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Abstract

El consumo de sustancias psicoactivas está muy presente entre los menores internados por una medida judicial. La conexión entre adolescente infractor y consumo de sustancias ha sido poco investigada específicamente en estos colectivos y no ha sido comparada con población adolescente general. Este estudio compara el consumo de sustancias de una muestra de menores internados cumpliendo una medida judicial con una muestra de adolescentes escolarizados. Los resultados muestran un mayor consumo e indicadores de vulnerabilidad en los adolescentes infractores, datos que nos hacen pensar, según la teoría de Moffitt (1993), que el consumo de drogas forma parte de una trayectoria persistente de comportamiento antisocial en comparación con los menores escolarizados. Velilla Guerrero, Coral Marina; Jiménez Gutiérrez, Teresa Isabel

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EL CONSUMO DE SUSTANCIAS PSICOACTIVAS EN MENORES INFRACTORES: UN ESTUDIO COMPARATIVO Proyecto de Fin de Grado de Psicología 2013 Presentado por: Coral Velilla Guerrero Dirigido por: Dra. Teresa Isabel Jiménez Gutiérrez Dra. Ginesa López Crespo Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de Teruel. Universidad de Zaragoza. ÍNDICE RESUMEN ……………………………………………………………………………...1 1. INTRODUCCIÓN ………….………………………………………………………...2 1.1 Índices de consumo en menores infractores....................................................2 1.2 Modelo de desarrollo del comportamiento antisocial en la adolescencia ...…7 1.2.1 Trayectoria transitoria…………...……………………………….7 1.2.2 Trayectoria persistente………………………………….………..8 1.3 Planteamiento del estudio................................................................................9 2. MÉTODO …….…………………...………………………………………………...10 2.1 Participantes………………………………………………………………...10 2.2 Instrumento …….…………………………………………………………..11 2.3 Procedimiento………………………………………………………………11 3. RESULTADOS……………………………………………………………………...12 3. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES ……….....……………………………………...17 4. REFERENCIAS ………………………...…………………………………………..20 5. ANEXOS ……………………………………………………………………………22 5.1 Anexo 1. Cuestionario sobre consumo de drogas ...………………………..22 5.2 Anexo 2. Prueba U de Mann-Whitney de muestras independientes …….…28 Consumo de sustancias en menores infractores 1 RESUMEN El consumo de sustancias psicoactivas está muy presente entre los menores internados por una medida judicial. La conexión entre adolescente infractor y consumo de sustancias ha sido poco investigada específicamente en estos colectivos y no ha sido comparada con población adolescente general. Este estudio compara el consumo de sustancias de una muestra de menores internados cumpliendo una medida judicial con una muestra de adolescentes escolarizados. Los resultados muestran un mayor consumo e indicadores de vulnerabilidad en los adolescentes infractores, datos que nos hacen pensar, según la teoría de Moffitt (1993), que el consumo de drogas forma parte de una trayectoria persistente de comportamiento antisocial en comparación con los menores escolarizados. Palabras clave: Consumo de sustancias, menores infractores, vulnerabilidad, comportamiento antisocial, trayectoria persistente, trayectoria transitoria. SUMMARY The consumption of psychoactive substances is very present between the minors placed by a judicial measure. The connection between young offenders and drug use has been little specifically investigated in these groups, and has not been compared to overall adolescent population. This study compares the substance of a sample of juveniles serving a judicial measure with a sample of school adolescents. The results show a higher consumption and indicators of vulnerability in young offenders, data that make us think, according to the theory of Moffitt (1993), that the drug is part of a persistent trajectory of antisocial behaviour compared to children in school . Key words: consumption substances, minors offenders, vulnerability, antisocial behaviour, persistent trajectory, transient trajectory. Consumo de sustancias en menores infractores 2 1. INTRODUCCIÓN La delincuencia de menores agrupa a aquellos preadolescentes, adolescentes y jóvenes adultos que violan la ley penal de un país. Las actividades ilegales que desarrollan los jóvenes, cuya conducta no sigue las mismas pautas de integración que la mayoría, forman parte de un proceso gradual de socialización desviada que, poco a poco se va agravando en algunos casos. A las dificultades para un desarrollo óptimo de estos menores derivadas de las actividades ilegales en general hay que sumarle la estrecha relación entre delincuencia y consumo de drogas como afirma el Servicio Interdisciplinar de Atención a las Drogodependencias (SIAD, 2002), con la problemática que conlleva a nivel cognitivo, afectivo, conductual y social. 