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El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio Liberal: símbolo y trascendencia

Salinas Guirao, Miriam

Abstract

El liderazgo de Rafael del Riego se vio influido por los factores contextuales de su entorno: las corrientes liberales y románticas. Su figura se vio convertida en un símbolo cuya sombra propició su trascendencia. Su liderazgo ha sido estudiado atendiendo al enfoque situacional-contingente, ligándolo a sus circunstancias. Además, su perfil participativo ha permitido distinguir su calado simbólico. Las variables personalidad-conducta-contexto construyen una figura completa para enmarcar el calado posterior, tras su muerte, encumbrando a la persona en símbolo e iniciando su trascendencia.

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Como citar este artículo: SALINAS GUIRAO, Miriam (2021). “El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio Liberal: símbolo y trascendencia”, en Revista Internacional de Historia de la Comunicación, nº16, pp. 306-329. © Universidad de Sevilla 1 EL LIDERAZGO DE RAFAEL DEL RIEGO EN EL TRIENIO LIBERAL: SÍMBOLO Y TRASCENDENCIA Rafael del Riego’s leadership during the Liberal Triennium: symbol and importance DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 Recibido: 10-1-2021 Aceptado: 22-4-2021 Publicado: 30-6-2021 Miriam Salinas Guirao Universidad de Murcia, España [email protected] ORCID 0000-0003-4349-9975 300 Como citar este artículo: SALINAS GUIRAO, Miriam (2021). “El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio Liberal: símbolo y trascendencia”, en Revista Internacional de Historia de la Comunicación, nº 16, 2021, pp. 300-322. http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 Miriam Salinas Guirao Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 306-329 2 Resumen: El liderazgo de Rafael del Riego se vio influido por los factores contextuales de su entorno: las corrientes liberales y románticas. Su figura se vio convertida en un símbolo cuya sombra propició su trascendencia. Su liderazgo ha sido estudiado atendiendo al enfoque situacional-contingente, ligándolo a sus circunstancias. Además, su perfil participativo ha permitido distinguir su calado simbólico. Las variables personalidad-conducta-contexto construyen una figura completa para enmarcar el calado posterior, tras su muerte, encumbrando a la persona en símbolo e iniciando su trascendencia. Palabras clave: Rafael del Riego, Romanticismo, liberalismo, siglo XIX, Trienio liberal. Abstract: Rafael del Riego’s leadership was influenced by the contextual factors of his environment: the currents of thought of liberalism and Romanticism. His figure was turned into a symbol whose shadow favoured his importance. His guidance has been studied through a situational-contingent prism, tying him to the circumstances in which he lived. Furthermore, his participatory profile has made it possible to stand out his symbolic weight. His personality-behavior-context variables build a figure of its own and define his subsequent importance —after his death—, turning the man into a symbol and becoming the source of his transcendence. Keywords: Rafael del Riego, Romanticism, liberalism, 19th century, Liberal Triennium. Introducción y metodología El planteamiento general de esta investigación consiste en estudiar la influencia de los factores contextuales en la definición del liderazgo de Rafael del Riego durante el Trienio Liberal. El ámbito que estudia este trabajo se sitúa entre el contexto del Trienio Liberal, en el siglo XIX, y la trascendencia simbólica del liderazgo de Rafael del Riego. En relación con este planteamiento general, el trabajo tiene los siguientes objetivos: el estudio de los acontecimientos históricos y el escenario convulso, favorecido por las corrientes liberales y románticas, que influyeron en la definición de su liderazgo; el análisis del personaje en su contexto, y, cómo se vio influido por los sucesos sobrevenidos en su desarrollo y tras asentar las bases de su historia, se desemboca en un perfil exhaustivo, a través de bibliografía especializada de la personalidad simbólica que sobrepasa al líder y de su trascendencia. La estructura expositiva de la investigación comienza, primero, situando los hitos sobrevenidos que desembocaron en el Pronunciamiento del 1820, concretamente se analizan las dos tendencias que influyeron en la creación del personaje: el liberalismo y el Romanticismo. Seguidamente, se tratará de enmarcar la aparición de Rafael del Riego y su huella histórica, a través de las descripciones de autores coetáneos al líder y de expertos del periodo mediante bibliografía especializada. La última parte se centra en el estudio del liderazgo de Rafael del Riego, a través de un análisis de la influencia Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 300 - 322 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 301 El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio liberal: símbolo y trascendencia Miriam Salinas Guirao El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio Liberal: símbolo y trascendencia Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 306-329 3 de las tendencias que repercuten en su contexto y de su recurrente utilización como símbolo de una etapa. Para remarcar los aspectos clave de su liderazgo se siguen las tipologías de diferentes autores. En