scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

José Laguillo: periodista sevillano, estudio y textos

Full text

JOSÉ LAGUILLO ! PERIODISTA SEVILLANO ESTUDIO Y TEXTOS Alfonso Braojos Garrido Mª José Ruiz Acosta (editores)! ! ÁMBITOS PARA LA COMUNICACIÓN, 4 Serie Testimonios Periodísticos! Grupo de Investigación en Estructura, Historia y! Contenidos de la Comunicación! Universidad de Sevilla! 2000! COLECCIÓN ÁMBITOS PARA LA COMUNICACIÓN! Serie Testimonios Periodísticos Director: Ramón Reig! Editan - Grupo de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación (Universidad de Sevilla)! - Asociación Universitaria Comunicación y Cultura! Miembros del Grupo de Investigación Dr. Ramón Reig (Director)! Dra. Maria José Ruiz Acosta (Secretaria)! Dra. Margarita Pérez de Eulate Vargas! Dr. Jesús Troncoso García! Dr. Julio Ponce Alberca! Dr. Miguel Montaño Montaño! Dra. Aurora Labio Bernal! Francisco Flores Soler " " " " Manuel Ruiz Romero! Concha Langa Nuño """""Antonia Sarabia Díaz! Miguel Bobo Márquez " " " " Ramón Sarmiento Guerrero! Mª Dolores Otero Castelló " " " " José Antonio Vela Montero! Rosa María Rodríguez Cárcela! Javier Ronda Iglesias! Dirección Facultad de Ciencias de la Información! C/ Gonzalo Bilbao, 7-9! 41003 Sevilla (España)! Teléfonos: 95/448 60 62 y 95/448 60 59! Fax: 95/448 60 85, 95/448 60 87! E-mail: ramonr[email protected]! Distribuye: Centro Andaluz del Libro! Polígono La Chaparrilla! Ctra. Sevilla-Málaga, km. 3,7, parcela 34-36! SEVILLA! Tel. 95 440 63 66! Fotografía portada: José Laguillo Bonilla. Archivo Rafael Laguillo Fernández! Diseño y Maquetación: Filma y Diseño! Copyright: Los Autores! Copyright: Grupo de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación! Imprime: Gráficas Los Palacios! Avda. de Utrera, 1. 41720-Los Palacios (Sevilla)! I.S.B.N.: 84-930596-1-7! Depósito Legal: SE1800-2000! Agradecemos al Área de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla el apoyo prestado para la edición de este libro. Asimismo, a don Rafael Laguillo Fernández, por las correcciones del original, así como por las fotografías que nos facilitó de su abuelo; y al profesor José Jaime García Bernal, por la ayuda que nos brindó en la selección de los textos que incluimos en la presente obra. Adelante, siempre adelante, que ni siquiera la muerte nos detenga… ÍNDICE PRÓLOGO…………..…………………………………………………………………………..………… 10! ESTUDIO, por Alfonso Braojos y Mª José Ruiz……………………………………………………….. 12! TEXTOS, por José Laguillo Bonilla:……….……………………………………………………………. 26! Sección I: LA FUNCIÓN DE LA PRENSA…………………………………………..………………….…………… 28! Sección II:! EL PANORAMA MUNDIAL……………………………………………………..……………….……….. 35! Sección III:! LA SITUACIÓN NACIONAL…..…………………………………………………………….……………. 50# Sección IV:! LA SEVILLA ANTERIOR A 1929………………………………………………………….……….…….. 75! Sección V:# MISCELANÉA……….…………………………………………………………..………………………… 90# # Sección VI:# LOS ÚLTIMOS AÑOS……………….……………………………………………………..…………….. 97! Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta Sin embargo, el interés por los sucesos y ternas de la más variada índole -relativos a la actualidad más perentoria o al pasado más remotono nos pueden hacer olvidar que la educación que recibiera José Laguillo se orientó -merced a la influencia de sus padres - hacia el 3 culto de los valores éticos, religiosos y sociales en los que la significación de la actividad profesional se situaba en lugar muy secundario. De ahí que durante los primeros treinta años de su vida se preocupara más de nutrir sus aficiones (que incluían a un buen número de lenguas orientales) que de adquirir conocimientos con miras al ejercicio de una profesionalidad definida. Fueron éstos los años, pues, en los que gozó de la tranquilidad suficiente para alimentarse de las múltiples experiencias que le brindaban los distintos ambientes que conoció: tanto el correspondiente al marco y trayectoria familiares, como el derivado de los acontecimientos que presenció o el de los círculos ciudadanos que frecuentaba. Todo ello dejaría una fuerte impronta en su mente juvenil, un tono que, con el tiempo, lo forjó como un hombre interesado por el mundo en sus más diversas facetas.! ………………………………….! Alcanzada la treintena, la vida de José Laguillo se adentraría en una nueva etapa, caracterizada esta vez por una entrega de lleno a la profesión periodística. El despegue de esta segunda época se inició en 1985, año en el que empezó a remitir colaboraciones a distintos medios impresos e la capital del Betis, que, como La Iberia o El Porvenir, se convirtieron en los primeros escenarios de los numerosos pseudónimos que popularizaría a lo largo de su vida .! 4 En 1901, ingresó en la plantilla de El Liberal sevillano, el rotativo que auspiciara Miguel Moya desde la plataforma de su homónimo madrileño. Fue en el joven diario andaluz donde José Laguillo tomaría conciencia de la fuerza que presentaban los periódicos como medios de información; igualmente de su idoneidad como canal adecuado para transmitir a las gentes inquietudes, impresiones, pensamientos y, sobre todo, el eterno amor a Sevilla que él sentía. Su buen hacer, su excelente pluma, su dilatada cultura general, su excepcional entusiasmo por la ciudad y la ausencia de vinculaciones políticas en su actividad pública constituyeron los pilares básicos de su promoción, en 1909, al más alto cargo en la gestión de El Liberal . Desde ese año, 5 y animado por tan alta responsabilidad, iniciaría la ardua tarea de convertir al periódico en el mejor diario de la comarca, modelo -dentro de los esquemas periodísticos de [a épocade lo que debía ser un “diario de información independiente”. A saber: un medio atento siempre a la más sugestiva actualidad; que no cayera en el cinismo informativo; cuyo contenido complaciera a un amplio espectro de la opinión pública; y que, además, sirviese de vehículo conductor de una rentable publicidad .! 6 Con estas palabras describe a sus padres: él, Ageneroso y magnánimo©, Aprofundamente 3 sensibilizado por el dolor de las clases menesterosas...fraterno con el pobre©; ella, Aalma angélica, una mujer firmemente cristiana íntegra©, Acultivaba con pasión la lectura, denotando en manera y modos una educación muy hecha©. Alfonso BRAOJOS GARRIDO, op. cit., págs. 22-23. Las firmas más conocidas de lo que él denominó su manía pseudonómica serían éstas: Ricardo 4 Mirat en El Porvenir y Vida Nueva; León Theos o M. Vao en La Iberia; Thales, Filomeno, Tipsius, Castor, Vero, Trovati, Aristófanete, Harpagón, Amarguctti o Milenio en El Liberal. En su nombramiento a tan alto cargo influyó. asimismo. el hecho de que no tenia reparos en 5 exteriorizar enérgica dureza cuando lo creía conveniente. Por todo ello, y al margen de méritos específicos concurrentes en los otros miembros de la redacción de El Liberal con posibilidades de ocupar el cargo de director, lo cierto es que en su nombramiento influyó poderosamente el que se vio que poseía las cualidades necesarias para afrontar con firmeza esa responsabilidad. De hecho, y ante la menor sospecha de que la linea del periódico pudiera girar desde la 6 independencia hasta la información politizada y partidista. Laguillo dimitiría como director de El Liberal en 1933. Animado por los propietarios de la empresa editora del diario -los Busquets-, reconsideró su actitud que. finalmente desembocaría en una dimisión irrevocable tras la victoria del Frente Popular tres años después. 15 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos Hasta tal punto hizo suyo ese proyecto que puede afirmarse que la vida de El Liberal de Sevilla se identifica con la vida de José Laguillo. A éste debe el periódico la destacada posición que alcanzó en el panorama informativo hispalense; fruto, en definitiva del desligamiento de cualquier consigna política, la prioridad otorgada a las cuestiones y problemas de la ciudad o la aspiración por absorber a lectores de todos los sectores sociales. Ejemplo de esta actitud la encontramos en el hecho de que el rotativo abordara los distintos temas que copaban la actualidad periodística sin censura alguna; que se acercara a los mismos a través de las más variadas secciones y géneros (el comentario político, la crónica municipal, los problemas intemacionales, la crítica literaria, teatral y taurina, los sucesos); o que en sus páginas tuvieran cabida colaboradores y escritores de la más diversa tendencia ideológica (Manuel Chaves Rey, José Muñoz San Román, Antonio Reyes, Miguel Sánchez-Dalp o Enrique Gómez Carrillo).! ………………………………….! A la vista de lo expuesto en las páginas anteriores, qué duda cabe que la rica personalidad de José Laguillo -en lo periodístico, en lo político, en lo sociallo hacen merecedor de cuantos estudios se realicen en tomo a su obra. En nuestro caso, el enfoque escogido se plantea desde lo que consideramos una selección de sus artículos más significativos publicados entre 1901 y 1936 en El Liberal sevillano. Junto a éstos, una muestra de sus colaboraciones en los diarios El Porvenir y ABC completan la visión del que ya es considerado como uno de los más emblemáticos representantes del periodismo español.! Para llevar a cabo tal labor, hemos creído conveniente iniciar nuestro trabajo profundizando en los “modos” empleados por José Laguillo en sus escritos, aspectos que engloban tanto a los géneros utilizados, el uso dado al lenguaje, así como a la misma disposición gráfica de los textos. En un segundo momento, sabedores de la variedad de temas que abordó en tan dilatada carrera, nuestro examen nos ha encaminado hacia la lectura y análisis de sus artículos más representativos, al objeto de precisar el tratamiento que ofreció de la realidad de aquellos años.! En cualquier caso, cerramos este trabajo presentando al lector la totalidad de los pasajes periodísticos que han constituido la base de nuestra investigación; nos mueve a ello la convicción de que dichos textos -cuyo contenido conserva la frescura de su primera redacciónofrecen a cada receptor nuevos matices, rasgos que, en conjunto, permiten clarificar el temperamento de la capital hispalense en las primeras décadas de la presente centuria.! DOS GENEROS IMPRESCINDIBLES: EL ARTÍCULO Y EL EDITORIAL Como se ha apuntado, acercarse a la obra periodística de José Laguillo implica penetrar en la vasta labor de quien ejerció como director de uno de los más influyentes rotativos de la Sevilla anterior a la Guerra Civil.! Producto del deseo de un hombre de comprender de “modo total” la realidad, sus artículos reflejan la íntima vocación informativa de su autor, protagonista destacado en el campo de la comunicación durante más de treinta años. De suyo, una labor diaria que canalizaron rotativos como El Liberal, El Porvenir, Vida Nueva o La Iberia, y que, presidida por el declarado deseo de “servir a sus lectores lo más fielmente posible”, se organizó conforme a determinados esquemas.! Mas, ¿cuáles fueron éstos?! Para entender la trayectoria seguida por José Laguillo debe tenerse en cuenta el contexto comunicativo en el que se encontraba inmerso. A diferencia de los siglos XVIII y XIX, caracterizados por el predominio de periódicos de temática política, las primeras décadas del XX inauguraron nuevos parámetros en el campo de la información: la demanda de contenidos más variados por parte de la sociedad -como los deportes, los viajes, la culturaobligaron a una concepción diferente de diarios y revistas. Por todo ello, y merced al asentamiento de modernas tecnologías en la transmisión, la composición y la impresión de las noticias (tales como la telegrafía, la linotipia y la rotativa), pronto se promovió un nuevo concepto de periodismo cuyas # 16 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta bases apuntaron a: a) el predominio de la información sobre los contenidos de Opinión; b) la interpretación amplia de los acontecimientos; y c) el incremento de la atención profesional hacia asuntos de interés humano y de aquéllos propios de la vida cotidiana. En esa tesitura, y en aras de salvaguardar la imagen del periódico, cobró entre los informadores de aquellos momentos un mayor interés por la separación entre géneros: los informativos, por una parte, y los opinativos, por otra.! Establecido de ese modo, el innovador esquema sería gradualmente utilizado por destacadas individualidades en el campo de la prensa; pioneros que, como José Laguillo, permitieron que en la capital andaluza se consolidara lo que con el tiempo se ha dado en llamar Nuevo Periodismo. Resumimos su proceso.! Por de pronto, el director sevillano -al igual que sus contemporáneosconsideraba como la primera obligación del periodista la transmisión de noticias con exactitud y honradez, sin prejuicios ni opiniones personales; pero, consciente de la profusión y el auge de las informaciones, así como de la compleja realidad de los años que le tocó vivir, juzgó que, de la misma forma, era una obligación moral y profesional de la prensa la de explicar el conjunto de los acontecimientos, sin que ello significara la falsificación de los mismos. Con el firme objetivo de “educar” a los ciudadanos -a través de la influencia en uno de sus más relevantes colectivos, el de los lectores-, delimitó con esmero los contenidos de un órgano de prensa moderno -como era El Liberal-, donde llevó adelante la superación del género informativo mediante la interpretación de los hechos.! Dicha actitud quedó fortalecida por la doble faceta profesional de Laguillo, quien, como periodista y director, aprovechó cuantas ocasiones di5puso para afirmar la función de la prensa como medio que activara la participación ciudadana. Convencido del imprescindible papel formativo de la comunicación, animó desde El Liberal a que tanto noticias como comentarios, columnas y editoriales contribuyeran a estimular el pensamiento, provocar la acción, exponer los fallos y promover el progreso general.! Y en ningún caso, dentro de esa convicción, se llega a sentir que sus escritos cayeran en los peligros de una excesiva editorialización. Ahíto, como muchos periodistas de principios del siglo XX, del cúmulo de contenidos políticos, sectarios y doctrinaristas que llenaban a la prensa de aquellos años, su presencia y dirección hicieron que El Liberal se presentara como una voz cargada de noticias, sin que ello significara que se limitaran exclusivamente a la exposición de los hechos. Aparte de la inmediata y evidente realidad de éstos, el director sevillano promovió el valor que tenía la figura del periodista como conformador de esa realidad, a la que daba sentido seleccionando sus rasgos más destacados, ordenándolos de modo coherente, dentro de un proceso de interpretación periódica de los acontecimientos.! Con ello, logró hacer de si mismo uno de los periodistas más completos de la historia de la comunicación en España: en ocasiones, “un narrador objetivo y anónimo”, mas, en otras,! “un moralista, una conciencia política, un captador de voluntades ajenas, un docente orientador de los gustos estéticos de los lectores, un portavoz de sentimientos autocríticos de la sociedad” .! 7 Por su parte, presentó a El Liberal como un conjunto armonioso que aunaba ! “la interpretación de los hechos; la explicación de las causas, antecedentes y posibles consecuencias que de ellos pudieran derivarse; los comentarios realizados por especialistas en cada materia; el atractivo de la información bien escrita; la colaboración ! Juan GUTIERREZ PALACIO, Periodismo de opinión. Paraninfo, Madrid 1984, pág. 105. 7 17 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos brillante, la buena literatura, la supervivencia del trabajo que no muere instantáneamente después de difundido, que puede leerse en cualquier momento y en cualquier lugar” .! 8 Le otorgó, en definitiva, un talante innovador, precursor de las más modernas tendencias de la prensa actual .! 9 ………………………………….! Desde los anteriores supuestos, y como tarea previa al estudio de su obra periodística, consideramos necesario apuntar los rasgos de aquellos géneros informativos que empleara el director de El Liberal en la cotidiana labor de materializar la realidad de su tiempo .! 10 Con toda seguridad, José Laguillo determinó que los modos de expresión más adecuados para canalizar la completa función informativa que se había fijado eran el comentario o artículo y el editorial, medios que, a su juicio, permitían que el periodista, el literato y el hombre comprometido que vivían en él encontraran su máxima expresión.! Analicemos lo que representan ambas fórmulas.! * Comentario Género de amplia significación, el comentario o artículo acoge un extenso abanico de posibilidades expresivas, tales como la valoración, la exposición y la explicación. Alejandro Nespral lo define así:! “Se llama comentario al escrito o relación que sirve de explicación y análisis de algo considerado merecedor de difusión y esclarecimiento. Periodísticamente hablando, viene a ser una interpretación con juicio razonado sobre obras o sucesos trascendentes”! 11 Descripción que queda matizada por Juan Gutiérrez, para quien esta categoría remite a “una exposición de ideas suscitadas a propósito de hechos que han sido noticias más o menos recientemente” .! 12 Denominado “artículo” por Martin Vivaldi, despunta, asimismo, por su! “variado y amplio contenido, de muy diversa forma, en el que se interpreta o explica un hecho o una idea actuales, de especial trascendencia, según la convicción del articulista” .! 13 Esteban MORÁN TORRES, Géneros del periodismo de opinión. Crítica. comentario. columna. 8 editorial, Eunsa, Pamplona 1988. pág. 9. De hecho, azuzada por la fuerte competencia de los medios audiovisuales desde la segunda 9 mitad del siglo XX. la prensa se apoya cada día más en el bastión de la calidad, la interpretación integral del mundo, la difusión de ideas. la promoción de la opinión pública y la buena calidad literaria que combina con la claridad de expresión. la agilidad de estilo y la fácil lectura. En este sentido. conviene tener presente las palabras de Luis Núñez Ladevéze, para quien los 10 géneros informativos “son útiles (...) como instrumentos de la pedagogía del ejercicio profesional. necesarios porque [cada uno] cumple una función específica que responde a diferentes necesidades sociales y a la forma de satisfacerlas” (Luis NUNEZ LADEVEZE, en Josep María Casasús y Luis Núñez Ladevéze, Estilo y géneros periodísticos. Ariel Comunicación, Barcelona l99l. pág. 91). Alejandro NESPRAL, Normas de estilo periodístico. Ed. El Coloquio. Buenos Aires, pág. 39. 11 Juan GUTIERREZ PALACIO. op. cit.. pág. 108. 12 Citado por Juan Gutiérrez Palacio, op. cit., pág. 113. 13 18 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta En última instancia, como sostiene José Luis Martínez Albertos, puede ser estimado como sinónimo del editorial, por su carácter “razonador, orientador, analítico, enjuiciativo y valorativo” .! 14 A la vista de los testimonios anteriores, podemos definir al comentario como el género periodístico que, normalmente firmado, tiene como objeto prioritario servir de complemento a la noticia, a la que añade la diversidad de criterio del articulista. Su contenido, por ello, puede ser tan amplio y variado como lo permita el caudal informativo de cada jornada; su carácter, tan diverso como lo exija la convicción personal del autor del texto.! Dentro del comentario debemos destacar una modalidad resaltada por numerosos estudiosos: la columna o escrito, que confiere prioridad a las ideas del autor sobre la explicación del hecho en si. “Artículo orientador, enjuiciativo y valorativo”, como lo define Juan Gutiérrez, puede existir columnismo sobre cualquier tema que presente una continuación en el tiempo y que sea capaz de atraer el interés de los lectores . Dentro del amplio campo del comentario, se 15 singulariza por la asiduidad que requiere, su extensión uniforme, su ubicación fija en la página, así como por el antetítulo que presenta y que lo distingue de otros trabajos de colaboración .! 16 Considerado en su generalidad o en algunas de sus variantes, lo cierto es que el comentario -género de honda raigambre en Españaposibilita un campo privilegiado de expresión en su más amplio sentido. Como nos recuerda Mariano José de Larra, “en un país como el nuestro, en el que apenas se leen libros doctrinales, el periódico es la única vía de penetración social que se ofrece al pensador” . Sin ser absolutamente necesario, su inclusión en 17 el medio permite la explicación del acontecer diario, la formación de los lectores y la orientación ideológica.! * Editorial Respetado como uno de los géneros periodísticos más relevantes, su presencia en un medio se explica desde el interés que supone conocer “el juicio del diario, (…) sobre el tema o acontecimiento -social, político y económico, nacional o internacionalal que se acuerda mayor trascendencia” .! 18 Para José Luis Martínez Albertos, su carácter comunal e impersonal se debe a que el editorial manifiesta “la opinión del periódico respecto a las noticias que publica” ; por ello, de su # 19 José Luis MARTÍNEZ ALBERTOS. Curso general de Redacción Periodística, Mitre, Barcelona 14 1983, pág. 389. Juan GUTIERREZ PALACIO. op. cit., pág. 170. 15 Vid. Martín VIVALDI. en Esteban Morán, op. cit., pág. 163. Para Juan Gutiérrez. sin embargo. la 16 columna debe ser incluida dentro del género editorial en tanto que no supone exclusivamente una interpretación de los hechos, sino que obliga a una clara toma de postura. La define con estas palabras: “Es una verdadera actividad editorial que cumple un cometido propio de la solicitación de opinión y en un nivel de profundidad análogo al del editorial: explica las noticias, su alcance, sus consecuencias y toma postura ante los datos que aporta la noticia” (Juan GUTIERREZ PALACIO, op. cit.. pág. 171). Este mismo autor añade que si, antaño, el medio se solía identificar con sus columnistas, en la actualidad eso no ocurre; de hecho, los diarios y revistas buscan la colaboración de autores de muy diversa tendencia, queriendo con ello mostrar la amplitud y variedad ideológica del medio en cuestión. Citado por Juan Gutiérrez Palacio, op. cit., pág. 192. 17 Alejandro NESPRAL, op. cit., pág. 40. 18 José Luis MARTÍNEZ ALBERTOS. op. cit., pág. 384. 19 19 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos edición -centrada en “la censura, la alabanza o las dudas con respecto a un tema determinado” - responde el director del medio, su más frecuente inspirador .! 20 21 Estimado como la conciencia del periódico a través de la interpretación, el enjuiciamiento y el análisis de los hechos -desde su posición de constituir “la exteriorización periodística del más alto nivel”-, su fin último es el de orientar la inteligencia y la decisión de los lectores . Por ello, normalmente prescinde de la noticia o se apoya solamente en el núcleo de la 22 misma para exponer el punto de vista del rotativo sobre un asunto que se considera de capital importancia. En si, su misma publicación otorga una amplia perspectiva al medio impreso, pues escalona los distintos planos de la jornada, ordenándola.! Durante gran parte del siglo XX, casi todos los editoriales los escribía una sola persona, el director; por ello, la formación de éste debía ser cuestión capital, significándose por combinar los atributos de un intelectual y de un periodista. Además, debía estar muy informado y conectado con la vida, de la que tenía la obligación de emitir diariamente un juicio de valor.! ………………………………….! Tras el análisis realizado sobre la naturaleza de ambos géneros, podemos, ahora, establecer algunas conclusiones acerca de la función de ambos en el periódico.! Por de pronto, debe tenerse en cuenta que el comentario suele estar firmado, con lo que su responsabilidad se liga exclusivamente al autor del trabajo; el editorial, anónimo, remite ala consideración general del medio sobre un determinado asunto.! En relación con el estilo, el primero presenta un mayor margen para que el periodista se exprese; lo limita, eso sí, el hecho de que esa amplitud alcanza las cotas de lo admisible dentro de la tarea informativa, lo que permite diferenciarlo claramente de la novela, el cuento, el ensayo y otras manifestaciones literarias. Al respecto, comenta Alejandro Nespral, que la lectura de los artículos de los grandes maestros de la profesión basta para apreciar la justeza de sus descripciones y relatos, siempre encuadrados dentro de normas precisas. Por su parte, el editorial debe ser redactado con un estilo claro y sereno, digno, conciso y breve, empleando un lenguaje sobrio, impersonal, noble, que imprima firmeza y autoridad, pues en si debe dar la impresión de ser “la conciencia política de la ciudad o del país la que esté hablando” .! 