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Trabajo Fin de Grado Taller para la reducción de estereotipos y prejuicios de género en el medio penitenciario Alumna: María Ruiz Chueca Director: Ángel Castro Vázquez Grado en Psicología. Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Universidad de Zaragoza, Campus de Teruel. 2013
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 2& Índice Introducción ........................................................................................................ 3 Justificación ........................................................................................................ 4 Objetivos ............................................................................................................. 7 Localización y destinatarios ............................................................................... 7 Método ................................................................................................................ 8 Participantes ............................................................................................ 8 Instrumentos ........................................................................................... 8 Procedimiento ......................................................................................... 9 Sesiones ................................................................................................. 10 Recursos y presupuesto ..................................................................................... 13 Evaluación ......................................................................................................... 14 Resultados .......................................................................................................... 15 Conclusiones ...................................................................................................... 16 Referencias ........................................................................................................ 19 Anexos ............................................................................................................... 21
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 3& Introducción El concepto de prisión ha sufrido cambios importantes desde su origen, en el que su único objetivo era recluir a las personas que habían cometido un delito. Hoy en día, en España las cárceles son consideradas centros cuyos objetivos principales son la reeducación y reinserción de los internos, sin olvidar la función de custodia de los mismos. Por ello, ha cobrado gran importancia la Psicología Penitenciaria, que trata de ofrecer herramientas a los internos y a las personas que trabajan con ellos para favorecer su adaptación y reinserción en la sociedad una vez cumplidas sus penas. En los últimos años, debido a las sucesivas reformas del Código Penal, se ha observado un considerable aumento en el número de internos condenados por delitos relacionados con la violencia de género, problema que ha alcanzado una alta relevancia social. Las ideas estereotipadas que existen alrededor del papel de hombres y mujeres en la sociedad, así como sobre la superioridad masculina, han sido tradicionales y todavía hoy siguen existiendo, lo que facilita el recurso a la violencia, tanto física como psicológica, en las relaciones de pareja. Considerando por tanto que los estereotipos y prejuicios existentes son causa directa de la violencia contra las mujeres, se plantea este proyecto de intervención, cuyo objetivo principal es la reducción de los estereotipos de género en la población penitenciaria de Zuera (Zaragoza). Los participantes del proyecto son los 43 internos del módulo terapéutico de este centro penitenciario, que fueron divididos en dos grupos; uno experimental, que llevó a cabo el programa que se describe en este trabajo y otro, grupo control. Los miembros de ambos grupos rellenaron dos cuestionarios, sobre sexismo y doble moral sexual, en dos momentos temporales, antes y después de la aplicación del programa. La intervención consta de ocho sesiones de alrededor de una hora y media, impartidas a lo largo de cuatro semanas y en las que se tratan temas relacionados con la problemática a reducir, como los estereotipos en el ámbito doméstico, en el ámbito laboral, la violencia de género, o las habilidades comunicativas. Una vez aplicado el programa, se evaluó su eficacia. En las conclusiones, se recogen las principales aportaciones que se han realizado, además de las limitaciones encontradas y algunas propuestas para futuras intervenciones en el ámbito penitenciario.
