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"El podcast sobre el único feminismo sensato que existe". Representación del feminismo radical en Radiojaputa

Sánchez-Gutiérrez, Bianca; Rebollo-Bueno, Sara; Sánchez Ramos, María

Abstract

La presente investigación analiza el papel del nuevo formato radiofónico online, el podcast, como canal para diseminar ideologías radicales como el feminismo. Desde 2018, en plena cuarta ola feminista, la articulista y escritora Barbijaputa emite semanalmente el programa radiofónico Radiojaputa, un podcast de contenido feminista que imita el formato de consultorio y aborda todo tipo de problemáticas que sufren las mujeres por el simple hecho de serlo en todo el mundo. Además, se autodefine como “el podcast sobre el único feminismo sensato que existe: el radical”, lo que automáticamente lo convierte en un interesante objeto de estudio de la comunicación, pues reconoce su dimensión ideológica a priori. De ese modo, esta investigación se propone generar conocimiento acerca de este programa concreto, analizando los temas que aborda, los ideologemas del feminismo radical (a fin de determinar su grado de radicalismo), el tipo de referentes teóricas que cita y su posible implicación propagandística.

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‒  ‒ CAPÍTULO 14 “EL PODCAST SOBRE EL ÚNICO FEMINISMO SENSATO QUE EXISTE”. REPRESENTACIÓN DEL FEMINISMO RADICAL EN RADIOJAPUTA BIANCA SÁNCHEZ-GUTIÉRREZ Centro Universitario EUSA, Universidad de Sevilla SARA REBOLLO-BUENO Universidad de Sevilla MARÍA SÁNCHEZ-RAMOS Universidad de Sevilla 1. INTRODUCCIÓN La presente investigación analiza el papel del nuevo formato radiofónico online, el podcast, como canal para diseminar ideologías radicales como el feminismo. Desde 2018, en plena cuarta ola feminista, la articulista y escritora Barbijaputa emite semanalmente el programa radiofónico Radiojaputa, un podcast de contenido feminista que imita el formato de consultorio y aborda todo tipo de problemáticas que sufren las mujeres por el simple hecho de serlo en todo el mundo. Además, se autodefine como “el podcast sobre el único feminismo sensato que existe: el radical”, lo que automáticamente lo convierte en un interesante objeto de estudio de la comunicación, pues reconoce su dimensión ideológica a priori. De ese modo, esta investigación se propone generar conocimiento acerca de este programa concreto, analizando los temas que aborda, los ideologemas del feminismo radical (a fin de determinar su grado de radicalismo), el tipo de referentes teóricas que cita y su posible implicación propagandística. ‒  ‒ 2. MARCO TEÓRICO 2.1. EL FEMINISMO: DEFINICIÓN, ETAPAS E IDEOLOGEMAS La filósofa Celia Amorós define el feminismo como el “pensamiento antropológico, moral y político que tiene como referente la idea racionalista e ilustrada de igualdad entre los sexos” (1997, p. 70), lo que destaca su eminente raíz cartesiana basada en la igualdad radical de la res cogitans y que sitúa su origen político en la Ilustración del mundo occidental (s. XVIII-XIX), algo que coincide con otra de las definiciones más frecuentes en la literatura feminista acerca de que “el feminismo es un hijo no querido de la Ilustración” (Valcárcel, 2012, p. 11), pues se parte del hecho de que este proyecto emancipatorio de la ciudadanía excluyó a una mitad de la sociedad (las mujeres), que ya desde el Barroco venía protestando por su opresión y que, a partir de entonces, ya nunca más dejaría de vindicar la lucha por la igualdad. De ese modo, se considera que el feminismo, en tanto que movimiento político emancipatorio de la mujer, nace al albor del Siglo de las Luces. La cronología de esta ideología política plantea, como vemos, sus inicios en el siglo XVIII, una primera ola feminista ilustrada con la aparición de textos vindicativos de la igualdad sexual de referentes como Poulain de la Barre (1673) o Wollstonecraft (1792). La segunda ola, ya ubicada en el siglo XX, se centró en la lucha sufragista, que demandó derechos elementales para las mujeres, como el derecho a la ciudadanía, el derecho al voto y el derecho a la educación y que, incluso, se alargó hasta la mitad del siglo con la publicación de la obra clásica El