Antonio Carrillo Alonso, "Fernando de Herrera, Góngora y Soto de Rojas: su relación con la lírica arabigoandaluza", Sevilla: Diputación de Sevilla, 2008, 366 págs. ISBN: 9788477982555: [Reseña]
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280 Reseñas ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 24 (2010) 271-285 sino transmitir un bagaje cultural completo, con todos sus rasgos— y al mismo tiempo nos brinda otras dimensiones del pensamiento humano. Para el lector no especialista en la materia, algunos artículos pueden resultar de difícil lectura, debido a la terminología tan técnica que se emplea, aunque en algunos artículos la explicación y los ejemplos que aportan los autores ayudan a superar dicha dificultad. Pero dado que esta publicación va dirigida a un público especializado, puede considerarse un trabajo bastante completo y variado. Por tanto, hay que felicitar tanto a los autores y autoras como a las editoras de este volumen por la labor realizada. Aunque se observan algunas alteraciones en el índice o la presentación —en algún título, nombre o paginación—, la obra resulta útil, valiosa e interesante, al reunir aportaciones, procedentes de muy distintos ámbitos, al campo de la traducción multicultural, aportaciones que incitan al optimismo y a seguir trabajando en este camino para mejorar los resultados. Laila-Carmen Mahmoud Makki [email protected] Universidad de Sevilla Antonio Carrillo Alonso, Fernando de Herrera, Góngora y Soto de Rojas: su relación con la lírica arabigoandaluza, Sevilla: Diputación de Sevilla, 2008, 366 págs. ISBN: 9788477982555. El Doctor Antonio Carrillo Alonso ha sido profesor de Lengua y Literatura españolas en diversos institutos de Granada y Sevilla y ha dedicado gran parte de su actividad investigadora a campos como el cante flamenco, la lírica tradicional o la dimensión popularista en la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer, mostrando el grado de atención prestado a dichas áreas en una serie de publicaciones y colaboraciones en el Primer Diccionario de Literatura Popular. Su persistente y tenaz interés por el dominio de la lírica arabigoandaluza, cuya huella se propuso seguir en algunos poetas andaluces de nuestro Siglo de Oro, responde al tema nuclear y a las explicaciones vertidas en el presente libro, que constituye la segunda tesis doctoral del autor, presentada en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla bajo la dirección del Doctor Rogelio Reyes Cano y cuyo original fue galardonado con el accésit de la sección de Literatura del concurso de monografías Archivo Hispalense, 2006. Movido por fuertes y arraigadas convicciones personales avaladas por excelentes credenciales profesionales como su amplia formación y familiaridad con la lírica tradicional, así como por una dilatada solvencia investigadora, Herrera, Góngora y Soto de Rojas: su relación con la lírica arabigoandaluza responde al deseo intelectual y a la mera inquietud del profesor de hallar nuevas explicaciones por
Reseñas 281 ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 24 (2010) 271-285 terrenos distintos a los frecuentados habitualmente por la crítica literaria sobre las relaciones que ilustres poetas como Fernando de Herrera, Luis de Góngora y Pedro Soto de Rojas pudieron tener con la literatura hispanomusulmana, observando, por tanto, el fenómeno desde otra cara. En la actualidad para la Historia de la Literatura Española podría parecer impensable a priori aportar algún libro “novedoso” que arroje algo de luz a los estudios sobre autores tan ya exhaustivamente investigados como son los tres casos que nos ocupan de “El Divino” sevillano, el ingenio cordobés y el insigne granadino. En efecto, ya advierte el mismo profesor Reyes Cano en el prólogo del trabajo que la elaboración y publicación de este complejo estudio conllevaba la lógica “dificultad de rastrear con rigor documental y eficacia probatoria las posibles huellas de la antigua lírica arabigoandaluza en una producción lírica como la del Siglo de Oro, tan expresamente vinculada a las fuentes clásicas y petrarquistas”, suponiendo, además, el