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La relación de las mujeres y el desarrollo en América Latina: apuntes históricos de dos décadas (1975-1995)

G. Luna, Lola

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©Universitat de Barcelona La relación de las mujeres y el desarrollo en América Lat i na: apuntes históricos de dos décadas (1975-1995) 1 Las mujeres son y han sido partícipes en la historia del trabajo y la producción de América y desde la primera mitad del siglo XX, en los inicios del capitalismo, se organizaron para mejorar sus condiciones laborales. Estos hechos discuten la posición teórica que ha mantenido que la mujer estaba al margen del desarrollo. Al mismo tiempo, las mujeres estaban excluídas como sujetos de derechos políticos y sociales, siendo también pequeños grupos de mujeres de sectores medios, que habían tenido acceso a la educación, las que con su lucha y reivindicación de la ciudadanía pusieron de relieve las contradicciones del liberalismo y su universalidad como doctrina de la libertad y la igualdad. En las luchas sufragistas están los orígenes del feminismo latinoamericano, que entre otras aportaciones, se reconoce por su crítica e Influencia en los enfoques sobre la relación de las mujeres y el desarrollo, tanto desde Lola G. Luna 2 perspectivas políticas como teóricas. Estos apuntes históricos pretenden reunir algunos hechos e interpretaciones de las dos últimas décadas en las que se han ido entretejiendo las relaciones entre el sujeto mujer'3, el desarrollo y la política, tanto desde instancias gubernamentales como no gubernamentales. En América Latina se ha dado la especificidad de una estrecha interpenetración entre el feminismo (como teoría, conciencia y movimiento social), los enfoques del desarrollo, la práctica política a través de la cooperación no gubernamental y sus Foros internacionales, y las Conferencias Mundiales de la Mujer promovidas desde Naciones Unidas. Recién ahora se puede comenzar a visualizar cómo encajan las piezas y podemos preguntarnos sobre las luces y las sombras de ese escenario en donde muchas mujeres, como nunca antes, se han constituído en actoras protagonistas, han producido conocimiento, han aplicado estrate1. Este artículo resume el curso dictado en agosto de 1998 , en la maestría sobre Desarrollo Económico en América Latina de la Universidad Internacional de Anda lucía, sede La Rábida (Huelva). Agradezco a Francisco Alburquerque la oportunidad que me brindó para reflexionar sobre el tema . 2. Profesora titular de Historia de América, Universitat de Barcelona (UB) . 3. En los discursos del desarrollo aparece el término mujer utilizado con la carga universal de la modernidad, hoy día fuertemente criticada por las teorías de la pluralidad de indentidades al Interior del sujeto, enfoque mas cercano a la realidad social y cultural contextualízada e histórica; de ahí que se utilice en el texto el singular mujer cuando se trata del discurso oficial del desarrollo y se use el plural mujeres cuando se trata del di scurso crítico feminista. 61 ©Universitat de Barcelona gias de desarrollo, han negociado y ejercido poder gubernamental y no gubernamental, han penetrado en las agendas de las Conferencias Mundiales de la ONU (Población, Medio Ambiente, Desarrollo Social, Derechos Humanos) y constituyen, como alguien ha dicho, un capital humano y social considerable. También se ha producido un caudal político importante de cambio social sigiloso, lento pero inexorable, a través de las multiples constelaciones de relaciones de poder (familia, escuela, producción, salud e instituciones). Ese cambio no es vistoso y se olvida que está ahí, pero sigue avanzando, porque la insubordinación de las mujeres ha abierto grietas en la desigualdad a través de diferentes resistencias, al tiempo que está logrando introducir propuestas en el poder institucional. En algunas ocasiones anteriores he dado cuenta de las grandes líneas por dónde discurrían los estudios sobre las mujeres en América Latina4• Desde los años setenta, una buena parte de esos estudios estuvieron orientados hacia diagnósticos sobre la situación de las mujeres pobres en el campo y en la ciudad, con vistas a mejorar su condición5 en el desarrollo. Fueron claves a la hora de explicar la posición subordinada de las mujeres y la desigualdad en la división sexual del trabajo, los diversos significados contenidos en el concepto de reproducción, así como la concepción de la estructura patriarcal de la sociedad. La crisis de los ochenta fue una coyuntura importante en el impulso al conocimiento sobre las mujeres y el desarrollo, que dió como frutos revelar la importante carga asumida por el género femenino en ella, sin recibir contrapartida en la toma de decisiones políticas, económicas y sociales. Se dió un despliegue interesante en la teoría, incorporándose nuevas herramientas como la variadas definiciones del concepto de 4. "Mujeres Latínoamericanas: Historiografía, Desarrollo y Cooperación". Boletín Americanista ng 41, UB 1992 e "Historia, Género y Política", en Luna, L. G. y Villarreal, N. Historia, Género y Política. Movimientos de Mujeres y Participación Política en Colombia, 1930-1991, SIMS / CICYT, UB 1994. 