La población y el hábitat de Canarias
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La población y el habitat Ramón Díaz Hernández 15 La alta mortalidad de este p eríodo estimuló la devoción y el c ulto a las ánimas del P urga to rio. (F resco de ánimas, J es ús Are ncibia , iglesia de Schamann, L as Palmas de Gr an Canarias). La población de Canarias de acuerdo con la información que suministra L. Fernández Martín titulada « Aspectos econó - micos, administrativos y humanos de la Diócesis de Canarias en la segunda mitad del s. XVI » arroja un saldo de 7. 741 vecinos que equivale, a 5 personas por cada vecino, a un total de 38.705 habitantes. Esto supone una dens idad de tan sólo 5,32 habitantes por kilómetro cuadrado. Historia de Canarias 261
Estos recursos humanos se reparten entre unas 50 localidades de población concentrada, destacando en primer lugar las capitales insulares de las dos islas centrales - La Laguna y Las Palmas de Gran Canariaasí como las villas capitalinas de las islas periféricas y las localidades de Telde, La Orotava, lcod y Garachico. Evolución demográfica durante el siglo XVI A la vista de los datos ex puestos se pueden colegir los siguientes hechos: a) Se inicia la tendencia a concentrarse la población en las dos islas centrales, absorbiendo ambas al finalizar el s. XVI nada menos que el 74 , 65 por ciento del total. b) Las islas periféricas, en cambio , presentan una evolución demográfica bajo el signo de las oscilaciones bruscas, retrocesos y avances tímidos. En general, presentan un panorama evolutivo más bien somb rí o, a excepción de La Palma. c) En esta centuria se esbozan los que con el tiempo serán los principales núcleos urbanos de Canarias hasta convert irse en cabeceras mu - nicipales y comarcales. d) Se afianza la tendencia a la absorción poblacional por parte de las capitales insulares. e) Al terminarse el s. XV I se aprecian toda - vía densidades muy bajas así como un poblamiento discontinuo con espacios geográficos vacíos o semivacíos. LAS CANARIAS OCCIDENTALES E n las últimas décadas del s. XVI las Canarias Occidentales albergaban a 28.465 habitantes que venían a suponer el 73,54 por ciento de la población canaria. Se distribuían entre 34 localidades arrojando una densidad de 8,87 habit a nte s por kilóme262 tro cuadrado. Es decir, casi 4 puntos por encima de la densidad media del Archipiélago . Esto viene a sign ificar que la supremacía demográfica era ostentada por la parte occidental de las Islas Canarias ya que en Tenerife, Gomera, Hierro y La Pal - ma residen 7 de cada 10 canarios. Tenerife es a todas luces la isla mejor poblada, seguida a mu - cha distancia por La Palma. TEN E RIFE D esde el Sínodo de Vázquez de Ar ce, la isla de Tenerife sobresale como la más poblada de todo el Archipiélago Canario. A mediados del s. XV I La Laguna con - taba con más de 850 vecinos y La Orotava con unos 150 vecinos. El aumento demográfico se apreciaba también en las localidades de Los Rea - lejos, lcod, Daute y Abona. El profesor Ladero estimó la población de Tenerife en 9 ó 10 mil habitantes basándose en la cantidad de cereales necesaria para abastecer sus necesidades. La sociedad tinerfeña de entonces estaba cons - tituida por unos 2.500 indígenas guanches (grancanarios, gomeros y palmenses) y esclavos africanos . El resto lo formaban colonizadores europeos. La densidad estaría de 4 ó 5 habitantes por kilómetro cuadrado y el poblamiento era discontinuo con numerosos espacios vacíos. Ten erife durante la primera mitad del dieciséis tenía una producción cerealera excedentaria y escasez de mano de obra a pesar del crecimiento experimentado en el último tercio de la primera mitad de la decimosexta centuria. A esas bases económicas se sumaban , y de forma destacada, los cu ltivos de caña de azúcar, los ingenios azucareros, la orchilla, la vid y el comercio marítimo . En 15 52 la tazmía de Tenerife arrojaba la cifra de 13.428 habitantes distribuidos entre 23 pueblos. Se había, pues, producido un incremento neto de más de 4.000 nuevos pobladores en sólo tres decenios a consecuencia de los saldos vegetat ivos altos y a la inmigración. La Laguna concentraba un buen porcentaje de los totales insulares. La siguen en importancia las poblac i ones de La Orotava, «Realejo de Taoro» y Garachico. His to ria de Canarias
