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El vocabulario de la indumentaria en las nomenclaturas del francés y el español (siglos XVI y XIX)

Carranza Torrejón, Ana M.,Bruña Cuevas, Manuel

Abstract

El presente trabajo tiene por objetivo el análisis de las listas de vocabulario bilingües español-francés creadas en torno al tema de la indumentaria e incluidas en los diferentes repertorios léxicos organizados por temas que han sido ampliamente empleados como herramienta básica para la enseñanza del vocabulario esencial de una lengua extranjera. La investigación combina, por tanto, tres líneas principales: lexicográfica, dada la naturaleza del corpus, léxico-semántica, puesto que se traza la evolución de las voces registradas en esos listados y didáctica, pues contribuye a un mejor conocimiento de la historia de la enseñanza del vocabulario.

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artículos de investigación 28 enero-junio 2011 El vocabulario de la indumentaria en las nomenclaturas del francés y el español (siglos XVI a XIX) Ana M. Carranza Torrejón Manuel Bruña Cuevas Introducción Los repertorios léxicos organizados por ámbitos designativos, tradicionalmente llamados nomenclaturas, han pasado desapercibidos para los investigadores hasta no hace mucho. Los trabajos que se les han dedicado han contribuido a definir este género lexicográfico, así como a inventariar y describir algunas de las nomenclaturas que han visto la luz desde que se imprimiese en Venecia, en 1477, el Introito e porta , la primera en combinar dos lenguas modernas. Sin embargo, un corpus compues - to por este tipo de repertorio ofrece otras posibilidades de análisis. Por una parte, al estar destinados fundamentalmente a la enseñanza del vocabulario básico de una lengua extranjera, un estudio de conjunto puede contribuir a conocer, desde una perspectiva diacrónica, las técnicas y la metodología destinadas a la enseñanza-aprendizaje del vocabulario una lengua extranjera. Por otra parte, su organización temática permite trazar la evolución de un ámbito designativo a lo largo del tiempo. La investigación que venimos de - sarrollando conjuga estas líneas de investigación. Dentro del conjunto de nomenclaturas que contienen el francés y el español y publicadas entre los siglos XVI y XIX, analizamos la evolución del paradigma léxico de la indumentaria, uno de los temas recurrentes, presente en to - dos los repertorios que hemos consultado. El examen se hace tanto a nivel léxico-semántico –determinan - do qué palabras componen el cam - po semántico del vestido y qué sig - nificado se les atribuye– como a nivel didáctico –qué vocabulario se presentaba y cómo se desarrollaba el proceso de enseñanza-aprendizaje. Las nomenclaturas del francés y el español El primero en fijarse en las nomenclaturas que combinan lenguas mo - dernas fue Bernard Quemada (1967: 361-368). En su investigación hizo una primera caracterización de este El presente trabajo tiene por objetivo el análisis de las listas de vocabulario bilingües español-francés creadas en torno al tema de la indumentaria e incluidas en los diferentes repertorios léxicos organizados por temas que han sido ampliamen - te empleados como herramienta básica para la enseñanza del vocabulario esencial de una lengua extranjera. La investigación combina, por tanto, tres líneas principales: lexicográfica, dada la naturaleza del corpus, léxico-semántica, puesto que se traza la evolución de las voces registradas en esos listados y didáctica, pues contribuye a un mejor conocimiento de la historia de la enseñanza del vocabulario. The objective of the current work is the analysis of the bilingual vocabulary Spanish-French lists, related to clothing matters and includes different lexical repertoires organized by themes, which, widely, have been used as a basic tool for the essential vocabulary teaching in a foreign language. Therefore the inves - tigation combines three main lines as: lexicographical, given the corpus nature, lexicon-semantics, drawing up the evolution of the voices registered in those lists, and finally the didactics, because it contributes to improve a better knowledge of the history of vocabulary education methods. Artículo patrocinado por Editorial Prensa Canaria tipo de obra lexicográfica que distribuye el vocabulario en campos temáticos del tipo la vestimenta, la comida, el cuerpo humano, los animales... En su análisis explicaba que estos repertorios acabaron por convertirse en un sustituto accesible del diccionario gracias sobre to - do al hecho de que su organización temática facilitaba el aprendizaje de memoria