obstáculo añadido de superar con riesgo y valentía importantes parámetros críticos consolidados por la tradición filológica en cuanto que los pretende ampliar con otra perspectiva de análisis de estos autores, poniéndolos en relación con la literatura hispanomusulmana y asentando, de esta forma, las bases para un punto de vista distinto a la hora de su relectura y exégesis textual. Para Carrillo Alonso, más allá de los innumerables y evidentes influjos que nuestros tres poetas citados recibieron de los textos bíblicos y de la tradición clásica y renacentista, según han señalado tan acertadamente y en repetidas ocasiones sus numerosos especialistas y como queda patente en la extensísima bibliografía existente al respecto, la impronta dejada en ellos por la rica poesía arabigoandaluza parece haber ocupado, además, un lugar de excepción para la elaboración de sus fecundos universos líricos, lo que, a su parecer, no había sido, sin embargo, atendido lo suficientemente por la crítica. Por ello, ha considerado oportuno y necesario establecer una visión inicial distinta en la que, partiendo del importante “papel jugado por los moriscos en el siglo XVI” y otros factores que “facilitaron su acercamiento a la literatura de la antigua Andalucía” tales como “el influyente caudal de la tradicionalidad lírica y el interés que en nuestros poetas despertó la idealización amorosa de la poesía hispanomusulmana emanada del misticismo sufí (emparentado con el ascetismo del monacato cristiano medieval)”, añade nuevas interpretaciones a las ya aceptadas y dogmatizadas por la crítica. No obstante, en este fatigoso camino y panorama previo de escollos e ingente búsqueda y rastreo de fuentes, laborioso cotejo de textos y aguda definición de posibles modelos directos e indirectos, harto difícil en la creación literaria —un dominio éste escasamente reductible a fórmulas clasificatorias—, tan controvertida propuesta, abierta a matices y para la que se asumen desde el principio las esperadas y posibles discrepancias, queda totalmente legitimada por la seriedad crítica expuesta, la intensa, dedicada y sostenida labor intelectual reflejada, la coherencia
282 Reseñas ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 24 (2010) 271-285 y cautela del planteamiento, el meticuloso y ponderado rigor crítico seguido, la exhaustiva documentación y bibliografía consultada y manejada, la extrema pulcritud y la gran madurez expositiva de su autor a lo largo de todo el estudio. En la Primera Parte del libro, dividida en once extensos capítulos, se presentan los fundamentos históricos y literarios necesarios para encuadrar el marco de la poesía arabigoandaluza, entender mejor su repercusión y establecer con suficiente rigurosidad las conclusiones literarias más interesantes a las que llega Carrillo. En este sentido, se ofrecen al lector una serie de datos de interés sobre el mundo hispanomusulmán “como punto de referencia de la cultura occidental y como síntesis de culturas antiguas”, haciendo especial hincapié en el contexto de Al-Andalus, “referencia histórica de numerosos temas y estructuras poéticas” y otros aspectos como “la contaminación e interacción cultural entre cristianos y árabes”, “la influencia arabigoandaluza en la cultura occidental” o la “hegemonía de la lengua árabe”, analizando el caso de los mozárabes, los judíos y los moriscos y a lo que se añade seguidamente una revisión de la figura de Alfonso X el Sabio y de los juglares. Más adelante, a partir de la poesía trovadoresca como “uno de los puntos de partida de la lírica occidental”, se establece mediante una serie de indicios, razones y testimonios literarios la estrecha relación de los poetas provenzales con la literatura de Al-Andalus, de la que éstos asimilarían “el refinamiento espiritual y el idealismo amoroso”, y de la que serían camino de acceso esencial para los poetas italianos y nuestros escritores. El mismo nexo andalusí parece ser el determinante para Petrarca, Baltasar de Castiglione y los cultivadores del Dolce Stil Novo, con el que éstos podrían haber hallado “un idealismo amoroso desconocido en