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Fuego entre las sábanas: el sexo con demonios según Martín del Río; transcripción y traducción

Centeno Gómez, Claudia

Abstract

Este trabajo consiste en la transcripción y traducción de la cuestión XV del libro II de las Disquisitionum magicarum libri sex de Martín del Río. Para la realización del trabajo se ha utilizado el impreso de Martín del Río del año 1657 y se ha aportado otros datos sobre la vida del autor, su libro y el tema tratado en la cuestión traducida sobre los demonios íncubos y súcubos, conocidos también como demonios sexuales. Martín del Río proporciona la información a través de otros autores y aportando, a su vez, su punto de vista. Explica quienes eran estos demonios y el punto principal del tema, si puede nacer o no descendencia del diablo.

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1 FACULTAD DE FILOLOGÍA GRADO EN FILOLOGÍA CLÁSICA TRABAJO DE FIN DE GRADO CURSO 2019/2023 TÍTULO: AUTOR/A: Claudia Centeno Gómez Fecha: 23/06/2023 Vº Bº del Tutor: Juan José Martos Fernández Firma: Firmado: 2 Resumen. Este trabajo consiste en la transcripción y traducción de la cuestión XV del libro II de las Disquisitionum magicarum libri sex de Martín del Río. Para la realización del trabajo se ha utilizado el impreso de Martín del Río del año 1657 y se ha aportado otros datos sobre la vida del autor, su libro y el tema tratado en la cuestión traducida sobre los demonios íncubos y súcubos, conocidos también como demonios sexuales. Martín del Río proporciona la información a través de otros autores y aportando, a su vez, su punto de vista. Explica quienes eran estos demonios y el punto principal del tema, si puede nacer o no descendencia del diablo. Palabras claves. Latín, teología, brujería, súcubo, íncubo, diablo, descendencia. Abstract. This work consists Disquisitionum magicarum libri sex, book II, question XV transcription and translation. The work has been done using Martín del book and the subject treated in the translated question, which is about demons, incubi and succubi, also known as sexual demons. Martín del Río provides the information through other authors while adding his own point of view. He explains who these demons are and the main Keywords. Latin, theology, sorcery, succubus, incubo, devil, offspring. 3 ÍNDICE DE CONTENIO 0. METODOLOGÍA Y PROPÓSITO ...................................................................................................4 1. INTRODUCCIÓN .............................................................................................................................4 a) Autor y su obra ..........................................................................................................................4 b) Disquisitionum magicarum libri sex ..........................................................................................5 c) Libro II de las Disquisiciones mágicas ......................................................................................7 d) Cuestión XV: íncubos y súcubos ...............................................................................................8 2. TRANSCRIPCIÓN Y TRADUCCIÓN .............................................................................................9 3. CONCLUSIÓN ................................................................................................................................32 4. BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................................................ 33 4 0. METODOLOGÍA Y PROPÓSITO Este trabajo tiene como principal propósito aportar una transcripción y traducción del texto de la cuestión XV del libro II de las Disquisitionum magicarum de Martín del Río. De tal forma, se ha procedido en primer lugar a conocer la obra, su contenido y contexto mediante la lectura de una serie de obras que resultan fundamentales para ello y han sido debidamente citadas a lo largo de este trabajo. Posteriormente, se ha transcrito el texto original y se ha traducido, recurriendo al libro impreso de Martín del Río del año 1657 y algunas ediciones de la obra, así como a manuales o diccionarios al uso totalmente necesarios para proporcionar una traducción de calidad. En la traducción se ha pretendido anotar y comentar aquellos aspectos que hemos considerado necesarios. Por último, se han aportado una serie de conclusiones extraídas del contenido del texto traducido anteriormente. 1. INTRODUCCIÓN a) Autor y su obra. Martín del Río fue un filólogo, historiador, humanista y teólogo jesuita. Nació en Amberes, el 17 de mayo de 1551 y falleció en Lovaina el 19 de octubre de 1608. Viene de una familia de juristas españoles; además era primo segundo del ensayista francés Michel de Montaigne. En 1549 su padre se casó con Eleanora López, hija del comerciante español Martín López. Su familia era uno de los pilares del poder español en los Países Bajos. En 1563 se matriculó en la universidad de Lovaina con apenas doce años. Destacó en filología, aprendió a hablar y traducir lenguas como el latín, el griego o el hebreo, entre muchas otras. Por tanto, estudió a muchos autores clásicos e hizo ediciones críticas de Claudiano, Solino, Ennio, Tito Livio y Séneca. Martín se trasladó a Valladolid para entrar en la Compañía de Jesús el 9 de mayo de 1580; habiendo previamente estudiando latín y griego en el colegio jesuita de Lier. En 1589 regresó a Lovaina para dedicarse a la docencia e investigación, encargándose de los cursos de demonología y de filosofía natural. Después de estos estudios, decidió volver a Flandes para terminar su curso de Teología. Ya en 1597 se trasladó a la Universidad de Graz donde acabó obteniendo el título de doctor en teología. Fue considerado un teólogo conservador, pero aun así hubo recelos de parte de sus compañeros y de la Inquisición. 