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La estructura sociolaboral canaria entre 1950 y 1996 : de la primacía del primario a la hegemonía del terciario

Díaz Hernández, Ramón

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1. Sintesis de las transformaciones recientes de la economia canaria. La población canaria fue, sin duda, la que más creció durante el período comprendido entre 1955 y 1996 de todas las regiones españolas, después de la comunidad de Madrid, con una tasa de 1,48 por ciento, cuando la media estatal llegaba tan sólo al 0,74 por ciento (1). El crecimiento demográfico y económico de las Islas Canarias en las cinco últimas décadas van parejos. “Los grandes datos macroeconómicos señalan que, desde 1960, la economía canaria ha ido recortando distancias respecto a la media nacional y a la Unión Europea en indicadores tan relevantes como el del PIB por habitante y la productividad media” (2). A resultas de esa favorable evolución de la economía y la población se produce también en el Archipiélago entre 1964 y 1996 la tasa de ocupación más elevada (1,16 % ) de las comunidades autónomas, detrás de Madrid ( 1,17 % ), al superar ampliamente la media estatal de 0,06 por ciento ( 3 ). A su vez la economía canaria da muestras de salud como lo reflejan las tasas medias de crecimiento anual del PIB entre 1960 y 1973 y 1974 y 1985 en que las cifras estuvieron siempre por encima de la media estatal, ocupando los puestos de cabecera a pesar de la crisis mundial de principios de los años setenta, con 9,81 y 3,39 por ciento, manteniendo la misma tónica durante los años 1986 a 1996. Añádase a lo expuesto otro aspecto importante como es que, entre 1964 y 1992, la tasa de crecimiento del “stock” de capital que se genera en las islas se sitúa por encima de la media estatal con un 6,16 por ciento, sólo superado por Baleares. De acuerdo con lo relacionado hasta aquí podemos entresacar tres aspectos relevantes que definen con claridad la reciente evolución económica y laboral de Canarias durante el período bajo examen y que son: a) Crecimiento poblacional elevado lo que a su vez incide en la esfera laboral en donde se contabiliza una expansión de la salarización de los recursos humanos disponibles y un fuerte porcentaje de trabajadores autónomos (4). b) Notable despegue del nivel formativo y la cualificación de los recursos humanos canarios. En 1991 se cifraba en un 6,3 los activos que disponían de estudios superiores, superando al grupo de analfabetos, estimado en 4,2 por ciento. Por su parte, los profesionales, técnicos y personal directivo aumentan progresivamente, frente al colectivo de peones y trabajadores poco o nada cualificados que tienden a descender paulatinamente (5). Lo expuesto no significa que se hayan alcanzado niveles óptimos de cualificación profesional, toda vez que se reconoce institucional y empresarialmente las carencias formativas que todavía subsisten en la mano de obra isleña. c) La estructura productiva canaria ha culminado ya su transición desde la primacía del sector primario durante los años cincuenta a la hegemonía del sector servicios desde los años setenta. En efecto, el sector servicios se encuentra actualmente hipertrofiado con índices muy altos que mantienen un amplio diferencial respecto al conjunto español con tendencia a seguir aumentando a corto y medio plazo. Por lo tanto, Canarias cuenta en los momentos actuales con una economía terciarizada, impulsada por el dinamismo del subsector turistico que, a su vez, arrastra a otros subsectores como la construcción, el comercio, la industria de bienes de consumo y los transportes. 2. El papel del sector agroexportador en los años cincuenta En 1955 la población activa canaria se caracterizaba por su extremada dependencia del sector primario: nada menos que un 59 por ciento de los ocupados se empleaban en las actividades propias de la agricultura, la pesca y la ganadería. Eran años en que el mercado peninsular era destino exclusivo de los cultivos de exportación de las islas (plátanos y tomates). LA ESTRUCTURA SOCIOLABORAL CANARIA ENTRE 1950 Y 1996: DE LA PRIMACÍA DEL PRIMARIO A LA HEGEMONÍA DEL TERCIARIO Ramón F. Díaz Hernández Porcentualmente los integrantes canarios del sector primario significaban un diferencial de 14,1 por ciento respecto del conjunto estatal lo que demuestra el papel que desempeñaron los monocultivos agroexportadores en la economía general del Archipiélago. En cambio los sectores secundario y terciario estatales aventajaban claramente a sus homónimos canarios (11,58 y 2,66 por ciento, respectivamente). La industria canaria carecía de tradición y arraigo y los servicios eran , a mediados de los años cincuenta, con un 23,56 por ciento de los activos, lo que se ha dado en llamar un “terciario primitivo” por estar más ligado a una economía preindustrial propiamente dicha que a los rasgos distintivos de una economía moderna. En suma, la década de los cincuenta se salda en Canarias con un ligero retroceso del sector primario, que mantiene su primacía pese a ello, un leve aumento del secundario y un incremento del 3,57 por ciento del sector terciario que, a partir de ese momento, emprende su vertiginoso ascenso. 