Los infelices : comedia en tres actos y en verso / original de Francisco Perez Echevarría y Arturo Gil de Santivañes
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LOS o. INFELICES. COMEDIA EN TRES ACTOS Y EN VERSO ORIGINAL DE, FRANCISCO: PEREZ ECHEVARRÍA tp an ARTURO GIL DE SANTIVANES Estrenada en el teatro de la Alhambra el 31 de Marzo de 1880. MADRID , IMPRENTA DE R. MORENO Y R. ROJAS calle de los Caños, núm. 4 1380
PERSONAJES : ¡€x_-(JC_ Ko CARIDAD toos eo ORAS DUBAU DONA CASTA. decada VALVERDE. DETRA BLAN a IRNOS BET FEDERICO So abasto ar AGUIRRE, NICO ASA as a EE ROMEA. EPOCA CORRIENTE. Esta obra es propiedad de su autor, y nadie podrá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla en España y sus posesiones de Ultramar, ni en los paises con los cuales haya celebrado ú se celebren en adelante tratados internacionales de propiedad literaria. El autor se.ressrva el derecho de traduccion. Los comisionados de la Administracion Lírico-Dramática de DON EDUARDO HIDALGO, son los encargados exclusivamente de conceder óÓ negar el permiso de representacion y del cobro delos derechos de propiedad. Queda hecho el depósito que marca la ley.
ACTO PRIMERO. - Habitacion en una casa de campo, elegantemente amueblada. ESCENA. PRIMERA, FEDERICO. Pues señor, no cabe duda: E marido que es un truhan como yo, debe ocurrirle lo que ocurriéndome está. ¿No me engolfo en las tormentas de la vida mundanal teniendo puerto seguro en este tranquilo hogar? ¿No abandono la sagrada ' legítima propiedad para meterme en la ajena con intento criminal? ¿No quiero dejar el blando nido de pluma y volar presuroso hácia otros nidos qué sabe Dios cómo están? ¡Pues merezco, si, merezco que me rajen en canal! (Pausa,) Yo era feliz en mi casa; pero no hay felicidad que más seduzca, que aquella que no se tiene.—¡Ja! ¡ja!... (Gon ironia.) (Sentándose.) ¿Qué me hubiera sucedido
6 si en vez de marcharme al Real me hubiera estado en mi pueblo, como era lo regular? Que hoy á las dos comeria con toda tranquilidad con mi mujer, que es muy buena, y el alcalde del lugar, y el director de la casa de locos, y su mitad doña Casta, que me hace una gracia singular. (Gontemplando una tarjeta.) ¡Rufo Quiñones! ¡No hay duda! Mañana me mandará sus padrinos... y pasado pagaré mi iniquidad. ¿Quién dijo miedo?... No obstante, le contaré á don Fabian el suceso... y que él me ayude si llega el trance fatal. ¿Quién se acerca? Mi costilla. Gracias que uno tiene ya muchas conchas... y es corrido y sabe más que Brijan. ¡Pobrecilla! Si supiera la espantosa bacanal en que ha estado su marido... ESCENA Il. FEDERICO y.CARIDAD por la primera puerta izquierda. CariDAD. ¡Federico! ¡Caridad de mi vidal Dios te guarde, * CARIDAD. ¿Cuánto tiempo hace que estás en casa? Una hora. ¡Sin verme!
* FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. 7 He querido respetar tu sueño. ¡Mi sueño!... ¡Ingrato!... ¿No has dormido bien? No tal. ¿Dormirias tú tranquilo si yo llegase á pasar las noches como las pasas tú? No, no, hija mia... ¡cá! (¡Dios me libre!) : Pues entónces, no te debe de extrañar... ¡Eres un ángel! un ángel... ¡Qué he de ser yo! ¡Quita allá! ¿Que no? Soy una de tantas mujeres, que siempre están soñando con su marido, FEDER. CARIDAD, FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD, FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. sin querer ni ambicionar otro bien ni otra delicia que hacer su felicidad y merecer sus halagos y... pare usted de contar. (¡Una infeliz!) Con que mira si es cosa muy natural que haya pasado la noche pensando en tí. Sí; es verdad. ¡Pobrecillo! —me decia— ahora de fijo.estará velando á la cabecera del lecho de Sandoval... ¡Es verdad! Llevado el pobre de su afecto y su piedad... ¡Verdad! Y apurando un trago... (¡No, muchos tragos!) Pero hay
CARIDAD. 14 FEDER. ¡Con qué paciencia! CASTA, Ejemplar. Ayer vino una señora recomendada de un tal... no me acuerdo, él me lo dijo... La pobre... : (Indicando que está trastornada.) CAR. y Feb. ¿Si? CASTA. Empieza ya... * Pues bien: Fabian no descansa pensando en su enfermedad. La ha buscado una casita, y dice que va á atajar el mal desde su principio. FEDER. — Y sí que lo atajará. Y anoche estuvo velándola. CARIDAD. Si merecia un altar. CAsTA. Pero... CARIDAD. No hay pero... CASTA. ¡Ay! ¡Ustedes vuelven la tranquilidad á mi pecho!... CARIDAD. Pues ¡qué duda tiene!... FEDER. No hay que pensar en eso. Eb CASTA. Me voy á misa. Hasta luego, Caridad. CARIDAD. Adios. CASTA. Adios, Federico. FeberR. Que esperamos á almorzar. Casta. Vuelvo en seguida. - FEDER, Y no piense... CasTa. > Ya voy tranquila... ¡Adios! ¡Ay! ESCENA 1V, Los mismos; Don FABIAN por el fondo. FABIAN. Alos piés de usted, señora. Buenos dias, don Fabian.
FABIAN, FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. Don Federico... (Abrazándole,) ¡Muy buenos! ¿Viene usted de visitar la gente? Es deber sagrado á queno falto jamás. ¿Y cómo anda aquello? En órden; siempre en órden. (Abrazándole estrechamente.) Ajajá... ¡Y dentro de un mes, dos altas!... ¡Un par ménos!... ¡Justo, un par! ¡Si viera usted la alegría, la inmensa felicidad y el orgullo incomparable que esto me causal... ¡Tornar á la luz esplendorosa de la razon un mortal sumergido en los celajos de la locura!... ¡Sacar á flote un sér anegado enla horrible inmensidad de un mar sin fondo ni orillas, más espantoso que el mar! Decir: «Esta alma que há poco vivia en la vaguedad de un mundo desconocido, ha vuelto á resucitar para el bien y la familia, y el amor y la amistad. La voz de un hijo adorado, de una esposa angelical, de un padre, no serán ecos que el pobre demente oirá con atónita mirada y con estúpida faz. Serán los ecos vibrantes de un concierto universal que penetrando en las fibras de su pecho, le herirán
CASTA. FABIAN. FEDER. CARIDAD. FABIAN. CASTA. FABIAN. CASTA. FABIAN. CASTA. FABIAN. CASTA. FABIAN. CASTA. FABIAN. CASTA. 16 como los ecos perdidos de la lejana heredad hieren al triste que torna á ver su patria y su hogar.» (¡Y pensar ¡ay Dios! que este hombre me causa un miedo cerval!...) ¿No es cierto, don Federico, que esta lucha colosal de la ciencia, y este triunfo de un médico de lugar... merece bien que se tenga un poco de vanidad? Merece la apoteósis... Merece la general estimacion que usted logra. Mil gracias por su bondad. (Se vuelve y ve á Doña Casta.) ¡Hola! «+. (La mira fijamente.) ¡ Holal... (Con miedo.) No sabia... (¡Pobrecilla!) ¿Dónde vas? A misa. a ¿A las nueve y cuarto? Ya está el cura en el altar. Oiré la misa de doce. ¿De doce? ¡Qué atrocidad! ¡Pero eso es una locural... ¿Locura? ... ¿Te vas á estar tanto tiempo?... En fin, ya sabes que acato tu voluntad. Sí... ya lo sé... (¡Pobrecilla!) (Se queda ensimismado.) (¡Qué mirada tan tenaz!) Hasta despues... Federico... (Haciéndole señas para que observe el estado de Don Fabian. Este se vuelve y la mira. (¡Ay, Dios!... ¡Qué miedo me dal) (vase, s
