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Diálogo

Abstract

Catalán, Juan José; Catalán, Nicolás; Heras, Medardo

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C3) DIALOGO. LA CURRUTACA EN SU AUGE y EL PENSADOR VIRTUOSO. Pensador. iQ ué fortuita proporción Me franquea el alto Cielo, Mi Señora , para darle Un precioso documento Tan esencial y preciso A los que morir tenemos Que pende de él nuestra gloría, Y nuestro descanso eterno! Currutaca. Déxese usted de sermones Que yo entiendo poco de ellos. (45 Pensador. ^Pues de qué entendéis? Cíirrtitaca. De modas ■ Y adornos para mi cuerpo,' De mantillas bien bordadas O blondas de mucho precio. Que tenemos para ellas Las del eitiío moderno. De tener buenos corpinos, Y sayas con grandes flecos, Buenos zapatos de punta Con bordados estupendos. De' cuyo tren nos dimana El ■ tener muchos cortejos, Ser de todos obsequiadas, Que á fuer de nuestro ornamento Merecemos que los hombres Nos hagan acatamiento, Nos den su lado y su brazo Por las calles y paseos, Y que en los cafés se gasten Con nosotras largos pesos, Que por servir á las damas ' i; P°f‘® en tales puestos ■ iodo es poco í los galanes genio currutaquesco. fcn esta escuda cursamos, ;tn este libro leemos, Y todas filosofamos Con el mas alto talento *obre aqudla que adelanta ^n lo sutil de su ingenio Para dar á luz al gusto LO mas precioso y mas bello. Aquesto es lo que se aprecia pas que quantos documentos Podéis Vos establecerme Lon los mas doctos consejos. ^ Pensador. De ai nace la perdición Infeliz dei Universo, En que se adopta lo malo I y se abomina lo bueno; , y la lastima mayor ' s>n duda en mi concepto •V«e del carro de los locos (í) Tiran imiclios según remos: Porque ¿que mayor locura Puede haber que ver ardiendo Un palacio y arrojarse Sin mas reflexión al fuego? ¿Habrá ceguera mayor Que ver mil leones ñeros Asesinar en la calle ^ A quantos fuesen viniendo, Y que una frágil miiger Ciega se entregase al riesgo Sin publicar la victoria De tan formidable encuentro? Vamos claros. ¿Qué es la moda A quien Vos dais tal incienso? ¿Es mas que un .v^olcan altivo, Un león el mas sangriento Que devora las haciendas, Destruye lo malo y' bueno* Corrompe el pudor, virtud Y religión , no cediendo Jamas con su furia altiva. Antes tomando incremento sí ido tro: loda .nso? itivo, o» id o , (7) Quiere subyugar el Orbe para que le pague feudo? Decidme mas ^qué ventajas Trae consigo ese adefesio De seguir tan ciegamente Cansino tan imperfecto, Senda tan llena de escolloj^^í^ Y escollos con tantos riesgSí ' Para el alma que no os dable Pueda arribar con acierto A donde habita la dicha, Y el bien celestial y eterno? Si consideraseis Vos Que hay destinado un infierno En qug arder¿íii para siempre Los malos, sin mas remedio Que clamorear irritados Y maldecirse ellos mesmos, ^Co'mo era dable Señora Que estuviese vuestro afecto Tan inclinado á lo malo Y tan lejos de lo bueno? „ (9) Pensadot‘, Es lo mas malo y peor Que puede, haber en el suelo. Pues de aquesto se origina La ruina del Universo, Como os dixe anteriormente Y os repito con acuerdo De hacéroslo ver patente; Decidme ^de qué ese pelo Tan embrollado con varios Y costosos ornamentos Sirve? ^Ni de que esas gasas Que noesmasque un simpe velo, Que mas que cubre^descubre Lo que debe estar cubierto? ^Sirve mas que de incitar A que otras hagan lo mesmo? Porque las mugeres son De un genio tan novelero Qué en viendo la moda en una La estar¿m apeteciendo Hasta que logran ,el gusto (i6) En su libro Scala Coclí, Enrique Gran refiriendo Esta de otra Señorita Tan dada á los pasatiempos, Luxo , gala • y ^ vanidades Que era escándalo del pueblo; Y habiendo ésta fallecido Le pidió él con grandes ruegos. Ayunos y penitencias Al Señor , que el paradero De aquella se lo mostrase, La qual sobre un dragón fiero ' Rodeada de demonios, Envuelta en llamas de fuego A Enrique se apareció. Cuyo Aufór para escarmiento De todas lo patentiza En su tratado noveno. En el capitulo quince. Y á vista de estos egcmplos ^No abandonareis los rrages Impuros y deshonestos? (*7) Qmriitaca, Decidme ; la Magdalena Y Samaritana fueron En el vestir muy profanas Y del Señor merecieron Perdón y misericordia. Pensador. Es verdad , mas abplih-on Primeramente los trages, Y gran penitencia hicieron. Pues si ambas no dexaran Aquel bkbaro ornamento De su cuerpo, con que á muchos A pecar los expusieron, No consiguieran piedad, Si es castigo el mas severo. Ved la hermosa Gezabel, Tan celebrada en sus tiempos, El trágico fin que tuvo Que pasto fue de los perros. V^cd la famosa Hercdias Con sus trages deshonestos; Y ei bayiar'qual sin segunda (ig) Que fue origen del exceso Dc’ degollar al Bautista, Como la degüella el yelo. Repasad también la Historia De la Raquel de Toledo, Y ved sus profanidades Rn que estado la pusieron^ Pues por querer aspirar Por amor al trono regio Logro que se conspirase Contra ella todo el pueblo, Y le quitasen la vida A manos de un duro azero. Ved la vil Anabolena, Perdición de todo un Reyno, El misero fin que tuvo; Que en un cadahalso su cuello Rindió á manos de un verdugo Pagando en él sus excesos. de qué dimano todo Lo cirado en los cgemplos? Del kixo y profanidad, Pues claramente sabemo.