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Zamostny, Jeffrey y Susan Larson (eds.), Kiosk Literature of Silver Age Spain. Mo-dernity and Mass Culture, Bristol (UK) y Chicago (USA), Intellect, 2017, 493 pp. ISBN : 978-1-78320-665-0 [Reseña]

Clúa Ginés, Isabel

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Dicenda. 36, 2018: 371-394 391 Zamostny, Jeffrey y Susan Larson (eds.), Kiosk Literature of Silver Age Spain. Modernity and Mass Culture, Bristol (UK) y Chicago (USA), Intellect, 2017, 493 pp. ISBN : 978-1-78320-665-0 El estudio de la literatura comercial en la España de principios del siglo XX se ha ido abriendo paso en el entorno académico con intensidad creciente. En las últimas décadas, la categoría de “raros y olvidados” –que acuñó Sainz de Robles (1971) en el trabajo que constituye el arranque en toda regla de esta veta de interés– ha llamado la atención de numerosos investigadores e investigadoras que no solo han explorado este campo rescatando textos, publicaciones y autores sino que se han interrogado activamente para quién resultan raros y por qué se les ha olvidado, replanteando así, de manera profunda, cuestiones relativas a los procesos de canonización e historización de la literatura. A partir de estas preguntas –abordadas con claridad meridiana por Cecilio Alonso en su magnífico “Sobre la categoría canónica de ‘raros y olvidados’” (2008)– se ha hecho cada vez más vez evidente la urgencia de una investigación completa que afronte el estudio de ese extensísimo corpus formado por las numerosas colecciones literarias de la época contemplándolo no solo como una producción literaria negligida por la historiografía literaria sino como un fenómeno de primer orden, que surge de las prácticas culturales de la modernidad al tiempo que formula, construye y disemina la noción misma de modernidad. Jeffrey Zamostny y Susan Larson han acometido esta empresa con un rigor y ambición envidiables que se materializan en este impresionante volumen colectivo. Si Larson, en la conclusión del libro, confiesa que el deseo que movió este proyecto fue hacer justicia a un objeto de estudio “inherently open, unstable, porouse, impossibleto-contain body of texts that refuses to be perfectly encapsulated and understood by any one discipline or methodology” (423), tratando de pensar en su significado cultural como una red de flujos y reflujos, sin duda, se ha conseguido plenamente. Y es que, como Zamostny indica en la introducción, el conjunto de trabajos recogidos ofrecen una diversidad de aproximaciones que van desde el trabajo filológico clásico de exhumar, contextualizar y dar a leer textos hasta el desarrollo de lecturas ideológicas de esos materiales –siguiendo la línea de los estudios culturales–, todo ello desde una rica perspectiva interdisciplinar que incorpora constantemente la comparación con otros discursos (legales, médicos,..), otros medios (el cine), otras prácticas (el turismo, el transporte, el deporte..). El resultado es un conjunto de trabajos individualmente muy solventes pero que además establecen una incesante gama de ecos entre sí, lo que dota al conjunto de una enorme coherencia más allá de la ordenación que los editores han dispuesto. Así, por ejemplo, la traducción del capítulo “Colecciones literarias” (2001) de Alberto Sánchez Álvarez-Insúa, cartografía de referencia del fenómeno que nos ocupa y con la que se abre el volumen, establece un interesante diálogo con el penúltimo capítulo, de Edward Baker, dedicado a los quioscos como establecimientos comerDicenda. Estudios de lengua y literatura españolas ISSN-e: 1988-2556 http://dx.doi.org/10.5209/DICE.62159 RESEÑAS Reseñas. Dicenda. 