Literatura, iberismo(s), nacionalismo(s): apuntes para una historia del iberismo literario (1868-1936)
Abstract
El iberismo político, en sus múltiples manifestaciones a lo largo de los siglos XIX y XX, ha sido ya debidamente estudiado e historiado; no ocurre lo mismo, sin embargo, con el iberismo cultural (el impulso de acercamiento entre las culturas española y portuguesa, basado en sus interrelaciones históricas). Las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX fueron especialmente pródigas en encuentros e intercambios literarios y culturales, no solo en el eje Lisboa-Madrid, sino también a través de las nacionalidades periféricas ibéricas (Cataluña, Galicia, País Vasco); falta todavía, con todo, un estudio comprehensivo que sistematice y explique, en su contexto histórico, estos diálogos entre culturas.
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64 #11 Cita recomendada || PÉREZ ISASI, Santiago (2014): “Literatura, iberismo(s), nacionalismo(s): Apuntes para una historia del iberismo literario (18681936)” [artículo en línia], 452ºF. Revista electrónica de teoría de la literatura y literatura comparada, 11, 64-79, [Fecha de consulta: dd/mm/aa], <http:// www.452f.com/pdf/numero11/11_452f-mono-santiago-perez-isasi-orgnl.pdf> Ilustración || Jorge Mendoza Artículo || Recibido: 31/01/2014 | Apto Comité Científico: 19/05/2014 | Publicado: 07/2014 Licencia || Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 License LITERATURA, IBERISMO(S), NACIONALISMO(S): APUNTES PARA UNA HISTORIA DEL IBERISMO LITERARIO (1868-1936)1 Santiago Pérez Isasi Universidade de Lisboa
65 452ºF Resumen || El iberismo político, en sus múltiples manifestaciones a lo largo de los siglos XIX y XX, ha sido ya debidamente estudiado e historiado; no ocurre lo mismo, sin embargo, con el iberismo cultural (el impulso de acercamiento entre las culturas española y portuguesa, basado en sus interrelaciones históricas). Las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX fueron especialmente pródigas en encuentros e intercambios literarios y culturales, no solo en el eje Lisboa-Madrid, sino también a través de las nacionalidades periféricas ibéricas (Cataluña, Galicia, País Vasco); falta todavía, con todo, un estudio comprehensivo que sistematice y explique, en su contexto histórico, estos diálogos entre culturas. Palabras clave || || Iberismo | Nacionalismo | Estudios Ibéricos | Siglo XIX | Siglo XX. Abstract || Political Iberism (or Iberianism), in its multiple manifestations during the 19th and 20th centuries, has already been studied and historicized; the same cannot be said about cultural Iberism: the impulse towards an approximation of Spanish and Portuguese cultures, based on their historical interrelations. The last decades of the 19th and the first decades of the 20th century are especially generous in literary and cultural encounters and exchanges, not only in the Lisbon-Madrid axis, but also throughout the peripheral Iberian nationalities (Catalonia, Galicia, Basque Country); however, we are still lacking a comprehensive study to systematize and explain these cultural dialogues in their historical context. Keywords || Iberism | Nationalism | Iberiam Studies | 19th century | 20th century.
