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Estética, sensibilidad y antropología prospectiva en Vico – Aesthetics, sensitivity and prospective anthropology in Vico – Estetica, sensibilità e antropologia prospettiva in Vico – D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2023.i37.14 © Cuadernos sobre Vico 37 (2023) [239] Sevilla (España, UE). ISSN 1130-7498 e-ISSN 2697-0732 © Amparo Zacarés Pamblanco – D.O.I. http://dx.doi.org/10.12795/Vico.2023.i37.14 ESTÉTICA, SENSIBILIDAD Y ANTROPOLOGÍA PROSPECTIVA EN VICO Amparo Zacarés Pamblanco Universidad Jaime I – Castellón RESUMEN: La motivación por situar a Vico en el debate actual de la estética se debe a la importancia que le concede en sus obras a los conceptos de natura y de storia. No puede leerse la Ciencia nueva sin hacer referencia al concepto mismo de antropogénesis que entiende la Humanidad en continua formación. La antropología en su vertiente prospectiva recurre a muchos campos de estudio para extraer conclusiones sobre la dimensión de futuro al que se enfrenta el ser humano como un ser constitutivamente in fieri. Ese carácter de estar haciéndose de cara al futuro es el que interesa tratar para analizar bajo qué condiciones es posible hoy la acción humana. Una posibilidad que puede inspirarse en el principio del verum factum convertuntur y la modernidad estetológica que inició Vico. PALABRAS CLAVE: G. Vico, estética, antropología prospectiva, historia, naturaleza, sensibilidad, Amparo Zacarés. ABSTRACT: The drive to situate Vico in ongoing in contemporary aesthetics debates is due to the importance that he gives in his works to the concepts of natura and storia. New Science cannot be read without reference to the very concept of anthropogenesis and its understanding humanity as in continuous formation. Anthropology in its prospective strand uses many fields of study to draw conclusions about future dimensions that humans face as a being that is constitutively in progress. Such future-driven self-making character is the one we are interested in dealing with, in order to analyse under what conditions is human action possible today. Such possibility can be inspired in the principle of verum factum convertuntur and the aesthetological modernity that Vico initiated. KEY WORDS: G. VICO, aesthetics, prospective anthropology, history, nature, sensitivity, Amparo Zacarés. ––––––––––––––––––––– Recibido: 22/06/2023. Aceptado: 29/09/2023.
Amparo Zacarés Pamblanco 240 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) a estética aparece por primera vez como disciplina filosófica autónoma dentro del debate epistemológico que racionalistas y empiristas mantuvieron entre los siglos XVII y XVIII sobre la posible capacidad cognitiva de la percepción sensible. En este sentido, en los anales de su historia académica, el referente inmediato siempre ha sido Alexander Gottlieb Baumgarten. Es a él a quien se le menciona el mérito por distinguir entre dos tipos de ciencias, una primera que consideró superior o racional y que funciona a través de análisis y deducciones; y una segunda que denominó inferior o sensible y que asocia inductivamente las ideas y los hechos. Desde luego, aceptar la percepción sensible como fuente de conciencia no tuvo que ser fácil para un racionalista, alumno de Wolff, como tampoco lo tuvo que ser para Leibniz que admitió la existencia de ciertas percepciones confusas del entendimiento que no podían obviarse puesto que formaban parte de un tipo de conciencia propia y característica del ser humano. El caso es que, en los inicios de la modernidad, saber qué tipo de conocimiento podía ofrecer la sensibilidad intrigaba y suscitaba interés entre los círculos filosóficos de la época. Sin embargo, la tensión entre ambas ciencias no llegó a romper la estructura del edificio racionalista ya que la estética, como una gnoseología inferior, debía de integrarse dentro de la gnoseología superior y seguir las exigencias de la lógica cartesiana. Así aparece en el ensayo que publicó Baumgarten en 1750 y que titula Aesthetica. Con ello, la ampliación o extensión que la sensibilidad ofrecía a la conciencia humana encontró pronto su lugar en las reflexiones que versaban sobre el arte, el saber, la conciencia y la verdad. Pero en ese contexto, la verdad lógica del cartesianismo surgía siempre reforzada frente a la verdad dispersa y variable que podían ofrecer las percepciones sensibles. Algo evidente ya que las producciones artísticas respecto a las cuestiones conceptuales son más concretas y se resuelven empíricamente a través de la práctica creativa. Con tales presupuestos, parecía que la estética tendría que ocuparse fundamentalmente del arte al ser un terreno abonado por la sensibilidad humana. Y así fue durante muchos años, tantos como costó entender la originalidad que la Ciencia nueva de Vico añadía al nacimiento de esta disciplina filosófica en los albores de la modernidad. La cuestión es que, poco a poco, fue tomando carta de presentación una “lógica de los sentidos” que se separaba de la rigidez del método analítico-deductivo de las matemáticas. En esta lógica sensitiva se encuentran por una parte la memoria y los cinco sentidos y, por otra, la capacidad de distinguir los datos