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 4& Justificación Históricamente, la cárcel ha sido una institución utilizada para asegurar que las personas que cometen un delito cumplen las consecuencias jurídicas de sus actos. Su significado, como apunta Rodríguez (2001), ha evolucionado a lo largo de la historia; en la época antigua, las prisiones tenían como único objetivo privar de libertad a los reos, quienes estaban sometidos a condiciones infrahumanas. Durante la Edad Media, las penas privativas de libertad fueron sustituidas por castigos corporales, hasta que durante el siglo XVII, las críticas de algunos importantes filósofos y las protestas que éstas generaron, hicieron que se adoptara el concepto de cárcel vigente en la actualidad (Rodríguez, 2001). En España, el sistema penitenciario ha experimentado en las últimas décadas un cambio radical de orientación y concepto, paralelo a la evolución de la sociedad. El acontecimiento que propició esta transformación fue la aprobación de la Constitución Española de 1978, que motivó cambios tanto en la legislación penal como en el tratamiento de los reclusos y en las condiciones de vida de las prisiones (Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, 2010). Actualmente, la actividad penitenciaria tiene como objetivo la reeducación y la reinserción social de los internos, así como la retención y custodia de los detenidos, presos y penados y la asistencia social de los internos, liberados y de sus familiares, tal y como recoge el artículo dos del Reglamento Penitenciario. Debido a este objetivo y a que a partir del siglo XIX la pena privativa de libertad comienza a contemplarse desde el punto de vista de la prevención, la Psicología empieza a cobrar relevancia en este contexto, surgiendo la Psicología Penitenciaria, que va a tener como primer objetivo preparar a los presos para su libertad y su posterior adaptación (Chiclana y Yela, 2008). Los primeros programas de intervención y tratamiento comienzan a instaurarse en las cárceles después de la II Guerra Mundial (Chiclana y Yela, 2008), centrándose sobre todo en el desarrollo de las competencias sociales, para conseguir la rehabilitación del interno, su integración en la comunidad (Garrido y Gómez, 1995). En España hay actualmente 68 prisiones (Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, 2013), en las que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE, 2011), viven 266.548 internos, más del doble que en 1990. Este aumento se debe a las sucesivas reformas del Código Penal y en especial al incremento en la penalización de
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 5& los delitos relacionados con la violencia de género y con la seguridad vial (Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, 2010). Según las estadísticas publicadas por el INE (2011), los delitos más comunes son los cometidos contra la seguridad colectiva, la seguridad vial, contra el patrimonio y el orden socioeconómico, así como las lesiones. Hay estudios que muestran que el perfil mayoritario de los presos en España está representado por personas con escasa formación y cualificación profesional, que han vivido en ambientes deprimidos y que poseen unas bajas habilidades sociales (Caride y Gradaílle, 2012; Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, 2010). Por ello, el trabajo que se realiza en prisión es multidisciplinar, donde el psicólogo colabora con otros profesionales (juristas, educadores, trabajadores sociales), centrándose en analizar las variables que determinan el comportamiento de los internos, identificando las carencias y necesidades que presentan y llevando a cabo los tratamientos y programas terapéuticos (Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, 2010). En los últimos años, como se ha afirmado anteriormente, se observa un gran aumento en el número de condenas asociadas a delitos relacionados con la violencia de género. Los datos más actuales aportados por el Observatorio de la Violencia de Género (2013), muestran que en el tercer trimestre de 2012 hubo un total de 35.688 delitos de este tipo, de los que el 75,8% fueron catalogados como lesiones y el 8,5% como delitos contra la libertad. Esto, unido al aumento en las cifras de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o ex-parejas y a la relevancia social del tema, permite concluir que existe un problema social de primera magnitud, que conviene atajar con medidas disciplinarias y prevenir con programas de intervención y tratamiento (Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, 2010). La Organización de Naciones Unidas (1995) define la violencia de género como todo acto violento o sexista que tiene como resultado posible o real un daño físico o psíquico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de libertad, tanto en la vida pública como en la privada. Pese a que en los últimos años se le está dando una mayor visibilidad social, el problema no es nuevo (Ruiz et al., 2010). Tradicionalmente, cada cultura ha establecido un conjunto de ideas y valoraciones sobre el significado que tiene ser hombre y ser mujer, delimitando los comportamientos, las características e incluso los pensamientos y emociones que son adecuados para cada uno (Rocha-Sánchez y Díaz-Loving, 2005). Esto ha llevado a la aceptación de la
