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Rivista semestrale online / Biannual online journal http://www.parolerubate.unipr.it Fascicolo n. 19 / Issue no. 19 Giugno 2019 / June 2019
Direttore / Editor Rinaldo Rinaldi (Università di Parma) Comitato scientifico / Research Committee Mariolina Bongiovanni Bertini (Università di Parma) Dominique Budor (Université de la Sorbonne Nouvelle – Paris III) Roberto Greci (Università di Parma) Heinz Hofmann (Universität Tübingen) Bert W. Meijer (Nederlands Kunsthistorisch Instituut Firenze / Rijksuniversiteit Utrecht) María de las Nieves Muñiz Muñiz (Universitat de Barcelona) Diego Saglia (Università di Parma) Francesco Spera (Università Statale di Milano) Segreteria di redazione / Editorial Staff Maria Elena Capitani (Università di Parma) Nicola Catelli (Università di Parma) Arianna Giardini (Università Statale di Milano) Chiara Rolli (Università di Parma) Esperti esterni (fascicolo n. 19) / External referees (issue no. 19) Armando Antonelli (Università di Ferrara) Daniele Artoni (Università di Verona) Alvaro Barbieri (Università di Padova) Sonia Maura Barillari (Università di Genova) Anna Bognolo (Università di Verona) Mauro Bonazzi (Università Statale di Milano) Manuel Boschiero (Università di Verona) Sergio Bozzola (Università di Padova) Alberto Camerotto (Venezia Ca’ Foscari) Clizia Carminati (Università di Bergamo) Fabio Danelon (Università di Verona) Stefano Genetti (Università di Verona) Rosanna Gorris Camos (Università di Verona) Chiara Melloni (Università di Verona) Antonio Musarra (Harvard Center for Renaissance Studies I Tatti) Stefano Neri (Università di Verona) Nicola Pace (Università Statale di Milano) Paolo Rinoldi (Università di Parma) Arnaldo Soldani (Università di Verona) Franco Tomasi (Università di Padova) Martina Tosello (Ferrara) Carlo Varotti (Università di Parma) Luciano Zampese (Université de Génève) Emanuele Zinato (Università di Padova) Progetto grafico / Graphic design Jelena Radojev (Università di Parma) † Direttore responsabile: Rinaldo Rinaldi Autorizzazione Tribunale di Parma n. 14 del 27 maggio 2010 © Copyright 2019 – ISSN: 2039-0114
INDEX / CONTENTS Speciale TRACCE, MEMORIE E SINTOMI. LA CITAZIONE TRA FILOLOGIA, LETTERATURA E LINGUISTICA a cura di Marco Duranti, Jacopo Galavotti, Marco Magnani, Marco Robecchi Presentazione 3-9 Forme e tipologie dell’autocitazione negli scritti di Epicuro VINCENZO DAMIANI (Universität Würzburg) 11-31 La voce di Omero. Tecniche della citazione nei dialoghi filosofici di Luciano MICHELE SOLITARIO (Eberhard Karls Universität Tübingen) 33-54 La citazione in cancelleria. Il comune di Roma nel Medioevo DARIO INTERNULLO (Università di Roma Tre) 55-79 I “Vers de la Mort” di Hélinant de Froidmont: citazione e diffusione di una forma metrica MICHELA MARGANI (Università di Macerata) 81-101 Dal latino al volgare. Echi catulliani nei “Rerum Vulgarium Fragmenta” DONATELLA NISI (Università del Salento) 103-115 “Mutatio caparum”. Las citas de origen latino en el “Quijote” de Cervantes BEATRIZ DE LA FUENTE MARINA (Universidad de Salamanca) 117-145 Storia dell’endecasillabo infame. “Sudate, o fochi, a preparar metalli” FRANCESCO SAMARINI (Indiana University – Bloomington) 147-165 Ammirazione o rivalità? Silvio Pellico nei “Mémoires d’outre-tombe” MARGUERITE BORDRY (Sorbonne Université – Paris) 167-178 Curzio Malaparte e i Russi. Citazioni e allusioni nel “Ballo al Kremlino” CARLA MARIA GIACOBBE (Università Statale di Milano) 179-191 Poesia nella prosa. Citazioni esplicite e implicite in Luigi Meneghello ANNA GALLIA (Università di Pavia) 193-202 La citazione meccanica. Una rassegna sul fenomeno dell’ecolalia GRETA MAZZAGGIO (Università di Trento) 203-212
MATERIALI / MATERIALS “Droit au gué de l’Espine vait”. Testi e parole in prestito nel “Lai de l’Espine” MARGHERITA LECCO (Università di Genova) 215-229 Micòl e Felicita. Guido Gozzano nel “Giardino dei Finzi-Contini” VALTER BOGGIONE (Università di Torino) 231-258 Il Raskol’nikov afghano di Atiq Rahimi. Una riscrittura dostoevskiana GIULIA BASELICA (Università di Torino) 259-269