66 Literatura, iberismo(s), nacionalismo(s): Apuntes para una historia del iberismo literario (1868-1936) - Santiago Pérez Isasi 452ºF. #11 (2014) 64-79. 0. Iberismo(s), nacionalismo(s) En fechas recientes, el estudio de las relaciones literarias y culturales ibéricas ha recibido una creciente atención, de la que es exponente, también, este propio número monográfico, que se ha traducido en abundantes reuniones científicas y publicaciones, tanto en la propia Península Ibérica como en el resto de Europa (especialmente en Reino Unido) o en los Estados Unidos2. Se persigue, con estas aproximaciones transnacionales a las relaciones ibéricas, superar la compartimentación estanca (nacional y/o lingüística) que, durante los dos últimos siglos al menos, ha afectado a los estudios literarios en general, pero también, en este caso concreto, contrarrestar una larga tradición de recelos y desconocimientos mutuos entre España y Portugal, que se han convertido ya en todo un tópico crítico y literario. Casas definía, siguiendo los postulados de la teoría de los polisistemas (Even Zohar, 1990), el espacio geocultural ibérico como un macropolisistema: De hecho, el espacio geocultural ibérico admitiría ser estudiado como un ejemplo de (macro)polisistema, entendido este, al modo de Even-Zohar, como un grupo de literaturas nacionales vinculadas históricamente que mantienen entre sí una serie de relaciones jerárquicas y de flujos repertoriales o interferencias [...]. Lo importante, para empezar, sería tan sólo la aceptación de que ese (macro)polisistema ibérico, que aquí se optará por denominar polisistema interliterario ibérico —o, a partir de una convención homóloga a la establecida por Even-Zohar, simplemente sistema interliterario ibérico— dista de consistir en una mera yuxtaposición de sistemas. (Casas, 2003: 73-4) Estas aproximaciones a los diálogos ibéricos, si bien se enfrentan inevitablemente a cuestiones políticas como la identidad colectiva, o la relación entre poder y discurso, no tienen, en cambio, una agenda política en su sentido más obvio (es decir, el de la defensa de la unificación de España y Portugal) ni promueven un nuevo nacionalismo esencialista que sustituya a los actualmente existentes: en otras palabras, los Estudios Ibéricos no son un caballo de Troya para pretensiones iberistas. Y, sin embargo, en sentido inverso, es obvio que el iberismo (o los iberismos, como veremos a continuación), tal y como surgieron y se desarrollaron durante los siglos XIX y XX, forman parte privilegiada del objeto de trabajo de los Estudios Ibéricos, ya que son la manifestación más evidente (si bien no la única) de los encuentros, de diverso tipo, producidos entre los dos países durante este periodo. En esta línea de estudio de las interrelaciones culturales entre España y Portugal se inserta precisamente este trabajo, si bien no será nuestro objeto de estudio el iberismo político, sino el iberismo cultural, tal y como más adelante lo definiremos. En concreto, pretendemos en las próximas páginas ofrecer una aproximación NOTAS 1 | El presente trabajo ha sido desarrollado gracias a una beca de investigación postdoctoral de la Fundação para a Ciência e a Tecnologia de Portugal, para la elaboración del proyecto «Portugal na Ibéria: mapa das relações literárias peninsulares (1870-1930)» (Ref: SFRH/ BPD/78570/2011). 2 | Entre las muchas publicaciones relevantes para este nuevo campo, véase Epps y Fernández Cifuentes (2005), Buffery et al (2007), Resina (2009), Domínguez et al (2010), Martín-Estudillo y Spadachini (2010) o Pérez Isasi y Fernandes (2013).