Tasas de mortalidad sobrecogedor as como cons tante del pe r wdo precientifico . En 1561, una nueva tazmía nos presenta a la isla de Tenerife con 17.641 habitantes. Eso viene a significar que en sólo 9 años se había vuelto a tener un incremento relevante de más de 4. 000 nuevos pobladores. La densidad demográfica también aumenta, colocándose ahora en 9,14 habitantes por kilómetro cuadrado. El carácter discontinuo de la ocupación del territorio era todavía palpable al propio tiempo que se advertía ya una polarización en beneficio de la capital insular que concentraba al 40 por ciento de los tinerfeños. En 1585 Tenerife pasa a sumar un total de 20.350 habitantes que venían a suponer nada menos que el 52 por ciento del total regional. Como se puede apreciar se mantiene el crecimiento rápido pero se percibe una ligera tendencia a ralentizarse debido a las calamidades de todo tipo que se abatieron sobre los isleños. Destacan en primer lugar las epidemias de 1568, 1578 y 1582. Especialmente dura fue esta última que originó Historia de Canarias nada menos que 9.000 defunciones. La densidad también asciende situándose en estos años en 10 ,5 habitantes por kilómetro cuadrado y la población se distribuye de la siguiente forma: el 32 po r ciento de los tinerfeños viven en La Laguna. El resto se distribuye en localidades importantes como La Orotava, Garachico, lcod y el conjunto formado por El Sauzal, Tacoronte, La Victoria, Acentejo y diez enclaves urbanos de población concentrada. LA PALMA Desde 1525 la isla de San Miguel de La Palma había seguido aumentando progresivamente su población. Es por lo que se hizo necesario crear nuevas parroquias 263
y fijar curatos en localidades de creciente vecindario como Puntal lana y San Andrés o fundar más con - ventos de órdenes religiosas como en Santa Cruz en 1530 . A los inm igran tes extremeños , castellanos y andaluces se añadieron portugueses, flamencos, franceses y algunos genoveses que organizaron la economía insular basándose en la producción y L as pilas bautismales eran frecuentadas por ÚJs fieles que l/,evaban peri6dicamente a cristia ni zar sus vástagos. (Pi la bautismal de la iglesia de Santiago de ws Cabaüeros, Gáldar, Gran Canaria). 264 exportac i ón de azúcares, pl antando vides, explotando la riqueza maderera de sus bosques, desarrollando la industria naval o activando el comercio. A estos primeros grupos humanos se fueron agregando muy pronto los esclavos traídos a la fuerza desde las costas africanas. Su número debió de ser consi derable, ya que en 15 78 La Palma obtuvo licencia para traer desde el Go l fo de Guinea a unos 500 esclavos negros. En 15 85 la isla contaba con 11 pilas ba uti smales y 5 .580 habi tantes que suponían el 15,1 por cien to del conjunto regional, así como de una densidad de 8,83 h abitantes por kil ómetro cuadrado. Estas cifras son tanto más significativas si nos detenemos a analizar adversidades como las erupciones volcánicas del 20-V-1 585 de 84 días de du ración deb i do a las cuales se pro - dujero n in cendios del bosque y de las cosechas pereciendo el ganado por asfixia, las incursio nes pi rát icas, las levas, epidemias de pest il enc ia y constantes salidas de vecinos hacia América que no prop iciaban una evolución a un ritmo más firme. El pob lami ento de La Pa lma estaba polarizado bási camente en su capita l. Por ello ll egó en al gún momento a contar con más de la mi tad de los efectivos