del vocabulario esencial. Más adelante, varios hispanistas han contribuido a caracterizar este género lexicográfico y a conocer las nomenclaturas que contienen el español, en particular las publicadas hasta principios del siglo XVIIIi. De la abundante producción de repertorios temáticos francoespañoles ha dado cuenta recientemente Manuel Bruña Cuevas (2008a), cuyo trabajo pone de manifiesto su proliferación en el siglo XIX, en especial en España, donde el francés ha sido la lengua moderna extranjera históricamente más estudiada hasta el último cuarto del siglo XX. Precisamente a las nomenclaturas decimonónicas, las menos conocidas, hemos dedicado algunos trabajos (Carranza, en prensa-a y en prensa-b). Aunque los estudios presentados hasta la fecha ponen de manifiesto la frecuencia con la que los autores de las nomenclaturas remozaron una anterior, cuarenta y una de las setenta y cuatro nomen - claturas que hemos examinado no remiten a ninguna otra anterior. Las treinta y tres restantes confirman, por el contrario, la opinión a artículos de investigación 29 iManuel Alvar Ezquerra fue de los primeros en llamar la atención sobre las nomenclaturas del español (1993 [1987]). M. Concepción Ayala Castro definió el concepto (1992a) y publicó un primer recorrido por las principales nomenclaturas del español impresas entre los siglos XVI y XIX (1992b y 1998). Más adelante, M. Ángeles García Aranda (2003), partiendo de sus predecesores, añadió nuevos rasgos característicos de las nomenclaturas y amplió el recorrido por las nomenclaturas del español, en particular, por las publicadas hasta el siglo XVII. Primera página de la nomenclatura incluida en los Dialogos (1622) de C. Oudin que acabamos de aludir: mantienen una filiación directa entre ellas y muestran que, según la época, determinadas nomenclaturas se convirtieron en el referente principal. Por ejemplo, el “Nomenclator o registro de cosas curiosas”, bilingüe español-francés, compuesto por el primer gran hispanista francés, César Oudin, fue reimpreso en cinco ocasiones entre 1622, año en que se añadió por primera vez al final de su colección de diálogos, y 1675. El trabajo de Oudin sería uno de los puntos de partida para Francisco Sobrino. A imagen de su ante - cesor, este maestro de origen espa - ñol afincado en Flandes compuso una “Nomenclatura de las cosas necesarias”, incluida al final de sus Dialogos Nuevos , publicados por primera vez en 1708 y reimpresos en más de diez ocasiones hasta 1787. Su repertorio, destinado a la enseñanza del español a francófonos, fue adaptado por otros autores para emplearlo en el contexto inverso, es decir, para la enseñanza del francés a hispanohablantes (Bru - ña, 2008b). La nomenclatura español-francés de Sobrino es el precedente al que remiten las que se publicaron en España durante la segunda mi - tad del siglo XVIII hasta la aparición de la más innovadora, la “Recopilación de las voces más usuales para empezar a hablar bien francés”, incluida en el Arte de hablar bien fran - cés (1781), de Pierre-Nicolas Chantreau. Esta gramática, a su vez, tu - vo una amplísima e intrincada trayectoria editorial (Fischer, García y 30 enero-junio 2011 Portada de los Dialogos Nuevos (1708) de F. Sobrino Gómez, 2004: 229-234). A las reimpresiones que se hicieron hasta la década de 1820 hay que sumar las incontables versiones del Arte –en su mayoría incluyendo la nomenclatura español-francés– hechas por distintos autores tanto en Fran - cia como en España, algunas de las cuales siguieron viendo la luz hasta principios del siglo XX. Por otra par - te, la “Recopilación” sirvió de base para no pocos autores, si bien estos rara vez confesaban su fuente (Carranza, en prensa-a y en prensa-b). Chantreau, apellido que acabó sien - do sinónimo de gramática destinada a la enseñanza del francés, es el referente más importante del si - glo XIX, del mismo modo que Sobri - no lo fue en el XVIII y Oudin en el XVII. Las innovaciones que presenta la “Recopilación” de Chantreau responden al deseo del que fuera maestro de francés en la Escuela Militar de Ávila de mejorar la enseñanza-aprendizaje del vocabulario. Si su nomenclatura incorporaba me - joras desde el punto de vista pedagógico, ya entrado el XIX, otros auto - res tuvieron en cuenta, además, los avances en cuestiones lexicográficas que pudieran facilitar el aprendizaje del léxico esencial de una lengua extranjera. Las nomenclaturas como herramienta pedagógica Las nomenclaturas han sido uno de los componentes habituales para la enseñanza del vocabulario desde que en el siglo XVI se generalizara el interés por aprender lenguas mo - dernas. Cierto