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Trabajo Fin de Grado La justicia en un tablero de ajedrez: una aproximación al concepto bellum iustum de Michael Walzer Justice on a chessboard: an approach to Michael Walzer's concept of bellum iustum Autor/es Elena María Prieto Jurado Director/es Andrés García Inda Facultad de Derecho Año 2019/2020
2 “La guerra es la continuación de la política por otros medios”. Karl Von Clausewitz
3 ÍNDICE INTRODUCCIÓN.......................................................................................................................4 1.OBJETIVO........................................................................................................................4 2.METODOLOGÍA.............................................................................................................5 3.ESTRUCTURA.................................................................................................................5 I.EL DISCURSO SOBRE LA JUSTIFICACIÓN DE LA GUERRA: UNA BREVE APROXIMACIÓN HISTÓRICA..............................................................................................7 1.EL ANTIGUO TESTAMENTO Y LAS GUERRAS SANTAS.......................................7 2.GRECIA Y ARISTÓTELES.............................................................................................7 3.ROMA...............................................................................................................................8 3.1.Cicerón......................................................................................................................8 3.2.San Agustín de Hipona..............................................................................................9 4.AUTORES ESCOLÁSTICOS..........................................................................................9 4.1.Santo Tomás de Aquino............................................................................................9 4.2.Francisco de Vitoria................................................................................................10 II.EL CONCEPTO DE GUERRA...................................................................................12 III.HISTORIA Y CONTEXTO DE “GUERRAS JUSTAS E INJUSTAS”. UN RAZONAMIENTO MORAL CON EJEMPLOS HISTÓRICOS........................................15 IV.LA OBRA GUERRAS JUSTAS E INJUSTAS. UN RAZONAMIENTO MORAL CON EJEMPLOS HISTÓRICOS. SINOPSIS ARGUMENTAL.........................................20 1.LA REALIDAD MORAL DE LA GUERRA.................................................................20 2.IUS AD BELLUM..........................................................................................................21 2.1.La teoría de la agresión...........................................................................................21 2.2.La guerra preventiva y las intervenciones...............................................................22 3.IUS IN BELLUM............................................................................................................24 3.1.La convención bélica...............................................................................................24 3.2.Los dilemas de la guerra..........................................................................................29 4.LA CUESTIÓN DE LA RESPONSABILIDAD............................................................31 CONCLUSIONES.....................................................................................................................35 BIBLIOGRAFÍA.......................................................................................................................39
4 INTRODUCCIÓN Aunque sobre la guerra justa versan múltiples posiciones, la sociedad actual no ha encontrado, aún, un concepto único sobre la misma. Hay numerosos autores que desarrollan este concepto desde diferentes perspectivas y diferentes momentos de la historia. Debido a esto, es por lo que es muy difícil llegar a una conclusión unánime, siendo una tarea de gran envergadura y probablemente de difícil alcance. La evolución de este concepto ha venido de la mano de grandes autores y personas de gran trascendencia en nuestro mapa histórico como Aristóteles, Santo Tomás de Aquino o Francisco de Vitoria entre otros. Uno de estos autores es Michael Walzer, autor de referencia en este trabajo, que encuentra, bajo numerosos argumentos con base histórica, una línea argumentativa que parece razonable y que llama a plantearse si realmente una guerra puede ser justa. En su obra Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos, hace una gran revisión y elabora, como muchos dirían, una obra maestra. Esto se va a evidenciar, principalmente, en dos conflictos que actúan como detonante de este libro debido a que en ellos, se encuentra la base de sus argumentos manifestando, que uno de esos conflictos va a ser considerado como justo mientras que el otro no. Probablemente sea mi vinculación con la vida militar la que me ha motivado para indagar sobre esta cuestión y para llegar, finalmente, a posicionarme a favor o en contra de los argumentos de Michael Walzer. Pero realmente, el mero hecho de que el ser humano, con su moral, pueda justificar una guerra y lo que ello conlleva (muerte, crisis económica, humillación, etc.), me parece un tema interesante de abordar. 1. OBJETIVO Mi objetivo es hacer una reflexión acerca del concepto “guerra justa” con base en los argumentos proporcionados por Michael Walzer en su obra Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos. Con ello, busco que el lector se introduzca en la materia y llegue a cuestionarse el hecho de si una guerra puede ser justa o no, en qué momento y bajo qué circunstancias, para que finalmente, elabore su propia conclusión sobre el tema.
5 Encuentro interesante exponer esta cuestión puesto que, justificar que una guerra es injusta, no plantea mayor dificultad debido a que, a priori, lo concebimos como algo negativo y malo, es decir, que atenta contra una serie de derechos y que por lo tanto, son supuestos de fácil rechazo. Pero plantear un argumento que vaya en favor de justificar una guerra, supone quebrar una barera moral e ir quizá en contra del pensamiento social. Por ello, busco salir de la zona de confort y encontrar argumentos suficientes para poder romper esa barrera moral y llegar a responder a la cuestión en torno a la que gira este trabajo, es decir, si es posible justificar una guerra. 2. METODOLOGÍA Se va a realizar un trabajo de síntesis de los argumentos que el autor establece en su obra Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos. También se visionarán otros documentos como ensayos, documentos digitales, revistas y otras bases de datos aportadas por la Universidad de Zaragoza. Aunque el grueso del trabajo verse sobre la obra mencionada, es necesario contextualizarla y para ello, se acude al autor Roger Campione con objeto de establecer la evolución histórica del concepto bellum iustum. Por otro lado, se utilizará la revista Letras Libres para conocer más sobre el autor y las circunstancias en las que se encontraba cuando concibió esta obra. También se acude a otro tipo de documentos para abordar los temas de las Guerra de los Seis Días y la intervención norteamericana en la Guerra de Vietnam. Finalmente, el propio libro de Michael Walzer Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos, desde el cual se establecen las líneas argumentativas más importantes que dotan de sentido a la pregunta planteada. 3. ESTRUCTURA Aunque este ensayo verse fundamentalmente sobre la perspectiva de Michael Walzer sobre la justificación de la guerra, parece de suma importancia plasmar, en un primer capítulo, la evolución histórica que ha tenido el concepto de bellum istum porque éste no es un concepto contemporáneo, sino que es producto de siglos de gestación y transformación que han dado lugar a múltiples posiciones.