5 Terminó enfermando en 1608 en un viaje a Bruselas y falleció una vez en Lovaina, el 19 de octubre de ese mismo año.1 Martín del Río se caracteriza por su labor erudita. A finales del siglo XVI tenía mucha fama entre los humanistas por sus destacados trabajos filológicos. Sin embargo, hay que destacar que uno de sus principales y más destacados intereses era el estudio de la magia, pues estudiaba y comparaba a muchos otros autores contemporáneos. Aprendió muchos asuntos demonológicos, especialmente gracias a Juan Maldonado, de quién fue discípulo. Entre sus obras destaca, Disquisitionum magicarum libri sex, libro sobre la magia, brujería y ocultismo, es decir, sobre todo lo que pueda estar vinculado con lo demoníaco. Se trata de un manual completo, aunque a su vez un poco confuso, del que daremos más detalles más adelante. Según Laurenti (1986-1987, 231), las obras de Martín del Río contienen un caudal de erudición verdaderamente impresionante sobre cuestiones de astrología, astronomía, alquimia, biología y meteorología y, a la vez, una exposición compacta, de inestimable valor folclórico. De hecho, Julio Caro Baroja lo considera uno de los primeros tratadistas que contribuyeron a la definición del delito de brujería (cf. Caro Baroja, 1961, 177-180). Fue publicada en tres partes entre el 1599 y el 1600, convirtiéndose en uno de los libros más conocidos sobre la brujería. Esta obra marcó un antes y un después y, a pesar de tener a muchas personas en contra, también tenía varios seguidores, pues gracias a él; los filósofos y teólogos comienzan a plantearse el mundo demoníaco, empiezan a interpretar la realidad a partir de la lógica y la razón. 2 b) Disquisitionum magicarum libri sex. Disquisitionum magicarum libri sex es la obra más conocida del Martín del Río, incluso la única conocida para muchos. Dado que es cierto que muy pocos podían leerla debido a la rareza de ejemplares. Se trata de un tratado contra la magia desarrollado desde un punto de vista jesuítico. El contenido de esta obra se relaciona con el conocido Martillo de brujas (Malleus maleficarum) escrito por Sprenger y Krämer, un siglo antes. Martín del Río menciona a dichos autores, pero este demuestra ser mucho más culto. 1 Para más información de la vida de Martín del Río cf. Jesús Moya (1991). 2 Para la realización de esta introducción se han utilizado datos de Madrid, 2015. 6 Esta obra vino a ser la culminación del referido género, como bien destaca Moya, 1991. Durante esos años había aumentado mucho el miedo por el diablo y todo lo relacionado con él, por ello no solo Martín del Río hizo una obra sobre este ámbito, sino que encontramos otras como por ejemplo el francés Jean Bodin, La démonomanie des sorciers en 1580.3 Jesús Moya (1991, 46-47) hace una división de la estructura de las disquisiciones mágicas: el libro I corresponde al prólogo, se dedica únicamente a explicarnos lo que es la magia. Del Río divide la magia en dos tipos: natural y demoníaca. También hace mención a los creadores de esos tipos de magia. Los filósofos aplican al nombre magia, unas veces para hacer referencia a las obras ocultas de la Naturaleza, otras las del arte, y otras las que se hacen por el demonio. Martín del Río pretendió hallar y definir una razón general, que fuese indiferente a todas las especies de magia que se han dicho. Este define la magia como un arte o facultad que obra con virtud natural cosas insólitas y maravillosas, que exceden la común opinión e ingenio de los hombres. Por ello, San Jerónimo la dividió en magia blanca y negra, que son las que llama San Agustín en Theorgiam y Geoteiamam, así lo explica Martín del Río4. Para Julio Caro Baroja la magia se basaba en un vínculo de simpatía y afinidad. Los seres humanos podían conseguir ciertos resultados de los dioses, que actuaban movidos por deseos.5 (cf. Alberola, 2010, 21). Termina el libro I hablando de la alquimia, concluyendo que se trata de una práctica utilizada por filósofos que saben lo que hacen gracias a su educación (cf. Del Río, 1600). El libro II es el libro más largo de los seis, en el que trata de explicar la magia demoníaca, a través de 30 cuestiones encabezadas por otras preguntas cuyo fundamento es el pacto con el diablo (cf. Moya, 1991, 46). En libro III habla de las supersticiones y los maleficios. Lo separa en dos partes, la primera dedicada a los maleficios y la segunda a las supersticiones. Del Río no pensaba añadir la parte de las supersticiones, pero mientras hacía los maleficios (magia negra) cambió de opinión. Así pues, se entiende que la magia negra puede ser encabezada por intención o por causa eficiente y el autor decide dividir los maleficios 3 Más información sobre este tema cf. Maxwell-Stuart y Valverde, 2023. 4 Cf. Castrillo (1692, 2). 5 Veáse Julio Caro Baroja, (1967, 35-51). 