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Abstract

La propuesta que quiero abordar hace referencia a la búsqueda de una relación directa entre la práctica deportiva y el desarrollo cognitivo en los escolares. <br />El sedentarismo está, por desgracia, cada vez más implantado entre los jóvenes de nuestra sociedad y es por ello que , como muestra, llevaré a cabo este trabajo, para intentar concienciarlos de que la práctica deportiva tiene como consecuencia, entre otras, la mejora del desarrollo cognitivo en ellos y así, dadas las condiciones adecuadas, un óptimo rendimiento académico.<br />Para ello haremos referencia a las antiguas civilizaciones donde se verá la implantación y evolución del deporte pasando de ser algo recreativo a un estilo de vida, veremos como funciona y mejora los sistemas biológicos del sujeto así como su sistema nervioso y psíquico concluyendo que dicha práctica deportiva mejora el rendimiento académico de los escolares.<br /><br /> Pina Utrilla, Marcos; Chivite Izco, Miguel

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Universidad de Zaragoza Grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte Práctica deportiva: Influencia en el desarrollo cognitivo de los escolares Sport Performance: Influence on the cognitive development in the school children Tutor(es) Autor del Trabajo Mikel Chivite Izco Marcos Pina Utrilla Fecha de presentación 26 de Enero de 2021 2 Índice Introducción .................................................................................................................... 3 Capítulo I ......................................................................................................................... 6 El deporte: contexto histórico y socio-cultural ............................................................. 6 Capítulo II ..................................................................................................................... 10 La base biológica, cuerpo y deporte ........................................................................... 10 Capítulo III .................................................................................................................... 17 La práctica deportiva, cerebro y aparato psíquico ...................................................... 17 Capítulo IV .................................................................................................................... 27 Influecnia deportiva en el rendimiento académico en el marco mundial ................... 27 Capítulo V ..................................................................................................................... 34 Práctica deportiva y desarrollo cognitivo: algunas aportaciones en el marco nacional español ........................................................................................................................ 34 Conclusiones .................................................................................................................. 49 Referencias bibliográficas ............................................................................................ 56 3 Introducción El propósito fundamental del presente TFG es realizar un abordaje interpretativo del deporte y su impacto en el rendimiento escolar. Ya desde la antigüedad la práctica deportiva viene estudiándose como una actividad humana que influye en diversos ámbitos de la vida particularmente en la salud, la educación y la cultura. Por ello, conviene partir del momento histórico-cultural donde el deporte se incubó alcanzando un alto grado de desarrollo: la Grecia clásica, y en concreto las ciudades-estados de Esparta y Atenas. Así, el primer capítulo está orientado a remarcar la importancia de las prácticas deportivas para la salud del cuerpo, la preparación para la guerra y la formación del ciudadano incluyendo la dimensión ética que era tan apreciada por los griegos. Se destaca cómo el hombre de la antigua Grecia consideraba el deporte como algo esencial, como parte indispensable para conquistar el equilibrio entre cuerpo y mente, como método para disciplinar al ciudadano, como contribuyente a la ley universal del cosmos y lograr acceder a esa combinación de vida sana, belleza y ética. Se muestra que para ellos el deporte no era algo meramente recreativo, sino que formaba parte esencial de sus vidas con la misma importancia que las relaciones sociales, el trabajo y la familia. El deporte era vital para formar guerreros eficaces en la defensa del Estado, pero también para formar ciudadanos para la política, capaces de hacerse cargo de los asuntos de la polis. El segundo capítulo, entra en el estudio de la relación entre ejercicio físico y su base biológica. interpretando la importancia del ejercicio físico y la motivación corporal para la felicidad y la salud. Al amparo de algunos estudios que muestran cómo el ejercicio físico contribuye a fortalecer el cuerpo y su función orgánica se evidencia el vínculo entre actividad física y salud. 4 La relación entre deporte y salud era esencial, quedando constancia de que ayuda a alcanzar esa sensación de bienestar; en este estado el sujeto encuentra la clave para insertarse en el mundo con gran capacidad adaptativa, generar respuestas ante el entorno, fortalecer la red cognitiva preexistente e incluso desarrollar otras; en definitiva, el individuo logra dotarse del equipamiento necesario para obtener un rendimiento favorable en el proceso educativo. El tercer capítulo habla de la práctica deportiva y sus múltiples beneficios en diversas funciones cerebrales, su contribución a la claridad mental, la toma de decisiones, en la creación de un ambiente positivo y en estimular el emprendimiento e iniciativa hacia las actividades intelectuales, culturales y educativas. Un buen desarrollo cognitivo facilita la atención, la concentración, el pensamiento veloz y agudo, la perspicacia del sujeto, sobre todo porque opera como plataforma para tejer una malla cognitiva, competencias lingüísticas y crear una “caja de herramientas” que le permiten un desempeño óptimo en los asuntos culturales y del conocimiento complejo. Las cuestiones del entramado psíquico ocupan un lugar principal, entre otras cosas, porque la educación mantiene una demanda fuerte sobre este componente pues es allí donde nacen las respuestas y las herramientas cognitivas para hacer frente a las exigencias de un programa secuencial, metódico y organizado. Se habla de la relación cuerpo, mente y actividad educativa, admitiendo la reversión de ésta última sobre el cuerpo y la mente en términos de retroacción y de retroalimentación y reivindicando, por tanto, la importancia de su puesta en acción. 5 En resumen, un estudio de la relación entre lo psíquico y la educación es la antesala para abordar el capítulo siguiente que tematiza el asunto del desempeño de los estudiantes en sus cursos o programas escolares. En el cuarto capítulo se aborda la mejora en el rendimiento escolar como consecuencia de la práctica deportiva. el núcleo fundacional expresado en la influencia o impacto del deporte en el rendimiento académico, presentando algunos estudios teóricos e investigaciones que analizan, con sentido crítico, esa relación. En sintonía con lo expuesto, se puede adelantar que la argumentación sostenida sobre la base orgánica y psíquica en un estado de bienestar y salud constituye la premisa fundamental para esperar resultados satisfactorios de los estudiantes en el desempeño de sus cursos escolares, naturalmente en condiciones normales de interés, dedicación, esfuerzo puesto en sus actividades y un clima propicio para el estudio y la realización de tareas vinculadas al mundo del conocimiento. De esta manera, toma forma definitiva una realidad que ya había sido captada por los antiguos con mucha claridad, a saber; que el deporte es una actividad humana fundamental en la formación del hombre, tanto para el vigor físico, como para la agudeza intelectual y el espíritu o actitud ética. 