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La Guerra Civil en Siria y el Programa Nuclear Iraní: dos cuestiones fundamentales en el Medio Oriente

Molteni, Atilio

Abstract

En el siguiente artículo abordaremos dos grandes conflictos que se desarrollan en el Medio Oriente estrechamente relacionados entre sí. En primer lugar, haremos referencia a las características geopolíticas de la región y luego al interés de Irán de conso

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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. La Guerra Civil en Siria y el Programa Nuclear Iraní: dos cuestiones fundamentales en el Medio Oriente The civil war in Syria and the nuclear program in Iran. Two fundamental problems in the Middle East Atilio Molteni1 Ex Embajador de la República Argentina en Israel Recibido: 09-04-13 Aprobado: 20-08-13 Resumen En el siguiente artículo abordaremos dos grandes conflictos que se desarrollan en el Medio Oriente estrechamente relacionados entre sí. En primer lugar, haremos referencia a las características geopolíticas de la región y luego al interés de Irán de consolidarse como una potencia regional, y al enfrentamiento que mantiene con los Estados Unidos. Describiremos las características de la guerra civil en Siria y las luchas étnicas y religiosas a las que dan lugar, destacando las dificultades para hallar una solución consensuada, la gran crisis humanitaria existente y la incertidumbre acerca de su resultado final. En segundo lugar, analizaremos el plan nuclear iraní, describiendo su tratamiento en el OIEA y en el Consejo de Seguridad, así como los intentos internacionales para evitar que Irán llegue a tener una capacidad nuclear militar. Tanto Siria como Irán han buscado la cooperación de Rusia. Moscú tiene intereses estratégicos en Siria originados en el período de la Guerra Fría, mientras que a Irán le suministra tecnología nuclear y militar, situaciones a través de las cuales pretende consolidar su gravitación en el Medio Oriente. 1 ([email protected]). PhD. Diplomático. Embajador de la República. CARI-Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales. Atilio Molteni. “Un nuevo Medio Oriente”. Agenda Internacional. N 27. Págs. 14-40; “El Despertar Arabe”. Archivos del Presente. N. 57-58. 2012. Págs. 135-146; El Acuerdo de Paz mas urgente, el del Medio Oriente. “Agenda Internacional”, N. 13. Julioseptiembre 2007. Págs, 16-47. 168 Atilio Molteni Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. Palabras-clave: Medio Oriente – Siria – Irán – Estados Unidos – Israel – Proliferación Nuclear. Abstract This article offers insights into two present-day conflicts unfolding in the Middle East: Syria’s civil war and tensions arising from Iran’s nuclear proliferation policy. For the Syrian case study, the author offers and overview of key historic factors that have contributed to some of the geopolitical problems which underline aspects of the current conflict. An emphasis is placed on surfacing the ethnic tensions in Syria and mapping the complexity of the humanitarian crisis in the region. The Iranian case study includes a discussion about the expanding Iranian national nuclear program. An analysis is also provided about key multi-lateral efforts to stop Iran from becoming a nuclear military power through the work of the International Atomic Energy Agency (IAEA) and the UN Security Council. Both, Syria and Iran have sought the support of Russia. Moscow’s inclination to collaborate is explained by strategic drivers at a key policy level that ensure its exerting a strong foothold in Middle Eastern action: Syria has been his ally since the Cold War; Iran on the other hand, is getting military capabilities and nuclear development. Key-words: Middle East – Syria – United States – Israel – Nuclear Proliferation. 1. Introducción El Medio Oriente ha tenido importantes períodos de inestabilidad, acentuados al finalizar la II Guerra Mundial al concluir la presencia de las potencias coloniales, consolidarse el proceso de descolonización y establecerse el Estado de Israel. Los períodos de conflicto militar más destacables entre árabes e israelíes tuvieron lugar durante los años 1948, 1967, 1973 y 1982, en el marco de la Guerra Fría. La Revolución islámica de 1979 creó una nueva realidad que, entre otras consecuencias originó la Guerra entre Irak e Irán (1980-1988) y a un intento de expandir su fundamentalismo a otros países del Medio Oriente. Luego, la invasión de Kuwait por Irak en el año 1990, dio origen a la Primera Guerra del Golfo, que coincidió con la desintegración de la URSS y el debilitamiento de su influencia en la región. Más tarde, el ataque del 11 de septiembre de 2001 de Al Qaeda a objetivos norteamericanos, produjo su intervención en Afganistán y en Irak (en una Guerra por Opción), y fortaleció al terrorismo jihadista, mientras el conflicto entre israelíes y palestinos no ha encontrado aún solución alguna, pese a los esfuerzos diplomáticos llevados a cabo en tal sentido. 169 La Guerra Civil en Siria y el Programa Nuclear Iraní... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. En este escenario, Teherán trata de preservar lo que se denominó una “medialuna chiita”, desde su territorio hasta el Líbano, pasando por Irak y Siria, por medio de una alianza política y sectaria que liga a países hostiles a Occidente y a Israel. Aspira a ser una potencia regional basándose en su historia milenaria como unidad política y de fuerte nacionalismo, e interpreta que cualquier preeminencia de otro país de la región, o de una superpotencia (como los Estados Unidos), constituye una seria amenaza a su independencia y soberanía. Luego de la invasión norteamericana a Irak, Irán apoyó a la comunidad chiita en general y al Ejército Mahdi en particular, en sus enfrentamientos contra los norteamericanos y las facciones sunitas y kurdas. El Gobierno de Irak está hoy integrado por una mayoría encabezada por Nouri al-Maliki como primer ministro, quien cuenta con el endoso de mayorías chiitas alineadas con Irán, cuya influencia política creció con el retiro norteamericano en diciembre de 2011. En Irak, la crisis interna sigue vigente por la violencia sectaria (que va en aumento y que también se relaciona con la situación en Siria) y por el abandono del pluralismo político, que lo hace vulnerable a una interferencia exterior, especialmente de Irán. Teherán ha hecho uso de la guerra asimétrica, debido a los enemigos que debe