7 en dos tipos, los que describe como un cuento de hadas que sostiene los físicos y por otro lado, los filósofos que ofrecen una explicación más sofisticada. El libro III termina con material que no había incluido anteriormente o que ha llegado demasiado tarde y poder injertarlo con elegancia (cf. Maxwell-Stuart y Valverde, 2023, 23-26). El libro IV sobre las vanas observancias, la adivinación. Empieza hablando de las profecías y de la Biblia, añade comparaciones en las formas de actuar del Diablo y de Dios. La adivinación revela el pasado, el presente e incluso el futuro. Martín del Río hace una lista con varias técnicas que se ha empleado para la adivinación y describe el tipo de pecado si es mortal o más leve. La represión de la magia que puede ser por procedimiento jurídico, narrado en el libro V. Como de forma civil se debería juzgar los crímenes mágicos. Cuando se inicia una investigación, primero se aseguran que dicha acusación se ha cometido. Después de todo el proceso, el juez debe confirmar la confesión y, además, determinar por qué el acusado ha hecho un pacto con espíritus malignos. Finalmente, Martín del Río da su extensa opinión sobre el canon episcopi6, como bien detallan MaxwellStuart y Valverde (2023, 42). En el libro VI destinado a los confesores, hace una lista de las cosas que un confesor debería tener en cuenta, pero sobre todo lo más importante es que sea honesta y sincera. Este libro termina con doce consejos, pues con este libro VI y su final Martín del Río quiere hacer una conclusión final de todo su trabajo. c) Libro II de las Disquisitionum magicarum libri sex. Este libro trata sobre la magia que envuelve a los espíritus malignos, lo que Martín del Río denomina como magia demoníaca. Este comienza poniendo en cuestión la procedencia de la magia, que puede provenir bien del demonio, bien del Dios, como acaba concluyendo Martín del Río, piensa que esta sería obra de Dios. Además, los magos serían los encargados de realizar esta magia. Martín del Río nos habla de la magia negra, ya que para él todo tipo de magia requiere un pacto con el demonio y nos habla de todos los signos que indican que un individuo ha hecho un pacto con él. 6 Se trata de un documento eclesiástico medieval referente a la brujería. Este documento negaba la existencia de las brujas, escrito por Regino de Prüm en el año 906. 8 La magia era muy utilizada en el mundo clásico, en general no se utilizaba para obtener cosas positivas sino más bien con intenciones torcidas, como sería a través de la envidia, celos, poder, muchos pensaban que la muerte era producida por hechizos. Tanto en Grecia como en Roma la práctica de la magia con fines benéficos era considerada como lícita y necesaria. Se dedicaban a ejercerla una serie de personas, desde los sacerdotes de determinadas divinidades a profesionales; existían ciertas mujeres que se dedicaban a realizar brujería, de ahí, el nombre bruja (sagae) Toda esta magia, sea para el bien o para el mal, queda dentro del campo de la religiosidad, así se identifica que Dios es la pura imagen del bien y el diablo del mal. Pero la magia realizada con malos fines, es objeto de imprecaciones constantes7. Nuestro autor en este libro se pregunta sobre los poderes que obtienen tras haber pactado con el diablo. d) Cuestión XV: Íncubos y súcubos. Se trata del capítulo del que se aporta la traducción, y en el que Martín del Río se centra en un tipo de espíritu maligno. Cómo se podrá leer a continuación, empieza una discusión sobre si estos espíritus pueden realizar actos físicos, como son las relaciones sexuales, con seres humanos y engendrar hijos. Martín del Río explica que los demonios pueden ejercer el acto venéreo a través de formas que son llamadas súcubos e íncubos. Son denominados los demonios sexuales, el íncubo es con forma masculina para tener relaciones con mujeres y el espíritu con forma femenina es el súcubo. Entra en debate si estos demonios pueden tener o no hijos, pues Martín del Río habla de la posibilidad de nacer descendencia de estas uniones sexuales aunque no con el semen de este espíritu, pues el demonio no produce semen propio y no puede dar vida. El demonio cuando quiere engendrar, aunque no suele suceder, abusa de un hombre sexualmente y guardar su semen para infundirlo en una mujer fértil. Así, en esta cuestión irá haciendo preguntas y contestándolas, especialmente sobre cómo pueden engendrar y del por qué no poseen su semen propio. Martín del Río no cree que pueda nacer descendencia de estos dos demonios, sino que uno de los dos tiene que ser una mujer o un hombre humano. También pone en duda la procedencia de los gigantes y de los enanos, si estos pueden ser descendencia de demonios sexuales, así pensaba la Biblia. 7 Caro Baroja, (1993, 40-49) 9 Termina este capítulo con la explicación de los gigantes y sus hallazgos, a su vez de los conocidos pigmeos, que se trataba de un grupo de personas, reconocidas por su baja estatura. 2. CUESTIÓN XV: An sint umquam daemones incubi et succubae, et an ex tali congressu proles nasci queat. Axioma 1 sit: Solent malefici et Lamiae cum daemonibus, illi quidem succubis, hae vero incubis, actum Venerium exercere. Perperam hoc negarunt complures haeretici, inter quos pars ista negativa communior videtur, ex Catholicis etiam nonnulli, sed pauci admodum, ex Belgis Philippus Broideus, ex Italis Cardanus, Ponzinibius, et Bapt. a Porta, sed horum auctoritas non magna, si cum contrarium asserentibus eam componas. Placuit enim affirmatio axiomatis adeo multis, ut verendum sit ne pertinaciae er audaciae sit ab iis discedere. Communis namque haec est sententia Patrum, Theologorum, et Philosophorum doctiorum, et omnium fere saeculorum atque nationum experientia comprobata. Ut caeteros taceam voluere Plato, in Cratylo, Philo, Iosephus, et verus Synagoga D. Cyprian, D. Iustinus Mart., Clemens Alexand. Tertullian. et alii, qui vetustiores patres, in eo quod voluerunt daemones, posse cum mulieribus rem