cuanto a la metodología, la consistencia de este trabajo presenta una doble vía: por un lado, se realizará un estudio de caso desde una perspectiva histórica-teórica sobre el periodo analizado, el Trienio Liberal. Para ello se empleará bibliografía de autores del periodo (Alcalá Galiano, Le Brun, Manuel José Quintana) y de analistas posteriores (Gil Novales, De Burgos, Llorèns, Navas, Valls). Por otro lado, se incidirá en los estudios de diversos autores (Barber, Weber, Martín Arranz, Natera, Díaz-Carrera, W.J.H Sport…) sobre liderazgo que posibilitará el escudriñamiento de la idiosincrasia de Rafael del Riego como símbolo. De este último se extraerá el estilo de liderazgo de Rafael del Riego en su contexto, así como su repercusión histórica amparada en la influencia de su historia. El enfoque que se sigue para explicar su liderazgo es el situacional-contingente, es decir, el que explica cómo el contexto influye en la asunción de determinados liderazgos. Se emplea este enfoque porque da valor a las situaciones circunscritas a una etapa particular como hacedoras de las peculiaridades que demandan diferentes tipos de perfiles de liderazgo. Contempla que el desarrollo de un liderazgo depende de la interacción del personaje con su alrededor. En este caso, Rafael del Riego, con su sociedad y su circunstancia histórica. Pero la multitud de variables que podrían influir en una etapa deben verse limitadas a dos: el Romanticismo y el liberalismo, que son consideradas como parte de la cultura que imperaba en los seguidores de Riego. Así mismo se sitúa a Riego en una dimensión participativa, siguiendo a Blanchard y Hersey (1988), por la clara orientación a sus seguidores. Esta tipología permite descifrar la importancia de su calado simbólico en el pueblo (himno, leyenda) por el constante estímulo, el ímpetu y el interés exacerbado de Rafael del Riego en conectar con sus seguidores. Los hitos, que innegablemente se desarrollan durante una etapa, afectan en la construcción de los líderes, tanto en su momento -como en su recuerdocomo símbolo en la historia. Pero, a pesar de la necesidad de establecer el estudio de su personalidad a través del modelo situacional-contingente, se hace necesario analizar su conducta y sus rasgos personales, como un ejercicio que complementa el prisma de su liderazgo, como un conjunto que se superpone (contexto-persona). Es más, las características simbólicas de su liderazgo generadas tras su muerte precisan de un estudio basado en las repercusiones de su figura, en su periodo y en su devenir como símbolo. Y para conseguir una mayor profundidad de análisis se necesita dibujar los detalles de su figura, tanto para entender la construcción del símbolo como para establecer su trascendencia. Así pues, su estilo de liderazgo queda armado como un conjunto de variables que afectan a su desarrollo personal, quedando en este trabajo el estudio de sus circunstancias contextuales más importantes, los rasgos personales definitorios, y el resultado de la mezcla de las dos anteriores. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 300 - 322 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 302 El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio liberal: símbolo y trascendencia Miriam Salinas Guirao Miriam Salinas Guirao Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 306-329 4 Especial importancia recibe la hemeroteca, que supone un eslabón fundamental para navegar entre las publicaciones decimonónicas y así poder contrastar la hipótesis. La bibliografía empleada versa, en gran medida, sobre la temática histórica, política y cultural. Se ha realizado un estudio de obras preclaras que sirven para recopilar testimonios, investigaciones y análisis de todos los temas que se contemplan. Se han seleccionado obras del siglo XIX, por su interés coetáneo, histórico y revelador de Rafael del Riego, y estudios del siglo XX y XXI que abordan los ensayos sobre liderazgo, la historia y la cultura, tres factores que arman este trabajo. Además, como recursos gráficos, se han utilizado documentales que analizan este periodo. 1 Resultados El liderazgo de Rafael del Riego se halla ligado a su contexto. Dos tendencias influían en la vida decimonónica española durante el periodo analizado: el Romanticismo y el liberalismo. Ambas corrientes son las variables que se unen a su personalidad de liderazgo. El liderazgo del personaje analizado revela la influencia de las circunstancias históricas: en particular por el Romanticismo y el liberalismo. La dimensión participativa, siguiendo a Blanchard y Hersey (1988), realza la orientación al exterior, a recibir de sus seguidores. Su liderazgo, orientado e influido por el entorno, se hizo dependiente de lo que lo rodeaba. El escenario romántico e inestable aupó a Rafael del Riego: el patriotismo, la rebeldía, la ansiada libertad, y la intensa emocionalidad. El final de su liderazgo, coincidiendo con el final de su vida, revistieron a un hombre de leyenda, haciendo del nombre un símbolo y respaldando su trascendencia. Su influencia mitificada, tanto en el siglo XIX como en el siglo XX, permite atisbar un liderazgo carismático, siguiendo a Weber, lo mágico aupado por las circunstancias analizadas: el liberalismo y el Romanticismo tejieron una leyenda que sobrepasó el suceso histórico. Su figura se empleó en las revoluciones decimonónicas españolas, incluso