5. Utilizo condición en el sentido que le da Kate Young, ... estado material en el cual se encuentra la mujer; su pobreza, su falta de educación y capacitación, su excesiva carga de trabajo, su falta de acceso a la tecnología moderna, instrumentos perfecionados, habilidades para el trabajo, etc. Posición, en cambio, supone la ubicación social y económica de las mujeres respecto a los hombres, "Reflexiones sobre cómo enfrentar las necesidades de las mujeres", en Guzman, P. Portocarrero, P.Vargas, V. (comps.) Género en el desarrollo, Ed. Entre Mujeres, Lima 1991, p. 16. 6. El género es frecuente que se utilice como sinónimo de mujeres, estudios e Investigaciones sobre mujeres; utilización vacía de interpretación que no ayuda a la hora del análisis y criticada repetidamente desde el discurso feminista, que sí le ha dado un contenido fuerte. Su uso científico varía desde la perspectiva sociológica que lo entiende como relación social entre los sexos, a la antropológica que lo define como construcción social, simbólica y cultural; la perspectiva económica, en cambio, identifica casi mecanicamente el género con las cuestiones materiales que afectan a la vida de las mujeres y de la familia. Desde la historia también su utilización es variada: como descripción de lo (del género) femenino; como otra relación social referida a los sexos o como lo define Joan W. Scott ultimamente: el discurso y la ordenación social de la diferencia sexual, La Citoyenne Paradoxale, Albín Michel "Biblioteque Historique", París 1998. 62 ©Universitat de Barcelona género6 y de diferencia7, acompañadas de estrategias como el empoderamiento8• En la década última el escenario de producción del conocimiento se extendió desde el movimiento social y asociativo (centros de mujeres de investigación y acción y ONGs), hacia las universidades. Actualmente, en muchos países existen programas de especialización y postgrados de estudios de mujeres y género, impulsados desde investigadoras anteriormente vinculadas a los centros de investigación para el desarrollo extrauniversitarios9. En el balance de esos estudios realizado por Montecino -que ya anteriormente había mostrado su preocupación por el colonialismo cultura110 -se señalan las ligerezas en adoptar conceptos, como ha sucedido con el de género, sin mediar una reflexión teórica del mismo que incorpore la especificidad y la diferencia latinoamericana. La autora llama la atención sobre la influencia del modelo norteamericano por varias razones que van desde los soportes financieros, la transnacionalización, las influencias teóricas, las hegemonías discursivas y la formación norteamericana de muchas de las investigadoras latinoamericanas. Montecino aboga porque en el momento actual de emergencia de los Estudios de las Mujeres y el Género en las Universidades, se de importancia a la reflexión de las orientaciones teóricas y a su inserción en los estudios universitarios. Así mismo señala el punto crucial en el que se encuentran dichos estudios ante la retirada de la financiación de estos por las fuentes extranjeras y al mismo tiempo, por la creciente globalización portadora de multiplicidad de valores, signos y símbolos procedentes de distintas sociedades. Acaba señalando la necesidad de confrontar las grandes diversidades que existen en nuestros El concepto de genero no aparece en América Latina hasta finales de los ochenta. El uso más frecuente en el mundo de las ONGs y en los Programas de Estudios de Género de las universidades, es como relación social y como construcción social cultural y simbólica vinculada a la temática del desarrollo. Pienso que el género tiene un contenido político importante al que no se presta atención y que explica algunos de los significados de los movimientos de mujeres de América Latina. Sobre esto ver : Luna, L. G. y Vlllarreal, N. op . cit. y Luna, L. G. " Lo político del género en América Latina•, Ediciones de las Mujeres, ng 21, Santiago de Chile 1994 . 