habere, optime senerunt, in eo vero a recentioribus iure reprehenduntur, quod de huiuscemodi concubitu Mosis etiam verba, de filiis Dei et filiabus Caini acceperunt. Solidior ergo adhuc probatio huius sententiae desumitur a D. Hier. in cap. 6 Ad Ephes. et D. August. quem communis schola Theologorum cum D. Isidoro sequitur, et pro eadem pugnat Bulla Innocentii 8 Pontif. contra maleficos. Probantur haec ratione et simul explicantur. Daemones (quod postea docebo) possunt defunctorum corpora assumere, vel de novo sibi ex aere et aliis elementis ad carnis similitudinem palpabilia effingere ac formare, possunt illa pro libito movere et calefacere, si ergo possunt, quem natura non habent sexum artificiose exhibere, et viris specie foeminea, foeminis specie virorum abuti, et has subiicere, et illis se substernere, possunt etiam aliunde acceptum verum semen adferre, et naturalem eius emissionem imitari. Possunt ergo illa omnia facere, quae axioma istud primum supponit, quod cum possint, et eos facere doceat experientia, non est cur dubitemus. 16 Respuesta: no existe consecuencia, entonces por esto, del caballo y de la burra, y de otros animales diferentes en especie son engendrados mulos, chacales, leopardos, panteras y otros híbridos, entonces por esto, esta generación no se atribuye al demonio, sino al hombre de quien es el semen, como correctamente dice Santo Tomás21, y por eso en este caso el ser humano es nacido del hombre y de la mujer. Argumento 2: El demonio está desprovisto de vida, y es origen de muerte. Por este motivo, no puede ser autor y origen de un acto vital. Respuesta: esa fuerza vital no pertenece al demonio, sino al propio semen, así como la fuerza de calentar no le pertenece a la copa en la que se bebe, o al caño en el que se vierte, sino del propio vino, se ve en Santo Tomás22 y Sprenger23. Argumento 3: Las brujas confiesan que el semen que el demonio infunde es frío y ningún placer les causa, sino más bien espanto; y por tanto de allí no podría alcanzar la generación. Este argumento fue de Marcos de Éfeso, en Pselo. Remigio lo confirma en el testimonio de las brujas, que confesaron que toda experiencia del placer falta en tal unión y por el contrario sufrir el más profundo dolor. Respuesta: La vaciedad del argumento obliga a gastar más palabras de las que quisiera en un asunto vacío y sucio para referirse. Pues se percibe como cierto cuando el demonio quiere engañar bajo el aspecto de cualquier hombre, y no quiere que se sepa que es el demonio, entonces puede imitar esto muy apropiadamente lo que se requiere en la cópula de un verdadero hombre y de una mujer; por tanto, se preocupa por lo necesario, como si quiere que se produzca la generación (que ocurre raramente; pues nunca él mismo intentó que la generación tuviera lugar por su causa, que no puede engendrar semejante a él, pero solamente alguna vez para complacer a la súcuba que opera esto, la generación se intenta desde otro semen), emplea todas las cosas necesarias para la fecundación. Por esto, busca semen fértil, lo conserva cuando lo encuentra y lo lleva con tanta rapidez para que el espíritu vital no se evapore, y lo infunde cuando y como es oportuno. Cuando en verdad no tiende hacia la generación, entonces infunde cualquier cosa equivalente al semen, sin embargo cálido, para que el fraude no sea descubierto; por tanto así modera la temperatura del cuerpo tomado, para que no cause por su contacto miedo, horror o desprecio. Pero cuando tiene algún asunto con ellas, que no ignoran que es el demonio, casi siempre presenta semen ficticio y frío, del que partimos que no puede nacer descendencia. 21 Santo Tomás, Doce disputas quodlibetales, 6, art. 8 al 6. 22 Santo Tomás, cit. 1 a la 5. 23 Sprenger, Martillo de Brujas (Malleus Maleficarum), p. 1, cuestión 4 a la 2. 17 Deinde constat, saepe eum interrogare succubas: num velint impregnari? Quae si assentiantur, assumit verum semen aliunde actu carnali decisum, ut dixi et docet Sprengerus. Quaeritur autem, non tam quid fieri soleat, quam quid fieri possit. Unde ad confirmationem quoque argumenti, patet solutio, voluptatis sensum quando abest, abesse, vel quia Deus id prohibet provide, vel quia daemon vult eum non adesse, ut sic maior sit peccati foeditas atque malitia, adesse autem potest hic sensus: si Deus non prohibeat, et daemon velit, eum succuba percipi, profecto quae ad delectationem in hac spurcitia necessaria, haec omnia daemonem incubum adhibuisse non raro, constat exemplis illis quae narrant plurima, Sprengerus, Binsfeldius, et Ananias, et potissimum uno Sardicensis sagae, et Virginis Hispanae nobilis deceptae, quae invenias apud Torquemadam Dial. 3 et Grilland. q. 7, n. 8 et 9, idem ex plurimum confessione asserit Alfons. a Castro lib. 1 De iusta haeret punit. cap. 16. 4. Denique addunt: haud esse credendum Dominum Deum concurrere ad huiusmodi actum, aut animam tali corpori ex huiusmodi coitu nato infundere, et inchoato daemonis operi coronidem addere. Responsio: daemonem quo ad naturae operationem, hic dumtaxat esse instrumentum, et applicare solummodo agens principale, quod et verum semen humanum. Deum itaque concurrere ad ultimam dispositionem organici corporis, ab humano semine nati, accidentarium vero quid esse, et morale dumtaxat, peccatum sagae atque daemonis malitiam. Iuvat Deus, ut auctor naturae naturam, peccato vero, cuius auctor non est, non adminiculetur. Si quid huiusmodi valerent argumenta. Sequeretur, neque ex fornicatione, neque ex adulterio, neque ex incaestu, proles gigni posse. Respondent diversam esse rationem: quoniam in his ordo naturae servatur, non vero in illo daemonis Hymenaeo. Haec responsio frívola est, nam etiam in casu nostro naturae ordo, quo ad physica generationis praecipua principia, servatur. Natura enim dumtaxat postulat, ut ex viri prolífico semine, apte mixto semini muliebri, proles nascatur. 