Estética, sensibilidad y antropología prospectiva en Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 241 sensoriales e interpretarlos antes de que sean procesados y elaborados por el intelecto. En primer lugar, de los cinco sentidos, el olfato mantiene una posición significativa y predominante puesto que es el sentido en el que la memoria perdura más tiempo y que ayuda al recién nacido a reconocer a su madre y a forjarse un sentido de pertenencia y de identidad. En efecto, en los primeros momentos de su vida, el recién nacido no distingue entre su propio cuerpo y el de la madre y, por ende, aún no tiene conciencia de ser una individualidad diferenciada. Después del olfato, el gusto tiene una posición determinante y está vinculado también a la necesidad de alimentarse. En tercer lugar, es el sentido del tacto el que ayuda a construir la percepción de una identidad individual, vinculada inicialmente a la corporeidad y que posteriormente irá avanzando hacia la autopercepción de la identidad psíquica del yo. De hecho, la experiencia táctil ayuda a nuestro cuerpo a conocer las dimensiones espaciales en las que habita y se mueve, incluso permite generar una sinestesia asociada con otros sentidos. Sin embargo, el cuerpo, entendido como una unidad sintiente y viviente, no se percibe todavía como subjetividad a través del tacto. En esta línea, serán finalmente, el oído y la vista, los dos sentidos mejor vinculados al arte, los que potencien el conocimiento del sujeto como un ser singular con entidad propia. No por casualidad, con solo oír nuestro nombre o escuchar nuestra propia voz, podemos percibir nuestra identidad diferenciada de la de los demás y lo mismo sucede con la vista cuando nos vemos reflejados en un espejo. Ahora bien, la música, la poesía, el teatro, el cine, la pintura, la escultura y la arquitectura, precisan de la vista y del oído para poder apreciarse bien en su conjunto. I En otras palabras, son los sentidos los que posibilitan la autopercepción y este dato no puede desestimarse en la aparición de la autoconsciencia individual que se produce tanto a nivel ontogenético como filogenético. Es en esta perspectiva antropológica aplicada a la estética, en la que destaca Giambattista Vico. Es en el marco dinámico de la filogénesis cultural donde este filósofo centra sus consideraciones sobre los aspectos morfológicos corporales, la memoria y los sentidos de los primeros homínidos a quienes se refiere como los primeros pobladores de las naciones y a quienes califica de horribles bestias. Por eso mismo fue este pensador quien entendió la estética dentro de una hermenéutica de la cultura y nos permitió comprender sin idealizaciones fatuas la especificidad propia de la naturaleza humana. En este sentido, más que
Amparo Zacarés Pamblanco 242 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) tratar de cuestiones formales relacionadas con el arte y la belleza, la estética en la Ciencia nueva se convierte en una disciplina determinante para la comprensión del proceso que va de la hominización hasta la humanización de la especie. Es en ese devenir histórico donde sobresale un ser capaz de tomar conciencia de sí mismo a nivel fenoménico y existencial y, sobre todo, capacitado para constituirse en el centro de las representaciones y las experiencias de un conjunto psicoorgánico. Y es en esa trayectoria filogenética donde Vico describe las facultades cognitivas humanas de una primigenia sabiduría poética y donde ubica la trasformación cualitativa que supuso separarse del mundo animal y acceder al mundo humano del sentido. Es más, la motivación por situar a Vico en el debate actual de la estética se debe a la importancia que le concede en sus obras a los conceptos de natura y de storia. En general, no puede leerse la obra de Vico sin hacer referencia a la antropogénesis biológica y cultural 1 . Conviene destacar que el concepto mismo de antropogénesis entiende la Humanidad en continua formación. En este sentido, contrariamente a lo que se piensa, la antropología no se refiere únicamente al pasado y a los orígenes del hombre, sino que en su vertiente prospectiva recurre a muchos campos de estudio para extraer conclusiones sobre la dimensión de futuro al que se enfrenta el ser humano en tanto que este, a nivel individual y grupal, se halla constitutivamente in fieri. Ese carácter de estar haciéndose de cara al futuro es el que interesa tratar para analizar bajo qué condiciones es posible la acción humana. Una posibilidad que se abre gracias al principio del verum-factum convertuntur aplicado a la historia y a la naturaleza tal como se expresa en la obras de Vico. Por eso mismo, a decir de Manuela Sanna: El nuevo humanismo viquiano es pensable no como recuperación de una esencia auténtica y originaria, sino como una construcción. No se debe confundir esta perspectiva con la de un humanismo que abdica de la capacidad de acción racional, consciente, ni se trata de buscar otra esencia en lugar de la racional. Esta posibilidad se abre gracias al principio viquiano del verum et factum convertuntur, que para Vico ratifica el abandono de la correlación clásica entre física y metafísica 2 . –––––––––– 1 . El concepto de antropogénesis (anthropos y -génesis) define el «estudio del origen y de la evolución del hombre» (RAE). 2 . M. SANNA, «La natura dell’umano nella Scienza Nuova vichiana», en Per una storia dell’idea di Natura. Dal tardo medioevo all’età moderna, UniversItalia, Roma, 2018, pp. 180-181.