FepEr. FABIAN. CARIDAD. FABIAN. FEDER. FABIAN. CARIDAD. FABIAN, FEDER, FABIAN, CARIDAD. FEDER. FABIAN. CARIDAD. FABIAN. CARIDAD. FABIAN. FEDER. 17 ESCENA V, FEDERICO, CARIDAD, Don FABIAN, Tiene usted á doña Casta soliviantada. - (¿Quizás (Gon recelo.) habrá sospechado?...) Dice que usted se empeña en que está trastornada, y ella afirma que es usted. (Tranquilizándose.) ¡Qué ingenuidad! ¡Vamos, todo lo comprendo! Usted la mira tenaz... ¡Pobrecita de mi alma! Y debe usted procurar... ¡Pues no faltaba otra cosa! ¡Pues si la quiero yo más que á mil... ¡Marido sublime!... (Gon envidia.) No, sublime no... tal cual. A todos nos consta. A todos. Mil gracias por su bondad. Si usted me da su permiso, voy adentro á preparar ciertas cosas... ¿Para darnos al pico? Bien, Caridad: es usted una anfitriona... Lugareña. Sin rival. (Váse Caridad primera puerta izquierda.) ESCENA VI, FEDERICO y Don FABIAN, (Pues señor, no cabe duda; debo decirle el mal paso
A | FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. | FABIAN. p FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER, 18 que anoche dí, por si acaso necesito de su ayuda. (Pausa. ¿Don Fabian? ; (Saliendo de su habitual abstraccion.) ¿Eh? (Bajando la voz.) ¿Me concede * usted un breve momento? ¿Yo? (Gon recelo.) ¡Chist! ¡Diantre! (Sobresaltado.) Tome asiento... Siéntese usted. (Sentándose con temor.) ¿Qué sucede? (sin atreverse á hablar decididamente. ) Usted sabe que hay sentencias hijas de un saber profundo... y sabe usted que en el mundo engañan las apariencias. Yo soy un hombre de bien... Sé cumplir con mis deberes... Mas... me gustan las mujeres. ¡Qué demonio! A mí tambien. Usted me tendrá por loco, pero... en viendo un buen palmito... vamos... yo me despepito... ¡Qué diablo! Y yo me disloco. Y no es que yo considero que hago bien... Oh, no, no tal, Hacemos mal. Sí, muy mal. ¡Una infamia!... Pero... Pero... La costumbre... Los resabios... Uno no ve... : No repara... Pero hombre, ¿quién sospechara que usted, sabio entre los sabios, que á.todo el mundo fascina
FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. Los DOS. FEDER. FABIAN. FEDER, FABIAN. FEDER. FABIAN. 19 con su profundo saber... Bien. ¿Y qué tiene que ver esto con la medicina? Ni Hipócrates ni Galeno > cortaron esta dolencia; y una cosa es tener ciencia... Es verdad. Y otra ser bueno. (Pausa.) Usted es malo. . VO 2Sl Y usted tambien. Ya lo he dicho. Soy víctima de un capricho. Lo mismo me pasa á mi. ¡Silencio! | (Se levantan á explorar y vuelven á sentarse. Este juego escénico se hará con la uniformidad necesaria para que resulte cómico.) Yo á mi mujer la dije ayer que tenía que ir á Madrid, pues debia velar á un enfermo. Ayer terminaba el Carnaval, y convertido en Tenorio, sin apellido notorio... ¡Pillo!... Lancéme al Real. AMlí me puse al servicio del diablo... Gocé sin tasa... Mucha broma... mucha guasa... Mas cansado del bullicio, al romper una mazurka, fuí á completar el bromazo al restaurant, dando el brazo á una griega y una turca. ¡De allí saldria usted luégo con dos... casi estoy seguro! ¡Ay, don Fabian! ¡En qué apuro me ví! E Vendria algun griego siguiéndole á usted las huellas,
FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAM. FEDER. FABIAN. FEDER, 20 No señor: un bravucon á quien pegué un pisoton ' que le hizo ver las estrellas. (Dándole un pisoton.) ¡Ay! Eso dijo el doliente, echando un taco redondo. Me insulta, yo le respondo, hay el cambio consiguiente de tarjetas... el cognae envalentona á cualquiera, y yo le doy la primer: tarjeta que hallo en el frac. ¿De otro? ¡De otro! Eso atestigua su prevision... Ya por dónde . sabe el tal... ¿Y quién responde de que ese tal no averigua mi nombre y mi paradero? ¿Y cómo? No es fácil que halle... ¿Y si me encuentra en la calle? Pudiera ocurrir... Yo espero... si la fortuna me ampara, que dé al olvido la historia y se extinga en su memoria el recuerdo de mi cara. ¡Si me dieran las viruelas!... ds ¡Hombre, por un desafío!... ¡A muerte! ¡Bah! Amigo mio, descuide usted... no habrá esquelas de defuncion... Sin embargo, si ese hombre se empeña y viene... Si viene, se le detiene en sus iras... yo me encargo de apaciguarle. ¡Ay, doctor!
FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. Los pos. FABIAN, * FEDER. FABIAN, FEDER. FABIAN, FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN; 21 Usted mi esperanza alienta! Con su razon y su cuenta. ¡Cómo! Favor por favor. ¿Usted tambien necesita? (Asombrado.) ¡Silencio! (Mirando alrededor, pero sin levantarse.) Ha venido ayer á este pueblo una mujer muy bonita... ¡muy bonita ! Dispense usted si me hechizo pensando en ella y la alabo, y me engrío.. Bro! ¡Bravo, doctor! (Rrotándose las manos.) Y hasta poetizo. De esas de mirada audáz que responden á un «Te adoro» con el arrullo sonoro de la paloma torcaz: cabeza flexible y breve, boca cual rosa en el valle, lindo hoyuelo, lindo talle, pié pequeño y mano leve. Su cabello es una red que tejió el amor quizá... Y esa mujer ¿dónde está? ¿Por qué lo pregunta usted ? No, por nada; no es que á mi me importe de su belleza. Pues, franqueza por franqueza: vive muy cerca de aquí. Don Fabian, ¡yo me confundo! ¿Por qué? Porque esto es muy grave: si doña Casta lo sabe.. ¡Si lo sabe todo el mundo!... ¿Que adora usted á esa bella? No, que está bajo mi amparo. ¡Qué descaro! No, el descaro , 1
FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FABIAN. FABIAN. FEDER. FABIAN. 22 es de ella. ¡Cómo! ... De ella. Yo la conocí en Algete ¡Buen pueblo! Y la di al olvido... Yo quiero ser buen marido, pero ella me compromete. Despues la ví en Aravaca, y hoy me viene persiguiendo, y fingiendo... ¿Qué? Fingiendo ¿qué dirá usted? que es maniaca. ¡Ah, pícara! ¡Qué mujeres! ¿Y está bien en su manía? ¡Colosal! Hoy me decia: «¿Qué más quieres? ¿qué más quieres? De hoy más me puedes mirar; de hoy más te puedo yo ver, y no nos podrán morder los brutos de este lugar.» Mil gracias. Hay ocasiones ' en que finge de tal suerte, que me asusto. ¿Conque es fuerte en fingir perturbaciones?... Nuestra ayuda será activa. No cabe desconfianza. Auxilio mutuo. Alianza ofensiva y defensiva. No se nos vaya una frase... Ni una palabra siquiera... Si mi mujer comprendiera... Si Caridad sospechase... Y luégo, nuestra opinion, nuestra fama... ¡Digo!... ¡digo!...
FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. CARIDAD. FABIAN, «FEDER. FABIAN. CARIDAD. FEDER. FABIAN. CARIDAD. FABIAN. FEDER. FABIAN, CARIDAD. 23 z Usted don Fabian amigo, pasa por un bonachon. Y usted por un infeliz... Es preciso ser muy cautos. Si llegan á estar en autos... Si saben nuestro desliz... ¡Qué dirán en Leganés! ¡Silencio! ¿Quién? Caridad. ¡Prudencia! ¡Serenidad ! (¡Qué pillo!) (¡Qué tuno es!) ESCENA VII, Los mismos y CARIDAD. TU. UA Dart te. ¿Están ustedes cantando un duo? SÍ. Como somos * los dos tan aficionados... Federico recordaba el duo aquel del Traviatto, que diga, la Traviatta. Ah, sí. Aquello de... Bebíamos, bebíamos, bebíamos... ¡Aprieta! ¡Jesus, qué voz! Voz de gallo. Estoy un poco... , Sí, afónico. ¿Sabes lo que estoy pensando?
30 prolongar el espectáculo... y ya arreglaré de modo... . CARIDAD. Pues, hijo, te has engañado, porque ya te tengo preso en Leganés. NICOLÁS. (Riéndose.) Es el caso que justamente se encuentra en Leganés mi contrario. CARIDAD. ¿En Leganés? NICOLÁS. Lo que oyes. CARIDAD. Si este es un pueblo de cuatro vecinos, todos muy buenos... NicoLÁs. Pues hay alguno que es malo. (Remedándola.) CARIDAD. Vamos, te digo... NICOLÁS. Te digo que aquí vive un mamarracho suripantesco. CARIDAD. ¡Imposible! De fijo te han engañado. ¿Cómo se llama? NICOLÁS. Se llama... ' ESCENA X, Los mismos, FEDERICO, Don FABIAN y Doña CASTA, FEDER. Pues señor, muy bien; ya estamos de vuelta todos. NICOLÁS. (Poniéndose en pié.) ¿Qué miro? ¡El! CARIDAD. ¿Quién es él? FEDER. (¡Cielo santo! ¡Aquí don Rufo Quiñones! ) Caballero... usted... NICOLÁS. YO FEDER. Acaso viene usted... NICOLÁS. Yo vengo... FABIAN, : Él viene...
CASTA. FABIAN. CARIDAD. NicoLÁs, “FEDER. . CARIDAD. NICOLÁS. CARIDAD. FEDER. NicoLÁs. FEDER. NicoLÁs. FEDER. NicoLáÁs. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. 31 verbo venir... (¿Qué haces, Fabian?) (Tomo datos, por si esta gente comienza á sentir algun amago.) ¿Ustedes se conocian? Nosotros... ; No, yo no calgo... Como al entrar mi marido te quedaste estupefacto... ¿Tu marido? Y tú á la vista de mi primo te has quedado... ¡Cómo! ¿El señor es mi primo? ¡Ay, primo! ¡Venga un abrazo! ¡Cuántos deseos tenía de conocerte... y cuán gratos son para mí estos momentos! ¡Pues poco que hemos hablado Caridad y yo del primo que teníamos viajando por esos mundos... Mil gracias! (¡Por piedad! ) (¡Pierda cuidado! ) ¿Con que tú eres Federico ? El mismo... el mismo. (¡Ah falsario! ¡Tiene su nombre de guerral... No le hacia yo tan largo.) Bien: pero vamos á cuentas, porque yo... ¿Pues qué ha pasado? Permíteme que relate el suceso, ... al fin y al cabo ha de saberse. ¿Qué es ello? Que ayer tuvo en el teatro Nicolás un desafío con un pobre mentecato,
FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. NICOLÁS. CARIDAD. FABIAN. CARIDAD. NICOLÁS. FEDER. Los DOS. NICOLAS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. CARIDAD. FEDER. NICOLÁS. CARIDAD. NICOLÁS. 32 ¿Un mentecato? Sí; un cursi surtpantesco... (¡Canario!) Son sus palabras. (¡Qué idea tan ventajosa ha formado de mil) Yo me referia... Permite, que pronto acabo. (¡Malorum, malorum causal) (Doña Casta al ver los gestos de don Fabian, se retira recelosamente.) ' Y estando en este relato llegas tú, y mi primo dice: «¿Qué miro?... ¡Éll» ¿Y tú? ¡Ya caigo!... ¿Has presumido? ¡Divino! ¡Ja! ¡ja! ¡ja! ¿Tú has sospechado que éste?... ¿Que yo?... ¡Tiene gracia! ¡Qué quid pro quo tan salado! Pero, hija mia... Confieso que he tenido un sobresalto horrible, y que todavía... todavía... ¡ Por Dios santo! ¿Tengo yo facha de cursi? ¿Puede ser un mamarracho tu marido? Yo no quiero, Federico, hacerte agravios. Y en prueba de todo, mira la tarjeta que me ha dado mi rival... Aquila tienes. «Fabian Gonzalez Castaño, licenciado en medicina. »
33 CAsTa. ¡Mi marido!!! CAR. y Nic. ¡Qué! FABIAN. ¡Canario! ¿Qué dice usted? NICOLÁS. (Aturdido.) ¡Caballero! FABIAN. ¡Poco á poco! Yo no paso... FEDER. — (¡Don Fabian, usted me pierde!) CASTA. ¡Con que es decir, que has estado de baile! FABIAN, » ¿Yo? CARIDAD. ¡Doña Casta! (conteniéndola.) CasTa, ¡Infame! Fapran. ¡Hombre, por los clavos de Cristo, hable usted! NIcoLÁSs. Corriente, hablaré... 6 FEDER. (¡Calla! ) NicoLáÁs. (¡Pues callo!) Casta. ¡Suripantesco! ¡Dios mio! ¡Ay! ¡A mí me va á dar algo! CARIDAD. ¡Don Fabian... pronto! FABIAN. ¡ Esto clama á los cielos!... NicoLÁs. ¡Qué chubasco! Fabra, (Corriendo á auxiliar á Doña Casta y haciéndola aire con el faldon de la levita.) ¡No, no, hija mia!... (Volviendo á insistir con Nicolás.) ¡Es preciso! CARIDAD. ¡Don Fabian!... FaAbran. Voy... (El mismo juego.) FEDER. — (A Nicolás.) : (¡Me has matado!) Nic. y CAR. (Quién habia de creerlo!) Fab. y Feo. (Quién habia de pensarlo!) (Todos hablan y gesticulan al mismo tiempo. Movimiento y confusion consiguientes. —Telon rápido.) FIN DEL ACTO PRIMERO.