insulares. El resto de los habitantes se di stribuían entre unas 12 localidades. En el norte de La Palma de sco llaba la Villa de San Andr és con 750 almas. La sigue en importancia Los Llanos con 350 habi tantes. Desde mediados del dieciséis ya eran conocidos los caseríos de La s Breñas, Buenavista, Puntallana, Ti jarafe, Mazo, Garafía, Puntagorda y Fuencaliente. Mucho s de estos núcleos deben su origen a los ingenios azucareros. GOMERA L a Gomera presentaba en el siglo XVI un pobl amiento débil. Lo s severos impuestos señoriales, la pequeñez del te rritorio insular y su posi ció n periférica dentro del marco geográfico region al restaron atractivos a posibles inm i gr a nt es como co lonizadores. Todo ello incidirá neg at i vamente en su desarrollo económico determinando crisis cíclicas y oscilac iones bruscas de s us recursos materiales y humanos. Historia de Cana ri as
En la primera mitad del s. XVI las plantaciones de caña azucarera, las vides, frutales y cereales en unión de los ingenios ubicados en Hermigua, Valle Gran Rey, Alajeró y La Palma, la ganadería, pesca de bajura y recolección de orchilla constituyeron las ocupaciones laborales esenciales de los gomeros, que según el propio señor de la isla, Guillén Pe - raza, ascendía a 2.000 habitantes en 1540 (cifra sobredimensionada a todas luces). A la muerte del primer conde, la Gomera quedó dividida en 4 jurisdicciones provocándose una situación caótica acentuada por la crisis de la producción azucarera. La desbandada de gome - ros alcanzó tal envergadura que se tu vo que implantar «el estanco» o medidas tendentes a evitar que los vecinos abandonasen por completo la isla a partir de 1564. El decaimiento fue tal que las tierras no se aprovechaban por falta de labradores y la escasa población era insuficien - te hasta para defenderse de los corsarios que en más de una ocasión saquearon la villa capitalina e interceptaron las comunicaciones y el comercio. La emigración de isleiws hacia A mé r ica adíjuirió el car á cter de san gría permanente . («Emigrantes11 . V A lva r ez Sala (186919 19). Ay untamiento de Las P almas de Gran C anaria). Hi sto ria de Cana ri as 265
La esclav itud procedente de Africa su puso un apor te poblacwnal en el pr oc eso de colon ización de las islas . 266 En 1585 la Gomera contaba con 1. 265 habitantes que venían a significar un 3,27 por ci ento de la población canaria y una densidad de tan sólo 3,58 habitantes por kil ómetro cuadrado. La mayoría de los gomeros residían en San Sebastián. Este núcleo era a finales del dieciséis el más imp ortante de la isla con unas 200 casas, dos iglesias y un buen puerto. El int erior de la isla se encontraba semivacío. Va llehermoso, Agulo, Va lle Gran Re y y Alajeró eran enclaves de población concentrada todavía muy modestos. HIERRO La isla más occ idental y menos frecuentada del Archipiélago est uvo siempre muy poco poblada, como la Gomera. Los constantes abusos señoriales unidos a la imposición fiscal concomitante con dicho dom inio desfavorecieron el desarrollo econ óm ico y demo - gráfico de los herreños. Torriani cuenta que los pobladores del Hierro viv í an en casas muy sencillas constru idas con piedra seca y se alimentaban fundamentalmente de produ ctos derivados de la actividad ganadera. Producían tamb ién· buenos quesos y sabrosa carne que exportaban a las demás islas y a la Península. Recolectaban orchilla que luego era exportada a Inglaterra. Las viñas fueron rentables como las pl antaciones de fr u tales. Las lluvias irregulares no favorecieron los cultivos de papas y cereales. Las estimaciones que hoy se conocen sob re el número de pobladores durante el siglo XV I son pocas y contrad i ctor ias. En el año 1540 Guillén Per aza cuant ifi có en 400 vecinos el vo lumen demográf i co del Hierro sin el menor rigor. En 1585 la isla contaba con una sola pila bautismal y unos 200 vecinos eq uivalentes a un millar de herreños. Eso supone el 2,58 por ciento de la pob lación canaria en las misma s fechas y una densidad de 3,8 habitantes por kilómetro cuadrado. A l os pocos años del recuento reseñado, Torriani afirma en 1 59 1 que la vi lla capital, Valverde, co ntaba con unas 250 casas y estaba situada a 7 mi llas de la costa. Eso significa que residían por esos años unos 1.250 habitantes, es dec ir, la mayoría de l os herreños. Lo s restantes núcleos de población exist entes en el resto de la isla eran de escasa cons ideración. Hi sto ria de Canarias