7. Diferencia sexual, diferencias culturales, diferenciación de identidades al interior del sujeto mujer, diferencias entre las mujeres, etc. 8. León, M. (comp.) Poder y Empoderamiento de las mujeres, Tercer Mundo Ed . Bogotá 1997 . 9. Esto se puede observar en la publicación de las ponencias del I Seminario Internacional de Programas de Investigación y Educación sobre Género, realizado en Nicaragua en 1977. Pineda, l. (comp.) Mujer y Género: potencial alternativo para los retos del nuevo milenio, UCA , Managua 1997 . 10. "Devenir de una traslación: de la mujer al género o de lo universal a lo particular", en Montecino, S. y Rebolledo, L. Conceptos de Género y Desarrollo, PIEG, Santiago de Chile, 1996 . Este artículo también muestra la trayectoria de los estudios de la mujer y el género en antropología. 63 ©Universitat de Barcelona territorios, pero también debemos acercamos a las semejanzas, a los elementos comunes que permiten una identidacJl 1. Hasta llegar a esa encrucijada actual originada por movimientos contradictorios como por un lado la expansión internacional de la teoría crítica feminista y su tendencia actual hacía la contextualización y particularización de las diferencias y de la diferencia sexual, y por otro lado la dependencia cultural y financiera que a su vez ha posibilitado esa expansión, han transcurrido varias décadas en las que se dió un proceso complejo, que intentaré explicar en grandes líneas. La emergencia del sujeto mujer en las teorías del desarrollo o la moderniz ac ión del maternalismo La vinculación entre la mujer y el desarrollo surgió al relacionarse el control del crecimiento de la poblaci ón con el desar rol l o, en l as Conferencias de Población del Fondo de Naciones Unidas para la Poblaci ón (FNUP) 12 . De ahí surgieron políticas gubernamentales que en cada país se aplicaron con escasas diferencias 11 . Montecino. Sonia. "Balance y perspectivas de la instalación de los Estudios de la Mujer y de Género en la universidades de América Latina y el Caribe", en Pineda, l. (comp.). op. cit. UCA, Managua 1997, p. 55. 12 . En la Conferencia de Población de Bucares! (1974) los países de l Tercer Mundo cuestionaron la tesis de los países desarrollados de que el extremado crecimiento demográfico era causa del subdesarrollo, pero se aceptó que el control de población era parte del desarrollo. La I Conferencia de la Mujer en México (1975) incluyó en su Declaración final • en contraste con la Conferencia de Bucares! · la li bertad reproductiva de las mujeres. La Conferencia de Población de México (1984) realizada en el momento álgido de la crisis económica volvió a insistir en el control de población. En este momento las organizaciones feministas iniciaron una campaña por el acceso a los anticonceptivos (pí ldora, diu, esterilización, etc.) desde la perspectiva de los derechos reproductivos de las mujeres. En 1990 el FNUP reconoció la discriminación de la mujer en las responsabi li dades de la reproducción porque frente a 119 millones de mujeres esterilizadas había en ese momento 45 mi ll ones de hombres, y 84 millones de mujeres utilizaban el diu y 67 millones la píldora. En la Conferencia del Cairo (1994) Naciones Unidas se hizo eco de los derechos reproductivos y recomendó tener en cuenta la opinión de las organizaciones de mujeres expertas en el tema. La Conferencia se polarizó entre los partidarios de la anticoncepción no regulada por el estado al considerarla parte de la libertad individual, y los fundamentalistas (parte de los países musulmanes) con los que coincidieron los latinoamericanos Argentina, Honduras, Perú, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Ecuador y República Dominicana, alineados todo e ll os con el Vaticano. Estos últimos no eran mayoría pero hubo de encontrarse un consenso y buena parte de la Conferencia se dedicó a desplazar del debate el tema del aborto, introducido como parte de la salud pública, pero que el Papa acusaba de pretender hacerlo un derecho internacional. Las propuestas de los movimientos feministas eran: políticas de población para erradicar las desigualdades; la disposición de las mujeres de una amplia gama de medios contraceptivos, lnformacion y programas de salud sexual y reproductiva; investigación de nuevos métodos anticonceptivos para los hombres; maternidad sin riesgos y garantías para la interrupción del embarazo; reconstrucción cultural de los significados de la sexua li dad, y finalmente, inclusión por los Gobiernos de representantes mujeres en el proceso preparatorio y en las delegaciónes oficiales. FEM , n2 121, México 1993 y Mujer'\Fempress nº 154, Santiago de Chile 1994. 