es que se han compuesto nomenclaturas, generalmente de gran envergadura, publicadas de manera independiente, es decir, sin ir acompañadas de nin gún otro material didáctico, pero la gran mayoría se integra en libros de carácter didáctico, como auxiliar dentro de gramáticas, colecciones de diálogos que ilustran situaciones de la vida cotidiana –co mo levantarse, comer o vestirse–, guías de viajeros, manuales de conversación e artículos de investigación 31 Extracto de la nomenclatura incluida en la Llave nueva y universal (1748) de A. Galmace 32 enero-junio 2011 incluso como complemento de los diccionarios bilingües alfabéticos que, lógicamente, no se pres tan al aprendizaje del léxico de manera sistemática. Con el paso del tiempo, las nomenclaturas se han adaptado a diferentes contextos, desde el apren - dizaje de una lengua con ayuda de un maestro, en clases particulares o en centros escolares, hasta el aprendizaje de manera autónoma. Precisamente la primera nomenclatura publicada en España, la “Re - copilación de muchas, y diferentes voces muy curiosas, y necesarias de saber”, de Antoine Galma ce y de - rivada de la de Sobrino, se inclu ye en la Llave nueva y universal (1748), una gramática considerada como un precedente de los futuros manuales de autoaprendizaje, ya que, como indica el propio autor en el título, el lector podía aprender francés “sin auxilio de maestro”. Para ello, Galmace incorporó una tercera columna con la notación de la pronunciación figurada en francés. La información fonética aparece también en nuevos repertorios decimo - nónicos incluidos en libros que no se destinaban a la enseñanza en el ámbito escolar. Estos últimos repertorios respon - den en su mayoría al esquema propuesto por Chantreau. Una de las principales novedades de la “Recopilación” (1781) es la de ser la prime - ra nomenclatura español-francés en recoger, además de sustantivos –prácticamente la única categoría gramatical considerada hasta entonces–, verbos –también distribuidos en epígrafes temáticos– y adjetivos en apartados independientes. Siguiendo este esquema, autores posteriores sumaron, además, apartados con nuevas categorías; otros, en cambio, regis traron bajo un mismo epígrafe temático las voces separadas en categorías gramaticales. De esta forma, por ejemplo, J. Lanquine y B. Baro (1896) Portada de la gramática de francés (1781) de P.-N. Chantreau artículos de investigación 33 agruparon bajo el título “El vestido y el adorno” todos los verbos que designan las acciones propias del vestirse, los sustantivos que designan las prendas y los adjetivos que los califican. Una novedad destacada a nivel estructural vino con la ordenación alfabética de las equivalencias que componen los epígrafes temáticos. El primero en combinar el criterio semántico y el alfabético con el fin de facilitar aún más el acceso al contenido fue G. Hamonière, cuyo “Vocabulario” español-francés, incluido en Le guide de la conversation en français et en espagnol (1815), presenta las equivalencias ordenadas a partir de las correspondencias en francés (Carranza, en prensa-a). Otras nomenclaturas entremezclan apartados cuyo contenido se organiza alfabéticamente con otros estructurados según el orden lógico. Un ejemplo de esta combinación lo ofrece el “Vocabulario” que encabeza el Manual de conversación (1856), de Francisco Corona Bustamante. En su repertorio, los días de la semana se listan de lunes a domingo y los me ses del año de enero a diciembre, mien - tras que el léxico del vestido, por ejemplo, comienza por bas y termina por voile , siguiendo, por tanto, el orden alfabético dado por la columna del francés. También en el XIX se compusieron nomenclaturas en las que las Extracto de la nomenclatura (1896) de J. Lanquine y B. Baro entradas se agrupaban por afinidad semántica prácticamente de manera sistemática; por ejemplo, en lo que al léxico de la indumentaria se refiere, las voces que así lo permiten van seguidas de otras que describen las partes que las componen o los tipos. Por último, una importante novedad dentro de las nomenclaturas del XIX vino de la mano de los autores que continuaron articulando las nomenclatu - ras en torno a los sustantivos, pero añadiendo, generalmente a modo de subentradas, el adjetivo y/o el verbo emparentado morfológicamente, una organización que se asemeja bastante al orden ideo - lógico que ya se había desarrollado en algunos diccionarios monolingües. El tema de la indumentaria en las nomenclaturas del francés y el español En líneas generales, el paradigma léxico de la indumentaria suele ser uno de los más extensos. Estas se concentran bien en un