Un año excepcional para el cine andaluz
Full text
UN AÑO EXCEPCIONAL PARA EL CINE ANDALUZ ALBERTO RODRÍGUEZ LIBRERO
Como andaluz, y en el ámbito de la temática de estas jornadas, tengo que afirmar que creo en la cultura andaluza como hecho diferencial. En concreto, en el ámbito cinematográfico, que es al que me dedico profesionalmente, puedo afirmar que respetamos mucho el lenguaje. Tengo un compañero, por ejemplo, que relee los guiones varias veces porque contienen expresiones que muchas veces no se comprenden en otras regiones españolas, como es el caso de la expresión ‘echar cuentas’. En Andalucía tenemos mucha cultura, vivimos mucho a través de la palabra y de la música. Pero es cierto que hemos necesitado un tiempo de reivindicación para admitir que los andaluces hablamos de una determinada manera. El habla andaluza es nuestro mayor patrimonio, nuestra mayor riqueza. Me viene a la mente, en este sentido, la última gala de los premios Goya, en los que la presentadora Eva Hache bromeó ante el público, siguiendo el guión, con que teníamos que haber subtitulado a los personajes de Grupo 7, mientras argumentaba que “entre que son yonquis y sevillanos no nos hemos enterado de nada”. Siguiendo este patrón, también tendríamos que subtitular a todos los actores de habla canaria o mexicana. Nosotros tenemos que defender nuestra lengua, nuestra forma de hablar.
162 Un año excepcional para el cine andaluz El cine andaluz, además, ha tenido un año excepcional, en un contexto generalizado en el que el panorama cinematográfico no goza de buena salud. En Andalucía se han hecho diez películas que han tenido una gran repercusión mediática. En otros tiempos, que en Andalucía se hiciera únicamente una producción, ya era un logro. Todas estas producciones están realizadas con pequeños presupuestos, pero quienes nos dedicamos a la industria del cine seguimos intentando hacer películas, aunque los medios sean escasos. Además, en los últimos dos años, entre las películas precandidatas a los Óscar siempre hay alguna producción andaluza. Este año ha sido seleccionada Grupo 7 y el año pasado La voz dormida, de Benito Zambrano. Sin duda, el cine andaluz es una fuente inagotable para el cine nacional. Lamentablemente, la mayor parte de las películas son muy caras. Yo he realizado películas con un presupuesto de cuatro millones de pesetas y es una experiencia que no quiero volver a vivir; apenas hay posibilidades para la promoción y distribución. Pero tener menos presupuesto no es ninguna seña de identidad. En el ámbito del mercado nacional, las películas que funcionan son las que promociona Telecinco, como ha sucedido con Las aventuras de Tadeo Jones y Lo imposible, que se han convertido en verdaderos éxitos de taquilla. La falta de presupuesto se cubre con vocación. Mi vida profesional se gestó en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, por aquel entonces Facultad de Ciencias de la Información, donde coincidimos un grupo de alumnos no demasiado numeroso y muy vocacional, lo que favoreció que quienes optaran por estos estudios, lo hicieran por verdadero interés. Recuerdo, en este sentido, que nos reuníamos a las ocho de la mañana para ver proyecciones de cine mudo y, los fines de semana, los pasábamos casi todos rodando. Nos gustaba mucho el cine.
163 Alberto Rodríguez Librero A partir de ahí se gestó un grupo interesante de trabajo, a los que posteriormente se unieron compañeros ajenos a la Facultad. Formaban parte de este grupo, personajes tan variados como David Cantero, el presentador de las noticias de Telecinco; los productores Gervasio Iglesias y Álvaro Alonso; y los actores, que entonces formaban parte del tristemente desaparecido Centro Andaluz de Teatro (CAT), la factoría andaluza de actores de la que han salido grandes profesionales. El grupo se formó, por tanto, con la conjunción de compañeros de la Facultad, del CAT, del Instituto Néstor Almendros y con autodidactas que decidieron sumarse al proyecto. Desde entonces, ya han pasado muchos años. Cuando ahora me preguntan acerca de la experiencia de estar nominado a los Goya y sobre cómo se vive la gala suelo decir que, por un lado, estaba tranquilo porque sabía que el premio no era para mí, sabíamos que el Goya se lo llevaría Pablo Berger, por Blancanieves y, por otra parte, también satisfecho, porque ha sido un año excepcional para el cine español. Este año se han realizado por lo menos 20 ó 25 películas muy buenas, de manera que me he sentido un afortunado pensando que Grupo 7 estaba entre las cuatro películas que optaban al premio final. También me confortó el hecho de que conociera a todos los directores. Fernando Trueba, nominado por El artista y la modelo, fue el primer director de la industria que se interesó por lo que hacíamos. Le conocí a la salida de la proyección de un corto en Madrid, mientras hablaba con Santi Amodeo, con el que posteriormente codirigí El factor Pilgrim. Aquel encuentro fue emocionante. “Era… como pensar que habíamos entrado en el mundo del cine con mayúsculas, aunque luego tardáramos años en hacer un largometraje”. A Juan Antonio Bayona, nominado por Lo Imposible, le conocí porque llamó a la productora el día después de la preselección de los premios Goya. Estaba sor-
164 Un año excepcional para el cine andaluz prendido y algo enfadado después de que nuestro corto Bancos (1999) no hubiera sido nominado. A Pablo Berger, nominado por Blancanieves, lo conocía de coincidir en festivales. De esta forma, ganara quien ganara el Goya, me iba a alegrar, y así sentí menos no haber alcanzado la estatuilla por Grupo 7.