traspasó fronteras, y se volvió a usar un siglo después en la Segunda República española. Constituye, siguiendo el estudio de Sánchez (2018) “el símbolo más conocido y más controvertido en su tiempo de la cadena heroica del liberalismo español”. El enfoque que se ha seguido para explicar su liderazgo ha sido el situacionalcontingente para mostrar cómo el contexto influyó en la asunción de su liderazgo. Las tendencias que ocupaban la cultura de la época, el Romanticismo y el liberalismo, permitieron la construcción de su liderazgo. Se ha empleado este enfoque porque da Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 300 - 322 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 303 El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio liberal: símbolo y trascendencia Miriam Salinas Guirao El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio Liberal: símbolo y trascendencia Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 306-329 5 valor a estas situaciones como las creadoras de las circunstancias que demandan diferentes tipos de perfiles de liderazgo. Y Riego encajó en las necesidades históricas. Su figura heroica pudo beber del Romanticismo como lo hizo Napoleón, transformados en “héroes románticos”: “La vinculación de Riego con el Emperador a partir ya de mediados de 1822, potenció la incidencia política que tuvo el liberalismo español en la Europa de los años veinte, y dinamizó los movimientos revolucionarios de los liberales hasta la revolución francesa de 1830” (Castells y Roca, 2004). Rafael del Riego generó una visión y un sentido que transmitió a sus seguidores con emotividad y sentimiento. Consolidó su liderazgo orientándose a sus partidarios, y estos lo hicieron más héroe después de su muerte. Lo invocaron como ejemplo de revolución y entrega, pero, sobre todo, como generador de una visión que estimulaba a todos a seguir. Traspasó el hilo del tiempo y del espacio: su figura llegó a otros países y su símbolo se hinchó un siglo después “para convertirse, ya en el siglo XX, en un símbolo de la lucha contra el fascismo” (Sánchez, 2018). 2 Discusión El comienzo del siglo XIX español revistió la realidad nacional de interés político. Los vaivenes del Gobierno, las revoluciones vecinas y la invasión francesa alborotaron la vida de las gentes. El liberalismo y el Romanticismo recayeron en un terreno fértil y expectante. En palabras de Fuentes y Fernández: “La efervescencia es tan grande que a principios del siglo XIX, difuminados los límites entre literatura y política, hasta las banderías literarias se politizan” (Fuentes y Fernández, 1997: 30-31). En este escenario se van a fraguar las dos variables definitorias en el liderazgo de Rafael del Riego. 2.1 Las circunstancias históricas antes del pronunciamiento Los moldes clásicos de la sociedad empezaron a dotarse de voz crítica, la intensa actividad política y social de principios de siglo resquebrajó estructuras como la monarquía que debían defenderse públicamente por medio de “escritos apologéticos y oraciones ad hoc” (Fuentes y Fernández, 1997: 32). Safranski asegura que “con la revolución surge una nueva comprensión de la política, primero en Francia y luego por doquier en Europa. La política, que antes era una especialidad de la corte, puede entenderse ahora como una empresa capaz de convertirse en asunto del corazón” (2009: 36). De 1808 a 1814 la historia de España se salpica de encuentros. María Cruz Seoane recuerda “el motín de Aranjuez por el que Carlos IV se ve obligado a abdicar en Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 300 - 322 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 304 El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio liberal: símbolo y trascendencia Miriam Salinas Guirao Miriam Salinas Guirao Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 306-329 6 su hijo Fernando VII; devolución por parte de este de la corona a su padre, que a su vez renunciará a sus derechos al trono español a favor de Napoleón; insurrección popular; creación de las Juntas Provinciales y de la Junta Central; convocatoria de Cortes que, reunidas en Cádiz elaboran una constitución revolucionaria basada en el principio de la soberanía nacional…” (1989: 26). El efecto de la ola revolucionaria que fue surcando Europa tiñó las naciones de nuevas actitudes. En España, el levantamiento adquirió “un carácter marcadamente patriótico, que luego se torna liberal” (Valls, 1988: 61-62). La explosión intelectual se manifestó en el periodismo, en obras de circunstancias, canciones y poesías patrióticas con el mismo fin: llegar e influir en el público (Seoane, 1989: 28). Esta necesidad de contener y preservar la atención del público la recogió Rafael del Riego. Coincidiendo con la tipología descrita en el enfoque situacionalcontingente, es decir, el que atiende a los efectos del contexto como creadores de las variables que influyen en la asunción de determinados liderazgos. Riego se vio inmerso en esta actitud decimonónica, romántica, de llamar la atención emotiva de los espectadores, los seguidores… del público. La invasión francesa y la consiguiente Guerra de Independencia Española permitieron que se centrara en Cádiz todo el ardid del Gobierno. Durante este periodo (1808-1814) se fueron enconando tres posturas. Por un lado, los partidarios de José I, y por otro lado, el bando de los patriotas que se dividieron en