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Abstract

El estudio se basa en la investigación de qué es la Unidad de Valoración Sociosanitaria, así como de sus principales funciones y su funcionamiento, haciendo mención especial a la figura de la trabajadora social. Para ello, se ponen en práctica diversas técnicas de investigación. Tras un análisis de la realidad, se lleva a cabo un perfil del paciente de dicho servicio. Por último, junto con las conclusiones, se aportan propuestas de mejora. Kaouadji Porqueras, Dunia; Rincón Ruiz, Mª del Mar del; Navarrete Lorenzo, Montserrat

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UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y DEL TRABAJO GRADO EN TRABAJO SOCIAL Trabajo Fin de Grado UNIDAD DE VALORACIÓN SOCIOSANITARIA PERFIL DEL PACIENTE Y PROPUESTAS DE MEJORA. Alumno/a: Dunia Kaouadji Porqueras Director/a: Mª del Mar del Rincón y Montse Navarrete. Zaragoza, 3 de septiembre de 2013. 2 3 ÍNDICE. 1. INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………………………………….5 1.1. Justificación del trabajo…………………………………………………………………….6 1.2. Formulación del problema………………………………………………………………..7 1.3. Interrogantes de la investigación e hipótesis………………………………….9 1.4. Finalidad y objetivos……………………………………………………………………….10 1.5. Marco conceptual…………………………………………………………………………….11 1.6. Población objeto de estudio……………………………………………………………15 1.7. Ámbito de investigación………………………………………………………………….15 1.8. Metodología……………………………………………………………………………………..16 1.8.1. Métodos………………………………………………………………………………….16 1.8.2. Técnicas………………………………………………………………………………….16 1.8.3. Sistema de citas…………………………………………………………………….17 1.9. Estructura del trabajo……………………………………………………………………..17 2. FUNDAMENTACIÓN……………………………………………………………………………………….19 2.1. Salud……………………………………………………………………………………………….19 2.1.1. Modelo biopsicosocial…………………………………………………………….20 2.2. Trabajo Social Sanitario………………………………………………………………….21 2.3. Atención Sociosanitaria…………………………………………………………………..24 2.3.1. Envejecimiento………………………………………………………………………25 2.3.2. Discapacidad………………………………………………………………………….26 2.3.3. Dependencia………………………………………………………………………….28 2.3.4. Programa de Atención al Enfermo Crónico Dependiente…….30 2.4. Unidad de Valoración Sociosanitaria………………………………………………32 2.4.1. Planificación del alta hospitalaria………………………………………….35 3. DESARROLLO…………………………………………………………………………………………………39 3.1. Características sociales del paciente……………………………………………..39 3.1.1. Sociodemográficas………………………………………………………………..39 3.1.2. Familiares y de cuidados……………………………………………….………44 3.1.3. Percepción de prestaciones y servicios previos.………………….47 3.2. Características sanitarias del paciente…………………………………………..48 3.2.1. Patología………………………………………………………………………………..48 4 3.2.2. Situación de dependencia para las ABVD…..………………………..48 3.2.3. Reconocimiento de dependencia………………………………………..…51 3.3. Perfil sociosanitario del paciente…………………………………………………...56 4. CONCLUSIONES Y PROPUESTAS DE MEJORA…………………………………….……….57 BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………………………………………………………….60 ANEXOS…………………………………………………………………………………………………………..….63 I. Ficha social………………………………………………………………………………………………………64 II. Índice Barthel………………………………………………………….…………………………………….66 III. Relación de objetivos y variables………………………………………………………………..67 IV. Definición de variables…………………………………………………………………………………68 5 1. INTRODUCCIÓN. El Hospital Universitario Miguel Servet es un hospital de atención a pacientes agudos (agudizaciones de patologías o procesos sanitarios sobrevenidos), perteneciente al Sector sanitario Zaragoza II como hospital de referencia. Dentro de dicho hospital existe una Unidad de Valoración Sociosanitaria. Se trata de un equipo multidisciplinar formado por una Geriatra, una Enfermera, una Trabajadora Social y personal Administrativo. Esta Unidad se encarga de la valoración y atención sociosanitaria del paciente durante su hospitalización. El papel de la Trabajadora Social Sanitaria en una Unidad de Valoración Sociosanitaria se basa en la valoración de la situación sociofamiliar del paciente, el apoyo al paciente y a sus familiares durante el proceso sanitario y la toma de conciencia de enfermedad, informar y orientar acerca de los recursos y apoyos sociales adecuados a cada situación y facilitar el acceso a ellos. Otra de sus funciones es la coordinación con otras instituciones de igual o distinta índole, con el objetivo de mejorar la calidad de vida del paciente y su entorno tras el alta hospitalaria. Este estudio descriptivo parte de la observación realizada de manera constante y continuada durante cuatro meses en dicho servicio, además de la consulta y tratamiento de datos extraídos de las historias sociales de diversos pacientes. El proyecto que a continuación se expone surge del interés por identificar el perfil de paciente atendido por la Unidad de Valoración Sociosanitaria, y a la vez, darlo a conocer. Para lograrlo, se ha trabajado con varias variables que hacen referencia a la situación social, sanitaria y familiar de los pacientes. La finalidad no es otra que identificar las problemáticas sociales y sociosanitarias de los pacientes, pudiendo así formular un proyecto de mejora, coordinación, comunicación o prevención de dicha problemática. La muestra tomada para la realización de este estudio abarca a todos los pacientes valorados y atendidos por la Unidad de Valoración Sociosanitaria del Hospital Universitario Miguel Servet – en concreto de las plantas de 6 hospitalización generaldurante el periodo comprendido entre el 1 de octubre y el 30 de noviembre de 2012. Las fuentes bibliográficas consultadas hacen referencia al trabajo social sanitario, a la atención sociosanitaria y a los conceptos de dependencia, discapacidad y envejecimiento, entre otros. Este estudio puede considerarse innovador por las inexistentes publicaciones y estudios realizados sobre esta temática. La metodología del trabajo social hospitalario, y más concretamente, la del trabajador social en una Unidad de Valoración Sociosanitaria, se basa en el proceso de Planificación del Alta Hospitalaria. Según la Asociación Americana de Hospitales y la sociedad de Directores de Trabajo Social, tal y como recoge Dolors Colom (1991:62): “La planificación del alta es un proceso centralizado, coordinado e interdisciplinario, en el cual, los miembros del equipo de salud, colaboran con los enfermos, con sus familias, y se anticipan a las necesidades de éstos después de la hospitalización, desarrollando un plan que les ayudará a ganar independencia y a mantener los beneficios ganados durante la estancia en el hospital”. 1.1. Justificación del trabajo. Mediante el logro de los objetivos propuestos, se pretende, en primer lugar, conocer en profundidad, y a la vez, dar a conocer la existencia y funciones de la Unidad de Valoración Sociosanitaria ubicada en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Es un servicio relativamente joven y por tanto, algo desconocido, tanto para algunos profesionales del ámbito sanitario, como para la población en general. De hecho, existen pocas publicaciones acerca de dicho servicio u otros de la misma índole. 