6 Capítulo I El deporte: contexto histórico y sociocultural Desde los tiempos de la antigüedad clásica se encuentra una relación entre la práctica deportiva y la educación “mente sana in corpore sano”, concepto fundamental para los griegos. Consideraban que el ejercicio físico, aparte de dotar al cuerpo con destrezas singulares e imprimirle vigor, contribuía a la salud de la mente y, por tanto, fortalecía el intelecto para una mejor toma de decisiones para su día a día. De allí que, en la antigua Grecia, aparezca un vínculo entre actividad atlética y educación; en el caso de Esparta, eran educados para la guerra, se trataba de formar un guerrero eficaz en la defensa del Estado y para ello se focalizaban en el fortalecimiento del cuerpo dotándolo con las destrezas necesarias para el combate. El programa en cuestión era suficiente para endurecer al más esmirriado: al rayar el alba, los muchachos se sumergían en las heladas aguas del lago o del mar más cercano; a continuación, y de regreso al campamento, tomaban su primea comida consistente en alimentos naturales: frutas y cereales. Luego cada uno esgrimía su jabalina o su lanza y marchaba con su unidad al terreno de prácticas, donde tenía lugar la instrucción de lanzamiento. La seguían largas carreras de maratón, encuentros, combates y luchas…Esta clase de adiestramiento produjo legiones de hombres en perfectas condiciones corporales, capaces de tomar parte en las mejores competiciones atléticas que el mundo haya presenciado jamás. Aquellos mismos hombres eran los que figuraban en las filas de los ejércitos que tan temible hicieron a Grecia (Marciano y Goldman, 1960, p. 16). Haciendo referencia a Atenas, la conexión prevalece más aún si cabe. En estos casos se buscaba algo más allá que no solo la mejora del físico, sino también del alma. El ideal griego en versión de Atenas era la areté, conocido generalmente como virtud, pero que es más nutrida y profunda porque envuelve la cualidad suprema del hombre como aprecia Kahler (1973) cuando sostiene que el término se fue transformando hasta indicar: La excelencia de carácter moral, mental y físico, una excelencia que puede adquirirse por esfuerzo individual. Se humanizó a todos los 7 dioses, la vida humana aspiraba a una armonía de todas las fuerzas y cualidades; el ideal era una combinación… de divinidad y belleza, era lo bueno-bello, y también llevaba implícito el significado de sabiduría…para los griegos Kosmos significaba simultáneamente universo, orden, armonía, embellecimiento y adorno (p. 90). En consecuencia, el pensamiento y la cultura de la Grecia clásica habían logrado un grado tal de elaboración teórica y racional que permitió ver la conexión entre práctica deportiva y desempeño en las actividades guerreras, pero también la importancia del deporte en la formación del ciudadano para desenvolverse en la polis, el deporte como parte sustancial del “cuidado de sí mismo”. Este “cuidado de sí mismo” forma parte de lo que Foucault caracterizaba como teoría del yo, definiéndolo como “efectuar por cuenta propia con la ayuda de otros un conjunto de operaciones sobre su cuerpo y su alma…obteniendo así una transformación de sí mismos con el fin de alcanzar cierto estado de felicidad” (Foucault, 2008, p. 48). La práctica deportiva, que hasta entonces había sido de carácter privado y subjetivo, pasa a la esfera de lo social y de mejora de las relaciones personales, convirtiéndose así en una regla fundamental en la convivencia entre ciudadanos. (p. 50). Por ello, no resulta extraño que el deporte en el mundo antiguo estuviera ligado a grandes representantes del pensamiento, tal como lo demuestran los casos de Platón y Pitágoras convirtiéndose ambos en campeones de diferentes modalidades de lucha. Como consecuencia de esta vertiente, el ejercicio pasa a formar parte de un contexto más amplio, naciendo así la cultura física como soporte de la cultura intelectual, lo que proporcionaba un balance óptimo al sujeto para un mejor desarrollo de las acciones cotidianas en su vida. 8 Esto nos plantea si la práctica deportiva es efectiva para la mejora del sujeto a todos los niveles y en especial en su desarrollo cognitivo para una mejor toma de decisiones y rendimiento escolar. El mundo actual ha visto cómo el deporte ha colonizado todos los espacios sociales, económicos y culturales. Si hablamos de la salud, existe una variedad de cuidados médicos donde se cruzan recomendaciones farmacológicas con el cuidado del cuerpo a través del deporte. Las escuelas y universidades compiten no sólo en los rankings académicos sino en las competencias de las diferentes prácticas deportivas. Asimismo, el mundo del espectáculo, el entretenimiento y el marketing apela a la figura de deportistas reconocidos para sus campañas en televisión, en las revistas e internet. Además, al hablar de deporte, mencionamos uno de los sectores económicos más fuertes del mundo moderno, un sector importantísimo de la economía mundial, creador de empleos de los más diversos, donde empresas, equipos, marcas e incluso atletas se encuentran tasados en sumas que eran impensables hace años. El deporte ya no puede verse como una simple actividad recreativa debido a la interrelación que presentan los diferentes sistemas que lo integran, no solo el meramente deportivo, sino también la salud, el marketing y los negocios entre otros, convirtiéndolo así en lo que conocemos como deporte en la actualidad. Atendiendo a este conjunto de ideas y haciendo hincapié a la mejora del rendimiento escolar, cobra mayor relevancia asumir las implicaciones del deporte (fuente de salud, fortalecimiento de la mente, espíritu positivo, habilidad para trabajar en grupo, elevación de la autoestima…) como conjunto de condiciones en el sujeto que contribuyen a mejorar su desempeño a nivel académico. 9 En sintonía con lo anterior, está claro que la práctica deportiva es un componente importante para fortalecer la base orgánica del ser humano; el funcionamiento biológico y corporal es potenciado y, por ello mismo, ayuda a una mejora de la salud. Con estos pilares no cabe duda de su papel estimulador en la educación, en la capacidad para absorber información y conocimientos, fortalecer la caja de herramientas teóricas y prácticas, ampliar la red lingüística, iluminar la mente para la toma de decisiones y, en definitiva, ejercer una influencia decisiva para ejecutar las tareas relacionadas al mundo del saber con una alta importancia de eficacia y eficiencia. 16 las vías de entrada y salida del cuerpo y la porción respiratoria es donde ocurre el intercambio real de gases. La función primaria del sistema respiratorio es proporcionarle un método de intercambio de gases entre el aire que te rodea y tu cuerpo. Esencialmente esto significa que introduce oxígeno en nuestro cuerpo para producir energía y elimina el dióxido de carbono de nuestra sangre (Canales Sandra, 2017, Deporte y Salud). El respirar es un acto de nuestra vida cotidiana, si bien es cierto que lo hacemos sin pensar y obviamente es necesario para vivir, necesitamos de ese intercambio de oxígeno para tener una salud óptima y un cierto bienestar, una mejora en nuestra capacidad pulmonar y un menor estrés muscular. Por todas estas razones hay que fomentar la práctica deportiva, convirtiéndola en una rutina en la que el cuerpo se encuentre en una actividad tonificadora, saludable y con resultados incluso estéticos. El cuerpo es el material que contiene el alma, lugar donde se encuentra y desarrollamos nuestro sistema cognitivo, ejecutor de trabajo y fuente del placer. Por ello y haciendo referencia al pensamiento griego, debemos cuidar el cuerpo, convirtiéndolo en algo cultural, porque si cumplimos con esa premisa estaremos dando un paso significativo hacia una “mejor estancia en el mundo”. 