Estética, sensibilidad y antropología prospectiva en Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 243 Es más, en la antropogénesis la conexión entre biología y cultura deja al descubierto la naturaleza biológica de los fenómenos culturales. Gracias a la actividad reflexiva se abre la posibilidad de un mundo nuevo del que nace el pensamiento inventivo, el arte, la sociabilidad, la fantasía, la lógica y la abstracción. En definitiva, es la apertura a todo lo que podemos llamar “vida interior” o exploración de sí mismo para tomar contacto con el mundo exterior. En esa fase primigenia, la mejor herramienta se consigue transformando el cuerpo en instrumento de conciencia para el pensamiento, prolongándose de este modo lo natural en cultural. No hay que olvidar que, siendo la percepción anterior a todo análisis intelectual, el mundo de las cosas más que una significación para la mente es sobre todo una estructura a inspeccionar por el cuerpo. De tal forma que, en las primeras fases de la vida humana, es de la conciencia del propio cuerpo y de la sensibilidad de donde nace la intuición creativa y de donde brotan la intersubjetividad, las relaciones humanas y la vida en sociedad. Dicho de otro modo, según la terminología viquiana, la lógica fue posterior a la tópica, o también el análisis siguió al ingenio. En resumidas cuentas, la evolución psíquica acontece en estrecha interacción entre la estructura corpórea sensitiva y la aparición del potencial inventivo del ser humano. En realidad, lo primordial es comprender la correlación entre los factores biológicos y la evolución psíquica mental dentro de un proceso antropogenético vinculado al desarrollo que acontece de manera uniforme en la historia de las naciones y que conlleva el paso por las tres edades que especifica Vico. Un proceso que es a la vez común y dinámico. En sus palabras: El recorrido que hacen las naciones procede con constante uniformidad en todas las costumbres, varias y distintas, sobre la división de las tres edades, que los egipcios decían haber recorrido en su mundo, la de los dioses, la de los héroes y la de los hombres. (SN44, § 857) Dicho de otro modo, en el salto cualitativo del proceso hominizante tendrán un papel preferencial las facultades corporales llamadas cognitivas como son la percepción sensorial, la imaginación, la fantasía, la intuición, y la memoria. De ahí que, en el planteamiento filosófico de la Ciencia nueva, el cuerpo sea originariamente estético, es decir, sensible, por seguir la etimología de la palabra estética 3 . Pero, sobre todo, el cuerpo es el origen de la –––––––––– 3 . La palabra “estética” procede del griego [ἐπιστήμη] αἰσθητική (conocimiento que se adquiere por los sentidos), a través del latín aesthetica.
Amparo Zacarés Pamblanco 244 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) conciencia y la puerta a través de la cual entramos en contacto con el mundo como reiteradamente señala Giuseppe Patella en sus investigaciones sobre la estética viquiana 4 . Y hay que destacar este hecho porque es de su estructura corpórea de donde el ser humano extrajo su capacidad inventiva ilimitada y, por ende, todo su potencial para pasar de la hominización a la humanización y dar forma a esas tres especies de naturalezas que Vico contempla en el curso de la historia de las naciones: La primera naturaleza, por un fuerte engaño de la fantasía, la cual es robustísima en los que son muy débiles de raciocinio, fue una naturaleza poética, o sea, creadora, permítasenos incluso decir divina, que pensó que los cuerpos eran sustancias animadas por dioses, y lo pensó según su idea. Esa naturaleza fue la de los poetas teólogos, que fueron los más antiguos sabios de todas las naciones gentiles, cuando todas las gentiles naciones se fundaron sobre la creencia, que cada una tuvo, de ciertos dioses propios [...]. La segunda naturaleza fue heroica, creída por los mismos héroes de origen divino [...]. La tercera fue naturaleza humana, inteligente, y por tanto modesta, benigna y razonable, la cual reconoce por leyes la conciencia, la razón y el deber. (SN44, §§ 916, 917 y 918). Estas consideraciones nos remiten al punto de partida que abrió el debate epistemológico que dio origen a la estética. Me refiero al hecho de considerarla, en cuanto a ciencia de la conciencia sensible, como una conciencia inferior con respecto a la conciencia lógica. Así fue tal como la entendió Baumgarten que consideró que lo específico de esa nueva disciplina estaba vinculado a las representaciones sensibles e imaginativas que tendían a la confusión o a representaciones poco claras y distintas. En ese contexto a las representaciones sensitivas se le concedía un valor ínfimo a pesar de constituir una fuente primigenia de conocimiento y ser un primer peldaño para alcanzar la verdad. Por eso mismo, a la hora de presentar la estética como una disciplina autónoma, no sujeta a la facultad cognitiva superior de la lógica y de la reflexión intelectual, no hay que mirar hacia Baumgarten sino hacia Vico porque, como bien señala Patella, es en su obra donde se encuentra una consideración positiva de lo –––––––––– 4 . Giuseppe Patella es un referente en el estudio de la estética de Vico. Sus investigaciones datan de las últimas décadas del siglo pasado y se mantienen vivas en sus estudios más recientes. Cfr. G. PATELLA, Senso, corpo, poesia. Giambattista Vico e l´origine dell’estetica moderna, Guerini, Milán, 1995; Articolazioni. Saggi di filosofia e teoria dell’arte, Edizioni ETS, Bolonia, 2010; Ingegno Vico. Saggi estetici, Edizioni ETS, Bolonia, 2022; en español puede consultarse Parva vichiana. Ensayos sobre Giambattista Vico y la estética, Ediciones Athenaica, Sevilla, 2019.