enfrentar. De allí el poder adquirido por Hezbollah en el Líbano, donde un alto porcentaje de la población es chiita y fue creada con su apoyo en 1982. Su relevancia quedó demostrada en la Guerra que la enfrentó con Israel en el año 2006 y asimismo por su intervención en el conflicto palestino-israelí, cooperando con Hamas y la Jihad Islámica en Gaza, (que integran el “Eje de Resistencia frente a Israel). Con el mismo objetivo estableció una alianza estratégica con Siria, ahora en plena guerra civil. Irán es un país persa-chiita y no árabe, por lo cual las monarquías suníes y árabes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), lo consideran una amenaza a su autonomía regional y a su estabilidad política. A la vez, debido a su producción de energía adquieren una importancia estratégica primordial para Estados Unidos y la economía global. Estos países, consideran que la intervención norteamericana en Afganistán e Irak favoreció a Irán, y le ha otorgado mayor capacidad para lograr sus objetivos en el mundo islámico. No hay que pensar que existe un enfrentamiento directo entre Estados Unidos e Irán, sino una competencia estratégica en vías de modificación y es menos previsible debido a la “Primavera Árabe”, cuyos desarrollos monopolizan la atención internacional durante el año 2013 y más allá, pues comenzó como un proceso de democratización de sus Gobiernos autocráticos y un reconocimiento del Islam político, pero se trata de un proceso de renovación que va a llevar mucho tiempo, durante el cual las diferencias sectarias y las identidades transnacionales motorizan los conflictos existentes y agravan el enfrentamiento entre sunitas y chiitas. El Gobierno de Teherán fracasó en su intento de presentarse como el gestor de la “Primavera Árabe”, que interpretó como un “Despertar Islámico” consecuencia directa de su Revolución de 1979. Cuando este proceso comenzó 170 Atilio Molteni Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. en el año 2011, los iraníes entendieron que jugaba a su favor, pues sus gobiernos eran autocracias aliadas de Estados Unidos. Sin embargo, los egipcios vivieron este levantamiento como una revolución de su pueblo sin relación con el fundamentalismo de Teherán. Además, los iraníes permanecieron indiferentes antes las acciones de Gadafi en Libia, pero lo que más lesionó sus posibilidades de influenciar a los países sunitas fue su apoyo político y militar al régimen de Al-Assad. En cambio, su propio “Movimiento Verde” anticipó la “Primavera Árabe”. La teocracia iraní reprimió en el año 2009 las manifestaciones integradas sobre todo por la juventud (el 50% de su población tiene menos de 25 años), consecuencia de las elecciones presidenciales de ese año y del fraude de los resultados de la votación, que no habrían favorecido a Ahmadinejad. Su propósito es la reforma del régimen islámico y no la desestabilización del Gobierno, y expresó su reclamo con la afirmación “Donde está mi voto” y la defensa de los derechos civiles, debido a que, desde la Revolución de 1979 el Estado iraní se fue volviendo más absolutista, totalitario e ilegítimo, aprovechando el temor y el fanatismo religioso. El Profesor Hamid Dabashi, explica que la combinación de una población muy joven que no tiene memoria de una Revolución que fue islamizada, atrapada dentro de una economía dependiente del petróleo, incapaz de generar más empleos y un movimiento social firmemente basado en la modernidad de su cultura política, produjo en Irán una tendencia inquieta y volátil a favor del cambio, cuya difusión ha sido ayudada por las redes sociales2. Históricamente, Washington implementó una alianza de facto con países como Israel, Arabia Saudita, Egipto y Jordania, pero sus políticas en favor del cambio del estatus quo dictatorial en Túnez y Egipto, difirieron de la opinión de Arabia Saudita en favor de los regímenes de Ben Ali y Mubarak. Si bien los países sunitas favorecen las acciones de Washington para lograr un Medio Oriente estable, -y en el caso de las monarquías del Golfo tienen una cooperación militar y estratégica cada vez más amplia-, también promueven una ideología de bases religiosas y conservadoras que contiene fuertes sentimientos anti-occidentales. 2. La guerra civil en Siria Siria, fue resultado de la desintegración del Impero Otomano impuesta por las potencias coloniales como resultado del Acuerdo Sykes-Picot. Se caracteriza por su gran complejidad étnica y religiosa, donde en marzo de 2011, comenzaron manifestaciones populares, primero pacíficas y después armadas que fueron extendiéndose a todo el territorio. El país fue la cuna del nacionalismo árabe y es teóricamente laico pero muy dividido demográficamente, donde predominan los suníes, y también existen minorías chiitas, cristianas, drusas y kurdas. El 2 Hamid Dabashi, Iran, New York, The New Press, 2013. p. 248/263. 171 La Guerra Civil en Siria y el Programa Nuclear Iraní... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. Presidente de Siria, Basar Al-Assad, heredó el poder de su padre Hafiz Al-Assad, quién desde 1970 gobernó en forma dictatorial logrando mantener la estabilidad política, hasta su fallecimiento en junio del 2000. Los Al-Assad pertenecen a una minoría alauí, -o seguidores de Ali-, vinculada con los chiitas, y han logrado controlar Siria, pese a ser solo el 12 % de una población estimada en 21 millones de habitantes. En el año 2009 Al-Assad prometió un proceso de democratización que no cumplió. Sin embargo, superó el aislamiento occidental que se le impuso a consecuencia de su intervención en el Líbano, su vinculación con el asesinato del ex Primer Ministro Rafiq Hariri (que dio lugar a un movimiento popular que lo obligó a retirarse de el Líbano) y sus relaciones con Irán, situación que ha mutado con la “Primavera Árabe”, la que abre un nuevo capítulo en la historia de su país y de la región. Al comenzar los incidentes, Al-Assad argumentó que la inestabilidad que se extendió a su país no se debía a una cuestión interna, sino a una conspiración externa organizada por los Estados Unidos e Israel, y su respuesta fue una feroz represión, que en más de dos años causó más de 100.000 víctimas. Como consecuencia, la situación humanitaria se ha deteriorado y los refugiados cruzan las fronteras huyendo hacia el Líbano, Jordania, Irak y Turquía. Actualmente son más de un millón seiscientos mil, mientras tres millones de personas se han desplazado internamente, en tanto los daños