17 Capítulo III La práctica deportiva, cerebro y aparato psíquico En este capítulo se hará referencia a las relaciones entre la práctica deportiva y la activación de las funciones del cerebro, así como el desarrollo cognitivo en los procesos de aprendizaje. Observaremos cómo influye la práctica deportiva en la mejora del desarrollo de la memoria, manejo de información, inteligencia y aprendizaje estudiando y explicando la anatomía y fisiología del cuerpo como preámbulo de dicho resultado. Empezamos haciendo referencia al sistema nervioso, el cual, a su vez, está formado por dos subsistemas; el primero, el sistema nervioso central que corresponde al encéfalo y la médula espinal. Este conjunto es propiamente el centro de todo el sistema; el segundo, el sistema nervioso periférico, dentro del cual se encuentran todos los tejidos nerviosos situados fuera del sistema central encargados de la transmisión y recepción de información. Así: El sistema nervioso central es la fuente de nuestros pensamientos, emociones y recuerdos. Tras integrar la información a través de funciones motoras que viajan por los nervios, el sistema nervioso central ejecuta una respuesta adecuada. […] Las neuronas son las células responsables de las funciones atribuidas al sistema nervioso: pensar, razonar, control de la actividad muscular, sentir etc. Son células excitables que conducen los impulsos que hacen posible todas las funciones del sistema nervioso. […] El cerebro es la cuna de la inteligencia, que permite a los seres humanos leer, escribir, hablar, realizar cálculos, componer música, recordar el pasado, planear el futuro e imaginar lo que no ha existido (Tortosa, s.f). Todas estas funciones como leer, escribir, hablar etc.… desempeñan un papel muy importante en los procesos de aprendizaje y desarrollo cognitivo. Por ejemplo, en la formación de redes cognitivas, entendiendo como redes cognitivas a aquellas que 18 permiten la adquisición y operación de nuevos conocimientos para afianzarlos en el sistema. En este aspecto juegan un papel central las células del sistema nervioso, las neuronas, que tienen una estructura diseñada para establecer conexiones orientadas a la comunicación de una forma rápida y precisa con otras células de su tipo. Las funciones básicas de las neuronas son: recibir señales o información, interpretar las señales recibidas para determinar si la información debe o no ser transmitida y comunicar señales a células, músculos, glándulas u otras neuronas. Es en la neurona donde se encuentra “el proceso de sinapsis, que consiste en la unión de los botones terminales de la neurona emisora y la dendrita de la célula receptora que posibilita la trasmisión de información” (García, 2019). Viendo las diferentes acciones que llevan a cabo, es obvio pensar que existen diferentes tipos de neuronas como sensoriales, motoras etc., y otras que se encargan de operaciones más complejas, como los procesos de conocimiento. “Toda actividad neuro cerebral comporta […] la constitución de las uniones sinápticas y, en el hombre, en el sueño y la imaginación, sin la cual no hay invención teórica, y, por tanto, conocimiento científico” (Morín, 1984, p. 129). El aprendizaje como factor de conocimiento crea por medio de la búsqueda y organización de datos y acontecimientos del entorno, redes semióticas, lenguajes, paradigmas y mapas para comprender el mundo, ergo, una organización mental. El eminente pensador francés Edgar Morín (1984) sostiene que: El aprendizaje es la adquisición de información que el sistema saca del ecosistema. Esta adquisición se efectúa a través de un dispositivo innato (estrategia y organización cognitiva) y a partir de una búsqueda errante […] del sistema en el ecosistema. El aprendizaje consiste, en cierto sentido, en hacer que los eventos signifiquen, en transformar el eventoruido en evento-señal, incluso en evento-signo. El ruido es transformado en señal por el aprendizaje. Esta transformación consiste en efectuar asociaciones entre eventos. De este modo el aprendizaje 19 conduce a una “visión del mundo” que nos rodea. […]El aprendizaje es sin duda eso, la integración interior del mundo exterior (pp. 178-179). El aprendizaje es donde reside la conciencia, el pensamiento y la voluntad. Por tanto, es un pilar fundamental en el proceso de interpretación dialéctica entre el sujeto y el entorno, así como el sujeto y la cultura. Desde esta perspectiva, podemos comprender el aprendizaje como la apropiación que hace el hombre de los datos del entorno para convertirlos en sistemas de señales, códigos y signos estableciendo a partir de allí modelos y paradigmas. Esta correlación es lo que denomina Morín (2000), el bucle cerebro-mente-cultura que lo explica en la forma siguiente: El hombre solo se completa como ser plenamente humano por y en la cultura. No hay cultura sin cerebro humano (aparato biológico dotado de habilidades para actuar, percibir, saber, aprender), y no hay mente, es decir capacidad de conciencia y pensamiento, sin cultura. La mente humana es un surgimiento que nace y se afirma en la relación cerebro/cultura. Una vez que la mente ha surgido, ella interviene en el funcionamiento cerebral con efecto retroactivo. Hay entonces una triada en bucle entre cerebro/mente/cultura donde cada uno de los términos necesita a los otros. La mente es un surgimiento del cerebro que suscita la cultura, la cual no existiría sin el cerebro (pp. 56-57). Es en la mente donde habitan las ideas, las creencias, las visiones del mundo los conceptos, las categorías, los signos, los modelos. En ésta, al ser tan compleja, pueden coexistir elementos racionales e irracionales, de modo que el hombre puede ser racional y delirante al mismo tiempo; puede ser trabajador y lúdico; empírico e imaginativo e incluso prosaico y poético. Todas esas creencias, vivencias, conceptos, signos y demás información disponible formaran parte de nuestro aprendizaje que, con una buena organización y un buen procesamiento creado con nuestra caja de herramientas llegara a convertirse en una buena organización mental. 20 Este proceso de aprendizaje se va fortaleciendo conforme más actúa y, como consecuencia de ello, es el propio cuerpo el cual va tejiendo nuevas redes semióticas y cognitivas hasta el punto de aumentar su nivel de complejidad cultural. Aquí es cuando el individuo va integrando destrezas, técnicas, códigos, signos y conocimientos. Todas estas piezas ligadas a la actividad física dan el resultado de cómo la mente se hace cargo de gestionar la salud. Esta será mejor conforme todas las capacidades que la integran estén más y mejor desarrolladas, haciendo así que nuestra salud sea óptima. Tal como decía Oliver Wendell Holmes “La mente se estira por una nueva idea o sensación, y nunca se contrae de nuevo a sus antiguas dimensiones”. En la mente habitan dos dimensiones, la consciente y racional y la denominada subconsciente. Eso explica que a veces el sujeto quiere estar bien, pero su deseo no se corresponde con su “estado interior”. Y eso ocurre porque mientras la dimensión analítica racional quiere bienestar, a veces en el inconsciente se activan todos los sistemas de alerta, miedo y reacciones que nos dan sensaciones de inseguridad en el propósito inicial que se aspiraba a cometer. Es en la parte subconsciente donde se guardan las experiencias emocionales fuertes, y estas activan recuerdos y emociones, de “experiencias previas” de carácter traumático vividas, aunque no seamos conscientes de ello. Por ello es necesario cuidar y estimular la mente de cara a la salud, para que genere actitudes, pensamientos y sensaciones de bienestar, lo cual puede hacerse partiendo del mismo sujeto, donde la comunicación con “el sí mismo” esté basada en mensajes positivos al modo de “yo puedo hacerlo, voy a sanar, mi cuerpo puede establecer el equilibrio”. Vuelve a aparecer la relación entre mente y cuerpo, mente sana en cuerpo sano, pero también un cuerpo sano es el transporte para una mente sana, y de igual importancia 21 son los ejercicios para la mente en cuanto a mensajes positivos, lecturas, actividad intelectual, relajación, estética, arte y música, como también los ejercicios para el cuerpo debido a la práctica deportiva. Se piensa que todo lo mencionado con anterioridad es el pilar fundamental para una mejora del aprendizaje, pero también hay que hacer referencia a aquellas actividades relacionadas como el juego y dinámicas de grupo o lecturas entre otros. Mas allá de ello queda constancia que las actividades que precisan despliegue físico y deuda de oxígeno no quedan exentas al funcionamiento cerebral, sino que lo estimulan y lo alimentan. Las neuronas, como principal componente motor en el desarrollo cognitivo y la formación de redes cognitivas abren paso a la necesidad de explorar si en su relación con el medio ambiente el individuo puede activar el sistema nervioso, el cerebro y sus neuronas con ciertas actividades de componente físico o deportivo y contabilizar la calidad de ese impacto e influencia. En esta dirección, vale la pena consultar la opinión experta de investigadores que se han empeñado en relacionar la neurociencia con el campo del deporte, de donde ha emergido todo un horizonte de reflexión teórica que arroja resultados sorprendentes. Ya en el capítulo anterior se había dejado constancia sobre la incidencia de la práctica deportiva en la neurogénesis con una contribución significativa en el aumento de las neuronas por su conexión con el aprendizaje. En atención a estas consideraciones Barrios y López (2011) sostienen que: Recientemente se ha planteado que aunque la sabiduría popular reflejada en el viejo aforismo romano “Men sana in corpore sano” reconocía ya la evidente conexión entre salud física y mental, sólo recientemente la comunidad científica ha prestado atención a la relación entre ejercicio físico y función cerebral.