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EPITELIO INTESTINAL Y ALERGIAS ALIMENTARIAS Trabajo Fin de Grado, Junio 2018 Carmen Molina Aroba EPITELIO INTESTINAL Y ALERGIAS ALIMENTARIAS Trabajo Fin de Grado, Junio 2018 Carmen Molina Aroba EPITELIO INTESTINAL Y ALERGIAS ALIMENTARIAS Trabajo Fin de Grado, Junio 2018 Carmen Molina Aroba
1 Facultad de Farmacia Trabajo de Fin de Grado Título del trabajo: Epitelio Intestinal y Alergias Alimentarias. Tipo de trabajo Fin de Grado: Revisión bibliográfica Autor: Carmen Molina Aroba Presentación: día 5 de Julio 2018 Departamento de Fisiología Tutora: María Luisa Calonge Castrillo 1 Facultad de Farmacia Trabajo de Fin de Grado Título del trabajo: Epitelio Intestinal y Alergias Alimentarias. Tipo de trabajo Fin de Grado: Revisión bibliográfica Autor: Carmen Molina Aroba Presentación: día 5 de Julio 2018 Departamento de Fisiología Tutora: María Luisa Calonge Castrillo 1 Facultad de Farmacia Trabajo de Fin de Grado Título del trabajo: Epitelio Intestinal y Alergias Alimentarias. Tipo de trabajo Fin de Grado: Revisión bibliográfica Autor: Carmen Molina Aroba Presentación: día 5 de Julio 2018 Departamento de Fisiología Tutora: María Luisa Calonge Castrillo
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3 RESUMEN El intestino tiene dos funciones principales, la primera es procesar el alimento ingerido para absorber los nutrientes, y la segunda es prevenir la entrada de patógenos al organismo. Para ello, el intestino ha desarrollado la llamada “barrera intestinal”, un sistema defensivo compuesto por diferentes elementos, tanto extracelulares como celulares, que actúan de forma coordinada, a la vez que mantiene el correcto desarrollo de la barrera epitelial, el sistema inmunitario y la adquisición de tolerancia hacia los antígenos de la dieta y a la microbiota intestinal. Una característica crítica del epitelio es la permeabilidad intestinal, ya que debe permitir un paso eficiente de nutrientes y restringir la entrada a moléculas de mayor tamaño, como los antígenos proteicos. Para ello, se reviste la superficie del tracto gastrointestinal de una capa de moco y las células epiteliales presentan uniones intercelulares que realizan un papel fundamental. La organización estructural de estas uniones es dinámica y su permeabilidad varía de un individuo a otro ya que afectan diferentes sustancias como por ejemplo mediadores inflamatorios. La regulación adecuada de la barrera epitelial se basa en múltiples mecanismos fisiológicos e inmunológicos. En personas con alergias alimentarias, se produce una inhibición de la tolerancia oral, lo que conduce a la producción inadecuada de IgE específica alergénica y al reclutamiento de mastocitos en la mucosa gastrointestinal. Las enfermedades alérgicas constituyen una de las patologías más frecuente en los niños, desarrollándose la sensibilización a determinados alimentos en el primero y segundo año de vida. Cualquier alimento puede desencadenar una respuesta alérgica dando lugar a reacciones mediadas por IgE, sin embargo, la mayor parte de dichas reacciones son causadas por un número pequeño de alimentos como son el cacahuete, el huevo, la leche, el pescado, los crustáceos, las nueces y el trigo. Palabras clave: epitelio intestinal, uniones intercelulares, inmunoglobulina E, tolerancia, alergia alimentaria.
4 Índice 1. INTRODUCCIÓN................................................................................................................... 5 2. OBJETIVOS DEL TFG ............................................................................................................ 8 3.METODOLOGÍA.................................................................................................................... 9 4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN ............................................................................................. 10 4.1 ESTRUCTURA DE LA PARED INTESTINAL......................................................................... 10 4.2 EL EPITELIO INTESTINAL................................................................................................... 11 4.2.1 Funciones del epitelio intestinal.......................................................................... 11 4.2.2 Tipos de células del epitelio intestinal................................................................ 11 4.2.3 Tipos de uniones presentes en el epitelio intestinal ........................................ 12 4.2.3.1 Las uniones estrechas………………………………………………………………………………… 13 4.2.3.2 Las uniones adherentes y los desmososmas............................................... 15 4.2.4 Las primeras líneas de defensa del epitelio intestinal ............................................. 16 4.3 INGRESO DE ANTIGENOS DESDE EL LUMEN HACIA EL INTERIOR DE LA MUCOSA ........ 20 4.3.1 A través del epitelio intestinal.................................................................................. 20 4.3.2 A través de las células M........................................................................................... 21 4.4 TOLERANCIA ORAL VS ALERGIAS ALIMENTARIAS .......................................................... 