7 De manera más concreta, también se pretende ahondar en las funciones del trabajador social dentro de este servicio, y el rol profesional que adquiere dentro de un equipo multidisciplinar dentro del ámbito sanitario. La segunda parte de este estudio, de carácter más cuantitativo, pretende, a través de un análisis de datos, el poder conocer e identificar las características sociosanitarias de los pacientes atendidos por este servicio, es decir, la población con la que se trabaja y a la que está destinado este servicio, y así crear un conocimiento más gráfico de las acciones e intervenciones realizadas por las profesionales que componen la Unidad de Valoración Sociosanitaria. El tercer motivo que me lleva a realizar dicho proyecto, es la de poder elaborar, mediante los conocimientos adquiridos durante la realización de este estudio, una propuesta de intervención que se adecue a las problemáticas sociales y/o sociosanitarias de los pacientes que atiende dicho servicio. Y por último, otro de los motivos que me llevan a realizar este estudio es el hecho de haber realizado durante los meses de septiembre a enero de este mismo curso las prácticas de intervención pertenecientes al Grado en Trabajo Social. Este periodo de aprendizaje me ha permitido conocer un ámbito del trabajo social del cual tenía pocas nociones teóricas y mucho menos prácticas, hecho que me ha facilitado el decantarme, después de esta experiencia positiva, ha centrar este estudio en dicho servicio. 1.2. Formulación del problema. Las Unidades de Valoración Sociosanitaria (en otros sistemas de salud adoptan denominaciones similares) son las encargadas valorar de manera integral la situación de los pacientes. Es decir, la situación funcional, cognitiva, social, de su red de apoyo y de facilitar la inserción de las personas hospitalizadas en su entorno habitual una vez reciben el alta hospitalaria. De algún modo, se trata de un nexo entre el hospital y el paciente y su familia, gestionando y planificando el alta hospitalaria, para que la vuelta a la normalidad sea lo más 8 satisfactoria para el paciente y su familia en todas las dimensiones de la persona. Se trata de un Servicio relativamente “joven”, y por tanto, algo desconocido por la población general, e incluso por algunos profesionales sanitarios. Los pacientes a los que valoran y con los que intervienen, aunque poseen unas características comunes, también presentan rasgos propios y únicos. Se trabaja con problemáticas como el deterioro funcional y cognitivo, la pérdida de autonomía, la falta de apoyos formales y/o informales, la facilitación del cumplimiento terapéutico, el acceso a los recursos y prestaciones adecuadas a cada paciente, etc. Se trata de una labor fundamental en el proceso de salud, que en ocasiones, no es lo suficientemente reconocida, posiblemente, por el desconocimiento acerca de las funciones y el esfuerzo que existe detrás de cada intervención. Debido a la reciente creación de dicho servicio, no existen demasiadas publicaciones ni estudios acerca de este ámbito, el ámbito sociosanitario. La Unidad de Valoración Sociosanitaria del Sector Sanitario Zaragoza II, ubicada en el Hospital Universitario Miguel Servet, sobre la que versa este estudio, es un equipo multidisciplinar, para facilitar el abordaje de todas las dimensiones del paciente, y realizar así, una intervención eficaz. Los pacientes que se valoran desde dicho servicio, como antes he mencionado, presentan múltiples y diversas características, y debido a la falta de información acerca de la casuística y el perfil del paciente valorado por la Unidad de Valoración Sociosanitaria, considero de gran interés sociológico y sanitario el hecho de llevar a cabo un análisis de datos como el que se presentan a la largo de este mismo estudio. Destacar también que la propuesta de intervención que aquí se presenta se hace con la intención de mejorar, en la medida de lo posible la accesibilidad al servicio, su funcionamiento o sus resultados, si cabe. 9 1.3. Interrogantes de la investigación e hipótesis. Las preguntas de partida que han guiado este trabajo son las siguientes:  Interrogantes de investigación. ¿Por qué motivo se crea la Unidad de Valoración Sociosanitaria?. ¿Qué es y cuáles son sus funciones?. ¿Cuál es el trabajo de un trabajador social en una Unidad de Valoración Sociosanitaria?. ¿Cuáles son las enfermedades que más suelen presentar los pacientes atendidos por este servicio?. ¿Existe comorbilidad en dichos pacientes?. Los pacientes de la Unidad que debido a su estado de salud sufren limitaciones para realizar las actividades básicas de la vida diaria tiene reconocido un grado de dependencia?. Los que lo tienen, ¿perciben la prestación que les corresponde a su grado reconocido?. ¿Son los pacientes atendidos por la Unidad, en la mayoría de los casos, personas mayores?. ¿Qué nivel de recursos económicos tienen?. Estos pacientes, ¿tienen un cuidador principal?. ¿Perciben algún tipo de prestación social de carácter público?. 16 1.8. Metodología. 1.8.1. Métodos. La metodología aplicada ha sido tanto de carácter cualitativo como cuantitativo, debido a los objetivos planteados y a las técnicas utilizadas para la obtención de la información pertinente para la realización del estudio. Dependiendo del tipo de metodología, se han aplicado unas técnicas u otras, siempre pensando en las más adecuadas para la obtención de todos los tipos de información necesarios para alcanzar los objetivos. 1.8.2. Técnicas. Se ha realizado una revisión bibliográfica. La revisión bibliográfica ha sido llevada a cabo a partir de la revisión de artículos relacionados con la atención sociosanitaria, con la bibliografía disponible sobre la Unidad de Valoración Sociosanitaria, estudios sociológicos acerca de personas mayores y su estado de salud, así como sus características sociales. Las técnicas aplicadas para la obtención de información han sido tanto de carácter cualitativo como cuantitativo. En cuanto a las técnicas cualitativas, las llevadas a cabo han sido la observación directa, de forma participante y no participante, durante los meses de septiembre a enero, período de prácticas del grado en Trabajo Social que yo he realizado en la Unidad de Valoración sociosanitaria. He podido observar y así, comprender, las funciones, el concepto de dicho servicio, las tareas que se realizan, así como participar en todas ellas. También se ha realizado una entrevista en profundidad. Se trata de una entrevista semi-estructurada, realizada a la trabajadora social de la Unidad de Valoración Sociosanitaria. 