ese grado en la literatura de la Antigüedad”. En este recorrido el profesor se detiene en capítulo aparte en el caso concreto del bien conocido trovador tardío Ausías March, punto de innegable referencia para los poetas renacentistas y áureos y eslabón “de esa cadena que une la poesía de la Alta Edad Media con la del siglo XVI”, transmitiéndole al lector su particular punto de vista sobre el influjo que en la poesía del poeta valenciano pudieron tener los escritores hispanomusulmanes, pues, en su opinión, éstos desarrollan en parecidos términos “importantes temas que tradicionalmente vienen sirviendo como puntos de conexión” de su obra “con la de los trovadores franceses”. De esta manera, se explican en esta larga y variopinta sucesión literaria de tradicionalidad lírica oral y escrita las múltiples conexiones entre las cortes cristianas y moras que vertebran el análisis presente, tomando como hilo conductor los tres eslabones principales: por un lado, los trovadores y la cultura arabigoandaluza; por otro, los poetas italianos, los trovadores y la literatura hispanomusulmana y, finalmente, entre Ausías March, los trovadores y la lírica arabigoandaluza, lo que explicaría, según se expresa en el libro, la importancia de la poesía arabigoandaluza en nuestros poetas de los Siglos de Oro.
Reseñas 283 ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 24 (2010) 271-285 En la Segunda Parte, en sus siete capítulos se aborda un conveniente y pormenorizado estudio cronológico de la relación entre la Literatura española y la lírica arabigoandaluza desde la Edad Media al siglo XVII, tratándose en esta ocasión los distintos factores históricos y literarios que, para el autor, facilitaron “la continuidad de la cultura y literatura hispanomusulmanas”, esto es, en primer lugar, “el prestigio que aún en el siglo XVI sigue teniendo la lengua árabe” y la persistencia de la cultura arabigoandaluza; en segundo lugar, “la presencia en la vida española de herederos directos de aquella cultura peninsular, como son los moriscos”, “la conciencia diferenciadora”, como fuente de creación lingüística y, por último, “la facilidad con que acceden a esa cultura representantes de la nobleza y del clero”, en constante contacto con los grandes poetas cultos áureos, quienes podrían haber tomado y asimilado fácilmente de la lírica arabigoandaluza algunos modelos, tratamientos, procedimientos, motivos y recursos hasta entonces desconocidos para su quehacer poético. Igualmente sugerente es la Tercera y última Parte del trabajo, donde, tras una atenta lectura a la tríada de autores en cuestión y otros pilares de nuestras letras como Cristóbal de Castillejo, Gutierre de Cetina, Garcilaso de la Vega o Diego Hurtado de Mendoza, junto a los poetas hispanomusulmanes, italianos y los clásicos grecolatinos, ofrece una extensa y cuidada casuística de más de veintiséis paradigmas y relaciones temáticas y formales, en un ejercicio titánico de literatura comparada y análisis de más de setenta imágenes, tópicos y motivos tradicionales en las pertinentes citas textuales, de los cuales sólo quince se encontrarían en las obras de los escritores latinos “más relacionados con nuestros poetas”. Entre las aportaciones más significativas del estudio se encuentran el hecho de existir “sorprendentes semejanzas” entre algunos poemas arabigoandaluces y determinados versos de Herrera, Góngora y Soto de Rojas, considerado decisivo por el autor. Siguiendo su criterio, estas correspondencias temáticas trazadas fundamentarían la comprobación “estrictamente literaria” y reveladora para la confirmación científica de sus intuiciones iniciales referidas a las fuentes de las que partirían los escritores. Como se adelantaba en el prólogo, para Reyes Cano, estas “conexiones entre el mundo hispanomusulmán y la lírica medieval europea, la pervivencia más o menos expresa de aquel mismo modelo cultural en nuestro siglo XVI, el peso de la tradición oral en la minoría morisca, la maurofilia de ciertos ambientes nobiliarios y otros factores socioculturales, constituyen el sustrato de fuentes en las que, a juicio del autor de este libro, pudieron beber los tres mencionados líricos andaluces explicando, así, más allá de la tradición bíblica y grecolatina, no pocas de las fórmulas temáticas y expresivas de sus poemas”. A partir de todos los testimonios analizados, el autor llega a tres conclusiones primordiales: primera, “la gran importancia de la tradicionalidad lírica en nuestros poetas cultos”; segunda, “las relaciones de los trovadores, Ausías