Parole Rubate / Purloined Letters http://www.parolerubate.unipr.it Fascicolo n. 19 / Issue no. 19 – Giugno 2019 / June 2019 BEATRIZ DE LA FUENTE MARINA “MUTATIO CAPARUM”. LAS CITAS DE ORIGEN LATINO EN EL “QUIJOTE” DE CERVANTES “Don Quijote sabía que con las mismas palabras solemos decir cosas opuestas, y con opuestas palabras la misma cosa.” Miguel de Unamuno, Vida de Don Quijote y Sancho El título latino de esta contribución puede dar idea de la perspectiva que preside nuestro acercamiento. Mutatio caparum, literalmente ‘el cambio de las capas’, alude al cambio de indumentaria que hacían los cardenales durante la Pascua, cuando trocaban las capas rojas por las moradas, más ligeras para el verano. El narrador utiliza esta expresión para referirse burlescamente al momento en que Sancho cambia los aparejos de su rucio por los del asno del barbero que sale huyendo en la aventura del yelmo de Mambrino.1 Esta actitud lúdica del narrador, que por cierto deja 1 Cf. M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, edición, introducción y notas de M. de Riquer, Barcelona, RBA, 1994, p. 276 (I, 21). Cervantes “era aficionado a secularizar las expresiones religiosas” (cf. A. Rosenblat, La lengua del “Quijote”, Madrid, Gredos, 1978, p. 74). En otras ocasiones, el narrador aplica estas expresiones irónicamente a alguno de los personajes, como cuando don Quijote cree
Parole Rubate / Purloined Letters 118 entrever a veces los pensamientos y sentimientos de los héroes (como aquí sucede con el regocijo de Sancho, que “puso su jumento a las mil lindezas, dejándole mejorado en tercio y quinto”),2 permea igualmente el uso que hace Cervantes de las citas grecolatinas. Si las alusiones, símiles, inspiraciones y parodias de la cultura grecolatina son abundantísimos (en nuestra relectura hemos contado más de ciento veinte pasajes en los que hay referencia directa a dicha esfera cultural),3 particular atención merecen las casi cincuenta citas explícitas de origen latino que hemos detectado en el Quijote, incluyendo en ellas tanto las obras de la Antigüedad Clásica (y el legado de proverbios y máximas comúnmente atribuido a esa época) como las citas procedentes de la Biblia y la liturgia. Sin afán de ser exhaustivos, las analizaremos en tres grupos: 1) las citas latinas sin traducción; 2) las citas que se ofrecen en latín junto a una traducción o glosa; 3) y aquellas que solo se citan en español, sin referencia a la lengua de origen. Mientras que la lengua griega original está completamente ausente del Quijote4 (se alude a ella como una escritura indescifrable),5 el latín haber sido “llamado y escogido” para su gran aventura: cf. M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 554 (I, 46) y véase Mateo, 20, 16. 2 Cf. M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 276 (I, 21). Véase E. C. Riley, Introducción al “Quijote”, trad. esp. de E. Torner Montoya, Barcelona, Crítica, 2004, p. 192. 3 Célebres son, por ejemplo, el episodio en que don Quijote arremete contra los odres de vino, modulado sobre Apuleyo; el desfile de los ejércitos en la aventura de los carneros, parodia de la épica homérica; o la novela intercalada de El curioso impertinente, que sigue de cerca la historia de Candaules y Giges de Heródoto. Véanse M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., pp. 457 y ss. (I, 36), pp. 240 y ss. (I, 18), pp. 411 y ss. (I, 33-35) y A. Barnés, Traducción y tradición clásica en el “Quijote”, en “Estudios Clásicos”, 138, 2010, p. 52. 4 El desconocimiento de la lengua griega entre los intelectuales de la época fue en aumento, y es probable que muchos de ellos, incluyendo posteriormente Cervantes, accedieran a los textos griegos a través de instancias intermedias en latín. Véase I. Lerner, Lecturas de Cervantes, Málaga, Universidad de Málaga, 2005, p. 72. 5 Véase M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 223 (I, 16), p. 389 (I, 30).