suscitados en la economía se calculan entre 60.000 y 90.000 millones de dólares. En enero de 2013, Al-Assad afirmó que no renunciaría, ni negociaría con los rebeldes y rechazó la oferta de una transición ofrecida por el representante especial de la ONU, Lakhdar Brahimi3, posición que mantiene hasta el presente. Al-Assad cuenta con el apoyo del ejército, de las fuerzas de seguridad, y de los denominados “shabbiha”, donde los alauí son mayoría, pero también con el asentimiento de diversos grupos sociales y de otras minorías que temen el triunfo de la oposición, fundamentalmente sunita. Muchos de sus seguidores especulan que su caída pude llevar a la desintegración del Estado y desconfían de los propósitos sectarios de los rebeldes. Sin embargo, el poder de Al-Assad depende de la coerción que ejerce utilizando aviones, helicópteros, misiles balísticos y artillería, que hacen estragos en la indefensa población civil. La situación del dictador sirio se deteriora gradualmente, pero no existen signos, por el momento, que vaya a colapsar. Los efectos de los enfrentamientos se están extendiendo al Líbano, Jordania e Irak4, pero para algunos analistas se trata de una guerra regional con su centro en Siria, en lo que se define como “un arco de crisis transnacional”. Por ello, la intervención de grupos extremistas originarios de diversos países que buscan instalar un Estado Islámico va en aumento, representados por el denominado “Jabhat al-Nusra”, que es una extensión de la organización Al Qaeda 3 3 Editorial del Washington Post, January 7, 2013. 4 FP Mideast Daily, March 28, 2013. 172 Atilio Molteni Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. iraquí denominada (ISI), con gran experiencia militar adquirida en su intervención anterior en Afganistán e Irak. Otro factor a favor de Al-Assad, se vincula con su alianza con Irán y el Hezbollah. La situación de su aliado sirio, es un tema principal para Irán, quien lo apoya militarmente mediante el envío de contingentes de su Guardia Revolucionaria Islámica (GRI). Irán es el único país que tiene sus tropas especiales (y no grupos masivos de soldados) peleando en territorio sirio. Algunos analistas destacan que, en realidad, está luchando su propia guerra a expensas del pueblo sirio. Entre tanto prosigue con su programa nuclear, la polarización sectaria de los chiitas en la región beneficia a Irán. Siria e Irán poseen políticas basadas en elementos comunes. En el Líbano, han apoyado a las fuerzas chiitas, como el Hezbollah, pero también cooperaron en múltiples sucesos vinculados con la presencia norteamericana en Irak. Actualmente, tropas de Hezbollah combaten asistiendo al gobierno sirio junto a la GRI. En el caso de un cambio de régimen, Teherán tendría menos posibilidades de concretar represalias contra Israel, debido a que el Ejército sirio no podrá actuar como su “proxis”, ni Damasco sería el camino apropiado para aprovisionar al Hezbollah. Por ello es que su líder Nasrrallah, otorga apoyo militar al régimen sirio pues, como chiitas, se consideran una minoría regional y quieren preservar el régimen de resistencia que conforman con Irán optando por enfrentar a los sunitas en Siria creando una profundidad estratégica que les evite ser vulnerables en su propio país, dado que la caída de Al-Assad provocaría un cambio significativo en el Líbano. Para ellos, no es una cuestión de interés político sino influye en su propia existencia. Un nuevo desarrollo tuvo lugar a principios de febrero de 2013, debido al bombardeo por Israel a un convoy portador de armamentos (misiles antiaéreos SA-17 de procedencia rusa, capaces de neutralizar a su aviación). Esta acción refleja su preocupación de que la organización chiita pueda aprovechar la situación para obtener armas sofisticadas que podrían ser utilizadas en su contra, y también los israelíes tienen en cuenta que los enfrentamientos sirios pueden lesionar su control sobre las Alturas del Golán. Para enfrentar a Al-Assad, se organizó el denominado “Ejercito Libre de Siria”, integrado por desertores y por civiles rebeldes, donde los “Hermanos Musulmanes” tienen una participación significativa, pero ahora están especialmente afectados por la caída de Presidente Morsi en Egipto. A fines del año 2012 en El Cairo, se estableció un Consejo Militar a cargo del General Salim Idriss, quien buscaría lograr un control de las fuerzas rebeldes. En octubre de 2012 éstas pasaron de una guerra de desgaste a una de posiciones, mientras en diciembre comenzaron a atacar Damasco buscando la caía del Gobierno5, pero actualmente existe un ofensiva militar de las fuerzas de Al Assad, que están operando en forma más cohesiva y el 5 de junio obtuvieron una victoria significativa al 5 Sorting out the Syrian opposition “Washington Post”, April 3, 2013. 173 La Guerra Civil en Siria y el Programa Nuclear Iraní... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. tomar la ciudad de Qusair, -estratégicamente importante por facilitar el acceso de suministros desde el Líbanoy se están extendiendo al corazón de la zona alauí del noroeste, buscando transformar la ciudad de Homs, en un centro de su accionar militar desde donde atacar otras zonas dominadas por los rebeldes. Estas acciones demuestran que el régimen sirio está lejos de ser vencido, mientras su situación económica no es crítica debido al apoyo financiero de Irán, Rusia y en menor grado de China. Debido a la falta de unidad de la oposición, de objetivos estratégicos claros y de una alternativa política viable, ahora la situación militar es cambiante y la violencia sectaria se extiende y agrava. En Estambul, comenzó funcionando el denominado “Consejo Nacional Sirio”, que no pudo unificar a un frente opositor efectivo, y en noviembre de 2012, se creó la “Coalición Nacional de las Fuerzas Revolucionarias y de Oposición de Siria”, como organización “paraguas”, presidida en su momento por el Sheik al-Khatib, figura moderada reconocida en el país, que trató de coordinarse con los grupos combatientes y evitó apoyar a las fuerzas jihadistas, contando con legitimidad internacional resultado de su reconocimiento por más de 100 países. A fines de marzo de 2013, la Liga Árabe, la autorizó a tomar el puesto de Siria en esta Organización, pero para estar en condiciones de gobernar y administrar el país en la era post Al-Assad, se puso en marcha la formación de un Gobierno Provisional y se nombró a Ghassan Hitto como su titular6. Esta decisión motivo la renuncia