1.1 Índices de consumo en adolescentes infractores Los adolescentes atendidos en dispositivos residenciales de reforma constituyen un grupo de riesgo claramente identificado por su alta probabilidad de inadaptación social y riesgo de conductas delictivas o de abuso de drogas (Gamonal, Moreno, y Suárez, 2004). La conexión entre adolescente infractor y consumo de drogas ha sido poco investigada específicamente en estos colectivos. El conocimiento cada vez más preciso de los factores de riesgo de consumo y abuso de drogas, la existencia de modelos teóricos contrastados al respecto y la impresión compartida de los profesionales que atienden estos dispositivos invitan a pensar que dicho consumo es más prevalente y más problemático en estos colectivos que en el promedio de la población adolescente española. Paradójicamente, es previsible que este grupo de menores en riesgo se encuentre menos representado en las encuestas escolares sobre consumo de drogas en la población adolescente general, en la medida en que es precisamente este grupo el que presenta un mayor grado de absentismo escolar (Gamonal, Moreno y Suárez, 2004). Según fuentes del Plan Nacional Sobre Drogas (PNSD), los datos de la última “Encuesta sobre drogas a la población escolar”, año 2010, sobre el consumo de sustancias entre los 14 y los 18 años son los que se presentan en la Figura 1. Consumo de sustancias en menores infractores 3 Figura 1. Proporción de consumidores de drogas entre los estudiantes de Enseñanzas Secundarias de 1418 años en el último año, según sexo (%). España, 2010 (Fuente: Memoria 2010 del PNSD). Como puede observarse, la droga más consumida es el alcohol, seguida del tabaco, el cannabis y los hipnosedantes, el resto de drogas no supera el 3,5 %. Veamos ahora la prevalencia de consumo en centros de reforma en un estudio realizado en 2004 (Gamonal, Moreno, y Suárez, 2004), que se presenta en la Figura 2. Figura 2. Prevalencias de consumo en centros de reforma (%). España, 2004 (Fuente: Programa de mejora de la intervención en centros de protección y reforma en el ámbito de la prevención). Consumo de sustancias en menores infractores 4 Se observa una ausencia de estudios comparativos sobre consumo de drogas en población adolescente de centros de reforma y población adolescente general por lo que se han tenido que comparar gráficos que no presentan la misma unidad temporal (el primer gráfico es del año 2010 y el segundo del 2004) y en los que las medidas tomadas son diferentes (en el primero porcentaje de consumidores y en el segundo porcentaje de consumidores nunca, alguna vez, últimos 30 días y última semana). No obstante, parece que comparando ambos gráficos que se puede concluir que son las mismas drogas y en el mismo orden las que presentan mayores consumos (alcohol, tabaco y cannabis) pero con una gran diferencia en los porcentajes, siendo más elevados en los centros de reforma. Además, el resto de drogas ilegales también son más consumidas que en la población general. Es importante señalar que recientemente se ha asistido a una transformación importante en los centros de reforma con la entrada en vigor de la Ley 5/2000 de Responsabilidad Penal del Menor, que además de introducir un abanico más amplio de medidas aplicables a los menores infractores, entre las que se encuentran el internamiento en centros en régimen cerrado, abierto, semiabierto, o terapéutico, elevó la edad penal en dos años, pasando ésta de los 16 a los 18 años, pudiendo un menor permanecer en el centro hasta los 23 años (Sección Cortes Generales, 2007). Esto ha supuesto en palabras de Benedí que “la entrada de menores de estas edades en los centros plantea así retos muy importantes, con un previsible endurecimiento del perfil de los menores a atender, y del mismo modo, consumos de drogas más prevalentes, y previsiblemente más consolidados” (Benedí y Aguelo, 2009, p. 10). Son escasos los estudios realizados en España en relación con la realidad de los centros residenciales de reforma, y mucho menos en relación con la situación de los mismos respecto al consumo de drogas de los adolescentes que