dos: liberales y serviles. La efervescencia política se reflejaba en el ajetreo de la prensa: nacían y morían periódicos diariamente, además de la profusión de folletos y escritos no periódicos. Las obras consultadas recogen el término “diarrea de las imprentas”1 para referirse a la agitación de las publicaciones. Durante estos años inestables se fue forjando el liberalismo español, primer elemento que bordea la actitud del tiempo de Riego. El liberalismo español queda encuadrado, casi idealmente, en su época. (…) Como no podía ser menos, la circunstancia incorporaba rasgos propios, que configuran una especificidad natural. Entre ellos, el hundimiento del Estado en 1808, con el colapso de una organización política muy particular, la de la Monarquía hispánica, supranacional, de hondas raíces europeas y vocación universal. (…) La multitud de episodios violentos, la accidentada trayectoria, incluso el heroísmo, que muchas veces han ocultado el sentido de fondo, tiñen toda esta historia de una tonalidad atormentada, bastante novelesca y no poco romántica (Marco, 1998: 10-12). El liberalismo español se reviste de un matiz robusto original, señalado como romántico, clasicista, ilustrado y castizo. El liderazgo de Rafael del Riego beberá de esta tendencia, que sobrepasó los límites nacionales, haciendo de sus factores su propia personalidad. El pensamiento liberal clásico hunde sus raíces en la actitud reformista, generadora de instrumentos que regulan la libertad y de instrumentos defensivos, al 1 El término lo utiliza Seoane (1989) y Fuentes y Fernández (1997). Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 300 - 322 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 305 El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio liberal: símbolo y trascendencia Miriam Salinas Guirao El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio Liberal: símbolo y trascendencia Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 306-329 7 mismo tiempo, esta idea entronca con el liberalismo que define Carlos Plá como Liberalismo Continental. La formación del liberalismo en un escenario de actividad intensa hace innegable su vinculación a la contienda generadora de nuevos debates y dilemas. El origen del término más cercano al actual se sitia en Cádiz en 1811. Pero las peculiaridades del liberalismo español fueron dadas por la cultura que ya imperaba en el territorio: “El proceso germinativo del liberalismo español, al margen de la catarsis creada por la invasión napoleónica, la circunstancia bélica extrema inmediata y sus secuelas (vacío de poder, intromisión británica, fragmentación territorial), está sujeto a una serie de condicionantes determinantes de las formulaciones liberales en nuestro país” (Marco, 1998: 10-12). Estos son, continúa el autor: la carencia de base socioeconómica de apoyo a propuesta liberales, la vigencia de mentalidades tradicionalistas y antiliberales, el peso de la “historia gloriosa” favorecido por el contexto romántico, la crisis endémica de la Hacienda Pública y la inexistencia de aparato estatal. El liberalismo español se formuló como una actitud, por tanto, de rebeldía frente al orden impuesto, pero que no supo concretar durante su desarrollo primigenio respuesta a las deficiencias del Estado. Rafael del Riego se materializó como símbolo liberal español, de intento de cambio, de exaltada reivindicación, pero cuyos resultados quedaron relegados al ámbito cultural generador de arquetipos de lucha. De lo castizo y de las actitudes imperantes nace también el rumor romántico. El concepto, en palabras de Flitter, “sigue siendo para los estudiosos de la literatura no solo una fértil fuente de ideas sino, lo que es más desconcertante, una confusa maraña de enunciados contradictorios” (Flitter, 1995: 1). Para enmarcar lo romántico hay que huir de las divisiones establecidas por la profusión de obras que cumplen una serie de requisitos. El conjunto de rasgos que establecen el cambio de actitud en la sociedad se encontraba antes de la creación literaria. El estado de la cuestión romántica sigue dividiendo a los autores: unos establecen el periodo durante la publicación literaria, y otros durante la aparición de lo romántico en las gentes del país. Los últimos comprenden la sociedad y sus productos como un sistema que se retroalimenta (Aguado, 2004). Esto es, incluyen las expresiones humanas dentro de su universo próximo. Romero (1994: 9) aboga por establecer al país como el escenario privilegiado para el “existir romántico”. Safranski, a su vez, sentencia: “El Romanticismo es una época. Lo romántico es una actitud del espíritu que no se circunscribe a una época” (2009: 14). Menéndez Pelayo encontraba el origen del error a la hora de delimitar la época: el triunfo de la literatura romántica: “Este no se cumplió hasta 1834 ó 1835, pero desde principios de siglo y aun desde fines del anterior, venían notándose en España, síntomas de rebelión contra el falso clasicismo, importado de Francia; ¿y cómo no, si para encontrar una forma más amplia y simpática, sólo tenían nuestros artistas que Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 300 - 322 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 306 El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio liberal: símbolo y trascendencia Miriam Salinas Guirao Miriam Salinas Guirao Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 