Oracion funebre a los ilustres martires del 2 de mayo que en las solemnes honras celebradas en la Iglesia Mayor de Utiel, en cumplimiento de la Real órden de S.M. por la Junta Superior de Gobierno de Aragon y parte de Castilla /
Abstract
Hernández de Morejón, Sebastián; Miedes, Mariano
Full text
o .. ' ' ORACION FUNEBRE ■ A LOS ILUSTRES MARTIRES DEL DOS DE MAYO Q U E en las solemnes honras celcbratlas en la Iglesia mavmf eal orden de S. en cumplimiento de Ja Real Junta Superior de Gobierno de Ai's ^ y parte de CastiIJg -X - A. I ' •*• I c ^ D I X O Pbro. D ON SE B A STIAN H E R N A N D EZ MORETON Doctor en Teología x en ambos Derechos , Abogado de los - Reales Consejos , Examinador Synodal de Valladolid ' y de Menorca , y Pro-Teniente Vicario general Castrense de ¡as Tropas de Aragón. Merecieron ceñir sus frentes con coronas inmortales Oficio de los Mártires. N< EXC.MO S.oK o es un gobierno profano el que hoy nos convoca para discer nir los honores del Panteón á sus héroes; es la religiosa Lpafia reu nida en Córtes; es un pueblo ilustrado á la Inz^dela revelación que penetrando con los ojos de la fe el destino venidero de los h l - ’ bres, hace un justo desprecio de lo transitorio, y no degrada sus obras imprimiendo cu e las el sello de un falso expleLlor. ^ genb d e rn rtrr^ ^ -^ ” *' guerreros, el Us é lf u L I s ryRoma eléva al Capitolio estatuas de sus dignos ciudadanos, Alhenas ostenta en relieves las
„en,oraWe. jornadas de SaUmina y M arión, l^só lu las y dnrables las den,oss no ñenen una fir™ . “ contrarrestar el torrente de '“V '"„™ ;rde bs ewTos se clesvancbatíála mina de los ’ '“J ° X , l o s de viftnd enmendado. r,r, oscila-:ion délos tiempos. plíntei-esante recnerdo del sóUna memoria cara i-econocimienlido, del legítimo herounio,c religión consagra ,o nn garante mas seguro de sn P'-='-P^''"^,^,“, Oh mar^tilos hér^s ; la religión sola es capaz ‘I® feto temres del dos de mayo:::! la patria cnstia ‘ ^ ^ debido, pío santo, recomienda a mi mmi= Ministro del altar en Después de haber juntado sus \ o o .- clemencia la Oblación de la-bostia pac.fica Pj*- por mis lahácia muestras almas, qtnere que la verdad pron bios afianze el archivo sagracoronados de edad en edad . quiei q i-.-.gj-t-o'ie los tiranos, como do de la virtud, tan impenetrable al inaccesible al torrente de las yicisitu » agradable de vnestroa hasta el último de nuestros "^^^^V o C nara s S vuestros pasos hechos, y hallen un estimulo poderoso para seguir i €H la senda de la honra. al cumplimiento de tan Védme pues consagrado sobre " otra religioso debér ; y para dar puncipio a medio entre lo par e Á la memoria el dos de mayo como ,, ,o n U .ado y lo presente ; y comparando j de núes, veneremos aquel augusto día como una época lama tra historia. . ^ de aauel aconte- ¿Qué fné en efecto la „,;i baxo los Rocimiento para siempre memorable . ^ ^ J S . manos, bárbara y snperst.c.osa bavo G“ los ; " Sarracenos , facciosa y turbulenta baxo sus Prinupe
ío r los Emperadores, degradada, envilecida y «aerificada por su. Uítimos Reyes. * Carlos IV subió al trono , y con él subieron Igualmente aque- .lios VICIOS fmresíos , que. propaga<íos oouio una peste hasta losan, ^ulos mas remotos ríe la monarquía , clcbian emponzofur el espíri* tu y eJ corazón dei mayor número de sus habitantes. El libertinage y la impiedad íjxároii su asiento en el seno de ía Corte , la disolución puso bandera en las salas de Palacio , el fcti« do vapor de la impureza obscureció todo el brillo de la Majestad, nutrióse un monstruo baxo su dosel, sus sacudimientos obscenos hi cieron sena a un desenfreno general: roto el pudor, siguió el desor den en todos los ramos, en todos los estados y en todos los afectos; un insolente a.mso del poder en los ministros , el robo mas descaradü en los administradores de las rentas, venalidad en los empleos, aibitrariedad en Jos géfes , injusticia en los tribunales , mala íe ea Jas combenciones , dolo en los contratos, usura en ías ganancias, ih. moralidad en los grandes, soltura en los pequehos, disipación en lo» ricos , rapiña en los pobres, falacia en Jas amistades, engaño en Jas demostraciones, malignidad en, Jas cortosias , traición en lo» a razos , odio en as adulaciones, maquinación en las visitas, para bienes en la cmbidia , rencor en la sonrisa , y para reaíze de esta ■horrorosa pintura , degradanon, relajación y vilipendio en el clero Entretanto la marclia política del Estado seguia , como era ua-' eri.'