Estética, sensibilidad y antropología prospectiva en Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 245 corpóreo así como el desarrollo de una auténtica teoría de la sensibilidad que tan necesaria fue para el nacimiento de la estética moderna 5 . Con ello el vínculo entre corporeidad y estética no puede reducirse a teorías metafísicas racionalistas sino a la dimensión perceptivo-corpórea del ser humano como conciencia, anterior y primera, a cualquier otra lógica o reflexión intelectual. Es en este sentido donde se extrae el valor fundacional que tiene la Ciencia nueva para la estética al igual que el reconocimiento de Vico como un filósofo clásico de esta disciplina: Y, desde esta perspectiva, podemos afirmar que una estética que quiera llamarse realmente así, o sea, que quiera investigar filosóficamente la esencia de nuestras experiencias perceptivas, memorativas y creativas en sentido lato, no puede sino ser una teorización del cuerpo y, por tanto, reconocer en ella una contribución teórica de grandísima relevancia, que precisamente se pone en el origen de la estética moderna propiamente dicha. Esa es, en síntesis, la modernidad estetológica de Vico y, por tanto, su valor esencial de clásico (por desgracia, todavía inactual) de la estética 6 . En resumidas cuentas, Vico inició una modernidad estetológica que no fue ni comprendida ni bien recibida en su época y que ahora parece comenzar a reivindicarse. II Con todo, la estética de Vico contiene una reflexión unitaria sobre la capacidad cognitiva de la sensibilidad y las facultades perceptivas de la fantasía, del ingenio y de la memoria. En esa línea, puede decirse que la estética viquiana es una estética del cuerpo que da valor y legitimidad teórica al tipo de conocimiento que procede de él. Estas consideraciones nos conducen a pensar que Vico habla del cuerpo humano como una entidad encarnada a la manera en la que la filósofa española María Zambrano lo hizo en el siglo pasado 7 . Desde luego, la manera como entiende Vico el cuerpo humano dista mucho de los estudios anatómicos que hizo Descartes e igualmente se distancia del solipsismo del cogito cartesiano. Como se sabe, en el estudio sobre el cuerpo –––––––––– 5 . G. PATELLA, Ingegno Vico. Saggi estetici, Edizioni ETS, Bolonia, 2022, p. 36 6 . Op. cit., p. 49. 7 . A. ZACARÉS PAMBLANCO, «Vico y Zambrano, del saber poético al saber encarnado», Cuadernos sobre Vico, 35 (2021), pp. 89-110.
Amparo Zacarés Pamblanco 246 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) y su conexión con la mente fue Descartes quien situó el problema en la filosofía moderna. Su propuesta metafísica en la que distinguía entre la res cogitans (espíritu, mente) y la res extensa (materia, cuerpo), dos sustancias opuestas e inconmensurables, fue determinante para reducir la vida animal a los principios del mecanicismo. El cartesianismo trato la materia, el cuerpo, como una pura extensión, como una entidad privada de cualidades psíquicas, de energía inmanente, de valores espirituales o causas finales. Es más, la res cogitans, la capacidad intelectual dotada de conciencia, solo existe en el ser humano y no en los animales que pasaban a ser considerados mecanismos autónomos complejos pero incapaces de tener sentimientos conscientes. En realidad, el mecanicismo implícito en el dualismo cartesiano tenía como finalidad avalar el método científico de Galileo y Gassendi y criticar al mismo tiempo la magia y el animismo. Es de sobra conocido que Descartes al enunciar su teoría dualista sembró muchas dudas al no poder explicar satisfactoriamente la interacción entre esas dos sustancias metafísicas. Fracasó al describir cómo se comunicaban tales sustancias, cómo se conectaba el deseo supuestamente espiritual de levantar el brazo con la acción correspondiente del cuerpo. La solución de este delicado problema le llevó a elaborar la teoría de la glándula pineal, una teoría que dejó insatisfechos a los mismos cartesianos como Malebranche que sugirió el ocasionalismo o Leibniz que presentó su teoría de la armonía preestablecida. A pesar de ser una teoría débil, localizó ese lugar de intersección e interacción entre mente y cuerpo en una glándula muy pequeña que denominó glándula pineal (epifisis) situada en el centro del cerebro. Consideró que tendría que ser precisamente esta glándula porque era el único órgano que no estaba duplicado en el cerebro ya que todas las demás estructuras eras dobles y simétricas como ocurre con los dos hemisferios. Aun así, la hipótesis de la glándula pineal era frágil y en las ilustraciones de sus estudios anatómicos 8 se puede ver como reproduce una red de nervios que, según él, la unen con todo el organismo. Es allí donde sugiere que se produce ese intercambio informativo entre mente y cuerpo. En realidad, estaba aplicando la metáfora hidráulica, al suponer que a través de pequeños tubos pasaban los espíritus vita- –––––––––– 8 . Es en el Traité de l’Homme (1664) donde Descartes estudia la anatomía humana y describe detalladamente el cuerpo y su funcionamiento. Es en este texto donde entrelaza el dualismo cuerpo-alma con las hipótesis fisiológicas hidráulicas-mecanicistas que explicarían el papel determinante de la glándula pineal.