Beatriz de la Fuente Marina, Las citas de origen latino en el “Quijote” 119 aparece con cierta frecuencia (no demasiada si consideramos la extensión de la obra) y con relativa naturalidad.6 En la mayoría de los casos, Cervantes se aleja del halo de prestigio de esta “reina de las lenguas”7 para deleitarnos con su desplazamiento a contextos marcadamente paródicos y con traducciones mocosuena que hacen las delicias de personajes intradiegéticos y de nosotros los lectores. Es en este aspecto, y no tanto en el de las fuentes y correspondencias,8 en el que deseamos centrar nuestra atención. 1. El prólogo: la antipoética de la cita latina Todos recordamos el prólogo a la primera parte del Quijote, publicada en 1605, por la gracia con que Cervantes rebate de antemano las posibles acusaciones de “falta de erudición y doctrina” que podrían recaer sobre su “ingenioso hidalgo”. Se inventa la figura de un amigo, taimado y resolutivo, que le ayuda a superar las prevenciones que el escritor tiene contra su propio “estéril y mal cultivado ingenio”.9 Por lo que respecta a las citas de otros autores, le induce a optar por la vía más sencilla, la de recurrir a la propia memoria o bien a los libros que tuviera a mano (incluyendo – podemos deducir – las misceláneas, polianteas o crestomatías que circulaban en la época): 6 Véase A. Rosenblat, La lengua del “Quijote”, cit. p. 19. 7 Cf. M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 1093 (II, 62). 8 Véanse A. Marasso, Cervantes, Buenos Aires, Academia Argentina de las Letras, 1947; S. Muñoz Iglesias, Los latines de “El Quijote”, en Id., Lo religioso en “El Quijote”, Toledo, Estudio teológico de San Ildefonso, 1989; A. Barnés Vázquez, Yo he leído en Virgilio: la tradición clásica en el Quijote, Vigo, Academia del hispanismo, 2009; F. Arias de la Canal, Las fuentes literarias de Cervantes, México, Frente de Afirmación Hispanista, 20123. 9 Cf. M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 79 y p. 77 (Prólogo).
Parole Rubate / Purloined Letters 120 “En lo de citar en las márgenes los libros y autores de donde sacáredes las sentencias y dichos que pusiéredes en vuestra historia, no hay más sino hacer, de manera que venga a pelo, algunas sentencias o latines que vos sepáis de memoria, o, a lo menos, que os cuesten poco trabajo el buscalle [...] .”10 Quizás no se haya ponderado suficientemente el hecho de que este prólogo constituye, no solo una poética cervantina de la cita, sino, ante todo, una poética (o incluso antipoética) de la cita latina. Acabamos de ver que el amigo dice “sentencias o latines”,11 equiparando ambos términos por medio de una disyuntiva. E inmediatamente después acumula nada menos que cinco citas en latín, mezclando el fondo pagano y cristiano: “ [...] como será poner, tratando de libertad y cautiverio: Non bene pro toto libertas venditur auro. Y luego, en el margen, citar a Horacio, o a quien lo dijo. Si tratáredes del poder de la muerte, acudir luego con: Pallida mors aequo pulsat pede pauperum tabernas, regumque turres.12 Si de la amistad y amor que Dios manda que se tenga al enemigo, entraros luego al punto por la Escritura Divina, que lo podéis hacer con tantico de curiosidad, y decir las palabras, por lo menos, del mismo Dios: Ego autem dico vobis: diligite inimicos vestros. Si tratáredes de malos pensamientos, acudid con el Evangelio: De corde exeunt cogitationes malae.13 Si de la instabilidad de los amigos, ahí está Catón, que os dará su dístico: Donec eris felix, multos numerabis amicos, tempora si fuerint nubila, solus eris. Y con estos latinicos y otros tales os tendrán siquiera por gramático; que el serlo no es de poca honra y provecho el día de hoy.”14 El amigo está seguro de que “no habrá quien se ponga a averiguar”,15 siendo esta una clara invitación al filólogo para que haga lo contrario. En efecto, los comentaristas ya se han encargado de señalar que dos de las 10 Ibidem, p. 81 (Prólogo). 11 Cf. ibidem. 12 Cf. Horacio, Odae, I, 4, 13-14. 13 Cf. Mateo, 5, 44 y 15, 19. 14 M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., pp. 81-82 (Prólogo). 15 Cf. ibidem, p. 84 (Prólogo).