23 Sobre su relación con la realidad que le sirve de soporte, podemos apuntar que el comentario emite juicios para entender el curso futuro de los hechos, mientras que el editorial adopta posiciones ideológicas.! LA POSTURA DE JOSE LAGUILLO A raíz de las definiciones apuntadas, nos corresponde a continuación mostrar claramente el empleo que de ambos géneros realizara José Laguillo durante los años en los que ejerció como periodista en distintos medios sevillanos.! En este sentido, resulta necesario tener presente que su incuestionable vocación como informador le impidió centrarse en una única categoría de las ofrecidas por el hacer periodístico. Hombre culto y de claras ideas, además de responsable ciudadano, su ilimitado deseo de explicar la naturaleza de los más destacados temas de su tiempo lo condujo al campo del comentario -y la columnadonde expuso su visión sobre una variada gama de asuntos, desde los # Carl N. WARREN, Géneros periodísticos informativos, ATE, Barcelona 1979, pág. 91. 20 De hecho, en ocasiones, se considera editorial al comentario firmado por el director. bien con 21 su propio nombre, bien bajo pseudónimo. Alejandro NESPRAL, op. cit., pág. 40. 22 Juan GUTIERREZ PALACIO, op. cit., pág. 132. 23 20 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta políticos, los económicos, los sociales hasta los culturales y científicos. Anónimos, firmados con su nombre o con diferentes pseudónimos -Ricardo Mirat, Milenio, Cástor-, sus artículos poseen aún la fuerza, el vigor y la audacia con los que fueron elaborados; también, los rasgos que los identifican como ejemplos del periodismo interpretativo. A saber: la completa información, la correcta explicación, el acertado vaticinio de los acontecimientos, la búsqueda de soluciones, la apelación a los poderes sociales y, sobre todo, la formación de la opinión pública.! En esa misma órbita, pero atendiendo a lo que significaba su función de máximo responsable de un diario, se encuadra su labor de editorialista. En este segundo caso, sus textos se presentan sin firma alguna; igualmente, el tono de la exposición, más firme, directo y perentorio en lo que a la toma de medidas se refiere.! No obstante, tanto en un tipo de mensajes como en otro se advierte su estilo inconfundible. De este modo, aunque el mismo José Laguillo gustaba de “disipar energías mentales y personificar distintos estilos y maneras”, lo cierto es que ninguno de sus escritos renuncia a una común tonalidad, que los define como muestras de una cabeza bien formada, plena de claros razonamientos y rigurosos objetivos .! 24 Bajo las anteriores premisas, José Laguillo protagonizó un capítulo con personalidad propia dentro de la Historia del Periodismo sevillano y, por ende, del Periodismo español; basándose en la noticia, pero con la vista puesta en las innumerables posibilidades de la interpretación y la opinión, esgrimió cuantos recursos conocía para transmitir su filosofía de la vida, algo que llevó a cabo ininterrumpidamente durante más de tres décadas.! Es por todo ello por lo que, al margen del género empleado, sus escritos comparten rasgos similares. Son los siguientes:! * la aspiración a la universalidad del conocimiento. Consciente de que sus lectores debían recibir una información más íntegra que la que se ajustaba “al día a día” de los hechos, José Laguillo seleccionó aquellos temas que, desde su inteligencia, mejor ayudaban a completar la formación del ciudadano. Hombre exigente, buen conocedor de la Historia y en diario contacto con la actualidad, se acercó, en mayor o menor medida, a casi todos los asuntos “relevantes” de su época.! * la constancia en la explicación de los eventos. Ya fuera a través de lo aportado en los comentarios, artículos y columnas, así como en los editoriales, José Laguillo buscó, prioritariamente, la interpretación de la realidad. Aunque con un tono distinto -según se tratara de un tipo de escrito u otro-, la más leve sugerencia a sus propias ideas quedó siempre supeditada al examen y la constante comparación entre diversos puntos de vista.! * el compromiso con sus lectores y con la opinión pública. Asentado en la firme convicción de que los problemas de Sevilla, de España y del mundo no encontrarían una adecuada respuesta en la dirección que, en aquellos momentos, estaba tomando la vida pública, el director de El Liberal apelaría con frecuencia al concepto de ciudadanía, de grupo y de sociedad, los únicos capaces, a su juicio, de reorientar el rumbo de futuras acciones. No sería extraño, por ello, que animara a su público a formar “poderosos movimientos de opinión”, con el fin de lograr una “auténtica democracia”. En este sentido, se descubre su decidido optimismo a favor de un prometedor futuro, sentimiento que, ya anciano, lo abandonaría.! ………………………………….! Tras la anteriores reflexiones, no resulta extraño que la presentación gráfica de esos escritos ratificara, con su preferente situación en la página, la relevancia de su contenido. Su extensión -superior a la media de los publicados en el diariomostraba, igualmente, la necesidad de disponer de un espacio suficiente donde profundizar acerca de los hechos e ideas a los que remitían.! Alfonso BRAOJOS GARRIDO, op. cit., pág. 236. 24 21 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos A lo dicho debemos añadir que tanto artículos como editoriales conformaban con frecuencia una serie, de aparición regular durante varios días e, incluso, semanas. Aprovechando los recursos ofrecidos por el lenguaje periodístico, el director de El Liberal agrupaba aquellos textos presididos por la misma intencionalidad bajo un antetítulo o similar, identificador del tono de su comentario. Así, los englobados bajo los epígrafes “Orientaciones”, “Aspectos”, “Comentario”, “Problemas importantes” o “Reflexiones” hacían alusión a materias de relevante trascendencia; con “Temas de actualidad”, “Disquisiciones de actualidad”, “Comentario del día”, “Del momento” o “Del momento presente” remitía a una noticia de la jornada que requería un análisis inminente; “Rápida”, identificaba a los comentarios de menor relieve y “Paliqueo”, a aquéllos centrados en temas de costumbres.! Respecto al lenguaje, los escritos de José Laguillo sobresale -con independencia del género empleadopor la fina combinación entre la claridad, el tono directo, la capacidad de síntesis y un cierto toque literario. Las notas apuntadas desvelan su intención por acercarse del modo más directo, completo y “objetivo” al discurrir de los hechos, el fluir de las acciones o el intercambio de las opiniones; mas, simultáneamente, nos descubren el anhelo de su autor por mostrar el literato que llevaba dentro; una disposición que, como nos recuerda José Acosta, no ha sido algo excepcional en la historia de la comunicación:! “El mundo del periodismo, en sus orígenes fue el mundo de la literatura. Las noticias, que constituyen el centro de la información que cada día ofrecen los periódicos, apenas si pasaban de breves correspondencias. Los periódicos tenían que ser “llenados” con relatos, comentarios, artículos…"! 25 Desde esta consideración, no sería extraño que el propio Laguillo manifestara, en más de una ocasión, su deseo de “adaptar la cultura al periódico”, en un decidido intento por acercar lo que para él era una vía del conocimiento -la prensaa un ámbito -el público en generalque, en escasa medida, podía acceder a una completa formación.! De la misma manera se entiende que, bien por conducto del lenguaje literario, bien por otra serie de recursos, el estilo empleado por José Laguillo estuviera pleno de fórmulas que invitaban a la acción habiéndose un hombre culto (“de estudio y trabajo perenne”, como 26 gustaba autodefinirse) y poseído de la autoridad que le confería su posición, no escatimó ningún medio para animar a sus contemporáneos “a salir de su letargo”. Y así, aliñaba sus escritos con numerosos datos, como prueba de que sus ideas se apoyaban en la objetividad de los hechos; constantemente remitía al receptor a la Historia, de donde podía extraer numerosas enseñanzas de cara a la toma de medidas concretas; se servía a la ironía, la exclamación, la interrogación y el diálogo, al objeto de guiar al lector desde un tema meramente anecdótico a cuestiones de trascendencia vital.! En último extremo, sus artículos y editoriales quedaron también valorados desde su más íntima consideración de textos periodísticos, en plena adecuación con el fluir de las noticias que, diariamente, demandaban de José Laguillo opinión, conocimiento y rapidez en la expresión.! EL PORQUE DE UNOS ARTÍCULOS Como hemos comentado en apartados anteriores, el continuo esfuerzo del director de El Liberal por fraguar diariamente un editorial, un artículo o un comentario respondía a un íntimo deseo de exponer las posibles soluciones a controversias surgidas en aquellos años; igualmente, a un afán por provocar una reacción en sus lectores, a los que instaba a la toma de medidas concretas. Por ambas razones, y sabiéndose poseedor de un profundo conocimiento de la # José ACOSTA MONTORO, Periodismo y Literatura, Ed. Guadarrama. Madrid 1973, pág. 51. 25 Entre dichos recursos destacó la formulación retórica de los hechos y acontecimientos 26 observados. No en balde Luis Núñez Ladevéze nos recuerda que “[la prensa] es la auténtica heredera de la Retórica” (en Josep María Casasús y Luis Núñez Ladevéze, op. cit., pág. 97). 22 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta realidad, José Laguillo insistió en el tratamiento de determinadas materias; quizás, las que estimó esenciales para lograr la renovación de la sociedad de su tiempo.! Son ésas las que aparecen como trasfondo en el conjunto de sus textos, las que, en definitiva, constituirían los grandes focos del interés informativo de José Laguillo. A saber: la función del periodismo y los periodistas en las primeras décadas del siglo, las grandes cuestiones de la política internacional, la trayectoria de España y Sevilla en los años previos al fatídico desenlace de 1936. Junto a éstas, en menor medida, se encontrarían dos más: las que hemos denominado “Miscelánea”, que englobaría a asuntos de variada naturaleza, mas presididos por la misma intencionalidad que las citadas; y la titulada “Los últimos años”, donde, cercano el estallido de la Guerra Civil -y, con ella, el cierre de El Liberalse apreciaron en el periodista y en el hombre las notas de un desánimo que ya no lo abandonaría hasta el final de su vida.! Analicemos detenidamente los esquemas propuestos.! * La función de la prensa Profundo observador de los numerosos cambios que, en esos años, se sucedieron en el campo de la comunicación e, igualmente, consciente de su responsabilidad como periodista, José Laguillo dedicaría numerosos artículos al análisis de la información y los informadores, hasta el punto de que éste constituye uno de los temas más recurrentes en sus escritos. Como era lógico, su condición de director de uno de los rotativos más influyentes en la España de aquel entonces lo marcó decisivamente para que emprendiera tal tarea.! En sí, los enunciados de esta naturaleza surgieron como fruto de las novedades que aportaron por los diferentes regímenes políticos (Restauración, Dictadura, República) bajo los que ejerció su labor, etapas que marcaron -según la legislación de prensa vigente en cada momentosituaciones de mayor o menor “comodidad” profesional. En otros casos, sin embargo, esos comentarios no constituyen sino el resultado de una reflexión en voz alta, un deseo expreso de mantener vivas algunas cuestiones que, a su entender, debían replantearse periódicamente. Así se explica la constante alusión a la búsqueda de la “verdad informativa”, el concepto de la prensa como servicio y canal de la crítica social, el compromiso de los periodistas con sus lectores, las diferencias entre los diarios informativos y los de opinión o el papel que le correspondía jugar a la prensa de carácter regional.! Ambos tipos de textos -bien inspirados por las circunstancias políticas, bien resultado de un permanente interés de su autor por el temamuestran, en cualquier caso, la claridad de ideas de José Laguillo respecto a la función, características y condiciones de la prensa. Por de pronto, estimaba que ésta no debía ser tan culta que se distanciara del colectivo social a quien, en definitiva, se dirigía; además, habría de aspirar, en todo momento, a mantener su independencia de los poderes sociales, pues su cometido se justificaba en tanto que “tutora” de los intereses de sus lectores; en último lugar, la prensa -sin olvidar su misión de servir a la actualidadtendría que aportar un conocimiento del pasado -de donde extraía la explicación de los hechos-, así como una previsión de los sucesos futuros.! Los aspectos citados se combinaban a la perfección mediante el empleo de un lenguaje que aunaba recursos tomados del periodismo y la literatura. En este sentido, pues, José Laguillo no renunció en sus escritos a la riqueza que le aportaban la reflexión, la especulación y la imaginación, modos que estimó fundamentales para el lector español, necesitado, a su juicio, del “simbolismo” en la asimilación de las ideas.! * El panorama mundial Testigo de dos guerras que quebraron el orden político, ideológico y económico de Europa, la visión periodística del director de El Liberal sobre la situación internacional en las primeras décadas del siglo XX quedó marcada por la sobriedad y la moderación. Desde ambas premisas se entiende su oposición a los extremismos y su apoyo a la evolución pacífica de la vida política, la única actitud -subrayabaque podía garantizar la implantación de justas leyes # 23 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos sociales, la depuración de las costumbres y el amplio reconocimiento de los derechos de la humanidad.! Desde esa propuesta, no resultó extraño que redactara numerosos análisis acerca de los regímenes y los protagonistas más destacados en el panorama mundial, lo que propiciaría que dirigentes como Mussolini, Kemal Pachá, Lenin, Hitler, Trostky o Roosevelt fueran tratados por su pluma. De todos ellos, y de sus respectivas políticas, ofreció certeros análisis, observaciones que, en última instancia, tendían a subrayar las íntimas contradicciones de un ámbito -el occidental-, al que, por otra parte, se presentaba como paradigma del adelanto y la intelectualidad.! Ahondando en esa idea, resaltó las más graves dificultades del momento, cuestiones como las generadas por los enfrentamientos entre el imperialismo y el marxismo, entre el capitalismo y el proletariado, entre los libres y los esclavos. El detallado seguimiento de esos esquemas desde 1923 alimentó en él la convicción de que no iban a tener una pronta respuesta, sentimiento que quedó confirmado, diecisiete años más tarde, con el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial.! * La situación nacional Hombre reflexivo y dialogante, la primera reacción de José Laguillo hacia los regímenes que se sucedieron en España en las primeras décadas del siglo se apoyaría en la confianza; confianza en sus promotores, sus gestores y sus distintos planteamientos. En esa tesitura se permitió, desde la atalaya que le brindaba la página editorial de El Liberal, animar a unos y otros, aconsejando a Miguel Primo de Rivera que “la dictadura se desenvolviera a plena luz” o exhortando a los artífices de la Segunda República a que “primara [en sus acciones] una mayor justicia”.! A pesar de su talante optimista, la realidad de los hechos le hicieron modificar sus esperanzas de partida en la recuperación del país. Por ello, Laguillo emprendería una enérgica campaña de crítica hacia los gobernantes de uno y otro régimen, responsables, según razonó en sus escritos, de los males reales de España. A saber: el caciquismo, que impedía el establecimiento de una auténtica democracia; la cuestión social, sin resolver por la ausencia de una eficiente legislación obrera; los nacionalismos, que atacaban la estructura administrativa del estado; las deficiencias económicas, causantes de una muy probable “revolución de los pobres”; y la mala política exterior, culpable, entre otros, de los prolongados desastres en Marruecos.! A raíz de la progresiva complicación de la vida pública española, sus editoriales y artículos resolvieron acometer la tarea de la reconstrucción política de la nación. Entre sus consignas se animaba a: la potenciación del civismo y la participación ciudadana; la formación de la conducta de los españoles; la primacía de la justicia, la paz y la hermandad; y, junto a ello, el desprecio por la redacción de normas y leyes que no se apoyaran en los anteriores supuestos.! * La Sevilla anterior a 1929 El interés de José Laguillo en la capital andaluza se incrementó merced a la transformación que ésta sufriera desde que fue designada como sede de la exposición Iberoamericana de 1914. El encuentro -que terminaría celebrándose quince años despuésse convirtió, así, en la excusa idónea para canalizar un serio estudio sobre las condiciones de Sevilla de cara a su asentamiento como población moderna y sede de actividades de carácter internacional.! De ahí que iniciara una serie de escritos referidos a las condiciones de urbanización e higiene que debía poseer la urbe, al objeto de estar preparada para el magno encuentro. Junto a éstos, cobraron especial relieve cuestiones relativas a diversos problemas existentes en el ámbito socio-político; temas como el paro forzoso, la falta de viviendas disponibles para las clases modestas o la deficiente gestión de la burocracia municipal; asuntos que, entre otros, lo animaron, en 1918, a presentar su candidatura como diputado independiente por Sevilla.! 24 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta regocijan, a desvivimos como modestos patronos y titulares del bien público, de la ciudad, del orden, de la justicia, y sobre todo, de los desamparados de la gran familia social!! Y todo ello por nada, con algo de aquel denodado gesto con que el hidalgo prototipo acercóse a las jaulas de las fieras, fuerte por la justicia de su causa, dispuesto a morir y matar.! Es la escena, la simultaneidad, el proteísmo, el entrometimiento en todas partes, la índole de la profesión, lo que por un lado exalta nuestra obra y, por otro, denigra al ejecutor. Son los mil contactos los que labran la incomprensión y la injusticia.! ¡Estos periodistas están en todas partes!, se dice. Y es cierto; ellos están en todas partes para ser intérpretes de la verdad, para ser guardianes, para actuar de fiscal y juez, para servir en fila como soldados y obscuros héroes y luego, en los viejos días, al final de la historia, acabar abrumados por los desengaños, desaparecer…! Y conocemos nuestras fuerzas, medimos nuestro valor. ¿Se quiere mayor prueba de desprendimiento? Tampoco envanécenos la conciencia de la virtud. Si así fuera, la explotaríamos; seríamos prácticos, utilitarios… ¡Y lo que somos... en España!! Bueno. ¡Y qué importa! Cuando en las jornadas fatigosas y tristes, palabras sin amor engendran la envidia o el odio, todavía, nosotros, somos bastante generosos para seguir haciéndonos participes de las penas del desgraciado, y para continuar firmes, machacando en el duro yunque. Nuestra forja es de oro, porque su ley es el perdón, y se flexibiliza hasta el desdén de nosotros mismos.! ¿Y a cuento de qué he enjaretado toda esta quejumbre de nuestro íntimo dolor profesional?! Pues a cuento de que, algunas veces, en un intervalo de lucidez, en un remanso de nuestra inquietud, la herida escuece un poco más, y apartando los ojos de los otros, contemplámonos con lástima y, por muy que ¡al fin hombres!, seamos en rápido balance de corazón deducimos lo que pródigamente dimos y lo que se nos debe en buena ética.! El periodista carece de ese centro de gravedad que se llama egoísmo. Todos los itinerarios de su fuerza nerviosa concluyen en una meta de desinterés. Sólo sabe de miserias, de congojas, de alegrías y ambiciones retumbantes, de caídas y encumbramientos fulmíneos, de grandezas lejanas aunque las toque de cerca… El, en la vorágine de su agitación, se ha inhibido de sí mismo, como un faquir de Occidente que de cuartillas y lápiz hubiese hecho instrumento de renunciación para un nirvana salvador.! Tipsius. El Liberal, Sevilla, 27 de junio de 1924.! 5.- ORIENTACIONES. MÁS ALLÁ DEL PERIODISMO ACTUAL Aquellos que quieran escribir una historia de los tiempos contemporáneos sin tener en cuenta, día por día, el papel de la Prensa correrían el riesgo de no obtener del mundo más que una visión truncada, ilusoria, de la realidad.! Durante cincuenta años, sobre todo, en el extranjero, la Prensa ha seguido paso a paso la curva del progreso, el vuelo de la libertad.! Sus mil voces resonantes, contradictorias a menudo, permiten al pueblo atento saber, compulsar, juzgar; desenvuelven en el ciudadano el espíritu de crítica, y echa los fundamentos de la opinión que, un instante, puede ser eco de vindicadoras justicias.! Al lado de los grandes cotidianos de la capital, más especialmente consagrado a la suprema conducción y á la información de conjunto, la Prensa regional, hasta en los modestos órganos de provincia, es, si así puede decirse, la mensajera y la guardiana de los grandes sueños populares, y la válvula de escape de sentimientos hondamente comprimidos." 31 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos Cada día, hasta en las más lejanas y recónditas aldeas, la hoja periódica lleva el latido de estas batallas diarias de la Prensa, y expresa, reflejándolo sobre los distintos medios locales, el estado de alma político de los ciudadanos.! ¿Qué importa que algunas veces exista en el consejo popular la propensión al hiperbolismo, la exageración sectaria, ese exceso de celo que parece la condición congénita del periodista?! Consejeros libres y desinteresados, inflamados de amor por todas las causas nobles, gallardas, libertadoras, de función de la sociedad, como una fuerza de gravedad moral imponderable, es verdaderamente inmensa y fatal.! Sólo el factor, el alma de esta compleja máquina cuyo pensamiento dirige y cuyo dinamismo gobierna, es el que permanece desvanecido, sin valor profesional, sin estima justa, sin comprensión pública exacta, ignorado y clasificado muy por debajo de su obra.! Por todo esto, y porque la Prensa necesita mayor amplitud, es por lo que la Prensa en masa, sin diferenciación de tonos, tendrá en plazo breve, por lo que toca a España, que llegar a un momento agudo de crisis, que sea una ruptura con el pasado y con los intereses creados del medio, valorizándose para una actuación más libre e independiente, en la que los periodistas gozarán del concepto que les corresponde.! Pero, ante todo, el órgano es el que hay que enaltecer y mejorar, para la humana labor que le está confiada, y que en tiempos próximos ha de tener tan soberana influencia.! Filodemo. El Liberal, Sevilla, 30 de junio de 1924.! 6.- ASPECTOS. EL VALOR LITERARIO DE LOS PERIÓDICOS MUNDIALES Un lector que con el instrumento de varios idiomas pueda leer grandes periódicos extranjeros, aprecia, después de seguirlos durante algún tiempo, que la prensa española es de las mejor hechas y de las más amenas.! Que están bien hechos los periódicos extranjeros que alcanzan la cifra de mayor tiraje del mundo, es indiscutible, pues lo extraño sería que con tan poderosos elementos resultara una obra deficiente; pero, ¡son tan profusosl, ¡son tan enormes!, ¡abruman tanto con sus inacabables páginas y su babilónica publicidad!.! Los grandes diarios americanos y los ingleses, de cuarenta o cincuenta páginas, necesariamente han de carecer de ese sabor que se desprende de los periódicos franceses y españoles, cuyo “esprit” radica en la armónica ponderación de las informaciones y del equilibrio de su sentido literario, condensado en el conjunto de algunas hojas.! Sin duda, por la índole de los textos que prefieren el público inglés y americano, la prosa de aquellas publicaciones, sin dejar de ser correcta, carece de la brillantez de estilo que ofrecen la parisina ó la madrileña.! El diario de Londres, como el de New York o Chicago, dedica columnas y columnas, sabiendo que satisface el gusto de su público, a problemas económicos, al movimiento financiero, al balance mercantil de la actualidad; todo el espacio le parece poco para estas cuestiones vitales de la economía y de la vida práctica de su nación y del mundo, desdeñando las menudencias del suceso, la chismografía y la noticia banal, á las que relega a término secundario.! Son muy caros esos órganos verdaderos de opinión, donde los milímetros se pagan a peso de oro, para perder líneas preciosas en ensayismos filosóficos o en especulaciones abstrusas." 