de al-Khatib en abril y actualmente su Presidente provisorio es Ahmad Barba. No obstante, estas organizaciones institucionales no son tan relevantes ni funcionales como las fuerzas que luchan en el terreno. La posibilidad de alcanzar una solución política mediante una acción decidida del Consejo de Seguridad, chocó con la posición rusa y china las cuales vetaron varios proyectos de resolución. Los Estados Unidos han buscado un acuerdo con Rusia para intentar ponerle fin a la violencia pero, Moscú se ha opuesto a una solución que desplace a Al-Assad del poder, argumentando que el conflicto debe resolverse a través de negociaciones y que se lo debería incluir en cualquier arreglo. Los intereses rusos pasan por sus antiguos lazos políticos y económicos con Siria, por su base naval en Tartus, y sobre todo, por impedir el colapso del Gobierno, que interpretan como una lucha entre un régimen secular y grupos islamistas sunitas, que podría extenderse al Cáucaso ruso, de una manera similar a lo ocurrido en Chechenia. En síntesis, Rusia considera a la guerra civil en Siria, como un acontecimiento significativo en su política para mantener su influencia en la región. La opinión contraria al régimen, está representada, entre otros, por los Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, pero también por Turquía, Jordania, Arabia Saudita y los demás integrantes del CCG. Washington, en su momento sostuvo que los días de al-Assad estaban contados, ha sido reacio a una opción militar (como el envío de tropas y zonas de interdicción de vuelos), entre otras 6 Entanglement at home and abroad, “The Economist”, March 28, 2013. 174 Atilio Molteni Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. razones, por sus propias experiencias en Irak y Afganistán y su interés prioritario en la agenda interna, pero la extrema prudencia del Presidente Obama que se funda también en el convencimiento de que los acontecimientos en Siria están fuera de su control, fue criticada por políticos y medios de prensa que la interpretaron como una falta de liderazgo y, en cambio, favorecen una intervención por razones humanitarias y estratégicas. Por primera vez, a mediados de junio, la Administración norteamericana, argumentó que la utilización de armas químicas por el régimen sirio contra su propio pueblo dio lugar a que cruzara una línea roja establecida por el Presidente Obama en agosto de 2012 -hechos no reconocidos por el gobierno rusoy eligió una opción intermedia y limitada, al expandir su ayuda y enviar armas livianas y municiones a los rebeldes sirios (evitando incluir equipos más sofisticados, que pudieran caer en manos de las fuerzas jihadistas). Por su parte, los demás Estados mencionados brindan ayuda humanitaria, inteligencia y otros implementos militares a los rebeldes moderados, destacándose entre ellos Arabia Saudita que está tratando de anular el arco chiita, intentando organizar en Siria un Gobierno sunita que fortalezca su propia seguridad. En el campo militar los opositores árabes y occidentales que integran el Grupo de Amigos de Siria, acordaron a mediados de junio en Doha, entregar ayuda militar urgente, con el propósito de contener la contraofensiva de las fuerzas de Al-Assad, pero también para compensar el creciente poder de los combatientes jihadistas. En cuanto a las iniciativas diplomáticas, el desarrollo más reciente estuvo a cargo de los líderes del G-8, el grupo de los países más industrializados del mundo, quienes acordaron el 18 de junio en la Cumbre de Irlanda del Norte, impulsar la conferencia de paz propuesta por Estados Unidos y Rusia, que se celebraría en una fecha a determinar (en Ginebra) a fin de debatir la formación de un gobierno de transición con plenos poderes ejecutivos, donde deberían participar todas aquellas fuerzas que tengan influencia sobre la situación en el terreno, pero este es un tema que provoca criterios opuestos entre los países convocantes. El presidente ruso, Vladimir Putin logró bloquear la petición occidental de exigir la salida de Al Assad, el punto más discutido en esta agenda política. “The International Crisis Group”, en el Informe Nº 43, publicado el 27 de junio, destaca que el conflicto continúa escalando y que no existe una salida para ninguna de las partes, pues mientras ambas apoyan una solución política, cada una la concibe como la capitulación de la otra. A su juicio existen tres opciones para cambiar la dinámica existente, difíciles de llevar a cabo. La primera, sería lograr la caída del régimen mediante una intervención masiva occidental sin garantía alguna de obtener una “victoria” a largo plazo, la segunda, consistiría en la consolidación del Gobierno actual, lo cual importaría un alto precio moral y geopolítico para sus oponentes, que interpretan este conflicto como un enfrentamiento con Teherán mediante “proxis” y buscan un cambio de régimen. La tercera opción sería buscar una salida negociada conducida por los Estados Unidos y Rusia, por la cual los actores sirios compartan el poder y se logre obtener un entendimiento regional, aceptable para los campos rivales conducidos respectivamente, por Irán y Arabia 175 La Guerra Civil en Siria y el Programa Nuclear Iraní... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. Saudita. A su juicio, ésta sería la solución óptima pero es difícil de imaginar en el presente, pues no es evidente un acuerdo político negociado entre las partes, salvo que ellas modifiquen sus posiciones, y acepten una solución no sectaria que preserve al Estado y sus instituciones, se logre un cese del fuego, se garantice el estatus de las minorías, se aumente la asistencia humanitaria y una transición moderada hasta la celebración de elecciones supervisadas por las ONU. Se puede afirmar que hasta ahora la comunidad internacional ha fracasado en encontrar una solución política y el país está en caída libre debido a que existe una crisis irreversible y compleja con la participación de una insurgencia internacional por ambos bandos, lo cual se agrava por su posición geográfica central y la situación endeble de algunos de sus vecinos. No se puede predecir cuál será el resultado final y se puede desembocar en una anarquía total, con el peligro de que las armas químicas y otras de gran poder ofensivo, caigan en poder de grupos alineados con Al Qaeda, mientras continúan los combates donde un gobierno frágil coexiste con milicias armadas, en un marco de inestabilidad y luchas por el poder, que va a mantenerse dada la ayuda que ambas partes reciben de sus aliados. 