306-329 8 volver los ojos a los monumentos olvidados del arte nacional?” (1883, reed.1942: 260). Julián Marías apoya la misma actitud: “La vida española está inmersa en el Romanticismo desde 1812, aproximadamente, pero se vierte literariamente durante tres lustros en moldes neoclásicos. La literatura romántica es tardía respecto de la vida, y en esta medida se hace pronto inauténtica” (Julián Marías, 1959). También Vicens Vives apoya lo romántico antes que su expresión definitiva (1950): “Si el Romanticismo existió, y de ello caben pocas dudas, porque fue ya afirmación en sus creadores, existió primero en cuanto a hecho social, difuso en el seno de la sociedad y transparente en alguno de sus miembros; y luego, como mentalidad propia de una o dos generaciones, capaz de imponer un estilo a cuanto se emprendiera”. En definitiva, el Romanticismo español se mostró a comienzo de siglo y obtuvo unos rasgos propios innegables. Desde su origen, irrumpe como un movimiento de repulsa del orden anterior, es multiforme, musical, rico en prospecciones y tentaciones, ama la lejanía del futuro y la del pasado, las sorpresas en lo cotidiano, los extremos, lo inconsciente, el suelo, la locura, los laberintos de la reflexión. El espíritu romántico no se mantiene idéntico; más bien, se transforma y es contradictorio, es añorante y cínico, alocado hasta lo incomprensible y popular, irónico y exaltado, enamorado de sí mismo y sociable, al mismo tiempo consciente y disolvente de la forma (Safranski, 2009, p.15). Y es que en los primeros años del siglo XIX España estaba asistiendo a un proceso de cambio, lo que propulsó la conformación de la exaltación de las emociones, la rebeldía, el fervor patriótico y la reivindicación de la libertad, banderas de lo romántico. En 1814 se encuentra documentada la polémica sobre la existencia del Romanticismo en España entre Nicolás Böhl de Faber y Joaquín de Mora (Navas, 1990: 36), pero no solo ellos, la prensa diaria, las revistas, las tertulias como las de los salones de la condesa de Jaruco en Madrid o las de doña Francisca Larrea de Böhl de Faber (Lloréns, 1989: 235), los cafés, el surgimiento de los regionalismos… La España inculta que acaparaba la mayor parte de la sociedad se veía inmersa en el trajín político debido a la tradición oral que, primero de boca a boca, luego en plazas, en los círculos de prensa y en los gabinetes de lectura, posibilitaron la transmisión de la actualidad y las leyendas. Entre otros autores, Lloréns (1989) y Valls (1988) alzan como cauce transmisor de la cultura la tradición oral. La causante de que en la España de Cervantes (Valls, 1988: 36) el pueblo conociera las obras de caballerías. Tanto es así que la figura de Riego pronto llegaría al dominio público ensalzando su liderazgo simbólico. El nacimiento de la conciencia nacional y el celo por elevar al pueblo al altar de la opinión (Fuentes y Fernández, 1997: 51) son fenómenos ligados al contexto: el Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 300 - 322 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 307 El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio liberal: símbolo y trascendencia Miriam Salinas Guirao El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio Liberal: símbolo y trascendencia Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 306-329 9 Romanticismo. Y de este fenómeno surgen ejemplos que lo confirman. Uno de esos ejemplos fue Rafael del Riego, quien tomaría del liberalismo y del Romanticismo las dos variables definitorias en el estilo de liderazgo. Esta delimitación contextual obedece a los enunciados del enfoque situacional-contingente en su estudio de la influencia de los factores situacionales en la forja de los liderazgos. Riego bebió de las dos tendencias de su época, para orientarse a sus seguidores. Recogió el patriotismo, la actitud de lucha, la rebeldía, la visceralidad, la emotividad y el recuerdo de una grandeza pasada para crear su liderazgo. Estos condicionantes le sirvieron para dirigirse casi exclusivamente a sus seguidores como valedores de su fuerza, condición última de su recuerdo trascendental. El 11 de diciembre de 1813 Napoleón reconoce a Fernando VII como rey de España por el Tratado de Valençay. Unos meses más tarde, el 16 de abril de 1814 “El Deseado” hace su entrada triunfal en Valencia; ese mismo día, el Diario de la Ciudad de Valencia del Cid sustituyó el renglón -“Año tercero de la Constitución”- que colocaba bajo la fecha por “Año primero de la restauración en su Trono de nuestro adorado Monarca el señor D. Fernando VII” (Seoane, 1989: 78). El 4 de mayo será abolida la Constitución, y con ello la libertad. La Inquisición se restableció como fórmula de enlace con la Edad Media. Con el decreto de 25 de abril de 1815 quedaron prohibidos todos los periódicos, a excepción, hecha en Madrid, de la Gaceta y el Diario. Unos años después fueron autorizadas las publicaciones que trataban sobre temas científicos, técnicos y literarios. “El hecho informativo escrito como lo entienden los liberales, es decir, con contenidos políticos y económicos –el concepto liberal del periódico–, es para el absolutismo algo a destruir. Destruyendo los periódicos se puede destruir el liberalismo. Para el absolutismo, el periódico tiene que dejar cualquier contenido de clase: los temas específicos tienen que ceñirse a las ciencias, las artes, el progreso” (Valls, 1988: 77). Eliminados los cauces de pensamiento oficiales, las inquietudes y el motor de cambio se fue definiendo al margen de la vida pública. Durante esta etapa vacía de impulso oficial, se fue gestando la actitud crítica que movió a Riego a jurar la Constitución. 