segundo sexo, de Simone de Beauvoir. La tercera ola, que asimismo recoge la segunda ola estadounidense (década de 1970), planteó una revolución sexual desde una dimensión sociopolítica, con autoras clave como Kate Millett o Shulamith Firestone, entre otras. No obstante, durante los años 90 del siglo XX el feminismo sufrió una resemantización teórica como consecuencia de la estabilización de las praxis posmodernas, resultando lo que hoy se conoce como “los feminismos”: ciberfeminismo, ecofeminismo, transfeminismo, entre otros. Desde 2013, y como retomaremos más adelante en este capítulo, el feminismo se encuentra en su cuarta ola: una vigorización del movimiento a nivel global, ‒  ‒ intergeneracional e interclasista que busca, esencialmente, el fin de la violencia contra las mujeres. De Miguel define el feminismo como una teoría crítica del poder (2015), una praxis formal que identifica que existe una estructura transhistórica que permea toda la sociedad y que nos divide en clases o castas (cfr. Firestone, 1976), donde la mujer ocupa un lugar distinto e inferior al varón, algo que el feminismo ha conceptualizado como el sistema patriarcal o el sistema sexo-género (cfr. Amorós y De Miguel, 2005). Siguiendo, además, las premisas de Heywood (2012) y Antón Mellón (2012), el feminismo se puede considerar una ideología política con entidad propia, pues propone un reparto y una estructura de poder concretas que vienen definidas, fundamentalmente, por la abolición del sistema patriarcal y la revolución colectiva de las mujeres: “[feminism is defined] by two basic beliefs: that women are disadvantaged because of their sex; and that this disadvantage can and should be overthrown” (Heywood, 2012, p. 226). Dentro de las diferentes tipologías que, sobre todo a partir de la década de 1990, la literatura académica otorga al feminismo, este trabajo se centra en el feminismo radical, una corriente nacida en torno a los años 60 del siglo XX en Estados Unidos y que propone un análisis estructural para entender la situación de las mujeres en el mundo acudiendo, desde la acción colectiva, a la raíz del problema: el patriarcado, la raza, la clase social y la construcción sociocultural del género (cfr. Atkinson, 1970; Hanisch, 1970; Sánchez Muñoz et al., 2001; Amorós y De Miguel, 2005; Martínez-Bascuñán, 2012, Heywood, 2012 y Millett, 2017). Los ideologemas, es decir, las unidades mínimas que identifican al feminismo radical como ideología política son, en palabras de Heywood (2012), las siguientes: ‒ Liberación de la mujer, como consecuencia de la abolición del sistema sexo-género. ‒ Patriarcado, conceptualizado como la estructura que oprime a las mujeres e impide la igualdad real entre hombres y mujeres en una misma sociedad. ‒  ‒ ‒ Sororidad, como la unión y el apoyo mutuo entre mujeres en tanto que acción imprescindible para la abolición del patriarcado. ‒ Lo personal es político, como el principal eslogan del feminismo radical de la 2ª ola estadounidense que fijó, gracias al experimento de los grupos de autoconciencia, que los problemas que las mujeres venían identificando como anecdóticos e individuales en realidad afectaban a la totalidad de las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. ‒ Transformación de la esfera privada, en tanto que la opresión de las mujeres no solo se encontraba en el ámbito social, político o laboral, sino también en el doméstico (p. ej. Violencia machista o las cargas de los cuidados). ‒ Igualdad sexual, como horizonte que alcanzar para vivir en una sociedad sin superioridad masculina. ‒ Política sexual, en tanto que concepto acuñado por la teórica Kate Millett para identificar el sistema de desigualdad que politiza ambos sexos, otorgando un papel (relevante) a uno y un papel (irrelevante) a la otra. ‒ Cambio revolucionario, en tanto que propone que el revisionismo superficial no corregiría la situación de desigualdad arraigada en un sistema tan estable y profundo como el patriarcal. ‒ Concienciación, como el fomento de grupos de autoconciencia y activistas que sensibilicen y expliquen al resto de la ciudadanía los objetivos y las premisas del feminismo, a fin de contar con el apoyo de todas las personas. Si bien es cierto que