Beatriz de la Fuente Marina, Las citas de origen latino en el “Quijote” 121 atribuciones son erróneas. La primera sobre el valor de la libertad no es de Horacio, sino que se trata de un dístico que cierra la fábula esópica De cane et lupo del poeta Walter Anglicus.16 Del mismo modo, tampoco el último dístico corresponde a Catón, sino a las Tristia que Ovidio redactó en su destierro. Cervantes atacaría de paso la facilidad con que se atribuían al Censor este tipo de máximas.17 Ahora bien, lo que más nos interesa resaltar es que estas cinco citas latinas, aun con sus errores (intencionados) de fuentes, son prácticamente las únicas que Cervantes reproduce enteras, sin cortes, alteraciones de vocablos o fallos en los casos, como sí presentarán algunas de las que veremos más adelante en el cuerpo de la novela. ¿No quiere dejar claro el autor que él también es capaz de hacerlo bien – de ‘copiar’ bien –, cuando quiere?18 Pero su voluntad es muy otra. A él le interesan los contrastes de estilo, los juegos de voces, el error que mueve a risa y, por qué no decirlo, también la denuncia de la falsa erudición. Él, que se deja calificar como “ingenio lego” en el Viaje del Parnaso en un claro locus humilitatis,19 defenderá a lo largo del Quijote la autonomía de la erudición: de las casi cincuenta citas latinas que hemos identificado, solo siete mencionan al 16 Cf. L’“Esopus” attribuito a Gualtiero Anglico, a cura di P. Busdraghi, Genova, Università di Genova, 2005, p. 166 (54, 25). 17 Cf. Ovidio, Tristia, I, 9, 5-6. En los estudios cervantinos hubo toda una corriente justificadora de las supuestas ‘incorrecciones’ del escritor, que, si en verdad se corrigieran, darían al traste con buena parte de la comicidad de la obra. Sin embargo, en este caso concreto Arturo Marasso cree que pudo tratarse de un error “del tipógrafo o del que le dictaba; dijo, por Nasón, Catón” (cf. A. Marasso, Cervantes, cit., pp. 154155). 18 El irónico ataque iría dirigido principalmente contra la Arcadia de Lope de Vega. No obstante, otros escritores como Mateo Alemán también hicieron uso de esta erudición de segunda mano: por tanto, el objetivo de Cervantes en el prólogo sería apartarse del esnobismo de la época. Véase E. C. Riley, Introducción al “Quijote”, cit., p. 45 ss. 19 Cf. M. de Cervantes Saavedra, Poesías completas, I Viaje del Parnaso y Adjunta al Parnaso, edición, introducción y notas de V. Gaos, Madrid, Castalia, 1973, p. 142 (VI, 174).
Parole Rubate / Purloined Letters 128 Terminamos el apartado de citas latinas sin traducción con las intervenciones de dos mujeres. Una de ellas es la condesa Trifaldi (en realidad el travestito mayordomo de los duques, tan socarrón como Sansón Carrasco), que corta un verso de la Eneida para encajarlo, en un paréntesis muy oportunamente abierto, en un largo párrafo donde se cuenta qué ocurrió tras el entierro de la reina Maguncia: “ [...] y apenas la cubrimos con la tierra y apenas le dimos el último vale, cuando, quis talia fando temperet a lacrimis?, puesto sobre un caballo de madera pareció encima de la sepultura de la reina el gigante Malambruno [...] .”43 La duquesa verdadera, artífice primera de los engaños, ya había respondido unos capítulos antes a las “sentencias catonianas” de Sancho cortando los versos de un epitafio dedicado al poeta Michele Verino (14691487), que falleció muy joven: “Todo cuanto aquí ha dicho el buen Sancho – dijo la duquesa – son sentencias catonianas, o, por lo menos, sacadas de las mismas entrañas del mismo Micael Verino, ‘florentibus occidit annis’.”44 Quizás sea uno de los comentarios más cultos del Quijote puestos en boca de una mujer: relaciona los famosos dísticos de Catón con el Disticorum liber de Verino. La comicidad está en que, como casi siempre, es un alarde de erudición totalmente gratuito. 43 M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 913 (II, 39). Cf. Virgilio, Aeneis, II, 6-8: “quis talia fando / Myrmidonum Dolopumve aut duri miles Ulixi / temperet a lacrimis?” 44 M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 880 (II, 33). Cf. A. Poliziano, In Michaelem Verinum, en Id., Epigrammata latina, en Poeti latini del Quattrocento, a cura di F. Arnaldi – L. Gualdo Rosa – L. Monti Sabia, Milano – Napoli, Ricciardi, 1964, p. 1016 (LXXXII, 1-2): “Verinus Michael florentibus occidit annis / moribus ambiguum maior an ingenio”.
Beatriz de la Fuente Marina, Las citas de origen latino en el “Quijote” 129 3. Citas latinas con traducción o glosa En el Quijote, ya desde su concepción, se atribuye a la traducción un papel muy importante. No olvidemos que, dentro de la ficción, gran parte del original estaba escrito en árabe y se requirió la intermediación de un traductor para poder acceder a las aventuras del hidalgo y su escudero. Era esta una parodia más de los romances caballerescos, que utilizaban frecuentemente este recurso literario. 45 Y no son pocas las opiniones que se vierten a lo largo de la novela acerca de la traducción. Durante el escrutinio de la librería de don Quijote, el cura rechaza las traducciones del poeta Ludovico Ariosto, autor del Orlando furioso, porque pierde “mucho de su natural valor”46 al pasarlo al castellano. Y continúa el cura con una reflexión general sobre la dificultad de mantener las bondades del original – particularmente si se trata de poesía – en las versiones que se hacen en otras lenguas: “ [...] y lo mesmo harán todos aquellos que los libros de verso quisieren volver en otra lengua: que, por mucho cuidado que pongan y habilidad que muestren, jamás llegarán al punto que ellos tienen en su primer nacimiento.”47 Hermoso símil es la comparación de las traducciones con los tapices flamencos vistos del revés, “que aunque se veen las figuras, son llenas de hilos que las escurecen y no se veen con la lisura y tez de la haz”, para concluir que “el traducir de lenguas fáciles, ni arguye ingenio ni elocución, como no le arguye el que traslada ni el que copia un papel de otro papel”. Loables son, sin embargo, las traducciones que hacen dudar cuál es verdaderamente el original (como las de Cristóbal de Figueroa y Juan de 45 Véase E. C. Riley, Introducción al “Quijote”, cit., p. 53. 46 Cf. M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 141 (I, 6). 47 Ibidem.