[…] el ejercicio produce una gran variedad de efectos sobre el cerebro, que sólo ahora se están empezando a conocer, y que no se pueden explicar exclusivamente por un aporte mayor de nutrientes. Por ejemplo, no sólo la actividad intelectual es importante para mantener la capacidad intelectual a 22 medida que se envejece; el ejercicio físico también lo es, y aún no entendemos bien cómo. El ejercicio ha demostrado ser un método excelente de protección frente a enfermedades neurodegenerativas, e incluso puede ayudar a disminuir el impacto de estas enfermedades (p. 3). De manera que la antigua explicación que asociaba los efectos del ejercicio físico por aumento del flujo sanguíneo al cerebro, oxigenando y alimentando mejor las células cerebrales ha sido ampliada y complementada con la visión del deporte como antídoto eficaz contra enfermedades neurodegenerativas. Por otra parte, el científico Arthur Kramer, director del Instituto Beckman en la Universidad de Illinois, EE. UU. y autor principal del estudio con pruebas de imagen cerebrales para constatar que el deporte aumenta el volumen de las zonas cerebrales relacionadas con esta función cognitiva, junto a sus colaboradores, resumen el estudio alegando que “el hipocampo sigue siendo plástico a finales de la edad adulta y que el ejercicio moderado es suficiente para mejorar su volumen. Lo que se traduce en una mejora de la función de memoria. Estos resultados indican claramente que el ejercicio aeróbico es neuro protector y que iniciarlo en la edad adulta es útil para mejorar o aumentar la cognición o el volumen cerebral” (Barrios y López, 2011, p. 6). Es a raíz de este estudio por la que se pretende dejar constancia en el presente trabajo, ya que se hace referencia a la expansión de la función cognitiva. La fase adulta ( 40-60 años) todavía es considerada de importancia por lo que la práctica de ejercicio hace que mejore el volumen con efecto en la memoria. Por otra parte, los hábitos de vida saludables, así como la práctica de ejercicio desempeñan un papel decisivo en la neurogénesis. En este sentido, los autores (Barrios y López) señalan que el cerebro agradece el cuidado del cuerpo, recomendando al individuo jornadas de sueño reparador y si la persona no es realmente un atleta, realizar ejercicio moderado. Finalmente, éstos se decantan por la realización de ejercicios cerebrales como herramientas de estimulación cognitiva, al tiempo que argumenta que expertos en psicología y neurociencia han desarrollado ejercicios clínicos bajo el formato de juegos 23 sencillos (que se pueden conseguir en internet) para entrenar de modo “profesional” las principales funciones cerebrales. Como conclusión podemos afirmar que cuerpo y mente son uno, como dice Morín (1984) – un bucle de acciones y retroacciones, se comunican y retroalimentan, de modo que lo que beneficia a uno se aporta al otro y al conjunto unitario en su unidad compleja. Hay varias investigaciones que estudian la relación cuerpo-mente como resultado de una práctica deportiva previa, así: Estudios han comprobado que los adultos pueden mejorar su memoria gracias al factor neurotrófico (liberación de la proteína BDNF) derivado del cerebro, cuya principal consecuencia es hacer las neuronas más sanas y favoreciendo los procesos cognitivos. Estudiantes que ejercitan antes de clases resultan ser los más eficientes, así como trabajadores cuya actividad física es regular son 15% más productivos. La información anterior forma parte de un infográfico para concientizar a la población estadounidense, y mundial, acerca de lo provechoso que puede ser llevar una vida saludable física, mental y emocionalmente (ecoosfera.com, 2015). La práctica deportiva conlleva una serie de mejoras en el sujeto tales como una sensación de bienestar general, una reducción de los niveles de estrés, un aumento de la confianza en sí mismo y una mejor oxigenación e interacción con el ambiente, constituyendo un excelente antídoto para combatir la depresión. Las funciones cognitivas mejoran, así como la memoria y concentración convirtiendo en optima la función mental. La actividad física, además, hace que los pensamientos negativos desaparezcan o aparezcan en mucha menor medida. Por eso hoy en día y desde hace unos años se recomienda el deporte como medida para un estilo de vida saludable. A ello se agrega que los psicólogos que atienden pacientes con estados depresivos señalan que, aunque en esos casos es difícil motivar, una vez que se arranca, el deporte puede marcar una gran diferencia. 24 El ejercicio regular puede aumentar la confianza y mejorar la autoestima. No parece haber dudas de que, a medida que el individuo se familiariza con el ejercicio físico y se apropia de él convirtiéndolo en hábito, toma conciencia de cómo aumentan sus destrezas, fuerzas, energía y resistencia, creando así una autoestima más fuerte por lo que se verá una notable mejoría. Ese estado de bienestar que quiere alcanzar el sujeto está ligado con la felicidad por lo que es posible entonces construir un conjunto de pautas sencillas que contribuyan a lograrlo. Una vida plena pasa por tener un cuerpo bien equilibrado que complemente las condiciones de fuerza, resistencia y flexibilidad con una mente activa, clara y presta a tomar decisiones con agudeza operando en un marco de estabilidad emocional. Si se mantiene este balance entre cuerpo y mente en un estado óptimo, estamos ante una mejora de nuestra calidad de vida. Con relación a este equilibrio y plasmándolo en nuestros hábitos de vida, podemos decir que, la carrera, como ejemplo entre muchos otros de actividad física, es un potente factor para activar las funciones cognitivas, la memoria y las conexiones neuronales. En el mismo rango se encuentra la nutrición. Una buena alimentación, una dieta equilibrada y una buena suplementación (complementos energéticos, vitamínicos, proteicos, etc.…) influye de manera significativa en esta mejora. En ese orden se observa también que beber con moderación, no es un asunto que se pueda pasar por alto, pues, estudios en Italia han revelado que, si bien beber en exceso es nocivo, en cambio, personas que beben con moderación tienen un estímulo de capacidad cerebral por encima de personas abstemias. 25 En consecuencia, va quedando sedimentada una premisa básica, a saber; que una saludable unidad mente/cuerpo es el principal soporte para alcanzar la felicidad; si alguno de ellos no funciona o se encuentra en un bajo estado, si no se mantiene la estabilidad y el equilibrio, se puede rebasar un umbral de “no retorno” donde la felicidad no es posible. Desde esta perspectiva, los objetivos a plantear deben basarse y ser realistas en términos de asegurar que los sistemas políticos y su implicación con la educación y la cultura puedan dar cobertura a la necesidad de informar a los ciudadanos sobre este tema que preocupa a nivel salud. De esta manera queda patente que cada día hay más investigaciones al respecto en la que se vehicula la relación entre la actividad física y la salud mental. A este respecto Sáez (2015) señala: Lo importante […] se suma cada vez más investigaciones que demuestran que practicar deporte de forma regular tiene un papel clave en la salud mental y también en la recuperación, cuando se produce un problema. “La actividad física es beneficiosa para la salud en general y nuestros resultados sugieren que se podría usar para incrementar la eficacia en tratamientos con pacientes adultos como estrategia para aumentar la neuro plasticidad y aprovechar esa ventana para recuperar una lesión o incluso prevenir el envejecimiento patológico del cerebro” (lavanguardia.com). La práctica del deporte como factor para la salud también puede tener un carácter preventivo frente a serias adicciones como la droga, y al propio tiempo, es una excelente estrategia de integración social para la juventud y para la prevención de enfermedades. Así lo ha destacado un importante documento de las Naciones Unidas (2003) titulado “Deporte para el Desarrollo y la Paz”, en el que enfatiza que el deporte es un formidable método para curar muchas de las enfermedades no trasmisibles del mundo. Asimismo, en su declaración agrega que las pruebas muestran que participar regularmente en programas de actividades físicas proporciona a todas las personas beneficios físicos, sociales y mentales. 