Respuesta a las objeciones que se hacen a la nueva inoculación de la vacuna ...
Abstract
Cano y Atrosillo, Francisco; Heras, Medardo
Full text
; respu esta 2 i s í " f A L A S O BJECIO N ES . aU E SE H ACEN , A LA NUEVA INOCULACaOíf ■;>'> DE LA VACUIÍ;^ DADA POR EL Dr. D. fr a n c isc o CANO, INDIVIDUO DEL REAL COLEGIO DE MEDICINA y CIRUGÍA DE LA CIUDAD DE ZARAGOZA, Y CATEDRÁTICO DEL DE BARCELONA, FUNB ÍBA e n los ESCRITOS y experhTientos hechos en Europa hasta el dia^ y con repetidas observaciones 5 con el método sencillo de inocular las madres á sus hijos, y de conocer la Vacuna falsa de la verdade ra [cosa muy importante'^ y el modo de remitir el fluido para inocular dentro de Cartas^ Se. Añá dese al fin una Carta, en la <jue se da una sucinta noticia de su descubrimiento. ZARAGOZA: En l a O f ic in a d e H e r a Sh Año 1802.
M. I. S. ^^1/ "Papel titulado : Respues* ta á las Objeciones que se hacen contra la Vacuna , escrito por Z). Francisco Cano , y que V S. se sir vió remitirme con fecha de ayer para la Censura , aunque no con^ tiene cosas nuevas en la materia, pues todas las ideas que se vacian en él están dichas , y se hallan re petidas en los varios papeles que de cerca de dos años d esta par-- te se han publicado dentro y fuera de Españ a; sin embargo, ha sabido el Autor darla un cierto ayre de novedad interesante : por esto, y mas principalmente todavía por lo que esta clase de Escritos pue den contribuir d generalizar en nues tro Pais este feliz , y nunca bien celebrado descubrimiento , de cuya utilidad , seguridad y coirfianza , nadie duda yof en la Europa sdA 2
'hía, como ni en ¡s America, AfrU ca y A sia , en donde ya es cono^ cido , y se esta propagando rápi damente y abandonando en estos tan distintos países la antigua Inocu^ lacion de la Viruela , qiie no reú ne en SI las ventajas é inocente se guridad de la Vacuna: Por estas consideraciones , y contando con la confesión que hace el Señor Cano al Jin de su Escrito , entiendo te h puede dar la licencia que solicita para la impresión de él y no supri miendo en ella la expresada adver tencia que empieza : Dos palabras á los Criticos=í Y es qnanto debo decir en cumplimiento de la comi sión con que V. S. me distingue. Zaragoza y Enero 5 de 1802, M. I. S. E z Dik. Serapjo Sjn u es, \M. L S. Regente , Juez de Imprentas.
Fág. 5 RESPUESTA 'A L A S O B JE C IO N E S a U E SE HACEN CONTRA LA VACUNA. .migo: He tardado a contextar á las objecidnes que V . me pro pene contra la Vacuna^ para po derlo hacer enterado de lo que con tra ella se ha dicho en los papeles públicos. Extraño mucho la indife rencia con que , según V. me di ce , se ha mirado este descubrimien to ; y que muchos, que apenas tie nen de él una idea confusa , se atre-
van á impugnarlo con sofismas y cabttaciónes, valiéndose impunemen te de imposturas , y de hechos des figurados ó fingidos. Este asunto ha merecido , por su gravedad é importancia , el cuida do de loa Gobiernos mas sabios de Europa 5 y debe llamar la atención de todos los hombres. Se trata de hacer general un medio sencillo é inocente, capaz de evitar á infini tos Padres el desconsuelo de verse privados de sus hijos por el cruel azote de las Viruelas; un medio , que debe reparar con ventajas las grandes pérdidas que la humanidad ha sufrido con motivo de las lar gas y sangrientas guerras, y de las epidemias desoladoras que han ocur rido en nuestros dias; un medio, que haciendo mas numerosas las ge neraciones venideras ha de aumen tar con la población la riqueza de
la Patria, áando mas brazos a h agricultura , mas manos á la indus tria , y mas Individuos á todas las clases del Estado. Siendo , pues, tan importante es te negocio , parecía natural , que en vez de obstinarse en condenar lo que no se han tomado la pena de acercarse a conocer , hubieran de^ de el principio convenido de comufl acuerdo todos los Profesores de Me dicina en examinarlo con la impar cialidad y candor que exige la ma teria, para haber generalizado la prác tica de la Vacuna en él caso de ser felices los sucesos; 6 para haberlos presentado á toda la Europa del mo do mas autentico y comprobante si hubiesen resultado funestos ó con trarios á lo que se ha diclw, Ast lo exigían en mi entender el inte res público , el Inmor de k Medi cina , y aun el desempeño -de la$
