vi nc ia de Ma tan za s. MOR ENO FRA GI NAL S, M. R. y M OR E NO MA SÓ. J. J. : Gu er ra, mi gr ac i ón y mu ert e. (E l ejé rc it o es pañ ol en Cu b a co mo ví a m ig rat ori a) , Co lom bre s, Ar ch ivo d e In dia n os , 1 99 3, p. 62. TD- Francisco Cont reras P érez 402 po si ci ón rel at iv a par a año s pos t eri ore s 257 . Así p ues , los a nda lu ce s ha bí an pe rdi do a m ed ia dos del sig lo XI X el pr ed omi ni o qu e hab ía n te ni do en el si gl o XV II I, cu an d o rep res ent aba n e n p rim er co mp on en te reg ion al esp añ ol en l a c ol on ia 258 . Cu b a ocu p ó el te rc er lu gar ent re l os d est in os am eri ca n os d e l os an da luc es en 18 85- 95. Pe ro , al co nt rari o de l ca s o es pa ño l , est a po si ci ón r el ati va n o f ue si st em át ic a, en ta nt o qu e est u vo co nd ic io na da en g ran med id a p o r l os f l uc t ua nt es po r cen ta je s mi gra tori os h ac ia B ra si l y , so br e t od o, Ar ge nt in a ( vé an se l as fi gs . 3. 8 y 3.9) , y tam bi én p or l as ne ce si dad es m i li t ar es en l a c olon ia . La s s e ri es d e las em ig rac io n es esp añ ol a y an dal u za a Cub a mu est ra n un a t en de nc ia as ce nd en te y, no obs tan te , ci er ta s pa rti cul ari dad es en su s fl uc tu aci one s. Co mo se ha me nc io n ado más ar ri b a, lo s ni ve l es má xim os de la i nm ig rac i ón es pa ñ ol a se al ca nza n en 18 92 y 18 94, co i nci di en do c on la s má s al ta s c ot a s de l a za f ra (a su ve z, el ca l en da ri o de la zaf ra im pon ía una mar c a da est aci on al id ad a est a emi g rac ió n de br ac er os ). Po r su p ar te , en l a cor ri en t e an dal uza los m áx im os se lo ca li za n al pri nci pi o y, d e m ane ra más so st eni da, al fi na l del perí od o con si de ra d o. E l a ño 18 87 es el 257 MA LU QU ER DE MO TES , J. : Na ció n e inm ig ra c i ón : lo s espa ño les en Cu ba (ss . XI X y XX ) , o p. c it. , pp. 63- 9 4. 258 MO RE NO F RA GIN ALS , M. R. y MOR ENO MA S Ó. J. J. : Gu err a, m igr ac ión y mu e rt e. (E l ej érc ito espa ño l e n C uba c omo v ía m i gr at or ia) , op. ci t., p . 64. TD- Francisco Cont reras P érez 403 mo me nt o en qu e se hac en ef ect i vo s l os nu evo s ga st os est at ale s pr es up ue st ad os pa ra su bve nc io na r la em ig ra ci ón d e br ace ro s ha cia Cu b a. Ah ora bi en, y de sd e al me n os 18 85, la em ig ra ci ón d e an dal uce s est uvo fu nd am en t al men t e ma rca da p or l as n ec es id ad es mi li t ar es, s ob r es al ie nd o l os qu e de cl ar a ron t en e r su últ im a v ec in dad en Cád i z 259 . En tre 18 95 y 18 98 Es pañ a rea l i zó el ma y or es fue r z o mi li t ar j am ás ll eva do a ca bo po r un a po ten ci a col on ia l an t es d e la II Gu e rr a Mu nd ia l. La Gue rra d e In de pe nd en ci a de Cub a se in i ci ó el 24 de f eb rer o d e 189 5 y en es e mis mo añ o ar ri ba ron a la is l a 103 .7 61 so ld ad os ( el a ño a nt eri or n o ha bía n s up era do l os 5. 