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 6& superioridad masculina y a la perpetuación de los estereotipos y prejuicios de género, que han marcado la relación entre hombres y mujeres (Ruiz et al., 2010). Los estereotipos de género se pueden definir como un conjunto de creencias compartidas socialmente acerca de las características que poseen hombres y mujeres, que suelen aplicarse de manera indiscriminada a todos los miembros de cada uno de esos grupos (Cuadrado, 2007). Según esos estereotipos, las mujeres deben ser cariñosas, amables, dóciles y sometidas al poder del hombre, mientras que éste debe ser agresivo, fuerte y activo en la toma de decisiones (Froufe, 1997; Padilla, Sánchez, Martín y Moreno, 1999). La influencia de los estereotipos de género es tan relevante que desde el momento en que se categoriza a una persona, se le aplican de manera automática las características asociadas a su sexo (Cuadrado, 2007). Estas ideas preconcebidas, en la mayoría de los casos, están marcadas por el sexismo, una actitud de prejuicio o conducta discriminatoria basada en la supuesta inferioridad o diferencia de las mujeres como grupo (Cameron, 1977). Algunos estudios actuales aportan que aunque sigue existiendo esa visión negativa e inferior de las mujeres, ya no se hace pública de manera hostil, como tradicionalmente se ha hecho, sino que aparece un nuevo tipo de sexismo, benévolo, que se puede definir como un conjunto de actitudes interrelacionadas hacia las mujeres, que son sexistas en cuanto las considera de forma estereotipada y las limita a ciertos roles, pero que tiene un tono afectivo positivo y tiende a suscitar en el hombre conductas categorizadas como prosociales o de búsqueda de intimidad (Moya, Expósito y Padilla, 2006). Los estereotipos de género, las experiencias que refuerzan la conducta estereotípica y la estructura social que apoya las diferencias de poder entre hombres y mujeres, han contribuido a que se originen patrones de violencia (Pulerwitz, Amaro DeJong, Gortmaker y Rudd, 2002; Pulerwitz y Barker, 2008). Uno de sus primeros efectos, previo a la aparición de la violencia física o psicológica, es la doble moral sexual, la distinta valoración que se hace de las conductas relacionadas con la sexualidad en función de si las llevan a cabo hombres o mujeres (Sierra, Rojas, Ortega y Martín Ortiz, 2007). Autores como Diéguez, Sueiro y López (2003), afirman que esta doble moral es una expresión más de los estereotipos y prejuicios de género y puede influir tanto en la emisión de conductas violentas hacia las mujeres, como de prácticas sexuales de riesgo.
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 7& Es muy difícil elaborar un perfil concreto de maltratador masculino, aunque sí existen estudios, recogidos por Expósito (2011), que dan unas pinceladas básicas. Son personas que responsabilizan a la mujer de cualquier situación negativa, o que se aferran a ideales masculinos tradicionales, con unos estereotipos y prejuicios de género muy acusados. La violencia resulta para ellos una conducta aprendida y legítima, así como una forma de simbolizar su poder, lo que demuestra que existe una relación íntima entre estereotipos de género, prejuicios y conducta violenta, lo que se traduce en el elevado número de internos en las cárceles españolas por este tipo de delitos (Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, 2010). Por esta relación, se considera de especial relevancia llevar a cabo programas de prevención e intervención de posibles episodios de violencia de género a través de la reducción del estereotipo y el prejuicio, como el que aquí se presenta. Objetivos El objetivo principal de este programa de prevención/intervención es conseguir reducir los estereotipos de género en los internos del Centro Penitenciario de Zuera (Zaragoza), así como fomentar la igualdad, tanto a nivel social como en el entorno más cercano. Además, la intervención cuenta con los siguientes objetivos específicos: ? Conocer y analizar los estereotipos de género presentes en la sociedad. ? Adquirir conceptos relacionados con los objetivos del taller, como estereotipo, sexo o género. ? Analizar los estereotipos en todos los ámbitos que nos rodean: pareja, trabajo, medios de comunicación. ? Promover la comunicación para la toma de decisiones en la pareja. ? Tomar conciencia acerca de las consecuencias de los estereotipos de género. ? Desarrollar habilidades sociales para la resolución de conflictos. ? Reflexionar sobre la violencia de género.