ACTO SEGUNDO. La misma decoracion. ESCENA PRIMERA. AAA AAAKÁ NICOLÁS, Don FABIAN y FEDERICO. * NicoLÁs. Vaya, parece imposible que estés tan atolondrado. En resúmen, ¿qué ha pasado? Nada, una cosa risible. ¿Que has ido á un baile? No creo que haya mal en ir á un baile. ¿Vas á estarte como un fraile en su celda? No, no creo que asi te quiera tratar mi prima, gue al fin y al cabo tú no eres, chico, un esclavo comprado en Madagascar. FeperR. Bastante causa ha tenido con mi engaño. NicoLáÁs. No es bastante. ¿Si las engaña un amante, no ha de engañar un marido? Yo viví siempre engañando, y así se vive mejor. ¿En qué piensa usted, doctor? FABIAN. Le estoy á usted observando. FEDER. Pero ¿su opinion de usted? FABIAN, Mi opinion es muy sencilla: que doble usted la rodilla, y que implorando merced
NICOLÁS. FABIAN. “NICOLÁS. FABIAN. . NICOLÁS. FABIAN. NICOLAS. FABIAN. ». NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FABIAN. NICOLÁS. FABIAN. FEDER. 36 entone el yo pecador. ¿Y que su culpa propale? Eso no, nunca; más vale ser mártir que confesor. Yo en la experiencia me fundo. Yo me fundo en la experiencia; usted tendrá mucha ciencia, pero yo tengo más mundo. Mas tenga usted entendido que si persiste en su engaño, yo soy quien recibe el daño, pues está comprometido mi buen nombre. Mi opinion ya pone en duda mi Casta, y esto francamente... ¡Bastal ¡No está usted mal camastron! ¡Don Nicolás! No se explica que no se muestre indulgente, cuando esta farsa inocente en nada le perjudica. Un marido y su mitad, y es una verdad probada, Ó viven en pazarmada ó en perpetua hostilidad. Pero ¿y qué? Que es necesario, si es que se quiere vencer, que tenga algo que temer de nosotros el contrario. Tienes razon, me decido; no confieso. Harás muy bien. Nadie salió de un belen jamás sin haber mentido. Pero... ] ¡Silencio, doctor! Pero es que yo... (¡Punto en boca, ó cuento lo de la local)
FABIAN, FEDER. NicoLÁSs. FABIAN. FEDER. FABIAN. NICOLÁS, 37 ¡Hombre!... (¡Favor por favor!) Saldremos de dudas pronto. La mujer-—lo sé al dedillo— perdona al hombre que es pillo, pero no perdona al tonto. Recuerdo que en Inglaterra empecé á hacer el amor á una mujer, un primor, ¡la gloria de aquella tierra! Bajo la blanca escayola de su hermosa tez británica, guardaba el alma volcánica de una morena española. Correspondió á mi pasion despues de muchos rodeos, y á mis amantes deseos / rindió al cabo el corazon. Pero una noche,—esto era lo que contarles queria, — estaba yo en compañía de esa mujer hechicera. En su elegante boudoir pude al fin ser recibido en ausencia del marido que se fué al campo á cazar. lluminaba la estancia una luz tibia y serena: la atmósfera estaba llena de encantadora fragancia. Ella amante... yo rendido... la pasion viva y despierta... De pronto se abre la puerta y se presenta el marido. Diablo, chico... ¡qué bromazo! Fué un lance de lo mejor. ¿Qué dirá usted que hizo el lord? ¿Lo dió á usted un garrotazo? ¿Te dió una estocada á fondo? Le... (Boxeando.) -Cá, no... me levanté,
38 saludó... le saludé... y nada... punto redondo, Pues con tono epigramático hice creer al simplon que iba allí por la gestion de un asunto diplomático. FABIAN. ¡Pues señor, esa no cuela! NicoLÁs. Le aseguro firmemente... FABIAN. O era el lord más inocente que un chiquillo de la escuela. NicoLÁs. Pues donde llegó á su colmo ¿ mi bonheur... FABIAN. ¿Eh? NICOLÁS. Mi fortuna, fué en mis amores con una secretaria en Stokolmo., En dos palabras explico á ustedes toda la historia, FABIAN. (Gon aire de tristeza.) Monomanía amatoria. ¡Pobre chico! ¡Pobre chico! NicoLAS. Pues señor... FABIAN. Y va de cuento, NicoLÁs. Hombre, ¡qué duda más terca! Hace un año... FEDER. Alguien se acerca... Son ellas. Calla un momento. FABIAN. (A Federico.) ¿Conque usted no dirá?... FEDER. -¡Quiál Yo me callo como'un muerto. FABIAN. Yo hablaré. FEDER. Cá, no por cierto; usted tambien callará. ESCENA ll, Dichos, CARIDAD y Doña CASTA con velos y devocionarios, que dejarár sobre la mesa. NicoLÁs. Señoras... (Adelantándose.) CASTA. Muy buenos dias,
39 FEDER. — Felices... CARIDAD. ¡Caro doctor!... FABIAN. Señora, tengo el honor... CaAsTA. ¿Tú aquí? FABIAN, SÍ. CAsTA. ¿Pues no decias que hoy tendrias la mañana ocupada? FABIAN. Despaché ántes de lo que pensé, FEDER. ¿Te ayudo? : CARIDAD. No; ¡buena gana! ¿Para qué? No necesito... FABIAN. ¿Vienes cansada? CASTA. Bastante. (Se contemplan.) No hay un marido tunante | que no sea mimosito. ' FEDER. ¿Conque de la iglesia? CARIDAD. Sí. FEDER. ¡Pues largo lo habeis tomado! - ¡Dos horas habeis tardado! ¿Qué haceis tanto tiempo allí? CARIDAD. ¿Y qué hemos de hacer? Rezar. FEDER. Pues por el tiempo, á Dios llega vuestro ruego. CARIDAD. Hay quien le ruega sin que Él la quiera escuchar. (Se sientan. Nicolás de pié en medio.) Fabran, ¿Conque de rezar? CASTA. ¿Te irrita? FABIAN. ¡Noos disteis mala faena! Casra. Venimos de la novena. FABIAN. ¿La novena? Casta. ¡A Santa Rita! FaBran, Tu devocion no condeno, pero tu empeño es risible. ¿Pides algun imposible? CasTa. Si tal; que Dios te haga bueno. NicoLÁs. (¡Pues señor, vaya un cuarteto! ¡Cada cual gira en su esferal Voy á ver si hallo manera
46 junto á esa pobre mujer. ¡Ay de ellos si nos engañan! CARIDAD. ¡Ay de nosotras! CASTA. Eso es. CARIDAD. Siempre el daño será nuestro. CASTA. ¡Pero estamos en Belem! Tu primo está en el secreto. CARIDAD. Sí. CASTA. Pues pregúntale á él. CARIDAD. Los hombres siempre se encubren. CASTA. Noimporta. Vamos á hacer, sondeándole con maña, que nos cuente... CARIDAD. Le hablaré. CasTa. ¡Como me engañe... me muero! CARIDAD. ¡Ay de mí si me es infiel! ESCENA 1V, Las mismas. NICOLÁS muy agitado y con el traje algo descompuesto entra precipitadamente. NicoLÁs. ¡Socorro! ¡Favor! CASTA. | ¿Qué es eso? CARIDAD. ¿Qué te pasa? NICOLÁS. No lo sé; que me parece que emigro hoy mismo de Leganés. Prima, vengo horrorizado. CARIDAD. Pero sepamos de qué. NicoLÁs. Del manicomio. Tu cónyuge, queriéndome distraer, tuvo la buena ocurrencia —¡perdónele Dios amén!— de llevarme á ver los locos... ¡Qué ratito! ¡Qué placer" Vimos el jardin... ¡Soberbio! La enfermería... ¡Muy bien! ¡Órden completo! Admirable limpieza, celo, interes
47 - por los enfermos. ¡Magnífico! ¡Yo anhelaba enloquecer sólo por gozar la calma que en aquel sitio observé!... Pero despues... ¡Dios eterno lo que me pasó despues!... Iba yo gastando bromas con su marido de usted, cuando al abrir una puerta y traspasar su dintel, me encontré con unos locos —por lo ménos ocho ó diez, — que al verme entrar se quedaron pegados á la pared. Quiero salir, mas mi primo me cierra la puerta: al ver los locos que estaba solo' acuden á mí en tropel. Uno me tira del pelo, otro me da un puntapié, éste me cuenta una historia, me aturde á gritos aquél. Uno me hace que le bese la mano, porque es el rey, y al ver esto, otro colega salta furioso sobre él. Me interpongo entre los dos para evitar un belen, y todos conmigo cierran con tenacidad cruel. Se abre la puerta de pronto; salgo diciendo: «libré el pellejo» y ¡zás! me encuentro una mujer... ¡Qué mujer! Un ángel; con voz melosa me llama, caigo en la red, voy tras ella fascinado, nos hallamos unas seis mujeres; todas me miran con aire de estupidez... De pronto dice una de ellas;