6 A partir de marcar esa línea evolutiva, el trabajo se articula en tres capítulos más en los que se va a tratar el concepto de guerra. Por otro lado, el siguiente capítulo abarcará desde la biografía de Michael Walzer, su formación y su motivación a reflexionar sobre este aspecto, hasta el nacimiento y contextualización de Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos. Finalmente, un último capítulo en el que se recoge tanto la sinopsis de la obra como los argumentos más importantes de la misma que justifican la posición del autor respecto al ius in bello. En la conclusión estableceré si es posible una guerra justa y expondré una reflexión sobre los temas abordados en el trabajo.
7 I. EL DISCURSO SOBRE LA JUSTIFICACIÓN DE LA GUERRA: UNA BREVE APROXIMACIÓN HISTÓRICA Aunque el presente trabajo se base en la perspectiva de Michael Walzer sobre la guerra y los argumentos que él da a favor o en contra de la misma, es de gran relevancia establecer una línea histórica pasando por los diferentes autores que han reflexionado sobre el concepto de guerra justa y cuyas aportaciones, han supuesto un proceso evolutivo del concepto. En base a esas teorías y reflexiones, hoy en día, otros autores contemporáneos siguen discutiendo y profundizando acerca del tema, recogiendo en sus teorías, muchos de los planteamientos que aquellos ya exponían. 1. EL ANTIGUO TESTAMENTO Y LAS GUERRAS SANTAS Para los hebreos, la guerra santa tiene lugar por mandato divino y por lo tanto, implica que es justa. Para ellos, aquellos que no reconocen a Yavé como Dios, son los que cometen pecado.1 La guerra santa es una guerra teológica por lo que no estaría sometida a límites morales o jurídicos, es decir, no hay ningún límite de ius in bello ya que el objetivo de estas guerras era la aniquilación o sometimiento de aquellos que ellos consideraban infieles.2 Esto cobra sentido al entender el Antiguo Testamento como una lucha entre el bien y el mal o, como Roger Campione interpreta, una cruzada en la que la falta de límites normativos posiciona al enemigo infiel como malo y a los hebreos como buenos.3 2. GRECIA Y ARISTÓTELES En Grecia también se hizo referencia a las guerras justas por medio de Aristóteles quien introduce el concepto de Oikonomia, que hacía referencia a la relación entre esclavitud y propiedad, que no era más que la diferencia entre los griegos y los bárbaros.4 1 CAMPIONE, R., El nomos de la guerra: genealogía de la “guerra justa” [Libro electrónico], Tirant lo Blanch, Valencia, 2009 [Consultado 16 de abril de 2020], Disponible en: http://roble.unizar.es/record=b1836287~S1*spi, p. 51 2 Ibid, p. 49 3 Ibid, p. 53 4 Ibid, p. 65
8 Así como en el Antiguo Testamento se hace referencia a las Guerras Santas, en Grecia aparecen las Guerras Sacras, que es donde los griegos centrarán su atención respecto a la guerra justa. Esto es debido a que éstas tenían como objeto la lucha por los derechos sobre el Santuario de Apolo.5 Por eso, estas guerras son consideradas como justas ya que se trata de una lucha de derechos. Aunque a priori no haya similitudes entre las Guerras Santas y las Guerras Sacras, por el hecho de que en las últimas el enemigo no es tratado como infiel, esto no es del todo cierto. En realidad, la historia sigue su curso al igual que las Guerras Sacras, produciéndose un cambio significativo cuando aparece el concepto de impiedad6 que implica dar a estas últimas, una connotación religiosa y asemejarla más a las Guerras Santas. 3. ROMA El concepto de guerra justa llega a la cultura latina con el derecho romano, donde nace la expresión bellum iustum7. Autores importantes a destacar en esta fase de la historia son Cicerón y San Agustín de Hipona. 3.1.Cicerón Cicerón establece dos soluciones a la guerra. Una de ellas es la negociación, propia de los hombres, siendo la otra la fuerza, que es propia de las bestias, aunque admite utilizar esta última en caso de que la negociación no sea posible.8 La opinión mayoritaria hacia Cicerón dice que su justificación está basada en la que Aristóteles hace para la guerra contra los bárbaros. Además, establece unos requisitos formales (evitar la forma cruel de combate mediante un procedimiento fijado por el derecho) y otros sustanciales (que la justa causa consista en la legítima defensa o en reparar una ofensa, es decir, que los motivos sean determinables y reconocibles)9 para que se 5 Ibid, p. 68 6 Ibid, p. 70 7 Ibid, p. 74 8 Ibid, p. 74 9 Ibid, p. 76
9 desarrolle una guerra que probablemente, se base en una concepción expansionista. Cicerón presenta así una concepción ético-sustancial que introduce la distinción entre derecho a la guerra y derecho de la guerra.10 3.2.San Agustín de Hipona Llega el cristianismo, cuyo primer problema radica en la conciencia respecto de la guerra, ya que la religión y el oficio bélico resultan incompatibles.11 Esto será así hasta que la prohibición canónica existente, para poder prestar servicio militar, finalice y la cruz pase a ser un símbolo de guerra. San Agustín parte de una reflexión que podría insertarse en el contexto de la guerra santa y así queda reflejado en sus palabras «se suelen definir justas las guerras en venganza de las injusticias, en el caso en que el pueblo o el estado contra el que debe hacerse la guerra haya descuidado la punición de las malas acciones de sus ciudadanos o la devolución de lo que ha sido injustamente sustraído. Es además ciertamente justa la guerra ordenada por Dios».12 Así mismo, elabora la doctrina de las “guerras que vengan las injusticias” (da a entender que la guerra será justa si tiene lugar con justa causa) que supone la aprobación religiosa del conflicto armado.13 Todo esto, sumado a las tendencias expansionistas romanas, alcanza una dimensión ético-teológica de la guerra justa14. 4. AUTORES ESCOLÁSTICOS 4.1.Santo Tomás de Aquino Santo Tomás de Aquino hará una codificación sistemática de los principios y elementos de la guerra justa, justificando el conflicto desde una dimensión moral.15 Los requisitos de la guerra justa que plantea son tres: que la guerra la debe ordenar el legítimo príncipe, que es la autoridad; que el objeto de la misma sea la legítima defensa o la recuperación 10Ibid, p. 77 11 Ibid, p. 84 12 HIPONA, S.A. Cita tomada de CAMPIONE, R., Op. Cit., p. 88 13 Ibid, p. 89 14 Ibid, p.90 15 Ibid, p. 95