67 Literatura, iberismo(s), nacionalismo(s): Apuntes para una historia del iberismo literario (1868-1936) - Santiago Pérez Isasi 452ºF. #11 (2014) 64-79. panorámica (que deberá ser objeto de profundización en posteriores trabajos monográficos) de las imbricaciones entre literatura e iberismo en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX, en dos sentidos distintos (a las que corresponden las dos secciones centrales de este texto): en primer lugar, ofreceremos algunos apuntes de lo que podría o debería ser una historia del iberismo literario, es decir, de las implicaciones de los escritores e intelectuales españoles y portugueses en la causa del iberismo, fundamentalmente (aunque no solo) en un sentido cultural; en segundo lugar, y en un sentido en cierto modo inverso, analizaré la influencia que el iberismo pudo tener en ciertos autores de historias de la literatura española o portuguesa (autores de la talla o la relevancia de Teófilo Braga o Menéndez Pelayo), lo que cuestiona la inevitabilidad de la historia literaria como empresa puramente nacional, nacionalista y nacionalizadora, según el modelo dominante desde comienzos del siglo XIX. Se hace necesario, sin embargo, clarificar, en primer lugar, el concepto de iberismo, puesto que el término se presta a diversas interpretaciones y ha sido usado hasta el abuso para referirse, indistintamente, a propuestas y posturas muy diversas a lo largo de los últimos dos siglos. Así, siguiendo a Sardica (2013: 24-6) y Matos (2007: 170), podemos establecer la siguiente caracterización de los diversos tipos de iberismo: • Un iberismo meramente económico, que propugna la eliminación de las aduanas interiores en la Península y la creación de un Zollverein ibérico como el propuesto por Sinibaldo de Mas en La Iberia, en 1851 (si bien este texto fundacional del iberismo propone también una unión política, además de económica). • Un iberismo propiamente político (lo que comúnmente se conoce como iberismo tout court) que defiende la integración de España y Portugal en una unidad política común3. A su vez, este iberismo presenta, históricamente, diversas variantes, las más importantes de las cuales son la unionista o dinástica (la fusión de ambas naciones bajo una misma corona) y la federalistarepublicana, dominante en Portugal en los últimos años del siglo XIX. En el lado español, más que en el portugués, cabe distinguir también las propuestas anexionistas, que proponen la absorción de Portugal como provincia de España (como es el caso del polémico texto La fusión ibérica de Pío Gullón, 1861), frente a aquellas que propugnan una unión política que no suponga la desaparición de las individualidades nacionales anteriores (como las propuestas iberistas provenientes del catalanismo de principios del siglo XX). • Un iberismo cultural que propugna un mayor acercamiento NOTAS 3 | Este iberismo político ha sido denominado también «nacionalismo ibérico» por Rocamora (1994), ya que «los argumentos esgrimidos para defender la unión ibérica son asimilables a los utilizados por los nacionalismos europeos, especialmente los encaminados hacia unificaciones, como germanismo, italianismo, escandinavismo o paneslavismo» (19). Con todo, esta afirmación parece discutible, ya que resulta difícil encontrar, en los documentos iberistas, la afirmación de la existencia de una única nación ibérica; más común es la defensa de una unión política de dos (o más) naciones, ya sea bajo una misma monarquía o en un formato federal, pero sin disolución de las nacionalidades. De hecho, no falta quien afirme que el iberismo sirvió, contrariamente a sus propósitos, como un acicate para el desarrollo del nacionalismo portugués durante el siglo XIX (Matos, 2006: 352).