obligaciones sagradas de sus Profe sores i y yo creo que éste era el modo, de decidir una qüestion fun dada en hechos .comprobados por una. larga experiencia; pero porque :V. no crea que el recurrir á los resultados de la Vacuna es huir de la dificultad responderé á las obje ciones que V. me hace por el mis mo orden con que me Jas propone. Dice V. : Que no se puede po^ ner un mal donde no k hay ; por- ’^ue , segtin un principio de moral^ no es licito hacer mal aunque de él haya de resultar bien. Yo omitiría gustosamente el sa tisfacer á este argumento como age no de mi Profesión; pero es tan to lo que se atrincheran en él los contrarios de la Vacuna que no me puedo dispensar de dar respuesta. Los males de que habla el axioma son, 6 males absolufemente mora-
Ies, b males físicos, que llevan con sigo alguna razón de malicia mo ral, Estos males no pueden hacer se aun con la evidencia de que de dios haya de resultar algún bien; y asi un hijo no puede matar al Pa dre que disipa los bienes , con el fin de entrar a poseerlos para ha_cer de ellos un uso mas recto , e invertirlos en limosnas , obras pías, & c ,; pero no habla el axioma de los males puramente físicos. ^Aca so no se destruye una casa para cor tar un incendio? Por ventura ^no se hacen detener en quarentena las na ves que llegan á los puertos sospe chosas de peste , aunque la tripu lación peligre? Estos son males fí sicos que nadie ha dicho que no se pueden hacer; el dolor es tam bién un mal físico , y no por eso son ilícitas las operaciones de Ci rugía , la aplicación de remedios do-*
i6 viruela , no la contraxo nlngiíno de ellos. No son menos frivolas , aunque, aparentan mas moderación , las ra-' zoncs de los que dice V . quieren persuadir - ^«5 no st debe creer en ha •virtud ^reservativa de la Va cuna hasta que la experiencia la confirme, por ser muy reciente to^' davla la época de su descubrimiento , y porque puede haberse padecí-- do equivocación en lo que sobre es te asunto se ha dicho por los pa peles públicos^ El discurrir asi es confundir el descubrimiento de la Vacuna con la publicación de este mismo descubrimiento. Ya be repe tido que la Vacuna se conoce des de tiempos muy remotos en el Con dado de Gloucester , y por tanto ha pasado el transcurso de tiempo suficiente para que aquellos natura les j en fuerza de repetidas obser-
, ^7. vacioncs , se asegurasen de su vir tud preservativa. Es verdad que U publicación que ha hecho el Dr. Jenner es de data muy reciente , pues solo tiene tres años; pero la mul titud de experimentos que se han repetido en mas de ciento cincuen ta mil que se han envacunado en Europa, todos con resultados igua les , dan á las observaciones anti guas de los habitadores de Gloücester toda la evidencia que se nece sita. La duda de que los papeles pú blicos hayan guardado la buena fe que exige la materia es. arbitral ia y quimérica. Los papeles públicos han anunciado é incluido indiferentemen te lo que se ha dicho en favor y contra la Vacuna y siendo pro pia de los Ingleses la invención de este preservativo no le habrían da do los Franceses en sus periódicos los elogios que se saben sino hubieB
/an hallado ser cierto quanto aqué llos han publicado. Algunos, viendo que la Virue la respeta á los que han pasado la 'Vacuna , conceden á ésta su virtud preservativa ; pero se la limitan h la presente epidemia , asegurando, i^iíe dentro de cinco años estarán tan expuestos al contagio de las vi ruelas los envacunados como los de mas. Falta que estos Profetas ex pongan la razón en qué apoyan su vaticinio , á no ser que, como las viruelas suelen aparecer de cinco en cinco anos, pretendan que destruida b disipada en este tiempo la acción del preservativo hayan perdido los envacunados su privilegio. Pero si la Vacuna preserva para la actual epi demia ^'porqué no ha de preservar para las que pueden venir en lo su cesivo? ¿Hay acaso alguna razón y q. algún experimento , que persua-
áa que su virtud es temporal ^ y aun momentánea? Todo lo contra^»* rio. Jenner inoculó con la Virue* Ja natural, é hizo tratar y dormil: con los virolentos á sujetos que ha* hian padecido la Vacuna hacia 20 > 30, 40 , y mas años ; y tan pre* Servados se encontraron como los que acababan de padecer. Pero lo que mas atormenta el-es píritu de V ., y el de muchísimos^ es el de no poder concebir como por quatro, tres , dos , o un grano so^ lo , se puede desembarazar la na-^ turakza de toda acuella gran can-* tídad de humores de (pie parece pu rifican las Viruelas , siguiéndose de esta duda el temor de que no pu rificándose enteramente los envacu nados quedaran expuestos en lo su cesivo d una vida enfermiza , liéna de achaques , y que acaso sera mors brevi d& k que debería ser>- B 3