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 8& Localización y destinatarios Este programa de intervención se lleva a cabo en el Centro Penitenciario de Zuera (Zaragoza), situado en el kilómetro 28 de la Autovía A-23, que cuenta con una población aproximada de 1.600 internos, distribuidos de forma modular. Este centro acoge a personas que han delinquido y que, a través de una disposición judicial, han sido condenados a una pena de prisión. El taller se ha realizado con los internos del módulo terapéutico del centro (módulo 14), donde residen aquéllos que han tenido un problema de drogodependencia y siguen un programa para poder dejar atrás la adicción a las drogas, en el que los distintos profesionales del centro que trabajan con ellos les proporcionan herramientas para que sean capaces de afrontar la vida en el exterior y así evitar posibles recaídas. Por lo general, es una población que no presenta problemas conductuales, por lo que es posible integrar en su programa de actividades esta intervención, basada en el diálogo y el respeto de las distintas opiniones. Los destinatarios directos del programa son los internos del centro penitenciario. Además, de forma indirecta se van a beneficiar las parejas y familias de los internos, que podrán constatar, si se consigue, un cambio de actitudes hacia las mujeres y su papel en la sociedad. Por último, se beneficiará la sociedad en general, ya que si se logra concienciar a una parte de ella de la importancia de unos valores igualitarios, se estarán dando pasos para conseguir una sociedad más justa. Método Participantes En este taller participaron 43 internos del Centro Penitenciario de Zuera (Zaragoza), con edades comprendidas entre los 20 y los 60 años, con una media de edad de 35,84 años (DT = 8,64). Todos formaban parte del módulo 14 (módulo terapéutico) del Centro Penitenciario. Los participantes se dividieron en dos grupos: ? Grupo experimental: formado por 22 internos, con una media de edad de 35,36 años (DT = 8,91). De ellos, el 90,9% (n = 20) eran hombres y el 9,1% (n = 2), mujeres. Es el grupo al que se aplicó el programa de intervención que aquí se presenta.
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 9& ? Grupo Control: compuesto por 21 internos, con una media de edad de 36,33 años (DT = 8,55), que rellenaron los instrumentos seleccionados en las mismas fechas que los miembros del grupo experimental, pero sin llevar a cabo el programa de intervención. En este grupo todos eran hombres. Instrumentos Para evaluar la eficacia de este programa de intervención se utilizaron tres cuestionarios, cumplimentados por los participantes en dos momentos temporales, al comienzo (T1) y a la finalización (T2) del programa. (Anexo 1) Cuestionario sociodemográfico: en él se preguntaba sobre el sexo y la edad de los participantes. Ambivalent Sexism Inventory (ASI; Glick y Fiske, 1996). Se utilizó la versión castellana reducida, de Expósito, Moya y Glick (1998). Está compuesta por 22 ítems, que evalúan sexismo hostil y benévolo (once ítems cada factor), con seis opciones de respuesta, que van de Totalmente en desacuerdo hasta Totalmente de acuerdo. En la adaptación española de Expósito et al. (1998) se encontraron adecuados niveles de fiabilidad, de 0,87 en la subescala de sexismo hostil, 0,84 en la de sexismo benévolo y 0,88 en la escala global. En este estudio, el valor alfa de Cronbach fue de 0,83 para la subescala de sexismo hostil, 0,77 en la de benévolo y 0,86 en la escala global en la primera cumplimentación (T1, pre) y de 0,87 para sexismo hostil, 0,89 para benévolo y 0,89 en la escala global en la segunda (T2, post). Sexual Double Standard Scale (Caron, Davis, Halteman y Stickle, 1993). Se utilizó la versión española, de Sierra et al. (2007). Consta de diez ítems para evaluar la doble moral en el área de la sexualidad, en base a cinco opciones de respuesta, que van de Muy en desacuerdo a Muy de acuerdo. Caron et al. (1993) informaron de una consistencia interna igual a 0,72 y Sierra et al. (2007) encontraron valores de 0,70 para mujeres y 0,76 para varones. En el presente estudio, el valor alfa de Cronbach fue de 0,77 en la primera cumplimentación (T1, pre) y de 0,75 en la segunda (T2, post). Procedimiento En primer lugar, para poder llevar a cabo el programa de intervención se solicitó permiso a los miembros del equipo interdisciplinar que trabaja en el módulo terapéutico del Centro Penitenciario de Zuera (Zaragoza), explicando los contenidos a trabajar y los