32 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta La atrayente divagación, el ingenio del escritor imaginativo, toda la producción amenamente literaria, queda para los números dominicales, para los suplementos, que vienen a ser al lector como un respiro en la febril y árida tarea de la semana.! Así, la Prensa alemana, la yanqui, la inglesa; así la prosa amazacotada de esas “Gacetas” de Colonia o de Berlín, o la copiosa en cifras y datos comerciales de Boston, Filadelfia, y Liverpool. Muy especializadas, muy doctas en materia económica; pero muy poco sacudidas de inquietud idealista, sin fulgor de imaginación: huérfanas de ese lustre de la fantasía rosada y cálida que fluye por las páginas francesas y españolas y que enciende el interés de los lectores.! Este valor literario de los órganos periodísticos españoles no es un mérito; es una consecuencia de la modalidad meridional y de la índole mental de nuestro público necesitado de más brillantes simbolismos para su obra de asimilación y de delectación. Mas es un signo que precisa registrar.! Tipsius. El Liberal, Sevilla, 14 de enero de 1924.! 33 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta 34 SECCIÓN II: EL PANORAMA MUNDIAL 1.- LA GUERRA ACTUAL Nunca pudimos creer que la gran república norteamericana se lanzara a las aventuras bélicas. No lo creímos y nuestro error es hoy también nuestro castigo. Jamás pudimos pensar que a la perla de las Antillas le saliese un paladín tan arrogante que, lanza en ristre, se aprestase a desfacer los agravios hechos a sus damas.! Tan claro como han sido sus manejos en favor del filibusterismo cubano, tan transparente como han sido las ambiciones que abriga y el móvil que los inducía, todavía, hasta hace muy poco, no entró en el cálculo de nuestros políticos, ni en el de la opinión general del país, que a veces vislumbra por misteriosa intuición la verdad de las cosas, el desenlace que al final ha tenido. Así, por todas partes, la voz pública, y con la voz pública los gobernantes, no supieron ver en las ingerencias yanquis los síntomas precursores de un cambio de política que anunciaban el tenebroso y premeditado plan de echar sus garras sobre la isla de Cuba y convertir de esta manera el golfo de México en un mediterráneo americano.! Ricardo Mirat. El Porvenir, Sevilla, 17 de mayo de 1898.! 2.- DISQUISICIONES DE ACTUALIDAD. UNA PEQUEÑA DISECCIÓN DE LA GERMANOFILIA. IMPERIALISMO ECONÓMICO Así como en el orden político el imperialismo es el “alma mater” de Alemania, en el orden económico lo es el capitalismo, forma imperialista del trabajo.! El desarrollo del capitalismo en Alemania corresponde de al movimiento histórico y al apogeo político que determinaron los triunfos de los Hohenzollem sobre Slewig-Holstein, Austria y Francia, y su inmediata preponderancia en Europa..! La gran expansión comercial germana, su desbordamiento, mejor dicho, por todos los continentes, no se puede comparar con ninguno otro, el de Inglaterra inclusive, en cuanto aquél se significa como un maravilloso fenómeno de difusión, rapidez y apoderamiento de mercados, jamás visto hasta entonces. Responde el fenómeno a la intensa revolución interior que se opera en Alemania y que transforma la propiedad semifeudal, las organizaciones corporativas de las ciudades, las industrias de los labriegos, la estructura entera de la vida del trabajo. Todo cambia con la reconstrucción del gran edificio confederal, cuya cúspide eran los Hohenzollem, y los emperadores los magnos arquitectos de la obra.! Pero la transformación ha producido también la revolución de los valores sociales, el cambio de su eje económico, una distinta polarización de las orientaciones de la economía que, como era natural, hubo de alimentarla y encauzarla. Prusia arbitra los destinos de la confederación. Nació el asalariado, el despotismo industrial, el período de las manufacturas; fue un momento de concentración, de condensación de energías, de ensorbecimiento patrio. El empuje no se podía contener, y siguió adelante. Con el progreso de la producción capitalista y el desarrollo de los poderes colectivos del trabajo, se inaugura una nueva fórmula de explotación, y el proletariado recibe el yugo de otra más moderna esclavitud.! José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos Es un progreso mecánico que agosta de raíz los antiguos géneros de la riqueza rural, y de las diminutas industrias domésticas, mientras el capital se acumula en pocas manos y el Estado absorbe la savia entera del pueblo y centraliza el patriotismo, elevándolo a la categoría de dominador y tirano.! Y en pleno período de esta exuberancia nacional, llega la hora de las anexiones violentas, la hora en que Prusia necesita colonias y decide disputar a otros pueblos los mercados, conquistarlos con sus manufacturas. Es preciso eliminar, sustituir á los rivales, y para ello no perdona medio, reflexión, perseverancia. La industria y el comercio se militarizan; la masa proletaria se mueve como un cuerpo de ejército; la disciplina invade y transforma el taller, las fábricas... Y así como la “Kultur” proclama su íntima solidaridad con el militarismo, la vida industrial se trueca en militarismo industrial. Es el instante del imperialismo nivelador, autocrático y burocrático, dueño y señor de Alemania, en la que desaparecen las voluntades y los individuos se borran ante la gigantesca moral del imperio, mezcla de orgullo y de ambición; ante la voluntad única, que sueña en los delirios de la fuerza para amarrar á su carro los destinos del mundo.! En poco tiempo todo se apresta para la guerra mercantil. La navegación, el régimen colonial, los monopolios y privilegios comerciales, la unificación de la Hacienda pública, la militarización capitalista, la administración.! Lo colosal ha entrado en el sentido de las dimensiones alemanas. Todo se ve desmesurado, extraordinario, gigantesco... Lo que se admira es lo que aplasta, lo que provoca ideas de dominio y de poder. Nada detiene este impulso conquistador y avasallador. Después de las guerras de los ducados, de Sadowa y de Setán, y culminando Bismark en medio de tal sueño de grandeza, Alemania comienza a operar la maquiavélica transplantación extracontinental, su desdoblamiento hacia África, en donde crea vastos establecimientos y colonias. Al mismo tiempo, la industria desborda por el planeta, irradiando en una magnífica competencia, en la que no se sabe que admirar más, si la rapidez en la elaboración y circulación de artículos y productos, o la baratura de los mismos, que por esto no tardan en crear y acaparar nuevos mercados. De día en día se hace indiscutible el predominio del “made in Germany”. Puede decirse que la política exterior de Alemania es un cálculo comercial y su diplomacia una vanguardia mercantil. El propio kaiser dijo en cierta ocasión que él era el primer comisionista del Imperio. Y en efecto sus actos le confirman. El viaje de Guillermo II a Tierra Santa fue la base de la gran expansión alemana en Anatolia y el arranque para sustituir en dichos territorios a la influencia francesa.! La guerra actual es el corolario de la actividad colectiva de Alemania, de la transformación en gran escala de los medios de producción social, que centralizando los resortes materiales del trabajo, necesita el auxilio eficaz de una política de intervención y de expansión, para alcanzar los objetivos de dominio que persigue Prusia.! Se dice que Alemania busca en esta obra imponer su cultura al mundo. Nada más lejos de la verdad. En la expansión germana sólo “hay un apetito de conquista, un cálculo y un interés de exclusivo provecho nacional. Y en lo que se refiere al régimen de sus colonias, nada hay parecido al “sefl-govemment” de Austria, Nueva Zelanda, el Cabo y Canadá, admirablemente establecido por Inglaterra.! Imperialismo, explotación militarizada es lo que arroja el esfuerzo exterior alemán. Es Cartago que resucita y el genio pánico que se quiere apoderar del mundo. Por eso la presente lucha es de intereses, y la victoria sólo debe alcanzarla el que mire más alto hacia el ideal, el que más hondo sienta la justicia humana y los destinos, no de su patria, sino de todas las patrias.! Laguillo. El Liberal, Sevilla, 25 de junio de 1916.! 3.- COMENTARIOS DEL DÍA. ¡LA PAZ! Una noticia estupenda, deseada por el mundo entero, implorada por veinte millones de madres, llegó anoche inesperadamente por el telégrafo, produciéndonos regocijo indescriptible. Nunca los hilos del telégrafo transmitieron una nueva mejor recibida. No es más que el albor de la paz, la primera tentativa hacia ella, y su anuncio sólo levanta el corazón de esperanza, afanoso de " 36 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta que termine esta tragedia que dura ya treinta meses, y cuyos episodios catastróficos, su horror apocalíptico, jamás lo vio esta tierra de dolor.! La paz! ¡Hermosa palabra que nunca debieran olvidar los hombres, y que si alguna vez la olvidaron fue para que se comprendiera mejor su inmenso valor!! Pero, por fin, oficialmente se habla de paz.! Sin duda el nuevo emperador de Austria ha querido inaugurar su reinado con un acto trascendental, digno de un monarca a lo Marco Aurelio.! Simultáneamente, el emperador Carlos y el kaiser Guillermo han dirigido a sus ejércitos una briosa alocución, en la que dicen que, conscientes de su inmensa responsabilidad ante la Historia y la Humanidad, habían propuesto a las potencias aliadas entrar en negociaciones para gestionar una paz honrosa.! Tarde han visto la responsabilidad y los estragos que causa el azote de la guerra. Pero no importa. No importa que uno y otro Kaiser germánico, el de Viena y el de Berlín, se atribuyan el triunfo de sus armas, diciendo que ya no cabe duda de que la victoria definitiva será suya. Lo esencial es que se abatan las armas, que el furor cese, que los pueblos respiren tranquilos, en la certidumbre de una concordia internacional que permita el culto del trabajo y en la seguridad de que el aire, el mar, los caminos de la tierra, no han de ser testigos de fratricidas luchas, en las que traicioneramente la muerte acecha, sembrando desolación.! Hagamos votos fervientes, como humanos dignos de serios, para que las gestiones no fracasen, para que la aurora de la paz irradie pronto en el mundo. Los pueblos la quieren, las naciones la reclaman. Ya no se puede más. Es mucho horror, mucha ruina la que cubre a Europa.! Y que esta gran guerra, esta hecatombe, de la que han sido cómplices la civilización y la ciencia, sea la última, el último estertor de un atavismo de barbarie y de vesania ancestrales.! Y ya que la pérdida de cuatro millones de seres, hundidos en la tragedia, es irreparable, reparemos a esa Bélgica mártir, a esos departamentos franceses devastados, a esa Polonia, esa Servia y esa Galitziu, raídas por el cañón y por las oleadas invasoras de ambos adversarios, impelidos por furibundo odio; pongámonos todos los pueblos a la labor de impedir de nuevo otra guerra como ésta, vergüenza de la Humanidad, y hagamos esta obra santa, reconstituyendo el derecho de gente, fundamentando otro derecho internacional más lógico y cristiano, más saturado del efluvio de amor de aquel que sucumbió en la Cruz.! Hoy no puede haber otro comentario que éste. El de la paz, cuyo tenue hálito parece que comienza á soplar sobre el mundo.! Justo Aramis. El Liberal, Sevilla, 14 de diciembre de 1916.! 4.- DEL CONFLICTO. ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA PAZ Las últimas palabras del kaiser con motivo de la paz de Ukrania son significativas y sobre significativas un tanto desconsoladoras. Por ellas vemos que no se busca con la paz el bien del mundo, lo que al mundo en general convenga, sino lo que tienda al bien del Imperio germánico y a su provecho exclusivo redunde.! El emperador Guillermo ha dicho: “Queremos vivir en paz con los pueblos vecinos; pero antes ha de reconocerse la victoria de las águilas alemanas. Nuestras tropas la seguirán obteniendo bajo el mando de nuestro gran Hindenburg, y entonces vendrá la paz, una paz como es necesario para un futuro poderoso del imperio alemán y que influirá en el curso de la Historia del mundo”.! ¿El futuro poderoso del Imperio alemán? ¿Se quiere una confesión más paladina de que Alemania cumple una vocación de imperialismo y que contra las razones universales, conjuntas " 37 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos de la humanidad civilizada, sólo aspira a germanizar, a distender, sin freno, su germanización fuera de sus fronteras, a conseguir un predominio y poderío aun a costa del equilibrio y los derechos de los otros pueblos?! ………………………………….! La paz futura ha de tener otra sustantivación más moral, más lógica, más en armonía con el espíritu universal de nuestro globo; ha de cimentarse en otros principios que no son fuerza y el empuje de millones de bayonetas; ha de fundamentarse sobre el asenso del mundo entero.! Si la paz se hace para un “futuro poderoso” de Alemania, no podrá ser duradera; de ella misma surgirá a los pocos años una nueva y tal vez más terrible conflagración. No sería tal paz, sino un hipócrita armisticio, una imposición del fuerte sobre el débil, un respiro para recobrar fuerzas y volver después a la tragedia.! En esta contienda, en la que entran la mayor parte de los pueblos contra los dos pueblos de raza germánica y Bulgaria y Turquía, ¿cómo se había de aceptar una paz tendente al provecho exclusivo de Alemania?! Querer esto es imposibilitar la paz o pretender imponerla con un gesto autoritario, que implicaría el odio eterno, la inquietud perenne, el estado latente de guerra y exterminio con la Humanidad, el Imperialismo como inspiración y límite del progreso, la civilización de confraternidad y de justicia igualitaria cortada en seco por un sable flamígero, siempre suspendido en lo alto sobre los que osasen discutir el genio germano y más allá de germanía avisoraran otros ideales más universalizados.! ………………………………….! La paz es precisa, ya no debe tardar; pero la paz no debe servir a la conveniencia inglesa, alemana, francesa, o como se llame, sino a la conveniencia de los Derechos de la Humanidad, a los fines del progreso, al bien de los pueblos todos, sin deslindes étnicos o políticos, puesto que después de esta guerra sin ejemplo se prepara otra guerra social, y ni tronos, ni dinastías históricas, ni imperialismos, contendrán la ola arrolladora como podrá contenerla o suavizar la democracia gobernando los destinos del mundo y sabiendo imponer con justicia los principios de sabias leyes sociales, y la armonización equitativa entre los conflictos del capital y el trabajo, y entre los privilegios de clases y las reivindicaciones de las muchedumbres.! Unicamente así la paz será una verdadera paz con sentido ético y con finalidad positiva. lmpuesta, mantenida con los cañones, discutida, odiada, amenazando romperse siempre, resultará un contrasentido, el paréntesis para una conflagración si cabe mayor que la actual.! Una paz lógica, ¿quién lo duda?, sería la que no tratara de establecer el poderío de determinada nación. La que aceptasen las naciones todas, admitiendo el desarme común y el pacifismo sincero, anhelo legítimo de los hombres.! J. Laguillo. El Liberal, Sevilla, 15 de febrero de 1918.! 5.- ANTE LA GRAN TRANSFORMACIÓN. LO QUE TRIUNFA Ha bastado que el espíritu de Norte América, más que su ejército, se infiltrara en Europa, removiendo las bases de su política, de su diplomacia y de su constitución, para que todo el orden tradicional y arcaico viniera por tierra, ocasionando la más formidable sacudida que hasta aquí habían registrado los fastos de la Historia.! No es el triunfo de América, como muchos creen; no tiene este triunfo la psicología moral de éste o el otro grupo de pueblos, aunque el impulso y la encarnación sean yanquis. El triunfo es de la idea, y la idea no tiene naturaleza; es cosmopolita, es un samán de aspiración universal, es " 38 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta una forma del progreso que para cristalizar se sirvió del instrumento más útil y apto. Este instrumento ha sido Norte América, que mejor que otro pueblo podía actuar en el plano de la vida moderna y, contra los Estados tradicionales de tipo histórico, operar la transformarción de valores, a la vez que la transferencia de poderes del privilegio y las clases patricias, a la conciencia del pueblo, con capacidad suficiente ya para entrar en el ejercicio de un derecho público novísimo.! Con recursos poderosos como ningún otro estado del planeta, sin atavismo gubernamental, sin prejuicios de un pasado que hasta por la gloria y el esplendor puede constituir una carga onerosa, Norte América debía ser el brazo juvenil que se alargara sobre el viejo mundo para que éste realizase en la práctica lo que su espíritu ya le había enseñado en teoría y cuyos ideales, hasta estos tiempos, se estrellaron en las formidables organizaciones clásicas de las naciones consagradas por un férreo teocratismo político.! No es admirable que sin grandes batallas, sólo por el influjo democrático de un gran pueblo, Europa entera se estremezca y las instituciones que parecían más solidas y firmes se derrumben con estrépito, elevando a las esferas del poder principios que hace poco eran proscritos como subversivos?! Las heterogéneas aglomeraciones étnicas de la doble monarquía pugnando con el espíritu teutón, que era el peor aglutinante, comienzan á disgregar en espasmos revolucionarios que tienen por escena Bohemia, Hungría, Moravia y Croacia. Hasta en la misma Austria, en el baluarte del fanatismo monárquico, la imperial Viena, según los últimos despachos, ha sido proclamada la República.! Parece todo esto un sueño. Cada día de la sucesión de los acontecimientos magnos es de tal vertiginosidad, que llenos de asombro preguntámonos qué nueva sorpresa nos traerá el día siguiente y qué inesperada forma de la evolución universal habrá de revelamos el telégrafo.! Los hombres que están a la cabeza del Gobierno español se dan cabal cuenta de la transformación de la época y, en consecuencia, se preparan para los sucesos futuros, o estiman que es del caso otra nueva posición de neutralidad ante el porvenir, por juzgar que pueda sustraerse nuestra patria a los cambios del mundo?! J. Laguillo. El Liberal, Sevilla, 2 de noviembre de 1918.! 6.- LA TRANSFORMACIÓN ECONÓMICA Que la transformación económica es la base de toda evolución social modema, nadie lo pone hoy en duda, penetrado del enorme desarrollo que ha tomado la riqueza pública y el inmenso abismo que media entre el esfuerzo de las dos clases que forman la sociedad: los que tienen y los que no tienen, los poseedores y los que nada poseen, los que aprovechan la producción y los que son factores de ella. De un lado, la indolencia, la inactividad “bien” el capital inerte o el capital activo ágil emprendedor y explotador; del otro lado, la continuada fuerza impulsora, anónima y humilde hasta aquí, apta para la utilización inteligente de todos los medios de prosperidad y trabajo, y cuyo rendimiento y beneficio, fuera del margen del jornal y el salario, integran en bloque las ganancias de la empresa o del capitalista.! Debido a que en la constitución de todas las democracias, antiguas y modernas, fue la explotación el nervio de la organización social, aun cuando grandes conquistas políticas elevaron a la esfera del derecho los axiomas de libertad, ocurre en estas horas de crisis para el mundo que casi ningún país de los civilizados escapa a la conmoción obrera ni se sustrae a los pavorosos problemas del trabajo.! Porque mientras aumenta el dominio del hombre sobre la naturaleza y se acrecienta por el día el esfuerzo de la productividad y, por tanto, el índice de la riqueza y el adelanto y el perfeccionamiento industrial llegan a un grado extraordinario, los salarios no aumentan en proporción ni mucho menos para subvenir a las necesidades perentorias del proletariado, cuando " 39 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos en buena lógica, que aquí sería justicia, lo que corresponde al factor del trabajo es una verdadera participación en los beneficios que le incorporarse en derecho al capital.! La falta de una legislación obrera que deja en libertad a la arbitraria ley de la oferta y la demanda para que regule los mercados es la que produce el actual orden de cosas en cuanto justifica un régimen social en, donde correlativo a libertades ciudadanas y teorías rimbombantes de senda democracia, subsisten abyecciones denigrantes y en realidad una verdadera esclavitud.! Qué mejoramiento de las clases inferiores se puede esperar de este régimen que crea el actual sistema económico, ni qué depuración de las costumbres populares puede resultar en la práctica, cuando la oscilación de los salarios corresponde al aumento de las necesidades y cada adelanto de los tiempos coloca en más pronunciado contraste y desnivel la penuria moral y material de los de abajo?! En las épocas de esclavitud había un sentido más humanitario, más compasión para el obrero que en estos tiempos corren de ficción pérfida en que es libre la contratación del trabajo y dueño de si mismo el que lo ejecuta.! ¡Pero dueño de sí! Este es el error. La realidad demuestra que el trabajo se desarrolla en un régimen industrial imperialista, mucho más vacío de sentimiento que el de las otras edades en que la correa doblegaba las generaciones bajo el yugo inflexible de un privilegio erigido en amo y señor dela producción y de la máquina, del hombre y de su músculo.! Durante el siglo que se ha distinguido por los más estupendos adelantos científicos é industriales, cuando una intelectualidad humanitaria ha despejado horizontes antes obscurecidos, era cuando tenía que surgir la ruptura, y con la ruptura la descomposición de todo el mecanismo económico, que por otra parte las más altas oligarquías de Europa contribuyeron a acabar de hundir con la hecatombe preparada por ellos de la gran conflagración.! Ya hoy nada es la igualdad política con desigualdad económica. Los que tienen trabajan por una reacción hacia la Edad Media: pero los que no tienen, que son la vitalidad y el número en el mundo, se ríen en las libertades políticas como éstas no vengan integradas de una justicia social, de un justo repartimiento de trabajo y de la remuneración equitativa del trabajo, de una participación lógica en la labor de la sociedad, para que no ocurra que el ocioso que nada produce sea el que goce y mande y el que trabaja y da origen a la riqueza sufra privación, ignorancia y penalidades sin cuento.! Por eso los obreros vuelven la espalda al liberalismo doctrinario que apenas si acierta a salir de sus viejas formas tan enamoradas del capitalismo y del patriciado.! Laguillo. El Liberal, Sevilla, 3 de agosto de 1919.! 7.- LA REVOLUCIÓN EN RUSIA. EL OCASO DE UN REGIMEN Malos días para el régimen sovietista de Rusia. De Norte a Sur la revolución deshace lo que la revolución hizo. Es el pueblo hambriento pero ávido también de libertad, el que se lanza a la rebeldía. La Ukrania, poco afecta al bolcheviquismo, y sujeta a última hora por lazos férreos al yugo del dictador. Lenin levántase en masa desde Odessa y las tierras de Crimea hasta las mismas fronteras de la Rusia comunista, de la Moscovia que sojuzgan los seides de Trostky.! En Cronstadt es donde surgió el movimiento emancipador. Y los marinos rusos, abiertos por su espíritu mejor que el soldado de tierra y que el labriego a la comprensión de ideas de libertad, fueron los que volvieron por los fueros desconocidos del hombre, demandando la instauración de un régimen social de verdadera democracia, en donde el pueblo y participe, como en derecho le corresponde, del Gobierno del Estado.! Por el hambre, como en casi todas las revoluciones, Rusia entrará en una nueva forma de su tremendo período convulsionario. Ya no son mencheviques que aspiran al Poder, ni los zaristas que maniobran para restaurar el régimen derrocado del “Padrecito”, los que trastoman el " 40 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta serán posibles esos escorzos virginales, que dibújanse en el pensamiento noble de los pacifistas. Aspiración benemérita, pero que se asfixia en un deletéreo medio impregnado de rencores.! Para hacer del mundo un bello lugar -en lo relativo que sea factiblees necesario abandonar los pantanos materialistas. Y que los hombres, hoy apiñados en masas ciegas, tengan en el gran cuadro de la historia el libre juego de movimientos que puedan enriquecerles en espíritu y capacitarles para lanzar esas misteriosas, invisibles, que les anudarían a la divina red, de la que inútilmente tratan de emanciparse.! ¡Se llama emancipación a lo que es esclavitud!! Milenio. El Liberal, Sevilla, 21 de octubre de 1932.! 15.