Nuestro método. De las narraciones temporales a las narraciones espaciales
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110 DOCUMENTOS de ARQUITECTURA y PATRIMONIO Panorámica de Jerez desde el Cerro de San Cristóbal. JVA
111 eDap 02 Nuestro método. De las narraciones temporales a las narraciones espaciales Juan José Vázquez Avellaneda Empiezo a lo Vila-Matas. ¿Por qué escribo? ¿Por qué tienen que leerme? A la primera pregunta creo que puedo responder: Se trata de recoger por escrito la comunicación que hice en Jerez el 19 de septiembre de 2007, dentro del curso La ciudad como patrimonio cultural, la ciudad como recurso cultural, organizado por la Universidad de Cádiz en sus Cursos de Otoño. Una fascinación por el procedimiento seguido por el autor catalán en Mastroianni-surmer, me hace montar esta narración sobre lo dicho aquel día y las intenciones que me movían en aquel momento. A la segunda pregunta creo que no puedo responder. Uno piensa en el cierto anonimato de las publicaciones donde aparecen este tipo de textos y en esa especie de sospecha sobre el destino de estas ediciones, quizás nunca leídas, que les parece augurar su difusión especíÞ ca y limitada. Posiblemente es esta sospecha del anonimato el que nos protege, en estos casos, de un cierto rubor en la escritura y el que salvaría al lector de tanta literatura. La comunicación se iniciaba con una cierta brusquedad, recurriendo a la cita para crear una atmósfera académico-teatral. ..................................................................................................................................... “Escribir, durante siglos, se ha ordenado por el tiempo….su vieja obediencia temporal” Sirva para explicar nuestro método este párrafo inicial de la crítica literaria realizada por M.F en Critique nº 203, aparecida en abril de 1964, titulada El lenguaje del espacio. (Cuando M.F se estaba haciendo M.F, ocupando diversos puestos culturales del ministerio de Asuntos Exteriores francés en Europa. Habiendo establecido algunos “records” de velocidad viajando entre Oslo y París vestido como un dandi, en un Jaguar blanco con tapicería de cuero negro.) Es en el siglo XX, cuando el recurso temporal, de siglos, siguiendo con M.F, se quiebra, “Lo cual nos condena al espacio como la única otra posibilidad, durante demasiado tiempo descuidada, pero que desvela que el lenguaje es (o, quizá se ha convertido en) cosa de espacio.” …………………………………………………………………………… Siguiendo en el texto citado y en relación a Michel Butor y su obra Description de San Marco, copié el siguiente trecho (me gusta llevar “municiones” cuando tengo que hablar en público) del que sólo leí los fragmentos en cursiva. …………………………………………………………………………… “Éste es el poder del lenguaje: está tejido por el espacio, y lo susci ta, se lo da por una apertura originaria y lo extrae para retornarlo consigo. Pero
112 DOCUMENTOS de ARQUITECTURA y PATRIMONIO de nuevo está consagrado al espacio: ¿dónde si no podría ß otar y posarse, sino en ese lugar que es la página, con sus líneas y su superÞ cie, sino en ese volumen que es el libro? Michel Butor, en varias ocasiones, ha formulado las leyes y paradojas de ese espacio tan visible que ordinariamente el lenguaje cubre sin manifestarlo. La Description de San Marco no busca restituir en el lenguaje el modelo arquitectural de lo que la mirada puede recorrer. Pero uti liza sistemáticamente y por cuenta propia todos los espacios de lenguaje conexos al ediÞ cio de piedra: espacios anteriores que éste restituye (los textos sagrados ilustrados por los frescos), espacios in mediata y materialmente superpuestos a las superÞ cies pintadas (las inscripciones y leyendas), espacios posteriores que analizan y describen los elementos de la iglesia (comentarios de los libros y guías), espacios