16 y liberal además de criticar varias de las difamaciones que se han hecho contra la izquierda democrática. Por otro lado, también ha defendido la idea y la práctica del Estado de bienestar, la solidaridad internacional o la noción de igualdad.41 Michael Walzer concibió el libro Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos durante su época como profesor de Ciencias Sociales del Centro de Investigaciones Sociológicas de Princeton (New Jersey). Con anterioridad había escrito numerosas obras como Esferas de la Justicia, Exodus and Revolution, La compañía de los críticos, Tratado sobre la tolerancia y Guerra, política y Moral. Comienza sus investigaciones sobre la guerra en los años 1971-1972 en el Centro superior para la Investigación en Ciencias de la Conducta de la Universidad de Standford, California.42 Pero la publicación de su obra Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos, no llegó hasta 1977 debido a que nuestro autor inspira su libro, principalmente, en dos acontecimientos bélicos de gran relevancia en la historia; por un lado, la Guerra de los Seis Días entre Israel, Siria, Egipto y Jordania y por otro, la intervención norteamericana en la Guerra de Vietnam. Retomando la entrevista para la revista Letras Libres, Michael Walzer habla sobre el momento en el que cual concibió el libro Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos rememorando una serie de acontecimientos como el hecho de que durante el año 1967 visitó de forma activa diferentes ciudades de Estados Unidos en las que habló en contra de la Guerra de Vietnam, mientras se iniciaba la Guerra de los Seis Días, una guerra árabe-israelí. Ese fue el momento en el que se le planteó un dilema puesto que por un lado se oponía a la guerra, como la ocurrida en Vietnam, y por otro, defendía la Guerra de los Seis Días, refiriéndose al derecho de Israel a realizar un ataque preventivo. Según cuenta en la entrevista, este fue el motivo por el que se vio obligado a justificar el porqué de su posición. Así, dice Walzer, surgió la idea de escribir un libro en el que se argumentara el cuándo y el cómo hacer la guerra. También se le pregunta acerca de las diferentes fuentes intelectuales que usa, o las citas que hace a los clásicos de la filosofía. M. Walzer cuenta en la misma que aunque sí que leyó a autores como San Agustín de Hipona o Santo Tomás de Aquino, también obtuvo mucha información de las memorias de los soldados, de entrevistas a personas que 41 JARAMILLO, A., Op. Cit. 42 WALZER, M. Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos. Paidós, Barcelona, 2001, p. 25
17 estuvieron luchando durante la Segunda Guerra Mundial o de poemas sobre la guerra43. Entendiendo así, que su idea sobre la guerra no nace del mero pensamiento sobre la misma sino que ha sido fruto de un largo estudio y una profunda reflexión acerca de todos los documentos visionados. A continuación se introduce el momento en el que Michael Walzer concibió la idea de escribir este libro, Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos, donde se exponen los dos acontecimientos bélicos que tan importantes fueron para la reflexión y para la argumentación de su teoría. Posteriormente, volveré a referirme a ellos pero desde la perspectiva de nuestro autor y justificando por qué considera que una de las guerras es justa y por qué la otra no. En primer lugar se hace referencia a la Guerra de Vietnam. Una vez termina la II Guerra Mundial, la península de Indochina se ve dividida en varios estados. En el caso de Vietnam, se divide en dos mitades separadas por el paralelo 17º. Por un lado se encuentra la República Democrática de Vietnam del Norte (comunista) y por otro lado, la República de Vietnam que estaba apoyada por EEUU. En Ginebra, se estableció que esta situación iba a ser transitoria, pero tanto Vietnam del Sur como EEUU, querían que se perpetuara en el tiempo y que EEUU pudiera introducirse paulatinamente en el sudeste asiático. Kennedy, presidente en ese momento del gobierno estadounidense, aumenta la ayuda militar y económica a Vietnam del Sur y Johnson, el sucesor de Kennedy, incrementa la presencia de EEUU en Vietnam del Sur cada vez con más fuerza. Aún con todo este esfuerzo de EEUU por ganar la guerra, del sudeste asiático no llegaban más que noticias de masacres como la de My Lai44. Muchos se preguntaban cómo el conflicto vietnamita podía afectar directamente a Estados Unidos y, como consecuencia, fue germinando la oposición a la política exterior de EEUU siendo la escalada bélica rechazada por el pueblo 43 «Tuve esta necesidad porque yo nunca he sido un soldado. Era muy joven para pelear en Corea y muy viejo para hacerlo en Vietnam. Sentía una responsabilidad moral de aprender sobre la experiencia de la guerra antes de escribir el libro». JARAMILLO, A., Op. Cit. 44 Guerra de My Lie, ocurrida el 16 de marzo de 1968, cuando soldados norteamericanos de la Compañía Charlie, I Batallón de la 20ª División de Infantería, asesinaron a sangre fría a 504 vietnamitas, en su mayoría ancianos, mujeres y niños. HIGUERAS Y RUMBAO, G., Introducción [Documento electrónico], 2011, [Consultado 19 de mayo de 2020]. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3837668, p. 7
18 estadounidense. Finalmente, la guerra fue ganada por Vietnam del Norte, estableciéndose un territorio uniforme y comunista45. En segundo lugar se hace referencia a la Guerra de los Seis Días. Antes de iniciarse ésta hubo algunos acontecimientos, durante las dos primeras semanas de mayo de 1967, que fueron el caldo de cultivo para que el conflicto estallara. Inicialmente se produjo la expulsión de Egipto de las fuerzas de la UNEF (Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas). Acto seguido, se produjo el gran despliegue militar de Egipto que ya no era una mera exhibición sino que, era de tal envergadura, que las alarmas de los mandos israelíes saltaron. Ante esta situación, Israel solo podía plantearse atacar primero mediante un ataque preventivo puesto que militarmente era la única opción que tenían para superar la situación. Otro de los acontecimientos fue el cierre del Golfo de Aqaba por parte de Nasser, punto estratégico a través del cual, los israelíes se podían abastecer de petróleo. Debido a esta situación, las