atienden. El estudio más reciente que ha abordado estos aspectos ha sido el (SIAD, 2002), desarrollado en centros de Reforma de las Comunidades Autónomas de Aragón, Asturias, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Galicia, Madrid, Valencia, y País Vasco. Dicho estudio recoge algunos indicadores de prevalencia del consumo en el colectivo de menores en cumplimiento de medidas de internamiento, destacándose por parte de sus autores como indicador de especial relevancia la temprana edad de inicio del consumo de drogas por parte de los mismos, en relación con las edades de inicio de la población general (Esteban, Gañán, García, Gordon y Varela, 2002). Consumo de sustancias en menores infractores 5 Por todo ello, parece que puede concluirse que del total de la población adolescente son los menores infractores quienes presentan consumos más problemáticos y consolidados. No obstante, no se encuentra en la literatura al respecto estudios comparativos que confirmen esta afirmación, con la subsiguiente necesidad de cubrir esta laguna. El consumo de drogas entre los adolescentes a edades cada vez más tempranas influye de manera clara en el desarrollo integral del joven. Además de las consecuencias a nivel biológico y psicológico, el menor incorpora a su estilo de vida hábitos de consumo que pueden incidir en la comisión de infracciones, no siempre como desencadenante de las mismas, pero sí como factor facilitador de conductas antisociales. Estudios al respecto muestran que droga y delincuencia aparecen frecuentemente asociados, siendo una práctica habitual entre los menores infractores el consumo de distintos tipos de sustancias (Contreras, Molina y Cano, 2012; Wainer y Cortés, 2008). En cualquier caso, es importante señalar además que si bien el consumo parece ser más prevalente en adolescentes infractores que en el promedio de la población general, lo más importante es que estos menores poseen además un nivel de riesgo de abuso mucho mayor, en la medida en que sus estilos de vida los sitúan en una posición de mayor vulnerabilidad. Hoy sabemos que si bien el consumo de drogas representa una situación de riesgo en sí misma, son probablemente los factores que tienen que ver con la historia personal de los menores y con su repertorio de recursos personales y sociales los que tienen mayor peso en el riesgo potencial de tener problemas con ellas. De alguna manera, y como señala Calafat, podríamos decir que la droga no es, en sí misma, un factor de riesgo de drogadicción (Calafat, Juan, Becoña, Fernández, Gil, Palmer, Sureda y Torres, 2000). Entendemos por menores vulnerables aquellos chicos/ as en los que confluyen determinadas características personales y sociales que incrementan la probabilidad de implicarse en usos problemáticos de drogas (Arbex, 2007). El riesgo o la vulnerabilidad se pueden analizar en función de dos grandes referentes: • Mayor vulnerabilidad por las situaciones socioculturales en las que están inmersos, es decir, los entornos sociales en los que se están socializando. A grosso modo, algunas características de estos menores serían: • Entornos considerados de alto riesgo (barrios o zonas de alto consumo de drogas, delincuencia, desarraigo social, marginación, altos índices de delincuencia, etc.) Consumo de sustancias en menores infractores 6 • Familias multiproblemáticas. • Conflictos sociales severos o excluidos socialmente. • Actividades delictivas, con causas judiciales en curso o cumpliendo algún tipo de medida penal. • Inmigrantes con problemas de integración social. • Inmigrantes no acompañados (menores de calle). • Inmigrantes y/ o autóctonos acompañados por algún adulto, pero en una situación de desprotección de hecho (menores que pasan la mayor parte de su tiempo en la calle). • Mayor vulnerabilidad por su particular riesgo personal, que vendría determinado por su historia de inadaptación y fracaso escolar, presencia de abuso de alcohol y drogas en los padres, situación socioeconómica y presión de los pares (Escario, Duarte y Molina, 2007), niños con una experimentación temprana con drogas, adolescentes buscadores de sensaciones con un hábito de consumo de drogas a las que tienen asociada una funcionalidad de uso, etc. A nivel teórico, han sido numerosos los modelos y teorías que han tratado de explicar el por qué de la aparición y manifestación de conductas antisociales y delictivas de los adolescentes. Se han argumentado modelos biológicos, psicológicos y sociales, que partiendo de supuestos