18 Luego consta que a menudo él mismo pregunta a las súcubas si quieren quedarse embarazadas. Si estas asienten, decidido toma el verdadero semen en algún acto carnal, como dijo y enseñó Sprenger. Ahora bien la pregunta es no tanto que suele suceder sino lo que puede suceder. La respuesta en confirmación de este argumento es obvia, cuando la sensación de placer no existe, que no existe o porque Dios prohíbe esto prudentemente, o porque el demonio quiere que no exista, para que la fealdad y la maldad del pecado sean mayores. En cambio puede existir esta sensación si Dios no lo prohíbe, y el demonio quiere que él sea sentido por la súcuba. En realidad no es raro que el demonio íncubo aplique todas las cosas que son necesarias en esta porquería hacia el deleite, consta por aquellos ejemplos de gran cantidad que narran Sprenger, Binsfeld, y Ananías, y principalmente por uno de una bruja de Sárdica y de una noble doncella española defraudada que encontrarás en Torquemada24 y Grillando25, y lo mismo afirma por un gran número de confesiones, Alfonso Castro26. 4. Finalmente añaden: No es creíble que el Señor Dios concurra a un acto de esta naturaleza o que infunda el alma a tal cuerpo nacido de este modo de coito, y que culmine una obra que ha empzado el demonio. Respuesta: El demonio en lo que se refiere al funcionamiento de la naturaleza, simplemente es un instrumento y dirige solamente al agente principal que es el verdadero semen humano. Por tanto, Dios concurre a la última disposición del cuerpo orgánico nacido de semen humano, pero es algo accidental y solamente moral, el pecado de la bruja y la malicia del demonio. Dios ayuda, como autor de la naturaleza, a la naturaleza pero no autoriza el pecado del que no es autor. Si esos argumentos de esta naturaleza tuvieran valor, se seguiría que no puede ser engendrado un descendiente por fornicación ni por adulterio ni por incesto. Responden que la razón es diferente, ya que en estos se conserva el orden de la naturaleza, pero no en aquel himeneo del demonio. Esta respuesta es frívola. Pues también en caso se mantiene el orden natural en cuanto a los principales principios físicos de la generación. De hecho, la naturaleza solamente pide que la descendencia sea nacida de un hombre con semen fértil apropiadamente mezclado con el semen de una mujer. 24 Torquemada, Jardín de flores curiosas, diálogo 3. 25 Grillando, cuestión 7, números 8-9. 26 Alfonso Castro, Justo castigo de los herejes (De iusta haereticorum punitione), 1.1, cap. 16. 19 Ult. Molitor argumentatur, secundum Conciliatorem principium gignendi est cor: ergo daemon illo semine non potest ad generationem uti; quia deest virtus cordialis calorem, ut oportet, temperans. Responsio: sive a corde sive a cerebro vis gignendi oriatur, spiritus genitalis ipsi semini est implantatus in ipsa seminis ab humano corpore decisione. Daemon vero hunc spiritum cum calore suo tantum conservat. Quid igitur, dicat aliquis, etiamne ex viro incubo, et daemone succuba liberi nasci poterunt; hoc nec Aegyptii olim concedebant, nec ego crediderim fieri posse. Longe enim plura hic requiruntur, et ad prolis generationem partumque longe plura matres quam patres suppeditant, in conceptione par forte utriusque conatus; post, omnia solius sunt matris. Requiritur tractus temporis, ut semen in corpus organicum commutetur, et absolutissima illa humani corporis architectura perficiatur. Requiritur etiam continua vegetantis animae operatio in foetu alendo, et alia pene innumera naturae arcana, quae omnia utrum tam multa, tamdiu daemon in assumpto corpore queat praestare, plurimum dubito, et potius arbitrer non posse; si possit, etiam succuba poterit concipere. Interea dum quis convincat haec illum omnia posse, censeo, quos legimus matre succuba daemone natos, vel supposititios fuisse alterius feminae veros partus, vel ab alio daemone prolem ementitam, ut non raro contingit ad priorem suppositivi partus fraudem. Lubens retulerim cum Io. Reynardo libro De peregrinat, generis hum. serm. de impugnat. hom. per diabol., quod de Pictavorum Comitum ex Melusina origine referunt fabulosae Francorum Historiae, item de Andegavensis familiae stemmate Polyd. Virgil. et alterius cuiusdam ex Galfrido narrat Vincent. Bell. et quod ex ore ducum Bavariae et Saxoniae acceptum narrat Sabinus; nec admodum dissimile, quod de nobili Bavaro narrant alii; ei, cum defunctam uxorem ferret impatientius, quadam nocte foeminam rediisse, seque resuscitatam dixisse, et marito convixisse, et ex eo liberos suscepisse; quodque futurum praedixerat, tandem conviciis et blasphemiis non se abstinente marito, subito muliebri veste penes illum derelicta, evanuisse. Daemon sic Nobili huic imposuit, et aliunde subtractos furto liberos sibi supposuit. 