fuentes diplomáticas decidieron, ante el posible giro de los acontecimientos, hacer hincapié en la necesidad de una solución negociada. En ese momento, las diplomacias israelíes y egipcias comenzaron a negociar. Mientras todo esto acontecía, en Israel se sentía con miedo la envergadura del ejército egipcio y lo que ello podía conllevar. A su vez, otros ejércitos árabes también se habían movilizado en favor de Egipto como el jordano y el sirio, que tenía un gran afán por destruir a Israel. Finalmente, Israel inicia la ofensiva ya que sabía que si la guerra se producía, la opción más ventajosa para ellos sería realizar un ataque preventivo. Esta decisión se tomó como consecuencia del miedo producido por la llamada de Nasser para destruir Israel, la salida de Egipto de la UNEF y las alianzas que se habían formado46. Antes de dar por finalizado este capítulo, en el que se ofrece la narración de ambas guerras, vuelvo a la entrevista de la revista Letras Libres porque en ella M. Walzer habla acerca de estos dos acontecimientos bélicos y lanza una crítica. Dice que no habría creído que el villano fuera Estados Unidos; pero de esto siempre había sido consciente puesto que EEUU había contribuido de forma consciente en la derrota de países del Eje durante 45 Esta y las anteriores ideas han sido obtenidas de: GARCÍA MARTÍN, J.A., La Guerra de Vietnam (recurso electrónico): una mirada a través de la canción-protesta estadounidense, [Documento electrónico], 2018, [Consultado 16 de mayo de 2020], Disponible en: http://dx.doi.org/10.14516/fdp.2018.009.001.004, pp. 6 a 8 46Esta y las anteriores ideas han sido obtenidas de: PÉREZ GOÑI, J., La Guerra de los Seis Días: Aproximación a la historia contemporánea de Israel y el Mundo Árabe, [Documento electrónico], 2017, [Consultado 16 de mayo de 2020]. Disponible en: https://zaguan.unizar.es/record/64856/files/TAZ-TFG-20174209.pdf, pp. 17 a 19
19 la Segunda Guerra Mundial y posteriormente a la Unión Soviética y que incluso, aun así, la guerra de Vietnam le seguía pareciendo injusta47. 47 JARAMILLO, A., Op. Cit.
20 IV. LA OBRA GUERRAS JUSTAS E INJUSTAS. UN RAZONAMIENTO MORAL CON EJEMPLOS HISTÓRICOS. SINOPSIS ARGUMENTAL 1. LA REALIDAD MORAL DE LA GUERRA Walzer comienza su obra dando cabida al argumento realista, que aunque le va a ser útil, le resulta insuficiente. El argumento de que todo vale o todo es legítimo no es más que el resultado de la humanidad bajo presión.48 Argumentaré, a favor de esta afirmación, que la perspectiva realista, de que todo es legítimo, resulta insuficiente porque no da cabida al planteamiento moral y por lo tanto, si la teoría de nuestro autor se basa en establecer un razonamiento moral, quedaría incompleta al apoyarse totalmente en el realismo. La guerra es una acción humana, deliberada y premeditada de cuyos efectos alguien tiene que ser responsable,49 porque una de las características más importantes de la guerra es que los hombres y mujeres que se ven atrapados en ella no son sólo víctimas, sino también actores y que por tanto sentimos el tener que hacerles responsables.50 Por consiguiente, se juzga con arreglo a dos criterios: las razones de los Estados para entrar en combate, es decir, si la guerra es justa o injusta (ius ad bellum), y los medios con los que los llevan a cabo, si se ha desarrollado injusta o justamente (ius in bello).51 Este dualismo es lo más problemático de la realidad moral de la guerra. Además hay que tener en cuenta que la hipocresía es muy habitual en tiempos de guerra porque es muy importante aparentar que se está en lo cierto.52 Si tomásemos el camino del realismo acabaríamos con la moralidad y la hipocresía aunque en realidad, lo que buscamos es dar la impresión de que actuamos moralmente.53 La guerra es un infierno debido a la ausencia de limitación por lo que la lógica de la guerra nos conduce hacia un impulso dirigido a perpetrar los mayores extremos morales.54 El autor, además, referencia que es una creación social en la que la gente decide lo que es o no es guerra.55 Por consiguiente, es un infierno cuando se traspasan los límites del consentimiento, es decir, cuando el combate no es una elección sino una imposición, 48 WALZER, M., Guerras justas e injustas… Op. Cit., p. 30 49 Ibid, p. 43 50 Ibid, p. 43 51 Ibid, p. 51 52 Ibid, p. 49 53 Ibid, p. 50 54 Ibid, p. 53 55 Ibid, p. 55
21 normalmente del Estado, que busca hombres mediante numerosas técnicas de coacción y persuasión.56 El comportamiento militar está regido por reglas que descansan sobre la reciprocidad y el consentimiento.57 Por lo tanto, si no hubiera un derecho igual a matar, la guerra como actividad regida por las reglas, desaparecería y se vería sustituida por el crimen y el castigo o conspiración y aplicación de las leyes militares.58 Por todo ello, cuando se traspasan los límites del consentimiento se convierte en objeto de condena moral. A partir de este momento, la guerra se transforma en una tiranía que se basa en la lucha de hombres contra hombres que, a menudo, no han consentido. La guerra se rige por unas reglas que establecen; por un lado, cuándo y cómo se puede matar y por otro, indican a quién puedo matar. Estas reglas sirven para diferenciar a ésta del asesinato.59 2. IUS AD BELLUM 2.1.La teoría de la agresión La agresión es el nombre que recibe el crimen de guerra que por otra parte, es el único que pueden cometer los Estados contra otros Estados.60 A partir de esta afirmación se enuncia por primera vez la teoría de la agresión, bajo la forma de la teoría del paradigma legalista, que refleja las convenciones de la ley y el orden resumiéndose en seis proposiciones.61 El paradigma legalista excluye cualquier tipo de guerra excepto la que es para defender derechos siendo necesaria además, la resistencia para disuadir futuros agresores. En contraposición, se establece un argumento utilitarista alternativo que consiste en el 56 Ibid, p. 60 57 Ibid, p. 72 58 Ibid, p. 78 59 Ibid, p. 78 60 Ibid, p. 89 61 1. Existe una sociedad internacional de Estados independientes; 2. Esta sociedad internacional tiene una ley que establece los derechos de sus miembros, sobre todo los derechos de integridad territorial y de soberanía política; 3. Cualquier uso de la fuerza o amenaza de un inminente uso de la fuerza por parte de un Estado contra la soberanía política o la integridad territorial de otro Estado constituye una agresión y es un acto criminal; 4. La agresión justifica dos tipos de respuesta violenta: la guerra de autodefensa que realiza la víctima y la guerra emprendida por la víctima y cualquier otro miembro de la sociedad internacional para hacer cumplir la ley; 5. Nada, excepto la agresión, puede justificar la guerra; 6. Una vez que el Estado agresor ha sido rechazado militarmente, también puede ser castigado. WALZER, M., Op. Cit, p. 101 y 102
