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Consideraciones filológicas a propósito del "Genio" en Kant

Marques, Ubirajara R. de Azevedo

Abstract

Aclarar la definición de “genio” que Kant emplea en el § 46 de la tercera Crítica constituye el lema de las consideraciones del presente artículo sobre el significado de “innato” en la filosofía transcendental

Full text

CONSIDERACIONES FILOLÓGICAS A PROPÓSITO DEL “GENIO” EN KANT1∗ Ubirajara Rancan de Azevedo Marques (Universidade Estadual Paulista) El presente texto forma parte de un estudio más amplio consagrado a la comprensión de lo “innato” en Kant. Al no tener ni presencia ni función sistemáticas en la filosofía crítica, lo “innato” sólo parece volverse relevante a contrapelo, dado que el concepto opuesto en principio a éste – el de “a priori”– aparentemente no se le opone, sino que más bien lo sustituye. Según el marco general de una lectura que, surgida en la época de publicación de la primera Crítica, ya fuera combatida por el propio filósofo, se trataría de un proceso en el que la expresión habría sido sustituida, pero su significación, en contrapartida, preservada. Con todo, al oponerse a “innato”, Kant no se está refiriendo al mero calificativo, a algo que aporte su valor aparente [caso en el que, en verdad, esta expresión se distinguiría poco de a priori], sino al sentido filosóficamente datado y conceptualmente preciso que lleva adscrito, por más que tal oposición no haya logrado alcanzar siempre la claridad deseable y, por ello, se haya 1 Todas las referencias a escritos de Kant publicados en la Akademie-Ausgabe se realizarán de acuerdo con las siglas preparadas por la Kant-Forschungsstelle de la Johannes Gutenberg-Universität Mainz [disponibles, por ejemplo, en: <http://www. sociedadekant.org/normas-para-citacoes/>. Acceso en: 18 abr. 2012]. Para la mayor parte de los escritos del filósofo que aquí se tienen en cuenta, se utiliza la siguiente versión electrónica de los mismos: Kant im Kontext III – Komplettausgabe – Werke, Briefwechsel, Nachlaß und Vorlesungen auf CD-ROM. Herausgegeben von Karsten Worm und Susanne Boeck. 1. Aufl., Berlin 2007 [a partir de ahora: KiKIII]. Cuando no haya sigla conocida para determinado escrito de Kant en las abreviaciones acuñadas por la Kant-Forschungsstelle der Johannes Gutenberg-Universität Mainz, se citará siempre por extenso el título original del mismo. Se utilizan corchetes – “[]” – para mis observaciones y paréntesis – “()” –, para los autores de las citas. ∗ Traducción por Nuria Sánchez Madrid. Philosophica, 42, Lisboa, 2013, pp. 147-161. 148 Ubirajara Rancan de Azevedo Marques visto efectivamente perjudicada debido al uso ambiguo que el término “innato” tiene en el corpus kantiano, o a las referencias tácitas y afirmativas que pueda haber en él hacia un presunto innatismo, que la filosofía trascendental albergaría incólume en cierto modo. Desde el punto de vista filológico, la cuestión más llamativa acerca de lo “innato” en Kant guarda relación con la equivocidad en el uso del concepto, que se emplea unas veces en sentido afirmativo y en sentido negativo, en otras. Al menos, con cierta sorpresa para el investigador, eso ocurre especialmente entre 1770 y 1798, tanto en todos los apartados de los Gesammelte Schriften [“Obras”; “Correspondencia”; “Legado manuscrito”; “Lecciones”] como en varios contextos temáticos, no solamente, por ejemplo, en el especulativo. No obstante, en las “Obras” lo “innato” es utilizado ampliamente sin más considerandos, excepto en dos ocasiones especiales: en la “Disertación de 1770” y en el Streitschrift contra Eberhard, en 1790, año de publicación de la Crítica del Juicio. En la Crítica de la Razón pura, en la que el término no