22 4.5 MECANISMOS DE LA ALERGIA ALIMENTARIA ................................................................ 24 4.5.1 Fase de sensibilización .............................................................................................. 25 4.5.2 Fase efectora............................................................................................................. 25 4.6 MECANISMOS MOLECULARES POR LOS QUE SE AUMENTA LA PERMEABILIDAD INTESTINAL DURANTE LA REACCIÓN ALÉRGICA……………………………………………………………….. 26 4.6.1 Defecto del epitelio intestinal y aumento de la permeabilidad................................ 28 5.CONCLUSIONES.................................................................................................................. 30 6. BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………………………………………………………… 31
5 1. INTRODUCCIÓN Una persona come durante su vida aproximadamente unas 2-3 toneladas de cientos de alimentos diferentes, que constituyen una gran diversidad de macromoléculas biológicas. El sistema digestivo los procesa y los convierte en material útil para el crecimiento y mantenimiento de las células del organismo. En condiciones normales, el epitelio intestinal es crucial para mantener la homeostasis y prevenir el paso de antígenos alimentarios y bacterias luminales, teniendo gran relevancia las uniones estrechas (TJ), complejos multiproteicos que sellan las uniones intercelulares. Las alergias alimentarias se asocian con una permeabilidad intestinal elevada a las macromoléculas (Condette et al., 2014), incluso en ausencia de alérgenos alimentarios, produciéndose una activación de los mastocitos e inflamación (Salvo-Romero et al., 2015). Debido a esto, las estrategias terapéuticas dirigidas al restablecimiento de esta función defensiva son una vía prometedora para la recuperación de la homeostasis intestinal y la salud. La barrera física constituida por el epitelio intestinal está reforzada por el sistema inmune de la mucosa gastrointestinal que tiene la difícil tarea de mantener la homeostasis, no produciendo, en condiciones normales, respuesta hacia los antígenos de la dieta y permitiendo mantener una relación simbiótica con las bacterias comensales, mientras que debe iniciar una protección adecuada contra posibles patógenos para prevenir la infección del huésped (Perrier y Corthesy, 2011). Las alergias alimentarias son reacciones de hipersensibilidad mediadas por el sistema inmune, por lo que también se conocen como hipersensibilidad alimentaria. Cuando algunas proteínas presentes en los alimentos son capaces de atravesar el epitelio intestinal, el sistema inmune responde desencadenado una respuesta alérgica (Chinthrajah et al., 2016). En general, el sistema inmune tolera los alimentos y al mismo tiempo es capaz de reaccionar de forma rápida y efectiva frente a agentes potencialmente patógenos (McDermott y Huffnagle, 2014). En la gran mayoría de las alergias alimentarias está involucrada la IgE, que reacciona frente a las proteínas de los alimentos ingeridos produciendo una variedad de síntomas que afectan a la piel, al
6 tracto gastrointestinal y las vías respiratorias (Sicherer y Sampson, 2006), afectando a la calidad de vida de los individuos que la padecen. La prevalencia de las alergias alimentarias ha aumentado considerablemente en los últimos años reconociéndose como un importante problema de seguridad alimentaria (Barror y Cosme, 2013).Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que entre el 1 y el 3% de los adultos y entre el 4 y el 6% de los niños la padecen. Esta mayor incidencia en la infancia puede ser debida a la inmadurez inmunológica de los recién nacidos, que favorece una mayor sensibilización e inflamación (Lorente et al., 2001). Por estos motivos, la Unión Europea obliga a etiquetar los ingredientes alimentarios alergénicos para evitar su consumo a los consumidores alérgicos. Los alérgenos alimentarios son proteínas o glicoproteínas hidrosolubles con un tamaño entre 10-70 Kda y los más comunes son las proteínas de la leche, los huevos, los frutos secos, los cacahuetes, la soja, el trigo, el pescado y los mariscos (Barror y Cosme, 2013). Los alimentos principales que causan reacciones alérgicas en los niños son el huevo y la leche, en cambio en los adultos son los frutos secos, el marisco y la fruta (Sampson, 2004). La capacidad alergénica de ciertas proteínas de los alimentos puede ser disminuida con su procesamiento, ya que se relaciona con la termoestabilidad que presentan cada una de las proteínas involucradas; y en el caso de las frutas y verduras con el grado de maduración (Barror y Cosme, 2013). En la Tabla 1 se resumen los principales alimentos comunes y proteínas contenidas en los mismos que producen alergias alimentarias. ALIMENTOS PROTEÍNAS ALERGÉNICAS Leche Caseína, ß-lactoglobulina, α-lactalbúmina Huevo Ovomucoide, ovoalbúmina, conalbúmina, lisozima Pescados Parvalbúmina Mariscos Tropomiosina Cacahuetes Globulina y albúmina Soja Globulina Trigo Prolaminas Tabla 1. Principales proteínas de los alimentos más comunes que producen alergias alimentarias.