32 anterioridad este trabajo así como en artículos y revistas de todo el mundo, nos hace plantearnos porque no se añaden más horas al currículo escolar. “En definitiva, el efecto positivo de ejercitarse invade las esferas del desarrollo a nivel físico, psicológico, social, emocional, afectivo y cognitivo. La idea es empezar cuanto antes porque hacerlo no solo favorece el desarrollo del niño, sino que ayuda a una adultez con menos riesgos de obesidad y sus enfermedades asociadas. Es en la infancia el momento el momento ideal para la prevención, educación y concienciación; es cuando mejor se puede inculcar el hábito en el niño”. Además, la transversalidad de la asignatura ayuda. Con ella se pueden trabajar de forma global contenidos de otras materias. Vamos a la cola de Europa en horas dedicadas a la asignatura de Educación Física, especialmente en educación secundaria, muy por debajo de la recomendación mínima de tres clases semanales. Ya en 2013, el estudio europeo Eurydice advertía que, en ESO, la asignatura supone solo el 3% o 4% del horario curricular, comparado con el 14% de Francia, y cerca del 20% de Finlandia. En efecto, el estudio Eurydice corrobora que casi el 80% de los niños sólo se ejercita en su centro educativo y esta carencia se extiende a todas las etapas formativas, como los centros de Educación Infantil, que sólo ofrecen una hora semanal de psicomotricidad En España, la LOMCE traslada a cada comunidad autónoma la competencia de decidir la cantidad de horas dedicada a la asignatura, por lo que en general, en educación primaria, la mayoría de los colegios ha optado por dos o tres horas. Siguen sin ser las recomendadas, pero en su defensa, hay que señalar que en estas edades, el recreo es activo y existen otros momentos de la jornada en los que se promueven actividades que incorporan juegos, saltos, bailes, etc. 33 Sin embargo, todo acaba al llegar al instituto: en ESO se imparten dos horas lectivas a la semana y una en 1º de Bachillerato. En 2º, ni eso, porque es optativa. Todo esto a una edad tan determinante en la que mayores y mejores efectos podrían tener los beneficios del ejercicio. Moverse entre clases debería ser una obligación al igual que incorporar más horas de Educación Física tendría que ser una medida prioritaria para mejorar estos datos. Si realmente queremos sacar el mayor rendimiento a nuestros alumnos, tiene que existir un compromiso total desde gobiernos y entidades hasta profesores y padres para llegar a ese objetivo del mayor crecimiento del niño en todos sus niveles, y en este caso en concreto, de rendimiento académico como consecuencia de la práctica deportiva. 34 Capítulo V Práctica deportiva y desarrollo cognitivo: algunas aportaciones en el marco nacional español Antes de comenzar con estudios y artículos del panorama nacional cabe destacar como pequeña introducción que , desde hace bastante tiempo se presumía que la actividad física podría tener relación con una mejoría de los procesos cognitivos que tienen su origen en el cerebro, pero gracias a una serie de estudios desarrollados por la Universidad de Illinois, en los Estados Unidos, esta suposición terminó siendo una comprobación empírica que arrojó como resultado que, efectivamente, a mayor actividad aeróbica, menor degeneración neuronal. Así mismo, ciertos estudios realizados en personas mayores también habían demostrado que algunos procesos y habilidades cognitivas cerebrales eran mejores en aquellas personas que practicaban actividad física que en aquellas otras que no lo hacían. Pero los beneficios cognitivos no se limitan solamente a los datos hallados en las investigaciones realizadas con personas de edad avanzada. Existe evidencia de que los procesos cognitivos en niños que practican una actividad física de manera sistemática son mejores que los procesos de niños que son sedentarios como veremos más adelante. Por esto y, para empezar, parece claro que los primeros trabajos a revisar estén orientados al impacto del deporte en la educación y desarrollo cognitivo. Una investigación de Conde y Tercedor (2014) de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Granada se ocupa de una revisión de los estudios científicos realizados en los últimos años evaluando la relación existente entre actividades físicas y rendimiento cognitivo entre adolescentes y universitarios. Los artículos fueron incluidos en el estudio según los siguientes criterios: ser publicaciones realizadas entre enero del 35 2000 y julio de 2014, en una población entre 11 y 22 años de adolescentes y universitarios; además debían ser artículos originales, tales como estudios experimentales u observacionales. De un total de 176 artículos tomados para la revisión fueron seleccionados 28 para incluirlos en el estudio. En un primer grupo que mide el rendimiento académico con (GPA) grade point average, puntuaciones medias obtenidas durante el curso académico, se encuentran 13 trabajos, de los cuales 11 de ellos establecieron una asociación positiva entre actividad física y rendimiento académico. Resumiendo, un estudio en España de intervención durante 16 semanas, con 67 sujetos de 13 años. Este ensayo controlado mostró que los sujetos de los grupos de intervención mejoraron su rendimiento académico, no existiendo diferencias significativas en función de la intensidad de las sesiones de educación física. En este sentido, los autores discuten el corolario de su propia agenda investigativa: La amplia mayoría de los artículos incluidos en esta revisión muestran una relación positiva entre actividad física, condición física, educación física y rendimiento académico o cognitivo en jóvenes. Concretamente, y analizando el rendimiento académico, los estudios analizados coinciden con los resultados obtenidos en otras revisiones, respecto al hecho de que la actividad física, la educación y la condición físicas están estrechamente relacionadas con esta variable. […] Respecto al rendimiento cognitivo […] todos los autores están de acuerdo en que existe una relación positiva entre ambas (p. 15). En esta dirección se encuentran otros estudios como el llevado a cabo de Capdevila, Bellmunt y Domingo (2015) relacionando el estilo de vida con el desarrollo cognitivo entre deportistas y no deportistas. En este caso se focaliza en la ocupación del tiempo libre entre deportistas y no deportistas (jóvenes en ambos casos). La muestra estuvo formada por 313 sujetos adolescentes de ESO, 181 hombres y 132 mujeres, de 12 centros de Castellón de la Plana; 124 eran deportistas y 189 nodeportistas. 