el feminismo ha mantenido un corpus estable en cuanto a la razón y los objetivos de su protesta, los escenarios y las amenazas a la emancipación de las mujeres han ido cambiando en función de la época. Tanto es así que el derecho a voto, que era una de las principales razones de ser de esta ideología, ya no tiene presencia en ‒  ‒ sus vindicaciones al haber sido conquistado. De ese modo, “la agenda sobrevenida” (Valcárcel, 2019) ahora se centra, particularmente en el caso del feminismo radical que actúa en escenarios económicos cada vez más libertarios, en la abolición de la prostitución, los vientres de alquiler, la pornografía y el género. Adicionalmente, tal y como destaca el programa electoral de Iniciativa Feminista (2019), formación política española de ámbito estatal, el feminismo debe ocuparse también de la lucha contra el racismo, el acoso sexual y la violencia machista; promover el ecologismo y garantizar los derechos sexuales y reproductivos, la igualdad salarial, la coeducación, la sanidad pública y los permisos iguales e intransferibles de maternidad y paternidad. 2.2. LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN LA ERA DE LA DIGITALIZACIÓN Durante las tres últimas décadas las conquistas, los usos y las dinámicas de poder que ordenan los modos de hacer propios del ciberespacio han sido analizados con especial detenimiento dado su innegable impacto en el desarrollo de la sociedad líquida de nuestro tiempo (Bauman, Gerbaudo, Pleyers, Castells). Concretamente, este trabajo atiende al acervo investigador centrado en el uso de la esfera digital por parte de los movimientos sociales, los cuales han suscitado no pocos estudios que ponen el foco sobre las luces y sombras que entraña este nuevo territorio de emancipación virtual y sus potencialidades democráticas (Della Porta, Diani, Donk et al., 2004, McCaughey y Ayers, 2003). Atendiendo a la pluralidad de escuelas teóricas que han analizado los movimientos sociales desde diversas perspectivas dejando consigo un mapa conceptual ciertamente complejo, se torna difícil ofrecer una definición unívoca del término. Si bien convenimos que el concepto movimientos sociales aglutina “los distintos fenómenos sociales cuyo denominador común es el carácter de movimiento, en el sentido de voluntad de transformación social” (Martínez-Otero, 2001). El autor Mario Diani (1992) sintetiza los distintos enfoques desde los que se ha explorado la protesta y los movimientos sociales a lo largo de la historia —a saber, la teoría del comportamiento colectivo (Smelser, Turner y Killian), la teoría de la movilización de recursos (McCarthy y Zald, McAdam, Tarrow), la teoría de la oportunidad política o del proceso ‒  ‒ político (Tilly) y la teoría de los nuevos movimientos sociales (NMS) (Touraine, Melucci)— y ofrece las cuatro claves definitorias del término: ‒ Ser redes informales de interacción ciudadana. ‒ Poseer creencias y solidaridad compartidas. ‒ Promover la acción colectiva desarrollada en áreas de conflicto. ‒ Desarrollar la acción fuera de la esfera institucional y de los procedimientos habituales de la vida social. Asimismo, es conveniente señalar que los distintos movimientos sociales —véanse el movimiento obrero por el sufragio universal masculino, el movimiento sufragista de las feministas británicas de la segunda ola, el movimiento por los derechos civiles de la población negra, el movimiento estudiantil, el campesino y el pacifista, por nombrar tan solo algunos—nacen por la ausencia de respuesta institucional a sus demandas y problemáticas sociales (Raschke, 1994), lo cual los convierte en un contrapoder alejado del control mismo de dichas instituciones (Castells, 2015) que lucha contra un enemigo concreto, ya se trate de un grupo social o una institución específica, o bien contra un ideal abstracto (Touraine, 2006, p. 262). Tarrow (1997) los definirá como “desafíos colectivos planteados por personas que comparten objetivos comunes y solidaridad en una interacción mantenida con las élites, los oponentes y las autoridades”. En otras palabras, un movimiento social se trata de “un actor colectivo movilizador que, con cierta continuidad y sobre las bases de una alta integración simbólica y una escasa