Estética, sensibilidad y antropología prospectiva en Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 247 les. Ante estas explicaciones, conviene tener en cuenta que quizás Descartes no quiso proponer tanto una verdad de tipo anatómico como presentar un modelo teórico, el mejor que pudiera adaptarse al dualismo. Más bien su intención fue solo la de mostrar cómo podría ser la relación entre mente y cuerpo aplicando los principios del mecanicismo. De este modo, la interacción mente-cuerpo se realizaba como un proceso fisiológico en el que se trasmite información entre la glándula pineal y las terminaciones nerviosas de la corteza cerebral. Esta forma de hablar del cuerpo, como una máquina, como un organismo fisiológico, dista mucho de la que presentó Giambattista Vico para quien el cuerpo nunca fue un objeto puramente mecánico, limitado por la cantidad y la extensión, como tampoco fue una monada autosuficiente, ni una prisión del alma. Por el contrario, el ser humano encontró en el cuerpo la apertura al mundo para ir al encuentro directo de las cosas expuestas delante de él. En su estructura corpórea predominan las necesidades, las pasiones, las emociones y los deseos que son difíciles de acoplar a teoría anatómicas y naturalistas. En otras palabras, en Vico el cuerpo es una entidad esencialmente estética, es decir, sensible y, en consecuencia, contiene las facultades cognitivas de la percepción, de la imaginación, de la fantasía, de la intuición y de la memoria. Y son todas estas facultades cognitivas corporales las que no habría que desestimarse en el proceso del saber y del conocer, ni tampoco tendrían que estar excluidas de los debates epistemológicos recientes. Por eso mismo, resulta apremiante recuperar la importancia de la sensibilidad en la gestación de nuestra humanitas para la comprensión de nuestra filogénesis cultural. Un desafío que bien puede afrontase desde la Ciencia nueva, donde no solo sobresale una antropología filosófica, sino también una auténtica estética fundada en las capacidades cognitivas que emanan de nuestra corporeidad. En todo ello, lo crucial es que, como señala Manuela Sanna, Vico nos habla fundamentalmente de la esencia común de los seres humanos y no tanto de la naturaleza del mundo humano: La naturaleza sobre la que Vico nos habla es no solo la naturaleza del mundo de los hombres, sino, precisamente en cuanto naturaleza humana, la naturaleza común a todos los hombres. Esta nueva concepción de la naturaleza se une íntimamente y se hace posible solo gracias a la formulación de un remodelado concepto de verdad, que no está anclado al concepto escolástico de verdad como intuición, sino que sufre una
Amparo Zacarés Pamblanco 254 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) el análisis de nuestra sensibilidad, de cómo nos emocionamos y nos conmovemos, fue el territorio propio de la estética desde aquellos primeros momentos en los que Baumgarten acuñó el término aesthetica. Pero ni como gnoseología inferior, ni como disciplina que trata de los juicios del gusto como hizo Kant, ni reducida a filosofía del arte al modo de Hegel, ni mucho menos dispersa en formalismos académicos puede la estética ayudarnos a recomponer en la actualidad la supervivencia cultural de la especie humana. Solo si se reactivan las preguntas sobre el papel que juega la sensibilidad en la vida de los individuos y de las sociedades, podría recuperarse los orígenes trascendentales de la experiencia estética tal como Vico sugirió en su intento por indagar filosóficamente la esencia de nuestras experiencias perceptivas y creativas. De ahí que los universales fantásticos que menciona funcionen como categorías antropológicas a priori. Esto mismo no tendría que haberse olvidado nunca puesto que este olvido hizo que la estética se convirtiera en una disciplina centrada en cuestiones formales sobre la belleza o se dedicara a planteamientos más propios de las investigaciones de las ciencias positivas que de las ciencias del espíritu. Reclamar la vuelta a la experiencia estética en su condición de trascendentalidad no supone volver al paradigma del idealismo kantiano, sino más bien exige centrarse en las aportaciones recientes que la neuroestética extrae de la base orgánica y funcional del cerebro para la creatividad y afrontar los problemas y las crisis 24 . Puede decirse también que, entender la estética de este modo, guarda cierta conexión con la somaestética 25 , término que acuña Richard Shusterman para hablar de una subdisciplina dentro del marco disciplinar de la estética filosófica. En una y otra, puede rastrearse la importancia que la sabiduría corpórea tiene en la creatividad y los fenómenos de la cultura. Una aportación que ya se encontraba en la Ciencia nueva de Vico. V Llegados a este punto, conviene recordar lo mucho que costó que la obra de Vico fuera valorada y bien entendida. Pero ahora, cuando su filosofía goza –––––––––– 24 . Es Samir Zeki a quien se le debe el concepto de Neuroestética para definir el dualismo mente-cuerpo y entrelazar los saberes científicos con los humanísticos refiriéndose no solo al ámbito del arte sino a otros campos y facetas humanas. Cfr. S. ZEKI, Visión interior: una investigación sobre el arte y el cerebro, Ed. Antonio Machado, Madrid, 2005. 25 . G. PATELLA, Ingegno Vico. Saggi estetici. Edizioni ETS, Bolonia, 2022, p. 33. Puede consultarse R. SHUSTERMAN, Conscienza del corpo. La filosofia come arte di vivere e la somaestetica, Marinotti, Milán, 2013.