$ Que los trages son eíl toQO Perdíticíi dcl Universo» Currutaca), Pero aimqué yo me convenza ^Juzgáis que vandrá por eso A ménes el luxo y moda Qiiando tomó tal fomento? Yo soy una , y son millares Las que siguen con exceso El buen gusto (como llaman Los proyectistas modernos.) Pensador-. Y bien , si os convertís YoS Va tenemos una menos Qué haga sü papel visible En ese perHdo gremio, Y con vuestro egemplo muchas Puede ser que hagan lo mesmo. Currutaca. Eso SI que es disparate, iSi es que llegáis a creerlo, Porque una no es ninguna Entíé tantas; y si cedo (ao) De mi Opinión me acredito De muger de poco pedioj Luego dirán que mi casa Eí iuxo ia íraxo á menos, Y en ün doy que murmurar A los que de tanto tiempo Que lo sigo me conocen, \ eso yo no puedo hacerlo. Que es desmérito á mi Jionor. Pensador. ¿Y habéis de hacer mas aprecio Del mundo que de una alma Que le arrebatáis al Cielo, Y destináis al abismo Por vuestro lascivo exceso Por el decir de las gentes? ^En ese notable )-erro Habéis de caer Señora? ^No es buen dolor que teniendo Ocasión para salvarse Y gozar eterno un Cielo glorias incomprehensibles a; humano entendimiento (2 o Os hayais de condenar? Curriii¿ífa. Seííor mió tiempo tengo De convertirme en llegando A la edad en que el cabello Demuestra por la blancura La capacidad del seso. Dexad que en mis juventudes Disfrqte de los recreos, Goze el placer con que brinda La estación en que nos vemos. Que después será otra cosa. Pensador» ]Ab miserable! \b perverso Corazón! ^no consideras Que en este mismo momento Puede asaltarte la muerte? Esa máquina de viento Que alucina tus sentidos Te hace producir acentos Que declaran tu locura; ¿Te ha firmado el Rey Supremo (22) Cédula de vida? ¿puedes , Por ella contar el'tiempo Que tardarás' á morir? Currutaca. No Señor , pero yo infiero. Según la salud que gozo, Y la corta edad que tengo, Que no moriré tan pronto. Pensador. Pues yo á deciros'me atrevo Que habéis de vivir muy poco Aunque viváis largo tiempo. Porque si vivís pecando Con tan grande desenfreno Vos misma os quitáis la vida Del alma , por dar al cuerpo Dn placer que no es placer, Y un contento sin contento, Porque nada satisface AI monstruo vil del deseo, Solo Dios , solo Dios puede Daros d placer completo, Contentos tan siq inedida Como son los qup en g» Cielo (23) Guarda para los que guardan -Sus sacrosantos preceptos. Currutaca, Yo bien los guardo. Pensador, Es engaño, Pues claudicáis en el sexto. Currutaca, ^ Y o en el sexto? ^-Cdmo es dablc^ Pues aunque amistades tengo No es con fin particular De faltar al mandamiento. Pensador, Se falta de muchos modos. Madama, siendo imo de ellos El escándalo que dais Con vuestros trages, y en esto -No penséis que es veniaímente. Sino que es mortal de hecho El pecado ; pues no admite Venialidad el precepto, ¿Qué importa que no pequéis Corpotalmente, si á ello (24) Incitáis con vuestro fragé A quantos llegan á veros? Si el que da causa á una muerte Es para la pena reo, Vos que pábulo le dais A la luxiuia con esos Tan impuros atractivos ^•No incurriréis en lo mesmo? Seguramente; Señora Ya es hora que de ese sueño Tan pesado dispertéis. Currutaca. ^Pues qué por ventura duermo? ^•No' advertís quán vigilante En todo á Vos os contexto? l?€nsador» No contextais con cordura, Ni obráis con ningún acierto, Luego dormiendo teneis Ei alma en el torpe lecho Del pecado , y si á mis voces Y á las del Santo Evaniielio O 'N o dispierta del letargo (2?) Dispertará al fuerte estruendo De Ja Justicia Divina Quando no ten^a remedio. Ved lo que dice San Pablo Acerca de vuestro sexo: La muger vana, y la torpe De la cabeza que liaciendo Alarde de su hermosura Para cometer excesos, Si es que llega á condenarse Ha de ser en el Iniierno Peynada de aquellas furias Con peynes de hierro ardiendo, Y que el sentido del tacto Que se extiende por el cuerpo Tendrá en él terribles baños Y estanques de azufre ardiendo, Como lo dice San Juan, Y el glorioso San Mateo; San Lucas dice también De que el torpe y deshonesto Arderá en eternas llamas En castigo de su exceso. (32)_ ^ Has pío que justiciero, y del pecador la muerte ^ Jamas quiere, esto es lo cierto. Si que se convierta y viva. Currutaca. Pues, siendo así ya confieso 'Arrepentida y llorosa Que de las modas detesto, Me pesa el haber pecado, Y de todo me arrepiento. JPensador. Pues Señora confiad <Jue el perdón el alto Cielo Os concederá piadoso Por medio de vuestros ruegos, Y pues que ya he conseguido Vos todo mi deseo ausento lleno de gozo, r1 Currutaca. ' ^ I Y yo llorando me quedo .■¿Mis culpas basta que lave '■-■^Hi alma, arroyos vertiendo, las manchas hediondas <Jue ha tenido tanto tiempo. •n 1 ‘.a