teóricos diferentes han tratado de arrojar luz acerca de la manifestación de este tipo de comportamiento. Sin negar la importancia de cada uno de los modelos teóricos desarrollados y valorando cada uno de ellos en su intento de comprensión de la conducta antisocial y el ajuste adolescente, en este trabajo se defiende la relevancia de los modelos que diferencian el patrón de desajuste psicosocial en población normal del patrón de desajuste en población de riesgo o clínica, ya que no todos los adolescentes implicados en conductas de riesgo van a convertirse en delincuentes crónicos, lo que hace que no puedan ser explicados por la misma vía. Uno de los modelos que ha sido el origen de muchos estudios diferenciando entre población adolescente general y clínica sobre conducta delictiva en la adolescencia y que incluye el análisis del consumo de sustancias como otro indicador de desajuste psicosocial, es el modelo de Moffitt (1993). Este autor introduce una interesante taxonomía que insta a examinar la delincuencia desde una perspectiva Consumo de sustancias en menores infractores 7 evolutiva y diversos autores la han comenzado a aplicar en sus estudios sobre la delincuencia. 1.2 Modelo de desarrollo del comportamiento antisocial en la adolescencia Como hemos señalado, Moffitt (1993) ha formulado uno de los modelos más interesantes para el análisis de la conducta delictiva en la adolescencia, si bien es aplicable a otras conductas de riesgo, como el consumo de sustancias. Según este autor, las conductas de riesgo conciernen a dos categorías distintas de sujetos, cada uno con una historia y etiología propias. Por un lado, una mayoría muestra conductas antisociales solamente durante la adolescencia (trayectoria transitoria); mientras que, por otro lado, un pequeño grupo se implica en conductas antisociales en todos los estadios de la vida (trayectoria persistente). Estas dos trayectorias se consideran dos grandes marcos interpretativos de la conducta de riesgo en la adolescencia (Musitu, Jiménez, Estévez y Villareal-González, 2009). 1.2.1 Trayectoria transitoria En la trayectoria transitoria, se describe la adolescencia como un período de experimentación y, como tal, es un momento en que los adolescentes exploran distintas alternativas (de ocio, de relaciones sociales y amorosas, etc.) entre las que se encuentran las conductas de riesgo como la delincuencia y el consumo de sustancias. Son en gran parte expresiones de una búsqueda y consolidación de autonomía, adquirir estatus de adulto (por ejemplo fumar, beber alcohol, conducir vehículos sin carné, conductas sexuales de riesgo, etc.) y, por tanto, constituyen tareas evolutivas normativas en este período del ciclo vital. Representa, además, una etapa que pone a prueba la capacidad de toda la organización familiar para adaptarse a los cambios que demandan los hijos adolescentes por lo que se sugiere que un clima inadecuado en casa o en la escuela puede explicar que los adolescentes se impliquen en más conductas de riesgo. Moffitt señala tres procesos en el desarrollo de este tipo de conducta transitoria: la motivación, provocada por el tránsito hacia la madurez; la imitación social, que tiene lugar, fundamentalmente, en el grupo de iguales; y el refuerzo de la conducta, por el acceso a esos privilegios que simbolizan la madurez. Como consecuencia, es posible observar a adolescentes de ambos sexos bien ajustados que comienzan a delinquir en esta etapa del ciclo vital (Jiménez, 2006). Desde este punto de vista, para la mayoría de los adolescentes tanto el consumo de sustancias como la implicación en conductas transgresoras disminuye de forma importante al coincidir con la adquisición de roles sociales adultos en el transcurso de la Consumo de sustancias en menores infractores 14 Tabla 4. Edad de inicio del consumo Variable Resultados RP del R RP del C NR NC Cigarro U(1, 60)=464´000, p>0,1 30,03 30,97 30 30 Cerveza U(1, 60)=578´500, p>0,1 34,78 26,22 30 30 Borracho U(1, 60)=568´000, p>0,1 26,57 34,43 30 30 Porros U(1, 60)=360´000, p>0,1 33,50 27,50 30 30 Comprar porros U(1, 60)=127´500, p<0,05 * 41,25 19,75 30 30 Pastillas U(1, 60)=240´000, p<0,05 * 37,50 23,50 30 30 Pastilla dormir sin receta U(1, 60)=345´500, p<0,05 * 33,98 27,02 30 30 Colas U(1, 60)=285´000, p<0,05 * 36,00 25,00 30 30 Cocaína U(1, 60)=135´500, p<0,05 * 41,00 20,00 30 30 Setas U(1, 60)=285´000, p<0,05* 36,00 25,00 30 30 Nota: RP= rango promedio, R= reformatorio, C= colegio, N= número de participantes. En relación