7 Actualmente, el tratamiento y la profilaxis de las alergias alimentarias consisten en educar al paciente para evitar la ingesta del alérgeno. Aunque este tipo de patología se estudia desde hace mucho tiempo, debido a la creciente incidencia, cada vez es mayor el interés por conocer mejor los factores etiopatogénicos implicados, con la finalidad de prevenir su aparición y mejorar el tratamiento. Las estrategias terapéuticas en estudio incluyen la inmunoterapia oral y sublingual, la medicina herbal china, los anticuerpos anti-IgE y las vacunas modificadas con alérgenos modificados (Valenta et al., 2015). Por último, es importante diferenciar entre alergia e intolerancia alimentaria, ya que estos términos a menudo se confunden. En la alergia alimentaria, como antes se ha mencionado, está implicado el sistema inmune mientras que las causas de la intolerancia a los alimentos pueden ser diversas, como por ejemplo, un déficit enzimático y no se ha demostrado la intervención del sistema inmunológico. Las alergias alimentarias normalmente están mediadas por IgE y se conocen como hipersensibilidad tipo I, algunas puede no estar mediadas por IgE y se conocen como hipersensibilidad tipo II, III, mediadas por la IgG y la de tipo IV, en las que están implicadas las células T e incluyen la enfermedad celiaca (Esquema 1) (Esteban et al., 2007). Esquema 1. Tipos de reacciones alimentarias adversas, diferenciándose las alergias e intolerancias alimentarias. Reacción adversa alimentaria Alergia Intolerancia Tóxicas Farmacológicas Metabólicas Idiosincrasicas No mediada por IgE. Otros tipos de hipersensibilidad Tipo II, III y IV. Mediada por IgE. Hipersensibilidad Tipo I, Alergia alimentaria
8 2. OBJETIVOS DEL TFG Dada la alta prevalencia de las alergias alimentarias, el objetivo del presente trabajo es realizar una revisión bibliográfica sobre la implicación del epitelio intestinal en el desarrollo de las mismas, de acuerdo con los siguientes objetivos específicos: 1. Describir la estructura del epitelio intestinal, especialmente los principales tipos de células y las uniones intercelulares, que sellan el epitelio. 2. Estudiar los mecanismos por los que los sustratos pueden atravesar dicho epitelio. 3. Analizar los mecanismos que permiten una correcta tolerancia alimentaria. 4. Analizar los mecanismos que intervienen en las alergias alimentarias, principalmente las alteraciones que se producen en el epitelio intestinal de pacientes con alergias alimentarias.
15 la complejidad de las cascadas de señalización desencadenadas por Zot e involucradas en la regulación de la vía paracelular (Fasano, 2011). Dada la complejidad de la señalización activada por Zot, que conduce a la modulación de la unión estrecha, se planteó la hipótesis de que la toxina podría imitar una proteína endógena capaz de regular las uniones estrechas epiteliales. La combinación de experimentos de permeailidad “in vitro” y experimentos utilizando los anticuerpos anti-Zot condujeron a la identificación de un análogo humano a Zot de ~ 47 kDa, denominado zonulina (Fasano, 2011). 4.2.3.2 Las uniones adherentes y los desmososmas Por debajo de las uniones estrechas, se localizan las uniones intercelulares de anclaje formadas por las uniones adherentes y los desmosomas, que unen mecánicamente las células vecinas. Las uniones adherentes dan estabilidad estructural y son muy importantes para determinar la estructura y la función normal de los tejidos epiteliales. Conectan los haces de filamentos de actina de una célula con los de la célula adyacente mediante interacciones homofílicas o heterofílicas (Brennan et al., 2010). Las principales moléculas de adhesión celular son las cadherinas, que son proteínas transmembranas que están unidas al citoesqueleto a través de proteínas asociadas a su cola citoplasmática llamadas cateninas, formando interacciones cadherinas-cateninas (Figura 5). Los desmosomas están formados por diferentes miembros de la familia de las cadherinas y están anclados a los filamentos intermedios de las células vecinas (Alberts et al., 2011). Figura 5. Estructura de las uniones adherentes donde se muestra la interacción cadherina-carenina (Modificada de Föster, 2008). 15 la complejidad de las cascadas de señalización desencadenadas por Zot e involucradas en la regulación de la vía paracelular (Fasano, 2011). Dada la complejidad de la señalización activada por Zot, que conduce a la modulación de la unión estrecha, se planteó la hipótesis de que la toxina podría imitar una proteína endógena capaz de regular las uniones estrechas epiteliales. La combinación de experimentos de permeailidad “in vitro” y experimentos utilizando los anticuerpos anti-Zot condujeron a la identificación de un análogo humano a Zot de ~ 47 kDa, denominado zonulina (Fasano, 2011). 4.2.3.2 Las uniones adherentes y los desmososmas Por debajo de las uniones estrechas, se localizan las uniones intercelulares de anclaje formadas por las uniones adherentes y los desmosomas, que unen mecánicamente las células vecinas. Las uniones adherentes dan estabilidad estructural y son muy importantes para determinar la estructura y la función normal de los tejidos epiteliales. Conectan los haces de filamentos de actina de una célula con los de la célula adyacente mediante interacciones homofílicas o heterofílicas (Brennan et al., 2010). Las principales moléculas de adhesión celular son las cadherinas, que son proteínas transmembranas que están unidas al citoesqueleto a través de proteínas asociadas a su cola citoplasmática llamadas cateninas, formando interacciones cadherinas-cateninas (Figura 5). Los desmosomas están formados por diferentes miembros de la familia de las cadherinas y están anclados a los filamentos intermedios de las células vecinas (Alberts et al., 2011). Figura 5. Estructura de las uniones adherentes donde se muestra la interacción cadherina-carenina (Modificada de Föster, 2008). 15 la complejidad de las cascadas de señalización desencadenadas por Zot e involucradas en la regulación de la vía paracelular (Fasano, 2011). Dada la complejidad de la señalización activada por Zot, que conduce a la modulación de la unión estrecha, se planteó la hipótesis de que la toxina podría imitar una proteína endógena capaz de regular las uniones estrechas epiteliales. La combinación de experimentos de permeailidad “in vitro” y experimentos utilizando los anticuerpos anti-Zot condujeron a la identificación de un análogo humano a Zot de ~ 47 kDa, denominado zonulina (Fasano, 2011). 4.2.3.2 Las uniones adherentes y los desmososmas Por debajo de las uniones estrechas, se localizan las uniones intercelulares de anclaje formadas por las uniones adherentes y los desmosomas, que unen mecánicamente las células vecinas. Las uniones adherentes dan estabilidad estructural y son muy importantes para determinar la estructura y la función normal de los tejidos epiteliales. Conectan los haces de filamentos de actina de una célula con los de la célula adyacente mediante interacciones homofílicas o heterofílicas (Brennan et al., 2010). Las principales moléculas de adhesión celular son las cadherinas, que son proteínas transmembranas que están unidas al citoesqueleto a través de proteínas asociadas a su cola citoplasmática llamadas cateninas, formando interacciones cadherinas-cateninas (Figura 5). Los desmosomas están formados por diferentes miembros de la familia de las cadherinas y están anclados a los filamentos intermedios de las células vecinas (Alberts et al., 2011). Figura 5. Estructura de las uniones adherentes donde se muestra la interacción cadherina-carenina (Modificada de Föster, 2008).
