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Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla. 25 años de crónica documental

González Jiménez, Claudio

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--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla alliveS ed oirotavresnoC le y selacisuM sedutnevuJ 25 años de crónica documental Claudio González Jiménez zenémiJ zeláznoG oidualC latnemucod acinórc ed soña 52 Consejería de Turismo, Cultura y Deporte Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 25 años de crónica documental Claudio González Jiménez D.L.: SE 1705-2023 Edita: Consejería de Turismo, Cultura y Deporte. Junta de Andalucía Biblioteca de Andalucía - Centro de Documentación Musical de Andalucía. Carrera del Darro, 29 – 18010 Granada © de la edición: Consejería de Turismo, Cultura y Deporte. Junta de Andalucía www.centrodedocumentaciónmusicaldeandalucia.es Facebook: http:www.facebook.com/DocumentacionMusicalAndalucia Twitter: http://twitter.com/CDMAndalucia A Julio García Casas Esta crónica cierra el ciclo que lleva por título Trilogía del Conservatorio de Sevilla, cuyas publicaciones precedentes son América Martínez, historia profesional y compendio didáctico (Centro de Documentación Musical de Andalucía, 2012), y Mariano Pérez Gutiérrez en el Conservatorio de Sevilla, actividad profesional y legado pedagógico (Musicalis, 2013). 5 Índice Introducción………………………………………………………… 7 1954-1969: los años previos……………………………………… 11 1970-1985: auge de colaboración……………………………….. 25 Fuentes documentales y referencias……………………………... 99 7 Introducción El propósito de esta publicación es presentar organizadamente a modo de crónica documental la información diversa, y hasta este momento no sistematizada, que existe en relación con los veinticinco años que abarcan el inicio y el auge de la colaboración en Sevilla entre Juventudes Musicales y el Conservatorio, un periodo en el que ambas instituciones cooperaron de manera continuada en el doble objetivo de promocionar a los jóvenes intérpretes y contribuir con su amplio proyecto cultural a conformar la identidad musical actual en la capital. Aunque existe en estas páginas la intención de mostrar una pluralidad de acontecimientos enmarcados en este intervalo cronológico que define el momento de máxima relación entre ambas entidades, por evitar un texto excesivamente disgresivo que no obedecería a la visión panorámica que se le pretende dar, se pone principal énfasis en aquellos hechos que por su particular interés tuvieron un mayor significado en el contexto en el que tuvieron lugar. Con este fin, más descriptivo que hermenéutico, la crónica que aquí se recoge discurre a través de una redacción austera, propia de este estilo discursivo, sobre el principal hilo conductor de los extractos obtenidos de los programas de actos y las referencias de prensa seleccionadas, cuyo nexo son los diversos párrafos que se insertan entre ellos, con una finalidad contextualizadora o brevemente explicativa. De estas referencias se incluyen los fragmentos que más información pueden proporcionar sobre la repercusión de los hechos que recogen, omitiendo como norma general los detalles de carácter muy específico o anecdótico, como en el caso de los conciertos la mención concreta a las composiciones del repertorio interpretado y la información biográfica de los intérpretes. Partiendo del nacimiento de Juventudes Musicales de Sevilla en 1954 se lleva a cabo un rápido recorrido por el inicio de su andadura, con idea de mostrar la progresión Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 14 transcripciones de música barroca. Se trata de un evento señalado para Juventudes Musicales de Sevilla, porque el intérprete es su reciente presidente, Julio García Casas, quien si bien ya había participado como ponente pocos meses atrás en el ciclo de conferencias organizado por la entidad bajo el nombre El piano en la historia de la música, con una disertación enmarcada en la era romántica, es en esta ocasión cuando por primera vez actúa para ella como concertista. Será obligado referir de manera recurrente a esta personalidad, en sus múltiples facetas de gestor, instrumentista, conferenciante y cronista de prensa en el recorrido por el devenir de la institución. Figura 2. Julio García Casas al piano (c. 1969). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. En el curso 58-59 la actividad concertística ordinaria de la entidad se compone de un nutrido repertorio para piano, violín, violonchelo, guitarra, canto y conjunto de cámara, repartido fundamentalmente entre el Teatro Lope de Vega y el Instituto Murillo. En estos conciertos los nombres de los pianistas Esteban Sánchez y Joan Guinjoan son probablemente los que más significado adquieran desde la perspectiva histórica actual. 1954-1969: los años previos 15 Pero el evento que acapara mayor protagonismo en este momento es la celebración en la última semana de septiembre de 1958 del I Congreso Nacional de Juventudes Musicales Españolas, con la sede principal de los actos en los Reales Alcázares de Sevilla. Entre las personalidades más ilustres de la ciudad que integran la denominada “Comisión de honor” se encuentran el alcalde, Jerónimo Domínguez y Pérez de Vargas; el rector de la Universidad, José Hernández Díaz; el director del Conservatorio, Norberto Almandoz; algunos representantes de los medios de comunicación de mayor relevancia; así como destacadas figuras del ámbito musical, como Oscar Esplá, Federico Sopeña o Joaquín Rodrigo. Dentro de las actividades organizadas de carácter estrictamente musical se ofrecen los conciertos a cargo de la Orquesta Sinfónica de Madrid, en el acto inaugural y en una segunda ocasión donde el propio Manuel Castillo estrena su Concierto para piano y orquesta, compuesto expresamente para este congreso; otros dos conciertos interpretados por el Cuarteto pro arte de París; un recital de guitarra interpretado por Andrés Segovia; y un concierto de clausura en el que intervienen representantes de las delegaciones españolas de Juventudes Musicales. En las siguientes tres temporadas, que abarcan desde octubre 1959 hasta la primera mitad de 1962, son varias las figuras de referencia a las que cabe hacer mención. Nuevamente acude Esteban Sánchez, con dos intervenciones, inaugurando el sexto curso y, en diciembre del año siguiente, ofreciendo un programa monográfico de Isaac Albéniz con motivo del centenario del compositor. Junto al anterior coronan este breve período tres jóvenes pianistas cuyos nombres ya están alcanzando una importante proyección internacional: Joaquín Achúcarro, Rosa María Kucharski y Ramón Coll, este último iniciando con esta colaboración en homenaje a la memoria de Marcel Cuvelier, fundador de Juventudes Musicales, lo que será una fructífera relación con la entidad. El noveno curso 62-63 se inicia con el concierto inaugural que se celebra a finales de octubre en el espacio habitual del Instituto Murillo, y que una vez más corre a cargo de Esteban Sánchez, indiscutible protagonista de esta primera etapa de la entidad en Sevilla. Meses después, en colaboración con la Sociedad Sevillana de Conciertos, Juventudes Musicales anuncia la presentación en la ciudad de uno de los principales representantes del pianismo europeo: Hans Graf. El concertista vienés ofrecerá entre 1963 y el año siguiente dos recitales en el Círculo de Labradores. Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 16 Situados ya en 1964 llega la conmemoración del décimo aniversario de la entidad, un evento que se celebra con varios conciertos repartidos entre el Instituto Murillo, el Salón de Sindicatos y el Círculo de Labradores, entre ellos: Ada Zapperi y Rate Furlan (soprano y piano), Michael Braunfels (piano), una delegación de alumnos galardonados con el primer premio del Conservatorio de Paris, Hawe Scheider y su Spree City Stompers (septeto de jazz clásico), y la joven arpista Maria Rosa Calvo – Manzano, otra intérprete que llegaría a ser habitual para la institución desde que ofreciera un recital dos años atrás. Corresponde incluirse aquí el texto íntegro de presentación del programa de actos conmemorativos, por lo que revela acerca del balance que hace el presidente de Juventudes Musicales de Sevilla de este momento de su historia y de cuáles son las expectativas que se presentan, no exentas de incertidumbre a causa de un entorno poco favorable: Es muy sintomático que en una ciudad como Sevilla, con medio millón de habitantes, solo existan dos sociedades dedicadas a la divulgación, no sin gran esfuerzo, de la buena Música [sic], al margen naturalmente de conciertos y actividades aisladas, cuando por la importancia de la población, debieran constituir muchas más. ¿Apatía, desinterés, indiferencia, comodidad, conformismo? No es esta ocasión ni lugar para desentrañar la etimología de tan patente fenómeno. En abril de 1954, un grupo de jóvenes entusiastas acogieron con júbilo la idea de agregarse al movimiento internacional de las Juventudes Musicales, surgido en Bruselas. Diez años de experiencia es tiempo suficiente para contrastar los aciertos y defectos de un movimiento que lleva congénito el rico bagaje de la juventud de nuestro tiempo. Resulta increíble, al menos para los que desde hace diez años persistimos en el empeño, considerar la obra realizada y las responsabilidades contraídas, en un ambiente no del todo hostil, pero sí suficientemente incómodo para afirmar que las actividades musicales son difíciles ciertamente en Sevilla. Resulta asombroso pensar que el desinterés y la generosidad de un movimiento como el nuestro, cuente con obstáculos dentro y fuera de nuestro ambiente; que nuestra labor subsista pese a innúmeros inconvenientes. Pero también es cierto que hemos recibido muchas satisfacciones a lo largo de estos diez primeros años; también es cierto que existen amigos y solidarios de nuestro esfuerzo. Juventudes Musicales cumplen diez años de existencia, diez preciosos años de prolongada experiencia. Si en la vida de las instituciones hubiéramos de distinguir etapas, cabría afirmar que hemos superado cinco años de infancia y otros tantos de juventud y temperamento, de ímpetu y entusiasmo. El camino es largo y espinoso. Ante Juventudes Musicales se abre un horizonte de diez nuevos años, que serán de madurez, serenidad y consciente meditación, un período de nuevas inquietudes y de ignoradas responsabilidades. ¿Contaremos con la colaboración de todos? No se trata ya de remover el ambiente musical de Sevilla: se trata de mejorarlo, de acreditarnos dentro y fuera, de adoptar el protagonismo que nos corresponde con absoluta legitimidad, de consolidar nuestro prestigio. No somos ciertamente una entidad económicamente prepotente; tampoco lo fuimos en ninguno de los años transcurridos, ni nos corresponde serlo; ello excedería nuestras finalidades. Pero es preciso valorar la Música con plena conciencia de su valor formativo, 1954-1969: los años previos 17 cultural e incluso de espectáculo. Pensemos que el 85 por ciento de nuestros socios pagan quince pesetas mensuales, cifra insostenible si consideramos que se les da acceso a tres y cuatro conciertos también mensuales. Resulta irrisoria esta infravaloración, frente a espectáculos de pésima categoría y de precios exorbitantes. Por eso se impone una inmediata revisión de nuestros medios y procedimientos. Y si la revisión resulta estéril en resultados, no importa: aquí estamos, con trescientos cuarenta actos programados, incluyendo recitales de todo tipo (piano, arpa, violín, canto clarinete, etc.), conciertos de cámara, corales y sinfónicos, pequeñas orquestas, audicionales, conferencias, congresos, excursiones culturales…, procurando en la programación la mayor amplitud y eclecticismo, siendo testigos del pasado y el presente en la historia de la Música, huyendo de lo manido, de lo altisonante y reiterativo, buscando, en una palabra, que aun con la limitación de medios, la juventud sevillana tenga acceso al cultivo y al entendimiento de la más noble de las Bellas Artes. Los actos apuntados dan idea del enorme sacrificio, pero constituyen asimismo un exponente expresivo de una administración organizada y consecuente. Es este desde luego el momento de manifestar nuestro agradecimiento a los organismos y entidades, que nos asisten y colaboran hoy eficazmente en nuestro movimiento y sin cuya intervención las actividades se hubieran reducido de modo considerable: La Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que, al margen de su prestigiosa actividad cultural y americanista, acoge a nuestra entidad en su domicilio; la Dirección General de Información, que facilitó recitales y eventual ayuda económica, El Instituto Murillo, cuyo salón de actos fue cedido generosamente por su director, Sr. Genovés, en innumerables ocasiones; el Sr. Almandoz, Director del Conservatorio, por sus frases de aliento, artículos y comentarios en ABC; la Diputación, el Ayuntamiento, con los beneficios concedidos en Festivales Internacionales [sic]; la Sociedad Sevillana de Conciertos, a la que nos une una política de coordinación; el Club la Rábida, con la cesión de su Salón de Actos [sic], los Institutos Extranjeros y Asociaciones Culturales [sic] acreditados en Sevilla, Prensa y Radio locales, etc. Y sobre todo, el equipo excelente de jóvenes amigos que constituyeron y constituyen hoy la Junta Directiva de Juventudes Musicales, con absoluto desinterés e incluso con sacrificio peligroso de sus actividades profesionales. Llevamos, pues, diez años trabajando con tesón por la Música en Sevilla. Nuestros desengaños se han visto siempre compensados con numeras satisfacciones. Resultado: una entidad de quinientos asociados que permanece y permanecerá en el tiempo, con renovación de sus actividades. No tardará mucho tiempo en que se cumpla nuestro XX Aniversario [sic]. Esperamos colaboración y asistencia, crítica y aplauso. (García Casas, 1964. Actos Conmemorativos del X Aniversario). Concluido este primer ciclo nuevos espacios se hacen cada vez más presentes en la programación de actos de Juventudes Musicales de Sevilla, no habitualmente aún el del Conservatorio, pero sí otros como el salón de actos de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos. También las actividades parecen tender a diversificarse más con respecto a la concepción academicista imperante hasta ahora, canalizada predominantemente a través del repertorio pianístico, testimonio de lo cual son algunas nuevas propuestas que se vienen ofreciendo, como es el recital flamenco que tiene lugar en el año 1967, a cargo de Francisco Gil Lebrón (cante) e Isidro Carmona (guitarra). No obstante, en el seno de la institución la realidad es bien distinta a lo que aparentemente Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 18 se capta desde el exterior. Se vive una grave crisis, tal como describe el presidente a los socios en una convocatoria de asamblea extraordinaria: La situación actual de Juventudes Musicales de Sevilla es insostenible. Dificultades de toda índole, entre las que destacan las económicas y las profesionales, han avocado a una coyuntura que, de no ser corregida convenientemente, resultará sin duda alguna catastrófica. Son patentes la falta de socios, de medios económicos, de interés por la Asociación, y por consiguiente de conciertos y actos culturales. (García Casas, 1966. Asamblea General Extraordinaria). En efecto, se ha experimentado un sensible declive, lo cual va asociado a un importante descenso del número socios, situación que es prioritario subsanar cuanto antes, porque los ingresos de la entidad provienen casi por completo de las cuotas percibidas. Esta situación afecta principalmente a la programación de actividades, pero también significa un serio obstáculo para otra necesidad que desde hace tiempo viene existiendo y actualmente no admite más espera: la sustitución del viejo piano utilizado para los conciertos, que ya no da más de sí. En buena medida gracias a la determinación de Julio García Casas, quien retoma la presidencia de la entidad tras un paréntesis de dos años, a partir de 1967 las cosas comienzan a mejorar. Se da un primer paso con la adquisición de un nuevo piano Steinway, para cuya presentación resulta inevitable pensar en Esteban Sánchez; todo un acontecimiento del que se hace eco la prensa local. Esteban Sánchez es pianista que no solamente llega a los públicos, sino que les arrebata, por su exuberancia temperamental y efusiva (…) Las Juventudes Musicales están en posesión de un magnífico piano de cola ´Steinway´. Les felicitamos por su adquisición, en especial a Julio García Casas, alma de la agrupación. (Almandoz, 1968: 109). El curso 68-69 arranca con un nuevo proyecto para la entidad: la creación del Ciclo de Solistas Mundiales. Se persigue alcanzar cada vez mayor proyección, y esta parece ser una vía para conseguirlo. 1954-1969: los años previos 19 Juventudes Musicales ha concebido un ambicioso proyecto: organizar en Sevilla, dos o tres veces por curso, la actuación de los grandes instrumentistas mundiales. Es lamentable, ciertamente, que las grandes figuras del mundo concertístico sean casi ignoradas en una ciudad como Sevilla, que se precia de ser la cuarte población de toda España. Las figuras excepcionales de RUBINSTEIN, YEHUDI MENUHIN, ITURBI, VICTORIA DE LOS ÁNGELES, MALKUCISNKY, RICHTER, BADURA-SKODA, TERESA BERGANZA [sic], etc., no se prodigan precisamente por estas latitudes. ¿Por qué? Las causas son de índole muy varia; y sobre ellas nos gustaría mantener con Uds. un animado coloquio. Juventudes Musicales trabaja afanosamente en este proyecto, que tropieza naturalmente con innumerables dificultades. No podemos concretar nada al respecto. Por ahora, solo una incógnita ¿será posible oír en Sevilla, alguna vez, a alguna de estas grandes figuras, al margen de los conciertos normales? (García Casas, 1968. Ciclo de Solistas Mundiales). Pese a los interrogantes planteados por el presidente de la entidad en este boletín dirigido a todos los socios en el mes de noviembre, escasas semanas después el nuevo ciclo inicia su andadura con la programación de un primer concierto de enorme repercusión en todos los medios: Arthur Rubinstein en el Coliseo España. A mediodía de ayer llegó a nuestra ciudad Arthur Rubinstein, el mejor intérprete de piano de los últimos cincuenta años, invitado por las Juventudes Musicales de Sevilla para dar un concierto. (…) solo queda destacar lo que representa que este maestro haya venido a Sevilla: la culminación de una labor callada y eficiente llevada a cabo por Juventudes Musicales a favor de la buena música. (Manfredi, 1968: 57-58). Figura 3. Programa del concierto de Arthur Rubinstein (1968). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 20 El concierto de Rubinstein significa para Juventudes Musicales de Sevilla no solo abrir la puerta al proyecto del Ciclo de Solistas Mundiales, sino un impulso que hay que aprovechar. Para consolidar el salto cualitativo de la entidad es prioritario alcanzar el objetivo marcado por su presidente de ofrecer varias actuaciones de grandes figuras del panorama internacional por curso, y con ese fin se ponen las miras en dos conciertos de alto nivel para pocos meses después. El primero será el de la célebre pianista rusa Valentina Kamenikova, en lo sucesivo asidua de la entidad, programado para el 15 de marzo de 1969 en el salón de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos; el siguiente, que tiene lugar el día 21 de ese mismo mes, el del conjunto coral de Los Niños Cantores de Viena, cuya acogida es entusiasta. Juventudes Musicales de Sevilla ha realizado un segundo concierto de su Ciclo de Solistas Mundiales. Los mundialmente famosos Pequeños [sic] Cantores de Viena, angelical embajada austríaca, han visitado Sevilla en atmósfera de expectación contundente. El teatro San Fernando ha registrado un lleno total, como procede ante los grandes acontecimientos. Juventudes Musicales ha vuelto a vivir aquel sueño maravilloso de diciembre pasado. Juventudes Musicales ha visto de nuevo a esa Sevilla importante, que poco a poco se va haciendo realidad. Esta vez no ha sido un artista de ochenta y tres años, que viene cosechando sus últimos triunfos con todo lo que ello lleva en sí; esta vez han sido unos niños de 7, 9 y 11 años, que desde hace cinco siglos hacen las delicias del universo. Porque los niños cantores de Viena son siempre, a lo largo de su historia, una realidad espléndida, sin comparación en el mundo del arte coral. Han cantado obras de Purcell, Victoria, Palestrina, Hindemith, Kodaly, Mozart, Schubert, Strauss… Y en todas el mismo denominador: perfección, voces de terciopelo, afinación, claridad, gracia, ponderación… Los Pequeños Cantores de Viena han representado una difícil ópera infantil de Haydn, evolucionando por el escenario con la mayor naturalidad, como si la partitura no encerrara serias dificultades (…) Juventudes Musicales continúa con sus ciclos de solistas mundiales, ¿quién dijo miedo…? (García Casas, 1969, “Los niños cantores de Viena, en Juventudes Musicales”). El público rió y se regocijó con el proceso de los de los pequeños actores, que encarnaron admirablemente a los personajes de la pequeña ópera del bueno de José Haydn. El auditorio tuvo para el elenco operístico de “El farmacéutico” las más calurosas ovaciones. Los pequeños actores intervinientes en este muñozsequiano enredo se desenvolvieron como consumados profesionales del arte de Talía (…) Su director, Uwe Harrer, realiza meritísima labor en la preparación, acoplamiento y dirección de esta celebrada agrupación. Obras como las de Hindemith y Zoltan Kodaly [sic] requieren, por sus dificultades de entonación, una labor preparatoria de mucho detalle (…) 1954-1969: los años previos 21 Sería injusto no expresar un muy caluroso agradecimiento al presidente de Juventudes Musicales, Julio García Casas, alma y cuerpo de esta empresa (…). (Almandoz, 1969: 71). Figura 4. Programa del concierto de Los Niños Cantores de Viena (1969). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. El recital ofrecido por el tenor Manuel Cid con acompañamiento al piano de Julio García Casas clausura el curso 68-69 con un balance inmejorable para Juventudes Musicales de Sevilla. El proyecto de grandes intérpretes mundiales parece encauzado en su primera edición y la entidad, revitalizada en un tiempo récord de dos años gracias en buena parte al reciente mecenazgo del Banco Urquijo, mira con optimismo su futuro próximo con un aumento exponencial de nuevas suscripciones de socios. (Roldán, 1969, “En tres meses, cuatrocientos nuevos socios de Juventudes Musicales”). El último curso de la década es protagonizado por cuatro figuras de gran prestigio mundial, tres de ellas nacionales. José Iturbi será el primer nombre en ser presentado, con dos recitales celebrados los días 29 y 30 de noviembre de 1969 que conmemoran el Día Mundial de Juventudes Musicales, uno solista y otro con la Orquesta Filarmónica de Sevilla con Luis Izquierdo como director. Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 22 A propósito de este concierto, el reconocimiento a los continuados logros conseguidos por Juventudes Musicales de Sevilla no tarda en hacerse público. Ayer tarde actuó en el Teatro Municipal Lope de Vega el gran pianista José Iturbi, dentro de ese admirable ciclo organizado por las Juventudes Musicales de Sevilla, bajo el título genérico de “Grandes solistas mundiales”. Este fenomenal empeño en el que andan metidos los jóvenes y animosos componentes de la entidad filarmónica merece nuestro aplauso decidido. Orientados para reclutar adeptos a la música, enarbolan el siempre interesante y “taquillero” señuelo de los nombres internacionalmente famosos, capaces de hacer mella en el gran público. Es indudable que el fin va siendo conseguido con toda eficacia. Lo vimos en el recital de Rubinstein en el Coliseo España, y lo hemos comprobado en el concierto de ayer (…). (Sánchez Pedrote, 1969: 75). Figura 5. José Iturbi (c. 1969). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. Ya en 1970 acuden al Ciclo de Solistas Mundiales la soprano Victoria de los Ángeles, con Miguel Zanetti como pianista acompañante; nuevamente Valentina Kamenikova, en dos recitales ofrecidos en el mes de marzo de 1970; y Wilhelm Kempff. El reputado intérprete alemán es recibido en Sevilla con particular expectación. Su recital, monográfico de Beethoven por coincidir con el segundo centenario del nacimiento del compositor, es denominado en el programa de mano como “función de gran gala” y se suma al IV Mayo Musical Hispalense, que organiza la Dirección General de Bellas Artes a través de la Comisaría General de la Música y el Patronato Joaquín Turina. 1954-1969: los años previos 23 Merecen incluirse aquí algunos párrafos de prensa que dan una idea de la dimensión que alcanzó la presencia de este pianista en el círculo musical de la ciudad: No sé si Sevilla ha reflexionado sobre lo que supone la aportación de una figura como la de Kempff, para la conmemoración de un centenario famoso; cualquiera que haya oído música de Beethoven, ha oído también a Kempff. El maestro, a sus 74 años de edad, va a tocar por “vez primera en Sevilla” (…). (García Casas, 1970, “Wilhelm Kempff, el gran pianista alemán, actuará en Sevilla para Juventudes Musicales”). Este “Recital Beethoven” ha sido certeramente encomendado a quien está mundialmente considerado como el intérprete por excelencia del gran genio, en lo relativo a su producción pianística (…) Un acontecimiento memorable que supongo hará época en la vida musical de Sevilla, y especialmente en las audiciones de piano. (Sánchez Pedrote, 1970: 75). Concluye el tránsito de década con el hecho decisivo que va a propiciar el afianzamiento de la relación entre Juventudes Musicales de Sevilla y el Conservatorio: la inauguración del nuevo auditorio del centro en el mes de octubre de 1969. Con quince años de existencia, y en su mejor momento hasta ahora, la entidad que se ha consagrado con ambición y esmero a la doble finalidad de promocionar a los jóvenes talentos y contribuir a enriquecer el panorama musical de la ciudad, comienza con este apoyo tan esperado su etapa más fructífera. Figura 6. Escenario del salón de actos del Conservatorio de Sevilla (1969). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 30 pianista japonesa ofreció el pasado domingo en el salón auditórium del Conservatorio Superior de Música, en concierto organizado por Juventudes Musicales y este centro docente, dentro de su I Festival Musical de Primavera. (García Casas, 1972, “Apoteósico éxito de la pianista japonesa Sonoko Maejima en Juventudes Musicales”). Un hermoso instrumento, pletórico de sonido, se suma a la serie de los que se encuentran en Sevilla desde hace muy poco tiempo. Un Steinway gran cola de conciertos, propiedad del Conservatorio Superior de Música de Sevilla, ha sonado por primera vez bajo el mando de una técnica pianística absolutamente fascinante. La técnica de Ramón Coll (…) ha hecho sonar al soberbio instrumento con una gama infinita de colorido y matices ornamentales. Juventudes Musicales de Sevilla ha prestado una vez más su colaboración al Conservatorio Superior, con un recital de piano a cargo de una figura indiscutible. Coll ha huido en su programa de efectismos inútiles, presentando un recital tremendo, dificilísimo, integrado por obras reservadas a pianistas superdotados. (García Casas, 1972, “El pianista Ramón Coll y su deslumbrante técnica pianística”). Sumado a lo anterior, completan la agenda de colaboraciones de este curso entre ambas instituciones el recital ofrecido por Enrique Correa y José María Sanmartín (violonchelo y piano), el concierto de alumnos del Conservatorio celebrado en la Escuela de Estudios Hispanoamericanos y la actuación del Sarah Lawrence College Chorus, eventos cuyas referencias periodísticas aportan detalles de interés sobre su contenido. El nombre de Correa se viene cotizando ya hace años entre los cultivadores del violonchelo como símbolo de prestigio y seriedad interpretativa. Debe señalarse que las obras fueron interpretadas con la honestidad y serio concepto que sirve de norma a todo gran concertista, como lo es Enrique Correa. Violonchelista de sonido limpio y lleno, de técnica muy acabada, supo dar versiones ejemplares de cuantas partituras componían el programa. José María Sanmartín es intérprete fino, acompañante ideal, máxime si tenemos en cuenta que la mayor parte del recital transcurrió por senderos en los cuales el pianista tenía idéntica responsabilidad que el solista. (Sánchez Pedrote, 1972a: 56). Correspondiendo a la invitación que, a través de estas columnas, cursamos al Conservatorio Superior de Música de Sevilla, un grupo de alumnos sobresalientes de este centro hicieron su presentación en la tribuna de Juventudes Musicales. Un concierto de un extraordinario valor ejemplar, incluido por la entidad organizadora en su ciclo de jóvenes intérpretes, y que tuvo lugar con una gran afluencia de público (…) 1970-1985: auge de colaboración 31 La presentación de estos jóvenes artistas en la tribuna de Juventudes Musicales es, para ellos, de extraordinaria importancia en sus inicios profesionales, y para la entidad organizadora, un motivo de especial satisfacción en el cumplimiento de su misión fundamental. (García Casas, 1972, “Concierto de alumnos del Conservatorio en Juventudes Musicales”). Bajo el patrocinio de la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica, y con la colaboración del Consulado USA en Sevilla, Juventudes Musicales y el Conservatorio Superior de Música presentaron, en el salón auditórium de este último, a un prodigioso coro norteamericano: el Sarah Lawrence College Chorus, de Bronxville (Nueva York), bajo la dirección artística de Harold Aks. El concierto congregó a un público numeroso, que casi llenaba el recinto, pese al carácter extraordinario que el recital de referencia presentaba; es la primera vez que Juventudes Musicales ofrece un concierto en estas fechas de verano. Podemos afirmar, sin lugar a dudas, que la actuación de este famoso coro norteamericano ha revestido en Sevilla caracteres de auténtico acontecimiento. Constituido por cuarenta voces seleccionadas, el Sarah Lawrence College Chorus nos ha producido un emocionado impacto. Rara vez es posible escuchar la música con la perfección que caracteriza a esta institución modelo. El concierto ha sido para todos un verdadero deleite, porque, a las cualidades tímbricas y vocales de cada uno de sus elementos, se une una fusión y una homogeneidad realmente asombrosas, sabiamente conducidas por un director artista y experto que une a sus naturales dotes de mando y disciplina una sensibilidad artística incuestionable. (García Casas, 1972, “Un acontecimiento: la actuación del coro neoyorquino”). Figura 9. Actuación del Sarah Lawrence College Chorus en Sevilla (1972). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 32 Los recitales de agrupaciones musicales marcan la línea general de la colaboración entre Juventudes Musicales de Sevilla y el Conservatorio en el curso 72-73. La Joven Orquesta de Cámara de Colonia abre la temporada en el mes de octubre con el concierto inaugural, la Orquesta de Cámara Paul Kuentz cierra el año con una actuación en diciembre, y en enero y febrero respectivamente acuden al mismo auditorio el coro The American University Singers y la Agrupación Nacional de Música de Cámara. La coordinación y la conjunción de esfuerzos entre Juventudes Musicales de Sevilla y el Conservatorio Superior de Música va dando brillantez y ostensibles frutos. La iniciación de un curso musical en un centro docente como el Conservatorio, y en una entidad joven, adscrita a la Federación Internacional de Juventudes Musicales, ha encontrado este año el vehículo adecuado: la actuación de una joven orquesta alemana (…) Ante un numeroso público que llenaba el hermoso auditorio del Conservatorio Superior, la Kölner Jugendkammerorchester, dirigida por Günter Hässy, ha dado una lección magistral de verdadero significado. (García Casas, 1972, “Juventudes musicales inaugura brillantemente su curso”). La base de esta juvenil orquesta de cámara la constituyen los alumnos del Conservatorio de Música de Colonia; pero a ella se agregan elementos profesionales ya veteranos. Viene precedida de fama, y sus actuaciones han despertado interés en las principales ciudades alemanas, así como en actuaciones ante la televisión y emisoras de radiodifusión germanas. Su plantilla, de cuarenta y un instrumentistas, le permite abordar un amplio repertorio de obras clásicas y modernas. En estas agrupaciones se percibe la extraordinaria tradición musical alcanzada en los países de Centroeuropa -en este caso un país germánico-, y que permite la organización de orquestas juveniles de buena solera y espectaculares resultados. (Sánchez Pedrote, 1972b: 57). (…) en el salón auditórium del Conservatorio Superior de Música, incomparable marco que potencia cualquier concierto o recital con su espléndida acústica, su comodidad y sus elegantes proporciones, centro docente coorganizador del acto, Juventudes Musicales de Sevilla, en la línea in crescendo de ofrecer actuaciones musicales de altura mundial, presentó por primera vez en nuestra ciudad a la Orquesta de Cámara de Paul Kuentz; un concierto que registró, pese a la inclemencia del tiempo, un lleno absoluto y caluroso, como corresponde ciertamente a la impresionante calidad de la Orquesta [sic] actuante. Teníamos excelentes referencias de la Orquesta de Cámara de Paul Kuentz, su trayectoria artística, sus múltiples grabaciones para firmas del prestigio de la Deutsche Grammophon, su científica especialización en la música del barroco, proporcionaban al concierto un interés inusitado. Si algún calificativo hubiéramos de utilizar para el concierto de referencia, habría de ser, necesariamente, el de increíble. Increíble, por la perfección y el rigor analítico; increíble, por la cuadratura y el ajuste; increíble, por la inteligencia y el buen gusto que ha 1970-1985: auge de colaboración 33 presidido la formación del programa, delicioso por las versiones ofrecidas, perfecto por la compenetración entre los diversos grupos instrumentales, homogéneo por la asombrosa fusión tímbrica del conjunto, y sensacional, por el impacto que director, solista, Orquesta y programa produjo en el auditorio. (García Casas, 1972, “Actuación extraordinaria de la Orquesta de Cámara de Paul Kuentz en Juventudes Musicales”). Lo que no hace mucho parecía imposible, el paso frecuente por nuestras salas de concierto de importantes conjuntos de cámara es hoy, sin lugar a dudas, una palpable realidad, como lo es también la asistencia masiva de estudiantes a la mayoría de los conciertos. Atención a esta aportación, la más importante, en la que este modesto cronista musical cifra en una parte estimable el progreso que el arte de la música registra en la actualidad sevillana, y que de seguir así representará seguramente el enriquecimiento de futuras temporadas musicales. Aún no se han apagado los ecos del último concierto de cámara cuando asistimos a la audición de otra orquesta, la de Paul Kuentz, magnífica, magnífica compuesta por unos primeros premios del Conservatorio de París (…). (I.O.N., 1972: 72). Figura 10. Programa del concierto de de la Orquesta de Cámara Paul Kuentz (1972). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. Organizado por el Conservatorio Superior de Música de nuestra capital, tuvo lugar en la tarde del martes un espléndido concierto coral: Coro de la Universidad de Washington, dirigido por Vito E. Mason, integrado por tres decenas de voces seleccionadas. Ante todo, nuestra felicitación al Conservatorio por estos conciertos de singular relieve artístico; ellos constituyen un exponente de sonora elocuencia sobre la preparación de músicos y conjuntos Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 34 más allá de nuestras fronteras. El recital que comentamos se une a la larga serie que organiza conjuntamente con Juventudes Musicales. No han transcurrido aún seis meses desde la actuación en el mismo auditórium del Sarah Lawrence Chorus, de Bronxville, concierto que revistió entonces extraordinario relieve artístico, por la pureza del programa y la calidad de los participantes (…) Ante un público selecto, que en gran número acudió al auditórium, el coro universitario ofreció una espléndida lección de música coral, bajo la batuta dominadora y eficacísima de Vito E. Mason. Desde el comienzo, observamos una fuerza y una técnica poco comunes. (García Casas, 1973, “Espléndido concierto coral en el Conservatorio”). Una treintena de voces juveniles, perfectamente conjuntadas, de empaste soberbio, con un dominio de los más diversos estilos y épocas, sería una especie de balance de urgencia, en el sentido valorativo, de su actuación de anoche en el salón de actos del Conservatorio Superior de Música de nuestra capital, organismo organizador de la audición. Adentrándose en los distintos momentos de la magnífica velada, el auditor se veía sorprendido con un conjunto equilibradísimo en sus distintas cuerdas, donde cabía destacar la belleza de voces de las sopranos -precioso timbre, seguridad y precisión en los agudos-, junto a la pastosidad de los registros graves de las masculinas. (Sánchez Pedrote, 1973a: 48). Pocos conjuntos escuchamos con tanto cariño como este [Agrupación Nacional de Música de Cámara], que nos trae al recuerdo tantas y tantas audiciones radiofónicas habidas durante nuestra niñez. La fundación data del año 1940, por el Ministerio de Educación Nacional, con el objeto de fomentar la música de cámara. Más tarde nació en Madrid la Sociedad de de Conciertos de Música de Cámara para la asistencia a las actuaciones quincenales de dicha agrupación (…) Los ejecutantes han dejado una estupenda impresión. Valientes en los arranques, hechos con decisión y seguridad; magnifiques en los aires, punto este muy importante en la interpretación, muy cohesionados, casi siempre identificados en la intensidad sonora, consiguieron redondear su trabajo con rica expresividad. (Otero Nieto, 1973: 55). En cuanto a los recitales solistas, que se suceden todos a lo largo de la primera mitad de 1973, el piano vuelve a ser protagonista en Juventudes Musicales de Sevilla. El primero de ellos, celebrado a inicios de febrero, corre a cargo de Héctor Pell, quien interpreta un programa integrado por composiciones de Chopin y Brahms en cada una de sus dos partes. Organizado por Juventudes Musicales y el Instituto de Cultura Hispánica, con la colaboración del Conservatorio Superior de Música de Sevilla, se ha celebrado ayer un 1970-1985: auge de colaboración 35 recital del pianista argentino Héctor Pell, en el salón de actos del mencionado centro docente. Héctor Pell es un artista espléndidamente dotado y posee una técnica muy depurada. Su limpieza es extraordinaria. Bien sabemos debe ser la cualidad de todo concertista digno de merecer este nombre; pero en el caso presente la claridad y perfección lucen a muy notable altura. Más aún es destacable la riqueza de timbres y las maravillosas sonoridades que supo arrancar al estupendo “Steinway” del Conservatorio. (Sánchez Pedrote, 1973b: 46). Ya en el mes de junio, la violinista rusa Eva Graubin y el pianista chileno Roberto Bravo ofrecen una actuación que con excelente acogida cierra el grupo de conciertos celebrados por la entidad en el Conservatorio durante este curso. Juventudes Musicales de Sevilla, con la colaboración del Conservatorio Superior de Música de nuestra capital, organizaron el pasado sábado un gran concierto de música de cámara. El recital tuvo lugar en el salón auditórium del centro docente, registrando una excelente entrada. Ciertamente, Eva Graubin, violinista de nacionalidad rusa y residente en Londres, esposa del gran pianista Roberto Bravo, venía precedida de un brillante historial artístico. La realidad de su espléndida actuación ha colmado nuestras legítimas esperanzas. Acompañada al piano por su marido ofrecieron un recital memorable (…) Eva Graubin posee ese secreto especial de los violinistas superdotados: seguridad indiscutible, espléndido juego de arco, sonido amplísimo, denso, pastoso y de calidades óptimas, elegante fraseo y una seria y profunda musicalidad. Es justo constatar que este concierto, último de los que en este curso han organizado conjuntamente el Conservatorio Superior de Música y Juventudes Musicales, ha constituido un resonante éxito artístico. (García Casas, 1973, “Extraordinario concierto de Eva Graubin, violinista rusa, y Roberto Bravo en Juventudes Musicales”). La colaboración en estas campañas musicales del curso que acaba, llevada a cabo conjuntamente por Juventudes Musicales de Sevilla y el Conservatorio Superior de Música, ha concluido con un recital verdaderamente interesante, de auténtica categoría artística. Como protagonistas se encontraban dos solistas de excepción. Un joven matrimonio del cual habíamos aplaudido, en más de una ocasión a él, Roberto Bravo, que en su presentación ante nuestro público obtuvo muy señalado éxito como maestro en el pianismo de las nuevas promociones. El ejecutante chileno ha venido en esta ocasión acompañando a su compañera -en el arte y en la vidala violinista rusa Eva Graubin. Cuatro obras extensas componían el programa, muy bien construido y mejor interpretado. Iniciábase con el “Dueto en la mayor”, op. 162, de Franz Schubert. Desde este momento, el auditorio se dio cuenta de la categoría de violinista que iba a admirar en el salón de actos del Conservatorio. (Sánchez Pedrote, 1973d: 77). Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 36 Si bien el salón de actos del Conservatorio está respondiendo de manera óptima a las necesidades acústicas y de aforo que exigen estos recitales de alto nivel, algunos contados eventos organizados por Juventudes Musicales de Sevilla, los de mayor repercusión, se siguen celebrando fuera de este ya habitual ámbito institucional, en el escenario de mayor presencia en la ciudad que es el teatro Lope de Vega. Tal es el caso del recital que ofrece en Sevilla para la entidad Arthur Rubinstein y el del I Ciclo Pianístico de Grandes Intérpretes. La actuación del pianista polaco tiene lugar a comienzos de marzo bajo el patrocinio de la Dirección General de Bellas Artes y la colaboración del Excmo. Ayuntamiento y el Banco Urquijo. La acogida del público es entusiasta y la prensa glorifica literalmente al maestro. Es la tercera vez que ha escuchado el crítico a Rubinstein en Sevilla. Pero debemos consignar que fue en la última cuando hemos visto rayar el genio interpretativo del gran pianista a mayor altura. Asombra pensar que en el transcurso de tres lustros, no sólo se mantiene la calidad, sino que se acrece en proporciones increíbles a una edad en la cual muchos gozan de una jubilación de larga andadura. (...) huelga decir el grado de abarrotamiento al cual llegó el coliseo municipal. El público desbordó todas las previsiones. Hasta el escenario estuvo convertido en una pequeña sala de conciertos supletoria. Siguen vigentes el vigor en el ataque, la perfección, la extraordinaria sensibilidad, el inigualable fraseo y el limpio y terso decir de siempre. Ovaciones y más ovaciones, gritos entusiastas, un público en pie resistiéndose a marchar y reclamando, una y otra vez, la presencia del gran pianista. (Sánchez Pedrote, 1973c: 77). También bajo los auspicios de los mismos patrocinadores, a los que se suma la Orquesta Filarmónica de Sevilla, el I Ciclo Pianístico de Grandes Intérpretes se extiende desde febrero hasta abril de 1973 y cuenta con intérpretes de primerísimo nivel y de muy diversas procedencias: Mack McCray (Estados Unidos), Fernando Lopes (Brasil), Roberto Bravo (Chile), Ramón Coll (España), Perfecto García Chornet (España), Walid Akl (Líbano), Esteban Sánchez (España), Valentina Kamenikova (Rusia) y Levente Kende (Hungría). En palabras del presidente de Juventudes Musicales de Sevilla, recogidas en el programa de presentación del ciclo, queda de manifiesto la vocación 1970-1985: auge de colaboración 37 predominantemente pianística que aún tiene la entidad, tan presente en varios de sus proyectos: Durante muchos años hemos abrigado la esperanza de ofrecer un ciclo monográfico dedicado al piano. La intervención periódica de destacados solistas comporta unidad y variedad al propio tiempo. La intención que preside la organización de este Ciclo [sic] no es otra que la de ofrecer una panorámica, simplemente demostrativa de la profusa y elocuente literatura pianística. Procuramos la variedad que comportan distintas nacionalidades y, por consiguiente, distintas escuelas y conceptos en la interpretación pianística. Mas, la promoción de artistas españoles, en evidente participación mayoritaria, constituye desde hace mucho tiempo para nosotros misión inexcusable. Un sano criterio de eclecticismo ha presidio asimismo la programación del Ciclo: todos los géneros y todas las épocas, desde la pureza barroca en la perfección formal de Bach a los “entroncamientos sonoros” de Widmer, sin olvidar muestras insoslayables del piano romántico en las obras de Beethoven, Chopin, Schumann, Liszt, o el impresionante piano de Ravel, Prokofiev, Scriabin o Rachmaninov. Es decir, el fundamento y el esplendor del piano actual. (García Casas, 1973. I Ciclo Pianístico de Grandes Intérpretes). Figura 11. Programa del I Ciclo Pianístico de Grandes Intérpretes (1973). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 38 Muy cerca ya de los veinte años de andadura, Juventudes Musicales de Sevilla cierra el curso 72-73 con un buen balance. Se ha hecho más presente la zona sur en el organismo rector de la entidad, testimonio de lo cual son el incremento de eventos musicales de primer orden en la ciudad y el nombramiento de Julio García Casas como vicepresidente nacional. A ello se suma el acuerdo de crear en La Rábida (Huelva) una nueva sección delegada de Sevilla. Se trabaja, asimismo, en el proyecto de nombrar a la entidad por parte del Gobierno “asociación de interés público”, tramitación que recae en buena medida en el nuevo vicepresidente. Son ya treinta y tres las delegaciones existentes en España, con la secretaría nacional situada en Barcelona. En la zona sur la entidad tiene presencia en Sevilla -siendo tercera en antigüedad después de Madrid y Barcelona-, Cádiz, Granada, Córdoba, Badajoz, Mérida y Almendralejo. En cuanto a socios, en la capital andaluza se ha alcanzado casi el millar, lo cual tiene su peso en la asamblea nacional de la institución. La actitud en la gestión de la entidad es por lo tanto positiva y esperanzada, porque en poco tiempo se han conseguido logros impensables hace tan solo unos años. No obstante, aún queda mucho por hacer en el proyecto de Juventudes Musicales de Sevilla, y es que según palabras de su presidente no existe aún en la ciudad ese deseado espíritu musical que tanto se persigue, el cual considera que es el verdadero motor de todos los proyectos. (Anglada, 1972: 9). En la temporada siguiente, el salón de actos del Conservatorio acoge dos destacadas actuaciones pianísticas antes del cierre del año 73: la de María Manuela Caro y Manuel Carra, en el concierto inaugural del curso, y la de Walid Akl, quien pocos meses antes figuró en el cartel del I Ciclo Pianístico de Grandes Intérpretes. El primer concierto se presenta bajo el epígrafe de “Música contemporánea para dos pianos” y está integrado en su práctica totalidad por creaciones de autores españoles, a excepción de la obra de Stravinsky que cierra el programa. El acto adquiere aún mayor interés por los comentarios al repertorio efectuados por los compositores Manuel Castillo y Cristóbal Halffter. Con un interesante programa de música contemporánea dedicado al piano, Juventudes Musicales y el Conservatorio de Música iniciaron el jueves su campaña de estrecha colaboración. Durante este curso, Juventudes Musicales celebra el XX aniversario de su 1970-1985: auge de colaboración 39 constitución en Sevilla, efeméride que rubricará la relación de recitales y conciertos, que se irán sucediendo a lo largo del curso. Por su parte, el Conservatorio Superior ha abierto de nuevo sus puertas a un programa que podríamos calificar de estricta vanguardia. María Manuela Caro y Manuel Carra, prestigiosos pianistas, actuaron en el salón auditórium ante gran cantidad de público. Asistió al concierto Cristóbal Halffter (marido de la pianista intérprete), quizás el más representativo de los componentes jóvenes de la música española de vanguardia. Unas palabras previas de Manuel Castillo, director del Conservatorio Superior y Catedrático del mismo, glosaron el significado del concierto. Explicó a continuación Cristóbal Halffter el sentido de las obras del programa, abundando en datos cronológicos y analizando sucintamente la estética y la estructura técnica de las partituras presentadas. La personalidad de este compositor prestó, creo, gran relieve al concierto inaugural. El público acogió con cariñosos aplausos las palabras de Castillo y, posteriormente las de Cristóbal Halffter. (García Casas, 1973c: 10). En cuanto al recital del pianista libanés, el éxito resulta unánimemente clamoroso. Pocas veces hemos escuchado un artista de tan ricas y prodigiosas actitudes como las de Akl. En contadas ocasiones se enfrenta un público con uno que sea tan completo y merezca, como él, el llamarse músico en el más amplio e integral sentido de la palabra. Adentrarse en el espíritu de los creadores de la forma como lo hace, abona cuanto hemos reseñado. Ha sido una audición ejemplar. (Sánchez Pedrote, 1973e: 86). Ante un caso como el que nos ocupa, el crítico se encuentra en una situación de verdadera perplejidad; perplejo y atónito ante un fenómeno inusitado, porque el joven pianista libanés Walid Akl manifiesta un grado tal de madurez artística que llega no solo a cautivar, sino a emocionar visiblemente a los públicos más exigentes y preparados. Este sí ha sido un acontecimiento artístico de primera magnitud, porque la estrella que nos ha visitado, asimismo, fue de magnitud primera. Ya, a raíz de su presentación en Sevilla, descubrimos en Walid Akl un algo indefinible que le aproxima, pero que también le separa enormemente de otros muchos pianistas relevantes. El público vivió el momento, y se emocionó muy repetidas veces con el pianista fenómeno, prorrumpiendo en sonoros y dilatados aplausos. Walid Akl manifiesta una madurez impropia; no es solo uno de los mejores y más dotados pianistas de todos los tiempos, sino una espléndida realidad artística del mundo actual de la interpretación concertística. (García Casas, 1973d: 13). 1974 es el año del XX aniversario del nacimiento de Juventudes Musicales de Sevilla, y el evento que oficialmente lo conmemora es el II Ciclo de Grandes Intérpretes, que se prolonga desde enero hasta finales de marzo. Colaboran en estos conciertos la Dirección General de Bellas Artes, la Comisaría General de Música, el Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 46 El acto tuvo lugar en el salón de actos del Conservatorio Superior de Música, y como artista actualmente a Walid Akl, el joven y magnífico pianista libanés que ha estado es distintas ocasiones en Sevilla y que cuenta en ella con un abundante núcleo de entusiastas. El acto comenzó con unas palabras del presidente de Juventudes Musicales, Julio García Casas, resaltando la gratitud debida a la figura de Pérez-Embid por la entidad a la cual representaba en este acto y de la que era portavoz en este ofrecimiento a su memoria. Bastante público llenaba el salón del Conservatorio de Música. Un espléndido recital por el cual merecen felicitaciones Juventudes Musicales y el Banco Urquijo, organizadores y patrocinador del mismo. Debe consignarse el generoso gesto de Walid Akl al prestarse a ofrecer un recital a los universitarios sevillanos el lunes 17 de los corrientes en el teatro Lope de Vega. (Sánchez Pedrote, 1975: 47). El recital de Manuel Cid estaba organizado por Juventudes Musicales, bajo el patrocinio del Banco Urquijo. Una vez más el salón de actos del Conservatorio Superior de Música de Sevilla alojó esta excepcional sesión. No hace muchas semanas que en estas mismas páginas, y con motivo del concierto organizado por la Universidad de Sevilla, se trató del cantante sevillano. Todos los elogios que en aquella ocasión se suscribieron pueden ser corroborados en el acto del que es objeto esta crónica musical. Manuel Cid es tenor de amplísimo registro, extraordinarias facultades y escuela tan excepcional que sabe domeñar las fabulosas cualidades de volumen y extensión hasta el punto de crear auténtica música vocal de la mejor estirpe. No nos extrañaría que en fechas próximas pudiera hablarse de este cantante con el mismo entusiasmo que de uno de los mejores del momento. El camino ascendente del cantante Manuel Cid, en el momento crucial de un cénit que no dudamos llegará a los mejores resultados, se percibe sin necesidad de ser profeta. El gran cantante está ya ante nosotros con toda su fuerza y posibilidades. Ana María Gorostiaga es una gran profesional, que supo ser la acompañante ideal para tan gran artista. (Sánchez Pedrote, 1975b: 51). González Uriol ha llevado a cabo un serio y largo aprendizaje técnico-musical. Tras sus estudios en Valencia y Madrid, amplió los de órgano con los famosos concertistas Anton Heiller y F. Tagliavini. Ha hecho curso de clavicémbalo con Gustav Leonhardt. Y seguido el de interpretación de música antigua y clavicordio en Lisboa con Kastner. Es profesor de los cursos de órgano de la Institución Fernando el Católico. Su labor concertística la desarrolló con audiciones de clavicémbalo y de órgano. Esta larga etapa de preparación ha hecho que su técnica sea de mucha limpieza y exactitud y que sus versiones resulten ajustadas en los aires y ornamentaciones tan varios en el recorrido que hizo desde A. de Cabezón, pasando por D. Scarlatti, A. Soler, S. de Alvero y M. Albéniz, hasta llegar a Juan Sebastián Bach. Las partituras resultaban siempre de la forma más natural, mérito éste que es preciso resaltar. (Otero Nieto, 1975: 72). Dentro de la programación ordinaria de conciertos de Juventudes Musicales de Sevilla, en abril de 1975 tienen lugar en el salón de actos del Conservatorio dos destacados recitales de violín y piano, a cargo de José María Alpiste y Angel Soler, y Josev Yankelev e Ivonne Figueroa. 