especificación de su papel, persigue una meta consistente en llevar a cabo, evitar o anular cambios sociales fundamentales” (1997, pp. 21-25). Como advertíamos en las primeras líneas de este capítulo, el paradigma de estudio de los movimientos sociales adquiere un nuevo cariz a partir de la década de los sesenta, momento en el que se da paso a nuevos marcos interpretativos en la teoría de los movimientos sociales que trascienden los modelos marxista y estructural-funcionalista empleados hasta entonces para analizar el movimiento obrero. Dalton, Kuechler y ‒  ‒ Bürklin (1992) sostienen que el rasgo definitorio de los nuevos movimientos sociales (NMS) se trata precisamente de su carácter rupturista para con la estructura dominante y el modelo hegemónico de éxito promovido por las sociedades industriales occidentales basado en la acumulación de riqueza material. El levantamiento del movimiento estudiantil, de las feministas, de los pacifistas y de los ecologistas hace frente a una democracia formal que encierra vestigios de imperialismo, sexismo, racismo y homofobia propios de un sistema violento. En palabras de De Miguel, los nuevos movimientos sociales abogan por la defensa de un proyecto ilustrado de ampliación de la comunidad humana de derechos, pero también valores participativos y libertarios, valores relacionados con el reconocimiento de las identidades estigmatizadas y deterioradas y, por último, valores vinculados con la calidad de vida y la cultura que Inglehart popularizaría con el nombre de ‘valores posmaterialistas’ (De Miguel, 2018, p. 186). Los nuevos movimientos sociales poseerán por tanto un componente interclasista derivado del paso de divisiones estrictamente concernientes a la clase social, explicitado por el marxismo clásico en la lucha de clases como engranaje vertebrador de la historia, hacia nuevas formas de activismo basadas en valores y fines, es decir, una suerte de “comunidad de ideas” (Ibídem, p. 187). Sus fines ya no se miden únicamente en resultados en el sistema político convencional, sino que abordan desafíos simbólicos en simultaneidad con el cumplimiento de su agenda política. La lucha se da mediante “los lenguajes y los códigos culturales que permiten organizar la información” (Melucci, 1994, p. 191). Por su parte, Castells (1996 y 2000) concreta los modos de proceder de la nueva coreografía de la acción colectiva del siglo XXI, guiada en sus vindicaciones contra el capitalismo, el colonialismo y el heteropatriarcado por los flujos de la Red; sin nódulos de mando “pues la Red no tiene centros”, abierta, horizontal y democrática. Se trata de un activismo descentralizado, flexible, antiautoritario y autogestionado que crece como una inteligencia de enjambre en una sociedad de redes global que no atiende a lógicas de lugar, sino que sigue las dinámicas de los flujos del ciberespacio. ‒  ‒ El movimiento 15-M, la Primavera Árabe, Occupy Wall Street, Black Lives Matter, el #MeToo constituyen, entre muchos otros, la oleada de movimientos de acción social colectiva más relevante de las últimas décadas que han marcado las nuevas dinámicas activistas operando en los flujos de comunicación viral propios de la Web 2.0, llevando sus vindicaciones a través de plataformas como Facebook, Twitter y YouTube (Candón-Mena y Montero-Sánchez, 2021). Estos movimientos tan distantes y a su vez tan hiperconectados entre sí guardan tres afinidades principales según Pleyers (2018): el rol central de las redes sociales y la interacción entre las plazas públicas y el mundo virtual; el sentimiento de frustración que afloró tras periodos efervescentes de movilización colectiva; y por último, pero en absoluto desdeñable, la necesidad de incluir en el mismo marco de análisis a los actores progresistas junto a los movimientos conservadores, e incluso reaccionarios, surgidos en paralelo a la transformación progresista de la sociedad. No es posible comprender el giro que toma el activismo social contemporáneo sin atender a la revolución tecnológica de la microelectrónica que se gesta en los sesenta y que lo cambiará todo: desde la economía y los movimientos sociales hasta el tráfico de drogas y la estructura de la sociedad en sí misma, guiada por el