64 ©Universitat de Barcelona pero con resultados desiguales. En este primer momento, se identificó a las mujeres como objeto de estudio y de políticas, sin considerarla como sujeto de desarrollo con autonomía y derechos. El énfasis estaba puesto en el rol materno, continuandose con una tradición cultural y política de maternalismo que hunde sus raices en la historia de la construcción del género y ha constituido un sesgo en la identidad de la mujerque la recluye en la maternidad como destino natural, pero ahora modernizándolo 13. Las políticas antinatalistas formaron parte de políticas de corte populista que instrumentalizaban el rol reproductivista de las mujeres populares urbanas y rurales, en una época en que aún no se habían desplegado organizaciones críticas con la subordinación de las mujeres 14. Junto con las políticas de población se comenzaron a aplicar proyectos y programas de desarrollo con diferentes orientaciones1 s. Casi paralelamente desde 1970 se va gestando el enfoque llamado MEO (Mujer en el Desarrollo) en el seno de la Comisión Femenina de la Sociedad para el Desarrollo Internacional, que valoraba la participación de las mujeres del Tercer Mundo en la subsistencia familiar y consideraba que éstas no podían quedar al margen de los beneficios del desarrollo 16. La primera diferen13 . Sobre algunos casos de maternalismo en América Latina ver: Luna, L. G. "Aspectos políticos de los movimientos por la sobrevivencia. El caso de Lima 1960-1980", en Luna, L. G. y Vilanova, M. Desde las orillas de la política. Género y poder en América Latina, SIMS, UB 1996 y "Maternalismo y discurso gaitanista, Colombia 1944-48", Hojas de Warmi n2 9. Barcelona 1998. 14. Los reg ímenes populistas latinoamericanos fueron desde la década del veinte los agentes sociales y políticos modernizadores, y en muchos casos fueron los dadores del voto femenino, pero escasamente reconocieron la lucha sufragista que había precedido su obtención; en cambio contribuyeron al discurso maternalista y su actualización. Luna, L. G. "Estado y Participación política de mujeres en América Latina: una relación desigual y una propuesta de análisis histórico •, en León , M. (comp.) Mujeres y Partícípación Política, Tercer Mundo ed . Bogotá 1994. 15. Aunque algunas autoras estos enfoques los deglosan en algunos más, se pueden resumir en: a) Los que derivaron en programas de caracter asistencial o de bienestar (reparto de alimentos, salud u otros servicios a la comunidad) que tuvieron su origen en los años siguientes a la segunda guerra mundial, cuando los centros capitalistas iniciaron sus ayudas para el desarrollo, aunque hasta mucho más tarde no se dirigieron a las mujeres pobres . Eran programas que beneficiaban a los niños y a la familia, pero no a las mujeres como tales. b) 8 planteamiento de la satisfacción de las necesidades básicas (según la OIT, 1976, son: educación vivienda, comida, vestido y servicios) hizo emerger a la mujer como el sector mas pobre entre los pobres y se la identificó corno agente económico de la familia, especialmente en la década de los ochenta con motivo de la crisls económica. c) El planteamiento cepalino de la equidad, en cambio, orientó proyectos para igualar en el empleo a las mujeres oon los hombres. La bibliografía crítica sobre este tema es afortunadamente abundante , ver especialmente la síntesis de Patricia Portocarrero, " Mujer en el Desarrollo : historia, límites y alternativas", en Portocarrero, P. Galer, N. Ruiz Bravo, P. Guzman, V. Mujer en el Desarrollo. Balances y Propuestas. Ed. Luis Varela/Flora Tristán, Lima 1990. También Moser, C. "La planificación de género en el Tercer Mundo: enfrentando las necesidades prácticas y estratégicas de género", en Guzman, P. Portocarrero, P. Vargas, V. (Comps .) op. cit. Un buén resumen induyendo también los enfoques de género es el de Rebolledo, L. "Género y Desarrollo", en Montecino, S. y Rebolledo, L. op. cit. y León, M. "Géne ro, economía y sociedad" , en Pineda , l. (comp.) op. cit. 16. Portocarrero, P. "Mujer en el. .. ", op. cit. p. 34. 