Estética, sensibilidad y antropología prospectiva en Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 255 de reconocimiento y difusión en los círculos académicos, es el momento idóneo para servirnos de fuente de inspiración y extraer sugerencias, más o menos regulativas, para la recuperación de la vida social de la cultura. Por eso mismo hay que saber que la estética que subyace en la Ciencia nueva como teoría del sentir corpóreo, no es una disciplina de corte meramente sensitivo o materialista, sino una estética histórica que surge de una lógica poética que está fuertemente enraizada en el sentir colectivo de la humanidad y en su mismo desarrollo filogenético. Es el “senso comune” de las naciones que funciona como valor e ideal regulativo, el que habría que tenerse en cuenta para comenzar a valorar, con el reconocimiento que merece, la dimensión estética de muchas de las actividades humanas que no están incluidas dentro de una filosofía del arte o de una teoría de lo bello. De ahí que uno de los mandatos que podría proponerse, con las obras de Vico en mano, sería el de revitalizar la estética en todas las parcelas de la existencia humana, a la manera como lo entendió el filósofo español George Santayana 26 . Pero para conseguirlo es preciso considerar ciertas nociones pedagógicas suyas con la que se distanciaba del cartesianismo. En De nostri temporis studiorum ratione (1709) la tesis principal de Vico, en clara oposición al racionalismo introducido en la educación por Descartes, pasaba por afirmar el verum factum, por defender la convicción de que la verdad y el hecho son convertibles. Con ello nos indicaba que solo podríamos saber con certeza aquello que nosotros mismo hemos hecho o creado. Y en ese campo se encuentran la historia, la cultura y, por supuesto, las matemáticas que son también producto de la mente, pero no así la naturaleza al no ser obra humana. En realidad, con su propuesta Vico nos animaba a no encontrar la verdad sino a hacerla y con este impulso que hoy llamaríamos “tener agencia”, nos recuerda que somos actores y no solo espectadores de una historia común que día a día vamos construyendo. Dicho esto, no está de más aclarar la importancia de educar en el conocimiento del “senso comune” para evitar una formación en exceso racionalista, hoy diríamos instrumental y que trágicamente nos aleja y nos hace perder de vista nuestra humanitas. En sus propias palabras: Puesto que en los adolescentes se debería educar principalmente el sentido común, es de temer que les sea sofocado por una iniciación precoz en la crítica moderna 27 . –––––––––– 26 . Vid. G. SANTAYANA, La razón en el arte y otros escritos, Editorial Verbum, Madrid, 2008. 27 . VICO, Del método de estudios de nuestro tiempo, en Oraciones inaugurales & La antiquísima sabiduría de los italianos, Anthropos, Barcelona, 2002, p. 82.
