Canarias, puerta de Europa. ¿Preferido destino de iberoamericano?
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57 CANARIAS, PUERTA DE EUROPA. ¿PREFERIDO DESTINO DE IBEROAMERICANOS? Josefina Domínguez Mujica Ramón Díaz Hernández Juan Manuel Parreño Castellano La evolución demográfica de Canarias y los movimientos migratorios A lo largo de todo el siglo XX, Canarias ha experimentado un crecimiento demográfico continuo, acelerado y situado por encima de la media general del Estado español. Tal es así que, en varias etapas, se ha llegado no sólo a duplicar, sino incluso a triplicar el crecimiento porcentual de la población regional en comparación con los índices estatales (como ha sucedido entre 1991 y 1996).1 Una dinámica tan activa ha tenido su principal vía de alimentación en unos saldos vegetativos muy altos, favorecidos, permanentemente, por la estructura de su población (compuesta predominantemente por jóvenes y adultos), lo que, a su vez, ha propiciado unas tasas de fecundidad elevadas. Rasgos todos que A. Arbelo Curbelo destaca admirablemente en su frase “Canarias, fuente de vida”.2 Lo sorprendente es que los guarismos más relevantes en el crecimiento de la centuria se producen entre los años de 1900 y 1975 coincidiendo, en líneas generales, con saldos migratorios negativos (el indicio de un considerable torrente emigratorio a Ultramar), especialmente excepcionales en el caso de las Islas Occidentales, con la sola salvedad de los quinquenios 1941-1945, 1956-1960 y 1961-1965, en que, coyunturalmente, la inmigración consiguió superar a la secular emigración transoceánica. En estos quinquenios sobresale también la provincia de Santa Cruz de Tenerife en su capacidad de acogida. Crecimiento de la población 1900-1996 (%) 0 10 20 30 40 50 60 70 80 1900/30 1930/50 1950/75 1975/81 1981/86 1986/91 1991/96 Canarias España GARCÍA BALLESTEROS, A. Y POZO RIVERA, E.(1994): Los desequilibrios socioeconómicos en la Es p aña de las Autonomías , 169 p á g s
XIV Coloquio de Historia Canario-Americana 58 Como se puede apreciar, unas tasas de natalidad tan altas en la Comunidad Canaria y la progresiva caída de la mortalidad, especialmente perceptible a partir de los años cincuenta, generaron unos excedentes demográficos de tal magnitud que no sólo compensaron las numerosas salidas desde el Archipiélago, sino que además facilitaron un crecimiento poblacional muy superior en términos comparativos a los del Estado.3 Está claro que a partir de 1971 hasta nuestros días, y coincidiendo con una etapa en la que los saldos naturales han descendido sensiblemente (pero sin por ello dejar de estar muy por encima de los índices estatales), el movimiento migratorio presenta un claro exponente positivo. La razón estriba, esta vez, en el fortísimo agregado foráneo, en el que destacan inmigrantes del resto de España, extranjeros comunitarios y ciudadanos extracomunitarios. En efecto, el balance migratorio registrado entre 1971 y 1986 y de 1987 a 1995 fue, respectivamente, de 57.359 y 55.890 personas, de las cuales un 30,15 por ciento, aproximadamente, eran súbditos extranjeros.4 De ahí que la novedad más destacable de la reciente evolución poblacional del Archipiélago sea precisamente el creciente protagonismo que están adquiriendo los flujos inmigratorios, cuya importancia aumentó en un 91 por ciento entre 1981 y 1996, con tendencia a proseguir la misma tónica en las próximas décadas, siendo las personas procedentes de la Unión Europea el colectivo más representativo hasta el momento. Como ya se ha reseñado, la inmigración controlada, al menos en los últimos decenios, aventaja considerablemente (es el causante de un setenta por ciento del crecimiento demográfico regional) a los saldos vegetativos (que siguen, no obstante, siendo elevados) y se presenta como el principal condicionante de la evolución demográfica canaria contemporánea. Así las cosas, no es de extrañar que la población canaria pasara de 1.493.784 habitantes en 1991 a 1.605.400 en 1996, experimentando un crecimiento real de nada menos que 111.606 personas, el más elevado de las Comunidades españolas. Un aumento así no se conocía desde el famoso “boom” demográfico de los años 60 y 70 del siglo XX. Este crecimiento presenta, además, la particularidad de no distribuirse equilibradamente entre las distintas islas, sino que un 60 por ciento del mismo se concentra en las Islas orientales, a su vez, la parte del Archipiélago con mayor crecimiento vegetativo, sin duda, por su mayor dinamismo económico. Todo ello explica en su conjunto la talla que está alcanzando el crecimiento poblacional de las Islas Canarias y las elevadas densidades que ya llegan a triplicar la media estatal (219 y 72,2 habitantes por kilómetro cuadrado, respectivamente). Entre 1996 y 1998, Canarias vuelve a obtener un importante crecimiento neto de 23.481 personas (un 12,8 por ciento del conjunto del crecimiento español) que hizo elevar aún más la población de la Comunidad, esta vez a 1.630.015 habitantes. Se reproduce, de nuevo, el mismo fenómeno analizado anteriormente: la mayor parte es producto del agregado inmigratorio controlado que sigue llegando al Archipiélago, preferentemente a las Islas orientales.5 A partir de 1999, el trasiego inmigratorio estimado oficialmente no cesa de registrar nuevas arribadas, favorecidas por la expansión económica que vive el Archipiélago. Esta circunstancia, en unión de las numerosas entradas informales de personas (como falsos turistas, como pseudotripulantes en espera del cambio o reparación de sus embarcaciones,