36 Las variables estudiadas eran en este caso hábitos de estudio, sueño, ocio, deporte y rendimiento académico y se concluyeron los siguientes resultados: Los hábitos de estudio se relacionan de forma positiva con el rendimiento académico; Asimismo, no se ha encontrado relación entre rendimiento académico y sueño, lo cual contradice algunas investigaciones que han señalado la importancia del tiempo dedicado a dormir como factor importante del éxito académico. Otro resultado significativo es que sueño y el (EFE) “estado físico del escolar”, se relacionan en forma positiva dado que mientras más duerme el sujeto mejor es su percepción de su estado físico. En la relación entre rendimiento académico y ocio, se encontró una relación negativa, mientras más tiempo de ocio es más pobre el rendimiento académico. En lo que respecta al segundo gran objetivo de este trabajo con base en las variables analizadas, que intenta buscar diferencias entre deportistas y no-deportistas, los resultados son contundentes en el sentido de que los sujetos deportistas presentaron mejor rendimiento académico que los no dedicados al deporte. Esto, según los autores, contradice investigaciones que han establecido una asociación negativa como la de Coleman realizada en 1985. Los deportistas tienen también mejores puntuaciones en hábitos de estudio, así como en las escalas PL, AC, LU y TR, que significan en ese mismo orden: planificación, actitud general hacia el estudio, lugar de estudio y trabajo. Con estos resultados se deja evidencia de que los sujetos deportistas no sólo tienen mejores hábitos de estudio, sino que planifican mejor el tiempo para el estudio y presentan mejor rendimiento académico (2015, redaly.org). 37 En la discusión final donde los autores hacen un balance de los resultados, valoran tanto la motivación como la actitud y los hábitos de los deportistas con miras al objetivo de sus estudios, así, sostienen que: Con estos resultados se demuestra que los sujetos deportistas no sólo tienen mejores hábitos de estudio, sino que planifican mejor el tiempo para el estudio. El sujeto deportista sabe organizar mejor su tiempo, por lo tanto, puede tener mejores hábitos de estudio, aun disponiendo de menor tiempo para ello. En este caso prima la calidad frente a la cantidad. […] Además de esto los sujetos deportistas también tienen una actitud más positiva y se sienten más motivados frente al estudio, puesto que puntúan más alto en actitud, lo que facilita que esta labor se lleve a cabo con menor esfuerzo. Este resultado está en consonancia que afirman que el deportista de competición se caracteriza por presentar valores más elevados de felicidad, tolerancia al estrés, autopercepción, concentración, sociabilidad, extraversión, entre otras (p. 31). Se encuentra registrado además otro trabajo (en línea) de la misma autora Capdevila (s.f), pero en este caso se trata de una Tesis Doctoral presentada en la facultad de Ciencias Humanas de la Universidad JAUME I de Castellón que habla sobre rendimiento académico de adolescentes de segundo ciclo de ESO: Diferencias entre deportistas y no deportistas. Allí hay una exploración más profunda porque incluye variables que relacionan el estudiante con el entorno familiar. Variables personales como rendimiento académico, curso o edad; variables contextuales como titularidad del centro, nivel socioeconómico y cultural; variables de hábito, sueño, ocio, hábitos de estudio y, finalmente, variables deportivas y rendimiento académico. Los resultados fueron los siguientes: en la variable género se concluyó que los hombres tienen una media de rendimiento académico de 5.71 y las mujeres de 6.24. La tendencia es que las mujeres tienen un mejor rendimiento académico que los hombres. Los hombre deportistas tienen una media de rendimiento académico de 5.98 y las mujeres de 6.66. La tendencia indica que las mujeres deportistas tienen mejor rendimiento académico que los hombres deportistas. Se compararon los hombres no deportistas y las 38 mujeres no deportistas y se logró establecer que las mujeres no deportistas tienen mejor rendimiento académico que los hombres no deportistas. Entre las variables contextuales se exploró el rendimiento por centro de estudio, y el resultado expuesto fue que los sujetos que estudian en centros privados observaron un mejor rendimiento que aquellos que estudian en centros públicos. Asimismo, se mostró que los sujetos deportistas que estudian en centros públicos tienen una media de rendimiento académico de 6.06, en tanto los sujetos deportistas que estudian en centros privados registraron una media de 6.85, lo cual muestra que la tendencia diferenciadora es que los sujetos deportistas vinculados a centros privados obtienen un mejor desempeño académico. Es también notoria la diferencia de rendimiento académico por nivel socioeconómico, ya que los sujetos que tienen un nivel socioeconómico medioalto tienen un rendimiento académico con media de 6.27, mientras los sujetos de nivel alto registraron el promedio más bajo 5.13. Por otra parte, se estudió la relación entre rendimiento y formación académica de los padres de los sujetos deportistas. En esta dirección los resultados indicaron que los sujetos deportistas cuyos padres tienen un nivel de estudios de título superior son quienes tienen mejor rendimiento académico 7.03, seguido de títulos medios 6.45, y bachiller 6.38. Al propio tiempo quedó probada la asociación positiva entre hábitos de estudio y rendimiento académico. En efecto, los sujetos de buenos hábitos y técnicas de estudio registraron un mejor desempeño académico que los sujetos descentrados de ese tipo de temas. Con relación a la variable “deportiva” considerando toda la muestra, y hurgando en el elemento diferenciador entre los que practican deporte y los que no practican. A este 39 respectos los resultados en cuanto a la variable deportiva entre los que practican deporte y los que no fueron palpables ya que quedó en evidencia que los sujetos que practican deporte tienen una media de rendimiento académico de 6,07, en contra de los que no practican que registraron 5.47, lo que conlleva más de medio punto de media. En relación con la muestra de (no-deportistas) los sujetos que sí practican tienen una media de rendimiento académico de 5.88; los sujetos no-deportistas que además no practican tienen una media de 5,47. Una variable muy importante busca conectar el rendimiento académico del sujeto con el entorno familiar, en atención a toda la muestra. Cuando es referido específicamente a los padres se logró establecer lo siguiente: los sujetos cuyo padre y madre practican deporte son los que obtienen un mejor rendimiento académico 6, 37, frente a los sujetos cuyos familiares deportistas son otros que registran 4,96. Cuando se hace la misma exploración pero sólo sobre el segmento de la muestra (deportistas), se encuentra que los sujetos deportistas cuyos hermanos practican deporte son los que obtienen mejor rendimiento académico 6,52; seguido por padre y madre con 6,44. Finalmente, se examina la variable central que pretende establecer elementos diferenciadores en el rendimiento académico, comparando deportistas con los sujetos nodeportistas. Al respecto, los resultados son que los sujetos deportistas tienen una media de rendimiento académico expresada en 6,23, mientras los sujetos no-deportistas registran 5,73. Tendencia: para este estudio los sujetos deportistas tienen mejor rendimiento académico. En definitiva, se complementa el resultado considerando la asociación positiva entre rendimiento académico y dedicación al deporte, conectado también con buenos hábitos de estudio, tener entrenador y entorno familiar favorable y considerando como punto clave la práctica deportiva. 40 Otro de los estudios revisados se centra en la universidad de Murcia, donde se hizo referencia a la mejora del desarrollo cognitivo como consecuencia de la recomendación de llevar a cabo actividad física en adolescentes de dicha ciudad. (2016, Redalyc.org.) La muestra está integrada por 680 estudiantes adolescentes matriculados en 6 centros públicos de la Región de Murcia. La muestra tiene una edad media de 14.55 años, distribuidos en 374 (55%) sujetos del género masculino y 306 (45%) del femenino y pertenecientes a los cuatro cursos de la ESO: 1º ESO, 196 (28.8%); 2º ESO, 101 (14.9%); 3º ESO, 224 (32.9%); 4º ESO, 159 (23.4%). Tras el análisis de resultados de la variable rendimiento académico se observa cómo las adolescentes del género femenino obtienen puntuaciones mayores de rendimiento académico en todas las materias registradas, excepto en educación física, dónde los chicos obtienen puntuaciones más altas. En referencia al cumplimiento de las recomendaciones de actividad física y el rendimiento académico, los resultados obtenidos señalan que en función de las características de la recomendación existe una diferencia establecida, por lo que la hipótesis planteada previamente de la existencia de relaciones positivas entre ambas variables (practicar actividad física y mejora de la capacidad cognitiva) se cumple con solo 30´de actividad física. Contemplando la recomendación de 30 minutos diarios, los que, si cumplen dicha recomendación, obtienen medias más altas en todas las materias, siendo significativas en el caso de matemáticas, ciencias, educación física y sociales. De este modo, se puede concluir para la presente muestra que realizar un mínimo de 30 minutos de actividad física diaria se relaciona directamente con mejores calificaciones escolares, en contraposición de los adolescentes que no practican. 