Características de la cabaña de bovino de cría en las comarcas catalanas de montaña
Full text
CARACTERÍSTICAS DE LA CABAÑA DE BOVINO DE CRÍA EN LAS COMARCAS CATALANAS DE MONTAÑA R Fanlo, p, Artigas, l\'. Espinós, M.J, Milán1 Escala Superior d'Agricultura de Barcelona 1Departament de Ciencía Animal i deIs Aliments. Facultat de Veterinaria. Universitat Autonoma de Barcelona .J Des de l'entrada d'Espanya a la CEE, el cens de V'aques de cria de Catalunya s'ha incrementat un 491 %. No obstant aixó, manté una distribució territorial asimetríca: les comarques de muntanya aglUpen el 77% del cens de vaques de cría, tot i que abracen el 40% de la superfície i comprenen el 8,9% de la pobladó. A partir d'una enquesta a 35 explotacions de cría sima des en aquestes comarques, s'ha determinat la importancia censal de les diferents races. El 55% de les vaques de cria pertanyen a la ra~a 'bmna deIs Pirineus·'. També s'exploten vaques de ra<;:a d'aptitud c'írniea (fonamentalment "Charolais" i "Li1II0usin") i creuades. Entre els toros, la majoria (65,7"10) peltany a races d'apti- !\Id carnia. Aquesta distribució provoca que el creuament entre raees es dugui a teflne en el 71,4% de les explotacions. la ra¡;a dels reproductol"S que componen els ramats és indicativa de variadons en les caraeterístiques de les explotacions. Així dones, les que utilitzen toros de ra<;:a materna de forma exclusiva mantenen ramats de mida més reduIda. Quant al ramat, predominen les vaques de races maternes, i el sistema d'explotació es basa a a profitar al miixim les pastures d'alta !lluntanya a l'estiu. En canvi, les vaques de mces drnies tendeixen a apareixer en exploladons amb elevada superfície fanatge- !'.I, sitnades en zones més baixes. S'ha constatat, per tam, que amb la tria de la ra<;a deis anímals s'intenta optimitzar I'aprofitament deIs recursos de cada explotadó. Mots clau Desde la entrada de España en la CEE, el censo de vacas de cría de Cataluña se ha incrementado un 491%, aunque mantiene una distribución territorial asimétrica: las comarcas de montaña agrupan el 77% del censo de vacas de cría, cuando sólo representan el 40% de la superficie y acogen al 8,9% de la población. A partir de una encuesta a 35 explotaciones de cría situadas en estas comarcas, se ha determinado la impol1anda censal de las diferentes razas. El 55% de las vacas de cría pertenecen a la raza "Bruna deIs Pirineus", aunque también se explotan vacas de razas de aptitud cámica ("Charolais" y "Limousin", fundamentalmente) y cruzaclas. Entre los tOJOS, la mayoría (65,7%) pertenece a razas de aptitud cárnica. Esta distribución provoca que el cruzamiento entre razas se practique en el 71,4% de las explotaciones. Se ha determinado que la raza de los reproductores es indicativa de variaciones en las características de las explotaciones. Así, las que utilizan toros de raza materna de forma exclusiva, mantienen rebaños de tamaño menor. Cuando las explotaciones utilizan vacas de razas maternas, el sistema de explotación se basa en a provechar al máximo los pastos de alta montaña en verano. En Gllllbio, las vacas de razas cárnicas tÍC'nc!I'11 a ser utilizadas en explotaciones COll elevada superficie forrajera, en zonas más bajas. Se ha constatado, por tanto, una elevada especialización de los animales utilizados para optimizar el aprovechamiento de los recursos de cada explotación. Palabras clave Characteristics of suckler cattle herds in the mountaín counties of Catalonia Sínce the entrance of Spain in the EU the coun! of suckler cows in Catalonia has increased 491%. The territorial disIribution continues to be aSYl1lmetrical: the lllountain counties have 77% of the total count while their surface is jusI 40% of the total area. and they have only 8.9% of lhe population. From a survey given to 35 suckler catde fanns in lhese cOllnties, we have determined the relative importance of Ihe different breeds. 