único epígrafe, a veces subdividido, bien en dos, uno para el atuendo masculino y otro para el femenino. Este últi - mo esquema es con diferencia el más habitual en las nomenclaturas que hemos analizado: salvo contadas excepciones, ambos se suceden en ese orden, siendo el listado del conjunto del hombre más extenso que el de la mujer. Ahora bien, no todas las voces registradas tienen que ver con la ropa propiamente dicha: abundan las referencias a complementos y accesorios o a los objetos del tocador, en el caso de los hombres, o a los cosméticos, afeites y joyas, en el caso de las mujeres. Asimismo, puede haber menciones a tejidos, si bien lo habitual es encontrar este vocabulario en un apartado propio. Esos listados registran sobre to do sustantivos, muy a menudo acompañados de un artículo para indicar el género y el número; ya en el siglo XVIII, algunos autores decidieron incorporar marcas lexicográficas con la información grama tical. Por lo general, las voces se registran en equivalencias unívocas, del tipo “el sombrero, le chapeau ” o “la camisa, la chemise ”. Sin embargo, existen palabras que no tienen una correspondencia exacta en la lengua de llegada, por lo que, en lugar de una sencilla equivalencia, se acompañan de una perífrasis definitoria o de un comentario de carácter enciclopédico con el que se ponen de manifiesto las diferencias culturales, en este caso, entre el universo francés y el español. Chantreau (1781), por ejemplo, explicaba que la basquiña y la mantilla eran prendas particulares del conjunto femenino español, aclarando que las correspondencias en francés, basquine y mantille , eran “voces afran - cesadas por los franceses que viven acá [en España], ya que en Francia no se llevan”. La falda llamada basquiña se vestía con una especie de corpiño, el jubón , otra prenda característica del conjunto femenino español, tal y como apuntaba César Oudin en su “Nomenclator” (1622). Además de estos casos particularmente interesantes, el examen del contenido de los apartados dedicados a la indumentaria de las nomenclaturas muestra que estas son el reflejo de la lengua pero tam - bién de la cultura de cada época. La evolución en la manera de vestir se ilustra en las nomenclaturas a través de las voces que entran y salen de los listados según se lleven o no las prendas o accesorios que designan. Esos cambios revelan, por tanto, la propia historia del vestido, aunque no siempre el retrato bosquejado por los autores de nuestro corpus es totalmente fiel a la realidad de la época en la que publicaron su nomenclatura; a menudo se encuentran voces que denotan cier - to desfase con respecto a la realidad, de manera que el conjunto des - crito en esos listados resulta, por momentos, pasado de moda. Ocurre, por ejemplo, con las nomenclaturas que se reeditaron sin apenas modificaciones durante años, como la de César Oudin (1622). El retrato trazado mediante las voces en uso a principios del XVII no corresponde a la realidad de finales del siglo. Para entonces, ya se habían producido notables cambios tanto a nivel lingüístico como extralingüístico de los que fue consciente Francisco Sobrino (1708). Co - tejando sus listados con los de su fuente, es decir, con los de Oudin, 34 enero-junio 2011 Grabado de A. Bosse titulado “La galerie marchande du Palais de Justice” (hacia 1635) se puede constatar una actualización del vocabulario empleado para referirse al conjunto en boga en Francia y en España a principios del XVIII. Unas pocas diferencias asoman entre esa imagen y la que esbozó Galmace (1748), y muchas más despuntan al comparar esos retratos con el que ofrece Chantreau a finales de la época ilustrada. Un recorrido por las nomenclaturas que entroncan con su “Recopilación” (1781) permite constatar la evolución del atuendo y de su vocabulario a lo largo del XIX. La calidad y precisión de estos testimonios, que se completan con los dejados por el resto de autores de nomenclaturas, se puede contrastar con lo recogido en las historias del vestido. El caudal léxico relacionado con la indumentaria consignado en las nomenclaturas comprende voces más o menos conocidas. Entre estas últimas hay que destacar unas po - cas de las que no hemos encontrado más testimonio que el de las nomenclaturas estudiadas. Es el ca - so, por ejemplo, de collet/colet , muy probablemente un hispanismo formado sobre coleto –prenda masculina también llamada cuera – del que no hay rastro ni en las actuales historias de la moda ni en los prime - ros diccionarios monolingües franceses, publicados a finales del XVII. En otras ocasiones, la voz aparece antes en las nomenclaturas que en