22 apaciguamiento, el cual sugiere que ceder ante los agresores es el único modo de evitar la guerra, aunque no ofrecer resistencia hace pensar que se ha cedido ante la coerción y la injusticia.62 Tanto los individuos como los Estados pueden defenderse a sí mismos de una violencia inminente aunque aún no haya tenido lugar, ya que es una facultad reconocida en el derecho interno de los Estados y también en el paradigma legalista.63 2.2.La guerra preventiva y las intervenciones La guerra preventiva se concibe para mantener el equilibrio y evitar aquello que pueda entorpecer un reparto uniforme del poder, imposibilitando una relación de dominio e inferioridad.64 Se justifica en el temor y en la reducción de los costes de la defensa.65 Esta afirmación encuentra un aliado en la Guerra de los Seis Días, siendo uno de los conflictos utilizados por Walzer para dotar de sentido a su teoría sobre la guerra justa. En contraposición, el autor expone la intervención de EEUU en la Guerra de Vietnam. En los ataques anticipatorios o preventivos, se tienen que dar tres premisas: la manifiesta intención de dañar, un grado de preparación activa que convierta esa intención en un peligro objetivo y una situación en la que esperar o hacer cualquier otra cosa que no sea combatir, aumente el riesgo.66 Como ejemplo de ataque preventivo legítimo, Walzer utiliza la guerra de los seis días a la que considera una guerra justa. Fueron los israelíes los que iniciaron la guerra sobre la base de unos informes que afirmaban que Egipto estaba reuniendo fuerzas en la frontera de Siria que resultaron ser falsos.67 Por ello, Israel se puso en alerta máxima y comenzó a tomar medidas al respecto, mientras tanto, Jordania firma un tratado por el que su ejército queda bajo el mando egipcio si hay una guerra. Seguidamente, Siria también alcanza ese acuerdo con Irak, que será el detonante del ataque preventivo de Israel.68 El miedo que se propagó en Israel, semanas previas a la guerra, justificó el peligro real ante el que se encontraba y además consta que así iba a ser. El autor denomina a esto ataque legítimo de anticipación, puesto que la agresión puede existir no solo en ausencia de un ataque militar o de una invasión, sino en la ausencia de todo 62 Ibid, p. 108 63 Ibid, p. 117 64 Ibid, p. 119 65 Ibid, p. 120 66 Ibid, p. 125 67 Ibid, p. 127 68 Ibid, p. 128
23 propósito inmediato de lanzar dicho ataque o invasión.69 En tales casos puede decirse, en términos de justicia, que se han visto forzados a luchar y que son víctimas de una agresión.70 Encuentro discutible el hecho de afirmar que la guerra es justa si se inicia de manera preventiva porque, en qué momento se está plenamente seguro de que la amenaza emitida por el otro bando, de que va a atacar, es cierta. Es posible que simplemente busque amenazar o hacer presión para que finalmente la guerra no tenga lugar, o lo que es lo mismo, intimidar. En este punto me cuestiono si los requisitos para justificar un ataque preventivo, expuestos por el autor, son suficientes para que la guerra preventiva sea calificada como justa. Con esta afirmación quiero decir que, a priori, no se tiene certeza de lo que va a suceder y por lo tanto, es posible preguntarse si es conveniente iniciar un ataque preventivo, que desemboque en una guerra, ante una amenaza que pudiera no haberse llevado a cabo y ser, posteriormente, calificada de guerra justa. Walzer afirma que incluso en ausencia de todo pronóstico inmediato de que se vaya a lanzar un ataque o se vaya a producir una invasión, el ataque es justo. Mi cuestionamiento quedaría resuelto si la ventaja que conlleva el ataque preventivo, se fundase en la necesidad y en que fuese el último recurso, concepto este último que no queda suficientemente desarrollado en esta obra. En lo que a la intervención se refiere, los Estados no deben intervenir en los asuntos internos de otros Estados lo cual, es una consecuencia directa del paradigma legalista.71 Pero si se producen, las intervenciones siempre deben justificarse. En la intervención de EEUU en la Guerra de Vietnam, lo que ocurrió, a grandes rasgos, fue que el gobierno de Vietnam del Sur rehúsa permitir las elecciones de 1956 y, por lo tanto, pierde toda la legitimidad que podía tener, ya que no consiguió reunir apoyos locales.72 Esto no implica que los estados extranjeros no puedan apoyar a otros estados, la cuestión está, en cómo Ngo Dinh Diem pretende representar a su pueblo si, a su vez, está pidiendo ayuda a una potencia extranjera para que el pueblo obedezca; por consiguiente, estamos hablando de un gobierno ilegítimo.73 Pero EEUU, cuando interviene en Vietnam del Sur, no lo hace para ayudarles sino que lo hace por interés político propio.74 Sin embargo, la 69 Ibid, p. 130 70 Ibid, p. 130 71 Ibid, p. 130 72 Ibid, p. 145 73 Ibid, p. 146 74 Ibid, p. 146
24 realidad era que Vietnam del Norte estaba aportando apoyos a los movimientos guerrilleros del Sur mientras que EEUU, estaba creando un gobierno. Por tanto, si lo que se busca es una intervención contra otra intervención, lo importante es defender a un gobierno75 intentando restaurar el equilibrio y no, ganar la guerra. Cuando están en juego la supervivencia o libertad de los miembros de un Estado hablamos de la intervención humanitaria, pero resulta que no existen ejemplos de pura intervención humanitaria sino que giran en torno a una motivación mixta.76 Las intervenciones humanitarias implican una acción militar en favor de personas oprimidas y requiere que el Estado que interviene, participe de los objetivos de esas personas. Es decir, no es posible intervenir en su favor y a la vez en contra de sus fines, lo que hace que la intervención tenga el mayor parecido a la no intervención.77 Se puede decir que una guerra justa es aquella que urge ganar, pero hay que buscar los límites legítimos de la guerra para así identificar cuáles son los que corresponden a una guerra justa ya que una vez llegados a ellos, la guerra debe cesar.78 3. IUS IN BELLUM 3.1. La convención bélica Esta parte me parece de suma relevancia dentro de su obra ya que la convención bélica marca las pautas y las reglas de la guerra. El objetivo final de la convención bélica es establecer los deberes que incumben a los Estados beligerantes, a los comandantes de los ejércitos y a los soldados individuales.79 Estos deberes son tanto para los que participan en una guerra de agresión como para los que participan en una guerra defensiva y se establecen, porque los estatutos morales de los militares individuales de cada bando son prácticamente los mismos, es decir, no son simples criminales sino que se enfrentan unos 75 Ibid, p. 147 76 Ibid, p. 149 77 Ibid, p. 153 78 Ibid, p. 160 79 Ibid, p. 181