2.2 Rafael del Riego en su contexto Desde el regreso de Fernando VII, no dejaron de haber intentonas insurrectas. La que definitivamente triunfó fue la de Riego en 1820 que extendió la rebelión por la que el rey se vio obligado a jurar la Constitución. Se inicia pues una nueva etapa constitucional que durará tres años hasta que las tropas de la Santa Alianza recompongan a Fernando VII como rey absoluto. Comenzó un “tiempo excepcional de la política y de lo político porque en él se produce la confluencia de las aspiraciones inaplicadas del primer constitucionalismo forjado en Cádiz y el preludio interrumpido Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 300 - 322 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 308 El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio liberal: símbolo y trascendencia Miriam Salinas Guirao Miriam Salinas Guirao Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 306-329 16 su perfil de liderazgo. Así pues, Pigors hablaba de un proceso de estímulo mutuo, de una visión conjunta para establecer un liderazgo efectivo (Pigors, 1953). La idea la recuperan los profesores Antonio Natera y César Díaz-Carrera con la “materialización cooperativa de una visión” (2014). También Max DePree (1989) alerta de la necesidad de “definir la realidad” como un proceso de encuentro y de aliento entre los seguidores y el líder. Riego encontró una razón preciosa y un contexto favorable para caminar hacia una visión común, un futuro posible y alcanzable. Su necesidad de orientarse al pueblo le aupó a hacer más asequible su recuerdo como héroe. El sentido, siguiendo la línea marcada por Natera y Díaz Carrera (2014), aúna el significado y la orientación. Riego dio coherencia –significadoa la realidad preclara de proclamar la Constitución: primero otorgó una causa común, un acto simbólico de comunión y de defensa del grupo, de reafirmación del sentido. También dotó de orientación: de Las Cabezas, a toda España. Si bien es cierto que el levantamiento triunfó por su oleada contagiosa en diferentes comunidades del país, los liberales siguieron la estela iniciada por el general, en un acto de recuperación del sentido y del futuro común. Surgió un grupo cohesionado con una visión compartida, y el liderazgo, como explica Martin Arranz (1987), es un proceso colectivo que requiere de seguidores y de líderes. Riego recibió la autoridad que depositaron en él sus partidarios para construir un proceso espontáneo de generación de intereses compartidos. Como expone Natera (2014): “Quizá la función básica de los líderes sea la de proporcionar rumbo, impulso o dirección a las estructuras políticas”. A efectos meramente analíticos es posible dividir la función de impulso político en dos componentes esenciales: la función de diagnóstico y prescripción de cursos de acción; y la función de movilización o búsqueda de apoyos (Natera, 2001: 40). Riego encontró una oportunidad y movilizó los apoyos suficientes para llevarla a término. Siguiendo a Young (1974), el líder no es más que la proyección simbólica de un ideal, en este caso era una idea de liberalización de las órdenes. Durante su etapa disfrutó de menos elogios que tras su muerte, donde la simbología alcanzó el parnaso de la libertad en un hombre. Se reafirmó su oratoria, su valía y sus dotes de mando. El momento acompañó para enaltecer su liderazgo. El devenir romántico permitió dotar de un sentimentalismo exacerbado el quehacer del general. Su muerte, en el cadalso, en la plaza de la Cebada, ante todos, no hizo más que alimentar su liderazgo para hacerlo leyenda. Por tanto, las exigencias del momento -sucesos históricos y culturalespermitieron que Riego se forjara como líder, pero contribuyó, sobremanera, a su reutilización en épocas posteriores. Carnerero (1838) lo definía como una persona sencilla y modesta, sin deseo de ambición. Y fue su carácter llano lo que permitió a la población sentirse identificada y parte en su misión. Su profundo sentido de la responsabilidad fue fraguado en su trayectoria militar. Así lo definía Novales: “Como militar es acaso el más civil con que ha contado España. Su ánimo es siempre obediente y legalista, aun a Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 300 - 322 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 315 El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio liberal: símbolo y trascendencia Miriam Salinas Guirao El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio Liberal: símbolo y trascendencia Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 306-329 17 riesgo de que su acción se convierta en ventaja contrarrevolucionaria: en estos casos, él no se da cuenta, o se da cuenta tarde, y cree siempre remediarlo con una apelación a la razón (como si los demás jugasen con las mismas armas que él)” (Novales, 1976: 13). En el año 1807 ingresó en la Compañía Americana de Guardias de la Real Persona. Ya durante la Guerra de la Independencia fue hecho prisionero, en abril de 1808 en El Escorial, pero se escapó rumbo a Asturias. Fue apresado de nuevo en León pero por el bando patriota, que lo consideraron