CARIDAD. NICOLÁS. CARIDAD. NICOLÁS. CASTA. NICOLÁS. CARIDAD. NICOLÁS. A8 —«No me engaño, justo, es él.» Y todas gritan á coro E llenas de furor: —«¡Él es!... Ingrato, falso, perjuro, traidor, apóstata, infiel.» Hé aquí todos los epítetos dulcísimos que escuché con un acompañamiento que puso en riesgo mi piel. Locas de amor me pedian cuentas de olvidada fe; y como entre.aquellas pobres tenía yo dos ó tres víctimas, en mi conciencia se despertó un no sé qué, que unido al martirio físico me obligó á echar á correr y á salir atropellando diez loqueros, un bedel, dos practicantes, un cura y un teniente coronel que manda, segun me han dicho, el regimiento del rey. Y aquí estoy, echando pestes de su marido de usted, del tuyo, del manicomio, y de mi y de Leganés Pesada ha sido la broma. Pero yo me vengaré. No, Nicolás; yo te ruego... Quizás ellos sin querer te dejaron... No lo creas: era con arriere pensée, ¿Qué dice usted? Que lo habian pensado con madurez. Y esto no se hace conmigo. Mas... : Me decido á filer, y no pido satisfagan
CARIDAD. NicoLás. CASTA. / NicoLás. CASTA. NicoLás. CARIDAD. NicoLás. CASTA. NicoLÁs. CARIDAD. NicoLÁs. CARIDAD. NicoLÁs, CARIDAD. NicoLÁs. CASTA. NICOLÁS. CARIDAD. ' 49 ofensas de este jaez porque tú medias, si no verían. No puede ser; tú no te marchas. Yo, prima... No, no se marcha. e ¿Por qué? Porque hace falta. ¿Yo falta? Sí, Nicolás. ¿Pero á quién? Es usted muy pillo. ¿Cómo? Sí, Nicolás. : (¡Oh bonheur! ¡Me suplica que me quede! ¡Ah, primo, ya me vengué!) (Empiece usted.) (A Casta.) (A Nicolás.) Hasta luégo. ¡Quél ¿Te vas? (Sorprendido. Vengo despues y hablaremos mucho... mucho. Corriente, te esperaré. (Pues señor, ya la he flechado. Otra más; ¡pobre mujer!) ESCENA Y. Doña CASTA y NICOLÁS. ¿Conque tan mala pasada le han hecho á usted? Sí, en verdad; y no esperaba yo eso de una gente tan formal. En cuanto á su primo, pase; pero lo que es mi Fabian, por más que él es muy bromista cuando tiene intimidad -
NicoLás. CASTA. - NICOLÁS. CASTA. NICOLÁS. CASTA. NICOLAS. CASTA. NICOLÁS. CASTA. NICOLÁS. CASTA. NICOLÁS. CASTA. NICOLÁS. "CASTA. NICOLÁS. 50 con las personas... ¡Mon Dieu! . no trataré de intimar yo con él. , ' Por fuerza ustedes se conocian... No. ¡Bah! de fijo. Se lo aseguro ¡Ya está usted buen perillan! ¡Señoral... ' No, no me ofende... lo encuentro muy natural; jamás un lobo á otro lobo... Por mí puede usted hablar; yo no me asusto de nada. ¡Ya lo creo! (¡Un carcamal!) Yo no soy como son otras... por ejemplo... Caridad. Hablemos de ella, Sí, hablemos. La infeliz está en un ¡ay! pues piensa que Federico estuvo anoche en el Real. . . ¡Hola! ¡Hola! ¿Esas tenemos? Yo la digo:—«Eres lo más tonta... á mí me importaria poco que fuera Fabian.» ¿Usted le vió! ¿Yo? ¿Y á quién? A mi marido. (¡Ay! ¡ay! ¡ayl... conozco el juego... ¡Ay, doctor, que me la vas á pagar!) Doña Casta, usted comprenda con su gran sagacidad el terrible compromiso en que me pone: faltar no me es dado á los deberes sagrados de la amistad,
CASTA. NicoLÁS. CASTA. NICOLAS. CASTA. NICOLÁS.. CASTA. NICOLÁS. CASTA. NICOLAS. CASTA. NIcoLAS. CASTA. NICOLÁS. 51 ni hacer traicion á una dama tan recomendable y tan digna por todos conceptos de respetabilidad. (Esta mujer, cuando jóven, debe haber sido tal cual.) Eso es decirme que estuvo. No, señora, esto es callar. ¡Vaya si estuvo! De fijo. No me diga usté el disfraz; iria vestido de 0so. Hablemos de Caridad. No tal: hablemos del baile. Yo creo que este menage no está bien. (¡Cómo me mira! ¡Ni que me fuera á tragar!) ¡Ay, señora, qué maridos hay por esos mundos! ¡Ay! ¡A quién se lo cuenta!... : Olvidan su amor, la fidelidad jurada, y corren en busca de un desdichado ideal abandonando por él d la agradable realidad. (¡Y cómo me mira!) A veces siento una angustia mortal cuando pienso en que muchísimos dejan su felicidad, y yo que la busco “ansioso jamás la puedo encontrar. ¡Si yo fuera un Federico!... ¡Si yo fuera un don Fabian!... ¡Ay, señora, usted me entiende! (¡Huy! ¡Se me va á declarar! Este chico es PopaLasO, ¡Jesus!...), Yo nó puedo más.
CASTA. NICOLÁS. CASTA. NICOLÁS. FEDER. FABIAN. FEDER. NICOLÁS. FABIAN. FEDER. NicoLÁSs. FABIAN. NICOLÁS. FABIAN. 52 ¡Quiero otro goce más íntimo! ¡Quiero otro amor celestial! ¡Don Nicolás! (¡Ay Dios miol.. ¡Yo no sé lo que me dal... ¡Nunca me vi en estos lances! ¡Si no me han hecho jamás el amor! (Mirándole.) ¡Y es muy reguapo! ¡Jesus! ¡Qué barbaridad!) Conque, doña Casta... ¡Basta! - ¡Calle usted, don Nicolás!... (¡Dios eterno! ¡Que estas cosas me sucedan á mi edad!) (Váse por la primera puerta izquierda.) ESCENA VI. NICOLÁS. En seguida Don FABIAN y FEDERICO. ¡Ahora se lo dice á ella! ¡Si soy de lo más truhan! ¡Ah! ¡Mi víctimal... ¡Silencio! (Se sienta.) (A Don Fabian.) ¿No se lo dije? Aquí está. (A Federico.) Observe usted. ¡Le delata su misma tranquilidad! ¡Despues de lo que ha ocurrido, ese hombre debiera estar furioso! En fin... ya veremos... ¡Hola, chico! ¡Hola! ¿Y qué tal la inspeccion? ¡Perfectamente! ¿Estás enfadado? ¡Quiál... ¿No le afectó el espectáculo? ¿Qué me habia de afectar? ¡A mí no me afecta nadal! (Esa insensibilidad
NICOLÁS. e FEDER. NICOLÁS. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. FABIAN. FEDER. . FABIAN. 53 suele ser el primer síntoma de enajenacion mental.) Conque si ustedes no mandan otra COSa... ¿Qué? ¿Te vas? Voy á escribir una carta... Pronto despacho. 4u revotr. (Aparte al salir.) (¡Del doctor me venga él: de mi primo, Caridad!) (váse,) ESCENA VIl Dichos ménos NICOLÁS. Yo creo que está maniaco. Siempre ese empeño tenaz... el amor y las mujeres. Pues entónces, los demas no estamos cuerdos tampoco. A propósito: ¿me hará usted el favor de darme dos botellas de Champagne? Sólo tengo una, y por cierto empezada á descorchar. Mucho mejor; se destapa con mayor facilidad. Ceno esta noche con ella, y como en este lugar no hay... ¿Y er Champagne? ¡La entusiasma! - Eso y el oppoponax. FEDER. FABIAN. FEDER. (Dándole á oler un pañuelo.) ¡Conque esta noche una orgía! ¡Silencio! ¡Somos un par de sátrapas, que engañamos á toda la humanidad! 1
FABIAN. FEDER. CARIDAD. FABIAN. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FABIAN. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FABIAN. CARIDAD. FABIAN. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. FABIAN. 54 ¿Me da usted esa botella? ¡Picaron... vamos allá! ESCENA VIII, Dichos y GARIDAD. ¿Ya de vuelta? É Si, señora: ya de vuelta. ¿Y Nicolás? Se ha marchado hace un momento. ¡Está loco! Es natural. ¿De furor? Pe ¡De la cabeza! ¿Qué dice usted?... Don Fabian se empeña en que está tocado. ¡Qué horror! Usted lo verá. Pero... El ojo de la ciencia jamás se engaña: ¡jamás! Si hoy en dia faltan pruebas, el tiempo nos las dará. ¿Doctor, viene usted conmigo á discutir ese plan? | ¿Cómo es eso? Un plan... : Sí, hija, todo un plan electoral. Pues nada me habias dicho... Hasta asegurarme más... Pretende que sea alcalde, y JO... Se resignará. (Vánse los dos por la primera puerta derecha.)