68 Literatura, iberismo(s), nacionalismo(s): Apuntes para una historia del iberismo literario (1868-1936) - Santiago Pérez Isasi 452ºF. #11 (2014) 64-79. entre España y Portugal, tomando como punto de partida la estrecha vinculación histórica entre ambos países, pero sin defender ningún tipo de unificación política4. Quizás el texto fundamental de este tercer tipo de iberismo, por la influencia que ejerció en los autores posteriores, es la Historia de la civilización ibérica de Oliveira Martins. Es a este último iberismo cultural al que vamos a dedicar las páginas que siguen; en concreto, a sus implicaciones en el campo literario. Con todo, resultan necesarias aún algunas precisiones sobre el iberismo y su relación con otros movimientos nacionalistas desarrollados a lo largo del siglo XIX. Digamos así, en primer lugar, que la aparición y evolución del iberismo (en especial en su variante más específicamente política) no es un fenómeno aislado ni surgido independientemente de las corrientes políticas o de pensamiento de la época. De hecho, su aparición solo puede entenderse en relación con los nacionalismos europeos y con su evolución desde finales del siglo XVIII hasta comienzos siglo del XX. En efecto, desde la Revolución Francesa hasta 1870, aproximadamente, se extendió por Europa una primera variante de la ideología nacionalista vinculada, generalmente, a la idea liberal de progreso y que adoptó la forma de nacionalismos unificadores, de acuerdo con el llamado «principio de umbral», según el cual las naciones pequeñas no tendrían recursos ni posibilidades de garantizar la felicidad y la seguridad de sus ciudadanos. Es este el contexto en el que surgen el iberismo económico y el iberismo político, ambos con una fuerte impronta liberal. Esta primera generación de iberistas, partidarios en general de un modelo monárquico pero no absolutista, proponen la unificación (en diverso grado y con diversas fórmulas) de los Estados español y portugués como medio para superar la decadencia que aflige a las dos naciones, y que se manifiesta, sobre todo, en la pérdida progresiva de territorios coloniales y de influencia internacional. Esta primera oleada del iberismo, que tuvo una repercusión apreciable, sobre todo en Portugal (aunque existen divergencias sobre su nivel de penetración social), se agotó como opción política real a partir de la década de 1870. Esta rápida pérdida de relevancia ideológica puede deberse a diversos motivos, tanto internos como externos. Así, como afirma Rocamora (1994: 111) siguiendo de cerca a E. Hobsbawm, a partir de 1870, aproximadamente, los movimientos nacionalistas europeos mantienen su poder de influencia pero invierten su signo: dejan de ser (mayoritariamente) liberales y unificadores, y tienden a ser cada vez más conservadores y secesionistas (véase el caso del nacionalismo vasco, gallego o catalán, que ganan relevancia en las últimas décadas del siglo XIX); en esta nueva etapa nacionalista, el factor lingüístico y étnico pasa a ser dominante frente a los criterios cívicos, económicos o NOTAS 4 | Aun podría añadirse, como cuarta categoría pero ya no como variante del iberismo, la simple «lusofilia» (en el caso de los españoles) o «hispanofilia» (en los portugueses), que en los últimos dos siglos es identificada con el iberismo sin mayores consideraciones adicionales.
69 Literatura, iberismo(s), nacionalismo(s): Apuntes para una historia del iberismo literario (1868-1936) - Santiago Pérez Isasi 452ºF. #11 (2014) 64-79. de realpolitik de la etapa anterior. De ahí que el iberismo político, nacionalismo unificador y heredero de utopías liberales, pase a partir de 1870 a un segundo plano frente a los nacionalismos estatales y periféricos, y ante orientaciones colonialistas5, aunque con repuntes en momentos de crisis como la provocada por el Ultimátum inglés de 1890 o el Desastre del 98. Sin embargo, también a partir de 1868 se producen dos fenómenos significativos y de sentido opuesto a esta debilidad del iberismo portugués: por una parte, y desde un ámbito ya más cultural que político, el iberismo recibe un nuevo empuje por parte de los escritores de la «Geração de 70», con la publicación de obras como Portugal perante a Revolução de Espanha (1868) o Causas da decadência dos povos peninsulares (1871) de Antero de Quental, o la História da Civilização Ibérica (1879) de Oliveira Martins; se trata de obras con diverso grado de iberismo en el sentido político6, pero que dan como establecida la estrecha interrelación histórica entre España y Portugal, y que tendrán