Parole Rubate / Purloined Letters 130 Jáurigui), así como las que se emprenden partiendo de las “reinas de las lenguas, griega y latina”.48 En el Quijote encontramos una serie de citas latinas a las que se yuxtapone una traducción y/o una perífrasis explicativa, casi siempre como recurso cómico, pues se juega con la dificultad de comprensión de la lengua madre por parte de algunos de los personajes, a la par que se censura irónicamente el vicio recurrente de mezclar el latín con el castellano.49 Ya hemos apuntado que Sancho se queja repetidamente de no entender latín. Así don Quijote se siente obligado a traducirle la cita latina que había dejado inacabada “quando caput dolet…, etcétera”, ofreciéndole además la segunda parte y respetando la estructura original del aforismo latino (quando caput dolet, caetera membra dolent). A ello añade una bella reformulación en la que explica por qué ha recurrido a dicho adagio: “– Quiero decir – dijo don Quijote – que cuando la cabeza duele, todos los miembros duelen; y así, siendo yo tu amo y señor, soy tu cabeza, y tú mi parte, pues eres mi criado; y por esta razón el mal que a mí me toca, o tocare, a ti te ha de doler, y a mí el tuyo.”50 Obsérvese que Sancho capta a la perfección adónde quiere llegar su amo (la unión indisoluble entre ellos dos), para reprocharle, con una magnífica contra-argumentación, su indiferencia cuando a él lo manteaban: “– Así había de ser – dijo Sancho –, pero cuando a mí me manteaban como a miembro, se estaba mi cabeza detrás de las bardas, mirándome volar por los aires, sin sentir dolor alguno; y pues los miembros están obligados a dolerse del mal de la cabeza, había de estar obligada ella a dolerse dellos.”51 48 Cf. ibidem, p. 1093 (II, 62). 49 Véase A. Rosenblat, La lengua del “Quijote”, cit., p. 18. 50 M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 642 (II, 2). 51 Ibidem.
Beatriz de la Fuente Marina, Las citas de origen latino en el “Quijote” 131 La traducción ha surtido su efecto y a Sancho no se le borrará de la memoria, pues en el capítulo siguiente la reformula incluso en términos elevados y con indicación de la fuente: “– Pues si es que se anda a decir verdades ese señor moro – dijo Sancho –, a buen seguro que entre los palos de mi señor se hallen los míos; porque nunca a su merced le tomaron la medida de las espaldas que no me la tomasen a mí de todo el cuerpo; pero no hay de qué maravillarme, pues, como dice el mismo señor mío, del dolor de la cabeza han de participar los miembros”.52 ¿No es cierto que las enseñanzas de don Quijote caen muchas veces en terreno fértil? ¿No vemos aquí a Sancho convertido en un hábil citador, reproduciendo el espíritu de la cita que ha oído, aun sin recordar la literalidad de la expresión, y haciendo justicia a sus particulares fuentes: aquí su señor, en otras ocasiones el cura de su lugar o simplemente la “pública voz y fama”?53 Uno de los pasajes más hilarantes de todo el Quijote es aquel donde se describe el “castigo mitológico” de Sancho durante su gobierno de la ínsula Barataria, el cual, debido a las excesivas atenciones del doctor Pedro Recio de Agüero (“de Mal Agüero” para el escudero, como él mismo apostilla)54 se ve convertido en un nuevo Tántalo, incapaz de probar bocado pese a tener delante los más suculentos manjares. Uno de estos platos son unas perdices asadas, bien sazonadas, que el señor gobernador no probará mientras el doctor tenga vida: 52 Ibidem, pp. 648-649 (II, 3). Cervantes había ofrecido en la primera parte, en boca de Lotario, una formulación másconcreta de la sentencia (“la cabeza siente el daño del tobillo”), que – de acuerdo con la temática de El curioso impertinente –, se aplicaba allí a la unión entre esposo y esposa, en consonancia con Ad Corinthios, I, 12, 20-26. Cf. M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 422 (I, 33). 53 Cf. ibidem, p. 811 (II, 25). 54 Cf. ibidem, p. 966 (II, 47).
