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Necesidad de ingenieros en la industria textil. Labor orientativa y de captación entre la juventud estudiante.

López-Amo Marín, Federico

Abstract

Debido a la crisis presente en la Industria textil, el sector evoluciona. Pasa, de ser industria de mano de obra, a ser industria de capital. De tener una organización simple, familiar, a precisar de una gerencia compleja con todos sus servicios auxiliares. Todo este estado de cosas, obliga ya a la empresa textil a poner esos problemas en manos de un ingeniero completo, de un ingeniero de formación superior o universitaria.

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Necesidad de ingenieros en la industria textil. Labor orientativa y de captación entre la juventud estudiante Prof. Dr. Ing. FEDERICO LOPEZ - AMO La Industria Textil se encuentra hoy en plena fase evolutiva, a coilsecuencia, por una parte, de la marcha general progresiva de otras industrias con las que se relaciona y que han venido aplicando técnicas modernas de gestión, y por otra, de una manera más forzada, a causa de la llamada "crisis", que se prolonga y se prolongará todavía hasta que se llegue a un equilibrio entre la nueva situación estable, una vez terminada esa evolución. Evolución que para unas empresas casi ha terminado ya, pero que para muchas otras apenas ha ernpezado todavía. Con esta evolución, la Industria Textil pasa a presentar un aspecto distinto al que ha venido siendo habitual en ella: industria familiar, que fue y en muchos casos aún se mantiene así, artesanal por encima de otras concepciones. Mas ahora se convierte en industria de serie, para lo que se automatiza y debe mantener su maquinaria nueva y moderna, cara, en estado de alto rendimiento. Pasa, de ser industria de mano de obra, a ser industria de capital. De tener una organización simple, familiar, a precisar de una gerencia compleja con todos sus servicios auxiliares. Los problemas de la empresa, técnicos y económicos, son ahora muchos más complicados, y desde muchos más numerosos. Junto al automatismo aparecen los servicios de información, indispensables ante esta situación nueva. Todo este estado de cosas, obliga ya a la empresa textil a poner esos problemas en manos de un ingeniero completo, de un ingeniero de formación superior o universitaria, de un ingeniero de alta dirección. Pero no corresponde a este ingeniero encargarse de todas las funciones técnicas y tecnológicas de la instalación industrial. Junto a él deben existir los otros técnicos, Peritos o Ingenieros de grado medio, en proporción que puede variar bastante, según la naturaleza de la industria, la estructura de la empresa v el estado de progreso técnico y de automatización. El ingeniero textil superior debe contar con una excelente base científica y técnica general, más una buena formación económica, de orqai~iz~cii~ \? e:npresarial. Debe estudiar lo textil desde un punto de vista más técnico que tecnológico. Y debe realizar buenas prácticas de laboratorio y de taller: allí para iniciarse en la investigación; aquí, para esbozar su contacto con la industria, donde deberá completar un período de prácticas con cierta responsabilidad Al ingeniero textil de grado medio, técnico o perito, de estudios más cortos y más especializados, le basta una menor base científica y técnica general, pero precisa una buena formación en organización industrial y en control de calidad. Lo textil, en la rama de su especialidad, debe estudiarlo desde un punto de vista tecnológico y práctico, con muchas horas de taller y algunas de laboratorio. Y debe completar su formación con prácticas frecuentes y de duración en la industria. Unos y otros deben permanecer al día respecto a los progresos técnicos de su rama. Y si esa información constante no se la pueden proporcionar ellos mismos o sus empresas, especialmente por falta de tiempo, precisa que en las Escuelas, como ya se ha iniciado en Francia y en algún otro país, se organicen unos cursos cortos de "recyclage", "aggiornamento", actualización o simplemente de información, a los que conviene asistir tras períodos de cinco a diez años. La industria textil, pues, en sus distintas secciones y especialidades, precisa de ingenieros a esos dos niveles, en proporción que trataremos de esbozar. Son rümas que necesitan de ellos, las siguientes: a) extracción y preparación de fibras naturales y sus entidades rectoras, administrativas y propulsoras o de prospección, fabricación de fibras químicas ("artificiales" y sintéticas), comercio técnico de materias textiles, hilos, tejidos, y productos a~~xiliares, hilanderías, tejedurías (de calada y de malla) y fábricas de otros productos textiles, tintorerías, acabados, estampación, etc. b) confección. industrias del papel y del cartón, y su comercio técnico, industrias del curtido y de plásticos, construcción de maquinaria textil y aneja, con su venta, v de maquinaria para las otras industrias citadas, organización industrial, secciones y establecimientos de control, laboratorios e institutos de investigación, centros de enseñanza, especialmente