- DEL MOMENTO. LA GUERRA, LA PUSILANIMIDAD Y EL PESIMISMO La idea que en una nueva guerra España no pueda, o no quiera, permanecer neutral, y que de cualquier modo nos veremos envueltos en el conflicto pavoroso, ha cundido en tal forma en la opinión corriente, que ya son muchos los que plañen por las Baleares y las Canarias, dando poco menos por hecho que a las primeras de cambio se nos arrebatarían ambos florones patrios, sin otro recurso que el de lamentar lo inevitable.! Se recuerda la violación de fronteras, en 1914, del Luxemburgo y Bélgica y, como entonces, piénsase que la neutralidad de España -de permanecer neutralsería arrollada en beneficio del más madrugador de los beligerantes, con lo que quedaríamos más rezagado en la cola del mundo, aparte de los prejuicios que en proporción alícuota nos correspondiera en la universal hecatombe.! Conviene no ser tan pesimista ni generalizar con aproximaciones que engañan, pues la Historia no se repite en la medida que pretende la vulgar critica de café o el alarrnismo timorato de los pacifistas de oficio.! Cierto que nuestro imperativo geográfico crea el peligro, como es un hecho triste que a pesar del amplio litoral español y de la magnífica posición de España, en el cruce de los grandes derroteros, ésta no sea potencia marítima, como lo debía ser, además, por su noble abolengo hispánida de descubridora y colonizadora de pueblos; pero acaso esa misma situación especial de la península ibérica sea la que favorézcanos con circunstancias semejantes a las de Suiza, en el centro de Europa.! Lo mismo que ese ápice difícil, en lo terrestre, de Suiza, determinó su gran fuerza y robusteció su histórica actitud de neutralidad, de igual manera, en lo marítimo, la magnitud del riesgo topográfico, acaso sea el origen de nuestra mejor defensa, desde luego, claro es, descontando el tacto de una política de cautela y previsión.! Dimana el actual temor de los que creen que los acontecimientos serán superiores a la previsión y al tacto de la política internacional que desarrollemos, y que la índole de la contienda, cuyo foco o núcleo principal radicaría en el Mediterráneo, es lo que habría de engolfarnos en el torbellino, más que la insensatez gubernamental.! No vemos la razón de que desatada una nueva guerra con todos los males que trae consigo, y aun agravada por los mortíferos progresos de la ciencia, fueran a conculcarse aquellas normas que de 1914 a 1919 todavía se respetaron y que permitieron a España una difícil, pero posible, situación, casi única entre las demás naciones.! Que éstas ahora hayan de agruparse en distinta forma que entonces, nada tiene que ver, a nuestro juicio, para que la neutralidad de España sea imposible, y para que, contra la voluntad unánime del Estado y de la Nación, fatalmente, cayésemos en el vértigo de la contienda.! 47 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos Ahora, si no se trata de una guerra viejo estilo (aunque sería modernísima en su refinamiento químico), sino de una liquidación del Occidente y de la civilización occidental, y de un hundimiento caótico y apocalíptico, precursor de una regresión hacia la barbarie ancestral ó medioeval, entonces correríamos la suerte de los otros pueblos, cuyos destinos estaban escritos en esta devastadora transformación.! Mas pensar en esto equivale a afiliarse, antipatrióticamente, en el pesimismo y desconocer que con todos los horrores de una funesta conflagración, aún pudiéramos agravarla, por nuestra parte, olvidando que la formidable solidez de nuestra posición y el mejor baluarte de nuestra defensa radican, precisamente, en la debilidad de España y en la conciencia que, para su propia seguridad, debe tener de que lo que le conviene es mantenerse en equilibrio, mediante el tacto de una política sincera y francamente española.! De lo imprevisto, de una hecatómbica tempestad, desencadenada sobre Europa, de eso no hablemos.! Milenio. El Liberal, Sevilla, 4 de noviembre de 1932.! 16.- PLUMADAS CORTAS. EL TRIUNFO DE NOE La tremenda batalla se dio ayer en los Estados Unidos. Batalla comicial. Batalla civil. Demócratas, contra republicanos. Secos, contra húmedos. La tradición, contra las reformas. El exclusivismo del tío Sam, contra la extranjería. Los manes de Monroe y Wilson flotaron ayer sobre los yanquis colegios electorales, inspirando los sufragios. ¡Hurrah por Roosevelt! ¡Condolencias para el prohibicionismo! Y también para la gran caballería de los “gangsters” de los contrabandistas; para todo el clandestinaje ominoso que había hecho de Yanquilandia el paraíso soñado de los filibusteros.! Instaurar la política húmeda equivale a una revolución. Una revolución de enderezamiento moral, de rectificación pública. De retomo al buen camino “frankliniano”. El cambio se habrá de notar pronto en lo Estados Unidos, porque la prohibición, verdaderamente, había mixtificado el país. Lo había torcido en su rumbo. Y, a la postre, por empinar un poco el codo, por endosarse la pudibunda vesta seca.! El triunfo electoral de Roosevelt vuelve por los fueros del “whisky” y del “gin”. La tradición báquica se deslizará por los viejos rieles. Tomarse un “bock” de cerveza no será ya un delito. Y se acabarán los alijos peligrosos. Las audaces flotas de bucaneros, la industrialización ilegal que corrompía la vida pública y que conspiraba contra la salud del ciudadano. Magnífica mutación operada en virtud del sufragio que sabe recoger todos los latidos y que ahora el pueblo yanqui ha sabido encauzar, poniendo las cosas en su justo nivel.! Beberse una copa? ¿Por qué no? Quede para los aficionados. ¿Abstención? Quede para los adversarios del mosto. Lo malo era la intransigencia fundida en la ley, el rígido puritanismo, tirano y señor de gustos y preferencias.! La virtud no se capitaliza sólo en los abstractos y puros conceptos de la ley. Hay que buscarla en los fundamentos vitales. Y desde Noé, la uva hubo de triunfar sobre todos los pueblos. Y triunfó porque, ¿sin una copa, algún día, la vida qué vale? Secos, húmedos! Palabras, no más, sin sentido. ¡La cepa sí que tiene su elocuente lenguaje! Y ayer habló fuerte en Yanquilandia desde California a New York.! Cástor. El Liberal, Sevilla, 10 de noviembre de 1932.! 17.- PLUMADAS CORTAS. HITLER En el país de “Alemania sobre todo”, Hitler sobre todo. Hitler siempre, como lo fue Bismark. Como creyó serlo Guillerme II. Cinco, diez, veinte años… Hasta que... Pero la apoteosis " 48 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta del hombre es indispensable. Con la prosperidad, el caudillo; con la desgracia, el caudillo. “¡Uber alles!” el triunfador.! Hitler es el esteta “soi dissant” del triunfo. Menos sutil que Mussolini, menos genial; pero tan voluntarioso como él, tan penetrado de la fuerza de su destino. Procede, perora, dogmatiza a la usanza antigua. Cree que un designio fatal cúmplese en su persona. Y a la manera de los grandes profetas, conductores e iluminadores de muchedumbres, piensa que una magna obra le está señalada. Y en ella, nada le detiene. Los obstáculos son una incitación, y acometerlos, una placentera virtud.! Se observará que estos “condottieri”, mezcla de videntes y de ignaros, incurren en tremendas contradicciones a cada paso. Prueba, las palabras que ante veinte mil personas acaba Hitler de pronunciar en Berlín. “Todo lo grande -dijoha de salir de la grandeza individual”.! ¿Y las multitudes ciegas que le aclaman y le siguen? ¿Y las legiones nazistas, tan fanatizadas como los camisas negras del Duce? ¿Dónde está su individualismo? ¿Dónde la noble energía que repugna la sumisión del rebaño?! Es difícil de conciliar la sentenciosa frase del Canciller, enjundia de todo un programa de gobierno, con la substancia colectivista, que funde a esos legionarios del fascio germánico.! Y lo raro es que los fascistas de todos los colores que han declarado guerra a muerte al espíritu de Marx y a las doctrinas colectivistas, conquistadoras hoy de las grandes masas, sean, precisamente, las que se apoyan en otra especie de colectivismo, tan fanático y tan intransigente e impetuoso como el otro.! ¿De qué modo se las arreglarán tales capitales de pueblos para salvar lo individual y, aherrojando al individuo, conducirlo victorioso a la tierra prometida de la liberación? Misterio que el Duce y su sosías alemán todavía no han despejado.! Cástor. El Liberal, Sevilla, 15 de febrero de 1933. 49 SECCIÓN III: LA SITUACIÓN NACIONAL 1.- POLÍTICA DE RECONSTRUCCIÓN. UNA EXCITACIÓN A LA CIUDADANÍA Ya sabemos que el Censo es el principal aliado del profesionalismo político: hecho a su semejanza, obra de sus actos, mixtificación adecuada para sus fines, no responde, ni puede responder, a un sincero y leal movimiento de opinión que, arrollador, quisiera borrar de un golpe las suplantaciones de ese simulacro de sufragio que se llama lucha electoral, y de la cual no salen los electos por volición íntima de la conciencia pública, sino los previamente amañados, confeccionados y pergeñados en las cocinas electoreras de Comités de partido, por obra y gracia de una voluntad y de una conveniencia no general, sino eminentemente particularista e interesada.! Pero el Censo es una labor que no se improvisa. Con el que tenemos hay que conformarse por fuerza y esta determinante imperiosa es la que oblíganos a dar la voz de alerta al Cuerpo electoral de Sevilla, para que en lo posible, con su actuación, con el ejercicio de sus derechos, restrinja en alguna parte el abrumador monopolio de los mangoneadores de este negocio de los comicios, en el que hay tantos practicones y malabaristas hábiles para tergiversar la verdad y cuyos factores son en la república cívica los jurados enemigos del pueblo.! ………………………………….! El Cuerpo electoral, ya que los síntomas parecen indicar, aunque sea muy en principio, el arranque favorable de una regeneración de las costumbres públicas, debe salir de su marasmo, debe introinspeccionarse y comprender que de él, en mucha parte, dimanan los males que sufrimos. Una actuación más viril y ostensible le corresponde. Con la abstención incurre en más connivencia limítrofe a la complicidad. Hurtar el voto es declinarlo tácitamente en favor del enemigo. Recluirse en un apartamiento de asco o de desdén, es una forma de egoísmo que hace el juego a los que vinculan en ellos las investiduras.! El ideal de los legítimos anhelos del pueblo es que las investiduras no se vinculen, que no se atrofien en unos mismos señores, que no se profesionalicen en un mecanismo rutinario, falto de aireación popular, del contacto exterior al ambiente enrarecido de los partidos. La confianza, el compromiso, el espíritu que informa la virtud del mandato concedido por el elector al ejercitar su derecho de sufragio, debe depositarse en los mejores y más capaces, hoy en unos, mañana en otros, girando siempre en torno de la ciudadanía, proyectando una rotación lógica discreta, haciendo pasar la responsabilidad y la iniciativa de mano en mano, para que los acaparamientos de influencia y poderes no se erijan en privilegio o tiranía.! Lo que ahora ocurre, el modo cómo se acoplan candidatos a distritos y representaciones que no lo son en realidad, es antidemocrático. Cierto que la ignorancia lo subvierte todo y que el inejercicio de los derechos civiles genera la oligarquía y su inmediata consecuencia, que es la ficción de unas delegaciones que no representan al pueblo, sino a su contrafigura, a los gremios y clientelas políticas, a los que en nombre y a título de un vacuo ideal inconsistente, se creen legítimos mandantes de la conciencia y de la opinión pública; pero esto, en cierto modo, con un más alto espíritu de equidad, podría ser compatible si se atendiera con más tino a la elección de las personas, a sus méritos, a sus servicios no políticos, sino sociales, a la reputación que cada uno fundadamente hubiese adquirido. Pero ya vemos que no es así. En las mesnadas y organizaciones políticas que se agrupan por un ideal de poder, no por un ideal de doctrina, las " Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta investiduras son premios, a lo mejor, de bajos servicios hechos a la causa del partido, aunque la patria o la ciudad, jamás en ningún momento, haya obtenido de los tales mandatarios de oficio la menor prueba de abnegación, de desinterés en pro de la colectividad. Ese patrimonio que se vincula hoy en unas cuantas personalidades, por arte de ellas mismas que disponen de la máquina para hacer democracia a su modo, debe transferirse, por un imperio de la ley popular, a otros hombres más capacitados, por la virtualidad de un más puro y verdadero “referéndum” de la voluntad pública.! Para ello, como digo, el Censo es preciso que se electrice, que se haga flexible y apto al fin de despertar una ciudadanía dormida que hoy abandona sus derechos en beneficio de unos cuantos que se representan a sí mismos, a su grupo, a su familia política; pero no a la gran familia de la ciudad, al conjunto de la colectiva aspiración.! J. Laguillo. El Liberal, Sevilla, 5 de enero de 1918.! 2.- LA POLÍTICA DE PORVENIR. LA DECADENCIA PARTIDARIA Podrá cambiar el viejo sistema político y podrán ser o no ser las nuevas cortes constituyentes; pero es indudable que lo que hay que reformar más que la Constitución son los procedimientos, la conducta de los hombres, las rutinas perniciosas. Con esto nos daríamos por satisfechos. ¿Cómo se realizaría esto? ¿Cómo los hombres que vengan confundidos con los restos del naufragio político harán el milagro de la labor que esperaba el país?! A los pesimistas, que especialmente pertenecen a los fosilizados grupos, y que llevan la marca del egoísmo gremial y los estigmas parasitarios de las oligarquías, se les antoja que no habrá milagro, que no hay tal labor y que todo el ruido de Junio se reduce a un estrépito de Prensa y forcejeo de gente que empuja.! Los políticos de oficio agrúpanse porque se sienten caer, abren, a todo caño el grifo de la elocuencia, porque quieren aturdimos a fuerza de retórica y hacernos olvidar otras voces que sordamente trepidan en el ambiente evocando un germinal de justicia. Sienten perder el terreno; vense ya sustituidos, suplantados, arrinconados, y apelan a todos los resortes, defendiendo la antigua hegemonía de que tanto disfrutaron y abusaron.! La vida pública va a cambiar; se van a sanear, quieran o no, los estrechos moldes de la administración, de los Municipios, de la legislación... Que las Cortes no sean abortos deformes de liviandades o torpezas caciquiles; que los Gobiernos respondan circunstancialmente áaconcentraciones parlamentarias lógicas, y orientadas a un objetivo reflejo de las ansias de la opinión pública: que los Municipios, las Haciendas urbanas, las Administraciones locales, descentradas, económicamente autónomas, adquieran personalidad, vigor propio; que tenga la ciudad voz e imperio sobre sí misma, no dependiendo, para los menesteres minúsculos de su régimen interno, de complicados mecanismos burocráticos y de altos y engorrosos papeleos del Poder central. Puede aspirarse a esto. Puede conseguirse esto. Quién lo duda.! ¡Si la fuerza de los partidos, más o menos de turno, es un mito, una flexión risible, desde que se quedaron rezagados y perdieron el compás de las realidades nacionales, ineptos para vibrar, para sentir, para producirse a tono con la voluntad, si no consciente de los gobernados, con los anhelos en potencia de la nación!! ………………………………….! Se comprende que para la nueva política no hacen falta las organizaciones de los grandes partidos. Estos hijos del favor, expresión de una disciplina hecha de ambición y egoísmos; sin ideales, sin fe, sin contenido moderno, no pueden ofrecer un programa a tenor de los tiempos. Se han derrumbado. Y en la liquidación, para que los restos sean utilizables, han de integrar sus esfuerzos con fórmulas y teorías en un todo sustentadas sobre la base firme de una política seria, impersonal, de alto concepto cívico, de administración e intereses generales, no de administración e interés de grupo, de compadrazgo o familia. No tienen fe, como no sea la fe centrípeta del yo, partidario de la fe no abnegada y colectiva, sino la ególatra y confinada en los " 51 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos límites de las agrupaciones y banderías. ¿Así se gobierna, así se dirige rectamente a los pueblos, o se les mantiene en un sistema despótico de pérfida ficción?! Y como no tienen fe, no tienen tampoco contenido; no hay en ellos espíritu de sacrificio social y grandezas de ideas para la alta concepción del mérito, para el aprecio de las virtudes opuestas y para levantar el pensamiento a empresas nobles y arduas.! Dogmatistas, inertes, estacionarios, su ejecutoria es llamarse conservador y liberal, y con esto, con sólo esta fácil paladina confesión, mantenida en un asiduo contacto de círculo y en una servil dependencia electorera, se creen hábiles y con el privilegio de desfilar por los altos cargos públicos y de administrar los pueblos a su guisa, todo porque jamás hubo de decírseles ¡alto ahí!, preguntándoles con qué derecho o por qué prerrogativa obstruyen todos los caminos y monopolizan todas las fuerzas que pudieran serle de provecho al pueblo, en cuanto éste, mejor educado, más política y conscientemente dirigido, hubiera sido capaz de elegirse sus hombres, los que lo merecen, los que deben regir y administrar.! Pero nos encontramos, podríamos decir, en el instante epopéyico de la decadencia de estos conglomerados políticos. Están ya convictos; sonó su hora, y en esa hora es un deber de piedad no zaherirlos, pero sí apartarlos, abriendo a la nueva idea que desbroza, que selecciona y que clasifica con exactitud y justeza.! Negad el voto a los partidos, a esas congregaciones laicas de un laicisismo estrechamente político, contra hechura del justo ideal, que aun reconociéndoles cuantas virtudes queráis concederles, son organismos ambiguos, arbitrarios, sin alma, sin vínculo eficientemente doctrinal para la magna labor de la España del porvenir, del porvenir que alborea ya postguerra y que se prolongará mucho después de la guerra.! La inmensa tarea que se nos presenta exige el traspaso de los mandatos, o, por lo menos, la contrita retractación de los hasta ahora desacreditadísimos mandatarios, ¡Y ay de los contumaces y de los réprobos! El dilema es inexorable: O el trabajo leal y verdad o el ostracismo.! J. Laguillo. El Liberal, Sevilla, 24 de diciembre de 1917.! 3.- HACIA UNA JUSTICIA SOCIAL Esperamos del Gobierno que su primer acto ha de ser una acción eminentemente social.! Si este Gobierno tiene un sentido de las circunstancias y una noción clara de los momentos actuales, no dejará transcurrir los días sin hacer la justicia que pide el pueblo.! La sociedad no es justa. Hay muchas miserias, muchas injusticias, muchos olvidos incalificables, que porque existen revelan que no se gobierna derechamente y que no hay administración como no hay alta conciencia, saturada de solidaridad humana, en las clases directoras.! No se acusen a pueblo y a las muchedumbres cuando se exceden en su exasperación. La culpa es de los que en siglos le dejaron en esclavitud, en pérfidas formas, que son máscaras de oligarquía.! Nuestro contacto continuo con las clases trabajadoras nos ha afinado la sensibilidad para conocer sus dolores y para atisbar sus anhelos.! Sabemos de su sorda abnegación y de su paciente sufrimiento, y por eso no dejamos de sacudir a las clases directoras y a los administradores y gobernantes, recordándoles el error en que viven y el camino equivocado que llevan, cuyo horizonte lo enbruma un espeso egoísmo que pugna con el fondo de creencias y sentimientos de que alardean.! 52 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta ¡Qué duda cabe que el fino instinto del pueblo, la masa honrada del trabajo, en su visión profética, tiene una legítima aspiración a la justicia, que, consciente de que no se le hace, no tiene otro recurso que formar potentes conglomerados y organizaciones de defensa!! La incertidumbre de la época, la inquietud ambiente, es producto del egoísmo personal y colectivo.! Egoísmo de clase, egoísmo de las leyes, egoísmo de régimen y de procedimiento.! Todo esto es preciso transformarlo, depurarlo. Y transformarlo y depurarlo no con gesto aireado de violencia, sino por convicción íntima y sincera de una ética más noble y elevada, que, con valentía, haga desarrollar arriba la justicia de reconocer su error, enmendándolo en una acción de gobierno, en actos rápidos, atisbadores, marcados desde luego con el sello de energías trascendentes.! El mundo se moldea ahora con la mayor metamorfosis social de su historia y no es de temer que en España surjan formidables resistencias para sustraerla al advenimiento de un régimen de más alta equidad. Pero si esas resistencias ciegas y suicidas existiesen y pretendieran dar la batalla, suya será la culpa de lo que pueda ocurrir.! Las aristocracias han de movilizarse para una obra de humanidad. Si no acuden al llamamiento; si en su frivolismo o en su soberbia rehuyen del peligro y no ceden en el monopolio de un cómodo sistema de privilegio, tendrán que ser barridas por el oleaje furibundo y amenazador de una democracia social que llega a estados de plenitud y pujanzas tremendos.! La vida es un proletariado. No es justo que en este valle de lágrimas, valle de dolor y de quebranto, efímera vanidad de unos cuantos años de ilusión, un desacuerdo entre los hombres permita irritantes desniveles, que generan una verdadera servidumbre, y, con ella incruentas desdichas, que se desarrollan en el mismo seno de ciudades pictóricas de riquezas junto a otros seres, a lo mejor perversos, cuyas mansiones rebozan de lujo y superfluidades y que aherrojan sus puertas como su dueño cierra su corazón.! Entiendo que hay que realizar una inmensa obra de amor para enderezar muchas imperfecciones sociales, y la más fecunda de las obras del amor es la que se alza con una conciencia libre, serena, preñada se sentimientos humanitarios, sintiéndose solidarizada con los otros semejantes; la que realiza no una misericordia, sino una justicia, justicia que, en definitiva, es ley suprema que sabe mantener el orden y que determina que el orden sea voluntario y gratamente aceptado.! J. Laguillo. El Liberal, Sevilla, 13 de noviembre de 1918.! 4.- LA ÚNICA POLÍTICA En la desorganización social de estos días, por momento más difícil, afirmámonos en la convicción de que no habrá paz pública mientras arriba no cristalice una verdadera y positiva labor de gobierno socialmente caracterizada por una política de hechos, política práctica y reivindicadora en beneficio de las clases del trabajo.! Indisculpable es la atonía de nuestros Gobiernos, no ya para resolver, sino para estudiar problemas elementales que en otros países alcanzaron a tiempo la consagración de la opinión pública, ejerciendo sobre el proletariado influencias eficaces. Casi nada hay en España, como no sean los consabidos buenos propósitos de algunos políticos, respecto a la legislación obrera. Se adolece de la falta de una justiciera legislación social. De ahí el perenne malestar, las incesantes demandas.! Nada tiene de extraño que la compresión y la indiferencia de arriba produzcan el trastorno y el gesto airado de abajo. Como si el mundo y las sociedades no hubieran evolucionado, los hombres de nuestras oligarquías, las políticas y las de clase, se aferran en no " 53 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos comprender, en no transigir. Juzgan inconmovible lo actual e insuperable sus convicciones. Así, nada de lo nuevo, de lo palpitante, de todo eso que en orden a la tierra, a la propiedad, a la renta y al trabajo incorporaron a sus leyes otros países, arraiga aquí en España, donde una oligarquía miope y egoísta desdeña el problema económico, atareada en sus bizantinismos.! No hay otro problema que el económico, ni otra autonomía que la socialmente económica.! Los políticos de Castilla, lo mismo que los de Cataluña, no se preocupan de esto, persiguiendo sólo una autonomía para sus codicias y aspiraciones de dominio. Con todas esas autonomías que se clamorean, el problema social, queda en pie. Y es que no se enfoca la verdadera cuestión del vivir, la justicia de las causas del pueblo, de todos los pueblos sin divisorias geográficas.! Se trata de independizar las formas y signos de gobierno, pero no se independiza el trabajo, no se protege al capital justamente constituido y productivamente empleado; se deja la tierra inerte; la propiedad hostil para el que la cultiva; el privilegio subsistente en la realidad dura de la vida de relación. Todo el proceso del trabajo es una selva tenebrosa en donde no hay sendero o un rayo de luz para salir. Hemos legalizado la vida política, clasificándola y puliéndola con brillantes teorías y derechos; pero hemos dejado viva y sangrante la esclavitud, obscureciendo las obligaciones y haciendo imposibles las libertades legítimas que nacen del esfuerzo y la inteligencia.! Una autonomía hacia dentro, de derechos, de justicias y de equidad es la única política de estos tiempos.! Debemos decirlo, tan indefenso está el trabajo como el capital. Y así no se puede seguir. La sociedad reclama otras normas más justas que hagan estable un régimen de paz y de concordia.! Por fuerza tendrán los gobiernos que ponerse a la obra, so pena de que prefieran ser barridos. Y han de hacerlo pronto, abdicando procedimientos caducos.! La autonomía del trabajo, como la del capital, su justo equilibrio con la actividad acumulada, que es capital y que también es trabajo; legislación social desplegada en sabias medidas defensoras de la orfandad, de la invalidez, del paro forzoso, con seguros y previsiones, con protección efectiva, tal es la orientación única que puede abonanzar la situación abriendo derrotero para la paz que se echa de menos.! Si la política y sus hombres no extienden los horizontes hacia esos amplios ensanchamientos de justicia social, vendrán días muy negros.! Hace falta que el Poder se revista de un rigor inflexible; pero es preciso también que inspire sus actos en la misericordia, que es justicia. No se ha socializado nuestra política y hay que obligarla a que se socialice, dejando el viejo sistema de la agremación y de los personalismos, sin ideales y sin palpitaciones de humanidad y de justa solidaridad, sin el calor de los pensamientos y los dolores del pueblo.! J. Laguillo. El Liberal, Sevilla, 1 de febrero de 1919.! 