55% of rhe cows are "Brown Swiss" (also known as Bruna deis Pirineus). though we find meat breeds as well (lllainly "Charolais" and "Limol1sin"), and crossings. As for the bulls, a majority (65.7%) belongs to mea! breeds. Becallse of this distribution, 71,4% of the fanns practice croS$- ings. The breed of the reproductive animals in each herd gives an indication of the characteristics of each faflU. The ones that employ only bu lis from maternal breeds have smaller herds. Those herds in which cows from maternal breeds dominate foeus their exploitalion on ¡he lllaxímUIll use of higll 1Il0untain pastures in summer. On Ihe other hand, meat breed cows are !llore often found in fanns with large forage surfaces, located in lower-Iying areas. We can observe that the choice of the breed of animal is an attelllpt at optimising the use of each individual fann's resources. Key words Boví, vaca. cría, Catalunya, estructura. Bovino, vaca, cría, Cataluiía, estructura. Bovine. cow, breeding, Catalonia, structure. Arxius de I'Escola Superior d'Agricultura I 3 Serie cinquma, any 2002, número 6
I Hasta iniciado el siglo en las comarcas catalanas de montaña había muy pocas vacas. Predominaban las ovejas. Los pastos de montaña ofrecen a los animales grandes cantidades de alimento, pero sólo durante los meses más cálidos. Para aprovecharlos de forma óptima son necesarios grandes rebaños que, durante el resto del no se pueden mantener con la hierba de los valles. Por ese motivo, en invierno, los rebaños se desplazaban a zonas más llanas y templadas, donde aún se podía encontrar alimento: era la trashumancia. Existen referencias de la trasl1Umancia en Cataluña ya en el siglo X (VIl.A 1950), organizada a partir de los monastedos. Aun con trashumancia, el inviemo era una época difícil para los animales: el alimento no era abundante ni de calidad. En esas condiciones, las ovejas se adaptaban mucho mejor que las vacas y aportaban además un producto muy valorado: lana. Por lo tanto, no es de extrañar que las vacas fueran minoritarias. Su función era ofrecer un complemento a la economía de los ganaderos: aportaban leche, carne y, sobre todo, trabajo (PL"IILLA 1995). A excepción de los ganaderos del valle de Afán, las vacas se destinaban tradicionalmente a la producción de carne. Las vacas eran de raza autóctona (llamada también "Pallaresa" o "Ceretana"), producto de generaciones de evolución en condiciones de clima y orografía difíciles. En cieltas épocas del año la tarea de encontrar suficiente alimento para cubrir las necesidades diarias se conveltía en una odisea que sólo animales muy rústicos podían resistir. No es de extrañar que las vacas de raza "Ceretana" tuvieran patas tlnas, fueltes y musculadas: les permitían adaptarse a los terrenos más abruptos a la vez que las hacían resistentes y andadoras. Su bajo tamaño corporal reducía las necesidades de mantenimiento diario y su elevada capacidad de acumulación y movilización de reservas corporales las ayudaba a subsistir durante los periodos prolongados de escasez de alimentos. A pesar de explotarse como animales de cría, las vacas de raza "Ceretana" tenían buena aptitud lechera. ROSSELL (916) comenta que las multíparas podían llegar a producir, bien seleccionadas, hasta 24 litros de leche diados. A comienzos del siglo XX el papel de las vacas cambió. Comenzaron a valorarse las posibilidades de la intensitlcación productiva a través de una mejora de las aptitudes cárnicas de los terneros y se planteó la conveniencia de mejorar la raza autóctona, importar vacas de razas foráneas o bien ensayar los cruzamientos entre razas (ROSSELL 1923). Finalmente se iniciaron las importaciones de individuos de raza "Pardo Alpina", oriundas de los Alpes suizos. Eran vacas con mejor producción lechera y mayores aptitudes cárnicas, que se aclimataron sin problemas a las condiciones del Pirineo a costa de ocupar las zonas más bajas, mientras se continuaba enviando a las vacas del país hacia los pastos de alta montaña. Como consecuencia se produjo una situación imprevista: e! incremento en la producción de carne creó un excedente de leche que había que comercializar. La orientación ganadera de las vacas del Pirineo comenzó a cambiar: la carne dejaba de constituir el producto básico para dejar paso a la leche (CM"lJT i NAVARRO 1980). Poco a poco, la creciente industrialización de Cataluña, el crecimiento de las ciudades y e! inicio de! éxodo rural provocaron un aumento de la demanda de alimentos. Los ganaderos se vieron estimulados a aumentar las producciones, tanto de carne como de leche (DARP 1996). Simultáneamente, el campo sufría una especialización ecológica de los cultivos, para cubrir la creciente demanda de productos agrícolas. La Cataluña húmeda se especializó en la producción de pastos y forrajes, y las zonas más planas intensificaron las producciones de cereal (MAJORAL 1993). Por efecto de las crecientes dificultades que oponía la agricultura al paso de los grandes rebaños trashumantes y de la disminución de las superficies de pastoreo invernal disponibles, la trashumancia fue desapareciendo progresivamente (CANUT y NAVARRO 1980). La demanda creciente de leche y derivados indujo a los ganaderos de montaña a aumentar las superficies de prados a costa de otros cultivos. En condiciones de estabulación permanente o en pastoreo por las zonas más cercanas a los pueblos, las vacas de raza "Frisona" son mucho más productivas que ninguna otra. Pronto comenzaron a sustituir a las vacas de raza "Pardo Alpina" en la producción de leche. Las vacas suizas se comenzaron a cmzar con las vacas ceretanas y a seleccionarse para producción de carne, formando el actual tronco genético de la vaca "Bruna deis Pirineus" y provocando la extinción de las vacas de raza pura "Ceretana". Arxius de ¡'Escola Superior d'Agricultura Serie cit/quma. ally 2002, número 6
A pesar de la práctica desaparición de la trashumancia, las zonas valle eran ocupadas por las vacas lecheras. Como resultado, los censos de vacas de Clía se mantuvieron en valores muy bajos y la producción de hierba de las zonas de montaña quedó desaprovechada. El nuevo modelo de vida urbano e industrial provocó un éxodo bacia las ciudades que significó el inicio de la crisis de las formas de vida tradicionales de la montaña. Fue el inicio del envejecimiento progresivo de la población de montaña. Sin embargo, el incremento de renta per cápita de la población urbana supuso un incremento de la demanda de carne de ternera, que comenzó a ser cubielta por la aparición de explotaciones de engorde industrial de terneros. La proliferación de explotaciones de engorde intensivo de terneros durante las décadas de los años sesenta y setenta del siglo pasado se vio favorecida por una serie de circunstancias. Por un lado, aparecieron fábricas de piensos a las que interesaba vender su producto, y por otra palte, muchos agricultores de las zonas más llanas necesitaban complementar su actividad, antieconómica en el caso de pequeñas explotaciones. Se fomentó el engorde de terneros a partir de concentrados y paja en grandes naves de engorde situadas en tierras de cereal (DARP 1996), estableciéndose en algunos casos contratos de integración entre las fábricas de pienso y los ganaderos. Como resultado, en el año 1985 sólo un 9% de los terneros nacidos en Cataluña era de vacas de cría (GARCÍA 2001). Así, antes de la entrada de España en la el 95% de los temeros que se engordaban en explotaciones de Cataluña no eran hijos de vacas de cría catalanas (la mayoría procedían de vacas lecheras del país o eran comprados en otras zonas de España: el número de terneros nacidos en Cataluña no podía cubrir la capacidad total de engorde industrial de terneros) A partir de 1986, cuando España se incorpora a la CEE, se produce una rápida expansión del censo de vacas de cría, que pasa 13.700 vacas en 1985 a 81.000 vacas de cría en el año 2000 (representa un incremento del 491%). Hay varias razones que justifican dicho incremento: 1. El crecimiento de la capacidad de engorde industrial de terneros en Cataluña y el buen nivel de precios de la carne favorecieron el mantenimiento de elevados precios de los terneros destetados. 2. Las explotaciones de vacas de cría se vieron favorecidas por la PAe Se otorgan ayudas directas (primas) por vaca que están supeditadas a unas determinadas condiciones (carga ganadera máxima) de extensitkación de la producción. 3. Los problemas de las vacas lecheras después de la entrada de España en la CEE. En el momento de la entrada, la diferencia entre la cuota lechera asignada a España y la capacidad de producción se estimaba en 2,5 millones de t de leche. La estlUctura del sector era muy detkiente, con un gran número de explotaciones de pequeño tamaño que no eran competitivas (BUXADÉ 1996). Esta situación obligó a una reconversión, de forma que se fomentó el abandono de la producción de aquellos productores menos competitivos. Y en las comarcas de montaña había muchas explotaciones poco competitivas: rebaños pequeños, accesos difíciles, instalaciones detlcientes, reducida supelficie de cultivo y, en muchos casos, ganaderos de edad avanzada. Muchos abandonaron la producción, y entre ellos, algunos reconvÍltieron sus explotaciones hacia las vacas de cría. El extraordinario incremento del censo de vacas de Clía en Cataluña no ha variado su distribución territorial: las comarcas de montaña acogen en el año 2000 al 77% del censo, idéntico porcentaje al de 1988 (no se incluye la comarca del valle de Arán porque carece de importancia ganadera). Estas comarcas representan el 40% de la supertlcie de Cataluña y el 8,9 % de la población (datos de 1999), En la tabla 1 se pueden observar las variaciones del censo por comarcas entre 1988 (año del primer censo desagregado por comarcas) y el año 2000. Los crecimientos del censo de vacas cría han sido superiores a la media catalana en la mayoría de comarcas de montaña. En cuanto al censo de vacas de ordeño, el descenso en las comarcas de montaña ha sido superior a la media catalana, sobre todo en aquéllas de orografía más abrupta. Aunque la distJibución territorial del censo de vacas de cría se ha mantenido, no se tenía conocimiento de qué razas se han utilizado para incrementar el censo. ¿Se ha mantenido la impoltancia de la raza "BlUna dels Pirineus"?, ¿qué proporción de razas foráneas se ha introducido?, ¿se explotan porcentajes significativos de animales cruzados? Arxius de l'Escola Superior d'Agricultura I 5 serie cillquena, any 2002, número 6
Tabla L Variación del número de vacas mayores de 24 meses en las comarcas catalanas de montaña entre los años 1988 y 2000 (censos del mes de diciembre). Comarca Número de vacas mayores de 24 meses de edad Año Año (+/-) 2000 1988 (%) Año Año (+1-) 2000 1988 (%) Ah Emporda 2563 1.607 59,5 9.393 16,432 Ah Urgell 3.686 2.251 63,7 7.199 10278 Alta Ríbagor~a 2.275 1.430 59,1 159 806 Bages 2.093 647 1.046 2.361 Bergueda 7544 2.429 2.569 :3816 Cerdanya 4689 1694 5998 13115 GarroDca 5.407 1344 5.140 7070 -2 Osona 12.953 :3922 16689 23649 Pallars Jussa 2.856 1.112 491 1159 Pallars Sobira 45:30 1.949 1.151 3838 Ripolles 10.722 11.397 -5,9 1754 5.121 Solsones 3.380 515_ :301 :308 Total de montaña 62.698 30.297 106,9 51.89087.953 -41,0 Total de Cataluña 81.029 38.960 108,0 97.504147.182 -33,8 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del DARP. Para resolver estos interrogantes, en el marco de un trabajo que pretendía caracterizar los diferentes sistemas de explotación del bovino de cría en Cataluña, se realizó una encuesta a explotaciones que disponían de rebaño de vacas de cría. La encuesta se realizó durante el mes de julio del año 2001. Se eligieron explotaciones que poseían un censo superior a 19 vacas de cría para asegurar una mínima impOltancia económica, Solo se encuestaron explotaciones situadas en las comarcas de montana con censos de vacas de cría significativos (se excluyó el valle de Arán). El número de explotaciones encuestadas en cada comarca fue proporcional al censo de vacas de cría comarcal. También se tuvo en cuenta la distribución de tamaños de explotación dentro de cada comarca, Una vez equilibrados los factores de variación, las explotaciones a encuestar se eligieron de forma aleatoria entre las censadas. Así se aseguró la máxima representatividad de la muestra. En la figura 1 se puede observar la distribución geográfica de las explotaciones encuestadas. Las 35 explotaciones encuestadas agrupan a un total de 3.209 vacas de más de 24 meses. Con respecto a Cataluña, representan el 4% del censo Arxius de l'Escola Superior d'Agriculwra Serie cinquena, any 2002, número 6 Figura 1 D!~l1 íbuci'JI¡ g('ogr,ilíc¡ dv 1:1" ('XplOI;K!Ollt'., vllClI(';,' tadas. de vacas de cría y suponen el 2,6% de las explotaciones que tienen más de 19 vacas. Importancia censal de las diferentes razas En la tabla 2 se muestra la clasificación racial del total de individuos reproductores presentes en las explotaciones encuestadas. Se presentan agrupados en función de las características de la raza, materna o de orientación cárnica, cuando son individuos de raza pura. Queda ret1ejado el predominio absoluto de las razas maternas sobre el resto, con especial mención a la raza "Bruna dels Pirineus" (producto del cruzamiento entre las antiguas vacas de raza "Ceretana" y la "Parda Alpina"), que agrupa a más del 55% del total de vacas adultas. El resto de vacas de aptitud materna pertenecen sobre todo a razas francesas ("Salers" y "Gascona"), y aparece un mínimo de raza "pirenaica", que representa un 0,8% deL censo de vacas de cría. Con respecto a las vacas de razas de aptitud cárnica, las más numerosas peltenecen a las razas francesas "Charolais" y "Limousin", predominando la última, El resto de razas de aptitud cárnica aparecen en porcentajes reducidos. En cuanto a las vacas producto de cruces 06,2% del censo), su utilización responde, en muchos casos, a la voluntad de practicar cruza-
111 Tabla 2. Clasificación racial del total de individuos reproductores presentes en las explotaciones encuestadas. ernerdS de I Vacas (%) Raza Toros (%) reposición {%/ Bruna deis Pirineus 61,0 58,3 30,6 Otras razas maternas 5,6 3,7 4,5 Limousin 9,1 26,9 9,3 6,5 Charolais 22,2 6,0 - Blanc Bleu Belga 1,2 12,0 Blonde d'Aquitaíne 0,9 4,6 6,0 Otras razas cárnicas 1,2 -- - Cruces con Bruna 2,1 6,5 Otros cruces 9,7 9,6 - Otras I 0,9 - - mientas a tres vías: se busca Cl1lzar vacas de razas maternas con toros de razas cárnicas para explotar las vacas producto del cruce como reproductoras, Estas vacas muestran una aceptable adaptación al medio (proporcionada por la rusticidad de sus madres), combinada con la producción de terneros de mayor valor económico que los de razas maternas (mayor velocidad de crecimiento, conformación, rendimiento a la canaL), La utilización de toros de orientación cárnica para montar a las vacas cruzadas incrementa la aptitud cárnica de los terneros producidos. El resto de vacas CIuzadas son producto de cruces indeterminados que suelen corresponder a explotaciones que no valoran la importancia de la raza de las vacas, Las diferentes razas de vacas no se distribuyen de forma uniforme por todo el territorio tlgura 2). Las vacas de razas maternas se encuentran en comarcas de orografía más abrupta, mientras que aquéllas donde las vacas de cría ocupan zonas de relieve más suave (Alt Emporda, Bages, Garrotxa, Osona, Sol sones) acogen censos impOltantes de vacas de razas cámicas o clUzadas. Las características del sector son muy diferentes a las que recogía Sk"lCHEZ-BELDA (1984) para la zona norte de España (donde incluía el Pirineo), En aquellos momentos, para vacas de cría, las razas cárnicas foráneas no alcanzaban el 0,5 % del censo. Por lo tanto, en el aumento del censo de estos últimos años han participado de forma significativa razas extranjeras, especialmente "Limousin" y "Charolais", GarfOtxa Alt Emporda Solsones Osona Cerdanya Ripolles Pallars Jussa Berguedií Alta Ribagon;:a ................ 1 Alt Urgell Pallars Sobíra • Bages --- --~, 0% 20% 40% 60% 80% 100% % vacas razas cárnica • % vacas cruzadas • % vacas raza materna Figura 2. Distribución del censo de vacas de cada comarca en función de su aptitud racial. Al analizar la distribución racial de las terneras de reposición y compararla con la de las vacas adultas (tabla 2), se observan diferencias en el porcentaje de animales cruzados (16,2 VS. 11,6). Este descenso se produce a costa de los cruces con "Bruna dels Pirineus", y parece indicar una tendencia regresiva del cruce a tres vías. Puede ser que el mayor valor económico que alcanzan los terneros no compense, en según qué situaciones, la complicación que supone explotar vacas cruzadas, Con respecto a las terneras de razas de orientación cárnica, parece detectarse un incremento en la utilización de la raza "Blonde d'Aquitanie", mientras que los porcentajes de razas "Limousin" y "Charolais" se mantienen. Entre las razas de los toros, la "Bruna dels Pirineus" sigue manteniendo la hegemonía, con un 30,6% de los toros, aunque "Limousin" y "Charolais", con porcentajes del 27% y el 22%, aumentan mucho su importancia con respecto a la distribución racial de las vacas (tabla 2). Es de resaltar la impoltancia de la raza "Blanc Bleu Belga" entre el censo de toros (12%), sin duda debido a su excepcional confonnación. El censo de toros de razas maternas (34,3%) se ve claramente superado por el de toros de razas cárnicas (65,7%), lo cual evidencia una tendencia a incorporar toros de razas mejorantes, No se utilizan toros cruzados y todos los ganaderos conocen la raza de los toros que explotan. Este hecho indica la impoltancia que se otorga al toro como individuo mejorador de la aptitud cárnica de los terneros del rebaño, decisiva a la hora de obtener precios superiores. Arxius de l'Escola Superior d'Agricultura I 7 Serie cinquena, any 2002, número 6
, Relación entre la raza de los animales y las características de las explotaciones En la tabla 3 se clasifican los rebaños en función de la raza de los toros que utilizan. Tan sólo el 14,3% de los ganaderos usan exclusivamente toros de razas maternas. En todos esos casos, los toros son de la misma raza que las vacas. Este hecho permite obtener la propia reposición de forma sencilla. Un 45,7% de las explotaciones utilizan sólo toros de razas cárnicas, tanto en raza pura como para mejorar los terneros de las vacas de aptitud materna. El resto, un 40%, combina toros de razas maternas y cárnicas. Generalmente hacen coincidir la raza del toro de aptitud materna con la raza de las vacas para obtener la reposición. Esta última práctica está bastante extendida en zonas de relieve abrupto. Esta distribución de toros en las explotaciones muestra la extensión del cruzamiento entre razas, que se practica en el 71,4% de las explotaciones. El tamaño medio del rebaño es menor en explotaciones que utilizan toros de raza materna (46,6 vacas) que en aquéllas que utilizan toros de razas cárnicas, ya sea de forma exclusiva (77,7 vacas) o combinando con maternas 023,8 vacas). A las explotaciones con rebaños pequeños, utilizar una única raza de toro les permite producir su propia reposición. Las explotaciones con rebaños grandes pueden combinar la utilización de algún toro para producir la reposición con otros destinados a la producción de terneros para venta. El reducido número de vacas/toros de las explotaciones pequeñas puede ser debido a que intentan disponer de un mínimo de dos toros, aunque el tamaño del rebaño no haga necesario más de uno. Este proceder aporta varias ventajas: permite disponer de un toro probado y otro de reposición, la competencia entre toros provoca mayor eficacia y se reduce el riesgo que se corre cuando la monta depende de un solo tOfO. Los rebaños de las 35 explotaciones encuestadas se han clasificado en función de la aptitud de las vacas (tabla 4), definiéndose tres grupos: los rebaños con predominio de vacas de razas maternas (60010), los rebaños con predominio de vacas procedentes de cruzamientos (23%) y los rebaños formados por vacas de razas de aptitud cárnica <17%). Los porcentajes son similares a la distribución racial de los animales. Indican que Tabla 3. Características medias de los rebaños en ntnción de la aptitud de los toros que utilizan. Aptitud de Úl raza de los toros Matema "M" Cdmica "C" "M"y "C'" Explotaciones (%) : Vacas adultas (n 2 ) I Toros (nº) 14,3 46,6 2,6 45,7 77,7 2.9 33,1 40,0 123,8 3,4 31,8 Tabla 4. Valores medios de algunas características de las explotaciones encuestadas en función de la aptitud predominante de las vacas del rebaño. Aptitud predominante de las vacas del Materna Cruzamiento Cdrnica Explotaciones (%) 60,0 17.0 23,0 Altura sobre el nivel del mar de la finca principal (m) 981" 688b 646b Altura sobre el nivel del mor de los pastos de verano (m) 1.545" 849b 854b Meses de estancio en los pastos de verano Superfkie de forrajes . (excepto prados (ha) 17,63 Letr:dS difcrenlCS ('n una miSlH<l fib índi<:;.