comparece nunca, ni en la primera edición de la obra ni en la segunda, la conclusión de la “Deducción trascendental” de 1787 lo menciona de manera indirecta2. En la “Correspondencia”, en una carta no respondida por Kant o cuya respuesta no se conoce, Beck aborda explícitamente el asunto3. En las “Reflexiones” y en las “Lecciones”, por su parte, el mismo tema está presente y, cuando se aborda de la mano de la analogía embriológica, en asociación con el “preformacionismo”, es por de pronto rechazado4. Este mismo adjetivo –“innato”– que, salvo error mío, el filósofo no emplea como sustantivo, y cuya autonomía conceptual no puede compararse con la que exhiben, entre otros, los términos “espacio”, “tiempo” y “categorías”, tal adjetivo –digo– se expresa con más de una palabra. Así, pues, Kant se refiere en forma nominal a lo “innato” por medio de un elenco de términos que comparten el mismo radical, pero con prefijos variados y grafía parcialmente diversa: angeboren [también los parónimos: angebohren, angebornen, angebohrnen [todos traducidos como “innato”]; eingeboren [ingénito] y ungebohren [no-nacido]. Kant también utiliza innatus y connatus, aparte de anerschaffen [unerschaffen, anerboren / anerbohren e anerborne / anerbohrne se emplean también, aunque poco]. Con relación al “innatismo”, Kant parece usar una sola vez el vocablo Angeborensein, así como Angeburt, expresión que podría traducirse igualmente por “innatismo”. 2 Cf. KANT, Immanuel. KrV, B 166-168. 3 Cf. id., Br, AA 12: 167. 4 Cf. id., por ejemplo, las “reflexiones” de los números: 1495; 1518; 3964; 5087; 6867 [cf., aquí, n. 9]. Entre otros pasajes, cf., también: id., V-MP/Heinze, AA 28: 175; id., V-MP/Volckmann, AA 28: 372; id, V-MP/Mron, AA 29: 760. Consideraciones Filológicas a Propósito del “Genio” en Kant 149 En lo que sigue, por tanto, no consideraré al “genio” en la dimensión que le es característica, a saber, la estética, sino que se destacará el calificativo por el que se dice de él que es una “disposición-del-ánimo innata”. En una palabra, se tendrá en mente el afirmado carácter innato del “genio”. * ¿Acaso producirá algún malestar la “definición”5 o la “explicación”6 del “genio” como una “disposición-del-ánimo innata [[die] angeborne Gemüthsanlage]”7? Supongamos que sí. Entre la primera y la tercera Crítica, en efecto, “innato” no sólo es un término poco utilizado –una vez en los Prolegómenos, otras dos en la Crítica de la Razón Práctica8–, sino que siempre se emplea de modo negativo, en armonía con cuanto afirmaba Kant sobre el asunto en reflexiones del periodo pre-crítico9, y, en parte, en la “Disertación de 1770”10. Es verdad que, en el mismo año de publicación de la última Crítica, contamos con el texto polémico contra Eberhard, en el que lo “innato”, rechazado más de una vez como denominación en condiciones de explicar el surgimiento de las representaciones elementales del conocimiento [espacio, tiempo y categorías], comparecerá, no obstante, como el calificativo que caracteriza el “fundamento [Grund]” que, éste “por lo menos [wenigstens]”, sí sería “innato [angeboren]”11. De la misma forma, ante un concepto que en principio resuena a elecciones metafísicas adversarias de las posiciones asumidas por Kant12, es posible sorprenderse, en principio, aún más al advertir que el empleo asertórico de “innato” en el ámbito de los Werke será particularmente usual en la Religión dentro de los límites de la mera Razón, en la Metafísica de las costumbres y en la Antropología desde un punto de vista pragmático13. Una repetición tan frecuente del término, sin eximirlo to5 Id., KU, AA 05: 307. 6 Ibid., p. 317. 7 Ibid. 8 Cf. id., Prol, AA 04: 330; id., KpV, AA 05: 78; 141. 