65 ©Universitat de Barcelona cia del MEO con otros enfoques era considerar a las mujeres como sujetos de derechos y su posición subordinada como un obstáculo para el desarrollo. Tuvo su escenario más visible y punto de partida en la I Conferencia Mundial de la Mujer (México 1975) y desde la década de los setenta ha sido el enfoque más influyente. Aunque su planteamiento ha ido evolucionando, los programas derivados de este enfoque han oscilado entre la búsqueda del productivismo de las mujeres pobres en el ámbito doméstico y el mercado, y la igualdad entre los sexos a través de la redistribución de la hegemonía masculina. Las bases del MEO se encuentran en el libro, ya clásico, de la economista danesa Esther Bosarup, El rol de la mujer en el desarrollo económico (1970} que puso sobre la mesa los efectos del desarrollo (o modernización) en las mujeres del Tercer Mundo. Desde una visión dual de la sociedad, Boserup sostenía que la mujer formaba parte del sector arcaico y atrasado de las sociedades periféricas y por tanto permanecía marginal al desarrollo 17• La concepción de la marginación de las mujeres del desarrollo fue contestada en los años siguientes, por Benería y Sen18, que entre otras autoras inscritas en la amplitud de la teoría feminista, señalaban que las mujeres nunca habían estado fuera de las estructuras de la producción, ya fuera en niveles de desarrollo o de subdesarrollo, aunque sí situadas en los escalones inferiores, realizando trabajos aparentemente invisibles. En esa línea las formas de participación de las mujeres en la acumulación de capital desde las economías periféricas, eran mostradas con claridad por Carmen Diana Oeere 19 • Benería y Sen también planteaban que se había ignorado los procesos relacionados con la clase social de adcripción de las mujeres y la división sexual del trabajo. La tesis era que las mujeres pobres eran las más oprimidas por el capitalismo, pero lo más original de su planteamiento en aquel momento fue el despliegue que se hizo del concepto de reproducción (biológica, material y social) para explicar que la subordinación de las mujeres radicaba en las actividades realizadas en el 17. Esther Boserup y Christina Liljencrantz en el documento "Integración de la mujer en el desarrollo" (PNUD 1975), mostraban el por qué la participación de la mujer en el desarrollo plantea un problema especial y señalaban los caminos para su incorporación al mismo. También hacían la crítica al enfoque bienestarista que aunque reconocía que las mujeres de los países en desarrollo eran las sujetos de la producción de subsistencia, las dejaba al margen del desarrollo porque las actividades de las mujeres no generaban ingresos en efectivo. 18. Benería, L. y Ser, G. "Las desigualdades de género y clase y el rol de la mujer en el desarrollo económico", Mientras Tanto n2 15, Barcelona 1983. 19. Según Deere el trabajo de las mujeres campesinas realizado en las parcelas familiares (cultivos de papa, maíz, etc.) bajo formas precapitalistas aumentó con la expansion capitalista en el agro. Este trabajo permitía mantener más bajos los salarios de los hombres que trabajaban en los latifundios de cultivos extensivos o ganaderos o en las modernas industrias agrícolas y suponía una mayor acumulacion en los centros capitalistas. Además, este trabajo en la economía de subsistencia era compatible con las tareas domésticas, lo que ocasionaba jornadas de trabajo interminables. "La Mujer Rural y la producción de subsistencia en la periferia capitalista", en León, M. (ed.) Debate sobre la Mujer en América Latina y el Caribe, ACEP Bogotá 1982 (3v.) v.2. 66 ©Universitat de Barcelona Mujer con dos de sus diez niños de Ellen Tolmíe . Uribia, La Guajira, Colombia, 1988. 67 ©Universitat de Barcelona ámbito cotidiano y que estaban asignadas por su rol genérico, estando agravadas, a su vez, en el caso de las mujeres pobres. La limitación de este enfoque estuvo en equiparar género a reproducción y, aunque adm itía una cierta diferenciación en el sujeto unívoco mujer del discurso desarrollista, hacía causa de subordinación la opresión de clase, las raíces económicas, lo que no explicaba otras manifestaciones de aquella , como por ejemplo la violencia, suf rida por mujeres de diferente clase social, edad, etnia, nación, etc. Por otro lado, lo que iba a significar la incorporación de la mujer al desarrollo -como consecuencia del planteamiento original de Boserup y sus seguidoras - se comenzó a vislumbrar en la década de los ochenta, a través de investigaciones sobre las nuevas industrias agrícolas, características del desarrollo en el agro, que comenzaron a utilizar mano de obra femenina y evidenciaron su incremento de la jornada de trabajo y de riesgos para la salud por las malas condiciones laborales2 º. Las ONGs , el feminismo y el movimiento social de mujeres Una especifidad latinoamericana es la interrelación que se ha producido entre los