17 En la parte cuantitativa de investigación social se ha llevado a cabo un estudio de la información extraída personalmente en la Unidad de Valoración Sociosanitaria. Para ello, he utilizado como fuente de información la revisión y vaciado de las historias clínicas de los pacientes de la Unidad de Valoración Sociosanitaria del Hospital Universitario Miguel Servet, así como las historias sociales y sanitarias de los pacientes pertenecientes a la población objeto de estudio. Se trata de datos totalmente medibles y cuantificables, ya que han sido tomados por las profesionales de dicho servicio. Por tanto, se trata de una fuente de información secundaria. Para el análisis de dichos datos se han utilizado los programas Excel y SPSS. 1.8.3. Sistema de citas. El sistema de citas utilizado para la redacción de este estudio son las Normas APA. 1.9. Estructura del trabajo. Durante la lectura de este trabajo se podrán apreciar cuatro grandes bloques temáticos y de diversa metodología. El primer gran bloque es el capítulo de fundamentación, de carácter más teórico, en el que se conceptualiza el tema principal del trabajo y se profundiza en las funciones de la Unidad de Valoración Sociosanitaria y el rol del trabajador social dentro de dicho servicio. Seguidamente, encontramos un capítulo de desarrollo, donde se expone la parte del trabajo que presenta una parte más investigadora, más cuantitativa. Se hace referencia a los resultados obtenidos del análisis de datos cuantitativos, así como una interpretación de dichos resultados. 18 Tras esto, existe un apartado dedicado a exponer las conclusiones obtenidas tras la realización e interpretación de toda la información expuesta en los capítulos anteriores. Por último, se exponen las propuestas de mejora a partir de los resultados obtenidos durante todo el estudio. 19 2. FUNDAMENTACIÓN. 2.1. Salud. Según la Organización Mundial de la Salud, es el “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades”. Esta definición deja ver que la salud no se trata solamente de cuestiones médicas y biológicas, sino que en la salud, también existe una cuestión social, que como tal, también debe ser abordada. Es considerada un derecho humano. En 1982, la OMS adoptó una Estrategia Global para la Salud en el año 2000. El objetivo general de esta estrategia era que la población de todos los países del mundo disfrutase de un nivel de salud suficiente para poder llevar a cabo tareas productivas y poder participar de manera activa en la vida social de su comunidad. Son diversos los factores que influyen en la enfermedad, tanto en su desencadenamiento como en su exacerbación. Los factores o determinantes sociales de la enfermedad, según el Informe Acheson de 1998 evidencia cinco tipos de factores sociales que influyen en la enfermedad: - Las características generales de la sociedad. - Las condiciones de vida, trabajo y vivienda. - Las redes sociales y comunitarias. - Los estilos de vida individuales. - La edad, el género y los factores constitucionales del individuo. Se trata de elementos o dimensiones de las personas que, no siendo de carácter biológico, afectan e influyen directamente en el proceso de saludenfermedad, así como en la manera de llevar a cabo ese proceso por parte del enfermo/paciente y de su entorno. 20 La salud integral se basa, por tanto, en el equilibrio de los factores físicos, mentales y sociales que forman la salud, permitiendo un desarrollo adecuado en todas las dimensiones vitales del ser humano. 2.1.1. Modelo biopsicosocial. El modelo biomédico fue establecido en el siglo XIX por Bright. Se basa en la consideración de la persona como mente y cuerpo. La salud en este modelo es considerada como la ausencia de enfermedad, y no como el estado de completo bienestar del ser humano a partir del equilibrio de todas sus dimensiones. La enfermedad, es considerada un proceso fisiopatológico, sin más factores que los biológicos y fisiológicos, y únicamente son los síntomas físicos los que se abordan durante su tratamiento. El modelo biopsicosocial se plantea por primera vez en 1977, por Engel. Dicho modelo se basa en que en todos los procesos de salud y enfermedad están involucrados diversos factores (biológicos, psicológicos y sociales) que interactúan entre sí. Se concibe al ser humano como una totalidad, y no como un cuerpo y una mente. Es el ser humano el que enferma, no solamente su cuerpo. Según Macionis y Plummer (2007), la mayor característica del modelo biopsicosocial es que se pasa de una medicina centrada en la enfermedad, en lo biológico, a una medicina centrada en el paciente, en su entorno y forma de vida y en su contexto social y familiar. La aplicación de este modelo en el ámbito sanitario requiere de una amplia y efectiva colaboración y comunicación interdisciplinar, puesto que no solamente es el médico el que se encarga de mejorar el estado de salud del paciente, sino que, debido a la cantidad de factores que intervienen en la enfermedad, es necesario que otros profesionales intervengan en el proceso de curación o mejora del estado de salud, como son psicólogos y trabajadores sociales, entre otros. 21 Sin embargo, no se trata de que desaparezca el modelo biomédico y se aplique el modelo biopsicosocial únicamente. Lo más adecuado y eficaz es integrar los dos modelos, adoptando los elementos más enriquecedores de uno y de otro. 2.2. Trabajo Social Sanitario. La relación entre el Trabajo Social y el área sanitaria no es algo reciente. Se trata de una combinación histórica. A nivel internacional, el primer Servicio de Trabajo Social fue creado en 1905 por el Dr. R. Cabot y la trabajadora social (en aquel entonces denominadas “inspectoras sociales”) Ida Canon en el Massachussets General Hospital de Boston. En el año siguiente, se inicia en el Bellevue Hospital Medical Center de Nueva York un programa de formación para auxiliares sociales. En 1918 se crea la Asociación Americana de Trabajadores Sociales Hospitalarios, y en 1920, los primeros Comités para la realización de estudios acerca de los aspectos específicos del Trabajo Social Médico. En los años 50, se crean en los hospitales los primeros Servicios de Asistencia Social. Aunque en España, la incorporación del trabajo social al área sanitaria no se dio hasta los años 60. A diferencia del trabajo social sanitario en Estados Unidos, aquí las trabajadoras sociales sanitarias, en sus inicios, se encargaban de las tareas administrativas, así como de intervenir en los problemas sociales puntuales que alteraban la dinámica del centro. Obviamente, no se tenía la concepción de que la atención a los factores sociales forma parte del tratamiento, dejando así en un segundo plano al trabajador social, no siendo integrado en los equipos de trabajo ni en la elaboración de planes y/o programas de salud. Un hecho histórico que facilitó la incursión y el reconocimiento del trabajo social sanitario fue la declaración de Alma Ata de la OMS, en 1978, en la que se instaura un cambio en el concepto de salud, incorporando a la definición de salud el bienestar social de la persona. Esto no sólo impulsó el trabajo social 22 sanitario, sino que promovió la interdisciplinariedad en el área de la salud. Este carácter interdisciplinar incluyó al Trabajo Social como una de las profesiones de referencia para la dimensión social de la salud. Existen cantidad de definición sobre el Trabajo Social Sanitario, Clínico u Hospitalario. Como referencia, he tomado definiciones de dos de las autoras más influyentes en el mundo del trabajo social, y concretamente, del trabajo social sanitario, como son Amaya Ituarte, Mary Ellen Richmond y Dolors Colom. Amaya Ituarte define el Trabajo Social en Salud tal y como recogen Mondragón, J. y Trigueros, I. (1999:76): “Una actividad profesional de tipo clínico que implica, de un lado, el diagnóstico psicosocial de la persona enferma, como aportación al diagnóstico global y al plan general