36, 2018: 371-394392 ciales que forman parte de la experiencia urbana. Si Sánchez Álvarez-Insúa traza de forma magistral el funcionamiento del mercado editorial y la revolución cultural que supuso el bajo coste de la producción literaria –lo que permitió convertirla en un entretenimiento masivo– e informa de las principales publicaciones y aproximaciones temáticas que tienen cabida en ellas, la propuesta de Baker sitúa el quiosco como espacio clave en este nuevo sistema de producción y consumo. Otro ejemplo sería la tupida red de conexiones que se establece entre los capítulos de Ángela Ena Bordonada, Carmen M. Pujante Segura y Michelle M. Sharp, que ahondan en dos de los rasgos más notorios de esta literatura comercial: ser espacio de profesionalización para las escritoras y ser espacio de debate sobre género y sexualidad, rasgo especialmente notable en las colecciones eróticas. Ena Bordonada, aborda con sumo detalle la colección La novela femenina, desgranando el perfil de la editorial, el editor y sobre todo, las escritoras que en ella participaron: un caleidoscopio de perfiles ideológicos que abarcaban desde posiciones conservadoras y católicas hasta anarquistas y activistas –María Luz Morales, Víctor Català, Carmen de Burgos, Blanca de los Ríos, Margarita Nelken, Concha Espina, entre otras–. Pese a esa diversidad, las narrativas tienen hilos comunes: la tematización del amor, la sexualidad, el matrimonio o el trabajo femenino es constante y da cuenta de los deseos y las ansiedades que reverberan en torno a la mujer. Sharp se centra, precisamente, en Carmen de Burgos para analizar cómo los excesos melodramáticos de su producción literaria sirven como foro pedagógico para diseminar ideas modernizantes. Y también Pujante Segura contempla a la escritora almeriense, en este caso, su novela “La confidente”, publicada en La novela de la noche, que se contrasta con “Las simulaciones de Charito” firmada con el pseudónimo Clara Isabel de Sade; tomando como hilo conductor la idea de simulación, Pujante no solo reflexiona sobre la autoría femenina (que puede ser, como en el caso del pseudónimo, una simulación que encubre una estrategia comercial) sino que explora cómo esa autoría se inscribe en el texto estableciendo un significativo juego con las convenciones que distancia a estas obras de otras firmadas con nombre masculino. Muy conectados a los nodos temáticos que estos tres capítulos plantean, pero dejando el hilo conductor de la autoría femenina, encontramos las contribuciones de Itziar Rodríguez de Rivera, Ryan A. Davis y Leslie Maxwell Kaiura que a su vez, dialogan entre sí por plantear lecturas cruzadas de textos literarios, médicos y legales. Rodríguez de Rivera se aproxima a la imagen de la lesbiana masculina como tópico recurrente de la literatura sicalíptica, que acude una y otra vez a esta figura desde la fascinación y el rechazo, una actitud que es también propia de los discursos médicos que insistentemente exploran este ámbito de sexualidad no-normativa; por ello, concluye la investigadora, se trata de una figura clave para imaginar la modernidad y sus Alteridades. También la sexualidad y el poder del discurso médico para normativizarla y/o convertirla en perversión e inmoralidad constituye el eje del trabajo de Davis, quien analiza varias novelas de César Juarros, centradas en la sexualidad, pero planteadas como ejemplos “ad contrarium” que revelan la preocupación del autor por canalizarla de manera adecuada. Por su parte, Kaiura se ciñe a la transgresión sexual por antonomasia de la literatura del siglo XIX, el adulterio femenino, que aborda desde una perspectiva muy original: partiendo del artículo 438 del Código Penal de 1870, por el que se establecía una pena bastante suave para el marido que asesinara a una adúltera o su amante. La reforma del Código Penal en 1928 genera una enorme controversia en la prensa y un fuerte debate público, ligado Reseñas. Dicenda. 36, 2018: 371-394 393 también a la idea de legalizar el divorcio, del que la literatura popular se hace eco; y si bien las novelitas que se tratan (de López de Haro, Burgos y Guilmain) se sitúan en un espectro ideológico variable en relación a la consideración de la mujer, el hecho de que las tres señalen al marido como un criminal resulta un posicionamiento notablemente subversivo en la época. La tensión entre tradición y modernidad que subyace en el debate sobre esta reforma legal se articula también en otros espacios y prácticas culturales, que los capítulos de Luis F. Cuesta, Patricia Barrera Velasco, Eva Woods-Peiró y Manuel Martínez Arnaldos recorren desde perspectivas diversas. Cuesta explora en la producción de López de Haro y Hoyos