partidario de Napoleón. Pudo resolver la situación y llegar a Asturias, donde fue nombrado capitán en la división del general Vicente Acevedo. De nuevo fue apresado y llevado a Francia. Su salida en 1814 fue un proceso de creación de un espíritu de lucha y de recuperación de las normas promulgadas en la Constitución de 1812. Él fue el que inició la revolución proclamando el 1 de enero de 1820 en Las Cabezas de San Juan la Constitución. Su andadura durante el Trienio fue una lucha constante: ocupó diferentes puestos en el ejército, en 1821 fue elegido diputado a Cortes, ocupando en marzo de 1822 su presidencia. Su personalidad quedó como testimonio de la personificación de una época. Y su liderazgo se desprende de su actividad política. El escrutinio de sus acciones, que definen su personalidad, permite establecer su liderazgo. Resulta fundamental presentar el escenario contextual de su interpretación. La incidencia de la personalidad en el cómputo del líder delimita ciertos caracteres que sirven para dibujar al personaje. Se requiere contextualizar el escenario de actuación, no solo en el momento del liderazgo, sino también durante la creación de las oportunidades para desarrollarlo. “Para entender lo que hacen los presidentes y lo que podrían hacer los presidentes potenciales, la primera necesidad es ver al hombre en su totalidad -no como una encarnación abstracta de la virtud cívica, un cuadro de mando de problemas o un reflejo de una facción, sino como un ser humano, como el resto de nosotros, una persona que intenta hacer frente a un entorno difícil. En esa tarea aporta su propio carácter, su propia visión del mundo, su propio estilo político”. (Barber, 1985)6. En palabras de Barber, los líderes no pueden desligarse de su personalidad. Y si la desvinculación de la personalidad es imposible, desprenderse de la situación histórica y social también lo es. Según la tipología de Jean Lacouture (1972:77), Riego se encuadra en dos liderazgos complementarios. Sería el líder por destino, que no duda de ser el necesario y el legítimo. El general creía en sí mismo y en la relación con sus seguidores. Además fue líder por promoción histórica: en función de las circunstancias, y de la misión, reagrupó la visión común y enalteció la bandera 6 Traducción de la obra original: “To understand what actual presidents do and what potential presidents might do, the first need is to see the man whole—not as some abstract embodiment of civic virtue, some scorecard of issue stands, or some reflection of a faction, but as a human being like the rest of us, a person trying to cope with a difficult environment. To that task he brings his own character, his own view of the world, his own political style”. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 300 - 322 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 316 El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio liberal: símbolo y trascendencia Miriam Salinas Guirao Miriam Salinas Guirao Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 306-329 18 de la conquista. El general, por tanto, constituía un símbolo, una muestra de libertad y rebeldía, y además, gozó de un escenario perfecto. Siguiendo a W.J.H Sprott (1968) y Young (1974) las dotes de emoción elevada y poco autocrítica, permitieron que sus seguidores se sintieran unidos, además de por la visión, por un sentimiento profundo de necesidad emocional. “Pero es que, además de la predicha identificación personal con el líder caracterizada por la obediencia y la veneración, los seguidores participan de otra identificación, la que se da entre ellos mismos, entre sí, significada a su vez por los sentimientos de amor y simpatía recíprocos, y que podrían designarse como fraternidad y cooperación con el líder, en la dirección del objetivo que este señala” (Álvarez Junco, 1987: 84). Es especial el caso de Riego porque de su liderazgo simbólico que transcendió su época (y se elevó), se revistió de un liderazgo carismático construido. Carisma entendido como explica Weber (1977): “La cualidad, que pasa por extraordinaria (condicionada mágicamente en su origen, lo mismo si se trata de profetas que de hechiceros, árbitros, jefes de cacería o caudillos militares, de una personalidad, por cuya virtud se la considera en posesión de fuerzas sobrenaturales o sobrehumanas –o por lo menos específicamente extracotidianas y no asequibles a cualquier otro–, o como enviados del dios, o como ejemplar y, en consecuencia, como jefe, caudillo, guía o líder”. Como sigue el autor, “el carisma es la gran fuerza revolucionaria en épocas ligadas a la tradición”, y el siglo XIX, y en especial el Romanticismo, viven de la idealización de épocas anteriores. Martin Arranz (1987) explica que “el despliegue de la autoridad no es solo racional-intelectual, sino también comunicación emotiva y afectiva”, lo que aupó la construcción simbólica y carismática como la utilización del influjo –de contrapeso y de aliento– 7. Su muerte en la Plaza de la Cebada no acabó con su historia. Recuperado durante la Segunda República Española, Riego se quedaría hecho canción, y leyenda. Los recursos de la creación del héroe se encuentran en parte en el inicio de su insurrección. Pocos días después se creó el Himno de Riego. El historiador británico Raymond Carr decía, como se recoge en De Burgos (2013): “No es del todo absurdo que el Himno de Riego