vecinos y correlativos que se reúnen un poco al azar, a partir de palabras (reß exiones de los turistas que miran), es pacios próximos pero cuyas miradas están como vueltas hacia otro lado (fragmentos de diálogos). Estos espacios tienen su lugar propio de inscripción: rollos de manuscritos, superÞ cie de las paredes, libros, cintas magnetofónicas que se recortan con las tijeras. Y este triple juego (la basílica, los espacios verbales, su lugar de escritura) distribuye sus elementos según un doble sistema: el sentido de la visita (él mismo es la resultante trabada del espacio de la basílica, la marcha del paseante y el movimiento de su mirada), y el que está prescrito por las grandes páginas blancas sobre las que Michel Bu tor ha hecho imprimir su texto, con fajas de palabras cortadas úni camente por la ley de los márgenes, dispuestas unas en versículos, otras en columnas. E incluso esta organización remite tal vez a ese otro espacio que es el de la fotografía… Inmensa arquitectura a las órdenes de la basílica, pero absolutamente diferente de su espacio de piedras y pinturas —dirigido hacia él, pegado a él, atravesando sus paredes, abriendo la extensión de las palabras ocultas en él, de volviéndole todo un murmullo que se le escapa o del que se aparta, haciendo brotar con un metódico rigor los juegos del espacio verbal enfrentado con las cosas. La «descripción» no es aquí reproducción, sino más bien desci framiento: proyecto meticuloso para desencajar [déboîter] ese des barajuste de lenguajes diversos que son las cosas, para remitir cada uno a su lugar natural, y hacer del libro el emplazamiento blanco en el que todos, tras la descripción, puedan encontrar un espacio universal de inscripción. Y éste es sin duda el ser del libro, objeto y lugar de la literatura.” ..................................................................................................................................... Las palabras de Foucault en ese lejano 1964, creo que seguían siendo inquietantes, complejas y potentes aún, y el efecto buscado para romper el frío escénico de los inicios dio sus resultados. A continuación el enigma empezaba a desvelarse. Y siguiendo… ..................................................................................................................................... Podemos pensar desde aquí, que la idea de “Centro Histórico”, como Þ gura de planeamiento, tendría más que ver con los discursos temporales propios de una idea de la ciudad constituida por épocas, períodos, estilos, tipologías, etc., pertenecientes al pasado, -¿qué haremos con el siglo XX?- y no tanto como un lugar de lenguajes diversos, de permanencias, claro, pero en nuestro presente. …………………………………………………………………………… El objetivo central de la comunicación consistía en mostrar el procedimiento seguido en nuestros talleres de proyectos en el ámbito del MARPH1 1 1. Jerez-Norte es una selección del trabajo Jerez Paisaje antropizado, realizado en el I Master OÞ cial de Arquitectura y Patrimonio Histórico, realizado en el curso académico 2006-2007 por los alumnos del Módulo Profesional: Cristina del Bosch Martín, Fátima Lourdes Domínguez Fernández, Jacob Escobar Acedo, Jesús Alberto Forero Romero y Miguel Ángel Gimeno. Jerez-Sur es una selección del trabajo Mirando desde el exterior. Proyecto Patrimonial en Jerez, desarrollado en el marco del 6º Master de Arquitectura y Patrimonio Histórico, en el curso académico 2006-2007, elaborado por los alumnos: Mario Borrallo Romero, Pilar Gimena Córdoba, Enrique Infante Limón, Guadalupe Lázaro Pérez, Francisco José López Martínez, María Dolores Martínez López, Gregorio Manuel Mora Vicente, María José Parrado Ramírez, Julia Rey Pérez, Fermín Seño Asencio. Ambos grupos estuvieron co-dirigidos con el profesor Félix de la Iglesia Salgado.