1970-1985: auge de colaboración 47 Hacía tiempo que esperábamos en Sevilla al joven y gran solista José María Alpiste; bien es verdad que el programa elegido no puede entenderse nunca como violín con acompañamiento de piano, pues su estructura puramente camerística exige igual protagonismo a ambos intérpretes. Pero sí ha sido lo suficientemente rico y variado como para observar con creces las espléndidas cualidades musicales del violinista y, por supuesto fuera de toda duda, la tremenda capacidad de su juego de arco permite al intérprete conseguir efectos de extraordinaria calidad musical. Su técnica es acabada y su mecanismo claro y suficiente. Ángel Soler es hoy por hoy uno de los mejores y más expertos pianistas acompañantes; músico de los pies a la cabeza, acompaña con soberbio poder de equilibrio, manteniendo el tempo y el clima, apoyando al violinista donde existe el más mínimo riesgo, y resultando en consecuencia, un fiel intérprete de la parte pianística del recital. (García Casas, 1975: 16). (…) Ivonne Figueroa, esposa de Yankelev, ofreció una pasmosa lección de piano acompañante. Al recital acudió una nutridíssima representación de la verdadera y más pura afición filarmónica de nuestra ciudad. Al referirnos a Yankelev hemos de prescindir en absoluto de sus brillantes antecedentes; nada son ante la extraordinaria realidad de uno de los más grandes violinistas que han pisado Sevilla en mucho tiempo. Yankelev tocó en el auditórium un programa erizado de enormes dificultades, con absoluta e increíble naturalidad. Posee un virtuosismo espeluznante, capaz de hacer fácil lo difícil, un sonido purísimo del que hace gala en todos los registros, una afinación paroxística, una técnica superabundante y un mecanismo absolutamente infalible. Mas nada de esto sería suficiente, si no existiera además un talento excepcional y un corazón arrebatador y apasionado. (García Casas, 1975, “El violinista ruso Jankelev [sic], verdadera revelación”). Continuando con los conciertos del Conservatorio, el Ciclo de Solistas Internacionales, que se celebra en el centro en paralelo con el Ciclo de Grandes Intérpretes, presenta en mayo el concierto, con discreta respuesta, del Coro Estable Municipal de Concepción del Uruguay (República Argentina), bajo el patrocinio del Instituto de Cultura Hispánica y la Embajada Argentina en Madrid. (García Casas, 1975c: 15; Sánchez Pedrote, 1975c: 65). Algunas semanas después, en el mismo auditorio, la clausura del curso vive el acontecimiento del estreno en Sevilla de la composición de Manuel Castillo Cinco canciones sobre poemas de Manuel Machado, en un recital de canto y piano ofrecido por María Dolores Aldea y el presidente de Juventudes Musicales de Sevilla, Julio García Casas. Mención especialísima merecen en este acto el estreno en Sevilla de las cinco canciones de M. Castillo, sobre poemas de Manuel Machado. Este compositor, de extensa producción, ampliamente conocida no sólo en nuestro país, sino también en el extranjero, siendo Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 48 moderno y actual, no está sin embargo ligado a ninguna escuela o tendencia que en sus estrechos moldes le impongan un determinado estilo. (…) Julio García Casas fue cointérprete con María Dolores, en una tarea que en estricta justicia debemos estimar compartida a partes iguales. Su actuación al teclado fue de una corrección impecable, manteniendo en todo momento su equilibrio sonoro en los planos y resultando (como es obligado en todo buen pianista) la voz humana a efectos de un feliz resultado; esto pudo ser conseguido por una ardua y rigurosa preparación atenta y sin descanso (…). (Comparsillo, 1975, “Estreno de Cinco canciones de M. Castillo sobre poemas de Machado”). La notable acogida obtenida por el estreno de las canciones de Castillo y por la actuación de sus intérpretes cierra en 1975 como es merecido una exitosa temporada de conciertos para Juventudes Musicales de Sevilla, que ha logrado la difícil tarea de aglutinar en cuestión de meses numerosas personalidades de primer orden en su programación de actos. Como colofón, el Ciclo de Solistas Mundiales recupera para este curso los dos intérpretes que abrieron su primera edición en el tránsito de 1968 a 1969: Valentina Kamenikova y Arthur Rubinstein. El público del Teatro Lope de Vega asiste a estos recitales de excepción y la repercusión es la previsible. Tras un breve paréntesis, hasta enero de 1976 no se reanudan con regularidad los actos en los que colaboran Juventudes Musicales de Sevilla y el Conservatorio. Poco antes, en el mes de diciembre, cabe reseñar la actuación de una agrupación poco usual para la entidad, formada por un dúo de órgano y trompeta cuyos intérpretes son Philippe Lefebvre y Guy Touvron. Lefebvre es un auténtico virtuoso del órgano. Toca con técnica excelente y puro mecanismo; utiliza los registros con fuerza, destreza y precisión extraordinarias, consiguiendo efectos bellísimos, de sonido, fusión y timbres, siempre en una línea de moderación y buen gusto. Estas cualidades brillaron, no sólo en las obras del repertorio barroco, sino en las contemporáneas, incluidas en el programa. Por lo que respecta a Guy Touvron, cualquiera de los presentes, desde los primeros compases, pudo desvelar la presencia de un virtuoso-artista. Sobresale en su técnica poderosa y en su musicalidad fecunda un sonido de trompeta de preciosas cualidades, limpio y brillante, pletórico de impostación, rutilante en los fortísimos agudos y aterciopelado y suave en los dulces pianos; todo dentro de una adecuada ordenación al estilo de las diversas piezas interpretadas. (García Casas, 1975d: 18). Es frecuente que los conciertos ofrecidos por Juventudes Musicales de Sevilla en el Conservatorio cuenten con el patrocinio de entidades de diversa índole. Tal es el caso del recital anterior, promovido por el Instituto Francés, y del que escasas semanas después 1970-1985: auge de colaboración 49 tiene lugar en el mismo espacio, a cargo del coro femenino Ladycliff, que es presentado en la ciudad a través del Consulado de Estados Unidos y calificado por la crítica de admirable en lo que respecta a su conjunción y sonoridad (Otero Nieto, 1976: 25). También patrocina el Instituto Francés la singular actuación que a finales de enero tiene lugar en la agenda del Ciclo de Solistas Internacionales de Juventudes Musicales de Sevilla: el espectáculo del mimo Pradel. Como hecho que revela una intención aperturista el propio García Casas inicia su crónica en prensa de este acto justificando la pertinencia del mismo en el marco de las actividades que organiza la entidad: (…) Juventudes Musicales de Sevilla presentaron un espectáculo de mimo, infrecuente en las actividades de la entidad organizadora. Actuó ante un numeroso auditorio el famoso mimo francés Pradel, con la intervención técnica de su asistente Dominique. Los Estatutos de Juventudes Musicales prescriben como actividad esencial la difusión y cultivo de la Música [sic] en todas sus manifestaciones cultas; mas figura asimismo dentro del marco normal de sus competencias la presentación y organización de espectáculos artísticos, dramáticos, coreográficos, etc.; cualquier modo de expresión humana cabe pues en las finalidades y propósitos de la entidad internacional. En este sentido quien suscribe estos comentarios realizó con carácter previo la presentación y sentido del espectáculo programado, aludiendo al valor absoluto de la música y al valor absoluto del silencio como elemento de aquélla. (García Casas, 1976, “Deliciosa actuación del mimo Pradel en Juventudes Musicales”). La mayor parte de los restantes conciertos de la entidad que se celebran en el Conservatorio entre febrero y junio de 1976 presentan dos líneas principales, la pianística y la camerística. En la primera de ellas se programan dos recitales a dúo de pianos, a cargo de Javier Alfonso y M.ª Teresa de los Ángeles, y de Begoña Uriarte y Kart-Hermann Mrongovius, así como otros dos a solo, interpretados por Walid Akl y Andrzej Wasowski. (…) estuvo a cargo del antiguo catedrático de piano del Real Conservatorio de Música de Madrid, Javier Alonso, harto conocido en los medios musicales españoles y que visitó nuestra ciudad en muy diversas oportunidades, que estaba acompañado por María Teresa de los Ángeles, distinguida solista (…) Desde 1965 tienen formado estos intérpretes un dúo pianístico con el cual han realizado multitud de actuaciones ante el público español. La posibilidad -realmente excepcionalde disponer el conservatorio hispalense de unos magníficos pianos Steinway hace posible este Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 50 tipo de audiciones con absoluta garantía y admirables resultados. (Sánchez Pedrote, 1976: 30). Por su garra y perfecta dicción nos ha parecido encontrar en Begoña Uriarte el ideal complemento a la claridad y finura de KarlHermann Mrongovius. Sus versiones, perfectamente ajustadas, producen la impresión de venir al auditor a través de un solo, amplio y formidable instrumento. (Sánchez Pedrote, 1976b: 18). En Walid Akl todo está en su sitio, no hay el menor atisbo de improvisación, porque todo cuanto surge de sus dedos privilegiados responde a una labor previa de reflexión y análisis; y lo que es más importante: sin que esta reflexión analítica de las obras se traduzca en ningún caso en versiones frías y cerebrales. Con el talento de este músico, la música surge como un lógico devenir; mas no seduce solo la claridad de sus planteamientos sino la tremenda carga emocional de sus versiones. (García Casas, 1976, “El arte íntimo y magistral de Walid Akl”). Contemplando ayer el soberbio espectáculo del Salón del Conservatorio, rebosante de público, que invadió los pasillos y accesos, he recuperado una parte de mi ilusión perdida; al conjuro del nombre mágico de Chopin, magistralmente evocado por el genio De Wasowski, Juventudes Musicales de Sevilla, consciente y tenaz a la hora de presentar en nuestra ciudad las figuras mundialmente famosas, ha vivido una de sus efemérides más gloriosas. Bastaron la inefable calidad de la música de Chopin y la tremenda humanidad de uno de sus más emotivos intérpretes poetas para que el hermoso recinto se viera materialmente desbordado. Durante casi dos horas de música, la buena afición sevillana ha experimentado un goce espiritual inmenso. Para el buen aficionado, el nombre de Andrzej Wasowsky ha sido más que suficiente; su figura, como la de Rubinstein, Michelangeli, Kempff, Schnabel o Cortot forma parte ya con toda justicia del más brillante firmamento pianístico universal. (García Casas, 1976c: 20). En lo concerniente a los recitales de música de cámara, los intérpretes que acuden al auditorio del Conservatorio son Marcial Cervera y Perfecto G. Chornet (violonchelo y piano), el Cuarteto de Saxofones de París, Jaime Francesch y Antonio Besses (violín y piano), y la Orquesta de Cámara de Versalles, que clausura del curso. Con mayor número de integrantes, dos agrupaciones más completan el repleto calendario de conciertos de esta temporada: la Orquesta Musiziergemeinschaft de Salzburgo y el Brigham Young University A Capella Choir. Por primera vez quizá en muchos años hemos asistido a una soberana lección de cámara; una lección magistral que ha conjugado con sabio sabor artístico el sonido y las dimensiones, la ponderación y el equilibrio, la exquisita sensibilidad, la compenetración y la coherencia más severas. Me refiero a la presentación en Sevilla del maestro Marcial Cervera, acompañado al piano por P. García Chornet (…) 1970-1985: auge de colaboración 51 Cervera es un maestro en la dimensión más noble del término; catedrático en Lausanne y Friburgo, sus lecciones tienen alto significado en Europa; a él acuden alumnos de todos los países; él imparte unos cursos monográficos en Santiago de Compostela, él ha formado parte de conjuntos tan prestigiosos como el Cuarteto Brahms o el Quinteto Boccherini. Es la primera vez que una personalidad tan relevante de nuestro país, mucho más cotizado fuera que dentro (como tantas veces ocurre), actúa en Sevilla. (…) la elección por el maestro García Chornet, pianista muy conocido y admirado en Sevilla como solista, ha constituido un eficaz, artístico y fundamental complemento. (García Casas, 1976, “Una lección magistral de música de cámara…”). Los componentes del grupo: Daniel Liger, saxo soprano; Miguel Reydellet, saxo alto; Alain Jouset, saxo tenor, y André Legros, saxo barítono, son alumnos del Conservatorio Superior de Música de París, donde alcanzaron individualmente premios y fueron miembros del jurado de los concursos inter-conservatorio. Si son estupendos como instrumentistas, también lo son como músicos en el sentido de la expresión ágil, natural y siempre manifiesta. El ritmo, a veces como muy difícil, resultaba hecho con mucha perfección. Las obras que interpretaron (…), en las que están representados algunos de los más famosos compositores franceses de este siglo, han hecho desfilar ante los asistentes todas las posibilidades sonoras de la gama de este, aunque conocido en gran parte, ignorado instrumento. (Otero Nieto, 1976b: 36). Jaume Francesch, actualmente concertino de la Orquesta Ciudad de Barcelona, posee una preciosa técnica violinística: amplio arco, bello sonido, afinación extraordinaria, cuadratura a ultranza y espléndida musicalidad. Artista inteligente y sensible, huyó de alardes de puro virtuosismo, refugiándose en el mundo íntimo de la música de cámara. Antoni Besses, pianista y compositor de vanguardia, es instrumentista espléndidamente dotado; toca el piano con conocimiento del instrumento y sobre todo con un especial sentido y control del sonido, cosa que hace en función de su misión acompañante. Con una técnica pianística muy rica en efectos, con una valoración minuciosa da los planos, con una asimilación musical de los distintos estilos ofrecidos, realizó una espléndida labor camerística. [García Casas, 1976, “El dúo Francesch-Besses (violín y piano), en Juventudes Musicales”]. Con un concierto extraordinario por la calidad e importancia de la agrupación artística presentada, Juventudes Musicales han clausurado su curso musical 75-76 en el salón del Conservatorio Superior de Música. Gran cantidad de público asistió al concierto ofrecido por la Orquesta de Cámara de Versalles, que dirige el maestro Bernard Wahl, con la actuación solista de la violinista Maryvonne Le Dizes y el violoncellista [sic] Philippe Müller. La Orquesta de Cámara de Versalles es una agrupación excepcional; constituye un magnífico conjunto galo que, por la calidad individual de sus componentes, la disciplina de sus miembros, la maestría de su director y la calidad de sus versiones, merece indudablemente un puesto de honor entre las primeras agrupaciones de cámaras europeas. Sus once componentes ofrecen, con el lenguaje propio de la música de cámara, una espléndida lección de cohesión y equilibrio instrumental. (García Casas, 1976, “La Orquesta de Cámara de Versalles, en la clausura del curso de Juventudes Musicales”). Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 52 Figura 14. Orquesta de Cámara de Versalles (c. 1976). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. (…) Juventudes Musicales presentó en el salón auditórium del Conservatorio Superior de Música, a la Orquesta Musiziergemeinschaft de Salzburgo. El concierto ha despertado un gran interés, ello explica el lleno a rebosar del hermoso salón del Conservatorio. Interés que se explica no sólo por tratarse de una orquesta austríaca, sino por actuar ésta bajo la dirección de un joven músico sanluqueño, profesor de este Conservatorio, Juan Rodríguez Romero, y por la intervención, asimismo, en el oboe solista de Miguel Quirós, profesor, asimismo de nuestro centro docente superior. La orquesta, integrada por treinta músicos, tiene sólo cinco años de experiencia; en ella coordinan sus esfuerzos profesores veteranos, jóvenes e incluso niños, consiguiendo una unidad y un claro sentido homogéneo en sus versiones. Tanto en su intervención independiente (…) como en su labor de acompañamiento (…) la orquesta ha sonado con vigor, precisión, ajuste y sensibilidad. Muy atenta, muy disciplinada a las exigencias de la batuta de Juan R. Romero. (García Casas, 1976, “La Orquesta Musiziergemeinschaft de Salzburgo, en Juventudes Musicales”). Figura 15. Juan Rodríguez Romero dirige la Orquesta Musiziergemeinschaft de Salzburgo (c. 1975). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. 1970-1985: auge de colaboración 53 El Brigham Young University está formado por cincuenta miembros, que son elegidos cada año por Woodward, bajo el lema de que cada componente del coro debe ser un solista (…) En 1970, en Linz (Austria), fue designado como el mejor coro internacional con motivo de un centenario en el que intervinieron. En 1968 obtuvo en Wales el primer premio en el International Eisteddfod. Tal abundancia de materia prima no tenía por menos que reflejarse en la calidad de las voces, (…) en este aspecto brillan las contraltos, los bajos y las sopranos, por este orden. Voces bien empastadas e igualadas, que configuran un edificio sonoro a veces refulgente, otras grandioso. (Otero Nieto, 1976c: 34). Fuera del ámbito estrictamente concertístico, de particular relevancia en este curso 75-76 es la creación del I Concurso Nacional de Interpretación “Juventudes Musicales de Sevilla”, un proyecto hasta ahora inédito en la entidad, en el que también participa el Conservatorio y cuyas motivaciones quedan recogidas tanto en su programa general de actos como en la prensa. Juventudes Musicales de Sevilla, entendiendo que su actividad fundamental radica en la promoción de jóvenes intérpretes españoles, instituye su I Concurso Nacional de Interpretación, que se celebrará en Sevilla a partir del viernes día 14 de mayo de 1976. Este concurso se crea en conexión íntima con el Conservatorio Superior de Música de nuestra capital, y con la colaboración de la Comisaría Nacional de Música, Banco Urquijo y Caja de Ahorros Provincial San Fernando de Sevilla. (I Concurso Nacional de Interpretación “Juventudes Musicales de Sevilla”, 1976). En palabras de la directiva de la entidad el concurso presenta desde su concepción la novedad en España de ser “polivalente”, es decir, no monográfico. Asimismo, establece como límite máximo de edad los treinta años, pudiendo concurrir a él solistas de cualquier especialidad instrumental y cantantes. (Bonachera, 1976, “Sin precedentes. El I Concurso Nacional de Interpretación”). En cuanto a la participación del Conservatorio, se ponen a disposición del certamen el salón de actos del centro y varios profesores que componen buena parte del tribunal que acompaña a Julio García Casas en la presidencia del mismo: Manuel Castillo (catedrático de Piano y Composición y director del centro), Luis Blanes (catedrático de Contrapunto y Fuga), Miguel Quirós (profesor de Oboe), América Martínez (profesora de guitarra) e Ignacio Otero (profesor de Solfeo). Concluidas las pruebas, los Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 54 galardonados finales son: Joaquín Montoya Coy (piano), 1º premio; Juan Antonio Torres Galán (guitarra), 2º premio; y Amador Fernández Iglesias (piano), 3º premio. Figura 16. Entrega de premios del I Concurso Nacional de Interpretación “Juventudes Musicales de Sevilla” (1976). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. El Ciclo de Solistas Mundiales se reanuda en el curso 76-77 con la prestigiosa Orquesta de Cámara Paul Kuentz, que vuelve a Sevilla con un recital monográfico de J. S. Bach en cuyo programa se interpreta de manera íntegra la Ofrenda musical, entre otras obras del compositor. Sobre la calidad de este grupo francés, bajo la experta dirección de Paul Kuentz, hemos escrito en estas columnas no hace mucho tiempo, con motivo de su presentación en memorable concierto que despertó gran entusiasmo entre los melómanos hispalenses. La amplísima creación bachiana fue rigurosa y fielmente ofrecida. Un Bach pleno de justeza y autenticidad. Kuentz fue el artífice, con jugosa y lúcida veteranía, del admirable resultado. Grandes ovaciones premiaron la actuación de un público que desbordó con creces la capacidad del salón. (Sánchez Pedrote, 1976c: 25). 1970-1985: auge de colaboración 55 En su línea de otorgar creciente protagonismo al repertorio para agrupaciones, sobre todo camerísticas, Juventudes Musicales de Sevilla continúa ofreciendo en el Conservatorio a lo largo de esta temporada un nutrido y diverso conjunto de recitales: Jean-Michel Varache y Martine Schittehhelm (flauta y piano), el Cuarteto de Cuerda “Akademika”, el Sexteto de Cuerda Wührer de Hamburgo, el Trío de Praga, nuevamente la Orquesta Musiziergemeinschaft de Salzburgo, el Quinteto de Viento Ciudad de Barcelona, y los ya conocidos Marçal Cervera y Perfecto García Chornet (violonchelo y piano). Organizado por Juventudes Musicales y el Instituto Francés, dentro del ciclo que la primera organiza bajo el título “Solistas Internacionales”, ha tenido lugar, en el salón-auditórium del Conservatorio Superior de Música, el recital a cargo de los artistas franceses JeanMichel Varache (flauta) y Martine Schittehhelm (piano). Es indudable que existía curiosidad por escuchar a estos intérpretes, ya que el recinto -bastante ampliodel centro mencionado registró una notable audiencia. (…) bello recital, donde brilló junto a la musicalidad y hermosura de timbre (exquisito en los matices, perfecto en los ligados) del flautista, el habilísimo quehacer como acompañante de esta estupenda intérprete de cámara que es Martine Schittehhelm. (Sánchez Pedrote, 1976d: 34). Pocas, muy pocas veces se ha presentado en nuestra capital un conjunto de cámara de tamaña fuerza y vigor; en muy pocas ocasiones la música de cámara, con las severas dificultades de expresión que comporta, ha sido servida de forma tan espléndida por un cuarteto de cuerda. Un cuarteto rumano, denominado “Akademika”, integrado por artistas muy jóvenes ha demostrado tal grado de madurez, tan elevado rango en sus planteamientos musicales, que ha conmovido al auditorio. Juventudes Musicales organizó el concierto en el Salón Auditorium [sic] del Conservatorio Superior de Música, recinto materialmente repleto con este recital. Ante todo, fuerza y vigor, rotundidez en el sonido y fusión en los timbres instrumentales; después un visceral sentido rítmico, obra de la férrea disciplina que poseen, y finalmente, pureza en el estilo, romanticismo desbordante en los planteamientos y, en suma, belleza por todas partes. (García Casas, 1976, “Impresionante concierto del Cuarteto Akademika de Bucarest”). El pasado 26 de noviembre, tuvo lugar en el Conservatorio Superior de Música la notabilísima actuación del Cuarteto del Estado Rumano de Bucarest “AKADEMIKA”. Los oyentes, que llenábamos el Auditórium [sic], disfrutamos entusiasmados de ver con qué entrega y con qué gracia los cuatro componentes se entregaban [sic] a la música, la cual brotaba como por sí sola, debido al ímpetu y a las ganas de hacer música de estos jóvenes. Nos unimos a ellos, como si todos intentásemos participar de la satisfacción que esto para ellos suponía, a la vez que el Cuarteto, uno de los mejores que hemos oído en Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 62 El primer día estuvo dedicado a los aspectos históricos y constructivos del clavecín, con muchas diapositivas de distintos instrumentos antiguos bellísimos del Barroco. Las interpretaciones al clave de Esther Morales, fueron perfectas, con obras de A. de Cabezón y John Munday. En la segunda lección los aspectos técnicos y de interpretación del clavecín, fueron explicados por la conferenciante con gran claridad y profundo conocimiento del tema. El tercer y último día, estuvo dedicado a la explicación de las ornamentaciones en la música para tecla en el Renacimiento y Barroco. Estas tres lecciones sobre el clave han sido seguidas con verdadero interés por muchos aficionados a la música, los cuales han demostrado su agrado por las mismas con calurosos aplausos en las distintas obras interpretadas. (Reichardt, 1977, “Esther Morales Cañadas, clavecinista”). Tras el éxito alcanzado por el concurso en su primera edición en el pasado año, esta tarde, a las siete, en el Auditórium [sic] del Conservatorio Superior de Música tendrá lugar la primera fase del II Concurso Nacional de Interpretación “Juventudes Musicales de Sevilla”, instituido por dicha organización con la colaboración de la Comisaría Nacional de la Música, Curso Internacional de Música en Compostela, Conservatorio y el patrocinio del Banco Urquijo y la Caja de Ahorros Provincial San Fernando de Sevilla. Los premios son importantes, no sólo por las cantidades en sí, sino por las giras de recitales que los acompañan, haciendo realidad la lógica intención y necesidad de todo joven concertista de darse a conocer a través de la geografía española. El jurado está formado por Julio García Casas y Ramón Ruiz Peña, presidente y secretario, respectivamente, de la entidad organizadora y que, a su vez, lo son del jurado; Manuel Castillo Navarro y Luis Blanes Arqués, director y secretario del Conservatorio Superior de Música; Luis Lerate Santaella y Manuel Galduf, profesores de dicho centro; Joaquín Montoya Coy, pianista ganador de la primera edición del concurso; Fernando Vallejo y Pérez de Ayala, vocal de la Junta directiva de JJ.MM.; María Luisa ÁlvarezOssorio Pastor y Manuel González Barrero, socios de la misma entidad, y el crítico que escribe estas líneas. Juventudes Musicales, que desde su fundación se constituyó en su sólido pilar de la música en Sevilla ha llevado su inquietud hasta la consecución de este concurso, que por su dotación ocupa buen lugar dentro de los que se celebran en la nación, y que a juzgar por el número de participantes inscritos tiene fuerte repercusión entre los jóvenes intérpretes. Gracias a ella, nuestra ciudad está presente en esta hermosa labor de premiar y catapultar a aquellos artistas que, por sus condiciones y trabajo, se hacen acreedores a la posesión de tan codiciados galardones. (Otero Nieto, 1977: 36). La fecunda relación de cooperación entre las dos entidades durante estos años es una muestra del buen momento que se vive en cada una de ellas. Volcadas por completo en el impulso de la vida musical en una ciudad, que cada vez se muestra más participativa, su tarea conjunta asiste a un momento de auge y es objeto de voces que declaran su reconocimiento, como la del catedrático de Órgano del Conservatorio de 1970-1985: auge de colaboración 63 Madrid, Miguel del Barco: “Entre el Conservatorio y estas Juventudes Musicales llevan el peso, por así decirlo, de las manifestaciones y actividades musicales sevillanas”. (Montejano Montero, 1977: 29). Pero si esta actividad persiste ello se debe principalmente al talento y el esfuerzo de los gestores de una y otra institución, quienes continúan en lucha constante contra una situación de precariedad en cuanto al apoyo de las administraciones que poco ha cambiado. Consecuencia de esta coyuntura es la grave crisis que por estas fechas sufre la Orquesta Filarmónica de Sevilla, continuadora de la Bética de Cámara que fundara Manuel de Falla, una agrupación que no puede continuar soportando la escasez extrema de los medios económicos necesarios para su subsistencia. (A. L. N., 1976: 18). Continuando con el recorrido por la actividad de colaboración de ambas entidades, la buena acogida de los últimos conciertos de música de cámara que venían ofreciendo significa un estímulo para continuar incorporando en el curso 77-78 un repertorio que comienza a compartir protagonismo con la modalidad solista. Integran este grupo de recitales formaciones como el Trío Mendelssohn, la Kölner Jugendkammerorchester, el Quinteto de Viento Guy Touvron, Daniel Raclot y Olivier Greif, el Verdehr Trio y la Orquesta de Cámara del Conservatorio, con dos actuaciones, en el en el Teatro Lope de Vega con el pianista Ramzi Yassa y cerrando el curso en el auditorio del centro, con el dúo de pianos formado por Consolación de Castro y Francisco Roig. Como nota de variedad, la actuación de The Millikin Jazz Lab Band revela una voluntad de abrir puertas a otras músicas, más allá de los convencionales límites academicistas. Las críticas de prensa de algunas de estas actuaciones ponen de manifiesto el interés que suscitaron en el público. Juventudes Musicales de Sevilla, siempre animosa y ambiciosa en sus programaciones, comenzó ya el nuevo curso que se anuncia prometedor con la actuación de primerísimas figuras del concertismo internacional (…) Para abrir el curso, eligió al Trío Mendelssohn, de Holanda, estupendo conjunto, cuya fundación data tan solo de 1969, no siendo este corto período de tiempo para que su labor se haya prodigado por diversos continentes. En 1970 tomó parte, con la Orquesta de Cámara Gulbekian, bajo la dirección de Pierre Colombo, en el estreno de una obra en tierras lusitanas. Jan van der Meer, piano; Richard Kimex, violín, y Elías Arizcuren, violonchello, son buenos instrumentistas que, además de actuar conjuntamente, también lo hacen individualmente en otras ocasiones. Las virtudes de sonido, técnica y musicalidad las Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 64 ponen a contribución de su trabajo en el Trío [sic], lo que unido a la conjunción que han sabido conseguir, hace que sus versiones sean tan aplaudidas como vimos en esta ocasión. (Otero Nieto, 1977b: 30). En el salón de actos del Conservatorio Superior de Música ha tenido lugar un concierto organizado por Juventudes Musicales de Sevilla, bajo el patrocinio del Banco Urquijo. El acto se incluía en el ciclo de solistas internacionales, y estuvo a cargo de la Joven Orquesta de Cámara de Colonia, perteneciente a la Federación Internacional de Juventudes Musicales. La audición fue seguida por un numeroso público que llenaba el auditórium del centro docente mencionado, como es costumbre siempre que los aficionados esperan la intervención de una orquesta. Esta joven agrupación fue fundada hace doce años, y comenzó siendo un reducido círculo de música de cámara. Hoy cuesta con cerca de medio centenar de componentes y dos directores al frente de la misma. Su plantilla es la de una sinfónica reducida, con posibilidades de acometer amplios programas de muy diversas orientaciones y alcances. En España han actuado varias veces. En Andalucía, concretamente, estuvieron los años 1970 y 1972. En esta última oportunidad fue escuchada por primera vez en nuestra capital. (Sánchez Pedrote, 1977b: 33). (…) el Quinteto de Viento Guy Touvron está compuesto por jóvenes y, a la vez brillantes y experimentados maestros [sic], primeros premios del Conservatorio de París y que, en la actualidad, ocupan puestos de responsabilidad en la música gala. Guy Touvron y Serge Boisson, trompetistas; Michel Molinaro, trompa; François Fabrier, trombón, y Christian Delange, tuba; magníficos de sonido, expresión, dicción y de todos cuantos procedimientos técnicos y musicales son necesarios para conseguir interpretaciones de altura, lograron tener interesados, en todo momento, a los asistentes con versiones de gran calidad, soltura y perfecto estudio sonoro en obras de Palestrina, Scheidt, Pezel y Gervaise, valientes creando estupendos colores en P. Dukas, y elegantes en Greensleeves, de Uber. (…) extraordinario concierto organizado por Juventudes Musicales, en colaboración con el Instituto Francés, en el que los intérpretes fueron fuertemente aplaudidos, al igual que en la obra que ofrecieron fuera de concierto. (Otero Nieto, 1977d: 30). Organizado por Juventudes Musicales, con el patrocinio del Banco Urquijo y la Caja de Ahorros Provincial San Fernando, la Orquesta de Cámara del Conservatorio ha actuado fuera de su sede, por lo que a la capital se refiere, en el Teatro Nacional Lope de Vega, con una numerosa asistencia de público que confería a la sala la expectación de los días importantes. Y, en verdad, que así ha sido por la trayectoria de la agrupación, el programa y la inclusión de un estupendo solista, Ranzi Yassa [sic]. Las primeras notas de la obertura “Cossí fan tutte” [sic], de Mozart, ya caldearon el ambiente, haciendo prever lo que ocurriría a continuación gracias a la buena dirección de Manuel Galduf y al trabajo de los músicos a sus órdenes: conjunción, fiel espíritu interpretativo y cuidado estudio de los matices dinámicos, que conformaron una preciosa versión de la página mozartiana. 1970-1985: auge de colaboración 65 (…) Ranzi Yassa, magnífico pianista de elegantísima técnica, sonido, pudiéramos decir que dibujado y fina y sentida interpretación, valores éstos que redondea con un fraseo cálido y lógico, lo que sumado a lo expuesto hizo que el público aplaudiera largo rato la magnífica audición. (Otero Nieto, 1978c: 48). En los recitales solistas de este curso el piano y la guitarra vuelven a estar presentes, con nombres como Walid Akl, Josep Colom, Giséle Gruss y Humberto Quagliata y Luis Martín Diego, correspondiendo la mención preferente de las crónicas al primero y último de estos conciertos: Ha ofrecido su anunciado recital en Juventudes Musicales de Sevilla el pianista libanés Walid Akl. El acto se celebró el auditórium del Conservatorio Superior de Música, dentro del Ciclo de Grandes Intérpretes que organiza esta entidad musical y bajo el patrocinio del Banco Urquijo. Es la cuarta vez que Juventudes Musicales trae a nuestra ciudad al joven artista, cuyos méritos y buen nombre le hacen acreedor a congregar un numeroso auditorio, cual fue el reunido en el Conservatorio en la tarde de su actuación. El programa expuesto por Walid Akl fue de una gran extensión y dificultad. Él solo servía [sic] para acreditar las magníficas condiciones que reúne un intérprete de este porte. Hemos encontrado al intérprete, tan bien conocido ya del público sevillano, alcanzando un extraordinario momento de su carrera. El dominio del instrumento, logrado por este joven músico desde hace años, va sedimentándose, madurándose, y ofreciendo todas las amplias posibilidades de un artista que va creando una propia concepción de las obras. (Sánchez Pedrote, 1977, “El pianista Walid Akl, en Juventudes Musicales”). (…) Martín Diego, profesor auxiliar de la Escuela Normal de Música de París, es un instrumentista de indudable categoría: técnica fina, preciosista, con una digitación perfectamente igualada, sonido muy estudiado en la gama más completa, con bellos e irisados armónicos, sonoridad que, en su conjunto, es un magnífico encuadre para sus interpretaciones y dominio en todos los resortes técnicos, que le configuran, según hemos dicho, como artista de no pocos valores. Fruto de estas cualidades, de este dominio, son las obras que ofreciera en el concierto celebrado en el Auditórium [sic] del Conservatorio Superior de Música de Sevilla, dentro del Ciclo de “Intérpretes Españoles”, que organiza Juventudes Musicales (…). (Otero Nieto, 1978b: 63). También tiene su lugar en esta temporada el repertorio vocal, con los recitales interpretados por la soprano Vera Captur y dos coros: los Cantores de Denison y los Niños Cantores de Mendoza, provenientes de Estados Unidos y Argentina, respectivamente. Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 66 El solo anuncio de Juventudes Musicales de un recital a cargo de una cantante del teatro Bolshoi era ya garantía de que la sesión había de ser buena, habida cuenta la importancia e historia del célebre coliseo moscovita. Pero resulta que no sólo ha sido buena, sino aún mejor. Todos nos sorprendimos de la variedad de medios técnicos lucidos por la artista, de la riqueza de matices, de la expresión, también variada a causa de los distintos autores, lo que resultaba una especie de caleidoscopio de canto, eso sí, muy bien distribuidos y agrupados. Su técnica vocal es sencillamente extraordinaria, pasa con suma facilidad por toda la gama de colores y matices, lo mismo que de la palabra a los picados, es decir, del sonido ligado al picado en milésimas de segundo, lo que prueba la bondad de la citada escuela. Perfectísima la afinación, hasta el punto de que después de pasajes de virtuosismo coincidía totalmente con el sonido del piano. Y, además de todo, de todo esto, la voz. Voz llena, irisada, de agudos preciosos, bellamente timbrados. Parecía un “registro de quincena de órgano”. (…) Fue bien acompañada por la pianista Svletana Belitskaya. (Otero Nieto, 1977c: 39). Escuchando los coros de las universidades americanas que nos visitan a lo largo del año, comprendemos fácilmente el florecimiento y desarrollo de la música en los Estados Unidos (…). Estos coros, en general, llegan a un estado tal de perfección en el estudio de la voz, que resulta totalmente imposible poder determinar si son amateurs o profesionales. Sin embargo, son amateurs, que, por medio de vocación, disciplina y entrega ejemplares, configuran estos grupos capaces de interpretar las obras más difíciles, con la probada madurez a que nos tienen acostumbrados. (Otero Nieto, 1978: 63). La provincia de Mendoza creó en 1960 este conjunto de niños cantores formado por alumnos de las escuelas de dicha provincia que, en su bella forma de peregrinar cantando por el mundo, nos han visitado por segunda vez. De las doscientas obras que integran su repertorio escuchamos partituras de O. di Lasso. Tomás L. de Victoria, Pelestrina, Banquyieri [sic] y Vecchi, músicas argentina y europea, y música popular argentina con predominio de las compuestas por el compositor del coro E. Dublanc. El acto fue organizado por la Embajada de Argentina en Madrid y Juventudes Musicales con el patrocinio del Banco Urquijo. (Otero Nieto, 1978d: 32). Paralelamente a la actividad concertística, el III Concurso Nacional de Interpretación “Juventudes Musicales de Sevilla”, siempre vinculado al Conservatorio, se prepara desde inicios de curso para celebrarse en el mes de abril. Treinta y seis concursantes repartidos en doce disciplinas instrumentales muestran la capacidad de convocatoria de este evento concebido para la promoción de jóvenes intérpretes procedentes de los más diversos lugares del país. 1970-1985: auge de colaboración 67 Figura 19. Programa del III Concurso Nacional de Interpretación “Juventudes Musicales de Sevilla” (1978). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. En cuanto al resto de eventos organizados por Juventudes Musicales de Sevilla al margen del Conservatorio, entre lo más destacable en el ámbito de los recitales desde 1977 hasta el final de esta crónica cabría hacer mención a la presencia continuada de la pianista Valentina Kamenikova, en ese mismo año y posteriormente en 1979, 1981 y 1983. Entrando ya en el curso 78-79 el Conservatorio de Sevilla asiste a un cambio crucial en su historia: Manuel Castillo cesa en la dirección y comienza una nueva etapa con Mariano Pérez al frente. Si Ernesto Halffter es vinculado con la fundación del centro y Norberto Almandoz con la primera ampliación de disciplinas en él impartidas, uno de los méritos más reconocidos en la etapa de dirección de Manuel Castillo es la elevación de la institución Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 68 a categoría de centro de enseñanza superior. Pero es bajo la tutela de Mariano Pérez cuando se da la coyuntura necesaria para la expansión y desarrollo de la infraestructura del Conservatorio de Sevilla, según la entendemos hoy en día. Próximo a su cincuentenario llega el momento en que el centro experimenta un proceso de crecimiento sin precedentes, que repercute por igual en la ampliación de disciplinas impartidas en él, profesorado a su cargo y creación de delegaciones dependientes de la sede principal que proliferan por la ciudad y su provincia. Dentro del apartado de eventos promovidos durante estos años desde la dirección del centro se sitúan en un lugar de particular relevancia las actividades de índole concertística, donde la intensa colaboración entre el Conservatorio y Juventudes Musicales de Sevilla vive un último momento de auge. La continuación de los ciclos de conciertos monográficos y del Concurso Nacional de Interpretación “Juventudes Musicales de Sevilla”, el XXXI Congreso Mundial de Juventudes Musicales, celebrado en 1981, y la Tribuna de Jóvenes Intérpretes, cuya primera edición arranca en 1979 con el fin de dar a conocer con pequeñas giras de conciertos e intercambios con otros centros a los más aventajados estudiantes del Conservatorio, constituyen, en síntesis, lo más destacable de este fructífero período de colaboración. (González Jiménez, 2013: 37-38, 45-47). Este importante momento de avance en el Conservatorio de Sevilla coincide con otra circunstancia relevante para Juventudes Musicales, ya que en este curso se cumple el XXV aniversario de su fundación en la ciudad. El balance de este extenso período, casi heroico, por los logros conseguidos pese a las constantes dificultades, queda recogido en una pragmática y resumida retrospectiva que hace el presidente de la entidad en un boletín informativo a los socios del mes de octubre de 1978. La iniciación de un nuevo curso musical, veinticinco en la existencia de Juventudes Musicales, nos anima a un saludo cordial a modo de preludio. Veinticinco años de intensa e ininterrumpida actividad nos acreditan con suficiencia ante la sociedad sevillana. No es éste, sin embargo, momento para triunfalismos: 700 recitales, conciertos para escolares, promoción y estímulo de jóvenes artistas españoles, concursos de interpretación y actividades culturales de toda índole constituyen solo, más que un éxito para los equipos sucesivos organizadores, el cumplimiento meritorio de un deber sentido. Esa es la realidad y justo resulta constatarla sin griterío ni desmesura. Mas es también real que la situación económica y financiera de Juventudes Musicales participa del deterioro general. La negligencia de rnuchos socios en la asistencia a nuestros 1970-1985: auge de colaboración 69 actos, y muy singularmente, en el pago de sus cuotas, comporta para nosotros la necesidad de trabajar con cifras reales. Terminada poco ha [sic] la depuración a que nos hemos visto obligados, Juventudes Musicales cuenta en la actualidad solo con 620 asociados, cifra que incluye a ordinarios, juveniles e infantiles. La recaudación por cuotas arroja solo la cifra media de 36.000 ptas. mensuales, cifra que no basta ni siquiera a cubrir los gastos generales de organización, imprenta, locales, publicidad, etc. La nueva política estatal en materia de Música se ha traducido hasta el momento, no solo en una falta de apoyo y estímulo material, sino en la retirada del que se venía prestando. La subvención del Banco Urquijo y de la Caja de Ahorros San Fernando cubren solo una parte reducida de los emolumentos de artistas actuantes, premios del concurso, etc. La subvención de la Diputación, única que se recibe a escala local oficial, sigue siendo insuficiente, aunque también es éste el momento de pregonar nuestro reconocimiento por el aumento experimentado; corno asimismo a la inestimable ayuda del Conservatorio Superior y de la EEHA con la cesión de sus instalaciones. Todo asociado, pues, debe ser consciente de esta situación y de estas limitaciones. La economía de Juventudes Musicales sigue siendo deficitaria. No es nuestro el deseo de transformar en lucrativa una actividad que es por sí misma generosa y desinteresada; mas también es cierto considerar que han dejado de percibirse capítulos importantes de subvenciones, que permitían enjugar déficits seculares. Todo lo cual ha de traducirse, necesariamente, en una reducción de actividades. No obstante, y por ahora, nuestros socios ponderarán debidamente si la reducida cuota que abonan no se ve suficientemente compensada con la actividad que se les ofrece. En definitiva será la Asamblea anual reglamentaria, a celebrar en noviembre, la que determine la política a seguir en materia económica. A pesar de todo, el curso que ahora comienza, que recoge el legado de 25 años de actividad más o menos acertada, y que responde a un momento histórico que, en materia cultural, sigue siendo de clara incertidumbre, tendrá como los precedente un elevado objetivo espiritual: la Música en todas sus manifestaciones cultas. La Música, como derecho del hombre, sigue siendo para nosotros una de las pocas razones porque existimos. Ayúdenos Ud., con su comprensión y aliento, a que ninguno de nosotros, que hemos dedicado a la Música una parte importante de nuestra alegría y jalones de nuestra vida diaria, sea vulnerable al desaliento. (García Casas, 1978. Boletín informativo de Juventudes Musicales de Sevilla). La importante presencia de la música de cámara continúa en este curso con más de una docena de recitales de diversas formaciones celebrados en el salón de actos del Conservatorio: Rafael Ramos y Emmanuel Ferrer (violonchelo y piano); Francisco Javier Joaquín Planes y Angel Soler (percusión y piano); la Orquesta de Cámara del Conservatorio de Sevilla, con Pedro León como violín solista y Manuel Galduf a la dirección; el Trio M. C. P. de Rouen (violín, piano y violonchelo); el Conjunto Soni Ventorum (flauta, clarinete, oboe y fagot); el Cuarteto de Saxofones de Madrid; Angel Jesús García Martín y Ana María Pinto (violín y piano); el Sexteto de Clarinetes Leblanc; Sexteto Nacional de Viento; la Orquesta de Cámara Española; Olivier Charlier Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 70 y Natalie Bera-Tagrine (violín y piano); Pedro Corostola y Manuel Castillo (violonchelo y piano); y Ezequiel Larrea y Dana Protopopescu (violín y piano). Algunas críticas de varios de estos conciertos muestran el entusiasmo general que despertaron en el público local, poco acostumbrado hasta el momento a la asiduidad de un tipo de repertorio cuya riqueza va descubriendo. Juventudes Musicales de Sevilla ha inaugurado su temporada de conciertos, coincidente este año con el XXV aniversario de la fundación de esta entidad en nuestra capital. El acto tuvo lugar en el salón-auditorio del Conservatorio Superior de Música y a cargo del dúo formado por Rafael Ramos (violonchelo) y Emmanuel Ferrer (piano). Rafael Ramos era conocido en Sevilla por la brillante intervención que tuvo en el III Concurso Nacional de Interpretación de Juventudes Musicales, cuando obtuvo el I Premio y dio a conocer ante el público aficionado de Sevilla su gran calidad de intérprete de este instrumento. No obstante su juventud, este buen hacer lo ha revalidado en muy diversas ocasiones y países, hasta llegar al puesto de solista de la Orquesta Nacional de España (…) Una técnica de arco perfecta y una afinación y forma de cantar muy personales, avalan el prestigio de que goza y le aseguran un porvenir francamente brillante. El acompañante Emmanuel Ferrer es un espléndido pianista, que cumplió admirablemente su papel. (Sánchez Pedrote, 1978: 36). A la hora de empezar el concierto, el estado del salón de actos del Conservatorio presentaba un aspecto impresionante, casi totalmente ocupado por toda suerte de instrumentos de percusión (…) Francisco Javier Joaquín Planes (…) otro de los premiados en el reciente concurso de Juventudes Musicales de Sevilla. Se trata, en efecto, de un verdadero experto en el manejo de tan heterogéneo instrumental con el que consigue un protagonismo indudable en la interpretación de las piezas del repertorio. (Melguizo, 1978: 15). Planes compuso con talento la composición [sic] del programa con la inclusión de obras que exponían las diferentes formas de tratar la percusión por compositores de nuestro tiempo (…). En su meritoria labor se lució como artista de depurada técnica, y como consecuencia de ésta. El sonido resultó muy timbrado en los instrumentos melódicos, con limpieza en la ejecución de pasajes a cuatro macillos (…). En lo relativo a los sonidos indeterminados, es de destacar la flexibilidad de su técnica y el dominio rítmico, en especial de las parte polirrítmicas. Angel Soler volvió a ser, una vez más, el pianista seguro y dúctil, que garantiza el resultado de cualquier recital en el que tome parte. (Otero Nieto, 1978e: 36). 1970-1985: auge de colaboración 71 En esta primera actuación del presente curso, la Orquesta de Cámara del Conservatorio Superior de Música de Sevilla ha contado con la estupenda colaboración del nuevo catedrático de violín, Pedro León, concertista muy conocido en la nación a través de múltiples actuaciones como solista y como concertino de las orquestas estatales, la Nacional y la de la Radio y Televisión. La orquesta lo acompañó muy bien, bajo la experta dirección de Galduf, aunque en el aspecto sonoro no fuera este su mejor logro, ya que la cuerda estuvo muy discreta. Fue en la segunda (parte) donde la agrupación rayó a muy buena altura (…). Los distintos grupos instrumentales sonaron con mucho equilibrio, categoría de sonido y ritmo leve y exacto, fruto del trabajo llevado a cabo por Manuel Galduf y los componentes de la orquesta, quienes junto al solista fueron objeto de largos e insistentes aplausos. El salón de actos del Conservatorio se encontraba totalmente abarrotado de público, lo que pone de manifiesto el ansia con que los melómanos acogen las escasas programaciones orquestales que tenemos en la ciudad. (Otero Nieto, 1978f: 62). De nuevo hemos de ocuparnos de un concierto organizado por Juventudes Musicales, que siguiendo su tradicional espíritu de ayuda a toda actividad que haga música, entrega y entusiasmo en la organización de audiciones, está echando el resto en cuanto al número de actividades, celebrando su fecundo, modélico y ejemplar veinticinco aniversario. Esta vez, con el patrocinio de la Embajada de los Estados Unidos de América, hemos escuchado un cuarteto inusual [Conjunto Soni Ventorum] (…) Dicho conjunto, según rezan las notas al programa, se formó en 1961 por iniciativa de Pablo Casals, es de una homogeneidad perfecta, riqueza de matices, ayuno por completo de toda suerte de estridencias [sic], con el aval sonoro de la calidad de cada uno de los instrumentos, que además interpretan con criterio serio. (Otero Nieto, 1979c: 33). De nuevo ha vuelto a triunfar en Sevilla el estupendo violinista extremeño formado en Barcelona y de proyección internacional Ángel Jesús García Martín. En la primera ocasión que le escuchamos lo hizo de tal forma que se alzó con el primer premio en el II Certamen de Jóvenes Intérpretes, que organiza Juventudes Musicales, y esta misma y meritoria asociación ha hecho posible que de nuevo hayamos podido admirarle, además en el mismo escenario que en la vez anterior, el Conservatorio Superior de Música. El concertista mostró su valía y excelente preparación en un diverso número de obras, algunas sin negarle, claro está, el soporte técnico, en las que podía lucir su dicción y musicalidad en más alto grado (…) Ana María Pinto fue una acompañante eficaz. Las ovaciones fueron de gala, siguiendo éstas una vez obtenido un “extra”. (Otero Nieto, 1979e: 36). Christian Deshayes, requinto; Pierre-François Boet y Christian Dugartin, clarinetes en si bemol; André Tillous, clarinete contralto; Philippe-Olivier Devaux, clarinete bajo; y Michel Lauret, clarinete contrabajo, que han actuado en el auditórium del Conservatorio en Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 78 Indudablemente este concurso, musicalmente, es una de las obras más loables que se desarrollan en la ciudad y de lo poco que en este aspecto tiene proyección nacional. En su IV edición, el jurado, formado por los señores Julio García Casas, presidente; Manuel Navarro Palacios, secretario; y los vocales Mariano Pérez Gutiérrez, Ramón Coll Huguet, América Martínez Serrano, Rafael Ruiz Amé, José Aguilar Martínez, Alain Lavaud y Francisco Melguizo Fernández, concedió, sobre un total de doce concursantes, los premios (…). El acto de clausura fue subrayado por la actuación de la Orquesta de Cámara Española, dirigida por el concertino Víctor Martín, compuesta de catorce instrumentistas de cuerda (…). (Otero Nieto, 1979i: 35). En este curso que coincide con el XXV aniversario de la fundación de Juventudes Musicales de Sevilla la entidad cuenta con unos setecientos socios, una cifra que ha experimentado un descenso desde el millar que llegó a tener. Pero no existe una pérdida de impulso en los proyectos, en buena parte gracias a la dedicación constante del presidente, Julio García Casas, y a las ayudas de instituciones como la Escuela de Estudios Hispanoamericanos, que cede sus locales para tareas administrativas y buena parte de los actos, el Instituto Francés, el Consulado Americano y, por supuesto, el Conservatorio Superior de Música. En lo referente a subvenciones, la única de carácter oficial es la de la Diputación Provincial, a la que se suma la cantidad que aporta cada curso el Banco Urquijo, aparte de las donaciones puntuales efectuadas por otras entidades como la Caja de Ahorros Provincial San Fernando y la Universidad de Sevilla, destinadas a los premios del Concurso Nacional de Interpretación “Juventudes Musicales de Sevilla”. En cuanto al panorama que envuelve el ámbito musical de la ciudad en este momento, a ojos de García Casas queda descrito en varias líneas: Sevilla debería tener una orquesta buena y digna, pero el planteamiento jurídico, artístico, profesional y económico de la actual es ostensiblemente inadecuado. Teniendo en cuenta la limitación de medios que posee, hace lo que puede. La labor de su director es enconada y constante, pero hasta el momento parece que no ha dado mucho fruto. Siempre he dicho que prefiero una buena “orquesta de cámara” a una mala sinfónica. El Conservatorio canaliza la actividad musical, cuenta con unas excelentes instalaciones y un profesorado que con los años va siendo cada vez más competente. Todo esto se debe fundamentalmente a la obra de su ex - director, Manuel Castillo. (Casal Arias, 1979: 1821). 1970-1985: auge de colaboración 79 Con el tránsito de década comienza a observarse una progresiva disminución de las colaboraciones entre Juventudes Musicales de Sevilla y el Conservatorio, sin que por ello deje de continuar activa esta andadura común en un curso 79-80 en el que todavía existe bastante presencia internacional. Aunque sin alcanzar las cotas de los dos años precedentes, el repertorio camerístico continúa programándose, con conciertos como los ofrecidos por Eduardo Valenzuela y Constancia Dávila (violonchelo y piano); William Parrot y Claude Zibi (flauta y guitarra); Aleth Lamasse y Daria Horova (violonchelo y piano); Dúo Ramos-Ferrer (violonchelo y piano); Jean-Louis Bergerard y Dominique My (clarinete y piano), y la Capilla Musical del Seminario de Estudios de la Música Antigua, cuya actuación clausura el V Concurso Nacional de Interpretación “Juventudes Musicales de Sevilla”. En el ámbito solista el predominio del piano en este curso es total, celebrándose en colaboración con el Conservatorio conciertos a cargo de intérpretes como Joaquín Parra; Peter Bithell; François Kerdoncuff, nuevamente en este curso; Liliane Questel; Joseph Colom; y Fernando Lopes. Varias referencias de prensa dan testimonio de algunos de estos recitales organizados conjuntamente por ambas entidades. Contra lo acostumbrado fue escaso el público que asistió en el salón de actos del Conservatorio al recital del pianista Peter Bithell, organizado por Juventudes Musicales, no obstante el poderoso reclamo de haber sido el ganador del I Concurso Internacional de Piano Reina Sofía, de 1977. (…) sabe confeccionar sus conciertos con variedad, propiciada ésta por presentar distintas épocas y estilos que en esta ocasión constituyeron un auténtico microcosmos de la historia de este instrumento. (Otero Nieto, 1979ñ: 48 - 49). Así fue el desarrollo de la actuación del joven pianista, “considerado -según reza el programacomo una de las grandes esperanzas de la música francesa” (…) En lo que respecta a la técnica, [François Kerdoncuff] tiene preparación más que sobrada (…). Verdaderamente hay que reconocerle su capacidad para crear sonidos de categoría, bientimbrados [sic], muy diferenciados, un mecanismo de altura, potencia y riqueza sonora por su espléndida pulsación y sus no menos espléndidos ataques y un empleo perfecto del pedal. En suma, unas condiciones técnicas envidiables, pero que no siempre fueron aprovechadas para lo que debiera constituir buenas interpretaciones (…). (Otero Nieto, 1980: 41 - 42). Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 80 Esta joven pianista haitiana [Liliane Questel] ha interpretado dos programas distintos en el breve plazo de cinco días, prueba evidente de su preparación y variedad estilística en lo que atañe a la interpretación. Le es posible obtener esta versatilidad de técnicas gracias a sus sólidos estudios, llevados a cabo en Bélgica, donde fue alumna del célebre profesor hispano Eduardo del Pueyo, y en Norteamérica, donde fue premiada en el Concurso Internacional 1979 de Maryland. Refiriéndonos a sus dos actuaciones nos ha gustado la fuerza y el empuje con que interpreta esta joven pianista (…). (Otero Nieto, 1980b: 48). Teníamos mucho interés en escuchar a este pianista catalán [Josep Colom] tras el éxito obtenido en Madrid, éxito que también ha cosechado en nuestra ciudad. (…). No sabría qué destacar más, si la exquisitez en el fraseo, muy ponderado siempre con lenguaje elegante, precisión en los adornos, pulcritud en el pedal y una unidad de concepción a través de unos perfectos planos, además de una expresión pura, cuyo resultado fue forzosamente extraordinario. (Otero Nieto, 1980e: 56). El magnífico pianista Fernando López [sic] (que tan bien acertara a interpretar a Federico Chopin en las dos ocasiones en que, invitado por Juventudes Musicales, actuara en Sevilla), ha vuelto a gozar del triunfo de una interesante actuación sobrada de alicientes y con el mismo patrocinio. Por un lado, la versión integral de los Estudios del autor polaco; por otra, constatar de nuevo la calidad del pianista brasileño. Un público algo numeroso, bastante menos del que se merecía la ocasión, aplaudió numerosas veces al intérprete que, en una serie de los mencionados Estudios lo encontramos más técnico que expresivo. De nuevo admiramos sus extraordinarias cualidades, estupendo sonido (…). (Otero Nieto, 1980f: 41). También está presente el piano como instrumento acompañante en dos recitales: uno de lieder alemanes ofrecido por Paloma Pérez-Íñigo y Julio García Casas, con un programa ya presentado meses atrás en el Conservatorio y cuya mención es pertinente aquí, aun celebrándose fuera del centro, por no dejar de hacer énfasis en la faceta como intérprete del presidente de Juventudes Musicales de Sevilla; y otro a cargo de María Coronada y Mary Ruiz-Casaux, que clausura el curso 79-80. Completan el marco de colaboraciones conjuntas de ambas entidades en este curso la segunda edición de la Tribuna de Jóvenes Intérpretes, que amplía su ámbito hasta Cataluña con una representación de estudiantes que acuden allí para diversas audiciones; y el V Concurso Nacional de Interpretación “Juventudes Musicales de Sevilla”, cuyo concierto inaugural a cargo de la pianista Pilar Bilbao, catedrática del Conservatorio de Sevilla, tiene lugar en el Teatro Lope de Vega. De este certamen, que asoma a su fin, las reseñas de prensa aportan detalles de un desarrollo más modesto que en ediciones anteriores en 1970-1985: auge de colaboración 81 acogida de público y participación, a la vez que reiteran su vocación orientada a la promoción de nuevos valores de la música. El tesón, las ganas de hacer y la organización de Juventudes Musicales, junto con el aliento económico de las entidades patrocinadoras, han hecho posible que este concurso, sólido ya a través de sus varios años de existencia, conozca su quinta edición. El pasado lunes tuvo lugar en el Conservatorio Superior de Música, local donde se desarrollarán todas las sesiones, la apertura del V Concurso de Interpretación de Juventudes Musicales: presentación de los concursantes, sorteo para el orden en que deberán intervenir y constitución pública del jurado que ha quedado integrado por: Julio García Casas, presidente; Manuel Navarro Palacios, secretario; y los vocales Mariano Pérez Gutiérrez, Ramón Coll Huguet, Pilar Bilbao, José Manuel de Diego, Miguel Quirós, José Aguilar Martínez, Alain Laivaud, Francisco Melguizo Fernández y el autor de estas líneas. Gracias a los proverbiales desvelos e ilusión en el trabajo de Juventudes Musicales de Sevilla, institución que cuenta con más de un cuarto de siglo de ejecutoria al servicio cultural de la ciudad, Sevilla está presente en el movimiento de certámenes nacionales con éste que lleva su nombre, dedicado a la interpretación, que ya conoce su edición quinta (…). (Otero Nieto, 1980c: 39-40). Los jóvenes instrumentistas no han respondido en la forma que debían a la quinta edición del certamen de interpretación que organiza JJ. MM. de Sevilla, en el que la edad de los galardonados sí ha estado bajo el signo de la juventud, ya que todos cuentan veintiún años. El público asistente no pasó de un número regular, acrecentándose éste en el brillante recital de la pianista Pilar Bilbao y en el de clausura, a cargo de la Capilla Musical del Seminario de estudios de Música Antigua de Madrid (…). (Otero Nieto, 1980d: 41-42). La celebración del día de la patrona de la música cada mes de noviembre es un acontecimiento ligado al Conservatorio de Sevilla desde su fundación. Con el fin de darle mayor relieve, desde la llegada de Mariano Pérez a la dirección del centro en 1979 se programa un ciclo de actos, principalmente conciertos, con la denominación Semana Musical Ceciliana. (González Jiménez, 2013: 47). La aportación de Juventudes Musicales de Sevilla a este evento en el curso 80-81 es el recital de violonchelo y piano del Dúo Claret-Escribano. Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 82 Figura 22. Programa general de la Semana Musical Ceciliana (1979). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. En cuanto a repertorio camerístico, se programarán otros conciertos, como el del Trío de Madrid (piano, violín y violonchelo) y el del Dúo Ramos-Colom (violonchelo y piano). Acorde con el resto de actividades organizadas con colaboración de las dos entidades los recitales solistas descienden notablemente en número y repercusión, limitándose prácticamente a los ofrecidos por los pianistas Franco Nicolosi y Luis Avendaño. La música vocal queda representada por el Dúo Coronada-Ruiz Casaux, que vuelve este curso dentro del Ciclo de Grandes Intérpretes Españoles, y por el Coro Mount Holyoke, integrado por más de una treintena de voces femeninas, que acude a Sevilla a comienzos de 1981 con el patrocinio del Centro Norteamericano de la ciudad, y de cuya exitosa actuación queda constancia en la crónica de prensa correspondiente. (…) reseñemos las bondades y exquisiteces del Coro Mont [sic] Holyoque que actuó en el auditorio del Conservatorio, con la organización de Juventudes Musicales y el patrocinio del Centro Norteamericano de Sevilla. El grupo, que se encuentra en estos días de gira por España, es una selección de treinta y seis voces femeninas (en esta institución universitaria sólo siguen estudios las mujeres), 1970-1985: auge de colaboración 83 realizada entre varios cursos. De ellas, diez siguen estudios superiores de música (…), o sea, que no es un coro profesional, aunque su audición pudiera parecerlo, sino una agrupación de universitarias que lo mismo que practican deporte u otras actividades recreativas hacen [sic] música y con tanto arte como nosotros no podemos imaginarnos, así como así. Como otros coros de su misma nacionalidad que nos han visitado en otras ocasiones, tiene una estupenda preparación de voces y fina impostación. Sería tonto hablar de afinación en conjuntos como estos de tanta seriedad técnica. Sí, en cambio, de su flexibilidad, del tierno tejido que constituyen sus distintas cuerdas y de la expresión y riqueza de matices, que hablan a las claras del trabajo de su directora, Catherine [sic] Melhorn. (Otero Nieto, 1981: 40-41). Habrá que avanzar hasta bien entrado el verano para situarse en el evento de mayor resonancia colectiva, y por el que este curso será recordado. Sevilla acoge el XXXI Congreso Mundial de la Federación Internacional de Juventudes Musicales, celebrado del 5 al 12 de julio de 1981, el cual en un primer avance de su programación ya hace referencia a la presencia en él del Conservatorio de la ciudad, en esta ocasión con algunos de sus más renombrados catedráticos: Manuel Castillo, con el estreno mundial de una composición en el concierto inaugural; José Enrique Ayarra, con un concierto de órgano; y Luis Izquierdo, dirigiendo la Orquesta Bética Filarmónica. Las palabras de Julio García Casas, presidente del comité organizador del congreso, y de Jordi Roch, presidente nacional de Juventudes Musicales de España, recogidas en un boletín informativo de la entidad y en la prensa, respectivamente, aportan una idea de lo que significó para la ciudad aquella intensa semana de actividades musicales de alto nivel: Por el avance de programación que se le ha enviado podrá deducir la magnitud de este acontecimiento. Su programa artístico, su temática científica, la autoridad y prestigio de sus ponentes y participantes, y lo que comporta de mensaje de paz y hermandad entre cincuenta países de todo el mundo, darán a usted una idea aproximada de lo que este Congreso supone para Sevilla, tan necesitada de eventos culturales de rango universal como también para Juventudes Musicales de España. El proyecto, de extraordinaria envergadura económica, cuenta con el apoyo esencial del Ministerio de Cultura, en sus Direcciones Generales de Música y Teatro y de la Juventud, como asimismo con otras aportaciones (…). (García Casas, curso 1980-81. XXXI Congreso Mundial de la Federación Internacional de Juventudes Musicales). Durante los días 5 al 12 de julio del año que viene se va a celebrar en Sevilla el XXXI Congreso Mundial de la Federación Internacional de Juventudes Musicales. Por este Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 84 motivo, han visitado nuestra ciudad los presidentes mundial y nacional de Juventudes Musicales, con el objeto de mantener una reunión de trabajo con el comité organizador y con las autoridades locales, con el fin de que éstas conozcan mejor la intención y propósitos de dicho organismo. Entre los actos previstos está la celebración de un concierto, por la Orquesta Nacional de España, en los Reales Alcázares; en la Casa de Pilatos será ofrecido otro por la Orquesta de Cámara Española. También está dentro del programa celebrar otros en el Lope de Vega, Catedral, barrio de Santa Cruz y Parque de María Luisa. Está previsto que el concierto de clausura se celebre en el Patio de las Doncellas de los Reales Alcázares y lo ofrecerá el guitarrista Narciso Yepes. Jordi Roch es el presidente nacional de Juventudes Musicales de España. -¿Por qué se va a celebrar este congreso en Sevilla? -Dentro de la historia de las Juventudes Musicales de España, hay algunas ciudades que han demostrado una especial vitalidad. Entre éstas, se encuentra Sevilla, donde las Juventudes Musicales han desarrollado, durante mucho tiempo una labor musical eficaz, haciendo de Sevilla una caja de resonancia que ha permitido la expansión de nuestro movimiento en amplias zonas de Andalucía. Figura 23. Programa general del XXXI Congreso Mundial de Juventudes Musicales (1981). Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. 1970-1985: auge de colaboración 85 -¿Qué se va a tratar en el congreso? -Como todo congreso de Juventudes Musicales tendrá distintas vertientes. La primera de ellas, de carácter científico, será dedicada al estudio de “La cultura arábigo-andaluza y su influencia en la música culta europea”. El segundo aspecto lo constituirá el trabajo de los jóvenes que estará dedicado preferentemente a analizar su papel en el seno de la federación y a estudiar las diferentes experiencias que existen sobre la incorporación de la música en la enseñanza. Por último, este congreso será un gran escenario para la presentación de jóvenes artistas de todo el mundo y de España, que actuarán en los conciertos del congreso. Finalmente, los distintos países de la federación esperan con gran ilusión conocer Sevilla y participar del ambiente cultural y festivo que Andalucía puede brindar de una forma tan excepcional. Quiero resaltar -dijo por último el señor Rochel trabajo que está haciendo el comité organizador, presidido por Julio García Casas, presidente de las Juventudes Musicales de Sevilla. (García de Villegas, 1980: 26). Entre octubre y mayo del curso 81-82 varias agrupaciones de música de cámara pasan por el salón de actos del Conservatorio, entre las que cabe destacar principalmente el Nuevo Trío de Praga (piano, violín y violonchelo). Con más escasa repercusión en la prensa otros conciertos son interpretados por Heinz Kraschl y Juan Rodríguez Romero (viola y piano), Boris y Julia Goldstein (violín y piano), y los jovencísimos hermanos St. John (violín y viola), acompañados por Sharon St. John (piano). En el ámbito solista ambas entidades organizan también los dos recitales pianísticos que abren y cierran la Semana Musical Ceciliana, a cargo de Marioara Trifan y Bernard D´Ascoli, respectivamente. La música de cámara parece hallarse en un buen año. (…) Juventudes Musicales ha ofrecido la actuación del Nuevo Trío de Praga, que, con obras de Beethoven, Martinú y Smetana, entusiasmó al respetable número de personas que asistió al auditorio del Conservatorio. A pesar de la tradicional calidad de los instrumentistas, de los conjuntos, en suma de la música que nos llega de Centroeuropa, no nos dejó de sorprender la actuación en el Conservatorio del Nuevo Trío de Praga (…) Mucho público, tratándose de una sesión de esta naturaleza y, un ambiente que tras los primeros compases producidos por los artistas checos se había caldeado por la excepcional categoría de éstos hasta desembocar en un clima de entusiasmo que tampoco es corriente en estas ocasiones. Maravillaba oír tal riqueza, potenciada en la perfecta conjunción de las tres partes subordinadas en todo momento a la idea del conjunto, pero, con la independencia que ya hemos indicado, que sólo de esta forma es posible llegar a una concepción total de la partitura [sic]. Además, es preciso destacar la categoría como instrumentista de Arnost Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 86 Strizek, piano; Jan Klika, violín, y Jan Zvolánek, violonchelo, que desempeñaron su labor con un gran dominio y calidad de sonidos, gracias a lo cual les fue posible levantar tan impresionante edificio en la obra de Beethoven como en los Tríos en do mayor núm. 3, de Martinú, y en sol menor, op. 15 de Smetana. El público se resistía a abandonar sus asientos, por lo que el extraordinario Trío de Praga hubo de tocar de nuevo. (Otero Nieto, 1981b: 38). Figura 24. Nuevo Trío de Praga (c. 1981) Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. La festividad de Santa Cecilia, fecha esperada por no pocos sevillanos que, desde hace muchos años, se dan cita en la misa que tradicionalmente dedicaban los músicos a su Patrona, se ha visto enriquecida con una serie de conciertos que la enmarcan a la vez que le conceden un mayor relieve; conciertos para los que el Conservatorio ha contado con la contribución de dos entidades: Juventudes Musicales y la Orquesta Bética Filarmónica, organizadoras de algunos de los actos que se están sucediendo en estos días. Dichas contribuciones comenzaron con el recital de la pianista Marioara Trifan, en el teatro Lope de Vega, en el que interpretó obras de Beethoven, Webern, Rachmaninoff, Chopin y Ravel. La actuación de Marioara fue deslumbrante de técnica, de calidad de sonido y de capacidad interpretativa (…). (Otero Nieto, 1981c: 38). Bernard D´Ascoli, pianista invidente, de veintiún años de edad, se presentó ante la numerosa concurrencia de esta sesión -con la que Juventudes Musicales contribuía de nuevo a los días musicales en honor de Santa Cecilia-, con un programa muy bien elegido, en el que podía lucir su bien trabajada técnica y su sensible forma de interpretar (…). (Otero Nieto, 1981d: 38). 