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La libertad de prensa en los diarios españoles durante la transición democrática (Ya y ABC: 1974-1977). Un estudio comparativo con el modelo liberal estadounidense

Sodo, Rocco

Abstract

Entre 1974 y 1977 una serie de acontecimientos políticos transformó a España, delineando un nuevo escenario para el periodismo. La presente Tesis Doctoral quiere analizar la libertad de prensa en España durante la Transición, poniendo de manifiesto algunos de los cambios producidos en los diarios españoles ABC y YA en dicho período, etapa que abarca la caída del Franquismo, pasando por la disolución del régimen y terminando con lo que se ha dado en llamar Transición hacia la democracia. El estudio pretende analizar la manera en que, a tenor de la coyuntura vivida en el país, los dos rotativos se enfrentaron al fenómeno de las consignas. Aunque en la historiografía sobre el franquismo ya existe amplia literatura acerca del tema investigado, era necesaria una aclaración desde una perspectiva diferente. Por ello hemos enfocado este estudio en un análisis histórico comparado, acudiendo a los planteamientos que ya otros historiadores habían utilizado para el análisis de la prensa en otros países. Sin embargo, la originalidad de nuestra propuesta es la siguiente: - la realización de un análisis cualitativo y cuantitativo sobre todos los editoriales de información internacional publicados por los dos diarios españoles en los años de referencia de la investigación; - un estudio comparativo realizado con los editoriales internacionales publicados durante el mismo periodo por el diario norteamericano The New York Times. - y, por primera vez en el contexto de un estudio periodístico acerca de la Transición Española, se ha utilizado el sistema de análisis estadístico SPSS con el fin de explotar los datos recogidos. Hemos aplicado la metodología del análisis de contenido en aquellas unidades de categorización que se han repetido con más frecuencias en los editoriales internacionales analizados y que constituyen nuestro objeto de investigación. La muerte de Franco, sin embargo, entreabrió nuevas posibilidades y aportó una mayor libertad para los medios de comunicación en España. Esta representa la hipótesis de partida de nuestra Tesis Doctoral, un estudio que, a través de un análisis longitudinal de los cambios ocurridos entre los años ‘74-‘77, quiere desentrañar las diferentes posiciones que los dos diarios españoles tuvieron durante el régimen franquista y tras la desaparición de éste. Simultáneamente el análisis comparativo con el diario estadounidense quiere subrayar cómo, a pesar de la libertad alcanzada por los diarios españoles, este modelo quedaba todavía muy lejano de las pautas de la prensa liberal, tal y como se entendía en los Estados Unidos.

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Universidad de Sevilla Florida International Un iversity Departamento de Periodismo II School of Journalism a nd Mass Co mmunication TESIS DOCTORAL La libertad de prensa en los d iarios e sp a ñoles dur ante la Transición democrát ica ( YA y ABC : 1974-1977). Un estudio comp arativo con el mod elo ‘liberal’ estadou nidense. Tesis D octoral r ealizada por: Rocco Sodo Dirigida por: Profesora Dra. María José Ruiz Acosta Catedrático Dr. Ramón Reig García Programa de Doctorado: “El Periodismo en el Contexto de la Sociedad” Sevilla, 2015 La libertad de prensa en los d iarios e sp añoles durante l a Trans ición democrát ica ( YA y ABC : 1974-1 977). Un estudio comp arativo con el mod elo ‘liberal’ estad ounidense. Universidad de Sevilla Florida International Un iversity Departamento de Periodismo II School of Journalism a nd Mass Co mmunication TESIS DOCTORAL La libertad de prensa en los di arios es pañoles dur ante la Transición democrát ica ( YA y ABC : 1974-1977). Un estudio comp arativo con el mod elo ‘liberal’ estadou nidense. Tesis D octoral r ealizada por: Rocco Sodo Dirigida por: Profesora Dra. María José Ruiz Acosta Catedrático Dr. Ramón Reig García Programa de Doctorado: “El Periodismo en el Contexto de la Sociedad” Sevilla, 201 5 “En nuestros días, un ciudadano oprimido no tiene más que un medio de defenderse, q ue cons iste e n dirigirse a la nación entera (…) Solamente hay un medio de hacerlo: la prensa. Así la li bertad de prensa es i nfinitamente más preciosa en las naciones democráticas que en todas las demás. Ella solo cura la mayor p arte de los mal es qu e puede produci r la iguald ad [ …]. La p rensa es, por excelencia, e l in st rumento dem ocrático de la libertad” (ALEXIS de TOQUEVILLE: La democracia en Am érica , Alianza, M adrid, 2002 ,vol. II, p. 382 ). AGRADEC IMIEN TOS Deseo expresar mi más pro fundo reconocimi ento a la profesora de His toria del Periodis mo Españ ol Dra. M aría José Ruiz Acosta, s in cuya dirección y estímulo hubiera sido imp osible llevar a buen término esta tesis doctoral. Fue para mi un gran honor ser su docto rando y compartir con ella una pas i ó n tan importante acerca del tema investi gado. Quiero agradecer también el co -director de este trabajo doctoral, el catedrádico de Estructura de la Información Periodística Dr. Ramó n Reig, siempre dis ponible en proporcionarme documentos y consejos utiles para llevar a c abo la presente investigació n. Mi agradecimiento se hace extensivo a todos los profesores de la School o f Journalism and Mass Communication de la Florida International Univers ity en Miami, donde he real izado gr an parte de esta tesis docto ral y, a la profesora D ra . Rosalba Mancinas por la esp ecial dedicación y ayuda en el pro ces o admin is trativo prestada durante todo el programa de Doctorado. Quiero expresar mi gratitud a la B iblioteca M unicipal de la ciudad de Sev illa, a la Facultad de Comunica ción de la Universidad Rey Ju an Carlos en Madrid y a la Da de Main L ibrary en Miami, donde la recog ida de datos ha sido cimento de esta investigació n. Una nota particular par a el Cav aliere Claudio Pastor, di rector de la Instituci ó n cultural de Italia en Miami, la Societa’ Dante Alighieri , por su apoyo co tidi ano y por haber hecho posi ble una flexibilidad en m is horarios laborables, c ompatible a mi estudi o. Un ag radecim ie nto especial para m i fam ilia y para Julie, siempre apoy o y eficaz consejera, gracias a sus lecturas de las varias v ersi ones de cada uno d e los capítulos, durante todo el t iemp o que ha culmi nado con la r ealizació n de este proyecto doctoral. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 1 INDICE Introduction and presentation of the study .................................................................... 5 Introducción y presentaci ón del estudio ........................................................................ 17 1. OBJETIVOS, MARCO TEÓRICO Y METODOLOGÍA ........................................... 30 1.1 Objetivos ....................................................................................................................... 30 1.2 Hipótesis ....................................................................................................................... 35 1.3 Delimitaci ón del obj eto de estudio ........................................................................... 38 1.3.1 Universo, muestra y justificación ........................................................................... 38 1.3.2 Perspectivas metodológicas de un estudio comparativo entre los modelos periodísticos ...................................................................................................................... 41 1.3.3 La selección del periodo histó rico: un nu evo modelo de análisis ............................. 43 1.3.4 El editorial internacional como sujeto de investigación .......................................... 46 1.3.5 La explotación estadística de los dato s: SPSS ........................................................ 51 1.4 Marco teórico y anteceden tes de la investigación .................................................. 54 1.5 Sistematizaci ón met odológica: el marco cientí fico ................................................. 78 1.5.1 El método de investigación cualitativo-cuantitativo: el análisis de contenido ........ 83 1.5.2 Las fichas de análisis ................................ ............................................................... 88 2. LA PRENSA ‘AMOLDEADA’: E L LARGO CAMIN O HACIA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN. ....................................................................................................................... 101 2.1. Raíces de la libertad de expresi ón .......................................................................... 101 2.2 Evolución históric a del per iodis mo español: un breve r elato. De los orígenes hasta 1939 .......................................................................................................................... 108 2.3 El control de la prensa durante el franquismo ...................................................... 120 2.3.1 El primer franquismo y su régimen: contexto histórico y social ........................... 120 La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 8 have revealed interesting aspects of the relation such as the modification suffered by the newspapers over those decades and the influence of the pr essure and censorship of the same newspapers 5 . In o rder to analyze the majo r imp act on the print media, we must first contextualize the problem from a historic al point of view and create a framework in which we can place our analysis. We will outl ine t his p oint of v iew later in the wor k, although it must be deta iled in this sect ion, albeit concisely, through the pec uliarities of each o f the sub -stages t hat can be appreciated; w ith empha sis o n a j oint study of the his torical dimension and the media that it is essent ial to understand the evolution of a society, as Jesús Timoteo Álvarez says: It is not possible to understand the western societies without re ference to information and their media. It is not possibl e t o explain the crisis of ‘29, neither the ascension of t he Nazism, nor the New Dea l, nor the s uccess of communis m, much less ma ss consumpti on, the Cold Wa r or con temporary events like Vietnam, Afghan istan, or others without re sortin g t o the role played b y communication and the m edia. Despite the evidence, theorists have been slow to learn it. Mo st textbooks explain the 20 th century r esorting to p olitical, econ omic, social, ideological, an d even psychologica l motives and argumen t s without any reference to the information, n ot even to pr opaganda. The conc lusion of wh at is being s aid see ms logica l. A review o f all recent h istory is necessary, from the analys is of the so c iety of the 20 th cen tury, wh ich includes, between the elements and interpretativ e variables, t he informative-commun ication propaganda. Since t he information was consolidated as a defining element of social organization and took re spon sibility of the organization of collect ive enthusiasm, it has develope d t echniques and ways of doi ng things (in formation models) increasingly more complex and effective. As the 20th -century has 5 Among others, these ci tatio ns are sources for this sta tement: ALFERE Z, A.: Cuarto pod er en España. L a prensa desde la ley Fraga 196 6 . Plaza & J anes, Barcelo na, 1986 ; BARRERA DEL BAR RIO, C.: P eriodismo y Franquismo. Edi ciones Internacionales Universitarias, Barcelona, 1 995; SINOVA, J.: La censura de pren sa durante el fran quismo . E spasa-Calpe, Madrid , 1989; La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 9 progressed, i t was happen ing, formulas and informative techniques, m odes and techniqu es of communicat ion, pe rsuasio n and propaganda, with direct impact on events, societies and people 6 . During the dictatorship of Primo de R ivera, which to ok place in the 1920’s, ther e was a climate o f great co ntrol of the media. Control that, through the turn of events marked by the advent of t he II Republic, became even stronger as a r esult of t he outbreak of the Civi l War in 1936. T he establishment of a dictatorship at the end of the confl ic t assumed a n ex ercise of ab solute dominance through the media, leaving these medi a outlets su bjected to censorship. This instrument, together with the legislat ion purpose-bu ilt fo r the contr ol of information, l imited the role of newspaper s and weekly magazines for ov er forty years. The “liberalizin g” effect indicated t hat the pro clamati on of t he Frag a Law in 1966 substantially fai led to modi fy a str uctur e anc hored in the bu dgets of a dictatorial system. The circular thro ugh which the General Direction of the Press reordered and r estored the ‘consignas’ (order s from the Government and the Regime, to li mit writing on some subjects) that had offici ally disa ppeared according to t he effects of the F raga Law is dated March 1 1 th o f the y ear 1969 (thr ee year s after the pro clamati on of the Fraga Law). None of the information that relates to the foll owing topics s hall be a llowed: Those that re pres ent the exaltation of Castroism, Che, Marxism, Camilo Torres, the defen se of violence and sep aratism. Activities o f the Cour t of P ublic Order or the appea ls before th e Supre me Court t hat have no t been trodden by the agenc y. 6 ÁLVAREZ FER NÁNDEZ , J. T.: Historia y mod elos de la comunicación en el siglo XX . Circ ulo Universidad, M adrid, 1 987, pp. 13 - 14. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 10 Information r elated to Don Hugo Ca rlos (sic ) and the family of B ourbon and P arma. That which re ference the i ssue of polit ical prison ers and c laims or requ ests for speci al status. That which dir ectly or ind irectly as sume to spr ead separatis t attitud es. Information r elated to the future of the Sahara. The announcements of the liquidation of books that contain summaries or slogans that speak about passions, co rr uption s, etc. A series of art icles about C uba done by Hu gh Tomas 7 . The death of Fr anci sco F ranco in 1975, however, marked the begi nning of a ch ange; although it was necessary for some time t o pass in order t o restore nor mality among public opinion. This began with the new press law adopted in 1977 under the government of Adolfo Suárez. It was during this f inal stage that we w ill delve i nto the mos t d etail: a period – between the years 1974 and 1977 — where we analyze a lapse of time that would cover from t he fall o f the Franco regime, through the diss olut ion o f the r egi me, and ending with what has been called Transition to wards democracy. The f irst problem faced in carr ying out this study has been to find a methodology that would achi eve this objective. The historical review of classical t heories in communicati on ha s be en essent ial to r egister our project within a framework that has allowed us to have a defined informati ve look . In order to accomplis h the dissertation objectives, we realized two sheets of analysis: 1) the first sheet has been developed from the model pro posed by Kaiser, which has helped us to classify the object of the analysis, the newspapers; 7 BORDERIA ORTIZ, E.: La pren sa dura nte el franquis mo: repre sión, c ensura y neg ocio, Valencia (1 939 - 1975 ). Fundación Universitaria San P ablo - CEU, Val encia, 20 00, p. 253. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 11 2) the second sheet applies a content analysis (qualitative and quantitat ive) to the internati onal editorials from the research methodology proposed by Violette Morín i n El tratamiento peri odístico de la informa ción. The validity o f the study , as previously stated, was analyzed for t he first time in the Master's thesis ' The treatment of the Spanish press during the transition: the ABC case ', presented at the Universidad Re y Juan Carlos i n Madr id, where we chose the newspaper ABC and developed t he following uni ts of categorization: a) News that report ed a d irect att ack to communism (Russia esp ecially) and t o the masonry; b) Concealment of t he real names of the Gove rnment positions i n the article published ('positions without name and wi thout face' as defined by Jus tino Sinova); c) Concealment or giving little importance to the information o n trag edies, scandals and revolutions that could foment the people and the nation; d) D issemi nat ion of negative or revolutionary i nformation (since Franco s tated i n 1966 t hat he hated negat ive criticism and c onsidered it a familiar demon. What he wanted t o offer through t he newspapers was a v ersion of o ptimism about political activity and the general course of the country) ; e) Freedom of criticism (presence of the journalistic opinion) ; f) An expression of the protagonis ts’ feelings. The a, b and c categ ories repr esent t he clear sign of the influence and the control exercised by the Government i n the newspaper and we have rated it with a negative si gn (-) while the categ ories d, e and f represent t he signs of a r eturn to fre edom of information by journalis ts and we have catalogued it with a positive si gn (+). We have considered that not all the uni ts of c ategorization expresse d the presence or the absence o f censorship in the same way in t he articles subject of our analysis. For this r eason, we have decided to r esort to a system of units of weighted by assigning a La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 12 coeffici ent to each ele ment, which has been distributed eq ually between positive and negative uni ts, in or der to not inherently invali date the analysis. This analysis has allowed us to be able to reach the objectives of our r esearch and at the same t ime to valid ate the mai n hypot hesis of th is work: after the death of F ranco, the change in the press, w as not as fast as it is generally thought; t he ‘consignas’ continu ed to ex is t even for some o ther years, until the approval of the Press Act of 1977 sponsored by t he Suárez Government (we will point out t he other hypot hesi s with more details i n Chapter 1). However, these same catego ries could not b e applied to a comparative study with the foreign press as well. At the beginn ing, t his had represented an o bstacle that had frequently caused questions and d iscussions with my directors and colleagues o n the road to qualify the categories in a different way, in order to get u nits that could be easily adapted to the objecti ve of this PhD thesis. The choice o f the Spani sh newspapers conforms to the nuances that we ex plained at the beginning of th is study. The anal ysis of the change that took place in the press after Franco’s fall is a to pic that already has been widely written on; however our study seek s to be enriching and to contribute an origi nal conclusion in regards t o th e argument. We aim t o demonstrate how t his change to ok place with r espect to the context and also regardi ng which newspaper was the most si gnif icantly i mpacted by the S panis h gov ernment’s censorshi p (a nd the aftermath reg ardi ng which newspaper reached a hi gher level of freedom throughout this p eriod) t hrough our first comparative analysis between the two Spanish news papers. We have chosen these t wo newspapers because they were the two that had wider dissemi nat ion dur ing the 4 years of analysis (other newspapers such as El País , for example, had major broadcasting bu t only from 1976, leaving the study unapproachable from a temporal point o f view) and because they had different La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 13 trajectories and editorial v iewpoints: o n one s ide, the conserv ative and monarch ist ABC, and on the other, the catholic newspaper and more ‘open’ YA . ******************** The long monarchic al t raditi onal da ily A BC cro ssed with the S panish Transition in a period of g reat economic crisis of Prensa E spa ñola (newspaper p ublishing company), which coincided with t he failure of some pr ojects such as ABC de las Americas an d th e constructi on of a new work place i n Barajas. However the direction of José Luis Ce brián brought a new air in t he redaction, o ne that was r eflected in t he pages of the newspaper that supported, following its tradition, the transi tio n to democracy through a return to the mona rchy. The newspaper YA, on the other hand, was one o f active player s in the democratic opening dur ing the period of the Transi t ion, particularly thanks to the collaborations of the Tacito gr oup which p ublished in t he page s of the newspaper between June 1973 and February 1977. Th e Tacito group was a group of Spanis h intellectuals, politicians and j ournalis ts who brought li beral i deas a nd supported a democrati c solution for the dictatorial regime. A mirror of the Spanish reality of those times, the newspaper endor sed a peaceful tr ansition t o democracy without break ing with the Franco regime. In order to realize the following analysis of t he American ne wspaper - The New York Times - we have found the challenge o f mov ing to the United S tates to per form a 'field study' particularly diffi cult. We wanted to strengthen our initial hypot hesi s that the Spanish press had a change after the fall o f the ‘ caudillo’ Francisco Franco, moving away from that model of journalism that had characteri zed it for many years, a change that did not express a r eturn to t he freedom of information from t he day following Fr anco's death. The ‘Franco’ structu re r emain ed in effect for years and the La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 14 medi a was for ced t o wait until the approba tion of the Press Law of 1977 under the Suárez Government for a full return to a freedom of expressi o n. The study of The New Y ork Times will help us un derstand the diver se methods o f journalism in those y ear s through a study of the operation theori es of the media and through a statistical a nalysis, u sing the same units o f the Spanish newspapers (but with different absolute values that we wi ll explain later in this resear ch). Simultaneous ly, the analysis helps us to understand the politi cal weight of the U.S . Government in su pporting this process. We have chosen all th e 'international' ed itorials pu blished by the t hree newspapers during the four-year o bject of our study as a sample o f our analysis. This has led to a preliminary observation of all the edi torials published between January 1974 and June 1977 in t he newspapers in order t o have a r epresentative sample that was not skewed from the beginning. In this second sample, we have loc alized 1843 'international' editorials. This second stage was essential for the construction an d upgrading which repr esents the basis of our study: the uni ts of categor izati on. The construction of th ese categories has foll owed criteria d irectly deducted b y the editorials because as the ideas or the news b ecome mor e comparable, the categories become more quantifi able without compromising the texts that they convey 8 . In this scientific frame work, this PhD thesis, which is organized in two large blocks, has been developed. The first section wh ic h is theor etical, includes the chapters 1, 2 and 3, and t he second (Chapter 4), where we pr esent t he r esults of our analysis and the conclusi ons. 8 MORÍN, V.: El tratamiento periodístico de la info rmación . ATE, B arcelona, 1974 , p.37. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 15 In the first chapter we expose our r esearch hypotheses and o bjectives an d we analyze critically and in a synthetic way t he previous stud ies about the subject of the transition and the studies that fall under the same theoretic al framework of this thesis. From the historic al evo lution of these studies, we place our work in a de finite theoretical context. Af ter that we present our methodology which emphasizes the classical stud ies o f the model proposed by Violette M orín, which has been rev is ed and adapted to the objecti ves of our analys is . This is the chapter where we define the object of our study and the scientific framework through which w e carr y out the analysis of the international editorials . Chapter 2 consists of two par ts: one that analyzes the t heoretical aspect and another in which we look at the his torical context of S panish journalism. At the beginning, we try to draw a historical path o f the ev olution o f the ex pression’s freedo m that helps us clarify doubts and questions about the ro ots of the press’s freedom. In the second place, we briefly analyze t he evolution of t he press in Spa in and the fundamental stages t hat have led to the formation of a model of journali sm completely different in the two countries. Our attention has been oriented in particular o n the stag e of Franco where we try t o understand the processes th at brought the abolition o f the freedom’s press, the use of t he cons ignas and censorsh ip, even until the government held actual c ontro l of the media. This chapter r epresents the par t of the research that helps us understand t he ‘freedom of information’ fro m its roots up to the ' 70s. It also defi nes the j ournalistic context (with a particular focus into t he two Spanis h newspapers analyzed, YA and ABC ) and the control of the press during the Franco regime. Following the histor ical analysis in Chapter 3, we draw a path of the evolution of t he press i n Spain and the socio-polit ic al context during the transition. At the same time, we o bserve the American historical context and the situati on o f Am erican jo urnalism in the 1970s (enriched by a succinct and complet e r eport of the evolution of American La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 16 journalism thro ugh the most imp ortant stages and a part icular approach to the newspaper object of our analysis , The Ne w York Times ). In addition we discuss S panish-Amer ican relat ions in o rder to clarify the influence that t he United States had in the process of the Iber ian countr y’s tr ansi tion to democracy. This c hapter analyzes the Spanish historical -political frame work during t he Transi t ion and the rela tions between Spain a nd the United States duri ng those year s. At the same time we ex amine the work o f the pr ess (and in particu lar o f t he newspapers YA and ABC ) dur ing t he Transition and the situat ion of the Amer ican press in the same period, with a parti cular attention to The New York Times . In the fourth chapter, t he most important of the t hesi s, we look at the path o f the Spanish Transition between 1974 and 1977 a nd pro vide the empirical results of o ur comparative analys is on the two S panish n ewspapers. We make an analysis sheet where we analyze, thro ugh the categor ization units built in relation to the ‘cons ignas’ issued by the r egime, until which time t he Gover nment had 'real' contro l o ver the medi a in Spa in. We also describe t he results of the American Jour nal’s analysis and the statistical analys is of the three newspapers through the calculati on of the relative indices of politici zat ion, orientation and c ommitment. It is in this chapter where we carry out the specific analysis of t he internati onal editorials published in the S panis h newspapers YA and ABC and from the Americ an newspaper The New York Times between 1974 and 1977 (June). Finally in t he conclusion, we ex pose the results from o ur analysis through not only testing the hypotheses and the scope of t he obj ectives, but also by t esting the projections that have become apparent t o us from this work and the possible applications of this m et hodology in fu ture research work. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 17 Introducción y presenta ción del e stud io [La fuent e periodístic a], algo fruto de l a natur al inclinación del hombre hacia la comunicac ión y que, a l amparo de l as posibilidades dif usor as implícita s en la imprenta , define progres ivamente su carácter desde el siglo XVII y a lo largo de los períodos ‘moderno’ y ‘contempor áneo', a modo de testimonio directo e inmediato de lo acaecido y conforme a fórmulas capaces de combinar e l m ensaje notic ioso co n l a interpretación de lo narrativo, con lo literar io; e l juicio político c on la descr ipción de los más ín timos detal les de la vida cotidiana. Algo que, siempre a bajo pre c io, gen er a un f enómeno de ex traor dinaria naturaleza, q ue, con "pode r", se condujo a veces como símbo lo de libertad, de denuncias irreprimibles, o como agente condicionado r de muy di vers as escalas ideológ icas y de pronunciam ientos sociales (...). Un t exto [el docu mento periodístico] cuya c ar ga subjetiva le ha mediatizado por décadas a la hora de ser admitido en su condición de f uente histórica. Ahora bien, comprend ido en su es encia por l os eruditos de l a escuela positivi sta durante el siglo XIX, es a mediados d el siglo XX cuando se le confi rma como materia de in vestigación al aceptarse i nequívoca mente en cuan to supone de vía de aproximación al conocimi ento de las épocas pas adas 9 . La definición de la fuente periodí stica pone de r elieve la importanci a que la prensa tiene a la hora de enfr enta rse al estudio de u n det erminado acontecimiento histórico. Así señalaba el historiador Manuel Tuñón de Lara durante el I Encuentro sobre la Historia de la Prens a o rganizado en la Uni versidad del País Vasco: La historia de los medios de comunicac ión y, de ntro de ella, l a de la prensa tienen un dominio propio, una especificidad y están reclamando un status científico propio […]. La prensa es una fuente histó rica de primer orden, i nsos layable; desde l a información política 9 BRAOJOS GA RRIDO, A. en reseñ a para el li bro de CHE CA G ODOY, A.: H istoria de la prensa en Ibero América . Al far-Patronato Pr ovinci al de Huel va Quinto Centenario , Sevilla, 1993 . RUIZ ACOSTA, M. J.: Sevilla e Hispanoamér ica: prensa y op inión publica tras el d esastre de 1 898 . CSIC, Escuela de Estudios Hispano-Amer icanos, S evill a, 1996, p.16. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 24 e) Libertad de crítica (presenci a de la opinión del periodista); f) Expresi ón de los sen timientos de los protagoni stas. Las categor ías a, b y c repr esentaban el signo evidente de la influenc ia y del control que el Gobierno ejer cía en el diario y los hemos catalog ado con un signo negativo ( - ) mi e ntras las categorías d, e y f r epresentaban los signos de una v uelta a la libertad de informar por los periodistas y los hemos catalog ado con un si gno po si t ivo (+). Hemos considerado que no todas las unidades de categorizaci ón expresaban a la misma manera la presencia o la ausencia de la censura en los a rtíc ulos objeto de nuestro análisis . Por eso hemos decidido rec urrir a un sistema de ponder ación de las unidades asignando un coeficiente a cada elemento , que ha sido r epartido de forma igual entre unidades positivas y negativas, para no sesgar el análisis ya a priori. Este análisis nos había hecho alcanzar los objetivos de nuestra investigación y al mismo tiempo validar las hipótesis de partida de este tr abajo: tras la muerte de Franco, el cambio en la prensa no fu e tan rápido como general mente se piensa, porque las consignas siguieron vigentes aún durante algunos años, hasta la aprobación de la Le y de Prensa de 197 7 pro movida por el G obierno S uárez (expondremos las otras hipótesis en el c ap ítulo 1). Sin embarg o estas m ismas categor ías no podían ser aplicadas tambi én para un estudi o comparat ivo co n la prensa extranjera. Este ha r epresentado en pr incipio un obstáculo que muchas veces ha he cho surgir preguntas y discusiones con d irectores y compañeros sobre el c amino a seguir para matizar las categor ías en manera d iferente así de o btener unidades que pudiesen bien adaptarse al objetivo de esta tes is doctoral. La elección de los d iarios es pa ñoles se ajusta a los matices que hemos explicado a principio de este estu dio. El anális is del ca mbio que t uvo lugar en la prensa tr as la caída de Franco es un t ema que ya tiene una amplia l iteratura; sin embarg o nuestro La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 25 estudi o quiere ser enriquecedor a portando nu evas conclusi ones so bre el argumento. Lo que queremos demostr ar es cómo tuvo lugar este cambio y cuál fue el diario que más tropezó con la ce nsura (y en consecuencia cúal f ue la cabecera que al canz ó un mayor nivel de libertad a lo largo de este periodo). Hemos escogido esto s dos diarios porque fueron los que tuvieron una más amplia difusi ón durante los cuatro años de análisis (otro s diarios como El País por ej emplo, tuvieron maj or difusión per o solo a partir de 1976, dejando el estudio inabarcab le desde un punto de vi sta t emporal) y po rque ti enen una trayectoria y líneas editoriales d iferentes: por un lado el conservador y monárquic o ABC , y por el otro el diario católico y ‘m á s aperturista’ YA . ******************** El diario ABC , de larga tradición monárqui ca, se cruzó con la Transici ón española en un periodo de gran cri sis económ ic a de Prensa Española (empresa edi tora del di ario) que coincidi ó con el fr acaso de algunos proyectos como ABC de las Américas y la construcción de un nu evo taller en Barajas. Sin embargo la dirección de José Luis Cebr ián trajo un aire nuevo en la redacción que tuvo su reflejo también en las páginas del diari o que apoyaba, si guiendo su tr adic ión, la transici ón a la democracia a través una vuelt a a la monarquía. El d iari o YA , en ca mbio, fue uno de lo s pr otagonistas act ivos en la apertura democrática durante el periodo de la Transici ón, sobre t odo gracias a las colaboraciones del gr upo Táci to que publicó en las páginas del diar io entre junio de 1973 y febrero del 1977. El grupo Táci to era un grupo de intelectuales, políticos y periodistas españoles que trajeron ideas liberales y apostaron por una salida democrática al r égimen dictatorial. Espejo de la realidad e spañola de la época, el diario respaldó una transici ón pacífica a la democracia s in ruptura con el franquismo. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 26 Para r ealizar el sigui ente análisis del periódico estadoun idense - The New York Times - hemos t enido de trasladarnos a los Estado s Unidos para realizar un ‘estudio de campo’ a través del cual queremos reforzar nuestras hipótesis i nic iales relativas a que la prensa española tuv o un cambio t ras la caída del caudillo, ale jándose de aquel modelo de peri odismo que lo había caracter izado durante muchos a ños. Un cambio que no se tr adujo en u na vuelta a la libertad de i nformación y a desde el día siguiente la muerte de Fr anco. La estructura franquista siguió v igente t odavía por años y se tuvo que esperar hasta la aprobación de la Ley de Prensa de 1977 bajo el Gobierno Suárez para una vuelta completa a la libertad de expr esión. El estudio de The New York Times nos ayudará a entender la diferent e forma de hace r periodismo en aquellos años a t ravés de un e studio de las teo rías de func ionami ento de los medi os de com unicación y a través de un análisis estadístico, utilizand o como parámetros de refere ncia las mismas unidades de categ orizaci ón de los di arios españoles (aunque con valores abs olutos di ferentes y que explicaremos más adelante en esta investigación). Simultáneamente, el análisis nos ayudara a entender cuál fue el peso político del Gobi erno estadoun idens e en apoy ar dicho proceso. Para la elección de la muestra de nuestro análi s is hemos esc ogido todos los editoriales ‘internacionales’ pu blicados por los tres peri ódicos d iarios durante los cuatro años objet os de nuestr o estudi o. Esto ha su puesto una observaci ón preliminar de todos los editoriales publicados entre ener o de 1974 y junio de 1977 en los diarios para tener una muestra que fuese representativa y que no fuese sesgada desde el principio. En esta segunda muest ra hemos localizado 1 .843 ed itoriales ‘internacionales’. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 27 Esta segunda etapa ha sido esen cial para la construcción y el per feccio nam iento de las que representarán las bases de nuestro estudio: las unidades de categorización. La construcción de est as categ orías ha seguido criterios abstr aídos directamente de los editoriales por que las ideas o las not icias se vuelven más confrontables y cuantific ables s in comprometer o desmenuzar los textos las qu e transmiten 16 . En este marco c ientífi co se ha desarrollado la pr esente tesis d octor al que está organizada en dos gr andes bloques. El pr imero, teórico, que comprende los capí t ulos 1, 2 y 3, y el segundo (capítulo 4), donde exponemos los resultados de nuestro análisis y las conclus iones. En el capítulo 1 ex ponemos los objetivos y las hipótesis de nuestra investigación y anali zamos críticament e y en manera sintética los estud ios prev ios sobre el tema de la transición y los e studios q ue se encua dran en el mismo marco teórico de la presente t esi s doctoral. A partir de la e volución histórica de estos estudios, colocamos nuestro trabajo en un determinado contexto teóric o y presentamos nuestra metodología que, haciendo hinc apié a los estudios clásicos y al modelo propuesto por Violette Morín, ha sido revisada y adaptada a los objet ivos de nuestro análi sis. Es este el capítulo d onde delimitamos el objeto de nuestro estud io y el marco ci entif ico a través del cuál reali zamos el anál isis de los edi toriales int ernacionales. El capítulo 2 se compone de dos partes: una parte teó r ica, y o tra donde analizamos el contexto his tórico del per iodismo español. En principio intentamos trazar un camino histórico de la ev olución de la libertad de expresión que nos ay udará a esclarecer dudas y cuesti ones pendientes sobre las raíces de la liber tad de prensa. En segundo lugar analizaremos brevemente la ev oluci ón de la pr ensa en España y las etapas fundamentales que han llevado a la for maci ón de un modelo de periodismo 16 MORÍN, V.: El tratam iento periodístico de la info rmación . ATE, Barcelona, 19 74, p.37. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 28 así d iferente entre los dos país es. Nuestra atenci ó n se ha o r ientado en part i cular sobre la etapa franquista con el fin de interpretar c uales fueron los pro cesos que llevaron a supri mir la libertad de pr ensa, como fuero n util izadas las consignas y la censura, y hasta cuando tuvo realmente lugar el contr ol de los medios de comunic a ción por parte del Gobi erno. Este capítulo r epresenta la parte del estudio q ue nos ayuda a entender cuál ha s ido la “libertad de informaci ó n” desde sus r aíces h asta los años ’70. Ha defin ido también el contexto peri odístico (con un enfoque p articular a los dos diarios espa ñoles anali zados, YA y ABC ) y el contro l de la pren sa durante el franquismo. Siguiendo el análisis his tórico, en el capítulo 3 trazamos un recorrido de la evoluci ó n de la prensa en España y del contexto político -social durante la Transició n. Al mismo tiempo observarv amos el contexto hi stórico estado uni dense y l a s ituaci ón del periodismo americano en los años ‘70 (enriqueci do por un sucinto y completo relato de la evolución del per iodismo estadounidense a trav és de las et apas má s importantes y un enfoque part icular al d iario objet o de nuestro análi sis, The New Yo rk Times ). Además anali zamos las relaciones de aquel país con España, en la óptica de esclarecer la influencia que los Estados Unidos tuvieron en el proceso de Tran sic ión hacia la democracia del país ibérico. Este capítulo anal iza e l marco histórico-político español d urante de la Trans ición y las r elaciones de Espa ña con los Estados Unidos durante aquellos a ños. Al mismo tiempo, examinamos el quehacer de la prens a (y en concreto de l os di arios Y A y ABC) durante la Transi c ión y la si tuac ión de la prensa estadounidens e en el mismo periodo, con una atención particular al di ario The New York Times. En el capítulo 4, el más imp ortante de la tesis, hacemos un recor rido de la Trans ición española entr e los años 1974 y 1977 y proporcionamos los resultados empíricos de nuestro análisis compa rativo sobre los dos di arios espa ñoles. Realizar emos una fic ha La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 29 donde analizaremos, a través las unidades d e categorización constr uidas en relación a las que eran las consignas dictadas por el R égimen, hasta qué momento el Gob ierno tuvo un ‘real’ control sobre los medi os de comunicación en España. Igualmente describimos los resultados del análisis del d iario americano y el a nálisis estadístico de las t res cabeceras a través del cálculo de los relat ivos índices de poli tización, orientaci ón y compromiso. Es en este cap itulo donde realizamos en concreto el an álisis de los ed itoriales internacionales p ublicados en los diarios españoles YA y ABC y en el diari o estadounidense The New York Times entre los años 1974 y 1977 (juni o). Finalmen te, en la conclus ión, expondremos los resultados de nuestro análisis a t ravés la comprobación de las h ipótesis y el alca nce de los o bjetivos, sin o tambi én de la s proyecciones que nos han surgido de este tr abajo y las posibles ap licaciones de esta metodología en fu turos tr abajos de investi gación. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 30 1. OBJETIVOS, MARCO TEÓRI CO Y MET ODO LOGÍA 1.1 Objetivos Esta investigaci ón representa una evo lución del proyecto presentado en el Trab ajo fin de Máster El papel de la pren sa en el sistema informativo español a ntes y después la caída del franquismo (1974-1977) . A dicho tr abajo hemos añadido una explotación a fondo de los ej emplares del diario ABC , adjuntando un doble estud io compar ativo. P or un lado hemos analizado tambi én los datos de otr o diari o español, YA , con el obj etivo de investigar la manera de actuar de la prensa t anto durante la existenc ia del r égimen como tras la caída de este. Por el o tro, hemos estudiado, apl ic ando la misma me todología de anál isis de contenido, al diario The New York Times , para evidenciar aún más la s d iferencias entre un sistema ‘contr olado’ por el Gobierno (espa ñol) con un periodismo sin c ensur a. Este último análisis resultará muy interesante porque nos ofre cerá una visión diferente del peri od ismo español tras la caí da del régimen franquista. La muerte de Franco no coinci dió con una v uelta a la libertad, sino que demostr ó que todavía siguieron vigentes las consignas o cultas del Gobierno. La transici ón como fase histórica y de cambio para la prensa fue l enta y gradual: la libertad que todos l os periodistas es peraban t ardaría en llegar. A t ravés de este estudio comparativo pondremos de relieve cómo las cabeceras españolas, tras la muert e de F ranco, todavía seg u ían y respectaban las con signas ‘ocultas’ del Gobi erno. El objetivo general de la presente i nvest igaci ó n consiste en analizar los cambios producidos en la estr uctura de la prensa española a t ra vés el estudio de dos d iarios distintos a m itad de los años 7 0 del s iglo XX, así como estudiar la manera en la que La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 31 los mismos trat aron las informaci ones de carácter polític o internacional. Analizar la evolución de la prensa y el control que el Gobi erno ejerció sobr e aquella ser ía la forma más concreta par a averiguar la t ransformaci ón que se pr odujo a lo largo de esta temporada. El obj etivo específico de este t rabajo es un análisis longitudinal de los cambios ocurridos entre los años ‘74 - ‘77 en los dos r otativos españoles, un per iodo de t iempo sufici ente para evaluar por un lado el control del Gobierno sobre la pr ensa y, por el otro, el nuevo curso abierto durante la Transición y la proclamación de la nueva Ley de Prensa del 1977, hasta llegar a la celebración de la elecc ión g eneral en Junio del mismo año. Concretamente queremos clarificar s i la caída del Rég imen co incidió con una r enovación de la prensa española o si todav ía siguieron las l imitaci ones de las libertades de expresión para los periodis tas. La elección de investigar este proceso en editoriales internac ion ales se m ueve a raíz de entender la evolu ción del fenómeno d e la censura también desde el ex terior porque como escribí a Virally: [...] probab lemente no existen ya sectores de activida d pública susceptibles de ser tratados aisladamente, en un marco purame nte nac ional, sin tener en cuenta l as repercusion es que las decisiones adop tadas pu edan producir más allá de las fronteras, los factores ext eriores que ejercen i nfluenci a en el pla no naciona l, o l os acue rdos intern acionales a sumidos o a adoptar . En pocas palabr as existe un a dimensión internaciona l de casi tod os los pro blemas inte rnos 17 . Para lograr ambos objetivos hemos revis ado los estudios abordados hasta ahora sobre el tema y los hemos enriquecidos con otr a forma de análi sis, que nos ayuda, a través de la creación d e las unidades de categor izac ión, a realizar una investigación comparativa entr e más cabeceras. La elabo ración y el estudio de las distintas unidades de catego rizaci ón nos permiten un análisis cr ítico de los r otativos, a trav és 17 VIRRALLY, M .: L’Ét at face à l’O rganisation Mond iale . Li brairi e A rmand Colin , Paris, 1972 , p.6. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 32 del cual podemos observar el término de la c ensura y del control del Gobi erno sobre la prensa, si de verdad se hubo, durante la Transi ción. El alcance de estos objetivos ha sido posible a t ravés un estudio comparat ivo entre los dos di arios es pañoles: hemos anali zado sus pos ici ones frente al régimen y la evolución q ue tuviero n durante estos año s. El desarro llo de est a estructura nos permitirá anal izar las diferencias y las seme janzas ent re los dos rotat ivos sobre los mismos temas, pon iendo de r elieve sus posiciones fre nte a la transformación que estaba madurando en la soci edad española. La construcción de las categor ías de anál isis ha s ido realizada c on el objetivo d e evaluar el cambio en e l r espe to de las consignas que se produjer on en los dos diarios durante la Trans ición. La investigaci ón se convi erte, as imi smo, en un camino relevante para compa rar las d is t intas maner as de tr abajar que tuvieron r elevantes rotativos de información g eneral - ABC y YA - durante el rég imen franquista y a la desaparici ón de éste. Aunque de maner a secundaria, el estudio marca igualm ente la transformación que se ha producido en la sociedad española hac i a la for mación de un Estado democrático. De esta forma se analizar á la influencia q ue los actores internacionales (los Estados Unidos en nue stro caso particular) han podido t ener en la formación y en el cambi o que maduró en Espa ña . A este pr opósi to analizaremos el rol que tuvieron los EE.UU. hacia la reali zac ión de dicho proceso. Un ter cer objeti vo ha sido alcanzado a t ravés un segundo análisis co mparativo ent re los dos diarios e spañol es y el rotativo estadouni dense, per spectiva que nos permitirá estudi ar las d iferencias existentes en aquel periodo entre los dos sistemas de informaci ón. S imultáneamente aver iguarem os cuáles eran las relaciones exis t entes entre los dos países y sobre t odo el peso político y la i nfluenc ia que los Estados Unidos tuvieron en este proceso democrát ico (c uarto obj etivo). La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 33 La creación de las categ orías ha sido r ealizada t ambi én en la óptica de este segundo estudi o del d iario no rteamer ic ano con el pro pósito de contrastar los datos que anali zaremos en los dos diarios espa ñoles con los datos recogido en el rotativo estadounidense durante el mismo periodo para establecer cual er an las diferencias en la for ma de relacionarse con los acontecimientos de otros paí ses. El análisis h istórico, realizado a pr iori sobre la pr ensa en España y EE. UU., y la construcción de determinadas unidades de categori zación que se ajustaban a par ámetros de comparaci ón entre los dos sistemas, nos ha perm itido construir un modelo de análisis que en futuro podrá ser empleado por otros inves tigador es en di ferentes estudi os comparat ivos de la prensa en otros p aíses. En relación a estos objetivos y con el conocimi ento adqui rido acerca de la influencia que el régimen franqu is ta tuvo sobre los medios de co municación social (considerando la prensa en nuestro caso particular) podemos plantearnos las si guientes preg untas de i nvest igación: 1. ¿Cuál fue el cambio producido en las noticias que los rotat ivos españoles emitían y distribuían a sus abonados después d e la mu erte del general Francisco Franco? 2. ¿Independizarse del régimen fue la ver dadera independen cia (par a los dos diari os españoles )? 3. ¿Había d iferenci a entr e los do s diarios españoles en el respe to de las consignas y en la manera de enfrentarse a los cambios que se pro ducían en aq uel tiempo en e l sistema político español? 4. ¿Cuáles eran las d iferenci as ent re la prensa española y estadounidense frente a los aconteci miento s internaci onales? 5. ¿Qué influencia tuvieron los Estados Unidos en la Transi ción española? La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 40 Por otra par te YA era el diario de la Editorial Católica, fundado po r Ángel Herrera Oria, para remplazar a otro rotativo, El Debate , suspendi do en 1936. Aunque fue ésta funci ón que tuvo en princi pio, el diario católic o demostró ser uno de los per iódi cos más activos en la petición del cambio du rante la Transición. Estas posiciones d iferentes nos ayudaran a estudiar la Trans ición desde una doble perspectiva, amén a elaborar dos marcos di sti ntos de cara al cambio en la historia de España en el si glo XX. La elección de The New York Times tiene sus ar g umentaci ones en el r ol y prestig i o qu e el diario tenía y tiene t o davía hoy en día en el mundo de la informaci ón. Clas ificado ya entonces como “ el mej or o casi-mejor diario de los Estados Unidos ”, el r otativo había una célebre y gr an influencia también fu era de los confines nacionales. Todos factores que otorgaban al ro tativo un rol presti gioso entr e la ‘elite’ de los dia rios má s importantes del mundo 24 . Simultáneam ente, su elección queda just ificada por el hecho de efectuar un estudio comparativo con un sistema (liberal) d iferente del espa ñol. A este propósito es importante aquí señalar los matices en los que se encuentran las raíces de esta investigación y la voluntad de enfrentarnos a u n estudio de tipo comparativo. 24 MERRILL, J .C. y FISHE R, H.A .: The Wo rld’s Great D ailies. Profiles of Fifty Newspapers, Hastings House, New Yo rk, 1980, pp. 220 - 222. TEXTO ORIGINA L: “ […] th e best or near - best n ewspaper in t he United States ”. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 41 1.3.2 Perspectiv as me todológicas de un estudio compar ativo entre los modelos period ístic os Como ya hemos señalado es menester dividir el sistema de información mundial en tres gr andes grupos según la clasificación más ut ilizada y una de las más recientes propuesta por Hallin e Mancini . Sin embarg o exis ten otros autores que han for mulado t eorías d iferentes alrededor de este concepto ya en la segunda mi tad del s iglo XX. Sibert, Peterson y Schramm 25 en 1956 identifi caban a la pr ensa como un espejo del sistema de control social sobre el que se han impulsado las relaciones entre personas e ins t ituci ones. A partir de esta definición señalaban la ex istencia de c uatr o modelos de periodi smo: a) el modelo autoritario, donde la prensa es en las manos de quien ejerce el poder y se si rve de esta para inf ormar el pueblo en funci ón de sus objet ivos políticos (es el caso del Rég imen de F ranco); b) el modelo liberal caracter izado por la veracidad de la noticia como valo r absoluto y libre de cualqu ier condicionami ento o poder soberano, donde el lema es “ Pequeños medios de comunicación representan diferentes puntos de vista políticos, desde los cuales el lector pu ede seleccio nar ” 26 . Cabe aquí señalar que en los últi mos años el desarrollo de la prensa y del sis t ema mediático en los EE.UU. ha llevado el poder a concentrarse en las manos de pocos editores con consecuencias g raves por el contenido de las not icias ; c) el modelo comunista- soviético, i nspirado en los pr incipios marx istas, considera la v erdad como contenido dogmático y es caracterizado por una audiencia que no sabe distinguir el ver dadero del fal so, teniendo la nec esidad de una ay uda exterior (p or parte del gobierno); 25 SIEBERT F.S, PETERSON, T. y SCHRAMM, W. L. : Four Th eories of the Pr ess The Authorita rian, Libertarian, Social Resp onsibility , and Soviet Communist C oncepts o f What th e Pres s Should Be a nd Do. University o f Illinoi s Press, Chicago, 19 6 3. 26 Ibídem , p.4 . Texto original: “ sm all media units repres enting different politica l viewp oints, from which the reader could sel ect ” La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 42 d) por último el modelo de la r esponsabilidad social, que t iene su f undamenta en la incapaci dad por parte de la prensa de formar una opini ón públ ic a y en la necesidad de la intervención del Es tado. Kapuscinski más r ecientemente señalaba que exist en dos escuela de periodismo en el mundo que corresponden a sus respectivas f ilosofías: la escue la del per iodis mo anglosajón, caracterizada por la objet ivi dad de la noticia que presenta los hechos tal y como ocurren sin interpretación subjetiva, donde la p rensa desarrolla su f unción de cuarto poder; y la escuela del periodismo continental donde los diarios representan un i nstrumento de partidos y de gobi ernos transformando la prensa en un actor más de la lucha polític a 27 . Estas teor ías , que nos han sumin is t rado datos relevantes alrededor del sistema periodístico mundial y su evolución en los años, han sido las ba ses para explor ar estas diferencias en la manera de hacer per iodis mo entre España y los EE.UU. En concreto para r eali zar el estudio comparat ivo con el modelo estado uni dense hemos escog ido The New York Times (NYT) por su tr adición e i mportancia en la prensa estadounidense, sino también por su pr estigio y larga difusión a nivel internacional. El d iario, fundado por Henry J. Raymond en 1851, representa el modelo de refer encia del periodismo moderno, con contenidos lejanos del sensaci onalismo de sus competidores y caracteri zado por la imp arcialidad de las informaci ones. Un d iario que ha representado y que sigue r epresentado en la actualidad, un referente en el mercado mundial de las noticias. E n las palabras del soci ólogo nort eamericano No am Chomsky, The New York Times tiene un rol espec ial 27 REIG GA RCÍA, R. (dir. ): La dinámica p eriodística. Perspect iva, contex to, métod os y técnicas . Ám bit os pa ra la Comunicaci ó n, Sevilla, 2010 , pp. 64 - 65. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 43 en el mundo de la información amer icana, “ It creates history ” 28 como él m is mo afirmó en el documental ‘ Manifacturing Consent ’ 29 . La elección de la mue stra se ha realizado a trav és de un análisis de los dos diarios españoles custodiados por la Hemeroteca Municipal de Sev illa. Es aquí donde se ha realizado la primera part e del trabajo de campo con el desglose de los periód i cos, ya que la colecci ón del diar io YA no esta di g italizada. La segunda parte del trabajo ha supuesto nuestro desplazami ent o en los EE.UU., donde a través el acuerdo con alg unos profesores de la Florida Inter national Universi ty, he mos tenido la posibilida d de terminar nuestra investigación. Nuestra estancia se ha pro long ado durante más de un año, tiempo necesario para realizar la consulta del d iario NYT y de los libros y de los documentos guardados en los archivos de la Flor ida Inter national Universi t y en Miami y en la M iami Dade Main Library. 1.3.3 La sel ección d el periodo históric o: un nuevo m odelo d e análisis El estud io ha sido realizado en los t res di arios menci onados entre los años 1974 y el 1977, siguiendo el camino de la prensa hacía la li bertad, alcanzada solamente y de manera defini t iva en 1977 con la Ley promovida por el Gobierno Suárez, y que nos han llevado a la si guiente muestra fi nal. 28 Trad.:” Crea la histor ia ”. 29 . http:/ /www.i nformatio nclearinghouse.info /articl e12972.htm Document al co nsultado el 20 de julio de 2 012. Cho msky en este docu mental real izado en 1992, ana li za el rol d e los medias en l a soci edad y la existencia de una estructura de po der en el mer cado americano de la i nformación. Utili za como referenci a el ‘case stud y’ (caso de estudi o) de la cobertur a de dos acontecimi entos sa ngri entos po r parte de l os medias: el masacro de Cam boya y l as a troci dades en Ti mor Oriental entre 1975 y 1979. El diario ana li zado es el Th e New York Times . El estudio po ne en re li eve como el diari o cubre co n gran cantidad de informació n los aco ntecimient os de Camboya, i gnorando casi totalm ente el acaecid o en el Timor Oriental, en la que puede ser bien defi nida como una ‘agenda setting’ del ro tativo. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 44 En t otal hemos analizado 1.843 editoriales internacionales que han sido p ublicados en las pág inas de l os tr es diarios obj eto de nuestra investigación en los que hemos encontrado 3.330 unidades de categorización. En principio hemos cons iderado la oport uni dad de construir u na t abla de números aleatorios par a analizar solo algunos ejemplares de las ca beceras en este per iodo. Aunque así nos habríamos arriesgado caer en un sesgo de la investi gación, por que este suponía un anális is previo de todas las cabeceras a lo largo de los cuatro años para localizar los días en los que los rotativos publicaron un editorial internacional. Este límite metodológico, amén de la voluntad de obtener un resu ltado más acertado de acuerdo con los o bjetivos planteados en este t rabajo, nos ha hecho ejecutar un estudi o que implique el manejo de una cantidad enorme de datos. El criterio en la elecci ón de la fecha ha si do motivado por la visión di ferente que hay todavía alrededor del comienzo de la Trans ición. Siguiendo la definición de los políticos Maravall y Santamaría que af irman : “ período de t ransición política La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 45 (democrática) se def ine como el espacio de tiempo que discurre entre la crisis de un régi men autoritario y la in stauración de un sistema político democrático ” 30 , hemos elegido como fechas l ímites para nuestr a investigación el 1974, año de cr isis del Rég imen , tras la muerte de Carrero Blanc o el año anterior, y caracter izado por el estado de debi lidad de salud del Caud illo, y el 1977, año de las pr imeras elecciones demo cráticas de spués más de cuarenta años. A partir de esta definici ón de los límites temporales, hemos elaborado el siguiente modelo de referencia: Un modelo que, a partir de los acontecimientos más importantes de aquel periodo, qui ere r epresentar una nueva perspecti va de análisi s de la Transición a través etapas bi e n definidas y conceptualizadas desde un punto de v ista hi stórico y político. 30 M ARAVALL, J. A . y S ANTAMARIA, J.: "El cambio polí tico en España y las perspe ctivas de la democraci a", en O'DONNELL, G., S CHMITTER, P. y WHITE HEAD L. (Eds.) : Transiciones d esde un gobierno autoritario: E uropa Meridional . Paid ós, Bueno s Aire s, 1988 p. 114. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 46 1.3.4 El ed itorial int ernacional com o suj eto de investigaci ón La elección del géner o periodís t ico a analizar ha si do o tro importante pu nto de debate a la hora de definir el marco del presente trabajo. La pr imera etapa ha si do la de enfrentar se a una revisión de la l iteratura existente sobre el género periodísti co como objeto de investigación científica. El concepto comienza a desarrollarse en España a partir de la dé cada de los años sesenta del s iglo XX (igualmente encontr amos algunos ejemplos de este concepto al final del siglo XIX ) sobre t odo graci as a l periodista sev illano Joaquín Francisco Pacheco, q ue apostó por el peri odismo cómo un género literario in dependiente. A t al propósito el profesor Muñoz señala que “los géneros peri odísticos son las diversas modalidades de creación lingüística que se caracterizan por a comodar su estructu ra a la difusión de noticias y opiniones a través de los medios de comunicación social” 31 . Representan los códigos de la información, a trav és los cuales los lectores reciben las noticias . A partir de este concepto es importante operar una g ran divi sión genéri ca que distingue los hechos y las opi niones sobre aquellos. Al clasificar los géneros periodísticos se establecen tradicionalmen te tr es ni veles de informaci ón a los q ue Charles Morris at ribuyó tres respecti vas propiedades de lenguaje: informati va (genero informati vo puro), valorativa (genero interpretativo) e inici ativa (genero de opinión) 32 . Esta clasificación nos p roporciona una d ivisión drástica que deja fuera del alcance los niveles inter medi os, p uesto que la infor mación tiene un carácter variable y muchos formatos de not ici a s no guardan formas que encajan en un deter mi nado modelo. Es 31 MUÑOZ, J. J.: Redacción periodística. Teoría y práctica . Librería Cervantes, S alamanca, p. 121 . 32 Ibídem , p.1 23. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 47 por eso que el profeso r Muñoz nos proporci on a una clasific ación diferente donde se establecen cinco ni ve les ( informati vo puro, ambi guo mixto de información e interpretación, interpretati vo, ambiguo -mixto de interpretación y o pini ón, opin ión) que garantizan una m ay or flexibi lidad. Los estudios ex istentes nos dan una per spectiva de un escenar io muy limi tado en España r especto al periodismo continental por lo que conc ierne a l g énero de opinión, ya que el editorial apa reció como genero determi nado en España so lo a principio del si glo XX. F ue Ángel Herrera Oria, di r ector de El Debate , quien por primera vez definió la figura del editorialista dando as í el primer gran paso hacia la definición de este género. Sin embargo, la profesora Ruiz Acosta identifica el primer ejemplo de editorial en España ya en el siglo XIX , en el d iario sev illano El Porvenir , de Antonio Mar ía Cisneros, en la primera página con una sección ded icada den ominada “part e editorial” 33 . A part ir de este r elato histórico- científico, hemos eleg ido el ‘e ditorial’ entre los distintos géneros p eri od ís t icos para la realización de nuestro análisis por que representa “ la expresió n de la conciencia, valores y creencias del periódico ” como señalaba Pulitzer. En concret o es el géner o que califica la op inión del p eriódico sobre la noticia, ofreciendo un a clara y evidente r epresentación de la or ientaci ó n de la cabecera, y cali ficando simultáneamente el lector que se r efleja en él. En las palabras de Fernández Barrero: El editorial es un género periodís tico autóno mo [ …] El p eriódico, como i nstitución manifiesta a través de este género su postura ante tem as de actualidad, de especial relevancia para el m edio, a t ravé s de su interpretac ión y valoración argumentada. Esta es la función 33 RUIZ ACOS TA, M.J .: “El Porvenir. El sentir d e un diari o sevill ano en la difícil co yuntura de 1848” en Ámbitos , 1, Sevil la, 1998, pp. 275 - 287. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 48 genuina del editorial, que otras veces, estraté gicamente, desliza por el t e r reno de la explicación y el análisis de los hecho s sin ofrece r una op inión explici ta 34 . Dovifat, catedrático alemán fundador del Instituto de Periodismo en Berlín, fue el primero en califi car a la opi nión como la parte más importante de un periódic o, defi niéndola como “ u n conj unto de forma periodística destinadas en conseguir la labor de convencimiento y persuasión con vistas a la creación de opinión, que efectúan los medi os de comunicación por medio de la fu erza probatoria d el pensamiento y de los hechos ” 35 . A partir de este estudio, Martínez Albertos completó la defini ción de editorial, señalando: “ El artículo periodístico sin firma que explic a, va lora y juzga un hec ho noticioso de espec ial importancia. Este juicio colec tivo e institucional se formula de acu erdo con una convi cción de orden superior que refleja la postura ideológica de cada periódico” 36 . ********************* La dec isi ón de estud iar los editoriales internacionales es el pu nto de fuerza de nuestro estudi o, en cuanto no tenemos constancia, h a sta el momen to de r edactar la presente t esis , de estudios comparat ivos que analizaron la Transición Española desde esta perspectiva. De acuerdo con el efe cto sugerido por L ippmann 37 en 1922, según el cual el estudio de noticias o editor iales extr anjeros a yuda al públ ico a acercarse al mundo exter ior anali zando aquel que se encuentra más allá de su posib ili dad de conocimiento directo, la elección de editoriales internaci on ales ha sido moti vado en la voluntad de realizar un anál isis de la censura y del contr ol de la prensa tamb ién sobre temáticas 34 FERNANDÉZ BA RRERO, M. A.: El edit orial en prensa: un género periodí stico abierto al debate . Comunicaci ón So cial, Sevilla, 2003, p.237. 35 SANTA MARÍA SU ÁREZ, L.: Géneros p ara la persuasió n en p eriodismo . Fr agua, Madri d, p.11 . 36 Ibídem , p.6 5. 37 LIPPMANN, W.: Public Op inion. MacMi ll an, New York, 19 22. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 49 ‘internacionales’, amén del hecho qu e solamente un estud io así estr ucturado nos puede per mitir de reali zar en una s egunda fase también un análisis comparat ivo con los editoriales internaci o nales public ados durante el mis mo per iodo por el di ario americano The New York Time , poniendo de relieve cuales er an las d iferencias existentes ent re los dos modelo s de per iodismo tambi én tras la caída del Rég imen franquista. En este sentido la profesora Moreno Espinosa establece u na clasif icación ent re los editoriales que tr atan temas inter naci onale s y todos los otros que divi de a su v ez en dos categor ías : temas de implicación soc ial para el lector medio, noticias de interés nacional y que a demás tendr án unas reper cusiones directas en la soc iedad, y tema de conflicto que repr esentan los editoriales que t ratan la defensa o la ex posici ón de un opinión c oncret a sobre un determi nado tema. Centrando la atención sobre los ed itoriales internacionales, que co nstituyen la base de nuestro estudi o, la profesora Moreno Espi nosa los califica como edi toriales de “ gran importancia histó rica o de directa repercu siones sobre nuestro país, para que un tema internacional merezca el preciado espacio del editorial mismo ” 38 . Sin embargo el mundo académico estadounidense ha defin ido en m anera diferente el concepto de noticias internacionales. Porter, Weaver y Evans defi nen como extranjeras todas las noticias repor tadas desde fuera de los Estados Unidos. Larson añadí a a esta def inición el concepto de cualqu ier not icia q ue mencionara un país distinto de los Estado s Unidos, quitando el contenido temático o su lugar de ocurrencia 39 . 38 MORENO ESPINOSA , P.: “ Géneros para la persu asió n en pr ensa: los editoriales del D iari o El País” en Ámbitos , n.9- 10, 2 003, Sevill a, pp. 225 - 238. 39 Ibídem , pp. 3 37 -338. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 56 régimen autoritario es disfunc ional y anacrónico respeto de una sociedad m ás secularizad a, industrial y c ompleja 48 . En palabras de su majestad el Rey de Espa ñ a, Juan Carlos I: “ La transición es la aventura del pueblo español que sale al e n cuentro de su propia historia, cuya memoria nun ca había perdido, y la rescribe en términos actuales, eli minando escorias a cumuladas en su interior durante siglos ” 49 . Samuel Phillips Hunt ington situaba la tr ansici ón polít ic a española dentr o la “tercera ola ” democratizadora en el modelo de cambio que él defini ó como transformación 50 . Este ej emplo español ha si do considerado por muchos investigadores como el modelo de referencia de lo s procesos que tuvieron por escenario Hispanoamérica y el Este de Europa, también si, según Kenneth Maxwell 51 , esto s países n o presentaban las mismas caracter ís t ic as que España, donde ya se hab ía favor ecido un desarro llo económic o y unos cam bios soc iales. El estud io de Ju an Fr ancisco Fuente Aragonés pone de relieve cómo ya en 1976 , Adam M ic hn ik, líder del sin dicato polaco Solidaridad , propuso la ‘vía española’ como 48 LÓPEZ PINT OR, R.: La op inión pública e spañola: d el franquismo a la d emocracia . CIS, M adrid, 1 982, p. 202. 49 TU SE LL, J.: Historia de la Transición (1 975 - 1986) . Alianza, 1996 , Madrid. 50 HUNTINGT ON, S. P.: La Tercera Ola. La democ ratización a final es d el siglo XX , Paidós, Barcelona, 19 94. En su obra, Hunting ton hace un estudi o comparado entre treinta y cinco países del paso desde el autoritari smo a l a democraci a entre 1 974 y 199 0, disti nguiendo tres mo delo s de cambio: l a transformación (do nde coloca Esp aña), donde son las c oali ciones al po der quienes impul san el cambio hacia la democr acia; el traspaso , cuando el pr oceso de democr atización es impulsado po r una acció n conjunta entre l os o rganismos de po der y lo s grupos de oposició n; el reemplazo , donde son lo s grupos de opo sición a iniciar y a l levar a cabo el pro ceso democratizador. 51 Para un estudio comparati vo entre l a transici ón española y otros modelos, véase entre otro s: MAXWELL, K.: “ Spai n’s Transitio n to Democr acy: A model for Eastern Europe ?”, Proceedings of the Academy of Political Science , vol. 38 , nº 1 , The New Eu ro pe: Revol ution in East - West Relatio ns, 19 91, New York, pp. 35-4 9; HUNTINGT ON, S.P.: La Tercera Ola. La dem ocratización a finales d e siglo XX , Paidós, Barcelona, 19 94; O’D ONNEL G., SCHMITTER, P y W HITEHEA D, L. : Transitions from Authoritarian Rule: Tentat iv e conclusions about uncertai n Democ racies , Johns Hopk ins University Pre ss, London, 1 986. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 57 alternativa al bloqueo polític o que vi v ía Polonia en la ú lt ima et apa del régimen comunis ta. Cua ndo, cator ce años después, e staba a punto de cerr arse el ciclo de las transici ones pol íticas, el politólogo italiano Giuseppe D i Palma co ncluía su balance de la tercera ola afirmando que “ la experien cia española ha ofreci do un prototipo nuevo, previamente no ensayado ” 52 . ****************** Empezaremos desde aquí con la de finición de Trans ición, intentando aclarar las dudas de sus límites t emporales. Trazaremos un r ecorrido de estos estudi os, para marcar las fechas que hemos escogido para llevar a cabo nuestra investi gación. En la segunda par te tr as esta def inición, e nfocaremos n uestro análisis en las investigaciones sobre el contr ol de la prensa en esto s años que nos pr oporcionarán una perspectiva de la influencia de los me dios de comunicación en la soc iedad española, hasta llegar a estudios más espec íficos sobre la prensa, con el análisis de la metodología que se aplicará también a este trabajo. En las palabras del jurista y político Raúl Morodo, la transici ón española es: el cambio de un régimen totalitario, que se inicia en 1936, a una monarquía democrá tica, formalizada en la Constitu ción de 1978, es uno de los fenómenos políticos conte mporáneos más sorprenden tes y atípicos. [...] un cambio desde la l egalidad […] no ha habido una simpl e revisión o alt eración parcia l del rég imen en vigo r sino una rad ical susti tución del mism o 53 . Hay algunos investi gador es que marcan el comienzo y el final de la Transici ón Española entr e el año 1975, con la muerte de Franco, y el 1978, momen to en el que s e 52 FUENTE ARAGONES, J.F. “Ce que les espagnols appellent la tr ansition. Evol ution historique d’un concept- cl é“ en Melanges de la ca sa de Velazqve s [en ligne] , 3 6-1, 200 6, Madrid, pp.131- 149. 53 MORODO, R.: “Transició n polí tica” en AA . VV.: Diccionario del sistema p olítico esp añol . Akal, Mad rid, 1984 , p.875 La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 58 proclama la nueva Constituci ón, m ientras hay otros que apoyan la i dea que esta etapa histórica se concluyó en 1982 con la victoria de las elecci ones d e par te del PSOE de Felipe González. E s este el pensamiento, entre otro s, de la profesora Núñez de Prado que afirma “ Hay quien se desencanta por la fecha de aprobación de la Constituci ón (diciembre de 1978) y hay quie nes alarga el proceso hasta 1982, en momento que los socialistas ascienden al poder ” 54 . Siguiendo esta línea el profesor Mario Caciagli propone un modelo diferente: distinguir dos diferentes transiciones. La pr imera, que él defino como ‘t ransición insti tuc ional’ que t uvo lugar entre la p roclamaci ón como Rey de España de Don Juan Carlos el 30 de noviembre de 1975 y se procrasti nó hasta la entrada en vigor de la nueva Constitución el 29 de dici embre de 1978. La segunda, la ‘transici ón polít ica’ que comenzó a la vez el 3 de julio de 1976 con el nombrami ento de Adolfo S uárez a l Gobi erno, para acabarse el 28 de octubre de 1982 con la primera victoria elector al del PSOE 55 . Raymond Carr y Juan Pablo Fusi, unos de los primeros a investi gar en este campo, dan por terminada la Transición con la celebraci ó n de las elecciones generales de 1977, año que hemos elegido tambi én nosotros para llevar a cabo esta inves t igación. A juicio del hi storiador Juan Carlos Pereira Castañares: La transfor mación pacífi ca de una dictadura autoritaria en una democracia; la madurez del pueblo españo l que apostó por el ca mbio sin ruptur a ejerciendo p ermanente mente un derech o al voto libre negado desde 1936; el consens o de las diferentes f uerzas políticas en todos aquellos temas consid erados de interés general y no pa rtidista, y de forma muy especial en el 54 NÚÑE Z DE D E PRA DO Y CA LVELL, S.: “ Aproximació n a un model o teórico de Transici ón Española y su re flej o en l os medi os de comunicación” en TUS EL L, J. y SOTO CA RMONA , A . (dire ctores): Historia de la Transición y consolidación democrática en Es pa ñ a ( 1976- 1986). T ransición y consolidación. Estr uctura terr itorial del Estad o . UNE D, Madri d, 1995, p. 197. 55 CACIAGLI, M .: Elecciones y p artidos en la Transició n española . CIS, Madri d, 1986, p. 7 - 9. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 59 proceso de elaboración de la Constitución de 1978; la superac ión de una difícil cris is económica en parale lo con un cambio político; la resoluci ón en g ran parte del probl ema nacional mediante la creación del Estado de l as Autonom ías; la superación del ai slamient o internacional y de los recelos pol íticos h aci a E spaña de una gr an par te d e la sociedad internacional, insertand o a nuestro país de forma completa e i ncluso privil egiada en organismos internaciona les y, muy especialmente, en Europa, con el ingreso en la Comunidad Europea; la transformación social que a través de un proceso de mod ernización acelerado ha convertido a España en uno de los países más avanz ados de Europa ; la renovación cu ltural que se aprecia en todos los sectores del país. Éstas y otras razones son suficientement e importante s para calif icar a la Transición esp añola hacia l a democrac ia 56 . También el profesor Carlos Barrera comparte esta visi ón, si bien se ñala que: Por tardo f ranqui smo suele ent enderse el periodo comprendido en los últimos die z o quince años en que el ré gi men de Franco t endió una cierta apertura debido, sobre todo, a dos factores: la liberalización económic a, favo recida por el decreto de e stabilización, y los plane s de des arrollo de los años setenta, y l a liberalizac ión de l a prensa escrita, posibilitado por l a Ley Fraga de 1966 57 . El autor indica estas dos medidas (la liberalización económica y la l iberalizaci ón de la prensa) como claves para llevar a cabo el pro ceso de modernizac ión soc ial de la soci edad española, que sin duda ha tr aído beneficios de esta transformación con un mayor bi enestar cultural y educativo que acercaron España a las ot ras grandes potencias occ identales. Estos fac t ores fueron respaldados sobre todo gracias a la presencia de una nueva g eneración de jóvene s que no habían vi v ido la guerra ci vil y no se sentían afe ctados por las ideas del Ré gimen. Estos últ imos r epresentaron el motor y el núcleo principal de esta reforma. 56 PEREIRA CASTA ÑARES, J.C. :”Transición y política ex terio r: el nuevo reto de la h isto riografía español a” en Ayer , n.4 2, Madri d, 2001, pp. 97 -123. 57 BARRERA DEL BA RRIO, C.: H istoria d el p roceso d emocrático en Esp aña. Tardo -fran quismo, transición y democracia. Fragua, Madri d, 200 2, p. 54. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 60 Otros estudios delimitan la cronología del cambio entre el año 1959, consi derado como un pu nto de inflexi ón por la apro bación del Plan de Estabilizaci ón q ue “ iniciaría una serie de reformas li beralizado r as de la economía que pronto iban a generar un cambio sociológico de cierto calado ” 58 , y las elecciones de 1977. El mismo esquema que si guen t ambién los pr ofesores Francesc Martínez Gallego y Antonio Laguna Platero . Aunque los dos añaden: Desde el 1959 hasta la muerte del dictador dos tipos de aproximació n diverge nte suelen proponerse como principal es marcos explicativos. En buena m edida, debe concluirse q ue ambos están en función no solo de la i nterp retación del tardo - fran quismo, sino también de la transición política a la democr acia, dada l a interr elació n obvia q ue existe entre estos elementos. La clave del tardo-franquismo y de la transic ión reside en el proceso de modernizaci ón experimenta do por la sociedad española: un cambio de la estructu ra de clas es, con una rápida y nutrida emergencia de nuevas cap as m edias, permitió la aparic ión de una cultura democrática en todo caso afecta a los valore s de estabilidad y orden y, por ende, contraria a f ormulas rup turitas 59 . La crisis q ue se abre en seno al Régimen tras la muer te del Presidente del Gobierno, el almirante Luis Carr ero Blanco, deja un va cío difícil de llenar 60 . La sustitución del brazo derecho de Fr anc o en un momento ya complicado por las difíciles condiciones de salud del dictador , crean una fuerte tensión que abre la puerta a un nuevo curso. Es la fecha que Ferr án Gallego indica com o comienzo de la Trans ici ón. El m ismo autor sigue señalando que el fin de este periodo se encuentra en “ la manif estación m á s 58 MOLINER O, C. e YSAS , P : “ La hi stori a social de la época franquista. Una aproxi mación” en Histor ia Social , n.30, Valencia, 1 998, pp.133 - 154. 59 MARTÍNEZ GALLEGO, F. y LAGUNA PLA TERO, A . : “Pl anes de desarrollo y medios de comunicaci ón en el ulti mo franquismo, 1972 - 1975”, en GARCÍA GALI ND O, J. A., GUTIÉ RREZ LOZANO, J. F. y SÁNCHEZ ALARCÓN , I. ( eds.): La comunicación social durant e el franquismo . Centro de Edi ciones de la Diputaci ón Provinci al de M álaga (CEDMA), M álaga, 2002, p. 524. 60 El mi smo Franco confes ó : “ Me han cortado el últim o hilo que m e unía co n la vida ” en PREGO, V : La Transici ón . Capítul o 1. Televisión Espa ñol a, Juli o-Octu bre 1995 . http://www.rt ve.es/archi vo/la- transici on-serie/ (Consulta: 7 -13 de febrero de 20 15). La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 61 clara del éxito de esta continuidad, con la confirmación de Suárez como presidente de gobierno en junio de 1977 ” 61 . Igualmente los académicos Maravall y Santamaría refuerzan esta t esis afi rmando que: [...] los esfu erzos l levados a cabo por el Pres idente Ari as N avarro en el sentido de impulsar la política l iberaliza dora de la década anterior, a t ravés del Estatuto de Asociacione s Políticas fracasaron dramá ticamente. Esta estrategia aperturista irritó a los partidar ios del franquismo más a la derecha, el l lamado bunker, pero no consiguió el apoyo de los sectore s moderados de la opos ición democrátic a, ni logró aislar o divid ir a la izquier da que se aprovechó de la mayor libertad reinante para dar el impulso final a su reconst ruc ción como fuerza política 62 . José María de Areli za marca las fechas de comi enzo y fi n de la Transi ción en manera diferente, afirm ando que la Trans ición “ del estado autoritario y personal hacia el est ad o de derecho democrático y plu ralista, entre unas cotas temporales que se abren en 1976 y se cierran en 1978 con la promulgación cons titucional ”. La muerte de F ranco, límite temporal encontrado por muchos estudiosos como comienzo de la Transición es en realidad por el autor un er ror porque “ se ría equivocado pretender que el cambio hacia la democracia fue una rep entina y vertiginosa carrer a que se origin ó espontáneamente al desaparecer de la escena nacional de la figura del general Franco ” 63 . El historiador de la comunicación Ricardo Zugasti prec inta la Trans ición Española en el per iodo entre el 1975 y el 1978, su stentando su tesis e n la elec ción de estas fechas por: 61 GALLEGO, F.: E l mito de la Transición. La crisis del franqui smo y los orígenes d e la democracia (1973 - 1977) . Critica, Barcelona, 2008, p. 16. 62 MARAVAL L, J. A . y SANTAMARIA, J .: “Crisi s del franquismo, transi ció n polí tica y conso lidación de la demo cracia en España ” en Sistema , n.6 8, Madri d, Noviembre de 1985 , p. 88. 63 ARELIZA, J. M .: “ El motor del cambio” en AA.VV.: D emocracia (197 5-1 985), Plaza & Janes, Barcelo na, 1985, p. 21. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 62 [...] abarcar el periodo en el que Juan Carlos I fue Monarca preconstitucional , es decir, con importantes cotas de poder político que le convirtie ron en una de l as figuras clave de l proceso de cambio polí tico, unos años marcados po líticamente por el fam oso ‘consenso ’. Unos años que se inicia ron con la proclamaci ón de Don J uan Carl os como Re y de España por las Cortes franquis tas el 22 de noviembre de 1975 y que se cerraron con un cambio de modelo político tras la entrada en vigor de la nueva Constitución de 1978, todavía hoy vigente 64 . Raúl M orodo por su parte elabora otro modelo que tiene su r aíz en la muerte de Franco y en el miedo de la sociedad española frente a esta situación de incertidumbre e inseguridad 65 . No t odos los estudios coinciden con situar el fin de la Transici ón entre los años 1977 y 1978. José Oneto por ejemplo, divide la Transición en tr es gr andes etapas, estableciendo como lími t es temporales la Ley de Prensa de 1966 y “ la que esta mo s en l a actualidad ” 66 . Aunque es muy importante deli mitar minuciosam ent e las d iferentes fases de evolución de este periodo para investi gar el desarro llo político y social que llevaron al cambi o en l a soci edad española. A partir de esta postura Oneto añade: Una primera etapa, que se i nicia ocho años antes de la muerte de Franco, en la q ue se intenta, desde dentro , de pseudo reformar el Rég imen que nació con l a guerra civil el 18 de julio de 1936, y cuyo exponente más representativo es la Ley de Prens a de 1966 , elaborada por Manue l Fraga. 64 ZUGASTI, R.: La forja de una complicid ad. Monarquía y prensa en la T ransición española, (1 9 75 -1978) . Fragua, Madrid, 200 7, p. 2. 65 MORODO, R.: La Tran sición p olítica y el p roceso constituy ente español . Tec nos, M adrid, 1 984, p.108. 66 El l ibro fue editado en 19 82. Según Oneto l a úl tima etapa d e la Transi ció n se co ncluye co n l a victori a del PS OE en l as elecciones del mismo año. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 63 Una segunda etapa , de autentica expos ición de las libertades, que dura solo dos años , desde la muert e del gen eral has ta la ce lebración de las pr imeras elecciones dem ocráticas en el país, en 1977, y una t ercera etap a en la que es tamos en la actualidad 67 . Sin emba rgo hay otros estudios os como Javier Tusell y Álv aro Soto que sostienen que el proceso no finali zó hasta la incorporación de España e n la Comu nidad Europea en 1986. Diferentes investigadores coinciden en que el comienzo de la Transición Española corresponde al princi pio de los cambios políticos en España en 1976, califi cando esta fecha como “ poco fiable. Como tampoco son fiables una infinidad de otros datos o pun tos de referencia que han ido sien do aderezados para engañar, desconcertar, desorientar y apabullar a la inmensa mayoría con el fin de patenta r como un autentico milagro el estado de cosas imperante en España desde la desapa rición físi ca del dictador ” 68 . Salvador S ánchez-Terán, antes Ministro de Transpor te y Comuni caciones y después Minis tro de Trabajo durante los Gobiernos Suár ez, ofrece una perspectiva desde el interi or del s is tema d e los límites temporales de este importante acontecimiento histórico, afi rmando: Si situamos el juramento del Rey como comienzo de la Transición, es porque n ingun o de los acontecimient os anteriores cambió en nada especial la naturaleza del Régimen. Ni el asesinato de Carrero, ni el frustrado apertur ismo de Arias, n i la enfer medad de Franc o supusieron la apertura a l as libertades, o la m odificación de los der echos de reunión o manifestac ión, o la legalización de los partidos polític os, o la concesión de la amnistía, o la convocatoria de el ecciones libres. Y si situamos el final de l a Transición en la realizaci ón de las p rimeras elecciones const itucionales y dem ocráticas es porque los acontecimientos 67 ONETO, J. :“La l arga marcha de la Tr ansición” en A GUILAR, M . A . (Comp.): Los medios de comunicación e n la fro ntera d emocrática , Uni versidad Internacio nal Menéndez Pela yo, Madri d, 1982 , p. 25. 68 PONS PRADES , E.: Crónica negra de la trans ición español a . Plaza & Janes, Barcel ona, p. 24. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 64 posteriores, sin duda muy importantes, co mo el fru strado golpe de E stado del 23F o la primera alternanc ia de gobiern o -triunfo soc ialista del 82 - o el ingreso en l as Comunidade s Europeas o el referéndu m sobre la OTAN son considerado s por la mayoría de los historiador es, no como p arte de la Trans ición, s ino como “hitos” de la “consolidación” de la democracia 69 . Sin embargo este representa un esquema sem ejante a aquel ilustrado por el sociólogo Juan José L inz que se enfrentó al estudio de la ‘t ransitologia’ desde un mat iz socio- político, subrayando el concepto que la Transi ción E spañola a la democracia no inició en 1975 desde u n régimen tot alitari o, sino que ya desde el franquismo se hab ían dado una serie de pro cesos que posib ilitarí an, o coadyuv arían, el paso a un s iste ma democrático. D esde una perspec t iva general Linz afirmaba que las elecciones representan unos indicadores fundamentales del inicio del proceso de transici ón hacia la democracia. P or otra parte añadía q ue la tensión entr e democracia formal y real dependerá de los referentes t eóric os y de la per specti va ética del pro ceso de democratizaci ón, de la formulación qu e se haga de la relaci ón entre democracia política y económica, de la posición que ocupe la democracia política en una escala de valores y prioridades, y en parti cular, de la s ituaci ón socioe conómica de una soci edad y su capacidad para atender las deman das y expectativas soci ales. El autor subrayaba el concepto que son las acciones de los gober nantes y no las condiciones estructurales e históricas las que determinan el futuro de una naciente democracia. 70 Este recor rido todavía no ha aclarado las d udas pendientes en la determinación de los límites temporales de la Transición Española. Como ya hemos señalado antes, haciendo referencia a un último concep to de los politólogos M aravall y Santamaría que definen “ período de transición política (democrática) se define como el espacio de ti em po que discurre entre la crisis de un régimen autorit ario y la instauración de un sistema político 69 SÁNCHEZ- TERÁN, S.: La Transició n. Síntesis y claves . Pl aneta, Barcelo na, 2008, pp. 18 - 19. 70 LINZ, J. y S TEPAN, A.: The br eakdown of the d emoc ratic regime s . John Ho pkin s University Press, Baltimo re, 1978. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 65 democrático ” 71 , hemos elegido como fechas l ími tes para nuestr a investigación el 1974, año de crisis del régimen, tras la muerte de Carr ero Blanco el año anterior, y caracterizado por el estado de debilidad de salud del Caud illo, y el 1977, año de las primeras elecci ones de mocráticas después más de cuarenta años. *********************** Situando nuestro análisis en unos estudios más concretos sobre los medios de comunic ac ión durante el franqui smo, que serán la base de nuestra investigación, no se puede prescindi r del análisis q ue numer osos investigadores han hecho en la public ac ión dirigida por Juan Antoni o García Galindo, Juan Fr ancisco Gutiérrez Lozano e Inmaculada Sánchez Alarcón ‘ Comunicación social durante el franquism o’ . El libro r ecoge un estudio profundo de los me dios de comunicaci ón durante estos años divididos por etapas. El análisis conduc ido por la pr ofesora María Hernández S ampelayo Mates pone de relieve el gran desarrollo económi co de la última etapa del franquismo que ella mismo clas ifica como un ar ma de propaganda del Rég imen al exter ior. Se puede observar c ómo la o tra arma de propaganda del régimen, la prensa, hasta la aprobación de la Ley del 1966 era totalmente contr olada del régimen. Arias Salgado, Minis tro de Información desde el año 1951 hasta el 1962, había defin ido esta prensa como ‘prensa orientada’. La apr obación de esta Ley que ha bía per mitido en el seno del régimen un ‘ contraste de pareceres ’, era consi derada por muchos como un medio para mantener limpi a España mientras el Est ado continuab a siempre ejerc i endo su papel de censura, manteniendo el derecho de inspeccionar la inscripción de la s empresas editoras y al mismo t iempo, a tr avés de la agencia EFE, controlar las noticias del ext ranjer o. A pesar de la situación, esta Ley tuvo un efecto positi vo como 71 M ARAVALL, J. A . y S ANTAMARIA, J.: "El cambio polí tico en España y las perspe ctivas de la democraci a", en O'DONNE L, G., SCHMITTER, P. y W HITEHEA D, L. (E ds.): op. cit. , p. 114. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 72 La av entura de la libertad se inicia s in tener de bidame nte en cuenta que varias ge neraciones de españoles han crecido sin ella. Por lo que se hacía preciso que las nuevas institucion es in iciasen una nueva pedag ogía, a nivel popular, concienciada de l o que suponía. La pre nsa no es en eso una excepción. Las vie jas estructu ras permanecen. Los antiguos hábitos también. Los vicios, incluso los periodistas, adquirido s a lo largo de décadas no se pierden fácilmente, y d e ningun a manera son subrep ticiamen te asumidos por las nuevas generaciones; como en tantos otros estratos de la sociedad española, q ue en el ámbi to de l a nueva información cambio el libro de misa por las revistas de desnudos, sin so lución de continuidad. No hubo, no podía haberla, ruptura en la prensa. S i hu bo un a con t inuidad que corre el riesgo de perpetua rse hacia el futuro. Lo grave es que en España, la libertad de prensa y de expresión tiene los antecedentes de la no libertad. No es un juego de palabras: es la constataci ón de uno s antecedentes sin l os cuales ni el hoy ni el ma ñ ana de los medios d e comunicac ión en España resultan inte ligibles 84 . Trabajos más rec ientes que se centran en detalle sobre la censur a de la pr ensa durante la transici ón s on los de los historiadores Ric ardo Martín de La Guardi a y de Carmen Castro Torres. Ricardo M artín de La Guardia d ivide su estudio 85 en t res partes: en la primera anali za la ‘o pinión amor dazada’ del franquismo desde la Ley de 19 38 hasta el 1 966; en la segunda habla de una “ transición previa a la transición ”, ev idenci ando la evolución de la prensa tras la nueva Ley F raga a través de un análisis concret o de algunos periódicos del tiempo; la tercera parte, que el autor titula ‘ Consagración de la libertad informativa ’ se concluye con la aprobaci ón de la Constitución de 1978. La profesora Castro Torres 86 analiza el últ imo periodo del franqu ismo, desde la Ley Fraga, que ella considera como el com ienzo del pro ceso de t ransici ón a la 84 Ibídem, pp.1 5-16. 85 MARTÍN DE LA GUA RDIA, R.: Cuestión d e tije ras. La censura en la transición a la dem ocracia . Síntesi s, Madrid, 2008. 86 CASTRO TO RRES, C.: La prensa en la transició n Español a , 1966- 1978. Alianza, Madri d, 2010. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 73 democraci a, hasta 197 8: un periodo durante el cual la pr ensa contribuyó a “ despertar la concien cia crítica de la población, a demostrar que no se era meno patriota por est ar en desacuerdo con las ideas oficiales y a borrar o atemperar al miedo ” 87 . Sin embargo hay otros est udios que destaca n en cuanto al tema de la censura en la prensa en un context o local. Es el an ál isis de Enrique Border ía Ortiz que en su libro ‘ La prensa durante el franqu ismo: represión, cen sura y n egocio ’ nos ofrece una visión del sistema informativo fra nquista en Valencia desde una perspectiva diferente. Los medi os de c omun icaci ón eran los encargados de poner en marcha una s ociedad nueva, una política y un orden nuevo. En el estudio considera la cens ura no como un instrumento de propaganda, sino como un instrumento defensivo permanente. Los periódicos deb ían con vert irse en instrumentos al servici o del estado o mejor dicho debí an ser utilizados po r el estado, de acuerdo con las exigencias de cada momento . Era una censura pr evia que eliminaba d iariamente to das las noticias que podían incomodar el poder. Todos los medios tenían que respectar las cons ignas que detallaban las informaci ones que debí a n enviar se y en cual tono hacerlo, marcaban la presentación de gr andes temas y el tama ño de las informaciones. La el imi nac ión de la censura s iguiente a l a entr ada en vigor de la Ley Fraga par ecía anunciar un ca mbio en el sistema. Algo que no fue así, porque el régimen continuaba a t ener los medios de comunicaci ón ‘somet idos y amor dazados’, sin dar posibili dades de t en er ideas criticas en sus noticias . Un enfoque local ti enen tamb ién los estudi os de los pro fesores Concha Langa Nuño y Manuel Ru iz Romero. La historiadora orienta su e studio 88 en el ‘pr imer franqu ismo’ 87 BARRERA DEL BARRI O , C.: “Factores de cambio en el pe r iodi smo de l a transició n” en SOTO CARMONA, A.: C ongreso internacional. Historia de la transició n y consolidación d emocrática.19 75 -1986 , Madrid, Universidad a Distancia, 19 95, p. 450. 88 LANGA NU Ñ O, C.: “ De la guerra ci vil a los XXV a ños d e paz. Pren sa y op i nió n política en l a Se villa franquista” en REÍ G, R. y RUIZ A COSTA, M. J. (coordinadores): Sevilla y su pre nsa. Aproxim ación a la historia del periodismo andaluz contemporáneo (18 98 -1998), Ámbitos para l a Co municació n, Sevill a, 1998. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 74 en la ciudad de Sev illa, dividiéndolo en dos grandes bl o ques: ‘ La pr ensa Sevilla na e n la guerra civil ’’ donde hac e un recor rido de los acontecimientos más importantes durante la guerra a t ravés de los ojos de la prensa Sevillana, y ‘ La celebración de los XXV años de paz en la prensa Sevillana ’ donde sitúa la i nvestigación en la celebración del 18 de julio y en las d iferentes maneras en la q ue las pu blicaciones h is palenses hacían referencia a este evento. Ruiz Romero por su parte traza un r ecorrido his tórico del franquismo desde la ‘ caducada y anacrónica ’ Ley d e Prensa de 1938, hasta la pre -transición, pasando por la Ley Fraga que el mismo autor define como ‘ de cariz m á s liberal’ , a trav és de relatos históricos concret os y gracias a la document ación recogida en el A rchivo Provincial de S evilla. Defi ne la Ley de Prensa de 1966 como un medio que evidencia el paso de la v ieja Ley de 1938 hacia la democracia y que “ permite la llegada sociológica de la transición antes que tenga lugar la m uerte del dictador” 89 . P ropone un modelo donde elabora una sustancial diferencia entre la t ransición de la prensa y la transición política afirmando que mientras la pr imera co menzó ya con la entrada en vigor de la nueva Ley, la segunda comenzó solo después la muerte de Franco, para conclui rse en 1982. Todos esto s anális is dan una per spect iva de la situaci ón de d ificultad que los medi os de comunicación v ivían durante estos años . S on estudi os que a tr avés de fuentes históricas , de datos y de documentos nos dan una reconstrucci ón del contr ol estricto de aquella época. Es por eso que sería interesante enfrentarnos también con un estudi o que nos pueda o frecer una visión d istinta, a par tir de una comparación con unos medios de comu nicación e n un pa ís liber al democrático, par a anal izar cuál fue De la mi sma autora vé ase tambié n De cómo se improv isó el fran quismo durante la G u erra Civi: la ap ortaci ón del ABC de Sevilla. Ce ntro de Estudi os A ndaluces, Sevill a, 2007. 89 RUIZ ROME RO, M .: “ La prensa en And alucí a dura nte la tr ansición ” en Ám bitos , n.1, Sevill a, 1998, pp. 2 31 -252. Del mi smo autor véa se tam bié n Gé nesis de la autonom ía andaluza en el context o de la transición (1 975 -1982). Instituto Andaluz de Ad ministraci ón P úbli ca, Sevill a, 2005. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 75 la situaci ón a la que los medios en general, y l a prensa en particular, se enfrentaron en la Transición a la d emocracia. Desde este planteami ento nos surg en los si guientes interrogativos: ¿Cuáles fueron los cambi os con la muerte del gener al Franci sco Franco? ¿Permaneció vi gente d urante mucho tiemp o la estructura i nformativa franquista? Con el fin d el franqu ismo, ¿ se pudo hablar de ‘libertad de expresión’? Todas ellas son preguntas a las que los estudios precedentes no nos pueden contestar. El papel de los med ios de comu nicación tr as la caída del Rég im e n y sobre to do el cambio que se ha producido en e sta fase de transición hasta la aprobaci ón de la nueva Ley de prensa en 1977 no fue objeto de muchos estudios has t a ahora, y es aquí donde quiere situarse nuestro trabajo. Unos de los pocos estudios realizados en este ámbi to es el artículo científico ‘Los medios de comunicación españoles en cuarentena ’ 90 publicado por la profesor a Cr isti na González Lozano de la Universidad de Valladolid. La inves tigador a plantea su estudi o analizando los acontecimientos desd e el año 1976 hasta 1981 y llegando a la conclusi ón que los medios de comunicación t odavía no actuaban en tot al libertad. El estudi o lo demuestra desde d is t intas conclu si ones: Televisi ón Española permanecerá la única televisión hasta el 1988; t odas las ra dios t enían la obligación de conectarse con Radio Nacional Española que t uvo el monopolio hasta el 1977; los ataques a los periodistas cont inuaron frecuentemente. El reconocimiento de la l ibertad de prensa no llegará hasta la aprobaci ón del texto consti tuc ional del 1978. 90 GONZÁLEZ LO ZANO, C. : “ Los medios de co municación españoles en cuarentena ( 197 6 -198 1)” en Nonnullus , n.5, Sevill a, Julio- diciembre 20 09, p.5. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 76 Uno de los ej emplos ofrecidos en este articulo a comprobación d e la hipót esis de partida es el caso de la matanza de Atocha en la semana del 24 a l 30 de ener o del 1978, cuando la prensa se convirti ó en un instrumento de uni dad pa ra los dem ó cratas en una semana tr ágica en la que f ueron asesinadas once per sonas por mano de los grupos terroristas E TA y GRAPO, y fueron secuestrados los gener ales Oriol y Villaescusa. Con este estudio, la pro fesora González Lozano confirmó su tesis inicial: no se g ozará de una libertad total de prensa hasta la llegada al Gobierno del PSOE con las elecciones del 1982. En este context o y de estos puntos de partida quiere moverse la invest igaci ón que queremos desarr ollar. España, 1974: estamos casi al final de la d i ctadura. Los efectos de la Ley Fraga sobre la libertad de la prensa ya se pueden notar per o al mi smo tiempo la censura con tinua s iendo fuert e. De aquí a un año todo cambiara con la muerte de Franco. La dictadura, la fase de transición y el nuevo ci clo abie rt o con la nueva Ley del Gobierno Suárez. La investigación q uiere centrar se en estas tr es fases para anal izar el cam bio que se ha producido en es tos año s, amén de todo el r ég imen porque: la historia de la l ibertad de prensa en Espa ñ a no es una histori a aislab le de l a gran historia del pueblo español secuestrado de su soberanía. […] Desde 1938 a 1978 m ucha s cosas pasan en este país y fuera de él. Detenerse, aunqu e s ea someramen te, en el tema de la pre nsa y de la conquista de su libertad no es aislar del p roceso histórico general un aspecto de éste, sino más bien todo lo cont rario. Se trata d e un reco rrido comparti do por el resto de las libertade s públicas. La libertad de pr ensa en España tiene su calvario, que comienza en 1938 y que teóricamente termina con l a Constitución de 1978. Y digo teórica mente, po rque en l os últimos tiempos y más concretamente desde el golpe de Estado de 23 de febrero, se ha dado algún sustancial recorte e n el pl ano legal, no ap licado pero, que pende cual espada de La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 77 Damocles sobre la actividad i nformativa, sobre esa l ibertad que todavía dista mucho de estar consolidada y en raizad a 91 . El t rabajo será planteado utilizando como refer enci a la teoría h ipodérmica de Lasswell (con la c ual a nali zó las estrategias de propaganda y el papel que jugaro n los medi os de comunicación d urante la Primera Gu erra Mundial) , que permitirá ev aluar cuál era la influencia directa que el r égimen ha ejercitado en los medios y có mo ven ían r espetadas las ‘consignas’ del Gobierno. Según Lassw ell, la pro paganda representa la expresión de la opinión efe ctuadas deliberadamente por parte de indi v iduos o grupos p ara influi r en la opinión o acci ó n de otros en r elación con f ines predeterminados mediante manipu lac iones p sicológicas. A part ir de esta definici ón, nuestro análi sis enf oca la atenc ión en la connotación negativa de la pro paganda política actuada por el Régimen sobre los diarios espanoles ABC e YA , det erminando los artículos de políticas internacional que s ufrieron las cons ignas impuestas por el Régimen. 91 ALTARES, P.: op.cit., p. 16. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 78 1.5 Sistem atización metodológica: e l ma rco científico Antes de adentrarnos en el estud io del sistema de análisis ut ilizado, t razamos un breve recorrido del marco ci ent ífico donde encuadramos nu estra investigación. El método científico consiste en formular cue stiones sobre la r ealidad observada y, a través de teorías exis te ntes, anticipar soluci ones a estos pro blemas y contrastarlas con la misma realidad 92 . Un análisis científico debe tener una objet ivi dad, que no significa un extrañamiento del i nvestigador respecto a las cuest iones soc iales del tiemp o en lo que se vive, si no que se debe atener y respectar los hechos que ocu rren, entendiendo como hecho aquello que pert enece a la realidad, independiente de nuestro pensamiento. Umberto Eco señalaba que un b uen trabajo de investigación tiene que tener un: […] tema limitado; el tema debe ser lo más con t emporá neo, para no tener q ue encontrar una bibliografía que re monte a los griegos, o debe ser un tema marg inal sobre que muy poco se ha escrito; los docu mentos de todo tipo deben estar d isponibles en un área pequeña y de consulta senc illa 93 . Por su parte Isaac Asimov apunta que el méto do cientí fico se com pone de sei s et apas principales: 1) Detectar la existencia de un problema; 2) Eliminar los as pecto s no esenciales ; 3) Recoger los datos que i nc iden s obre el problema; 92 SIERRA BRAV O, R.: Técnicas d e investigación soc ial. Teo rías y ejercicios . P araninfo , Madri d, 1994. 93 ECO, U.: Come si fa una tesi di laurea . ( 1977 ). Bo mpiani, Milano , XVI ed., 200 5, p. 19. Texto original: “[…] argom ento circoscritto; l’argomento d eve essere possi bilmente contem poraneo, p er non dover cerca re una bibliografia che rimonti ai g reci, opp ure deve es sere un argo mento m arginale s u cui è stat o scritto pochissi m o; i documenti di o gni genere deb bono esser e disponibili in un’ar ea ristretta e fac ilmente consu ltabili”. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 79 4) Formular una hi pótesis; 5) A partir de la hipótesis, averiguar si se pueden predec ir los resultados, comprobando la validez de la hi pótes is ; 6) La hipótes is sale refor zada y se podrá transformar en teor ía si los ex perimentos funci onan 94 . Haciendo h inc apié e n la imposibilidad de poder estudiar empíricamente todas las ideas de inv estigación, Bortz afirmaba que “ la mayoría de los fenómenos en la realidad n o se pueden, de hec ho explicar […] Si todos los estu dio s empíric os se diseñaran exclusivamente según el modelo de relaciones claras de causa -efecto, se tendr ía que excluir todos los objetos complejos” 95 . Al mismo tiempo el auto r propone como soluci ó n al problema “el diseñ o de métodos a biertos que ha gan justici a a la c ompleji dad del o bjeto en estudio, […] ” no reduci endo los o bjetos a variables individuales, sino estudi ando en su complejidad, totalidad y en su contexto coti diano. Para analizar el cambio que se ha pr oducido en la prensa española con la ca ída del régimen y con el fin de evaluar la influencia que los ro tativos han ten ido en la manipulación de la opinión pública, hemos aplicado a este tr abajo la metodología del análisis de conteni do, adaptándola del esquema de la escuela clásica de la Mass Communication Research, que privilegia en sus análisis las acciones de los actores políticos y económicos. En este modo la r epresentación de la opinión pública en los medi os de com unicación es solo la manera de legitimar el control de las elites y de los grupos dom inantes sobre los ciudadanos (en nuestro caso del Régimen sobre los ciudadanos a través la manipu lac ión de los medi os de comunicación). Para explicar esta teo r ía es muy i mportante recorrer e l c oncepto de sociedad de masas. Acerca del concepto de hombre y de masa, Or tega y Gasset describe que en la 94 SIERRA BRAV O, R.: op. cit., p. 20. 95 FLICK, U.: Introducc ión a la investigación c ualitativa . Morata, M adrid, 2004, pp. 18 -19. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 80 relación hombre -masa ex iste la antítesis del humanista con c ultura. Él dic e q ue la masa aplasta todo lo que es di ferente, únic o, i ndividual, calificado y selecci o nado. La masa se compone de un agregado homog éneo de individuos que son esencialmente los mi smos, indi stinguibles, incluso si provienen de diversos orígenes , y de una multi tud de g rupos sociales. Se compone de per sonas que no conocen y está l ibre de las tradici ones, de las normas de conducta, del liderazgo y de la estructura organizativa. Esta defi nición de masa su braya lo que son los element os cent rales de la teorí a hipodérmic a, es dec ir, que las personas se s ep aran, se aíslan, son anónimas. Los individuo s -'en cuanto compon entes de la masa'-, están expuestos a mensajes, contenidos, aconteci mientos, que v an más allá de su experiencia, qu e se re fieren a universos de significado y de valor q ue no c oinciden necesariam ente con las reglas del grupo del que el individuo f or ma parte. En este sentido la per tenencia a l a masa dirige l a atención de los miembros lejo s de sus esferas cultu rales y vitale s, hacia áreas no estructu ra das po r modelos o expectativas 96 . La t eoría hipodérmica afirma en general que cada individuo es un átomo aislado, que reacciona sólo a l a s ór denes y a las sugerencias de los medios d e comunicación monopolizados. Las ór denes eran la s que venían directamente del Rég imen que por muchos años había so focado la actividad de la prensa. Nuestro estudi o ut ilizará como referencia el análisis realizado por el politólogo de la fa mosa Escuela de Chicago, Harold Lasswell 97 , que investi gó en el 1927 la realidad comunicacional a 96 WOLF, M.: La investigac ión en la co municación de masa s . Paid ós, Bueno s Aire s, 1987, p. 26 . 97 Texto o riginal: “ Content analy sis sh ould b egin whe re t raditional m odes of research end ”. Fue el más importante análi sis d e contenido realizado hasta entonces sobre la propaganda, aun que no fue el primero . Ya tenemos ejempl os de análisi s de contenido so bre l a prensa a fi nal del si glo XIX y al princi pio del siglo XX con Do newspapers no w give t he news? ( Speed, 1893), donde el autor mostraba el modo en que las cuestio nes re li giosas, ci e ntífi cas y li terarias ha bían des apareci do de los princi pales perió dicos neo yorquinos entre 18 81 y 1893, y l os estudios de Street (190 9) y Mathe ws (19 10) que La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 81 través de su estudio d octoral publi cado en la obra ‘ Propaganda Techniques in the Wo rld War’ subrayando el siguiente concepto : “ El análisis de contenido tendría que comenzar donde los métodos tradicionales de investigación acaban ”. Por pr imera vez se estudiaba la primera guerra mundial desde un a perspectiva ‘massmediologica’ 98 . Sin embarg o, el desarrollo del nuevo modelo de referencia p ar a las ciencias soc iales lo realizará el mis mo autor algunos año s más t arde, en 1948, a tr avés el estudio de la propaganda política, definiendo los ejes y de limitando un campo co nceptual para la acción comunicativa 99 . En concreto durante la S egunda Guerra M undi al se r euni eron una ser ie de investigadores pertenecientes a la American F ederal Communic ation Commissión (FCC) en el Foreign Broadcast Intelligence Service par a espiar las emisiones r adiofónicas del enemi go intentando comprender los s ucesos que ten ía n lugar en el interi or de la Alemania nazi. Este estudio queda avalado por distintos r eferentes culturales: los estud ios psicológic os de Gustave Le Bon, el ‘compor tamentismo’ watsoniano hasta las teo rías sobre el condicionamiento de las masas de Pavlov , poniendo en relieve en manera particular lo que él mi smo define cómo ‘gestión estadal de la opinión’ 100 . Lasswell define el análisis de contenido co mo el estudio cuantitativo de la ‘public atention’, que él considera como el elemento fundamental de la soci edad moderna - reali zaron un a náli sis cua ntitati vo de lo s pe riódicos mi diendo el espaci o que dedicaban a determinado s temas. Pa r a profundi zar este tema véase AB ELA, J. A: Las técnicas d e análisis de con te n ido : Una revisión act ualizad , 20 01. http://public.centro deestudi osandaluces.es/pdfs/S 200103 . pdf . (Consulta: 3 de julio de 2012). 98 LASS WELL, H.: Prop aganda Techniques in the World Wa r , (19 27). M.I. T Press, Cambridge, 197 1, p. 12. 99 Véase LASS WELL, H.: Power and Personality . Norton, New York, 1948 y The analysis of political behavior. An empir ical ap proach. (1948) . Routl edge, L ondon, 19 99. Para pro fundizar las sigui entes teo ría s en español v éase SAPERAS, E.: La sociolog ía d e la comunicación de masa s e n los Estados U nidos: u na introducción cr ítica. Pro mo ciones y Publi cacio nes Universitarias, Barcel ona, 199 2, pp. 71- 76 y MATTELA RT A. y M.: Historia de las teorías de la comunicació n . Paidós, Barcel ona, 1997 , pp. 28 - 31. 100 Lasswell había ya re ali zado o tro estudio a ni vel psicológi co en 193 0, donde aplica co nceptos de psicolo gía clínica al estudio de l os actore s po lítico s, eco nómico s y reli giosos. Véase LASSWELL, H.: Psychop athology and Politics . University of Chicago, Chicago, 1 986 . La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 88 1.5.2 Las fi chas de a nálisis El anál isis propuesto es un estud io de t ipo lo ngitu dinal que nos per mitirá conocer un fenómeno (la censura de la pr ensa) a lo largo del per iodo considerado. En concreto realizaremos dos fic has: - la primera será una f icha técnica gener al que identifica la s ca beceras objet o del análisis de e ste trabajo ( ABC – YA – THE NEW YORK TIMES ); - la segunda será una ficha part ic ular de los editoriales o bjeto del análisis con las relativas unidades informativas estudiadas . La ficha 1 identifica e l r otativo objeto de nuestra investigación desde un punto de vista técnic o. La ficha se ha desarrollado a partir de la clasificaci ón que Kay ser habí a hecho en su libro ‘ El Periódico. Estudios de Morfología de Metodología y de Prensa Comparada ’ 108 , donde el autor presenta estudios sobre la per sonali dad del periódico, la estructura del mismo y su valoración y adaptándola a nuestros objetivos. 108 KAYSER, J.: El Periódico. E studios de Morfología de Met odolog ía y de P rensa Comp arada. Ciespal, Qui to, 1966. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 89 Esta ficha, como hemos comentado, i dentifica el objet o de nuestr o análisis. Es un elemento importante sobre todo para el estudio c omparativo con el periódic o estadounidense objeto de la segund a parte de nuestro trabajo de investi gación. La tabla es divi dida en tres partes: identificación, datos técni cos, datos pro fesi onales. La identificación nos per mi te conocer las informaciones com o el título, el lugar de public ac ión y la ti pología de publicaci ón. Los datos técnicos y profesi o nales nos qui eren ofrecer eleme ntos más cuantitativos acerca del periódico y su evolución durante estos años, c omo el cambi o en el número de pági na. La difusión nos proporciona informaciones acerca de los números vendidos y una idea de la influencia potencial del periódico en el públ ic o. El precio es otro par ámetro de la evolución h is tórica d el periódico en el mercado editorial. El idioma nos indica una perspectiva del público destinatari o y área de influencia. Los dat os pr ofesi onales pro porcionar án un perf il más completo del diario, calific ando el pr estigio de su di rección. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 90 La últ ima parte de la f icha nos facilitará una s informaci ones más específicas sobre el artículo objeto de nues tro análisis indicando su ubicaci ón a dentro del rotativo, su género periodístico y finalm ente su titular y su fecha de public ac ión. La ficha 2 r epresenta la ficha concreta donde realizaremos nuestro análi sis de contenido m idiendo la s unidades de categ orizaci ón que se ajustan a los objetivos de nuestra investigación y que se han repetido con mayor frecuenci a. Algunos estudios intentaron definir la unidad de categor izaci ón siguiendo el criterio de la contingencia y de la con-presencia de palabras, temas y símbolos, llegando a subrayar al interi or de un texto un ex ceso de material significativo que no aporta ninguna informaci ón nueva a lo que ya se ha dicho en el mi smo mensaje 109 . Considerando la doble dimensión de un texto , una sintáct ica, que r epresenta la disposici ón del discurso, y la otra de léx ico que representa la di sposición de los si gnif icados em itidos, Berelson ha codificado las unidades haciendo coi ncidir las secuencias s intácticas (‘el continente’ en el análisis de contenido) c on las del léx ico (‘el contenido)’, asegurando que el s iguiente análisis se desarr olle sobre un conten ido ‘manifiesto’ y no ‘latente’ 110 . Elementos que se han ag lutinad os en el análisis e structuralista propuesto por Violette Morín, que ha aislado aquello s elementos que contribuyen a la semantización del me nsaje y que hacen parte del contenido ideoló gico del medio. La estudi osa francesa en su obra ya ci t ada El tratamiento periodístico de la información anali zó el viaje del ex presidente de URSS Nikita Krus chev en Franci a entr e marzo y abril de 1960, invi tado por el general De Gau lle en las paginas de diecis é is diarios y revistas franceses , des glosando seis grandes temas y calificando: 109 OSGOOD, C. E. et al.: Th e measurement of m eaning. U niversity of Illi nois Press Urbana, 1 957. 110 MORIN, V.: op. cit. , p. 22. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 91 La unidad de información e s, por tanto, extraída de la escritura para des ignar los elemen tos persistentes de una i nfor mación a otra y objetivar la enumer ación de aquello que se repite a través de aquello que cambia. El índice de frecuencia de que cada unidad está do tada y que servirá de punto de partida a t odos los anális is, no rec ae sob re «aquello» que ha sido es crit o por el e misor-periodista o «leído» por el receptor-lector, si no sobre el sujeto de l o que ha si do escrito y leído, cualesquiera que sean los modos predicativos de escritura o de lectura. No está sujeto a ninguna d ependenc ia surgida de la condición propia de un period ista o de un lector. Descansa sobre una cantidad de i nformacion es objetivamente presentadas. De t oda s formas, esta presencia objetiva comporta por sí misma, como ya se ha di cho, una connotación. Un sujet o de información no es transmitido gratuita e i nocente mente, sobre todo en un acontecim iento tan político como el viaje de Nikita Kruschev a Francia. Hace recelar, por su sola presencia, dos orien taciones que pueden compl etarse o combi narse: una , política, que empuja al lector en l a misma dirección que el di ario; otra, es pecta cular, qu e empuja al lector a comprar el diario. Estas dos or ientacione s deben s er des c ifradas, al mismo tiempo que la u nidad, pa ra graduar a l máximo pos ible el valo r propio de su sol a presenci a 111 . A par tir de esta definición hemos construido nuestra un idad de categorización definiéndola como el segmento de contenido de un texto con un determinado si gnif icante-signific ad o, optando en la elecci ón del criterio de clasificaci ón por categorías t emáticas, como indicado por Bardin - q ue ofrecía com o ejemplo “ recoge r en el análisis de pren sa de los prin cipales periódicos de nuestro país, todos los titulares cu yo significado tengan que v er con la “la c orrupción o el escándalo político” o todos los que se puedan agrupar bajo la denominación “terrorismo” 112 , y por la misma Violette Morín. La sistematización me todológica del concepto de uni dad as í propuesto nos permite realizar el análi sis de co ntenido/conti nente sobre las unidades de categorizaci ó n que hemos encontrado en l os editoriales i nternacionales publicados entre ener o de 1974 y junio de 1977, y que se ajustan a los siguientes parámetros: 111 Ibídem , p. 2 9 112 BARDIN, op. cit., p.90 La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 92 Unidad de categorización posit iva : es el enunciado que va en contr a de las ‘consi gnas’ o rdenadas por el Gobierno; Unidad de categorización negativa : es el enunci ado que respect a las ‘cons ignas’ ordenada por el Gobierno; Unidad de categorización neutra : todo aquel enunciado que es independi ente de los órdenes del Gobierno, no moviéndose ni en contr a ni resp ectando las ‘consignas’. Hay que aclarar desde ahora que una clasif ic ac ión de la s unidades según este esquema no habría podido apl icarse por el anál isis del diario a mericano por una razón obvia, ya que la prensa estadounidense no sufría las consignas del Gobierno. The New York Times go zaba de una l ibertad de contro l por parte del Gobi erno estadounidense, enten diendo por contr ol, la act ivi dad de censura pr acticada por el Estado acerca de determinados argumentos. A part ir de este ax io ma, fundamental para seguir con el estudi o, el objetivo del análisis de contenido sobre el diario estado unidense es investigar la forma a través la cual The New Y ork Times escribía a cerca de las temáticas internacionales publicadas en aquellos años en sus páginas. Nuestro objetivo no es estud iar cómo evolucionó el r otativo americano durante estos años, s ino ofrecer un término de comparación con la evolución ex perimentada por los dos diarios españoles en esta épo ca. Par a mantener una co herencia ent re el análisis de los diarios españoles y aquel re alizado e n The New York Times , hemos examinado las m ismas categ orías (excepto ‘ Magnificación de EE.UU . ’ que hemos reemplazado c on ‘ Posición frente a España y al proceso de Transición hacia la democracia’) , aj ustando en el caso del diario estadounidense la defi nición de los La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 93 conceptos de categoría positiva, negativa y neutra y elabor ando la siguiente nueva clasificaci ón: Unidad de categorización positiva : e s el enunciado que recalca un comentario positivo acerca de una determinada c ategor ía; Unidad de categorización negativa : es el enunciado q ue r ecalca un comentario negativo acerca de una determinad a categoría; Unidad de categoriz ación neutra : todo aquel enunciado que es independiente respecto a la categor ía anal izada, no expr esando n inguna pos ición ni en contra ni a favor, sino limitándose a describir los hec hos. De esta divisi ón hemos construido una tabla donde hemos medido las unidades que se repiten con mayor fre cuencia y que nos han permit ido alcanzar el siguiente objetivo: o btener por cada unidad una o rientaci ón dominante con el fin de realizar un anál isis long itudi nal de s u evolución a lo largo del per iodo objeto de nuestro estudi o. En la realización de esta ficha hemos o perado una primera d istinci ón entre los editoriales políticos y los editoriales socio-económicos, que nos ayudara a comprender más a fondo también cuales er an los sectores de la info rmaci ón que más debí an someter se al lápi z roj o de los censores . La determinación de l as categ orías ha sido seguramente el tr abaj o más complicado porque, si bien había numerosos estudios sobre la prensa durante el franqu ismo y la Transición, ninguno abarcaba un estudio comparativo de los edi toriales internacionales entr e la prensa española y la prensa extr anjera en este per iodo. Ha La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 94 sido aquí donde hemos encontrado en principi o gr andes dificultades para matizar las categorías de manera que se adaptasen al es tudio de los tres diarios. Para realizar el análisis el más objetivo pos ible entre las un idades de categ orización que apar ecí an en lo s dos di ar ios españoles, y para poder realizar en un segundo momento un estudio comparat ivo con el rotati vo americano, hemos acordado crear algunas macro-categor ías 113 , que r eflejasen los signos de censura practicados por el Régimen du rante los años de su duraci ón y que al mi smo tiempo pudi esen ser categorías de estudio también en el an ális is del diario estadounidense. Siguiendo algunos p arámetros de investigación y a matizados por J ustino S inova en ‘ La censura de prensa durante el franquismo’ , donde ha definido la consigna como: ordenes del poder político di ctadas t odos los días a los periódicos sobre los aspectos más variados de su labor. O bien se refe rían a cuesti ones de fondo (temas y argumento s de los que no se p odía i nformar o de los que ha bía que inf ormar ob ligatoria mente), o bien a aspectos d e presentac ión de las noticia s (titulac ión, espacio d edicado, inserción de fotos), o b ien a detalle s de la actividad misma de los periódicos ( envío de redactores a cubrir una información, prohibición d e realizar dete rminado tipo de fotos) 114 - A par tir de esta definici ón y ajustando su categorización temática a nuestro estudio, en la Ficha 2 hemos medido las s iguientes unidades de categorización que nos permitirán estudiar la posici ón de la prensa frente a estas difer entes temáticas: 113 Para lo s pri ncipio s básicos de co nstrucción de l as categorías y sus re glas fun damentales v éase: ABELA, J, A.: Los español es: Opinión so bre sí mismo, Es paña y el Mundo. Análisis L ongitudinal Escala d e Cantril. Uni versidad de Granada, Granad a, 19 98, pp. 66 -79; RUIZ OLABUÉ NAGA, J., I.: Metod ología de la investigación c ualitativa . Bil bao, Universidad de De usto, 1 996, pp.2 05 -206 . 114 SINOVA, J .: op . cit., pp. 161- 162. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 95 1) EDITORIALES POLÍTICOS INTERNACIONALES Relaciones internacionales con otros países : la conducta de un Estado no puede ser definida solo considerando los i ntereses naci onales. Las relaciones i nternacionales proponen estrategias y po sibles soluciones que encaminan hacia decisiones acertadas de acuerdo a la pro blemátic a de la pol ítica exterior. En particular ponen de rel ieve las relaciones con otros países definiendo los valor es que caracterizan estas relaciones y cómo estos inf luencia n la estabilidad del sistema; Política exterior : conjunto de acciones del Gobierno de un Estado que tienen como objetivo adquiri r infor maci ones y contr olar a trav és de su sistema interno y en funci ón de los inter eses nacionales cuanto ocurre en el si stema internacional; Conflictos y guerras : el general e h istóric o prusiano Von Cla usewitz señalaba “ […] la guerra no es sólo un acto político, sino un verdadero in strumento político, u na continuación del tráfico político, una ejecu ción del mismo por otros medi os como la continuación de la política con otros medi os ” 115 . A partir de esta definición hemos cons iderado el conflicto como la si tuación de t ensi ón que ex iste al interior de un país o entre dos o más países, y la guerr a como un conflic to que puede llevarse o se haya ya llevado a unas consecuencias extr emas; Crisis políticas : circunstanci as en las que el sis tema o las relaciones sociales existentes no pueden continuar fu ncionando tal como lo han hecho has ta ahor a, porque se han ac umulado una serie de d isfunciones y tensiones entre los varios actores naci onales o internacionales; Los regímenes de otros países : la acci ón p olítica de los otros r egí menes a n ivel nacional (su política naci onal); Los gobiernos de o tros países: la pol ítica interior de todos los otros go biernos. Hemos realizado la se paración ent re las categorías ‘Los regímenes de otros países’ y 115 CLAUS EWITZ, K.: De la guerra . La Esfera de los Li bros, Madrid, 2 005, p.31. Texto o riginal: “ (…) de r Krieg nicht bloβ ein politi sch er Akt, so ndern ein wahre s politisch es Instr ument i st, eine Fo rtsetzung des politischen Verk ehrs, ein Durc hführen des selben mit anderen Mitteln ”. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 96 ‘Los gobiernos de otros países’ para determinar si e fectivamente la prensa tuvo un tratamiento privilegiado de la inf ormación que concernía los otros regímenes o menos; Escándalos políticos in ternacionales: a partir de la definición de Thompson que clasifica un escándalo como “ acc iones o acontecimientos que im plica n ciertos tipos de transgresión que son puestos en conoci miento de terceros y que resu ltan lo sufi ci en temente serios para pr ovocar un a respu esta pública ” 116 , hemos considerado todos los que han tenido un impacto a nivel internacional durante este per iodo (Ej.: el escándalo Watergate y el ‘ Pentagon Papers’ ); Terrorismo: todos los actos violentos ej ercidos p or distintas or ganizaciones sociales o políticas , intent os a presionar una sociedad o un gobierno; Comunismo e izquierda : la pos ición anti- comunis ta se hab ía rad icado de antaño en la i deología del régimen durante la guerr a c ivil, donde se r eforzó la idea q ue el bando r epublicano fuese apoy ado por los comunistas sov iéticos. S in embargo este rechazo de la ideología comunista, considerada por a ñ os como ‘el mal de la sociedad’ se acentuó durante la guerra, cuando Fr anco apoyó (por un breve per iodo) las ideas fa scistas y naz is tas de It alia y Alemania, y representó uno de los principios bá sicos del régimen a lo largo de toda su exi stencia. Variable : España/Estados Uni dos. En el análisis de los diarios es pañoles: Magnificación de EE.UU .: aclamaci ó n de los Estados Uni dos c omo una de las mayores pot encias internacionales. En este caso no era una consigna dictada por el Gobi erno aunque segui remos n uestro an álisis r espectando los ejes que nos hemos planteado en principio, o sea el r echazo del rég imen a oto rgar impo rtancia a los asuntos internacionales. Esta categor ía nos ayudará a i nve stigar más a fondo las 116 THOMPSON, J. B .: El escándalo político . Pod er y visibilidad en la era de los m edios de comunicación . Paidós, Barcel ona, 20 01, p. 32. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 97 relaciones entre Españ a y los EE. UU. Las unidades de esta catego ría t endrán los si guientes valo res: a) positiva = es el enunciado que apoya la política y la acción estadounidense; b) negativa = es el enunciado que rechaza y critica la acción de los E E.UU.; c) neutra = es el enunci ado independiente, que no toma una posición frente a la acción de los EE.UU. Hay que pr ecisar que esta unidad de análisis no ha sido util izada (por obvias razones) en el estudi o comparativo con la prensa estadounidense porque se arriesgaría caer en el análisis del v alor ‘naci onalista’ y de ‘auto celebración’ de la prensa norteamericana. En el análisis del diario estadounidens e: Posición frente a España y al proceso de Transición ha cia la demo cracia : los EE.UU. apoyaron el cambio democrático en España, aunque hemos anal izado como algunos estudi os han evidenciado que los EE.UU. se d istanciaron de este proceso. Las unidades de esta categoría tendrán los sigui ente s valores: a) positiva = e s el en unciado que apoya la acc ión del Gob ierno Español en estos años y durante el proceso de cambi o democrático en el país; b) negativa = e s el enunciado q ue r echaza y cr itica la acción de l Gobi erno Español en estos años y durante el proceso de cambi o democrático en el país; c) neutra = es el enunci ado independiente, que no toma una posición frente a la acción del Gobierno Español en estos años y durante el proceso de cambio democrático en el país. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 104 las épocas: en el s iglo XVII se mani festó antes de la sal ida a la calle del pr imer periódico; s in embargo, durante el si glo X VIII los diari os t uvieron mayor libertad, aunque el régimen de prohibici ón de clarado por Carlo IV en 1791, limitó la a ctividad periodística; en los pr imeros años del siglo XIX la libertad de ex presi ón tro pezó con la dura oposición de los sectores más reaccionar ios del país, que rechazaron el primer intento de ‘libertad’ manifestado en el Decreto de las Cortes de Cádiz en 1810 y en la si guiente Constitución de 1812, declarado s nulos y sin efect os por parte del Manifi esto de Valencia en 1814; el franquismo, en el siglo X X, r epresentará el ejemplo más cruel del ‘crimen ’ contra la prensa y la libertad de expresi ón. La situación de retraso en España e n la manifestación de u no de los derechos fundamentales del hombre era espejo de la condición pol ítica y social que la nación viví a durante esos años. Así lo expresaba el profesor Farías: Para percibir claramente el proceso de libertad de expres ión en las primeras Con stituciones españolas, es n ecesario considerar estos datos: 1) el co nstitucional ismo moderno parte de un proceso revoluciona rio liberal y burgués que en España no se dio; 2) la base cultural de los países en los que este proceso prospera no er a precisamen te lo que España poseía, pues en 1803 el 94,4 por 100 de los españoles eran anal fabetos. Si tenemos presente que por esas fechas el numero de clérig os era super ior a los 200.0 00 (203.398), el de noble s superior a 400.000 y el cen so total, de 10.351.000 personas, nos encontramos con qu e el pueblo [...] en casi su totalidad, no sabía leer ni escribir. Mal podía alfabetizarse polític amente - y expresarse librem ente – a través de los medios de comunic ación social, un pueblo analfabe to total, que ten drá que esperar hasta el 1857 el establec imiento obligatori o de la enseñanza elemental 121 . 121 FARÍAS GARCÍA, P.: Lib ertades públicas e informació n (un esbozo histórico). Eudema U niversidad, Madrid, 1988, p. 134. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 105 Solo con la Consti tución de 1869 se obtuvo el reconocimiento de la libertad de expresión que, pese a ser legiti mada también en la Constitución de la Segunda Republica de 1931 - do nde el ar tícu lo 34 afirmaba “ toda persona tien e derecho a emitir libremente sus ideas y opiniones, valiéndose de cu alquier modo de difusión, sin sujetarse a censura previa” - encontrará limitaciones a lo lar go de toda la etapa franquista, as í como dispondrá poste riormente el artículo 12 del F uero de los Españoles de 1945 que reconocer á- “ todo español podrá expresar libremente sus ideas mientras no atenten a los principios fundamentales del Estado ”. Unos límites que r epresentaran un obstáculo a la difusión de la l ibertad de pr ensa y que se convertirán en un ‘mito’, según c uanto afirmab a Serv an Schreiber, que añadí a : Pese a esto, y aunque el ideal permanece inacc esible, el ciudadano se content a con el principio mismo de esta libertad. Es cierto q ue la prensa no es verdadera mente libr e, pero lo que se ha convenido en llam ar una prensa libre juega un papel irremplaz able en el proce so democrático. Porque infor ma a la opinión de forma m ás libre y objetivam ente que las otras fuentes de i nformaci ón. No hay duda de que informa de una forma incompleta , a menudo desviada o er rónea, pero informa. Por esta ra zón, los ciudadanos de las democraci as industriales adoptan por instinto un cierto número de verdades a su respecto: - la libertad i ndividual n o se da cuenta de lo que es la li bertad de prensa mas cuando le priva de ella; - las argucias a este respecto son debates lujosos con relación a la situación de la mayoría de los países que n o la conocen ; - para tener una p rensa libre, no basta que tenga derecho sino que disponga de los m edios; - la libertad de prensa puede se r peligrosa, perjudicia l e injusta para los indivi duos o las institucione s. Pero, ¿quién puede fijar los lím ites que hay que imponerle? - El único procedimiento pa ra corregir las imperfecciones de l a libertad de prensa actual es conservar la d iversidad de medios de expre sión 122 . 122 SERVAN-S CHREIBER, J. L.: El pod er de informar . Dopesa, M adrid, 1 973, pp.2 28 -229. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 106 La Co nstitución Española clasif icab a la información como l ibertad y no como derecho - según afirmaba el catedrátic o de Derecho de la Información José Mar ía Desantes - quedando ‘ en la normalidad y en la naturaleza’ el pr incipio que reflejaba la imposici ón de límites legales al ejer ci cio de la plena libertad de prensa. Una prensa libre e independi ente es la garantía de una democracia donde : [...] los Gobierno s ha n de traba jar pues no t anto hacia un establecimiento de l imitac iones para la Prensa, sino en sí mismo y en los organ ismos que tienen el poder dentro de su estructur a, porque el denomin ado ‘ Estado de derecho ’ debe ser un medio para proteger cont ra el poder y no para p roteger a es te últ imo. Solo de este mo do podrá hac erse re almente o perativo el principio de l ibertad 123 . A tal propósito el profesor Muñoz señalaba: “ No permitamos que li miten nu estra capacidad de expresión. La libertad de expresión lo es ín tegram ente o no es nada […]. El periodismo es algo que nos en riquece humanamente y puede servir la sociedad. No para servirnos de información con fines espurios ” 124 . En España todavía no hay un derecho tot al sobre la libertad de prensa, que q ueda aún subord inad o a los intereses de los políticos y al poder de los g randes g rupos económic os. Aunque no vivimos m ás en un rég imen dicta torial, la influencia en la transmisión de los mensajes queda condicionada por un sistema centralizado, que de hecho representa otra forma de censura para la prensa. Esta nueva tendencia habí a ya sido señalada a conclusión del Congreso Iberoamericano de Periodistas en 1990, donde se hab ía llegado a la conclus ión que para garantizar la pr ofesi ón per iodística y la independencia de la pr ensa, hacía falta 123 GIOVANNINI, G.: “Po r una pr ensa li bre e independi ente” en AE DE , n.5. Madrid, julio 1981, pp. 7 4 - 77. 124 MUÑOZ, J. J .: op.cit., pp. 27- 28 La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 107 una reafi rmación del concepto de libertad como elemento fundamental en una moderna democracia y un rechazo de todas las leyes que podían re cort ar tal li bertad de los periodistas, por que los pro fesi onales de la prensa están ya sometidos, como ciudadanos, a las leyes ordinari as de un Estado Derecho 125 . Co nclusi ones v iejas veinte años que si n lugar a duda pueden s er to davía trasladadas a la actualidad. Sólo en este modo la prensa podrá desempeñar su papel en la soci eda d moderna y transformarse en e l ‘cuarto poder’. 125 Ibídem . La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 108 2.2 Evolución históric a del periodism o español: un b reve rel ato. De los orígenes h asta 1939 La necesidad de comunicarnos entre no sotro s existe desde si e mpre. Es algo intrínseco del hombre que se ha mani fe stado desde la antigüedad. Sin embargo, hasta el si glo XV, con la invención de la imp r enta con caracteres móviles 126 por parte de Gutenberg, estos mensajes quedaran esc r itos manualm ente en po cas copias . Es lo que señalaba Pérez de Guzmán, afi rmando “ el periodismo nació de un concurso de circunstancias ta n excepcionales y de tanta tra s cendencia, que han basta do por su propia virtualidad para establece r los lími tes en tre lo que se ll ama la Ed ad Media y la Edad Moderna ” 127 . A tal propósito, much os historiadores 128 hacen coincidir el origen del periodismo en una deter minad a época de la antigüedad: cuand o el hombre comienza a v ivir en comunidad. Leclerc y Lieberkuhn identificaban la cuña del periodismo moderno en Roma, afirmado respecti vamente “ Des Journaux chez les romains ” (Lecl erc) y “ Des diurnis romanorum actus ” (Lieberkuhn) 129 , mientras Terrou señalaba la aparición de los primeros ej emplares de periodi smo con la difusión de los manuscritos que contenían noticias de diferentes pa íses euro peos (‘ avvisi ’ en Italia, ‘ zeitun gen ’ en A lemani a y ‘ nouvelles ’ en Fr anci a) 130 . Sin embargo , el per iodismo, tal y como se ent iende hoy día, nació con Samuel Johnson en 1758, cuando, buscando argumentos par a convencer las Cámaras Ing lesas 126 Muchos histori adore s acue rdan co n el hec ho que este pr ocedi miento de i mpresión, la xil ografí a, er a ori ginario de Extremo Ori ente, Chi na o Co rea, y entró en Euro pa a través de Itali a con Panfilo Castaldi . 127 PÉREZ DE GU ZMÁN, J.: “ Orígenes hi stóri cos del perio dismo en España”, La Ilustración Esp añola y Americana , X XXV, n.4 , 1891, p.215 citado en DOLORES S Á IZ, M . : O rígenes del periodismo en España. 1. Los orígenes. E l siglo XVII I . Alianza, Madrid, 1 990, p.19. Trad.: “ Los periódicos con lo s romanos ”. 128 Para profundiz ar este tem a véase GON ZÁLEZ BLANCO, E: Historia d el periodis mo d esde su comienzo hasta nuestra ép oca . B iblioteca Nueva, M adrid, 1 919. 129 ÁLVAREZ TIMÓTE O, J. : Del viejo ord en informativ o . Vi sor , Madrid, 1984, p. 21 130 TERROU, F.: L’informac ión . PUF, Paris, 1 981 , p.12. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 109 de la necesidad de un periodismo libre, publicó en su revista, The Idler un en sayo en el que señalaba el ori g en del periodismo moderno en Grecia. Los primeros ej emplares de comunicación manuscr ita en forma epistolar se remontan a la segunda mitad del siglo X VII, según cuanto señ alaba la h istoriadora María Dolores S áiz. Aunque se puede dat ar la aparición del pri mer periódico en España durante el reinado de Felipe IV y en par ticular a una sugerencia de su secretario de Estado, que de v uelta de la boda de la infanta M aría Teresa con Luis XV de F rancia, adv irtió de la p resencia de los primeros ejemplares de periódic os en el país cercano. Francisco Fabro B r emundans, un politólogo de aq uel ento nces, fue encargado por el Rey de llevar a cabo el pro yecto de dotar también España de un periódico, que v io la luz por primera vez en 1661 con un nombre de gran extensi ón, para nada comparable a los que encontr amos en los diar ios mod ernos: ‘ Relación o Gazeta de algun os casos particu lares, así políticos como militares, su cedidos en la mayor parte del mundo, hasta fin de diciem bre de 1 660 ’. Y a pie de pág ina, segu ía: ‘ Con licencia en Madrid, por Julián de Paredes, Impresor de libros en la España ’ 131 . Salió a la calle con periodici dad mensual durante todo el año hasta ser trasladado a Zaragoza en 1676, donde fue conve rtido en un semanal ba jo otro nombre, Avisos Ordinarios de las cosas del Norte. De retorno a Madrid volvió a cam biar nuevamente s u nombre en Gaz eta Or dinaria de Madrid, y tras algunos años, en 1697 , en Gaceta de Madrid 132 . Simbolizará la historia del peri odismo español hasta el 1 936 , cuando tras su traslado a Burgos cambi ó su nombre por el de Boletín Oficial del Estado. ****************** 131 CHIVELET, M.: Historia de la p rensa cotidiana e n E spaña . Acento, Madrid, 2001, p. 13. 