284 Reseñas ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 24 (2010) 271-285 March y los poetas italianos, con el mundo cultural y literario hispanomusulmán”; y, tercera, lo que, a su entender, resulta más relevante para su investigación, “la trascendencia que el mundo metafórico de los poetas arabigoandaluces parece haber tenido en nuestros escritores cultos de los Siglos de Oro, más allá de la herencia recibida de la literatura grecolatina y de la influencia de los textos bíblicos”. Teniendo en cuenta los distintos aspectos tratados, a mi modo de ver las argumentaciones manifestadas y las correspondencias y relaciones establecidas en esta detenida observación crítica resultan cuanto menos sorprendentes y llamativas en poetas tan arraigados a la tradición grecolatina, la cual, bajo su consideración, parece eclipsar la aparente significancia que la poesía arabigoandaluza pudiera haber tenido para nuestros poetas áureos ya que nunca se había intentado asociar tan estrechamente su enorme producción a la lírica arabigoandaluza. El libro, “lejos de toda pretensión generalizadora y de cualquier ingenuo banderismo pro arábigo”, en su conjunto es un trabajo cuidadoso y clarificador, tanto en su estudio introductorio como en su cuerpo temático propiamente dicho. El profesor Reyes valora su mérito precisamente por esa “limitación que el propio Carrillo ha sabido imponerse en su paciente y meticulosa indagación crítica. Sin renunciar a sus convicciones personales sobre la gran trascendencia que la antigua poesía arabigoandaluza tuvo en la creación lírica de la España áurea, ha tenido, sin embargo, el acierto y la honradez intelectual de embridar entusiamos, refrenar conclusiones y ceñirse estrictamente a lo que no podía ser explicado por otros modelos culturales ajenos a la tradición hispanomusulmana”. De hecho, la detenida y profunda revisión como la realizada incluye testimonios que no se habían estimado al emprender el cabal estudio de la lírica de esta época. Asimismo, de confirmarse o no la hipótesis del autor, el libro es sin duda una excelente oportunidad para acercarse nuevamente a la labor poética de tres de nuestros humanistas andaluces más elogiados, ofreciéndonos, a la vez, a los estudiosos y amantes de la poesía española áurea una enriquecedora contribución alternativa y complementaria y una valiosa y reciente mirada crítica con la que creo habría que contar en investigaciones sucesivas. El interés de un estudio como el que se trata debe estar acreditado en cuanto a la primicia en su planteamiento, a lo que habría que agregar también el esmero y el respeto que se traslucen a lo largo de todas sus páginas. Por todo lo expuesto, el balance del presente trabajo se presenta asaz positivo si bien resulta una válida e interesante propuesta que deja un campo abonado en los estudios de literatura comparada para otros futuros, quizás de mayor envergadura que puedan sumar más testimonios si cabe y hagan replantear o no la creación poética de una buena parte de los grandes escritores andaluces del Siglo de Oro. La revisión de un mayor número de textos y autores permitirá entonces reinterpretar con precisión el sentido original de éstos.
Reseñas 285 ISSN 1132-0265 Philologia Hispalensis 24 (2010) 271-285 En conclusión, el presente libro debe enmarcarse, pues, en las tan necesarias tareas filológicas de acudir incesantemente a los textos y documentos disponibles y de actualizar los presupuestos literarios para una eficaz investigación y fructífera puesta al día del estado de la cuestión, siempre de formidable interés y provecho para el lector y la crítica. María del Rosario Martínez Navarro [email protected] Universidad de Sevilla