41 En la universidad de Gran Canaria, España, se llevo a cabo otro estudio donde queda reflejado que la práctica deportiva mejora el desarrollo cognitivo de los jóvenes escolares. (Revista Iberoamericana de Psicología del Ejercicio y el Deporte, vol. 11, núm. 2, 2016, pp. 201-209 Universidad de Las Palmas de Gran Canaria). En este caso se realizaron dos evaluaciones, una inicial y otra final. En el transcurso de ambas, los alumnos estuvieron inmersos en programas de actividad física entre dos y cinco días a la semana. Principalmente, las actividades físicas realizadas correspondieron a la práctica de deportes colectivos (fútbol, fútbol sala y baloncesto), generalmente entre 180 y 270 minutos semanales. Los integrantes del grupo control no realizaron ningún tipo de actividad física y de hacerla, no era de manera muy consecutiva y de manera ocasional y de duración escasa. Las pruebas de evaluación cognitiva las efectuaron psicólogos especializados, empleándose 45 minutos por alumno. El profesor de educación física realizó la evaluación de la condición física, empleando para ello unos 20 minutos en cada participante. Para dicho estudio se llevaron a cabo diferentes pruebas para medir el desarrollo cognitivo, así como la actividad física. Para la velocidad de procesamiento cognitivo se emplearon los Test de Claves y Búsqueda de Símbolos de la Escala de Inteligencia de Wechsler para niños (WISC-IV) (Wechsler, 2005) y (Test SDMT, Smith 1973) referentemente. Estas pruebas evalúan la velocidad de procesamiento cognitivo, aunque también otras capacidades como memoria a corto plazo, atención y flexibilidad cognitiva. Como segundo “test “cognitivo, se evalúa el control inhibitorio. Se empleó el Test Stroop (Stroop, 1935; Golden, 1994). Esta prueba trata de evaluar la capacidad para seleccionar información, inhibiendo respuestas automáticas y formulando la respuesta correcta (Soprano, 2003). Consta de tres partes, palabras (P), colores (C) y palabras/colores (PC). 48 Todos esos trabajos han validado de manera certera que efectivamente la práctica deportiva mantiene una asociación positiva con la mejora de la función cognitiva y como resultado, una mejora del rendimiento académico o escolar, tal como se ha sugerido esa relación en el título del presente trabajo. 49 Conclusiones Una vez valorada una gran variedad de obras y aportes sustantivos, es posible a modo de resumen elaborar un conjunto de conclusiones que sirvan de orientación para extraer el núcleo significativo del presente trabajo. Una primera lectura consiste en dejar patente que la disciplina deportiva está ubicada históricamente como una práctica humana ponderada como central en el desarrollo de los pueblos, tal como lo demuestra el papel que desempeño en las grandes civilizaciones racionales del mundo antiguo en los modelos de la Grecia Clásica, especialmente Esparta y Atenas, que hemos examinado en el primer capítulo. Precisamente de los modelos clásicos de cultura emerge con claridad la enseñanza que eleva el deporte a clave maestra dirigida a fortalecer el cuerpo y la mente en aras de la salud integral del individuo, su armonía, equilibrio y seguridad para hacer posible su contribución efectiva en el progreso de la sociedad o el Estado de que forman parte. Una segunda consideración es constatar o hacer recepción interpretativa de que los Estados antiguos no consideraban el deporte como mero asunto recreativo, ni lo dejaban a la “libre elección” o “al gusto” de los ciudadanos; el deporte era asunto de Estado, era un pilar para formar hombres aptos para la guerra, con ética, disciplina y valor, pero también parte esencial de la cultura para los tiempos de paz. La conservación de la polis requería hombres fuertes, saludables y disciplinados, con elevados valores éticos, capaces de aportar sus mejores decisiones para el fortalecimiento de su comunidad política. La formación del ciudadano en Grecia tenía una triple vertiente: corporal, mental y ética, y en ese proceso incardinado a un ideal educativo, el deporte jugaba un papel estelar. Asimismo, ya en el mundo antiguo estaba bastante claro que el cuidado y fortalecimiento del cuerpo implicaba además el cuidado de la mente, pues mente y cuerpo 50 conforman una unidad sistémica; de allí el sabio aserto griego “men sana in corpore sano”. En consecuencia, la indagación histórica muestra estos resultados, según los cuales en antiguas civilizaciones se ponderaba la práctica deportiva como un método de desarrollo para que el sujeto asumiera “el cuidado de sí”, pero al propio tiempo, ese cuidado beneficiaría al Estado porque tendría hombres fuertes para la guerra y ciudadanos para la vida institucional en tiempos de paz. La hermenéutica histórica permite concluir que el espíritu olímpico y su expresión en unos juegos llamados Olimpiadas nacen en la antigua Grecia por el peso de condiciones históricas y culturales específicas, pues sólo una civilización que tuviera en un lugar privilegiado al deporte como parte de la vida, al punto de que merecía el cuidado y el resguardo del Estado, podía incubar una práctica humana tan excelsa que contribuyera a la virtud (areté) de los hombres en cuanto condensación de belleza, sabiduría y equilibrio corporal. Una vez desmenuzadas distintas líneas argumentales, también es posible hacer la constatación de la conexión entre deporte y sujeto. Si se entiende por sujeto no una persona empírica sino una complejidad para pensar al hombre como ente de la razón, ello supone una voluntad racional para encarar la vida, el conocimiento y tomar decisiones inteligentes; entonces tenemos que la práctica deportiva tiene una contribución importante en la formación de un sujeto que reúna en sí esos caracteres como parte de un ideal educativo integral. Hacer al hombre más humano, convertirlo en ciudadano, construir su sociedad política, prepararlo para decisiones significativas, es, en buena medida, un reto de lo que el deporte puede ayudar a forjar, naturalmente junto con otras prácticas y disciplinas del conocimiento y de la vida. 51 En relación con el presente, se puede leer en la experiencia de estos tiempos que el deporte desempeña un papel fundamental en la cultura moderna. Basta apreciar que el deporte es hoy día uno de los sectores de la economía que moviliza y genera más recursos económicos del planeta. El deporte aparece dentro en un entramado de negocios que parte de la agenda deportiva misma pero que se extiende al campo de la salud, la estética, los artículos deportivos, la publicidad y los clubes de las distintas ramas deportivas que conforman corporaciones articuladas a una maquinaria global que moviliza grandes recursos económicos. El deporte, no es ya un asunto meramente recreacional, está articulado a la cultura y a la lógica del capital. Bastaría observar lo que mueve en dólares la transmisión de una pelea de boxeo por títulos mundiales o los partidos de fútbol de la copa de Europa para constatar que la cultura posmoderna está atravesada por el deporte integrado al mundo de los negocios. Por otra parte, la investigación en sus diversas elaboraciones teóricos en sintonía con los textos revisados ha puesto de relieve que cualquier intento de relacionar deporte con rendimiento escolar pasa por abordar la base biológica del ser humano. El individuo que aspira a formarse tiene una base orgánica que es preciso conocer por cuanto se encuentra implicado el cuerpo que debe ejecutar el deporte como práctica, y ese cuerpo comporta un dispositivo biológico estructural con una anatomía de distintos sistemas y una fisiología que implica las funciones de diferentes órganos. Las lecturas realizadas indican en rigor que el deporte bien