3. Los años del desarrollismo (1960 - 1975)Entre 1960 y 1975 Canarias conoce un “boom” económico que va a trastocar bruscamente su estructura económica y social. La nueva etapa se inicia con la generalización de la navegación aérea por medio de los modernos reactores que a partir de entonces acercarán las Islas Canarias a la Europa desarrollada, especialmente durante la estación fría. La invasión turística dará origen en las Islas a los cambios socioeconómicos más trascendentales del siglo XX. El despertar de un nuevo modelo económico se hace a costa de eliminar el hasta entonces vigente. Desde la promulgación del Decreto de Puertos Francos de 1851, Canarias ha tenido un modelo cuasi librecambista o, por lo menos, poco proteccionista de sus potencialidades productivas. Desde entonces dos burguesías isleñas (la productiva-exportadora y la importadora) se han enfrentado duramente por alcanzar la hegemonía económica y social del Archipiélago. El impacto de las inversiones extranjeras y nacionales en el sector turístico demandaba necesariamente reconvertir la mano de obra campesina. Para ello se contó con la complicidad de la burguesía importadora que aprovechó muy bien el período de las subvenciones eurocomunitarias a las exportaciones de productos excedentarios en el continente (“dumping”) convirtiendo a Canarias en un auténtico sumidero de mercancías baratas de primera necesidad. Los consumidores isleños abandonan los tradicionales hábitos de suministro de víveres con lo que en poco tiempo son desmantelados los sectores productivos insulares que se orientaban a la exportación y al abastecimiento local. En los años sesenta se inicia la agonía de la agricultura tradicional y de exportación en las islas que determinan un potente “éxodo rural” hacia las principales ciudades y zonas turísticas del Archipiélago(6). El camino hacia la terciarización estaba ya trillado. Lo cierto es que , entre 1960 y 1975 , la población canaria ocupada concentra a más de la mitad de los activos en el sector servicios, con lo que casi consigue duplicar sus efectivos del decenio anterior. Para ofrecer una idea más cabal del proceso de terciarización debemos añadir que si el terciario estatal creció en un 11,06 por ciento en los quince años de esta etapa, el CUADRO Nº 1: ESTRUCTURA SECTORIAL DEL EMPLEO EN CANARIAS (1955) Primario (%) Secundario (%) Terciario (%) Canarias 59,00 17,30 23,56 España 44,90 28,88 26,22 Diferencial 14,10 11,58 2,66 Fuente: GARCIA BALLESTEROS, A. Y POZO RIVERA, E. (1995): Los desequilibrios socioeconómicos en la España de las autonomías, Ed.Masson, Madrid 1995. terciario canario añadió un 25,55 por ciento a las cifras obtenidas en la década precedente. 4. La recuperacion economica y la transicion politica(1975-1991) La crisis económica interrumpe momentáneamente el proceso abierto durante el desarrollismo, para reiniciarse durante los años 1975 a 1985. El terciario canario vuelve de nuevo a incrementarse, esta vez en un 11,68 por ciento, elevando su participación en el conjunto de los sectores de la actividad a nada menos que un 64,36 por ciento, cifra muy superior a la media estatal (50,07 por ciento). Durante este período la tasa de empleo del Archipiélago aumenta en un 6,37 por ciento (cuando a nivel del Estado sucede todo lo contrario con un descenso de 11,27 % ) gracias a que el sector servicios se recupera y desarrolla extraordinariamente a través del turismo, como también ocurría en Baleares. La actividad turística supera, por lo tanto, más fácilmente la crisis y consigue enjugar las pérdidas que se aprecian en los otros dos sectores(7). Entre 1986 y 1991, la población canaria empleada en el sector terciario vuelve a incrementar sus efectivos hasta situarse en un 73, 2 por ciento de los activos totales, con lo que se mantiene la tendencia expansiva iniciada en la década de los cincuenta, alejándose más si cabe de la media del Estado español. La estructura económica canaria sigue dependiendo fuertemente de la actividad turística (algunos autores hablan ya del “monocultivo turístico”, de sus eventuales riesgos por la competencia de nuevos espacios caribeños y de la necesidad de establecer una más equilibrada diversificación económica) pero no es desdeñable la creciente importancia del subsector de los servicios