220 Antes de respondef á esta oKje'- £Íon permítame V. preguntarle ^porx^ué los Físicos y habitadores de esa Ciudad , que en materias de mediciria se atienen con entusiasmo á Jo que llaman práctico , haciendo desprecio dedo teórico ^‘porqué quanúó se les presenta una qüestion de hechos, puramente practica , qual .es lá de la Vacuna , han de recur rir á especulaciones teóricas , cer rando los oidos y los ojos á la exqjcriencía? Ya ve V. que en esto no proceden muy consiguientes. La qüestion de la Vacuna es experimen tal ; y hasta ahora ningún Vacunadpr , que yo sepa , ,ha perdido el tiempo en teorizar sobre ella , que riendo explicar como obra , si es que todos se han esmerado en hacer va riar , repetir y multiplicar los he chos; y únicamente fundados en mi gares de experimentos felices , han 5.
2t Üediicido la conseqiienda fractic¿i de que es benigna, y qtie preservil de las Viruelas naturales. Esto es lo que se sabe; lo de mas se ignora. Pero si por esta ra zón se había de reprobar la Vacu-- na también se deberían proscribir de la. Medicina el opio , el mer curio , la quina , y otros muchos medicamentos no menos iitiles, cu yo modo de obrar no se ha cx-- pUcado satisfactoriamente. Al prác tico le basta saber , y es lo que pue de saberse , que tal medicina 6 subs tancia , administrada b aplicada baxo de tales circunstancias, produce tales efectos; y todo esto en quan-- to á la Vacuna lo ha manifestado la experiencia. Pero concretándome á lo que V. opone dire : que es quimérica la puritícacion que se cree hacen las yiruelas 5 y por consiguiente, que.
es infundado el temor de que por su defecto sufran los envacunados las incomodidades que se ínslníian. Sé que esta aserción parecerá una paradoxa 5 pero creo que variará V, de dictámen en habiéndose entera do de los fundamentos de esta opi nión , los quales procuraré exponer con la posible claridad. Viruela es una enfermedad con^ fagiosa ; y el carácter de semejan tes enfermedades es el comunicarse por medio de ciertos cuerpecillos, b llámense miasmas , que se des prenden á cierto tiempo de un cuer po que padece la enfermedad j y que aplicados á otro que tenga las correspondientes disposiciones pro ducen en él el mismo orden de sín tomas qué se verificaron en aquel de quien procediéron. Son , pues , dichos miasmas el germén b semilla de la enfermedadí
y en su curso guardan una perfec ta analogía con el que observan las semillas de los vegetales; pues apli cados , como se ha dicho , á un cuer po dispuesto (como las simientes sembradas en una tierra preparada) se actúan , se desenvuelven, y lie-* van un orden constante en los sín tomas característicos (asi como los vegetales se nutren , crecen y flo recen de un modo determinado) y acaban produciendo nuevos mías-* mas , que sirven para transmitir y. plantar en otro Individuola mis ma enfermedad (á la manera que los vegetales concluyen formando, ks semillas de que han de. salir otro«-. vegetales de k misma especie.) De modo , que si se observan las cesas con atención se advertirá, que • tanto las enfermedades contagiosas^ como los vegetales atienden úni camente á prodticlr semillas para pro-
«4 pagar su especie ; pues diclias enfer-- mcdades (si la violencia de ios sín tomas no destruye antes al enfer mo) declinan quando llegan á aquel estado én que se han formado los miasmas de que he hecho men ción , asi .como los vegetales des cansan de .sus operaciones, 6 pere cen , quando la semilla ha llegado a su punto de madurez. Igualmente , á la manera que sem bradas diferentes semillas en un mis mo terreno resultan distintos vege-, tales , cuyos productos se diferencian según la especie de cada uno , asimiamo ios varios miasmas conta~ giosos producen en un mismo cuer po distintas alteraciones , distintos síntomas , y distintos resultados , correspondientes á la naturaleza y carácter de cada miasma ; sin que por eso pueda decirse que los hu mores. í}e aquel cuerpo padecían an-