movimientos de mujeres, las ONGs, las políticas de desarrollo, y la cooperación internacional. En 1975 se inició de manera lenta y casi marginal la introducción de la mujer en las políticas de cooperación. Se crearon organizaciones de mujeres, feministas y no feministas, para capacitar y concienciar a mujeres populares a través de pro - gramas de cooperación. De las ONGs feministas surgieron críticas a las formas de integración de la mujer al desarrollo, así como propuestas de nuevas estrategias. A estos primeros escenarios se fueron incorporaron más tarde los programas de estudios de mujeres y género, de las Universidades. En la década de los ochenta la crítica señaló, que la cooperación para el desarrollo de la mujer había sido insatisfactoria, porque no se habían aplicado programas de largo alcance 20. El caso de la industria de flores, instalada en la sabana de Bogotá en la década de los setenta, es paradigmático de otras nuevas industrias agrícolas para la exportación, que se desarrollan con mano de obra femenina. El empleo de las mujeres en estas industrias, según un capataz entrevistado por Diana Medrano, se debió a que: . .. (las mujeres) tienen mucho cuidado y delicadeza al desempeñar cualquier tarea, además de no requerirse un gran esfuerzo físico, lo que revela cómo determinadas cualidades desarrolladas por las mujeres (que forman parte de los roles genéricos y de la división sexual del trabajo), están determinando su ubicación en la producción en un orden jerárquico de subordinación. La investigación de Medrano puso de relieve las condiciones discriminatorias en que se realizaba el trabajo de las mujeres en la industria de flores: salarios inferiores a los de los hombres, no contratación de las mujeres embarazadas y despido de éstas, no acceso a puestos de mando que suelen ser masculinos, contaminación a causa de los pecticidas, abortos por la postura en el trabajo, dificultades para organizarse y reclamar derechos y mayor carga de trabajo porque la mayoría de las mujeres tenían que hacer también el trabajo doméstico. Medrano, D. "Desarrollo y explotación de la mujer: efectos de la proletarización femenina en la agroindustria de flores en la Sabana de Bogotá", en León, M. (ed.) Debate sobre ... op. cit. v. 1. 68 ©Universitat de Barcelona como los aplicados para los hombres, sino microproyectos de caracter puntual, con poco impacto en el cambio de las condiciones de vida de las mujeres, pues se referían al ámbito doméstico e insistían en el rol tradicional femenino. Los proyectos llamados productivos, tampoco abordaron un desarrollo integral y supusieron nuevas jornadas de trabajo. En cuanto a los fondos, dedicados al desarrollo para las mujeres, fueron calificados como las migajas de la cooperacióríl1• Otra de las conclusiones importantes fue que no se había avanzado en la democratización del proceso de elaboración y aplicación de los proyectos, ni en la participación de mujeres en lugares claves de decisión, contrastando con la mayor organización y avance en la investigación por parte de las mujeres22. En 1991 se concluía que la productividad había sido el objetivo de la integración de las mujeres al desarrollo, pero que el cambio de su posición genérica de subordinación dependía, no tanto de su integración, sino del vínculo que se establecía con aquel 23 . La década de los 90 se inició con propuestas desde el Sur, a diferencia de las dos décadas anteriores en que las propuestas vinieron desde el Norte. Por entonces ya se habían acumulado nuevas estrategias políticas y mayor conocimiento por parte de las investigadoras, que en buen número se convirtieron en consultoras de las agencias financieras y de los organismos gubernamentales nacionales e internacionales. También había aumentado el número de ONGs 24 , la organización de 21. Pineda, M. "Cambiando los términos. Educar para la cooperación", en Guzman, V. Portocarrero, P. Vargas, V. (comps.) op. cit. p. 361 . 