con la compañía en los consumos de los adolescentes participantes, la Tabla 5 muestra cómo las diferencias significativas se encuentran en el consumo “con los amigos”, “la banda”, “el novio/ a” y “en solitario”, siendo la población internada la que presenta un consumo más habitual, pero no hay diferencias en relación al consumo “con los hermanos” y “los padres”, presentando ambos grupos escaso consumo con éstos (ver anexo 2 para resultados completos). Tabla 5. Con quién consumen los menores Variable Resultados RP del R RP del C NR NC Amigos U(1, 60)=246´000, p<0,05 * 37,30 23,70 30 30 Hermanos U(1, 60)=416´000, p>0,1 31,63 29,37 30 30 Padres U(1, 60)=474´000, p>0,1 29,70 31,30 30 30 Banda U(1, 60)=316´000, p<0,05 * 34,97 26,03 30 30 Novio/ a U(1, 60)=184´500, p<0,05 * 39,35 21,65 30 30 Solo U(1, 60)=122´000, p<0,05 * 41,43 19,57 30 30 Nota: RP= rango promedio, R= reformatorio, C= colegio, N= número de participantes. La Tabla 6 muestra como se encuentran diferencias significativas en todas las drogas consumidas por los amigos excepto en el “alcohol”, que es consumido por igual por los amigos de todos los adolescentes participantes. Además, los amigos de la muestra escolarizada apenas consumen drogas ilegales excepto “cannabis”. En todas las drogas los consumos son mucho mayores por parte de los pares de la muestra clínica (ver anexo 2 para resultados completos). Consumo de sustancias en menores infractores 15 Tabla 6. Cuántos amigos consumen Variable Resultados RP del R RP del C NR NC Tabaco U(1, 60)=183´500, p<0,05 * 39,38 21,62 30 30 Porros U(1, 60)=158´000, p<0,05 * 40,23 20,77 30 30 Alcohol U(1, 60)=375´000, p>0,1 33,00 28,00 30 30 Pastillas U(1, 60)=180´000, p<0,05 * 39,50 21,50 30 30 Cocaína U(1, 60)=105´000, p<0,05 * 42,00 19,00 30 30 Nota: RP= rango promedio, R= reformatorio, C= colegio, N= número de participantes. Respecto a las razones para consumir drogas, en la Tabla 7 pueden observarse diferencias estadísticamente significativas en todos los casos con mayores puntuaciones que avalan que la muestra clínica consume por más motivos que la muestra escolar. Sin embargo, las mayores diferencias se observan en razones como “para estar anestesiado”, “para olvidar”, “para traficar”, “para delinquir” y “por aburrimiento” y las menores en razones como “para experimentar”, “por influencia” y “por pertenecer a un grupo” (ver anexo 2 para resultados completos). Tabla 7. Por qué consumen Variable Resultados RP del R RP del C NR NC Experimentar U(1, 60)=322´500, p<0,05 * 34,75 26,25 30 30 Placer U(1, 60)=227´000, p<0,05 * 37,93 23,07 30 30 Influencia U(1, 60)=316´500, p<0,05 * 34,95 26,05 30 30 Pertenecer grupo U(1, 60)=330´000, p<0,05 * 34,50 26,50 30 30 Oportunidad U(1, 60)=263´000, p<0,05 * 36,73 24,27 30 30 Moda U(1, 60)=308´000, p<0,05 * 35,23 25,77 30 30 Estilo vida U(1, 60)=233´000, p<0,05 * 37,73 23,27 30 30 Olvidar U(1, 60)=256,500, p<0,05 * 36,95 24,05 30 30 Anestesia U(1, 60)=162´000, p<0,05 * 40,10 20,90 30 30 Traficar U(1, 60)=195´000, p<0,05 * 39,00 22,00 30 30 Delinquir U(1, 60)=210´000, p<0,05 * 38,50 38,50 30 30 Aburrimiento U(1, 60)=135´000, p<0,05 * 41,00 20,00 30 30 Nota: RP= rango promedio, R= reformatorio, C= colegio, N= número de participantes. En la Tabla 8, pueden observarse diferencias significativas en cuanto a cómo se ven dentro de un año, concretamente en si “consumirán drogas” y si “seguirán igual que actualmente respecto a las drogas”. La muestra del CEIMJ presentan las mayores puntuaciones en que seguirán consumiendo igual que hasta ahora, mientras que la muestra escolarizada no seguirá consumiendo por lo que seguirán igual respecto a las drogas que hasta ahora probablemente. En cuanto a “probar otras drogas” la puntuación de ambas muestras se concentra en que no lo harán y también la de ambas muestra que Consumo de sustancias en menores infractores 16 tal vez estén “mejor respecto a las drogas” dentro de un año (ver anexo 2 para resultados completos). Tabla 8. Cómo se ven dentro de un año Variable Resultados RP de R RP del C NR NC Consumiré U(1, 60)=628´500, p<0,05 * 24,55 36,45 30 30 probaré otras U(1, 60)=446´000, p>0,1 30,63 30,37 30 30 Igual U(1, 60)=301´500, p<0,05 * 35,45 25,55 30 30 Mejor U(1, 60)=553´500, p>0,1 27,05 33,95 30 30 Nota: RP= rango promedio, R= reformatorio, C= colegio, N= número de participantes. Por último, la Tabla 9 muestra cómo en todos los casos presentados la muestra internada presenta muchos más problemas causados por las drogas que la muestra escolarizada con