de tratamiento; y de otro lado, el tratamiento (individual, familiar o grupal) de la problemática psicosocial que incide en, o está relacionado con el proceso de salud-enfermedad, siempre dentro del contexto general del tratamiento y en orden al logro de los objetivos de salud. Y que conlleva la tarea de orientar, cuando el problema así lo requiera, al resto del equipo sanitario, así como al propio paciente y a su entorno, sobre los recursos sanitarios y sociales que pueden ser adecuados para el logro de los objetivos de salud”. Otra de las definiciones de Amaya Ituarte (1994:277) sobre el Trabajo Social Sanitario es la siguiente: “La actividad profesional que tiene como objeto la investigación de los factores psicosociales que inciden en el proceso de salud-enfermedad, así como el tratamiento de los problemas psicosociales que aparecen en relación a las situaciones de enfermedad, tanto si influyen en su desencadenamiento como si derivan de ellas”. Mary Ellen Richomnd, en su obra “El caso social individual” (1922:156), expone lo siguiente: “La buena trabajadora social de casos actúa como 23 intérprete entre la comunidad y el hospital y entre el hospital y la comunidad”. Considera a la profesión como el nexo de unión entre las instituciones sanitarias y la población usuaria, facilitando los procesos de salud y enfermedad para unos y otros. Dolors Colom (2010) aporta otra definición de trabajo social sanitario. Lo define como: “La especialidad del trabajo social que se desarrolla y se ejerce dentro del sistema sanitario: en la atención primaria, la atención sociosanitaria o la atención especializada. (…) La correcta denominación y ubicación de la profesión es importante para comprender el factor diferencial que se desprende de sus intervenciones, asumiendo las funciones que le son propias, y no otras. Es preciso evitar la confusión del trabajo social sanitario con el practicado en otros ámbitos, como los servicios sociales, la educación, el trabajo o la justicia” (p. 109). Dolors Colom, deja entrever en este fragmento de su artículo, las diferencias que existen entre el trabajo social sanitario y el trabajo social llevado a cabo en otros ámbitos. Actualmente, una de las cuestiones de debate es si el trabajo social sanitario debería ser considerado una especialización dentro de la profesión de trabajo social, y tomar un camino complementario al del trabajo social en cuanto a la formación de los profesionales. Y por último, Dolors Colom (2010) expone algunas de las funciones y servicios que se realizan desde el trabajo social sanitario: “El acceso a la ayuda profesional que brinda el servicio de trabajo social sanitario permite, metafóricamente hablando, el encauce de las diferentes realidades antes de que se desborden. Así, se optimizan los recursos, materiales y humanos, no sólo los personales y familiares, sino también los colectivos y públicos, todos los empleados para restablecer a la persona. El trabajo social sanitario contempla todo el núcleo de convivencia, asume las proporciones o desproporciones que toman las circunstancias a medida que la enfermedad evoluciona o 24 involuciona, e interviene según las necesidades diagnósticas y no sólo las necesidades expresadas” (p.112). 2.3. Atención Sociosanitaria. La atención sociosanitaria, puede definirse como la respuesta institucional ante las situaciones de dependencia o riesgo de pérdida de autonomía, para facilitar la mayor calidad de vida posible o mantener la que se posee e intentar mantener la autonomía del paciente. Más concretamente, y según Rodriguez, G. y Monserrat, J. (2002:13), la atención sanitaria “es aquel conjunto integrado de servicios y/o prestaciones sociales y sanitarias, públicas y privadas, que se destinan a la rehabilitación y cuidados de personas que se encuentran en diferentes situaciones de dependencia que les impiden realizar actividades personales y/o instrumentales de la vida diaria”. El volumen de demanda o necesidad de atención sociosanitaria por parte de la población varía si se tienen en cuenta factores como la edad, el género, los factores socioeconómicos y de vivienda, el nivel de salud, etc. Para una adecuada y eficaz atención sociosanitaria, es necesaria la existencia de servicios que ofrezcan este tipo de atención, así como la coordinación entre servicios sociales y servicios sanitarios. Desgraciadamente, como también recoge el Libro Blanco de la Coordinación Sociosanitaria en España (2011), en nuestro país todavía no existe un modelo sólido y coordinado de atención social y sanitaria como tal. Debido a las competencias sanitarias de las comunidades autónomas, han sido muchas las que han creado órganos de coordinación entre el área social y el área sanitaria, así como han puesto en marcha diversos planes de atención sociosanitaria. Entre las comunidades autónomas que han desarrollado algún medio de coordinación sociosanitaria existen diferencias: unas autonomías han creado órganos nuevos para la coordinación y estructuras con esas competencias (Cantabria, Extremadura, etc.), mientras que otras (Andalucía, 25 Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, etc.) han apostado por la coordinación entre sus servicios sin crear nuevas estructuras en la administración. En el caso de Aragón, la coordinación de servicios y prestaciones de carácter social y sanitario se lleva a cabo a través de una única gerencia que integra todo este tipo de recursos. 2.3.1. Envejecimiento. Debido a diversos factores como el aumento de la calidad de vida y la esperanza de vida (de la que España tiene una de las mejores tasas), España se ha convertido en un país en continuo proceso de envejecimiento. La esperanza de vida, actualmente, es de 82 años de media. El estado de salud es fundamental para poder explicar el envejecimiento. Mediante el proceso de transición sanitaria, las enfermedades degenerativas y crónicas sustituyeron a otras más importantes e imperantes históricamente. Debido a estos cambios, la muerte se produce a edades más avanzadas. Este hecho es comprobable, puesto que las personas mayores suponen el 39,94% de las altas hospitalarias, y también presentan las hospitalizaciones de más duración. Según Abellán y Ayala (2012), el 1 de enero de 2012 había 8.221.047 personas mayores, que conformaban el 17,4% del total de la población española. También sigue creciendo el número de personas mayores de 80 años, que en esa fecha suponían el 5,3% de la población. Debido a la mayor esperanza de vida de las mujeres, llegan a la vejez un 35% más de mujeres que de hombres. La posibilidad de alcanzar una mayor edad, implica el aumento de probabilidades de vivir en soledad. Los hogares en pareja son cada vez menores debido al fallecimiento de uno de los dos cónyuges. Este hecho, en 32 Sociosanitaria en cada Sector de Salud, o la integración de un trabajador social en cada Centro de Salud. 