9 Cf. id., por ejemplo, las “reflexiones” de los números: 4275; 4851; 4859; 4866; 4868; 4893; 4894; 5637. 10 Cf. id., MSI, AA 02: 393; 395; 401; 406. 11 Id., ÜE, AA 08: 222. 12 Kant siempre combate lo innato exaltado, errabundo o à la Platón, así como, en el plano del origen y la producción de los cuerpos organizados, defiende la epigénesis, en detrimento de la pre-formación. Más allá de ello, el filósofo relaciona, por un lado, innato y pre-formación; por otro, adquirido y epigénesis. Cf. id., KrV, B 166-167. 13 Cf., en particular: id., RGV, AA 06: 22; 25; 45. 150 Ubirajara Rancan de Azevedo Marques talmente de sospecha, permite, cuando menos, insertar su presencia en el pasaje de la Crítica del Juicio que estamos discutiendo en un contexto ampliamente homogéneo, si bien inicialmente problemático. Como quiera que sea, ante los Prolegómenos y la segunda Crítica [también en las reflexiones aludidas arriba], cuyas menciones a lo “innato” parten siempre de un rechazo previo de esa modalidad de representación, la referencia a lo “innato” en el § 46 de la tercera Crítica [algo ligera, téngase en cuenta] es, así se muestra, inequívocamente asertórica y, por tanto, presuntamente incómoda: “Genio es el talento (don natural) que da la regla al arte. Ya que lo propio del talento como facultad productiva innata del artista pertenece a la naturaleza, podría expresarse lo mismo también así: genio es la disposición-del-ánimo innata (ingenium) por la cual la naturaleza da la regla al arte”14. El “genio” es llamado “disposición-del-ánimo innata (ingenium)” debido a que se trata del “talento (don natural) que da la regla al arte” y a que el talento se describe como “facultad productiva innata del artista”. Así, pues, lo mismo será afirmar: el “genio” es la “facultad productiva innata del artista” [talento; don natural] que da la regla al arte”15. Siendo así, “genio” como “disposición-del-ánimo innata (ingenium)” equivaldrá a “genio” como “facultad productiva innata”, por lo que “disposición-del- -ánimo innata (ingenium)” y “facultad productiva innata” se tomarán como expresiones sinónimas, a pesar de que la última es algo más compleja, al remitir a la facultad de la imaginación [productiva]. Aparte de la presencia asertiva de “innato”, otra dificultad de ese mismo pasaje, desde el punto de vista que me interesa aquí, reside en el significado que se atribuye en él a la “naturaleza”, tanto en las dos ocurrencias de “Natur” como en la de “Naturgabe”. A la luz de la representación corriente de un pretendido innatismo tout-court, la afirmación de que el “talento como facultad productiva innata del artista pertenece a la naturaleza”, a primera vista confunde y sorprende. En efecto, el dominio 14 Id., KU, AA 05: 307. Con respecto a esta definición, se debe tener presente el pasaje inicial del parágrafo que le sigue, bastante cauteloso: “Was es auch mit dieser Definition für eine Bewandtniß habe, und ob sie bloß willkürlich, oder dem Begriffe, welchen man mit dem Worte Genie zu verbinden gewohnt ist, angemessen sei, oder nicht [...]„ [ibid.]. A propósito de esta misma definición de genio, ya empleada, según Baeumler, por Johann Jakob Bodmer en su prefacio al Critische Dichtkunst [1740] de Johann Jakob Breitinger, cf.: BAEUMLER, Alfred. Le problème de l’irrationalité dans l’esthétique et la logique du XVIIIe siècle. Trad. par O. Cossé. Strasbourg: Presses Universitaires de Strasbourg, 1999; p. 119. 