4 00) 260 . El con sid era bl e c on ti ng en te c ast ren se ( de st aca d o o de pa s o) co n b as e en la pr ov in ci a ga di ta na j ug ó un p ap el ca d a vez m ás i mp orta nt e co n fo rm e se r ec rud ecí a el co nf li ct o col on i al y, dad o su ma yor pe so rel ati v o en el c on ju nt o and al uz, exp li ca q ue est a "e mi gra ci ón " se in crem en ta ra en par al el o a la di sm in uci ón d e la co r ri en t e esp añ ola en gen er al y, p or e ll o, te nd ie ra a c om pe ns ar la ca ída d e la de ot ra s pr ovi nci as and alu za s en el t ot al reg io na l. En 18 95, de lo s emi g ra nt es an da lu ce s a Cu ba el 95 ,8 0 p or 100 est aba n 259 Par a ev i ta r eve n tua les er ror es en la in te rpr eta ci ón po s t er ior de la s es tad íst ic as , el I .G .E. re com en d ó qu e a pa rt ir d e 18 96 se de sa g re gue n las cif ras de lo s f un ci on ar io s ci v ile s y mi lit ar es de l có m pu t o p ro v in cia l de "v er d ad er os em ig ra nt e s" (a g ri cu l to re s y c o mer ci an tes ). E l "de sa st re d e l 98" des v eló , en tre otr as c osa s, lo pa rc ia lm ent e ta r d ío de es ta dec is ión . I .G .E. : Es tad ís t ic a d e la emi gra c ión é inm igr ac i ón [ .. .] 18 91- 1 89 5 , Ma dr id , 18 9 8. 260 MO RE NO F RA GIN ALS , M. R. y MOR ENO MA S Ó. J. J. : Gu err a, m igr ac ión y mu e rt e. (E l ej érc ito espa ño l e n C uba c omo v ía m i gr at or ia) , op. ci t., p . 12 7. TD- Francisco Cont reras P érez 404 av eci nd ado s en Cá diz ( so br a dec i r q ue en su i nm ens a m ay orí a era n ho mb res jó v en es) , gu ari smo al g o má s alt o al de su p a rt ic ip ac ió n me di a en es ta cor rien t e an da lu za (8 1, 18 po r 100 ) y ab rum ad ora me nt e sup eri or al de su p ar ti ci pa ci ón en la s ot ras am eric an as. N o ob st an t e e st e ap ort e emi gr at ori o "o f ic ial ", lo s av eci nd ado s en A n d al u cí a sól o r epr ese nt ar on e l 6 , 4 6 p or 100 d el to t al de es pa ño le s q ue s e d ir i gi er on a Cu ba a l o l a rg o d el p erí odo qu e es ta mo s an al iz an d o. Es tas fu ero n l as f or mas de em ig rac i ón d ir ec ta a Cub a. Pe r o ta mb ié n se dio un a re em i g ra ci ón d es de ot ros paí ses am eri can os . Se gú n lo s inf orm es gen era do s p or e l c o ns ul ad o ge n era l d e E spa ña en Ar g en ti na, u n "nú mer o in ge nt e" de l os emp obr eci do s es pa ñol es l le ga d os en 18 89, al di fun di rs e l os pr oy ect os d e i n mi g rac ión y co lo n i za ci ón pr esu p u est ad os pa ra Cu b a en 18 8 7, so li ci tar on l a "r epa t ri ac i ón" ofi ci al ha ci a la is la . Como se ha di ch o, en A rg en ti na se pa sab a en la dé ca da de 18 90 po r un p erí odo d e re c es ión eco nó mi ca, qu e ha cí a má s di fí cil la in teg raci ón s oc io l ab ora l d e est os re cié n l le ga d os , ent re el l os g ra n pro p orc ión de and alu ces . Co mo re sp u es ta, y en coo rdi nac ión c on los co ns ul ad os es p añ ol es a cu yas pu erta s s e ag olp aba n es pa ño le s sol ici ta nd o se r r ep at ri ado s, el go bi ern o col oni al de Cu ba y el Cí rc ul o d e Ha ce nd ad os ll ev ar on a ca bo al gu nos pr oy ect os d e t ra sv as e d e es pa ño l es de sd e Ar ge nt in a y B ra si l p ara s er TD- Francisco Cont reras P érez 405 as ent ad os co m o col on os . Es to s pr oy ec t os de rep at ria ci ón i mpo n ía n ci ert as c on di ci on es a los be n ef i ci ado s, des ta can do l a d e q ue t od os de bí an pe rm an ec er co mo m an o d e obr a ag rí co l a en la s exp lo ta ci on es cu ban as a l as q u e s e d es ti na ran 261 . En el si gl o XX, la s e gm ent ac ión d el fl uj o