Canarias, puerta de Europa ¿Preferido destino de iberoamericanos? 59 como polizones, como inmigrantes llegados en pateras, arrojados al mar en las cercanías de nuestras costas o introducidos clandestinamente a través de redes mafiosas), van a determinar una vuelta de tuerca que hace variar todas las previsiones realizadas hasta el momento acerca del crecimiento por inmigración. En efecto, la vigente Ley de Extranjería ha propiciado la apertura de un nuevo período regulatorio extraordinario (de marzo a julio del 2000) para tramitar, por parte de los inmigrantes indocumentados, el correspondiente procedimiento administrativo de regularización. Este proceso ha hecho aflorar en Canarias unas 12.205 solicitudes de normalización, que suponen el 5,41 por ciento del total estatal, básicamente concentradas en la provincia de Las Palmas (60 por ciento). Si sumamos los extranjeros censados oficialmente en 1996 por el ISTAC a los 12.205 irregulares nos encontramos, sin contar los que se han incorporado legalmente entre 1997 y 2000 y los nacionalizados en estos últimos años,6 con un total de 58.480 inmigrantes de nacionalidad extranjera que vienen a suponer el 3,58 por ciento de la población canaria estimada por el INE en 1998. En cuanto a la procedencia de estos inmigrantes irregulares conviene destacar que los marroquíes suponen más de la mitad del conjunto de residentes “informales”, seguidos en orden de importancia por mauritanos, senegaleses, colombianos, ecuatorianos, chinos, rumanos y búlgaros, argelinos y cubanos. Las actividades laborales en las que se ocupan siguen, por orden de importancia, la siguiente sucesión: servicio doméstico, construcción, hostelería, comercio al por menor, agricultura, alimentación y otras actividades.7 Los movimientos migratorios canario-americanos El carácter eminentemente atlántico de las Islas, con sus puertos estratégicamente situados, hizo del Archipiélago una escala apetecible y obligada en las rutas transoceánicas. De otra parte, la economía insular, limitada hasta hace poco tiempo a la agricultura de exportación y de autosubsistencia, hacía precaria y difícil la supervivencia para una considerable parte de su población, especialmente cuando sobrevenían crisis cíclicas (sequías, plagas, malas cosechas, hambrunas, epidemias, depreciación de la producción insular en los mercados de destino, etc.). Todo lo expuesto se agravaba con el peculiar modelo demográfico que ha sido francamente expansivo y, por ende, generador de excedentes y densidades humanas imposibles de soportar con los limitados recursos naturales. Saldos migratorios por provincias (en %) -10 -5 0 5 10 15 1941/45 1946/50 1951/55 1956/60 1961/65 1966/70 1971/75 1976/80 Las Palmas Santa Cruz de Tfe. Canarias NADAL, J. (1984): La población española (Siglos XVI al XX)
XIV Coloquio de Historia Canario-Americana 60 En otras palabras, la presión continua de las elevadas densidades rurales y totales, la precariedad económica, la situación costera, el denso tráfico marítimo-portuario y la secular tradición emigratoria de nuestra abundante mano de obra, poco cualificada, favorecieron la movilización de una verdadera riada humana desde las Islas en dirección a una América que, en ocasiones, fomentaba y necesitaba gente emprendedora para poblar y colonizar vastos territorios hasta entonces ociosos. Sujetándonos en el presente trabajo a tan sólo una parte del siglo XX (1946-1962), apreciamos que el saldo migratorio de Canarias con América fue considerable (-55.582 personas) por cuanto que las salidas (89.623) superaron ampliamente a las entradas (37.093), sin contar la emigración clandestina. En estos años, posteriores a la Guerra Civil y, por tanto, plagados de penurias sin límite, el montante emigratorio de Canarias, con un 13,4 por ciento del total estatal, se situaba en segundo lugar después de Galicia.8 En estos flujos destacaron las Islas occidentales en tal medida que la provincia de Santa Cruz de Tenerife fue la tercera de España por el número de emigrantes embarcados hacia América. Para asimilar mejor el destacado papel que desempeñó esta parte del Archipiélago hemos de subrayar que de cada diez salidas, nueve correspondían a naturales de aquellas islas. Pero los movimientos migratorios son recurrentes y, como siempre sucede, las localidades que envían un mayor número de emigrantes reciben a su vez un importante número de retornados. En este sentido Canarias no iba a ser diferente puesto que recibió en estos 20 años nada menos que 37.093 “indianos” (esto es el 15,6 por ciento del total de retornados españoles), de los cuales más de un 90 por ciento pertenecían a las Islas occidentales. Entre 1962 y 1973 emigraron hacia tierras americanas unos 33.573 canarios, la mayoría de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, que representaban el 15,6 por ciento de los del Estado. En esta nueva etapa, el Archipiélago sigue manteniéndose en los primeros puestos en cuanto a cifras de salidas se refiere, respecto a las restantes comunidades españolas. Aunque este período es más corto, de tan sólo once años de duración, salta a la vista que las partidas con destino a Latinoamérica se van debilitando progresivamente. En efecto, a partir de los años sesenta la emigración transoceánica española e insular empieza a entrar en franco declive, hasta llegar finalmente a una situación de práctica irrelevancia numérica. Los factores que