profesional, asesoramiento libre. Las del apartado a) han venido siendo clásicas para los ingenieros textiles, y a ellas nos referimos en las consideraciones numéricas que siguen, También han tenido acceso a algunas del apartado b); pero las restantes de éste son nuevo campo donde podrán ejercer su actividad, mientras su propagación sea la adecuada. ¿Podrían considerarse como índices de ingenieros para la industria textil actual los de 1'33 % sobre el total de personal (1'-% de ingenieros de grado medio y 0'33% de ingenierosde grado superior) en los países en desarrollo, en que la industria es de mano de obra. v de 5'- % 14'- % v 1'- %. res~ectivamente) en los , / ' L muy desarrollados, con industria de capital y ya áutomatizada? Se podría contar, entonces, para un estado intermedio, con 2'25 % (1'75 % y 0'50 %). El número de trabaiadores de la industria textil euroDea Dasa de 3.000.000. L & Considerando ese estado intermedio (unos países por otros), representa una necesidad de más de 67.500 ingenieros textiles para la actual industria europea, de los que más de 52.500 serían de grado medio, y unos 15.000 de grado superior. 2Existen realmente ahora? Aquella cifra global bajará en los próximos 10, 15 y 20 años, hasta tal vez su mitad (1.500.000 trabajadores); pero la proporción de ingenieros hemos supuesto que subirá hasta el S-%, por lo que la necesidad de éstos sería de 75.000 (60.000 medios y 15.000 superiores). Pensando en el plazo de 20 años, habría que formar va desde ahora 3.750 ingenieros textiles anualmente en Europa (3.000 medios o técnicos, y 750 superiores), aunque considerando una vida media profesional de 35 años, esa cantidad podría bajarse a 2.150 (1.720 y 430, respectivamente) en cuanto se hubiera alcanzado la cifra de 75.000. Pero en realidad no habría que hacerlo, llegado ese momento, - pues entonces ya habrá que incrementar esa cifra seguramente, en previsión de la evolución técnica de la industria y de las nuevas actividades del ingeniero tex- ti1 (apartado b)), que no se han tenido en cuenta para este cálculo. Son cifras asequibles las enunciadas; pero, jse lograrán en la realidad? Por el contrario, es fenómeno observado en muchos países con importante industria textil, que en las Escuelas de esta especialidad el número de alumnos ha ido disminuyendo. Y ésto sucede porque no han visto en ella garantías suficientes para un porvenir apetecible, o porque han considerado más sugestivas otras industrias de técnicas más modernas y de horizontes más lejanos y desconocidos. iSe da cuenta nuestra industria del problema que encontrará al cabo de esos 10, 15, 20 años, cuando precise de aquellas cantidades de ingenieros, que no existirán disponibles, y que no podrán formarse en el plazo breve que se desearía? Embargada en los problen~as candentes de cada día, y especialmente en los muy fuertes que le presenta la actual coyuntura, no ha sentido todavía, corporativamente, esa necesidad que se le presentará. Y serh situación esa, por su especial naturaleza, que no podrán resolver, paulatina y sucesivamente, las empresas que se le vayan proponiendo. Porque los alumnos acuden o no, por iniciativa personal (vocación, perspectivas, intereses propios), o por recomendación más o menos directa. Pero una prueba de que la industria textil no cuida por ahora esa faceta de su porvenir, nos la presenta el Prof. Mulder (1) en sus estadísticas sobre intercambio de estudiantes de carieras textiles a través de 1. A. E. S. T. E.. va aue en ellas 'i I queda bien patente, en comparación con el conjunto de industrias que aceptan estudiantes para realizar sus prácticas, la muy pequeña contribución de nuestra industria, pues de un total de 3.639 empresas que han tenido estudiantes en 19f34, sólo 25 eran textiles; es decir, el 0'69 % del total, cuando en la mayor parte de países afectados, la industria textil ocupa uno de los primeros puestos en su economía v emplea cantidades muy importantes de trabajadores. Es, pues, la industria, la primera interesada en ello y la que resultará afectada en su día, la que debe, en su conjunto, cuidar de conocer y resolver este problema; y en su caso, realizar la labor de prospección correspondiente. Por eso proponemos que si CIETEX elabora unas Conclusiones y éstas las comunica a organismos competentes, una de ellas sea la de rogar a las Federaciones Internacionales de la industria textil, que en su seno estudie este problema con una base lo más real posible para las previsiones, y que después consideren esas entidades los medios más adecuados vara orientar \. atraer hacia nuestras técnicas a los estudiantes. informándoles a ellos, a sus familiares y a sus maestros, de las perspectivas que se les nueden ofrecer. Al nresentarles la industria textil del futuro como una indusI tria moderna, automática, de técnicas avanzadas, y con remuneración al nivel que corresponde, se la pone en competencia con las otras industrias que hoy captan su atención. BIBLIOGRAFIA (1) S. Mulder. - The necessity and the possibilities of the international exchange of students at textile colleges. CIETEX, Tarrasa, 1965.