terlormente al contagio alguna in fección que se mantenía oculta ; pues asi como en la tierra en que se siem bran varias semillas no existen los productos de los vegetales que sa len de ellas , si es., que absorviendo y chupando ciertos jugos y ma terias los cambian y convierten en substancia propia por k acción par ticular de su organismo , y luego en fuerza de la vegetación se van manifestando los efectos que la son, propios , de la misma manera los miasmas contagiosos , aplicados á un cuerpo dispuesto , le alteran de un modo particular y propio á su carácter , comenzando estas altera ciones por la impresión que hacen los miasmas en las partes donde se fixan y actúan , causando una irri tación que hace entrar á dichas par tes , y después á toda la máquina o.sistema del hombre, en un ge-
Pero ya me hago cargo -de la di ficultad que V. me insinúa tiene pa ra creer que sea verdadera la Va cuna extendida en E s p a ñ a argu yendo , que aunque la inglesa , co mo fresca y tomada inmediatamen te de las vacas , sea capaz de pre-^ servar de las Viruelas , no lo sera trasladada d nuestra Fenhisttla, donde el clima , el tiempo, y otras *nil circunstancias la han debido ha cer degenerar. Los que han hecho este argu mento se han acercado muy poco á conocer el carácter 6 naturaleza de los miasmas contagiosos , 6 sea de los virus 6 venenos específicos. Su acción puede ser modificada hasta cierto punto por los agentes que V. dice, y por la constitución de los sujetos j pero ellos nunca degeneran, ni se desnaturalizan. La Peste se pre senta del mismo modo, y hace los
33 . mismos estragos en Africa y en Asia que en Europa quando es transpor^ tada por alguna casualidad; y tan ter rible es en el Norte como en el Mer diodia. Las Viruelas han hecho en nuestros climas los mismos destro zos que en Oriente, y los mismos están executando en Occidente , sin que en el discurso de seis siglos se haya suavizado su carácter desolador; y por lo que hace á los venenos, que pasan de los brutos á la espe cie humana , á nadie se esconde que de solo un mordido por algún per^ ro rabioso puede comunicarse la ra bia de uno en otro á infinitos In dividuos, sin perder nada de su na turaleza. La Vacuna entra en el número de los virus específicos, pues la con viene quantó se ha dicho ser pro pio de ellos; y asi ha podido ser -llevada de Inglaterra á Francia > y C
traída después á España sin dege nerar j y en efecto, si comparamos los síntomas y.el orden demuestra Vacuna con lo' que han dicho los Ingleses veremos la identidad.de los resultados. De lo expuesto se inlie-- re quán ridiculaes la pretensión de los que quieren que para envacunar se tome precisamente el virus de la misma vaca (cosa que no executan los Ingleses) pues para enva cunar á unos se sirven de los gra nos que padecen otros. Xodo lo demas que V. expresa en su Carta es despreciable, y lo debe contemplar como nacido de la preoaipacion , .6 de la malicia de algunos , que destituidos de razo., mes solidas fingen 6 desfiguran he- 'chos para llevar adelante sus ideas* En efecto, las voces de que se han muerto en esta Ciudad muchos por habúios envacunado, de que otros
t^espnes di i)as'a,dd la Vacifna han padecido las Viruelas naturales *, y. finalmente , de que los mas tie^ nen que sufrir ulceras sumamente rebeldes y molestas , Inflamaciones gangrenosas , y una multitud de ac^ cidentes mucho peores que la mis^ ma Viruela que se pretende evitar^ son voces vagas, que ya solo con esta circunstancia, llevan consigo el carácter de sospechosas. Se guardan muy bien los que las extienden de expresar el nombre, calle y casa de los sujetos á quie nes se refieren ; y si alguno mas atre vido ha dado todas estas señas pa ra prestar á su ficción el posible co lorido de verdad ha sido tan infe lizmente que evacuadas sus citas se lian encontrado que eran falsas. No es éste el lugar de señalar, ni dis tinguir á nadie ; pero los hombres zelosos del bien publico, y amanCa
g6 tes de la liufflanídad , que se lian tomado' el trabajo de averiguar por si mismos la verdad de^ los hechos que se han citado contra la na , no dexarán en esta parte sin defensa mi aserción \ y caso nece sario se tienen ya los datos suficien tes para probar en forma competente muchas imposturas que hacen bien poco honor a sus Autores. Lo mismo que en Zaragoza ha sucedido en París ; pero la Junta de Médicos, establecida por aquel sabio Gobierno para entender en lo telativo á la Vacutta , declaro so lemnemente , que habiéndose veri ficado que eran falsos todos los he chos contrarios que se habían cita do con especificación de nombres y habitación , debían tenerse por fin gidos rodos aquellos , á los quales faltaban estas circunstancias , mien tras no se publicasen de modo que se pudiesen comprobar.