una enorme influencia en las décadas siguientes en autores como Menéndez Pelayo o Miguel de Unamuno. Por otra parte, el iberismo también encontró un aliado en el catalanismo de principios del siglo XX, que veía en una posible federación hispano-portuguesa un medio para contrarrestar el excesivo (a su juicio) poder centralista de Castilla (Rocamora 1994: 135; Martínez Gil 2013). Políticos como Prat de la Riba o intelectuales como Joan Maragall se mostraron partidarios de la creación de una (con)federación ibérica en la que las nacionalidades peninsulares (Galicia-Portugal, Castilla y Cataluña, y en algunos casos también el País Vasco) conservasen su individualidad7. No cabe duda, por tanto, de que el iberismo, para ser adecuadamente comprendido, debe ser estudiado en relación con los nacionalismos europeos, así como con los nacionalismos periféricos peninsulares: en efecto, el iberismo es, en primer lugar, la respuesta ibérica a los movimientos unificadores europeos (italiano y alemán sobre todo) en un momento en que se cuestiona la viabilidad de las naciones pequeñas; es, también, una solución posibilista propuesta ante la situación de dos Estados, el español y el portugués, en un periodo de postración, de conciencia de la decadencia y deseo de regeneración; y se vincula, también, por último, con los nacionalismos separatistas surgidos en España a finales del siglo XIX, en especial con el catalán, con el que comparte un decidido impulso anticentralista y anticastellano. NOTAS 5 | «Como dice Jover Zamora, el iberismo aparece en 1874 derrotado, siendo una idea perteneciente al pasado o al futuro, pero no al presente, siendo superado como proyecto por el africanismo al igual que ocurría en Portugal» (Rocamora, 1994: 112). 6 | Mucho más acentuado en el caso de Antero de Quental, que llega a sugerir la renuncia a la nacionalidad portuguesa, algo que provocó el rechazo de iberistas más moderados como Teófilo Braga o el propio Oliveira Martins. Así lo explica Sérgio Campos Matos: «Entusiasmado com a revolução española de 1868, en nome de um ideal democrático e republicanofederalista, [Antero] proclamou até que se devia renegar a nacionalidade (esta não passaria dum instrumento dos poderosos, um “obstáculo desgraçado, resto das hostilidades fatais de séculos bárbaros”. [...] Ao invés do que frequentemente se escreve, embora sustentando a necessidade de uma aproximação diplomática e cultural com a Espanha, Oliveira Martins sempre defendeu a autonomía política de Portugal, ditanciando-se inequívocamente do unitarismo iberista» (2007: 173-4). 7 | También el nacionalismo gallego finisecular (y posterior) contuvo un elemento anexionista o lusitanista, pero, a diferencia del caso catalán, este interés unificador no fue apenas correspondido en Portugal (Molina, 1990: 33). En cuanto al nacionalismo vasco, y a falta de estudios más amplios, no parece que hayan existido formulaciones iberistas semejantes a las surgidas en Cataluña en esta época.
70 Literatura, iberismo(s), nacionalismo(s): Apuntes para una historia del iberismo literario (1868-1936) - Santiago Pérez Isasi 452ºF. #11 (2014) 64-79. 1. Para una historia del iberismo en la literatura La historia del Iberismo como movimiento político está ya escrita, como se ha visto, en obras como las de Rocamora (1994), Matos (2006, 2007) o Sardica (2013) ya citadas; en cambio, el iberismo cultural, tal y como lo hemos definido en el apartado anterior, y en particular sus manifestaciones y vinculaciones literarias a ambos lados de la frontera, espera todavía un estudio exhaustivo y explicativo que vaya más allá de la mera enumeración de autores y obras portugueses y españoles que mantuvieron una relación, más o menos accidental o más o menos profunda, con el país vecino8. Una tal historia debería, por lo tanto, hacer un recuento tan inclusivo como sea posible de aquellos escritores que participaron del iberismo en su sentido cultural (con o sin adendas de iberismo político); es decir, aquellos que promovieron un mayor acercamiento entre las literaturas de ambos países, tomando como punto de partida un pasado y una cultura comunes o, al menos, cuajado