LAS CANARIAS ORIENTALES L as Canarias Orientales terminan el s. XVI con una población total ciertamente limitada. En efecto, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote suman tan sólo unos 10.240 habitantes que venían a suponer un porcentaje de 26,46 sobre el total archipelágico. Por lo tanto se trata de una población extremadamente débil y un poblamiento también escaso. A un 2,52 habitantes por kilómetro cuadrado alcanza la densidad de las Canarias Orientales con tres puntos por debajo de la media regional. La mayor parte de estos recursos humanos se concen - tran en Gran Canaria, repartiéndose entre su capital y once localidades del interior de la isla. Fuerteventura y especia lm e nt e Lanzarote constituyen territorios semivacíos por estos años a punto de acabarse la decimosexta centuria. GRAN CANARIA L a industria azucarera, las exportaciones de vinos, orchilla y trata de esc lavos junto a la ob ligada escala en la ruta hacia América generaron un tráfico mercantil que aportaba grande s beneficios económicos contri - buyendo sobremanera a incrementar el vo lumen demográfico de Gran Canaria durante el siglo XVI. En la primera mitad del dieciséis la población de esta isla no llegaba a los 8 mil habitantes y se componía de aborígenes e inmigrantes españoles, agregándose un creciente número de judíos, ingleses, portugueses, irlandeses, al gún que otro flamenco, esclavos berberiscos y negros. De estos últimos se decía que en 1 536 había «más berberiscos y negros que vecinos». Entre los años 1530 y 1560 se produjo un período de fuerte inmigración. El crecim i ento de la poblac i ón en estos años co rr e paralelo a la implantación de nuevas órdenes religiosas, creación de parroquias, dotación de curatos fijos y en di - ferentes sit ios y edificación de conventos y er - mitas allí en dond e hubiese un vecindario míni - mamente expansivo. El avance demográfico se vio siempre obs - tacu lizado por una mortalidad general bastante Historia de Canarias L os sucesivos contagios de pestilencia fomentaron el culto a San R oque. (I glesia de F irgas, Gran Canaria). alta, especialmente entre los niños. En 1531 la isla sufría por tercera vez en lo que se llevaba de siglo del temible contagio de pestilencia. En 1524 se produjo una plaga de «alhorra» que exterminó las cosechas y produjo escasez y hambre. Algo parecido se vuelve a repetir en 1538. Por otro lado, la fa l ta de higiene, las levas, guerras, ep idemias y hambre ocasionaron multitud de fallecimientos. Además , el torrente emigratorio con dirección hacia América se intensificó a mediados de la centuria. El despoblamiento a causa de la brusca pérdida de habitantes en Gran Canaria generó fuertes temores entre las autoridades civi267
