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Desde la experiencia. Vector Plus, n. 37

Tristán Pimienta, Ángel

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3 desde la experiencia A más crisis más investigación extracto del discurso del acto de las becas innova […] Desde la II Guerra Mundial en Europa hemos vivido tiempos de certezas. Certeza de que la Unión Europea era la fórmula mágica que impediría nuevos conflictos armados; la certeza del estado de bienestar, distintivo de la civilización europea; la certeza de la pujanza económica, y por lo tanto, la certeza de nuestro futuro. La certeza de que nuestros hijos tendrían un trabajo mejor que el de sus padres, y que nuestros nietos vivirían en una España feliz dentro de una Europa feliz. Pero todas estas certezas se están volatilizando, y en su lugar aparecen las incertidumbres. En los últimos meses hemos empezado, en toda la UE, a entrar en un laberinto inextricable, que a diferencia del que habitaba el Minotauro, hasta que Teseo mató a la bestia, es en parte descubierto y en parte subterráneo. Y siempre, a lo largo de la historia, ha sido el pensamiento, la reflexión, las ideas, las que han sacado a la humanidad de las eras oscuras. En este proceso, las universidades adquieren un papel relevante, por el propio compromiso de su existencia. Ahora, como nunca en su corto recorrido, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria tiene que contribuir a esta búsqueda de nuevos paradigmas en el ámbito en que se enmarca. Las beneficiosas sinergias con la Universidad de La Laguna, constituyen un ejemplo de una eficiente administración de los fondos públicos, siempre escasos. Cierto es que la crisis es mundial, y que su solución es planetaria; pero la combinación entre lo local y lo global es la forma de caminar en este mundo que nos ha tocado vivir. Para ello, las empresas y entidades han de hacer un esfuerzo extra; y las empresas que hayan sobrevivido y crecido en medio del crac que nos aturde y descorazona deben incrementar sus ayudas para cubrir los medios de las que han tenido que replegarse total o parcialmente; y las instituciones han de reconocer que sin la ayuda de la inteligencia que bulle en las universidades la búsqueda de soluciones será más difícil y tardía. Es el pensamiento y su consecuencia natural, la ciencia, la que construye el porvenir define las pautas de la civilización. […] Muchos de los doctores desarrollaron y desarrollan una fructífera actividad, alcanzando puestos de relieve en su actividad profesional, docente o como emprendedores. Sus investigaciones y conocimientos han dado paso a nuevas investigaciones y conocimientos y a la mejora del saber, y a través de él, de nuestra vida cotidiana; asimismo, han sido llaves que han abierto puertas en la economía productiva y mejorado el funcionamiento de los inyectores que alimentan nuestro desarrollo. Fundación Universitaria y Consejo Social —cada uno en su ámbito— son instrumentos imprescindibles para esa Universidad de Las Palmas que estaba en el pensamiento de sus promotores. Unos promotores que atinaron a ver, muchos años antes del pacto de Bolonia, que el futuro que se nos venía encima era el futuro del conocimiento y de la comunicación, y de la apuesta por comprometer en ellos a un empresariado que en las Islas siempre se ha caracterizado por su ‘emprendeduría’, como se dice ahora, y su cosmopolitismo. La vinculación de la empresa con la Universidad, pionera pues en España, ha sido fructífera, entendida, como la entendemos, como acicate y enriquecimiento de amplio espectro. Igual que la solución a la crisis en Europa es más Europa, Canarias, que es nuestro afán inmediato, necesita más pensamiento, más ciencia, es decir, más universidad, en esta época incierta que estamos atravesando. A más crisis, más ciencia. A más crisis más investigación, y no menos. Restringir la investigación es como restringir la respiración porque el aire esté contaminado. Lo que habrá que hacer es descontaminar el aire y no dejar de respirar, porque nos puede pasar como a la burra del gitano, que justo se murió cuando había aprendido a no comer. Ángel Tristán Pimienta Director del Club La Provincia