22. En una investigación de sesenta ONGs de Lima met ropolitana que habían aplicado proyectos para mujeres entre 1975-85, Patricia Ruíz Bravo, identificó tres clases de proyectos: de sobrevivencia (comedores, huertos, talleres productivos), capacitación (educación no formal, autoesti ma , etc.), y servicios (salud, asesoría legal), pero hasta el fi na l del periodo no se percibió la tendencia hacia proyectos integrales de capacitación con orientación de clase y género. Entre otras conclusiones de la investigación se señalaban las siguientes: la causa de la subordinación de las mujeres es la pobreza y su extracción social; que los cambios en las estrategias de desarrollo (teoría de la modernización, desarrollismo y necesidades básicas) marcaron el ritmo de los proyectos; que desde 1983 se produjo una reorientación de los proyectos hacia las necesidades básicas (comedores populares) y generación de ingresos (talleres productivos) a causa de la cr isis económica; una creciente atención a las diferencias de raza al interior de los proyectos, y que los proyectos gestionados por feministas habían evolucionado de la capacitación y organización, a las necesidades materiales más urgentes, comenzando a introducirse el enfoque de género en el desarrollo (GED). "Promoción a la Mujer, cambios y permanencias, 1975-1 985 ", en Portocarrero, P. (comp.), op.cit. 23 . León, M. "Progreso económico de la mujer rural en América Latina y el Caribe ", relatoría del Seminario de FIDA, San José, Costa Rica, 17-21 de junio. 24 . Virginia Guzman en 1991 clasificaba las ONGS en tres tipos según el tratamiento dado a las necesidades e intereses de las mujeres: a) l as que no incluían el género, restringiendo l as relaciones sociales a l as relaciones de clase y relaciones entre grupos culturales diversos, sin consi derar a las mujeres sujeto de desarrollo ni con una experiencia diferente a los hombres, dando dos argumentos para negar la especificidad de l as necesidades de las mujeres: el temor a la imposición cultural y la compet itividad con los hombres en el acceso a 69 ©Universitat de Barcelona expansión de la conciencia son avances también indiscutibles. Hoy, los recursos humanos del feminismo, sus proyectos, su teoría y creatividad supone un gran capital, que en resumen constituye el poder de las mujeres. Por ese poder se ha logrado penetrar en diversos sectores políticos institucionales, sociales e intelectuales y aunque aparentemente parezca contradictorio, el que su presencia como movimiento social haya ido decreciendo, su importancia política ha ido en aumento; mantengo desde hace tiempo que el feminismo es ya un significante, es más que un movimiento social39• Entre las sombras manifestadas en los últimos años dónde el feminismo como movimientos social conserva su identidad, como es el caso de los encuentros continentales, está el debate que se dió sobre la autonomía en el VII Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe (Cartagena de Chile, 1996) 40 • Fue promovido por la corriente denominada autónoma y la discusión se planteó oponiendo autonomía a institucionalización (el feminismo que trabaja desde las ONGs). Esta palarización se reveló lejos de la realidad al optar un tercio considerable de las participantes por seguir un debate propio en el Taller Ni las Unas ni las Otras 41 . Posiblemente fue saludable que las tensiones, quejas, desconfianzas, frustraciones, etc. salieran a la luz, y salieron, pienso, en el lugar adecuado, en el lugar fundacional del movimiento feminista Latinoaméricano por doloroso que fuera. Pienso también, que el debate sobre la autonomía que se dió en Cartagena, no era nuevo 42 , y que el tema de fondo eran las vicisitudes del proceso de oenegización. Pero con todo el respeto que me inspira la particularidad y las diferenciaciones del feminismo latinoamericano, me atrevo a opinar, que en un momento de retirada de fondos in ternacionales hacia otras partes del mundo, el debate hubiera sido mucho más fructífero si se hubiera centrado en discutir abiertamente cómo seguir adelante con los proyectos de desarrollo para el sector popular de mujeres y con los otros tipo de expresiones valiosas como los diversos medios de comunicación, centros de documentación, centros de salud, etc. que se han 39. Es decir, el feminismo es conciencia, es pensamiento, conocimiento y una manera de vivir para muchas mujeres en el mundo. Luna, L. G. " El feminisme és més que un moviment social'', Papers, n2 24, Barcelona 1995. 40 . Tuve la oportunidad de asistir como invitada extranjera y deseo dejar constancia de la apertura que en este sentido he percibido hacia las españolas por parte de las Comisión Organizadora, tanto en este como en los anteriores que tuve la suerte de asistir (Bertíoga, Brasil 1985 y San Bernando, Argentina 1990). 41 . Sobre este Taller y el proceso posterior seguido por algunas de sus participantes versa el documento de la sección Buzón de esta misma revista: "La recuperación de nuestra memoria. Espacio Feminista, Pluralista y Autónomo", Buenos Aires 1998. 