emi g rat ori o an da lu z po r d est in o p ar ec e pr es ent ar otr o s ra sg os sig ni fi ca t iv os. Ah ora b ie n, l a di fi cu lt ad de su aná l is is ra di ca en qu e el I. G.E . no of rec e ya , com o ad ela nt am os, l os es tad il l os co n l os d at os c ru zad o s: ori g en pr ov i nc i al /p aí s d e des t in o. Au nqu e só l o se a a mo d o in di ca t iv o, em pl ea r em os la p r op o rci ón de ca da d es ti no en tr e el c on ju nt o de em ba rqu es ef ect ua dos p or l os pu ert os an dal uc es par a ap li car la , co mo co efi ci ent e di s t ri bu id or, al c ómp ut o to t al de tod os aq u ell os qu e de cl ar ar on te n er su vec in da d en An da lu cí a. Con est e cál cul o, es ti mam os la s eg m en t ac ió n d e la co rr i ent e and alu za p or d est in o. a pa rti r de la me di a d e lo s año s en t o rn o a los d os ú lt im os má xim os em ig rat ori os d e es t e p ri me r ci cl o ma si vo co nt emp orá ne o ( 191 2-3 y 19 20- 1). 261 Arc h iv o G ene ra l de la Ad min i st rac ión (A .G. A.) , Se c c ión de As un to s Ex te rio r es (A . E. ), ca ja 9 0 07. TD- Francisco Cont reras P érez 406 Estimación de la partic ipa c ión de l os prin c ipa les país es de de s tino en la emigración andaluza, 1 912- 3 y 1920-1 Destino 1912-13 1920-21 Coef icie nte emigrator io Emigració n estimada Coef icient e emigrator io Emigración estimada Argentin a 0 ,6 4 2129 1 0,23 7049 Brasil 0,03 998 0,00 0 Cuba 0,0 3 998 0,25 7662 Pto . Ri co 0,00 0 0,01 306 EE. UU. 0,01 333 0,09 2758 Arge lia 0 ,09 2994 0,36 1103 3 M a rruecos 0,1 4 4658 0,28 8581 Otros 0,07 2329 0,03 9119 El coe fi c iente s e ha hall ado s ob re la base d el númer o de em bar cados por des ti no en l os pu ertos andaluces para, un a v ez cal cu l ado , s er ap l i ca do a l a m ed i a anua l de l a e m i gra c i ón ext er i or an daluza en cada pe ríodo cons i dera do . Fuen te: I. G .E.: Estadí stica d e emig raci ón .. . (var i os año s ). Elabora ción pro p i a. De be m os s eña la r q ue la s ci fra s de lo s pu ert os d e Má lag a y Al mer ía d eb en se r má s ap rox im ad a s al des ti no re al d e su res pe ct iv a em ig rac i ón p rov in ci al qu e la s d el pu ert o d e Cá di z, en ta nt o qu e es t e úl ti m o pu ed e p re se nt ar un se sg o d eb i do a qu e, con r es pec t o a aq uel l os ot r os d os, p res en t a un a m ay or h et e rog en eid ad r eg i ona l en tr e lo s pa s aj ero s em ba rc ad os 262 . La pr op orc ió n de an da luc e s ent r e el pa sa je emb ar ca d o en l os pu ert os de la reg ió n pr es en ta , en 1 91 2, 262 Po r o tr a pa r t e, ha y qu e ten er en cu en ta qu e, so br e t od o tra s la 1. ª Gu err a M un dia l, au men t a el nú mer o de an d al uc es qu e d ec id en em bar c ar por ot ro s pu e rt os es pañ ol es , c om o lo s de P on te v ed ra , a l hab er se re du c id o el nú mer o de bu qu es qu e t oca ba n Cá d iz y uti li z ar se el fe rro car r i l en los tra sa l a dos ter res tr es . En con cr eto , 103 3 an da luc es emb arc ar on en otr o s pu ert os ga ll ego s en 192 0, de ell os alg o má s de la mi ta d era n de Al m er ía , pr ovi n ci a tod av í a ma l c omu ni ca da co n el r es to de su re gi ón. TD- Francisco Cont reras P érez 407 es to s va l or es: Má la ga ( 8 4, 27 p or 10 0; si en do el 61, 6 0 p or 10 