5.- DISQUISICIONES DEL MOMENTO. LA LIGA SOCIAL DEL TRABAJO La lucha social es condición de estos tiempos. La hubo siempre, pero nunca tuvo un carácter tan socialmente determinado como ahora, en que ya no se complica con problemas políticos, y que sobre los problemas políticos que anatemiza, sólo admite un problema; el social y económico. Quiere decir esto que frente a la realidad no hay otro remedio, Gobierno y opinión, que estudiar fórmulas tranquilizadoras y justas para la salud de los pueblos, fórmulas que aseguren la paz del porvenir.! 54 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta El litigio entre el capital y al trabajo ha de ser cruento? ¿No existirán procedimientos conciliadores hijos de la reflexión y el estudio, que traigan las soluciones por evolución, por un mutuo régimen de concesiones y acuerdos y por una legal incorporación a las leyes de los anhelos que movilizan las clases de trabajo?! No vemos la necesidad de que necesariamente, fatalmente, toda conquista social haya de ser cruenta y toda concesión un arrebato, un golpe de mano.! Nuestra época, que es ejemplarizadora, de honda transformación, sabe muy bien que no debe apegarse mucho a los privilegios. Sabe que tiene que ceder. Admite ya que la concesión es una justicia, y que la justicia no satisface a los que no entienden de entelequias, sino que la justicia es una cuestión económica, una cristalización de derechos prácticos, reflejados en la vida, en las costumbres, en el vivir de los hombres, sometidos por la gravedad material de los hechos, al imperioso mandato de necesidades que no puede rehuir.! La complicación de todo el engranaje económico de la vida actual es lo que genera y legitima las reivindicaciones del proletariado. Pide porque tiene razón. Y negar por sistema no es hábil. Se niega aún por las hondas raíces que el egoísmo tiene en las esferas del Poder, acaparado por clases que su egoísmo convierte en oligarquías; pero se reconoce el fuero interno de las conciencias y en la retórica de los programas políticos que no se piensan cumplir, que asiste un inmenso derecho reivindicador a las muchedumbres del trabajo.! Son indispensables dos abdicaciones. Por un lado, arriba, la del egoísmo. Por el otro lado, abajo, la de la violencia. Sin abdicar la primera no habrá solución; sin abdicar la segunda tampoco la habrá. Como en las diferencias internacionales por la Liga de las Naciones se llegará a la extirpación de la guerra, se llegará a inteligencias que terminen ó dulcifiquen la lucha social.! Es posible la inteligencia? ¿Por qué no? Prolongando la pugna entre el capital y el trabajo, entre el poseedor y el desposeído, no lo será; pero acortando las distancias entre el capital y el trabajo, fundiéndolo, compenetrándolo, haciendo que el esfuerzo pueda transformarse en capital, lejos de ser explotador, se incorpore al trabajo comanditándole en los beneficios, ¿qué duda cabe que las soluciones se desprenderían natural y lógicamente, creando sólidas y fecundas armonías humanas?! Hay que humanizar, por las leyes, para esto, toda la actividad de la industria, todo el genio moderno de empresa, todo lo que es desolado espíritu de truts. La gran industria de nuestro tiempo, se dice, no tiene alma. Y es verdad. Y hay que hacer que la tenga. Es preciso hacerla sentir, germinar sanos frutos de conciliación y concordia entre los hombres, para que la vida no sea una guerra continua, un combate cruento en que los unos a los otros fieramente nos despedazamos.! Quiera que no los Gobiernos tendrán que variar su conducta y socializar sus actos. Y entonces nuevas leyes harán factibles esas formulas en las que los directores del capital y los colaboradores de él, conjuntamente, defenderán sus intereses mutuos, que serán los mismos, aunque los diversifiquen las escalas de las aptitudes y los esfuerzos y los distintos grados de méritos y competencias.! Tribunales mixtos de patronos y obreros. He aquí la orientación y he aquí la esperanza de una segura paz social. Cuando una previsora legislación los establezca, saliéndole al paso a los abusos y corrigiendo los excesos o las injusticias que pudieran turbar el orden legítimo del trabajo, ya se irán resolviendo en la serena región de las ideas y con la fuerza de la razón incontrastable todos los conflictos que emanan del mismo, y que ahora, a cada momento truecan la sociedad en un terrible caos.! No existe hoy una justicia social. Se vive en desequilibrio peligroso. Y cada vez ese desequilibrio se hace más evidente y más agudo porque el egoísmo no cede y porque las oligarquías nunca creen llegada la hora de cambiar de táctica, socializando la política de sus dóciles mandatarios, que son los Gobiernos y los repúblicos petrificados por la egolatría de arriba.! 55 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos El Liberal, Sevilla, 11 de diciembre de 1919.! 6.- HORAS DIFÍCILES. NO HAY MAS NACIONALISMO INTEGRAL QUE EL DE ESPAÑA Si algunas dudas quedaban respecto al catalanismo nacionalista de Barcelona, las han desvanecido las propias palabras de Cambó en el Congreso. Lo dijo sin circunloquios: “Repito que nuestro problema no es de descentralización, sino de soberanía”.! ¿Cuántas veces no se ha afirmado que todo el autonomismo integral de Cataluña era una mera descentralización? Ahora, deslindados los campos, nadie podrá decir, aunque algunos lo digan insidiosamente, que velar por los fueros de la patria intangible es una torpe explosión españolista.! El Estatuto catalán no es en realidad más que la escisión política de la patria, su descoyuntamiento, su fragmentación... Para romper contra el desgobierno y el centralismo, que nadie defiende y que todos censuramos, no era preciso llegar al extremo a que llegan los centralizadores de Cataluña, los hombres de su plutocracia, sus caciquistas, en fin que eso son, en resumen, los elementos políticos directores de Barcelona.! Casi todas las regiones piden la autonomía, un nuevo régimen local; sólo Cataluña pide, conminatoria, unas Cámaras propias y una soberanía aparte.! Las aspiraciones regionales entran en el orden legítimo que cabe justificar y reconocer. Las otras, no. Por el camino de las Cámaras y Parlamentos, hoy para Cataluña y mañana para las Vascongadas, ¿no llegaríamos a la atomización nacional, a su reducción en el concepto exterior, al debilitamiento de España como nación?! Las regiones no son cuerpos políticos aparte que se pueden escindir. Pertenecen al cuerpo de la nación, están adheridas a él, forman un todo con el núcleo central, y la vida del tronco es la vida de las extremidades. Tendrán éstas todas las peculiaridades, todas las diferenciaciones y caracteres que se quiera; pero tales rasgos típicos, étnicos o geográficos, no desvirtuarán la profunda trabazón de las partes con el todo, la unidad de conjunto que afianzaron profundas causas ahíncadamente grabadas en la historia. Hay un alma común, un sentimiento común que palpita por encima de esos escarceos nacionalistas que sólo son el estrépito de unos cuantos hombres subvertores de la tranquilidad pública de una región, ávidos de dominio y cegados por una soberbia imperialista.! La descentralización, la reacción de las regiones contra la torpe política de centro, pero sin destruir la armonía nacional, sin menoscabar la unidad y simetría de la patria, que reduce y desconceptúa la con esos minúsculos Parlamentos y esos simulacros de nacionalidades, que implican un paso atrás en el desarrollo de los pueblos.! ¿Vamos a dar este espectáculo ante Europa, ante el mundo, ante esa Conferencia de la Paz, que fundirá los nuevos moldes en que numerosos pueblos han fundido sus afinidades y sus aspiraciones comunes?! Cuando Italia corona su unidad nacional con la expansión septentrional por el Trentino, Tirol e lliria y Dalmacia, y nacen la gran Rumania y las conglomeraciones checoeslovacas y yugoeslavas, y los Estados se aprietan, homogenizan, para su mejor defensa, aquí en España se aprovecha la desmoralización administrativa y política del país, para suscitar pasiones territoriales, irredentismos que no tienen fundamento y enconadas guerras intestinas de odios, que acaso tengan el pavoroso término de una guerra civil.! ¡Qué dolor que así se compliquen y entenebrezcan los problemas! ¡Cuando todo se arreglaría sencillamente con una guerra contra los hombres de arriba y sus torpezas y culpas, con una inteligencia de España entera renovando el mundo viejo de un régimen caduco y " 56 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta El Municipio ha de trascender algo de su abolengo clásico. La Municipalidad castellana, y la aragonesa de tipo histórico, que constituyeron la célula de la nacionalidad, y que se conformaron perfectamente con la evolución progresiva, son el modelo en que debe buscar la Administración local su fuente de inspiración.! Podrán subsistir los vicios y resabios en las personas; cambiando el régimen y adecentando el procedimiento, no hay duda que se obtendrá el beneficio de una depuración en las costumbres administrativas locales y, por consiguiente, un indudable progreso en la vida de las poblaciones, hoy feudatarias de oligarcas opresores.! El poder de los Consejos municipales, erigido en alta magistratura, y los Consejos regionales fundiendo el anhelo colectivo de varios círculos comprovincianos, serían la expresión más aproximada de la reforma de la Administración nacional, que constituye el ideal salvador de la patria.! J. Laguillo. El Liberal, Sevilla, 28 de septiembre de 1923.! 13.- RÁPIDA. LA GRAN DIFAMADA ¡La libertad! He aquí una palabra mágica. Ninguna otra encerró tanto contenido moral, tanta fuerza de atracción. Costó muchos siglos esculpirla en el corazón y en la inteligencia del hombre, en lo íntimo de las costumbres, en el espíritu de las leyes. Hoy la han acursilado un poco, propios y extraños. Los que exaltan y los que abominan. Pero la libertad ha andado mucho camino. Es una égida necesaria; es nuestra hermana; es el vínculo digno y elevado de toda agrupación de seres humanos.! Pero ¡ah!, que se ha dejado crecer la mala hierba. Y los peones enemigos fueron los que colaboraron en la obra de la libertad, los que eran sus guías y patronos. La moral de la libertad había enfermado. Y empíricos poco escrupulosos desacreditaron el uso y la doctrina.! Porque eran inconsecuentes. Es que vivimos desde hace muchos años en una época inmoral. En época en que chocan dos tradiciones: la tradición autoritaria de la obediencia ciega que repele lo intelectual, lo libre, el albedrío; y la tradición que sólo admite del “yo”, la mera autoridad de relación, base de justicia y del orden mutuos, poniendo en el libre ejercicio del pensamiento la disciplina social.! Tenía que ocurrir lo que ha ocurrido. Sutilizado el sentido moral evaporado casi, en el ambiente de costumbres corruptoras y corrompidas, y de desniveles irritantes, tuvo que fortificarse la tradición de la fuerza y de la autoridad, para que otros hicieran lo que los grandes responsables dejaron de hacer.! Y estos responsables farisaicos, y los otros responsables ostensiblemente adversarios netos de la libertad, son los que difaman, cuando el mundo está empapado de su esencia, y su razón es ley de sociedades y pueblos.! Amor a la libertad, altruismo. -Puro énfasis oratorio, utopíase dice. ¡Ah, qué triste ingratitud y qué desconocimiento de la historia del hombre!! La libertad honrada tolerante; no la pedantesca de los mítines; la que es moderación y medida; la que orientación y faro; la que apártase de los libertinos de todo linaje; la que hermana y garantiza; la que predicaban los griegos con una filosofía serena de respeto y armonía civil; la que simboliza un ideal de perfección, ésa ni se sojuzga ni muere. Aunque sufra eclipses transitorios.! Hombres del presente, indómitos, incrédulos, hastiados, atormentados, entregáos a la beatitud de la libertad y confiad en ella. No la ultrajéis ni la difaméis. Anegáos en su fanatismo. Y no decid que está fracasada porque no lo está. Lo que fracasan son los “clichés” de vuestra moral, la superchería de los liberticidas." 63 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos Si aún todo es hoy vasallaje, coacción, cadenas, necesidad de liberación en el triste ambiente de ignorancias del mundo, ¿vamos a ser tan estultos que desdeñemos el amuleto redentor? Pero, no he hablado de cómo concibo la libertad. Otro día…! Thales. El Liberal, Sevilla, 11 de febrero de 1924.! 14.- REFLEXIONES. LA VOLUNTAD EN LA CRISIS SOCIAL Lo que más admira en la “expresión” de los primates políticos y en la actitud dominante de las llamadas clases directivas es su falta de voluntad para comprender, no su incomprensión, porque lo que es comprender, comprenden perfectamente.! Se les inferiría un agravio suponiendo sincero el concepto que exteriorizan de los problemas sociales. Su doctrinarismo no es leal. Su convicción es de sentimiento; es de casta.! Signo muy lamentable de la mente humana sería el que, después de pasar por las disciplinas universitarias y de obtener todos los beneficios que proporcionan a los ciudadanos jerarquizados la cultura y el dominio de la riqueza y el poder, hubiese hombres que sostuviesen “in tesis” leal la justicia de las petrificaciones sociales y el anatema contra los que se rebelan ante esas petrificaciones. Y mucho más cuando hay una pauta inmutable, cuando nadie mejor que ellos está impregnado del sentido de la ortodoxia y en las esencias del cristianismo a toda hora debían convertirles según sus ostensibles golpes de pecho, en heroicos pregoneros y paladines de las causas justas.! ………………………………….! Comprendemos el espíritu de clase y hasta juzgamos muy respetable la táctica defensiva del privilegio; pero sería hábil en ciertas alturas un otro sentido de tolerancia y, sobre todo, un más claro concepto de las fatales retiradas históricas que no son, en definitiva, sino formas transitorias de la evolución humana.! No hay derecho a encaramarse sobre un trípode, a requerir hacia sí la atención general, prevalido de un renombre hecho con más o menos justicia y, luego, que ese hombre “sabio” desconozca lo que en la vida hay de omnipotente, dogmatizado fríamente con la voluntad del más fuerte y no con el “sentimiento” y la conciencia de los más débiles, de quienes son ejemplarizadores y tutelares.! Esta insolidaridad de sentimiento es lo que agudiza el problema social. Esta cerrazón de ojos a la coalición de fuerzas secretas que hilvanan la trama de la vida, es lo que constituye el verdadero peligro de las sociedades presentes. Porque con una sana comprensión nada habría que temer. Todo sería cuestión de entenderse. De lógica. De buena inteligencia.! Si la historia se hace por la presión determinadora de fundamentales necesidades públicas, por fuerza fatal de una ley ineluctable, superior a la misma presión del poder del momento, nadie se explica la testarudez de ese materialismo histórico que, con un disfraz que a nadie engaña, obstruye el desarrollo de la evolución y, en lugar de facilitarle el paso, lo encona y retarda.! ………………………………….! Es preciso encender la voluntad para que jueguen mejor los engranajes de la transigencia y de la rectitud. Para que los temibles virajes de la marejada social no traigan anegaciones ciegas y catastróficas.! Observad que, en mucha parte, la política de España ha caído torpemente en un menguado arte de gesticulación, y que hoy el pueblo ya no se fía del ademán, ni se convence por el gorgorito retórico, sino que pide hechos, transparencia, lealtad, “virtudes” concretas libres de filigranas bizantinas." 64 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta Tipsius. El Liberal, Sevilla, 8 de enero de 1931.! 15.- AL MARGEN DE LA CRISIS. LOS RICOS Y SU INHIBICIÓN En épocas de crisis general y de angustia, cuando la escasez de trabajo se une, en concertante cruel, con los rigores de la estación, el encarecimiento de la vida y la total acritud del medio social, es cuando pónese más a lo vivo el contraste entre los que lo poseen todo y los que difícilmente, muchos días apenas si encuentran para la manutención de los suyos un mendrugo de pan.! Podrá ser una jeremíada de mal gusto ahondar la llaga en el momento del mayor dolor, en que el conflicto reviste graves caracteres; pero en esos instantes críticos es cuando puede recogerse con exactitud la nota del contraste y reflejar el efecto que la observación de tales hechos produce en los espíritus humanamente sensibilizados.! Todo alto espíritu impregnado de sentimientos justicieros, batido por la idealidad humanitaria, no puede menos que deplorar el hecho de ciertas desigualdades desconcertantes, que son las que cargan de odios y rencores los medios sociales y envenenan, haciéndolos insolubles, los problemas del mundo.! No nos referimos al desnivel de las fortunas. Aun acumuladas en los enormes “trusts” de hoy, y en las formas del capitalismo moderno, no provocan la irritante indignación que ciertos módulos de conducta.! Son precisos los momentos álgidos de las crisis para aproximar la observación al hecho. Entonces, acaso deje de denigrase a la riqueza; pero seguramente se la anatematiza por su conducta, por su ciego desvío, por su sistemática inhibición. Esto es lo que obliga a preguntar dónde están los sentimientos cristianos.! Porque hasta tales horas siniestras no se traen a cuento la superabundancia de los unos y la escasez absoluta de los otros; el hartazgo hasta lo superfluo de los que cierran los ojos y las manos, y la indigencia y el invalidamiento de los que les falta todo y en vano abren los ojos y extienden las manos para hallar, no la caridad, sino la fraternidad.! Ante la dura faz de circunstancias como las presentes, ¿qué hace el capital?; qué actitud cristianamente cívica y socialmente humana adoptan los calificados por sus óptimas posiciones, a cubierto siempre del menor quebranto que altere su vida?! ¿Que nada tiene que hacer? ¡Ah!, entonces, nada hemos dicho.! Pero ¡cuánto no daríamos por que la centésima parte de la actividad que ponen esas clases afortunadas en sostener el principio del orden y en socorrer la fortaleza de la autoridad pública la aplicaran también en evitar o aliviar esas otras subversiones del hambre y de la desgracia, cuyos trastornos nadie mejor puede curarlos que los que poseen la única panacea!! Ahí está la clave. Ahí es donde hay que ver a los heroicos ricachos demostrando la fibra de su corazón y de sus sentimientos cristianos.! El Liberal, Sevilla, 22 de enero de 1931.! 16.- AUTORIDAD Y SOBERANÍA Sobre la base de una autoridad firme es como es preciso acometer la obra de reconstrucción republicana. La república es autoridad, y los que pretendan ignorarlo yacen en la oscuridad de unos horizontes estrechos y misérrimos.! 65 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos ¿Cómo sin ella habrá de culminarse la titánica obra que necesita España y de qué manera podríase realizar el vasto programa de las aspiraciones patrias?! ¿Acaso la transformación legislativa, la regeneración de la cultura, el proceso de las nuevas experiencias, toda la labor plasmadora y fecundante que nuestro país necesita puede improvisarlos ningún poder en el espacio de unos cuantos días, o de unas cuantas horas, por el sortilegio de un “fiat lux” cualquiera, por mucha que sea su buena fe?! Dislocar la fuerza de los anhelos, malgastándolos en sacudidas extemporáneas, por una inquietud demasiado irreflexiva, ¿no equivaldrá á retardar la hora de los aprovechamientos?! Derróquense los equívocos y los prejuicios. Subordínese la momentánea inquietud al albor de una esperanza cierta.! La autoridad sin ella nada podrá hacer.! Se comprende que la autoridad que queda inútil en el ejercicio de un largo período de dominación, tras rudos fracasos, sea combatida acervamente; pero la que trae una energía virgen, la que intercala en su ideario consoladoras promesas, la que vibra al unísono del sentir general que la ha exaltado, precisamente para que sea “autoridad”, ésa requiere de todos el asenso, la cooperación, un crédito, por lo menos, de confianza que preste amplio margen a la posible obra.! Recapaciten los inquietos, que la autoridad de la república no está tanto en lo intrínseco de su doctrina como en la voluntad inmensa nacional que ha promovido y que la ha timbrado de la augusta grandeza de su soberanía.! El Liberal, Sevilla, 17 de abril de 1931.! 17.- DEJAD HACER La patria exige que estos momentos sean de conciliación; es decir, que tanto los nuevos hombres que gobiernan como los gobernados intenten y consigan conciliar las verdades que han aprendido durante los cincuenta y seis años de restauración monárquica, con algunas tradiciones que no se han olvidado y que no se deban olvidar, por ser respetables y dignas de ser respetadas.! Perfectamente es compatible la independencia del nuevo régimen, fiel a sus dictados, sin llegar a negociaciones temerarias, para culminar un amplio plan de regeneración o reconstrucción nacional, socialmente trascendental, con el respeto y aun la obediencia a lo que merezca conservarse del pasado, sin romper ciegamente con él por el solo hecho de serlo.! Ha costado muchos esfuerzos traer la República a España y se ha adquirido un inmenso caudal de experiencias durante el largo peregrinar por el desierto de la monarquía, para que en esas horas, que son verdaderos laboratorios de los destinos patrios, vayan a malograrse con utópicos titubeos o en sofisterías estériles.! Lo primero que conviene hacer saber es que los hombres de la República no son hombres en comercio con el mundo sobrenatural que por ensalmo van a cambiarlo todo en un risueño paraíso, aun cuando sea mucho lo que cambiarán y mejorarán. Puede asegurarse, ciertamente, que no estarán ociosos los nuevos gobernantes. Ni les faltarán obras ni programas. Los programas casi sobran cuando están ahí clamando a voz en grito las obras.! Para ponerlas en ejecución, para desarrollarlas pronta y patrióticamente, se distenderán la voluntad y las energías desde los primeros momentos, acordes con las pulsaciones de los sentimientos populares.! 66 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta Ahora lo que urge es comenzar la empresa de renovación del país. Encuadrarla a nuestra época y a las necesidades colectivas, echando por la borda tantas trabas como antes ligaban, destruyendo tantos prejuicios como se habían erigido en privilegio.! “Dejad hacer”, es lo primero que debe recomendarse a los impacientes y a los sistemáticos criticones. “Dejad hacer”, para que en bien de España pueda hacerse lo que no se ha hecho durante tantos años, con perjuicio de los intereses generales del pueblo, de la cultura, del progreso y de una civilización europea.! El Liberal, Sevilla, 18 de abril de 1931.! 18.