les y militares. Felipe 11 prohíbe en 1574 la salida de vecinos. Menos mal que la natalidad de entonces era fortísima y gracias a ella se conseguiría enjugar en parte los huecos producidos por la emigración y los fallecimientos. En 1585, casi finalizando el s. XVI, Gran Canaria contaba con 11 pilas bautismales y 8.545 habitantes que suponen tan sólo un 22,07 por ciento sobre el total regional. La densidad se sitúa en torno a los 6,3 habitantes por kilómetro cuadrado . La isla presentaba una ocupación poblacional francamente discontinua todavía. La mayoría de la población se concentraba en la ciudad de Las Palmas que por entonces contaba ya con unas 800 casas, una guarnición de varios ce ntenares de hombres en armas y una organización bastante aceptable para la época. Telde era la segunda localidad más importante de Gran Canaria con unos 1.500 habitantes. Las restantes localidades absorbían los 5.000 residentes destacando las villas situadas en la fachada orientada a barlovento. Guía y Gáldar tan sólo sumaban unos 1. 250 habitantes, en tanto que entre los pueblos de la Vega de San Mateo, Teror, Moya y Arucas se repartían 1.575 per sonas. En la comarca sur, Agüimes y Tirajana llegaban a alcanzar las 720 alm as. Las zonas orientadas al suroeste y las cu mbr es estaban todavía escasamente ocupadas. LANZAROTE La isla de Lanza rote, sometida desde su conquista a una serie de contratiempos (acoso pirático, indefensión, pobreza, ab usos señoriales y emigración más o menos for - zosa), no pudo desarrollarse desde el punto de vista económico y soc ia l. Por eso durante toda la centuria la encontramos escasamente poblada. En 1587 Lanzarote contaba con un total de 600 almas (el 1,5 por cie nto del volumen regional) y una escuá lida ocupac ión humana de O' 71 habitantes por kilómetro cuadrado. En estos años de staca la villa de Teguise con medio mi llar de personas y Haría con só lo un es caso centenar de habitantes. La din á mica emprendida por l os señores de la isla consistente en expediciones a Berbería a la caza de moros y las repre sa lias consiguientes introdujeron a La nz a r ote de lleno en una zona de guerras, de in268 seguridad, de hostigamiento constante y por lo tanto desatractivo para posibles inmigrantes. En 1545 se conoce la expedición de Pedro Fernández Saavedra que resultó un rotundo fracaso falleciendo, además del propio Saavedra, varios de sus oficiales y numerosos soldados canarios. Poco después, Agustín de Herrera y Rojas (fallecido en 1598), conde y marqués de Lanzarote, protagonizó nada menos que 14 expediciones a las costas berberiscas entre 1556 y 1560 desde donde se trajo un gran número de esclavos moros de los que se dice que «sacaba grandísimo provecho y riqueza». La isla se poblaba gracias a la afluencia de estos esclavos de los cuales muchos terminaban bautizándose y quedaban luego en libertad dedicándose a la agricultura, al pastoreo y al transporte pero instalados ya como vecinos y habitantes. Se decía que las tres cuartas partes de los lanzaroteños eran todos moros o descendientes de aquéllos, preocupando al Santo Oficio. Se temía su colaboración con los asaltos piráticos efectuados por los norteafricanos. Estas incursiones con - tribuían directamente a la despoblación de Lanzarote. Por ejemplo, el asalto de los piratas de Fez al mando de Calafat (7IX -1569) se llevó a 90 cautivos de esta isla. Otro tanto de lo mismo se volvió a producir con la invasión de Dogalí en 1571 , o la efectuada en 1586 por los cor sa rios argelinos al mando de Amu - rath que sacó a unos 200 prisioneros lanzaroteños. Algunos ca utivos eran rescatados má s tarde, pero abundaban los que renegaban de su fe y se quedaron en Africa indefinidament e. En los años 90 la población est im ada no sobrepasaba el millar de a lm as. Eso sig nifica que la isla era pobre en brazos. «La causa de que haya tan poca gente, af irma To rriani, es que gran parte de ella se la llevaron cautiva los turcos y los moros». Lanzarote precisaba para su mejor prot ecc i ón de mayor ca ntidad de hombres pero «SU pobreza y disensión» no contribuían precisamente a ello. Y eso que la vida en la isla era sa ludable puesto que «los hombres viven mucho tiempo, sin notar enfermedades de cuidado, ni tener necesidad de médico para curarse» según testimonio del ingeniero cremonés. FUERTEVENTURA La primera es timación que se conoce en el siglo XV I para de terminar la población de Fuerteventura es la auspiciada por el SanH istor ia de Canarias