0 ma lag ueñ os ) , Al me rí a (7 7, 15; 61, 03 alm eri ens es) y Cá di z (59 , 55; 20, 7 8 g ad it ano s) . Co ns i de ran d o est as prec au ci on es, en l os m áx i mo s em ig rat ori os co ns id era d os d el si gl o XX , obs erv am os qu e l o s des ti no s tr ad ic io na le s (A rg e nt in a, Bra si l, Cu ba y Arg el i a) pi erd en , en su co nj un to , pes o en la em i gr ac i ón por pu ert os an dal uc es. Si en 18 8 8- 90 atr aí an el 87 p or 10 0 d e l a em ig ra c ión an dal uz a, a pr i nc ipi o de l es te si gl o b aj an h as t a r epr es en ta r m eno s de l 78 po r 1 00. Ma rru ec os su rge e n el n or t e de Áf ri ca com o al te rn at i v a ge og ráf ica a la co rri en te ar g eli na. La s n uev as p ers p ect iv as sur gi da s de l est abl ec im ien t o del d obl e p ro t ect orad o f ran c o -e spa ñol fa vor eci er on e l f lu jo em ig rat ori o, con l o q ue, por un a p art e, se co nf irm ada l a te nd en ci a i ni ci ad a du ra nt e coy unt u ra b él ic a de 19 14- 19 (a par ec e c om o al ter na t iv a ce rca n a al di sl oca rs e el tr an sp ort e tr as atl án ti co) y, po r ot ra, se r es p on d ía a l a d em an da de tr ab aj ado r es su sci tad a po r el in cr eme nt o de las i nv er si one s fr an c esa s en su pa rt e de l t err it ori o. En Amé ri ca , E st ad os Un id os vi en e a re em p la zar a Bra sil co mo de st in o en 1 92 0- 21, c on fi rma nd o la t en den cia de p ri nc i pi os d el s ig lo cu and o lo s pa saj es de l a Boa rd of Im mi gra ti on of H aw ai i co mp etí a co n los br asi leñ os . Cu ba en 19 20 ad qu ie r e un r en ac i do i nt e rés pa ra TD- Francisco Cont reras P érez 408 l os ma la gue ño s e n con cr eto , tra s hab er si do pr á ct ic am ent e de se ch ad o co m o des ti no en 19 1 2 en fav or de Arg en ti n a. La em ig rac i ón a A rg en t in a exp li ca de nu evo en gr an pa rt e el má xi mo d e 19 12- 3, si en d o en est a oca si ón Al me rí a (p or de l an t e d e Cád iz y Má lag a) l a p rovi nc ia q u e m ás em ba rqu es r eg i st ra co n e st e d est in o. So n nu me ros as la s d ud as q ue ex is te n sob re l o s de te rmi na nt es de e st e re br ote emi gra to ri o. Be rn al n o lo int ent a, Ma teo Avi l és no lo acl ara y Sá nch ez Al ons o n o c on c r et i za. Lo ci ert o es qu e l a em i gr ac i ón a Am é ri ca d e 19 12- 3 afe ct a, en g en er al , má s i nt ens am en t e a nu eva s pr ov in ci as an da l uz as qu e en 1 8 89. Un a ex pl ic ac i ón pu ed e d ed uc irs e de l ca mb io de l ti po de ara n c el es tu di ado po r Sá nc he z Al ons o, que ar rui nar ía a lo s p equ eñ os p r op ie t a ri o s ce r eal íc ola s, co n l o qu e a l a cri sis de la ag ri cul tu ra ex po rta dor a s e un ía l a c ri sis de l as m ayo ri ta ri as z on a s de s eca n o. Ah ora bi en, en l as n uev as p ro vi nc ia s el ce ns o ag rar i o m ue st r a un a men or imp ort an ci a de l os p eq ue ño s p rop i eta ri os , los m á s vu ln era b l es a la s cr i sis y co n rec ur so s par a p ag ar se el pa sa je . Un a se gu nda p os ib il i da d exp li cat iv a se d i rig irí a a bu sc ar en tre lo s de te rmi na nt es de es te se gu ndo al uv ió n el ef ect o ac um ul ado d e la i nf or ma ci ón y l as c ade na s m igr at or ia s qu e s e ge n era ba n de sd e 1 88 9. No exi st e, a la