algunos diccionarios monolingües. Un ejemplo es pantalón , registrada en la nomenclatura políglota de Juan de Frutos de 1804, mientras que el diccionario académico español no la incorporó hasta la edición de 1822. Algo parecido ocurre con frac , calco español del anglicismo francés, aunque lo más llamativo de esta voz, con idéntico significa - do en las dos lenguas, es que, si bien aparece con frecuencia en la columna del español de las nomencla - turas del XIX analizadas, no tiene cabida en la columna del francés. Conclusión En estas páginas hemos querido ofrecer algunos ejemplos de la información que se puede extraer de las nomenclaturas analizándolas como obras bilingües organizadas por campos semánticos y destinadas a la enseñanza del vocabulario esencial de una lengua extranjera. El examen hecho permite no solo establecer las relaciones genéticas y la interrelación que une las nomenclaturas que componen el corpus, sino también su desarrollo in - terno, su evolución, a través de uno de los temas recurrentes, el de la indumentaria. No cabe duda de que la manera de vestir ha despertado el interés y la curiosidad del público desde siempre, como lo demuestra su presencia en las obras de carácter didác - ti co, el peso que pueden llegar a te - ner en la literatura o la cantidad de publicaciones periódicas que describenal detalle el atuendo y que empezaron a proliferar en Francia en el siglo XVIII. Desde el punto de vista lingüístico, el vocabulario de la indumentaria, y por ende el de la moda, ha centrado la atención de insignes lingüistas franceses y españoles, si bien aún hoy se acusa la ausencia de estudios sobre determinados periodosii. artículos de investigación 35 ii El vocabulario francés de la moda en 1830 centró las tesis de Algirdas J. Greimas (2000 [1948]) y sentó las bases de su semiología. Su investigación mereció los elogios de George Matoré (1953), fundador de la lexicología de corte social. Un estudio sobre moda también está en el origen de la semiótica de Roland Barthes (1967). El léxico español del atuendo también ha sido protagonista en estudios tan brillantes como el de Rafael Lapesa (1989); sin embargo, tal y como subrayaba Pedro Álvarez de Miranda (2004), aún queda bastante por hacer. “La boutique d’une marchande de modes”, plancha de L’Encyclopédie (1750-1772), de D. Diderot y J. d’Alembert Grabado ilustrando la moda parisina extraído del Journal des dames et des modes (nº 26; 27/6/1824) Dado el constante contacto en - tre el francés y el español, creemos que los resultados obtenidos en nuestra investigación pueden contribuir a conocer más en detalle la evolución del paradigma léxico del vestido en ambas lenguas. Los lista - dos bilingües que conforman nuestro corpus reflejan los constantes cambios que necesariamente experimenta el vocabulario del atuen - do, motivados por lo inestable de la realidad lingüística a la que remite. En este análisis se pone de manifiesto ese movimiento del léxico relacionado con las prendas del ves tir. Existen voces que permanecen en uso durante siglos, bien con el mis - mo significado, bien readaptándo - se; otras que caen en el olvido o son reemplazadas, a veces, para volver más adelante al lenguaje corriente. Estas y otras variaciones a nivel léxico-semántico se manifiestan en las nomenclaturas de forma paralela en dos lenguas, el francés y el español. Fuentes primarias Chantreau, P.-N. (1781): Arte de hablar bien francés o Gramática completa dividida en tres partes. Madrid , A. Sancha. Galmace, A. (1748): Llave nueva y universal, para aprender con brevedad, y perfección la lengua francesa, sin auxilio de maestro . Madrid, G. Ramírez. Hamonière, G. (1815): Le nouveau guide de la conversation espagnole et française, en trois parties. París, T. Barrois. Lanquine, J. y B. Baro (1896): Les mots espagnols groupés d’après le sens . París, Hachette. Oudin, C. (1622): Dialogos muy apazibles, escritos en lengua Española, y traducidos en Frances . París, P. Billaine. Sobrino, F. (1708): Dialogos nuevos en español y francés. Bruselas, François Foppens. Fuentes secundarias Alvar Ezquerra, M. (1993): “Apuntes para la historia de las nomenclaturas en español”, en M. Alvar Ezquerra, Lexicografía descriptiva . Barcelona, Bibliograf, págs. 277-287. Álvarez de Miranda, P. (2004): “El léxico español, desde el siglo XVIII hasta hoy”, en R. Cano y P. Álvarez de Miranda (coords.), Historia de la lengua española . Barcelona, Ariel (2ªed.), págs. 1037-1064. Ayala Castro, M. C. (1992a): “El concepto de nomenclatura”, en EURALEX’90. Actas del IV Congre so Internacional . 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