NICOLÁS. CARIDAD. NICOLÁS. CARIDAD. NICOLÁS. - 00 ESCENA IX. CARIDAD sola. Me alegraré que le elijan... Así tendrá en qué pensar, y cuanto más ocupado ménos se me distraerá. - - ESCENA X, CARIDAD y NICOLÁS foro izquierda. (Está sola. Llego á tiempo. Audacia y serenidad. ) ¡Caridad! ¿Dónde te has ido? Casi te he podido'ver desde el dia en que has venido. De fijo estás aburrido; pero, hijo, ¿cómo ha de ser? Ten-un poco de paciencia y que nuestro afecto cure tu fastidiosa dolencia, que al fin y al cabo, en conciencia, no hay mal que cien años dure. Por Dios, voy á regañar contigo si hablas asi. ¿Cómo has podido pensar que me pueda fastidiar estando cerca de tí? Gracias. Tú mi sentimiento cambias; hablo con franqueza. Achacas á aburrimiento mi mal, y lo que yo siento no es eso, sino tristeza. CaAriDaD. ¿Tristeza? ¡Jal ¡jal ¡Esto es bueno!
62 Casta. ¡Caridad! ¡Ay! ¡Yo me muero! (Váse primera puerta izquierda.) ESCENA XV.” Don FABIAN, NICOLÁS y FEDERICO. FEDER. ¿Qué ha ocurrido? NICOLÁS. ¿Qué ha pasado? FABIAN. ¡Pues lo que yo me temía! Tiene una monomanía... ¡Está loco rematado! NicoLÁs. ¡Delira usted! FABIAN. No deliro. ¡Tengo pruebas! NICOLÁS. ¡Qué ha de haber!... FABIAN. ¿Que no? ¡Las va usted á ver! +” (salta el tapon de la botella que lleva en el bolsillo. Este juego es facil de hacer con un sifon invertido y agua de it Seltz.) y? ¡El Champagne! ESCENA XVI. Dichos, Doña CASTA y CARIDAD. CASTA. — (Asustada.) ¡Gran Dios! ¡Un tiro! ¡Le mató! FABIAN. ¡Está loco! NICOLÁS. ¡Basta! FenerR. ¡Don Fabian! CARIDAD. ¡Qué disparate! Las Dos. ¡Loco! Feb. y Nic. ¡Loco! FABIAN. ¡De remate! ¡Hace el amor á mi Casta! (Procurando ocultar el Champagne que sale cada vez con más fuerza.) FIN DEL ACTO SEGUNDO.
FEDER. « NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. ACTO TERCERO. a La misma decoracion. ESCENA PRIMERA. FEDERICO y NICOLÁS. Sí, chico, estoy aturdido. Aunque te juzgo un Tenorio, no creí que te atrevieras ' á fragatas de ese bordo. Cuidado que doña Casta... No tal; tiene buenos ojos y aún está conservadita... ¿Me dirás que es un pimpollo? ¡Qué diablo de enamorados! Nadie puede con vosotros. (¡No sospecha nada el pobre!) Has descendido de un modo... atroz, chico, ¡desde aquello de Lóndres y de Stokolmo! Confieso que anduve-torpe. ¡Escribirla!... ¡Estoy absorto! Eso lo hace un colegial; pero tú... pero nosotros que hemos corrido la tuna... Es verdad, estuve un poco... Y don Fabian empeñado en llevarte al manicomio. El lance de la botella me salvó. Fué portentoso. Pero un señor tan sesudo
FEDER. y NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NicoLÁSs. 64 como ese, ¿qué mil demonios iba á hacer con la botella?... ¡Escúchame, que es chistoso! Pero, por Dios, no descubras mi secreto... Te respondo... Pues don Fabian, con ese aire tan formal y tan calmoso, es un pillete muy largo, es un tunante de á folio. ¿Qué me cuentas? ¡Vaya! Tiene cada lio y cada embrollo... ¡Ahora mismo, en Leganés, y en un sitio muy recóndito, tiene á su bella! ¿Su bella? * ¡Segun me ha dicho, un pimpollo! Habrá que indagar... ¡Tunante! Arma el escándalo gordo á su mujer con tu carta, y con humos de celoso puede con más libertad dedicarse... ¿A qué? A lo otro. Pues mira, yo no permito que haya en ese matrimonio disgustos por esa causa, y voy á evitar... - ¡Qué tono!... ¿Dónde vas? , 0 A ver á esa mujer. ¿Doña Casta? ; ¡Tonto! ¡A la otra! Ah, no, perdona. do estoy yo! * ¿Qué? ¡Cómo
FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. NICOLÁS. CARIDAD. NICOLÁS. CARIDAD. NICOLÁS. CARIDAD. FEDER. NICOLÁS. 65 te atreves!... (Bajando la voz.) ¡Sé donde vivel Te acompañaré. ¡Un demonio! ¡No, chico; tú eres terrible! ¡Si te ve, lo pierdo todo! Pero... ; Tú... con Caridad, —necesito de ta apoyo, — la entretienes... la distraes... Pero... Vamos... (Suplicante.) (Gon aparente resignacion.) ¡Me conformo! ESCENA ll, Dichos y CARIDAD. ¿Estábais de conferencia? Pues me retiro si estorbo. Estaba echando un sermon á tu primo: es un Tenorio, y ya no respeta edades ni estados. (Con cierta intencion.) ¡Ya le conozco!... ¡Y sé que es capaz... di ¡No, prima! Sí, primo; capaz de todo. (¡Está celosa!) No creas... Algo más respetuoso te juzgaba. 0 OR Mi casa necesita más decoro. Me ha prometido la enmienda. (A Caridad.) Pero tú á ese vejestorio
FEDER. NICOLÁS. CARIDAD. NICOLÁS. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. 66 presumes que... ¿Pues á quién era el soneto amoroso? (A Caridad.) A nadie... Todo fué broma... Porque yo... Tú sabes... (¡Tonto!) (¡Está ciega de despecho!) ' (Mirando el reloj.) , (Pasa el tiempo como un soplo... Ahora estará sola.) Vóime. ¿Dónde vas? , : Vuelvo muy pronto. Tengo que hablarte un momento. Mas... ; Te detengo muy poco. Si es dia de conferencias, más vale dejaros solos. No, chico... Digo, yo creo que... (Mirando á Caridad.) Se calla... luego estorbo... (Siguen de monos... Me alegro. ' ¡Me gustan á mí... los monos!) (váse.) ESCENA lll. — FEDERICO y CARIDAD. Ya estamos solos los dos. ¿Y bien?... ' Pues solos nos vemos, . es necesario que hablemos ' en paz y en gracia de Dios. ¡Huy! ¡qué tono! ¿Es grave el caso? ¿Qué ocurre? dí: ya te escucho. He dudado mucho, mucho, ántes de dar este paso. Cuando delante de Dios há tres años nos unimos, dime: ¿qué nos prometimos,
FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD, FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. “ FEDER. - sin querer?... 67 qué nos juramos los dos? Eterna fidelidad y amor eterno; y por mí cumplo fielmente. ¡No! SÍ. «¡Te lo juro! ¡No es verdad! ¿Que no, dices? Oye atento y modera tu impaciencia, porque nuestra conferencia será cuestion de un momento. ¿Te he ofendido yo quizás, Nunca, soy justo. ¿Te he dado yo algun disgusto sin saberlo? No, jamás. Entónces... ; Son bien extrañas - tus preguntas... no concibo... " CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. . CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. ¿Por qué sin darte motivo no me quieres y me engañas? ¿Que yo?... ¡no me hables asi! ¿Tú no estuviste en el Real? Al lado de Sandoval me pasé la noche. SÍ: pero ¿dónde? ¿Estás de guasa? Pues, hija, naturalmente cuando está enferma la gente se suele estar en su casa. ¿Nada más me dices? No. (Pausa.) No te juzgué tan sereno. Mas... Sandoval está bueno y fué al baile. * (Turbado.) (¡Me pilló!)