í principies : nuestras nave, eran destiozailas sobre el océano por el capridm , la vanidad , ó ia Joco,a, nuestros tesoros prodigados á una alianza fatal, horrible náJtattvode la mas negra perfidia ; nuestros exércitos llevados á los confines del Norte pata sostener con su sangre'las miras ambiciólas dr iut tirano extrangero ; nuestras fronteras abiertas‘á un tropel de VodóTlo'’ ‘'i 0"'° cautelosamente rmlos los pontos de la Península , nuestras ciudades inundadas tíe un <hluvm de libros obscenos, é impíos , encanto de la iraaginiteion, e .mulo de la mas refinada sensualidad , y , peste del corazoU.y d¿l e.|untu nuestra educación olvidada, ó encargada á los' honibré. rm ¡Hobidad y sin principios , nuestras relaciones exteriores sospetlio.>as y vaciantes, nuestro crédito sin fuerza til carácter á causa nañnl ° "'íAc'í del Estado; y nueslro nombre, el nombre Es., ipanol, un juguete de mofa y escarnio á todos los pueblos cultos. '
Tal era la sítaacion de la infeliz España a principios del ano j8oy , quando Bonaparte , ese aborto de la revolución Francesa y cnudülo de sus falanges, acababa de establecer en Europa el sistéma de los Demagogos (¡ue ie precedieron; quando las victoiías de Austerlitz, Eylan y Jena, ponían en sus manos la suerte de una muebedumbre de rey nos y provincias; quando los Príncipes de Alemania, separados de su augusta cabeza , y humillados delante el carro del "Vencedor,se dexaban corbardemente despojar de sus coronas y subs cribían por sus pueblos á ios caprichos del despotismo ; quando los dos emperadores , el de Austria y Rusia , preocupados de la ilnsion, sobrecogidos del terror , ó aletargados con el ópio de la intriga mi nisterial , miraban con torpe indiferencia erijirse nn imperio cuya bas ta extensión debía comprender quantos países se encierran entre el Mediterráneo y las bocas del Rhin y del Albis; desde el dilatado Adiantico hasta la Iliria ; quando el nuevo Emperador y Rey , vol- "viendo' sus malignos ojos hacia la Península , sojilaba qual otra Fnn- ^ dora desde la Italia el fuego de la discordia en la casa de nuestros Reyes , agitaba la violencia de las pasiones, preocupaba al padre, desnaturalizaba á la madre , dividia los hijos , roinpia los vínculos déla naturaleza, trastornaba el Estado y ' hacía con este pretexto marchar hastala capital sus formidables y numerosas tropas. Vos Dios mió sabéis el conflicto en que entonces se halló nuestro triste corazón por las funestas idéas que atormentaban nuestra alma^. ¿Qué será de nosotros? se preguntaban los buenos, ¿qué sera de la España, de ésta nación religiosa, grande , rica, cuya fuerza y ■ poderío la destinaban á ocupar el primer rango entre todas las poten cias de uno y otro continente? Ay....! Una inmensa muchednmbae de extrangeros se derraman qual torrente impetuoso por todas las provincias: el terror les pre cede , la muerte les acompaña , la desolación y el luto les siguén. nos arrebatan del trono al virtuoso príncipe , que el cielo en sus 'misericordias acababa de designarnos; rasgan el libro de nuestra ve nerable constitución, y con él la executoria de nuestros sagrados é imprescriptibles derechos; nos preparan la esclavitud, el dolor y k afrenta ; atacan las instituciones mas santas, dispersan sus miem bros , profanan nuestros templos , y todo indica que vamos a per- -der la religión de nuestros padres; no hay un Mathatias, que, a exémpiode aquel ilustre Macabeo, se conduela de la infelicidad de