esp e ra de la s in ve st iga ci on es qu e est amo s re al iza n d o so br e lo s par t es c o ns u la res, d at os qu e co nf i rm en es t a su po si ci ón , TD- Francisco Cont reras P érez 409 má xim e cu an do Al me rí a no ha bí a pa rt i ci pa do d e ma n era im po rt an te en e l alu vi ón am eric an o d e 18 89. A l a lu z de l os da t os d el P ri me r C en s o Ag ra rio d e E spa ña (1 9 62 ) 263 y de sd e un a per sp ect iv a ma c ro an al ít i ca , res ul ta ra zon ab l e ad ela nt ar qu e est e re b ro t e p od ría es ta r r el ac ion ad o co n la cr is is d e ot r os t ip os d e t en enc ia d e ti er ra : n o s erí a t ant o l a cri si s de l a pe qu eña p rop i eda d com o la d e la p eq ue ña exp lot ac ió n en su co nj un to , est o es, la de l arr end at ari o ta mb ién (y en men or m edi da e l ap arc ero ) . Es t as do s últ im as son fo rm a s de te n en ci a má s ex te nd id as en las com arc a s occ id ent ale s de An da l uc ía qu e l a pe qu eña pr op i ed ad , co mp at i bl e c on la exi ste n cia de una gr an pr op i ed ad y c on un tra di ci ona l ap rov ech ami ent o c e re al íc ol a. La ex ten si ón de l ar r en da mi ent o ha b í a sid o el f ru t o del p roc es o de " c am pe si ni zac i ón " qu e ac omp añ ó a l a s r ef o rm as li be r al es d e la p rim era mi ta d d el si g lo XI X en A nd alu cí a 264 . En co nc ret o, si t om am os c om o va ri ab le ex pl ic at i va l a pr op orc i ón d e ar re nd at ar i os e n l as pro vi nc ia s an dal u zas y c om o va ria bl e de p end i en t e su s ta s as de em ig ra ci ón p or 1 00 0 ha b. en 263 I ns titu to Nac io n al de Es ta d ís tic a (I .N. E. ): Pr i me r Ce ns o Ag ra ri o de E sp aña (oc tu b re de 19 62). R esú men es nac i on al es , Ma dr id , 1 96 6. 264 V éan se lo s es tu di os re al iz ados po r l os m iem br os de l Gr up o de Es tu di os Agr ar io s , don de e l "pr oc es o d e cam pes ini z a ci ón" es def inid o c om o " e l acc e so a la p rop i eda d o a la ex p lo tac ión de la tie rr a de l ca mp es ina d o" . Gru po Es tu di os A gr ar io s (G .E .A .) : " Tr an sfo rm ac io n es a gra ria s y ca mb ios en la fu n c ion a li dad de l os p ode re s loc a les en la Al ta An dal uc ía, 1 750 - 19 50" , Not ic ia r io de h is tor ia a gr a ri a , n .º 10, Za r ag oza , 1 99 5, p p. 35 - 66. TD- Francisco Cont reras Pérez 501 (D el ega ci o ne s en H ue lv a y Se vi ll a) . F on do : In st i tu to Nac i on al de Es ta dí si t ca ( Del eg ac io nes en Hu e lv a y S ev il la ). -- - : Res ul ta do s pr o vi si on al es d el ce ns o de la pob la ci ó n d e Es pa ña se gú n el emp ad ro n am ien t o h ec ho en la Pe ní ns ul a e is l as ad ya cen t es el 31 de di ci emb r e d e 18 9 7 (D i rec ci ón Ge n er a l d el In st i tu to Ge og rá fi c o y Es ta dí st i co) , Ma dr id , Im pr ent a d e la D. G. I. G.E . , 1 899 . F ond o: Ins t it ut o Na ci on al d e Es t ad ís i tc a (D el ega ci o ne s en H ue lv a y Se vi ll a) . -- - : Cen s o d e la p ob l aci ón d e E s pañ a s eg ún el e mp ad ro n am ie nt o he ch o en la Pe ní ns u la e is la s ad ya c ent e s el 31 de d ic i em b re d e 19 00 ( Dir ec ci ón G en era l del I ns ti tu to Ge og rá fi co y E s ta dí st i co) , Ma dr id , I mp re nt a d e l a D. G. I. G .E ., 190 2. F on do: In s ti t ut