de interrelaciones e interferencias mutuas; pero debería, también, ser capaz de ir más allá de la mera anotación de sus nombres y obras para ofrecer una visión compleja y razonada de la evolución de este iberismo cultural, relacionándolo no solo con la evolución del iberismo tout court, sino también con otros movimientos literarios, culturales, sociales y políticos de la época9; analizando si existen tendencias grupales o generacionales (en algunos casos, muy obvias) que favorezcan o limiten la influencia del iberismo cultural; distinguiendo las relaciones individuales más o menos azarosas de las relaciones sistémicas entre espacios culturales peninsulares10, y por último, situando estas relaciones ibéricas en el contexto de otras relaciones literarias y culturales (con Europa, pero también con los territorios ultramarinos): solo así se podrá evaluar adecuadamente el alcance y significación de las relaciones literarias ibéricas. No pretendo, en las breves páginas que siguen, desarrollar esta historia del iberismo cultural, pero sí apuntar algunas de sus líneas maestras y de sus hitos inexcusables en el periodo comprendido entre los años 1868 y 193611. Las fechas escogidas no son arbitrarias: 1868 es la fecha de la Revolución Gloriosa española que tuvo, como se ha visto, una importante repercusión entre los republicanos portugueses, ejemplificada por el panfleto de Antero de Quental Portugal perante a revolução na Espanha. Esta fecha marca, por lo tanto, dos virajes en el camino del iberismo: por una parte, el abandono, en Portugal, de la opción liberal-unionista en favor de la republicana-federalista; y por otra, la sustitución mayoritaria (aunque no total, naturalmente) del aspecto económico o político del iberismo en beneficio de la insistencia en los lazos históricos y culturales que unen a ambas naciones. La fecha de cierre del periodo NOTAS 8 | No quiere esto decir, en absoluto, que no existan en este campo estudios de enorme valor y que ofrecen ya datos sustanciales sobre autores y obras literarias «iberistas» en el periodo propuesto. Quizás la contribución que más se asemeja a esta historia del iberismo cultural o literario sea la de César Antonio Molina (1990), que sin embargo adolece, precisamente, de ser una acumulación de materiales sin un discurso histórico que los relacione. Los estudios dedicados a autores y obras concretos son tan numerosas que no resulta viable ni útil enumerarlos aquí, aunque algunos de ellas serán mencionados más adelante en el lugar que les corresponde. 9 | En particular, falta todavía por analizar por extenso la relación entre el iberismo y las sucesivas crisis económicas, sociales y políticas que sacudieron España y Portugal a lo largo del siglo XIX (pérdida de colonias latinoamericanas, Ultimátum británico de 1890, crisis de 1898...). La perspectiva ibérica, con sus interrelaciones de autores, obras y movimientos, puede resultar iluminadora del modo en que los dos países se enfrentaron a sus respectivas crisis identitarias. 10 | Sería muy discutible decir, por ejemplo, que Unamuno es representativo de la relación País Vasco-Portugal, mientras que el iberismo de Maragall sí responde a un movimiento ideológico más amplio que condiciona, parcialmente al menos, las relaciones Cataluña-Portugal. 11 | El limitado espacio de que dispongo aquí y el carácter de primera aproximación de estas páginas explica la preferencia por los autores principales en detrimento de los secundarios; naturalmente, un trabajo
71 Literatura, iberismo(s), nacionalismo(s): Apuntes para una historia del iberismo literario (1868-1936) - Santiago Pérez Isasi 452ºF. #11 (2014) 64-79. estudiado, 1936, no es tampoco, naturalmente, arbitraria: el estallido de la Guerra Civil española, con el Estado Novo ya instaurado en Portugal desde 1933, marca el inicio de un nuevo periodo en las relaciones ibéricas (políticas y culturales) que no se caracterizaron particularmente por el diálogo o la proximidad. La historia del iberismo cultural en el último tercio del siglo XIX debe comenzar, por lo tanto, por el estudio de los posicionamientos de los autores de la llamada Geração