57 Los contrarios'.de la VaettnA prcr tendea que un envacunado desde el momento de estarlo quéde , por de cirlo asi , á' prueba de bomba de todo accidente baxo la pena de acha cárselo á la Vacuna , sin advertir que ésta , como dice Piguillem , no promete la inmortalidad ni la in munidad de los males. ¿Acaso un envacunado está libre de que le aco meta. una enfermedad que le quite la vida en medio de la carrera de •la Vacuna ,,xomo ha sucedido en -nuestra Corte con el Primogénito -del Excelentísimo Señor Conde de -Castroterreño ^ que al dia sexto de su ehvacunacion murió de un in sulto de alferécia que padecía casi •desde su nacimiento? Por ventura ^no es una maravilla que entre tan ates millares de envacunados no sean •mas.freqüentes los^egemplares de mo rir ^gunos mientras pasan, la Fk-
■ tuna por haber sido acometidos du rante este tiempo de alguna enfeP* tnedad mortal? En quanto á que los envacuna^ dos pasan las Viruelas naturales de^ fce distinguirse el que está pasando la Vacuna del que la ha pasado ya. Por lo que hace al primero se ha con fesado desde el principio que no es tá libre de las Viruelas; en prima: lugar porque pudo muy bien es tar contagiado de ellas al tiempo de su envacunacion; y en segundo lu gar porque pudo recibir el conta gio antes de Iiacer su curso la Va~ cuna , á la qual no se debe con templar como preservativo mientras no se haya desenvuelto bien, é in» ducido en el cuerpo aquella impre sión , alteración , 6 novedad, en que dixe consideraba que consistía su vir tud , lo qual en mi entender no se verilka hasta que pasado el pe-
nodo dé inflamación se secan los. granos , y se recogen las areolas. En estas circunstancias se ha veri ficado tener Viruelas los envacuna dos ; y entre los que lo han sido por mi , b baxo de. mi dirección en esta Ciudad, las han padecido, pero muy benignas, Mariano Ale gre, Calle de Don Juan de Ara-» gon , Casa sin nüm.; Mariano Juara, Calle Nueva del Mercado , niim. 4 ; y Fermina Alcorta , en la Subida de la Verónica, niim. 5 ; y en el dia £stán pasando, la Viruela y la Vacuna Juan Francisco Martícorena , Subida de los Botoneros ; y María Marías,, Calle de San Juan el Viejo , níim. 62. También de los envacunados que. han pasado la Vacuna deben dis tinguirse los que han tenido la ver^ dadera de los que . han padecido la Ja is a pues hay estas dos espede3
40 de Vacuna. El curso dé la fd h s es mucho mas rápido , pues se gundo 6 tercero dia hay un gra no 6 ampollita que en vez de de primirse en el centro se levanta en punta, se seca muy pronto,.y for' ma una corteza amarillenta, que pa rece . goma, apenas se hace areola; y jamas tiene , el brillo y la hermo sura del grano vacuno legitimo , con el qual no la puede confundir nin guno que lo haya visto. La Vacu^ na falsa no preserva de las Virue las , y por eso se debe tener mu cho cuidado en distinguirla , y en la elección dcl fluido: por falta de esta elección fue de Vactina falsa el primer virus que desde Viena enviaron á Ginebra; y los Médi cos Ginebrinos al hacer la contra prueba se halláron con la inespera da novedad de que la Viruela ino culada prendió en todos los enva-
^ 4^ cunados, por lo c[ue cotisiiltaron al Dr. Jenner, quien les envío flui do legitimo , y el suceso salió qual se esperaba ; y asi no sera extra ño que muchos sean envacunados eon Vacuna falsa . y que quando ^sten mas descuidados se vean aco metidos de la Viruela natural. - Se necesita, pues , para probar que la Vactina no preserva , hacer ver de un modo incontrastable que un sujeto que ha pasado, la Vacuna legitima padece. las Viruelas. Quando este caso llegara a suceder, debería comprobarse con presencia del Profesor, á quien cupiese asis tir al enfermo , con la del que le hubiese envacunado , y con la de otros en cuya autoridad y conoci mientos pudiese descansar la fianza ptiblica ; y después de exa minar el asunto con la seriedad y circunspección que exige su natu-