132 Fue el último cam bio durante el siglo aunque no el defi nitivo, en cuanto paso a ll amarse Gaceta del Gobierno en 180 8, tras volver a ll amarse definiti vam ent e Gaceta de Madrid en 18 20 La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 110 El siglo que iba a come nzar puede considerarse como él de la explosión de los diarios españoles (sobre todo a partir de la segunda mi tad del s iglo ). No es un caso si el pr imer d iario español, D iario Noticioso , saldrá a la calle en 1758, fundado por Francisco Sebastián Manuel Mariano Nipho, “ el padre del periodismo diario ” 133 . En la primera mitad del s iglo aparecieron p ocos títulos, entr e los que se destacaro n Diario de los Literatos de España , un boletín de noticias de los gr upos más ac om od ad os , que se publicó mensualmente desde 1737 al 1742, El Duen de en 1735 y el mensu al de noticias del pa ís y de la Corte, Mercurio , en 1738. El comienzo del ‘siglo de o ro’ tuvo lugar con la subida al trono de Car los III, que desde su af ición de impresor, fue el primero a capt ar la importancia de este gr an instrumento. La actividad periodística se desbordó, multiplicándose las publ icaci ones también a nivel regional. En 1779 aparecieron en Palma de M allorca los s emanales Palma de Mallorca y Semanario Económic o ; el periodista mex icano José Mariano Ber istaín public ó en Valladol id en 1787 Di ario Pin ciano ; en Z aragoza se public ó Diario de Zaragoza , uno de los rotat ivos más longevos de los que na cieron en esta épo ca, ya salió a la calle hasta el 1908; en Andalucía se publ ic aron Semanero Granadino en 1764 y el sevillan o Diario curioso, erudito, económico y comercial en 1790. Un panor ama florido que no fue de larga duraci ó n. F inalmen te, la llegada al poder de Car los IV inaugurará una tempor ada difícil por el periodismo: a partir de febrero de 1791, se prohibió la publicación de todos los periódi cos que no surg iesen a imagen del Diario de Madrid y a todos aquellos que trataban temas políticos . 133 CHIVALET, M .: op .cit ., pp.18- 19 . Su participaci ón en el Diario Noticioso duró apenas dos años ya q ue en 1 760 se l anzó en un n uevo pro yecto, Caxón d e Sastre, co n el cual i ntrodujo po r primera vez la suscripci ón entre l as publi caciones en España, y a que hasta en tonces los diari os se vend ían e n el lugar donde se i mprimí an. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 111 La censura comenzaba a manifestarse por primera v ez en la prensa tradicional, que aún ignoraba el tortuoso cami no que le esperaba a lo lar go de los siglos si g uientes. En este escenari o zig zagueante nac e el último gran diari o de este s iglo , Diario de Barcelona . Fundado en 1792 por Pedro Pablo Lesson (acusado de ser afrancesado), muy pronto el diario pasó a ser dirigido por Antoni o Brusi y Mirabent, gr aci as al cual pasará a la historia c o mo El Bru si 134 . ***************** La acción de la censura practicada por Car los IV hizo que, al alba del nuevo siglo, el panorama periodístico se mostrase mu cho menos dinámico. A pesar de la salida d e algunas nuevas public ac iones como El Regañón General y El Antirregañón General en 1803, el fuerte pes o de la censura seguí a abruman do la s public ac iones 135 . La si guiente pr omulgaci ó n del Decreto Ley del 10 de noviemb re de 1810 a tr avés del cual se reconoc ía “ la li bertad de escribir, imprimir y publicar las ideas políticas sin necesidad de li cencia, revisión o aprob ación alguna […] quedan abolidos lo s actuales juzgados de imprentas y la censura de las obras p olíticas precedente a su impresión […] y se establece la Junta suprema de censura y las Juntas de cen sura de las provincias ” 136 de hecho camb ió el escabroso escenario al que la prensa había sido sometida en los últimos cincuenta años, inaugurando una nueva temporada ‘periodística’. Aunque, l a influencia y el poder ejerci do por Franci a en aq uellos año s llev ó a la aparición de publicaciones 134 Su úl timo número se publicó el 29 de abril de 1993, cuando vino rel evado de su funci ón de i nformar el pue blo español po r el N ou Diari de Barcelo na. 135 Es el caso de l a publi cació n polí tica Semanario Patri ótico , de Manuel José Quintan a, que tras l as primeras pu bli caciones en M adrid se trasl adó en Sevi lla, donde quedará s uspendi do bajo o rden d e censura para un peri odo de quince meses, antes de re aparecer en Cádiz en 181 0. 136 Gaceta de l a Regencia de E spaña y de I ndias, n.95 , jueves 15 de noviem bre 1810 , pp. 908 - 910. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 112 si empre más ‘afrancesadas’, como en el caso de El Espec tador de Sevilla y de la Gaceta de Sevilla , ambos editados en la capi tal andaluza. En este nuevo curso h is tórico la nov edad era representada por una soberaní a popular y por una l ibertad de prensa entendida como instrumento par a ejercerla (con la exclusión de los temas religiosos), as í co mo proclamaba el art. 371 de la nueva Constituci ón de Cádiz de 1812. Sin em bargo, la vuelta al poder de Fer nando VII el 16 de abr il de 18 14 puso fin a este breve capí tulo de libert ad para la prensa, entr eabriendo la puerta al v iejo rég imen absolutista del monarca, que anuló cuanto había quedado e stablecido en la Constituci ón. Una situación que cambió nuevamente pocos años más tar de, en 1820, cuando se produjo la sublevación del coronel Rafa el del R iego qu ien, apoy ado por Antonio Quiroga, pr oclamó el restablecimi e nto de la Co nstituc ión 137 . Como consecuencia se volv ió a regir el derecho a la libertad de pr ensa e imprenta, si b ien limi tada por una nueva ley promulgad a el 5 de nov iemb re de 1820 que tipif ic aba los diferentes deli tos y las penas corr espondi ente s. A pesar de esta nueva incógnita legal, se inaugu ró una nueva t emporada de gr an producci ón per iodís t ic a que algunos autor es han dado en calificar de “ periodicomanía ” 138 . Apareci eron publicaciones de gran impacto histórico y soci al por la época como El Imparcial y El Universal Observador Español (q ue al cabo de do s m ese s pasó a llamarse El Universal ), mientras entre las publicaciones ‘afrancesad as ’ surg ió 137 El Rey había rech azado prestar j uramento a l a Consti tució n en 1812 aunque en 1 820 tras l a sublevació n militar y remi tiéndose a l a voluntad del pueblo, fue casi o bligado a reconoce rla. 138 Véase CRUZ SEOANE , M. y S ÁIZ, M. D. : Cuatro siglos de periodismo en Esp aña. De los avisos a los periódicos digit ales . Ali anza, Madrid, 2007, pp.79 - 80. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 113 el seman al pol ítico El Cen sor que puede ser considerado como “ la publicación de m ay o r rigor técnico en la historia de nuestro conservadurismo ” 139 . Una nueva invasión francesa por mano del e jérci to de los Cien Mil Hijos de San Luis, encabezado por el duque de Angulema y apoy ado po r las potencias de la Santa Alianza, devuelv e a F ernando VII la condición de Rey absoluto, causando la huida de muchos periodistas. Encontrando refugio Peñón (Gi braltar), los profesionales tomaron contacto por primera vez con un periodismo l ibre de censura. Un periodismo que durante estos años se exiliará en toda Europa: en Londres, donde ya se v enía publicando desde principio de 182 3 el per iódico Mensajero de Londres por mano de Blanco White, y en Francia con una presencia menor , donde pero destacaron El Prec ursor , publicado por Andrés Bor rego, y El Dardo , publicado desde abril hasta juni o de 183 1 por el coronel Santiago de Rotalde. Esta situaci ón er a el resultado de la restauración del antiguo Régimen en España. Un context o que había llevado otra vez, al amparo que en el 1815, y siguiendo el Real Orden del 30 de enero de 1824, la proh ibición a la publicación de todos los periódicos, a excepci ó n de Diario de Madrid. Aunque la censura, en esta década absoluti sta ganará su esp acio la figura del periodista Mariano José de La r ra con la publicación de nuevos títulos como El Duende Satírico del Día y Pobrecito Hablador . Sin embargo los últimos años de reinado de Fernando VII co incidieron con una progresiva liberalizació n de la p rensa. Si bi e n el r estableci miento de la Ley de Prensa 139 ELORZA, A .: La mod ernización p olítica en E spaña (Ensayos de Historia del pe nsamiento p olítico), Endyminion, M adrid, 1990, pp.5 84 - 650. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 120 2.3 El control d e la prensa du rante el f ranquismo 2.3.1 El p rimer fran quismo y su régimen: contexto históric o y social El fin de la guerra civil española produjo en el país un panorama ambivalente: por un lado la izquierda derrotada, que contaba con el apoyo de una pequeña minoría de la población, y que estab leció un go bierno en e xilio, pri mer o en M éxico y después en París ; por o tro los nacionalis tas repr esentados en la Falange, organización al ma ndo del mismo general Franco, que miraban c on g randes esperanzas al futuro. El rég imen fundaba sus principios en el m ilitarismo y en el catolicismo integrista a s í como en la concentración de t odos los poder es en la s manos de Fr anco que era el j efe de Estado, del G obier no, Generalísimo de las F uerzas Armadas y jefe del Movimi ento al mismo tiempo. Si b ien el fas cismo era “ la moda política ” 150 en Euro pa durante aquellos años, Fr anc o s e distanció de esta posici ón. S in embarg o su programa ini cial bien se encuadraba en este o rden: e l saludo de partido en las manifestaciones, los sindicatos v erticales obligatorios y la organi zación de la j uventud bajo un único Frente de Juventudes representaban el ejemplo de la ‘fas cistización’ inicial del Ré gimen. Au nque la evolución de la s ituación internacional junto a las pr esiones de la Iglesia s iempre más inquieta frente a esta ideología empujó Franco a alejarse de esta posi c ión. A nivel internacional, la neutralidad durante la Segunda Guerra M undi al representó una ventaj a en esta direcci ón. En principio, t ras la firma del pacto nazi- soviético en agosto de 1939, Franco, convencido de u na pos ible victoria alemana, se acercó si empre más al o rden nazi llegando a f irmar el Pacto Tripartito y comunicando a 150 PAYNE, S. G.: La Esp aña contemp oránea. Desd e el 98 hasta Juan Carlos I . Playor, Madri d, 1976, p. 177 . La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 121 Hitler, durante un encuentro a Hendaya en oct ubre de 1940, su disposición a entrar en guerra a su lado. Sin embargo este apoyo fue siempre cuidadoso y programado por par te del g eneral que sopesó bien los ca mbios internacionales que se pr odujeron durante el primer año del conflic to bél ico, llevándolo a proclamar un es tado de ‘no beligerancia’. A par tir de 1942 con la entrada de los EE.UU. en la guerr a, la derro ta de las potencias del Eje se hizo siempre más ev idente, emp ujando a Franco a u na postur a diferente, ante el peligro que suponía el apoyo par a su rég imen y v olviendo definiti vamente a la neutralidad en 1943. Además empezó una serie de cambios para adaptar se a la nueva situaci ón internacional y salvar su gobierno, demostrando su habi lidad para maniobrar con astucia entre los sectores p olíticos que sustent aban el Régimen 151 . Se había impulsado una posición de Españ a frent e al conf licto global que el hi stórico Stanley Payne defino como ‘t eorías de las tres guerr as’. En la guerra entre comunistas y anticomunistas en el Este de Europa, España apoyaba los anticomunistas 152 ; en el conflicto en el lado o este europeo entre el Ej e y los Aliados se declaraba neutral, mi e ntras en la lucha en ext remo Or iente ent re Japón y Aliados, favo recía estos últimos 153 . 151 Conti nuaron e xistiendo mini stros miembros de to das las fami lias, aunque l a Falange empe zó a perder pr otagonismo que po r el co ntrario lo iban asumi endo lo s católicos. 152 El ostracismo frente al comunismo, que se mantuvo a l o l argo de toda l a dictadura, enco ntró su s raíces en este momento , cuando la Uni ón Soviética organizó una c ampaña int ernacional co ntra l os regímenes pro fascistas y cuando l a i zquierda euro pea (encabezada po r lo s líde re s de l a Uni ón Soviéti ca) impi dió a Espa ña el ingreso en la Organizació n del Tratado del A tlántico del Norte (OTAN). 153 PAYNE, S. G .: op.cit ., p. 120. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 122 El fin del conflicto bélico inauguró un periodo de host i lidad de las potencias ganadoras frente a Esp aña 154 que vení a consi der ada como un ali ado de los regí menes nazi-fascis tas y por esto destinada al aislami e nto. En este escenario, Fr anco, para l impiar su imagen y la del pa ís fr ente a los Al iados que intentaban d istanci arse del rég imen es pañol, efectuó un cambio r adic al en su política. El ‘Fuero de los Españoles’, pr oclamado el 17 de j ulio de 1945, concedía “ el derecho a todos los españ oles a expresar libremente sus opiniones en tanto que no ata quen los principios del Estado ”. S i bien el F uero nunca fue puesto en marcha en concreto, representó una señal muy fuerte al ext erior, puesto que def inía el franquismo como una democracia orgánica. Simultáneamente si r v ió a Franco para garantizarse una apertura al extranjero y firmar en 1953 un pri mer acuerdo de d iez años con los Estados Unidos, a trav és el cual se estable cía que el aliado amer icano (lo será sobre todo en la Transición) construyese y utilizase t res bases aéreas y una naval en territorio español a c amb io de un apoyo económico. El 18 de j ulio de 19 45, Franco procedió a la formación de un nuevo g obierno caracterizado por las mismas líneas g enerales que el gobierno del ’42 (pér dida de poder de la Falange, mantenimiento de los militares y g ran avance de los cató licos) con las cuales pretendía el apoyo del Vaticano y la reducción de la hostilidad por parte de las democracias occi dentales. El trabajo de modificación del rég imen, que g arantizase el poder d el general fre nte a los v encedores del conflicto bél ic o dando seguridad a la opos ición monarquía, se concluyó con la promulgación de la Ley de S ucesión a la Jefatura del Estado de 1947 a través la cual Franco , si bien se declarab a jefe vitalicio de España, i ntrodujo la posibilidad de proponer a las Cortes su s uceso r . 154 Francia cerró sus fronter as po r 3 años y todo s lo s Estados de l a ONU reti raron s us embaj adores de Madrid hasta el 19 48. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 123 Don Juan, heredero legitimo de la corona de Alfonso XII I, en principi o r echazó esta ley. No obstante, llegó a un a cuerdo en 1948 que establec ía que Don Juan Carlos, h ijo del conde de Barcelona, se educ ara en Es paña y fu ese nombrado sucesor de Franco a su muerte. A nivel económico España desarrolló una p olítica de auto suf iciencia inspirada por los pr incipios falang istas que imposibilitaban cualqu ier aper tura al comerci o exterior y al contrario promocionaban la creación de un sistema sindical estatal g arantizando un control sobre la economí a por parte del Gobierno 155 . ******************* A medi ados de los añ os cincuenta la pérd ida del pr otectorado en Marruecos, que España mantenía desde el 1912, la d ifícil situaci ón económica y la política de los católicos que comenz aba a manifestar síntomas de agot ami ento representaron el detonante de los grandes cambi os que iban a volcar en la soci edad española. Tras los sucesos de fe brer o de 1956, donde tuvi eron lugar enfrent ami e ntos callejer os en Barcelona y Madr id e ntre estudiantes liberales y falang istas, Franco operó una remodelación del Gobierno, alejando el Mini stro de Educación Ruiz Jiménez, considerado responsable de las agitaciones es tudiantiles , el fala ngista y secreta rio del Movimi ento Fer nández Cuesta y el v ic esecret ario Romojaro, consi derado responsable de la actuaci ón de los grupos par amili tares. 155 A seguido d e esta medi da la economía español a empeo ró su difí cil si tuación. La agricultura tenía un re ndimiento muy bajo, i gual que el índice de producció n industrial que no creció de ninguna manera hasta la déc ada ’50 - ’60. Sin embargo u n duro golpe por l a eco nomía español a, que co ntinuaba a dep ender en gran medi da de l a export ació n de ma quinari as, fuer on los efectos d e la inflaci ón causadas por el f inanciamiento d eficitari o del Estado, que había empl eado gran parte de sus recursos para sostener el Instituto Nacional d e Industria (INI) de pro piedad del Gobierno. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 124 El nuevo G obierno formado por los tecnócratas del Opus Dei y enc abezado por López Rodó adopt ó unas med idas inm ediat as par a hacer frente a la galopante inflaci ón: sub ieron los tipos de intereses, co ngelaron los salarios durante el 1957 y actuaron una reforma fiscal para r educir el d éficit. Reforma que López Rodó cumplió tambi én en pol ítica interna aprobando antes la Ley sobre el Régimen Jur ídico de la Administración en 1957 con la cual puso en marcha una com isión para resolver todos los problemas de natura económica, y despué s en 1958 con la promulgación de la Ley de los Princi pios Fundamentales, que contribuyó a volcar un hueco todavía más profundo entr e l os miembro s del Opus Dei y la Falange, que desde ento nces no cesará de actuar siempre contra los intereses de la organizaci ón católica. La segunda medida del nuevo Gobi erno fue la aprobaci ón de un Plan de Estabilizaci ón al año si guiente, con el cual se intentaba e quilibrar los precios, con si guientes beneficios p ara la economía del pa ís. Al í nterin, intentando dar respiro a la economía, se liberalizó el comercio ex terior y se concedi eron a las i nversiones extranjeras los mis mos beneficios y condiciones que las nac ionales. El Gobi erno, g racias a los tecnócratas del Opus Dei, había cumplido sus objet ivos y había llevado España a una nueva fase de crecimiento. Sin embargo , la política adoptada por la regencia tecnócrata s, hubo un efecto deter minan te en el nombrami ento del nuevo Gobi erno en 1962, con la llegada de nuevos ministros pertenecientes al Opus Dei como López Bravo a la carter a de Indus tria. España se preparaba con esta nueva estructura gobernativa a salir del aislamiento al que había si do releg ada por años y a proyectarse en una nueva dimensión ‘europea’. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 125 2.3.2 El cont rol de la prens a durante el p rimer franquism o El Estatuto Jurídico promulgado el 15 de abril de 1931, t ras las dimisiones de Primo de Rivera y la creación de un Gobierno provisional encabez ado p or Juan Baut ista Aznar, establecía en el artículo 4 un pleno r econocimi ento de la s l ibertades de los ciudadanos (que de h echo se ve ían amenaz adas ya por el s iguiente art íc ulo 6, q ue preveía la posibilidad que los derechos indi v iduales estuv ieran somet i dos al contro l del Gobi erno). A pesar de la convocaci ón de nuevas elec ciones democráticas, la prensa quedaba en este periodo bajo el control del Gobierno, a trav és de la Ley de Defensa de la Republica del 21 de juli o de 1931 y la Ley de O rden Públic o de 28 d e julio de 1938. El final del año 1935 coincide con una esperanza, aunqu e minima, de vo lver a la “normalidad”. El Presidente Alcalá Zamora 156 había convocado nu evas elecci ones para el 16 de febrero del siguiente año, abriendo de nuevo las puertas a la vue lta de una ver dadera libertad. Por el contrari o ésta representó sol o una ilusi ón temporánea, porque el 17 de febrero, día siguiente a las el ecciones, que v ieron el tr iunf o del Frent e Popular, se volvió a establecer u n cl ima de tens ión e n toda España con un a restricción de la li bertad de información. ******************** Con el i nicio de la G uerra Civil y del uso de los med ios de comunicación como instrumentos de propaganda por ambos bandos, se adoptó como primeras medidas la implantación de la censura mil itar de todas las publicaci ones impresas. La Junta de Defensa Nac ional de Burgos la estableció c on el bando de 28 de julio de 1936, en el que ratificaba la declaración del e stado de g uerra en t odo el territorio bajo su mando, y la creación de la Ofi cina de Prensa y Propaganda. 156 Alcal á Zamora fue pro clamado primer presi dente d e l a Repu blica español a el 1 0 de diciembre de 1931 , día siguiente a la pro clamación de la nueva Const i tución Española. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 126 Con el su cesi vo Decret o del 14 de enero de 1 937 se creó la Secretaria General del Jefe de Estado con la funci ón de “ coordinar el servicio de las estaciones de radio, señalar las normas a que ha de sujetarse la censu ra y, en general, dirigir toda la propaganda por medio del cine, radio, periódicos, folletos y Conferencias” 157 . Una actividad fundamental para el Gobi erno y justificada por : La gran influencia que en la vida de los pueblos tiene el empleo de la propaganda, en sus variadas manifestaciones, y el envenenamiento moral a que había ll egado nuestr a N ación, causado por las perniciosas campañas difusoras de doctrinas disolven tes, llevadas a cabo e n los últimos años, y la más grave y dañosa que realiz an en el extranjero agentes rusos al servicio de la re voluci ón comun ista, aconsejan reglamentar los medios de propaganda y difusión a f in de q ue se restablezca el imperio de la verdad, di vulgand o, al mismo ti empo, l a gran obra de r econstrucc ión Naciona l que el nuevo E stado ha e mprendido 158 . La siguiente Or den del 16 de septiembre d e la Presidencia de la Junta Técnica del Estado establecía: [...] la depuración de las bibliotecas públicas y los centros de cultura (art.1), de m odo que las Comi siones depuradoras ( ...) ordenarán l a retirada de los mismos, de libros, folletos, revistas, publicac iones, grabados e i mpresos que contengan en su texto láminas o estampados con exposición de i deas disolventes, conceptos inmorales, propaganda de doctrinas marxistas y todo cuanto si gnifi que falta de respe to a la dignidad de nues tro glorioso Ejército, atentados a la un idad de la Patria, menosprecio de la R eligión Católica y de cuanto se oponga al si gnificado y fines de nues tra C ruzada Nac ional (art.5) 159 , -delineando el carácter censor que se iba a establece r en aquellos años. 157 BOE 17 /1/1937 . 158 Ibídem. 159 SEVILLA NO CALLERO, F .: op. cit. , pp. 102 -103. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 127 Todo representaba un preámbulo a la siguiente promulgación de la Ley de Prensa del 22 de abril de 193 8 dictada por el M inistro del Interior Ramón Serrano S uñer 160 . La Ley encontraba sus matices en los regímenes t otalitarios y en las prop agandas nazistas y fa scistas de Goebbels y Mus solini, limitando la act ividad de los periodistas en por tavoces ‘indirectos’ de la ideología franquista, porque “ En la zona nacional, la censura de prensa era algo absoluta mente férreo sin ninguna flexibilidad ni comprensión hacia el traba jo del infor mador” 161 . Se inauguraba de e sta forma una temporada o scura por el periodismo español, que se convirti ó en un servicio público del Estado con una tarea semioficial: “ […] la información que, tanto en in terés de España como en el de los españoles, están obligados a facilitar a los periódicos en el ejercicio de su función casi publica ” 162 . La prensa se transformó en un vehículo de pr opaganda de gr an influencia para el franquismo, utilizánd o la este como arma de guerra e instrumento para el ej erci cio del poder. Los periodis tas se convert ían en trabajadores ‘institucionales’ del Estado que había el poder de vigi lar y reglamentar su acti v idad. Los precep tos de la l ey ordenadora de Pren sa de 2 2 de ab ril (1938 ), que implican l a dignificación a los profesionale s incorporados a la obra de una i nstitución nacional, quedarían incompletos si el poder público no se preocupase de asegurar un mínimo de retribución a los periodista s, por lo que este Mi nis terio cree un deber garantizárselo como contra partid a de las ob ligac iones que en aras d el inter és nacional les impone la Le y 163 . 160 Jurí dicamente i ba a susti tui r l a Ley d e Imprenta del 26 de Julio de 1883 redactada po r José Antonio Jiménez Arnau. 161 VIÑAS, A.: La Alemania Nazi y el 18 d e Julio . Alianza Uni versidad, Madri d, 1974, p.143 . 162 SINOVA, J .: op . cit ., p. 25. 163 Orden 19 de agosto de 1938 en SINOVA, J .: op.cit ., p. 27. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 128 Una situación ins ostenible para los periódicos y los periodistas que se habían v uelto esclavos del sistema, y que Aquilino Mo rcillo hab ía calificado con la sigui ente afi rma ción: “ el ministro hará con periódicos y periodistas lo que le dé la gana” 164 . El establecimi ento de una dictadura al término de la contienda supuso el ejercici o de un dominio absoluto sobre los medios de comunicación, quedando ésto s sometidos a la censura. Los cen sores, hacían un trabajo minucioso de es crutinio de cada artículo, prohibiendo que cualquier escrito pudiese de bilitar los pr incipios del Régimen 165 . Sin lími te s, el ‘lápiz ro jo’ se convi rtió en un ins trumento di ar io que no conocí a ‘amigos’ 166 . La Ley por su parte planteó numerosos problemas con la Ig lesi a que se veía amenazada por el carácter totalitario y por la censura que influía hasta el nombrami ento de los directores de las p ublicaciones. E s el caso de Juan José Pradera, nombrado por el Gobi er no, en j uli o del 193 9, nuevo di rector de YA ” 167 , o de José Losada de la Torre, que dirigió el diario A BC entre el 1940 y 1946 por deci sión del Gobi erno, contr a la voluntad del consejo de adminis tración de Pren sa Española. 164 MORCILLO, A. : “M is re laciones co n gente i mporta nte”, en Periodi stas , n.16, Madrid , noviembre 1988 , p. 82. 165 Véase co mo ej emplo el d iari o ABC d el 13 de octubre de 193 5, en o casión d e l a boda de Don J uan de Borbón, cuando el numero fue apo strofado ‘Visado por censura’ en portad a. Apéndi ces n.1 de este trabajo. 166 Un ejempl o es representado por l a pro hibición de la publicaci ón de la encícl ica Mit Brennend er Sorge de Papa Pío XI (en l a que él condenaba al nazismo ) a pesar de la cercanía del Régimen a la Iglesi a. 167 TUS EL L , J.: Franco y los católicos: la política interior en E spaña entr e 1945 y 1957 . A lianza, Ma drid , 1984, pp. 31 -32. E n su primer encuentr o con el consej o de administració n Pradera af irmó: “ Yo represento políticamente lo contrario de ustede s. N o soy de Paco Herrera ni de Ángel Herrera; re presento a mi am igo el ministro de la Gobernació n, Serra no Suñer, que es mi jefe ” , a e videnci ar el contro l que el Gobierno ej ercía sobre lo s diarios en aquell os años. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 129 2.3.3 La L ey Serran o Su ñer y ‘adiós a la libert ad de pren sa’ Promulgada con un Decreto del 22 de abri l de 1938, la Ley Serrano Suñer sustituía la vieja Ley de Imprenta de 1893. Declarada enemiga de la libertad y r esponsable de que la prensa fuera “ secretaria y nacional, y de un sis tema metódico de destrucción del Estado, decidi do por el ren cor de poderes ocultos ” 168 , la Ley suprimió la prensa republicana, c onv irtiéndola en un ins trument o de adoctrinami ento político. “ Incumbe al Estado la organización, vigilancia y control de la i nstitución nacional de la prensa periódica ”. La prensa según cuanto est ablecido del ar tículo 1 se tr ansforma en una institución nacional bajo el dominio del Estado que había el po der de controlar su actividad a través de: 1) “La regulación del numero y extensión de las publicaciones per iódicas”: 2) “La intervención en la designación del personal d irectivo”; 3) “La reglamentación de la profesión del periodista”; 4) “La vigilancia de la actividad de la prensa”; 5) “La censura, mientras no se disponga su supresi ón” 169 . E l Decreto legitimaba el poder del Estado co n el objetivo de “ redimir al period ismo de l a domesticidad capitalista y de las clientelas reaccionarias o marxista s” 170 . El entonces director del diario La Vanguardia , Agustín Calvet (Gaz iel) defino as í el rol de los periódicos: 168 SINOVA, J .: op .cit., p. 36 169 PRADOS Y L ÓPEZ, M. : Ét ica y estética d el periodismo esp añol . Espasa- Calpe, M adrid, 1 943, p. 146 170 GOMEZ- REINO, E .: Apro ximación h istórica al d erecho de la imprent a y de la prensa en España (1 480 - 1966) . Instituto de Estudio s Admini strativos, Madri d, 1977, p.380. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 136 no se podía informar o qu e al contrario había que informar obligatoriamente, o bien a de talles en la presentación de las noticias o a la actividad de los periódicos mismos ” 182 . Aunque no apar ecí an en la Ley de Prensa de 1938, las consignas con stituyeron la base de la a ctividad de propaganda del régimen a lo lar go de su ex istencia 183 , tambi én tras la apr obación de la Ley Fraga de 1966, que oficialmente eliminab a la censura entendida c o mo instrumento de control. Las cons ignas se crear on inspi rándo se en el respeto a los pri ncipios militares y falangistas del régimen, donde los periodistas se transformaron en el órgano encargado de darle voz. La política informativa franquista, caracter izada por dos rasgos importantes como la manía persecutoria y el culto de la personalidad entend ida co mo el principio absolutista del origen divino de la soberan ía, se reflejaba en la aplicación de las consignas. La exalt aci ón y la magnificación del líder (Franco), repr esentaron unas de las consignas más r espectadas, contr ibuyendo a convert ir al dictador en el ‘caudillo de España’. Es ta consigna exigí a que toda la información relacionada con Fr anco se distinguiese respecto a las demás, no só lo en tema de elogios sino también en la estructura del texto. Se recomienda a los periód icos de maner a especi alísima des tacar en s itio, titulare s , información, t odos l os actos que asistía S.E. el j efe de Est ado. En los días e n que ha ya información relacionada con el Caudillo, los periódic os la des tacaran sobre todas las demás informacion es, y, en lo sucesivo, los periódico s tendrán presente que las informa ciones en las 182 SINOVA, J .: La censura de p rensa d urante el …, op. cit ., p. 163 . 183 L os ó rganos encarg ados de ejercer la vigilancia eran la Delegaci ón Nacional de Prensa y sus Delegacio nes Provi nciales que, par a el multi plicarse de las publicaci ones, no consigui eron llevar a cabo un tra bajo de tal po rtada. Se d ecidió ordenar po r Ley un a ‘censur a delegad a’ que tr ansferí a en las manos del mismo dire ctor del periódico (nombrado por el Gobierno ) e l c argo de contro l por el respe to de las normas cen sori as. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 137 que figure el Caudillo tienen, como es natural, la primera preferenci a, cuidando de destacar la alta jerarqu ía de su Exce lencia. En los actos en que asis tía como jefe Nacional del Movim iento , los peri ódicos est án obligados a darle este t ítulo ” 184 . Es lo que Payne defino como “ la aplastante glorificación de Franco ” 185 . Se o rdenó la ocultación de los nombres de otros miembros del Gobierno que no fueran el jefe de Estad o: por años estos nombres fueron conoc idos por los ciudadanos solo por su auto ridad y su cargo , convirtiéndose estos en sus verdaderos nombres a los ojos del mundo y de la pr ensa. Además, para eli minar cualquier intento de posible cr ítica a la a cción del régi men, se anieblaron los nombres de to dos los que venían considerados como enemigos políticos, desde Or tega y Gasset hasta el monarca, pasando por personajes como Charli e Chaplin. Ante la posible cont ingencia del fallecimiento de don O rtega y Gasset y en el su puesto q ue así ocurre, ese diario dará l a noticia con una titulac ión máxima de dos columnas y la inclusión, si se quie re, de un solo artículo encomiástic o, s in o lvidar en el errores políticos y religiosos de l mismo, y en todo cas o eliminando s iempre la deno minación de ‘ maestro’ 186 . La libertad de crítica p roclamada en la Ley Serrano S uñer no encontró su aplicaci ón en la soci edad, porque era el Estado el únic o gestor y beneficiari o de este ‘incipiente’ libertad. En r ealidad se trataba de una l ibertad solo par a la crítica positiva, por que Franco estaba conven cido en que esta habría ayudado en la construcción de una nación ‘ ideal’, libre de los demon ios negativos y con una imagen positiva a los ojos de los países extranjeros. 184 SINOVA, J .: La censura de p rensa d urante e…, op. cit., p.170. 185 PAYNE, S. G. : Falange, Hist oria del fascismo español. Rue do Ibérico , Paris, 1965. 186 Ejempl o de co nsigna envi ada al dire ctor del Diari o Regio nal de Valladoli d el 29/11/ 1959 en FERNÁNDEZ A REAL, M .: op. cit. , p.13. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 138 Desde el principio los inspector es cuidaron para que los periodi stas no publicaron críticas negat ivas: el objetivo era ofrecer una visión optimista y de contento general sobre el curso político y general de la sociedad española. A defensa de la estabilidad del país se pr ohibían todas las publicaciones de del itos, t ragedias y huelgas, y se ocultaban los incidentes, si n que el periodista recibiese ninguna explicación por eso. Era un control riguroso que se hizo aún más estr icto frente al com unismo - “Se llegó hasta a sustituir el término ‘c omunista’ con social ista’” 187 - def inido desde el comienzo de la dic tadura como enemigo del régimen y responsable de todos los males de la soci edad moder na. Todos los ámbitos de información se v iero n afectados por esta consigna: la informaci ón e conómica era vigilada y modificada r igurosamente para ofrecer esta imagen t an querida por el Gobierno, que sin embargo , en muchos casos, representaba un daño por el país mismo. Se ocultaba y modific aba t ambién la informaci ón depor tiva, que el rég imen consider aba como e l reflejo de la educación en la soci edad, y la publi cidad, por la cual se habían establec ido no rmas a respectar sobre el espaci o que podía ocupar en los medios. La obsesión de mostrar un país feliz se man ifestaba en t odas las formas posibles, llegando a en cargar los diarios d ibujos de una sociedad es pañ ola relativamente prospera. En otro s casos se anunciaba d irectamente en la pri mera pág ina del d iario - “ Este número esta visado por la Censura ” - como ocurrió por el número publ ic ado por AB C , el día siguiente a la boda de don Juan de Borbón 188 . También si el control se practicaba rigurosamente en los contenidos de las noticias, igualm ente los diarios t enían q ue respectar unas nor mas p olíticas y morales establecidas por el r égimen. Por lo tanto part e del contro l era representado por la 187 BENEYTO, A.: op .cit. , p. 39. 188 Véase portad a en Apéndi ces 1. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 139 ‘ins erción obligatoria’ que consistía en una ver dadera obligación p ara los per iódi cos en public ar un texto o artic ulo relacionado con una información determinada. La falta de respeto a cualquiera de estas no rmas provocaba varias s anci one s que afectaban el derecho al t rabajo de las personas. La m ulta, la dest itución del director y la incautación del per iódico, establecidos por el art.20 de la Ley Serrano S uñer, er an como una e spada de Damocles colgada sobre la cabeza de los pe riodis t as y de los directores. Sin em bargo algunas veces la cen sura iba más allá del respe to del rég imen y del orden naci onal. El día 6 de nov iembre de 1964 el director del Diario Regional de Valladolid, Manuel Fe rnández Ar eal (que so lo pocos meses ante s en jun io de 1964 había recibido el ‘Premi o Ejercito’ por su página militar) publica ba el art íc ulo ‘ Un proyecto realista. Sin esconder la mano’ , donde su gería a los españoles de seguir el ejemplo francés en re ducir el servicio militar obligatorio por det erminados secto res de la población. Por ‘ presu nto delito de injurias al Ejercito y Fuerzas Armadas ’ según el artículo 17 del Cód igo de Justicia M ilitar, el 11 de febrero de 1965 Fer nández Ar eal fue condenado a seis meses y un día de cárcel 189 . La alegoría orwelliana del ‘ gr an hermano’, c omo señalaba Sinova, tenía aquí uno de los ejemplos más palmarios 190 . De esta for ma el Gob ierno hab ía tr ansformado la Prensa en un o ficio más a su servic io, construyendo un sistema de control estructurado a la per fecci ón que seguirá vig ente durante toda la dictadura y más, hasta el derrumbe de todo el aparado franquista de la i nformac ión. 189 Véase FE RNÁNDEZ ARE AL, M .: op. cit ., p.1 59-288. 190 SINOVA, J .: La censura de p rensa d urante el…, op. cit ., pp. 11 -13. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 140 2.4 El cam ino haci a la libert ad de info rmación 2.4.1 El cambio ide ológico del régimen: u n nuevo contex to político para la prensa El fin de la Guerra Mundial y la derrota de Alemania e It alia llev aron España a un aislamiento internacional, reflejándose este también en su política periodística, que identificaba en la masonería y en el comunismo los enemigos de la sociedad española. Fue el mismo Fr anco, con el seudónimo Jackim Boor , quien publ icó una serie de artículos en e l d iario falang is ta Arriba , en los que por un lado atacaba la masonería, representándola como fuente de principios que dañaban el país , y por el otro, mostraba un to no de admiración por los Estados Un idos, q ue se revelar á un aliado precioso en la Transici ón a la democracia. En aquellos años se produjo una reorganizaci ón ideológica en el aparato de poder con la apertura de las primeras Cortes Fr anqu ista en 1943, la aprobación de la L ey del Referéndum (1945) y la Ley de Sucesi ó n (1947); ej emplos que debían servir par a ofrecer al pueblo esp añol y a la comunida d i nternacional una imagen del intento demócrata y del espíri t u nacional-católico del régimen que se identificaba en: - Uni dad y totalidad católica y fascis ta frente a la dispersión de los part idos; - El nacional- catolicismo entendido como el t riunf o del modelo d el ‘Siglo de Oro ’ y sus respect ivos v alores como autor idad, jerarquía, disciplina de vi olencia, deberes frente a derecho, v alores reli giosos y militares; - Negaci ón de los dere chos del hombre, de la democracia, de la libertad e igualdad 191 . 191 TERRÓN MONTER O, J.: L a p rensa de España durante el régimen d e Franco . CIS, M adri d, 1981, pp. 89 - 90. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 141 La reorg anizac ión de los principios del régimen se t radujo t ambién en una remodelación en el Gobierno. A part ir de 1951 se formó por primer a vez el M inisterio de Informaci ó n y Turi smo encabezado por Gabri el Ari as Salgado (ya había sido Director Gener al de Prensa) que, considerando la informac ión co mo una actividad soci al de de smesurada impor tanci a para el régimen, subrayó el pri ncipio de un a reglamentación jurídi ca férrea par a la prensa. Su política, anqu ilosada en los princi pios r eaccionarios españoles utilizados desde la Constituci ón de 1812 y basados en la concepción de un Estado teocrático y de una moral objetiva y superior, derivada po r derecho natural, bi en se ada ptaba al concepto ‘naci onal - catól ico’. Un principio sobre el que tenían q ue construirse los presupuestos básicos y los f undamentos políticos de la doctr ina española de la infor maci ón, como él mismo afirmó: […] el Estado no tiene com o finalidad un sometimient o del individu o, así como e l individu o tampoco puede desconocer l a existencia y nece sidad de un Estado fuerte […] El Estado no puede avasallar y absorber la personalidad y funcione s de l as instituciones, que constituye n la estruc tura y los órganos de la vida social; pero ning una entidad privada, natural o social puede, apoyándo se en lo que cabria denominar f uero de la i nstituci ón, al zarse con toda ni con parte de la soberan í a que, por ley natural, ostenta el Gobierno legíti mamente y conforme a la ley. […] Enun ciaremos siempre ‘el individuo y el Estado’, ‘la prensa y el Estado’, que es la única vía recta, l a que conduce a la integración, a la r elación que une y es causa de armonía, que reli ga y reajusta, se gún nor ma y verdad, l o m as vario de esa unida superior que es el orden 192 . A pesar de su matiz nacional - ca tól ic o, la pol ítica adopt ada por el nuevo Ministro de Información, fundada en la reformulación d el preámbulo de la Le y Serrano Suñer, 192 ARIAS S ALGADO, G: I C o nsejo Naci onal de Prensa, Ali cante, 16/ 12/1953 en Política española de la Información , M inisterio de Informació n y Turismo, M adrid, 1957, pp.38 -39. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 142 si guió encontrando la o posici ón de l a iglesia, que por contra solicitaba la aplicación de los principios qu e Ar ias Salgado subrayaba en su ‘doctrina de l a Informaci ón’. Fue el obispo de Málaga y director del diario católico YA , Ángel He rrera O ria, el que encabezó el intento de transformaci ón que la iglesia ped ía q ue se reflej ase en una futura Ley de Prensa. Una nueva norma adaptada a los principios que el mismo obispo hab ía ya expuesto en la Semana Social de Madrid en 1933 y que pr eveían una reorganización del s is t ema de la censura (de una forma que causase menos daños a los periódi cos), la creación de un tribunal espec ial para los delitos de prensa y sobre todo la gar antía del artículo 12 del Fuero de los Es pañoles, según el cual “ todo españo l podrá expresar libremen te sus ideas mien tras no atenten a los Prin cipios Fu ndamentales del Estado ” 193 . En concreto la iglesi a intent aba adecuar el sistema de prensa español al c ambio que la soci edad estaba viviendo, aunque a sumiendo una pos ición bien lej os del alcance de una l ibertad de expresión. Obtuvo un mí nimo respaldo a su petición cuando en 1952 la Editori al Católica pudo nombrar por primera vez su propio di rector (Aquilino Morcillo) sin someterse a las órdenes del Go bi erno, que intentó así l imar la situación si empre más tensa de lo s últi mos años. Por su parte, el G obierno sufrió una n ueva crisis en 1956 protag onizada por una generación que no había v ivido la g uerra y que se mostr aba lejos de los valores y principios del r égimen. Representó el motor que llevar ía a grandes camb ios en la formación del nuevo Gobierno del año siguiente, que por primera vez vio la llegada al poder de otra clase política, los tecnócratas. Este proceso abr ió e n seno al r ég imen una nueva etapa económica, amén un camb io por la prensa: la apro baci ón de un Plano de Estabilización, fruto de un acuerdo con los Estados Unidos, garantizó a España la entrada en el Fondo Monetar io Internaci o nal y en el Banc o Mundial entre 193 TERRON MONTE RO, J : op. cit ., p. 131. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 143 1958 y 1959, creando un desarr ollo económico para la poblaci ón con repercusiones tambi én en la act ividad periodís t ica. En este contexto, Ar ias Salgado, que ya en el pasado habí a manifestado el deseo de elaborar una nueva Ley de pr ensa, que en principio hab ía naufragado con la Ley de 1938, creó en 1959 una Comisión especial consultiva asesora que estudiase d icha posibilidad. La Comisión pr esidi da por el mismo m ini stro, y for mada por treinta y nueve mi embros 194 , se r eunió durante dos años antes de aprobar por mayoría el quinto borrador el 27 de Juli o de 1961, cuando Manuel Frag a f ue encargado de defender ante las Cortes el tex to de la nueva Ley que representaba una neces idad no só lo par a la prensa sino para toda la soci edad española par a integrarse en el nuevo proyecto del país . Si bien el cambio lo guió el Ministerio de Informaci ón y Turismo en 1962, la llegada de Manuel Frag a Iribarne “ entreabrió la puerta ” 195 , inaugurando una nuev a tempo rada para la prensa española. Su primera tarea fue la elaboración de un anteproyecto de Ley que respe tase los principios de libertad y leg iti midad. Sin embargo, si bien tar dará u nos años antes d e su pro mulgaci ón, la pr ensa y todo el mundo de la informaci ón beneficiaron de este nuevo aire que se res piraba tras la llegada del nuevo ministro: aparecieron nuevas revistas como Cuadernos por el Dialogo y Revista de Occidente , publicaciones representativas de una nueva opini ón política; se pro mulgó la e ncíclica Pacem en Terris ( 11 de abril de 1963), preámbulo a una clara posici ón pro -demócrata de la iglesi a y se produjo una primera pequ eña aper tura del país a ni vel europeo 196 . 194 Entre los miembros de la Co misió n había algu nos de lo s pe rsonajes más i mport antes e influyentes del periodismo de aq uel tiempo como Juan Ignacio Luca de Tena, Aquil ino Morcillo, Manuel Aznar y Ángel Herre ra Oria. 195 ALFÉREZ, A.: op. cit. , p. 11. 196 TERRON MONTE RO, J .: op.cit ., p. 173. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 144 Todos cambios que hicieron hincapié a la libertad de expresión, pr incipio fundamental de la futura Ley de Prensa de 1966. Sin embargo, a pesar de la legislación v igente y tras la apro baci ón de la nu eva ley, la realidad se demostró totalmente diferente . 2.4.2 La libert ad de ‘cara ’: la Ley Fraga Juan Luis Cebr ián, ex director del diario El País, en una intervenci ó n en la Colum bia Universi ty en octubre de 1978 declaraba: “ La Ley de prensa de 1966 fue un instrumento liberalizador de la política española y produjo u na verdadera brecha en la estructuras esclerotizadas del franquismo y con ella la oposición adquirió u na capacid ad de expresarse en el interior del país ” 197 . En realidad, la Ley de Prensa e Imprenta de 1966 198 r epresentaba una necesitad política, en un nuevo marco histór ic o, para un pa ís e n proceso de cam bio, t ras el Plan de Estabilización pactado con el aliado norteamericano. Como afirmó el mis mo F raga en el preámbulo del anteproyecto de Ley de 1963: [...] al poner en vigor la presente Ley, no s e ha hecho otra cosa qu e cumplir los p ostulado s y las directrices del Mo vimient o Nacional, tal co mo han pl asmado no só lo en el Fuero de 17 de julio de 1945, sino t ambién en la Ley Fundamental del 17 de m ayo de 1958, y además, tratar de dar un nuevo paso en la l abor constan te y co t idiana de acometer la edificación del orden que reclamaba la progresiva y perdur able convivenci a de l os 197 ALFERÉZ A., op.cit ., pp.12- 13. 198 La Ley fue apro bada al pl eno de las Cortes e n su se sió n del 1 5 de marzo con so lo tres votos en contra. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 145 españoles dentro de un marco de sentido universal y cristiano, tradiciona l en la historia patria 199 . En concreto el Régimen no se d istanció mucho de aq uellos q ue er an sus Pr inc ipios Fundamentales, abriendo una posible integ ración ent re su sistema de contr ol y las libertades ya en v igor en los otros países occidentales. El mismo Franco afirm ó “ Yo no creo en esta libertad, pero es u n paso al que n os obliga n muchas razones im portantes. Y , por otra parte, pienso que si aquellos débiles Gobiernos de primeros de siglo podían gobernar con prensa libre, en medio de aquella monarquía, nosotros ta mbién podremos ” 200 . El franqu is mo t enía que librar se del inmovilismo a bsoluto, evitando que esto provocase daños i rrepar ables en el contexto cultural y social. Y en este panorama, la Ley encajaba en la construcción de un nu evo aparado estat al, c omo se ñalaba el mismo Fr aga: “ Nosotros tenemos que decir que progresivamente tratamo s de establecer una libertad informativa acorde con el n ivel del tiemp o […] los cambios operados en la estructu ra social española han dado lu gar a una opinión pública más dinámica” 201 . Sin embarg o, la libertad de expresión, enunciada en el art.1 de la Le y y proclamada tambi én en el ar t.12 del Fuero de los Españ oles, se encontraba ya limitada por el famoso art. 2, que en p ráctica anula ba todos los pri ncipios d ispuestos del precedente Orden, limitando el ejercici o de la libertad a las normas impuestas po r L ey es: La libertad de exp resión y el der echo a l a difusión de informaciones, re conoc idas en el artículo pri mero, no tendrán más limitaciones q ue l as impuestas por l as leyes. Son limitaciones: el respeto a la verdad y a la moral; el acatamien to a la Ley de Pri ncipios del 199 Ibídem , pp. 187- 188 (El presente texto será incl uido tamb ién en la redacció n final de la L ey d e Prensa de 19 66). 200 FRAGA, M.: Memoria br eve de una v ida pública . Pl aneta, Barcel ona, 1980, p.145 . 201 FERNÁNDEZ AREAL, M : La libertad de prensa en Es paña, 19 38- 1971 . Cuaderno s para el Di alogo, Madrid, 1971, p.70. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 248 - el 1 de febrer o de 1937 Anne O'Hare McCormick (pr imera mujer en ganar el pr emio Pulitzer en 1938) es la primera mujer en la se cción editorial del diario , con la columna ‘ Affairs in Europe ’, re - bautizada más tarde ‘ Abroad ’ 420 . A pes ar del segundo gran conflicto b él ico de la his toria, el per iódico siguió expandiéndose, creando su pr imera edic ión internacional e n 1946 421 . Una publicaci ón que se dej ó de imprimi r en 1967, cuando The New York Times se unió a los propietarios de los New York Herald Tribune y The Washington Post para public ar el International Herald Tribune en Paris.. Entretanto, el diari o sigui ó durante estas décadas con s u lucha para afirmar los principios l iberales y de independencia de las noticias, lema del diario de sde su nacimiento. A pr incipio de 19 56 el rotativo publicó un editorial , ‘ Voice Of A Free Press ’, donde respondía a la amenaza del macartismo y en part ic ular al subcomité del senador James Eastland que inves tigaba la infiltraci ón de comunistas sospechosos en los medios de comunicación. S egún el editori al, el subcomité parecía estar orientado hacia una ‘caza de brujas’ en los miembros del personal de NYT , debido a la críti ca movida por el senador Joseph McCarthy , que en sus informes hab ía denunciado los ‘métodos abusi vos’ ut ilizados por el di ario para interrogar a los testigos. Pocos años después, el 9 de marzo de 1964, el diario fue testigo de otro caso análogo, ‘ New York Times Co. vs Sull ivan’ : el Tribu nal Supremo de los Estados Unidos an uló una anter ior indemnización de 500.000 dólar es conminada al NYT por la denuncia 420 http:// www.nysl .nysed.gov/nysnp/ nytlucey.htm . Si tio web of ici al de l a New York State L ibrary, consultado en fecha 23 de julio de 2012. En la misma década (a ñ os ‘30 , el 8 de abril de 1935) muere el salvador y dueño del NY T , Adolph Ochs, a quien suced ió antes su sob rino Julius Ochs Adler y después su yerno, Arthur Hays S ulzberger, que mante nd rá n el control del diario ha sta los años setenta. 421 S imul táneamente en 194 6 el diario había ampl i ado su presencia en el merca do de los media, comprando un a estació n de radi o clásica, l a WQXR. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 249 presentada por L. B. Sullivan, uno de los t r es Co mis ar ios electos en la c iu dad de Montgomery (Alabama) 422 . A finales de la década de los sesenta, el diari o se lanza a un nuev o desafío con la cotizaci ón de su t itulo a 42 dólares por acción en la Bolsa de Valores de los Estados Unidos. Un paso ulterior para afirmar, si aún hacía falta, su consolidado prest igio y su fuerza económ ica. Los años de la gran cr isi s y del colapso f inanciero a final del si glo pasado eran aho ra solo un recu erdo: NYT se había convertido en uno de los referentes en el mercado de la i nformación mundial. 3.5.3 La pren sa american a en los año s ‘70 La pr ensa estadoun idense no vivió su mejor momento a lo la rgo de esta década, caracterizada por los g raves problemas económicos de las grandes empresas y los e scándalos ‘ Penta g on s Papers’ y ‘ Watergate ’. La recesión de la economía no salvó la prens a: en 1974 desapareci eron numerosos diarios c omo el Washin gton Starr y el Philadelfia Bulletin . 422 El acusa er a el reato de publicar una noti cia de l o que se co n o cía a prio ri su fal sedad, " actual malice", para lo s i nformes de prensa so bre funcio nario s público s o figuras pú bli cas que de bían ser consider ados difamatorios o inj uriantes. El estánda r de la ‘mali cia’ , declaró la sentencia, exige al demandante en un ca so de difamació n o calumnia probar que el editor de la declaración sabía que la misma era falsa o que actuó haciendo caso omi so de su verdad o fal sedad. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 250 Las causas radicaban e n u n aumento del coste del papel y en un paralelo descenso de los ingresos publicitarios (que por contr a seguían aumentando en la televisi ón). En particular la falta d e estos últimos, que desde principios del siglo habían representado unos ingresos cada vez más importante par a la economía de una public ac ión, limi tó lo que er a sus mi smas independenc ias . Los anuncios pu blicitarios r epresentaron par a los periódicos estadoun idens es la base para la construcción d el modelo per iodístico actual. Tocquev ille, a tal pr opósito, ya en el siglo XIX señalaba: En América, las t res cuartas partes del inmenso periódico que t enemos ante los ojos están llenas d e anunc i os; el rest o genera lmente está dedic ado a noticia s pu blicas p olíticas y a simple anécdotas; solo de tarde en tarde aparece en un rincón ignorado una de esas discusiones ard ientes que son entre no sotros el paso cotid iano de los lectores […] 423 . 423 TOQUEVILLE, A.: La democ racia en América , II vo l ., A lianza, Madrid, 1980, vol.I , p. 172. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 251 En este cuadro general negativo, el papel dominante se conce ntraba casi en la totalidad en las manos de unas pocas empresas como Knight – Ridder y Gamet 424 , que no cons iguieron cubrir el g ran vo lumen de noticias producida s, generando una mala infor mación siempre menos verificada. Una inf ormación que s ufría de una ‘ligereza’ que se mezclaba a menudo con los intereses de las cla ses dirigentes y de los anunciantes , con el objetivo claro de ganar dinero sin cuidar otros aspectos, bien expuesto en el lema “ report the news and raise hell ” 425 . Una situaci ón que marcó un descenso de la difusión t otal de los diarios a un nivel inferior al número de fami lias en 1974. 424 BERTRAND, C. J.: op. cit., p.1 18. Hay que señ alar aquí que durante esta d écada, en noviem bre de 1973 , Rupert M urdoch adquirió el San Antonio Express - News, el primer diari o del gran i mperio mediático que construyo en l os anos en EE.U U y en el mundo. 425 Ibídem, p. 12 5. L a expresi ón pue de ser traducida según Bertrand co n la frase “ d ar las noticias y que causen efecto ”. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 252 Era un periodismo donde destacaba (y lo si gue si endo todavía hoy en día) el objetivo de ganar dinero a ultranza, al tiempo que per sist ía la búsqueda de informaciones que el publ ico quer ía rec ibir. Dos as pectos que contribuyer on a conv ertir al pa ís en el primero en pasar a la er a ‘informaci onal’ de la notici a, según lo señalado por Bertrand: más de la mitad de los empleos no venían má s del sector agrícola o industri al s ino de la recogida, tratami ento y distribución de la inform aci ón 426 . Sin embarg o la cri sis económica era solo uno de los factores qu e llevaron a una inversión de tendencia en el mercado. Hay que destacar la f uerte desilusión pol ítica por la guerr a en Vietnam, que generó un ‘rechazo’ hacia las inst ituci o nes, y la n ue va estructura de la población estadoun idense caracterizada cada vez más por las grandes migraciones inter iores al paí s mismo . Un entorno, empeorado por la fuerte crisis d el petr óleo de 1973 y por el consecuente aumento del precio del papel, que se reflejó en una subida del precio de v enta hasta los 50 centavos para los números ordinarios y los 75 centavos p ara las ediciones dominicales. La ev olución cultural en los EE.UU. se vio reflejada en la nueva forma en las que los medi os de comu nicación comenzaron a informar sobre los func ionari os de gob iernos. Editores idealis tas nu evos y más jóv enes se h icieron cargo de muchos de los periódicos má s prom inentes de la nac ión, y sus report eros desafiaron los poderes fuertes del Gobi erno 427 . Sin embargo, en esta estr uctura, los periodistas vivieron una época de alejamiento del público, causado p or su creciente formación profesional a nivel universitari o, que los llevaron a ser parte integrante de esta elite de poder. Protagonizaron este círcu lo ‘vicioso’, aunque su in fluencia estaba s iempre limitada al poder y a las ‘consignas’ de los dueños. 426 Ibídem, p. 2 1. 427 http://history. journali sm.ku.edu/ . Sitio web de historia del periodismo de la School of Journalism & Mass Communica tio n de l a University o f Kansas, cons ultado en f echa del 1 8 de julio de 20 12. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 253 No se tr ataba de ‘consignas’ que limi taban la libertad de expresión y de infor mar con objetividad sobre los hechos que acaecían d urante aquel tiempo, como al contrario tuvo lugar en otros países. En 1971 el caso de los ‘ Pentagon s Papers’ hecho público por el The New York Times , puso de ma nifiesto el primer intento de la presidencia a mericana (que de hecho consiguió el bloque de esta publicación durante 15 días) de o cultar not ici as de carácter político y diplomátic o concerniente la guer ra en Vietnam, amén la vi rtud y la ética per iodística del d iario en denunciar un similar escándalo. La restr ic ción que la prensa había t enido que su frir en este ca so, repr esentaba según Emer y y Emery, un daño que n ingún otro pr esidente hab ía nunca real izado contra la l ibertad de prensa 428 . Sin embarg o el ejemplo de mayor relevanci a para respaldar esta tesi s ha sido la public ac ión de las informaciones q ue llevar on a la luz el caso Watergate (que ve ía la implicaci ón del presidente de EE.UU, Richard Nixon) 429 . Mientras el presidente intentó bloquear la public ac ión de los documentos del Pentágo no, el Tribunal Supremo rechazó esta propuesta, apoyando en un ‘sin precedente’ la afirmaci ón de una prensa libre e i ndepe ndiente. Un cuarto poder que, a través dos periodistas, hasta aquel ento nces desconocidos (Carl Bernstein y Bob Woo dward del diar io Washington Post ), puso de r elieve públicamente sus pr incipios y obj etivos de libertad 428 EMERY M. y EMERY, E.: The Press and Am erica: An Interpr etive H istory of the Mass Media. All yn and Bacon, Bosto n, 1996. 429 El escándalo se pro dujo dur ante l a campaña el ectoral re publicana del presi dente Ni xon en 19 72. Los cul pables fueron arrestados porque había n penetrado en el Hotel Miram are Wat ergate , en Washington, p ar a espi ar e l Comité Nacio nal Demó crata. Nixon no pudo hacer o tra co sa que aceptar la responsabil idad d el Gobierno despi diendo algunos miembros impli cados. La re velación más escandalo sa de la investigaci ón d el comité de Ervin vino cuando re sultó que Ni xon h abía estado grabando disi muladamente discusio nes y conversaciones tel efónicas. En un primer mo mento oculto l a existencia de ci ntas magne tofó nicas, llevando a un enfre ntamiento del Gobierno di rectamente co n el poder judicial. Sin embargo, la pr esión de la opinión púb li ca y l a deci sión de la Corte S uprema, que el 24 de juli o d e 1974 deter minó po r unanimid ad que el presi dente tenía que entregar las cintas ( de l as que dos desapareci eron y una fue alterada) a brieron el paso al proceso del imp eachement (que fo rmula de una acu sación fo rmal contra el Presidente o algún ho mbre importante d el go b ierno), encami nado a depurar las respo nsabil idades pol íticas del presi dente y de lo s más alto s funcio narios de la administració n. La cr eciente sospec ha d e l a culpabilidad del presidente y la falta de apoyo en el Congreso ll evaron Nixon a present ar su dimi s ió n. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 254 e independencia, denunciando el más gr ande escándalo político americano de la historia y subrayando el concepto que la prensa estadounidense r epresentaba en su conjunto, un colectivo capaz de enfrentar se a cualquier poder político e ins titucional, como Tocqueville h ab ía señalado hace más de 1 50 años: Confieso que no profeso a la libertad de pre nsa ese amor complet o e instantán eo q ue se otorga a las cosas sobe ranamente buenas por su naturaleza. La q uie ro en consideración de los males que impi de má s que a l os bienes que procur a […] Hay pueblos qu e, independiente mente de las razones generale s que acabo de enunciar, tie nen otras particulares que deben ligarlos a la libertad de prensa. En ciertas naciones que se pretenden libres, cada uno de los agentes del poder pued e im punemente v iolar la ley, s in que la constitución del país dé a los oprimidos el derecho de quejarse ante la justicia. En esos pueblos no hay q ue consi derar ya la indep endencia de la prensa como una de las garantías, sino como la única garantí a que queda de l a libertad y de la segur id ad de los c iudadanos. […] En materia de prensa no hay, pues, término medio entre la servidum bre y la licencia. La soberanía del pueblo y l a libertad de prensa son, pues, dos cosas enterament e correlativas; la cen sura y el su fragio universa l son por el co ntrari o dos cos as q ue s e contradicen. [ …] En los Estados Unidos, cad a periódi co tiene individual mente poco poder ; pero la prens a periódica, es todavía, después del pu eblo, la pri mera de las po tencias 430 . Este gr an esf uerzo, junto con la difusi ón de la acció n de los varios movimientos soci ales (antirracismo y anti sexismo) y de u na mayor infor maci ón sobre el conflicto en Vietnam respecto a los deseos del Gobierno, pondrán de relieve el verdadero modelo del periodis mo moder no, motor y espejo de la democraci a, fundado no solo en la v erdad y objetividad de la noticia sino t ambi én en un alto estándar de la ét ica profesional de los periodistas. 430 TOQUEVILLE, A.: op.cit . , v ol .I, pp. 226-232 . La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 255 3.5.4 Un ejemplo de periodismo liberal: The New York Time en la décad a de los escánd alos En este contexto per iodístico caracterizado p or una fuerte crisis del sector, The New York Times viv ió años de gr andes problemas. Sin em bargo, a pesar de la dif íci l si tuac ión económica, el diari o s iguió invirti endo para hacer fre nte a una competitivi dad creci ente por par te de los otro s di arios y sobre todo para luchar contra la expansi ó n del nu evo fenómen o ‘t elevisión’ que s e encaminaba ha cia la monopolización de los anunci os publicitarios, el mayor ingreso para u n diario. A pr inci pio de los año s ’70 el diario era diri gido por Ar thr O chs Sulzberger (‘Punch’ como lo llamaban), h ijo de Art hur Hays S ul zberger. El más jo ven director de NYT , con solo 37 años, reestructuró la plantilla, promoviendo a Lester M arkel y James Reston como sub-d irectores y Harrison S alisbury como director de la s e cci ó n nacional' 431 . Sin embargo las innovaciones técn icas y de contenido ex perimentadas por el d iari o si guieron a un r itmo vert igi noso: la secc ión de ‘ Op - Ed’ 432 hizo su d ebuto frente a la página editorial (el 21 de septiembre de 1970) bajo la dirección Harr iso n E. S alis bury; fue inaugurada la sec ci ón ‘ Edit orial Notebook’ , caracter izada por un intercambio de comentarios entre los lecto res y los r edactores de la pág ina ed itorial. El del d iario, si guiendo la sugerencia de John Oakes, fue también el primero en expandir su ‘campo de reclutamiento’ más allá de sus redactores, a través la colaboración de otras personas con experiencia en campos y discipli nas diferentes. 431 MERRILL, J.C. y FISHER, H.A.: op. cit ., p. 225. 432 Ibíde m. El nombre del artícul o de opinión ( opinió n-edito rial) deriva de un a p ágina d el diari o New York World dirigi do po r Herbert Bay ard Swo pe. Ad emás, el diario Chicago Tribune i ncluyó artícul os de opi nión del mismo género ya en el 19 12. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 256 Estos años coinciden con una década en la que el periódico dará relat iva importancia a los acontecimientos extranjeros 433 , coinci diendo esta con dos escánd alos (‘ Pentagon s Papers’ y ‘ Watergate ’) de gr an portada naci o nal que revolucionaran las relac iones de poderes prensa-gobierno. Los ‘ Pen tagon s Papers’ se publicaron por primera vez en las páginas de NY T en jun io de 1971. Se trataba de extr actos de un informe de 7.000 pá ginas , Historia del pro ces o de toma de dec isiones de los Estados Unidos en cuanto a la política de Vietnam . Los documentos, que detallaban particulares y decisi ones tomadas por los gobierno s Kennedy y Johns on sobre la guerra en Vietnam, eran un estudio gubernamental encargado por el Secretario de Defensa Robert S . McNamara, en junio de 1967. El informe rev eló la arrogancia burocrática y el eng año por parte de los políticos estadounidenses que más v eces ha bían res istido a la d ivulgación completa de las informaci ones relativas a la creciente part icipaci ón mil itar en el sudeste asiátic o, en los at aques aér eos sobr e Laos, y las incursiones a lo largo de la cost a del Vietnam del Norte. Los documentos, clasificados como súper -secret os, fueron entregados al diario (en realidad f ueron filtrados por el periodista Neil Sheehan) por Daniel Ellsberg, ayudante del Consejo Nacional de Seguridad y uno de los autores del informe, que sustentaba la idea de que los documentos no habían sido clasificados de manera correcta. Tras la publicación de la s pr imeras t res páginas en el d iario, los abogados del Departamento de Justicia rec ibi eron una or den de pr ohibición contra NY T , que fue obligado a susp ender la publica ción del informe durante v arias semanas, representando el primer caso en la historia del país en el que el g obierno federal 433 En España po r ej emplo se alternar án sol o cuatro periodistas durante to da la déc ada: Henry Ginger y Gamer Markham, que ser án resp aldados an tes po r parte de la co rrespo nsal en Pari s, Fl ora Lewis , en ocasió n de la muerte d e Franco, y d espués po r Hen ry Kamm dur ante el peri odo d e las el ecciones democráticas. La co lo nia perio dística estadouni dense será e nriqueci da tam bién por el análisi s del perio dista y primo del propi etari o , C. L . Sulzberger en GUILLAMET LLOVE RAS , J. (Coord. ): op . cit ., pp. 3- 4. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 257 había impedido la pu blicación de una noticia. La corte, en el proceso ‘ New York Time s Co. vs Est ados Unidos ’, resolvió a favor del diario, declarando que el gobi erno no había podido demo strar la censura previa necesaria y que las garantías consti tuc ionales de libertad de pr ensa estaban por encima de otr as consideraciones, dejando libertad al rotativo para la public ación de la parte re stante de los documentos 434 . Estos años se caracterizaron también por innovaciones en los conteni dos 435 que permitieron al diario mantener una alta competitividad en el mercado y alcanzar altas cotas de difusión. A final de la década, NYT tenía un índice de d ifus ión d iaria de 900.000 ejemplares (con picos de 1.400.000 ejemplares en la edici ó n del domingo), que lo colocaban como segundo diario por ventas entre los generalistas , tras el Los Ángeles Times con casi 1.000.000 de ejemplares. Fueron esto s los años dur ante los cu ales el d iario neoyor qui no inauguró unas nueva s secciones publicadas durante los distintos días de la semana. ‘ Weekend ’ fue la primera a ser publicada en abr il de 1976: er a una inserción cultural de las actividades en New York que venía d istribuida t odos los viernes. Aparecieron algunos meses m á s tarde la sección ‘ Living ’ (miércoles), con artículos de arte y cocina, ‘ Ho me ’ dedicada a la casa y al jardín y a partir de enero de 1978 la rúbrica ‘ Spors Monday’ 436 . Sin embargo dicha t irada representar á solo una etapa transitoria en la h istoria del diario. Mientr as, en u na década caracterizada por una crisis económica y f inanciera para la prensa, el diari o neoyorqui no, con la denunci a del escándalo ‘Pentagons 434 BIAGI, S.: Impacto de los medios. Introducción a los medi os masivos d e comu nicación . Tho mson, M éxico DF., 2006 , p. 293. 435 El New York T imes en septiembre d e 1976 cambió su forma to de ocho c ol umnas por página a otro de seis col umnas para las noti cias y nueve co lumnas para l os anuncios, el editor de periódico s. El mismo a ño, el diario publica su nue vo manual de esti lo " The New York Times Manual of Sty le and Usage ” , donde por pr ime ra vez el ro tativo hace hinc apié a una polí tica d e re visión y control de l as notici as y a la protecció n del anonimato de l as fuentes. 436 MERRILL, J.C. y FISHER, H.A.: o p. cit., p. 226. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 264 En estos tres primeros editoriales anal izados q ueda patente la posición aperturista y reformadora del diario de Editorial Catól ica. La vo luntad de l ibrarse de la telaraña franquista queda man ifiesta a t ravés del apoyo a la apertura de unas relac iones con otros paí ses, amén a una nu eva polític a internac ional, representando el lema perseverante del diari o durante estos últimos años del Régimen. -Conflictos y guerras Siguiendo c on el estudio, anali zamos a continuación la uni dad de catego rizaci ón ‘ Conflictos y guerras’ . La condena a la guerra y a cualqui e r conflicto por parte del r égi men as í como el intento de ocultar todas las informaciones de tensi ones y cr isis ha bían garantizado el poder a F ranco dura nte varias déc adas, esquivando cualquier posible i ntento de revolución. El diario, para remarcar esta p osici ón, sugier e una comparación c on las cond ici ones en las que se encontraba actualmente el vecino Portugal, tras la rev oluci ón que lo había llev ado al derrumb e de la dictadura, poniendo de reliev e por contra la si tuac ión de paz y estabilidad qu e el régime n de Fr anco garantizab a en España. El ed itorial ‘ Lo que estaba previsto’ , publ ic ado el 26 de abr il, a tal propósito esc ri be : “ En Portugal ha suce dido lo que estaba previsto, […] la ec onomía a pesar de l a considerable ayuda que supone el arriendo de la ba se de L ajes […] ha llegado a deterioro g rave, espec ialmente sufrido por las clases bajas ”. La situación difícil del país vecino r epresentaba casi u na adver tenci a para el pueblo español, que reci taba l as siguientes palabras: “Cuidado españoles, esta es la situación que produce la caída de una dictadura”. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 265 Este lema es remarcad o en v arias ocasiones en las páginas del d iario católi co durante todo el 1974, como se muestra a continuación en el anál isis del editorial ‘ Por tugal, ante su futuro’ , publicado en fecha 20 de marzo. “ La calma ha vuelto al hermano Portugal, tras unos días de amargo de motín cuartelero y de rumores alarmistas ”. Si bien la situación en Portugal aún no er a completamente resuelta, el diar io qu iere ofre cer, a trav és este editorial, la image n de una vuelta a la tranquilidad en el país cer cano para ev itar de fomentar también en el pueblo e spañol los intentos de una revoluci ón. El editorial se ‘esfuerza’ peculiarmente en demostrar la inutili dad de la rev oluci ón. Siguiendo el li bro de Spínola, ‘ Portugal y su fu turo’ , el diario subraya aquellos qu e so n los principios básicos para la solución del pr oblema, afirmando que estos no pueden encontrarse en una guerra que conlleva solo gastos y que aparece como “ un instrumento inútil de integración afro-lusitana ”. -El régimen de otros paí ses Sin em bargo, de esta forma el diario era obligado a defender la bondad del régimen portugués (‘ El rég imen de otros países ’), condenando cualquier o tra forma de gobierno en el país. El término de la dic ta dura había llevado Port ugal a ser el país eur opeo que “ en los últimos diez años ha exp erimen tado mayor retroc eso demográfico, no solo en cifras relativas, sino absolutas.