y Vinent el tratamiento de las nuevas prácticas deportivas como emblema de una modernidad y un cosmopolitismo que se percibe en contraste con otras actividades, como el toreo, que se asocia a lo tradicional y autóctono. Barrera Velasco, centrándose en La novela semanal cinematográfica, investiga igualmente la conceptualización de la modernidad a través de tecnologías, en especial las asociadas al transporte, que remiten a ese cosmopolitismo pero que también tienen un fuerte significado emancipatorio para la mujer. El mismo cine, al que la colección toma como referencia, es una tecnología moderna que no solo cambia el imaginario sino que altera los propios medios, como Woods-Peiró demuestra explorando los trasvases entre medio literario y cinematográfico que se dan en La novela cinematográfica. Y de igual modo Martínez Arnaldos recorre los flujos de reescrituras que se dan entre las columnas escritas por Joaquín Belda en Muchas gracias y sus novelas; el investigador lee estas crónicas como “postales turísticas”, conectando la escritura de Belda con una práctica y un objeto tan definitorios de la época como el incipiente turismo y el mercado de postales y subrayando la tensión entre costumbrismo y cosmopolitismo que las recorre así como el filo crítico con el que las dota la ironía, la sátira, lo cómico. En este universo de rampante modernidad que entrevemos en los capítulos mencionados se consolida un fenómeno crucial como es la celebridad, tema que centra los trabajos de Noël Valis y Jeffrey Zamostny. Ambos investigadores lo vinculan a la figura de Álvaro Retana, “el novelista más guapo del mundo” y figura clave en la literatura comercial y en el mundo del espectáculo de la época. Valis estudia las numerosas estrategias de auto-promoción que utiliza el escritor, tomando como referencia el modelo de celebridad literaria, en particular la encarnada por Oscar Wilde, si bien cabría considerar también el paralelo con el dispositivo de celebridad utilizado por las bailarinas y las estrellas de variedades, que como la propia investigadora señala, a menudo aparecen en su novelística. Zamostny sigue esta línea pero centrándose en dos aspectos muy interesantes y conectados de manera muy creativa: el fandom y las humanidades digitales. Zamostny subraya cómo las colecciones literarias fomentaban el fandom y cómo el propio Retana retroalimentaba este fenómeno al incluir o remedar cartas de sus fans en sus obras; pero señala además cómo esa fascinación por el autor se proyecta en el tiempo y aumenta exponencialmente en el entorno digital, que ha visto nacer numerosos blogs dedicados a Retana, incluso una página de Facebook fomentada por Zamostny. El potencial del entorno digital en el estudio del ámbito que nos ocupa es también el hilo conductor del capítulo final del volumen, a cargo de Dolores Romero López, José Luis Bueren Gómez-Acebo y Joaquín Gayoso-Cabada, quienes no solo constatan la impagable aportación de Internet a la hora de hacer accesibles los contenidos de las colecciones literarias sino que exponen la experiencia canalizada en la biblio- Reseñas. Dicenda. 36, 2018: 371-394394 teca digital Mnemosine, entorno en el que se ha desarrollado un cuidadoso diseño de metadatos pensado para optimizar la investigación de un corpus tan ingente que difícilmente puede gestionarse solo mediante la digitalización masiva. Como se ve, más allá de los ejemplos concretos que se trabajan en cada uno de los capítulos, la multiplicidad de enfoques y el acierto a la hora de localizar las cuestiones medulares que pueden ayudar a pensar este corpus de la manera más productiva hacen de este volumen una referencia inexcusable en la materia. Este mérito queda ornado por dos detalles: reproducir material gráfico de las colecciones analizadas –incluidas dieciséis láminas a color dedicadas en su mayoría a las portadas de las publicaciones referidas– y agrupar las referencias aportadas por cada uno de los capítulos en una bibliografía común, cuya sola existencia ya es motivo para que cualquier investigador que se quiera adentrar en el mundo de la literatura de quiosco empiece su camino a través de esta obra. Isabel Clúa Universidad de Sevilla