Amparo Zacarés Pamblanco 256 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) Claro está que Vico tenía in mente los peligros que una educación cartesiana podría tener para la juventud, hoy en cambio a esta alerta añadimos la del positivismo y el ‘aceleracionismo’ digital y tecnológico que han desplazado a las humanidades de las aulas. Es cierto que las ideas pedagógicas de Vico estuvieron bajo la influencia de los clásicos como Jenofonte, Platón, Aristóteles y Quintiliano, así como de otros autores como Agustín de Hipona, Erasmo, Vives, Rabelais y Montaigne. En suma, el ambiente que le rodeó fue humanístico por excelencia. Por el contrario, en nuestra época, en estas dos primeras décadas que ya ha recorrido el siglo XXI, corren malos tiempos para las Humanidades y asistimos impasibles a nuestra desaparición como especie cultural o cuanto menos a nuestra supervivencia como mera especie zoológica dentro de un porvenir distópico incontrolable. Por eso mismo, el rol que el lenguaje tuvo en el desarrollo de la humanidad es un tema determinante cuyo análisis no debemos dejar solo en manos de la cibernética, la informática u otras investigaciones técnicas, ni muchos menos que el discurso se lo apropie la inteligencia artificial del ChatGPT. En general, la tradición humanística concedió siempre un valor relevante al lenguaje y no por casualidad Vico, que ejerció de profesor de retórica, se interesó tanto por la literatura, por la oratoria y por la elocuencia. Reivindicar el amor por la lectura, así como la pasión por la cultura y por las enseñanzas humanísticas puede ser una tabla de salvación para no perder nuestra esencia vital creadora. En la misma Ciencia nueva al reconocer que «el lenguaje está como puesto en medio entre la mente y el cuerpo» (SN44, § 1045), esto es, al situar el habla entre la mente y el cuerpo nos advierte que, entre los niños como entre aquellos seres primitivos, el lenguaje estuvo basado en movimientos y acciones del cuerpo. En este contexto, lo realmente crucial es que Vico asume que el fundamento para acercarse a la realidad está tanto en la acción como en el lenguaje. Desde este planteamiento, el lenguaje fue primero mudo (acciones, gestos, gritos), luego poético y finalmente verbal. Un desarrollo que coincidía con su idea de los tres estadios o edades (divina, heroica y humana) y de las tres autoridades (sacerdotal, familiar y civil) por las que pasaba la humanidad. De tal modo que, al establecer varios estadios en el desarrollo de la vida humana, encuentra una correspondencia entre el devenir de las culturas y la complejidad del arte de razonar. Un devenir por el que la humanidad ha ido desenvolviéndose desde el primitivismo a la civilidad hasta llegar a un momento tal, diríamos hoy, en el que merece la pena detenernos a pensar de qué manera queremos situarnos en la historia.
Estética, sensibilidad y antropología prospectiva en Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 257 VI La cuestión es si queremos estar en la historia de forma pasiva o activa. La pasividad, además de ser una forma de derrota y sometimiento, no estaría en consonancia con la filosofía de Vico. Sin embargo, tener una actitud activa y creativa, indagando otras posibilidades de existir como humanidad, sería la propia de un sentir colectivo que está vivo y busca decidir sobre su futuro aún en medio de la oscuridad y la desorientación. ¿Cómo hacerlo? Obviamente no es solo que no sea fácil, sino que no sabría decir si es factible, máxime cuando nuestro mundo está diseñado por la globalización financiera y los avances tecnológicos de la Cuarta Revolución Industrial. Sin embargo quisiera cerrar mi exposición de manera propositiva aún a riesgo de parecer algo poco realista. Digo esto porque es evidente que se precisa un cambio cultural de calado o un cambio de paradigma para utilizar la terminología de Kuhn 28 . Hace falta avanzar hacia otra visión del mundo que pueda ser culturalmente trasmitida por el conjunto de las instituciones sociales y por la educación. Esto último, exigiría una práctica contrapedagógica hacia los objetivos instrumentales que copan hoy todos los niveles educativos. Y de igual manera incluiría la crítica hacia la banalización de la industria del espectáculo que tanto ha devaluado los contenidos culturales. Junto a ello habría que proponer devolver a la educación su carácter de formación integral. Tal propuesta supone desplegar una praxis educativa que cuente con tiempos compartidos para la reflexión, para hacerse preguntas conjuntas, para co-aprender y desarrollar herramientas que nos ayuden a conocernos desde el aquí y el ahora sin olvidar el pasado común del que procedemos. Habría que poner en valor la importancia de crear espacios de discusión y práctica para desarrollar nuestra percepción del mundo a través de la sensibilidad. Al igual que habría que establecer tiempos para la lectura a fin de salir del ensimismamiento individualista y, a partir de esta labor mediadora, restaurar la intersubjetividad y el sentido de comunidad. Habría que decantarse por una formación interdisciplinar que recurra a las etimologías, a la historia, a los símbolos, a las lenguas y a la literatura. Una formación tal era la que proponía Vico en esa Ciencia nueva que presentaba frente a la nueva ciencia, la física de Galileo, que siendo eficaz y útil para el control de la naturaleza no servía para comprender el mundo de lo humano. –––––––––– 28 . T. KUHN, La estructura de las revoluciones científicas, Fondo de Cultura Económica, México, 1972.