[…] Y así se llegó a una situación lí mite que, hace poco más de dos meses, el general Spínola pus o de relieve en su polémico libr o Portugal e o futuro” 437 . A pesar de su clara posici ón y da la consig na que el régimen había ordenado a los diarios espa ñoles - asu mir la defensa de los g enerales portugueses y atacar el nuevo Gobi erno por la difí cil y contr overtida situación que habían creado en el país lu sitano 437 ‘Lo que estaba pre visto’ , YA , 26 de abril 1974, p.5. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 266 - el editorial coge una cierta distancia de su posición inicial afirmando “ No sabemos a la hora de escribir este comen tario, cuales son los propósitos y cu ales las ideas […] Por eso nos limitamos a apuntar l as causas que lo han desen cadenado. Seria t orpe ignorarlas y m ás torpes aún despreciarlas. Nada sucede, sin su porque ” 438 . -Crisis política Otro tema alrededor del cual el régimen ha bía ordenado una férrea condena era la ‘ crisis política’ de o tros países. Si b ien hasta el principi o de la década de los setenta el régimen habí a proh ibido la mayoría de estas noticias, en los últ imos años no habí a podido seguir filtrando toda la cantidad de informaciones en c irculación. Aunque esta si t uación, los diarios seguí an r ecibiendo explicita consigna de co ndena acerca de este tema. Analizando en det alle el editorial publicado el 23 de febrer o a página siete, ‘ El problema es de m oral p ública’ , comentar io a la crisis política italiana, se puede notar cómo ya en el titular encontramos una actitud del d iario de fuerte condena hacia aquella. El periódico baut iza el problema del fraude de petró leo en Itali a como “ el escándalo d e los escándalos ” en el que están implicados tambi én los part idos políticos. “¿ Fallo de un s istema político determinado? ” se interrog aba el diari o acerca de esta posibilidad, afirmando que, aunque no haya una correlación que demuestre este, hay muchos otros escándalos de mayor portada que se han produc ido y continúan a producirse bajo cu alquier clase pol ítica. El todo gener aba una situación que no quería verter todas las c ulpas sobre la política, aunque haría falta “ abrir las ventanas para que e ntren el aire y la luz y la s cosas puedan ver en sus proporciones exactas ”. 438 Ibídem . La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 267 -Terrorismo El ter rorismo h abía sido ot ro de los temas ‘ censurados’ durante l a d ictadura. Actos de terrorismo y de v iolenci a hab ían prot agoni zado la historia española y mundi al, aunque la orden de Franco había sido s iempre la de condena a cualquiera de estos aconteci miento s. Sirva d e ejemplo el edi torial publicado el 31 de mayo de 1974, ‘ Gue rra multinacional a l terrorismo’, que cita textualmente: “ La matanza de Brescia […] h a provocado en la península una o la de contra violencia […] y otra s ciudades han sido escen ario de actos callejeros que tra tan de replicar la violenc ia asesina con una viole ncia agresiva. Ni a ún salvando las diferencias podemos estar con la contraofensiva ”. La condena a e stos actos de violencia no j ustifican una reacción por parte de los ciudadanos – ‘ condena del t errorismo’ y llamamiento a los ciudadanos de un pa ís a no reacci o nar contra estos actos - si no que i nvitan a man tener una situac ión de tranquilidad por que “ en todo caso, a la ley toca saldar tales cuen tas que nadie puede hacer suyas”. Sin embargo, el editorial mue stra t odavía más claramente su posici ón contr aria al terrorismo, afirmando: “ No queremos demorar más nuestra condena del atentado, vengan de donde vinieran las bo mbas asesinas. Todo terr orismo, de derechas, de iz quierdas, nos parece absolutament e condenable, y su represión debe ser severa […]” , concluyendo “ Sin pausa y con prisa el terrorismo debe desaparecer de la escena internacional”. -Comunismo e izqui er da Siguiendo nuestro estud io, anal izamos ot ro tema de fuerte censura durante t odo el régimen: el comunismo y la izquierda . Ambos temas son c onsiderados, junto al terrorismo, como ‘los males de la s ociedad’. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 268 “ Pretende Moscú tener una cu asi - embajada ante el Vaticano?” 439 . El ed itorial en cuest ión denota desde el pr incipi o un ataque al comunismo y a la Rusia en particular – el gran enemi go del franquismo- pon iendo de relieve la voluntad de tener una representación diplomática en la Santa Sede como “ sui generis ”. Un i ntento que había sido rechazado también por el Papa en una exposición e scrita al mi smo Min istro de Asuntos Exteriores sovi ét ic o, Gromyko . Si b ien esta ‘casi - e mbajada’ puede ser considerada más que una repr esentaci ón del patriarcado de Moscú delante la i glesia católica, sino tamb ién un contacto o fici al con el Kremlin, el editorial, siguie ndo en s u ataque al comunismo, subraya: “ nu estros lectores tienen que librarse de cualquier malintencionada campañ a contra la ‘Ostpolitik’ que tratándo se del Papa no puede significar sin o política de realidades materiales soviéticas aprovechadas para los in tereses espirituales cristianos. Y eso va le para t oda el área comunista ”. Este último enunciado muestra una línea coherente del diario con las que er an las consignas del régi men sobre un tema tan sensible como el comunismo. -Magnificaci ón de EE.UU .’ La catego ría ‘ magnificación de EE.UU .’ merece un anál isis profundo y minu cioso, ya que entre otro s, serán los americanos quienes impulsarán con fuer za la realización del proyecto democráti co en España. A pesar de esta cons ideración pr eliminar, hay que poner de relieve cómo la posición del d iario catól ico hac ia el aliado norteamericano no fue siempre la mis ma. S i por un lado el diari o de la familia Lu ca De Tena ( ABC ) apoyaba en pleno la política americana (tamb ién s i como veremos a lo l argo del análi s is de l os editoriales, el diario magnificó de m anera particular la f igura del S ecretario de Estado Kissinger), YA se destacó en parte de su colega/rival. Sirva de ej emplo el comentario que YA 439 ‘Po líti ca de re alidades’, YA , 28 de marzo de 1 974, p.5. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 269 public ó en r elación a l a guerra que los estadounidenses e staban co nducien do en el país asiátic o de V ietnam, definiéndola como “ la desven turada guerra de Vietnam ” 440 . Una posición ‘fr ía’ que más v eces el diario había asumido de cara a la acción y a la política estadounidense de Kis singer : hasta aquel entonces YA nunc a había considerado los EE.UU. y Ki ssinger como ‘los salvadores’ y los ‘omni potentes’ a diferencia de ABC qu e siempre había apoy ado cualquier política y acción del pa ís norteamericano. Sin embargo, el editorial publicado el 2 de abril del mismo año, ‘ Necesario dialog o euro- americano’ - donde r elaciona acer ca de la impor tanci a de unas relaciones entre los Estados Un idos y Europa como elemento importante no solo económic amente sino también a n ivel político y soc ial para salir de la v igente situación de crisis – evidencia el camb io que el diario asume hacia una postura claram ente a favor de los norteamericanos, cr iticando las palabras (y el go bierno) del p residente francé s Pompidou - “ si a las consultas en tre los Estados Unidos y Eur opa; no a la jef atura de los Estados Unidos ” - fre nte a esta crisis con la siguiente afirmación: “ Simplificar así el problema parece, cuando menos, situarse al margen de la realidad ”. “ Tienen tal peso la economía y la fuerz a mi litar de los Estados Un idos, qu e necesariamente se hacen presen tes en cualquier cr isis o conflicto que surja en el mundo ”. Se puede observar como también el d iario católico reconoce la import anci a del país nor teamericano – ‘ magnificación de EE .UU.’ - proclamando: “ Intentar un aislamiento de Europa con relación a los Estados Unidos ya se viene viendo que se traduce en una agravación de los problemas europeos ”. El texto sigue sufragando: “ Se impone reconocer que, mientras no estén seguros de las intenciones ru sas – amenaza y conde na del comunismo – los países europeos. Que, p ara colmo, 440 ‘Habrá ocasio nes par a resarci rnos’, YA , 3 de enero de 1974, p.7. Hay aquí que preci sar que este artículo se encuentra en l a secció n ‘Co laboraciones’ y que como tal no es parte d e nuestro an álisi s de co ntenido . La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 270 no aciertan a eli minar su s diferencias y a in tegrarse en una estru ctura unitaria de decisión - seguirán dependiendo, para su seguridad, del apoyo de los Estados Unidos . En este párrafo se remarcan dos u nidades de categorización. La primera ya a nali zada, ‘ comunismo e izquierda’ , afirmando la necesidad de defenderse de la posible amenaza rusa, y la segunda ( magnificación de EE. UU ) tendente a subrayar cómo la alianza con l os americ anos habr ía garantizado la seguridad de Euro pa y consecuentemente también de España. Sin embargo, si g uiendo con el análisis del tercer párrafo, el editorial se aleja de aquella que había s ido su postur a en esta publicación, v olviendo a su pos ici ón distante hacia los Es ta dos Unidos. Cierto que no siempre los interés comerciales y monetarios de los Estados Unidos se han m ostrado coincidentes con los de Europa, y que, en los tres años últimos, la discrepancia se ha traducido en graves perjuicios para ambas partes. Pero esa amarga experiencia a lo que debe impulsar no es al enfrenta miento suicida, sino al análisis serio y objet ivo de las rea lidades para sub ordinarlas al interés gen eral de Occ idente. La garantía de los intereses económicos y políticos de Euro pa ‘occidental’ tenían que ocupar una posi ción primaria según el diario, que seguía poniendo de relieve cómo, al contrar io, la pol ítica estadounidense no siemp r e había favor ecido los intereses de los europeos, reafi rmando como cualquier “ otra conducta, aparte su in eficacia, lleva fatalmente a favorecer los desi gnios de Ru sia y aquellos países europeos y medio orientales que giran en la órbita del Kremlin por sumisión […] ”. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 271 -Crisis económic as y s ociales A t al pr opósito el di ario se interrog a: “ Es que después de la crisis en ergética, que ha puesto Europa al borde de la s ima, vamos a dudar de que los rec elos y mal en tendimientos de los Estados Unidos y E uropa occidental solamente contribuyen a favorecer los propósitos distorsivos de Moscú contra ese vasto ámbito que es el occ idente euro- americano?”. El tema de la ‘ crisis- económica y social’ , o tra cuestión tabú para Franco a lo lar go de todo el régimen , com ienza a aparecer en las páginas de los diarios, aunque solamente para sacar ventajas de aquello y utilizarlo como armas para alejar se y defenderse de la amenaza comunista de Moscú y de los países aliados. El cuarto párrafo centra la discusión en la imposibilidad de salir de la crisis s in una cooperación internacional entre los ‘o ccidentales’ - ‘ relaciones con otros países’ : “ La desunión occidental (y dentro de ella la desunión europea) están impidiendo el avanza r por el camino que deberá gu iarnos a la armonización de los in tereses contrapuestos que hoy traen a mal traer las economías nacionales. Esta el mundo debatiéndose en u na crisis profunda, no solo coyuntural, y la c ooperación se hace imprescindible para salir de aquella”. Solo a través de un dialog o entre estos países se podría solucionar una crisis (también a ni v el polí t ic o y s ocial) que reinaba soberana en estos años sobre todo con el mundo comunis ta. Una cooperación no solo entre los Estados Unidos y Europa, sino también entre los Estados Unidos y Rusi a por que “ la conexión de las dos corrientes dialogales evitaría los recelos que hoy las dificu ltan ”, evidenci ando por primera vez después muchos añ os una pos ición neutral y una falta de ataque directo al comunismo. Franco había proh ibido la publi cación de cualquier not icia pud iese turbar la si tuac ión de paz que él mismo había cread o tr as años de aislamiento internaci o nal. Sin embarg o, el diari o se enfrentó a esta con signa má s veces, incurr iendo en varias suspensiones du rante el mes de enero y la primera mi tad de febrero de 1974. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 272 El análisis realizado e videncia e sta tendencia, siendo esta un idad de categ orizaci ón una de las pocas duran te el 1974 a tener una tendenci a pos itiva. En concreto, el editorial ‘ Economía y elec ciones’ publicado el 19 de feb rero evidenci a la crisis económica de Ing laterra que, tras años muy difí cil es de inflac ión comenzada después de la segunda guerr a mundi al, e staba preparándose a las eleccion e s que decidirán no solo el futuro del paí s sino de toda Europa. La única solu ción posible “ frente a los riesgo s de crisis económica pa recen iden tificarse claramente con la unidad ”. Una vez más el intento aperturista y por algunos sent idos ‘revoluci onar ios’ del d iario católico queda evidente, sentenc iando: “ No hay varied a d ni pluralidad de soluciones, n o hay opciones de acomodarse a u nas circunst ancias que exigen esfuerzo, disc iplina, ahorro, capitalización y todo men os distribución de lo no producido ni l a expresión de un puro triunfalismo verbal, sin adecuación real alguna”. -Política económic a Avanzando en el análisis, observamos a continuaci ón las que hemos califi cado como macro-categorías económic as y sociales, y en particular la actitud del diario frente a la política económica adoptada por el Gobierno. La posición del diario en este caso no siempre ha s ido univoca, expr esando cada vez su r espaldo o su falta de apoyo según los v arios pr oyectos propuestos por el Gobi erno y según las diferentes si tua ciones que venían a producirse. Codific ando el editorial ‘Políticas anti infl acionista s’ publ ic ado el 29 de marzo, ha y qu e subrayar la posición neutr a del diario, la única de las cuatro macro-catego rías económic as y soc iales con una orientación neutra du rante este primer año de análi sis. Según el diario, España necesitaba adopt ar una política anti inflacionista o por lo menos defensora de los pr ecios , siguiendo el ejemplo de los países cercanos, como La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 273 Inglaterra, Francia y Alemania, para luchar contra la i nflac ión y su incidencia tanto a nivel económic o como soci al. Más que u na falt a de respeto a la consigna or denada, el editorial evidencia como el diario quiere casi tr azar un camino a segu ir por el Gobierno, r eflejando su intento progresis ta. - Eventos socio-económicos internacionales El 2 de nov iemb re del mismo año, el diario publica un nuevo editorial, ‘ Resultados de la Conferencia’ , esbozando el t ema de los eventos socio-económic os internacionales . Esta categoría se presenta como el reflejo de las proh ibiciones adoptadas por el régimen acerca de la public ac ión de dic hos ev entos. Aunque continuaba la restri cción alrededor de esta temática, en el editori al no se respeta la consigna del Gobierno. Al contrario, el diari o escribe: “ De l a conferencia de Rabat se habrán de derivar, a corto o l a rg o plazo, según parece por los indicios, mas consecuencias (y más graves quizá) de lo que deja entrever el texto de algunas de sus limitadas conclusiones ”. Una situación internaci onal tan del icada representaba un pel igr o para la estructura franquista, ya amenazada en estos años por distintos intentos r evolucionari os contra los r egímenes que ha bían ocurrido en otros pa íses. S in embargo la descripción de una situación negativ a afuera de los confines nac ionales (como en el c aso de esta conferencia) por parte de los diarios españoles podía tener doble clave de lectura: si por un lado Franco quería preservar su país de los var ios acontecimi ento s internacionales para g arantizarse una dic t adura larga sin algu na situación que pudiese representar una amenaza para su régimen, por otro lado, había una tacita consigna del Gobiern o que `invitaba` los d iarios a representar el esc enar io de los países en los que había t enido lugar una rev oluci ón i nterna y la s ituaci ón que se había producido tras el derrumbe de la dictadura. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 280 como las dos q ue tuv ieron un índice de orientación ponderado más alt o (negativo) respectivamente con -47,75 ‰ y -56,18 ‰ . El nivel de dog matismo más alto se ha destacado en tres uni dades, todas con una orientaci ón negativa dominante. ‘Terrori smo’, ‘Comunismo e i zquierda’ y ‘Escándalos pol íticos internacionales’ con un valor del 100% son las categorías con el más alto índice de compromis o entre las 16 unidades analizadas. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 281 4.2 Análisis d e los ed itoriales pub licados en el d iario ABC -1974 En este segundo apartado analizaremos las un idades de categor izac ión encontradas en el diario ABC durante 1974. En los 95 editoriales inter naci onales local izados en las páginas del diario durante este primer año, hemos localizado 13 unidades de categorización (no hemos encontrado la categoría ‘C onflictos soci ale s’) que han tenido una frecue ncia total de 22 3 repeticiones. Hay qu e poner de reli eve la aus encia de edi toriales internacionales durante todo el mes de j ulio, lo que ev idenci a cómo la situaci ón nacional de incertidumbre durante el verano de aquel año r epresentó la temáti ca pr incipal a la atención del di ar io. Siguiendo con el estudio en det alle de cada una de las categorías, anal izamos inicialm ente las macro - unidades ‘Relaciones internaci onales con otros países’ y ‘Política exterior’. -Relaciones internaci onales con otros países En el editorial ‘ Las relaciones hi spano- marroquíes’ , publicado el jueves 21 de febrero , s e anali za de forma sucinta el t ema de las r elaciones con Marr uecos: una amistad con el país afr icano, que a pesar de los problemas q ue había sufr ido en los últimos t iemp os, seguí a s iendo un asu nto muy importante para el rég imen. El diario asume una posición neutra (en este editorial) frente a este tema - contrariamente al ataque al Gobi erno español y su política exterior a d istancia de una sola semana, en el edi torial public ado el domingo sigui ente , ‘ Fin al del conflicto pesquero hispano - marroquí’ -, no apoyando, ni rechazando la posici ón de espera del Gobierno frente a este pro blema. Sin embargo, el editorial def ine la relación entre los dos países como “ una realidad constante ” que había sido pos ible gr aci as a la acci ó n del m onarca español - evidenci ando su car ácter claramente monárquic o - escribiendo: “[…] la firme La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 282 consolidación e in dudable prestigio que la monarquía de Hassan II h a alcanzado en la conciencia de su pu eblo ” - , a pesar de “ u na desfigu ración” de las relacion es en vicisitudes ocasionales, caus ada por la pasión política de grupos ideológicos que no siempre se identifican por el sentimiento del pueblo”. Aunque el lema pr incipal del art ículo es re presentado por la relaci ón entre los dos países, el editorial muestra su clara tende ncia monárqu ica tam bién r especto a los gobiernos de otros países. A guis a de ej emplo otra apreciaci ón sobre la polí tica del monarca marr oquí que el diario define como quien “[…] no ha desperdici ado ocasión de demostrar públicamente su afecto a España, tra tando de suavizar las tensiones fomentadas entre sus sú bditos por una excesiva exaltación de su espíritu nacionalis ta ”. Como hemos adelantado, solamente tres días más tarde, domingo 24 de febrero, a través d el editorial ‘ Final del conf licto pesquero hispano -marroquí ’ el diario invierte su posición y ataca la acción del Gob ierno español, poniendo de r elieve la s ituaci ó n negativa que se hab ía creado entr e los dos países y q ue hab ía únicamente logr ado una soluci ón grac ias a este acuerdo. Hay en esta publicación un elemento que ex presa de for ma patente la censura de aquellos años en la s páginas de ABC : la p osici ón del diar io q ue se aleja de la del Gobi erno. Este representa algo excepcional, en cuanto los diar ios eran obligados a apoyar la política del Gobi erno y a no ex presar ni nguna crítica contra sus decisi ones. No es este e l mo mento de formular lamen tación m ás o menos histór icas. Indudablem ente, si esta dec isión gubernam ental se hubiese tomado hace diez años, cuando el agotamiento del litoral español del Sur era ya evid ente, […] no existirían esas largu ísimas l istas d e barcos apresados y aun amet rallados […]. Pero si l a pol ítica es arte de lo po sible, las medidas han s ido ahora p lenamente po líticas . La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 283 Un ataque indi r ecto a las me didas adopt adas por el Gobierno que, en contra a lo ocurrido tantas v eces en pasado, no produjo ningun a suspensión y ningun a multa por el diario. -Política exterior y políti cas económicas La política de apert ura a Europa era la realidad que se estaba ex perimentando durante los últimos años del Régimen. Si bien Franco había intentado centralizar su atención en ‘u na tranquila’ s ituaci ón nacional si n intromisiones por parte de otro países (esta situac ión e ra consecuencia tambi én de la segunda guerra mundial, desde que España se en contró aislada a nivel internacional), r esultaba fundamental reanudar unas r elaciones con el ext erior par a realizar el pro ceso de transici ón democrática al cual España s e estaba preparando. En este contexto el diario se enfre nta más veces a e sta consigna, como se muestra en el editorial ‘ Negociaciones con Europa’ del 26 de o ctubre, donde el motivo sugiere al Gobi erno la nuev a pos ición a emprender frente a este tema, señalando “ La Comuni da d Económica Europea va a iniciar conversaciones con España […]. Parece el momento adecu ado para aplicar, desde ahor a mismo, u na po lítica de in formación completa por parte del Go bierno a todo s l os interesados- que son todos los españoles - “. Aunque no era un acuerdo polí tico para incorporar a España en la Comuni dad Europea, representaba una pr ima aper tura que había como objet ivo la firma de un pacto comer ci al - ‘ políticas económicas’ - po r el Gobierno español, que de su parte tenía que actuar con rapidez y eficacia: “ Hay, pues que acudir a la mes a de negociación desprovistos de todo efe cto de espejism o y, […] no ceder ni un punto en esta materia, parece que es lo aconsejable ”. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 284 -Conflictos y guerras Siguiendo nuestro estud io, analizam os en e ste apart ado la categoría ‘ confli ctos y guerras’ . El edi t orial ‘ Revolución en Etiopia’ , public ado por ABC el 30 de ag osto, comi enza mostrando ya en el título una anomalía. La consigna a los diar ios c itaba lo si guiente: ocultar cualquier informaci ón a cerca de guer ras, conflictos o cualqui er aconteci miento que pudiese t urbar la paz interior del país. S in embarg o, el editorial, yendo en contr a de las órdenes, com ienza con su acción de den uncia afirmando: “Un golpe tras otro, los mi litares etíopes cercen an las atribuciones del Emperador. Haile Selassie llega a verse privado de este modo, tanto de atributos patrimoniales, como en la práctica, de todos los po deres inheren tes a su peculiarísima y absoluta magistra tura ”. En el segundo párrafo el editorial presenta el “ anómalo cuadro político de Addis Abeba, capital del Imperio etío pe ”; analiza la clara si tuación de crisis interna al régimen - regímenes de otros Países -, con repercusiones tambi én en la sociedad. Aunque en el párrafo siguiente se desvela la clave monárquica del rotativo, colocándose este ult imo al lado de la figura del Rey Haile S elassie defin ido como “ quien constituye la clave del arco en qué consiste la realidad de Etiopia. Si se remueve la clave, el arco, la realidad, el Imperio todo se derrumbara ”. Clara toma de posic ión t ambi én a final del ed itorial p or par te del diario qu e se coloca a de fensa del r égimen y en contra del golpe r evolu cionario: “ L as Monarquías están llamadas a en cauzar la evoluci ón y el cambio que los tiempos exigen ”. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 285 -Crisis política La imagen que el r égimen intentó dar a lo largo de los últimos a ños fue siempre positiva. Un perfi l qu e se quería ofrecer también de o tros países (a excepción de Rusia) para ev itar que cualquier cr isis, h uelga u o tra si tuac ión negativa pudiese tener repercusiones también en España. Sin embargo durante los últimos años la situación estaba ev olucionando, como muestran algunos de los editoriales anal izados. “ La disc usión de las reformas del Código Pe nal arge ntino, aprobadas al cabo por el Parlamento, han venido a formalizar el que acaso sea más importante probl ema político con el que el justicialismo se enfrenta ”. Con estas palabras, reflejando una si tuación de tensi ón al interior de un o tro país comienza el editorial ‘ Perón y el orden público’ publ ic ado martes 29 de enero. Este editorial expresa una posición claramente diferente respecto al pasado, con la descri pc ión detallada de los acontecimientos y de la situación nega tiva que se estaba vivi endo en Arg enti na. “ Se tra ta de adecuar con u rgencia la identidad del movimiento justicialista a las condiciones de presente; de reducir, ello es lo cierto, una ambigüedad que, sin duda, fue nec esaria en el prolongado compás de ostracismo político a que se vio obligado, desde la caída de Perón hasta la llegada de C ámpora a la Presiden cia, en nombre y representación del justicialismo ”. Una cons igna aquell a de no difundir ‘ informaciones negat ivas’ que parece abandonada por el diario haci a el final del 19 74. A guisa de ejemplo, o frecemos a cont inuación, alg unos editoriales publicados en los meses de novi embre y diciembre. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 286 ‘ Peligro en el Próximo Oriente’ 443 denunci a la grav e situación política de algunos países que en determinadas o casiones podía transformarse en una verdader a guerra. En concreto, este editori al denuncia la tensión y el problema de la paz ent re israelíes y palestinos, y los e scasos resultados de los E E.UU. en las nego ciaciones entr e los dos países- “ los resu ltados obtenidos por Henry Kissinger no puede decirse que sea n precisamente brillantes” . Era una s ituación muy complicada don de el d iario no disimu la su previsión, señalando “ La posibilidad de la q uinta guerra en el Pró ximo Oriente pende de un hilo que se adelgaza a cada hora que transcurre ”. -Comunismo e izqui er da Una si tuac ión parecida se presenta al analizar lo que se estaba vivi endo en Argentina, agr avada con el “ regreso de Perón y el compromiso de g obernar para todos los argentinos” que genero una condición de “alterar desde la misma base, perspec tiva y planteamientos tod os ”. El dilema era representado entre la formulaci ón de un programa en línea con el gobierno o el de salv ar el g rupo de sus seguidores pol íticos de clara matiz c omun ista. El editorial s igue at acando a estos últimos – comunismo e izquier da - que representaban “ las fu erza s políticas revoluci onarias de extracción marxis ta en roscadas como hiedra, hasta casi ahogarlo, en el robusto y fro ndoso árbol del apoyo popular a la causa peronista ”. Enemigos declarados del régimen franquista, el marx ismo y el comuni smo hab ían contagiado “ el peronismo durante su prolongada lejanía del Poder y en el distanci amiento físico del supremo dirigente ” llevando muchas dificultades en “ la oper ación de limpiez a, l a cirugía necesaria para desbroza r políticamente el ju stic ialismo, ha debido, por fuerza, que hacerse a expensas de l as propias ra mas ”. Ataques al marx is mo y al president e en primera per sona que continúan tamb ién en la última parte del edi t orial cuando el 443 ‘Peli gro en el Próximo Ori ente’, AB C , 12 de noviembre 19 74, p.16. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 287 diario sentencia: “ si no es capaz de neutralizar la di sidencia de esos que se decían su yos- aunque hicier an el viaje de la larga esper a en com pañía de los grupos m arxistas y terrorist as - , situara su impotencia en una de las más fundamentales demandas d e aspiraciones del electorado argentino ”. Una posibl e soluc ión a esta situaci ón es indicada en las últ imas líneas del editorial que invita el Pres idente a alej arse de los suyo s y de los principios comunistas, y a “ resolver la tarea que, como estadista [… ]. Como estadista; y antes, mucho antes, que como jefe de partido ”. Otro editorial que pone de manifiesto el pr oblema del comunism o es ‘ Grecia, Italia, Portugal ’, publicado el martes 22 de noviembre. La situaci ón d ifí cil a la que se están enfrentando los tres país es - “ Fanfani anda a la busca del equilibrio perdido por Italia, Karamanlis tropieza con la resi stencia comunista […], la situación port uguesa es cada vez mas men o clara ” - es ca usa del comunismo, ‘enemigo’ del rég imen y responsab le de atacar las instituci ones y el si stema – “ los co munistas griegos y portugu eses al igu al que los comunistas italianos […] no han esperado la caída de los respectivos sistemas auto ritarios de su s países para ver realizada un a comp artida y mayoritaria ilusión democrática, sino para sustituir la dictadura caída po r la propia ” - sin esperar una transici ón democrát ic a. -El régimen de otros paí ses La defensa del r égimen y la cercanía a aquellos países con la misma forma de poder queda de manifiesto en el editorial p ublicado sábado 27 de a bril con el título ‘ Los acontecimientos de Portugal ’. Un ataque a la política a ctual de Portugal, t ras el g ol pe de estado que había llevado al der rumbe de la dictadura de Salazar . El tex to exponí a lo si guiente: La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 288 El golpe de Estad o en Portugal, con i ndepend encia de cuál sea el comportami ento de la totalidad de las Fuerzas Armadas, es resultado claro – aunque, naturalmen te, no obligado – de un fracaso de la cont inuidad y el triunfo del continuism o. Los hechos que desembocaron en la abortada suble vación cas trense del pasado 16 de marzo, en C aldas de Rai nha, y otros muchos que es tuvieron en la p rimera pagina d e la ac tualida d lusitana durante los últimos tie mpos, dejaban translucir, bien claramente, la impotencia del caetan ismo para abrirse paso, con la s necesarias actual izaciones del sistema corpor ativista f und ado por el profe sor Salaza r […] . Del párr afo anali zado es ev idente la defensa del antiguo régimen y el ataque a la política adopt ada por su sucesor. Una o fensiva que puede ser leída en una doble óptica: por un lado, la necesidad del Régimen de denigra r la política de quien había conseguido derr iba r el ‘profesor’ portugués; por el otro, un i ntento de mostrar a España y al pueblo español lo que podría ocurrir en caso de caída de la dictadura franquista. Hasta ahora, en el edi torial analizado hemos encont rado una sola unidad de categorizaci ón – los Regímenes de otros países – que se repite siempre con una frecuencia negati va, sinónimo de presencia de signos de censura. En la segunda p arte el editorial sigue r ecalcando la misma fre cuencia negativa, atacando los errores de Caetano y afirmando lo si g uiente: Careció del coraje – o más justamente, de la posibilid ad – necesario para adecua r las institucione s y desarrollar las nuev as actitud es qu e el paso del tiempo y el decur so de la guerra africana ex igían a Portugal […]. Caetano ha sido derribado por su fracaso en desarrollar la continuidad; y los ultras del salazarismo, barridos tras haberse cobrado primero frent e a Caetano u na victoria in autént ica . La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 289 En su conclusión el ed itorial refuerza su crítica acerca del fracaso de la política a ctual portuguesa. Un juici o negat ivo que habí a sido causa también de la acción de los ultras salazaristas , “ quien es han imposibilitado la fidelidad in teligente, que los princi pios salazaristas necesitaban para seguir in spirando la vida portuguesa ”. En total hemos encontrado en el edi torial tres unidades de categ orizaci ón negativas a representar la presencia de la cens ura en las p ublicaciones de estos años. Regímenes de otros países es también el lema principal del ed itorial ‘ S pínola y el péndulo ibérico’ publicado miércoles 1 de mayo de 1974. En este caso el diari o reflexiona sobre la situación difícil a la que se iba a enfrentar el país cercano, como ci ta e n su pr imer párrafo “ Fácil era saber, y casi comúnmente resultaban cono cidas, las cosas que determinaron el golpe de Estado en Portugal; […] menos fácil y hacedero resulta, sin embargo, aventurar que es aquello que el futur o depara al país hermano ”. Siguiendo, el editorial ofrece otr a unidad d e categorizaci ón – crisis políti ca – que esta v ez puede ser leída en clave pos itiva según los parámetro s establecidos por nuestro análisis. Lo mollar del diagnos tico se contr apone a lo di ficultoso del pro nóst ico, el avizoramient o del mañana lusitano. El péndulo ibéric o es el grave riesg o con que se enfrentan los portu gueses. El pri ncipa l peligro de t odos, aunque, en lo que se refiere a su política metropolitana , a f in de cuentas, pueda resultar muy ser iamente condicionado por lo que suceda y se haga con el que todavía es componente ultramarino de la nación . Aquí hay una clara descripción de la situación difíci l y de la cris is polít ic a a la que se iba a enfrentar Portugal. Como hemos afirmado ante riormente, interpretamos esta si tuac ión en clave positiva, en contra de lo que había ocurr ido durante el régimen de La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 296 TABLA 2A. ANÁLISIS DE L AS UNIDADES DE CAT EGORIZACIÓN (DIARIO ABC -AÑO 1974). Unidad es de categoriza ción Positivas Negativas Neutras Tot. Frecuencia Orientaci ón dominant e Chi- cuadrado POL ITÍ CA Relacio nes internacio nales con otro s países 1 5 6 Neutra 2,66 Pol ít ica exterior 1 7 15 23 Neutra 12,8 7 Conflicto s y guerras 11 11 + * Crisi s políti cas 16 4 20 + 7,20 Los regí menes de otros paí ses 15 5 20 - 5,00 El Gobier no de otros paí ses 6 13 11 30 - 2,60 Escándalos polí ticos internacio nales 4 4 Neutra * Co munismo e izquierda 17 2 19 - 11,8 4 Terrori smo 2 5 1 8 - 3,25 Magnificaci ón de EE.UU. 17 4 9 30 + 8,60 ECONOMÍA Y SOCI EDAD Políti cas econó micas 3 2 5 - 0,20 Crisi s econó micas y social es 19 1 3 23 + 25,3 9 Ev entos soci o- econó micos internacio nales 1 3 18 22 Neutra 23,5 4 TOTAL 73 69 79 221 Neutra X 2 teórico = 5,99; *= variable co nstante: no es posi ble realizar la prueba de X 2. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 297 A partir del análisis r ealizado sobre las 13 macro -c ategorías, la t abla 2A evidencia la presencia de 5 un idades de c atego rización con tendenc ia dom inante negativa (El Gobi erno de otros países; Los reg ímenes de otros país es; Co munismo e izquierda; Terrorismo; Pol íticas económicas), 4 posit ivas (Magnificación d e EE.UU.; Crisis económic as y soci ales; Cr isi s pol íticas; Conflictos y guerras) y 4 neutras (Polít ica exterior; E v entos socio-económicos internacionales; Relaciones internacionales con otros países; Escándalos polít ic os internac ionales) . S in em bargo, considerando el número global de r epeticiones med idas , podemos afirmar que durante este primer año de análisis, el diario ABC había u na orientaci ón dominante neutr a con 79 repeticiones. Los datos observados han sido confirmados también a nivel estad íst ic o en 5 de las 13 macro-categorías anal izadas. Hay que pon er de relieve como en el caso de las unidades de categorización ‘Escándalos pol í ticos internaci o nales’ y ‘Confli ctos y guerras’ no ha sido posible calcular el relat ivo chi -cuadrado porque las variables han tenido un valor constante. Destacan sobre todo las categorías soc iales y económicas ‘Crisis econ ómicas y soci ales’ con un v alor de Chi -cuadrado de 25,39, justifi cado por la repeti da denuncia por par te de l diario de la crisis económica que estaba afectando to da Europa, y ‘E ventos soci o-econó mi cos inter nacionales’ con un valor de 23, 54. En la siguiente tabla 2B se muestra resumidamente el anális is de los í nd ices de frecuencia, pol itización, orientación y compromis o real izados sobre los 95 edi toriales internacionales publicados en el diario ABC durante el 1974. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 298 TABLA 2B. ANÁLISIS DE L OS ÍNDICES DE FRECUENCIA, POLITIZACIÓN, ORIENTACIÓN Y COMPROMISO (DIARIO ABC - AÑO 1974). Las catego rías que alcanzaron un índice de fre cuencia más alto han sido ‘Magnific ación de EE. UU.’ y ‘El Gobierno de o tros países’, ambas con un valor de 13,57%. En los dos casos, hemos encontrado a lo largo del análisi s, numerosos editoriales concernientes la situación pol ítica internacional y los cambios que se Unidad es de Categoriza ción Frecuencia % Politiz ación Orientaci ón Compromis o % Absoluto % Ponderado ‰ Absoluto % Ponderado ‰ POLITÍCA Relacio nes internacio nales con otro s países 2,71 16,6 7 4,52 -16,67 -4,52 - 100 Políti ca exterior 10,4 1 34,7 8 36,2 0 -26,09 -27,15 - 75 Conflicto s y guerras 4,98 100 49,7 7 100 49,7 7 100 Crisi s políticas 9,05 80 72,4 0 80 72,4 0 100 Los regí menes de otro s países 9,05 76 67,8 7 - 75 -67,87 - 100 El Gobier no de otros paí ses 13,5 7 63,3 3 85,9 7 -23,33 -31,67 -36,84 Escándalos políti cos internacio nales 1,81 0 0 0 0 0 Comunismo e izquierda 8,60 89,4 7 76,9 2 -89,47 -76,92 - 100 Terrori smo 3,62 87,5 0 31,6 7 -37,50 -13,57 - 43 Magnificaci ón de EE.U U. 13,5 7 70 95,0 2 43,3 3 58,8 2 61,9 0 ECONOMÍA Y SOCIED A D Políti cas económi cas 2,26 60 13,5 7 - 60 -13,57 - 100 Crisi s económi cas y social es 10,41 86,9 6 90,5 0 78,2 6 81,4 5 90 Eventos soci o - económi cos internacio nales 9,95 18,1 8 18,1 0 9,09 -9,05 - 50 La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 299 estaban produciendo en distintos países eu ropeos durante este periodo. Hay que poner de relieve la presencia, en la s pág inas del diario monárqu ico, de numerosos editoriales de apoyo a la polít ica estadoun idense y en par ticular a la magnificación de las acci ones real izadas por su Secretario de Estado Kissi nger. El índice de pol itización ab soluta más elev ado se ha registrado en la categoría ‘Conflic tos y guerras’ (100%) . Un valo r que refleja como ABC , si b ien desde una posición cercana a los princi pios del Gobierno, entreabría sus páginas a temas que hasta aquel entonces hab ían sido estrictamente p rohi bidos por el régimen. Este ha sido el caso t ambién de la categor ía ‘Crisis económicas y soc iales’ ( 86,96%). Un alto grado de politi zación absoluta ha sido alcanzado también por las categor ías ‘Comunismo e izquierda’ (89,47%), ‘Terrori smo’ (87,50%): do s unidades que reflejaban el apoyo a las ideologías qu e caracter izaban l a pol ítica del régimen. Por el contrario, el valor más baj o ha sido alcanzado por la catego ría ‘Escándalos políticos internacionales’ (0%): el diar io mantuvo durante este primer año un a tendenci a neutr a. Analizando los valo res r elativos, los más alt os entr e los índices de polit izaci ón han sido de las categ orías ‘ Magnific ac ión de EE.UU.’ con 95,02 ‰ y ‘Crisi s económicas y soci ales’ con 90,50 ‰ . El nivel de orientaci ón absoluto más eleva do ha sido registrado tambi én en este caso por la categoría ‘Conflictos y guerras’ (100%) , j usti ficado por su variable constante positiva. S in embarg o, a pesar de la orientación dominante neutr a, destacan al amparo de cuanto ocurrido en el di ar io YA, numerosos valores absolutos negativos. Hay que poner de re lieve la categoría ‘Comuni smo e i zq uierda’ con el segundo índice absoluto más alto (-89,47%), un valor negativo que evidencia el r espeto de la consigna en contra de aquellos que habí an sido defi nidos co mo los enemigos del régimen y a los males de la sociedad. Destacan con valores elev ados también ‘Crisis La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 300 políticas ’ (80%) y ‘Crisis económicas y soc iales’ (78,26%), am bos con signos pos itivos, a poner de r elieve, como ya hemos menci onado prev iamente, las di ficultades políticas y económicas inter naci onales. A ev idenc iar la orien tac ión positiva de e stas dos categor ías, los dos editoriales ‘ La confere ncia de Ginebra en las u rnas de Israel ’ y ‘ El petróleo, problema de equidad y prudencia’ , publicados respect ivamente el 8 y el 10 de enero de 1974. El primer edi torial trata del tema de la crisis política internacional haciendo hinc apié en las elecc iones parlamentar ias en Isr ael, afirmando: “ Había que saber por cuál de los rumbos posibles se incl inaría el electora do. Era prec iso un conoci miento de si la guerra del Ramadán o del Kippu r modificaba la actitud habitual de los israelíes o si, por el contrario, l a cuarta contienda abundaba los sentimientos de intransigen cia y dureza ”. Siguiendo, el editorial - “ El veredic to, […], no ha sido favo rable p ara el destino de la Conferencia ginebrina ” - r efleja una si tuac ión de inestabilidad y de inseguridad del País, desmontando la “ tesis de la seguridad mon tada sobre hechos territoriales ” anunciada a través del Plan Rogers y de los proyectos de Kissinger. Una abi erta denuncia de la crisis polí tica internacional donde el obj etivo pri mario de la seguridad pol ítica d e ninguna ma nera podía ser gar antizada en el breve periodo porque “imposible separar el hecho defen sivo, de propia pre servación, del hec ho ofen sivo de expansión a costa de los vecinos árabes”. El segundo editorial, “ El petróleo, problema de equidad y prudencia ”, publicado dos d ías más tarde, desglosa los resultados de la Conferencia de G inebra. Más que en el aspecto político y en la preocupaci ón alr ededor de la paz que se estaba firmando entre los país es, el e ditorial ofre ce un relato de la grave situaci ón económ ica internacional, causa de la su bida del precio del petróleo, con cons ecu encias negat ivas en todo el mercado e uropeo. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 301 Siguió después, en la reciente Conferenc ia de Teherán, una elevación de más del 100 por 1 00 en l os precios del aceite mineral. […] Pocas horas después de qu e en la capita l iraní decidiera la O.P.E.P. doblar el precio de los crud os, decidieron los árabes a la otra orilla del Golfo, en la capital kuwaití, incrementar en un 10 por 100 la produ cción petrolífera. […]. Unas consecuencias económicas negat ivas inter naci onales q ue encontr aban reflej os tambi én par a los españoles porque : La elevación de la s tarifas generales de los miembros de la O.P.E.P. - árabes y no árabes- va a suponernos a los españoles, tal como ya se ha dicho, una salida adicional de divisas al cabo del año superior a los 900 millones de dólares. La incidenci a de los nuevos precios de los crudos es, para España, doble: de una parte, ese gasto adi cional de divisas; de otra, la repercusión que tendrá sobre nuestro cauda l de ing resos invisibles e l impacto de l os nuevos p recios del crud o en Europa […]. La situación negat iva que pudiera ge ner arse es presentada detalladamente por el editorial, en contr a a cuanto acaecido en el pasado, cuando el régimen pro hibía la public ac ión de tales noticias para ofrecer un engañoso estado de bienestar a sus ciudadanos y salvag uardar su imagen al ext ranjer o . De igual manera el editorial no trata de ninguna maner a de unos posibl es acuerdos de paz alcanzados durante la Conferencia, limitándose a un pequeño comentario en su cierre: “En Ginebra, la paz política y el equilibrio económico deben ser conside rados e n términ os de equidad”. Las dos categorías destacaron igualmente en pr imera (‘Crisis económicas y sociales’ = 81,45 ‰ ) y ter cera posición (‘Cris is pol íticas’ = 72,40 ‰ ) entre las q ue alcanzaron un índice de or ientación ponderado más alto, mientras el nive l más bajo, según cuanto ya había o currido por el índi ce absoluto, ha sido r egistrado en la categoría ‘Escándalos polític os inter naci onales’ (0 ‰ ). La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 302 Tratando a continu aci ón el índic e de compromiso, se is de las categ orías analizadas han alcanzado un valor ab soluto del 100% ; sin embargo hay que señalar c ómo solo dos categorías tuvieron un signo pos iti vo (‘Conflictos y g uerras’ y ‘Crisis políticas’) mi e ntras las o tras cuatros t uvieron signo negativo (‘Los reg ímenes de o tros país es’, ‘Comunismo e i zquierda’, ‘Políti cas económicas’ y ‘Relaciones internaci o nales con otros países’). Excluyendo esta última categor ía, que según los datos observados alcanzó una orientación neutra, las otr as cinco unidades ex presan claramente el nivel de dog matismo existente en el di ario: las cat egorías con í ndice positivos reflej an una primera pequeña apertura por parte del diari o católico; por otro lado, las unidades con índ ice negat ivo r epresentan una orientaci ón conservadora por parte del rotati vo, respectando aquellas que eran las consignas dic tada s por el régimen. Los r esultados de nuestro estudio realizados sobre los 86 edi toriales publi cados en el diario YA y los 95 ed itoriales publicados en ABC durante este pr imer año de anál isis muestran lo si guiente: - En el diario YA dom ina una tendencia glob al negativa, expr esión de su luc ha por la afi rma ción de un sistema democráti co sin compromis o; los editoriales internaci o nales public ados en ABC durante el 1974 se muestran más cercanos a la posici ón del régimen, siguiendo la ideologí a q ue por años habí a caracterizado su pol ítica informativa, s in atacar (casi nunca) aquell os que eran los pr incipi os bás icos del franquismo y optando por una tendencia claramente monárquic a. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 303 4.3 Análisis d e los ed itoriales pub licados en el d iario YA -1 975 Analizamos en esta sección los ed itoriales publ icados en el d iario YA durante el 1975, año de la muerte de Franco, con la si guiente crisis de todo el sistema franquista de la informaci ón. S egún lo s parámetro s establecidos en nuestro estudio durante este año hemos anal izados 118 editoriales internacionales en los que hemos encontrado 12 macro- categorías (no hemos encontrado las categ orías ‘Escándalos políticos internacionales’ y ‘Confli ctos sociales’) por un total de 296 repeticiones. Siguiendo el mismo s istema de análisis utilizado durante el pri mer año, examinamos a continuación las d istintas unidades de categ orizaci ón en contradas durante el 1975 en el diario YA . -Política exterior La v oluntad de una p olítica aper turista hac ia una España euro pea y de mocrática ya era en el aire desde hac e algunos años. El régi men se había deteriorado tras la muerte de Car rero Blanco y las precarias cond iciones de sa lud del caud illo no gar antizaban un futuro a la dictadura. Aunque los di arios manifestaban una pos ición demócrata y t enían cuidado en no mover sus comentarios y sus acciones en contr a de aquellos que eran los principios del dictador 447 mi entras él quedaba vivo, r epresentaron si multáneamente una caja amplific adora de la vo luntad europea del pueblo español. 447 Hay que su brayar co mo la po líti ca exterior del régimen fue muy li mitada en lo s años porque la preocupaci ón de Franco er a l a de co nso li dar su po der en el i nterior del paí s, al ejándose de l os intentos conquistadores que habría n podi do ll evar a guer ras y si tuacio nes que habrían alterado la ‘burbuja’ que él había creado en Espa ña, aisl ándose del exterior y de lo s otros países. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 304 Siguiendo aquella que er a la posici ón de los diarios en aquel tiempo, tambi én YA subrayaba esta postura a tr avés de numer osos editoriales. S irva de ejemplo el editorial publi cado el 26 de ener o de 1975 ` El camino hacia Europa `. Ya desde el título dejaba patente su posición: La mar cha de nuestra negociaciones con la Com unidad Económica Europea ha demostrado, según todos l os i ndicios, la urg encia ( y la nece sidad) de pl antearnos seriamente aquí, en Madri d, antes que en B ruselas, cual puede ser el camino que, sin detrimento de nuestra identidad nac ional, nos ll eve en su momento a la integraci ón en un sistema para el desarrollo de nuestra economía y para el equilibrio interior en otros órdenes de rea lidades parec e a conseja ble . Hay aqu í man ifi esta la voluntad de un a ‘ política exterior’ en contra de aquellos que habían s ido los principi o s del régimen hasta aquel entonces. Sin embargo, el párrafo pone de relieve si multáneamente la voluntad española de no perder la propia identidad n ac ional para no i ncurrir en una posi ble sanción por parte del Gobierno. Siguiendo, el editorial tr aza de manera todavía más evidente el camino a emprender para la construcci ón de una España internacional - “ Estamos entrando en un a época - si no estamos ya metid o e n ella - que nos im pone a los esp añoles someter a examen riguroso nuestras posibilidades de futuro, o mismo en el terreo pol ítico que económi co ” - manteni endo per o una posición neutr a, s in ev idenci ar claramente a quella que era la si tuac ión de la crisis política y económic a del país. Una postur a que el d iario no mantendrá a lo largo de todo el editorial como se observa en su parte central donde af irma: “ El desarrollo p olítico en un sen tido más conjugable con el de Europa es ya un objetivo inmediato que no cabe aplazar por más tiempo. Y paralelamente el desarrollo social se realizaría como un efecto reflejo ”. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 305 Sin embargo, es en la última part e cuando la actitud del diario se v uelve aún más directa y en contra de la posición del régimen, afi rmando: Europa e s, po r su naturaleza, un mundo de expresión democrática pluralista, fundad o sobre el patrimonio común de respeto a la libertad dentro de la ley. […] Los sistemas políticos- se h a dich o - so n instrum entos pa ra q ue l os pu eblos puedan real izar su destino. Y, por instru mentos, los sistemas políticos es tán histórica mente condicionados y obligados a re modelarse en cada circunstanc ia, de acuerdo con lo que los pueblos qu ieren o nec esitan . Queda patente en estas palabras el ataque suti l y directo al régimen franquista, que si gue todavía más fue rte en el cierre del editorial, a través de lo siguiente: Si, pue s Españ a necesit a- c omo la r ealidad demuestra- in tegrarse en esta E uropa pluralista y de mocrática, habrá de moldearse en la forma q ue haga ase quible sati sfacer lo necesario. Y moldearse des de dentro, en una valiente opción q ue la aleje de los peligros de todo inmovilis mo, única manera de evitar también los peligr os de l a improvisac ión mimética, que nos situar ía en postur a incomoda. […] Lo s sistemas pasan, los pue blos permane cen . La cooper ación exterior nun ca había sido tan importante para el régi men, que como consecuencia hab ía ‘co nsignado’ to do tipo de noticias relac ionadas con otros países , ocupándose más de m ostrar una imagen positiva de Españ a al ext erior. Sin embargo, el cambio que t uvo lugar tras la muerte de F ranco llevó la prensa a expr esar más libremente su opini ón frente a este tema. Anali zando en detalle el caso particular de este editorial, el diar io de EDICA apoyaba una “ cooperación con todos los Estados sin excepción, normalizar aquellas relaciones que lo están, promover el acercamiento a Europa, confirmar nuestra vocación atlántica y mediterránea y la dimen sión peninsular de España, así como el entendimiento con los países de nuestra misma estirpe […] ”. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 312 Otro ejemplo es el editorial ‘ España, sus o pciones exteriores y los Esta dos Unidos ’ 453 , donde esta posición en contra de los EE.UU. es reafirmada con más fuerza a tr avés de las siguie ntes pala bras “ […] la política de los E stados Unidos es harta y contradictoria. De un lado quiere, por lo visto, renovar su compromiso con España sobre ‘bases estratégicas’, mientras, de otro lado, mantiene una actitud equivoca (y más antiespañola) en el p lei to sobre Sahara ”. Tras un neutralismo v igente (querido por el r égimen) durante mucho s años, el d iario ataca la política estadounidense, denu nciando la necesidad de una “ política exterior d e eficaces relaciones con l os grandes orbes de in tereses que act ualmente se en frentan en e l mundo ”. “ Una política q ue pedimos ” -concluye el editorial- para que España no viniese más cons iderada solamente como ‘locatar io’ de las ba ses de los EE.UU .; al contrario, lo que hacía falta er a “ Un a política que nos coloque en r ampa de comunicación con los ámbitos donde se to m an las decisiones globales ”. -Políticas económi cas y crisi s económ ic as y sociales La s ituación económica española estaba viviendo una delicada cr isis que el Gobierno no se atrev ía a anunc iar a sus ciudadan os para evitar un degener arse de las ci rcunstanc ias y para esquivar cualqui er p osible r epresalia adent ro del país. La garantía de paz interna, uno de los ej es pri ncipal es del régimen, tenía que seguir si endo r espectada. Sin embargo YA , moviéndose en contra de las que er an las consi gnas, en el editorial ‘ Comercio exterior y Comunidad Económica Europea’, publicado el 24 de octubre de 197 5, denuncia una si tuación de gr ave défi cit económico - crisis econó micas - que había empeorado en este últi mo deceni o y que te nía perspectivas que se estaban volviendo 453 ‘España, sus opc iones exte rio res y los E stados Unidos’ , YA , 23 de marzo de 197 5, pp. 7 - 8. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 313 aún más negra en este último año que “ nos sitúa en una posición de desequil ibro comercial fre nte a sese nta o setenta países, pero fun damentalmente en una situación mu y débil frente a la Comun idad Económic a Europea, y cons iguientemen te, ante u na posición negociadora muy difícil”. El d iari o a lo largo de to do el editorial sigue (sobre todo en el tercer y cuart o párrafos ) denunciando “ una situación que no pu ede indefinidamente prolongarse, porque cada vez será más difí cil compensar con servicios al extranjero y con turismo es déficit de la balanza co rriente […]”. En el qu into y último párrafo, el editorial canali za su atención hac ia el corazón del problema, atacando la política e conómica del Gobierno, responsable de esta si tuac ión, denunciando: […] dentro del conjunto del problema hay matices que suscitan cierta reacción […]; que un país como España, cuyas exportaciones han sido básicam ente agrícolas, desde siempre, se encue ntre hoy en una s ituación en que su balanza exterior ag raria es deficitaria por más d e mil millones de dólares, […] es un argumento muy f uerte para subrayar la falta de coordinación ent re la política agraria y l a política comercia l y la necesidad de que una y otr a se aco moden […]. - Eventos soci o-econó micos internacionales Una solución a la cr isis y a los pr oble mas políticos en el m undo fue objeto de discusión y r epresentaron los ej es de la reunión de Hels inki, donde se r eunían “ L os treinta y cinco estadistas más importantes de l mundo […] para ru brica r una de las negociaciones más decisivas de los ultimos veinte años de Europa”. El diario pone de mani fiesto su clara posición neutr al frente al acontecimiento, afi rmando “ Bueno sería que los grandes disc ursos sean corroborados por los grandes gestos. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 314 Que el respe to a los pueblos y a sus derechos, tantas veces proclamados, se traduzca en obras por encima de cualquier tipo de litera tura para la historia ” y alej ándose así de s u pos ición ‘obligada’ a defens a de las ideas del Régimen, a la que había sido someti da por años. El análisis v islumbrado hasta ahor a sobr e una parte de l os editoriales analizados a lo largo de este año ha sido r ealizado con los m ismos criterios sobre l os 118 editoriales encontrados. Hemos reg is trado un total d e 296 unidades de categorizac ión así repartidas: 100 unidades positivas, 80 negativas y 116 neutra s en razón de la cual se determinó una orientaci ón dominante neutra. En la tabla 3A que podemo s observar a continuación, hay un res umen del anális is realizado sobre las 12 unidades de cat eg orizaci ón encontradas en el diario YA a lo largo del 1975. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 315 TABLA 3A. ANÁLISIS DE L AS UNIDADES DE CATEGORIZACIÓN (DIARIO YA -AÑO 1975). Unidad es de categoriza ción Positivas Negativas Neutras Tot. Frecuencia Orientaci ón dominant e Chi- cuadrado POLITÍCA Relacio nes internacio nales con otro s países 17 6 24 47 Neutra 10,5 1 Políti ca exterio r 18 14 30 62 Neutra 6,71 Conflicto s y guerras 8 3 11 + 2,27 Crisi s políti cas 10 2 1 13 + 11,2 3 Los regí menes de otros paí ses 7 8 2 17 + 3,64 El Gobier no de otros paí ses 12 4 11 27 + 4,22 Comunismo e izquierda 25 8 33 - 8,76 Terrori smo 3 2 5 - 0,2 Magnificaci ón de EE.UU. 1 13 10 24 - 9,75 E CONOMÍA Y SOCI EDAD Políti cas econó micas 3 1 6 10 Neutra 3,8 Crisi s económicas y soci ales 20 4 5 29 + 16,6 2 Eventos soci o - econó micos internacio nales 4 14 18 Neutra 5,56 TOTAL 100 80 116 296 Neutra X 2 teóri co = 5,99 Desglosando los datos de la tabla 3A se ev idencia un primer cambio r especto al año anterior. Mientras durante el 1974 habían sido 9 las categorías con una orientación dominan te negat iva, a señalar el contro l aún fuerte del régimen sobre los editoriales La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 316 internacionales publicados por el diari o, en el 1975 las macro -unidades negativas encontradas fu ero n solamente 3: ‘Comuni smo e izquierda’ con 33 unidades negativas, ‘Terr oris mo’ con 5 uni dades negat ivas y ‘Magnific ación de EE.UU.’ con 24 unidades negat ivas. M ientras la primeras dos unidades repr esentan el reflej o de la lucha contra los enemigos del régi men, la unidad de categor ización ‘M agnific ac ión de EE.UU.’ ponía de r elieve la posición d istant e del d iari o frente a la política actuada por el gobierno americano. Analizando los resultados a tr avés del cálculo del X 2 , hay que señalar como gran parte de los datos que hemos recogido manualmente encuentr a su rescuentro tambi én a nivel estadístico. Un valo r muy alto del X 2 ha sido alcanzado por las dos categorías que trataban el tema de la crisis, ‘Cr isis econ ó mic as y soci ales’ (16,62 ) y ‘Crisis pol í ticas’ (11 ,23 ), amba s con orientación dominante pos itiva. Unos v alores que marcan una primera inversión de tendencia que se estaba manifestando en los diarios, q ue por años habían t enido que o cultar to das las not icias relacionadas con aquella materia. A continuación de nuestr o estudio, en el es quema 3B se ha proce dido al cálculo de los índices de frecu encia, politización, orientaci ón y compromis o sobre los editoriales public ados durante el año 1975 por el diario YA . La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 317 TABLA 3B. ANÁLISIS DE L OS ÍNDICES DE FRECUENCIA, POLITIZACIÓN, ORIENTACIÓN Y COMPROMISO (DIARIO YA - AÑO 1975). El valor más alto de fr ecuencia ha sido alca nzado por las categorías ‘Política ex terior’ (20,95%) y ‘Relaciones internacionales con otro s país es’ (15,88%). Re flejo de la si tuac ión de cambio en la prensa, est as dos macro -categorí as representan paulatinamente los intent os de ape rt ura pedidos a gr an voz por el diario, y concretizados a par tir de la muert e de Franco. Fecha 5 de diciembre de 1975, solo dos semanas tr as la muerte del dictador, cuando el diario sale a la calle con un editorial Unidad es de Categoriza ción Frecuencia % Politiz ación Orientaci ón Compromis o % Absoluto % Ponderado ‰ Absoluto % Ponderado ‰ POLITÍ CA Relacio nes internacio nales con otro s países 15,8 8 48,9 4 77,7 0 23,4 0 37,1 6 47,8 3 Políti ca exterior 20,9 5 51,6 1 108, 11 6,45 13,5 1 12,5 0 Conflicto s y guerras 3,72 72,7 3 27,0 3 72,7 3 27,0 3 100 Crisi s políticas 4,39 92,3 1 40,5 4 61,5 4 27,0 3 66,6 7 Los regí menes de otro s países 5,74 88,2 4 50,6 8 -5,88 -3,38 -6,67 El Gobier no de otros paí ses 9,12 59,2 6 54,0 5 29,6 3 27,0 3 50 Comunismo e izquierda 11,1 5 75,7 6 84,4 6 -75,76 -84,46 - 100 Terrori smo 1,69 60 10,1 4 - 60 -10,14 - 100 Magnificaci ón de EE.U U. 8,11 58,3 3 47,3 0 - 50 -40,54 -85,71 ECONOMÍA Y SOCIED A D Políti cas económi cas 3,38 40 13,5 1 20 6,76 50 Crisi s económi cas y social es 9,80 82,7 6 81,0 8 55,1 7 54,0 5 66,6 7 Eventos soci o - económi cos internacio nales 6,08 22,2 2 13,5 1 22,2 2 13,5 1 100 La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 318 que titula ’El dif ícil camino hacia Europ a’ . Es interesante poner de relieve este editorial y esta unidad, por que evidencia como la m uerte de Fr anco animó también los diarios en hac er públ ico aquel que era el deseo del pueblo español, amén de la prensa internacional, des de h ace tiempo. El n ivel absoluto de politización más alto ha sido r egistrado en la categor ía ‘Crisis políticas ’, con u n v alor igual a 92,31%, seguida por la unidad ‘Crisis económ icas y soci ales’ con un índ ice igual a 82,76%: amb as un idades r epresentan la voluntad de denuncia por parte del diario de una situación internacional insos t enible, censurada hasta aquel momento . Antes de la muerte de Franco la crítica a la m ala política de los gobiernos europeos nunca había t enido r epercusi ones sobre España. Sin embar go, la si tuac ión real era t otalmente diferente y el gobierno español bien sabía que la crisis económic a de aquellos años tenía repercusiones también en España; por otro lado, el lími te había sido repr esentado de una consi gna estr icta para los diari os ‘o bligados’ a presentar la crisis como algo lejano, que nunc a habría afectado el país. El cambio gener ado en aquellos últ imos meses del año llevaro n los diarios a go zar de una mayor libertad, que pro nto se transformó en una denuncia de la situación v ivida por toda la nación. Sirva de ejemplo el editorial ‘ Mal entorno europeo’ apar ecido en el diario el 10 de diciembre de 1975 (páginas 6 y 7). El editorial abr e denunciando la condición económica negati va en Eu ropa - “ En la medida en que España ha cr ecido materialmente y ec onómicamente, y en que su comunicación con el exterior -intercambio de bienes y servicios- se ha dispara do en el último decenio ” - y evidenciando como esta si tuac ión tenía graves r epercusi ones también en España, escr ibi end o “ nada de lo que en la economía europea su cede pu ede sernos indiferen te […] nuestra producción, nuestro avituallamiento y nuestro bien estar depende del entorno exterior y de circ unstancias que hemos de soportar sobre las que muy difícilmente influimos ”. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 319 Siguiendo, el ed itorial subray a más v eces como e sta crisis de Europa afectaba directamente también España- “ Y el comerci o exterior, donde se planteó u no de los más graves problemas españoles y un a de nuestra mayores limitaciones para nuestra expansión y crecimiento o re activación general, la situación de los otros países europeos empeora y dificulta la nuestra ”, - presentando en el último párrafo el panorama difícil que la nación estaba vi v iendo en este periodo: La expansión es pañola de los '60 disfrutó de un ambiente internac ional favorable - una economía mundial en alza- que sirv ió par a aliviar dificultades y acelerar inver siones y demanda e f ectiva d el pa ís, en el en torno de l os año s 75 y si guien tes má s pa rece acentuar dificultades y obstác ulos q ue no l o con t rario. [ …] Lo q ue p arece difícil y se rá necesario pensar en remedios mucho m as netamen te interno s y casi del todo españ oles . Lo que durante años había sido escondido, o por lo menos no habí a sido puesto de relieve con tanta evidenci a, es ahora un hecho ‘real’, obj eto de reflexión por parte de todos, como corrobora nuevamente el últi mo editorial i nternacional del año “ Perspectivas pesimistas en la OCDE ”, public ado el día 28 de dici embre. A confirmación de esta situaci ón negat iva en Eu ropa y en España, el editori al denu ncia: “[…] los datos -económico- i nternacionales- n o hacen sino su brayar las dificu ltades que el exterior presenta a los países en vías de desarr ollo que, como España, no son productores de petróleo y han de sacrif icar un porcentaje signi ficativo de su producción in ternas a esas compras ”. En cuanto al í ndice de politi zación ponderado, destacó con el valo r más alt o la macro- categoría ‘Política exterior’ (108,11‰): esta unidad es caracterizada por una orientaci ón dom inante neutra y es presente en muchos editoriales a lo largo de este año (con 62 r epeti ciones ha sido la unidad con la frecu encia mayor). Sirva de ejemplo La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 320 el ed itorial ‘ Qu e lo diga la ONU’ 454 , donde come ntando el conflicto del S ahara, una de las temáticas principales en los editoriales publicados por diario católico en los últimos dos meses del año, queda patente un equilibrio entr e el apoyo y el ataque a las políticas adopt adas por el gobierno. Su posi ción a defensa del t erritorio “ español ” y a protección de los saharauis, hab ía sido y sigue siendo manifiesto en todos los editoriales. Tras ‘ El error de la marcha verde’ 455 , cu ando la s ituación y a parec ía en camino haci a un a solución, el diario señala “ En las actuales circ unstancias, todos los minutos son ya importantes para el futuro del Sahara. Más aún, pensamos que el equilibrio paci fico de la zona atlántico-mediterránea e stá en peligro ”, añadiendo “ cualquier incidente, de cons ecuencias incalculables, tendrá que atribuirse a la cuenta de los diri gentes de Rabat y, por exten sión, a las Naciones Un idas, nunca a España. S on conceptos que , a nuestro juicio, deben quedar claros de u na vez para siempre ”, y subrayando una vez más (si es que hacía falta) el apoyo a la política exterior del gobi erno. Es esta una consigna directa que se manifiesta claramente tamb ién en el segundo párrafo del editorial donde, tr as evidenci ar unas cr íticas a la polít ic a de espera del Gobi erno 456 , - “ Mas de una vez hemos cr iticado el quijotismo español dispuesto siempre a ver, por encima de otra s cons ideraciones, los intereses del pueblo saharaui y a s eguir, con fi del idad ejemplar, las resoluciones de la ONU ” - el diario s igue expr esando su ‘apoyo’ 457 , escribiendo: “ […] hemo s apoya do la política del Gobierno en el tema del Sahara, incl uso por encima de nu estra propias apreciaciones sobre el caso. Era lógico que así lo hic iéramos, como es lógico que España se empeñara en la defensa de los nativos del S ahara, llamados, en buena doctrina internacional, a disponer de su futuro ”. Una posición d iferente en comparación 454 ‘Que lo diga la ONU’, YA , 8 de no viembre de 1975 , p.7. 455 Véase el editorial ‘El error de l a marcha verde’, YA , 5 de noviembre de 1 975, p.5. 456 Para un a cr íti ca a la acción del Gobierno español por parte del diario, véase el edi torial ‘España e s también afri cana’, YA , 14 de febrero de 1975 , p.7. 457 A este propósi to véase como ejemplo el edito rial ‘El problema del Sahara’, YA , 1 3 de junio de 1 975, p.7. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 321 con aquella que el diari o pedía a principio de esta crisi s, y que evidenci a como la acción y la influ enc ia del gobierno sobre la prens a era to davía mu y fuerte. Contrariamente, el nivel de politización pon derado más bajo ha sido de la unidad de categorizaci ón ‘Terro rismo’ con u n índice igual a 10,14 ‰. El gr ado de orientaci ó n absoluto más alto se alcanzó en la categor ía ‘Comunismo e izqui erda’ con un índice de -75,76%. El valor negati vo de esta unidad había s ido marcado con expresiones de condena como “ El enemigo comu nismo ” 458 o aún “ El comunismo había engañado ” 459 , representando estas e xpresiones un ejemp lo del respe to por una consi gna cuando y a eran los últimos meses del régimen. Siguiendo, en o rden descendiente, han destacado las unidades ‘Conflictos y guerras’ (72,73%) y ‘Cr isi s políticas’ (61,54%) respectiv amente en segunda y tercera posici ón. Ambas con v alor positivo, las dos categor ías simbol izaban el intento renovador del diario: escribir entre sus pág inas los hechos reales que estaban ocurriendo en la soci edad, r epresentando el espejo del cambio que simultáneam ente estaba madurando por la prensa. Por lo que concierne el ni vel de or ientación p onderado, el índice má s alto se o bservó, al amparo de cuanto ocurri do por el valor absoluto, en la mac ro -categoría ‘Comunismo e izquierda’ ( - 84,96 ‰); por co ntra el más bajo ha si do registrado en la macro- categoría ‘Los regí menes de otros países’ con un índice de - 3,38 ‰. Cuatro han sido las categorías que alcanzaron el índi ce de compromis o más alto: dos con valor positi vo (‘Co nfli ctos y guerr as’, ‘Eventos soci o -económ ic os in ter nacionales’) y dos con valor negativo (‘Comunis mo e izqui er da’, ‘Terror ismo’). En ambos casos ha sido alcanzado un v alor abs oluto del 100%. Las dos unidades con 458 ‘Las divergenci as del so cialismo y comunismo, YA , 15 d e enero de 1975, pp.5 - 6. 459 ‘Prensa y co munismo en Portugal , YA , 12 de septiemb re de 1975, p.5. Véase también el edi torial ‘El contras te portug ués’, YA , 2 8 de noviembre de 19 75, pp.7 - 8. La libertad de prensa en los diarios españoles durante la Tr ansición democrática (YA y ABC: 1974 -197 7). Un estudio comparativo con el modelo ‘liberal’ estadounidense. 328 tan delic ado como el del terrorismo, obj eto de censura por años, s alía ahora a la calle sin temor. El ter rorismo había sido durante años una de las consignas más respe tada: se ocultaba cualquier acción de violencia, muert e y t error que ocurría en España y al extranjero para ofrecer una imagen ‘limpia’ de la nación afuera de los confines nacionales y para mantener una situación de relativa tranquilidad y estabili dad interna. A diferencia d e cuanto hab ía acaecido en pasado, cuando estos actos ven ían presentados brevemente y siempre con la o rden de expresar una dura condena contra aquellos, este editorial expone crudamente los hechos, yendo en contra de u n tema que por años había sido catalogado como ‘prohibi do’ para la p rensa. “ En la loca ruleta del terrorismo internacional, que no respeta ningún país, ninguna ideología, nin gún sistema- salvo los de aquellos países llamados socialistas, que disponen de un gran aparato de represión, sin mezcla de libertades. Acaba de salir el numero de Holanda ”. El editorial s igue describiendo la situación en det alle y poniendo de r elieve en particular el acto ter rorista: “ El asalto y toma de rehenes […] en el Consulado de Indonesia en Ámsterdam y el secuestro de un tre n con pasa jero en el Bailén en el Norte de Holanda han constituido los capítulos sustanciales del brote terrorista [ …]”. Sin embargo , este aconteci miento representó par a el diario también la ocasión justa para atacar el país que habí a sido el “ primer censor del Gobierno español ” – ‘ El Ré gi men de o tros países’ - y qu e ahor a “ está aprendien do en suma, en su propia carne la absurda, terrible y sangrienta lección de la acción terrorista ”, - respaldando la polít ic a del Gob iern o español y reanudando un signo de censura evidente a su defens a. [Document text truncated for crawler view.]