15 Cf. KANT, Anth, AA 07: 220. Ya en el § 57 de la misma obra, genio es el talento “por el que la naturaleza da la regla al arte” [ibid., p. 226]. Más adelante: “Genio es el talento de la invención de lo que no puede ser enseñado o aprendido.” [ibid., p. 313]. Consideraciones Filológicas a Propósito del “Genio” en Kant 151 del origen de lo “innato” no sólo no es el de la naturaleza, sino que parece oponérsele. De cara a lo expuesto, quisiera intentar desenmarañar el pasaje de la Crítica del Juicio citado arriba, contextualizando, a partir de ciertos escritos de Kant, algunas de las dificultades que le son propias. * Sirviéndome de varios pasajes del “Legado Manuscrito” y de las “Lecciones” del filósofo, desearía advertir de manera preliminar que, aunque el asunto sea polémico y merezca un debate propio, no creo que se deba prescindir de las “Reflexiones” y de las “Lecciones” de Kant sobre cualquier materia. Si bien es un hecho que ni uno ni otro conjunto hacen gala del mismo nivel de responsabilidad autoral existente en las “Obras”, no es menos verdad que ambos materiales contienen preciosos registros conceptuales de un recorrido –desde un punto de vista histórico y sistemático–, por lo que, en verdad, son al mismo tiempo, por así decir, el propio viaje y el diario que toma nota y reflexiona sobre aquél. Así pues, no será incorrecto tener en cuenta esos materiales, sino tomarlos en consideración a modo de confirmación o desmentido de lo sostenido en las “Obras” propiamente dichas. En ese sentido, aunque los textos de las “Lecciones” puedan ser en general más fluidos e íntegros que los de las “Reflexiones”, unos y otros no superan el carácter de notas, con la diferencia de que en las últimas el material procede directamente de Kant [habiendo datación precisa sólo en casos contados], mientras que en las primeras, por mucho que en ciertas ocasiones las “Lecciones” se confirmen mutuamente [cuando textos de diferentes procedencias se muestran prácticamente idénticos en todo entre sí, generando la suficiente confianza en lo que concierne a la fuente unívoca de todos ellos], a pesar de que el material proceda sustantivamente de Kant, sin embargo, su edición es formalmente ajena. * Sitúense, por tanto, uno frente a otro, “genio” y “talento”. El filósofo se pronuncia con respecto a ello en un texto de la “Enciclopedia filosófica” de la siguiente manera: “Genio y talento son distintos. A veces se llama al talento, genio, debido a la aproximación [approximation [sic]] del talento con el genio. Genio es […] el talento libre-de-fin [zweckfreye]”16. En las “Lecciones de Antropología” [Dohna], a su vez, se dice: “Genio es propiamente el talento de grado superior – la peculiaridad ejemplar del talento”17. 16 Id., PhilEnz, AA 29: 12. 17 Id., Die philosophischen Hauptvorlesungen Immanuel Kants. Nach den neu 152 Ubirajara Rancan de Azevedo Marques De la misma forma, en un fragmento de las “Reflexiones de Antropología”, cuya segunda oración no coincide por casualidad con parte del texto que enfocamos aquí, se afirma: “(g el alumno carece del natural [naturel [sic]]; el profesor, del talento; el inventor, del genio). (s Genio: talento por el que la naturaleza le da la regla al arte.) (s buena cabeza [Kopf] y pelele [Pinsel]; buena cabeza mecánica y genio.) Genio es la originalidad (g característica ejemplar) del talento. Negativamente, original [...] es lo que no es imitado; positivamente, lo que es digno de imitación, esto es, ejemplar”18. Otros dos pasajes parecen proporcionar aún más precisión a la relación entre “genio” y “talento”. En el primero de ellos, también en las “Lecciones de Antropología” [Dohna], se lee: “En el talento hay dos partes, a saber: 1. El natural [Naturell] o la capacidad y la facultad del hombre para aprender; una cierta recepción [Empfänglichkeit], receptividad [Rezeptivität], 2. El espíritu o la facultad, lo que pura y simplemente no puede ser aprendido, lo que indica el modo en que podemos aprender algo a partir de las propias fuentes internas”19. aufgefundenen Kollegheften des Grafen Heinrich zu Dohna-Wundlacken [a partir de ahora citado así: Vorlesungen über Anthropologie [Dohna]]. Herausgegeben von Professor Dr. Arnold Kowalewski. Rösl & Cie., München und Leipzig 1924; p. 165 [Ko165]. In: KiKIII. 