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 16& Como se puede observar en la Tabla 2, que se presenta a continuación, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en ninguna de las cuatro variables analizadas en función del grupo (experimental vs control). Sí había diferencias en las puntuaciones y se ve una evolución positiva en los miembros del grupo experimental, pero éstas no llegan a ser estadísticamente significativas. Tabla 2. Resultados del análisis univariante para analizar las diferencias en las variables evaluadas. Variable Grupo n Media T1 (DT) Media T2 (DT) p (grupo) Doble moral Experimental 21 22,71 (6,77) 22,42 (6,75) 0,31 Control 20 27,26 (7,78) 23,15 (6,43) Sexismo hostil Experimental 21 27,15 (12,47) 25,95 (12,19) 0,70 Control 20 28,15 (10,45) 26,52 (11,02) Sexismo benévolo Experimental 21 29,56 (11,06) 25,85 (13,46) 0,99 Control 20 29,94 (11,14) 29,83 (13,29) Sexismo global Experimental 21 60,81 (22,20) 55,80 (22,65) 0,80 Control 20 60,66 (18,34) 59,44 (18,17) Conclusiones Como se afirma en la justificación de este trabajo, en los últimos años la Psicología ha cobrado gran importancia en los centros penitenciarios españoles, pues el interés se centra en mejorar las condiciones de vida de los internos y en prepararlos para su adaptación al exterior. Aunque los estereotipos de género están presentes en toda la sociedad, la influencia de éstos en los reclusos es notoria y este programa ha intentado disminuir esos estereotipos y el prejuicio en función del género, a través de la reducción del sexismo y de la doble moral sexual en la población diana. Ha sido una experiencia muy valiosa y gratificante para la alumna, ya que aparte del trabajo de estudio, análisis y diseño del programa de intervención, el aprendizaje más significativo se ha llevado a cabo a través de la implementación del programa, que ha permitido mejorar algunas habilidades trabajadas durante el Grado de Psicología,
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 17& como las habilidades comunicativas, el espíritu crítico o la asertividad, en un ambiente real y enfrentándose a distintos problemas y desafíos. Los análisis llevados a cabo para evaluar la eficacia del programa no permiten concluir que éste haya sido eficaz para cumplir el objetivo principal (reducir los estereotipos de género en los internos del Centro Penitenciario de Zuera, así como fomentar la igualdad, tanto a nivel social como en el entorno más cercano). No se han encontrado diferencias estadísticamente significativas, con lo que el programa, para futuras implementaciones, debería sufrir cambios importantes. No obstante, la sensación, tanto de la coordinadora de éste, como de los participantes, es muy positiva, así se ha puesto de manifiesto en los cuestionarios de satisfacción rellenados al final de la intervención, donde los internos han mostrado su agrado por haber formado parte de la iniciativa y su aprendizaje, valorando muy positivamente la adquisición de conocimientos sobre los estereotipos y prejuicios de género, así como por haber reflexionado sobre esta temática. La primera limitación del programa de intervención que se ha llevado a cabo está clara y es que, por los resultados obtenidos en la investigación asociada, se deberían realizar cambios en el programa para futuras implementaciones, concretando más el objetivo del programa, un objetivo quizás menos ambicioso y que pudiera cubrirse de forma más sencilla. Relacionado con esta primera limitación, se puede afirmar que no se ha tenido el tiempo necesario para llevarlo a cabo, debido a las características del prácticum y del trabajo fin de grado, puesto que los estereotipos de género son ideas muy arraigadas en las personas, más en las que han vivido en determinados contextos deprimidos y son necesarias, por tanto, más sesiones para poder observar algún cambio actitudinal significativo. Sería interesante volver a pasar los cuestionarios dentro de tres meses, para analizar la evolución de los internos en los aspectos evaluados. Como última limitación, se debe hablar de las características de la muestra con la que se ha trabajado; como se afirma en la justificación del trabajo, la población penitenciaria en España posee unas características identificativas, relacionadas con la baja formación y escasas habilidades sociales, lo que dificulta no sólo la aplicación del programa, sino también la comprensión y cumplimentación de los cuestionarios. Para futuras intervenciones, sería de interés tener en cuenta la opinión de profesionales e investigadores de reconocido prestigio en este campo de estudio a nivel nacional e internacional, como los profesores Miguel C. Moya, de la Universidad de
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 18& Granada o Peter Glick, de la Lawrence University (Estados Unidos), para poder desarrollar un proyecto más completo. En cuanto al programa, se sugieren varias propuestas de mejora. En primer lugar, se debe ofrecer más ayuda a los internos, tanto para mejorar su comprensión de lo que se trata en las sesiones, como de los cuestionarios para evaluar la eficacia. Además, se ha de diseñar un programa más amplio y organizado, dando a cada tema el tiempo que requiere, y teniendo en cuenta otras variables para su evaluación. No obstante, como se ha afirmado más arriba, la experiencia para la alumna no ha podido ser más positiva.