3. El programa nuclear iraní Sus ambiciones nucleares constituyen uno de los problemas más sensitivos que enfrenta la comunidad internacional. Irán ha buscado obtener tecnología nuclear desde 1950, utilizando el programa “Átomos para la Paz”. En los años 70 hizo progresos constantes en un ambicioso programa, respondiendo al interés del Shah Rehza Pavlevi de modernizar e industrializar su país, con la ayuda y la transferencia de tecnología occidental y el desarrollo de una capacidad científica local. En el año 1968 Irán suscribió el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), cuyo propósito es prevenir la adquisición de armas nucleares por los países que no hubieran fabricado o explotado un arma nuclear o cualquier otro artefacto explosivo nuclear al 1-1-1967 –lo ratificó en el año 1970-, por lo cual sus actividades nucleares quedaron sujetas a la inspección del OIEA, encargado de la administración de sus salvaguardias7. Posteriormente, Irán suscribió con el OIEA un Acuerdo de Salvaguardias Comprensivo, en vigor desde el 15-51970, que le permite controlar la veracidad de que sus declaraciones sobre sus materiales nucleares sean correctas y completas8. A partir de la Revolución de 1979, que transformó el régimen monárquico y autocrático pro-occidental de Irán en una República Islámica, se consideró a este Plan Nuclear como otra herramienta del control imperialista del país y de un costo financiero insostenible. Todos los proyectos en marcha fueron suspendidos, 7 Doc. IAEA INFCIRC-140, April 22,1970. 8 Doc. IAEA INFCIRC-214, December 13, 1974. 182 Atilio Molteni Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. Estas informaciones acrecentaron la preocupación de Israel por el plan nuclear iraní. Netanyahu lo considera como una amenaza existencial, buscando combinar la presión diplomática con las amenazas de un ataque militar inminente. Cabe recordar que en 1981, Israel atacó y destruyó el reactor próximo a su etapa crítica en Osirak (Irak), y en el 2007, hizo lo propio con un reactor en construcción en Siria. Sin embargo, esos objetivos eran vulnerables en comparación con las instalaciones iraníes, debido a la distancia, a su dispersión y a la protección de que gozan. Por ello, los especialistas israelíes, dudan que esta actitud sea aconsejable teniendo en cuenta las limitaciones de su capacidad militar y subrayan que daría lugar a una respuesta de Irán a través de sus medios asimétricos. Si esto ocurriera, una guerra regional sería inevitable. En Israel existe un consenso acerca de la peligrosidad del plan nuclear iraní, pero también se desarrolla un debate público sin precedentes acerca de la actitud a adoptar.17 Además, se tiene en cuenta la actitud de los Estados Unidos ante un ataque unilateral, y se especula si se podría contar con su apoyo. En síntesis, los israelíes están divididos sobre la decisión a tomar, pues muchos comparten el pensamiento de Netanyahu de que debe hacerse “todo lo posible” para que Irán no alcance el arma nuclear, mientras otros piensan que debe hacerse “todo lo razonable” para impedirlo. Conforme a una información del Dir. Gen. del OIEA del 21-2-201318, Fordow está diseñada para instalaren su planta 2976 centrifugas IR-1 en 16 cascadas (4 de ellas en operación y las restantes listas para comenzar el enriquecimiento), para la producción de UF 6 enriquecido hasta el 20 % en U 235 y la producción de UF 6 enriquecido hasta el 5 % en U235, lo que se agrega a las 25000 centrífugas en 114 cascadas previstas para Natanz, para la producción de uranio poco enriquecido, hasta el 5 % en U 235. Pero el 23-1-2013, Irán anunció que se están instalando 3000 centrifugas más avanzadas denominadas IR-2m –basadas en un modelo paquistaní de segunda generaciónque una vez probadas pueden producir entre 3 y 5 veces más uranio. La situación actual indica que Irán tiene 16 instalaciones nucleares y nueve lugares adicionales donde se utiliza material nuclear19. También anunció que planea construir diez instalaciones de enriquecimiento adicionales, ha elegido 16 sitios aptos para construir otras centrales nucleares y dio a conocer que sus existencias de uranio natural se han triplicado hasta alcanzar 4400 toneladas) y que continua con la construcción de un reactor de agua pesada moderada en Arak, (IR-40 que entraría en operaciones en el año 2014), donde también tiene una planta de producción de agua pesada. 17 Yehuda Ben Meir, The Israelí public debate, “Strategic Survey for Israel 2012-2013”. Tel Aviv, INSS, 2013, Págs. 231-247. 18 IAEA Board of Governors, GOV/213/6. 19 IAEA Board of Governors, GOV/2011/29. 183 La Guerra Civil en Siria y el Programa Nuclear Iraní... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. 5. Un ataque preventivo a las instalaciones nucleares El artículo 51 de la Carta de la ONU, sólo permite una acción armada en legítima defensa y en una situación de peligro inminente que, para la doctrina debe ser instantánea y abrumadora, lo cual pone en duda la legitimidad de esta acción. Pero también se plantean otros interrogantes: ¿Cual es el riesgo mayor: un Irán nuclear o un ataque a Irán? ¿Un ataque militar sería efectivo para detener sus actividades nucleares? ¿Las represalias iraníes podrían llevar a un conflicto más amplio? ¿Cuáles serían sus consecuencias para la comunidad internacional? Por su parte, Estados Unidos tiene mayor capacidad que Israel para retrasar efectivamente el programa nuclear iraní, pero en caso de atacarla, daría lugar a una guerra regional que unificaría a la población iraní frente a Occidente, e incluiría el bloqueo del Estrecho de Ormuz - uno de los pasos marítimos más importantes del mundoimpidiendo el acceso mundial a la producción energética de la región. Además, Irán podría lanzar misiles contra Israel y los países del CCG, atacar las fuerzas norteamericanas en el Golfo, desestabilizar Afganistán, Irak y Siria y retirarse del TNP. En síntesis, traería como resultado la realidad que se trata de prevenir: la desestabilización del Medio Oriente. Obama y Netanyahu, han tratado de coordinar sus políticas pero su diálogo ha tenido momentos de gran tensión. Por su parte, el presidente norteamericano reconoció en marzo de 2012, la legítima preocupación de Israel ante un Irán que cuente con armas nucleares y su derecho de ejercer una acción ofensiva si la amenaza lo hace necesario20. En síntesis, su política no es de