«u pueblo y resuelva generosaménfe con sus hijos y hermanos ne garse á la servidumbre del moderno Antioco; no hay un Pelayo, que sepultándose como el primero en las cabernas de Ja tierra consulte allí con su valor para salir qual león rugiente á despeda zar los opresores de su patria: todo es debilidad, todo es cri men: ios magnates del reyno se postran, los géfes se rinden, ios magistrados obedecen, los ricos' se turban, los sabios callan, los pastores desiertan , no hay patria: el interes privado ocupa el lugar del Ínteres social : solo falta un paso para consumar la catástrofe, pa ra completar Jas tramas homicidas; Bonaparte lo indica, señala el dia , el dos de mayo amanece.... ¡Karo fenómeno....! asombroso expectáculo....! El pueblo de Madrid lanza un grito, la fierra se estre mece, y ennn instante es contrabalanceada la fuerza del destino. Si señores: atjuel pueblo, aunque desnudo, mal armado, sin plan, sin caudillo, ataca aquellas legiones espantosas por sus armas, formi dables por sus victorias; las desordena , las confunde, introduce en ellas el terror y el sobresalto, las destroza en las plazas y calles públicas : mueren después los patriotas atraídos alevemente por una paz cobarde y perjura ; mueren víctimas de la rabia, y de la atro cidad ; pero sus gemicíos moribundos llevados por el ayre hasta el ti ono de la divina justicia , encienden sus rayos abrasadores sóbrela cabeza de los verdugos; pero su inocente sangre dilatándose á rauda les por el suelo de la península , corre á vivificarla toda en entu siasmo y en virtudes ; perú este agravio, esta injuria atroz é in conmensurable influye de tal manera en el genio de las Espadas, que alza su abatida cabeza, truena sobre Jos malvados, da la señal á nna guerra rencorosa , sanguinaria, y desoladora, v obra una revo,- liK'ion, que, cambiando la faz del continente europeo, hace mudar de aspecto á las cosas humanas. _ Comparad aqui, señores, lo que fuimos con lo que somos, y juzgad 51 el^ legitimo español de nuestros dias, si la cuna de nues tros padres tienen alguna semejanza con la nación y españoles antenores al dos de mayo. A pesar de los rebeses y contratiempos, el bagel del Estado no ba suspendido jamás sii curso magestuoso. Sin piloto , sin gobernalie, combatido á cada paso de encrespadas olas en un océano de desastres, le hemos visto surcar hacia el puerto, impelidas siempre 8US velas por el viento déla gloria. Dexeinos sino las figuras, y fí-
x^mos los ojos en el estado politíco, civil y religioso en que nos iiallamos. , , . • \ Somos libres é indcpenrlientes baxo el gobierno nacional que ■nos hemos establecido; nos dictamos sábias leyes que d^ben re- •cirnosa corregirnos los vicios de nuestra administración interior , y oi-.^anizainos-el orden en todos los ramos: ponemos férreas bailas arpoder rea!, que no traspasarán jamás la arbitrariedad Y «Ulespotisrao : restablecernos la pureza de la religión , a santic a e •cidro y la bondad de nuestras costumbres , levantamos el derribado cUficio de! crédiro nacional , y estrechaaios nuestros vínculos con ^as Potencias extranjeras; la Inglaterra nos ama y nos respeta , y ■unidos a ella, el universo entero tiembla y se estremece; despue. de vencidos en mil batallas, somos vencedores de los mas aguerri dos mariscales del imperio, humillamos esas águilas altaneras cuyo ■vuelo babia llegado basta las columnas de Hércules y los muros de Cádiz; hemos disipado los prestigios del temor , y Jos fantasmas ■pavorosos de una imaginación sombría ; familiarizar os con a muei te, vivimos en paz en medio de sus estragos, y el tirano , vacilante sobre su trono , no baila resistencia contra los embates de nuestra Ta la virtud no tendrá que buscar un asilo en los desiertos, la imagen del Criador no quedará borrada en el corazón humano, 3a rcliaion de jesuehristo no habrá de auyeníarsc a países remo tos; el cspaiiol las lleva á todas en triunfo sobre cha entre las ruinas de los pueblos con toda la digim a< c e lom iré-social, y desprecia todo lo que no es tan grande, tan mar cestuoso, tan sublime como su virtud y su gloria. Luego el homenage á las ilustres víctimas del dos de mayo debe ser en todos los pueblos y aldeas de la monarquía una expresión 3a mas siuccra dél reconocimiento nacional, un tiibuto e a ve ■peracion y del amor. • • i ' i c <Tr La Religión que ioconsagra, encargándose de trasmitirlo a las ge neraciones venideras, excluye la vanidad como incapaz de contribuir á tan genero.