1970-1985: auge de colaboración 87 Fuera del plano concertístico las actividades de colaboración conjunta continúan con el ciclo de audiciones comentadas de carácter divulgativo, que lleva por título La Música en la Escuela, una iniciativa que organiza la sede local de Juventudes Musicales y que cuenta con participación de profesorado del Conservatorio. Ya cerrando el curso, a finales de junio, Sevilla presta asistencia como sede de la segunda fase Concurso Permanente de Jóvenes Intérpretes de Juventudes Musicales Españolas. El evento, de carácter nacional y con apoyo ministerial, es presidido en este año por el compositor Xavier Montsalvatge e incluye en su jurado una importante representación de profesores del Conservatorio Superior de Música de la ciudad. Figura 25. Programa del Concurso Permanente de Jóvenes Intérpretes de Juventudes Musicales (1982) Fuente: Archivo de Juventudes Musicales de Sevilla. Copyright. Otro acontecimiento musical de señalada importancia ha sido la celebración en nuestra ciudad de la segunda fase del Concurso Permanente de Jóvenes Intérpretes – 1982 (…) A lo largo de cada año el ciclo comprende todos los instrumentos, incluida la voz humana, además de conjuntos vocales e instrumentales, con un máximo de doce componentes por Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 94 promovida dos cursos atrás por ambas entidades cuyo contenido y finalidad didáctica se resume en los siguientes párrafos de prensa, a propósito de una entrevista realizada a Julio García Casas. Con el objetivo de que los niños se incorporen al mundo del sonido para que cuando sean adultos la música no sea para ellos un fenómeno extraño (…) se ha venido desarrollando, por tercer año consecutivo en 70 colegios de Sevilla el programa del curso 1983/84 de “La Música en la Escuela”, que forma parte de la Obra Cultural del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla, bajo la dirección técnica de Juventudes Musicales. Según comenta Julio García Casas, miembro de la Comisión de Obras Sociales del Monte de Piedad y presidente de Juventudes musicales, el programa está dividido en dos ciclos: el primero, titulado “Iniciación a la Música”, está dirigido a alumnos de 7º de EGB y el segundo, denominado “Historia de la Música”, a los de 8º, cada uno de ellos compuesto por seis audiciones. “Todo programa, en el que se han inscrito 70 colegios y 9.231 alumnos y cuyo porcentaje de asistencia ha sido del 95 %, ha estado bajo la dirección de Manuel Castillo, catedrático de Composición del Conservatorio de Sevilla. Las audiciones se han celebrado en los salones de actos de los colegios inscritos, reuniendo grupos de unos 200 alumnos, a excepción de la 5º y 6ª de ambos ciclos, que por sus características han tenido lugar en el Conservatorio Superior de Música de Sevilla y en la Iglesia de la Anunciación (…) Señala Julio García Casas que estos ciclos persiguen la incorporación de los niños al mundo del sonido. “Se pretende que los niños oigan música en los centros de enseñanza, pero música en directo a cargo de instrumentistas y monitores especializados”. Añade que es una faceta del arte de la comunicación y que no se trata sólo de una exposición teórica de instrumentos, formas o estilos musicales, sino que se busca que el niño participe. (Gómez, 1984, “J. García Casas: `La música no debe ser un fenómeno extraño para el niño”). Dentro de la actividad propiamente concertística cabe reseñar varios recitales vinculados a Juventudes Musicales de Sevilla, que acoge el salón de actos del Conservatorio. En el ámbito camerístico, el Cuarteto Hispánico Numen (dos violines, viola y violonchelo) actúa a comienzos de curso en un concierto en homenaje a José Font de Anta; le siguen el Kinclovo Kvarteto, con idéntica agrupación de instrumentos; The Western Arts Trio, que estrena en España el Trío para violín, violonchelo y piano de Manuel Castillo; y en marzo de 1984 el Cuarteto de Cuerda de Stuttgart, y Miguel Quirós con Juan R. Romero (oboe y piano). El repertorio solista, de existencia casi testimonial en este curso, queda representado por las actuaciones pianísticas de Oleg Volkov, en el breve ciclo de conciertos organizados por Juventudes Musicales de 1970-1985: auge de colaboración 95 Sevilla en memoria de Rubinstein y abriendo su vez la Semana Musical Ceciliana del Conservatorio, y de Fernando Lopes, quien ya había pasado por el escenario del Conservatorio escasos años antes. El homenaje a José Font de Anta no ha podido ser más lúcido ni más entrañable. Han sido tantas las personas que se han sumado al homenaje de José Font de Anta que el salón de actos del Conservatorio Superior de Música resultó insuficiente, dada la estima que el compositor y violinista ha sabido granjearse a través de una larga y fecunda vida de magisterio, explicando tanto desde el pódium como con el contacto directo con los alumnos. Fueron muy elocuentes las palabras pronunciadas por Manuel Castillo en el ofrecimiento del homenaje, en el le fueron ofrecidas varias placas conmemorativas. El acto fue organizado por la Fundación Banco Exterior con la colaboración del Ayuntamiento, Ateneo, Juventudes Musicales y el Conservatorio. El Cuarteto Hispánico Numen, compuesto por Polina Kotliarskia y Francisco Javier Comesaña, violines; Juan Krakenberger, viola, y José María Redondo, violonchelo, interpretó “Cuarteto núm. 9, op. 2 núm. 3” [sic], de Carlos Ordóñez; “La oración del torero” y “Serenata op. 87”, de Joaquín Turina, y “Cuarteto k. 421”, de Mozart, siendo muy aplaudidos en cada una de las obras. (Otero Nieto, 1983g: 63). (…) se celebra en el Conservatorio el [concierto] del Kinklovo Cuarteto [sic], un admirable conjunto de cámara checo, cuya calidad y arte sorprendieron a las poccas personas que nos encontrábamos en el salón de actos (…) No conocíamos este cuarteto, ni tampoco teníamos referencias. (…) fue comenzar el cuarteto de su compatriota Janaceck y transformarse sus intérpretes en tal forma, que lo que antes era corrección, no exenta de buena dosis de arte, ahora se transfiguraba en un todo que rebosaba, que contagiaba entusiasmo, garra, fuerza espiritual incontenible, con unas arcadas vigorosas, con sonidos de terrible potencia a veces. Jugaban la profundidad y la gracia, la fuerza y la levedad. En suma, el arte, ese arte que contagia y caldea al público, porque éste se da cuenta de que vive momentos inefables. (Otero Nieto, 1983h: 53). (…) se congregó tal cantidad de público en el auditorio del Conservatorio que no dábamos crédito a nuestros ojos. Claro que la ocasión lo merecía, y con creces, puesto que se estrenaba en España el “Trío para violín, violonchelo y piano”, escrito recientemente por el gran compositor sevillano Manuel Castillo, por encargo de una institución norteamericana. La obra denota mucha madurez artística (…). En ella todo está decantado, persiguiendo siempre lo esencial, es decir, la música, cosa que ha logrado con tanto éxito que nos atrevemos a decir que con ella el autor vuelve a enriquecer nuestra pobre -en cantidadmúsica de cámara. La buena interpretación que logró el Western Arts Trio hizo posible que el público calara en su belleza y excelencias aplaudiendo fuertemente al autor. (Otero Nieto, 1983i: 61). Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 96 (…) Oleg Volkov, el solista que logró enardecer a las numerosas personas congregadas en el Teatro Nacional Lope de Vega, cuenta tan sólo veinticinco años de edad, y ya alcanzó el año pasado el II gran premio en el VII Concurso Internacional Paloma O´Shea, que se celebra en Santander, al que llegó después de haber triunfado en un concurso nacional ruso. Resultaba impresionante verle en esos brillantísimos más difíciles aún, juegos de octavas, en los que por mucha atención que pudiera ponerse no fue posible observarle el menor roce, que hasta ese punto llegan estos jóvenes instrumentistas de hoy [sic]. Y no digamos de la calidad del sonido, siempre bien timbrado, ni de la fuerza con que éste era producido. (Otero Nieto, 1983j: 64). (…) el público cuando pasan los años olvida, y de qué manera, a aquellos artistas a los que no escucha con cierta frecuencia, lo que puede comprenderse con alguna facilidad si tenemos en cuenta la cantidad de pianistas que nos visitan a lo largo de los cursos. Pero en este caso no llegamos a verlo claro tratándose de un artista de la talla del brasileño Fernando Lopes, que, en las dos o tres ocasiones -comprendidas en un largo período que puede abarcar de diez a quince añosen que nos ha visitado dejó siempre constancia de unas dotes de instrumentista y artista que le han hecho destacar con no pocos merecimientos. De ahí nuestra extrañeza al verlo actuar en esta ocasión ante un público tan exiguo (…). El caso es que este excelente pianista respondió de nuevo a la categoría que ostenta, de manera que quienes no acudieron se perdieron una de las mejores actuaciones del curso. (Otero Nieto, 1983k: 75). Durante los dos cursos que abarca el período comprendido entre octubre de 1984 y junio de 1986 la disminución de la colaboración conjunta entre Juventudes Musicales de Sevilla y el Conservatorio, que ya venía experimentándose en los últimos años, se hace sensiblemente más evidente. Prácticamente merecen mención tan solo cuatro conciertos de música en grupo, interpretados por Mark Varshavsky y Michael Wladkowski (violonchelo y piano), la Orquesta de Laúdes Españoles “Roberto Gandío”, el dúo Dúo Zenaty-Kolár (violín y piano) y la Academia Strumentale Romana. En lo relativo a recitales solistas, el pianismo acapara la programación, con poco más de media docena de actuaciones, en las que se cuentan algunas de primerísimas figuras internacionales que fueron habituales en cursos atrás. Integran este conjunto de intérpretes Akiyoshi Sako, Tamas Vesmas, Rauf Kasimov, Valentina Kamenikova, Fei-Ping Hsu, Amador Fernández Iglesias y Ramzi Yassa. En cuanto al seguimiento en la prensa de estas actuaciones, a diferencia de años anteriores, resulta desigual en su continuidad, con predominio de las meras reseñas a modo de anuncio breve y escasez de críticas de los cronistas habituales en algunos de los recitales más importantes. 1970-1985: auge de colaboración 97 Fue numeroso el público que se congregó en el salón de actos del Conservatorio para el concierto inaugural de curso de Juventudes Musicales, prestigiosa entidad que, año tras año, con ilusión y tenacidad sin límites, constituye una de las bases sobre las que se asienta la vida musical sevillana. El artista elegido para esta ocasión ha sido el pianista japonés Akiyoshi Sako, joven y con importantes galardones en su haber (…) Su técnica es sencillamente estupenda: mecanismo fácil, magistralmente trabajado, calidad sonora y una riqueza de planos admirable (…). (Otero Nieto, 1984: 52). Además de sus ciclos de pianistas internacionales y de jóvenes talentos nacionales, esperamos siempre con gran interés los conciertos organizados por Juventudes musicales (…) Kasimov es un joven pianista ruso que simultanea sus actuaciones públicas con el magisterio en el Conservatorio de Azervaidzhan. Su faceta más sobresaliente quizá sea la de su seriedad interpretativa, patente en las obras escogidas. (…) informó sus versiones sin la más mínima concesión a la espectacularidad, ateniéndose en todo momento a su visión propia de las obras, aderezadas con una interesante gama de sonidos, de la que nos llamó la atención unos graves producidos con tanta claridad, que más parecían -sin perder las características del instrumento en que eran producidossonar en el órgano con la ayuda de “mixturas”. En cuanto a su técnica, es sabida la altura a que, en este aspecto, ha llegado este instrumento, no sorprendiéndonos ya nada de lo que son capaces de realizar estos jóvenes. (Otero Nieto, 1985: 58). Fuera de la actividad estrictamente concertística son de obligada referencia tres eventos de importancia en este intervalo de tiempo: Julio García Casas, presidente de Juventudes Musicales de Sevilla desde hace treinta años, ingresa en diciembre de 1984 como miembro numerario en la Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría; el Conservatorio, al igual que hace un par de años, acoge en septiembre de 1984 la segunda fase del VI Concurso Permanente de Jóvenes Intérpretes de Juventudes Musicales Españolas; en otro orden de cosas, a finales de 1985, Fernando Pérez Herrera sucede en la dirección del centro a Mariano Pérez Gutiérrez, iniciándose así una nueva etapa, con nuevos retos para el futuro de la institución y la consolidación con el paso de los años de los últimos logros obtenidos. 99 Fuentes documentales y referencias Artículos de prensa y revistas. Almandoz, N. Juventudes Musicales Españolas. (11 de noviembre de 1954). ABC de Sevilla, p. 21. — (16 de octubre de 1956). Brillante éxito del pianista Esteban Sánchez. ABC de Sevilla, p. 31. — (21 de abril de 1968). Recital de piano de Esteban Sánchez, en Juventudes Musicales. ABC de Sevilla, pp. 108-109. — (21 de abril de 1968). En el San Fernando. Gran éxito de los Pequeños Cantores de Viena. ABC de Sevilla, p. 71. A.L.N. (9 de noviembre de 1976). La Orquesta Filarmónica. ABC de Sevilla, p. 18. Anglada, F. (20 de diciembre de 1972). Julio García Casas, vicepresidente nacional de Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía, p. 9. Bonachera, E. (1976). Sin precedentes. El I Concurso Nacional de Interpretación. Pueblo Andalucía. Calderón. (20 de febrero de 1977). La Orquesta Musiziergemeinschaft de Salzburgo, en Juventudes Musicales. ABC de Sevilla, p. 48. — (27 de febrero de 1977). Recital del pianista Tamas Vesmas. ABC de Sevilla, p. 47. Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 100 — (20 de marzo de 1977). Excelente actuación del quinteto de viento Ciudad de Barcelona. ABC de Sevilla, p. 42. — (24 de marzo de 1977). Brillante concierto del violonchelista Marçel [sic.] Cervera, acompañado al piano por Perfecto García Chornet. ABC de Sevilla, p. 56. Casal Arias, A. (enero, 1979). Entrevista con Julio García Casas. Juventudes Musicales de Sevilla. Montsalvat, 57, pp. 18-21. Comparsillo. (18 de junio de 1975). Estreno de Cinco canciones de M. Castillo sobre poemas de Machado. El Correo de Andalucía. Domínguez, L. (20 de diciembre de 1984). García Casas: “El panorama musical de Sevilla es desolador”. El Correo de Andalucía. E. S. P. (27 de octubre de 1970). Gran significación de los conciertos para escolares, ABC de Sevilla, p. 73. García Casas, J. (22 de marzo de 1969). Los Niños Cantores de Viena, en Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía. — (26 de mayo de 1970). Wilhelm Kempff, el gran pianista alemán, actuará en Sevilla para Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía. — (diciembre de 1970). Don Norberto Almandoz, músico y maestro desaparecido. El Correo de Andalucía. — (3 de marzo de 1971). Esteban Sánchez estrenó el piano Yamaha gran cola de Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía. — (22 de marzo de 1972). Apoteósico éxito de la pianista japonesa Sonoko Maejima en Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía. — (9 de mayo de 1972). El pianista Ramón Coll y su deslumbrante técnica pianística. El Correo de Andalucía. Fuentes documentales y referencias 101 — (12 de abril de 1972). Concierto de alumnos del Conservatorio en Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía. — (5 de julio de 1972). Un acontecimiento: la actuación del coro neoyorquino. El Correo de Andalucía. — (15 de octubre de 1972). Juventudes Musicales inaugura brillantemente su curso. El Correo de Andalucía. — (13 de diciembre de 1972). Actuación extraordinaria de la Orquesta de Cámara de Paul Kuentz en Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía. — (11 de enero de 1973). Espléndido concierto coral en el Conservatorio. El Correo de Andalucía. — (6 de junio de 1973). Extraordinario concierto de Eva Graubin (violinista rusa) y Roberto Bravo en Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía. — (28 de octubre de 1973). Concierto inaugural del curso de Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía, p. 10. — (1 de diciembre de 1973). Apoteósico recital del pianista libanés Walid Akl. El Correo de Andalucía, p. 13. — (29 de enero de 1974). Lección espléndida de dos singulares artistas rumanos. El Correo de Andalucía. — (30 de junio de 1974). Verdadera antología de la música coral. El Correo de Andalucía, p. 9. — (6 de noviembre de 1974). Obtuvo un resonante éxito el Symposium Musicum de Praga. El Correo de Andalucía. Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 102 — (20 de noviembre de 1974). Pavel Stepán, maestro insigne del piano. El Correo de Andalucía. — (7 de diciembre de 1974). Un recital asombroso. El húngaro Levente Kende y su poder pianístico. El Correo de Andalucía. — (10 de abril de 1975). Triunfo de dos artistas catalanes. El Correo de Andalucía, p. 16. — (30 de abril de 1975). El violinista ruso Jankelev [sic], verdadera revelación. El Correo de Andalucía. — (18 de mayo de 1975). Muestras del folklore hispanoamericano. El Correo de Andalucía, p. 15. — (11 de diciembre de 1975). Extraordinario concierto de Philippe Lefebvre (órgano) y Guy Touvron (trompeta) en Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía, p. 18. — (23 de enero de 1976). Deliciosa actuación del mimo Pradel en Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía. — (6 de febrero de 1976). Una lección magistral de música de cámara. Marcial Cervera (violoncello) [sic] y García Chornet (piano) en Juventudes Musicales y el Consevatorio. El Correo de Andalucía. — (13 de febrero de 1976). La Orquesta Musiziergemeinschaft de Salzburgo, en Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía. — (25 de febrero de 1976). El arte íntimo y magistral de Walid Akl. El Correo de Andalucía. — (24 de marzo de 1976). El arte íntimo y la emoción del maestro Wasowski en Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía, p. 20. Fuentes documentales y referencias 103 — (29 de mayo de 1976). El dúo Francesch-Besses (violín y piano), en Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía. — (4 de junio de 1976). La Orquesta de Cámara de Versalles, en la clausura del curso de Juventudes Musicales. El Correo de Andalucía. — (2 de diciembre de 1976). Impresionante concierto del Cuarteto Akademika de Bucarest. El Correo de Andalucía. — (27 de enero de 1977). Concierto del Trío de Praga en el Conservatorio Superior. El Correo de Andalucía. — (31 de marzo de 1977). Magnífico recital del maestro Andrzej Wasowski. El Correo de Andalucía. — (3 de abril de 1977). Concierto de Cámara de Marcial Cervera y Perfecto García Chornet. El Correo de Andalucía. — (4 de mayo de 1977). Recital de guitarra de José Lázaro en el Conservatorio. 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Fuentes documentales y referencias 113 Monografías y capítulos de libros. Collado Álvarez, A. W. (2018). La actividad musical de Juventudes Musicales de Sevilla a través de la catalogación de su archivo (1954-1960). En M. López - Fernández (ed.) Música en Sevilla en Siglo XX (pp. 229-254). Granada: Libargo. De Mena, J. M. (1984). Historia del Conservatorio Superior de Música y Escuela de Arte Dramático de Sevilla. Madrid: Alpuerto. González-Barba Capote, E. (2018). Hacia una identidad musical propia: mujeres concertistas en la Sevilla de los “felices años veinte”. En M. López - Fernández (ed.) Música en Sevilla en siglo XX (pp. 43-65). Granada: Libargo. González Jiménez, C. (2013). Mariano Pérez Gutiérrez en el Conservatorio de Sevilla. Actividad profesional y legado pedagógico. Madrid: Musicalis. Vallés Chordá, A. (2010). Música en Sevilla en siglo XIX. Sevilla: Ayuntamiento de Sevilla. Páginas web. Juventudes Musicales de España. 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Sevilla. Dúo ZenatyKolár (violonchelo y piano). (7 de febrero de 1985). Conservatorio de Música. Sevilla. Escolanía Frexnense (dir. Vinagre Pallero, Ángel J.). (20 de diciembre de 1978). Conservatorio de Música. Sevilla. Estrella, Miguel Ángel (piano). (16 de noviembre de 1976). Conservatorio de Música. Sevilla. Eysseric, Nicole (piano). (7 de marzo de 1979). Conservatorio de Música. Sevilla. Fernández Iglesias, Amador (piano). (20 de marzo de 1986). Conservatorio de Música. Sevilla. Ferrer, Emmanuel (piano). (10 de junio de 1983). Conservatorio de Música. Sevilla. Juventudes Musicales y el Conservatorio de Sevilla 118 Francesch, Jaime y Besses, Antonio (violín y piano). (26 de mayo de 1976). Conservatorio de Música. Sevilla. García Casas, Julio (piano). (25 de mayo de 1958). Instituto Murillo. Sevilla. García Martín, Ángel Jesús y Pinto, Ana María (violín y piano). (6 de febrero de 1979). Conservatorio de Música. Sevilla. 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