Amparo Zacarés Pamblanco 258 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) Hoy ya no nos preguntamos si pueden pensar las máquinas en los términos que se planteaba Alan Turing 29 en los años cuarenta del siglo pasado. Apenas hace unos años la inteligencia artificial todavía no podía comprender un libro, pero ahora el ChatGPT sí es capaz de responder con acierto a preguntas que exigen comprensión del contenido de un documento. También hoy es posible que las máquinas mantengan una conversación por escrito y en lenguaje natural con los seres humanos o bien que redacten un texto a petición de los usuarios. No es extraño, pues, que sintamos temor por el futuro próximo, sobre todo porque no se conocen los entresijos de este tipo de inteligencia artificial que, a través de sistemas informáticos, realizan tareas que suelen requerir la inteligencia humana o biológica. Tampoco el planteamiento que hizo Charles Snow en el siglo pasado explica el presente que vivimos. Así, cuando este último 30 abrió el debate en torno a las dos culturas, la literaria y la científica, hablaba de dos grupos antitéticos que se ignoraban en un abismo de indiferencia mutua. Pero ahora la situación es distinta, solo hay un grupo que domina el ámbito del conocimiento y es el de la ciencia en todas las ingenierías electrónicas, bien sea para el desarrollo de software y de aplicaciones multimedia, o para la organización industrial y la nanotecnología, o bien para la aeronáutica, la informática y la ingeniería computacional. En esta perspectiva la metáfora hidráulica que utilizaba Descartes para explicar la relación mente-cuerpo, ha sido sustituida por la metáfora del computador. En esa línea, los algoritmos han venido a determinar la acción humana bajo criterios de rentabilidad y eficacia. De resultas de todo ello, vivimos de espaldas al saber que proporcionan las Humanidades predominando una formación técnica-racionalista. Esta unidireccionalidad ya la preveía Vico a la vez que nos alertaba sobre las consecuencias de un exceso de formación racionalista en detrimento de nuestra humanitas. Solo que ahora, no basta con hacer un alegato de las Humanidades sino que es urgente responder a dos preguntas educativas muy precisas acorde con los tiempos que se avecinan. Es preciso planteare e intentar responder, con conocimiento de causa, ¿cómo educar con la ayuda de la AI? y ¿cómo educar para la era de la AI? Dos preguntas indicativas de lo apremiante que resulta restaurar lo humano en el horizonte inmediato de lo posthumano. –––––––––– 29 . A.M. TURING, ¿Puede pensar una máquina?, Ediciones KRK, 2012. 30 . P. SNOW, Las dos culturas y un segundo enfoque, Alianza Editorial, Madrid, 1987.
Estética, sensibilidad y antropología prospectiva en Vico Cuadernos sobre Vico 37 (2023) 259 Con todo lo dicho, no hay en mis palabras un discurso contra la ciencia, como tampoco lo hubo en Vico que era conocedor del método de Galileo y del experimentalismo de Gassendi. La crítica no es hacia la ciencia, sino hacia los actores de la ciencia y de la política y hacia quienes programan los planes de estudio y clasifican los saberes. Es el mismo abandono en el que están sumidas las Humanidades, el que nos impide reconocernos como seres humanos y ensombrece y hasta opaca aquellas experiencias estéticas que están en todas las parcelas de la vida humana. Un naufragio que se revela irreversible si no recuperamos, con la dignidad que merecen dentro del ámbito del saber, la capacidad imaginativa, intuitiva y perceptiva de la sensibilidad. Al fin y al cabo, el desarrollo de la sensibilidad en todas sus modalidades fortalece la empatía y tiende puentes para ponernos en el lugar del otro. Llegados a este punto, el término empatía bien podría sustituirse por el de la piedad que es el que utiliza Vico. Esa virtud de amor y compasión al prójimo es la que inspira un saber compartido por el que podemos llegar a ser verdaderamente sabios. Ese énfasis en la piedad, gran ausente hoy en los estudios, habría que potenciarse para que el sufrimiento de quienes forman parte de la humanidad no nos sea indiferente. La piedad nos abre no solo a toda la humanidad sino al conjunto de todos los seres vivos que sufren. La piedad pertenece al cuerpo, a la sensibilidad y alimenta un sabiduría universal y necesaria, que se opone a la crueldad y al egoísmo. Carecer de piedad es ser inhumano, de ahí las palabras tan certeras con las que Vico concluía la Ciencia nueva: En suma, de todo lo que en esta obra se ha razonado, se debe concluir que esta Ciencia trae inseparablemente el ejercicio la piedad, y que, si no se es piadoso, no se puede ser verdaderamente sabio. (SN44, § 1112). Con estas palabras donde se nos recuerda que no se puede ser verdaderamente sabio sino se es piadoso, es donde radica la puesta en valor de aquellas facultades cognitivas corporales con la que salimos del mundo animal y nos convertimos en humanos. Es ahí donde se circunscribe el centro de un saber que habla de nuestra identidad como especie cultural y no zoológica. Un reto que bien podría empezar a perfilarse desde el fundamento corpóreo, sensitivo y simbólico de la estética, tal como aparece en la Ciencia nueva, a fin de restaurar la vida en común y de abrir la acción humana a otras posibilidades que no sean ni tan estrechas ni tan reduccionistas como las del panorama actual.
Amparo Zacarés Pamblanco 260 Cuadernos sobre Vico 37 (2023) Esa visión antropológica, histórica y prospectiva de sabernos seres in fieri desde el momento en que existimos es la que habría que retomar. Y no me cabe duda que quien así lo considere compartirá una afinidad electiva e incluso afectiva con el legado filosófico que Giambattista Vico nos dejó en los albores de la modernidad estética.