determinan esta caída son, resumidamente, los que derivan de las dificultades económicas y políticas por las que atraviesan las repúblicas iberoamericanas. Singularmente reseñables son las diferentes restricciones que los gobiernos latinoamericanos van imponiendo a la inmigración, fundamentalmente por parte de repúblicas tradicionalmente receptoras como lo fueron Argentina y, sobre todo, Venezuela, país que hasta entonces había acogido sin apenas limitaciones a la casi totalidad de los isleños.9 Las restricciones administrativas en las zonas de destino debieron hacer mella efectiva en las salidas, como es lógico, pero sin duda el comienzo de un ciclo expansivo de la economía canaria tuvo un efecto más persuasivo en la aminoración de las partidas con dirección hacia América. No es casual que durante los quinquenios 1956-1960 y 19611965 las Islas empezaran a experimentar saldos migratorios positivos, de forma más decidida aún en el segundo de los dos lustros señalados. Y no es menos casual que las islas más desangradas por el tradicional torrente emigratorio sean ahora las que no sólo consiguieron retener un gran número de partidas, sino que además se beneficiaron de las numerosas arribadas de inmigrantes del resto de España y del extranjero. El desarrollismo de los gobiernos tecnocráticos de la dictadura de Franco y las crisis políticas y económicas de Latinoamérica consiguieron cambiar de rumbo los flujos migratorios tradicionales del
Canarias, puerta de Europa ¿Preferido destino de iberoamericanos? 61 Archipiélago a diferencia del resto del Estado en que se fomentó la emigración hacia Europa occidental para sanear la hacienda pública con las remesas en divisa extranjera. En conjunto, las Islas Canarias enviaron de forma controlada10 al continente americano entre 1946 y 1990 nada menos que 129.646 isleños (el equivalente al 7,76 por ciento de la población canaria de 1996 o tanto como la suma de las poblaciones de derecho de las islas de Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro empadronadas en 1996) y que venían a suponer el 13,6 por ciento de la emigración española a dicho espacio ultramarino. Pero la tradición emigratoria de Canarias no ha desaparecido del todo. Los estrechos vínculos con Iberoamérica y las intensas relaciones externas (especialmente comerciales y culturales) alientan todavía en Canarias un movimiento migratorio numéricamente pequeño y continuo, pero cualitativamente nada desdeñable. Por ejemplo, en 1978 emigraron 870 canarios a diversos países extranjeros, especialmente a América del Sur (Venezuela, Brasil, Chile y Argentina), U.S.A. y Canadá. En 1979 salen de Canarias 233 personas con dirección a Venezuela, Argelia, Arabia Saudí, Irak, Congo, Guinea Ecuatorial y Libia.. En 1980, más de medio millar salen de Canarias con rumbo a Venezuela. O más llamativo es el que entre 1987 y 1995 emigrasen a la Península, Baleares, Ceuta y Melilla nada menos que 78.084 canarios y que 179 lo hicieran a diversos países extranjeros, principalmente hispanoamericanos.11 Se habla (y casi siempre con imprecisión) de la colonia canaria en el exterior. Si nos atenemos a los tres últimos censos electorales (INE) observamos que la presencia isleña en el extranjero, principalmente en el Centro y Sur de América, es numéricamente importante. Ésta, además, se ha visto aumentada en un 109,3 por ciento entre 1996 y el año 2000, pasando a ser en cifras absolutas de 18.694 a 39.128 canarios, el equivalente, por ejemplo, a la actual población del municipio de La Orotava. Por pertenencia, de la provincia de Santa Cruz de Tenerife procede el 80 por ciento de los canarios radicados en el exterior, siendo exiguo el número de isleños orientales instalados en otros países. Por municipios de origen sobresale, en primer lugar, la capital santacrucera, con 7.395 emigrantes, seguida de Las Palmas de Gran Canaria, con 4.923 (más de la mitad de los 8.047 emigrantes de la provincia oriental). Y, a mayor distancia, se encuentran los municipios de La Laguna, con 1.723; Icod de Los Vinos, con 1.605; Vallehermoso, con 928 y La Orotava y Los Realejos con 918 y 907, respectivamente. La colonia exterior de canarios se g ún provincias de origen 0 5000 10000 15000 20000 25000 30000 35000 40000 45000 1996 1999 2000 Sta. C. de Tfe. Las Palmas Canarias Fuente: INE: Censos electorales
XIV Coloquio de Historia Canario-Americana 62 ¿Qué ha podido suceder durante estas últimas cuatro décadas para que se haya producido un cambio tan radical en los desplazamientos de salidas y entradas y entre las zonas de partida y las zonas de acogida? Por el lado americano se percibe, ya desde los años sesenta, que las condiciones de vida de una gran parte de su creciente población y su situación socioeconómica han ido empeorando hasta tal punto que la única alternativa viable a una situación de precariedad tan grave no podía ser otra que el recurso a la emigración exterior, bien a Estados Unidos, a Japón12 o bien a Europa occidental. Por tal razón, y pese a las extraordinarias dificultades que han de superar y a las considerables barreras administrativas, físicas y represivas que oponen los países más desarrollados del Planeta,13 se ha producido una escalada relevante en la emigración exterior iberoeamericana, en claro contraste con la situación anterior. Eso explica, en parte, su amplia presencia (se estima que su número se puede acercar ya y tal vez hasta superar la cifra de 40 millones de personas) en América del Norte14 