25 a otros en calidad de pares morales.80 Si estos militares luchan de acuerdo con las reglas de la guerra no es posible emitir ningún juicio condenatorio.81 Por otra parte, la convención bélica tiene que resultar moralmente convincente para un gran número de hombres y mujeres correspondiendo al sentido que tengan sobre lo que es justo.82 Henry Sidgwick introduce los términos de utilidad y proporcionalidad de la guerra. Comienza prohibiendo el daño excesivo mediante dos criterios para medirlo: el primero es la victoria misma o necesidad militar y el segundo, es la valoración del perjuicio causado en contraposición con la contribución que aporta éste respecto al fin de la victoria.83 Sidgwick parte de que mientras transcurre una guerra, se torna difícil condenar a los soldados que la consideran como necesaria o útil para su resultado,84 que claramente es la victoria en la misma. Esto se debe a que las reglas de la guerra solo excluyen la violencia carente de objeto o sentido.85 La convención bélica invita a que los soldados calculen cuales van a ser los costes y beneficios,86 es decir, tiene el derecho de intentar ganar la guerra pero no el de hacer todo lo que ellos crean conveniente para ganarla. Estas restricciones se asientan en principios morales.87 La utilidad de combatir en guerras que estén limitadas, consiste en reducir la cantidad de sufrimiento y asegurar que la victoria represente la consecución de un acuerdo entre los beligerantes intentando evitar represalias.88 El autor no ha tenido en cuenta tanto en este argumento como en posteriores, que un soldado no puede calcular los costes y los beneficios si su vida también está en juego. Sobre el papel suena muy convincente, pero no resulta pragmático si el soldado, en el momento de la batalla, pierde toda capacidad de discernimiento y no piensa tal y como lo haría en otras condiciones. El soldado actúa movido por su instinto de supervivencia, no tiene tiempo para cálculos, es decir, el soldado piensa: si no le mato yo, él me mata a mí. Por lo tanto, exigir que un soldado calcule los costes de su intervención para así causar el 80 Ibid, p. 181 81 Ibid, p. 182 82 Ibid, p. 188 83 Ibid, p. 183 84 Ibid, p. 183 85 Ibid, p. 184 86 Ibid, p. 185 87 Ibid, p. 186 88 Ibid, p. 187
32 también es posible culparles, por lo que tanto el código legal como el moral, son plenamente vinculantes.141 Esto es lo que se conoce como la doctrina del acto de Estado.142 Los civiles ciudadanos también están implicados en una guerra de agresión y tienen responsabilidad colectiva pues son objetivos políticos y económicos una vez termina la guerra, por ejemplo, mediante el reparto de costes a través de un sistema impositivo durante un largo periodo de tiempo, sin implicar directamente que también se distribuya la culpa.143 Esta responsabilidad es posible distribuirla a través de la democracia mediante elecciones, es decir, la culpa es o bien de los que no han votado, o bien de los que lo han hecho a favor o en contra. Los soldados en la guerra tienen que tomar decisiones, muchas veces de manera inmediata y sorpresiva, y lo tienen que hacer aplicando el criterio de la utilidad y la proporcionalidad, lo cual es difícil cuando se encuentran dos situaciones como son el enardecimiento de la batalla y el sistema disciplinario del ejército y su obediencia, que hace que los soldados pierdan su personalidad y violen derechos.144 Esta pérdida de personalidad se debe a la obediencia de órdenes que por otro lado va a suponer un alivio para el soldado ya que le permite eludir responsabilidades.145 Pero el soldado no es una máquina. Además, la convención bélica establece que los soldados tienen que aceptar riesgos personales en vez de matar a personas inocentes, por lo que no hay excusa para violar esta regla.146 El objetivo principal es acabar con su capacidad de reflexión individual, resistencia, hostilidad y desobediencia, pero ello no implica que no puedan dudar.147 Este cumplimiento de órdenes se puede deber a dos circunstancias: por un lado a la pretensión de ignorancia y por otro a la coacción.148 La ignorancia es la postura más fácil de justificación para un soldado y quizá, psicológicamente, también sea la más acertada pero además, esa ignorancia se puede cultivar recayendo la culpa sobre los mandos.149 Por otro lado se encuentra la coacción, es decir, el incumplimiento de una orden va acompañado de una amenaza de ejecución y por lo tanto deberemos considerar a ésta un asesinato.150 141 Ibid, p. 385 142 Ibid, p. 386 143 Ibid, p. 393 144 Ibid, p. 403 145 Ibid, p. 411 146 Ibid, p. 404 147 Ibid, p. 412 148 Ibid, p.412 149 Ibid, p. 413 150 Ibid, p. 415