20 Por último, Molitor argumenta de acuerdo con el Conciliador27 que el principio del nacimiento está en el corazón. Por tanto, el demonio no puede hacer uso de aquel semen para la generación, porque le falta la fuerza del corazón que regula el calor como es preciso. Respuesta: surja la fuerza de la generación del corazón o de la cabeza, el espíritu generativo está implantado en el mismo semen desde la misma separación del semen del cuerpo humano. El diablo conserva este espíritu solo con su calor. ¿Por qué entonces? podría decir alguno - ¿pueden nacer hijos del hombre íncubo, y de una demonia súcuba? Ni los egipcios estaban de acuerdo antiguamente ni yo creería que se puede hacer. Pues se requieren muchas más cosas para esto, puesto que las madres proporcionan mucho más que los padres a la generación y al parto de la descendencia. En la concepción quizá el esfuerzo es igual de cada uno de los dos. Después, todas las cosas son solo para la madre. Se requiere la marcha del tiempo para que el semen sea transformado en cuerpo orgánico y sea terminada completamente aquella arquitectura del cuerpo humano. Además, se requiere la continua operación del alma vegetativa para alimentar al feto y otros casi innumerables secretos de la naturaleza; dudo muchísimo que el demonio en un cuerpo tomado sea capaz de ofrecer todas estas cosas tan numerosas y durante tanto tiempo, mejor pienso que no puede; si pudiera, entonces la súcuba podría concebir. Mientras que alguien me convenza de que aquel puede hacer todas estas cosas, pienso que lo que leemos de nacidos del demonio con madre súcuba, o bien estaría sustituyendo a los verdaderos nacidos de otra mujer, o una prole fingida por otro demonio, como no sucede raramente con el primer engaño de un parto sustituido. Con gusto referiría con Juan Reinardo28, lo que cuentan las historias fabulosas de los Francos del origen en Melusina de los Condes del Poitou, también Polidoro Virgilio del árbol genealógico de la familia Anjou y de otra, lo que de Galfrido cuenta de Vicente de Beauvais y lo que cuenta Sabino oído de boca de los duques de Baviera y Sajonia; no del todo diferente es lo que otros cuentan de un noble bávaro, cuando incapaz de soportar que hubiera muerto su mujer, en una noche reapareció la mujer y dijo que ella había resucitado y vivió con el marido y engendró de él hijos: y le había anunciado todo el futuro. Finalmente, no absteniéndose de insultos y blasfemias contra el marido, de repente dejando su vestido de mujer junto a él, se desvaneció. Así el demonio engañó a este noble y sustituyó a sus hijos sustraídos de otra parte por robo. 27 El conciliador se refiere a Pedro de Apono, llamado así por su famosa obra (Conciliator differentiarum, quæ inter philosophos et médicos versantur). 28 Juan Reinardo, Liber de peregrinatione generis humani y Sermo de impugnatione hominis per diabolum. 21 Ad posterius genus fraudis refero parvulos, quos non ex incubis, sed per fraudem, quasi ex succubis daemonibus natos vulgo Cambiones vocant; et ferunt adeo esse lacte insaturabiles, ut, etiam quatuor nutricum rumis exhaustis, macilenti perseverent. Ponderosissimi tamen, et tandem post aliquot annos evanescant. Itali, a continuo vagitu, Vagiones appellant; Germani, ut indicent suppositivos esse, nominant Wechselbalgh vel Wechselkind, de his vide Spreng. 2, P. mallei, q.2, c.7, Guilh. Paris., p. ult. De universo, cap.25, Anan. lib. 4 De nat. daemon., Molitorem De Pythonic. mulier, cap. 6. Talem arbitror fuisse puerum, quem per Galiciam et Asturias Hispaniae ante annos 15 mendicus quidam, summa cum defatigatione humeris baiulabat, cum ex nostris eum quidam in itinere repertum prope flumen, ut transuadaret, misericordia motus, retro se in iumentum sustulisset, vix valida bestia potuit eum in alteram ripam exponere. Paulo post mendicus comprehensus, fatetur eum puerum, non puerum, sed diabolum, fuisse, qui sibi promisisset omnes se ad eleemosynas ei conferendas pellecturum, quamdiu sic cirunferretur habitu pueri morbosi, et fasciis involuti. His consentaneum est: posse daemones efficere, ut virgo mente et corpore permanens, non tamen sine virili semine, concipiat. Probatur, quia potest virgini dormienti et ignarae aliunde sumptum verum sic foecundum semen, sine congressu carnali, hymene aliisve claustris virginitatis incorruptis, infundere. Ut autem in partu virginitas conservetur, hoc daemon nequit. Cum enim ad hoc vera corporum penetratio requiratur, quae virtuti divinae reservatur; id, sine speciali miraculo, fieri non potest. Propterea, cum Calvinistae negant hoc septum virginitatis in partu Christi Domini clausum mansisse: praecipuam certe miraculi et verae virginitatis praerogativam tollunt. Exemplum quoque de Bambergensi puella, quod recitat Oiderius, caute legendum est, et de mentis tantum virginitate accipiendum. Carnis enim integritatem Amiserat per eandem copulam, qua conceperat. Nec a viro mulier cognosci potest, sine virginitatis iactura, nec impregnari, nisi cognoscatur. 22 Al siguiente género incluyo a los pequeños que no son de íncubos, sino como nacidos de los demonios súcubos a los que vulgarmente los llaman Cambiones; y además dicen que son insaciables con la leche, que incluso agotadas las tetas de cuatro nodrizas permanecen macilentos. Sin embargo, son muy pesados y finalmente después de algunos años desaparecen. Los italianos, por el continuo vagido, los llaman Vagiones; los germanos, para dar a entender que son sustitutos, los nombran Wechselbalg o Wechselkind, sobre esto veáse en Sprenger29, Guillermo de París30, Ananías31, Molitor32. Creo que fue tal niño que por Galicia y Asturias de España hace 15 años cierto mendigo, con mucha fatiga llevaba a cuestas sobre sus hombros, cuando uno de los nuestros al encontrarlo de camino cerca del río, para atravesarlo, movido por la compasión lo subió tras sí en su bestia de carga, con esfuerzo la fuerte bestia pudo depositarlo en la otra orilla. Poco después el mendigo apresado, le confiesa que el niño, no era el niño sino el