16 Las uniones formadoras de canales, son las uniones gap o de comunicación que permiten el paso de pequeñas moléculas hidrosolubles de una célula a otra, por medio de canales intercelulares formados por la unión de dos conexones que a su vez están formados cada uno por 6 conexinas (Figura 6). Estos canales pueden cambiar su conformación reversiblemente en respuesta a señales celulares, como por ejemplo cambios en el pH (Goodenough y Paul, 2009). Figura 6. Estructura de las uniones gap. Cada unión forma un canal intercelular y presenta dos conexones, cada uno formado por 6 conexinas (Goodenough y Paul, 2009). 4.2.4 Las primeras líneas de defensa del epitelio intestinal A nivel del epitelio, la primera línea de defensa con la que nuestro organismo responde ante la invasión de un antígeno es mediante la respuesta innata llevada a cabo por las propias células epiteliales, y por las celulas inmunes, localizadas por debajo del epitelio: las células dendríticas, los macrófagos y las células Natural killer (NK). Como respuesta se desencadena la activación secuencial de las vías de señalización intracelulares que inducen una respuesta inflamatoria, la cual actúa en la defensa del organismo. Las células epiteliales del intestino expresan receptores de reconocimiento de patrones (PRRs, “Pathogen-associated molecular patterns”) que reconocen los patrones moleculares asociados a patógenos (PAMPs, “Pathogen-associated molecular patterns”) presentes en los microorganismos patógenos. Estos receptores están de forma permanente expuestos en las células, lo que explica su necesidad de controles estrictos para evitar una estimulación inmune e inflamación inadecuadas (Pott y
17 Hornef, 2012). Hay dos tipos de receptores, TLRs (“Toll-like receptors”) y NOD (“nucleotid binding oligomerisation domain”). Los TLRs se expresan en el epitelio tanto en la superficie apical, basolateral e intracelularmente, permitiendo el reconocimiento de un amplio espectro de productos derivados de patógenos e iniciando una respuesta inmunitaria a través de la secreción de citocinas pro-inflamatorias y péptidos antimicrobianos de las células de Paneth. Además, en las células de Paneth, el receptor NOD2 está implicado en la secreción de péptidos antimicrobianos (Pott y Hornef, 2012). Por otro lado, entre las células epiteliales se localizan linfocitos intraepiteliales que participan en la inmunidad adaptativa (Sampson, 2004). Además, en la propia luz intestinal se encuentra la defensa inespecífica, que permite la degradación de los microorganismos y antígenos de manera inespecífica por acción del pH, las secreciones gástricas, pancreáticas y biliares, que contienen enzimas digestivas (proteasas, amilasas, lipasas y nucleasas) y consiguen eliminar, en un primer paso, una gran parte de los antígenos procedentes de la dieta (Salvo-Romero et al., 2015). Figura 7. Barrera intestinal. La capa de moco secratada por las células de goblet y la presencia de péptidos antimicrobianos derivados de células de Paneth y enterocitos, así como, la IgA segregada generan una barrera físicoquímica que se superpone al epitelio (Modificada de Salvo-Romero et al., 2015). 17 Hornef, 2012). Hay dos tipos de receptores, TLRs (“Toll-like receptors”) y NOD (“nucleotid binding oligomerisation domain”). Los TLRs se expresan en el epitelio tanto en la superficie apical, basolateral e intracelularmente, permitiendo el reconocimiento de un amplio espectro de productos derivados de patógenos e iniciando una respuesta inmunitaria a través de la secreción de citocinas pro-inflamatorias y péptidos antimicrobianos de las células de Paneth. Además, en las células de Paneth, el receptor NOD2 está implicado en la secreción de péptidos antimicrobianos (Pott y Hornef, 2012). Por otro lado, entre las células epiteliales se localizan linfocitos intraepiteliales que participan en la inmunidad adaptativa (Sampson, 2004). Además, en la propia luz intestinal se encuentra la defensa inespecífica, que permite la degradación de los microorganismos y antígenos de manera inespecífica por acción del pH, las secreciones gástricas, pancreáticas y biliares, que contienen enzimas digestivas (proteasas, amilasas, lipasas y nucleasas) y consiguen eliminar, en un primer paso, una gran parte de los antígenos procedentes de la dieta (Salvo-Romero et al., 2015). Figura 7. Barrera intestinal. La capa de moco secratada por las células de goblet y la presencia de péptidos antimicrobianos derivados de células de Paneth y enterocitos, así como, la IgA segregada generan una barrera físicoquímica que se superpone al epitelio (Modificada de Salvo-Romero et al., 2015). 17 Hornef, 2012). Hay dos tipos de receptores, TLRs (“Toll-like receptors”) y NOD (“nucleotid binding oligomerisation domain”). Los TLRs se expresan en el epitelio tanto en la superficie apical, basolateral e intracelularmente, permitiendo el reconocimiento de un amplio espectro de productos derivados de patógenos e iniciando una respuesta inmunitaria a través de la secreción de citocinas pro-inflamatorias y péptidos antimicrobianos de las células de Paneth. Además, en las células de Paneth, el receptor NOD2 está implicado en la secreción de péptidos antimicrobianos (Pott y Hornef, 2012). Por otro lado, entre las células epiteliales se localizan linfocitos intraepiteliales que participan en la inmunidad adaptativa (Sampson, 2004). Además, en la propia luz intestinal se encuentra la defensa inespecífica, que permite la degradación de los microorganismos y antígenos de manera inespecífica por acción del pH, las secreciones gástricas, pancreáticas y biliares, que contienen enzimas digestivas (proteasas, amilasas, lipasas y nucleasas) y consiguen eliminar, en un primer paso, una gran parte de los antígenos procedentes de la dieta (Salvo-Romero et al., 2015). Figura 7. Barrera intestinal. La capa de moco secratada por las células de goblet y la presencia de péptidos antimicrobianos derivados de células de Paneth y enterocitos, así como, la IgA segregada generan una barrera físicoquímica que se superpone al epitelio (Modificada de Salvo-Romero et al., 2015).