¡n diferencias significativas de p<U,OS en las explotaciones no se acostumbra a mezclar vacas de razas diferentes, sino que en función de sus objetivos productivos, se elige un determinado tipo de animales. La tabla 4 muestra que la orientación productiva de las razas de vacas es indicativa de diferencias considerables en los sistemas de explotación, Se observa cómo las vacas de razas maternas se utilizan en explotaciones que buscan la máxima utilización de los pastos de alta montaña en verano. En cambio, las vacas de razas cárnicas tienden a ser utilizadas en explotaciones con elevada supertlcie forrajera, en zonas bajas, y si suben a los pastos de montaña, lo hacen a zonas no demasiado altas y durante periodos cortos, Los rebaños de vacas cruzadas muestran una ubicación geográfica similar a los rebaños de predominio cárnico, con alturas de finca y pastos de verano similares. La superficie de forraje disponible en la explotación, sin embargo, es mucho menor que en rebaños de vacas de aptiArxius de l'Escola Superior d'Agricultura Serie cinquena, any 2002, número 6
tud cárnica. Estas diferencias evidencian sistemas de explotación diferentes en función de la disponibilidad de superficies forrajeras para alimentar al ganado. En zonas bajas, con superficie forrajera abundante, se encuentran grandes rebaños de vacas de aptitud cárnica y cmzadas, que son las que ofrecen los terneros de mayor valor económico. A cambio, los costes de cultivo, derivados de las mayores superfkies forrajeras, se incrementan. El aprovechamiento de los pastos de verano de alta montaña parece exigir vacas de elevada rusticidad para adaptarse a las duras condiciones climáticas y orográficas. Acostumbran a explotarse en rebaños pequeños porque las superfiBUXADÉ, C. (996). "Vacuno de leche: aspectos claves". Ed Mundi-Prmsa, Madrid. CANUT, E,; NAVARRO, F. (1980). "Els formatges a Catalunya". Ed Alta Fulla. Barcelona. DARP 09%). "La ramaderia a Catalunya (estadís[Íques i analisi)". Ed Departament d'Agricultura, Ramaderia i Pesca. Generalitat de Catalunya. Barcelona. GARCíA, f. (2001). "El sector agrari a Catalunya: evolució, analisi i estadística 0986-2000)". Ed. Departamerzt d'Agricultura, Ramaderia i Pesca. Generalitat de Catalunya. Barcelona. MAIORt\I., R. (1993). "La agricultura catalana del período autárquico al Mercado Común Europeo". En: Gil., A; MORALES, A "Medio siglo de cambios agrarios en Espana". Ed. lmtitut de Cultura. Alicante. pp. 699-720. cies de forraje disponibles para la alimentación invernal son reducidas. El valor de los terneros producidos no es tan alto, pero a cambio, los costes de alimentación se reducen debido a la escasa superficie de forrajes cultivada. Se puede concluir que se eligen las aptitudes de los animales para optimizar el aprovechamiento de los recursos de cada explotación. Por lo tanto, en el incremento de censo de los últimos años han intervenido animales de razas de aptitud cárnica, pero la gran variedad en las condiciones de producción ha permitido que las razas autóctonas continúen manteniendo una presencia preponderante en el censo de vacas de cría de las comarcas catalanas de montaña. p¡r-:¡u./\, V. (1995), "Crisis, declive y adaptación de las economías de montarla: una interpretación sobre la despoblación de Aragón", En: ACÍN, lL; PINILLA, V. "Pueblos abandonados. ¿Un mundo perdido?", Edizions de l'Astral. Zaragoza. pp. 55-78. ROSSEI.I., M. (916), "La ganadería de Cerdarla". Ed Asociación General de Ganaderos, Madrid, RossELI., M. (923), "Les vaques i la producció de lIet". Ed. Escola Superior d'Agricultura. Barcelona. SÁNCIIEZ-BELDA, A (1984), "Razas bovinas espanolas". Ed. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Madrid. VII.A, J (950). "Una encuesta sobre la trashumancia en Cataluña", Pirineos, nº 17-18, año 4, Instituto de Estudios Pirenaicos, Arxius de ¡'Escola Superior d'Agricultura I 9 Serie cinquena, al/y 2002, número 6 .................... ----------------------------