demonio que le había prometido que iba a obtener todas las limosnas reunidas para él, todo el tiempo que fuera llevado así como a un niño de aspecto enfermo y envuelto en una toquilla. De acuerdo con esto: los demonios pueden hacer que una virgen permaneciendo en su mente y cuerpo conciba, sin embargo no sin el semen de un hombre. Se demuestra porque puede tomar semen real así como fértil de otra parte para infundirlo en la virgen dormida e ignorante, sin el encuentro carnal ni sin que se rompan el himen y otras barreras de la virginidad. En cambio, que la virginidad sea conservada en el parto, esto el demonio no puede hacerlo. Puesto que para esto se requiere la penetración real del cuerpo, que es reservada para la virtud divina, esto sin un milagro especial no puede suceder. Por esto, cuando los calvinistas niegan haber permanecido cerrada esta barrera en el parto virginal del Señor Jesucristo, ciertamente suprimen lo principal del milagro y la prerrogativa de la verdadera virginidad. Como el ejemplo que cuenta Oiderio de la muchacha de Bamberg que ha de ser leído con cautela, y tomando solamente a la virginidad de la mente. Pues había perdido la pureza de la carne por la misma unión con la que había concebido. La mujer no puede ser conocida por un hombre sin la pérdida de la virginidad, ni quedar embarazada sin ser conocida. 29 Sprenger, Martillo de brujas (Malleus maleficarum), p. 2, cuestión 2, cap. 7. 30 Guillermo de París, El universo (De universo), última página, cap. 25. 31 Ananías, La naturaleza de los demonios, libro 4. 32 Ulrico Molitor, Las mujeres pitónicas (De pythonicis mulieribus), cap. 6. 23 Scio quid multi scriptores narrent de variis, quae conceperint dumtaxat ex semine, quod in balneo, in quo illae lotae, prius fuerat effusum; sed non credo, et video id etiam negari ab Andr. Laurentio, lib. 8 Histor. anatom., q. 11, quia neque virtus attractiva matricis, tam a se longe queat vim exserere, neque aqua solertiam habet, quam daemon spirituum evaporationem prohibendi, et semen illud, si foecundum fuisset, fundum aquae periisset, non supernatasset. Sic Hebraei fingunt Ben-syram ex filia Ieremiae Propheta natum. Sed mentiuntur. Ieremias enim virgo mansit. Simile refert Averroes et de alia Alex. Magnus De format. hominis, cap. 1. Minus incredibile est, quod scribit D. Thomas, posse fortassis mulierem, absque miraculo et salva virginitate omnimoda, co accidisse cuidam puellae iam pubescenti, quam prepter pudoris custodiam in lecto suo pater habebat, qui cum in somnio pollueretur, semen eius ad matricem filiae descendit, et inde dem praestari posse, contendit Abulensis Com. in cap. 19. Gen. Item quaeri scio an daemones cum sagis nonnunquam exerceant praeposteram libidinem? Sciendum hoc latrunculatoribus. Quidam, ut post comp. Theolog. et Antonin. 1 p. Sum. tit. de luxur. Ponzinibus, De Lamiis, num. 64, et Benedic. qui hos non citat lib. 2 Peccat. sum., cap. 8, hoc omnino negant, neque id compertum confessione Sagarum Hispaniae, Germaniae, Galliae, sed de lamiis Italiae id quasi notissimum affirmat Silvester Prieras De Strigomag. et Ananias lib. 4, De nat. daemon., fol. 148, et etiam ab illis iste subeat, ut hominum animas certiore exitio involvat, ideo offert cuique, quo illum capi posse sperat. Nec ullum scelus est, quod faex ista hominum aversetur. Possunt itaque Iudices, etiam de hoc inquirere. Nec ratio ulla est, quae contrarium convincat. Porro sciat confessarius, tunc videri esse duplex crimen mortale, unum contra genus, alterum extra vas naturale; et ideo gravius peccatum, quam si cum daemone more humano, ac naturali commiscerentur. 24 Conozco que muchos escritores narran de varias que han concebido solamente con el semen que había sido derramado en el baño en el que aquellas se habían lavado. Pero no lo creo, y veo que además esto es negado por Andrés Lorenzo33, por lo que ni la virtud atractiva de la matriz puede mostrar su fuerza hasta tan lejos, ni el agua tiene la habilidad del demonio para impedir la evaporación de los espíritus, y aquel semen, si fuese fértil, moriría en el fondo del agua, no sobrenadaría. Así los hebreos pretenden que Ben-Sira nació de una hija del profeta Jeremías. Pero mienten. Pues Jeremías permaneció virgen. Averroes relata algo similar y Alberto Magno34 habla de otra mujer. Menos increíble es lo que escribió Santo Tomás; que una mujer puede tal vez concebir sin un milagro y de todos modos, salvada la ya núbil, a la que su padre por custodiar su pudor, tenía en su lecho que cuando este tuvo una eyaculación en un sueño, y su semen descendió a la matriz de la hija y entonces la niña quedó fecundada y el Abulense35 afirma que lo mismo podría ser hecho por el demonio. También sé que preguntan si los demonios practican a veces con las brujas la sodomía. Han de saber esto los encargados de perseguir a los ladrones. Alguno, como siguiendo a los teólogos, Antonino36, Ponzinibio37 y Benedicto38 que no cita a estos, esto completamente lo niegan, y tampoco se ha averiguado esto por confesión de las brujas españolas, alemanas o francesas. En cambio lo afirma como si fuera muy conocido de las lamias italianas Silvester Prieras39, Ananías40 y también Ponzinibio atestigua que lo afirman. Ciertamente, nada es tan sucio que no lo presente el demonio ( ), para que envuelva las almas de los hombres con la más certera perdicción, por eso ofrece a cada uno aquello con lo que espera poder capturarlos. No hay ninguna mala acción, de la que se abstengan estas heces de los humanos. Por tanto, pueden los jueces, también inquirir sobre esto. No hay ninguna razón, que convenza de lo contrario. Ahora bien, sepa el confesor que entonces parece como un doble crimen mortal, uno contra el género, otro fuera del vaso natural; y por esto, el pecado es más grave que si se unieran con el demonio de forma humana y natural. 