y en los países miembros de la Unión Europea. Dando por sentadas estas cifras, a nadie se le esconde que una cantidad de esta envergadura era algo impensable hace pocos años, cuando todavía las emergentes repúblicas iberoamericanas consideraban esencial fomentar la inmigración. América, pues, ha dejado de ser el sueño de promisión y la tierra de acogida de varias generaciones de canarios, para pasar a ser un espacio geográfico de precariedad y de emigración. Destácase que, al tiempo que sucedían las adversidades de todo tipo para el Sur y Centro del Nuevo Mundo, las condiciones de vida han ido mejorando sustancialmente en Norteamérica y en la Europa occidental. En estos momentos varios millones de hispanoamericanos residen en Estados Unidos y otros menos se han ido integrando en Europa occidental, en los países comunitarios y en Suiza. Europa occidental mantuvo una política pro-inmigratoria tras la Segunda Guerra Mundial, sobre todo, entre 1947 y 1975. Las medidas restrictivas comenzaron a imponerse a partir de aquel último año. Las recientes políticas anti-inmigratorias (Trevi, Schengen, etc.) impuestas en el oeste, centro y norte de Europa acentúan la presión inmigratoria hispanoamericana sobre los países eurocomunitarios de la cuenca mediterránea (Portugal, España, Italia y Grecia). Es por este hecho y, sobre todo, por razones de índole histórica y de afinidad cultural, además de por el creciente nivel de vida experimentado en las últimas décadas, por lo que España y las Islas Canarias constituyen de por sí un destino preferente de la emigración de latinoamericanos. La colonia exterior de canarios según municipios de origen para el año 2000 Sta. Cruz de Tenerife Las Palmas de Gran Canaria La Laguna Icod de los Vinos Vallehermoso La Orotova Los Realejos Resto Fuente: INE: Censos electorales
Canarias, puerta de Europa ¿Preferido destino de iberoamericanos? 63 Amsterdam y Madrid son, de hecho, las principales puertas de entrada de inmigrantes sudamericanos que vienen como falsos turistas mediante viajes, las más de las veces organizados por agencias comerciales y financiación de prestamistas y usureros locales, a precios que pueden oscilar entre 300 y 500 mil pesetas. En estas operaciones intervienen también las bandas mafiosas colombianas15 que emulan a sus colegas de Europa oriental en el suculento negocio del tráfico de personas, coches robados, trata de blancas, narcóticos, etc. El tratado de Schengen firmado por España, Alemania, Francia, Benelux, Italia, Portugal y Austria suprime de hecho las antiguas barreras físicas para el libre tránsito de personas entre los distintos países de la Unión Europea. Pero de esas libertades se sirven también los inmigrantes sin documentos que, una vez traspasadas las fronteras eurocomunitarias, pueden dirigirse a cualquiera de los diversos Estados sin ningún contratiempo. La colonia iberoamericana en España Al terminar los años ochenta la colonia americana radicada en España, registrada oficialmente, ascendía a unas 80.625 personas y significaba el 19,7 por ciento del total de los extranjeros residentes, según la Dirección General de Migraciones para 1990. De estas cifras, un 8,9 por ciento vivía en las Islas Canarias. La mayoría (12 por ciento) de los que la conformaban procedía de Sudamérica, en tanto que del Centro y del Norte provenía tan sólo un 5,2 y 2,6 por ciento, respectivamente. Por países, los subgrupos más numerosos los configuraban los de personas originarias de Argentina, Venezuela, Chile, Cuba, Colombia, México, Perú y la República Dominicana.16 Con anterioridad, desde los años setenta al menos, se podían distinguir en estas corrientes dos componentes importantes: unas primeras oleadas de verdaderos emigrantes iberoamericanos y un fuerte número de retornados españoles o de descendientes suyos, que llegan a España huyendo de las precarias condiciones económicas y de la inestabilidad política allí imperantes. Es por eso que predominan los jubilados y los movimientos de reagrupación familiar, lo que da a este grupo nada menos que una tasa del 69 por ciento de inactivos. Sin duda es la década de los ochenta en la que la corriente inmigratoria adquiere una mayor dimensión. La presión de las entradas y el elevado número de irregulares fuerza a la administración española a abrir un proceso extraordinario de regularización entre los años 1985-1986 (Ley Orgánica de Extranjería, de 1985) que eleva el porcentaje de extranjeros americanos afincados en España a un 22 por ciento del total.17 En general, se estima que a lo largo del decenio de referencia fueron naturalizadas unas 24.308 personas de nacionalidad latinoamericana.18 Poco depués, en diciembre de 1991, se culminó otro nuevo período extraordinario de regularización que supuso un aumento de este mismo subgrupo al 30 por ciento del conjunto foráneo en nuestro país. Los argentinos (con un 7,07 por ciento) seguían a la cabeza de este contingente, seguidos a escasa distancia de los peruanos (5,5 por ciento) y dominicanos (5,3 por ciento). Más difícil resulta hacer estimaciones sobre el número de inmigrantes americanos afincados irregularmente en España. Los procesos extraordinarios abiertos (1985-86 y 1991) permitieron, de algún modo, aflorar a tan sólo una parte de estos irregulares. Rafael Puyol señala que la colonia iberoamericana asentada en España a comienzos de los años noventa podría contar aproximadamente con unas 164.000 personas,19 de las cuales, una buena parte estaba vinculada a la extensa colonia española que vive repartida por las