18 Id., Refl, AA 15: 824. Cf. ibid., p. 340: “[...] imitar [Nachahmen] es completamente diferente de copiar [copiren] y copiar completamente diferente del servilismo [nachäffen]. Imitar no dista tanto del genio como se suele pensar. No hay ningún progreso del espíritu, ninguna invención que no imite en una nueva relación lo que ya se conoce. [...] Imitar ejemplos es también el [verdadero] hilo conductor ante el genio. Sin embargo, el deletrear [Buchstaben] no es lo personal, mientras que sí lo es el espíritu de los mismos. Lo primero se llama servilismo. [...] La imitación es el camino humilde y seguro del genio, que juzga el camino que emprende según los ensayos realizados por otros. No hay ningún gran maestro que no imite y ninguna invención que no pueda ser vista como una proporción que la equipare a un precedente [wie ein Verhaltnis [...], welches einem Vorhergehenden gleichmäßig ist]”; ibid., AA 16: 216: “El hombre es una buena cabeza [Kopf] (ingenium) que piensa por sí misma. El hombre es un pelele [Pinsel] que meramente imita, como un mero instrumento del que otro se sirve para copiar [copiiren] sus pensamientos.” Cf. id., KU, AA 05: 308. – Como es bien sabido, en la nomenclatura adoptada por Erich Adickes, “g” [indicativo de “gleichzeitiger Zusatz”] remite a una adición contemporánea de la época de redacción de la “reflexión” de la que se trate; a su vez “s” [indicativo de “späterer Zusatz”], remite a una adición posterior a la época de redacción de la “reflexión” de la que se trate [cf. ADICKES, Erich. Einleitung in die Abtheilung des Handschriftlichen Nachlasses (III. Art des Abdrucks. In: KANT, GS, AA 14: LVII]. 19 KANT, Vorlesungen über Anthropologie [Dohna], p. 290. Consideraciones Filológicas a Propósito del “Genio” en Kant 153 En otra de las Reflexiones de Antropología, a su vez, se lee: “(s La receptividad del talento es docilidad [Gelehrigkeit]. La originalidad es genio. El mechanismus del talento es el opuesto al del genio.) (s La capacidad del natural [Naturel] es docilidad; la originalidad del talento, genio.)”20. Finalmente, un pasaje de la Antropología afirma: “Genio es el talento de la invención de lo que no puede ser enseñado o aprendido. Uno puede muy bien ser enseñado por otro sobre cómo se deben hacer buenos versos, pero no sobre cómo se puede hacer una buena poesía. Pues eso tiene que proceder por sí mismo a partir de la naturaleza del autor [...]”21. En uno de los pasajes que acabo de citar, donde se lee lo siguiente – “En el talento hay dos partes, etc.” –, el segundo de los dos elementos identificados corresponderá propiamente al “genio”, esa especie de quintaesencia del “talento”. Pero lo principal de ese fragmento de las “Lecciones de Antropología” [Dohna] está en lo que corresponde a cada una de las partes, al talento de modo general, al “genio” en particular: al primero, la receptividad para aprender; al segundo, el autoaprendizaje. Adviértase además que el “natural” ahí presente no traduce “natürlich”, sino “Naturell”22. En relación con ello, en el Compendio de Lógica de Meier se encuentra el siguiente texto: “El primer elemento del carácter universal de un sabio consiste en el sabio natural (naturaleza erudita) o en aquella proporción de todas las facultades del alma por medio de la cual un hombre está dispuesto y habilitado para el conocimiento sabio. [...] A la naturaleza sabia pertenece [...] la capacidad natural, la capacidad sabia (ingenium eruditum), la proporción de las facultades de conocer por las que un hombre está habilitado para el conocimiento sabio. [...] La naturaleza 20 Id., Refl, AA 15: 769. Cf. KANT, AA 16: 166: “Oppositum heißt das Gegentheil. [a×0 = oppositum] Contrarium das Wiederspiel. a–a = contrarium. diametraliter entgegengesetzt wie Vergnügen und Schmertz; also [Erkentnis] wahre Erkentnis der Unwissenheit negative, dem Irrthum contrarie entgegengesetzt.