2.4. Unidad de Valoración Sociosanitaria. La Unidad de Valoración Sociosanitaria del Hospital Universitario Miguel Servet se formó en el año 2003, y pertenece al Sector sanitario Zaragoza II. Se trata de un equipo interdisciplinar formado por una geriatra, una trabajadora social, una enfermera y una administrativa. La finalidad de la Unidad de Valoración Sociosanitaria es la prestación de atención sociosanitaria a los pacientes, así como a los familiares del Servicio Aragonés de Salud. Para ello, también cuenta con la colaboración y coordinación con los hospitales de convalecencia, como el Hospital San Juan de Dios (hospital de convalecencia del Sector). Este servicio es el encargado, después de la valoración de todos los aspectos necesarios, de planificar el alta hospitalaria. La principal función de este servicio es valorar y realizar un seguimiento de los pacientes con falta de autonomía o en riesgo de perderla, así como de los pacientes crónicos, hospitalizados en el Sector. También valorar a pacientes a través de las demandas de otros servicios, como la Atención Primaria, orientando a los profesionales responsables acerca de los cuidados y tratamientos que más pueden satisfacer sus necesidades, teniendo en cuenta el estado de salud del paciente. La población diana de este servicio se ajusta a unos rasgos determinados, que son: - Pacientes mayores de 75 años. - Presencia de enfermedades discapacitantes y/o que produzcan dependencia. - Pacientes ya dependientes. - Pacientes en situaciones de riesgo social y familiar. 33 - Pacientes con pluripatología. - Pacientes con necesidades de cuidados paliativos. - Pacientes con repetitivos reingresos. - Pacientes que frecuenten el servicio de urgencias a menudo, sin necesidad de ingreso. Es preciso destacar que también ser realiza captación o búsqueda activa de pacientes. Se trata de una tarea que requiere de mucho tiempo y trabajo, pero que a la par, aporta muchos beneficios a pacientes, familiares y sistema sanitario. La Unidad de Valoración Sociosanitaria se rige bajo los siguientes principios: - Coordinación. - Continuidad de los cuidados. - Idoneidad del recurso sanitario y/o social. - Necesidad de prevenir la dependencia o recuperar la autonomía del paciente. La aplicación de estos principios se lleva a cabo a través del trabajo en equipo que realizan las cuatro profesionales que forman el grupo de trabajo, realizando las aportaciones adecuadas pertinentes a cada disciplina. De esta manera se logra la valoración y atención integral del paciente y su familia, abordando todas las dimensiones del ser humano (física, mental y social), logrando una mayor eficacia de la intervención sociosanitaria. La cartera de servicios de la Unidad de Valoración Sociosanitaria (extraída de la página web) es amplia. Concretamente, este servicio realiza: - Detección precoz del paciente frágil (dentro de las 72 horas del ingreso). - Gestión del alta de pacientes frágiles (interconsulta al final). - Consultor de pacientes frágiles o pacientes geriátricos. - Colaborador en el proceso de enfermedad de pacientes frágiles o geriátricos. - Valoración de pacientes dependientes. 34 - Coordinador de distintas unidades. - Interconsultas. - Garantía de la continuidad de cuidados. - Evaluación de las necesidades de apoyos y gestión de recursos de apoyo. - Formación de profesionales en las Ciencias de la Salud (Geriatría, Enfermería y Trabajo Social). - Investigación. - Colaboración en la planificación del alta del paciente. Más concretamente, las funciones que la trabajadora social de la Unidad desempeña son: - Valoración de la situación social y familiar de los pacientes e identificación de las necesidades. - Prestar apoyo al paciente y a su familia en el proceso de aceptación de la enfermedad o el estado de salud y la situación social (mediante entrevistas). - Informar y orientar acerca de recursos sociales y redes de apoyo, así como facilitar el acceso a dichos recursos. - Coordinación con otros trabajadores sociales (Centros Municipales de Servicios Sociales, Centros de Salud, Asociaciones, etc.). - Elaboración del informe social de cada paciente. La valoración integral del paciente es el primer paso y el primer contacto con la situación problema. Se valoran las distintas dimensiones del paciente, es decir, se realiza una valoración física, una valoración funcional, una valoración cognitiva, una valoración afectiva y una valoración familiar y social, cada una de ellas realizada por la profesional competente. Para la realización de estas valoraciones se utilizan diversas escalas e índices de medición. Los más destacados son: - Índice de Barthel (ABVD). - El test de Pfeiffer, y en caso necesario, el MEC de Lobo. - Escala de Goldberg (depresión y ansiedad en cuidadores/as). 35 - La escala Gijon (riesgo social). 2.4.1. Planificación del alta hospitalaria. La planificación del alta hospitalaria, según la definición elaborada por la Asociación Americana de Hospitales y la sociedad de Directores de Trabajo Social, recogida por Dolors Colom (1991) es: “Un proceso centralizado, coordinado e interdisciplinario, en el cual, los miembros del equipo de salud, colaboran con los enfermos, con sus familias, y se anticipan a las necesidades de éstos, después de la hospitalización, desarrollando un plan que les ayudará a ganar independencia y a mantener los beneficios ganados durante la estancia en el hospital” (p. 62). Esta definición pone de manifiesto la importancia de la coordinación entre profesionales y la interdisciplinariedad. Se trata de preparar al paciente y a su entorno para recibir el alta hospitalaria, es decir, la vuelta al domicilio o lugar de residencia de la manera más adecuada posible, satisfaciendo las necesidades actuales y previendo las que puedan surgir una vez fuera del hospital. La función principal del trabajador social en este aspecto es informar y orientar al paciente y su familia de los recursos y servicios necesarios para cubrir esas necesidades una vez se reciba el alta hospitalaria, así como asesorar en los aspectos sociales de la vuelta al domicilio. Según Dolors Colom (1991): “La planificación del alta, debidamente organizada y estructurada integra definitivamente los trabajadores sociales a equipos de trabajo estables, con cuyos miembros, comparte información de carácter social y sanitaria. También permite mantener unas relaciones con la atención primaria que sin el programa tendrían otro carácter y orientación” (p. 83). 