Parole Rubate / Purloined Letters 132 “– Porque nuestro maestro Hipócrates, norte y luz de la medicina, en un aforismo suyo dice: Omnis saturario mala, perdices autem pessima. Quiere decir: ‘Toda hartazga es mala; pero la de las perdices, malísima’.”55 El médico quiere estar seguro de que Sancho capte el mensaje, y por eso traduce al pie de la letra. Aquí, más allá de la comicidad de la situación y la pedantería de hablar en latín a alguien que apenas saber firmar “con letras como de marca de fardo”,56 se multiplican los motivos de risa para el lector avisado. El aforismo latino original decía panis, no perdices: además de la sustitución léxica, se introduce un error de caso, que de hecho algunos editores corrigen (cambiando el nominativo plural perdices por el genitivo singular perdicis). Si se conserva el erróneo nominativo, tendríamos una burla de las prevaricaciones latinas de ciertas personas formadas, como este “doctor por la universidad de Osuna”.57 Es más, los libros de caballerías estaban plagados de errores, por lo que Cervantes podría estar simultáneamente parodiando esa deficiente redacción.58 A ello se suma la ligereza con que se atribuye el aforismo a Hipócrates, al igual que – ya lo hemos visto – se hacía con los dísticos de Catón. En resumen, una condensada exaltación del espíritu burlesco que preside la novela. Otros modismos clásicos de menor extensión vienen glosados sin aludir a su traducción literal, sino con una clara explicación en castellano. Es el caso del adagio amicus usque ad aras, atribuido a Pericles por Plutarco (no se trataría de un poeta, como afirma Lotario en la novela de El curioso impertinente): 55 Ibidem, p. 965 (II, 47). 56 Cf. ibidem, p. 939 (II, 43). 57 Cf. ibidem, p. 966 (II, 43). 58 Véase F. Rico, Quijotes del siglo XX: El repudio de la crítica textual, en “Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America”, 25, 2, 2005, pp. 83-94.
Beatriz de la Fuente Marina, Las citas de origen latino en el “Quijote” 133 “ [...] porque las cosas que me has dicho, ni son de aquel Anselmo mi amigo, ni las que me pides se han de pedir a aquel Lotario que tú conoces; porque los buenos amigos han de probar a sus amigos y valerse dellos, como dijo un poeta, usque ad aras, que quiso decir que no se habían de valer de su amistad en cosas que fuesen contra Dios.”59 Cervantes reproducirá casi una autocitación de este pasaje en su entremés El viejo celoso, donde Cañizares sí traduce literalmente el adagio acompañándolo de una explicación similar, pero con otra vuelta de tuerca cómica: “CAÑIZARES: Habéis de saber, compadre, que los antiguos latinos usaban de un refrán, que decía: Amicus usque ad aras, que quiere decir: ‘El amigo, hasta el altar’; infiriendo que el amigo ha de hacer por su amigo todo aquello que no fuere contra Dios; y yo digo que mi amigo, usque ad portam, hasta la puerta; que ninguno ha de pasar mis quicios; y adiós, señor compadre, y perdóneme.”60 Y, volviendo al Quijote, en la respuesta que el caballero ofrece al del Verde Gabán defendiendo las inclinaciones poéticas del hijo de este, no solo no se traduce el latín pane lucrando,61 sino que el escritor retoma con el pronombre anafórico “lo” el ablativo latino pane, a decir verdad suficientemente transparente: “ [...] y en lo de forzarles que estudien esta o aquella ciencia no lo tengo por acertado, aunque el persuadirles no será dañoso; y cuando no se ha de estudiar para pane lucrando, siendo tan venturoso el estudiante, que le dio el cielo padres que se lo dejen, sería yo de parecer que le dejen seguir aquella ciencia a que más le vieren inclinado [...] .”62 59 M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 416 (I, 33). 60 Id., El viejo celoso, en Id., Ocho comedias y ocho entremeses, edición de F. Sevilla Arroyo y A. Rey Hazas, Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos, 1995, p. 1009. 61 El giro jurídico original sería de pane quaerendo. 62 Id., Don Quijote de la Mancha, cit., p. 739 (II, 16).
Parole Rubate / Purloined Letters 134 Obsérvese de paso la incongruencia de poner un ablativo latino tras la preposición castellana “para” (Cervantes la habría cambiado sin modificar el caso). No en vano, diría Alonso Fernández de Avellaneda en su versión apócrifa que don Quijote hablaba un latín “macarrónico y lleno de solocismos (sic)”.63 Pero los solecismos que provocan más perplejidad, y no solo en el lector, son los de Sancho. Don Quijote, que a menudo se topa con la incomprensión de Sancho, a su vez encuentra difícil en algunas ocasiones descifrar los mensajes de su escudero, más aún cuando osa hablar latín, pese a confesar reiteradamente a lo largo del relato que no sabe “la primera letra del abecé”64 y que tiene “más de mostrenco que de agudo”.65 Al igual que otros personajes, Sancho se ve obligado a reformular su peculiar sentencia latina, aunque don Quijote le ha preguntado por una sola palabra: “– Quien ha infierno – respondió Sancho – nula es retencio, según he oído decir. – No entiendo qué quiere decir retencio – dijo don Quijote. – Retencio es – respondió Sancho – que quien está en el infierno nunca sale dél, ni puede.”66 La frase del oficio de difuntos rezaba Quia in inferno nulla est redemptio. Sancho, que presume de cristiano viejo, la habría oído múltiples veces y sabía perfectamente qué quería decir, como demuestra su paráfrasis. Al intentar formularla en latín, lo que hace es asimilar los significantes latinos a aquellos que conoce de su propia lengua. Así, la conjunción causal quia se convierte en el relativo “quien” seguido del verbo “ha”; inferno naturalmente en “infierno”; el indefinido nulla se 63 Cf. A. Fernández de Avellaneda, Segundo tomo del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, edición, estudio y notas de L. Gómez Canseco, Madrid, Real Academia Española, 2014, p. 269 (XXV). 64 Cf. M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 341 (I, 26). 65 Cf. ibidem, p. 1003 (II, 51). 66 Ibidem, p. 326 (I, 25).