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 19& Referencias Aguilar, M.J. y Ander-Egg, E. (1992). Evaluación de servicios y programas sociales. Madrid: Siglo XXI. Cameron, C. (1977). Sex-role attitudes. En S. Oskamp (Ed.), Attitudes and opinions (pp. 339-359). Englewood Cliffs, NJ: Prentice Hall. Caride, J.A. y Gradaílle, R. (2012). Educar en las cárceles: nuevos desafíos para la educación social en las instituciones penitenciarias. Revista de educación, 360, 36-47. Caron, S.L., Davis, C.M., Halteman, W.A. y Stickle, M. (1993). Predictors of condomrelated behaviors among first-year college students. Journal of Sex Research, 30, 252-259. Chiclana, S. y Yela, M. (2008). El psicólogo en Instituciones Penitenciarias: teoría y práctica. Recuperado el 16 de abril de 2013, de http://www.papelesdelpsicologo.es. Cuadrado, I. (2007). Estereotipos de género. En J.F. Morales, M.C. Moya, E. Gaviria e I. Cuadrado (Coords.), Psicología Social (3ª Ed.) (pp. 243-266). Madrid: McGraw Hill. Diéguez, K.L., Sueiro, E. y López, F. (2003). The Sexual Double Standard y variables relacionadas. Cuadernos de Medicina Psicosomática y Psiquiatría de Enlace, 67/68, 79-88. Expósito, F. (2011). Violencia de género. Mente y cerebro, 48, 20-25. Expósito, F., Moya, M.C. y Glick, P. (1998). Sexismo ambivalente: medición y correlatos. Revista de Psicología Social, 13, 159-169. Froufe, S. (1997). La mujer ante el Tercer Milenio. Revista de Pedagogía Social, 15-16, 87-96. Garrido, V. y Gómez, A.M. (1995). La educación social en el ámbito penitenciario. Comunicación, Lenguaje y Educación, 27, 53-60. Glick, P. y Fiske, T. (1996). The Ambivalent Sexism Inventory: Differentiating Hostile and Benevolent Sexism. Journal of Personality and Social Psychology, 70, 491512. Instituto Nacional de Estadística (2011). Condenados según número de delitos, edad y sexo. Recuperado el 17 de abril de 2013, de http://www.ine.es.