18 Recubriendo el epitelio intestinal hay una capa de moco (Figura 7) con propiedades hidrófobas y tensoactivas cuyo principal componente, la mucina, es secretada por las células goblet o caliciformes (Salvo-Romero et al., 2015).El moco se compone principalmente de glicoproteínas y tiene mayor grosor en el colon que en el intestino delgado, actúa como un lubrificante y proporciona protección contra los contenidos luminales nocivos. Se pueden diferenciar dos partes, una más externa conocida como capa de moco agitada, que es rica en péptidos antimicrobianos secretados por las células de Paneth con propiedades antiinflamatorias, por lo tanto, la capa de moco representa una barrera fisicoquímica con propiedad antibacterianas y antiinflamatorias (Zhang et al., 2015). Esta capa también contiene inmunoglobulina A sintetizada por células plasmáticas de la lámina propia. Por otro lado, la capa más interna constituye la capa de moco no agitada, llamada también glicocalix que facilita la absorción de nutrientes, mantiene la hidratación epitelial y protege el revestimiento del epitelio. También participa en la renovación y diferenciación epitelial, así como en el mantenimiento de la tolerancia a los alimentos (Salvo-Romero et al., 2015). En la parte más externa, encontramos microorganismos con una función de defensa del epitelio intestinal que se conoce como flora intestinal o microbiota. Presenta una función esencial para limitar la colonización de agentes patógenos a través de la competencia por el espacio y los nutrientes (Gerbe et al., 2012). La presencia de bacterias comensales contribuye significativamente a la digestión de los nutrientes, maduración de tejidos y la síntesis de vitaminas, su alto número representa un desafío permanente a la integridad de la superficie epitelial manteniendo el sistema inmune local constantemente en alerta (Zhang et al., 2015). Además el peristaltismo ejercido por las capas musculares del intestino, evita la colonización de patógenos o sustancias tóxicas que se encuentran en la luz del intestino ya que evacúa el contenido luminal, disminuyendo su tiempo de permanencia. A pesar de todos los mecanismos, descritos en el apartado anterior, que protegen el epitelio intestinal, la continua agresión a la que se ve sometido, hace que las células epiteliales mueran y se descamen hacia la luz, por lo que el epitelio debe renovarse
19 cada 3-5 días. Las células madre pluripotentes residen en la base de las criptas de Lieberkühn (Snoeck et al., 2005), estas células proliferan continuamente y se diferencian, generando los distintos tipos de células epiteliales, a medida que migran hacia la punta de la vellosidad en el intestino delgado, donde eventualmente mueren y se descaman hacia la luz intestinal. En el intestino delgado, los enterocitos, las células goblet y las células enteroendocrinas migran hacia arriba de las vellosidades durante la diferenciación, en cambio, las células de Paneth se diferencian mientras migran hacia la base de las criptas donde residen alrededor de 23 días (Snoeck et al., 2005). Así se consigue una renovación completa del epitelio, siendo un proceso importante para la defensa contra patógenos (Zhang et al., 2015). Las criptas constituyen el compartimento proliferativo y las vellosidades el diferenciador (Figura 8) (Elliott y Kaestner, 2015). Figura 8. Las células madre intestinales se renuevan continuamente a lo largo de la vida y dan lugar a progenitores (células amplificadoras de tránsito) que se someten a una división celular adicional antes de la diferenciación y maduración terminal. Las células migran de la cripta a las vellosidades a medida que se diferencian de forma terminal, excepto las células de Paneth que residen intercaladas entre las células madre en la base de la cripta. Las células madre reciben señales para producir células absortivas o secretoras (Elliott y Kaestner, 2015). 19 cada 3-5 días. Las células madre pluripotentes residen en la base de las criptas de Lieberkühn (Snoeck et al., 2005), estas células proliferan continuamente y se diferencian, generando los distintos tipos de células epiteliales, a medida que migran hacia la punta de la vellosidad en el intestino delgado, donde eventualmente mueren y se descaman hacia la luz intestinal. En el intestino delgado, los enterocitos, las células goblet y las células enteroendocrinas migran hacia arriba de las vellosidades durante la diferenciación, en cambio, las células de Paneth se diferencian mientras migran hacia la base de las criptas donde residen alrededor de 23 días (Snoeck et al., 2005). Así se consigue una renovación completa del epitelio, siendo un proceso importante para la defensa contra patógenos (Zhang et al., 2015). Las criptas constituyen el compartimento proliferativo y las vellosidades el diferenciador (Figura 8) (Elliott y Kaestner, 2015). Figura 8. Las células madre intestinales se renuevan continuamente a lo largo de la vida y dan lugar a progenitores (células amplificadoras de tránsito) que se someten a una división celular adicional antes de la diferenciación y maduración terminal. Las células migran de la cripta a las vellosidades a medida que se diferencian de forma terminal, excepto las células de Paneth que residen intercaladas entre las células madre en la base de la cripta. Las células madre reciben señales para producir células absortivas o secretoras (Elliott y Kaestner, 2015). 