- ADMINISTRACIÓN Y CONCORDIA La conjunta identificación de criterio que preside al Gobierno provisional de la República, consciente de su ardua misión y de lo imprescindible que es dar, ante todo, sensación de tranquilidad y confianza al país, debe ser modelo en que han de inspirarse los nuevos Ayuntamientos.! Para que una unidad de acción favorezca en la vida local las aspiraciones ciudadanas, es preciso que en cada ciudad española cedan los personalismos y los apasionamientos sectarios ante lo excepcional de los momentos que corren. De otro modo, daríasele la razón a la critica de los adversarios.! Aquí, en Sevilla. Por encima de varios matices de republicanos, radicales y socialistas; de simpatizantes o enemigos de la actual situación, debe prevalecer el de los sevillanos, y el amor por Sevilla, el común anhelo de vincularse por ella, abnegadamente, a una labor fecunda. Ningún otro título más excelso que el se sevillano. Igualmente, ninguna otra consideración ó compromiso ideológico puede excitar tanto la fe patriótica local como al bien colectivo de la ciudad y la satisfacción de contribuir a su buen gobierno y bienestar.! Pensemos que se bañarían en aguas de rosas cuantos torpemente, por sectarismo, congratúlanse por anticipado de las divisiones y torpezas de los nuevos administradores edilicios. A toda costa hay que impedir todo síntoma de división, la menor señal de desavenencias y antagonismos.! Es mucha la obra a realizar, y la expectación fuera es muy grande, para que las energías se pierdan desde primera hora en tristes choques personalistas.! Recuérdese cuántas miserias suscitó en el fenecido régimen la intromisión de la política - desnaturalizada de lo que esencialmente es la políticaen la vida de los Municipios. Rectificar aquello debe ser criterio primordial.! La concordia y unión de los nuevos municipios serán la mayor garantía de su éxito y la esperanza de que tengan resolución satisfactoria los problemas de Sevilla.! El Liberal. Sevilla, 22 de abril de 1931.! 19.- LA AUTORIDAD, ESENCIA DE LA REPÚBLICA La República, que es una promesa de mayor justicia, necesita, para implantarla, una realidad de mayor autoridad. Vamos a cuento de los que se imaginan que el régimen republicano es una suelta de todos los lazos y una libertad sin freno y sin obligaciones. Persiste el error, en unos, con cierta buena fe, y en otros, de modo sentencioso y consciente.! Por lo contrario, conviene recordarlo, la República, tanto por su ideario como por sus procedimientos y práctica política, es un régimen eminentemente afianzado en sólidos principios de orden y autoridad. Su vigor marcha acorde con el temple de sus libertades. Sería un bello " 67 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos cuerpo de atleta con pies de barro, pronto a perder su equilibrio estable, si a los primeros embates de la lucha quedasen destruidas las armoniosas proporciones de sus líneas.! Considerad que el mandato de la democracia susténtase sobre una confianza y que esta confianza faltaría desde que los fines de la sociedad democrática se hiciesen difíciles o torpemente laboriosos.! Ya sabemos que para algunos el concepto de la República es algo así como el arquitrabe, y que no teniendo otra reclamación que hacer que las sugeridas por la rutina y los cantos a la tradición, ponen en solfa toda norma y toda teoría que apártase de la suya, sacando a relucir aquello del espíritu de educación, la incultura del pueblo, la incapacidad cívica y otros reparos del mismo calibre, demostrativos de que la galería de sus ideales no se distingue ni por lo original ni por lo justa.! Estos son los que se representan la autoridad en el palo ciego, y no en la justicia severa; en la ira irrefrenable del poder, y no en la fuerza sensata del poder legítimamente certero y recto.! Pero, como la razón del orden no está en esto, y la buena ley de un equitativo equilibrio social radica, precisamente, en lo contrario de aquellas normas despóticas y anticivilizadas, de ahí que la república sea la que sabe colocarse en el justo medio de la autoridad, en el fiel exacto que interpreta la verdadera defensa del círculo colectivo.! Ahora bien: es indudable que ese punto difícil, ese fiel de equilibrio, cuesta gran esfuerzo mantenerlo, y que para mantenerlo con la máxima autoridad y con máximo respeto sea obedecido, es preciso de todos, también, un paralelo esfuerzo de ciudadanía, de ciudadanía profundamente consciente y desinteresada hasta los límites de la austeridad.! Harpagón. El Liberal, Sevilla, 6 de mayo de 1931.! 20.- ASPECTOS. LOS NUEVOS VIRREYES DE ANDALUCÍA Las circunstancias mandan. Esto hace que cuando se abomina del centralismo y de la absorción desmesurada del Estado nacional, siendo tema palpitante los Estados regionales y los Estatutos de región, vemos que surge, viable y aplicable, esa especie de pequeños virreinatos ó gobiernos multiprovinciales que se han creado para establecerlos en Andalucía.! Quiere esto decir que no es tan fácil como parece llegar a la plenitud de diferenciación entre vida pública nacional y vida pública local en que sueñan los modernos tratadistas de la disociación estatal, entregando el régimen de las comarcas a su propia responsabilidad y gobierno.! El Estado central, verdaderamente, si no ha penetrado en países complejos como el nuestro, de tan profunda historia y etnología, por lo menos le falta poco por la causa lógica de que la nación, sin conciencia exacta en la conciencia de la provincia, o incurre en la falta de incomprensión, en la culpa de responsabilidad, y en cualquiera de los dos casos claudica en su función, que debe ser recíproca; pero que, otra parte, para que los particularismos provinciales o comarcales asciendan al rango de autonomía .y directamente opongan el valor de su sólido “selfgovernment”, es necesario también que adquieran sentido claro de su jurisdicción; esto es, conciencia propia para un poder, no por el Poder, sino por imperio de una vitalidad, de una madurez, de un florecimiento social y político perfectamente alquitarado.! Porque tan peligroso es que la vida local está en absoluto dependiente de Madrid y no del ojo avizor de los habitantes de ésta o la otra comarca, dotada de un propio estatuto, como que radique en un provincionalismo o ruralismo fragmentario o embrionario, incapaz de por sí de organizarse con sólida estructura y de cumplir con fines de custodiar, atenta y directamente, la vida local.! Estamos en lo álgido del litigio, y estamos sin clarear un fallo armónico, por la razón incontrovertible de que en las provincias (salvo algunas) no existe potencia estatal o, mejor dicho, " 68 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta no existe aún conciencia de su “self-govenment”, ni tampoco aptitud madura, política y socialmente hablando, para obtener un “bill” de esta naturaleza, el cual pueda deslindar, en justicia, las órbitas del Estado nacional y del Estado regional, sin merma de los principios de la Patria y de su expresión suprema, que es la Nación, y del Estado, que es su instrumento.! Una hispanidad partida, seccionada por desconocimiento de la realidad, por apresuramientos pueriles de emanciparse de lo que no es tutela, sino vínculo profundo, agostaría en flor las esperanzas legítimas que se ponen en posibles organizaciones de la vida local, cuya aspiración es del todo compatible con el alto y noble concepto de la España una e integra.! Esto de los gobernadores con autoridad omnímoda sobre dos o tres provincias, a modo de virreyes o pretores, investidos de facultades especiales, lo juzgamos meramente transitorio por la índole de las circunstancias presentes de las comarcas del Sur y de ninguna manera como síntoma de nuevos módulos en las normas de la jerarquía civil de la República.! Tipsius. El Liberal, Sevilla, 20 de octubre de 1931.! 21.- PALIQUEO. CONSPIRADORES -El ojo del Estado está avizor y no puede consentir.! -Manejos en la sombra. Hay hombres peligrosos que...! -Es preferible que a lo mejor se registren algunas planchas. Ocurre, a veces, que detiene usted a este, al otro o al de más allá. Le pregunta: -¿Tiene usted documentos comprometedores? ¿Lleva usted bombas para una revolucioncita que estallará un día de estos? Se encuentra que el detenido es un buen muchacho, que no conoce más bombas que las de jabón, ni dispone de otros papeles que los de la “Peste de Otranto”, que está ensayando para una inofensiva función de aficionados.! -Son lances del oficio. Se les llaman planchas, y no lo son. Realmente, hay que dar palos de ciego. ¡Si todo fuera meter en chirona al que da gritos sediciosos en un café o al que reparte por la calle hojas subversivas!! -Ni tampoco es costumbre que los que van a conspirar pidan de antemano el debido permiso a la autoridad competente, como ocurre con las corridas de toros. Ya sabemos que “si el tiempo lo permite” no es muletilla de los conspiradores.! -¡Para qué más, si de cada redada los besugos llenasen la canasta! Todo el instinto de caza de los sabuesos y el mejor olfato policiaco en seguir pistas, descuentan desde luego los golpes en vago. Aparte de que no hay tales cameros del fracaso, pues éstos sirven la táctica para despistar. No habría emoción.! -Es lo sucedido con unos supuestos terribles conspiradores. Se les sorprende en un misterioso rincón. -¡Manos arriba! -¡Eh!, ¿ocultan ustedes bombas? -Uno de espíritu chusco: ¿Bombas, de qué clase?; porque las tenemos de varios tipos. ¿De la mayor eficacia explosiva o con garantía de pocas víctimas? A escoger. -Resulta que los chicos ensayan una escena de los “Hugonotes”; pero al disolverse en la calle uno de ellos es atracado por un maleante. Agarrotado éste, se le encuentra una efectiva bomba, a punto de explotar. Qué me dice usted, ¡de no haber seguido el hilo de los conspiradores de Talia, se hubiese llegado al ovillo del terrible artefacto, que evitó una catástrofe!! -En los procedimientos policíacos no se ha pasado de Venecia. Contra las sombras hay que maniobrar tenebrosamente también.! -Es la paz del Estado, el bien de la Nación lo que exígelo así. Lo que se larva en obscuro antro, por minas y contraminas ignoradas, puede dar por tierra con el orden social.! 69 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos -Mucho más cuando el mismo procedimiento emplean los que intentan tumbar un orden social podrido y restaurar otro nuevo y sano. ¿Cómo dilucidar en un complots los ingredientes buenos y malos, los que encierran el germen del éxito y el triunfo, los que llevan el fermento del descalabro?! -Realmente, nada hay que dilucidar. Todo complot es ilícito. Los sabuesos de una conspiración sólo pueden rastrear, pegar y destruir. Con otra teoría ningún régimen sería estable.! Amarguetti. El Liberal, Sevilla, 17 de noviembre de 1931.! 22.- PLUMADAS CORTAS. EL ESTATUTO ANDALUZ Hora de los Estatutos. El de Vasconia y el de Galicia seguirán al de Cataluña. ¿Y Andalucía? En Andalucía vendría ni pintiparado. Si Cataluña y Vasconia lo encuadran perfectamente bien en su justo marco étnico y geográfico, el andaluz no se quedaría atrás. La región andaluza, verdaderamente dispone de todo el empaque y del aire propio de ese rango político. De no temer a la inmodestia regional, hasta diríamos que Andalucía posee cualidades casi de Estado. Un mañana, tal vez algo remoto, lo dirá de modo convincente ¿Acaso no va fraguándose para el porvenir ese imperio bético-mauritano sobre el que divagábamos otro día? Marruecos y Andalucía son dos regiones hermanas, cuyo abrazo fraternal no logra separar la lámina de agua del Estrecho. Ni el abismo de la Historia abierto por ocho siglos de cruentas guerras de razas. Superior a la historia, la razón geográfica acaba por imponerse. El Estatuto ahora pudiera ser un escalón hacia aquel ideal. Ideal que no forjarlo los programas políticos ni necesita el tremolar de vistosas banderas al viento, sino que lentamente evoluciona y labora su obra. Un día esplende y ya nadie puede cerrar los ojos.! Pero dejemos a la vieja Tingitana. Tales posibilidades, de llegar, parecen remotas en el tiempo. Andalucía debe pensar en sí. Cuando el centralismo se eclipsa, cada región está en su derecho de capacitarse para el usufructo de una fecunda autonomía. El equilibrio político de la península, no parece estable sin un contrapeso meridional. Tres regiones con Estatuto autónomo por el Norte, exigen cierta equivalencia por el Sur. Vasconia, Cataluña y Galicia, descentralizadas, piden naturalmente, al lado opuesto, una organización territorial análoga. Llegará la hora en lo venidero de que el marco peninsular ibérico quede completo con la incorporación de Portugal. Dentro de un federalismo quintaesenciado y sereno caben todas esas aspiraciones. Lo que dificúltanlo son los recelos, las pequeñas miserias, el egoísta espíritu de aldea.! Castor. El Liberal, Sevilla, 29 de septiembre de 1932.! 23.- REFLEXIONES. EL ERROR DE LOS AVANTISTAS El error de muchos ha sido creer que la República, súbitamente, crearía un orden nuevo. Que la expresión de su justicia social, desde el primer momento, seria inequívoca. Muy pronto tuvo que verse el error. Las desviaciones y pesimismos de los llamados a engaño, dimanan, en mucha parte, de ese prejuicio.! Ningún orden inédito improvisa. Destruye fácilmente lo viejo inútil y carcomido; no puede inventar, prescindiendo en absoluto de los elementos del pasado. Hay impaciencias, impulsos violentos; mas, tras el inevitable período de la conmoción, la sensatez se decanta, y la labor progresivamente evolutiva, continúa.! Los avantistas, los rabiosos impacientes del porvenir, poco a poco, tienen que ceder. Es que la realidad se impone. Es que, socialmente, nada consolida la realidad sin el refrendo depurado de la evolución. Aún nos hallamos dentro del inquieto período de la sacudida. La crisis del cambio, todavía impone el fatalismo de sus efectos. Esto hay que hacerlo comprender.! …………………………………." 70 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta Abandonar las respectivas trincheras? De ningún modo. Persistir en ellas, mantener la fe y los entusiasmos, según la conciencia de cada uno; pero sin exigir más de lo debido a la ley de los tiempos y a las elasticidades de las circunstancias; sin precipitar el giro de los acontecimientos, que obedecen, en su desarrollo, a un fatal ritmo.! Hay épocas que son de batida experiencia, de transmutación; y la que vivimos se distinguirá en la Historia como el laboratorio más fecundo de manipulaciones y ensayos audaces, la de más profundas acciones y reacciones que registraron los siglos.! Todo es revolucionario. Cierto. Y por lo mismo, el actual quimismo confuso de las sociedades ha de hallar nuevas formulas, mediante las cuales se obtengan precipitados de mayor diafanidad. Con el furor y el odio se adelantará poco. Un espíritu de concordia que vea la razón en sí y la razón en los demás, preparará, en cambio, estados posibles de conciliación que vayan suavizando las asperezas sociales del presente.! En ningún régimen la “Gaceta”, de la noche a la mañana, hizo milagros. El milagro está en la perseverante labor de los pueblos, graduando sus legítimos anhelos en la serena y consciente temperancia de la ley de evolución.! Milenio. El Liberal, Sevilla, 21 de diciembre de 1932.! 24.- DEL ESTATUTO. EL ESPÍRITU REGIONAL ANDALUZ El proyecto de Estatuto de Andalucía remueve un poco actualmente las opiniones. Dicho sea en honor de la verdad, las opiniones predominantes son frías o adversas. Por falta de entusiasmo ó de comprensión, el hecho es que el sentir general inhibese del problema o se muestra indiferente. Al otro lado, debemos reconocerlo, se moviliza una minoría entusiasta, profundamente convencida de que en nuestra región encaja perfectamente un Estatuto autónomo andaluz.! En medio de uno y otro bando, como en todo, se halla la Prensa, la cual, en posición neutral, recoge la expectación y el comentario, el fervor o la frialdad, formando, al fin de cuentas, el juicio verdadero aproximado sobre el pleito.! Lo primero que registra el observador en la pública opinión son contradicciones, confusionismos, interferencias erróneas… la duda, el desconocimiento, el distingo que trasciende a lugar común.! Así se oye: “Andalucía carece de sentido regional”. “Ese Estatuto bético es una mera plataforma”, “Nuestra región está huérfana de sensibilidad histórica, económica y geográficas”, “La autonomía andaluza es un mito inútil”. Y por el estilo de la transpiración de la banda adversa.! No faltan los enjuiciadores de mejor sentido que, sin fervor proselitario, tampoco ven en el anhelo autonómico regional un frívolo o habilidoso mimetismo. Se acuerdan del absorbente Poder central, de sus vejámenes, de sus trabas, y gustan desquitarse en lo hondo de su ser del sentimiento de otra unidad que sea compatible con la unidad nacional, que perfectamente esboza y vitaliza la unidad vigorosa de la región.! Ante la asamblea de Córdoba impónese, pues, una actitud patriótica. Los autonomistas no son los albaceas de la patria moribunda. Ni el estatuto es jacobino, ni atenta tampoco por su espíritu a la integridad nacional. Dejemos que Andalucía encame los sentimientos que palpiten en ella. Que los exprese, que los defina hasta encuadrar los profundos anhelos de ocho provincias que por el vínculo étnico y geográfico son cordialmente hermanas.! Arimis. El Liberal, Sevilla, 21 de enero de 1933.! 71 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos 25.- PLUMADAS CORTAS. AL MARGEN DE UNA ASAMBLEA Finiquita la “cuesta” con buen sol. El interminable Enero se lleva la machacona lluvia, sobre la que hubo la gripe de mecerse en balancín. A ver si Febrero, más benigno, atenúa algo los efectos de esas mecidas que a tantos tumbó para siempre.! Lo del día fue el frasco de Córdoba. La Asamblea andalucista, trasunto del rosario de la aurora. Por allí, no obstante los mejores deseos de los iniciadores, no hubo espíritu andaluz, ni efluvios de mancomunidad provinciana, ni vislumbres de confratemal regionalismo. ¡Qué le vamos a hacer! Es que no habrá llegado la hora de Andalucía. Por lo menos la Asamblea ha servido para demostrar algo contundente. Que para algunos señores apasionados ni la geografía sirve ante el calor de ciertas doctrinas. Una opinión, expulsa a una provincia de la región.! Creíamos que la conformación topográfica, el lazo étnico, la Historia, el vínculo tradicional... servían para algo. Cuando otras regiones apretadamente se cohesionan, en Andalucía se piensa en desmembraciones.! Que Andalucía no sienta la marea, violenta y encrespada, del regionalismo, el espasmo de su autonomía en buena hora; pero que porque carezca de subconciencia histórica, porque su espíritu no pueda bullir y fundirse en un anhelo colectivo, vayamos a destrozar vínculos y ejecutorias naturales, eso es vesania incomprensible.! Dejemos quieto, pues, el prurito autonómico, puesto que el hermetismo de Andalucía pugna con las andanzas estatales; mas apretando el haz familiar y sin abdicaciones que están por debajo de lo que es rasgo y personificación de nuestro unitario regionalismo.! Vivir con la conciencia de una autonomía, es digno del sentimiento noble y honrado de una región. Que no haya emoción, que ese sentimiento no se produzca o yazga en letargo, no debe implicar de momento la ruptura de vínculos más fuertes que apreciaciones desmoronadizas.! Los que hoy ven a través de su sueño, quizás mañana tengan razón. Los que niegan el sueño y la realidad, acaso no la tengan nunca.! Castor. El Liberal, Sevilla, 1 de febrero de 1933.! 26.- REFLEXIONES. EL SENTIDO DE LA DEMOCRACIA Para que sean eficaces los principios de la democracia, para su recta objetivación social, es preciso lo primero, sentir bien, difundir lo que es democracia. Ella no es, desde luego, las malas interpretaciones; pero hay que prevenirse contra los falsos intérpretes. Y en los tiempos de confusión todavía el concepto se hace más difícil. Ocurriendo entonces que la verdadera soberanía del principio está desplazada de donde debiera estar. Ya la democracia ateniense, tan refinada y exquisita, cuando el capitalismo invade á Grecia, hubo de ceder el paso a la oligarquía. El instinto social en el pueblo era el mismo, la ley de la evolución seguía su curso y sin embargo, las instituciones del Estado se metaforsearon y las clases populares tuvieron que sufrir una tiranía opresora.! ………………………………….! La democracia, ciertamente, no es una simple figura retórica. Nadie podrá negarla como anhelo, como aspiración, como idealidad. Lo que ocurre es que aquellos mismos que son sus primeros beneficiarios son los que más desconocen el hecho paradójico de su exquisitez aristocrática. Sin duda, por eso Grecia, a cuyo ejemplo nos remontamos, ofrece el impresionante contrasentido de que sean las instituciones democráticas las que caen en las oligárquicas demagogias, en tramas humillantes para el pueblo, mientras las instituciones aristocráticas son las que muestran mayor esplendor de democracia. Ningún régimen más tiránico que el de Esparta; austero, pero cruel. Ninguna institución más noblemente cívica que la de Atenas. " 72 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta Bretaña, Francia y España, por cuyas cláusulas el infante don Carlos, hijo de Felipe V y de Isabel Farnesio, obtuvo los ducados italianos de Parma y Plasencia y se renunció a la reintegración de Gibraltar.! En dicho año la corte se hallaba en Sevilla, verificándose entonces la solemne ceremonia de la traslación del cuerpo del rey San Fernando a la capilla de la Catedral, acto que revistió gran brillantez y magnificencia.! Entre otros diplomáticos, representaron en las conferencias para el Tratado, a Inglaterra lord Stanhope y Sir Benjamín Keene, y a Alemania el embajador Koningseg.! ¿Por qué hoy no habría Sevilla de merecer igual honor? ¿Por qué motivo, perdiendo nada pero ganando, hemos de oponemos los sevillanos siquiera con una crítica leve y sentimental, sugerida por la modestia, a esa probable contingencia de que el Congreso de la Paz se celebre aquí, cuando a la vez recaerían sobre nuestra amada ciudad los dones que siempre se derivan de tales acontecimientos, asociamos al ya prestigioso y sugestivo nombre de Sevilla el hecho histórico más grande de la Humanidad, el que más trascendencia ha de tener para el mundo, y el que ha de servir, puede asegurarse, de eje de lo porvenir?! Será una utopía, una pretensión ilusoria, aunque ya hemos demostrado, y con nosotros el ilustre colaborador de EL LIBERAL don Jenaro Cavestany, que Sevilla cuenta con títulos suficientes para servir de residencia al Congreso y que no es descabellada, ni mucho menos, la idea; pero, aun siendo así, ¿no vale la pena de forjarse la ilusión, cuando se piensa que en la posteridad tal vez pueda decirse: La paz de Sevilla! ¡El Congreso y Tratado de Sevilla!?! A qué pueblo le perjudica un alto ideal, una inasequible y legítima aspiración? Tengamos nosotros ésta, aun cuando resultemos luego defraudados. Siempre algo útil y práctico quedará del esfuerzo que se haga, de las energías que se desarrollen. ¡Si lo que precisamente nos hace falta son estímulos despertadores de la actividad embotada y objetivos poderosos de acción!! J. Laguillo. El Liberal, Sevilla, 13 de enero de 1917.! 5.- LAS REFORMAS DE SEVILLA. INSISTIMOS EN NUESTRO CRITERIO Nuestro artículo “Suspensión, no” lo comenta La Unión Comercial en un sentido que difiere del pensamiento que lo informó al escribirlo nosotros.! Al decir suspensión, desde luego referíamonos al aplazamiento de las obras, no a su supresión definitiva. Pues que, ¿es que aplazarlas hasta que se realicen las de carácter social, no equivale a retardarlas de un modo indefinidamente pernicioso para los intereses de nuestra ciudad? ¡Ahí es nada resolver las obras de carácter social! ¿Hay algo más elástico y escurridizo? Dígasenos cuándo empezará esa obra y cuándo acabará. Por otra parte, ¿no habrá siempre un desnivel pronunciado entre la expresión externa de la ciudad, entre su agradecimiento y riqueza, y las situación social de las clases que más cooperaron a ellas? Si la labor de embellecimiento de la urbe y de reformas indispensables para su progresivo desarrollo ha de supeditarse á la mejora de las condiciones sociales y económicas de sus habitantes que más sufren los rigores del régimen de vida presente, el progreso material de las capitales sería una utopía, un ideal inasequible.! Porque entendemos que la acción del Municipio no puede circunscribirse a esa labor única, muy noble y muy justa, pero que excede a su ministerio, prerrogativas y recursos, es por lo que defendemos la simultaneidad de las obras en el plan de reformas de Sevilla; es decir, que sin abandonar los trabajos y proyectos emprendidos ahora, el Municipio dedique parte de sus esfuerzos al mejoramiento de las clases proletarias.! Estimamos absurdo que por un período de tiempo, sea el que sea, quede en suspenso toda la actividad municipal, y esa actividad sólo se dirija a un objetivo que no es precisamente suyo, sino del Estado, mientras que abandona obligaciones que directamente le incumben, como # 79 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos son las de realizar ensanches, mejoras de omato, embellecimiento de jardines públicos y modernización de la ciudad, en orden a que sea atractiva y de' siquiera la sensación de bienestar.! ! 