33 Andrés Lorenzo, Historia anatómica, libro 8, cuestión 11. 34 Alberto Magno, De formatione hominis, cap. 1. 35 El Abulense, Comentario al capítulo 19 del Génesis. 36 Antonino, Suma, p.1, tít. De la lujuria. 37 Ponzinibio, De las lamias (De lamiis), número 64. 38 Benedicto, Suma de pecados, libro 2, cap. 8. 39 Silvester Prieras, De strigomagia. 40 Ananías, Naturaleza de los demonios, libro 4, 148. 25 Ultimum in hac quaestione dubitatio nascitur, utrum vi mágica fieri queat, ut gigantes nascantur, vel pigmei? Quoad Gigantes Fran. Valesius, cap. 8, affirmat id fieri posse, si daemones seligant semen non qualecunque, sed plurimum, crassisimum, calidissimum, spiritibus affluens, et seri expers. Id vero eis facile esse conquirere, deligendo homines calidos, robustos, et abundantes multo semine, quibus succumbant; deinde et mulieres similis solito afferendo; tanto enim abundantius semen emittitur, quanto (ait) cum maiori voluptate excernitur; poterant vero illi voluptatem augere, et titillando plurimum, et imaginationi plurima ad rem facientia repraesentando, plurima enim pars venereorum motuum ab imaginatione fluit. Quo fit ut religiosi viri, et Deo adeo dediti, ut imaginationem etiam compescant, eiusmodi motus non persentiscant. Robusti ergo et grandes ut nascerentur, ita Haec ille doctus simul Physicus et Philosophus, de eo quod fieri potuit praeclare, sed erronee, quatenus Gigantes illos S.S. putat ex daemonibus incubis et succubis ita procreatos, quod iam a Theologis improbatum docui. Nos inde sumamus tantum, non repugnare hoc daemonis potentiae et industriae. Nam Gigantes fuisse impudentis proterviae sit negare, cum S.S. testetur Genes., cap. 6, et omnium Gentium Annales similia multa proferant. Diodor., 1. 5 et 9, Plutarc. in Sertorio Philostrat. in Heroic. Plin. Solinus, Marian. Scotus et alii, memini me nonnulla notasse adversariis in Senecae Tragedias; et miror Goropio Becano placuisse, tam ardenter in ea quae de Antuerpiensi nostro Gigante narratur declamare. Dentis eius magnitudinem ferre non potuit, quid illa tamen, ad maiores molares Siculorum Ciclopum, quod vidit, appendit, penes se, insignis historicus Tho. Fazellus, habuit? Non iniucunda lectio verborum eius opinor futura civibus meis, ut hoc antiquitatis patriae cymelium sibi ab homini Campiniensi tam facile extorqueri non patiantur. Prolixa plane res est, adscribam et decerpam breviter. 32 3. CONCLUSIÓN A lo largo de la traducción se ha plasmado el punto de vista de Martín del Río respecto al tema tratado en esta cuestión: los íncubos y los súcubos, también conocidos como demonios sexuales. Durante todo su escrito cita a muchos autores bien para aportar información o bien para apoyar sus propios datos, e incluso va mencionando teorías de autores y defendiéndolas o refutándolas según sus análisis y conclusiones. Así pues, como se ha podido leer, empieza el primer axioma demostrando que realmente los demonios pueden tomar formas y apoderarse de cuerpos con la función, entre otras, de tener relaciones sexuales con hombres o mujeres humanos y además aportar el semen de forma natural. En los siguientes axiomas nos va aclarando y explicando más este tema. El axioma II nos pone en contexto y explica que el demonio puede implantar el semen y concebir, pero a través de un semen aportado de un humano, es decir, que tiene la capacidad de conservarlo fértil hasta llegar a implantarlo. En el axioma III nos aclara que los demonios no pueden engendrar por sí mismos, porque el demonio es una sustancia incorpórea y desprovista de alma, en consecuencia, debemos entender que no puede crear un alma viviente. También menciona a varios autores o personajes que no creen esta teoría y apoyan el hecho de que el demonio si puede tener descendencia propia y relata ambas teorías dando sus respuestas a cada argumento que era proporcionado, por lo que se puede observar el espíritu crítico del autor sobre este tema. Para concluir, es necesario mencionar que ha resultado un texto interesante porque es muy poco conocida esta forma de los demonios, y conocer si puede nacer o no descendencia de ellos; leyendo y analizando los argumentos propuestos por varios autores que hablan sobre este tema. Además, se puede extraer del texto cómo de forma general creen en la existencia de los demonios y de las brujas, mencionadas también a menudo en la época y cultura del autor, quien engloba y generaliza todo ello con el nombre de magia y, en concreto de magia demoníaca. 33 4. BIBLIOGRAFÍA Caro Baroja, Julio (1961), Las brujas y su mundo. Madrid: Revista de Occidente. Caro Baroja, Julio (1967), Vidas mágicas e Inquisición, Madrid: Taurus. Castrillo, Hernando (1692), Historia y magia natural o ciencia de filosofía oculta, Madrid: Juan García Infanzon. Del Río, Martín Antonio (1657), Disquisitionum magicarum libri sex. Coloniae Agrippina, P. Henning. Kramer, Heinrich y Sprenger, Jacob (2005), Malleus maleficarum: el martillo de los brujos, Barcelona: Círculo Latino. Lara Alberola, Eva (2010), Hechiceras y brujas en la literatura española de los siglos de oro, Valencia. Laurenti, Joseph L. (1986Martín del Río, S.J. (1551-1608): Obras localizadas Anales de literatura española 5, 231-245. 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