36 Esta afirmación pone de manifiesto la utilidad y necesidad de integrar a los trabajadores sociales sanitarios en equipos interdisciplinares, puesto que la función que desempeñan es fundamental para llevar a cabo una buena planificación del alta hospitalaria y así ofrecer una atención integral al paciente desde que entra en el hospital hasta su domicilio, debido a la coordinación con los equipos de atención primaria. La atención primaria es fundamental para que una persona reciba la atención que necesita y por tanto es de obligado cumplimiento llevar a cabo una comunicación rápida, concreta, completa y fluida entre los equipos de atención especializada y los equipos de atención primaria, puesto que son los más accesibles al y para el paciente. Las orientaciones del trabajador social sanitario en la planificación al alta hospitalaria deben tener en cuenta diversos aspectos, como son, entre otros: - La situación familiar del paciente: con quién vive, quién va a cuidarle, con quién va a vivir, etc. - Las capacidades del paciente para realizar un buen cumplimiento terapéutico: es independiente o no, necesita ayuda o supervisión, tiene esa ayuda, etc. - Las posibilidades de la familia o entorno social para garantizar las atenciones que necesita el paciente: tienen disponibilidad horaria, pueden darle ayuda, tienen recursos económicos para contratar a alguien, tienen contacto frecuente con él, pueden trasladarse a su domicilio con facilidad por la cercanía, etc. - La disposición de la vivienda y las posibilidades que ofrece para llevar a cabo los cuidados necesarios del paciente: Salubridad e higiene, espaciosa, existencia o no de barreras arquitectónicas, línea de teléfono, etc. - La comprensión y la consciencia del paciente ante su enfermedad: qué piensa de la enfermedad, qué información tiene, cómo espera que evolucione, cómo cree que le afectarán los cambios a nivel emocional, etc. 37 - Los sentimientos de la familia en cuanto a la enfermedad: culpabilidad, desprecio, tristeza, pena, sobreprotección, etc. - Las facilidades y posibilidades de las redes sociales comunitarias del paciente: zona rural o urbana, servicios cercanos, redes sociales cercanas o de fácil acceso, etc. - Facilidad y capacidad de acceso a la atención sanitaria: acceso a la atención primaria fácil o difícil (si debe desplazarse o necesita ayuda para hacerlo, etc.), servicios que ofrece la atención primaria más cercana, etc. - Dificultades familiares que pueden surgir en cuanto a miembros de la familia y sus relaciones (niños, etc.): los riesgos que puede correr la familia, cómo van a afectar los cambios que se produzcan a las relaciones familiares, etc. El hecho de que la figura del Trabajador Social Sanitario o las Unidades de Valoración Sociosanitaria sean poco conocidas incluso en entornos sanitarios hace que en muchas ocasiones, se acuda a este servicio cuando existe negativa por parte de la familia para llevarse al paciente a casa. En estas situaciones, el trabajador social llega a actuar como mediador entre la familia y los facultativos. Pero este no es el trabajo social sanitario como tal. Desgraciadamente, esta sea posiblemente una de las facetas más visibles del trabajo social sanitario, dejando en un segundo plano todas las intervenciones que se realizan a base de esfuerzo y tiempo con familias y pacientes. Los objetivos la planificación del alta hospitalaria, según Dolors Colom (1991:87), son cinco: - “Asegurar la continuidad en la asistencia y los cuidados del enfermo cuando este se halle de nuevo en su domicilio. - Garantizar el soporte psicológico para afrontar los cambios que la enfermedad puede haber ocasionado en el enfermo y su familia. 38 - Facilitar la disponibilidad de los servicios hospitalarios para otros enfermos que requieran un ingreso, ya sea programado, ya sea por urgencias. - Promover la buena utilización de los recursos comunitarios, incluido el hospital. - Conocer los déficits en servicios que tiene la comunidad atendida por el hospital”. A través del análisis de estos objetivos, es fácil comprender cuál es el objetivo principal de la planificación del alta hospitalaria. Este objetivo podría definirse como: mejorar o mantener la calidad de vida del paciente tras su hospitalización. 39 3. DESARROLLO. 3.1. Características sociales del paciente. Para el análisis de las características sociales de los pacientes, se han utilizado las siguientes variables: sexo, edad, estado civil, ingresos económicos, núcleo de convivencia del paciente y existencia o no de cuidador, tanto formal como informal. 3.1.1. Sociodemográficas. En cuanto a las características sociodemográficas de los pacientes, el primer rasgo a destacar es el predominio de la población femenina, aunque no exista una amplia diferencia, tal como cabria esperar: 57’3% de mujeres frente al 42’7% de hombres, como muestra el siguiente gráfico: Gráfico 2: Distribución de pacientes según el sexo. 0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 Varón Mujer Total Válidos 41 55 96 42,7 57,3 100 Frecuencia Porcentaje 40 La edad media de estos pacientes es de 75’79 años. Solamente en 9 de los 96 casos analizados, el paciente era menor de 59 años (9’4%), siendo la franja de edad que va de los 75 años hasta los 84 la más común, pues representa el 41,6% de los casos valorados por la Unidad de Valoración Sociosanitaria. De 90 años en adelante, únicamente se encuentra el 8,3% de la población objeto de estudio. Los datos referidos a la edad y sexo de la población estudiada se presentan en la tabla que aparece a continuación, y pueden observarse entre hombres y mujeres algunas diferencias de interés. Entre los menores de 60 años, se observa mayor presencia masculina. También entre los octogenarios y nonagenarios. Tabla 1: Distribución relativa de población según edad y sexo. Varones Mujeres Total Hasta 60 años. 12,2% 7,3% 9,4% De 60 a 64. 4,9% 7,3% 6,3% De 65 a 69. 9,8% 9,1% 9,4% De 70 a 74. 9,8% 10,9% 10,4% De 75 a 79. 14,6% 25,5% 20,8% De 80 a 84. 22% 20% 20,8% De 85 a 89. 14,6% 14,5% 14,6% 90 años y más. 12,2% 5,5% 8,3% Total. 100% 100% 100% A continuación, el consiguiente gráfico visualiza el perfil de edad de la población según el sexo. 41 Gráfico 3: Edad de la población según el sexo. El resultado del análisis de los datos acerca del estado civil de los pacientes en el momento de la valoración ha dejado diversas cuestiones destacables. El 46’9% estaban casados, de los cuáles, el 63’6% eran hombres. Un 22% de las mujeres eran viudas frente al 10’9% de hombres. Los pacientes solteros suponen el 10’4% de la población analizada, y tan sólo 4 pacientes de toda la muestra (4’2%) estaban divorciados en el momento de la valoración. Mencionar que en un 22’9% de los casos, la información sobre el estado civil no constaba ni en la historia médica ni social del paciente. Los valores generales de esta variable se modifican de forma notable en función del sexo, tal como puede apreciarse a continuación. En los gráficos referidos a cada sexo, se muestran las diferencias entre hombres y mujeres en función al estado civil en el momento del ingreso. A continuación, dos gráficas según el sexo: 0,00% 5,00% 10,00% 15,00% 20,00% 25,00% 30,00% Hasta 60 años De 60 a 64. De 65 a 69. De 70 a 74. De 75 a 79. De 80 a 84. De 85 a 89. 90 años y más. Varones Mujeres 48 En la mayoría de los casos, las personas que son usuarias de algún recurso de ayuda, suelen combinarlos con la utilización de otros. Por ejemplo, contratar un Servicio de Ayuda a Domicilio (privado o público) y además ser usuario del Servicio de Teleasistencia. 3.2. Características sanitarias del paciente. En cuanto a los problemas y/o características de salud, las variables escogidas para la realización del análisis han sido el diagnóstico clínico, la puntuación del índice Barthel de los pacientes y el hecho de tener o no el reconocimiento de dependencia por parte del SAAD. 3.2.1. Patología. En cuanto al diagnóstico, el más extendido es el ACV 3 , más conocido como Ictus, tanto en hombres (38’2%), como en mujeres (39%). El siguiente problema de salud más común es el EPOC 4 . Esta enfermedad es padecida por el 10’9% de hombres y por el 7’3% de mujeres. 