de 70, en particular por los ya mencionados Antero de Quental y Oliveira Martins12. Así, al ya citado panfleto de Antero de 1868 cabría añadir su conferencia Causas da decadência dos povos peninsulares, pronunciada en 1871 en el contexto de las «Conferências do Casino» en las que también participaron Augusto Soromenho, Eça de Queirós y Adolfo Coelho, antes de que fueran suspendidas por orden gubernamental. Es indudable también que la obra História da Civilização Ibérica de Oliveira Martins ocupa en este capítulo un lugar destacado, puesto que sintetiza el pensamiento del iberismo cultural (o civilizacional, si se prefiere) y porque su influencia en autores como Miguel de Unamuno o Menéndez Pelayo fue fundamental. Recordemos que Oliveira Martins dejó establecida en su obra la existencia de «una civilización representada por dos naciones», y que «son comunes, no solo los sentimientos fundamentales, sino también muchos de los trazos particulares de la historia de las dos monarquías» (Martins, 1879: 173; traducción propia). Se ha relacionado, de forma recurrente, a la Geração de 70 con la Generación del 98 española, por sus preocupaciones en torno al futuro de la nación, su espíritu regeneracionista y su implicación en la política nacional. Sin embargo, en buena ley, puede resultar más fructífero y más ajustado a la realidad relacionarla con un conjunto de escritores españoles que, si bien no han sido denominados comúnmente como «generación», sí les son cronológicamente más próximos, como Juan Valera, Leopoldo Alas «Clarín», Emilia Pardo Bazán, los hermanos Giner de los Ríos o Menéndez Pelayo, todos ellos destacados lusófilos e iberistas. Quizás el caso más complejo e interesante sea el de Juan Valera, cuyo iberismo evolucionó de un cierto optimismo posibilista hacia un escepticismo realista13. El espíritu iberista de Valera quedó plasmado, sobre todo, en textos escritos para publicaciones periódicas como la Revista Peninsular, fundada por él mismo, y muy especialmente en la serie de siete artículos que publicó entre 1861 y 1863 en la Revista Ibérica con el título conjunto de «España y Portugal», serie que se completó con otros dos artículos publicados en El Contemporáneo (cfr. Romero Tobar 2013: 192), expresión de su concepción de las relaciones ibéricas en ese momento, que venían a ser una respuesta al panfleto de Pío Gullón (polémico por su carácter anexionista) La fusión ibérica. Por su parte, Leopoldo Alas «Clarín» fue el promotor de una NOTAS más amplio sobre el iberismo cultural exigiría ampliar tanto el número de autores citados como la profundidad con la que estos autores son tratados. 12 | La relación de otros escritores de esta generación con el iberismo es más lejana, o aun inexistente, como es el caso de Eça de Queirós, para quien la idea de la unificación con España era como mucho un acicate para despertar el propio patriotismo regeneracionista de los portugueses. Véase Medina (1973). 13 | Recordemos que Juan Valera residió en Lisboa en varios periodos de su vida, y recordemos también que la História da Civilização Ibérica de Oliveira Martins está dedicada, precisamente, a Juan Valera.
72 Literatura, iberismo(s), nacionalismo(s): Apuntes para una historia del iberismo literario (1868-1936) - Santiago Pérez Isasi 452ºF. #11 (2014) 64-79. Liga Literaria Hispano-Portuguesa (cfr. Utt, 1988: 203-226), hasta donde sabemos fallida, para la que contaba con la complicidad del poeta portugués Joaquim de Araújo, y la promesa de adscripción de Campoamor, Pérez Galdós, Giner de los Ríos, Núñez de Arce o Palacio Valdés, entre muchos otros. Llegados al fin del siglo XIX, es evidente que la figura de Unamuno es un hito insoslayable en cuanto a las relaciones ibéricas; pero no solo por su conocimiento más o menos profundo del «alma portuguesa», como se ha solido destacar innumerables veces, ni por sus intercambios epistolares con algunos de los más destacados escritores e intelectuales portugueses de su tiempo, sino, sobre todo (esa es al menos mi interpretación), por ser la pieza clave que permite, en un plano cultural y literario, establecer la triangulación, ya mencionada, entre