S i, lo primero es la operación tan sencilla que V. mismo puede prac ticarla j pues se reduce á picar en ■varios parages el rodete del grano vacuno con la punta de una lan ceta , de un cortaplumas, tixeras, alfiler , &c. ; humedecer su punta b corte con el fluido que derraman las picaduras (y que comprimien do suavemente el rodete se recoge en el centro del grano); y luego hacer en el brazo del que se ha de envacunar con la referida punta b corte humedecida una incisioncita larga como un grano de abena, y tan superficial que apenas aparezca .una serosidad roxa , enjugarla so bre los bordes de la incisión , re coger dentro de ella el fluido , y cubrirla después con un pedacito de tafetán ingles , humedecido con sa liva , lo que se repite hasta hacer á cada Individuo desde dos á seis
... 49 incisiones, repartidas en ambos bra zos y antebrazos, con distancia una., de otra de dos á tres pulgadas,^^ .*? Sobre la época de sacar el i do 6 virus para envacunar se h a li|iV ?^ VA blado con variedad; él se halía /V t sazón quando está bien fbrmadá.>"*'-.,^} vijra la areola; como esto no se ve rifica en todos en igual tiempo ha dado lugar á ia variedad de pare ceres ; desde entonces puede extraer se hasta que enjuto el grano se ha ce la corteza : y Yo tengo adver tido que es mas segura y hermo sa la Vacuna sí el virus está ya al go viscoso , qual se halla quando se apagan las areolas, y el rodete comienza a tomar un color ama rillento. Al tercero 6 quarto dia se qui tan las vendas (que es bueno poner para que no se caygan los tafeta nes) y se levantan estos, y se ve i>
. 6Í ha prendido la Vactma, lo quef se conoce por la manchira roxa de que hablé en mi anterior } en cuyo caso se dexan sin nada los bra zos , con sola la precaución de abrir las mangas del vestido , que se alian-: zarán con unas cintas; y sino hu biere prendido se repite la opera ción hasta lograr el efecto que se desea , pues no siempre se consi gue á la primera vez , asi como mu chas veces tardan á presentarse aU gunos dias las señales 5 y aun Yp he visto en muchos la anomalía de íalirles un grano quando los otros estaban en su mayor incremento. Si V. quiere hacer participante de este beneficio á algún amigo ausen te puede remitirle el virus del mo do que se sigue. Hace V . cortar unos crisralitos quadrados de unas dos piik gadas de diámetro ; se punza, co mo he dicho, en varios puntos un
5* grano vacuno sazonado 5 y quando , comprimiéndolo suavemente, ha salido el fluido que contienen sus yexiguillas se aplican sobre el gra no dichos cristalitos solamente por un lado , para que se apegue á ellos dicho fluido} luego se unen de dos en dos por el lado mojado con el fluido ; y para que no se evapore b altere se unen los bordes de los cristales con un poco de cera , ca lentada con el calor de la mano; de este modo se remiten dentro de una Carta. Para usarlos se quita la cera que une sus bordes; se separan , y en los lados por donde se tocaban se verá ,el fluido parecido á la clara de huevo seca ; se humedece la punta de una lanceta, u otro instrumento se mejante , con unas gotas de agua fría 5 y dando con ella vueltas soD a
bre el lado del cristal, en que es tá el fluido , se disuelve éste con di chas gotas, se recoge bien con la punta del instrumento, y luego se hace la operación , según dexo ex plicado , con la prevención de fro tar antes un poquito la parce en que se ha de hacer ia incisioncita. El modo de envacunar que he propuesto es el mas seguro , bre ve y expedito ; y el de remitir el virus es también el mas oportuno. Por lo que hace á la forma de los granos , que por pintarse redondos han creído algunos que les era ne cesaria esta figura para ser legítimos , prevengo • á V. que siguen la for-- ma de la incisión; y asi , si ésta es de punta, 6 pequeña , son re dondos ; pero serán largos si es lar ga j io que importa es que el gra no tenga areola viva , rodete y hunmiento en el centro , pues esto