disuasión sino de prevención, pero al igual que el expresidente Bush no dio la luz verde a un eventual ataque israelí, pues considera que Teherán no tomo la decisión de construir un arma nuclear, ni cuenta con su diseño, ni comenzó el enriquecimiento con fines militares y si lo hace, pueden detectarse a tiempo para impedirlas. Su objetivo es que Irán no tenga armas nucleares, y en lo posible, ello debería lograse por medios diplomáticos apoyados por las sanciones efectivas. Por su parte, Israel opinaría que es muy difícil determinar cuándo Irán va pasar el umbral nuclear, considerando también su importante capacidad misilística21. En septiembre del 2012, Netanyahu afirmó que Teherán sólo necesitaba seis o siete meses para tener el combustible necesario para construir un arma nuclear y pidió al Presidente Obama que estableciera “líneas rojas” a un arreglo diplomático, superadas las cuales, ambas partes se pondrían de acuerdo para coordinar una rápida acción militar. Esta declaración fue interpretada como un ultimátum para los iraníes, y desechada por Obama que la consideró una fórmula condicionante, y recordando la necesidad de tener paciencia y las garantías que dio al primer ministro israelí de hacer toda lo posible para impedir que Irán posea un arma nuclear. 20 Remarks by the President at AIPAC Policy Conference, “ The White House. Office of the Press Secretary”., March 4, 2012. 21 Remarks by President Obama and Prime Minsiter Netanyahu, “The White House Office of the Press Secretary.” March 5, 2012. 184 Atilio Molteni Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. En su intervención el 27-9-2012 ante la Asamblea General de la ONU, Netanyahu mostró un boceto de una bomba y trazó una línea cerca de su tope, representado el momento en que Irán va a tener el 90% de uranio enriquecido al 20% –aproximadamente un cuarto de toneladacuyo enriquecimiento debe llevarse al 93 % para obtener unos 27 kilos de uranio altamente enriquecido destinados a un arma nuclear de 10-15 kilotones, hecho que podría ocurrir a mediados del año 2013, cuando entraría en juego lo que el ex ministro de Defensa de Israel Ehud Barak denominó “zona de inmunidad”, quedando pendiente fabricar una cabeza nuclear y adaptarla a un misil, proceso que llevaría entre seis meses a dos años. Conforme a un informe del Dir. Gen. del OIEA, de agosto del 201222, Irán disponía ya de una cantidad de 6.876 kilos de uranio enriquecido al 5 %. De ellos 1567 kilos se utilizaron para producir 189.4 kilos de uranio enriquecido al 20 %, luego se convirtió una tercera parte (96 kilos) en elementos combustibles nucleares destinados a un reactor de investigación -ubicado en Teheráncon propósitos medicinales, lo que hizo suponer la postergación de sus ambiciones nucleares militares por ocho o diez meses. Estas circunstancias se mantuvieron según el Informe del OIEA de febrero de 2013, pero sus existencias de uranio enriquecido al 20% U 235 han aumentado de 135 kilos a 167, más cercanas a los 240-250 kilogramos mencionados por Netanyahu, pero sin cruzar las líneas rojas mencionadas por el primer ministro, situación que podría presentarse a fines del corriente año23. En la primera visita oficial del Presidente Obama a Israel el 20-3-2013, ya reelecto Netanyahu como primer ministro y en una Conferencia Conjunta24, ambos destacaron que el Plan Nuclear iraní constituía su principal preocupación. Obama subrayó su compromiso respecto a la seguridad de Israel y afirmó que tal compromiso no era negociable. También destacó que los líderes iraníes deben cumplir con sus obligaciones internacionales, y anunció que la comunidad internacional va a aumentar la presión sobre su Gobierno. Los Estados Unidos consultarán sus próximos pasos con Israel, destacando que todas las opciones estarán sobre la mesa, y que harán todo lo necesario para impedir que Irán obtenga armas nucleares. Cabe tener en cuenta que en el nuevo Gabinete israelí resultado de las elecciones del 22-1-2013, existiría una posición menos favorable a una acción militar. Por su parte, Obama tiene una perspectiva de tiempo mayor, y puede explorar todas las posibilidades diplomáticas, por lo cual oportunidad israelí de actuar unilateralmente se está cerrando. Ahora es claro que Obama lidera los próximos acontecimientos, pues el primer ministro israelí se aproximó a su posición, que dependerá de la real fabricación de un arma nuclear y no del argumento de una “zona de inmunidad”, sostenido el año pasado por Netanyahu y Barak25. 22 IAEA Board of Governors, GOV/ 2012/37. 23 IAEA. Board of Governors, GOV/2013/6. 24 The White House Office of the Press Secretary, Joint Press Conference, March 20, 2013. 25 Obama’s Pragmatic approach to Mideast, “Washington Post,” March 27, 2013. 185 La Guerra Civil en Siria y el Programa Nuclear Iraní... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. Por otro lado, el 6-3-2012 después de dos años de inacción, el grupo P5+1 aceptó la oferta iraní de reiniciar negociaciones sobre el tema nuclear. En primer lugar hubo tres series de reuniones, que fracasaron. Otras conversaciones multilaterales se desarrollaron en febrero y abril de 2013. Pero los iraníes no dieron respuesta a las propuestas occidentales para limitar el enriquecimiento de uranio y existieron grandes diferencias de criterio. Irán insiste que se le reconozca su derecho a enriquecer y se establezca un cronograma para el levantamiento de las sanciones existentes, mientras continúa con sus desarrollos nucleares. Las negociaciones podrían proseguir con el nuevo Gobierno iraní, resultado de las elecciones presidenciales del 14-6-2013, que fueron precedidas por una decisión del Consejo de Guardianes (encargado de asegurar la fidelidad con los postulados de la Revolución de 1979) que excluyó a cientos de candidatos moderados y reformistas, incluyendo al ex Presidente Rafsanjani, por lo cual intervinieron sólo ocho candidatos, de los cuales dos se retiraron antes de la elección. Sorpresivamente, Hassan Rouhani, ganó las elecciones a pesar de ser el más moderado de los candidatos conservadores, pero con el peso de ser miembro de la clase clerical que controla el Gobierno, con casi el 51 % de los votos (más de 18 millones), de manera que no hubo necesidad de una segunda vuelta electoral. El segundo fue el Alcalde de Teherán, M.G. Qalifab, con el 17 %, y el tercero, quien se consideraba el preferido del Líder Supremo, Saeed Jalili, actual negociador nuclear iraní, sólo obtuvo el 11 %. Rouhani hizo su campaña enfatizando la necesidad de mejorar la situación económica y las restricciones internas –acentuadas por la mala administración de Ahmadinejady lograr acercamientos y negociaciones más activas con Occidente, pero afirmando al mismo tiempo el derecho de Irán de enriquecer uranio y subrayando los esfuerzos hechos por su país en el campo nuclear, y en forma implícita, hizo referencia a que no debía perjudicar otros objetivos necesarios para el desarrollo económico del país. Debe tenerse en cuenta que el Presidente de Irán, tiene facultades limitadas y que existen otros grupos, cuya opinión cuenta en la determinación de las políticas a seguir. 