XIV Coloquio de Historia Canario-Americana 64 diferentes repúblicas de América Latina y que (de acuerdo con el Anuario de España: Españoles en el mundo) ascendía a 920.557 personas allá por el año 1991.20 La vigente Ley de Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su Integración Social (4/2000) establece la posibilidad de regular las diferentes situaciones de ilegalidad para aquellos inmigrantes que han ido entrando por diferentes procedimientos en los últimos años y siempre y cuando reúnan un requisito principal: estar en España antes del primero de junio de 1999. Terminado en julio del año 2000 el plazo de presentación de solicitudes, la Delegación del Gobierno para la Extranjería y la Inmigración ha recogido un montante de demandas por un total de 224.959 personas extranjeras indocumentadas. De todas ellas, menos de una cuarta parte (exactamente el 22,3 por ciento) corresponden a ciudadanos de tres países latinoamericanos. Como es sabido, los inmigrantes iberoamericanos tienen la posibilidad de entrar en España sin necesidad de visado lo que facilita en cierto modo su llegada, pues tan sólo deben afrontar los gastos que justifiquen su mantenimiento como turistas durante un cierto tiempo y el coste del vuelo de ida y vuelta. Por nacionalidades, el grupo más numeroso es el pertenceciente a Ecuador con 29.025 personas. En Ecuador se ha producido una fuga masiva de campesinos, artesanos, comerciantes y profesionales que huyen de la crisis económica y política más grave de los últimos treinta años. Según la embajada española en Quito (El País 7.08.2000) se calcula en 209.340 personas las que han abandonado Ecuador con destino a Europa. De ser sólo unos tres mil los ecuatorianos que había en España en 1997, han pasado a 70.000 en la actualidad. Las dos repúblicas restantes son Colombia (17.325) y Cuba (3.825). Estos 50.175 demandantes iberoamericanos de regularización están radicados principalmente en los dos núcleos urbanos más importantes de España, por tratarse de una inmigración compuesta por personas más cualificadas. Una cantidad inferior se distribuye por la costa mediterránea afectando al ámbito de cuatro comunidades autónomas (Comunidad Valenciana, Baleares, Murcia y Andalucía), favorecidas recientemente por la actividad turística y la agroexportadora. Las actividades laborales desempeñadas en España por este colectivo, y pese a que disponen, en general, de un mejor nivel formativo y una mayor cualificación que los restantes inmigrantes procedentes del Tercer Mundo, corresponden básicamente al servicio doméstico, la construcción, hostelería, comercio minorista, agricultura y alimentación. Existen grandes diferencias en cuanto a niveles de instrucción y especialización sociolaboral entre unas y otras colonias de inmigrantes iberoamericanos pero, en líneas generales, son los subgrupos de argentinos, uruguayos, chilenos y cubanos los que destacan por su cultivada formación académica y su elevada cualificación.21 De acuerdo con lo expuesto hasta aquí podemos destacar los siguientes aspectos: a) La presencia de iberoamericanos en España es un fenómeno relativamente reciente, al menos en cuanto a su dimensión cuantitativa y a los móviles de sus desplazamientos se refiere. b) Las razones de su reciente aumento hay que buscarlas en las diferentes motivaciones vinculadas con el retorno de antiguos inmigrantes, reagrupamiento familiar, expansión de la influencia económica de España en aquella área, búsqueda de trabajos mejor remunerados ante las desigualdades sociales y económicas de las Repúblicas hispanoamericanas, por afinidad cultural y de estudios y también por cuestiones de intransigencia política.22
Canarias, puerta de Europa ¿Preferido destino de iberoamericanos? 65 c) Las políticas restrictivas (Trevi, Schengen, etc.) impuestas por los países desarrollados, tradicionalmente abiertos a la inmigración, han favorecido el que las corrientes inmigratorias se reorienten recientemente hacia los países comunitarios mediterráneos que han mejorado mucho su nivel de vida y disponen de un mercado laboral permeable.23 d) Son estos últimos países los que disponen, además, de una economía informal (sumergida) suficientemente consolidada y atractiva, lo que estimula la inmigración. e) Portugal, Grecia, Italia y España son países abiertos y con muchos flancos vulnerables para burlar los controles fronterizos. Por si fuera poco, las facilidades de entrada que dan los países de destino turístico que son visitados cada año por millones de personas atraen también la atención de miles de “falsos turistas” que aprovechan los menores resquicios legales para introducirse de matute dentro del espacio eurocomunitario. f) La Comunidad de Países Hispanoamericanos ha ido superando viejos tics antiespañoles. Hoy en día se ve a España de otra manera, se aprecia que sea una nación con libertades democráticas consolidadas, con un alto nivel de vida y que se haya integrado como miembro de la Unión Europea desde el que se puede acceder fácilmente a cualquiera de las naciones restantes. No es de recibo esconder esta realidad que, por otra parte, actúa como un poderoso atractivo, incluso, respecto a zonas bastante alejadas geográficamente. La presencia americana en las Islas Canarias Debido a su relevancia cuantitativa, la inmigración americana en las Islas ha ido por delante de la representada por los demás continentes, durante casi todo el siglo XX. Empieza, no obstante, a dar signos de debilidad en la década de los noventa, perdiendo la hegemonía dentro del grupo humano formado por residentes extranjeros. En nuestra opinión, esto se debe a tres hechos importantes: primero, a la mayor pujanza que adquiere la llegada reciente de europeos, especialmente comunitarios a partir de 1986. Segundo, por la tendencia a la ralentización de dicho flujo, patente si nos atenemos exclusivamente a los datos ofrecidos por la EPC de 1991 y 1996 y el Observatorio Permanente de la Inmigración para 1999.24 Y tercero, por el incremento de la inmigración procedente del vecino continente africano, fundamentalmente desde Marruecos y Mauritania, que gana en importancia progresiva, pese a situarse aún en un tercer lugar. 