' f t . , es JO que caracteriza su legitimidad. Queda siempre de V. su amigo Q. s. M. 13. r> . F . a JDos palabras a los Críticos, Habiendo resuelto dar al Publi co esta Carta he tropezado con el inconveniente de que habré de ser tenido por plagiario , pues no ha go mención de los libros y escri tos dé donde he sacado las noticias e ideas que he vertido en ella ; sin embargo , be creido salir de este apu ro con advertir á dichos Señores, que no pretendo ser el Autor ori ginal de lo que he dicho ; se con tentará mi vanidad con que se me tenga por un Redactor de lo que han escrito otros. Yo se que la ma yor parte de ideas que aquí van ver tidas me son propias j pero he te nido, ia desgracia de ver que otros
54 lian pensado como Y o , y que Iiabiéndoscme adelantado á escribir me han constituido en la necesidad de haber de prevenirlo , 6 de ser acu sado de plagio. En los varios quadernitos , es critos por el Dr. Pigulllem (á quien debe España la Vacuna) por Smith , por Hernández (que entre otras ha dado al Publico una lámina en que se figura con mucha propiedad una Madre envacunando á su hija) , en la Carta dcl Dr. Mitjavila , impre sa en los Diarios de Madrid de 5, 6 y 7 de Abril ultimo; en el Núme ro 1 9 del Monitor universal, año 10 de la República Francesa , y en otros Periódicos , se hallará casi to do quanto contiene mi Carta ; pero me persuado que se me hará la jus ticia de creer que he aprendido algu^ na cosa de mi propia experiencia. Francisco Cano,
CARTA SATISFACTORIA ^ LA PREGUNTA HECHA POR 7). A. / M , Señor tnh; Viy a sa-, tísj'ítcer , con la brevedad postble » d la pregunta que V. me hace so bre si podra presentar con confian za sus hijos d la nueva Inocula ción de la Vacuna , dando d V.prér. viamente una ligera noticia de la historia y carácter de este admira ble preservativo de las Viruelas,
5^ niSTOJKIA DE XA VACUNA. En el Condado de Gloucestef , Provincia de Inglaterra , padecen las vacas en las tetas ciertos éranos azulados, que con' facilidad se pe gan á los que las ordeñan sí al ha cer esta operación tienen en las ma nos alguna escoriación 6 rasguño. A esta enft^edad llaman los Ingle ses. Cotúpoiix , y nosotros Vacuna ; y la experiencia había enséñado de inmemorial a los naturales de aquel pais, que los que la habían pade cido quedaban exentos de la Viruela. Noticioso por una casualidad de ello un Médico Ingles famoso , lla mado Eduardo Jenner , pensó en comprobar por si lo que aquellas gentes sencillas le decían 5 y al efec to inoculo con los referidos granos de las^ vacas varias personas , en >1 f
M 1 57 las quales se manifestkon otros igua les á los que se le habían pintado, entonces paso á experimentar la eficacia de este preservativo hacien do que los nuevos envacunados tra tasen y durmiesen con los virolen tos , y aun los inoculo con el pus de las Viruelas naturales , cuya ope ración repitió con varios adultos de treinta, quarenta y mas años, que en su infancia habían pasado la^ Va' cuna; pero todos resistikon á di chas tentativas, y la Viruela natu ral no ataco á ninguno. Habiendo publicado el Dr. Jenner sus experimentos se afanaron los mas cMebres Médicos Ingleses en re petirlos , y la identidad de los re sultados Ies obligo a confesar la efi cacia de este preservativo; por cu yo descubrimiento, tanto el Cuer po de Profesores de la Armada cojno el Gobierno Ingles, dieron a
NOTA.'^^ Bn ¡a Junta General, celebra-- da por la Jieal Sociedad Árago-^ Tiesa , presento el Autor el Catalo go de los Inoculados , y la Carta que antecede, la que leída fue apro^ bada con gracias y encargo espe^- cial para continuar la envacunadonLo que queda en poder del Secertario JO, Diego de Torres pare^ satisfacción del Tuhlico.