6. Conclusiones En lo referente al Medio Oriente, la administración norteamericana, debe adoptar decisiones que ayuden a buscar una salida política a la violencia reinante en Siria, recomenzar las negociaciones entre israelíes y palestinos, tener en cuenta la evolución del Gobierno egipcio, país que atraviesa una crisis profunda, y otros temas vinculados con la “Primavera Árabe”. Pero entre todos ellos, la prioridad está dada por el caso iraní. Existe un consenso en Washington de que su adquisición de armas nucleares es inaceptable y que todas las opciones deben ser tenidas en cuenta. También existe un entendimiento de que una solución diplomática permanente es preferible a otras. Por ello, en su segundo discurso 186 Atilio Molteni Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. inaugural del 21-1-2013, Obama dijo que los líderes iraníes deben reconocer la importancia del momento, porque enfrenta una coalición que comparte el objetivo de lograr que cumplan con sus obligaciones y que se hará todo lo necesario para prevenir que Irán tengan un arma nuclear en su poder.26 La contraparte iraní, está representada por el Ayatola Khamenei, autoridad teocrática suprema que consolida a los dirigentes para quienes la doctrina de la resistencia es uno de los principios fundamentales del régimen islámico. Hasta ahora ha favorecido el estatus quo, conforme a su convicción de que admitir presiones, solo da lugar a otras, y respondiendo a la animosidad y falta de confianza que existe en Teherán con relación a Washington, demostrada en los últimos 34 años, incluyendo a quienes consideran que un convenio entre ambos países destruiría las bases fundamentales de supervivencia de la revolución iraní. Importantes analistas destacan que en Irán existe un mesianismo religioso, un nacionalismo persa, y un resentimiento radical contra el orden mundial establecido, derivado del origen revolucionario del régimen, que teme a las ideas y valores foráneos que puedan lesionar su fuerza, legitimidad y cohesión social. En consecuencia, su política ha sido dilatar las negociaciones, considerando a su plan nuclear como un objetivo nacional legítimo, aún cuando en el horizonte se perciba la posibilidad de una acción militar. La elección de Rowhani, quien también es un clérigo pero de gran experiencia como negociador nuclear (2003-2005) y su larga vinculación con el Consejo Nacional de Seguridad, puede modificar parcialmente esta política de “resistencia”. A través de su posición moderada podría actuar como un conducto para reducir las tensiones con Occidente y mitigar la aplicación de sanciones a través de compromisos concretos, pero si su objetivo es sólo superar la presión internacional, estaríamos una vez más ante un ajuste táctico de la política constante de Irán de avanzar en su desarrollo nuclear. De allí la importancia de que en las negociaciones se alcancen resultados que garanticen una orientación pacífica. Este proceso podría desarrollarse sobre la base de ideas que contemplen los posibles objetivos irrenunciables de Teherán, entre los cuales cabe mencionar: I) Que siendo Irán miembro del TNP, Occidente acepte su derecho a desarrollar su programa civil de energía nuclear, con suficientes garantías de que no se transforme en un plan de armas nucleares, a través de mayores limitaciones verificables e intrusivas de sus actividades de enriquecimiento, (por ejemplo, fijando límites a esta capacidad y que suspenda alcanzar un nivel del 20%, que facilita lograr su utilización militar). II) Teherán debería garantizar que sus existencias de uranio enriquecido en un mayor nivel a un 5 %, no permanecerán en su territorio, III) la ratificación y aplicación estricta del Protocolo Adicional que facilita las verificaciones del OIEA, y quizás un mayor control de la Planta de 26 Barack Obama, Inaugural Address, “The White House. Office of the Press Secretary.” January 21, 2013. 187 La Guerra Civil en Siria y el Programa Nuclear Iraní... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. Fordow, a lo cual se sumaría un compromiso de no llevar a cabo determinado tipos de experimentos vitales para obtener armas nucleares, y el programa de plutonio de su reactor de agua pesada de Arak, la adaptación del uranio altamente enriquecido a una cabeza misilística, y el desarrollo de nuevos tipos de centrífugas, IV) transparencia absoluta al OIEA en todas las investigaciones y desarrollos militares que se puedan haber realizado. La contrapartida a Irán sería otorgarle incentivos occidentales para la cooperación nuclear, el levantamiento gradual de las sanciones, la consideración entre las partes de temas de carácter político para reducir las tensiones y un diálogo que permita superar las desconfianzas mutuas en temas de seguridad, otorgándole garantías de que Estados Unidos no va a implementar una política de cambio de régimen en Teherán. Esto se relaciona también con la búsqueda de una solución internacional para la situación en Siria con el apoyo iraní, y su cooperación para la una convivencia sectaria, desde el Líbano hasta Irak, medidas que permitirían un mejoramiento de la situación regional y global. 