Beatriz de la Fuente Marina, Las citas de origen latino en el “Quijote” 135 asimila al adjetivo “nula”; y – el golpe de humor –, redemptio se convierte en “retencio”, sustantivo que también existe en latín, incluso con esa grafía en la época (retencio = retentio), en castellano “retención”. Sancho sabe perfectamente que del infierno no se sale, que uno queda “retenido” en él. No es la única vez que Sancho comete semejantes aberraciones lingüísticas. En la segunda parte, vuelve a demostrar su dominio de las ceremonias litúrgicas. Convierte el abrenuntio del bautismo, por metátesis, en “abernuncio”,67 y lo hace dos veces, para dejar claro que renuncia a azotarse para desencantar a Dulcinea, por él mismo encantada. Es un pasaje análogo al de su señor don Quijote cuando pronuncia aquel “Fugite, partes adversae!” en una atinada transcontextualización. Sancho no es ni mucho menos el único que arroja traducciones mocosuena. Don Quijote parangona al mal escritor de sus hazañas con un tal poeta Mauleón, mitad realidad, mitad ficción: “Desta manera me parece a mí, Sancho, que debe de ser el pintor o escritor, que todo es uno, que sacó a la luz la historia deste nuevo don Quijote que ha salido: que pintó o escribió lo que saliere; o habrá sido como un poeta que andaba los años pasados en la corte, llamado Mauleón, el cual respondía de repente a cuanto le preguntaban; y preguntándole uno que qué quería decir Deum de Deo, respondió: ‘De dónde diere’.”68 La diferencia entre Sancho y Mauleón estriba en que el primero es un labrador, el segundo, un poeta áulico: de nuevo la crítica social de la que antes hablábamos. El contacto de Sancho con el latín no va más allá de las misas que escucharía en su pueblo y de los “latinicos” que va soltando don Quijote durante el trayecto, pero es lo suficientemente discreto como para adivinar, aun sin saber latín, las cosas por su contexto. Así lo demuestran 67 Cf. ibidem, p. 892 y p. 894 (II, 35). Véase J. A. Frago, “Don Quijote”: lengua y sociedad, cit., p. 108. 68 M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 1147 (II, 71).
Parole Rubate / Purloined Letters 136 algunos otros pasajes, como aquel en que Sancho traduce espontáneamente el malum signum de don Quijote por “mala señal”: “– Malum signum! Malum signum! Liebre huye, galgos la siguen: ¡Dulcinea no parece! – Extraño es vuesa merced – dijo Sancho –; presupongamos que esta liebre es Dulcinea del Toboso y estos galgos que la persiguen son los malandrines encantadores que la transformaron en labradora; ella huye, yo la cojo y la pongo en poder de vuesa merced, que la tiene en sus brazos y la regala: ¿qué mala señal es ésta, ni qué mal agüero se puede tomar de aquí?”69 Cervantes no fue el inventor de todos los recursos cómicos mencionados.70 Varios pasajes de autores prelopistas, como Torres Naharro y Francisco de Avendaño, pudieron servirle de inspiración, particularmente por lo que respecta a los divertidos rezos rústicos: “patre nostro, solibranos a malo”, se oía en la Comedia Florisea (1551) de Avendaño.71 El mismo Plauto, que sin duda Cervantes conocería de primera o segunda mano gracias a las traducciones que comenzaban a circular, nos presenta en su Poenulus a un personaje, Milfión, que interpreta el cartaginés sin conocer la lengua y basándose meramente en la fonética y los significantes parecidos que encuentra en latín (por ejemplo, Mehar bocca lo convierte en miseram buccam).72 El Príncipe de los Ingenios demuestra repetidamente no ser tan lego como él mismo decía ser y algunos estudiosos han tomado al pie de la letra. Su verdadera maestría reside en la prodigiosa habilidad para transformar 69 Ibidem, pp. 1153-1154 (II, 73). En este pasaje hay una nueva transcontextualización de una expresión: malum signum, procedente del lenguaje médico, se aplica a una situación campestre. 70 Véase F. Márquez Villanueva, Fuentes literarias cervantinas, Madrid, Gredos, 1973, pp. 80 y ss. 71 Véase F. de Avendaño, Comedia Florisea, edición de A. Bonilla y San Martín, Cinco obras dramáticas anteriores a Lope de Vega, en “Revue Hispanique”, XXVII, 1912, p. 399 (I, 82). 72 Cf. Plauto, Poenulus, V, ii, 42.