to Oficio en 1567. En ella se dice que el vecindario majorero se elevaba a 280 núcleos familiares, o sea, a unos 1.400 habitantes aproximadamente, concentrados en su mayoría en la antigua capital insular de Santa María de Betancuria. La isla contaría, pues, con una ocupación sumamente exigua toda vez que la densidad alcanzaba tan sólo un 0,8 habitantes por kilómetro cuadrado. El recuento de 1587 rebaja un poco las cifras reseñadas y deja la población de Fuerteventura en unos 219 vecinos que equivaldrían a 1.905 habitantes. Eso supondría una densidad todavía más débil y un porcentaje de 2,83 sobre el total regional. En la «Descripción de las Islas Canarias hecha en virtud del mandato de S.M. por un tío del Licenciado Valcárcel» se afirma que « ... tiene la ysla vn lugar bueno que entre él y la demas población de la ysla contaría con unos 1800 vezinos ... ». Estas cifras se aproximan bastante a las estipuladas por Torriani en 1591 cuando hizo la observación de que Fuerteventura se encontraba casi deshabitada a excepción de Betancuria que disponía de unas 150 casas. Y añade el ingeniero cremonés que en Fuerteventura «no hay más de 2.000 almas» y los hombres disponibles para su protección eran manifiestamente insuficientes, puesto que no llegaban a 300. I ngleses, holandeses, franceses y norteafricanos rivalizaron en sus frecuenf,es correrías piráticas sobre las islas. (Castillo de la Luz, Gran Ca naria). Hi st oria de Canarias 269
/ - /./., I ' .• , • l, : ' ~. ~:, ,· ·· "1: . ' • l. •• I • • • • ª I • "' ' • • e ••· • t. ' • .. . , • I • -- '- ... Expansión urbana de la ciudad de Las Palmas duran te el sig lo XVII. (Mapa de PA. del Cas t illo ). GRAN CANARIA invasión de Va n der Does en 1599 que arrasó por co mple to la capital insul ar determinó el que los h abitantes de Las Palmas de Gran Canaria empleasen todo el siglo XV II para recon st ruirl a. A ello se añade la int errup ció n de la produ cc ión azucarera y el cese de las expo rt aciones a l os mercados europeos. A su vez Gran Canaria se ve imp os ibilit ada para 276 competir con los vinos tinerfeños con lo que ve reducida su i mpo rtanc ia comercial, económica y polític a. Pero como casi siempre las desgracias no vienen solas, se inicia en julio de 1601 una epidemia de peste que dur aría al menos hasta principios de 1604. En Las Palmas de Gran Canaria se enterraban diariame nte entre 7 y 9 personas contagiadas. El daño pestilencia! se trasladó a Te lde y a unqu e parece que sus efectos fueron menos viru l entos no desapareció más que al térmi - no de 1603. Guía y Gáldar también fue r on Historia de Canarias
La ciu da d de Te/de vista por 1or riani a fi · nes del siglo XV I. alcanzadas por el daño mo r ta l al igu al que ot ras localidades del interi or de la isl a. Las sequías eran tan fr ecuen tes como las i nun daciones. As í constatamos una sequía en 1 604 y dos temporales de vie n to y ll uv ia en 1613 y 1615. Los ef ectos son iguales de devastadores en las cosechas y viv iendas. A la vista de todos estos imped im e nt os no es de extrañar que Gran Canaria registrase en 1 605 una población de tan sólo 6.6 15 habitantes, perdiendo casi dos millares de almas desde el último cómpu to del año 1 587. Historia de Canarias Di st ing uim os para Gran Cana ri a tres fases a lo lar go del XV II . Una primera que se prolonga desde 1 600 a 1640 que se puede ca lifi car de depresiva debida a los efectos de la peste, se quí as, levas, invasiones de langosta afr ican a, ataques pi rát icos, flujos mi grato ri os hacia América y caí da de las tasas de natalidad. Una segunda fase qu e va desde 16 41 a 1680 de reani mac ión en todos l os órdenes. Se decía por ento nces que «t iene la Isla mucha gente nobi l ísi ma y más de 150 mayo razgos de buena ren277