diferencias estadísticamente significativas, presentando la mayor frecuencia con que se tiene problemas en el caso de “la familia”, “la escuela”, “las leyes” y “la pérdida de control” que ocasionan las drogas. Tabla 9. Problemas que les crean las drogas Variable Resultados RP del R RP del C NR NC Amigos U(1, 60)=268´000, p<0,05 * 36,57 24,43 30 30 Trabajo U(1, 60)=255´000, p<0,05 * 37,00 24,00 30 30 Familia U(1, 60)=102´000, p<0,05 * 42,10 18,90 30 30 Escuela U(1, 60)=129´000, p<0,05 * 41,20 19,80 30 30 Leyes U(1, 60)=51´000, p<0,05 * 43,80 17,20 30 30 Malestar U(1, 60)=287´500, p<0,05 * 35,92 25,08 30 30 No control U(1, 60)=165´000, p<0,05 * 40,00 21,00 30 30 Nota: RP= rango promedio, R= reformatorio, C= colegio, N= número de participantes. 3. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES Tras analizar los datos y los resultados obtenidos, se pueden extraer las siguientes conclusiones: 1) Los adolescentes internados presentan más antecedentes familiares de drogas y delincuencia que los adolescentes escolarizados. 2) El consumo es mucho mayor en los adolescentes internados en todas las drogas. 3) La edad de inicio del consumo es más temprana en la muestra clínica que en la muestra escolar. Consumo de sustancias en menores infractores 17 4) La muestra clínica presenta mayor consumo con los amigos, la banda, el/ la novio/ a y en solitario, pero no hay diferencias en relación al consumo con los hermanos y los padres, presentando ambos grupos escaso consumo con éstos. 5) En todas las drogas los consumos son mucho mayores por parte de los pares de la muestra clínica. 6) La muestra clínica y sus amigos no presentan consumos de drogas ilegales excepto cannabis, mientras que la muestra clínica y sus amigos presentan consumos de todas las drogas al menos alguna vez. 7) En todas las razones para consumir se observan mayores cifras en la muestra clínica, pero las mayores diferencias se observan en razones como “para estar anestesiado”, “para olvidar”, “para traficar”, “para delinquir” y “por aburrimiento” y las menores en causas como “para experimentar”, “por influencia” y “por pertenecer a un grupo”. 8) La muestra del CEIMJ presenta datos que indican que posiblemente seguirán consumiendo pero que no igual que hasta ahora, al contrario que la muestra escolarizada. 9) La muestra internada presenta muchos más problemas causados por las drogas que la muestra escolarizada, presentando las mayores diferencias en el caso de la familia, la escuela, las leyes y la pérdida de control que ocasionan las drogas. 10) Todos los indicadores anteriores (antecedentes familiares, edad de inicio, mayor consumo, compañía, razones del consumo, consumo de los pares, visión de futuro y problemas a causa de las drogas) hacen pensar que, según la teoría de Moffitt, los menores internados en el CEIMJ siguen una trayectoria persistente en el desarrollo de una conducta antisocial (en la que se incluye el consumo de drogas), mientras que los menores escolarizados presentan una trayectoria transitoria en la que el consumo de drogas es una expresión más de búsqueda de autonomía y experimentación, y que decaerá conforme se alcance la edad adulta. En cuanto a las hipótesis formuladas al inicio del estudio podemos decir que los datos proporcionan evidencia empírica para confirmar las siguientes: 1) el consumo de los menores infractores y de sus amigos es más elevado que el de los menores escolarizados y sus iguales, además de presentar los primeros más consumo de drogas de tipo ilegal que los segundos; 2) los menores infractores presentan un mayor nivel de antecedentes familiares de consumo y actividad delictiva que los menores escolarizados; Consumo de sustancias en menores infractores 18 4) los menores infractores presentan una edad de inicio de consumo más temprana que los menores escolarizados; 5) en menores infractores la atribución de la causa del consumo está relacionada con mayor variabilidad de problemas de tipo individual (aburrimiento, para olvidar, estar anestesiado, etc.) que en menores escolarizados que es atribuido a temas de interacción y experimentación (pertenecer a un grupo, placer, experimentar, etc.); 6) los menores infractores tienen una visión de sí mismos como consumidores a largo plazo en mayor medida que los menores escolarizados; 7) los menores infractores relacionan el consumo con mayores problemas (con la familia, los iguales, las leyes, etc.) que los menores escolarizados. Sin embargo una de las hipótesis presentadas únicamente