1991 % 1996 % Variación % Total 7126 100 9170 100 2044 28,7 Lanzarote 252 3,5 558 6,1 306 121,4 Fuerteventura 122 1,7 259 2,8 137 112,3 Gran Canaria 2094 29,4 2916 31,8 822 39,2 Provincia 2468 34,6 3733 40,7 1265 51,3 Tenerife 4007 56,2 4253 46,4 246 6,1 La Gomera 57 0,8 160 1,7 103 180,7 La Palma 475 6,7 845 9,2 370 77,9 El Hierro 119 1,7 179 2,0 60 50,4 Provincia 4658 65,4 5437 59,3 779 16,7 Población extranjera de origen americano por islas y provincias Fuente: ISTAC: EPC. Población extranjera. 1991-1996
XIV Coloquio de Historia Canario-Americana 72 (Norte, Centro y Sur). Así, por ejemplo, el tramo adulto del colectivo centroamericano es superior a la media continental con un 69,28 por ciento. Le siguen en importancia, con un 64,77 por ciento, los adultos sudamericanos y con sólo un 57,1 por ciento los norteamericanos. Otra variación destacable es la que se presenta en el tramo infantojuvenil de los norteamericanos y centroamericanos, que se sitúa por debajo de la media continental, en tanto que mayores de 50 años de esas mismas zonas de origen obtienen cifras muy abultadas, de 31,05 por ciento y 16,83 por ciento, respectivamente. Esos rasgos grupales son exactamente contrarios en los porcentajes de representación infantil y juvenil (que es elevada y con un 20,85 por ciento supera ampliamente a la media general de esas mismas edades) y también de los mayores del colectivo sudamericano radicado en las Islas. Que se aleja por debajo de las cifras totales. 0-15 16-29 30-49 50-64 >65 Total Total 18.8 27.3 39.9 8.7 5.4 100 Norteamérica 11.6 19.6 37.7 14.8 16.3 100 Centroamérica 13.9 28.7 40.6 9.5 7.3 100 Suramérica 20.8 28.7 38.7 7.9 3.9 100 Composición por edades de los residentes extranjeros procedentes de América (%) Fuente: ISTAC: EPC. Población extranjera. 1991-1996 Los datos, anteriormente apuntados, complementan la información que se ha venido ofreciendo acerca de los residentes iberoamericanos. En estos últimos años, la menor importancia de las corrientes de retorno así como la más intensa presión inmigratoria por parte de algunos de los países latinoamericanos, que atraviesan grandes dificultades socioeconómicas y políticas, explican las nuevas características de esta colonia, una colonia más próxima a la de trabajadores que se mueven a grandes distancias a la búsqueda de un futuro y menos vinculada a las secuelas de los grandes movimientos transoceánicos. Conclusiones a) El crecimiento reciente de la población de Canarias deriva, fundamentalmente, de la atracción inmigratoria que ejerce el Archipiélago. b) La colonia canaria censada en el exterior es aún numéricamente importante (unos cuarenta mil isleños que residen, fundamentalmente, en países latinoamericanos), como testimonio de la secular importancia de la emigración trasoceánica. c) En los últimos años, ha aumentado considerablemente la presencia de los residentes latinoamericanos en España y en Canarias. d) A los movimientos de retorno se suman, ahora, los desplazamientos por reagrupamiento familiar y, fundamentalmente, los ocasionados por la huida de una situación de incertidumbre o de crisis manifiesta en la estructura sociopolítica y económica de muchos países latinoamericanos. e) El número de americanos censados en 1996 era de 9.170, a los que hay que sumar los que permanecen en Canarias en situación irregular. De estos últimos se puede afirmar que al menos tres mil residían en el Archipiélago en este año 2000, tal y como ha revelado el proceso de regularización en curso.
Canarias, puerta de Europa ¿Preferido destino de iberoamericanos? 73 f) A escala provincial, se produce una distribución disimétrica de estos flujos, que favorece a las Islas occidentales. No obstante, en los últimos años se incrementa más la participación de estos residentes en la población de la provincia de Las Palmas. g) A escala intrarregional destacan las dos islas centrales: Tenerife y Gran Canaria así como sus capitales. También tienen cierta relevancia los municipios vinculados a la inversión de los capitales de la antigua emigración (Los Llanos de Aridane, por ejemplo) y los de más reciente desarrollo turístico (Tías, Pájara, Arona, San Bartolomé de Tirajana, etc.) h) La estructura demográfica de los residentes latinoamericanos refleja las nuevas motivaciones de la inmigración. La afinidad cultural de un Archipiélago situado a las puertas de Europa; un territorio en plena expansión económica que se convierte en un atractivo indiscutible para todos los que quieren emprender una nueva vida lejos de la situación de miseria o de guerra civil encubierta de determinados países latinoamericanos. Particularmente, en los últimos años, de Ecuador, Colombia, Cuba y, en menor medida, Venezuela.