CARIDAD. FEDER. 68 No... yo... ya ves... (¡Me aturullo!) ¡Federico! ¡Caridad! Bien, fuí al baile, es la verdad; ¿para qué tanto barullo, tanto embolismo y embrollo?... Perdóname mis engaños. ¡Hacia ya tantos años, que no la echaba de pollo!... Sandoval fúé quien me instó: luché, pero sucumbí; á la tentacion cedí porque soy muy débil yo. Ya descargué mi conciencia y lo dije todo; ahora que tenga mi confesora un poquito de indulgencia. Que encuentre en mi contricion disculpa y en mi franqueza. Pequé, mas por ligereza, nunca por mala intencion. CARIDAD. ¿De veras? FEDER. CARIDAD. FEDER. + CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. Te lo aseguro. ¿No serás reincidente nunca?... ¡Nunca! ¿Lealmente me lo juras? Te lo juro. Si mi carácter me lleva á hacer cualquier tonteria, no es por faltarte, hija mia. Pardiaon Desde hoy vida nueva. SÍ. Nada de divagar ni de vivir en un tris: me consagro á mi país, á mi mujer y á mi hogar. Adios, bien mio. ¿Te vas?
69 FEDER. Sí, hija mia, es necesario... Tengo un terrible adversario: el hijo de don Tomás. ¡Pero triunfaré en la empresa! CARIDAD. ¿Quién le mete?... FEDER. Cuestion es de amor propio. CARIDAD. Vete, pues. FEDER. Adios... futura alcaldesa. (Siento así cierto escozor... (Al salir.) mas... ¡qué diablos! nada, nada... ¡Mi última calaverada la va á pagar el doctor!) (váse.) ESCENA 1V, CARIDAD. ¿Por qué tomar á desaire ni juzgar crimen nefando que quiera de vez en cuando echar una cana al aire? No, no; sincera es su enmienda, en él debo confiar, que á veces por refrenar mucho, se rompe la rienda. Que salga y éntre á su antojo, que sepa que no le riño; que halle en su casa el cariño en vela, nunca el enojo; de este modo, detener podré su vuelo quizá; y si alguna vez se va, volverá: ¿no ha de volver? ESCENA V, Dicha y Doña CASTA muy compungida y lorosa. CasTa. ¡Ay, Caridad! CARIDAD. ¡Doña Casta!... CASTA. Aqui vengo al buen tun tun... É
CARIDAD. CASTA. CARIDAD. CASTA. CARIDAD. CASTA. CARIDAD. 70 Estoy enferma, sí, enferma; me va á dar la coqueluche. ¡A su edad! : ¡Ay, hija mia! Tu primito, el andaluz, ese señor diplomático que confunda Belcebú, es quien causa mi desgracia con sus versitos y sus... Pues ¿qué pasa? Mi marido, sin decir siquiera «agur», se ha marchado ayer de casa. ¡Dios mio! Y no ha vuelto aún. Él no está en el manicomio, ni en la botica del Sud, , ni en casa de doña Paca... Ya sabes, la de Gallur, ' la viuda de aquel sujeto que murió en Calatayud de resultas del trancazo... que le dió su prima Cruz. ¡Me abandona! Se separa de mi lado... ¡Ya ves tú qué injusticia! Don Fabian tiene sentido' comun y no habrá dado ese paso, que sólo la juventud “ con sus arrebatos puede CASTA. CARIDAD. CASTA. CARIDAD. disculpar. ; Eso segun... ¡Es un Otelo! No importa: al cabo se hará la luz y verá que usted es buena. «Siempre calmas mi inquietud. ¡Dios te lo paguel S Y ahora para que termine su
11 disgusto, debo decirla que es inocente. | CASTA. ¡Ay, Jesus! CARIDAD. Que no fué al baile. _ CASTA. * ¡Dios mio! CARIDAD. Fué Federico. : CASTA, ¡Qué albur!... ¡Me alegro! Digo, lo siento... Eres la misma virtud y me pesa que te engañe. CARIDAD. Me lo ha confesado, CASTA. e GDA LO CARIDAD. Le he perdonado. ' ; CASTA. Mal hecho. CArIDaAD. ¡No tall - CASTA. Tu marido es un... CAriDaAD. ¡Un infeliz! . CASTA. ¡Síl Me marcho. Ya no puedo hallar quietud hasta: que á Fabian no encuentre. Hasta que, viéndome en cruz, me perdone... ¡Pobrecillo! ¡Y dudó de su virtud! No merezco tal esposo... ¡tan fiel!... ¡Huy! ¡el andaluz! ¡Me voy, me voy]l... . CARIDAD. + e ¡Doña Casta! CasTa. No... no quiero verle... Agur. (vase.) ESCENA VI, . CARIDAD y NICOLÁS... NicoLÁs. ¿Cómo? ¿Se marcha de aquí porque yo vengo? CARIDAD. Quizás. NicoLÁs. Qué ocurrencia. - : CARIDAD. ¡Nicolás!... NicoLÁs. ¿Por qué se asusta de mí? CARIDAD. ¡Asustarse! ¡Qué bobada!
e , FEDER. No hay quien la aguante; y jóven... como su amante. NicoLÁs. Pero muchacho... ¿es posible? FEDER. Te aseguro que la empresa... NicoLÁs. Pero ese desventurado ¿cómo se halla enamorado de una mujer como esa? FEDER. ¿Qué sé yo? Estoy aturdido. Don Fabian y esa vision no se miran como son, que se miran como han sido. NicoLÁs. ¿Pero ella está enamorada? FEDER. — ¡Qué disparate! NICOLÁS. + ¿No invoca. su Amor? ¿No se finge loca? FEDER. Si es que lo está y rematada. Me vió, y gritó con encomio: «¡Qué hermoso! ¡Qué hermoso estás! No te disfraces jamás de doctor del manicomio.» NicoLÁs. ¡Situacion más peregrinal - FEDER. Y decia en tono blando: «Me gustas más estudiando tercero de medicina.» NicoLÁs. ¡Canario con don Fabian!... FEDER. Yañadió en són de reproche: «¡Que bien me tragiste anoche la botella de Champagne!» NicoLAs. Se la bebió la levita de don Fabian, es lo mismo. FEDER. Por fin, en el paroxismo de su amor, se precipita á un cofrecillo de laca; ; saca un bote... á mí se llega... y, chico, como quien riega... una maceta de albahaca... CASTA. (Dentro.) ¡Caridad! NicoLÁSs. ¡Quién! FEDER, - Me hago el sordo.