113 eDap 02 con la ciudad de Jerez como objeto de trabajo y especialmente su centro histórico, un lugar con grandes bolsas de abandono, olvido y con algunos de sus usos tradicionales, como el bodeguero, en claro retroceso, a pesar de las distintas Þ guras de protección que lo amparan. Nuestro método, se aleja de la consideración objetual de la ciudad antigua, para considerar a ésta como fragmento construido en el interior de los procesos espaciales-productivos de la ciudad contemporánea. La referencia al texto de Foucault, toma así su sentido. …………………………………………………………………………… Si la idea-herramienta de Centro Histórico salió en defensa de la ciudad antigua, frente a las estrategias de construcción-destrucción propias del urbanismo moderno. Ahora, estos centros, vistos en el marco global del correspondiente Plan General, no son más que otro suelo que se compone en el zoning global que regula las plusvalías urbanísticas de lo metropolitano. El llamado “turismo cultural”, la tematización de las zonas monumentales, han venido a sumarse a los ya consabidos usos del centro como lugar para el comercio, los servicios, y los equipamientos administrativos, conÞ gurando así un “uso dominante” general en los mismos que viene a sustituir a su tradicional heterogeneidad. ¿Cómo hacer entonces del centro histórico un lugar acorde a su propia geografía, a su espacialidad misma? ¿De qué materiales nos serviríamos para establecer una narración contemporánea, caracterizada en lo literario por la preeminencia de lo espacial según M.F, y no tanto por los dispositivos temporales todavía al uso? El primer encuadre se hizo con el panorama de Jerez visto desde el Cerro de San Cristóbal. La ciudad entendida desde allí, con una miradaterritorio-paisaje, arrancaba a la búsqueda de sus identidades espaciales vs. sus identidades temáticas, que fueron montando una cierta Idea de Jerez mediante la elaboración de diversas Figuras-Mapas que con posterioridad fueron objeto y ámbito de los proyectos propuestos por los alumnos. El método quedaba así expuesto en líneas generales, de esta manera dábamos respuesta a algunas sospechas acerca de una supuesta ausencia de metodología por nuestra parte. Se trata de un método, el nuestro, difuso si se quiere pero que confía básicamente en dos asuntos: Uno en el sentido de espacialidad o territorialidad con el que se deben reconocer los procesos patrimoniales en la actualidad, si lo que se busca es su restitución social, la extracción por tanto de unas plusvalías cuyo destino no sea otro que el marco lo público. El segundo, más ligado al Proyecto, nuestra disciplina, un campo de acciones in progress, donde la práctica debe suministrar sus propias reglas del juego, un metalenguaje no apto a dejarse domesticar por ideas ajenas a su propio espacio productivo. Quedaba Þ nalmente mostrar algunos resultados conseguidos en los talleres y esto se organizó presentando dos Ideas de Jerez. “Mirando desde el exterior” Ámbito territorial. MARPH
114 DOCUMENTOS de ARQUITECTURA y PATRIMONIO -Jerez-Norte: Campiña Guadalquivir (Mesas de Asta). Santiago. San Miguel. Calle Francos. -Jerez-Sur: Guadalete. Bahía-Sierra. c/ Arroyo. …………………………………………………………………………… Este Jerez en dos trechos, se mostró con una sucesión de imágenes, algunas de las cuales acompañan este texto, realizándose un viaje cuyo itinerario quedaría resumido como sigue. Jerez-Norte (De la campiña a la ciudad) 1.- Se dibujan los espacios productivos del término municipal, según sus usos (viñedos, secano, regadío). En la campiña se marca especialmente una zona intermedia entre Jerez y Trebujena con abundante presencia de arquitecturas dispersas vinculadas a la producción del vino. Una mirada al Plano de los Viñedos de Jerez de la Frontera, correspondiente a Þ nales del siglo XIX, nos da una idea de la reconversión notable que ha tenido ese uso en el último siglo, apreciándose una perdida importante en su extensión en las zonas sur-este y una cierta permanencia en la zona noroeste que se constituye, por tanto, como un posible paisaje patrimonial a considerar. 2.- Utilizándose procedimientos propios de los tradicionales estudios de los centros históricos, se muestran morfo-tipologías de la Campiña, desvelándose el alto nivel de antropización de ese territorio, las geometrías de sus parcelaciones y la diversidad arquitectónica de sus ediÞ cios agrícolas. Igual procedimiento es seguido en las zonas de secano con especial atención al eje Jerez-Gibalbín. 3.- El entorno de la ciudad hace dos milenios: La Vía Augusta y los granUsos del suelo, morfo-tipologías de la Campiña y trazado de la Vía Augusta. Áreas de intervención en el territorio y la ciudad. Intervenciones para Jerez-Mesas de Astas. MARPH