3.2.2. Situación de dependencia para las ABVD. Para determinar la situación de dependencia para la realización de las ABVD, se suele utilizar el índice Barthel. En cuanto al análisis del índice Barthel, es fundamental conocer sus principales características y su funcionamiento para la interpretación de los resultados obtenidos. Este índice tiene como función el medir el grado o nivel de limitaciones funcionales de un paciente. La puntuación que puede obtenerse mediante la aplicación de este índice, que va de 0 a 100 puntos. A mayor puntuación, mayor grado de deterioro funcional 3 Accidente Cerebro Vascular. 4 Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica. 49 y dependencia. A continuación, una tabla explicativa donde se exponen las puntuaciones en relación al grado de dependencia: Tabla 4: Puntuación de índice Barthel y grado de dependencia correspondiente. Resultado Grado de dependencia < 20 puntos Total 20-35 puntos Grave 40-55 puntos Moderado ≥ 60 puntos Leve 100 puntos Independiente Cabe apuntar que la máxima puntuación para personas que utilizan silla de ruedas es de 90 puntos. Tras el análisis de los datos sobre la puntuación del índice Barthel obtenidos de los informes médicos, el resultado ha sido que el 61’1% de los pacientes tenían un grado de dependencia total, es decir, no superaban los 20 puntos. En cuanto al sexo, el 62’5% de mujeres eran totalmente dependientes y el 60% de hombres, también. Tan sólo el 18’1% de los pacientes obtuvieron 60 ó más puntos (dependencia leve). Del total de mujeres, sólo el 12’5% y de hombres, el 21’8%. Ninguna mujer había obtenido 100 puntos, es decir, era independiente, y sólo un hombre constaba como independiente. Por tanto, del total, sólo el 1’1% de 50 los pacientes valorados por la Unidad de Valoración Sociosanitaria eran independientes. A continuación, un gráfico que muestra los datos en referencia al sexo: Gráfico 8: Puntuación obtenida en índice Barthel según el sexo. La puntuación Barthel, teóricamente debería ser proporcionalmente inversa a la edad, es decir, a más edad, menos puntuación de Barthel, y por tanto, mayor grado o nivel de dependencia. Sin embargo, tras el análisis de los datos, se observa que esta correlación solamente existe a partir de la franja de edad que va desde los 75 a los 79 años en adelante. A continuación, una tabla con los datos obtenidos donde se puede apreciar lo expuesto anteriormente: 0-20 puntos (Dependencia total) 20-35 puntos (Dependencia grave) 40-55 puntos (Dependencia moderada) ≥ 60 puntos (Dependencia leve) 100 puntos (Independiente) 62,50% 15% 10% 12,50% 0% 60% 7,30% 9% 21,80% 1,80% Hombres Mujeres 51 Tabla 5: Puntuación media de índice Barthel según la edad. Edad. Puntuación media de Barthel. Hasta 60 años. 23,75 De 60 a 64. 17,5 De 65 a 69. 38,89 De 70 a 74. 29 De 75 a 79. 36,25 De 80 a 84. 19,5 De 85 a 89. 14,64 90 años y más. 3,75 Total 24,05 Como antes se ha señalado, no existe una relación totalmente inversa como se preveía por lógica. Por ejemplo, la puntuación media de Barthel de los pacientes entre 60 y 64 años es de 17,5 puntos, inferior a la de los pacientes entre los 80 y los 84 años de edad, con una puntuación de 19,5., lo que indica mayor grado de dependencia En cuanto a la relación entre deterioro funcional y sexo, no existen demasiadas diferencias entre hombres y mujeres. Los varones, tienen como puntuación media de Barthel 20,88 puntos, mientras que las mujeres, 26,36. Sin embargo, entre las mujeres predominan entre las categorías con mayor nivel de dependencia. 3.2.3. Reconocimiento de dependencia. Para poder conocer y describir estas características de los pacientes, se han escogido las variables “reconocimiento de dependencia” y “perceptor de recurso de ayuda a la dependencia”. 52 Por reconocimiento de dependencia, se entiende el hecho de que los pacientes tengan, o no, reconocido un grado de dependencia por el SAAD 5 . Tras el análisis de los datos, el resultado es que el 84,4% de los pacientes valorados por la UVSS no tienen reconocido ningún grado de dependencia por el SAAD. Del 15,6% que ha sido reconocido por el SAAD como dependientes, tan sólo un paciente tiene reconocida la dependencia con un Grado III, tal como queda reflejado en el siguiente gráfico: Gráfico 9: Reconocimiento de grado de dependencia por el SAAD. Tras observar estos datos, y los de la puntuación del índice Barthel, cabe destacar que los datos, son incoherentes, puesto que, la gran mayoría de los pacientes valorados por la UVSS, según el índice Barthel, son dependientes en mayor o menor medida y sin embargo, administrativamente no tienen reconocida como tal esa dependencia y las limitaciones funcionales que padecen. Es decir, son dependientes sanitaria y clínicamente, pero no administrativamente. Por lo tanto, no se les reconoce derecho alguno a prestaciones o beneficios del sistema de dependencia. 5 Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia. 84,40% 7,30% 4,20% 1% 3,10% No Sí, Grado I Sí, Grado II Sí, Grado III Sí, sin especificar 53 También se han obtenido las puntuaciones medias del índice Barthel en relación al reconocimiento de dependencia, y aunque sí demuestran una progresión lineal, las puntuaciones medias obtenidas son realmente bajas, como se puede comprobar en esta tabla: Tabla 6: Relación entre el reconocimiento de dependencia por el SAAD y la puntuación media obtenida de índice Barthel. Reconocimiento de dependencia por SAAD. Puntuación media de índice Barthel. No. 27,31. Si, Grado I. 10,71. Sí, Grado II. 6,25. Sí, Grado III. 0 Sí, sin especificar. 0 Total. 24,5. Como se puede apreciar, incluso el grupo de pacientes que no tiene reconocido ningún tipo de grado de dependencia por el SAAD posee una puntuación media de Barthel de 27,31 puntos, situada entre los 20 y 35 puntos que denotan una dependencia grave según el índice Barthel. Los grupos de pacientes que poseen un Grado III de dependencia reconocido por el SAAD, tienen una puntuación media de 0 en el índice Barthel. Por tanto, no existe una correspondencia entre los sistemas de valoración. Otras variables incluidas en el análisis han sido la del nivel de ingresos de los pacientes según la escala Gijon y su puntuación media de Barthel. Los resultados han sido los siguientes: 54 Tabla 7: Relación entre el nivel de ingresos de los pacientes y la puntuación media de índice Barthel. Nivel de ingresos Puntuación media de índice Barthel. Más de 1.5 veces el salario mínimo. 15 Desde 1.5 veces el salario mínimo hasta el salario mínimo. 18,21 Desde el salario mínimo a pensión mínima contributiva. 25 LISMI-FAS-Pensión no contributiva. 40 Sin ingresos propios. 23 No consta. 30,41 Siendo todas estas puntuaciones bajas, la mínima puntuación se encuentra entre las personas que más ingresos tienen, es decir, las que más apoyos pueden contratar de manera particular. Sin embargo, las personas sin ingresos propios, tienen una puntuación media de Barthel de 23 puntos, lo que les sitúa en una situación de dependencia grave. Podemos encontrarnos ante un grupo de riesgo, puesto que además de poseer graves limitaciones funcionales, no poseen recursos suficientes para paliar esta dependencia, como puede ser, a través de la contratación de servicios de ayuda a domicilio, ayudas técnicas, etc.