ta; es abundante de ganados, de trigo, vino, y todo género de frutos». Y una tercera y última fase que va desde 1681 hast a 1700 en donde se aprecia un descenso pero mucho más suave respecto de los 4 decenios de comienzos de la centuria. Tod avía persisten los acosos piráticos como el de 1685 en que fallecieron en Maspalomas un capitán, un alférez, y 5 milicianos en un enfrentamiento con piratas franceses. A ello se debe la epidemia de virue la acaecida en 1694 , la plaga de langosta de 1680 que llegó al Archipiélago coincidiendo con una grave sequía y la formación de un nuevo tercio . En 1676 Gran Canaria obtenía una cifra de 17.167 habitantes, casi el triple de la conseguida en el último recuento de 1605 . Doce años después , en 1688 , se elevaba de nuevo a 22.154 habitantes que venían a significar el 21,08 por ciento del total regional y una densidad de 16,38 habitantes por kilómetro cuadrado. Dada que la inmigración durante el XVII fue mínima (reducida exclusivamente a unos pocos mercaderes y un gran número de esclavos negros), el fuerte crecimiento de Gran Canaria se debe ante todo al saldo vegetativo y la a ltí sima fecundidad. Tan sólo en La s Palmas de Gran Canaria se conta - bilizaron 22.490 bautizos y 5 .045 matrimonios a lo largo de los cien años estudiados. La población se concentraba básicamente en Las Palmas de Gran Canaria que de 2. 700 habitantes que tenía en 1605 había pasado a 6.114 en 1688. La siguen en importancia Telde y la Vega de San Mateo, lugares que se habían poblado bastante en estos años. En el N.W ., entre 1629 y 1686 la población había aumentado en todas las parroquias a excepción de Gáldar. De una cifra de 2.851 se pasó a 3.600 habitantes. En el Sur , Tirajana y Agüimes obtenían unas s ub idas espectaculares , pues de las 135 y 450 almas con qu e contaban en 1605 pasaron en 1688 a ser de 1.806 y 1.222 respectivamente. FUERTEVENTURA D urant e el s. XV II Fuerteventura ya a conocer un a umento de su pob la ción dup licando sus efect ivos. Este hecho tiene 278 más importancia dado que en estos años persistían con igual o peor intensidad los obstáculos seculares impuestos al desarrollo demográfico. En 1605 la población ma jo rera era de 280 vecinos, o sea, unas 1.260 almas aproximadamente que venían a re sultar una densidad de sólo O, 73 habitantes por kilómetro cuadrado y un menguado porcenta je de 3,1 sobre el total regional. En 1624 , el inquisidor Santalix informa que Fu erteventura y Lanzarote «eran muy pobres y despobladas, abiertas donde de ordinario andan moros y otros corsarios». En 1629 , las Sinodales del Obispo Cámara y Murga aseguran que <<. .. toda la isla tendrá como 500 vecinos divididos en muchas caserías; solo la Villa tendrá como 100 ... » con lo que la población habría experimentado un crecimiento notable en las dos últimas décadas. En 1641 el Cabildo estima en 334 vecinos (unos 1.500 habitantes) la población majorera. Es la propia inst itución la que entre 1668 y 1669 recuenta de nuevo los re - cursos humanos y los fija en más de dos millares de personas. Entre 1 676 y 1688 contamos con los cómputos del «Documento base» que establece en más de 4.000 los habitantes de Fuerteventura. Eso significa una densidad de 2,25 habit a ntes por kilómetro cuadrado y un porcentaje de 3,81 respecto al conjunto de la población canaria. Fuerteventura a lo largo del diecisiete nu nca contó con poblamiento continuo e importante. Disponía de unas 892 casas habitadas , concentradas sustancialmente en Betancuria y Antigua en el ce n tro mismo de la isla. Más al norte se en contraba el caserío de La Oliva. Estos tre s enclaves fueron los primeros asentamientos en donde se constituyeron las bases de la ocupación moderna de Fu erteventura. A ellos debe añadírseles Pá ja ra que de ser un modesto caserío al finalizar el s. XV se va a expandir con posterioridad hasta convertirse en un pueblo relativamente importante. Tuineje, en la zona sur , era en 1590 un modesto pago que co n el t iempo se transformaría también en núcleo urbano próspero. Las bases económicas de Fuerteventura eran de corte tradicional. Descansaban en la explotación agrícola en «oasis» y la práctica de la ganadería extensiva, pesca de bajura, artesanía y co mer cio. El régimen señorial y sus constantes ab usos obstaculizaban el desarrollo económ i co y socia l. Historia de Canarias