7. Addendum Puede entenderse que la “ Primavera Árabe” entró en crisis cuando un país fundamental como Egipto fue escenario de una contra-revolución. La rebelión civil de principios de 2011 derrocó a Mubarak. En junio del 2012 se eligió como Presidente a Mohammed Morsi, quién en su momento fue el líder de las “Hermanos Musulmanes”, pero durante su año demostró ser incompetente en mejorar la grave situación económica del país y solucionar otros problemas sociales, mientras sus iniciativas fueron criticadas por la oposición secular por considerarlas autocráticas y defender únicamente los intereses de su Partido y la islamización del Gobierno. Habría sido otro ejemplo de un Presidente elegido democráticamente, que dejó de lado las normas democráticas. El cuestionamiento del Presidente Morsi se intensificó a través de una campaña de descontento denominada Tamarud (rebelión), que motorizó demostraciones públicas, que culminaron el 30 de junio con un pedido de renuncia, lo que él rechazó. El día 3 de julio los militares aprovecharon el descontento popular existente y dieron un golpe de estado encabezado por el Ministro de Defensa Abdul Fattah el-Sissi, depusieron y encarcelaron a Morsi y a muchos de sus seguidores y suspendieron la Constitución. Se nombró como Presidente interino al juez de la Corte Constitucional, Adly Mansour, que cuenta con un Gabinete integrado con algunas figuras liberales conocidas internacionalmente. Luego de una represión indiscriminada que causó más de 300 muertos entre los que trataron de manifestarse contra el derrocamiento del Presidente, el Gobierno formuló un plan de transición con un calendario que comprende un referéndum sobre enmiendas a la Constitución, que serán propuestas por 188 Atilio Molteni Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. una Comisión de Expertos, elecciones parlamentarias en seis meses, seguidas por elecciones presidenciales. Esta iniciativa fue rechazada por los “ Hermanos Musulmanes” que están protagonizando su propio movimiento de resistencia, a través de dos manifestaciones permanentes que el Gobierno ha amenazado con dispersar, mientras las gestiones de Estados Unidos y de la Unión Europea han fracasado en lograr que las partes lleven a cabo negociaciones y búsqueda de consensos. De esta manera incierta, donde las reales intenciones del General el-Sissi podrían tender a recrear un sistema híbrido de gobierno con muy pocos elementos democráticos, mientras la solución para evitar el extremismo en un país fundamental de la región depende de organizar un orden político estable, donde los intereses en pugna en la sociedad egipcia están representados por el ejército, el Islam político y las fuerzas seculares. En cambio, un cambio positivo en la región estuvo dado cuando a fines de julio el Secretario de Estado John Kerry, pudo lograr el renacimiento de las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos, que habían colapsado en 2010, las que cuentan con el apoyo de la Liga Árabe. La Casa Blanca prevé que se alcance un acuerdo en los próximos nueve meses, con el reconocimiento de un Estado palestino que coexista con Israel. Pero horas antes del reinicio de las negociaciones, el Gobierno de Benjamín Netanyahu dio a conocer la construcción de 1200 viviendas en los territorios ocupados, contrapartida a la decisión de liberar a los primeros prisioneros árabes a lo que se ha comprometido que cumplen condenas desde hace más de 20 años. El resultado futuro de esta iniciativa es impredecible y existe un gran escepticismo en ambas partes, pero el estatus quo es especialmente grave y afecta la relevancia de los Estados Unidos en la región. Por su parte, la situación en Siria siguió agravándose y a principios de agosto el Presidente Al-Assad felicitó a sus tropas en Damasco por los éxitos militares obtenidos al recuperar territorios que habían estado dominado por los rebeldes en esa ciudad y en Homs. Por otro lado, la Unión Europea declaró al ala militar del Hezbollah como una organización terrorista, para lo cual entre otras razones tuvo en cuenta su creciente papel en la guerra civil en Siria. A su vez, desde otros países, los jihadistas llegan cada vez en mayor número desplazando a los grupos más seculares. Los servicios de inteligencia occidentales temen que Al-Qaeda encuentre allí el escenario de su resurrección, pues ahora incluyen más de 6000 extranjeros, (más de los que en su momento llegaron a Irak), que se unen al Frente Nusra y al llamado Estado Islámico de Irak y Siria. Esta situación limita la posibilidad de que los Estados Unidos y otras potencias occidentales suministren armas letales a los opositores sirios, para tratar de definir un conflicto que puede extenderse. El país está dividido en tres regiones cuyos límites son fluidos: el Gobierno controla el territorio desde la frontera jordana, pasando por la capital Damasco y a lo largo de la costa mediterránea. Las fuerzas opositoras dominan las provincias del norte y partes del territorio vecino al río Éufrates, mientras los kurdos son la fuerza 189 La Guerra Civil en Siria y el Programa Nuclear Iraní... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 15, nº 30. Segundo semestre de 2013. Pp. 167–190. fundamental en la región nordeste del país. Después de una década de guerras el Medio Oriente parece prometer una década de desorden, alimentada por innumerables enfrentamientos, pero sobre todo por el enfrentamiento entre los sunitas y los chiitas. En Irán después de los ocho años de mandato de Mahmoud Ahmadinejad que llevó adelante una política fundamentalista de confrontación e intransigencia con Occidente, Hassan Rouhani asumió la Presidencia a principios de agosto y sus primeras declaraciones demuestran que está dispuesto a seguir un nuevo camino tanto en el orden interno como en el internacional, y comenzar conversaciones serias y sustantivas sobre el plan nuclear iraní, enfatizando que una solución debe alcanzarse a través de negociaciones y no de amenazas, demostrando una actitud moderada y distinta de la que caracterizó a su antecesor. La posición occidental tiene en cuenta que el árbitro final es el Líder Supremo Ali Khamenei y que los avances en el enriquecimiento nuclear continúan, pero la Casa Blanca y la representante para la política exterior europea Catherine Ashton, reaccionaron positivamente a estas aperturas diplomáticas iraníes, cuando Teherán debe afrontar una situación económica cada vez más complicada, como consecuencia parcial del régimen de sanciones internacionales que se le aplica. Pero en definitiva, un juicio de valor recién podrá hacerse cuando se demuestren avances concretos en el largo camino emprendido por las partes en el año 2003. Bibliografía Ajami, Fouad, (2012), The syrian rebellion, Stanford, California: Stanford University. Amos, Deborah, (2010), Eclipse of the sunnis, New York: Public Affairs. Bellaigue, Christopher de, (2012), Patriot of Persia, New York: Harper Perennial. Ben Meir, (2012-2013), The Israeli public debate, en Strategic survey for Israel, Tel Aviv. 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