… En cuanto a la asignación y utilización de recursos y servicios de apoyo a la dependencia, se ha encontrado un dato curioso. Un caso, concretamente, en el que teniendo una puntuación media de Barthel de 50 puntos (relativamente alta respecto al contexto del estudio), el paciente recibe una prestación económica por reconocimiento de dependencia por el SAAD, es usuario del Servicio de Teleasistencia municipal, y recibe el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) municipal. Se trata de un caso peculiar, puesto que el resto de pacientes tienen una puntuación menor del Barthel y la mayoría o todos los recursos de los que son usuarios son remunerados de manera particular, es decir, por el propio paciente o su familia. Esto demuestra que, aunque la asignación de recursos públicos/municipales debería llevarse a cabo según el nivel de 55 dependencia, en muchos casos no es así, cayendo en una mala utilización y gestión de los recursos y ayudas. 56 3.3. Perfil sociosanitario del paciente. Tras el análisis de todas las variables anteriormente expuesto, las conclusiones de este estudio de la realidad derivan en la realización de un perfil, el más común, del paciente que se valora a diario en la Unidad de Valoración Sociosanitaria del Hospital Miguel Servet de Zaragoza. El perfil sería el siguiente: Mujer, de entre 75 y 79 años de edad, viuda, con unos ingresos económicos que oscilan de los 641,40€ a los 962,10€ (desde 1,5 veces el salario mínimo hasta el salario mínimo, en 2012), hospitalizada por un ACV (ictus), con menos de 20 puntos en el índice Barthel (es decir, totalmente dependiente), que vive con diversos familiares (hijos, nietos, sobrinos, hermanas…) y que posee un cuidador que atiende a sus necesidades. No tiene reconocido ningún grado de dependencia por el SAAD y por lo tanto, tampoco percibe ninguna ayuda para su situación de dependencia para las ABVD, así como tampoco es usuaria de ningún recurso o servicio, tanto público o privado, en el momento de la valoración. 57 4. CONCLUSIONES Y PROPUESTAS DE MEJORA. Tras la realización de este estudio y la aplicación de diferentes técnicas para la recogida de datos, así como el análisis e interpretación de estos, se han obtenido una serie de conclusiones que a continuación se exponen. En primer lugar, la Unidad de Valoración Sociosanitaria podría considerarse como un servicio de valoración integral que actúa como nexo de unión entre pacientes, personal sanitario y otras instituciones externas al hospital y al servicio, tanto públicas como privadas. Este hecho facilita que el paciente pueda tener una mejor adaptación en su entorno una vez reciba el alta hospitalaria, puesto que durante su ingreso en el hospital, se ha creado una red de apoyo formada a partir de la familia y/o los profesionales pertinentes, así como una gestión de recursos y servicios adaptados a sus necesidades. El objetivo final de la intervención siempre es lograr que el paciente tenga sus carencias cubiertas una vez salga del hospital, así como mejorar la calidad de vida que se ha visto afectada por un proceso de enfermedad, manteniendo la autonomía del paciente. Se trata de un servicio relativamente reciente, pero a la vez, efectivo, en gran medida por su interdisciplinariedad, y rápido en sus valoraciones e intervenciones, a pesar de la gran carga de trabajo que las profesionales que lo componen tienen a diario. Esto se consigue gracias a la coordinación interna existente en el servicio y la coordinación externa que se lleva a cabo para la resolución de todos los casos. Si bien la gran mayoría de los pacientes valorados por la UVSS son pacientes con una gran dependencia, no siempre se trata de personas mayores, aunque este sea el grupo de edad que más peso tenga dentro de la población valorada. También se valora a personas de mediana edad, e incluso en casos excepcionales, a jóvenes y adolescentes. Lo cierto es que se trabaja con los pacientes que presenten o puedan presentar mayores dificultades para mantener su autonomía, es decir dependientes, sin embargo, la situación de dependencia no es sinónimo de tercera edad. Existen enfermedades 64 I. Ficha social. 65 66 II. Índice Barthel. 67 III. Relación de objetivos y variables. Objetivo 1. Describir la Unidad de Valoración Sociosanitaria del Hospital Universitario Miguel Servet. Revisión bibliográfica. Entrevista a Trabajadora Social de UVSS. Objetivo 2. Analizar las características sociales y sanitarias de los pacientes valorados por la Unidad de Valoración Sociosanitaria. Características sociodemográficas: o Sexo. o Edad. o Estado civil. o Recursos económicos según Gijon. Principales problemas de salud. o Diagnóstico. Situación convivencial. o Núcleo familiar. o Existencia de cuidador. Situación de dependencia y apoyos. o Reconocimiento de grado de dependencia por SAAD. o Perceptor de recurso de ayuda a la dependencia. Si son usuarios de algún recurso de ayuda o apoyo, público o privado. o Recurso previo. Objetivo 3. Elaborar una propuestas de mejora. 68 IV. Definición de variables. VARIABLE DEFINICIÓN OPERATIVA DE LA VARIABLE FUENTE DE INFORMACIÓN V1. Nº de Historia Clínica. Número de identificación personal de cada paciente ingresado en el Hospital Universitario Miguel Servet. Historia clínica del paciente. V2. Sexo. Género femenino y masculino. Historia clínica del paciente. V3. Diagnóstico. Motivo de ingreso del paciente en el Hospital Universitario Miguel Servet según valoración médica. Informe de la Unidad de Valoración Sociosanitaria. V4. Servicio. Servicio o Unidad en la que el paciente ha sido hospitalizado y de la cual ha sido derivado a la Unidad de Valoración Sociosanitaria. Informe de la Unidad de Valoración Sociosanitaria. V5. Barthel Puntuación obtenida de la aplicación de la escala Barthel, de medición funcional por parte de la UVSS en el momento de la valoración integral. Informe de la Unidad de Valoración Sociosanitaria. V6. Reconocimiento de dependencia. Si, según el Sistema de Atención a la Dependencia y mediante Historia social del paciente. 69 la aplicación de los diversos instrumentos de medición, el paciente posee el reconocimiento de un grado de dependencia. V7. Usuario del SAAD. Si el paciente recibe o no cualquiera de los servicios y/o prestaciones reconocidas por la Ley de Dependencia. Historia social del paciente. V8. Edad. Edad del paciente en el momento de la valoración, medida en años cumplidos. Historia clínica del paciente. V9. Estado civil. Estado civil del paciente en el momento de la valoración. Historia social del paciente. V10. Recursos económicos según Gijon. Ingresos económicos del paciente, según los ítems establecidos por la escala de riesgo social Gijon. Historia social del paciente. V11. Núcleo familiar. Personas con las que el paciente convive de manera habitual. Historia social del paciente. V12. Cuidador. Existencia o no de cuidador del paciente, ya sea formal o informal, que se encarga de llevar a cabo los cuidados y las Historia social del paciente. 70 ayudas necesarias para la realización de las actividades básicas de la vida diaria. V13. Recurso previo. Si el paciente es usuario de algún recurso o servicio social, de manera previa al ingreso, ya sea de carácter público o privado. Historia social del paciente. 71