XIV Coloquio de Historia Canario-Americana 74 BIBLIOGRAFÍA ARBELO CURBELO, A. Población de Canarias, Siglos XV al XX, y sus fenómenos demográficos sanitarios 1901-1981, Las Palmas de Gran Canaria, 1990. 240 pp. BANESTO. Anuario del Mercado Español, 1991. BARBULO, T. “Canarias, puerta trasera de Europa” en El País, 7 de mayo de 2000. BOSCO ESTERUELAS. “Las rendijas de la fortaleza japonesa”, en El País, 1 de julio de 2000. BURRIEL DE ORUETA, E.L. Canarias: Población y Agricultura en una sociedad dependiente. Ed. Oikos-Tau, Barcelona, 1982. DELGADO AGUIAR, G. Y ASCANIO, C. Retorno reciente de emigrantes canarios. Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas de G.C. 1998. GALÁN, L. “El tráfico ilegal de personas encuentra en los Balcanes nuevas vías de acceso a Europa” en El País, 25 de agosto de 2000. GARCÍA BALLESTEROS, A. y POZO RIVERA, E. Los desequilibrios socioeconómicos en la España de las Autonomías. 1994. 169 pp. GARCÍA ZARZA, E. “La emigración española a Iberoamérica: 1946 a 1990”, en Las migraciones en Iberoamérica. Segundas Jornadas de Estudios Geográficos Iberoamericanos. Universidad de Salamanca, 1992. pp. 23-54. HERNÁNDEZ GARCÍA, J. La emigración de las Islas Canarias en el S.XIX. Ed. Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas de G.C. 1981. INSTITUTO CANARIO DE ESTADÍSTICA. Encuesta de la Población. Canarias 1991 y 1996. Población Extranjera. Gobierno de Canarias. INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA. Censo de la población española de 1981. INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA. Censo de la población española de 1991. INSTITUTO NACIONAL ESTADÍSTICA. Movimiento Natural de la Población de España, año 1999. KUEHN DUMPIÉRREZ, R. Y ASENSIO SUÁREZ, I. “Extranjeros en Canarias, ¿extraños en un paraíso?”, en ISTAC, Encuesta de Población. Canarias 1996. Población Extranjera. Gobierno de Canarias. 1999. pp. 5 a 22. MARTÍN RUIZ, J.F. Dinámica y estructura de la población de las Canarias Orientales (Siglos XIX y XX). Ed. Excma. Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas. Madrid. 1985. MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES: “Boletín Nº 7” del OBSERVATORIO PERMANENTE DE LA INMIGRACIÓN (IMSERSO), de octubre de 1999. ORDAZ, P. : “Medio millón de inmigrantes ilegales ponen a prueba la capacidad de acogida de la U.E.”en El Pais, 25 de junio de 2000. PALAZÓN, S. Los españoles en América Latina 1850-1990, Universidad de Alicante. 1995. PUYOL ANTOLÍN, R. “La inmigración en España” en Las migraciones en Iberoamérica. Segundas Jornadas de Estudios Geográficos Iberoamericanos. Universidad de Salamanca, 1992. pp. 67 a 72. PUYOL ANTOLÍN, R. Los grandes problemas actuales de la población, Ed. Síntesis. Madrid. 1992. pp. 109-172.
Canarias, puerta de Europa ¿Preferido destino de iberoamericanos? 75 RODRIGA, J.M. “Trata de hombres: un negocio seguro y muy rentable” en El Pais, 20 de junio de 2000. TODD S. PURDUM “California, laboratorio multiétnico”, Agencia NYT, diario El Pais. 2000. WENDEN, C.W. Hay que abrir las fronteras, Ed. Bellaterra. Barcelona. 2000. 107 pp. NOTAS 1 Véanse los trabajos de MARTIN RUIZ, J.F. Dinámica y estructura de la población de las Canarias Orientales (Siglos XIX y XX). Ed. Excma. Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas. Madrid. 1985. y BURRIEL DE ORUETA, E.L. Canarias: Población y Agricultura en una sociedad dependiente. Ed. Oikos-Tau, Barcelona. 1982. 2 ARBELO CURBELO, A. Población de Canarias, Siglos XV al XX, y sus fenómenos demográficos sanitarios 1901-1981, Las Palmas de Gran Canaria. 1990. 240 pp. 3 HERNÁNDEZ GARCÍA, J. La emigración de las Islas Canarias en el S.XIX. Ed. Cabildo. 1997. 4 INSTITUTO CANARIO DE ESTADÍSTICA: Encuesta de la Población .Canarias 1991 y 1996. Población Extranjera. Gobierno de Canarias. INSTITUT0 NACIONAL DE ESTADÍSTICA: Censo de la población española de 1981 y 1991. 5 INSTITUTO NACIONAL ESTADÍSTICA: Movimiento Natural de la Población de España, año 1999. 6 El Código Civil fue reformado en 1990 para facilitar a los ciudadanos iberoamericanos, a los procedentes de Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial y comunidad sefardí, la adquisición de la nacionalidad española. 7 Cifras publicadas por El Pais el 26 de mayo de 2000, servidas por el Ministerio de Administraciones Públicas. 8 GARCÍA ZARZA, E. “La emigración española a Iberoamérica: 1946 a 1990”, en Las migraciones en Iberoamérica. Segundas Jornadas de Estudios Geográficos Iberoamericanos. Universidad de Salamanca. 1992. pp. 23-54. 9 Dice S. PALAZÓN en su libro titulado Los españoles en América Latina 1850-1990, Universidad de Alicante, 1995. p. 200: “en enero de 1958, el empeoramiento de la situación económica del país y el creciente desempleo, determinaron que, unos meses después de la caída de Pérez Jiménez, Venezuela cerrase temporalmente sus puertas a la inmigración extranjera”. 10 GARCÍA ZARZA, E.: Op.cit. pp. 31 y ss. 11 BANESTO. Anuario del Mercado Español. 1991. 12 Brasileños y peruanos suponían el 15 y el 3 por ciento, respectivamente, de los casi dos millones de extranjeros radicados en Japón. BOSCO ESTERUELAS: “Las rendijas de la fortaleza japonesa”, en El País del día 1 de julio de 2000. 