„ Téngase presente que “docilidad” [Gelehrigkeit; docilitas; cf. Deutsches Wörterbuch von Jacob Grimm und Wilhelm Grimm [doravante: GRIMM] [en línea]. <http:// woerterbuchnetz.de/DWB/> [Consulta: 20 jul. 2012]] es la cualidad de aquel que aprende con facilidad, la cualidad de quien es dócil, donde “docente [Lehrer]” – o quien enseña – sería literalmente quien dulcifica o vuelve dócil, o aquel que, enseñando o volviendo a alguien dócil, desarrolla en otro la cualidad de lo fácil [o dócil] aprendido. 21 KANT, Anth, AA 07: 318. Cf. ibid., p. 220: “Unter Talent (Naturgabe) versteht man diejenige Vorzüglichkeit des Erkenntnißvermögens, welche nicht von der Unterweisung, sondern der natürlichen Anlage des Subjects abhängt. Sie sind der productive Witz (ingenium strictius s. materialiter dictum), die Sagacität und die Originalität im Denken (das Genie).„ 22 Cf. Grimm, “NATURELL, n. aus lat. naturale, franz. naturel, die angeborne geistige eigenthümlichkeit, die natürliche neigung und gemütsart eines menschen.„ 154 Ubirajara Rancan de Azevedo Marques sabia es un simple don que tiene que ser innato [angeboren] a un hombre, sin el que es imposible obtener el conocimiento sabio en ninguna parte por medio de un arte.”23 Por otra parte, en las “Lecciones de Metafísica” [Pölitz] Kant dice: “Con respecto a los conocimientos, se diferencia entre natural y genio – Natural [Naturell] es una disposición [Neigung] para aprender, pero genio [es una disposición] para descubrir conocimientos que no pueden enseñarse.”24 Aun así, siendo diferentes entre sí, ambos – “Naturell” y “Genie” – serán igualmente innatos. ¿Adónde se viene a parar, entonces? En comparación con el “talento”, no es que el “genio”, y sólo él, se caracterice como innato, como lo que nunca podrá enseñarse ni, por tanto, aprenderse. El “don natural” que califica al “talento” le confiere desde el principio la misma certeza. Emergidos del mismo fondo insondable, “genio” y “talento” se distinguen por el sentido del movimiento de cada uno. El “genio” es “libre de fin”, mientras que el “talento”, no25. Podría recordarse aquí lo que Kant 23 Meier, Georg Friedrich. Auszug aus der Vernunftlehre. In: KANT, GS, AA 16: 866. Cf. GRIMM: “MUTTERWITZ, m. natürlicher, von der mutter her angeborener witz.„ Cf. KANT, Anth, AA 07: 139: “[...] si la solución de una cuestión descansa en reglas universales e innatas del entendimiento (cuya posesión se denomina capacidad natural) [...]”. Por otro lado, obsérvese que, teniendo a la vista el § 533 del Compendio de Lógica de Meier –que incluye al “Mutterwitz” como “die angeborne natürliche Vernunftlehre” (logica naturalis connata)” [MEIER, op. cit. In: KANT, GS, AA 16: 866]–, Kant afirma: “Der Mutterwitz ist die natürliche Fähigkeit des gesunden Verstandes, und der gesunden Vernunft.„ [V-Lo/Blomberg, AA 24: 299; cf. id., V-Lo/Philippi, AA 24: 494]. Tenemos, así, que en 1771-1772 [fechas respectivas aproximadas de ambas fuentes de estas “Lecciones”, que habrían tenido lugar, por tanto, después de la “Disertación de 1770” y en la época de la célebre carta a Marcus Herz, en las que lo “innato”, tal y como se lo considera tradicionalmente, se rechaza siempre], ya en esta época [y por el restante corpus kantiano] “innato” [“lógica natural innata”] y “natural” [“capacidad natural”] serían equivalentes, sin que el primero se confunda con lo “implantado” [eingepflanzt / eingepflantzt] ni el segundo con la natura naturata. 