se confirma parcialmente: 3) ambos grupos consumirán con los iguales pero solo los menores infractores presentarán consumos con la familia y en soledad. Efectivamente ambos grupos consumen con los iguales, pero los análisis muestran diferencias estadísticamente significativas indicando que los menores internados consumen más con los iguales que la muestra escolarizada. Además, ningún grupo presenta apenas consumos con la familia, al contrario de lo que se hipotetizaba, quizás porque los menores escondan que consumen por miedo a la reacción de la familia. Sí que se cumple que los menores internados presentan más consumos en soledad que los menores escolarizados, lo que va en la línea de lo planteado por Moffitt (1993) en relación a que el consumo de sustancias en adolescentes no clínicos se relaciona sobre todo con la interacción social. En lo referente a las limitaciones del estudio, la utilización de una muestra mayor permitiría que los resultados fueran más generalizables, al igual que podrían mejorarse aspectos del procedimiento como que la misma persona administrara los cuestionarios a ambas muestras o que los menores internados hubiesen rellenado la parte de antecedentes familiares en vez de ser obtenida esta información de los historiales del centro. Finalmente, haremos una alusión a las implicaciones de este trabajo para la prevención e intervención del consumo de sustancias. En base a nuestros resultados, las propuestas de intervención deberían ser diferentes para adolescentes con trayectoria persistente y transitoria puesto que parecen derivarse de factores de riesgo distintos. En el caso de los adolescentes que presenten trayectoria persistente, por el papel que juega la influencia familiar y el consumo en soledad y por “escape”, las intervenciones deberían centrarse en la familia y en las estrategias de afrontamiento. Mientras que en Consumo de sustancias en menores infractores 19 adolescentes que sigan trayectoria transitoria, por el papel de la experimentación y la influencia de amigos, las intervenciones deberían focalizarse en el ocio alternativo y saludable que implique interacción social (actividades deportivas, responsabilidades comunitarias, acciones solidarias, etc.). A pesar de que en este estudio haya sido el modelo de Moffitt (1993) el que finalmente ha sido utilizado para explicar los resultados, resulta obvio que un sólo modelo no pueda llegar a explicar de forma global las diferencias en el consumo de sustancias entre adolescentes infractores y no infractores y de sus factores de riesgo, por lo que futuras investigaciones podrían considerar, además, otros modelos teóricos, así como otras variables que por falta de tiempo y espacio no han podido tenerse en cuenta en este estudio, tales como el tipo de delito, duración y/ o tipo de medida o el sexo, entre otras. Consumo de sustancias en menores infractores 20 5. REFERENCIAS Aguelo, F. (2011). El tiempo y el espacio en el abordaje del consumo de sustancias psicoactivas en menores infractores internados. Trabajo Social y Salud, 69, 297315. Arbex, C. (2007). Menores vulnerables y consumo de drogas: el espacio socioeducativo. Madrid: JUMA. Bandura, A. (1979). Social learning theory. 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CUESTIONARIO SOBRE CONSUMO DE DROGAS VARIABLES SOCIODEMOGRÁFICAS Edad Sexo: Masculino 0 Femenino 0 Medida: Cerrado 0 Semiabierto 0 Terapéutico 0 Hermanos: NO SI Nº____ Pareja: NO SI Convivencia: Madre/Padre ____________ Abuelos ____________ Tutelado ____________ Acogimiento familiar______ Otros _____________ Nacionalidad: ¿Qué edad tenías cuando llegaste a España?__ NIVEL DE ESTUDIOS Sin estudios Estudios primarios Graduado escolar (ESO) Bachiller/ Grado medio Estudios universitarios MENOR ACTIVIDAD LABORAL Sin actividad Por cuenta propia Por cuenta ajena Profesión MENOR ANTECEDENTES FAMILIARES ¿Consumen drogas? Padre SI NO Madre SI NO Hermanos SI NO Pareja SI NO ¿Medidas judiciales? Padre SI NO Madre SI NO Hermanos SI NO Pareja SI NO Consumo de sustancias en menores infractores 23 DATOS JUDICIALES Edad 1er ingreso: ___ INGRESOS ANTERIORES Tipo de infracción Tipo de medida Duración de la medida SITUACIÓN ACTUAL Tipo de infracción Tipo de medida Duración de la medida ¿Se alegó drogodependencia y/o se valoró?? SI ___ NO ___ Consumo de sustancias en menores infractores 30 Gráfica 9. Consumo de tripis *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= últimos 30 días, 4= última semana Gráfica 10. Consumo de