nuevo modelo en red (Castells, 1996 y 2000). Es en este clima en el que aflora una “cultura participativa” de las redes sociales, donde la ciudadanía abandona su rol meramente receptor en los procesos comunicativos (Jenkins, 2006) para configurar un nuevo panorama de “auto-comunicación de masas” en la que grupos e individuos emiten sus mensajes a amplias audiencias (Castells, 2009, p. 416). Sin embargo, esta línea positivista sobre los avances democratizadores de los nuevos movimientos sociales encuentra también voces críticas al respecto, entre las que se encuentra la de la politóloga y abogada feminista Jo Freeman, quien ya en 1972 alertara sobre las nuevas élites informales que se gestan ante la ausencia de estructuras organizativas formales, unas jerarquías heredadas por parte de los movimientos en red herederos de los 60-70 (p.3). Las potencialidades y los peligros que ofrecen las TIC y el uso de Internet para los procesos de emancipación y acción social han sido abiertamente discutidos por quienes, de un ‒  ‒ lado, romantizan la horizontalidad del ciberespacio y, de otro, por aquellos que demonizan su idiosincrasia: es decir, los tecnoutopistas (De Sola Pool, Negroponte, Rheingold...) frente a los tecnopesimistas (Murdock, Thompson, McChesney, Morozov…): Internet no es ni el héroe ni el villano porque internet no es un actor, es el escenario en el que actúan pederastas y ONG, grandes corporaciones capitalistas y comunidades de desarrollo de software libre, terroristas y cuerpos de seguridad, dictadores y opositores democráticos, el odio y el amor, el crimen y el castigo, todos los elementos de la gran tragedia humana representan su obra en el nuevo escenario digital (CandónMena, 2018, p.181). 2.3. EL FEMINISMO EN EL MUNDO DIGITAL La conformación de la sociedad en red en la que discurre nuestra vida y el avance de la revolución tecnológica iniciada en 1990 con Internet ha llevado aparejadas nuevas formas y estructuras comunicativas (y de poder) de las que los nuevos movimientos sociales han dado buena cuenta, incluyendo por supuesto al feminismo entre ellos (McCann, 2020; Villegas-Simón y Navarro-Bosch, 2020). De hecho, no es de extrañar el interés que las TICs han suscitado como artefacto sociocultural, político y simbólico entre los Estudios Feministas, que apuestan por un análisis cualitativo de la red en un entorno concreto (Almenara, 2016, p. 95). La lucha por la emancipación de las mujeres ha empleado hábilmente las herramientas del nuevo escenario digital como un canal de acción y organización mediante el cual el feminismo ha obtenido un mayor recorrido, crecimiento y visibilidad en sus vindicaciones (McCann, 2020). Las redes sociales se han convertido en territorio de conquista para las feministas dadas sus potencialidades pedagógicas y divulgativas (Keller et al, 2018); así como su función conectora de vivencias compartidas a través de las cuales las redes se erigen como vías de denuncia ante el acoso que padecen las mujeres por el mero hecho de serlo (Vitis y Gilmour, 2017). Como adelantamos anteriormente, si se desea contextualizar esta nueva etapa se ha de partir de la consolidación y desarrollo de lo que las ‒  ‒ en cuestiones que particularmente afectan a las mujeres, que son, además, quienes narran sus experiencias o manifiestan sus dudas enviando audios al programa, y puede ser la propia locutora o el resto de las oyentes quienes contesten a la interesada, por lo que, en última instancia, el programa actúa prácticamente a modo de consultorio radiofónico. Ocasionalmente, Radiojaputa lanza monográficos especiales sobre un tema en concreto, como ha ocurrido con la prostitución, la violencia obstétrica, la Ley Trans o el acoso sexual. Tal y como muestra la web iVoox, que aloja los capítulos en la red, cada programa suele tener entre 18.000 y 25.000 escuchas. El eslogan principal del podcast es “Radiojaputa: el podcast que sueña con la revolución feminista violenta” y, adicionalmente, la locutora narra al inicio de cada capítulo el siguiente saludo: “Bienvenidas al podcast sobre el único feminismo sensato que existe: el radical”. 