33 Lo cierto es que la guerra entraña amenazas y contra amenazas y por ello hay que diferenciar cuándo una coacción es una eximente de una conducta y cuándo no.151 Pero Walzer dice que siempre hay una forma de responder a una orden evitando tener que cumplirla, ya que muchas veces, el incumplimiento de ésta, conlleva una consecuencia que no es la muerte, por lo que los hombres rectos, cuando haya esta posibilidad, deberán aferrarse a ella.152 La responsabilidad se distribuye según la posición que se ocupa. En el caso de los mandos, cuanto más alto sea el cargo mayor responsabilidad tiene éste, ya que toma decisiones con plena consciencia y es conocedor de los derechos de los inocentes. Tienen dos responsabilidades que son: la de planear campañas con responsabilidad moral y la de tomar medidas para cumplir la convención bélica y exigir que sus hombres se atengan a la misma.153 Es decir, evitar que sus hombres cometan matanzas y emitir órdenes inequívocas. Los dirigentes políticos tienen que optar por la supervivencia colectiva154 aunque esto no les exima de culpa y deban aceptar la responsabilidad de sus decisiones. La única alternativa que presenta el autor a la guerra, es la defensa no violenta que acepta la invasión al país que se pretende defender.155 Es una política de resistencia civil y de ausencia de cooperación sistemática que, podría decirse, logra la abolición de la guerra de agresión por el simple hecho de que se niega a combatir militarmente al agresor, transformando ésta en una lucha política.156 La no cooperación de los civiles provocaría costes económicos y problemas logísticos y probablemente, decidieran marcharse.157 El problema de la defensa no violenta es que no supone ninguna defensa cuando se lucha contra los tiranos que están dispuestos a aplicar medidas mucho más aterrorizadoras,158y que dará lugar a que se rindan y obedezcan. Por lo que el éxito de la defensa depende completamente de las convicciones morales y de la sensibilidad de los soldados enemigos.159 Esta alternativa es buena aunque utópica, porque como dice Walzer, esta situación tal y como se plantea nunca se ha producido. Esto es lo que se califica como mecanismo 151 Ibid, p. 415 152 Ibid, p 416 153 Ibid, p. 419 154 Ibid, p. 430 155 Ibid, p. 433 156 Ibid, p. 434 157 Ibid, p. 435 158 Ibid, p. 436 159 Ibid, p. 439
34 pacífico para evitar la guerra. Solo dedica este apartado a dichos mecanismos por lo que añadiría como crítica, que podría haber desarrollado en mayor medida este aspecto. Las alternativas de las que habla en Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos históricos, implican usar la fuerza o poner en peligro la vida de los no combatientes mediante el asedio, las represalias o la disuasión nuclear, que no son medios pacíficos para evitar la guerra. En este sentido, podría haber dedicado algunas líneas al diálogo diplomático o negociación que, aunque en la Guerra de los Seis Días no dio resultado, puede llegar a ser un gran mecanismo para evitar un futuro conflicto bélico. Como dice el dicho popular “hablando se entiende la gente”, pues dialogando, poniendo los intereses de cada una de las partes en conflicto “sobre la mesa” y su voluntad, se puede llegar a un acuerdo que evite la atrocidad de la guerra. Walzer termina su obra diciendo: «que la limitación de la guerra es el comienzo de la paz».
35 CONCLUSIONES Walzer no establece un argumento único sobre la guerra justa sino que plantea unos criterios, con arreglo a los cuales, una guerra puede justificarse. Estos criterios están basados por un lado en la necesidad, es decir, no tengo otra alternativa y es mi única y última opción, recalcando última porque si no, no estaría justificada. Por otro lado, que la guerra se desarrolle dentro de unos límites establecidos en reglas que supongan la no libertad en la toma de decisiones dentro de la guerra y, finalmente, que todos los actos tienen consecuencias y que por tanto se incurre en una responsabilidad tanto legal, como moral. Las conclusiones más importantes a las que he llegado tras la lectura de Guerras justas e injustas. Un razonamiento moral con ejemplos histórico son las siguientes: Primero, el concepto bellum iustum no es un concepto novedoso sino que se ha ido desarrollando a lo largo de la historia, que aunque ya se plantea en el Antiguo Testamento y con Aristóteles en Grecia. Es con Roma cuando se establecen las bases, sobre este concepto, que actualmente siguen desarrollándose. Santo Tomás de Aquino establece unos requisitos para que la guerra sea justa y, posteriormente, éstos son desarrollados por Francisco de Vitoria llegando a ser grosso modo en lo que Walzer se apoya para plantear su argumento. Segundo, el no haber consentimiento por parte de los particulares que intervienen en la guerra es un acto grave de violación de derechos ya que se obliga a personas, que posiblemente no estén de acuerdo con los jefes de Estado, a luchar y, probablemente, perder su vida. Antes de comenzar a leer el libro me preguntaba cómo iba a justificarse una guerra o, más concretamente, cómo iba a justificar una guerra si en ella está en juego la vida, un derecho de tal valor que cualquier situación que atentase contra la misma me parecía totalmente repugnante. Ahora que he leído el libro mi pensamiento ha cambiado, pero en esencia sigo opinando que es la forma más vil de tener razón. Analizándolo desde otra perspectiva, el ser humano, aun siendo racional, a menudo tiende a perder la razón y por ello, da más valor a la fuerza que al diálogo. Por consiguiente, las guerras han sido injustas, mayoritariamente, debido a ese afán de demostrar esa fuerza violenta que no es
36 valor. Pues el valor de un hombre no puede medirse en las vidas de sus soldados, que en gran medida, no han elegido luchar160. Tercero, hablamos de guerra cuando se produce una agresión. Es decir, si tú me atacas, automáticamente adquiero el derecho de responder al ataque y por tanto, tiene lugar el conflicto bélico. Este conflicto puede darse de tal forma que, o bien es un ataque preventivo, una intervención o una agresión que desencadena el resto de acontecimientos. Al igual que Walzer, pienso que la guerra debe ser el último recurso aunque cabe preguntarse si las tres premisas expresadas por el autor, siendo necesarias, son suficientes para calificar a un conflicto bélico como justo o injusto. Como ejemplo, podemos citar la Guerra de los Seis Días que nuestro autor pone como modelo de guerra justa. En ella, de alguna manera, se cumplen las premisas antes citadas pero no queda claro si se han utilizado todas las herramientas alternativas conducentes a una resolución del conflicto por vías pacíficas. Walzer no desarrolla este aspecto y por lo tanto, la toma de decisión sobre si nuestra acción puede encuadrarse dentro del concepto de guerra justa o no, queda a nuestro libre albedrío. Cuarto, si luchas conforme a las reglas de la guerra no se puede condenar moralmente ya que estas reglas garantizan que el ius in bellum