24 Immanuel Kant’s Vorlesungen über die Metaphysik. Herausgegeben von K. H. L. Pölitz. Erfurt: Keyserschen Buchhandlung, 1821; p. 164. In: KIKIII. Cf. id., Refl, AA 19: 266-267. 25 Cf. id., PhilEnz, AA 29: 12-13: “Das Talent, welches zur Philosophie erfordert wird, ist von dem, was zur Mathematic nöthig ist, verschieden, wie solches oben gezeigt worden. Der Mathematicer ist ein großer Architect. Durch Ordnung kann er der Philosophie sehr nützlich seyn, aber er wird sie mit neuen Begriffen nicht bereichern. Wo ein Begrif construirt werden soll, da kann der Mathematicus alles thun, aber bey Begriffen die discursiv sind, wird er nichts ausrichten, er müßte denn auch ein philosophischer Kopf seyn – zum philosophischen Talent gehört Witz und das Vermögen sowohl das allgemeine in concreto, als auch das einzelne in abstracto zu erwägen.„ Consideraciones Filológicas a Propósito del “Genio” en Kant 155 afirma sobre la virtud. “Que la virtud tenga que adquirirse ([que ella] no sea innata), [eso] ya se encuentra en el concepto de la misma.”; “Que pueda o tenga que ser enseñada, ya se sigue del hecho de que no sea innata.”26 Por contraposición, se dirá que, a diferencia de “virtud”, el “genio”, no pudiendo “ser enseñado o aprendido”, es “innato”. Salvo mejor juicio, sin embargo, lo “innato [angeborne]” de la Crítica del Juicio, como se afirma textualmente a propósito del “genio”, y lo “innato [angeboren]” de la Metafísica de las costumbres, negado textualmente a propósito de la “virtud”, uno y otro, sin ninguna distinción filológica relevante, tienen significados distintos. Así como el primero se emplea en sentido lato, el segundo, no siéndolo en sentido propiamente estricto, no obstante sí se emplea en un sentido restringido. Con ello, la cuestión no será negar el carácter innato del “genio” [lo que significaría reescribir la definición suministrada por la Crítica del Juicio, de la misma manera que varios pasajes de bastantes textos de Kant], sino comprender su especificidad y su alcance a partir del empleo polisémico de la expresión por el filósofo. A pesar de la en ocasiones molesta ambigüedad en el uso de ciertos conceptos por parte del filósofo, también presente aquí, se puede recordar, aparte de la distinción entre “talento” y “genio”, la gradación entre “talento” y “buena cabeza [Kopf]”, de modo que pueda subrayarse, por contraste, la singularidad del “genio”. En un pasaje de las “Lecciones de Antropología” [Dohna], de hecho, se lee: “Un hombre con buena cabeza es el que sabe hacer un descubrimiento en todo. Ser un hombre de espíritu es aún más, pues éste sabe inventar cosas. Quien no tiene buena cabeza se llama un pelele [Pinsel]. Esta expresión “pelele” procede de los malos pintores [Kleckmalern], que nada pueden hacer más allá de conducir mecánicamente el pincel.”27 Se comprenderá mejor, ahora, un pasaje citado más arriba, que decía: “(s Buena cabeza y pelele; buena cabeza mecánica y genio.) Genio es la originalidad (g característica ejemplar) del talento.”28 Esa diferencia de sentido a partir de los movimientos peculiares del “genio” y del “talento” es tributaria de la condición de cada cual: mientras que el “talento” va en busca de su propio desarrollo, al “genio” le basta cuanto extrae de sí mismo. Cuando Kant afirma, en el texto que acaba de citarse, que “[…] en el talento hay dos partes, a saber. 1. el natural o la capacidad y la facultad del hombre para aprender; una cierta recepción, receptividad, 2. [el] espíritu o la facultad, lo que pura y simplemente no puede ser aprendido, lo que indica el modo en que podemos 26 Id., MS, AA 06: 477. 27 Id., Vorlesungen über Anthropologie [Dohna], p. 160. 28 Cf., aquí, n. 18.