3. OBJETIVOS Y PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN Esta investigación se propone como objetivo principal (OP) conocer la dimensión ideológica feminista del podcast Radiojaputa, que se define como “el podcast sobre el único feminismo sensato que existe: el radical”. Como objetivos secundarios (OS), se plantean los siguientes: ‒ OS1. Analizar en qué medida la ideología del feminismo radical está presente en el podcast de Radiojaputa. ‒ OS2. Computar la presencia de ideologemas del feminismo radical. ‒ OS3. Identificar los temas, figuras y personalidades del activismo y la academia feminista mencionadas. ‒ OS4. Valorar la representación a instituciones y partidos políticos, a fin de comprobar si existe algún tipo de comunicación propagandística. ‒  ‒ Asimismo, se busca dar respuesta a las siguientes Preguntas de Investigación (PI): ‒ PI1. ¿Cuáles son los temas que aborda el programa radiofónico Radiojaputa? ‒ PI2. ¿Cuáles son los ideologemas del feminismo radical que se pueden encontrar en el podcast? ‒ PI3. ¿Qué referentes teóricos del feminismo cita en el programa y qué valoración (positiva, neutra, negativa) merecen? ‒ PI4. ¿Qué políticos, partidos, entidades y organismos públicos menciona y cómo los representa? 4. METODOLOGÍA Para poder alcanzar los objetivos previstos y dar respuesta a las preguntas de investigación planteadas, este trabajo recurre al análisis de contenido, técnica de recogida de datos cuantitativa (Krippendorf, 1997) La codificación se realiza a partir de una ficha de análisis que se compone de 9 variables. De ellas, las cinco primeras obedecen a datos generales, como el título del podcast o la fecha de emisión. La sexta variable contiene las temáticas del feminismo radical; la séptima, los ideologemas; la octava, las referentes del pensamiento feminista y su valoración positiva/neutra/negativa; y la novena, la presencia y representación de los principales partidos políticos e instituciones. Para operacionalizar las temáticas del feminismo radical, la fuente ha sido el Programa Electoral para las Elecciones Europeas de Iniciativa Feminista (2019); mientras que los ideologemas son de Heywood (2012); y las referentes, de los tres volúmenes coordinados por Amorós y De Miguel (2005) sobre historia del pensamiento feminista. En cuanto al muestreo, y partiendo de una población de 123 programas a fecha de mayo de 2021, y aplicando unos criterios de margen de error del 5% y nivel de confianza del 90% (n=86), usamos un criterio de selección de la muestra aleatorio sistemático (k-ima=2) (Krippendorf, 1997), lo que determina la muestra seleccionada ha de ser 86 podcasts. ‒  ‒ 5. RESULTADOS Tras la codificación de los 86 podcast que han conformado la muestra de esta investigación, podemos destacar los resultados que a continuación se detallan (Gráfico 1). A la luz de los resultados obtenidos se observa que el tema asociado al feminismo radical que más se menciona en Radiojaputa es, con gran diferencia por delante del resto de temas, la lucha contra la violencia machista, que ha aparecido en un total de 69 programas (80,23%). A continuación, la lucha contra el acoso sexual (62,79%) y la vindicación de los derechos sexuales y reproductivos (56,98%) ocupan el segundo y tercer puesto al aparecer en 54 y 49, respectivamente. La abolición del género y de los roles de género es el cuarto tema que más se aborda, teniendo presencia en un total de 41 podcasts (47,67%). La coeducación, entendida esta como la necesidad de formar al alumnado en valores feministas, es otra de las temáticas que se presentan con mayor frecuencia, apareciendo en 28 programas (32,56%). Seguidamente, este medio expone la lucha contra el racismo en 25 programas (29,07%); el abolicionismo de la prostitución, en 20 (23,26%); el ecologismo con perspectiva feminista, en 18 (20,93%); la abolición de la pornografía, en 15 (17,44%); la igualdad salarial, en 14 (16,28%); la abolición de los vientres de alquiler, en 13 (15,12%); la defensa de un sistema de sanidad público y de calidad, en 13 (15,12%); y la vindicación de permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles, en 9 (10,47%). ‒  ‒ GRÁFICO 1. Número de programas en los que se menciona la temática. Fuente: elaboración propia Asimismo, cabe destacar que en 81 programas de los 86 analizados se han dado