Beatriz de la Fuente Marina, Las citas de origen latino en el “Quijote” 137 cada nota puntual en un rasgo de una caracterización viva, lo bastante ambigua y entreverada como para ser tenida por real. 4. Citas de origen latino en español El tercer grupo lo forman aquellas citas de origen latino que solo aparecen en español. En la mayoría de los casos, Cervantes toma los lugares más conocidos de la Antigüedad Clásica, de manera que, aun acomodándolos a sus necesidades, resultan reconocibles para el lector.73 Llama particularmente la atención que son pocos los autores latinos que se citan explícitamente (Horacio, Plinio, Julio César y, sobre todo, Virgilio) y que se repiten constantemente los mismos pasajes, pero siempre con una ligera variatio formal y contextual. A diferencia de lo que ocurría con las citas en latín sin traducción, ahora los portavoces son múltiples, y esa polifonía redundará una vez más en la comicidad de la obra. Durante la aventura de los disciplinantes, Sancho cree que su amo ha muerto y, arrojándose sobre su cuerpo, pronuncia “el más doloroso y risueño llanto del mundo”;74 doloroso porque es muy sentido, y risueño porque el pobre escudero, que quiere imitar los elevados tonos retóricos del planto, invierte los términos de la conocida cita virgiliana75 (“pacique imponere morem, / parcere subiectis et debellare superbos”): “¡Oh humilde con los soberbios y arrogante con los humildes, acometedor de peligros, sufridor de afrentas, enamorado sin causa, imitador de los buenos, azote de los 73 Véase G. Reyes, Polifonía textual. La citación en el relato literario, Madrid, Gredos, 1984, p. 59. 74 Cf. M. de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, cit., p. 603 (I, 52). 75 Cf. Virgilio, Aeneis, VI, 852-853.
Parole Rubate / Purloined Letters 144 ofrece acerca de su señor, donde – como había hecho también con la cita de Virgilio – intercambia los términos de las obras de misericordia: “De parte del famoso caballero don Quijote de la Mancha, que desface los tuertos y da de comer al que ha sed y de beber al que ha hambre”.97 5. Conclusiones A pesar de no haber agotado el caudal de citas de origen latino, creemos habernos demorado lo suficiente en la admiración del fluir cervantino para constatar que el autor no apila las palabras ‘robadas’ con la finalidad de construir un monolito de homenaje al mundo clásico, sino que les concede una ulterior vida como palabras ‘rodadas’: al igual que los cantos de los ríos, se van deformando y remodelando con el paso del tiempo, de manera similar a lo que sucede con el resto de elementos del lenguaje y de la tradición. Él las toma de aquí y de allá para crear un efecto cosmatesco, donde la belleza panorámica deriva de la variedad de formas y del contraste cromático entre cada una de las piezas. Nos consta que los traductores literarios actuales, cuando encuentran citas dentro de una novela o un relato, recurren a las traducciones disponibles de las obras mencionadas – en caso de que haya varias, quizás a la más prestigiosa o que consideren de mayor calidad –, esperando poder conservar el efecto de la citación, que resulta vano sin el reconocimiento por parte del lector. Cervantes también contó con las primeras traducciones renacentistas; en el mejor de los casos, pudo cotejarlas incluso con el original latino. Y de sus lecturas, y sobre todo de su memoria, espigó lo que le venía bien para caracterizar a sus personajes, que integran las citas 97 Ibidem, p. 692 (II, 10).
Beatriz de la Fuente Marina, Las citas de origen latino en el “Quijote” 145 latinas en sus discursos según el decorum, las más de las veces, quebrantándolo otras para producir extrañeza, admiración y, cómo no, risa. Sancho y don Quijote no hablan igual y, sin embargo, son capaces de entenderse y de influirse mutuamente, y esas huellas las encontramos también en el universo citado. Cervantes triunfó por su sensibilidad para dejar hablar al otro sin adulterar su voz, respetando la forma lingüística para no alterar el fondo, la esencia. Por eso rechazó la cita concebida únicamente ad pedem litterae. Y es que, como sabía perfectamente el idealista don Quijote, “con las mismas palabras solemos decir cosas opuestas, y con opuestas palabras la misma cosa. Gracias a lo cual podemos conversar y entendernos”.98 98 Cf. M. de Unamuno, Vida de don Quijote y Sancho, Madrid, Cátedra, 1988, p. 284.
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