115 eDap 02 des estuarios del Guadalete y del Guadalquivir. Hasta nosotros, un devenir de geografías con grandes transformaciones, y con estas, distintas travesías estratégicas que vendrían a explicar la fundación de Jerez como núcleo urbano, tan sólo hace un milenio. Las movilidades sobre este territorio inestable estarán determinadas por las cambiantes situaciones de centro-periferia que las economías-mundo acontecidas a lo largo del tiempo roturaron en este extremo occidental de la Península. 4. El proyecto habilita desde estos presupuestos, tres bandas de intervención: Jerez-Mesas de Asta, Jerez-Gibalbín y Jerez-Guadalete. El primero será objeto de desarrollo, siguiendo un procedimiento de aproximaciones sucesivas de distintas escalas. En el medio urbano, en la ciudad antigua, se marcan dos líneas estratégicas: Entre los arrabales de Santiago y San Miguel que discurre por la calle Francos, y la que une la antigua Puerta Sevilla con la zona sur del casco, discurriendo en gran parte por la calle Arroyo. Estas líneas se complementan con áreas-observatorios, en las zonas altas de la ciudad, que nos vuelven a remitir al paisaje de la Frontera, con sus miradores, cerros, altozanos y torres vigías. Alrededor de este dispositivo gravitan los recursos edilicios del centro histórico dándoles un nuevo sentido con las diversas fugas territoriales propuestas. 5.- Jerez-Norte, se articula como proyecto patrimonial, más detallado, con bienes y situaciones como son: El Palacio Riquelme, las Bodegas Tradición y Rincón Malillo, el entorno de la iglesia de Santiago, el cortijo Macharmudo y el yacimiento arqueológico de Mesas de Asta. La puesta en carga de este yacimiento arqueológico, la recuperación de diversas arquitecturas de la campiña, unidos a la revitalización de los bienes urbanos citados, sirven para la interpretación y puesta en valor de algunas de las claves del paisaje Propuestas para el centro histórico y Jerez-Sur-Guadalete. MARPH
116 DOCUMENTOS de ARQUITECTURA y PATRIMONIO cultural de Jerez. Plazas, calles y antiguas puertas, carreteras convencionales y caminos rurales son soportes de tránsito. Nuevas arquitecturas, modulares y ligeras sirven como complementos equipados del programa. Jerez-Sur (De la ciudad al río) 1.- La cornisa sur de la ciudad ha sido una de las imágenes más recurrente en la iconografía histórica de Jerez. El proyecto patrimonial aquí quiere devolver a la ciudad este imaginario en cierta medida olvidado. Desde el Convento de la Merced hasta el Alcázar una red de espacios libres articula una serie de contenedores de gran capacidad para su reconversión en lugares de interpretación, llegada y acceso al centro. La reutilización de ediÞ cios históricos y su implementación con nuevas arquitecturas que vienen a sanear algunos vacíos existentes en su tejido, la conversión de la calle Arroyo en eje estructural con su entronque al entorno de la ermita de Guía, forman los elementos más destacados de la propuesta. 2.- La calle Arroyo segmentada en los tramos, Arroyo-Llegada, ArroyoLocal y Arroyo-Funcional, desde la explanada de la ermita de Guía hasta la plaza de la Asunción, atraviesa dos grandes áreas de rehabilitación estratégica para el centro. La ya mencionada en el punto anterior y al norte de esta otra cuyo destino dominante sería el uso habitacional. 3.- Este Jerez sur conectaría a través del antiguo Arrecife Real a Cádiz con la ribera del Guadalete, para devolver así una relación entre la ciudad y el río ahora perdida en cierta medida. El Portal y la Cartuja son los primeros puntos de un itinerario patrimonial-ambiental que en dirección este-oeste, habilita conexiones paisajísticas con la bahía y con la sierra. 4.- La propuesta se equilibra con la activación de otros ámbitos periféricos de la ciudad, así el centro histórico encuentra su lugar “mirando desde el exterior” que sirve con subtítulo al trabajo. Finalmente, podemos decir, que ambos proyectos comparten un mismo espacio de trabajo, en el que los mapas de interpretación y las acciones en el territorio devuelven a la ciudad un sentido espacial propio, reconciliada con su medio y por tanto alejada de las convencionales narraciones temporales, que la convierten en un objeto inmóvil.
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