destinado a la venta mayorista y minorista. Casi cien mil empleos del sector terciario corresponden a las actividades relacionadas con SECTOR PRIMARIO (%) 1960 1975 1985 1991 Canarias 54,02 21,63 15,81 7,5 España 41,6 23,00 18,19 10,66 SECTOR SECUNDARIO (%) 1960 1975 1985 1991 Canarias 18,85 25,69 19,82 19,30 España 30,26 37,81 31,72 33,03 SECTOR TERCIARIO (%) 1960 1975 1985 1991 Canarias 27,13 52,68 64,36 73,20 España 28,13 39,19 50,07 56,3 CUADRO Nº 2: EVOLUCION DE LA ESTRUCTURA DE LA POBLACION ACTIVA Fuente: GARCIA BALLESTEROS, A. Y POZO RIVERA, E. (1995): Los desequilibrios socioeconómicos en la España de las autonomías, Ed.Masson, Madrid 1995. la distribución comercial (un 28,58 por ciento del sector servicios). Este hecho guarda una íntima relación con la considerable propensión importadora de nuestra economía y también con la escasa capacidad exportadora que tiene Canarias a causa de la extrema debilidad de la burguesía productiva insular y sus exiguas conexiones externas. 5. Perfil de los sectores de la actividad en los noventa. Todos los datos macroeconómicos apuntan en la dirección de consolidar las tendencias económicas y laborales durante el último decenio del siglo XX sin salirse del marco señalado. Las ayudas y subvenciones europeas para apoyar a sectores económicos en crisis ( zonas agrícolas y ganaderas tradicionales), aun siendo relevantes por tratarse de una región Objetivo 1 y por su carácter ultraperiférico , no han conseguido introducir cambios importantes en la estructura sociolaboral de Canarias. Entre 1993 y 1996 la población activa canaria pasó de 605 mil a 647 mil trabajadores, con un crecimiento de 42 mil nuevos empleos. Existe una paridad en la distribución provincial de la población activa. Las islas centrales concentran lógicamente la mayor parte del empleo que se genera en Canarias. En donde se aprecian diferencias sustanciales es en la participación femenina: de cada cien empleos 60,7 corresponden a los varones y el 39,3 a las mujeres (8). El sector terciario sigue hegemonizando la estructura sociolaboral de las islas pero con mayor peso en las Canarias orientales debido a la abultada presencia de la actividad turística en Fuerteventura, Lanzarote y Gran Canaria. El sector servicios se compone mayoritariamente (en un 81,84%) por trabajadores por cuenta ajena en tanto que los empresarios o empleados por cuenta propia suponen tan sólo un 4,33 por ciento. El terciario es ciertamente el que más empleo crea y el que más participa en el PIB y VAB de la región, pero también el que mayor índice de desempleo produce por el carácter estacional de esta actividad. Nada menos que 52 mil trabajadores del terciario están en paro lo que supone un 38,89 por ciento del conjunto de la población desempleada regional. El sector terciario es el más dinámico de la economía canaria como lo pone de manifiesto el volumen de colocaciones registradas por las Oficinas del INEM entre 1991 y 1996, sobresaliendo las realizadas en las dos capitales provinciales, en las restantes capitales insulares, especialmente en Fuerteventura y Lanzarote. Pero también la economía canaria genera abundante empleo entre profesionales y técnicos, directivos y funcionarios, administrativos, comerciantes y vendedores correspondientes al sector servicios. La demanda de empleo en este sector es de tal complejidad (artistas, guías, monitores, animadores, etc.), se exige tal cantidad de prerrequisitos (idiomas, diversidad de modalidades de contratación,etc.) que la mayor parte de los permisos de trabajos concedidos a extranjeros (entre un 89,4 y un 91,4 por ciento) corresponden a nuevas incorporaciones en el mismo (9). CUADRO Nº 3: PARTICIPACION DE CADA SECTOR ECONOMICO EN EL PRODUCTO INTERIOR BRUTO DE CANARIAS S. Primario (%) S. Secundario(%) S.Terciario (%) 1975 1985 1975 1985 1975 1985 Canarias 9,4 5,1 22,9 20,5 67,6 74,4 España 9,7 6,4 39,1 32,1 51,1 61,4 Fuente: A. GARCIA BALLESTEROS y E. POZO RIVERA: Los desequilibrios socioeconómicos en la España de Las Autonomías. Ed. Masson. Madrid,1995. NOTAS 1. Fundación BBV: Capitalización y Crecimiento en España y sus regiones. 1955 – 1995 , 32 págs. 2. RODRIGUEZ MARTIN,J.A. y GUTIERREZ HERNANDEZ, P. (1997):”La economía canaria: una visión de conjunto” BBV, Serie “Estudios Regionales” Canarias, págs. 103-123. 3. Fundación BBV: Capitalización y Crecimiento en España y sus regiones. 1955-1995. 4. RODRIGUEZ MARTIN. J.A. y GUTIERREZ HERNANDEZ,P.: Op.cit. 5. Idem 6. Ibidem 7. BERGASA,O. y GONZALEZ VIEITEZ,A. (1966): Desarrollo y subdesarrollo de la economía canaria. Ed. Guadarrama, Primera Edición. 8. INSTITUTO CANARIO DE ESTADISTICA: Anuario Estadístico de Canarias. 1996, págs.35-72. 9. INSTITUTO CANARIO DE ESTADISTICA: Op. cit.,págs.35-72