o Na ci on al d e Es ta dí si t ca ( Del e ga ci on es e n Hu el va y S e vi ll a) . -- - : Cen s o d e la p ob l aci ón d e E s pañ a s eg ún el e mp ad ro n am ie nt o he ch o en la P ení ns ul a e i sl as a dy ace nt es en 31 de d ic ie mb re d e 19 10 ( Dir ec ci ón G en era l del I ns ti tu to Ge og rá fi co y E s ta dí st i co) , Ma dr id , I mp re nt a d e l a D. G. I. G .E ., 191 3. F on do: In s ti t ut o Na ci on al d e Es ta dí si t ca ( Del e ga ci on es e n Hu el va y S e vi ll a) . -- - : Cen s o d e la p ob l aci ón d e E s pañ a s eg ún el e mp ad ro n am ie nt o he ch o en la Pe ní ns u la e is la s ad ya c ent e s el 31 de d ic i em b re d e 19 20 (D ir ec ci ón Gen e ral de Es ta dí st i ca) , Mad ri d, Tal le re s d e la DG de l In st i tu to G eog r áf ic o, 1 922 . Fo nd o : I ns ti tu to Na ci on a l de Es ta dí si t ca ( Del eg ac io nes en Hu e lv a y S ev il la ). -- - : Cen s o d e la p ob l aci ón d e E s pañ a s eg ún el e mp ad ro n am ie nt o he ch o en l a Pen ín su la e i sl as ad ya cen te s del no rt e y co st a oc ci den t al d e Áf r ic a el 31 de d i ci em br e de 19 30 (Di r ec ci ón Gen e ra l d el Ins ti t ut o Ge og rá fi co , C at as t ral y E st ad ís ti c o) , M ad rid , Ta ll er es de l In st it u t o Ge og rá fi co y Ca ta st ral , 19 32 . F on do: In st i tu to Nac io nal de Es ta dí si t ca (De l ega ci on es en Hu el va y Se vi ll a) . -- - : Es ta dí st i ca d e l a em ig ra ci ón e i nm i gra ci ón de Es pa ña en los añ o s de 1 88 2 a 18 90 ( Di rec ci ón Ge ne ra l d el In st i tu to G eo gr áf i co y Es ta dí st i co) , Ma dr id , Im pr ent a d e la D. G. I. G.E . , 189 1. Fo nd o: Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S. -- - : Es ta dí st i ca d e la em ig rac i ón e in mi g rac ió n de E sp añ a en el qu i nq uen io 1 891 - 18 95 (D ir ec ci ón Gen e ra l del Ins ti t ut o Geo g ráf ic o y Est ad í st ic o) , Ma dr id , Imp ren t a de la D. G.I .G .E ., 18 98. F ond o: Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S. -- - : Es ta dí st i ca d e la em ig rac i ón e in mi g rac ió n de E sp añ a en el qu i nq uen io d e 18 96- 1 90 0 (D ir ec ci ón G en era l d el In s t it ut o TD- Francisco Cont reras Pérez 502 Ge og rá fi co y Es ta d ís ti co ) , Mad ri d, I mp ren ta d e la D. G .I . G.E ., 19 03 . Fo nd o: Mi n is t eri o de Tra ba jo y AA .S S. -- - : Es ta dí st i ca d e l a em ig ra ci ón e i n mi g rac ió n d e E sp añ a en los añ o s 19 01 y 19 02 ( Dir ec ci ón Gen er al d e In st it ut o Geo gr áf i co y Es ta dí st i co) , Ma dr id , Im pr ent a d e la D. G. I. G.E . , 190 3. Fo nd o: Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S. -- - : Es ta dí st i ca d e l a em ig ra ci ón e i n mi g rac ió n d e E sp añ a en los añ o s 19 03 a 1 906 ( Di rec ci ón G en era l de l In st it ut o Ge og rá fi c o y Es ta dí st i co) , Ma dr id , Im pr ent a d e la D. G. I. G.E . , 190 7. Fo nd o: Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S. -- - : Es ta dí st i ca d e l a em ig ra ci ón e i n mi g rac ió n d e E sp añ a en los añ o s 19 07 y 190 8 (D i rec ci ón Gen e ral de l In st it ut o Ge ogr á fi co y Es ta dí st i co) , Ma dr id , Im pr ent a d e la D. G. I. G.E . , 191 0. Fo nd o: Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S. -- - : Es ta