81 ESCENA Xl, Dichos y Doña CASTA. CasTA. ¿Dónde está? Yo quiero hablarla, y decirla, y consultarla... ¡Caridad! NICOLÁS. (¡El trueno gordo!) ESCENA Xill. Dichos y CARIDAD, CARIDAD. ¿Qué ocurre? | CASTA. Que estoy en autos... ¡Ay! ¡Por qué nos casaremos! (Se abraza á Caridad.) NICOLÁS. (A Federico.) (Creo que ya no tenemos necesidad de ser cautos.) CARIDAD. Pero diga usted si puede... (Gonsolando á Gasta y obligándola á tomar asiento.) CasTa. Ustedes son mis amigos; sean ustedes testigos de lo que á mí me sucede. (Llora.) NicoLÁs. (¡Crece la nube!) CASTA. ¡Qué chasco! (Volviendo á abrazar á Caridad.) ¡Ay, hija, qué desgraciadas somos] CARIDAD. —* Sí... muy desdichadas. (Llora.) NicoLÁs. (¡Pues señor, rompió el chubasco!) FEDER. Calma... CASTA. ¡No, no me sereno! FEDER. Pero quizás el doctor... CasTA. El doctor es un traidor disfrazado de Galeno. .- (A Caridad.) Ya sabes lo sucedido:
CARIDAD. CASTA. 82 Yo me creia culpada por la sospecha infundada que de él habia tenido. Ya sé... Y como es regular, quise curarle la herida, y me pregunté en seguida: ¿dónde le voy á buscar? ¿Dónde? ¡Pues dónde ha de ser! ¡A casa de esa demente, que segun dice la gente es una pobre mujer que le ha dejado un Romeo el corazon en pedazos, y que viene á echarse en brazos de la ciencial... ¡Ya lo creo! Busqué su casa y entré despues de una lucha fiera... ¡Tú no sabes qué manera de negármelo! Encontré á una mujer que quizás fué en su juventud hermosa, . y que estaba muy furiosa, y que olia á oppoponax.: CARIDAD. CASTA. CARIDAD. CASTA. ¡Cómo! Al verme, en tono airado me dijo: «¿Dónde se esconde? - ¿Dónde está Fabian? Responde... ¡Infame! ¡Me lo has robado!» ¡Figúrate túl:.. ¡A Fabiant ¡Me quedé muerta! -¡Jesúsl Y no me dió un paltatús porque á mí nunca me dan. +: Situacion como la mia no $e ha visto ni se ve, no es posible... Ella, de pié, mirándome me decia: «¡Tráigame usté al estudiante! Y yo que la contemplaba con terror... la contestaba:
83 «Sí, señora, sí... al instante... espérele usted aqui... se lo traeré de contado...» (Gon exaltacion.) ¡Y se lo hubiera llevado! ; ¿Qué iba á hacer, triste de mi? (Pausa.) FebeR. Doña Casta... esto requiere prudencia... filosofía... resignacion... Yo sabía todo lo que usted refiere... ¡Ejem!... Queriendo evitar un disgusto, he pretendido alejar de su marido á esa mujer singular. Por desgracia... ¡ejem!... resulta... que esta accion... honrada en todo... se ha interpretado de un modo que me ofende... que me insulta... Se me juzga delincuente... desleal... Se cree ahora que he ido á yer á esa señora por verla. CASTA. Probablemente. CARIDAD. Yo no he seguido tus pasos: si falté, perdona... NicoLÁS. E (¡Infame!) FEDER. ¡Es posible que yo ame á una vieja!... CASTA. Se dan casos. (Doña Casta mira á Nicolás que da media vuelta.) *FEDER. ¿Noes mi explicacion cumplida? *CArID. ¿Por qué no juzgarla cierta x si con ella abro la puerta * á una esperanza perdida? *CasTa. Porque todos son iguales, *NicoL. ¡Doña Castal... *FEDER. ¡La suplico!... * Los versos que tienen esta señal, pueden suprimitrse en la representacion.
84 *Carip. Crea usted que Federico... * *CASTA. Siengañan los carcamales x como el señor don Fabian, * y se vaná picos pardos; * los jóvenes... los gallardos, * hija mia... ¿qué no harán? ESCENA XIII, Dichos y Don FABIAN algo estropeado y con algunos rasguños en la cara. Entrará en escena en actitud reflexiva. Al verle todos guardan silencio. Doña CASTA llora y CARIDAD la consuela, tratando de contener sus sollozos. NICOLÁS no puede contener la risa y FEDERICO le tapa la boca, indicándole qne sea prudente. FABIAN. ¿Qué es la ciencia? ¡Una ilusion! ¡La ciencial... Miéntras creia que esa mujer me queria, presumí que su razon estaba muy despejada... y ahora... que no me ama ya... es cuando veo que está completamente chiflada. (Doña Casta rompe á llorar. ¡Dios mio!... ¡Casta! (Acercándose.) CASTA, ¡Bribon! FABIAN. He faltado á mis deberes; pero, Casta... si me quieres, otórgame tu perdon. CAsTA. ¡Jamásl FABIAN. ¡Sé piadosa! CASTA. * ¡Quita! Fabian. Ve que ofendes á los cielos si sigues teniendo celos de esa mujer. ¡Pobrecita! En su cerebro dormido yacia el monstruo latente... se presentó de repente un jóven desconocido que trastornó su magin. E AAA
FEDER FABIAN. 85 (Haciéndole señas.) Ya sabe usted á qué fué. Sí, señor... sí que lo sé... . [Ya está usted buen galopin! CASTA. FABIAN. FEDER. NICOLÁS. FEDER. FABIAN. NICOLÁS. FABIAN. NICOLÁS. FABIAN. CASTA." FABIAN. CASTA. FABIAN. FEDER. NICOLÁS. FABIAN. CARIDAD. CASTA. Como tú. - Los dos iguales. Es cierto, iguales los dos; pero que me niegue Dios sus venturas celestiales si vuelvo... (Con petulancia:) (¡Pobre muchacho!) ¡Pues es una friolera! Me creia un calavera y resulto un mamarracho. No hay más, lo declaro así, (Al Doctor.) ¿Y usted tambien lo declara? Contemple usted esta cara y que responda por mí. Segun parece, eso ha sido una batalla campal. La he llevado al hospital... ¡Pobre mujer...! He ejercido mi penosa profesion por última vez. ¿Qué escucho? Yo tengo mi honor en mucho: presento mi dimision. Pero, hombre, se me figura... Me he engañado como pocos. ¿Cómo ha: de curar los locos quien hace tanta locura? ¿Pero quién no se equivoca?... Yo no creo que eso importe. ¡Oh! sí; ejercerá en la corte. (A doña Casta.) (Así no verá á la loca.) (Mas si está tan acertado al curar las pulmonías,
CARIDAD. "CASTA. FEDER. FABIAN. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. FEDER. CARIDAD. NICOLÁS. , FEDER. NICOLÁS. 86 se va á quedar en tres dias todo Madrid despoblado.) Don Fabian tiene talento y hará un capital enorme. Preciso es que me conforme... ¡Ah! Pero yo no consiento que ustedes salgan de aquí en una gran temporada, hasta que quede probada nuestra conducta. (Encogiéndose de hombros.) Bien. (Con alegria.) Sí. Nicolás será desde mi testigo... No: Nicolás se va en seguida... ¿Te vas? Me lo ha dicho... SÍ, me voy de España... ; ¿Por qué motivo? Quien se ha educado en París y Lóndres... Este país es un país primitivo. No hay placeres... No hay azares... Salvas ciertas excepciones... . ¡Qué maridos tan ramplones... FEDER. NICOLÁS, FABIAN. CASTA, NICOLÁS. qué mujeres tan vulgares! ¿A tus paisanas acusas? La española... ¡Tonteria! ¡No he visto mujer más fria! ¡Si conocieras las rusas!... ¡Qué pasion!... ¡qué frenesí cuando te tienden la red de sus gracias! Diga usted: ¿hay mucho médico allí? ¡Ya piensa en hacerse ruso!... Véngase usted, que aunque haya...
CASTA. NicoLÁs. FEDER. NICOLÁS. FEDER. NICOLÁS. CARIDAD. 87 ¿Dónde quiere usted que vaya este vejestorio? (Despidiéndose y dando á todos la mano.) Excuso decir á ustedes que en todas partes... E ¿Te vas? Al momento: tengo que hacer. Mas... Lo siento. (Federico se dispone á acompañarle. Nicolás le detiene.) Me enfado si te incomodas. Prima... (Perdí la campaña; pero no me mortifica... ¡Qué lástima que esta chica haya nacido en España!) (váse.) (A1 público.) Señores: este sencillo juguete quiere probar que el mundo suele llamar listo al necio y bueno al pillo. No pretendo deshacer fama que supo adquirir quien tanto me hizo sufrir... al cabo... soy su mujer. Mas si lazos bendecidos imponen santos deberes, si es decoro en las mujeres la opinion de los maridos, sepan ustedes al ménos, —pues los tengo por leales, y me parecen formales, y deben de ser muy buenos, — que aunque estamos resignadas por los pasados deslices, ellos son los infelices, nosotras las desgraciadas. FIN DE LA COMEDIA,