19 cada 3-5 días. Las células madre pluripotentes residen en la base de las criptas de Lieberkühn (Snoeck et al., 2005), estas células proliferan continuamente y se diferencian, generando los distintos tipos de células epiteliales, a medida que migran hacia la punta de la vellosidad en el intestino delgado, donde eventualmente mueren y se descaman hacia la luz intestinal. En el intestino delgado, los enterocitos, las células goblet y las células enteroendocrinas migran hacia arriba de las vellosidades durante la diferenciación, en cambio, las células de Paneth se diferencian mientras migran hacia la base de las criptas donde residen alrededor de 23 días (Snoeck et al., 2005). Así se consigue una renovación completa del epitelio, siendo un proceso importante para la defensa contra patógenos (Zhang et al., 2015). Las criptas constituyen el compartimento proliferativo y las vellosidades el diferenciador (Figura 8) (Elliott y Kaestner, 2015). Figura 8. Las células madre intestinales se renuevan continuamente a lo largo de la vida y dan lugar a progenitores (células amplificadoras de tránsito) que se someten a una división celular adicional antes de la diferenciación y maduración terminal. Las células migran de la cripta a las vellosidades a medida que se diferencian de forma terminal, excepto las células de Paneth que residen intercaladas entre las células madre en la base de la cripta. Las células madre reciben señales para producir células absortivas o secretoras (Elliott y Kaestner, 2015).
20 4.3 INGRESO DE ANTÍGENOS DESDE EL LUMEN HACIA EL INTERIOR DE LA MUCOSA La entrada de los antígenos hacia el interior de la mucosa puede realizarse por diferentes vías. 4.3.1 A través del epitelio intestinal Existen dos vías principales para el paso de nutrientes y sustancias beneficiosas desde el lumen intestinal a los vasos sanguíneos. La vía paracelular, en la que se realiza el paso de moléculas por el espacio entre células vecinas, es aquí donde juegan un papel crucial las uniones estrechas, ya que establecen la integridad y la impermeabilidad del epitelio intestinal (Chang et al., 2012), y forman una barrera para la difusión a través de las proteínas integrales de las uniones estrechas (Turner, 2006). Ciertas claudinas participan en la formación de poros de diferente tamaño, limitando así la entrada de partículas mediante difusión selectiva, a iones y a pequeñas moléculas y péptidos (< 600 KDa) y determinando la permeabilidad de los epitelios (Figura 9) (Föster, 2008). Por otro lado, las células dendríticas extienden sus dendritas a través de la vía paracelular y toman los antígenos directamente del lumen (Perrier y Corthesy, 2011). La vía transcelular donde las sustancias atraviesan la membrana apical y luego la basolateral de los enterocitos (Figura 9). El transporte puede ser pasivo, si se trata de moléculas lipofílicas o hidrofílicas de pequeño tamaño que difunden libremente a favor de gradiente (difusión simple), o utilizan transportadores o canales (difusión facilitada), oactivo a través de bombas o transportadores. Las moléculas de mayor tamaño, incluidas proteínas potencialmente alergénicas, son introducidas hacia el interior del organismo mediante transcitosis, atraviesan la membrana apical por endocitosis mediada por clatrina en la mayoría de los casos o mediada por caveolina y salen por exocitosis a través de la membrana basolateral. Pueden ser degradadas por las enzimas presentes en los lisosomas, teniendo como resultado la pérdida de propiedades potencialmente alergénicas. Cuando atraviesan el epitelio, estos
21 antígenos se unen principalmente a células presentadoras de antígenos presentes en la lámina propia y son llevados a las células T para su destrucción (Perrier y Corthesy, 2011).Los enterocitos también expresan moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC) clase II y pueden presentar antígenos a los linfocitos intraepiteliales (Hershberg et al., 1998). Figura 9. Transporte de antígeno desde el lumen hacia el interior por medio de diferentes vías; paracelular, transcelular y captación por células dendríticas (Modificado de Perrier y Corthésy, 2010). 4.3.2 A través de las células M Como ya se ha descrito previamente en la presente memoria, las células M pertenecen al epitelio asociado al folículo que recubre las placas de Peyer. Tienen la capacidad de captar antígenos y proteínas para su presentación a las células dendríticas subyacentes al epitelio, donde se ponen en contacto con los linfocitos T que desencadenarán respuestas inmunes de varias intensidades. La IgA segregada a la luz forma complejos inmunes con los antígenos que son procesados de manera similar por las células M y promueven la liberación de citoquinas anti-inflamatorias, como el factor de crecimiento transformante beta (TGF-β) y la interleucina-10 (IL-10), asegurando una baja reactividad contra el antígeno transportado (Figura 10) (Perrier y Corthesy, 2011). 