ejecutado contribuye a fortalecer la base orgánica o biológica del ser humano de cara a su óptimo funcionamiento. En todo caso, parece bastante claro que la base orgánica implicada en el hombre como ser complejo que supone una dimensión biológica como sistema abierto que 52 intercambia con el medio ambiente materia, energía e información, y que a la vez requiere insumos como agua, oxígeno, alimentos, vitaminas y minerales, tiende a fortalecerse en su funcionamiento sistémico si se cumple con cierto ritmo de trabajo o gasto de energía. En este aspecto puede el deporte jugar un rol central en cuanto su despliegue de actividad contribuye a mantener el movimiento del cuerpo, a mejorar la coordinación, pero además es un excelente factor para el equilibrio de los componentes motores, respiratorios y cardiovasculares. Y ello es así, porque el cuerpo no está hecho sólo para el reposo, el cuerpo demanda trabajo físico, la actividad es su elemento; he allí una clave para alcanzar su armonía como sistema orgánico. Es precisamente en esa lectura de la que ha hecho recepción la ciencia médica, de donde surge la tesis según la cual un cuerpo estacionario, anclado en el sedentarismo, es el principal candidato para la obesidad y la acumulación de enfermedades. Como resultado de la base biológica debe retenerse que el ejercicio físico, la actividad rutinaria sana y la práctica deportiva planificada constituyen un excelente antídoto contra las enfermedades, es una opción a la mano de todos para que los distintos órganos de los diferentes sistemas de la anatomía humana puedan realizar la finalidad de su diseño. La biología es la unidad compleja entre estructura y función. En consecuencia, el deporte es un factor importante de tipo regulativo, puede contribuir a regular las funciones motoras, respiratorias y cardiovasculares, puede fortalecer los huesos, los músculos e incluso tiene efectos singulares desde el punto de vista estético. El análisis de la bibliografía ha dejado claro que el deporte ofrece también beneficios sobre el cerebro y todo el aparato psíquico contribuyendo decisivamente en todas las funciones implicadas a los procesos de aprendizaje. Esta afirmación parte de la consideración de que todo proceso que implique interacción con el entorno, oxigenación, 53 movimientos y envíe señales de información al sistema nervioso, conduce necesariamente a activar estructuras que producirán ajustes en el sistema. En esta dinámica se inscribe precisamente el papel del ejercicio físico. No cabe duda de que la práctica deportiva influye en el fortalecimiento del sistema nervioso central cuando opera activando las funciones regulatorias del parasimpático, pero al mismo tiempo porque tiene papel decisivo en la neurogénesis incidiendo en el aumento de las neuronas, disminuyendo su muerte. Un sustancial aumento de las neuronas en la región del hipocampo, zona relacionada con el aprendizaje, significa en resumen una expansión del cerebro. De esta manera se fundamenta un tópico capilar del presente trabajo porque va quedando claro el vínculo entre práctica deportiva y la mejora de las funciones del cerebro humano a través de su influencia en la vida de las neuronas, lo cual se traduce a su vez en un envión sustantivo para los procesos de conocimiento. En este sentido, el cerebro humano hace recepción de beneficios múltiples de la actividad física o deportiva. Así se expanden todas las funciones vinculadas con la inteligencia el razonamiento, formulación de juicios, pensamiento, las nociones de espacio, tiempo e historia. Queda implicada también la concepción de proyectos, retención del pasado y planeamiento del futuro. De allí el vaso comunicante que se establece para la formación de redes cognitivas que permiten la operación de nuevos conocimientos para afianzarlos en el sistema. Finalmente, un examen crítico del mapa donde convergen una mayoría los artículos e investigaciones revisadas en el marco del título propuesto, indican que hay una relación positiva entre actividad física, condición física, práctica deportiva y el rendimiento académico o cognitivo de los jóvenes en su educación o cursos escolares. 54 Una de las conclusiones más relevantes es la que relaciona la condición física saludable con el desempeño académico, donde queda mostrado que los estudiantes con una condición física saludable son los que registraron mejor rendimiento académico. Allí se corrobora lo que parece indicar el sentido común, a saber: que, si no hay una base orgánica saludable, las posibilidades de éxito escolar son casi nulas. El estudio en cuestión da cuenta de la cara negativa al dejar patentizado que los estudiantes que no alcanzaban los niveles de condición física saludable mostraron niveles de desempeño inferiores a los referenciados en principio. Los trabajos y la bibliografía arrojan una lectura interesante cuando se examina el entorno familiar del estudiante, Y es que se registra abundante evidencia empírica demostrativa de que los escolares dedicados a prácticas deportivas que además tienen un entorno familiar relacionado con el deporte, especialmente padres o hermanos, registran un balance muy favorable en términos de su rendimiento o desempeño académico expresado en sus calificaciones. Es posible encontrar en los textos y trabajos revisados otros datos significativos con las variables “deporte” y “rendimiento académico”. Es el caso de la variable “ocio”, donde ha quedado demostrado que los estudiantes mientras más tiempo dedican al ocio, es más pobre el rendimiento académico; entonces hay una asociación negativa. En cuanto a un objetivo de gran calado como lo es una comparación de desempeño académico entra deportistas y no-deportistas, los resultados han sido muy precisos en el sentido de que los sujetos deportistas presentaron mejor rendimiento académico que los no dedicados al deporte. En este contexto, una conclusión de peso específico consiste en hacer patente que los escolares deportistas obtienen mejores registros en hábitos de estudio, así como 55 también en planificación y actitud general hacia el estudio. Con estos resultados se deja evidencia de que los sujetos deportistas no sólo tienen mejores hábitos de estudio, sino que planifican mejor el tiempo para asumir sus retos escolares y, en conjunto, presentan mejor rendimiento académico. Por contraste, se ha hecho patente que, si se asumiera una reducción en los niveles de educación física, condición o entrenamiento físico, de ningún modo eso podrá influir positivamente en el rendimiento académico de los sujetos o en su performance cognitivo. En una apreciación general ha sido evidenciado que el practicar alguna actividad deportiva, mantener una buena condición física o realizar alguna actividad física, constituye una plataforma corporal y mental que permite una proyección del individuo para ser eficaz en las tareas que emprenda, mostrar autonomía eficiente en sus estudios y obtener mejores resultados en su rendimiento académico. Todas estas piezas de relieve, según indican las investigaciones, resaltan que el deporte es un núcleo matriz que aporta disciplina, estilo de vida saludable y, en muchos casos va acompañado de buenos hábitos de estudio, compañerismo, solidaridad y equipamiento mental para asumir eticidad y buena escala de valores. En síntesis, el deporte es una actividad humana que debe ser valorada y apreciada como componente fundamental del proceso educativo, como método para fortalecer la base biológica del ser humano, mejorar la salud integral y como herramienta para consolidar el dispositivo psíquico y las redes cognitivas de los sujetos. En esta dirección, no cabe duda de su contribución significativa en la optimización del desempeño académico de los jóvenes en sus programas de estudios. El deporte es una actividad humana fundamental en la formación del hombre, tanto para el vigor físico, la agudeza intelectual y la actitud ética. 56 Referencias bibliográficas Ahrabi-Fard, Iradge, & Matvienko, Oksana A. (2005). Promoción de una educación activa de la actividad física orientada a la salud en las clases de educación física. Cultura, Ciencia y Deporte, 1(3),163-170. [Fecha de consulta: 19 de Enero de 2021]. ISSN: 1696-5043. 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