-a obra; quiere que la gratirnd se eléve sobre a es eTa de los humanos, que bustpie en el Dios de los excrcitos co ronas frondosas, laureles inmarcesibles , que los nombres de las vic timas sacrificarlas á sn santa causa en las sombras de la noche y •en la obscuridad del silencio, quedan indeleblemente gravados ene
libro <!e la vi(U; que sn gloria sea no expíentíor de la de los san tos , sn ornatncnío la inmaculada estola del cordero, slis palmas las de la cedestia) Jrrnsalen. Para e.to nos recuerda por el órgano, desús ministros el dogma-consolador de la vida futura, levanta nues tro espíritu liasta el trono de Dios descubriéndonos sobre la araacla Sion al inmortal rey de la gloria, autor de la paz, centro de Joíí vcrdailcros placeres, dulce término de los trabajos , premio y co rona de la virtud oprimida: nos lo representa lleno <Ie bondad dexandose vencer <le nuestros megos para abreviar el plazo ásiis esco* gidos, y anticipar la felicidad tle afjuellos que, ann(|ue miirieroii cu sa amor, todavía no son bastantemente dignos de sn presencia. Escita la piedad de los fieles, junta drágmas co\no el pueblo Machaf)co pa ra ios sacrificios, promueve, ordena votos, oblaciones y holocaus tos: su ardiente zelo se complaceen oir resonar por las bóbedas del santuario los humildes ecos de la deprecación, la triste armonía de los cánricos , se deleita al ver el aparato obligador de las ce remonias fúnebres, vivificado por el incruento sacrificio de nuestros altares, por ese sacrificio de expiación, que violenta, si es lícito decirse, la misma Divinidad, que satisface por todos los pecados del mundo, que abre las puertas del firmamento a los afligidos hijos de la esperanza. Estos desvelos de Ja religión de Jesucristo, estas demostraciones de una patria cristiana encierran el gran se creto, desconocido á los pueblos prcífanos, de agradecer útilmente Io> heroicos sacrificios de sus Adietas, de procurarles una recompensa sólida y real mas allá del sepulcro , de reanimar sus fríos despojos, y hacer que vivan eternamente en la memoria de los hom bres. Pasarán los tiempos, las generaciones se sucederán tinas á otras, apenas ((uedarán vestigios de ése soberbio imperio, que desafiaba en poder al de los Asirlos y Romanos, la bistoria de Bonaparte po drá conservar alguna idea de su horror en el teátro; pero el dos de mayo3 el heroico sacrificio de sus víctimas, amanecerá to dos los anos sobre nuestro horizonte como el sol : los españoles lo salud^irán con alegría, y reunidos ene! templo, enagenaclos sus nietos de un profundo gozo á vista del interesante qnadro de las virtudes de sus padres , exclamarán diciendo. „Hubo un tiem po en que la impiedad alzó su frente altiva en el seno de la Francia, derribó ella ei trono y el altar, formó una revolu-
clon larga y sangnénfa. ésfa pro(3uxo un mónsfruo; con su'po^er subyugó á toda la Europa , destronó sus reyes, rasgó sus institucio nes antiguas, invadió la iglesia , cargó de cadenas á su venerable Pastor, volvió sus malignos ojos sobre la España, la inuud.ó de sus falanges, nos arrebató de entre los brazos al virtuoso Fer nando , Íbamos a quedar sin patria, y sin religión; pero el leal y valeroso pueblo de Madrid escuchó la voz de su carazon, lan zó un grito semejante al trueno , se arrojó indefenso sobre sus opresores , derramó generosamente su sangre en tan terrible lucha, y floreciendo con su riego el árbol de nuestra antigua gloria, fir maron el testamento de nuestra libertad y bien andanza. =sDixe.:= ^equiescant in pace. Amen. n ■ En la Imprenta de Miedes.