dí st i ca d e l a em ig ra ci ón e i n mi g rac ió n d e E sp añ a en los añ o s 19 09 , 1 9 10 y 19 11 (Di r ecc ió n G ene ra l del Ins ti t ut o Ge og rá fi co y Es ta dí st i co) , Ma dr id , Im pr ent a d e la D. G. I. G.E . , 191 2. Fo nd o: Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S. -- - : Es ta dí st i ca de pa saj e ros po r ma r . Añ os 19 12 y 1 913 (Di re cc i ón Gen e ra l de l In st i tu to Ge og rá fi co y Es t adí s ti co) , Mad ri d, Ta ll er es de l I. G. E. , 19 1 4. Fo n do: Mi ni st eri o d e Tr ab aj o y A A .S S. -- - : Est ad í st ic a de pa sa je ros po r ma r. A ño 19 14 (Di re c ci ón Gen e ra l del In st i tu to G eog rá fi c o y Es ta dí st i co) , Ma d ri d, Tal le r es de l I .G .E ., 19 16 . Fo nd o: Mi n is t eri o de Tra ba jo y AA .S S. -- - : Es ta dí st ic a de pa sa je ro s p or ma r. Año s 191 5 ( Dir ec c ión de l In st i tu to G eog rá fi c o y Es ta dí st i co) , Ma d ri d, Tal le r es de l I .G .E ., 19 17 . Fo nd o: Mi n is t eri o de Tra ba jo y AA .S S. -- - : Est ad í st ic a de pa sa je ros po r ma r. A ño 19 16 (Di re c ci ón Gen e ra l del In st i tu to G eog rá fi c o y Es ta dí st i co) , Ma d ri d, Tal le r es de l I .G .E ., 19 17 . Fo nd o: Mi n is t eri o de Tra ba jo y AA .S S. -- - : Es ta dí st i ca de pa saj e ros po r ma r . Añ os 19 17 y 1 918 (Di re cc i ón Gen e ra l de l In st i tu to Ge og rá fi co y Es t adí s ti co) , Mad ri d, Ta ll er es de l I. G. E. , 19 2 2. Fo n do: Mi ni st eri o d e Tr ab aj o y A A .S S. -- - : Es t adí s ti ca de pasa je ro s po r m ar. A ño 19 1 9 (Di r ecc i ón Gen e ral de Es ta dí st i ca ) , Ma dr id , Im pr ent a d e Mi nu es a, 19 23 . Fo nd o: Mi n is ter io d e Tr ab aj o y AA .S S. -- - : E st ad ís ti ca de pa sa je ro s p or mar . A ño s 19 20 - 192 1- 1 92 2 (M i ni st eri o de Tra b aj o, Co me rci o e In du st ri a) , Mad ri d, Hi j os de He rná nd e z, 1 92 4. F on do : Mi ni st e rio d e Tr ab a jo y AA . SS . TD- Francisco Cont reras Pérez 503 -- - : Est ad ís ti ca d el m ov im ie nt o de bu q ues y pa sa je ro s po r ma r co n el ex te ri or . Añ os 1 92 3, 1 92 4 y 19 2 5 ( Se rv ic io G en er al de Es ta dí st i ca ) , Ma dri d, Hi j os de Her ná nd ez , 192 9. Fo nd o: Mi ni st er i o de T ra baj o y A A. SS . -- - : Est ad ís ti ca del mo vi mi en to de buq u es y pa sa je ros po r ma r con el ex te ri or . Añ os 192 6 , 19 27, 19 28 y 19 29 (C om is i ón Gen e r al de l In st i tu to Geo g ráf ic o, Cat as tr al y de Es ta d ís ti ca ) , Ma dri d , Hi jo s de He rná nd e z, 1 93 2. F on do : Mi ni st e rio d e Tr ab a jo y AA . SS . -- - : Est ad ís ti ca del mo vi mi en to de buq u es y pa sa je ros po r ma r con el ex te ri or . Añ o 19 30 (Co mi si ón Ge n era l d el I ns ti tu to G eog r áf ic o, Ca ta st ral y d e Es ta d ís ti ca ) , M ad rid , Hi jos de He rn án de z, 19 3 3. F ond o: M in is te ri o d e Tra b aj o y A A. S S. IN STI T UT O NAC I ON AL DE ES TA DÍ S TIC A: Pr im er C en s o A gra ri o d e Es pa ña (oc tu b re de 196 2) , M ad ri d, 19 66 . F on do: In st i tu to Na ci on al d e Es ta dí st i ca ( Del e ga ci on es e n Hu el va y S e vi ll a) . INSTI TUTO NACIO NAL DE E STADÍS TICA Y PO BLACI ÓN: 2º Cen so Nacional de la Repú blica Arg entina. 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