LANZA ROTE isla de Lanzarote inicia el s. XVII con 1.215 habitantes según la estimacilón realizada en 1605. Desde el último recuento sólo consiguió añadir 215 nuevos pobladores, persistiendo la baja densidad como se desprende de la cifra de 1,45 habitantes por kilómetro cuadrado. En Lanzarote se desató una epidemia de peste en 1601 y en 1603 sobreviene una sequía muy grave que acabó con casi todo el ganado. El hambre causó tantos estragos como la peste emigrando a Tenerife numerosa población. Las correrias piráticas siguieron hostigando a esta isla abierta por todas partes llevándose numerosos cautivos e interrumpiendo el tráfico por mar. Por otro lado el dominio señorial dificultaba el despegue eco - nómico y social de Lanzarote. De ahí la postración estructural que padecía esta isla desde el s. XVI. En la segunda mitad del XVII se aprecia ya una cierta reanimación demográfica, sin duda auspiciada por la mejora de las bases económicas . Así se comprueba cómo en 1676 se da un gran paso triplicándose los recursos humanos. En 1688 los lanz aroteños cuadrup licaron las cifras de población obtenidas en 1605 al ll egar nada menos que a 4.483 habitantes. Con seme j antes magnitudes la densidad se sitúa en 5,37 habitant es por kilómetro cuadrado. La población se concentra fund a menta lmente en Teguise, capital de Lanzarote, en donde vivían 3.943 personas en 869 casas. Se trataba ya de una capital con un a organización admini s trativa, religiosa y militar acept able. En el norte de la isla se encontraba Haría que contaba con 540 habitantes a loj ados en 114 casas. El resto de la isla parece estar semivacío a excepción del Puerto de Arrecife en cuyo caserío se erigió un oratorio o erm it a construida probablemente en 1630 por un mercader y un capitán ll amado Francisco García Santellas, de origen francés y adminis trador en Lanzarote del Estado. Hi storia de Ca narias L as órden.es rrwnás t ic as irifl u yeron notablemente en Úl difusión de Úl c ult ura y en Úl un i dad de Úl fe de los pob!n.dfJres canari os. (D ibujos de A lv a rez Ri xo ). 279
CUADRO 1 PILAS, VECINOS Y EQUIVALENTES EN HABITANTES (CENSO DE 1587) ISLAS PILAS VECINOS EQUIVALENTES POR 100 A HABITANTES DEL TOTAL GRAN CANARIA .... .... . 11 1. 709 8.545 22 , 07 TENERIFE ........ .. ..... 16 4.070 20 . 350 52,58 LA PALMA ... . .. . ... . . . . 12 1. 070 5.850 15 ,11 GOMERA . ...... . .. . ... . 1 253 1.265 3,27 HIERRO ... .. . ... .. . . .. . 1 200 1. 000 2,58 LANZA ROTE .... . .. .. . . . 2 120 600 1, 55 FUERTEVENTURA ... .. ... 1 219 1. 095 2, 83 TOTAL CANARIAS . ... . .. . 44 7. 741 38.705 100 , 00 (ARBELO CURBELO, A. : « Población de Canarias, siglos XV al XX y sus fenómenos Demográficossani tarios ». Las Palmas DE G. C. 1990). CUADRO 2 PADRON GENERAL DEL OBISPADO DE CANARIAS (1686) ISLAS HABITANTES VARONES HEMBRAS TENERIFE ... .. ... .. .. . .. . . .. 51 . 567 24 . 665 28 . 179 LA PALMA .. . ....... . ....... 14.342 6.167 8.177 GOMERA . ... . . . . .. .. ... .. . . . 4.661 2.305 2.243 HIERRO . .. .. .. ..... .. . .. . ... 3.956 1.606 2 .350 GRAN CANARIA .. .... . .. . . . . . 22 . 154 10.516 11 . 181 LANZAROTE .... .. .. . .. . .... . 4.483 2.087 2. 358 FUERTEVENTURA . .. ... .... . .. 3. 912 2.292 1. 620 TOTAL CANARIAS . . .. . . . . . ... 105 . 075 49 . 638 56 . 108 (SANCHEZ HERRERO, J .: «Las islas Canarias en la segund a mitad del s. XVII (1676-1688) ». A.E. A. XX II , pp. 617 - 631, Madrid -Las Palmas de G.C., 1976) . 280 Historia de Canarias