se convirtiera en el himno del liberalismo”, pues “aunque vano hasta lo pueril, era valiente, decidido y el único con la suficiente fuerza de voluntad como para persistir en la revolución hasta el colapso del régimen”. En el año 1822, en abril pocos días después de ser elegido presidente de las Cortes, se aprobó su declaración como himno nacional. Moreno (2013) relata en el Prólogo de Carmen de Burgos: “Terminada la revolución del 20, lo mismo en las filas del ejército que en las algaradas callejeras se convirtió en un símbolo de la libertad, llegando a afirmarse que jamás canto alguno fue tan popular para inflamar a la muchedumbre.” El himno se volvió a utilizar durante la Segunda República al terminar todos los actos oficiales. Rafael del Riego, liberal y romántico. De himno a símbolo, de hombre a líder. 7 Se referían a él como ‘mártir de la libertad’. Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 300 - 322 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 317 El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio liberal: símbolo y trascendencia Miriam Salinas Guirao El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio Liberal: símbolo y trascendencia Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 306-329 19 Conclusiones El desarrollo de este estudio ha proporcionado las claves para entender la importancia del contexto en la forja de un liderazgo. Tras el estudio del liderazgo de Rafael del Riego se puede concluir que se vio favorecido por las circunstancias históricas que lo rodearon, en particular por el Romanticismo y el liberalismo. Su estilo de liderazgo se definió por su clara dimensión participativa. Este estilo ya fue descrito por Blanchard y Hersey (1988), esto es, su liderazgo se orientó, en todo momento, a recibir la aprobación de sus seguidores. Destinó sus discursos, su oratoria, sus proclamas e incluso su himno a enaltecer el valor del pueblo, por ello se vio comprometido con lo que demandaban sus seguidores. Formuló una visión compartida, una meta alcanzable y pretenciosa que empujaba. No pudo conformar un perfil de mando operativo ni resolutivo, aunque inició una de las oleadas revolucionarias más importantes del siglo XIX. Su liderazgo se valió de sus dotes lingüísticas y su infinita entrega. Del liberalismo quedó en su personalidad la actitud de lucha por el cambio, del Romanticismo tomó el intenso patriotismo, la emocionalidad y la emotividad. Para relatar la relación de influencia se ha analizado la figura de Riego desde su aparición en el Trienio Liberal hasta su muerte. El capítulo destinado a las circunstancias antes del pronunciamiento arroja luz sobre los dos movimientos que envuelven toda su etapa de estudio: el Romanticismo y el liberalismo. Del capítulo que le sigue se extrae su figura como líder y como ejemplo de su época. Definitivamente, la última parte de este estudio permite conocer cómo se erigió símbolo y cómo su liderazgo logró erigirse trascendental, tanto fuera como dentro de España. Rafael del Riego consiguió cambiar el curso de los acontecimientos con su levantamiento el primero de enero de 1820. Esta investigación revela cómo lideró a un grupo de hombres, al principio, para liderar la lucha liberal, poco después. La corriente romántica y la inestabilidad decimonónica hacían el escenario especial, y Rafael del Riego, producto de su tiempo, pudo manejar los aspectos clave: el patriotismo, la rebeldía, la ansiada libertad, y la intensa emocionalidad. Sus seguidores, siguiendo a W.J.H Sprott (1968) y Young (1974), se vieron unidos por una visión compartida, de cambio, de libertad, que aunaba la emocionalidad elevada y la escasa determinación reinante en el siglo XIX. El ocaso de su vida y la fatalidad de su asesinato tiñeron con la tinta del martirio su liderazgo. Esta condición asombró su figura para hacerla símbolo, y encumbrarla a influir tanto en el siglo XIX como el siglo XX. Del estudio de su liderazgo en el Trienio Liberal se extrae la fuerte personificación de una etapa. Este concepto enlaza con la descripción del liderazgo carismático que propuso Weber, su ardid mágico, elevado por sus circunstancias, lo envolvieron en un tul de leyenda que le valió para hacer de su persona, un espacio de la historia. Y fue esa personificación, analizada en este trabajo, la que completó su trascendencia simbólica y su fuerte legado. Fuerte, por su peso Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº 16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 300 - 322 http://dx.doi.org/10.12795/RiCH.2021.i16.14 318 El liderazgo de Rafael del Riego en el Trienio liberal: símbolo y trascendencia Miriam Salinas Guirao Miriam Salinas Guirao Revista internacional de Historia de la Comunicación, Nº16, año 2021, ISSN 2255-5129, pp. 306-329 20 muchísimos años después de su muerte. El recorrido de estas páginas nos revela su impronta en las revoluciones liberales europeas y en diferentes periodos de la historia de España (Sexenio Revolucionario, Segunda República…). No solo se hizo canción, himno, y bandera de una etapa, se elevó como símbolo, como líder y como figura trascendental de la historia. Referencias bibliográficas ALCALÁ GALIANO, A. (1886): Memórias, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. -. (2003): Recuerdos de un anciano, Biblioteca Virtual Universal. ÁLVAREZ JUNCO, J. 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