21 antígenos se unen principalmente a células presentadoras de antígenos presentes en la lámina propia y son llevados a las células T para su destrucción (Perrier y Corthesy, 2011).Los enterocitos también expresan moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC) clase II y pueden presentar antígenos a los linfocitos intraepiteliales (Hershberg et al., 1998). Figura 9. Transporte de antígeno desde el lumen hacia el interior por medio de diferentes vías; paracelular, transcelular y captación por células dendríticas (Modificado de Perrier y Corthésy, 2010). 4.3.2 A través de las células M Como ya se ha descrito previamente en la presente memoria, las células M pertenecen al epitelio asociado al folículo que recubre las placas de Peyer. Tienen la capacidad de captar antígenos y proteínas para su presentación a las células dendríticas subyacentes al epitelio, donde se ponen en contacto con los linfocitos T que desencadenarán respuestas inmunes de varias intensidades. La IgA segregada a la luz forma complejos inmunes con los antígenos que son procesados de manera similar por las células M y promueven la liberación de citoquinas anti-inflamatorias, como el factor de crecimiento transformante beta (TGF-β) y la interleucina-10 (IL-10), asegurando una baja reactividad contra el antígeno transportado (Figura 10) (Perrier y Corthesy, 2011). 21 antígenos se unen principalmente a células presentadoras de antígenos presentes en la lámina propia y son llevados a las células T para su destrucción (Perrier y Corthesy, 2011).Los enterocitos también expresan moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC) clase II y pueden presentar antígenos a los linfocitos intraepiteliales (Hershberg et al., 1998). Figura 9. Transporte de antígeno desde el lumen hacia el interior por medio de diferentes vías; paracelular, transcelular y captación por células dendríticas (Modificado de Perrier y Corthésy, 2010). 4.3.2 A través de las células M Como ya se ha descrito previamente en la presente memoria, las células M pertenecen al epitelio asociado al folículo que recubre las placas de Peyer. Tienen la capacidad de captar antígenos y proteínas para su presentación a las células dendríticas subyacentes al epitelio, donde se ponen en contacto con los linfocitos T que desencadenarán respuestas inmunes de varias intensidades. La IgA segregada a la luz forma complejos inmunes con los antígenos que son procesados de manera similar por las células M y promueven la liberación de citoquinas anti-inflamatorias, como el factor de crecimiento transformante beta (TGF-β) y la interleucina-10 (IL-10), asegurando una baja reactividad contra el antígeno transportado (Figura 10) (Perrier y Corthesy, 2011).
22 En resumen, la absorción de antígenos se ve limitada por la estructura física del propio epitelio y sus uniones intercelulares, por la barrera inespecífica: el ácido gástrico, las enzimas digestivas, la flora intestinal, el moco y el peristaltismo, anteriormente descritas, y la barrera inmunológica, de la que hablaremos más adelante. 4.4 TOLERANCIA ORAL VS ALERGIAS ALIMENTARIAS Para que se produzca la respuesta inmune frente a un antígeno inocuo, éste debe ser transportado desde la luz intestinal y ser presentado a los linfocitos T localizados en la lámina propia, en los foliculos linfoides, en los nódulos linfáticos mesentéricos o bien, en las placas de Peyer (Perrier y Corthesy, 2011). Una vez que el antígeno atraviesa el epitelio, es capturado por las células dendríticas y procesado por el tejido linfoide asociado al intestino (GALT). En un ambiente tan rico a antígenos como el intestino, el sistema inmune intestinal debe dar prioridad a los mecanismos de tolerancia inmune respecto a la flora comensal y los antígenos de la dieta. Cuando el equilibrio entre inmunidad y tolerancia se altera, el sistema inmune puede desarrollar una respuesta excesiva desencadenando distintas enfermedades intestinales. Las células dendríticas son las células presentadoras de antígenos más potentes que existen y, tras presentar el antígeno, controlan el tipo de respuesta inmune que se desarrollará: pro-inflamatoria, que podría llevar al desarrollo de alergias ó reguladora, Figura 10. Transporte de antígenos luminales a través de las células M para su posterior presentación a las células dendríticas localizadas en las placas de Peyer (Modificado de Perrier y Corthesy, 2011). 22 En resumen, la absorción de antígenos se ve limitada por la estructura física del propio epitelio y sus uniones intercelulares, por la barrera inespecífica: el ácido gástrico, las enzimas digestivas, la flora intestinal, el moco y el peristaltismo, anteriormente descritas, y la barrera inmunológica, de la que hablaremos más adelante. 