80 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta Todo ello es trabajo, riqueza que se crea, germen de un mejor vivir futuro, signo de la multiplicidad de aptitudes y energía que toda ciudad grande y populosa debe desarrollar, dócil a la ley del tiempo. Cerrar su horizonte, limitar su acción a un pequeño círculo, como el que se pretende, equivale a detener en seco el movimiento de ascenso de la urbe. Buenas estarían éstas si cuanto significan perfilamientos, suntuarios, parque, ornamentación, detalles de lujo y riqueza exterior, lo que es gala y atractivo de las poblaciones, se supeditase a los problemas sociales. Londres no tendría Hyde Park, ni París su bosque de Boulogne, ni Viena su Prater, ni Berlín la avenida los Tilos. Habrían debido extirpar los horrores de sus barrios obreros, los tremendos suburbios donde la humanidad desciende a la más baja abyección, y que contrasta con las magníficas vías, los portentosos palacios y los soberbios jardines, abarrotados de magníficos trenes.! Y no es que no defendamos ni consideremos justo que eso suceda así; pero es la realidad, y como la esfera de los Ayuntamientos es muy modesta para variar tal orden de cosas, por eso debemos acoplamos más al imperativo de la realidad.! Las reformas son exigencias de la vida urbana, y naturalmente tienen una cristalización más rápida que las reformas de orden social, que necesiten más larga evolución y un proceso de mayor lentitud antes de dar su fruto. De ahí que, sin violentar el régimen de la urbe, no pueda ésta circunscribir sus esfuerzos únicamente al progreso social de sus moradores.! Decíamos que todas las épocas han sido malas para las clases más pobres y que, sobre poco más o menos, vivían en igual situación, para justificar que, compatible con ello, surgieron magníficas obras suntuarias, que con el procedimiento que se pretende imponer nunca hubieran sido posibles. Este razonamiento irrebatible se comenta en el escrito diciendo:! “¿Es que porque las clases obreras hayan vivido siempre bajo el yugo de la miseria, no deben aspirar ni estamos los demás obligados a procurarles la mejoría de sus medios de vida, y que han de renunciar a toda idea de redención?”! ¿Quién dice tal cosa? ¿Quién piensa semejante absurdo? La aspiración de mejorar es legítima, es el acicate más poderoso y el mejor derecho que el hombre debe reivindicar; pero hay que esperarlo de donde debe venir: del Estado; sólo cuando la evolución social, traducida, es cristalizada en una labor legislativa eficaz y madura, se difundió por todas partes, es cuando el Municipio se fortifica para irradiar esa labor por el círculo de la ciudadanía, ampliando de paso sus iniciativas y sus recursos. Mientras tanto, sometido al fatalismo de su régimen, solicitado por múltiples atenciones y deberes, la tutela en el orden que se quiere, tiene que ser muy débil y modesta.! Vamos a concluir con esta pregunta: ¿Realizaron obras de carácter social, antes de su engrandecimiento y de la reforma que supieron llevar a termino, poblaciones como Barcelona, Bilbao, Valencia, Madrid, Gijón y otras? ¿No sabemos que en esos centros de población, precisamente por el impulso de la reforma, vinieron grandes provechos materiales para la clase obrera, y que, aún hoy día, como en todas partes, existe latente el problema de la vivienda?! lnsistimos en que la suspensión de las grandes mejoras de embellecimiento es perjudicial al obrero, el cual, lo que debe desear, mientras le llegan las reivindicaciones a que tiene derecho, es trabajo, y trabajo que nunca falte, pues en él radica el sostén de la vida y la de los suyos. En que se acometa y ultime el mayor número posible de obras, no vemos el mal.! Lo que es preciso, para que alcance a todos el plan de reformas, lo mismo de embellecimiento que de mejora social, es que los administrados todos, claro es sin excepción, contribuyan en la mayor suma posible de sus fuerzas, imponiéndose algunos sacrificios.! J. Laguillo. El Liberal, Sevilla, 19 de marzo de 1917.! 81 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos 6.- LA TRANSFORMACIÓN SEVILLANA. NUESTROS FUTUROS MUNÍCIPES Por Círculos, Cafés y tertulias comienzan a sonar los nombres de los que parece van a ser candidatos a concejal. El se dice, el se asegura de que Fulanito o Menganito aspirará a la investidura edilicia, va constituyendo el tema obligado de las conversaciones, aparejando de un lado los graves problemas de Sevilla, sin resolver, y de otro el valor, la representación y la “altura” de los candidatos.! Las opiniones son unánimes. ¿Por qué no se presentan Zutano y Mengano, que tienen posición independiente, gran significación social y competencia probada en sus asuntos particulares? ¿Por qué ciudadanos probos, íntegros que lloran ostensible la marca de un civismo a toda prueba, se abstienen de intervenir en la administración de la ciudad dejando campo libre á la politiquería y al rutinarismo de los sometidos al yugo caciquil?! El porqué está en todas las conciencias, y ese porqué hay que destruirlo, a fin de que los hombres buenos y aptos salgan de un apartamiento dañoso para Sevilla.! Si los que dirigen la política sevillana quisieran dar un hermoso ejemplo de amor a su tierra, rompiendo los moldes viejos y gastados, tendrían ahora la gran ocasión con motivo de las elecciones de Noviembre.! En verdad que los nombres de los jefes pasarían aureoleados a la posteridad si conservadores, liberales y republicanos, olvidando las prácticas antiguas, se presentaran candidatos junto con los primates de los respectivos partidos. Y luego, no atendiéndose a esto, para probar que la administración del pueblo es el único objetivo del futuro Ayuntamiento, abrirían huecos en las candidaturas para que prestigiosos nombres de la vida social, que no figuran en los grupos políticos, obtuvieran los sufragios y el triunfo de los comicios.! Bastaba un rasgo de amor por Sevilla, un sincero acuerdo de ponerse todos a la obra santa de administrar rectamente para que los veintitantos concejales que se han de elegir procedieran de lo más selecto de las diversas clases sociales, de la flor de los ciudadanos, unidos en la noble aspiración de laborar por nuestra amada patria chica.! Dentro de la ficción en que se vive, ¿qué mal habría en que previamente los partidos políticos, las colectividades, los organismos de la cultura, del comercio y la industria, distribuyéranse equitativamente los puestos, siempre con la condición de que éstos los ocupase el estado mayor de los distintos sectores llamados a cooperar?! El mal de los Municipios es que vejetan bajo los monopolios políticos. Independizarlos y dignificarlos, sería dar entrada en ellos a la savia de elementos nuevos y de factores con probada aptitud, que no tuvieran otro nexo que el de interpretar el bien de la colectividad ni otro mandato que el de la propia conciencia cívicamente exaltada.! Reconocemos los sevillanos todos que sólo nos mueve el ideal de hacer una Sevilla grande, culta, moderna y civilizada, con la civilización más completa que se puede pedir, que es la civilización de un armónico equilibrio moral y material, traducido en orden, policía, pulcritud, limpieza, higiene y urbanos perfilamientos, signos de holgura y bienestar? Pues no sería difícil ese acuerdo mutuo que propongo mediante el cual, liberales y conservadores, republicanos, socialistas, neutrales, comerciantes, obreros, las clases todas en fin, destacaran sus mejores hombres, Ios más aptos y honrados, para que en un proporcionado reparto quedaran encasillados en las candidaturas que han de figurar en las elecciones próximas.! Presentadle a Sevilla un plantel de nombres con el crédito de la honradez y con la independencia de su posición social, avalorada por la competencia, que no sea sólo de los partidos políticos, sino que, juntos con éstos, obtengan una participación en la responsabilidad de gobernar la urbe y de administrarla, y Sevilla irá en masa a las urnas consciente de que los tiempos han cambiado y que más puede esperar del múltiple esfuerzo de varios factores # 82 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta heterogéneos que de la falange ciega a la consigna y sumisa a la voz del jefe, que, con las mejores intenciones y deseos, puede caer en el error.! Yo, equidistante de los grupos que luchan con una divisa política y sensible únicamente, en mi profundo amor por Sevilla, a lo que ella reclama, o diría mejor, por lo que gime, aplaudiría entusiasmado el rasgo de nuestros mandarines que, deseando verse fortalecidos con el concurso de todos, dijeran tocados de civismo: Tened, Ateneo, Unión Comercial, Cámara Agrícola, Unión Gremial, Centro Andaluz, Sociedades obreras, etc.; ahí podéis contar con la representación de tantos y tantos puestos que os corresponden proporcionalmente, para que en la gran labor que se inaugurará el 1º de Enero en favor de Sevilla no quede exceptuado ningún elemento de la obra y de la responsabilidad, y luego no se achaquen solo a los profesionales políticos los errores y las torpezas que se cometan.! Ah! Pero este rasgo, este desprendimiento, ¿lo podemos esperar o es una fantasía de nuestro buen deseo? Es preciso convenir que mientras no exista unión, trabazón de entusiasmos y energías, la vida de Sevilla será difícil, su porvenir estará en entredicho.! Y lo hacedero que sería -¿quién lo duda?- para todos los ciudadanos, como para mi y para todos señalar los veintitantos nombres de personas calificadas y aptas que de los diversos extremos de la ciudadanía debieran ostentar la dignidad edilicia, formando un conjunto armónico con el único ideal de administrar y de hacer patria digna y humana, patria local y doméstica, que es la que más directamente llega á nuestros intereses?! Laguillo. El Liberal, Sevilla, 8 de septiembre de 1917.! 7.- VIDA SEVILLANA. BALANCE Y ORIENTACIÓN Próximo a expirar el año, poco o nada se puede recapitular, a modo de resumen, de la labor municipal. Nada, mejor dicho, queda del balance. Los mismos proyectos en expectación, los mismos problemas en pie. Vivimos en continuo paréntesis. La indecisión, la perplejidad, el desbarajuste, es la nota significativa de esa labor desdichada.! Ni alcantarillado, ni higiene pública, ni matadero, ni cárcel, ni cuarteles, ni las reformas urbanas empezadas se acaban, ni se regulariza la vida económica municipal, ni surge nunca el impulso salvador compasivo de Sevilla... Tal es, el cuadro. ¿Es verdad que nada tiene de halagüeño?! ………………………………….! Otro año va a empezar. Otros hombres, desde la Casa del Pueblo, unirán su gestión a los municipes que quedan en el Ayuntamiento. ¿Podremos alentar algunas esperanzas de que las cosas varíen? ¿Llegará la hora en que se inicie, al fin, una labor activa, perseverante y enérgica, o deploraremos análogas apatías y desconciertos?! Evitemos los pronósticos tan desacreditados; pero hagamos votos fervorosos por un cambio feliz para Sevilla, por una rectificación táctica y de conducta.! Verdaderamente, los síntomas no son propicios. La honda discordia por las tenencias de alcaldía no es el mejor augurio de que la política vaya a quedar puerta afuera del Consistorio popular. Con el primer día del año y de gestión, estallará la bomba de los personalismos si el socorrido pasteleo no lo arregla todo.! Hay que convenir que la política como vulgarmente se entiende, es el principal enemigo del pueblo.! ………………………………….! 83 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos Y sepa la edilidad sevillana, sepa nuestro patriciado, que el pueblo vive mal, que come mal y que la culpa de esto, en mucha parte, dimana de la desacertada administración, del egoísmo, de las inveteradas torpezas, de la obstinación ciega en no querer enterarse del censurable pruritu de complicar la vida pública con intromisiones partidarias y politiquerías mezquinas en un todo ajenas al bien general, a la aspiración colectiva.! Una obra de justicia ciudadana será la de romper ese pasado. Y hay que romper para sustituir los procedimientos por otros más humanos, más prácticos y que lleguen con la equidad posible a todos los administrados.! ………………………………….! Lo primero que se impone es normalizar la hacienda del Municipio, regularizando su presupuesto y ampliándolo en la medida de las necesidades modernas. Una base de ingresos, un crédito sólido, una acertada distribución o inversión, para lo que es preciso un concreto programa de trabajo, es lo que debe emprenderse. Luego, el plan de higienización, viviendas para las clases pobres, canalización de la ciudad, policía y mercados, escuelas y cuarteles, reformas de carácter urbano, entre ellas las primeras en acometer la calle Martín Villa y la Campana, la Universidad, la plaza de la Encarnación, haciéndola accesible con una anchura doble de la que ahora tiene desde la calle Imagen a la de Laraña, y la terminación de la gran vía a través de Santo Tomás hasta la Puerta de Jerez. Algún otro detalle de mejora parcial, y a trabajar, trabajar mucho, con fe y entusiasmo, para que tengamos pronto limpieza, orden, aspecto de una ciudad culta, y no ofrezca a Sevilla en sus recovecos de los barrios la miseria, el abandono, la sordidez propia de villorrios mogrebinos.! Más tarde, cuando la obra fundamental quede hecha, la mejora de las rondas, su transformación en agradables bulevares exteriores, la creación de parques en las afueras, sobre todo en Triana, la labor suntuaria y algo superflua; en fin, que debe estar supeditada a la labor de conciencia y de ciudadanía que reclama la realidad de Sevilla.! ………………………………….! A todos corresponde un lugar en el tajo de esta magna empresa. A todos oblíganos un igual deber de abnegación, de sacrificio, de apoyo y de prestación moral y material. Sin esto nada se hará. Y no hace falta menos la declinación de antagonismos, de recelos, de intestinas discordias propias de decadencias a lo Bixancio, para que resulte una acción homogénea y disciplinada al objetivo común. Venga la crítica, pero que venga paralela la acción. Que una inexorable sanción fiscal se alce contra los administradores; pero que éstos no defrauden las esperanzas realizando cuanto es sentir de Sevilla. Una movilización del civismo se impone.! Lo que yo entiendo que en nuestra ciudad hace falta antes que nada es homogeneizar los esfuerzos y aglutinar las iniciativas. Los puntos de contactos existen; las soldaduras vendrían fácilmente con sólo pensar alto y sentir hondo. Patriotismo; patriotismo por la patria chica, que tanto ha achicado en su concepto de cívico las inepcias de los mandarinatos, y habremos hecho mucho camino hacia la meta deseada. La política sobra para el régimen interno de la ciudad. Que la administración municipal sea un magisterio ciudadano y no un predio de las clientelas y gremios políticos. Tal es la aspiración. Los que se opongan deben apartarse a un lado. La prosperidad del pueblo, sus intereses, llamamientos de solidaridad y de conciencia, lo demandan. No hay otro camino que cumplir la ley de los tiempos.! J. Laguillo. El Liberal, Sevilla, 29 de diciembre de 1917.! 8.- DE ELECCIONES. LA CANDIDATURA DE NUESTRO DIRECTOR Mi programa Después de lo hablado, hora es ya de venir a la substancia de este asunto de mi elección; es decir, a mi programa como candidato por Sevilla. Los programas, dicho sea en verdad, están bastante desacreditados; pero tal descrédito no ha de ser óbice para que yo me # 84 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta aparte de la regla, dejando incumplido un deber que parece fundamental en todo candidato al disponerse a solicitar los sufragios de sus conciudadanos.! En la misma forma que expliqué aquí el porqué me presento candidato, voy a explicar lo que constituye mi programa de trabajo, si de las urnas electorales saliera triunfante mi nombre y, por lo tanto, mi persona investida con la representación parlamentaria.! De obtener uno de los puestos de la circunscripción de Sevilla, desarrollaría el siguiente programa:! Primero. Mandatario de Sevilla y de los pueblos adscritos a ella por los comicios y por el órgano de Opinión que significa el periódico, simultanearía de tal modo mi actividad, que la labor de diputado y de director del periódico estuvieran tan identificadas que mutuamente contrabalancearíanse, metodizando los esfuerzos en beneficio de una fecunda actuación.! Segundo. Por mi doble carácter realizaría en estas columnas una campaña en favor de las viviendas de las clases pobres, de la higiene y de la salubridad de la población, de la policía urbana y de la transformación del régimen de abastecimiento y mercados, así como en pro de ciertas reformas de ornato y mejoras de ensanche, complementándolas en la práctica con una labor activa y perseverante en Madrid, en el Parlamento y en los Altos Poderes centrales, de cuyas gestiones tendría en la corte valiosos colaboradores en los órganos de publicidad pertenecientes a la misma Empresa de El Liberal.! Tercero. Esas iniciativas que se gradúan por los anhelos de Sevilla las clasifico en mi nota de trabajo: higienización de la ciudad; limpieza; policía de mercados y policía municipal; casas para obreros; transformación de la vivienda o casas llamadas de vecinos; rondas, afueras y parques; edificios de escuelas públicas; cuarteles; Cárcel; Gobierno civil; Diputación provincial; casas de Correos y Telégrafos; ensanches de imprescindible necesidad; puente sobre le Guadalquivir; transformación higiénica y ornamental de Triana; tranvías a Alcalá, Camas, Santiponce, Castilleja, San Juan de Aznalfarache y otros pueblos próximos; establecimiento de estaciones telefónicas en localidades inmediatas; asistencia sanitaria pública; problema de la ley de explotación forzosa; ensanche exterior e incorporación de Sevilla al privilegio de esta ley; fomento de la cultura en los pueblos mediante la ampliación de escuelas; aumento de la subvención del Estado para las grandes obras de la Exposición; aumento de las escuelas nacionales de Sevilla; aumento de la policía asignada a nuestra capital; gestión para una ley beneficiaria de nuestro puerto y ría, en relación con el futuro engrandecimiento del Guadalquivir después de la guerra; subvención del Estado para ayudar a la erección de la estatua a San Fernando; expropiación de edificios del Estado, como el de Santo Tomás y otros que se necesitan para la mejora expansiva de la ciudad, y que podrían servir de emplazamiento de Centros oficiales; defensa de los sagrados intereses industriales de Sevilla, especialmente los que se refieren al desarrollo de la producción, industria y comercio corcho-taponero. En todo esto, que son aspiraciones, problemas nuestros, habría de ocuparme con vital interés, desarrollando una labor paralela a la del periódico y a la vez complementaria de ella.! Cuarto. Flexibilizaría un poco la gestión del cargo, al fm de que no todo se redujera a un movimiento continuo ferroviario de idas y venidas, y cuando más, a una plañidera petición de subvenciones para carreteras, con lo que parece que nuestros representantes en Cortes, lo mismo los de esta provincia que los de otras, creen ya haber cumplido con su alta misión, abandonándose al muelle del placer del escaño y al beleño de los discursos.! Quinto. Desarrollar en favor de Sevilla una acción, no de carácter solamente político, de conferencias, cabildeos y tramitación burocrática por ministerios y oficinas, como es uso y costumbre de nuestros procuradores, sino elevándola de nivel, al objeto de que al mismo tiempo que los asuntos siguen su curso en nuestros negociados y despachos de los ministros, encontrara el sevillanismo un ambiente propicio en la Prensa de Madrid, en una labor que podría llamar de divulgación de nuestros ideales ciudadanos.! ………………………………….! 85 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos No es que pretenda originalidad en mi programa. Las cuestiones y los problemas no se inventan. Son como son. Lo que se pide es novedad en los procedimientos, en la acción a desarrollar, en las obras que debemos cumplir.! Hombre de estudio y de trabajo perenne, el acta del diputado sobre mi encargo de director del periódico no habría ciertamente de amilanarme. Por el contrario, la convicción de mi responsabilidad, mi amor por Sevilla, creo que centuplicarían mis arrestos y entusiasmos.! J. Laguillo. El Liberal, Sevilla, 13 de enero de 1918.! 9.- SEVILLA Y LA EXPOSICIÓN. HAY QUE PENSAR EN SU CONCEPTO VERDADERO Todavía hay quienes no se han dado cuenta de lo que significa para Sevilla la Exposición. La Exposición Hispano Americana es el motivo, el objetivo que nos obliga a salir un poco de nuestra idiosincrasia y a romper un poco nuestra proverbial apatía. Es el estímulo para hacer, la justificación de supremos esfuerzos necesarios. Nuestro certamen implica el agua, la compra de terrenos de la policía urbana, la civilidad, la pulcritud de la urbe, el adelanto de veinte años cristalizado en cinco, la solución, en fin, de muchos problemas que no tendrían estado en muchos lustros, y que pronto veremos culminados o en buen camino. Todo eso es preciso, y con el certamen será factible; sin el certamen, es decir, sin este compromiso, sabemos perfectamente lo que espera a tales problemas.! Sevilla necesita tener delante este ideal. Sin esta ley de vida y de esfuerzo común, nuestra modalidad haría su obra dentro de la clásica modorra.! ¡Y existen quienes denigran y son enemigos de la Exposición! ¡Son los eternos ingratos, sempitemos Aristarcos de toda obra, los irreductibles criticones que enmendarían la plana al mismísimo Creador!! ………………………………….! Los que nunca echaron de menos la higiene o se pasaron sin ella buenamente, callando la protesta, imputan ahora el certamen que no la tengamos, cuando el Estado no concedió la subvención para tal fin, ni para ello lo hubiera concedido nunca, sino para distinguir a Sevilla, y que en su seno dignamente hiciéramos los honores de España a veinte Repúblicas americanas. Dicen que esas cuantiosos recursos estarían mejor empleados en viviendas, escuelas, higienización, etc. Cierto; pero, ¿con tal objeto se le hubieran otorgado a Sevilla los millones? ¿No es verdad que estaríamos sin los millones, sin las reformas y sin la exposición?! Sevilla nada ha perdido con el certamen. Hágase un ligero balance y se verá. Pensar de otro modo es una solemne ingratitud.! ………………………………….! La fecha del acontecimiento, a nuestro juicio, no debe ser muy inmediata. Mientras más tarde, mejor. Entretanto tengamos ese acicate, haremos cosas, adelantará la ciudad, aunque no sea más que para cumplir bien con sus futuros huéspedes. Ni el 1922 ni el 1923 podrá ser. Antes de 1925 el proyecto es irrealizable, si se tiene en cuenta que la plaza de España hállase en sus comienzos, y que aún no existen multitud de edificios que son necesarios. Y de los terrenos que son también precisos para el emplazamiento, ya vemos la prisa que se dan los señores del Comité y la alteza de pensamiento en que se inspiran. Los Remedios pueden servir de ejemplo elocuente.! Sevilla ha tenido una gran suerte en que su certamen se haya ido demorando. De otra manera, la Exposición hubiera sido algo vulgar, que nada habría dejado tras sí. En cambio, su indefinido aplazamiento nos ha permitido, caso único, proyectar un certamen que no tendrá igual. La mayor parte de la obra nos quedará, será nuestro patrimonio futuro, fuente inagotable de # 86 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta beneficios y atracción del turismo de mañana. No sólo en tantos años estimuló la industria y la llevo a admirables limites de progreso, dando trabajo a multitud de obreros, cuyos prestigios difundirá la fama por el mundo, sino que estatuye para la posteridad una verdadera exposición permanente, atractivos poderosos de la Sevilla moderna.! ………………………………….! Nuestra Exposición tiene dos aspectos: el local y el internacional. El primero es el que importa a nosotros. Claro es que estamos obligados a que el certamen sea un éxito, y que debemos hacer cuanto esté de nuestra parte para que lo que tiene de espectáculo en sí resulte brillantísimo; pero esto, en cierto modo y en definitiva, a Sevilla le es ciertamente secundario, pues el certamen es una cosa accidental, y, en cambio, lo que hagamos con carácter permanente, bienes perdurables serán.! En verdad que no habría motivos para llorar si la Exposición no se hacía nunca, aunque pensando y procediendo para celebrarla.! Algunos entienden que por la Exposición malogramos nuestras fundamentales reformas de agua e higiene. Creemos, por lo contrario, nosotros que las habrá, y pronto, precisamente por la Exposición.! En resumen: que la obra emprendida debe merecer de los sevillanos el justo concepto que le corresponde, poniendo todos en ella, con el amor y la gratitud, el común esfuerzo, para que sea todo lo más fecunda posible.! El Liberal. Sevilla, 23 de marzo de 1921.! 10.