Portugal, Cataluña y Castilla / España (que se convertiría aún en cuadrangulación si consideramos relevante el hecho de que Unamuno tuviera origen vasco). Recordemos, en efecto, que Unamuno planeó, junto con Joan Maragall, la creación de una revista literaria ibérica, escrita en todas las lenguas peninsulares; una revista que no llegó a publicarse, en primer lugar, por las dudas y problemas logísticos de sus impulsores y, finalmente, por la muerte de Joan Maragall en 1911. En cualquier caso, esta iniciativa es representativa del iberismo de Unamuno, que nunca fue propiamente político y sí cultural o «espiritual», por usar el término de Marcos de Dios (1985: 28). Ante la relevancia de este papel mediador de don Miguel de Unamuno, han sido olvidados o minusvalorados los intereses iberistas de otros escritores de la Generación del 98, como Ramiro de Maeztu o Ramón María del Valle Inclán, quien no solo fue traductor e introductor de Eça de Queirós en España, sino que también llegó a defender la creación de una federación ibérica (Molina, 1990: 20). Es esta la época, recordemos, de mayor interrelación entre el iberismo y el catalanismo: además de Joan Maragall, «uno de los más exaltados iberistas de todos los tiempos, si no el más exaltado iberista español», según García Morejón (1964: 365), también se sumaron a las filas iberistas, con planteamientos muy personales, otros escritores como Ribera i Rovira (cuyo Iberisme fue prologado, entre otros, por Teófilo Braga), Eugeni d’Ors, Josep Pla o Gaziel (cfr. Magalhães y Fernandes da Silva, 2013; Martínez-Gil, 2013). En el lado portugués, el principal interlocutor ibérico en estos primeros años del siglo XX fue el saudosista Teixeira de Pascoaes, corresponsal privilegiado de Miguel de Unamuno y «el más impenitente colaborador portugués en la prensa literaria española de ese tiempo» (Molina, 1990: 25). Su iberismo está, de hecho, estrechamente vinculado con su saudosismo; así, en un texto publicado, no por casualidad, en el periódico catalán La Vanguardia, Pascoaes escribe: «La saudade es portuguesa como es gallega y catalana. La saudade es Fray Agustín
79 Literatura, iberismo(s), nacionalismo(s): Apuntes para una historia del iberismo literario (1868-1936) - Santiago Pérez Isasi 452ºF. #11 (2014) 64-79. PÉREZ ISASI, S. y FERNADES, A. (eds.) (2013): Looking at Iberia. A Comparative European Perspective, Oxford: Peter Lang. PESSOA, F. (2012): Ibéria. Introdução a um Imperialismo Futuro, Pizarro, F. y Pérez López, P. J. (eds.), Lisboa: Ática. QUENTAL, A. de (1868): «Portugal perante a revolução de Espanha. Considerações sobre o futuro da política portuguesa no ponto de vista da democracia ibérica», en Prosas sócio-políticas, Serrão, J. (ed.), Lisboa: Imprensa Nacional-Casa da Moeda, 1982, 211-241. QUENTAL, A. de (1871): «Causas da decadência dos povos peninsulares», en Prosas sócio-políticas, Joel Serrão (ed.), Lisboa: Imprensa Nacional-Casa da Moeda, 1982, 255-296. RESINA, J. R. (2009): Del hispanismo a los estudios ibéricos. Una propuesta federativa para el ámbito cultural, Madrid: Biblioteca Nueva. ROCAMORA, J. A. (1994): El nacionalismo ibérico, Valladolid, Universidad de Valladolid. ROMERO TOBAR, L. (2013): «Valera’s Iberism», en Pérez Isasi, S. y Fernades, A. (eds.): Looking at Iberia. A Comparative European Perspective, Oxford: Peter Lang, 181-200. SÁEZ DELGADO, A. (2000): Órficos y Ultraístas. Portugal y España en el diálogo de las primeras vanguardias literarias (1915-1925), Mérida: ERE. SARDICA, José Miguel (2013): Ibéria. A Relação entre Portugal e Espanha no século XX, Lisboa: Aletheia. SARAMAGO, José (1990): «Mi iberismo», en Molina, C. A.: Sobre el iberismo y otros escritos de literatura portuguesa, Madrid: Akal, pp. 5-9. SCHLEGEL, F. (1843): Historia de la literatura antigua y moderna, Barcelona: Libr. de J. Oliveres y Gavarró. SIMONDE DE SISMONDI, J. C. L. (1813-4): De la litterature du Midi de l’Europe, París: Treuttel et Würtz. STAËL, A. L. G. (1813): De l’Allemagne, París: GF-Flammarion, 1968. UTT, R. L. (1988): Textos y con-textos de Clarín: Los artículos de Leopoldo Alas en ‘El Porvenir’ (Madrid, 1882), Madrid: Istmo.