4.4 TOLERANCIA ORAL VS ALERGIAS ALIMENTARIAS Para que se produzca la respuesta inmune frente a un antígeno inocuo, éste debe ser transportado desde la luz intestinal y ser presentado a los linfocitos T localizados en la lámina propia, en los foliculos linfoides, en los nódulos linfáticos mesentéricos o bien, en las placas de Peyer (Perrier y Corthesy, 2011). Una vez que el antígeno atraviesa el epitelio, es capturado por las células dendríticas y procesado por el tejido linfoide asociado al intestino (GALT). En un ambiente tan rico a antígenos como el intestino, el sistema inmune intestinal debe dar prioridad a los mecanismos de tolerancia inmune respecto a la flora comensal y los antígenos de la dieta. Cuando el equilibrio entre inmunidad y tolerancia se altera, el sistema inmune puede desarrollar una respuesta excesiva desencadenando distintas enfermedades intestinales. Las células dendríticas son las células presentadoras de antígenos más potentes que existen y, tras presentar el antígeno, controlan el tipo de respuesta inmune que se desarrollará: pro-inflamatoria, que podría llevar al desarrollo de alergias ó reguladora, Figura 10. Transporte de antígenos luminales a través de las células M para su posterior presentación a las células dendríticas localizadas en las placas de Peyer (Modificado de Perrier y Corthesy, 2011). 22 En resumen, la absorción de antígenos se ve limitada por la estructura física del propio epitelio y sus uniones intercelulares, por la barrera inespecífica: el ácido gástrico, las enzimas digestivas, la flora intestinal, el moco y el peristaltismo, anteriormente descritas, y la barrera inmunológica, de la que hablaremos más adelante. 4.4 TOLERANCIA ORAL VS ALERGIAS ALIMENTARIAS Para que se produzca la respuesta inmune frente a un antígeno inocuo, éste debe ser transportado desde la luz intestinal y ser presentado a los linfocitos T localizados en la lámina propia, en los foliculos linfoides, en los nódulos linfáticos mesentéricos o bien, en las placas de Peyer (Perrier y Corthesy, 2011). Una vez que el antígeno atraviesa el epitelio, es capturado por las células dendríticas y procesado por el tejido linfoide asociado al intestino (GALT). En un ambiente tan rico a antígenos como el intestino, el sistema inmune intestinal debe dar prioridad a los mecanismos de tolerancia inmune respecto a la flora comensal y los antígenos de la dieta. Cuando el equilibrio entre inmunidad y tolerancia se altera, el sistema inmune puede desarrollar una respuesta excesiva desencadenando distintas enfermedades intestinales. Las células dendríticas son las células presentadoras de antígenos más potentes que existen y, tras presentar el antígeno, controlan el tipo de respuesta inmune que se desarrollará: pro-inflamatoria, que podría llevar al desarrollo de alergias ó reguladora, Figura 10. Transporte de antígenos luminales a través de las células M para su posterior presentación a las células dendríticas localizadas en las placas de Peyer (Modificado de Perrier y Corthesy, 2011).
23 con el consiguiente proceso de tolerancia. Actúan como centinelas y como sensores, ya que presentan receptores PRRs, como los “Toll like receptors”, mediante los que detectan los antígenos intestinales (Benko et al., 2008). En concreto, durante los procesos de tolerancia, las células dendríticas, CX3CR1CD103, tienen una función reguladora y evitan el desarrollo de respuestas inmunes contra los antígenos alimentarios y la flora comensal, debido a varios factores: i) favorecen el desarrollo y diferenciación de linfocitos reguladores Tr1 y Th3 que aumentan la producción de citocinas anti-inflamatorias como la interleucina-10 (IL-10) y el factor de crecimiento transformante-β (TGF-β), respectivamente, cruciales para la inducción de la tolerancia oral (McDermott y Huffnagle, 2014); ii) estimulan el desarrollo de linfocitos B secretores de inmunoglobulina A; iii) inhiben la diferenciación de linfocitos Th1 y Th2 que favorecen el desarrollo de alergias (Valle Rodríguez et al., 2017) (Figura 11). Figura 11. Mecanismos para desarrollar tolerancia oral o alergia a los alimentos. Tr1 y Th3: linfocitos T reguladores; Th1 y Th2: linfocitos T cooperadores; IL: interleucinas; TGF: factor de crecimiento transformante; Ig: inmunogloulina (Huerta Hernández et al., 2013).
24 En condiciones patológicas, la respuesta de dicho sistema inmune intestinal reacciona frente a antígenos externos alimentarios inocuos desarrollando alergia alimentaria. Los linfocitos se diferencian en Th2, favoreciendo la liberación de citocinas proinflamatorias como IL-4, IL-9, IL-5, IL-13 (Yu, 2012). El aumento de estas citocinas estimula la producción de IgE específica del alérgeno por las células plasmáticas y un mayor reclutamiento y activación de eosinófilos, basófilos y células cebadas o mastocitos (Valle Rodríguez et al., 2017) (Figura 11). Los mastocitos, son las células efectoras claves en la alergia alimentaria, se reclutan en la lámina propia y se unen a la IgE específica del alérgeno a través de receptores específicos (Chinthrajah et al., 2016). Tras la segunda exposición al alérgeno, durante la fase efectora (que se explica más adelante), se produce la desgranulación de los mastocitos y como consecuencia, se liberan histamina y mediadores químicos responsables de los signos y síntomas del paciente (Perrier y Corthesy, 2011). 4.5 MECANISMOS DE LA ALERGIA ALIMENTARIA En un primer contacto del antígeno con la mucosa intestinal no aparecen alteraciones ni síntomas. Es necesaria la fase de sensibilización para que, en un segundo contacto con el alérgeno, se desencadene la respuesta inmunitaria con la aparición de los síntomas de la reacción alérgica (Figura 12). Figura 12. Sensibilización primaria y respuesta secundaria a los alérgenos alimentarios (Modificado de Valenta et al., 2015).
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