una serie de temáticas que se escapan de la agenda del feminismo que esta investigación propone a raíz del programa electoral de Iniciativa Feminista, y que se relacionan a continuación (Gráfico 2): ‒  ‒ GRÁFICO 2. Número de programas donde se mencionan otros temas relacionados con el feminismo. Fuente: elaboración propia El programa menciona en una generosa cantidad de ocasiones la crítica al amor romántico y las relaciones de pareja heterosexuales, siendo esta temática alternativa la más referida, con un total de 16 programas (18,60%). Muy de cerca, encontramos temas como la lucha contra la violencia mediática y la representación que se realiza de las mujeres y su movimiento en los medios de comunicación y la cultura de masas, con 15 menciones (17,44%); el lenguaje inclusivo, en 14 ocasiones (16,27%); el anticapitalismo, en 13 (15,11%); la maternidad, en 12 (13,95%); la crítica al mito de la belleza y sus consecuencias en los cuerpos y las vidas de las mujeres, en 11 programas (12,79%); el activismo, la violencia institucional, el antifascismo, los cuidados, la ‒  ‒ violencia simbólica y la salud de la mujer, apareciendo en 7 programas cada uno (8,14%); la discapacidad, el lesbianismo y la genealogía feminista, en 5 cada uno (5,81%); la sexualidad femenina, la salud mental y la crítica al transactivismo, en 3 programas (3,48%); y, en menor medida, la crítica a las religiones como ideologías que oprimen a las mujeres, que se menciona en 2 podcasts (2,32%). GRÁFICO 3. Número de menciones a los ideologemas del feminismo en el podcast Radiojaputa. Fuente: elaboración propia En cuanto a los ideologemas del feminismo (gráfico 3), el que más veces se menciona en el podcast es el de “Patriarcado” (190 ocasiones), que se presenta recurrentemente en la locución, así como en diferentes recursos auditivos para presentar el programa. Por ejemplo, el indicativo recurrente que se menciona en gran parte de los programas “Radiojaputa: el podcast que dispara al corazón del patriarcado” ―que a partir del programa 68 cambia a “el podcast que dispara al corazón del patriarcado, cabrones”. El ideologema de “Revolución” es segundo que en más ocasiones se cita. Al igual que el anterior ideologema, este no solo aparece en el discurso de la locutora o en el de las oyentes que participan en el programa a través de audios, sino que también es un ‒  ‒ concepto que se escucha en repetidas ocasiones en los indicativos, de modo que es habitual escuchar la siguiente frase, que actúa en forma de eslogan: “Radiojaputa: el podcast que sueña con la revolución feminista violenta”. Tras estos ideologemas, el siguiente que más se nombra es el de “Sororidad” (39 ocasiones), entendido como la unión y el apoyo entre mujeres. En ese sentido, la locutora, Barbijaputa, incide una y otra vez en la creación de redes entre las mujeres que conforman su audiencia, a fin de que las oyentes –también referidas como “primas”, “camaradas”, “compañeras” o “hermanas”- encuentren a otras mujeres en su misma situación con las que intercambiar experiencias y compartir la lucha feminista y apoyo mutuo. Encontramos un claro ejemplo de ello en uno de los capítulos: “Son muchas las compañeras que nos escriben para decirnos que en su entorno ellas son las únicas feministas y además son juzgadas por ello, y se sienten solas por este motivo. Primas, buscad otras mujeres, asociaciones, asambleas cercanas, en pueblos vecinos, quizás en vuestro mismo barrio haya otras ‘compis’ en vuestra situación deseando conoceros para poder compartir con vosotras. Buscad y, aunque sea poco (una vez a la semana, una vez al mes o tres veces al año), cubrid la distancia que sea para encontraros con otras mujeres. Es una válvula de escape tremenda, es salud mental y es autocuidado” (Programa 70). La “Concienciación” y la “Igualdad de Género” (17 ocasiones en ambos casos) son los siguientes ideologemas mencionados, mientras que el resto de ideologemas aparece en menor medida, como es el caso de “Emancipación de la mujer” (14 ocasiones); “Lo personal es político” (6 ocasiones); “Política sexual” (5 ocasiones); y “Transformación de la esfera privada” (4 ocasiones). ‒  ‒ GRÁFICO 4. Número de menciones y valoración de las figuras referentes de la teoría y el pensamiento feminista. Fuente: elaboración propia Acto seguido, el gráfico 4 nos muestra el número de menciones y la valoración (positiva-negativa-neutra) que se realiza de las diferentes pensadoras, filósofas y teóricas del feminismo. Si bien es cierto que no se mencionan todas las figuras que se incluyeron preliminarmente en la ficha de análisis, la mayor parte de las que se mencionan aparecen representadas de manera positiva. En ese sentido, figuras relevantes del pensamiento feminista español como son Ana de Miguel (5 menciones), Celia Amorós (3 menciones), Amelia Valcárcel (3 menciones) son siempre contextualizadas de manera positiva. Un ejemplo de ello es la siguiente cita de la locutora del podcast, que, tras emitir un audio de una oyente hablando sobre el mito de la libre elección, recomienda el libro Neoliberalismo sexual de la filósofa Ana de Miguel: “Recomendadísimo este libro, Neoliberalismo sexual, de Ana de Miguel. Recomendadísima Ana de Miguel siempre. Si no lo habéis leído, corred, primas, corred como si os persiguiera Bertín [Osborne] para haceros un mansplaining” (Programa 74). Simone de Beauvoir es la referente más mencionada con 8 citas, de las cuales el 75% son positivas y el 25% ‒  ‒ restante, neutras. Kate Millett aparece en un total de 5 ocasiones, en todas ellas mencionada de manera positiva. Betty Friedan, por su parte, es citada en tres ocasiones, de las cuales dos de ellas son positivas (66%) y una, neutra (33%). Shulamith Firestone (3 menciones) y Alicia H. Puleo (2 menciones) también aparecen representadas positivamente en el 100% de sus citas, del mismo modo que ocurre con otras autoras que son citadas en una única ocasión, como son Mary Wollstonecraft, Lidia Falcón, Virginia Woolf, Rosa Luxemburgo, Alexandra Kollontai, Flora Tristán, Sojourner Truth, Audre Lorde, bell hooks, Silvia Federici y Vandana Shiva. La nota discordante se produce en la mención a otra académica, Judith Butler, que aparece citada en una sola ocasión y es representada de manera negativa, al criticar sus aportaciones filosóficas que han influido inequívocamente en el pensamiento feminista. Asimismo, la locutora menciona en reiteradas ocasiones a otras referentes que no están inicialmente previstas en la hoja de codificación. De ese modo, debemos destacar a Carol J. Adams, que se cita en 3 ocasiones, y a Rosa María Rodríguez Magda (2 menciones), ambas con un 100% de representación positiva. El resto de personajes que se citan a continuación aparecen mencionadas en los programas con una única mención que, además, es positiva: Gemma Lienas, Beatriz Gimeno, Chimamanda Ngozi Adichie, Rosa Cobo, Rote Zora, Carme Valls, Miriam Al Adib Mendiri, María Martín, Germaine Greer, Diana Russell, Susan Brownmiller, Catharine MacKinnon, Ana María Pérez del Campo, Margaret Mead, Alicia Miyares, Manal al-Sharif, Loujain al Hathloul, Paula Fraga, Isabel Esteva, Ángeles Álvarez, Debbie Hayton, Lola Venegas, Alexandra Paniagua, Elena Armesto, Tasia Aránguez, Noemí González, Paula Dapena, Nawal el Saadawi y Yolanda Domínguez. ‒  ‒ GRÁFICO 5. Número de menciones y valoración de partidos y otras organizaciones políticas. Fuente: elaboración propia Finalmente, el último bloque de resultados se centra en la posible dimensión propagandística del podcast. El gráfico 5 muestra que, de manera destacada, el partido político más mencionado en Radiojaputa es la formación de ultraderecha VOX, con 24 alusiones, todas ellas negativas. Uno de los muchos ejemplos que se pueden encontrar en el podcast aparece en el programa 70, cuando la presentadora agradece las suscripciones de las oyentes: “Estáis consiguiendo entre todas que nos sintamos muy seguras de este proyecto, que podamos organizarnos para montar un fuerte, planes de contingencia y trincheras profundas para que no nos eche de aquí ni un VOX con mayoría absoluta” (Programa 70). Ciudadanos, formación política de derecha pro-libre mercado, con 14 menciones, también aparece representada de manera negativa en el 100% de las ocasiones. El Partido Popular (PP), de derecha conservadora, es mencionado en 12 ocasiones, de las cuales 11 son negativas (91,66%) y una es neutra (8,33%). El Partido Socialista Obrero Español