13 El Congreso norteamericano votó el primero de julio de 1924 y el tres de octubre de 1965 las primeras leyes restrictivas en materia de inmigración. En agosto de 1977, el presidente J. Carter endureció las políticas administrativas contra los clandestinos en USA. Sobre esta relevante cuestión véase el trabajo de C.W. de WENDEN titulado Hay que abrir las fronteras, Ed. Bellaterra. Barcelona, 2000. 107 pp. 14 TODD S. PURDUM “California, laboratorio multiétnico”, Agencia NYT, diario El País. 2000. 15 JORGE MARÍA RODRIGA “Trata de hombres: un negocio seguro y muy rentable”, PABLO ORDAZ: “Medio millón de inmigrantes ilegales ponen a prueba la capacidad de acogida de la U.E.”, LOLA GALÁN: “El tráfico ilegal de personas encuentra en los Balcanes nuevas vías de acceso a Europa” y
XIV Coloquio de Historia Canario-Americana 76 TOMÁS BARBULO: “Canarias, puerta trasera de Europa” en el diario El País, respectivamente correspondiente a los días 20 y 25 de junio, 25 de agosto y 7 de mayo de 2000. 16 PUYOL ANTOLÍN, R. “La inmigración en España” en Las migraciones en Iberoamérica. Segundas Jornadas de Estudios Geográficos Iberoamericanos. Universidad de Salamanca, 1992. pp. 67 a 72 y Los grandes problemas actuales de la población, Ed. Síntesis. Madrid, 1992. pp. 109-172. 17 La Ley Orgánica de Extranjería de 1985 se elaboró pocos meses antes del ingreso de España en la Unión Europea. Contiene un claro carácter restrictivo con el fin de evitar que se estableciera en España una población inmigrante, que entonces era muy reducida y de paso hacia los diferentes países comunitarios. 18 Véase nota 6. 19 PUYOL ANTOLÍN, R. Op. Cit. 20 SALVADOR PALAZÓN, Op. Cit. 1995. p. 222, señala en efecto que el número de españoles distribuidos por las distintas repúblicas latinoamericanas ascendía en 1980 a unos 775.000 personas. La cifra difiere bastante del Anuario de España. 1991, máxime tratándose de 11 años de antelación entre uno y otro recuento y de que el profesor PALAZÓN insistía ya en el carácter longevo que se empezaba a adueñar de estos españoles en América. 21 Hay autores, como AMANDO DE MIGUEL, que se decantan porque España opte por una política inmigratoria selectiva que facilite la entrada en territorio nacional a personas pertenecientes a países Iberoamericanos por razones de afinidad cultural. (Cursos de Verano de 2000 de la UIMP reseñados en El País). Estas opiniones difieren del reciente informe de las N.U. que prevé para Europa la necesidad de incorporar entre 47,5 y 78 millones de personas para mantener su actual estructura laboral, a mitad del siglo XXI, situando a África y, en menor medida, a Asia como los grandes suministradores de esa mano de obra, con clara exclusión del mundo hispanoamericano. 22 Entre 1983 y 2000 se han tramitado 104.855 solicitudes de asilo político en España, destacando las realizadas por refugiados colombianos y cubanos, entre el colectivo sudamericano (sólo entre 1999 y de enero a mayo de 2000 fueron 915 y 467, respectivamente). En estos casos siempre se aplica el Convenio de Ginebra de 1959, al que España se adhirió en 1978, por el que se define al refugiado como toda aquella persona que huye de su país “por tener fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas”. En 1994, España introdujo algunos elementos para restringir los beneficios de La Ley de Asilo y evitar desvirtuaciones en su uso. 23 PUYOL ANTOLÍN, R. Op. Cit. pp. 120 y ss. 24 ISTAC. Encuesta de la Población. Canarias 1991 y 1996, Gobierno de Canarias. Boletín Nº 7 del OBSERVATORIO PERMANENTE DE LA INMIGRACIÓN (IMSERSO) Del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, de octubre de 1999, en el que se publicaron datos desagregados por Comunidades Autónomas de población extranjera mayor de 16 años, correspondiente a marzo de 1999. 25 DELGADO AGUIAR, G. Y ASCANIO, C. Retorno reciente de emigrantes canarios. Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas de G.C. 1998. 26 ISTAC. Encuesta de Población. Canarias 1991 y 1996. Población Extranjera. Gobierno de Canarias. 27 ISTAC. Encuesta de Población. Canarias 1991 y 1996.Población Extranjera. Gobierno de Canarias. Parece oportuno señalar aquí que según la Delegación del Gobierno en Canarias entre los años 1987, 1989 y 1990 estaban registrados en el Censo de Residencias y Permanencias de la provincia de Las Palmas 1.773 ciudadanos de nacionalidad norteamericana. KUEHN DUMPIÉRREZ, R. Y ASENSIO SUÁREZ, I: “Extranjeros en Canarias, ¿extraños en un paraíso?” en ISTAC, Encuesta de Población. Canarias 1996. Población Extranjera. Gobierno de Canarias. 1999. pp. 5 a 22.
Canarias, puerta de Europa ¿Preferido destino de iberoamericanos? 77 28 Existe una fuerte presión por parte de súbditos de distintas repúblicas sudamericanas por entrar e instalarse en nuestras Islas. Prueba de ello es que en determinados años como 1993 fueron expulsados por carecer de documentación, medios de vida suficientes o por otros motivos nada menos que 39 ciudadanos procedentes de Brasil, Colombia, Perú, etc. Y estos acontecimientos se reiteran ya tanto que han dejado de ser noticia en los rotativos insulares. 29 ISTAC. Encuesta de Población. Canarias 1991 y 1996. Población Extranjera. Gobierno de Canarias.