42 . La discusión sobre la autonomía del feminismo, tanto en Latinoamérica, como en los feminismos de otras partes del mundo, se ha dado desde la época del sufragismo, desde el mismo momento en que se han establecido relaciones con otros proyectos políticos de movimientos sociales, de partidos políticos, de sindicatos o con el estado. 76 ©Universitat de Barcelona consolidado con los fondos internacionales, porque creo que la autonomía tiene mucho más que ver con la forma de utilización de las financiaciones en la relación con las instituciones donantes, que con estar fuera o dentro de la institucionalización. Otra cuestión dificil planteada, que forma parte del momento actual del feminismo, fue los problemas de representación del sujeto del feminismo, las mujeres. Su pluralidad en determinados momentos puede ser tensionante, pero también se ha mostrado fuente de riqueza, de regadío fertilizador y con práctica en el consenso para una agenda común. Las crisis internas son ocasiones de revisión de la representatividad, de un replanteamiento de las relaciones exteriores del movimiento con la sociedad y la política, de hacer un estado del arte. Cada vez es más evidente, que los movimientos sociales pierden la fuerza de la rebeldía al entrar a formar parte del tejido asociativo, sea el que sea, porque la negociación y el juego de poder es constante. También es verificable históricamente que el grito rebelde, la ola y sus burbujas (la eclosión del movimiento social) tienen una vida corta y a ellos sigue la acción concreta y operativa, en donde la ambivalencia entre la utopia y la lucha por el cambio cotidiano se produce en una tensión constante por encontrar los recursos materiales necesarios y legítimos. Pero los documentos procedentes de las Conferencias Mundiales de la Mujer, en los que han cristalizado tantas investigaciones realizadas desde enfoques feministas articulados a las teorías del desarrollo, así como los lineamientos trazados para las instancias gubernamentales nacionales, en las que ya comienzan a convivir feministas con mujeres aún lejanas de nuestro punto de vista, son resultados de los avances a través de esas tensiones. También es cierto, que hoy más que nunca, se mantienen los grandes interrogantes sobre la eficacia de los organismos gubernamentales y la conveniencia de participar en ellos, porque a lo largo de las dos décadas, se puede decir, que se ha continuado legislando en torno a demandas de derechos que están siendo reclamados desde la época de las sufragistas (como por ejemplo la igualdad en el trabajo) y aunque se han comenzado a reconocer otros (los reproductivos), así como situaciones de subordinación (la violencia de género), visto desde una perspectiva histórica, da vértigo asomarse a la lentitud que supone la vía institucional en relación a la velocidad con que se ha dado el cambio de conciencia y actitud de las mujeres. Actualmente surgen interrogantes acerca de si desde el estado se pueden producir cambios en la posición de las mujeres43, junto a afirmacio43. Es la pregunta qu e se ha ce Giulia Tamayo, partiendo de una observación c rí tica ante el desmedido viraje de la acción política feminista a tratar de impactar las políticas y aparatos estatales, descuidando la animación de los procesos para el fortalecimiento de la ciudadanía, máxime en realidades en las cuales los estados penosamente buscan parecer democracias, sin gobernar democráticamente, "La maquinaria estatal puede suscitar cambios a favor de las mujeres?", Web Centro Flora Tristan, Lima 1998. 77 ©Universitat de Barcelona nes más optimistas. Estas últimas mantienen la importancia del impacto de l discurso feminista producido en las instituciones y la globalización de las propuestas feministas a través de Beijing, junto a la importancia de incidir en el estado, mientras se continúa la investigación y la teoría crítica44• Son luces también, que en el hoy globalizador y ante la pregunta acerca de cómo y dónde incidir en el desarrollo para las mujeres y transformar la subordinación y con ella el mundo, se puede considerar la propuesta de bajar la mirada hacia lo cercano, lo local, lo pequeño45, como una vía posible en la que las mujeres sean productoras de su propio desarrollo, lejos de fundamentalismos reproductivistas. Barcelona, noviembre 1998 44 . Filgueira, N. "15 años de feminismo en el Uruguay", Cotidiano Mujern 2 28, Montevideo 1998, pp. 23. 45. Gómez, P. L. "Desarrollo y gestión local desde una perspectiva de género•, en Mujeres en los '90, Centro Municipal de la mujer de Vicente López, Buenos Aires 1998 y Alburquerque F. "Metodología para el desarrollo económico local", ILPES, Santiago de Chile 1997. 78