es justo, debido a que se rigen por las reglas de la utilidad y proporcionalidad. El hecho de que se pueda determinar el cuándo, el cómo y a quién se puede atacar en una guerra es chocante, pero tienen sentido una vez aceptas que es posible una guerra justa, y que esas reglas son las que garantizan que no “te salgas del camino”. Aunque en el fondo, esta cuestión es una de las que más problemas me ha planteado. Así mismo, si aceptamos que hay unas reglas asumimos que pueda haber una guerra y, aceptar esto, implica estar a favor de ellas y permitirlas. Llegados a este punto, me planteaba el hecho de que si tienes una puerta cerrada con llave y no tienes la llave, tendrás que optar por otras opciones como romper la puerta pero, si te dan la llave, solo tienes que utilizarla para abrirla. Lo que vengo a decir es, que establecer reglas sobre la guerra puede ser un arma de doble filo puesto que, por un lado estas promoviendo que se respeten una serie de derechos, pero por otro, estás diciendo “haz la guerra que está permitido” y considero que es un aspecto delicado de tratar. Entiendo que Walzer lo ha querido plasmar desde el punto de vista de hacernos comprender que existen 160 Bryna Productions. Distribuida por Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Stanley Kubrick. 1957. Senderos de Gloria (Escena en la que los generales para demostrar su valía tenían que aportar un número elevado de bajas entre sus propias filas, lo que significaba que sus soldados eran valientes y estaban bien instruidos. Mientras que el coronel que mandaba la unidad, se oponía a dicho sacrificio). Estados Unidos
37 estas reglas para preservar los derechos que se ponen en juego en la guerra. Pero, como he dicho anteriormente, una vez que aceptas la posibilidad de que haya guerras justas, se puede valorar positivamente que la guerra esté delimitada. Quinto, solo ante una situación extrema de necesidad podemos justificar una guerra y además, no actuar conforme a las reglas de la misma. Estas reglas se recogen en la convención bélica que invita a que los soldados calculen los costes de sus acciones, aunque un soldado, en el momento en que recibe una orden, no piensa si ésta va contra la convención bélica o no y simplemente la ejecuta por lo que hace inviable que calcule cuáles van a ser los costes de sus actos. Además, no son máquinas que puedan, en mitad de la batalla, pensar con claridad. Como dijo el comandante Sully, en la comisión de investigación que se abrió por el aterrizaje de emergencia en el río Hudson, “no estáis teniendo en cuenta en vuestros cálculos el factor humano”.161 Es cierto, un soldado no es una máquina que pueda calcular, en el momento álgido del combate, cuál va a ser el coste posterior de sus actos. Ese requisito sería más lógico pedírselo a los altos mandos que emiten órdenes y crean las estrategias. Sexto, todas las decisiones que se toman en la guerra son objeto de condena moral y de responsabilidad. La responsabilidad da sentido a la justicia pero tiene que ser tanto moral como legal. Aunque la responsabilidad moral se plasme, en mayor medida, en el interior de uno mismo es muy importante que se transmita a los demás, puesto que si un soldado se siente avergonzado por sus actos, instintivamente, se crea un sentimiento asociativo de vergüenza hacia la guerra. Pero la realidad es que la mayoría de veces olvidamos esos sentimientos y solo buscamos la responsabilidad, que yo llamaría vengativa, y que al final se traduce en la responsabilidad legal por la que hay una condena firme, sin hacer tanto hincapié en la condena moral. En conclusión, este trabajo tenía como objetivo resolver la cuestión sobre si una guerra puede ser justa. Aunque sigo pensando que deberían existir otras formas de solucionar las discrepancias entre los Estados, cuando la situación es límite y no hay otro camino que tomar, la guerra se transforma el último recurso y por tanto, se torna en guerra justa transformándose en el modo inevitable de resolver el conflicto. Pero para que podamos considerarla justa, se tiene que dar una situación de necesidad y la circunstancia de 161 Warner Bros. / Village Roadshow / Malpaso Productions / Flashlight Films / The Kennedy/Marshall Company / RatPac-Dune Entertainment, Clint Eastwood. 2016. Sully (cita cinematográfica). Estados Unidos.
38 que, de cualquier otro modo, no se pueda resolver el conflicto. En resumen, necesidad y último recurso. Por consiguiente, ante una necesidad extrema puede ser el instrumento adecuado para vencer al enemigo que está dispuesto a sembrar el horror sin importar las consecuencias. Acabo esta conclusión con las palabras de Vera Brittain, enfermera en el frente durante la Primera Guerra Mundial, que plasma la rabia ante la incapacidad de encontrar otros caminos para resolver problemas que no sean el de la guerra: “Estuve en el frente, en Francia. Por algunos días estuve al cuidado de oficiales alemanes. A uno de ellos le sostenía la mano mientras se encontraba moribundo. Estaba llorando por la mujer que amaba. Lo mantenía con vida la esperanza de que ella lo perdonara. Perdí a mi hermano en esta guerra. Y a mí prometido. No me di cuenta de ello hasta que sostuve la mano de ese oficial alemán y mientras él también sostenía la mía. Ese dolor. Ese dolor y ese derrame de sangre. Era el mismo que sufríamos nosotros. Miles y cientos de mujeres y hombres alemanes. ¡Estoy hablando en nombre de todos los que se quedaron aquí! ¡De las madres, hermanas y mujeres... que enviaron a sus hombres a pelear! ¡Discutí con mi padre! ¡Para que mi hermano fuera a pelear! Porque creíamos que era lo correcto. ¡Lo más honorable! Y ahora que me encuentro aquí, quiero preguntarles: ¿Fue así? ¿Fue lo correcto? ¿No podemos encontrar el valor de resolver nuestros problemas de otra manera? ¡Quizás sus muertes tenían un sentido! Sólo si nos pusiéramos de pie ahora y dijésemos: ¡No! ¡No al asesinato! ¡No a la guerra! ¡No al interminable ciclo de venganza! ¡Lo que les estoy pidiendo es que ya basta de eso! ...nunca más.”.162 162 BBC Films / Heyday Films, James Kent. 2014. Testamento de Juventud (Cita cinematográfica). Reino Unido. Disponible en: https://ventanadelcine.blogspot.com/2015/06/discurso-final-de-alicia-vikander-enla.html
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