colas/disolvente *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= últimos 30 días, 4= última semana Gráfica 11. Consumo de cocaína *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= últimos 30 días, 4= última semana Consumo de sustancias en menores infractores 31 Gráfica 12. Consumo de setas *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= últimos 30 días, 4= última semana Gráfica 13. Consumo de heroína *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= últimos 30 días, 4= última semana Gráfica 14. Consumo de alcohol *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= últimos 30 días, 4= última semana Consumo de sustancias en menores infractores 32 Gráfica 15. Consumo de tabaco *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= últimos 30 días, 4= última semana Gráfica 16. Consumo de ketamina *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= últimos 30 días, 4= última semana Gráfica 17. Edad del primer cigarro *Nota: 1= nunca, 2= 11 años o menos, 3= 12 años, 4= 13 años, 5= 14 años, 6= 15 años, 7= 16 años o más. Consumo de sustancias en menores infractores 33 Gráfica 18. Edad de la primera cerveza *Nota: 1= nunca, 2= 11 años o menos, 3= 12 años, 4= 13 años, 5= 14 años, 6= 15 años, 7= 16 años o más. Gráfica 19. Edad a la que te emborrachaste *Nota: 1= nunca, 2= 11 años o menos, 3= 12 años, 4= 13 años, 5= 14 años, 6= 15 años, 7= 16 años o más. Gráfica 20. Edad primer porro *Nota: 1= nunca, 2= 11 años o menos, 3= 12 años, 4= 13 años, 5= 14 años, 6= 15 años, 7= 16 años o más. Consumo de sustancias en menores infractores 34 Gráfica 21. Edad comprar porros *Nota: 1= nunca, 2= 11 años o menos, 3= 12 años, 4= 13 años, 5= 14 años, 6= 15 años, 7= 16 años o más. Gráfica 22. Edad probar pastillas *Nota: 1= nunca, 2= 11 años o menos, 3= 12 años, 4= 13 años, 5= 14 años, 6= 15 años, 7= 16 años o más. Gráfica 23. Edad tomar pastillas para dormir sin receta *Nota: 1= nunca, 2= 11 años o menos, 3= 12 años, 4= 13 años, 5= 14 años, 6= 15 años, 7= 16 años o más. Consumo de sustancias en menores infractores 35 Gráfica 24. Edad inhalar colas/disolventes *Nota: 1= nunca, 2= 11 años o menos, 3= 12 años, 4= 13 años, 5= 14 años, 6= 15 años, 7= 16 años o más. Gráfica 25. Edad probar cocaína *Nota: 1= nunca, 2= 11 años o menos, 3= 12 años, 4= 13 años, 5= 14 años, 6= 15 años, 7= 16 años o más. Gráfica 26. Edad probar setas *Nota: 1= nunca, 2= 11 años o menos, 3= 12 años, 4= 13 años, 5= 14 años, 6= 15 años, 7= 16 años o más. Consumo de sustancias en menores infractores 36 Gráfica 27. ¿Consumes con amigos? *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= bastantes veces Gráfica 28. ¿Consumes con hermanos? *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= bastantes veces Gráfica 29. ¿Consumes con padres? *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= bastantes veces Consumo de sustancias en menores infractores 37 Gráfica 30. ¿Consumes con la banda? *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= bastantes veces Gráfica 31. ¿Consumes con pareja? *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= bastantes veces Gráfica 32. ¿Consumes solo? *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= bastantes veces Consumo de sustancias en menores infractores 38 Gráfica 33. ¿Cuántos amigos fuman tabaco? *Nota: 1= ninguno, 2= pocos, 3= bastantes, 4= todos Gráfica 34. ¿Cuántos amigos fuman porros? *Nota: 1= ninguno, 2= pocos, 3= bastantes, 4= todos Gráfica 35. ¿Cuántos amigos beben alcohol? *Nota: 1= ninguno, 2= pocos, 3= bastantes, 4= todos Consumo de sustancias en menores infractores 39 Gráfica 36. ¿Cuántos amigos toman pastillas? *Nota: 1= ninguno, 2= pocos, 3= bastantes, 4= todos Gráfica 37. ¿Cuántos amigos toman cocaína? *Nota: 1= ninguno, 2= pocos, 3= bastantes, 4= todos Gráfica 38. Consumo para experimentar *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= bastantes veces. Consumo de sustancias en menores infractores 46 Gráfica 57 Las drogas me crean problemas con la escuela *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= bastantes veces Gráfica 58. Las drogas me crean problemas con las leyes *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= bastantes veces Gráfica 59. Las drogas me crean problemas con síntomas/malestar *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= bastantes veces Consumo de sustancias en menores infractores 47 Gráfica 60. Las drogas me crean problemas con pérdida de control/deseo de consumir *Nota: 1= nunca, 2= alguna vez, 3= bastantes veces