- SEVILLANISMO PURITANO. POR UNA ORTODOXIA ESTETICA LOCAL La falta de un política municipal, en lo que respecta a estética urbana, es en Sevilla un mal viejo. También lo es en otras ciudades españolas; pero en Sevilla el peligro es más grave, en cuanto nuestra ciudad hállase en la plenitud de un fecundo período de floración. Y en estas circunstancias hay que temer el contagio del hibridismo, la apoteosis del cemento, las mixtificaciones más extravagantes.! El desarrollo febril que impone una vida nueva con sus innovadoras reforma prevalece a costa de las bellezas artísticas y en daño al espíritu y el carácter genuino de la ciudad.! Este espíritu que alienta la expresión de nuestra ciudad, que es su alma, su emoción y su seducción, encarna la política del Municipio de la manera discreta y vigilante que fuera necesario para la defensa, no de un sevillanismo retórico y de pandereta, sino de un sevillanismo que perdería su patético lenguaje al desvirtuarse en modemismos invasores?! Alguien entiende las reformas de la urbe con el espíritu del nuevo rico; es decir, demoliendo y construyendo a troche y moche, y persiguiendo el relumbrón y lo barroco; desarrollando una edilidad irreverente con el pasado y con la Historia; alzando castillejos de yesería y arquitecturas de oropel; consumando en suma una obra funesta de desacatos y atentados contra todo ese tesoro imponderable que es el arca santa de la ciudad, su mágico sentido y su fascinación.! ¡Oh qué dolor el de una Sevilla mixtificada, adulterada sin sentido artístico, sin su gracia peculiar, una Sevilla sustratum de varias civilizaciones y la inmaterializada serenidad de una belleza severa y exquisita como irradiación de un medio privilegiado!! Para que la ciudad sea verdaderamente ciudad; para que tenga espíritu y distinción propios con tina autonomía de alma y con conciencia exacta de su destinos sociales y materiales, # 87 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos es preciso que sepa conservarse, que sepa conservar sobre todo el sello de su personalidad tradicional.! ¿Y qué garantía existe de esa conservación de lo típico cuando las edilidades de las últimas generaciones parecen desposeídas de ese instinto que desconoce la calidad del paisaje y el sentido de la belleza y del gusto estético en los aspectos urbanos?! Tipsius. El Liberal, Sevilla, 24 de abril de 1925.! 11.- CONTRA LA INVASIÓN DEL RASCACIELO Hay que ir contra la tendencia de construir en Sevilla edificios de excesiva elevación. El rascacielos no es de este ambiente. Ni de este clima. Tampoco cuadra con el sentido de nuestra estética. Las casas de siete u ocho pisos afean el panorama bello de la urbe. El grácil conjunto de Sevilla singularizado por la línea baja é irregular del caserío, del que emergen los artísticos fustes de numerosísimas torres y espadañas, lo mancillan esos armatostes de hierro y cemento que descuellan desde todas las perspectivas como un triste remedo de prosaicos americanismos.! Rascacielos aquí, no. Que esos edificios de la avenida de la Borbolla y de las calles Canalejas, Riego y Santa Bárbara sean los últimos que se autoricen por la Municipalidad. Nada en modo alguno justifica en nuestra ciudad esa necesidad de proceder á la urbanización vertical.! Aquí sobran terrenos para todos los ensanches y expansiones futuras de la población. Apartarse del tipo constructivo sevillano equivaldrá a desnaturalizarnos, a torpemente atentar contra nuestro peculiar carácter.! De otra parte la forma de vida que imponen esas construcciones, a manera de colmenas humanas, pugna con la psicología de esta tierra. Lo que en Nueva York está bien y cuadra con las costumbres de la gente, en Sevilla resultaría una absoluta incomodidad.! Es preciso que las torpezas en que, por precipitación, se incurrió en el periodo activo de la anteexposición, no se repitan en lo sucesivo.! Por nuestro gusto quitaríamos un par de pisos a determinados inmuebles levantados cerca de Eritaña, junto a la bella iglesia de la Magdalena y en las calles Santa Bárbara y Riego.! Se desproporcionalizan tanto con las restantes construcciones y rompen de tal modo la armonía de los aspectos sevillanos, que no se comprende cómo pudieron idearse olvidando el marco donde habrían de figurar.! Debemos ser prolijamente cuidadosos de nuestro carácter urbanístico. Es un timbre seductor de Sevilla, digno de que sea mirado como oro en paño.! Vade retro, por lo tanto, a cuanto signifiquen extranjerías e intrusismos destructores de nuestro color y sabor locales.! El Liberal. Sevilla, 21 de enero de 1931.! 12.- CON PIES DE PLOMO. PAN Y VIVIENDA Tenemos en Sevilla, como en toda España, planteados dos problemas: el paro forzoso y la carestía de viviendas modestas, que, según muchas veces se ha dicho, pueden tener la misma solución, que no es otra que la construcción de viviendas de condiciones adecuadas.! En tal sentido orientados, hay, indudablemente, plausibles intentos, pero, por los desarticulados y por su escaso radio de acción están muy lejos de cumplir por completo el área de la cuestión, que, por tanto, queda subsistente; se hace cada día más indispensable la # 88 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos Las modas de hoy son un pecado contra la línea. No hay con ellas esbeltez, no hay gentileza de perfil. Las damas elegantes no ofrecen ya esos movimientos graciosos á los que desde largo tiempo tenían acostumbrados a los hombres.! No son grotescos estos trajes de "soirée" que cubren apenas las rodillas y que dejan colgar por los lados mil plegaduras de las más variadas formas?! Y luego, ¡si fueran menos costosos! Pero toda la metafísica de los modistos de vanguardia radica en hacer pagar la complicación, en encarecer el género de manera que el sello de la elegancia consista en sus precios inverosímiles. No por otro motivo han caído las formas simples, las líneas helénicas de la falda, la naturalidad de las túnicas ajustándose al modelo humano.! Había que suplir, que enmendar la naturaleza. ¿Cómo hacerlo con modas sobrias donde el estilo, el "chic" sólo eran sencillez y sobriedad? Con sencillez de línea y con sobriedad de adornos realzan los trajes de la mujer perfecta, que puede acusar con orgullo una silueta escultural; pero, ¿y tantas otras que, lejos de perfecciones femeninas, necesitan, por el contrario, encubrir, rellenar, atenuar o disimular, buscando en la ortopedia del modisto o en su confección estética subsanar las deficiencias del talle, de la estatura o de una deformación?! La moda cada vez es más ficticia porque se ha industrializado, haciendo pagar muy caro las recetas que posee para corregir la naturaleza.! Ved las grandes capitales. Allí no tiene la mujer edad, ni fealdad o belleza, ni elegancia o desgarbos propios. Todo es cuestión de precio. ¿Podéis pagar facturas crueles para los bolsillos? Pues ya no son difíciles la belleza, la tersura, la línea estatuaria; el aire y el porte gráciles, la presencia y la gentileza de la juventud, el empaque seductor de la mujer ánfora, trasunto de la fémina griega.! Pagamos, asentimos, admiramos... Mas, las normas de un gusto refinado deben protestar, como ahora protestan, por la voz autorizada de la Reina de Rumania. La cual también condena la moda de los cabellos cortos a la "garçonne", evocando aquellos tiempos dichosos en que las mujeres consideraban su cabellera como el bien más preciado.! Tipsius. El Liberal, Sevilla, 10 de enero de 1925.! 7.- PALIQUEO. LAS COFRADÍAS -Hablemos de Cofradías. Es tema de actualidad. Tema en el que se ceba la incomprensión. Y la obstinación. Olvidan, no pocos, que este asunto es puramente de sentimientos; no como quieren, de mero turismo y espectacular.! -Que no se comprendan las Cofradías desde fuera, pase; pero ¡en Sevilla!! -Nada de extraño tiene que un forastero o un turista extranjero vean en las procesiones sevillanas sólo lo exterior. El hijo de Sevilla, que vivió siempre este ambiente, discierne a la perfección su verdadero espíritu. Podrá, en muchos, ser su fe especial “sui generis”; pero que el espíritu que anima a las Hermandades hispalenses fúndese en sentimientos elevados de creyente fe, eso no admite duda.! -Por una ficción, por el aparato externo únicamente, hombres encapuchados, descalzos de pie, cargados con el cirio o con la cruz, no iban a prestarse al simulacro de una más o menos vistosa mascarada.! -Cierto que alguna vez el hombre, con la cara descubierta, representa un papel farisaico. ¡Mas cabe eso con el antifaz!! -Y que en el luchar de la vida, períclita, blasfema y olvídese de sus timbres religiosos.! 95 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta -¡Pues ésta es la gran virtud de la Cofradía, que durante una jornada de penitencia el cofrade se rectifica a si mismo, se reconcentra, abre en su vida un paréntesis de arrepentimiento y de contrición!! -Yo imagino esa sugestiva teoría de los penitentes, silenciosos en la quietud de la noche, acompañando a las efigies, como una admirable efervescencia mística de las almas, nostálgicas del más allá.! -Y algo es así. No resulta agradable la vida para romper hasta con el pensamiento de la ultravida. Es bueno proporcionar a las almas remansos sentimentales. Y las cofradías son un remanso no sólo para el "nazareno", que cumple un voto formando el séquito de las imágenes, sino para el público también que las contempla, vibrando en la misma emoción y sintiéndose penetrado de la grandeza del misterio.! -Hay anacronismos, desde luego. Pero lo anacrónico es lo de menos. Lo patético, prevalece; la idealidad conquista. Tampoco importa, ni perjudica a lo hondo, el dejo algo pagano que pueda ofrecer este culto exterior desbordado, esta convivencia en la calle del pueblo con las veneradas efigies, desertando de su altar. Todo está tan espiritualizado, tan estilizado por el espíritu del sevillanismo, que no hay idolatría, no hay fetichismo.! -Cierto que no todos los pueblos pueden permitirse la audacia de inventar las cofradías a nuestro estilo. De lanzarse con vivaz aliento al contacto libre de la calle. Los siglos son los que doran con su pátina, los que acrisolan, baten y matizan la fe. ¡Cuántas confluencias de sentimientos, de arte, de espiritualidad refinada han sido necesarias para crear el sereno ritmo de las hipalenses procesiones, para que, sin una “razón pura” de la que no entiende el vulgo, las Cofradías hayan adquirido un fuerza de razón imponderable!! -Y el arte no es un testaferro. Es un auxiliar poderoso, una escala de la exaltación, un agente sutil del sentimiento. Ni domina ni cae en servidumbres. Sirve fielmente al simbolismo. Lo transparenta, lo clarifica.! -Salgan de su error los que aprecian en la concepción de las cofradías un sentido retardatario, una pasión partidista o fanática.! -Nada de reminiscencias bizantinas. En ellas sólo hay un celo de ideal, una llamarada ardiente que tiende hacia lo alto.! Amarguetti. El Liberal, Sevilla, 5 de diciembre de 1931. 96 SECCIÓN VI: LOS ÚLTIMOS AÑOS 1.- DEL DÍA. PANORAMA SOMBRIO. Día grande. Pródigo en noticiones. Se disuelven las Cortes; se restablecen las garantías constitucionales; desaparece la censura... ¡Adiós doña Anastasia! ¿Quién pide más? Sería gollería pedir más a estas alturas en que todos -desde ahora mismitopueden encontrar pasto variado para el españolismo deleite del critiqueo. ¡Adelante el comentario libre! Y ojo avizor al film electoral que se va a impresionar!! Período de irritación; de desasosiego éste que se inaugura; de languidecimiento inevitable de lo fundamental; de programas y de promesas a granel; de promiscuas elasticidades electorales; de desates de pasiones capuletomontescana…! ………………………………….! Por razones económicas, históricas o sociales, ello es -sea dicho en verdadque el pueblo vive en terrible drama. Porque no sólo carece de satisfacciones materiales, sino también de satisfacciones psicológicas. No trabaja o trabaja mal, y en vez de buscarse alivio al torcedor del paro forzoso, obligasele a esa tensión de los comicios, para cuyo esfuerzo flaquéanle las energías y flaquéanle, asimismo, el espíritu. Hay una línea combativa a todo lo largo del cuerpo electoral, cierto es; pero no se tiende flexible y recta como el acero cuando la templa un ponderado ejercicio de ciudadanía.! Hay exceso de pasión; calorías desbordantes... Los que gustan de refocilarse en la confusión y en el barullo habrán de bañarse en aguas de rosas. Mas el país -equidistante en distancias astronómicas de los partidos todosese, cae en desaliento y no sabe dónde volver los ojos ávidos de tranquilidad.! ………………………………….! Pues ocurre ¡oh sarcasmo! que todos los luchadores de la vida pública no se contentan con menos en sus promesas de prescribir la injusticia, el desorden, la sin razón social; pero, luego, contra tan sanas intenciones, el malestar aumenta, el desorden cunde y las aspiraciones populares no se satisfacen. Tal el verídico cuadro. Se repite; hay una cantidad enorme de indisciplina social. ¿Qué se hace eficazmente para moderarla y encauzarla? Un somero análisis de las circunstancia presentes acusa que no hay más que intrigas pequeñas o grandes, politiquería de bajo vuelo, una actitud sucia de la porción de hombres que forman los bandos contra la inmensa porción de la nación que abomina de los bandos.! Fuera de los partidos, sobre los partidos, cerniéndose el espíritu en la beatitud de una estricta ecuanimidad lógica, humana y patriótica, éste es el panorama que pesa. Triste panorama poco presto para que lo corazones se levantaran con esperanza.! El Liberal. 9 de enero de 1936.! José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos 2.- DEL DÍA. TEMPLAZA EN LA CIVILIDAD Fue ayer un día extremista, es decir, de choque de extremismos; de tiros, de sangre, de absurda aberración, de pugnas incomprensibles en un siglo civilizado. Así fue en Vigo, en Jerez, en Málaga, en Salamanca, en otras localidades, sacudidas por la pasión sectaria. Lo que estamos viviendo en España, si no es la barbarie, lo parece, aunque, en honor a la verdad, en ciertos países bárbaros tales desafueros no se registran. Tal vez porque sin haber alcanzado el nivel de la democracia, hállanse exentos de confiar a la virtud de un frágil papel el bien de todos, o porque, sumidos en una conformidad primitiva, ancestral, aún no descubrieron el instinto de mutuamente regenerarse, merced al pugilato férreo y a la ley del más fuerte.! Si esto ocurre a ocho días de distancia de la jornada electoral, ¡qué nos espera el 16 de Febrero y el 1º de Marzo, cuando la máquina de la pasión llegue a su paroxismo y cada bando, cada parcial de candidato, pretenda el triunfo fuera de las vías normales de la democracia!! Estos temores, esta inquietud legítima por una ciudadanía que no sepa contenerse en los límites justos de los derechos de gentes, demostrando no saber estar a la altura de la civilidad debida a un pueblo noble y civilizado como el español, muévenos a la reflexión de que toda la cordura será poca y que cuantas excitaciones se hagan en este sentido no resultarán estériles.! Lo vital de un país, lo que espiritualmente mueve su voluntad, debe repugnar cualquier signo de fuerza. Inútil la fuerza que trate de ahogar lo que palpita en lo hondo de los sentimientos como virtud imponderable. Sobran, pues, la violencia del gesto y el factor irascible. Mucho más clara y transparente resultará la consulta con la templanza y la moderación empleadas como instrumento en la lucha del sufragio. Que si es lucha, no lo es en el sentido del que pueda más con el puño, sino por la imposición -noblemente beligerantediscriminada en la selección cívica del voto, es decir, en lo que florezca del ejercicio libérrimo de la voluntad.! El Liberal. Sevilla, 9 de febrero de 1936.! 3.- ESTAMPAS DEL TIEMPO VIEJO. LA SOCIEDAD DE ENTONCES Toda la Sevilla del ochocientos, desde la Restauración hasta los últimos años del siglo, mostraba los rasgos de una atrayente y simpática fisonomía. Personalidad tan acusada de pueblo grande, señorial y rico. Había pasado un época tormentosa de agitaciones políticas, y unánimemente ansiábase gozar la molicie de aquella beatifica calma. Y en tal postura de serena paz, se vivía feliz. No era sólo laxitud, climática o atávica, fatalismo de nuestro meridiano, sino también compresión y tácito retomo al suave regazo de una vida entendida mejor. La ciudad, pues, recogíase en sí misma en su propio sentido, deslizaba sus días cultivando el aroma de un embrujado embelesamiento. Era algo de islámica inmovilización, algo de somnolencia alucinante; pero no se conocía la congoja del mañana intranquilizador ni nada interfería el ritmo lento y compasado de la buena urbe hispalense, tan timbrada de históricas grandezas y excelsitudes legendarias.! Los ensanches urbanos aún no se habían iniciado, y el vecindario en lazo más apreciado que hoy, intercambiaba su existir en contactos mucho más armónicos. Pues todavía casi en el limbo la concepción arquitectónica de las casas de “pisos”, hasta las familias más modestas moraban en viviendas de tipo individual, donde independizábanse cómodamente, sin menoscabo por ello del perfecto consorcio de las relaciones sociales.! Aquel ajetreo y tejemaneje de las mudanzas caseras de arriba a abajo, cuando llegaba fines de Mayo y de abajo a arriba, cuando el mes de octubre tocaba a su fin Doble aspecto de la vida doméstica que ofrecía en Sevilla carácter muy singular durante los meses de estío.! Y como las calles, en su mayoría, eran estrechas, y la mayor parte de las casas poseían patios, y en ellos cancelas al zaguán, de ahí que, durante los días caniculares, participase el transeúnte de un modo visual de algo del vivir íntimo de cada vecino, siendo agradable perspectiva de sus ojos aquella variada estampa de las fuentes, de las macetas y alicatados, de los exomos y mobiliarios, de la verdosa fronda de los jardines... deleite, asimismo, para el olfato al " 98 Alfonso Braojos Garrido. Mª José Ruiz Acosta percibir fragancias y aromas escapados de tales suntuosos o sencillos interiores. Compenetración ciudadana plácida y grata; simultánea cordialidad de costumbres, que, en vez de separar, aproximaba a las clases.! La Sevilla de entonces tenía, por lo tanto, en lo externo y aun en su inmediato interior, una pátina inconfundible, un tono sui generis de poderoso atractivo.! En lo externo no se escondía la sociedad en sus reductos peculiares de difícil acceso, sino que acortaba distancias y no tenía a menos convivir llanamente confundida en la masa del pueblo, cuando los máximos festejos, durante varias horas, unían a los unos y a los otros. Y aun fuera de lo excepcional de esas fechas, diariamente establecíase una pública convivencia.! Todas las tardes congregaba el paseo de la orilla del río, desde San Telmo y Cristina hasta más allá del cafetín Tívoli, un mundo brillante de lujo y elegancia. Centenares y centenares de carruajes y jinetes, que durante un par de horas cumplían aquel ritual de la moda, gozosos del placer de exhibirse y contemplar lo que otros exhibían. Luego, la caravana del lujo volvía al interior de la ciudad. Yera costumbre establecida que aquella interminable fila de caballistas y vehículos, desde la Puerta de Jerez hasta la plaza del Duque, atravesase calles y calles, a pesar de que en algunos puntos estrangulábase inverosímilmente el tránsito, como en el recodo de Tintores, en la encrucijada Rioja-Tetuán, en el callejón TriperaO´Donnell y en el no menos estrecho paso de O'Donnell-Campana. Sin embargo, por ese cauce parecido a un desfiladero, fluía todas las tardes la Sevilla dorada y señorial, la Sevilla del rumbo y de la opulencia, la poseedora de admirables trenes y caballos de ricos equipajes, orgullo de Andalucía.! Eran otros los gustos y así la juventud de la clase alta y media alegremente pontificaba con aquellos continuos festejos o motivos de reunión que se celebraban durante el año, integrando un variadísimo programa de atractivos. Los juegos florales en el Jardín Eslava, los certámenes musicales, las carreras de cintas, las jiras campestres o por el Guadalquivir, las noches de verano en la Plaza Nueva, las excursiones frecuentes a cortijos y encerraderos, las vísperas de corridas de toros en las ventas de las Delicias, las noches de moda en el teatro Eslava, donde por una peseta se podía disfrutar de Boccaccio, Cínkoka, el Capitán Fracassa, y de otras operetas y zarzuelas del más entretenido repertorio. Todo con los festejos cumbres de las Ferias de septiembre y abril, constituían rasgos salientísimos del vivir sevillano.! La gente se divertía bien sin mucho despilfarro, lo que no era óbice para el rumbo de costosas francachelas y de la brillante ostentanción de la sociedad opulenta.! Pues en aquella época, aliviado el presupuesto familiar de tantas cargas como le apesadumbran hoy, exteriorizábase el boato y la riqueza en el signo aparente de la mansión principal y en el signo fastuoso de los soberbios coches y magníficos troncos de caballos.! ………………………………….! Viénense a nuestra memoria multitud de nombres evocadores de una jubilosa juventud, ya entonces leones por derecho propio, muchachos que ponían la ley en la moda, como definidores y árbitros de ella, siempre simpáticos y sevillanistas.! Los Freuiller, los Clemente, los García de Leániz, los Rejas, los Parladé, los Urzaiz, los Castroverde, los Góngora, los Larrazábal, los Bilbao, los Gallego, los Ponce de León, por no citar más que algunos, casi todos ya desaparecidos.! De las grandes casas que daban tono por entonces a la vida sevillana, figurando por el brillo de sus salones y por su realce social, recordamos a los marqueses de Gaviria, en la calle O'Donnell; el marqués de la Paniega, en la calle Unión; Casa Galindo, en la plaza del Museo; la de don Tomás de la Calzada, en la calle Pajaritos; la de Tassara, en la calle Palmas; la del conde de Casa-Chaves y Tous, en la calle Jesús; la de Segovia Ardizone, en la calle Laguna; la de don Federico García de Leániz, senador vitalicio y labrador, en la calle Velázquez, esquina a Rioja; la del conde de Aguiar, en calle Mañara; la de Laguno, en la plaza del Pacífico; la de Laffite, en Amor de Dios; la de don Manuel Urzaiz, caballero santiaguista, en la plaza de la Gavidia; la del marqués de Esquivel, en la calle Palmas; la de T'Serclaes, en Duque-Alfonso XII, en cuyo domicilio " 99 José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos reuníase un cenáculo de eruditos y literatos; la de Atienza y Tello, en Murillo y callejón de los Pobres; la de Marcos Castrillo, marqués de las Cuevas, en la calle hoy, Jesús del Gran Poder, y la de Goyena, en la actual casa-palacio de la Diputación provincial. Aun podríamos citar otras familias de renombre como la de Macdougall, en el Patio de Banderas; la de Bouisset y el marqués de Castillo; pero haríase prolija la relación añadiendo poco a lo dicho.! Culminando aquella sociedad, hemos dejado para lo último el recuerdo de las dos pequeñas cortes existentes en tales días en Sevilla. Una, la de la Reina madre, doña Isabel II, habitando el regio Alcázar, y la otra, la de los infantes don Antonio de Orleans y doña María Luisa, morando en el palacio de San Telmo. Ambas proyectaban sobre la vida de nuestra ciudad su poderoso influjo de distinción, estableciendo normas protocolarias, en todo compatibles con el tono de llaneza en que vivían en medio del afecto verdadero y leal del vecindario.! Tanto la anciana Reina como los duques-infantes marchaban de viaje al final de la primavera y volvían a su residencia sevillana cuando llegaba el otoño.! Ya el panorama es otro. Lo emocional de aquel pasado sólo toma carne y vida en la memoria de los muy viejos. La ciudad adopta distinta vestimenta y sus nuevos hijos profesan antagónicos gustos y costumbres. No han transcurrido sesenta años en balde.! ¡Qué recurso queda ya para nosotros sino rememorar para un poco revivir! Bueno es lo de hoy, porque bueno es siempre todo en la juventud; pero, si los valetudinarios no salimos en defensa del ayer, ¿quién saldría?! J. Laguillo. ABC, Sevilla, 21 de agosto de 1942.! 100 Publicaciones del Grupo de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación Colección Ámbitos para la Comunicación 1 Ramón Reig y Mª José Ruiz Acosta (Coordinadores)! Sevilla y su Prensa. Aproximación a la historia del periodismo andaluz contemporáneo (1898-1998). 2 Francisco Gil Chaparro! El crimen de los galindos. Recopilación de reportajes (Serie Testimonios periodísticos).! 3 Ramón Reig y Mª José Ruiz Acosta (Coordinadores)! Medios de comunicación y acontecimientos del siglo XX. 4 Alfonso Braojos Garrido y M“ José Ruiz Acosta (Editores)! José Laguillo, periodista sevillano. Estudio y textos. (Serie Testimonios periodísticos)! 5 Aurora Labio Bernal (Coordinadora)! Estructura del mensaje y psicología del receptor. Ámbitos. Revista andaluza de comunicación Publicación universitaria especializada.! Nº 1, septiembre 1998.! Nº 2, enero-junio 1999.! Nº 3-4, 2º Semestre 1999 - 1er Semestre 2000! Este libro se acabó de imprimir el dia 30 de Junio de 2000, en los talleres de Gráfica Los Palacios, bajo los cuidados de Estrella Gómez en labores infográfícas y del maestro impresor Antonio Gómez. 101