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Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 22& Anexo 1 CUESTIONARIOS UTILIZADOS PARA LA EVALUACIÓN DEL PROGRAMA Edad: ___________ Sexo:_____ Ambivalent Sexism Inventory (ASI) A continuación se presenta una serie de enunciados sobre los hombres y las mujeres y sobre su relación mutua en nuestra sociedad contemporánea. Por favor, indique el grado en que usted está de acuerdo o en desacuerdo con cada uno de los enunciados usando la siguiente escala: 0 = Totalmente en desacuerdo; 1 = Moderadamente en desacuerdo; 2 = Levemente en desacuerdo; 3 = Levemente de acuerdo; 4 = Moderadamente de acuerdo; 5 = Totalmente de acuerdo. 1 Aun cuando un hombre logre muchas cosas en su vida, nunca podrá sentirse verdaderamente completo a menos que tenga el amor de una mujer 2 Con el pretexto de pedir “igualdad”, muchas mujeres buscan privilegios especiales, tales como condiciones de trabajo que las favorezcan sobre los hombres 3 En caso de una catástrofe, las mujeres deben ser rescatadas antes que los hombres 4 La mayoría de las mujeres interpreta comentarios o conductas inocentes como sexistas, es decir, como expresiones de prejuicio o discriminación en contra de ellas 5 Las mujeres de ofenden muy fácilmente 6 Las personas no pueden ser verdaderamente felices en sus vidas a menos que tengan pareja del otro sexo 7 En el fondo, las mujeres feministas pretenden que la mujer tenga más poder que el hombre 8 Muchas mujeres se caracterizan por una pureza que pocos hombres poseen 9 Las mujeres deben ser queridas y protegidas por los hombres 10 La mayoría de las mujeres no aprecia completamente todo lo que los hombres hacen por ellas 11 Las mujeres intentan ganar poder controlando a los hombres 12 Todo hombre debe tener una mujer a quien amar 13 El hombre está incompleto sin la mujer 14 Las mujeres exageran los problemas que tienen en el trabajo 15 Una vez que una mujer logra que un hombre se comprometa con ella, por lo general intenta controlarlo estrechamente 16 Cuando las mujeres son vencidas por los hombres en una competición justa, generalmente ellas se quejan de haber sido discriminadas 17 Una buena mujer debería ser puesta en un pedestal por su hombre 18 Existen muchas mujeres que, para burlarse de los hombres, primero se insinúan sexualmente a ellos y luego rechazan los avances de éstos 19 Las mujeres, en comparación con los hombres, tienden a tener una mayor sensibilidad moral 20 Los hombres deberían estar dispuestos a sacrificar su propio bienestar con el fin de proveer seguridad económica a las mujeres 21 Las mujeres feministas están haciendo demandas completamente irracionales a los hombres 22 Las mujeres, en comparación con los hombres, tienden a tener un sentido más refinado de la cultura y el buen gusto
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 23& Sexual Double Standard Scale (EDM) Por favor, señale a la derecha de cada pregunta el número que mejor indique su actitud respecto a los roles sexuales del hombre y la mujer. Sus respuestas serán ANÓNIMAS, por favor responda honestamente. Muy en desacuerdo En desacuerdo Indeciso De acuerdo Muy de acuerdo 1. Se espera que una mujer sea menos experimentada sexualmente que su pareja. 2. A una mujer que sea sexualmente activa es menos probable que se le desee como pareja. 3. Una mujer nunca debería aparentar estar preparada para un encuentro sexual. 4. Es importante que los hombres sean experimentados sexualmente para poder enseñarle a la mujer. 5. Una “buena” mujer nunca tendría una aventura de una noche, pero si se espera que lo haga un hombre. 6. Es importante que un hombre tenga múltiples encuentros sexuales para ganar experiencia. 7. En el sexo, el hombre debe tomar el rol dominante y la mujer el rol pasivo. 8. Es aceptable que una mujer porte sus condones. 9. Es peor que una mujer sea promiscua, a que lo sea un hombre. 10. Es decisión del hombre comenzar el sexo.
Taller&reducción&estereotipos&de&género& & María&Ruiz&Chueca& & & 24& Anexo 2 Cuestionario de satisfacción Sexo_____ Edad_____ 1. ¿Cómo valorarías los contenidos abordados en el programa? Nada adecuados Algo adecuados Bastante adecuados Muy adecuados Justificación__________________________________________________________________ ________________________________________________________________ 2. De los contenidos trabajados ¿cuáles te parecieron más interesantes? ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 3. ¿Qué otros contenidos te gustaría haber trabajado? ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 4. ¿Qué te pareció la metodología? No me gustó nada Me gustó algo Me gustó bastante Me gustó mucho Justifica la respuesta ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 5. ¿El programa respondió a tus expectativas? Nada Algo Bastante Mucho 6. ¿Qué te pareció la actuación del psicólogo/a? Nada adecuada Algo adecuada Bastante adecuada Muy adecuada Justifica la respuesta ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 7. Valora del 1 al 10 el programa: ______ 8. Escribe aquellos comentarios que te parezcan oportunos ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ &